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FRANCOMIRADOR


- ¿La belleza?, dicen que está en el ojo, en el ojo de quien mira. - ¿Y si nadie mira?

Leos Carax, Holy Motors


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ice Les aveugles en Francia y Australia. No sé por qué pregunté sobre la belleza. Simplemente, me encontré con un grupo de ciegos en la calle y uno le decía a sus amigos: ‘Ayer vi una película preciosa’. Tardé dos años en terminar esta obra. Tenía miedo del elemento de crueldad implícito en preguntarle a una persona ciega qué es la belleza. Además en esta obra volvemos a encontrar la idea de mirar sin ser mirados. No se trata aquí de una investigación sobre la idea de belleza. No me interesa demostrar que los ciegos pueden ver. Sophie Calle


El gato de Schrödinger El gato de Schrödinger es la paradoja más popular de la cuántica. La propuso el nobel austríaco Erwin Schrödinger en 1935. De sus variantes, exponemos la más sencilla. Fuente: astromía.com

Imaginemos un gato dentro de una caja completamente opaca. En su interior se instala un mecanismo que une un detector de electrones a un martillo. Y, justo debajo del martillo, un frasco de cristal con una dosis de veneno letal para el gato. Si el detector capta un electrón activará el mecanismo, haciendo que el martillo caiga y rompa el frasco. Se dispara un electrón. Pueden suceder dos cosas, que el detector capte el electrón y active el mecanismo. En ese caso, el martillo cae, rompe el frasco y el veneno se expande por el interior de la caja. El gato lo inhala y muere. Al abrir la caja, encontraremos al gato muerto. O puede que el electrón tome otro camino y el detector no lo capte, con lo que el mecanismo nunca se activará, el frasco no se romperá, y el gato seguirá vivo. En este caso, al abrir la caja el gato aparecerá sano y salvo. Al finalizar el experimento veremos al gato vivo o muerto. Y hay un 50% de probabilidades de que suceda una cosa o la otra.


Mad art lab


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Amaginemos través del prisma un gato de ladentro cuántica de una Lacaja cuántica completamente desafía nuestro opaca. sentido En sucointemún. rior El se electrón instala unesmecanismo al mismo tiempo que une un onda detector y partícula. de electrones Para entenderlo, a un martillo. sale Y, disparado justo debajo como del una martillo, bala, pero un tamfrasco de bién, cristal y al mismo con una tiempo, dosis de como veneno una ola letal para o como el gato. las ondas Si el detector que se forman capta un en un electrón charcoactivará cuando eltiramos mecanismo, una piedra. haciendo Es que decir,eltoma martillo distintos caiga caminos y rompaa ella frasco. vez. Se Además dispara noun seelectrón. excluyenPor sinológica, que se pueden susuceder perponen, doscomo cosas.sePuede superpondrían que el detector las capte ondas el deelectrón agua enyelactive charco. el mecanismo. De modo En queese toma caso,elelcamino martillodel cae, detector rompe el y, frasal co mismo y el veneno tiempo,seelexpande contrario. por El el interior elecde trónlaserá caja.detectado El gato loy el inhala gato ymorirá. muere.Y, Al abrir al mismo la caja, tiempo, encontraremos no será detectado al gato muery to. el gato O puede seguirá quevivo. el electrón A escala tome atómica, otro camino ambasy el probabilidades detector no losecapte, cumplen. con loEn que el mecanismo mundo cuántico, nuncaelsegato activará, acaba el vivo frasco no y muerto se romperá, a la vez, y el y ambos gato seguirá estados vivo. sonEn este igualcaso, de reales. al abrir Pero, la caja al abrir el gato la caja, aparecerá nosano sotrosy sólo salvo. loHasta vemosaquí vivotodo o muerto es lógico. Al finalizar el experimento veremos al gato vivo Resultados o muerto. Y hay un 50% de probabilidades ¿Qué ha deocurrido? que suceda Si una ambas cosaposibilio la otra. dades se cumplen y son reales, ¿por qué sólodel vemos una? explicación A través prisma de laLacuántica es que experimento las sentido leyes Pero la el cuántica desafíaaplica nuestro cuánticas, el gato nomismo es un sistecomún. El pero electrón es al tiempo ma cuántico. La cuántica actúa a escala onda y partícula. Para entenderlo, sale subatómicacomo y sólo disparado unabajo bala,determinadas pero también, Sólo escomo válida enola partícuycondiciones. al mismo tiempo, una o como Cualquier interacción con las aisladas. ondas que se forman en un charco el entorno haceuna que las leyes cuánticuando tiramos piedra. Es decir, toma cas dejencaminos de aplicarse. Muchas partídistintos a la vez. Además no se culas juntas entre sí, por excluyen sinointeractúan que se superponen, como esosuperpondrían la cuántica nolasvale en el se ondas demundo agua en decharco. lo grande, comoque el gato. Tampoel De modo toma el camino del detector y, al mismo tiempo, el contrario. El electrón será detectado y el

co cuando hay calor, pues el calor es el movimiento de los átomos interactuando. Y el gato es materia caliente. El observador Pero lo más sorprendente es que incluso nosotros, al abrir la caja y observar el resultado del experimento, interactuamos y lo contaminamos. Mientras no haya ningún observador que esté mirando al gato, este se halla suspendido en un estado de vida-y-muerte simultáneas y únicamente cuando el observador se decide a mirar lo que le sucede, el gato colapsa en un estado de vida o en un estado de muerte, saliendo así de ese estado de indeterminación. Una curiosa característica de la cuántica es que el mero hecho de observar contamina el experimento y define una realidad frente a las demás. Einstein expresaba así su desconcierto: “¿Quiere esto decir que la Luna no está ahí cuando nadie la mira?”. Conclusión: cuando el sistema cuántico se rompe, la realidad se define por una de las opciones. Sólo veremos al gato vivo o muerto, nunca ambas. Este proceso de tránsito de la realidad cuántica a nuestra realidad clásica se llama decoherencia, y es la responsable de que veamos el mundo tal y como lo conocemos. Es decir, una única realidad..


Bailé en Café Müller.

Todos teníamos los ojos cerrados.

Cuando lo repetimos no podía volver a sentir un sentimiento que era importante para mí. De repente me di cuenta de ciertos matices al tener los párpados cerrados, si miro hacia abajo, así, eso marca la diferencia.


Al ser consciente de eso el sentimiento que anhelaba apareci贸 de inmediato.


MichaĂŤl Borremans, Diversas formas de evitar el contacto visual utilizando cinta aislante amarilla.


Es un bosque, donde se ve un lago y una barca. Ay árboles muy altos y frondosos. También la hierba es abundante, y verde. Como se ve es un sitio plano, no tiene ni rocas, ni montañas cerca. Al fondo ay mucha niebla, pero, se pueden ver claramente una serie de montañas, y de árboles muy juntos


que forman un bosque. El ambiente no es muy cálido, aunque tampoco es frío, porque como se be el cielo no esta muy tapado de nubes, aunque ay unas pocas. No ay ruido porque tampoco ay ni coches, ni gente, claro, solo se oyen los pájaros y el ruido de las ramas de los árboles. º


Los hombres de Coypel no buscan nada en particular, sino que imploran al otro, la mano del otro, la mano de la caridad o del socorro, la mano de quien les promete la vista. Les gustaría seguir la mirada de aquel que no pueden ver. Les gustaría prever donde ellos no pueden ver aún, para evitar una caída en el sentido literal o poder recuperarse de una caída espiritual. Y es Jesús quien los está enfrentando y quien les tiende la mano, cuyo mensaje inicial era anunciar la “recuperación de la vista de los ciegos”. “Jesús dijo [al ciego de Jericó], ‘Recibe la vista, tu fe te ha salvado’. Inmediatamente recobró la vista y le siguió, glorificando a Dios”. El maestro de la verdad es quien ve y guía a los otros hacia la luz espiritual. Jacques Derrida, Memorias de ciego: el autorretrato y otras ruinas


Un hombre esperando al borde de la acera con un cartel de TAXI entre sus manos. Un perro-guía a su lado. Un taxista que se detiene (yo). Salgo, abro su puerta, y el hombre accede al interior, y luego el perro, que se tumba sobre sus pies. - Calle Santago Bernabéu, por favor. - Bien… ¿Cómo se llama el perro? - Se llama Uzo, que significa “postigo”, ya sabe, esa puertecilla dentro de otra puerta que permite la entrada de luz. En un semáforo aprovecho para acariciar la cabeza suave de Uzo; en ese mismo instante, el ciego también se dispone a acariciarle sin percatarse aparentemente de mi mano, la cual toca en lugar de al perro. Los dedos de un ciego son sus ojos en braille, sus uñas podrían ser párpados. En realidad lo que me acariciaron fueron sus cinco pupilas. Daniel Díaz, Ni libre ni ocupado


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ace poco, en la cadena de noticias española, una delegada de los familiaresde las víctimas del 11 de marzo se presentaba ante una comisión legislativa para pedir por favor, en nombre de los suyos, que los medios dejaran de utilizar una y otra vez esas imágenes atroces con fines políticos, de rating, de amarillismo y aún, con las mejores intenciones, como ejercicio de memoria. Que tuvieran, justamente, mesura y respeto, que cada repetición reabría las heridas y veían morir a sus deudos una y otra vez…

No es cuestión por cierto de darle a este punto sensible la forma hamletiana del “ver o no ver” ni de postular mecanismos de censura previa. Se trata justamente de hacer ver y también de su contrario, no hacer-ver. Límite impreciso de la visibilidad, de la aparición, que es tanto retórico como ético y político y que, como todos los límites, depende de la decisión, nunca está trazado de antemano ni vale para toda circunstancia. Quizá, esa demanda de mesura y respeto señale también, sin proponérselo, la distancia insalvable de la representación, el carácter evasivo del acontecimiento, por definición irrepetible. Y aún, la diferencia entre el querer ver –el gesto voluntario por el cual siempre se puede retornar a la fotografía, el film, la palabra- y la imposición mediática, cuyo manejo es unilateral –nunca podremos, como en el “derecho de mirada” que proponía Derrida, ir a pedir que nos muestren lo que no mostraron y quizá deberían haberlo hecho, el revés de la trama, lo encubierto, lo que quedó fuera de la aparición, la des-aparición. Graciela Aimo, Las subjetividades en la era de la imagen


Como le gusta decir a Serge Daney:

“Hemos quedado ciegos ante la hipervisibilidad del mundo” De tanto ver ya no vemos nada: el exceso de visión conduce a la ceguera por saturación. Esta mecánica contagia otras esferas de nuestra experiencia: si antaño la censura se aplicaba privándonos de la información, hoy, por el contrario, la desinformación se logra sumiéndonos en una sobreabundancia indiscriminada e indigerible de información. La información ciega hoy el conocimiento.

Joan Fontcuberta, El ciego perfecto


J

orge Luis Borges extrapola un episodio de la vida de Demócrito que divulgaron en la antigüedad autores como Aulo Gelio en sus Notte Atticae o Plutarco en su tratado De curiositate. Según dichas fuentes, Demócrito se habría cegado a sí mismo por medio de un espejo metálico, bien a consecuencia de su afán experimental o bien conscientemente, como sugiere Borges en su Elogio de la sombra. Emparentándose de modo sutil con el rechazo del presocrático a la “lágrima” o el “reproche”, exigía Borges en su Poema de los dones que nadie rebajase a tales límites esa “declaración / de la magnífica ironía” de Dios al haberle otorgado de modo simultáneo los dones de “los libros” y de la ceguera, metaforizada en el poema como “la noche”. Consciente ahora de que la oscuridad puede propiciar la visión interior en ese cambio de luz, Borges compara la acción del tiempo con la ceguera que Demócrito se impusiera para que la comteplación del mundo externo no estorbara en sus meditaciones y entona así su célebre elogio de la oscuridad iluminada:

Demócrito de Abdera se arrancó los ojos para pensar; el tiempo ha sido mi Demócrito. (Borges, 1998, 361).

Vicente Cervera El filósofo sonriente: Demócrito en el Mubam


Amy Friend


Cómo quisiéramos entrar en la muerte con los ojos abiertos, cómo no mirar ese último paisaje de la vida. así como soñaba Adriano, el personaje de la novela de Marguerite Yourcenar; cómo no mirar ese último paisaje de la vida. Poder mirar la propia muerte. Sin embargo, esa es la mirada imposible. La no mirada. Quiero que se me entienda bien, la mirada imposible no porque falten los ojos, sino porque ya no hay tiempo en nuestras venas. Somos mirada en tanto transcurrimos; después, el silencio de los ojos. Mutismo de la mirada. La mirada del morir es el espejo de la mirada. Cambiamos de ruta y empezamos a miramos, a mirar hacia dentro. Eso lo intuimos, lo imaginamos. Entonces, ¿por qué esa mirada es imposible? Porque ya no nos sirven los ojos de este mundo, porque tenemos que cambiar de miradores. Sabemos que en el sueño miramos, pero lo sabemos porque despertamos. En la mirada del morir, en cambio, no hay despertar. Sólo fijeza, máscara. Disparo hacia dentro, luz que apaga un resplandor.

Fernando Vásquez, Más allá del ver está el mirar, pistas para una semiótica de la mirada


(...)

Se nos ha ido 窶電ice Cash. Se ha ido y nos deja 窶電ice padre. Cash no le mira.

William Faulkner, Mientras agonizo


Marta Pujades (ed.) 2013 n.

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Francomirador #2  
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