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u Texto:

Juan Sacchetto. Nació en Villa María, se crió en Bajo Palermo y aunque ahora vive en Poeta Lugones, dice que es de Muller. Trabaja en una agencia de publicidad llena de gallinas, a las que les gana constantemente discusiones futboleras. Podría decirse que ese es su hobby. Juega mal, tirando a muy mal, al fútbol, pero juega con la de Belgrano. Eso lo hace correr y meter a lo loco. En la tribuna, algunos le dicen “JyM”, por la bandera con la que conoció el país. Como verán en el escrito a su primer amor, cree en Belgrano. Y nada más. u Imágenes de

tapa y contra: Alberto Enrique Ortíz. Hijo y padre de piratas de la Popular. Cuando juega el celeste voy temprano al Gigante, miro la Popular, vuelve a aparecer la chimenea de la Cervecería, el piso se hace otra vez de tierra, la tribuna vuelve a ser tubular, aparece mi viejo y le digo que se quede tranquilo donde esté, que yo voy a alentar por los 2, y él me mira sabiendo que la herencia sigue en buenas manos.


Juan Sacchetto

Belgrano, la verdad que nos une

U

na vez, creo que allá por el 2005, en los días previos a nuestro inolvidable centenario, lo escuché al Turco Whebe referirse a Belgrano de una manera que me dejó embobado. El tipo, con la misma voz con la que se hartó de gritar hazañas piratas, dijo algo así como:

Ahí está Belgrano. Siendo una barricada permanente, con el mismo sonido de toda la vida… el de los bombos que retumban en las paredes del barrio. El que servía de música a los reclamos populares. Y de última… Belgrano ha sido siempre un reclamo popular. Una bandera de lucha… una rebelde forma de mojarle la oreja a los poderosos. Fa. Sacála. Ahí está Belgrano. Y ahí va a estar toda la vida, mirando al mundo desde el populoso Barrio Alberdi. Y agarrate hermano, porque desde Alberdi el mundo se ve distinto. ¿Que cómo se ve? Se ve nada más y nada menos que con la verdad. Belgrano es Alberdi y Alberdi es, como dice la pintada en un pasaje muy cercano al Hospital de Clínicas, el primer territorio libre de América. Pedazo de título, el que la historia nos supo dar. Sí señor, pedazo de chapa la de nuestro barrio, incuestionablemente ganada en las callecitas por donde rodaban miles y miles de bolitas de rulemanes, para hacer caer ingeniosamente a los caballos de la policía mientras el grito del pueblo, digno, estudiantil y obrero, se hacía escuchar, avanzando con un “Paso, paso, paso, se viene el Cordobazo”. “La capital nacional de la barricada”, de prepo y de


Belgrano, la verdad que nos une

yapa, así deberían nombrar al Barrio Alberdi de la Ciudad de Córdoba en el Congreso de la Nación. O ¨Banda de sonido oficial de los reclamos populares¨, a la inigualable hinchada de Belgrano. Una vez un viejo sabio, de barba blanca y traje tanguero, dijo que estás en libertad, y siempre en libertad, únicamente cuando creés en tu canción. Y yo, tanto como a ese viejo cuando lo escucho, le creo al pirata que tengo al lado en la popular cuando deja la garganta en un “yo siempre te voy a alentaaaaar, te lo juro por Dios”. Más vale que te creo, hermano. No hace falta que me lo jures, ni por el Diego ni por nadie. Cómo no te voy a creer si la estrofa te sale del alma y se te nota en el brillo de los ojos. Tu verdad, que también es mi verdad y la de 20.000 tipos por sábado, se siente en tu puño cerrado que apunta al campo de juego, para que los jugadores entiendan que la promesa va muy en serio, dándole tonada cordobesa, color celeste y sentido humano a la palabra ¨incondicional¨. Yo te creo porque el grito en Alberdi es un grito lleno de ilusión, de fantasía, pero también de realidad. Es un grito libre de soberbia injustificada, libre de engaño a uno mismo. El grito de Belgrano es un grito libre, carajo. Tan libre como el laburante que con un hachazo (y un parche) en su ojo, pero con una flor en su ojal, le muestra al poderoso que se puede ser feliz, inmensamente feliz, con sólo asumirse y valorarse. Porque nosotros sabemos lo que somos. ¿Y saben qué?, nos encanta lo que somos. Ni más ni menos. Por eso no nos hace falta mentirnos, porque somos libres. Y porque deliramos, sufrimos, nos abrazamos y lloramos, desde siempre, en el barrio donde sopla el viento de la libertad, yo le creo a cualquier grito que se escuche en Alberdi. Le creo a Belgrano. Le creo a la hinchada y le creo a mi canción. La que me cantó mi viejo cuando yo no sabía ni


Juan Sacchetto

hablar y la que le canto todos los días a mi hija, que ya sabe decir “mamá”, “papá” y “Belgrano”. Yo le creo a esa canción que se me aparece cualquier día de la semana, a las 3 de la mañana, en medio de un sueño y me hace pedirle a Belgrano que el sábado, o cuando mierda juegue, no me sea indiferente. Que ponga huevo y vaya al frente, porque siempre, pero siempre y a pesar de todo, va a tener el aliento de su gente. Cuando voy a Alberdi, siempre temprano para que la cancha dure más, me siento en algún escalón, levanto la cabeza y le creo a las tribunas. Escucho a algún amigo decir que “ya sé que regalamos una ronda, pero si hoy ganamos nos prendemos”, ¿y saben qué?, le creo. Entonces el alambrado se empieza a llenar de trapos celestes, con frases a las que les creo una y mil veces. Loca pasión, sos vos Belgrano. Sos la locura que no tiene cura. Sos el rocanrol de Muller y del país. Yo no tengo dudas. Desde que razono, tengo acá en el pecho la convicción y la certeza de que Alberdi es el primer territorio libre de América y Belgrano es la verdad que nos une, para darle fuerzas a nuestro corazón. Ahí adonde la mentira no tiene lugar, adonde el chamuyo no entra. Por eso hermano, creeme vos a mí: mucho antes de lo que muchos se imaginan, se nos va a dar y vamos a volver a mojarle la oreja a los poderosos. Vos por lo pronto no te borrés, que te necesitamos. Porque a la bandera de la lucha la tenemos que seguir levantando entre todos.


Nací pueblo y testigo de los días de Orgaz, el Tito, el Luifa y los Lazcano el Potro, La Reforma, Escuti, el Tano la Chacha, El Cordobazo y la alegría.

En Alberdi nací, fue de la mano de un sueño cordobés que ya elegía no nacer de un inglés y que honraría la bandera en el nombre de Belgrano.

Soneto en Celeste

Alberto E. Ortíz

Cuando leva sus anclas el Gigante en un mar victorioso de Piratas.

Ellos hacen mi historia más brillante y sus voces eternas me relatan que la vida es celeste en el instante en que todos los duendes se desatan.


El Club Atlético Belgrano se complace en promover el proyecto “Escritos al primer amor” con la certeza de fortalecer el vínculo entre el deporte y la cultura popular, desde el compromiso cotidiano de generar espacios de interacción con los diversos sectores sociales a los que alcanza el deporte. Apuntamos a reconocernos en las palabras y las historias de nuestros hinchas y lograr que la literatura sea el motor para reconstruir y fortalecer la identidad celeste de Alberdi. Córdoba, Agosto de 2010.

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escritosalprimeramor.blogspot.com

Escritos al primer amor: Belgrano, Alberdi y su gente Libros coleccionables - Número 9. Tirada de 5000 ejemplares gratuitos. Barrio Alberdi, Córdoba, Argentina, 2011.

Con el aporte y patrocinio del Club Atlético Belgrano. Impreso en Cooperativa La Gráfica, empresa recuperada.

Idea y coordinación general: Pablo Iván y Gringo Ramia. Diseño Gráfico: Martín Cardo (info@zetagrupo.com.ar)

escritosalprimeramor@gmail.com

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Le hace el aguante a los Escritos: Chacabuco 150, Loc. 18


Escrito 9: Belgrano, la verdad que nos une  

Belgrano, Alberdi y su gente

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