Page 8

12

La predicadora elevó los brazos sobre su cabeza, vio directamente a los ojos de Julián Santerra y dijo con potencia: −«No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, dijo el señor de los ejércitos». Zacarías 4:6. En ese momento se abrió la puerta del ascensor y salieron siete personas que se interpusieron entre los fiscales y la mujer. «¿Quién es esta predicadora tan loca? ¿Qué pretende explicarme?», se preguntó Julián Santerra. Esperó unos instantes a que terminara de pasar el grupo para retomar la conversación con la mujer. No la encontró. −¿Qué se hizo? −se sorprendió Héctor−. ¿Se desintegró? −Un misterio más −respondió Julián.

Tras la huella de los zopilotes  

Intro de novela negra costarricense.

Advertisement