Page 1

El nuevo sentido del habitar moderno La pĂŠrdida del centro

marta casanova


ABSTRACT_ Antonio Bonet proyectó en 1953 la vivienda La Ricarda para la familia Gomis-Betrand. El proyecto nace del lugar donde se inserta, se plantea una nueva forma de habitar que nace de las inquietudes que se tenían en el marco socio-cultural de la postguerra civil española. En pleno inicio del movimiento moderno español, los arquitectos españoles están caracterizados por una apertura del espíritu, se estudia al hombre como superación de sí mismo, como esencia del ser, y no como una pura referencia geométrica. Se cree en unos ideales nuevos, el hombre merece vivir en un mundo mejor, más bonito y hermoso. Es la nueva visión del arquitecto moderno, revolucionaria y utópica, éste debe transformar y "arreglar" la sociedad mediante la obra de arte total. La intervención pone de manifiesto el nuevo sentido del habitar y, con ello, la pérdida del centro en la vivienda. Pero no su centro geométrico, sino su centro como altar doméstico, como centro donde la vida transcurre, y los habitantes moradores de la vivienda están en conexión con la naturaleza, con la esencia de su ser en relación al mundo exterior. Por tanto, se estudiarán los diferentes centros posibles, analizándolos según la forma de entender el centro como altar doméstico, o el planteamiento sobre la cuaternidad y la caracterización del espacio sagrado, así como la transición de espacios que van desde lo sagrado hasta lo profano. Varios elementos son los que contribuyen a esa pérdida del centro. Primero, la malla donde se implanta la vivienda, creando un sistema de agregación y yuxtaposición de los diferentes pabellones. La jerarquía de éstos se difumina, originando así una primera pérdida del centro. Segundo, se plantean unos espacios umbrales, donde se difumina el límite entre el exterior y el interior, creando así una continuidad espacial entre la naturaleza y la vivienda. Tercero y último, la compensación entre los espacios exteriores e interiores, causando la máxima relación con el entorno, y favoreciendo la dilución del centro. Para acabar, se expondrán unas conclusiones tratando de entender ésta dilución del centro. ¿Qué pudo ocasionar esa pérdida del centro?, ¿en qué ideales se funda el nuevo hombre moderno¿, ¿cómo habita el hombre moderno en una casa?, ¿qué es habitar en el sentido moderno? Se tratará de dar respuesta a éstas preguntas y algunas más que me rondan por la cabeza....

"La única cosa que sé es saber que nada sé; y esto cabalmente me distingue de los demás filósofos, que creen saberlo todo."

Sócrates (47o a.C-399 a.C) La Ricarda_


Vista aĂŠrea del solar_


En pleno movimiento vanguardista de los años 3o e influenciados por la explosión del movimiento moderno en Europa, se sientan las bases para una nueva arquitectura, para la concepción de nuevas ciudades, para una nueva sociedad, un nuevo estilo de vida y con ello un nuevo sentido del habitar. Debido al contexto social-cultural que se vive en España, la post-guerra civil española, la hambruna, el desastre económico, los devenires en la organización social-jerárquica... Todo ello conllevó a que no se pudieran poner en práctica todo estos nuevos ideales, hasta los años 5o. Pero, ¿qué era el nuevo sentido del habitar moderno?, ¿qué es habitar para el arquitecto moderno? Se busca el sentido del habitar en las formas más primitivas de la arqutiectura. En 1851 durante la Gran Exposición Universal de Londres, se publican Los cuatro elementos de la arquitectura, de Gottfried Semper (fig. o1). En ellos se buscaba la esencia del habitar mediante la construcción de un espacio en su forma más tectónica. Para la creación de este espacio, son necesarios tres elementos, el terraplenado, la techumbre y el recinto. El terraplenado consistía en la elevación del terreno mediante estacas, como función más primitiva, la de proteger el lugar de posibles inundaciones por las crecidas de los ríos, de las fuertes lluvias... Más adelante, la casa se alzaba del terreno para otear y vigilar el entorno circundante. Aplicando las artes técnicas que configuran estos elementos, el terraplenado está en correspondencia directa con trabajos hidráulicos y de albañilería. Con un concepto más estereotómico. La techumbre con su necesidad primordial de salvaguardar y proteger a los habitantes de las inclemencias del tiempo (sol, viento, lluvia, nieve). Definido cómo límite superior que encierra el espacio. La concepción de éste elemento arquitectónico está directamente relacionado con los trabajos de carpintería, de trabajar la madera, sus uniones, una forma tectónica de trabajar el material.

fig.o1_ La imagen tomada es del modelo de la cabaña caribeña de bambú que se presentó en la Gran Exposición.

El recinto, como último elemento de la arquitectura, es el elemento vertical de resguardo contra las inclemencias del sol, del frío y del viento, aparte de cómo clausura espacial visual (intimidad). En calidad de pared, se presenta el tapiz en su forma primitiva. También, cabe mencionar la cerca como forma de limitación espacial, que a modo primitivo se fabricaría mediante ramas de árboles entrelazadas, la obra de tejeduría más rudimentaria, de la que se vio influenciado el telar. Está vinculado a los trabajos textiles y de confeccionamiento de la cerca, un modo tectónico de entretejer el hilo, de ensamblarlo. Éstos tres elementos conservan y protegen el centro del habitar, el hogar ("der Herd: lugar donde arde y se conserva el fuego doméstico" 1). Es el centro espiritual de la casa. En su vida más primitiva, el hombre se reunía en torno al fuego, donde se secaba y se calentaba. Las tribus cocinaban y comían alrededor del éste, era el lugar en torno al cual se desarrollaba la vida. Era el corazón central del habitar, de la creación de un espacio que persistiría después de que la llama se extinguiese. Un vacío activo, estructural, organizador y director de la vida. Un vacío dejado entre la base y el techo. Un vacío entre limítes. Un "altar" doméstico. La esencia del habitar como centro del espacio encerrado.

fig.o2_ PLano de situación de La Ricarda o Casa Gomis.

Este nuevo sentido del habitar que nos propone Semper, será introducido en la nueva arquitectura moderna por muchos arquitectos, llegando el mismo Le Corbusier a hacer una segunda contribución,


Los cinco puntos para una arquitectura nueva, 1926, teniendo superados estos nuevos conceptos. Éstos cuatro elementos componen la esencia del nuevo habitar que se quería plasmar en la arquitectura popular española, y especificando, en La Ricarda o Casa Gomis, concebida por Antoni Bonet i Castellana en 1953, para la familia Gomis Bertrand. Emplazada en El Prat del Llobregat, en Barcelona, la casa se erige del lugar donde se asienta (fig. o2). La casa desde el principio del camino se presenta de forma invisible para el ojo humano. El camino te introduce lentamente en la parcela, la visión se centra en las copas de los enormes árboles, el tiempo se detiene, se escucha una dulce melodía... son los pájaros silbando. Al final del recorrido, la casa es desvelada, presentada. El patio-vestíbulo te recoge e introduce hacia el interior de la casa. Ésta se concibe sobre una gran plataforma que regulariza el terreno (fig. o3), compuesto por arena y dunas."El terreno se modela hasta conseguir el nivel ajustado, definiendo así, la plataforma natural-artificial sobre la que se desarrolla la casa." 2 Adquiere dos funciones, primero actúa como barrera para la posible crecida del nivel freático, al situarse la casa cerca del mar, y segundo, como pedestal para la posible conexión visual con éste mismo. Además, esta plataforma delimita la gran extensión predominante en la parcela, acota el espacio intervenido por el hombre y su directa relación con la naturaleza. La cubierta se dispone como un elemento independiente, armonizándose entre los pinos, delimitando el espacio en altura intervenido por el hombre. Se concibe como una continuación de las dunas que configuran la playa y de las olas del mar que rompen en ésta (fig. o4). "Una pesada y onduleante masa flotando..." 3 La cubierta funciona de forma autónoma, soportada por una red de pilares dispuestos en una malla que organiza el espacio construido (fig. o5). Este espacio está delimitado verticalmente por una fina membrana. Su apariencia varía según la función de-limitar que tenga ésta. Son tres los elementos que marcan una transición en la relación visual con el exterior y que se emplean para otorgar un valor diferente al espacio creado interiormente. Primero el vidrio, a veces tintado, permitiendo la relación directa con el exterior. Segundo, la celosia cerámica compuesta por dos módulos, uno cerámico que aloja un vidrio circular, tintado de colores, y el otro módulo compuesto por un vidrio esmerillado, ocultándonos la relación con el exterior. El último y tercer elemento encierra la mirada al interior. Está constituído por un muro revestido exteriormente mediante piezas cerámicas de gres vitrificado, mientras que al interior se reviste mediante una pintura blanca. La relación existente de éstos elementos con los elementos enunciados por Semper es directa, como lo es la influencia de Le Corbusier y sus cinco puntos para una arquitectura nueva. Cómo se trata la plataforma a modo de pedestal para la preparción del terreno, como en la cabaña primitiva el terraplenado. Con función de cimentación para poder albergar los pilares (pilotis_LC/pilares de madera ciruclares_GS) finos e imperceptibles a la vista humana, que soporta y alojan la gran cubierta sinuosa. La configuración del espacio interior haciendo referencia al recinto, delimitando el espacio mediante una fina membrana, que en su forma primitiva era el textil. Para adaptarse a la nueva forma de construir en esta nueva era industrial, el material del futuro; el vidrio. Una casa de cristal, a semajanza de las villas corbuserianas. Pero, ¿qué pasa con el centro del hogar?, ¿dónde se sitúa este centro en el nuevo modo del

fig.o3_ Boceto identificando donde se sitúa la plataforma sobre la que se asienta la casa.

fig.o4_

fig.o5_


habitar moderno? El programa igual que el de una villa tradicional, con cada estancia que la conforma, es explosionado y dispersado por el terreno, conquistando la vasta extensión de arena y tierra de la que dispone la parcela. Los pabellones que configuran el espacio están dispuestos sobre una malla de 8'8om x 8'8om (fig. o6). La modulación y geometrización del espacio, junto con la dispersión de los volúmenes provocan una pérdida del centro. Ésta forma vanguardista de concebir la volumetría y asentarse en el terreno viene, en parte dado por una corriente estilística, pero también provocado por el contexto socio-cultural que se estaba viviendo. Y, ¿qué contexto socio-cultural era el que se vivía?, ¿qué reflexiones se tenían sobre el ser del hombre?, ¿cúal era el nuevo sentido del habitar moderno?

fig.o6_ Boceto de la malla que gobierna en La Ricarda. Módulo 8'8om x 8'8om.

fig.o7_ Primer centro en la multiplicidad de centros.

fig.o8_

"El hombre aspira a la autonomía, y a la pureza de lo divino y de lo humano." 4 Hay una separación entre el hombre divino y el hombre terrenal. Es la división entre la búsqueda del ser en relación con Dios, con lo divino, la unión de todas las artes, y por contra, la búsqueda del ser con uno mismo, donde las artes quedan divididas, y se alejan de su centro, causando un arte excéntrico. El hombre se aleja del arte, y por tanto del centro que le une con las artes. El hombre busca una autonomía, y su no-relación con Dios. Al igual que las artes se vuelven autónomas, la arquitectura, la pintura, la escultura...etc. Es pues que en el ser humano se separa lo divino de lo mortal, permitiendo la rotura de los lazos que unen al hombre con Dios. De esta autonomía deriva "la deformación del hombre y su caída en los niveles de lo inorgánico y de lo caótico." 5 La proclamación de esta nueva autonomía en el hombre es el preludio de la pérdida de la esencia, y por ello, de la pérdida del centro. La multiplicidad de los centros en la Ricarda está ocasionado por ese nuevo entender del habitar en su lejanía con lo divino, y en su cercanía con la naturaleza. Así pues, está multiplicidad también viene determinada por la cuaternidad. Según Martin Heidegger, existe una relación entre el cielo, caracterizado por las estaciones, el tiempo pasajero, los ciclos, y los mortales, que están en cuaternidad en cuanto están habitando, bajo este cielo. Así como, la tierra (phisis) está en relación con lo divino, el devenir en el futuro, la esperanza, algo que no depende del hombre... A su vez estos cuatro elementos están en interrelación creando una pluralidad en el centro del habitar y del ser habitando. Es pues, que en la Ricarda se leen diferentes centros. Áquellos que están en relación con el sentido de habitar que interpreta Semper, más sagrado, así mismo como los centros que están en directa relación con la esencia del habitar según Heidegger, más profano. Nada más se accede a la Ricarda, se entra al vestíbulo, y éste te pone en directa relación con el cielo mediante una apertura en la cubierta. No se percibe nada, más que el rayo de luz que emana desde el cielo azul, revelándonos, mediante un reflejo en el interior de la cubierta, las ondulaciones del agua, pertenecientes al estanque que se sitúa debajo de esta apertura ascética. Es en este momento cuando nos damos cuenta de que estamos en el interior de la casa. Este es un primer centro, que estructura el modo de vivir la casa (fig. o7). Un centro que encierra la naturaleza en sí misma, permitiéndonos desde el interior estar en constante relación con la naturaleza exterior, las copas de los árboles bajo el tapiz del cielo y las nubes, delimitadas por un marco, bajo un estanque, un lugar inaccesible pero que nos permite sumergirnos en el mundo que encierra... Ser habitando y habitar siendo... Un paisaje exterior capturado


en el espacio interior... Un paisaje interior (fig. o8). Al girarnos hacia el sur, buscando las vistas del extenso paisaje, nos encontramos con el salón. Un espacio de doble módulo que encierra la nueva foma de habitar en sí misma. El gran espacio de la estancia es divido por un único elemento, la chimenea, el primitivo altar doméstico. Es el gran vacío dejado entre la base y la campana de humos. Lugar de reunión de la familia Gomis (fig. o9). Un lugar que manifiesta "el vínculo etimológico que va desde lo doméstico a lo sagrado" 7. Se dota de un significado superior al hogar, se crea un lugar donde vivir de ese centro espiritual. Un espacio para sentarse y hacer vida alrededor del fuego. Este es el segundo centro, que interrelaciona la vida de los habitantes de la casa (fig. o1o). Y éstos mismos están en constante relación con la naturaleza, mediante unos grandes ventanales que enmarcan el gran paisaje que se contempla. Un paisaje infinito que brota hacia el interior.

fig.o9_ Segundo centro en la multiplicidad de centros.

Desde el gran salón se accede al comedor. Al adentrarnos en este espacio, somos capturados y cegados por el gran chorro de luz que se introduce desde el exterior. Después de parpadear varias veces, descubrimos que este gran rayo de luz nos viene de forma directa, cortando el paisaje, a través de una gran apertura en la cubierta del comedor de verano. Éste está concebido al exterior, pero centrándose en el interior de este espacio exterior. Encierra su ser mediante unos muros de celosía cerámica, que nos permiten una la relación parcial con la naturaleza circundante (fig. o11). Al oeste se presciende del muro, ya que la vegetación hace de barrera visual. Este mismo muro se sitúa en la lejanía, para continuar ocultándonos la vista del paisaje circundante (fig.o12). Con el único propósito de obligarnos a mirar hacia arriba, hacia el cielo y de alguna forma conectar de nuevo con nuestro ser interior. Relacionarnos con el mundo circundante mediante nuestro ser interior, habitar en uno mismo. Un tercer centro característico de ésta pluralidad en los centros (fg. o13). Existe un cuarto centro, equivalente al tercero. Situado en el norte de la vivienda, se trata del patio del que dispone el pabellon de los hijos (fig. o14). Esta espacio está encerrado completamente en sí mismo, relacionando el ser humano con lo terrenal. Pone en relación al hombre con su esencia. Cerrado por sus cuatro costados la única relación visual que se permite es con el cielo. Se delimita del espacio exterior, de la naturaleza circundante, mediante una muro. Se tiene la esencia del ser tan cerca, casi palpable con la mano, pero al mismo tiempo tan lejos, solo perceptible para la vista (fig. o15). Este centro tiene la misma intencionalidad que el tercero, la relación entre el cielo y lo mortal, entre el paso del tiempo y el ser humano, el habitar en uno mismo, ser uno mismo. Todos estos centros están situados en una posición equidistante entre ellos y de forma asimétrica por la superficie de la vivienda. Es una diagonal la que une los centros caracterizados por la cuaternidad de Martin Heidegger (fig. o16). Una diagonal asemejándose a la diagonal que interrelaciona el cielo y lo mortal, con la tierra y lo divino (fig o17). Es pues que este nuevo concepto de centro sagrado pone en discordia el centro del habitar primitivo, creando la multiplicidad de los centros en el nuevo sentido del habitar moderno. Ocasionando la disolución de las barreras entre el exterior y el interior. Esta pluralidad de los centros es reforzada porque los espacios interiores son compensados mediante espacios exteriores (fig. o18). Es pues, un juego de simetrías, gobernadas bajo un esquema asimétrico, caracterizando la

fig.o1o

fig.o11

fig.o12

fig.o13_ Tercer centro en la multiplicidad de centros.


composición final de la vivienda como inalterable. "...y lo que se halla en el centro es evidentemente lo que perdura hasta el fin y lo que existía en el principio." 8 Pero, ¿son éstos centros donde realmente se habita?, ¿qué es la esencia del habitar? Las personas habitamos en relación con las cosas, con lo que tenemos alrededor. Es un permanecer junto a las cosas, vivir de ellas, vivir con ellas. Es la unión entre construir y habitar, que mediante el permanecer y demorarse, se vive del espacio que nos abraza. Es la relación entre el lugar y el espacio, entre el habitar como permanecer, relacionando el construir. Habitar construyendo y construir habitando, nosotros creamos nuestro propio mundo. Pero, ¿cómo? Mediante la cosa, pero, ¿que és cosa?, ¿que es cosa construída?, ¿cómo la cosa nos puede relacionar? Según Heidegger, en su sentido más abstracto, la esencia de la cosa no reside en el ser de un objeto, sino en la esencia de la relación que es cosa. Hay que entenderlo desde un punto de vista relacional. Nos situamos en una de las dos orillas de un gran acantilado, ¿cómo llegamos al otro lado?, ¿qué es aquello que nos puede ligar al lado opuesto...?

fig.o14_ Cuarto centro en la multiplicidad de centros.

El puente. El puente como metáfora del lugar. Un lugar con dos orillas que necesitan relacionarse. Es el puente el que hace a las orillas, ya que este las hace ser siendo lo que son, dos limites verticales, y las está coligando. El puente es el lugar, es éste el que reúne la tierra como paisaje alrededor de la corriente. El puente forma una unidad, hay una voluntad recíproca, dos paisajes unidos. Es pues, que la cosa es aquello que reúne, el puente es capaz de unir dos paisajes, esa es la cosa según las cualidades perceptivas. Por lo tanto, si cosa es lo que se experimenta, de lo que se vive, el puente es lo que se aprecia, lo que se percibe. Es la coseidad de la cosa, ser cosa, que se nos presenta mediante los sentidos de lo sensible. Es también el lugar, la relación entre las cosas. Se construye un lugar, por lo tanto un emplazamiento. A éste se le otorga el valor de un lugar, que exige una respuesta, una relación. Es pues, que se fija una localización (el puente situado entre las dos orillas). Este lugar surge debido a esa relación de la cosa, solo las cosas que son lugares que confieren espacios, con una distacia y un límite, donde el límite define una entidad, así como la distancia implica una relación, unos intervalos medibles. Nace un entre, un espacio intermedio, de umbral, de preámbulo, su esencia se funda en las cosas y en la condición de relacionar, de relacionar el hombre con el espacio, es el habitar entre, habitar entre espacios. Otra forma de habitar. Y, ¿dónde se sitúan esos espacios "entre" en La Ricarda?, ¿acaso Bonet proyectó la casa pensando en esta forma de habitar relacionando y relacionar habitando?

fig.o15_

Situándonos en el vestíbulo de entrada, mirando por el rabillo del ojo derecho vemos un juego de luces de colores. La mirada queda atrapada, quedamos hipnotizados por ésta atmósfera. Nos vamos acercando sin darnos cuenta de que estamos andando, queremos vivir ese espacio, permanecer en ese lugar construído, un lugar entre espacios, una coseidad que pretende ser cosa que relaciona (fig. o19). Relaciona el interior de las habitaciones con el exterior y su naturaleza, mediante una fina mebrana cerámica. Es el habitar entre, es el habitar en la coseidad. El tiempo se vuelve a detener, permanecemos viendo el recorrer de las sombras...

fig.o16_ Diagonal que une la multiplicidad de centros.

fig.o17_

Pero de repente salimos de ese mundo construído, vemos al final del pasillo la naturaleza, enmarcada, nos acercamos a ella... Inesperadamente un rayo de luz atrapa nuestra mirada hacia el interior de


la habitación (fig. 2o). ¿De dónde proviene tanta luz? Miramos hacia arriba, obtenemos la respuesta... Un lugar mágico, que nos relaciona con el cielo, limitando nuestra vista a una pequeña parte de él. Un lugar que relaciona, un umbral al espacio de preámbulo anterior. Una cosa que pretende ser cosa en si misma, un lugar dentro de otro lugar. Una cadena de coseidades. Al salir de esos espacios mágicos, volvemos a encontrarnos en el vestíbulo, "centro geométrico" que estructura la casa. Avanzamos hacia el oeste, y al final observamos una galería de donde emana la naturaleza de ella. Somos seducidos por la vegetación. Pero cuando llegamos nos quedamos repentinamente sorprendidos, se han desvanecido, estamos en el exterior... De repente, noto un dolor en mi cara, los ojos me lloran, la nariz me moquea... Una caja enteramente de vidrio, desdibuja los limites entre el interior y el exterior, haciéndolos imperceptibles. La transparencia es total, no se perciben ni los marcos, ni bastidores de la carpintería, mi mirada es capturada por el paisaje exterior, por la vegetación, por los árboles... Estar fuera, estar dentro, ¿qué diferencia hay?... Noto detrás de mis piernas algo, me dejo caer, me siento, un banco de piedra en un lugar perfecto... Poder disfrutar de este paiesaje, vivir de este lugar entre, poder permanecer, poder habitar en él. Poder habitar de él... (fig. o21)

fig.o18_ Compensación de espacios remarcando la multiplicidad de centros.

Estos espacios umbrales, están caracterizados por una esencia del habitar entre, fomentando el nuevo sentido del habitar. De relación entre lo sagrado y lo profano, en sus transiciones. Es pues, que los cuatro centros que hemos analizado anteriormente, y yuxtaponiendo éstos dos subcentros, espacios umbrales, crean una ramificación en la transición. Estas transiciones, se inician desde un lugar sagrado, el vestíbulo, para interrelacionarse con éstos umbrales, del habitar entre, para finalizar en las habitaciones o en la cocina, espacios caracterizados por una esencia más profana. Es pues, que hay una transición en los grados de privacidad, que están en directa relación con esta transición de lo sagrado a lo profano, una transición entre la naturaleza y el refugio (fig. o25). Todo esto refuerza e impulsa la multiplicidad de los centros, y el nuevo sentido del habitar moderno. Pero aún llegando al final, me hago esta pregunta, ¿dónde está el centro en La Ricarda? "La casa no posee un centro real que la vertebre." 9 Hallo dos respuestas, que a mi parecer pueden ser válidas. El primer centro, la chimenea, como altar doméstico. El lugar donde se encierra la esencia del entre, de habitar el lugar, de habitar en el lugar. Construimos nuestro mundo circundante mediante nuestro ser interior, mediante habitar el lugar en uno mismo. El segundo centro, el vestíbulo, el habitar en uno mismo mediante la naturaleza. La relación del ser humano con el cielo. Un centro que encierra la naturaleza en sí misma, que rige y organiza la vida de los habitantes de la casa. El corazón, que con su riego, da vida a la casa. “Cuanto más férreo es mi cielo, más pétreo soy yo.” 1o Es la esencia del habitar, habitar entre. Al llegar a este espacio podemos anticipar la acción, dependiendo de a donde nos queramos dirigir, es la la producción de la construcción, un mundo real. Construimos nuestro mundo circundante. Es el hombre con las cosas, con los lugares y en transición entre éstos. Es la relación del hombre con el ente. Este modo de habitar siendo y ser habitando, que se ve reflejado en lo que consideraremos los sub-centros también. Son los que dispersan la esencia del habitar por el lugar, por la cosa, creando relaciones, habitando entre relaciones, relaciones entre la naturaleza, entre los humanos, relaciones entres cosas, relaciones entre zu händenheit y vor händenheit (a la mano y ante

fig.o19_

fig.o2o_


la mano). Son las venas que llevan el riego de la vida. Pero, ¿es ésta la verdadera esencia del habitar?

fig.o21_

El nuevo paradigma de la modernidad, la pérdida del centro y con ello, la pérdida jerárquica del centro antropomórfico. En el diccionario etimológico, haber que en latín es habere, significa tener o poseer. Se deriva de su raíz; hábil (apto, bien adaptado), hábito (habilidad) y habitare. Habitare en su significado etimológico es ocupar el lugar, habitar el lugar, vivir en él... Es pues, que sólo se habita si hay lugares, no en los espacios. En sentido ontológico del habitar: yo habito siendo, yo soy habitando. Habitar es el modo en que los mortales son como son sobre la tierra. Somos unos entes más, que en cuanto estamos habitando, estamos en cuaternidad, en relación con el cielo, con otros entes, con el tiempo, somos limitados. Estamos en el mundo sabiendo que vamos a morir, habitamos en relación, morimos en relación. Pero si habitamos en relación, ¿no habitaremos mediante interrelaciones también? Habitamos en el ser habitando y habitar siendo, entre el espacio que alberga las cosas, que alberga los lugares. Es el hombre con los lugares y a través de los lugares. Sólo las cosas que son lugares confieren espacios. Es el dominio del entre; en el espacio de transición, existir y construir. Construir y cultivar. Cultivar y erigir. Emplazar. Coligar. Reunir. Lugar de interrelación. Si lo dicho hasta aqui fuese "cierto", y se construye La Ricarda dejando ser como es, un paisaje interior. Se ve en ella una verdad, una presencia de como es lo que es, siendo lo que es, su esencia. Desde luego, yo ahora me pregunto, ¿es obra de arte total La Ricarda?, ¿qué es la esencia de lo que llamamos arte? Según, Semper la obra de arte total es aquella que encierra un acontecimiento, un hecho, un hito. Un hito que será recordado de generación en generación, traspasado en el tiempo, cedido a través del tiempo. A la vez que Heidegger propone que la obra de arte es cosa, cosa como tipo de ente, un ente. Es la coseidad de la cosa, la esencia, lo real. Y, ¿lo real no es devenir?, ¿no es un proceso que está en constante cambio? Un cambio a través del tiempo. Es pues, que ser es devenir, y el límite del devenir es la muerte. La muerte como finalización, como obra acabada. Considerando que La Ricarda es obra de arte total, ya que encierra en sí misma una esencia, un ser, y a la misma vez un acontecimiento, la vida, me pregunto, ¿está muerta.... La Ricarda? La casa cuando está muerta, está separada de la vida, está vacía, des-habitada... No se es ser habitando, ni se habita siendo, no hay nada... pero... lo hay todo, la naturaleza en su esencia, en su ser... a la mano... Cuando los rincones se ocupan, cuando los lugares se habitan, cuando el ser humano habita siendo y es habitando, cuando construimos habitando y habitamos construyendo nuestro mundo circundante, es entonces cuando la casa esta viva. Construimos nuestra vida, nuestros recuerdos, que se pasan de generación en generación, nuestras costumbres, nuestros cultos, es cuando el ser humano es siendo y siendo es. Pero, ¿se está dando respuesta al nuevo sentido del habitar moderno?, ¿éra lo que se necesitaba en aquélla época de los arquitectos? Las casas tipo como La Ricarda, la casa Farnsworth, el Pabellón de Barcelona, de Mies van de Rohe ambos respectivamente, La Villa Saboye de Le Corbusier, todas ellas están caracterizadas por la pérdida de sus centros, si no se habitan nacen muertas, ¿es pues éste, el nuevo sentido del habitar moderno?...


"Es, no siendo" (Aristóteles)

NOTAS: 1. Cita de Antonio Armesto en el prólogo, Escritos fundamentales de Gottfried Semper, 2014. pág. 7 2. Cita de Jordi Roig, La Ricarda Antoni Bonet, COAC, Barcelona, pág. 30, línea 35-37. 3. Cita de Fernando Alvarez, La Ricarda Antoni Bonet, COAC, Barcelona, pág. 12, línea 29 4. Cita de Hans Sedlmayr, El Arte Descentrado, Editorial Labor, Barcelona, 1959, pág. 160, línea 3o-31. 5. Cita de Hans Sedlmayr, El Arte Descentrado, Editorial Labor, Barcelona, 1959, pág. 160, línea 21-22. 6. Cita de Hans Sedlmayr, El Arte Descentrado, Editorial Labor, Barcelona, 1959, pág. 160, línea 3o-31. 7. Cita de Antonio Armesto en el prólogo, Escritos fundamentales de Gottfried Semper, 2014. pág. 55. 8. Cita de Johann Wolfgang Goethe, El Arte Descentrado, Editorial Labor, Barcelona, 1959, pág. 191. 9. Cita de Jordi Roig, La Ricarda Antoni Bonet, COAC, Barcelona, pág. 36, línea 3o-31. 1o. Cita de Friedrich Höldering, El Arte Descentrado, Editorial Labor, Barcelona, 1959, pág. 163.

BIBLIOGRAFÍA: Libros: · COAC, La Ricarda Antoni Bonet, COAC, Barcelona · Sedlmayr, Hans, El Arte Descantrado, Editorial Labor, Barcelona, 1959 · Eliade, Mircea, Lo sagrado y lo profano, Editorial Labor, Barcelona, 1992 · García, Miguel, Armesto, Antonio, Escritos fundamentales de Gottfried Semper, El fuego y su protección, Fundación ARQUIA, Barcelona, 2o14 · Heidegger, Martin, Construir Habitar Pensar, La Oficina, Madrid, 2o15 · Heidegger, Martin, El origen de la obra de arte, La Oficina, Madrid, 2o16 · Hernández León, Juan Miguel, Ser-paisaje, Abada Editores, Madrid, 2o16


Profile for marta casanova

El nuevo sentido del habitar moderno. La pérdida del centro.  

ABSTRACT_ Antonio Bonet proyectó en 1953 la vivienda La Ricarda para la familia Gomis-Betrand. El proyecto nace del lugar donde se inserta,...

El nuevo sentido del habitar moderno. La pérdida del centro.  

ABSTRACT_ Antonio Bonet proyectó en 1953 la vivienda La Ricarda para la familia Gomis-Betrand. El proyecto nace del lugar donde se inserta,...

Advertisement