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Futuro del Trabajo y Capacitación: entre el Gigante Asiático y el Sueño Americano, la Tercera Posición Por Gustavo Ramírez

FUTURO DEL TRABAJO Y CAPACITACIÓN: *Por Gustavo Ramírez

entre el Gigante Asiático y el Sueño Americano, la Tercera Posición

El Sindicato del Personal de Dragado y Balizamiento, que conduce Juan Carlos Schmid, realizó el pasado jueves 5 de marzo, una jornada de cine debate en el marco de las mesas de capacitación que el gremio y la Federación Marítima, Portuaria y de la Industria Naval de la República Argentina, viene desarrollando en torno a los interrogantes que plantea el futuro del trabajo.

En este caso, en la sede del gremio ubicada en el barrio porteño de San Telmo, se proyectó el documental Américan Factory, un film de 2009 realizado por los documentalistas Julia Reichert y Steven Bognar. La película documenta la situación por la que atravesaron trabajadores de la planta de la General Motors a partir de la llegada de la multinacional china Fuyao Glass America, empresa que se dedica a la producción de vidrios para automóviles.

El relato nos ubica en la ciudad de Ohio en el año 2015, año del desembarco de la empresa china. Tras la destrucción de la industria automotriz, producto de la crisis del 2008, miles de personas perdieron su trabajo una vez que la General Motors cerró. La llegada de Fuyao abrió un margen de esperanza, pero este duró muy poco. En primera instancia, si bien la empresa re contrató a antiguos empleados, lo hizo vulnerando derechos básicos y con salarios mucho más bajos.

La particularidad de la realización radica en que fue la primera producción de Barack y Michelle Obama, a través de la productora Higher Ground Productions. Como singularidad la secuencia narrativa es sostenida por el relato de los trabajadores que ven como su condición de vida, sostenida por la vieja idea del Sueño Americano, se hace añicos ante el impulso mercantilista que promueve la empresa china.

En ese contexto, el film muestra también el choque de culturas donde los trabajadores chinos disciplinados, dóciles y resignados, se entregan a la producción fabril bajo el convencimiento que así aportan a la grandeza de la Patria, mientras un plan empresarial de adoctrinamiento, los aliena a partir de un adoctrinamiento de esclavización. De esta manera los operarios asiáticos ven a sus pares norteamericanos como a gente descuidada, desorganizada para el trabajo, sin ganas de producir y prestos a vivir en confort permanente, que ellos no comparten.

A estas cuestiones socioculturales se debe añadir que la empresa china reproduce con mayor virulencia los vicios neoliberales. En extremo, el documental muestra como Fuyao se dedica a combatir la sindicalización de los trabajadores estadounidenses. El maltrato laboral comienza con la persecución psicológica y termina en despidos para aquellos que osan reclamar sus derechos.

La mentada guerra comercial entre China y Estados Unidos es una mera representación que se presenta como un espectáculo que llena columnas de periodismo internacional sin explicar el fondo de la trama. Detrás de esa máscara emerge el realismo capitalista que en sus formas liberales no cesa de producir desigualdad en todo sentido. A ello habrá que sumarle, como se puede observar en el documental, el uso de la tecnología para usufructo productivo de la empresa y el ilimitado crecimiento de la riqueza de Cao Dewang, presidente de Fuyao.

Pensar el futuro del trabajo nos obliga a mirar todas las aristas que lo atraviesan. Así como pensar en el desarrollo de una cultura que proporciona todos los aditamentos para romper cualquier lazo de comunidad. Si Estados Unidos opera como la matriz del capitalismo, las empresas chinas han logrado extremar los mandatos liberales y se han valido de su biopoder para licuar cualquier pensamiento articulador de justicia social entre sus trabajadores.

En ese contexto, Juan Carlos Shcmid, Secretario General del Sindicato del Personal de Dragado y Balizamiento, señaló al respecto que “en realidad no solamente estamos afrontando el despertar de un gigante en el Siglo XXI con mucha más fuerza que en las últimas décadas que el siglo pasado, sino que particularmente también se introduce la innovación tecnológica. Por supuesto esto requiere una respuesta del Movimiento Sindical pero también de la política”.

“La política tiene que actuar con mayúsculas ante este nuevo desafío que implica esta forma de producción. Tiendo a pensar que el problema de la producción china no es, únicamente, el problema del modelo comunista. Es una cuestión cultural. Eso, por ejemplo, viene desde antes de la revolución de Mao”, agregó el dirigente sindical.

Schmid enfatizó que en el documental se pudieron observar, entre otras cuestiones “secuencias y matices de la disciplina del Partido Comunista, que hace más de 70 años que está allí gobernando. Hay que preguntarse algo alrededor de todo esto: ese sistema ha permitido que China se convierta hoy en uno de los punteros de la globalización económica, del otro lado está el mundo occidental con el sistema democrático. Es para pensar, ¿cuál es el que sirve, ese o el sistema democrático occidental?”.

“Obviamente que es una línea de fricción muy fuerte entre Asia y Occidente. Es más, hay que saber que en los grandes fueros internacionales cuando vienen los sindicatos chinos buscan ser aceptados con las características que se han

mostrado en documental y son aceptados”, concluyó el dirigente marítimo.

China y Estados Unidos comparten la hegemonía económica internacional. Son antagonistas en la puja por el dominio del mercado, pero comparten la misma matriz ideológica, si se observa con detenimiento. Fuyao promueve sindicatos amarillos, apoya a en profundidad la meritocracia y la precarización laboral. Demasiadas coincidencias, que los enamorados del nuevo eje totalizador compuesto por China y Rusia soslayan.

Para los argentinos, American Factory representa pensar, como cuestión de fondo, quebrar el dominio del atlantismo, sin caer presos de la hegemonía que promueven a su manera China y Rusia. La actual coyuntura global requiere que las Organizaciones Libres del Pueblo recuperen el sentido profundo del pensamiento nacional, donde la referencia inequívoca es Perón y la Tercera Posición. Solo así podremos encontrar una salida digna para el futuro del trabajo y los trabajadores.