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POR: MARTHA VELEZ


“SeparadoS de dioS nada podéiS hacer” (Juan 15:5) Esta es la historia de mi vida… Cuando llego esta palabra a mi vida, yo la pude comprender a través de mi hogar, cuando me encontraba en una de las etapas más difíciles de un matrimonio, no sé si a ustedes les ha pasado pero es un momento difícil cuando cada persona hace lo que quiere, cuando hablamos de espacios que ya no caben en una relación, cada uno por su lado pero esto no funciona… “por que una casa dividida no permanece”. A través de conocer a DIOS y permitir que Jesús comenzara a gobernar mi vida me di cuenta que esto no era un hogar donde estaba Dios, si no que mi hogar estaba siendo dirigido por el diablo; me di la oportunidad de conocer a esa persona tan especial y es ahí que comencé a cambiar y entendí que todo el tiempo que estuve sola haciendo todo en mis propias fuerzas nunca pude hacer nada por él, al contrario cada día todo era más difícil, fue ahí donde comprendí el significado del versículo con el que inicie esta historia… “separados de Dios nada podéis hacer”. Dios fue el que nos formo, el es el que conoce todo lo nuestro, dice su palabra que El conoce nuestro entrar y nuestro salir, por eso comencé a buscar esa persona que podía restaurar mi hogar.


Es como cuando una persona tiene un carro y ese carro comienza a fallar, ¿Dónde crees tú que esa persona lo llevaría para hacerlo arreglar?, lo más obvio es que lo lleven al mecánico, eso fue lo que hice yo, fui a donde me podían ayudar por que El fue el que me creo, me formo en el vientre de mi madre. Por eso a través de esta historia quiero que conozcas a Jesús como el restaurador de los hogares. La primera en vivir esta maravillosa experiencia fui yo, luego con el transcurrir de los años y a la manera de Dios, empezó a transformar la vida de mi esposo. Nos fuimos dando cuenta de todas las promesas que Dios tiene para cada uno de nosotros, cuando permití que Dios gobernara mi vida una de las promesa que El me dio fue la de sanidad, su palabra dice que por sus llagas fuimos curados, como prueba de esto cuando nació mi tercer hijo, tuvo problemas de respiración, al cual los médicos le diagnosticaron asma, debía de tener un inhalador para cuando le dieran las crisis, en ese momento yo me apropie de esa promesa (por su llagas fuimos sanados), y comencé a declarar sanidad sobre mi hijo. Antes de cumplir los seis meses Dios lo sano, ahora tiene 11 años y es el que menos se enferma.


Otro milagro fue a través de un sobrino el cual yo quiero mucho, cuan el tenia dos meses de edad obtuvo un virus el cual no daban esperanza, o si quedaba vivo podía quedar con alguna dificultad en sus sentidos; el niño milagro le pusieron en el hospital. Su palabra dice “clama a mí y yo te responderé” Clamamos a Dios por su vida y el señor nos respondió, para la gloria de Dios el niño tiene 11 años y esta total mente sano.

Por eso te digo, después que Dios llego a mi vida comprendí que los problemas y las adversidades son oportunidades para fortalecernos, con el todas las cosas son llevaderas, con esto no quiero decirte que los problemas se acaban seria una mentirosa, ellos continúan pero su palabra dice “en el mundo tendréis aflicciones, pero no temáis yo he vencido al mundo”, es solo apropiarse de la palabra de Dios.



El poder de Dios