Page 12

16

ticia del mundo occidental, los juicios penales basados en contabilidades, auditorías y pericias financieras, tardan años en investigarse y resolverse, de modo que el proceso contra Rubén duró nueve años. Carmen nunca conoció los hechos como jueza, pero se enamoró perdidamente de Rubén quien, aunque separado de hecho de su esposa, estaba casado. No obstante su posición de funcionaria del poder judicial, aceptó amar a Rubén a la sombra. Era injusta su situación de verdadera compañera: sufrió con él durante la desesperación causada por el proceso, consoló su llanto en los peores momentos cuando la prensa lo atacó sin misericordia, murió mil veces de soledad cuando su amado estuvo en prisión preventiva y su única comunicación era a través de Manolo. Éste sirvió de fulcro para soportar el largo trance. Luego de dar las órdenes a quien atendiera el teléfono en el Tribunal de Juicio de Guadalupe, subió a su vehículo y se dirigió al Hospital San Juan de Dios. Erró al pensar que después de una gastroscopía y de una colonoscopía podría asistir sin problema al despacho en horas de la tarde, pues los hipnóticos la afectaron causándole mareo. Debió pedir ayuda a su hija para regresar a la casa y, por recomendación médica, dormir por algunas horas. Cerca de las cuatro de la tarde recibió una llamada de su oficina. Era el mismo hombre a quien por la mañana ordenó localizar a la jueza María Fernanda Zamora: −¿Doña Carmen? −Sí −respondió la jueza Lacomme, mientras despertaba con el apuro provocado por el timbre del teléfono.

Tras la huella de los zopilotes  

Intro de novela negra costarricense.

Advertisement