Issuu on Google+

1


Rostros del mar León Hernán

PREMIO DE POESÍA ENOCH CANCINO CASAHONDA 2010


Rostros del mar León Hérnan Tercera edición, 2013 D.R. © 2013 Dessoft México Av. Central Poniente 1033 Tuxtla Gutiérrez, Chiapas México CP 29000 ISBN 111-111-111-111-1 Editado en México www.dessoftmexico.com

Imagen en portada: Galina Barskaya United States ID de Imagen: 326312 Resolución: POEL Rostros del mar

Léon Hernán


El sol se muere en la luz en la espuma el mar en la palabra el hombre León Hernán

Rostros del mar

Léon Hernán

7


8

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


La poesía cuando canta es porque alguien la desnudó poco a poco la besó de norte a sur y de este a oeste fue metiéndole las manos y lo dedos muy cerca hasta que desató gemidos de su garganta y lentamente la derrumbó con todo el amor hasta que ardió hasta que cayó vencida hasta que pidió más como la mejor amantes

Rostros del mar

Léon Hernán

9


10

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


La poesía debe salir desnuda a parir estrellas portar carabinas en las caderas y amamantar de valor a los soldados No ha de temer a las llanuras ni al silencio ni al desaire debe ser sabia nívea fuerte como esos amores que mirando matan que son pasiones tan de suerte así que si matan de amor no mueren nunca La poesía no está para esconderse en los negros montes de los muslos está para desvestirse y seguir su desesperada cópula de selva Debe levantar la esperanza con su pecho estrechar el cuerpo con caricias crecer con las manos del que siente incendiar los labios del amante Rostros del mar

Léon Hernán

11


12

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


La poesía espera ser poseída con la ternura del que ama con el alma y quiere ser rescatada que su amante la recorra con los dedos y acaricie sus entrañas con sus versos y no le baste ni le calme ni siquiera la aventura de la vida ni siquiera la espada de la muerte

Rostros del mar

Léon Hernán

13


14

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


No es mía no es tuya la poesía es de alguien que tiene serpientes entre los vastos recodos del río No es de nadie Y surge airosa de mano en mano de boca en boca y la poseen cuando sale a parir la piedra

Rostros del mar

Léon Hernán

15


16

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


Quiero una mujer sístole de mi sangre Una mujer que comparta los secretos de la vida el dolor de la ternura la alegría de la tierra La quiero para que abra el día y se parezca más a la aurora a la brasa que resucita en la irrepetible noche de mi vida Y sobre todo la quiero

Rostros del mar

Léon Hernán

17


18

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


No importa morir si me hundo en el mar de tu boca si se queman mis manos en el sol de tu vientre y me ahogan tus labios con el ansia nocturna No importa morir si me entregas tus húmedas rosas de incendios cuando vas galopando en las ancas del mundo Siguen cantando en tu alma los ecos de mi alma siguen mis manos abriendo tus bosques de sombras y no alcanza la noche para besar las heridas de junio No hay otro destino más que arder bajo las sábanas del tiempo

Rostros del mar

Léon Hernán

19


20

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


Te quiero como la tierra al río y a la noche innumerable de silencios como los días de esperanza te quiero aunque por ello sufra el dolor de este planeta Te quiero en el canto profundo de todas las cosas te quiero sin desnudos y cuando estás desnuda mujer lejana y sombría con tu vientre de futuro te quiero Sé que he nacido para el instante en que el destino nos vuelve locos sé que tu amor no es la cópula y el beso de los cielos solamente Es arder contigo sin que las manos y los cuerpos y el alma tengan que urdir un secreto una palabra un gemido

Rostros del mar

Léon Hernán

21


22

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


El amor es arder en ti en mĂ­ en nosotros es besar la urgencia amorosa de tus labios y la redondez citadina de tus pechos es despertar en la calle de tus muslos que saben que te quiero y de tanto quererte te quieren mis manos y mi boca y la piel entera de mi vida que esperan habitar en ti las rosas palpitantes de tu cuerpo te quiero

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn

23


24

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


Sólo desde tu vientre es posible venir a ti

Desde tu ombligo dulcísimo sólo tu vientre me dice éste que soy por ti Sólo desde tu cuerpo de cántaro encendido voy como por un monte con todo el amor que cimbra en ti

Voy por tu alma como por un camino y voy hacia ti de ola en ola lleno de ti lleno de mí Sólo desde tu vientre se derrumba el tiempo se desborda el río éste que soy por ti

Rostros del mar

Léon Hernán

25


26

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


Por el amor maduro de tus ojos por la ofrenda universal de tus manos Es un hecho que te veo apenas amanece y soy lo que he sido un errante para verte seguro de que habría de cambiar mi esperanza No hubo senderos murallas intransitadas solamente un deseo amoroso al que caminé atado Nadie tuvo que decirme en la vertiente que de ti emigraron las palomas y los cuentos solamente oía cantar a los pájaros porque algo del bosque cantaba en tus labios Sólo había que ser hombre abrir tus libros avanzar dentro de ti y sobrevivir a diario contigo Rostros del mar

Léon Hernán

27


28

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


Solamente solos tenĂ­a que volver la urgencia de algĂşn trueno la perpetuidad de un beso para nacerlo para brotarlo amorosamente en la noche donde todo es irremediable y constante donde nada debe decirse con las palabras

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn

29


30

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


A los pasos del hombre amorosa de sombras se entrega la noche

Acaricia mi pubis una luciérnaga herida por la luz Y sólo tu cuerpo y mi cuerpo con tu alma desnuda y urgente con tus labios donde habitan mis ansias nocturnas Y sólo de ti sin más testigos que tus pechos erguidos sin más fulgores que tus ojos ebrios de amor que tus muslos hechos de mármol de carne que muero y que vivo Y gemir de cuerpos estallar de olas palpitar de vientres nacer de instantes ah en el río seminal de la inocente cópula

Rostros del mar

Léon Hernán

31


32

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


Útil hallazgo en la llave de tus muslos en la nervadura de tus dedos Inútil levadura si nada más te pienso Inútil amor si no te crezco

Rostros del mar

Léon Hernán

33


34

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


Te fui percibiendo en secreto ¿Quién eras? El amor ¿Quién era? Una voz que te llamaba desde el mar desde el lejano latir de los bosques en la danza inicial de los verbos Y de pronto estás aquí íntegra callada y precisa recordando en lo breve del mundo la ternura que hay en los sueños Hace rato abrí la ventana y entendí el lenguaje sideral de las palomas vi de nuevo lo lejano del mar con el tiempo escurriéndose en los rincones todos cantaban tu ausencia tú estabas conmigo Rostros del mar

Léon Hernán

35


36

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


Es la medianoche con sus doce en punto y nadie nadie llama a la puerta Gira el meridiano y el rostro del mar se va por el mundo en su laberinto inacabable Y te extraĂąo mientras me sostengo en lo preciso de tus pasos mientras voy haciendo de tu ausencia una costumbre de tu recuerdo un signo vital de la existencia y de este silencio una manera primordial de quererte en el sitio vacĂ­o de la mesa donde algunas veces pienso en la inconsolable prisa en que te espero en la resignada paz en que te busco

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn

37


38

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


Ayer te busqué en el distante eco del fruto petrificado en las coníferas pero sólo quedaba la austral ternura de las hojas agitándose en el viento Ahora te busco en las preguntas

Lo confieso Porque no aprendo lo elemental de la partida el ansia el amor y el olvido

Rostros del mar

Léon Hernán

39


40

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


Aquí donde la noche embaraza a la luna un río poderoso y exacto es inevitable y secreto Y sonríes Gioconda: Yo soy lo que tú eres somos lo que hemos sido siempre Remotos como la palabra piedra cercanos como la palabra amor

Y nos enamoramos y me desnudas te poseo hasta el alma y gozo tu silencio de eterna estatua

Rostros del mar

Léon Hernán

41


Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn

42


Tan remoto como tu olvido el amor te espera en el corazĂłn del mar

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn

43


44

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


Cantar el amor de todos: El de los enamorados de la noche que cohabitan la progenie en el ah de la carne El amor a hurtadillas de los solteros y de las vĂ­rgenes atrevidos sigilosos consecuentes atesorando su silencio El desnudo amor entregado al amante por su amor al dinero y por el amor a las artes de abrir el venero ÂżEs un amor al desamor?

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn

45


46

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


De los orígenes tú el amoroso de la estructura total donde un amor de luz te calienta un amor terrenal de mudez perpetua te transforma te revienta A reventarse

A declararse el amor: imperceptible perceptible que como en secreto te dice que como en secreto te agarra te infiltra te inhuma te mira y mira curioso los ojos claros de tu locura Primero fue la mujer: tierra entreabierta inventada antes que todo amada antes que nadie esperando Rostros del mar

Léon Hernán

47


48

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


siempre esperando más allá de los surcos y de las noches distantes donde el alma canta la fertilidad de su cuerpo siempre esperando Primero la heredera de todas las cosas nacientes la montaña la piedra el río primero las luciérnagas errantes el cauce germinando estas vidas que nos recobran la esperanza para despertar otra vez al mundo Primero la mujer de los amores enteros de los brazos abiertos y de los crecidos pechos esperando siempre esperando con la ternura de amamantar verídicamente el alma

Rostros del mar

Léon Hernán

49


50

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


Primero la mujer con el vientre donde resuenan los misterios la sangre en el ir y venir del mar siempre esperando Me gustas tierra parida hembra de hondos cantares mujer del mayor surco esperando varón con la semilla me gustas Primero la hembra la tierra hembra la que llamamos madre dadivosa de óvulos incubadora de espermas Primero también: el padre aguacero el pariente bejuco la familia infinito Rostros del mar

Léon Hernán

51


52

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


Primero el hermano pulso y la repentina asfixia de los amantes Y este aire que recorre todos los cuerpos y esta sangre que inicia todos los besos Lo demás lo escribe la historia a su manera de cualquier manera te quiero alfa aminoácido cereal de Dios parálisis del diablo Te quiero excéntrico musgo amante jade relevante sombrero y apaguemos la canción porque te amo de dolor cercano de rotura clínica de típico marasmo Rostros del mar

Léon Hernán

53


54

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


En el corazón del mar arden las palabras: ¿Y el mar que no vemos en la garganta? ¿Y el mar que tiene en la lengua amor y llanto? ¿Y el mar que se tragó la medianoche? ¿Y el mar que mira en alto toda la tierra? ¿Y el mar que se fractura en algún planeta? ¿Y el desconocido mar que somos de sí mismos? En el corazón del mar arden las palabras: ¿Y el profundo mar en la cintura del horizonte? ¿Y la inmensa ola de mar que nos devasta con erupciones? ¿Y el retumbo del mar que torrentes son de roja estirpe? ¿Y este mar de siglos que se derrumba en nuestro cuerpo? ¿Y este mar que no le basta ser carne ser piedra y parir la espuma?

Rostros del mar

Léon Hernán

55


56

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


Yo soy el pasado que de tanto mar se hunde soy el futuro que regresa siempre soy el andar de un animal antiguo Y respiro la manada púrpura de la muerte Y canto a llamaradas para que la poesía salga desnuda a parir el agua Soy el dolor que el tiempo sufre

Rostros del mar

Léon Hernán

57


58

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


Para que los cuerpos ardan cuando llegue la noche uno va dejando las piedras como si tuviera que hacer un camino y va desnudo por todas las calles del mundo pensando que vivimos para morir a ratos Y va pensando que no es cualquiera el que prende el fuego nocturno y que no es cualquiera el que visita las puertas del cielo y que no es cualquiera el que se entrega al mar para siempre Para que los pasos ardan cuando llegue el destino uno va dejando todos los cuerpos en marzo para que sigan los gritos antiguos y crezcan y se descubran los musgos creciendo en la boca y se salven una por una todas las piedras del orbe y se despierten algunas palabras perdidas y nos canten los niĂąos los rezos del pueblo y nos desarme la vida los huesos al polvo y nos levante la muerte su espada terrible y nos entierren por siempre las tumbas de Dante y nos calcinen de una vez por todas las mismas costillas Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn

59


60

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


Nada me es extraño ni la alegría de los caminos ni la desventura de los abismos Y tú en donde estés de algún modo cierto en la garganta del mundo estarás conmigo Para incendiar la esperanza escribo y convoco al paraíso que se va en su tranvía a parir profetas

Rostros del mar

Léon Hernán

61


62

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


Primer verbo primera hora primera palabra Primera tierra pariendo de las raíces lo multiplicado de nuestro miedo en el sucesivo parto del mundo Se parió así: a la montaña y al surco al vuelo revolcándose en el viento Pares al espíritu que te toca en el tiempo quebrándote a tu nostalgia y a tu miseria ¿Qué ves en el labriego? Una estatua del barro y del arado dispuesta a parir el fruto

Rostros del mar

Léon Hernán

63


64

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


¿Qué hacen tus manos inertes? Embaraza a la tierra ábrela dale hijos súrcala de rosas y si después ves a los gusanos salúdalos como a tus parientes con el alma rústica rupestre alma de entierro Y ríete de la muerte a carcajadas porque la muerte te pare te resucita Por ahora ven a platicar conmigo de este vacío de la vida de esta madre que te amamanta para que profanes la mansedumbre a pedradas Rostros del mar

Léon Hernán

65


66

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


En esta hora de la anarquía yo soy la parábola porque mi eternidad no está sujeta a los ciclos del tiempo ni entiende del temor oscuro de la muerte más bien percibe el minuto inevitable en que fue mujer la mujer que fue mi madre en el nombre del padre irrepetible Y sé que aún no nazco aún cuando he nacido y sé que aún no despierto aún cuando he despertado Por eso desato las palabras para conquistar la libertad porque veo en la mujer a los rostros del mundo y en el hombre he de ver al mar yo soy el mar yo soy el errante de los pronombres y practico mi vida mientras muero y practico mi muerte mientras vivo Rostros del mar

Léon Hernán

67


68

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


Desde que el estruendo del mar retumbó en mi sangre y las olas habitaron mi garganta levanto mis palabras para cantar para desenrollar mi lengua y desatar las razas que recorren mis entrañas Para decir algo basta el horizonte de mi desesperación y el tartamudeo de mi agudo andar a tientas por el agua Invoco a las palabras como el que está a punto de morir y grita de inmediato y con el escándalo de mis manos proso estos siglos para despertar a los seres que soy y que van conmigo En el camino descomunal de la tierra soy testigo de todas las cosas y resisto en todos los tiempos la fractura total de mi rostro soy el vuelo en la mirada de los pájaros soy el despertar de los instantes que llevo puestos Rostros del mar

Léon Hernán

69


70

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


Tengo tanto corazón para mi pecho que la noche no pervive en mis adentros y el dolor que no tiene rumba no baila conmigo ni con mi pie derecho Quisiera recordar mi último nombre para llevarlo de amuleto No tengo tiempo de morir a solas alguien volverá para cantar a las mismas cosas a mis talones vagabundos que quisieron volver siempre a mis dudas de ir y venir por este mundo a mis preguntas y a mi olor a selva a mi caminar de lince cuando fui amarillo y al retumbó del mar en mi garganta No tengo tiempo de morir a solas ni ahora ni nunca ni cuando todo vuelva para ser primero ni cuando quiera recordar mi último nombre para llevarlo de amuleto Rostros del mar

Léon Hernán

71


72

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


Y he de volver al mismo mar al mismo estruendo del sol en mi garganta que recorre el torrente de mi sangre con el tambor que retumba en mis palabras

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn

73


74

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


En mis ojos se despiertan los conjuros de la aurora Ha caminado por mí la piedra la lluvia llora porque sufre el mar En las sombras toda la verdad se escurre el río con su enroscado tiempo es una serpiente Recuerdo mi antigüedad cuando respiro Soy el que nació antes que el primer día y lucha por la libertad contra sí mismo Sé que no es suficiente decir mañana para la tremenda soledad del mundo Si digo que sí beso a la esperanza tartamuda si digo que no abro las puertas para tragarme el miedo y he aquí que sigo levantando escombros y derrumbando estatuas Rostros del mar

Léon Hernán

75


76

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


Me entrevista el diablo a cada rato y le parto su cara en mi cara porque soy cualquiera soy la calle y tengo olor a vagabundo Camino por mis vertebras para convertirme en pájaro Sé que Dios existe y es del todo cierto aunque yo sea absolutamente los rostros del mar en los rastros de mi sangre Mientras tanto miro a la piedra sordomuda

Rostros del mar

Léon Hernán

77


78

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


Qué fue la vida?

¿

Un pedazo del tiempo enloquecido dictándonos otra vez el albur de su juego en el estricto horario de los días los años y los sueños Y nosotros los desesperados los sin nadie corriendo afligidos tras los honores y las glorias tras el pan que te has de comer y el trago que te ha de saciar Solitarios necios agotados por costumbre sin acertar la fecha de tu partida ni el número de tus canas construyendo genialmente tus pretextos sin límite tus debilidades tus ruinas y tu nada Afirmando tu despedida llorando tu muerte con tu rostro de tragedia máscara de tantas formas flecha de tantos blancos cómplice de tantas treguas Pero te has de purificar en la muerte Rostros del mar

Léon Hernán

79


80

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


Bendita muerte qué bueno es morirse a ratos para reconocer que es buena dulce apacible burlona de nuestro miedo Qué bueno cuando tienes ganas de no despertar es tu muerte la perdonacanallas la que picotea tus ojos con flores y embalsama tu ira Arrímate a este espantajo no es fría tiene calentura caliéntate toma esta costilla guárdala para que no le falte a tu nueva mujer y este fémur para que se divierta tu hijo y este cráneo para que madure la calabaza o por lo menos sirva de escondrijo de los insectos

Rostros del mar

Léon Hernán

81


82

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


Arrodíllate y reza: me purifico oh bendita muerte me muero contigo contigo no he muerto y me desato en la lluvia me enojo en el trueno y me río de los que lloran su muerte porque han de ser purificados por el dador de la vida Oh santa oquedad de los pulmones que te salva santo cérebro que te alumbra santa María que te ama y te ama el panteón del carajo y el sepulturero que recibirá su paga y el sacerdote que a esta hora lo miran con respeto y te aman los que aman tu dinero si no te aman te amarán los otros los que esperan hambrientos bajo tierra

Rostros del mar

Léon Hernán

83


84

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


Oh purifícame viento en las praderas del fuego en los trigales de oro en las espigas de acero metal mineral confúndeme en la sal donde el mar en el mar del mar Oh divina muerte despedaza estos filamentos con una buena muerte a tiempo y enciende otra llama en las cuestiones oscuras que nadie comprende

Por cierto aquí pasa esta señora tan aristócrata tan dueña de sí y que pocos saludan y que se ve feliz e indolora y tan barata y tan etcétera

Rostros del mar

Léon Hernán

85


86

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


Eh no pases desapercibida haciéndote la rogona embustera no voy a estar llorándote mucho a pesar de que me gustas por estúpida Por cierto ponme la hora el minuto preciso para que arregle mis cosas al infinito quiero llevar sólo esta lengua para seguirte queriendo como a ninguna cualquiera A mí que no me digan que espantas que te daré con piedras para decirte hermosa aún bien muerta Oh salvadora oh bendecida oh yo te bendigo bendita muerte y aún más bendita ah la otra vida Rostros del mar

Léon Hernán

87


Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn

88


CONTENIDO La poesía cuando canta La poesía debe salir desnuda No es mía no es tuya Quiero una mujer No importa morir Te quiero como la tierra al río Sólo desde tu vientre Por el amor maduro A los pasos del hombre Útil hallazgo Te fui percibiendo en secreto Es la medianoche Aquí donde la noche Tan remoto como tu olvido Cantar el amor En el corazón del mar Yo soy el pasado Para que los cuerpos ardan Nada me es extraño Rostros del mar

PÁG. ………. 09 ………. 11 ………. 15 ………. 17 ………. 19 ………. 21 ………. 25 ………. 27 ………. 31 ………. 33 ………. 35 ………. 37 ………. 41 ………. 43 ………. 45 ………. 55 ………. 57 ………. 59 ………. 61

Léon Hernán

89


CONTENIDO Primer verbo En esta hora de la anarquía Desde que el estruendo del mar En mis ojos se despiertan los conjuros ¿Qué fue la vida? Acerca de rostros del mar y de su autor

90

Rostros del mar

Léon Hernán

PÁG. ………. 63 ………. 67 ………. 69 ………. 75 ………. 79 ………. 92


FOTOGRAFÍAS ÓSCAR LEÓN – Páginas: 8, 10, 14, 16, 18, 20, 22, 24, 26, 28, 30, 32, 34, 36, 38, 40, 44, 46, 48, 50, 84, 86 EDER OCHOA – Páginas: 52, 58, 60, 62, 64, 66, 70, 74 ISABEL FRANCO – Página: 72

NOÉ GÓMEZ – Páginas: 76, 78, 80, 82 FLICKR COMMONS – Páginas: 12, 54, 56, 68

Rostros del mar

Léon Hernán

91


Acerca de Rostros del mar y de su autor

92

Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn


¿Qué fue la vida? se pregunta el poeta y responde con la melódica dinámica de sus versos, reunidos en el libro Rostros del Mar. Leerlo es un embeleso pleno, alegría para nuestro querido pueblo mexicano que ratifica lo justo del premio Enoch Cancino Casahonda, otorgado por el Estado de Chiapas. Desde Perú con amor. Miriam Caloretti Castillo Asesora Académica de Cadelpo- Perú Poeta, periodista e Investigadora de la UNAC

Rostros del mar

Léon Hernán

93


Poesía de ancho aliento, de verso derramado, muy auténtica, muy sincera, brotada del oleaje de la vida y por él bañada. Su poema tiene una intensidad expresiva en constante ascensión, una belleza que sorprende, que atrae, un sincronismo sinfónico absolutamente cálido y penetrante y una tensión poética que proporciona al lector los estímulos vitales en sus esencias y matizaciones para seguir caminando. Carlos Benítez Primer premio del IV concurso de poesía sobre la paz “Ramón Llull”. Palma de Mallorca, 2005 … La obra poética de Hernán, es un trabajo que goza de una madurez exquisita y renovadora; en el poema, el tema de la muerte es tratado desde y con la vida, introduciéndole el elemento de la tibieza como estrategia novedosa. Asimismo, es un poema de largo aliento que se logra sostener a lo largo de cada verso, vigoroso y sólido desde su mensaje y su musicalidad. Jorge del Río Vásquez Poeta Cartagena, Colombia 94

Rostros del mar

Léon Hernán


Es una obra redonda y madura, fruto de un trabajo serio. Me gusta el lenguaje universal, pero resuelto con imágenes muy cultas.

Héctor Cediel Guzmán Poeta Bogotá, Colombia … En ¿Qué fue la vida?, está planteada como la respuesta a la exigencia que se tiene de soltar todo lo intolerable del existir… El lector (el oyente) no halla la indecencia de un autor que gusta de exhibirse en la metáfora y la imagen, sólo la propuesta de que se encuentre consigo mismo. Álvaro Miranda Premio Nacional de la Universidad de Antioquía y Premio “Pedro Gómez Valderrama” del Instituto Colombiano de Cultura Santa Martha, Colombia

Rostros del mar

Léon Hernán

95


Hernán muestra una conciencia satisfecha de sí misma, pues hay que estarlo para proyectarse hacia el futuro aun después de la muerte… Se requiere entonces de un espíritu pleno, entregado totalmente a la esperanza y paradójicamente, a la alegría de vivir. Consumado en su hermoso, inteligente y generoso poema. María de Lourdes Barsallo Jaén Poetisa Panamá … Creo, sin miedo a equivocarme, que Hernán abre, poéticamente, una posibilidad novedosa. Chiapas ha dado mucho a la poesía mexicana y Hernán puede aportar mucho por ella. Víctor Manuel Pazarín Poeta y narrador. México

96

Rostros del mar

Léon Hernán


Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn

97


Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn

98


León Hernán Chiapas, México 1960 León Hernán ha obtenido múltiples reconocimientos como: Premio de Poesía Armando Duvalier (Asociación de Poetas y Escritores Chiapanecos, 2009), Presea Cultural Cabeza Olmeca (Gobierno del Estado de Tabasco, Fundación Colosio y Sociedad General de Escritores de México, 2010), Premio de Poesía Enoch Cancino Casahonda (CONECULTA-Chiapas, 2010). Como médico Premio Académico H. Robbins de México, 1985. Es Autor de los libros de poesía: “Bonampak” y “Rostros del Mar”. Sus poemas han sido musicalizados por artistas de diferentes latitudes como el mexicano Bernardo Lozano y el fundador de la Nueva Trova Cubana Blanca Augusto Gil. Leonhernan.com hernanlv@prodigy.net.mx PREMIO DE POESÍA ENOCH CANCINO CASAHONDA 2010

Rostros del mar

Léon Hernán

99


Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn

100


Rostros del mar León Hernán Diseño: Ing. Noé Gómez Encino dessoftmexico.com Av. Central Poniente 1033 Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México

Fotografías Oscar León Rámirez Eder Ochoa

Rostros del mar

Léon Hernán

101


Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn

102


Rostros del mar

LĂŠon HernĂĄn

103


ROSTROS DEL MAR: LA INMENSIDAD DE LA PALABRA A uno, clásico en el sentimiento humanista que defiende la poesía, se le abren los gajos de la carne, cuando aquélla se hace vida en la palabra, mientras escucha o lee poemas como “¿Qué fue de la vida?”, obra del mexicano Hernán León. La existencia transcurre en él tal si partiera desde el Génesis y llegara a nuestros días. Y lo hace hermosamente, estética y precisa, dura y bella en sus frágiles y sólidos contrastes. Poesía intemporal, de siempre, la que a no pocos nos sabe a clásica desde su propio nacimiento. No es extraño que “nosotros, los desesperados, los sin nadie”, haya ocasiones en que parece busquemos “el rostro de la tragedia”, no sé si con intención diabólica o con el convencimiento netamente cristiano, llegando la tragedia hasta “purificar en la muerte”, porque –y aquí la metamorfosis de la fe “contigo no he muerto”, /.../ “divina muerte”.

Descriptivo en su estética, lo hermoso del poema es que, a pesar de la tragedia que nos está contando –como sucede en los clásicos griegos- su temática nos conduce por senderos de ricos diccionarios donde el valor de la palabra ejerce un poder absoluto y convierte al lector en el hierro sutil que obedece al imán del verso. Nicolás del Hierro Poeta, escritor, y crítico literario Madrid, España


Rostros del mar