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DECLARACION DE MARTA LUCIA RAMIREZ EN SANTA MARTA Enero 31 de 2013

He venido a atender esta invitación del señor expresidente Álvaro Uribe y de amigos comunes, con inmensa gratitud y con la convicción de que Colombia requiere mantener una posición de firmeza y sin actitudes dubitativas frente a la seguridad de los ciudadanos ,el rechazo al terrorismo y las garantías que a todos debe brindar el Estado de Derecho. 
 
 Creo que la democracia necesita partidos con amplias bases ciudadanas y una clase política de excelencia, comprometidos con el fortalecimiento institucional y conectados con las aspiraciones y anhelos colombianos de progreso y paz. Por ello, quiero participar en la contienda electoral del 2014 como candidata del Partido Conservador atendiendo la invitación de las directivas a inscribir candidaturas. Tenemos la obligación histórica de liderar el debate sobre la urgencia de elevar el nivel ético de la política y de toda la sociedad colombiana . El pueblo colombiano recuperó la esperanza con la Política de Seguridad Democrática que construimos con usted cuando tuve el privilegio de ser la primera mujer ministra de defensa de Colombia. Su gobierno le devolvió a Colombia el orgullo de la nacionalidad, le devolvió la confianza y hoy quiere acelerar el camino hacia el restablecimiento del orden y la seguridad . Con nuestros programas de recuperación de las carreteras iniciada en Valledupar el 8 de Agosto del 2002 vine acompañando una caravana a Santa Marta en Diciembre de ese mismo año. Estoy acá atendiendo a su convocatoria Sr Expresidente , porque creo en que las ideas y el compromiso con las libertades constituyen el norte de nuestro trabajo y porque considero que la ideología y decisión del partido conservador de apostar a la democracia, la seguridad y al desarrollo , explicaron su apoyo coherente a sus dos gobiernos. Por eso creo en el trabajo político que se hace para lograr un Estado garantista que vele por la protección del ciudadano, tanto como exija de todos, sin excepción, orden y el estricto cumplimiento de la ley. Creo en la política retomando sus banderas y desarrollando otras complementarias como mi compromiso de siempre con los jóvenes, la educación , la ciencia e innovación , la reindustrialización de Colombia que busque el pleno empleo y el emprendimiento. Espero que el partido dentro de su autonomía e identidad asuma la decisión de hacer política con vigor concentrado en solucionar las necesidades de la sociedad colombiana y cerrar los espacios a la inseguridad y la extorsión que


unas veces opera mediante el terrorismo y otras se mimetiza en los espacios económicos, políticos y sociales. El partido debe liderar la discusión sobre la política agraria, el desarrollo industrial , el acceso a la educación superior y la necesidad impostergable de una reforma a la justicia. Sin justicia NO habrá paz . Invito a los expresidentes conservadores Doctores Belisario Betancourt y Andrés Pastrana , invito al pueblo conservador de todos los tiempos, a las mujeres y a los jóvenes de nuevas generaciones a luchar contra el cáncer de la corrupción que carcome a Colombia, a luchar unidos por el fortalecimiento del estado y las instituciones y contra el narcotráfico que a tantas familias colombianas ha destruido. Recordemos a tantos que ofrendaron su vida en la lucha contra el narcotráfico y a todos los miembros de la fuerza publica, mártires de la Patria que no claudicaron en la defensa de una Colombia honesta y próspera, sin complacencias con el crimen organizado. Tuve el privilegio de hacer parte del gobierno del expresidente Andrés Pastrana y sé de sus principios , sus valores y su compromiso con Colombia. Debemos trabajar ahora por reafirmar y evolucionar los valores e instituciones conservadoras, por reivindicar la política de seguridad y de fortalecimiento militar contra la guerrilla, el paramilitarismo y el narcotráfico, en lo que también tuvo liderazgo gracias a su iniciativa del Plan Colombia. Me identifico con los postulados que enmarcan esta reunión y por ello aspiro a que en el momento adecuado se identifiquen caminos de convergencia para una gran coalición entre iguales, basada en la fortaleza de nuestras ideas y convicciones para que la sociedad colombiana conquiste pronto la paz tan anhelada y el progreso de todos los colombianos. 
 La sociedad colombiana quiere paz y demanda claridad. Claro que queremos sacar fusiles de la guerra, como lo hicimos con la política de desmovilización que hizo parte estructural de la seguridad democrática, pero no queremos amnistías al terrorismo que a diario mutila civiles , niños y a jóvenes soldados y policías mientras que hablan de ”regularización” del conflicto. Cualquier acuerdo político con terroristas debe aplicar la verdadera justicia transicional que exige unos mínimos de verdad, justicia y reparación. 
 No podremos aceptar acuerdos que dejen impunes el reclutamiento de menores, las violaciones a la mujeres como arma del conflicto, el uso de minas contra la población indiscriminado ni la esclavitud sexual a la que se ven sometidas tantas guerrilleras. No puedo imaginarme a Timochenko ni a Márquez discutiendo un proyecto de ley de protección a los menores o a las mujeres , después de haberlos reclutado forzosamente y de ordenar poner minas rodeando las escuelas rurales.


Las madres de Colombia queremos un país que proteja a nuestros hijos, que acaricie a sus ancianos, que dé alas a los sueños de todos, que garantice posibilidades a los jóvenes , para que a través de su trabajo y emprendimiento participen exitosamente de la era global.
 Colombia requiere del empleo, educación, conocimiento e innovación, indispensables para salir de la pobreza y el Gobierno tiene que ser un aliado que le dé oportunidades a los Colombianos, no uno que perpetúe al pobre a través de limosnas. Colombia necesita orden, no anarquía; necesita libertad de empresa con políticas industriales y sectoriales que impulsen la competitividad de las pequeñas y medianas empresas nacionales; necesita progreso y crecimiento producto de una economía social de mercado a través de la participación sin ingenuidades en la economía global. 
 
 Colombia necesita instituciones que pervivan en los próximos siglos; hombres y mujeres libres; mujeres con acceso a la educación y el trabajo, con derechos ciertos sobre su cuerpo y su destino que les permitan, según su determinación, conformar una familia, construir un hogar y formar a sus hijos, mujeres que con valores y carácter tengan una participación igualitaria en la construcción de nuestra sociedad. 
 Colombia merece una Política Exterior de objetivos estratégicos con los mejores profesionales que proteja firmemente nuestras fronteras, que maneje nuestros temas en escenarios multilaterales y regionales con cortesía pero sin hipocresías y sin claudicar en la defensa de nuestros derechos. La política internacional debe complementarse con otras y todas ellas cumplir con el deber de defender el territorio, la integridad y la democracia , proteger la vida digna de nuestros indígenas, raizales y afrocolombianos que viven mayoritariamente en zonas de frontera, así como las libertades de todos los que habitamos este país . No nos explicamos porqué no hacemos hoy parte del TPP , la iniciativa transcontinental más ambiciosa de todos los tiempos , integrada por USA y la economías más importantes del Asia Pacifico y de Latinoamérica para integrarse y contrarrestar, entre otras la penetración desigual de manufacturas en los mercados. El déficit de vivienda en Colombia es de mas de 2 millones de viviendas, luego las 100.000 viviendas en proceso dejarán muchas expectativas frustradas . Los Colombianos requerimos una política de vivienda adquirida con dignidad, con adecuada financiación , con el apoyo del estado y el producto del trabajo honrado. El acceso a la vivienda digna debe ser un derecho fundamental de los colombianos. Esa sería una gran revolución en el uso de la tierra.


El modelo actual ha generado una mediana convivencia entre desiguales, cuando la paz solo será posible entre colombianos iguales en libertades, derechos y deberes. Por ello, el desarrollo de cadenas productivas e infraestructura para todos nuestros departamentos y regiones, la estrategia de progreso desde la periferia hacia el centro de Colombia debe ser una prioridad. 
 Por eso estoy aquí y para ello invito a las mujeres colombianas a trabajar juntas para reivindicar a la Colombia que queremos para nuestros hijos y nietos. También invito a los jóvenes para que desde las aulas promuevan un debate crítico, ilustrado y constructivo para que entre todos asuman el desafío del conocimiento , la innovación y el emprendimiento económico y social como las claves para la potencia económica que queremos ver en Colombia antes de 25 años. Nuestro legado no será el de mujeres resignadas ni expectantes, ni el de jóvenes sufridos y aparentemente indiferentes . Los colombianos recuperaremos la fé en un proyecto en cuya construcción invito a participar a todos. Las mujeres de nuestra generación tenemos la determinación , la formación y el carácter para abrir espacios más ambiciosos de bienestar , respeto, ciudadanía y progreso para los jóvenes y niños que a partir de hoy tengan el privilegio de abrir sus ojos en nuestro país.


DECLARACION No. 6 EN SANTA MARTA