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El control de la naturaleza La capacidad de controlar los fenómenos naturales le permitió a la especie humana adaptar el medio donde vivía a sus intenciones y con eso pudo imponerse por encima de todas las otras especies. La domesticación de plantas y animales, y la canalización de las corrientes de agua, son primitivas manifestaciones de la actividad del hombre para controlar esos fenómenos y, de esa manera, poder conducir la energía que nos ofrece la naturaleza según nuestras necesidades e intenciones. Con posterioridad, el control en los procesos industriales permitió mejorar y abaratar la producción industrial. Ahora bien, es necesario que acordemos que significa controlar: Controlar es restringir o limitar un flujo en algún sentido que nos resulte conveniente. Por ejemplo, podemos limitar, por medio de compuertas o acequias, el caudal de un río de modo que sólo pase cierto flujo de agua, y así evitar que se desborde o se vacíe el cauce. En el caso del mundo de lo artificial, cuando un sistema o artefacto varía la manera en que opera acuerdo con lo que desea el usuario, significa que dicho sistema puede ser controlado, y por consiguiente, alguien o algo ejerce la operación de controlarlo, es decir, de asumir la función de controlador. Para ello, el sistema debe estar preparado para poder ser controlado, es decir, tiene que tener entradas específicas para esta finalidad. El control de las diferentes variables en el campo tecnológico se logra por medio de ciertos sistemas denominados, en general, sistemas de control. El objetivo de los sistemas de control es mantener en un determinado valor (o margen de valores) las variables de un proceso. Por ejemplo, temperatura, presión, caudal, nivel.

Variable: Magnitud que puede tener un valor cualquiera de los comprendidos en un conjunto. (Microsoft® Encarta® 2007. © 1993-2006 Microsoft Corporation.)

En nuestra vida diaria y en forma casi permanente controlamos diferentes sistemas: encendemos luces, regulamos la llama de una hornalla, abrimos y cerramos canillas, disminuimos el volumen del televisor, giramos el volante de un vehículo, lo aceleramos, lo frenamos. Todos estos casos representan diferentes formas de control. Si ampliamos el límite de nuestro sistema podemos admitir que nosotros también formamos parte de un sistema de control como un componente más. Nuestro rol, en ese sistema, es aportar la información que restringe los flujos. Actividad: Con tu compañero de banco discutan sobre distintos tecnológicos que conozcan y elaboren un pequeño cuadro donde detallen cual es, en cada caso, el proceso a controlar, el flujo controlado y la variable que se controla

Un sistema de control elemental puede ser simplemente un hombre, conduciendo un carro. En ese sistema el conductor no aporta la energía que lo mueve. Sin embargo, una palabra o un tirón de riendas dan lugar a que el vehículo gire cambiando la dirección. La energía utilizada por el hombre para emitir las órdenes de mando será la información que controle el movimiento del vehículo. La energía controlada o gobernada, es decir la que aportan los animales, generalmente es mayor que la que se utiliza como energía de control

De alguna manera debe recogerse y hacer circular información para controlar la variable que nos interesa y, al hacerlo, lo que en realidad se aporta es una pequeña cantidad de energía en un punto apropiado del sistema.

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Si observamos bien podemos notar que al abrir la canilla o girar el volante y hacer fuerza, estamos aportando algo de energía, la cual modifica los resultados del sistema. Esta energía es llamada energía de control y puede interpretarse como información aportada para corregir el sistema ya que lo que es útil es la información que aportamos y no la energía. Una característica de los sistemas de control es que con una pequeña cantidad de energía que informa o dirige, se puede conducir o regular una gran cantidad de energía o materia según nuestras necesidades.

El control manual Sistema de control de nivel de líquido operado manualmente. Aquí el operario abre o cierra la válvula de acuerdo al nivel del líquido en el tanque.

En la imagen anterior se muestra un sistema de control donde la intención del operario es mantener el nivel de líquido de un tanque en un valor determinado. Si observa que el nivel es superior al deseado, reduce o cierra la entrada de agua; si por cualquier circunstancia, (evaporación o pérdidas de agua) baja el nivel, la abrirá nuevamente. La acción de control sobre la válvula tiene lugar a través de los actos del operario, ya que él decide las acciones más convenientes tomando información de sus órganos sensitivos o instrumentos de medida. Por este motivo, estos sistemas reciben el nombre de sistemas de control manual. La información requerida para el mando la obtiene directamente de sus órganos que se relacionan con los cinco sentidos, los cuales aportan datos para que el cerebro realice la toma de decisiones. Finalmente son sus manos, sus músculos, quienes accionan las herramientas. Entonces, en estos sistemas de control interviene tres elementos fundamentales:  Los sentidos del operario que captan datos sobre el proceso que se está controlando (información)  El cerebro del operario, que procesa esa información y toma decisiones sobre como actuar.  Los músculos o miembros del operario que, finalmente serán los que actúen sobre el elemento del sistema que controla el flujo. En un ejemplo: Si un hombre está regando un campo con el agua contenida en un tanque:  Sus ojos aprecian el cultivo, estimando si hay agua en los surcos.  Su cerebro estima si esa agua es suficiente o no y decide si seguir regando o dejar de hacerlo.  Sus manos actúan sobre la llave (que funciona como válvula) abriendo o cerrando el paso de agua (flujo) en función de la decisión que tomó. Si observas bien podrás ver que este sistema es un sistema realimentado (revisa el concepto de bucles de realimentación), en tanto el operario sea incluido en el sistema de control. Volveremos luego sobre este aspecto.

Del control manual al control automático

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Para que un sistema de control se torne automático o, dicho de otra manera, funcione por sí mismo, deben transferirse a dispositivos artificiales las funciones que cumple el operario humano a través de sus órganos. De esta manera se El autómata de Ctesibios obtiene un autómata. En la Alejandría del año II a.C. Ctesibios, en virtud de un mecanismo MUY simple, dio solución al problema de mantener el nivel de agua constante en un depósito. Ctesibios mantenía dicho nivel de líquido por la acción de un flotador cónico que subía o bajaba permitiendo o no el paso del mismo en una tubería a la entrada del depósito. El sistema es semejante al que hoy todavía usamos en los tanques de depósito de nuestro hogares. Este ingenioso sistema releva al hombre de tediosas tareas de rutina y le permite dedicar su capacidad a actividades más creativas.

autómata. (Del lat. automăta, t. f. de -tus, y este del gr. espontáneo). m. Instrumento o aparato que encierra dentro de sí el mecanismo que le imprime determinados movimientos. || 2. Máquina que imita la figura y los movimientos de un ser animado.

El deseo de construir este tipo de dispositivos, así como el de transferirle algunas tareas es (Microsoft® Encarta® 2007. muy antiguo. Tal es así que, © 1993-2006 Microsoft aunque pensemos en robots y Corporation.) dispositivos electrónicos ya en Autómata : sistema o el siglo II a.C. se había dispositivo que se utiliza para inventado uno de los primeros, reemplazar a los operarios humanos en las tareas mientras que algunos de los elementales de control de los más impresionantes se procesos. desarrollaron en la Edad Media como complicados mecanismos en los relojes de las catedrales… ¡y aún funcionan!

Observando la figura: ¿Podrías explicar cómo funciona el autómata de Ctesibios? ¡Qué variable se pretende controlar? ¿Qué beneficios se obtienen de este sistema? ¿Qué otras aplicaciones podría tener? ¿Cuál es el proceso que se controla?

¿Para qué sirve la automatización? Puede considerarse a la automatización como la intención de liberar a las personas de la carga que representan ciertas tareas elementales de control (especialmente las de carácter repetitivo) utilizando dispositivos mecánicos, eléctricos, electrónicos o de otro tipo. En todo proceso automático hay una secuencia que comienza con una entrada, por ejemplo de materia prima, que progresa hacia una salida, el producto terminado, sin otra intervención de labor y dirección humana que la involucrada en el diseño del equipo, de las órdenes de mando y mantenimiento. Esta sustitución del operario humano en algunas actividades, si bien no implica necesariamente el funcionamiento de industrias sin obreros, ha tenido consecuencias en la modificación de los requisitos que se necesitan para esos trabajos, por la modificación de los sistemas de producción.

Los autómatas ¿ventajas o desventajas? Si los seres humanos se han preocupado desde hace cientos de años por realizar sistemas automáticos o autómatas, es porque les fueron útiles, sin embargo, como comentamos en el párrafo anterior, su utilización y aplicación indiscriminada en los procesos industriales ha producido algunos inconvenientes. El viejo sueño de una sociedad donde las máquinas realizan todo el trabajo, mientras las personas se dedican al ocio o actividades más creativas, ha chocado con la realidad en la sociedad de consumo. Igualmente se pueden mencionar las siguientes ventajas de los autómatas: 

simplifican considerablemente el trabajo de las personas a quienes libera de la necesidad de estar permanentemente situadas frente al proceso a controlar.

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eliminan las tareas repetitivas, complejas, peligrosas, pesadas o indeseadas, que serán ejecutadas por la máquina. Permiten incrementar la producción con bajo costo, con lo cual se logran productos más baratos. economizan materiales y energía controlan y protegen las instalaciones y las máquinas. reemplazan a las personas cuando el trabajo se desarrolla en lugares insalubres. Promueven el cambio laboral hacia actividades más creativas.

En cuanto a las posibles desventajas se puede decir que, bajo ciertas condiciones socio económicas y al reemplazar a los operarios, pueden producir pérdidas de puestos de trabajo, así como forzar la necesidad de capacitación que no siempre está al alcance de la gente. Ese fenómeno es muy acentuado en países emergentes.

¿Cómo se transfieren al autómata las funciones del operario al sistema de control? En estos sistemas de control, siempre se realizan tres operaciones básicas:  medir: la medición de la variable que se controla por medio de un detector o sensor;  decidir: tomando como base la medición, el controlador decide qué hacer para mantener la variable en el valor requerido;  actuar: como resultado de la decisión del controlador, los actuadores efectúan una corrección en el sistema. Esto guarda analogía con las acciones que realiza un operador humano al realizar una tarea de control manual. Medir (con los sentidos), decidir (con el cerebro) y actuar (con los músculos). Un elemento llamado controlador cumple la función de, a partir de ciertos datos, decidir qué acción de control será necesaria y realizar, en consecuencia, la regulación para mantener el sistema en determinados valores. La característica de un controlador, por lo tanto, la de recibir en su entrada una información, y a su salida ejercer una acción u operación. La información necesita de relativamente poca potencia (energía) para ser transportada y para actuar, y es decodificada y/o amplificada por el dispositivo que ejerce la acción, consumiendo mayor potencia. Hay, por lo tanto, dos flujos de información: uno que informa al controlador sobre el estado del sistema controlado y otro que devuelve a éste las órdenes necesarias para mantener el sistema en las condiciones deseadas Esta función es la que, en el control manual, realiza el cerebro del operario, por lo que podría decirse que el controlador es el “cerebro” del autómata. Como ejemplo de controlador se puede mencionar un artefacto secuenciador a levas, cuya función es levantar, según un orden preestablecido, una serie de palancas. El ejemplo más cercano lo encontramos en una caja musical mecánica, pero este principio formaba parte de los más antiguos sistemas de procesos automáticos generados a partir de un movimiento giratorio, como ser un molino de agua que acciona el golpeteo de martillos para triturar algún material. La función de los músculos o las extremidades del operario, que actúan sobre las variables controladas es reemplazada por variados dispositivos que actúan directamente sobre el flujo que alimenta el proceso controlado, los "actuadores", dispositivos que ejercen una acción (movimiento, calor, luz, sonido, etc.) al recibir una orden o una información. El actuador es una función, por lo tanto, está definida por la ubicación que tiene dentro del sistema; puede ser cumplida por cualquier dispositivo que cumpla la función de ejercer una acción generalmente hacia el entorno exterior o el control interno. Son ejemplos de actuadores sencillos una tecla interruptora de corriente eléctrica para la luz (del tipo "si" - "no", "on"-"off"), una canilla para el agua (de tipo "proporcional", es decir, la apertura varía en función del giro del grifo). El actuador actúa siempre sobre el flujo de energía o materia en cualquiera de los procesos de transporte, almacenaje o transformación. Otros actuadores pueden ser: electroválvulas (válvulas de paso accionadas eléctricamente) para abrir o cerrar la circulación de gases o líquidos; relés interruptores accionados eléctricamente); motores eléctricos o neumáticos

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(accionados por aire a presión), o hidráulicos (accionados por la presión de un líquido); pistones (también hidráulicos o neumáticos), etcétera.

Tipos de autómatas El controlador —o sea el elemento del sistema que recibe información, toma decisiones y emite las señales que afectan a la parte del sistema controlado- puede ser una persona o un aparato. Cuando no intervienen seres humanos, hablamos de un sistema automático. Según la manera en que se resuelve la acción de control, podemos decir que existen dos grandes tipos de sistemas automáticos: a) autómatas de lazo abierto sin realimentación; b) autómatas de lazo cerrado con realimentación.

Los sistemas de lazo abierto Los autómatas más sencillos son los que no tienen ningún tipo de realimentación. También se los llama sistemas de lazo abierto. Estos sistemas se caracterizan porque la o las variables que controlan el proceso circulan en un único sentido, por lo tanto, no hay devolución de información desde la salida hacia la entrada. Son sistemas sin realimentación. El siguiente es un diagrama que intenta explicar este tipo de autómata. FUENTE DE ENERGÍA

SEÑAL DE ENTRADA CONTROLADOR AJUSTE DEL USUARIO ACTUADOR SALIDA CONTROLADA

PROCESO A CONTROLAR

En este sistema se controla un flujo de energía. También se puede controlar uno de materia.

La señal de entrada de este sistema serán las instrucciones que damos al autómata. Éstas deberán traducirse a un lenguaje que este último pueda interpretar, por ejemplo, diferencias en los valores de corriente eléctrica o la forma variable de una pieza mecánica. El controlador recibe, memoriza y elabora las órdenes necesarias para la ejecución del proceso, de acuerdo con las consignas que recibió en su entrada. La complejidad de los controladores pueden ir desde un simple mecanismo de reloj, un juego de levas hasta una computadora. Los actuadores son los elementos generadores de movimiento o productores de otros efectos que ejecutarán las órdenes recibidas del controlador. Estos auxiliares de la fuerza humana reciben también el nombre de servomecanismos y pueden construirse con operadores mecánicos, eléctricos o de otra naturaleza, como palancas, poleas, motores.

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Los ejemplos de lazo abierto Tal vez el autómata de lazo abierto que puede resultarte más familiar es el reloj despertador o las luces de las calles, los cuales es necesario regularlos una sola vez y continúan controlando el proceso sin intervención humana. Pero, para poder apreciar la diferencia entre un control manual y un sistema automático de lazo abierto, vamos a hacer referencia al problema de regar los cultivos. En este caso, el encargado deberá estimar el tiempo que la válvula debe permanecer abierta para regar apropiadamente. Luego, coloca un mecanismo temporizador (timer, en este caso un mecanismo de reloj como el del lavarropas) a la salida del tanque y lo programa, respetando los períodos de tiempo calculados. Éste actuará sobre la válvula permitiendo la salida del líquido. La exactitud de este sistema, como la de todos aquellos que funcionan sobre una base de tiempos, dependerá de una buena calibración y aunque se logre, es bastante probable que reguemos de más o de menos, dependiendo de otros factores diferentes al tiempo de regado (evaporación, infiltración, etc). Una de las causas de la imprecisión es que no podemos actuar sobre esas perturbaciones. En los sistemas de lazo abierto, el controlador envía órdenes pero no recibe información que le permita conocer sus efectos, esto hace que siga respondiendo a su mandato independientemente de los resultados obtenidos. Es un sistema que trabaja con los “ojos cerrados” ya que no puede ver y por lo tanto corregir los errores en la salida. LOS AUTÓMATAS DE LAZO ABIERTO CONTROLAN LA SALIDA, ACTIVAN Y DESACTIVAN LAS MISMAS EN UN TIEMPO DEFINIDO, PERO NO PUEDEN CORREGIR LOS ERRORES QUE SE PUDIERAN PRODUCIR ALLÍ. Para corregir la situación deberá intervenir nuevamente el encargado quién, por medio de sus sentidos, es capaz de detectar las desviaciones en el proceso controlado completando el circuito y produciendo la realimentación. En estos autómatas podemos apreciar que se ha logrado reemplazar a los músculos del operario por los servomecanismos o actuadores mientras que el cerebro es suplido en parte por el controlador. Pero aún resta cerrar, por medio de un dispositivo artificial, el circuito de realimentación que nos brindaban los sentidos del mismo en el control manual.

Autómatas de lazo cerrado En los sistemas automáticos de lazo cerrado se agregan diferentes elementos que pueden tomar una muestra de la variable de salida, los sensores, que cumplen la función de los sentidos del operario en el sistema manual. Luego esta muestra es comparada con la variable de entrada en el controlador. Este controlador, de esta manera, recibe continuamente información de la variable de salida y actúa corrigiendo el sistema. Este bucle de realimentación permite la autorregulación del sistema y le otorga estabilidad a la variable controlada. El Diagrama que interpreta el funcionamiento de estos autómatas es el siguiente:

FUENTE DE ENERGÍA

CONTROLADOR

ACTUADOR SALIDA CONTROLADA SENSOR Instituto de Enseñanza Secundaria y Superior

PROCESO A CONTROLAR

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Como puedes ver, al diagrama de bloques de lazo abierto le hemos agregado un sensor que cierra la relimentación. En el autómata de lazo cerrado se requiere menos atención por parte del operador, pues el mismo sistema se autorregula. Controla la salida a partir de las variaciones que detectan los sensores y puede corregir los errores para acercarse más eficazmente al valor predeterminado.

El riego, pero en lazo cerrado Para continuar automatizando la tarea, podemos ahora agregar un sensor de humedad del suelo o un sistema de flotante que mida la altura de agua en los canales de riego. Cualquier perturbación que modifique la cantidad de agua podrá ser corregida por medio de la apertura de la válvula. El operario, en este caso, ya no tendrá necesidad de estar frente al proceso pues estos sensores, ya sea el de humedad o el flotante reemplazan a sus sentidos.

Un ejemplo de autómata de lazo cerrado Los principios de funcionamiento del control por realimentación (o servosistema) pueden aplicarse eficazmente a diferentes problemas, independientemente de que empleen elementos de control eléctricos, mecánicos, térmicos o de otra clase. Uno de los primeros ejemplos de servosistema de alcance industrial fue la invención de James Watt, quién patentó el regulador de velocidad para su máquina a vapor en 1769. Al principio, la regulación estaba confiada a una persona que debía accionar una válvula de entrada de vapor de acuerdo a las variaciones de velocidad de la máquina. En el regulador automático, el operario es reemplazado por un sistema de dos esferas acopladas a la rotación de la máquina. Cualquier aumento de la velocidad se traduce en una variación de la fuerza centrífuga que separa las esferas; unas varillas en paralelogramo permiten el desplazamiento de un anillo, el cual por medio de una palanca acciona la válvula que reduce la entrada de vapor. Este control por realimentación hacía que las máquinas de vapor corrieran a una velocidad más o menos constante y que aumentaran su eficiencia, al mismo tiempo que las protegía de una situación de descontrol.

Al aumentar la velocidad de las esferas, éstas se separan y el anillo sube, accionando la palanca que abre o cierra la válvula que deja pasar el vapor.

Los sensores actúan como los sentidos del sistema, se encargan de tomar la muestra de la variable de salida. Hay diversos tipos de sensores y cada uno corresponde a alguna magnitud a controlar, por ejemplo sensores de nivel de un líquido, de temperatura, de velocidad, de presión, etcétera.

Los sensores La propiedad de un sistema de adaptarse a las variaciones del entorno no sería posible si el dispositivo controlador no dispusiera de la capacidad de cumplir la función de sensar las variables externas para adaptar el desenvolvimiento del sistema a los estados cambiantes de estas variables. Este dispositivo recibe el nombre de "sensor". Los sensores reemplazan las operaciones humanas de observación y toma de datos, efectuadas en general por los cinco sentidos.

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Los elementos destinados a capturar información de la salida del sistema generalmente reciben el nombre de sensores o transductores de entrada. Prácticamente, existen sensores para todas las variables físicas que existen, sensando directamente la magnitud física o el efecto de ella sobre otra. Se pueden sensar eventos, presencia, movimiento, luz, radiación de cualquier tipo, sonido, presión, caudal de fluido, corriente eléctrica, campos magnéticos, etc., con el dispositivo adecuado. El elemento sensor casi siempre va asociado con un "transductor", que convierte la variable sensada en una señal operable por otras partes del sistema, en general eléctrica, de tipo analógico o de tipo digital. En otras palabras, los transductores son los encargados de transformar un tipo de energía en otra más adecuada para que pueda ser “comprendida” por el sistema que la procesa. En este caso los transductores o sensores, traducen lo que sucede en la salida del sistema al lenguaje que utiliza el controlador. Un interruptor también puede cumplir la función de sensor, si en este subsistema cumple la función de enviar una información para una acción de control.

Movimiento o desplazamiento

Un interruptor no ya como actuador sino en la función de sensor, por ejemplo, para dar una información a un sistema de alarma sobre una puerta o ventana que se abre.

Por ejemplo, los detectores de movimiento de las alarmas o las puertas automáticas sensan las ínfimas variaciones de temperatura del entorno cuando pasa una persona, mediante un dispositivo electrónico (detector de infrarrojo pasivo), que posee una minúscula lámina de un plástico especial que sufre mínimas deformaciones con los cambios de temperatura. Según la deformación, genera una corriente eléctrica análoga pero muy débil. Para que sea una señal útil para poder actuar debe tener un circuito asociado que transforme esta mínima corriente en una señal, generalmente de tipo "si" — "no", que va a actuar en el sistema de detección. Aquí te presentamos algunos tipos de de sensores:

Sensores de temperatura Termistores: La resistencia de un material al paso de electricidad es una magnitud que varía con la temperatura. Las resistencias tipo PTC incrementan su valor con el aumento de la temperatura y las resistencias tipo NTC hacen lo inverso. Puentes de resistencia: Son conjuntos de resistencias que registran variaciones muy pequeñas de temperatura. Termopares: Unión de dos metales distintos que generan una tensión eléctrica al calentarse en su extremo de unión (como en el caso de las válvulas de seguridad de los calefactores).

Sensores de posición

Otros

Finales de carrera: detectan la Sensores infrarrojos: emiten posición de un elemento móvil en radiaciones invisibles al ojo un sistema mecánico. humano, cuya interferencia (cuando son cortados) es detectada por el Sensores de proximidad: detectan mismo dispositivo. la presencia de un objeto en determinadas circunstancias. Sensores Magnéticos: Constan de dos piezas magnética y un relé. Sensores de presión: miden la Cuando las piezas se separan, se presión presente en la salida de los activa el relé y éste cierra un sistemas. Estos sensores pueden ser circuito eléctrico. mecánicos, eléctricos o electrónicos de acuerdo al tipo de medida a Sensores fotoeléctricos: Constan realizar. de un dispositivo emisor/receptor y de un reflector. El emisor lanza un Sensores de nivel: Su elemento haz luminoso que rebota en el principal es una boya que sube o reflector y regresa al receptor. baja detectando el nivel de un Cuando el haz de luz se corta, se líquido. activa el sensor.

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Existe una gama enorme de sensores en relación a el tipo de medida que deseemos realizar. Lo importante de un sensor es la variable que mide y el rango de variación (qué valores toma) de esa variable en el sistema. No se utiliza el mismo sensor de temperatura para medir la temperatura ambiental que para medir la temperatura en un horno. Cada sensor tiene su rango de medición adecuado.

NOTA: El presente material se ha adaptado de: ÁLVAREZ A.; MAREY, G. (1998) Tecnología 9. 3er Ciclo. A - Z Editora. Buenos Aires BARÓN, M. (2004) Enseñar y Aprender Tecnología. Propuestas Didácticas desde la Teoría de Sistemas. Proyectos Tecnológicos y modelos de comprensión y representación real. Ediciones Novedades Educativas. Buenos Aires.

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El control en los sistemas  

Adaptación del tema control de lso sistemas

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