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Continuamente pienso que mi vida es una gran aventura sin yo siquiera buscármela, pero la misma vida que me permitió experimentar sensaciones increíbles, me quitó todo de un zarpazo y me puso a prueba y ahora que estoy solo, por razones personales siento un gran deseo de escribir y recordar precisos y duros momentos de mi vida. A Javier, quien lo conoce, sabe que es un buen tipo, bueno de verdad, rodeado de amigos y amigotes cuando estaba en lo más alto del éxito y popularidad pero en momentos difíciles estos amigotes se esfumaron y aparecieron otros de verdad. Bueno Javier cuenta en primera persona con su lexico habitual, sus experiencias que no son otras que la pura verdad duarante su niñez, juventud y toda la época que vivió en Estados Unidos.


AG E N C I A E D I T O R I A L - M A R K E T I N G Y P U B L I C I D A D

SAC.

CABEZA BLANCA

S AC .

EL SUEÑO AMERICANO Por: Javier Meneses Velarde

EDITORIA L

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creditos Edición a cargo de Jorge Luis Linares Portocarrero Corrección de textos: Diagramación, diseño e ilustración: Diane Quispe Mayta La editorial no se responsabiliza necesariamente con el contenido del libro bribdado por el autor ya que este es una novela escrita por el. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido. Javier Meneses Velarde ISBN: Hecho el Depósito Leg Impresa en el Perú Printed in Peru

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al en la Biblioteca Nacional del Perú


Índice Prólogo .......................................................... Pag. Dedicatoria ................................................... Pag. Introducción .................................................. Pag. El Sueño Americano ................................. Pag. Visa para un sueño ............................ Pag. Despedida ........................................ Pag. Viaje a USA ........................................ Pag. La Pasada .......................................... Pag. Mis primeros días en USA .................. Pag. El fallecimiento de Sarita .................... Pag. La vida continua ................................ Pag. La boda con linda ............................. Pag. Ice crean man ................................... Pag. Viaje a Hawaii .................................... Pag. Back to L.A. ...................................... Pag. Los Ángeles Lima- Rio ........................ Pag. Viaje a Lima, verano del 88 ............... Pag.

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PRÓLOGO Cuando converse con Javier para ser editor de su libro me pareció interesante la idea, lo primero que me propuse era leer el libro y ver que tal era, me lleve una gran sorpresa, no pare de leerlo hasta terminarlo. Eso me puso contento por varias razones, la primera es que me identifique en el tiempo y espacio en la que lo escribió, también creó una conexión emocional al leerlo ya que sentí que yo estaba en esas aventuras que el narra en su novela. A Javier lo conozco hace varios años, realizamos eventos juntos en el Club Náutico de Punta Hermosa, yo como organizador y anfitrión representando al club y el como especialista en organizar eventos los Bikinis Show que eran un éxito, y fueron ideas que el trajo de California. Al leer su libro donde nos cuenta aventuras muy amenas, dando a conocer todas las vicisitudes que el paso para legar a realizar el sueño americano y sobre todo adquiriendo experiencia en la realización de eventos. Este fue un pendiente que quedo en su vida que ahora se ve cristalizado con este libro que estoy seguro que les gustará como a mi me gusto. Esta novela nos relata como Javier llega a lograr su sueño americano, toca aspectos familiares y de amistades, la despedida, la pasada a USA, los viajes y sus aventuras en California, también hay un poco de acción, como enamoramiento a muchas chicas, como deporte el Surf, y los trabajos que obtuvo en Hollywood conociendo a personajes del medio, así como el mundo de los autos costosos, Porsche y Lamborghini es decir todo lo varios jóvenes peruanos desean y busca tener estas experiencias. Jorge Luis “Luchini” Linares

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DEDICADO A: A mi Madre, por ser la persona más incondicional de mi existencia. A mi Padre, que a pesar que nunca me dijo “te quiero hijo”, me lo demostró con creces en los momentos más difíciles de mi vida. A mi hermana Sarita, que partió demasiado temprano. A mis hijos que los amo mas que a mi propia vida, Ximena, Diego y Gabriel. Especial agradecimiento a Milagritos mi rico biscochito. A mis grandes amigos: Pepe Castro, Marco Matute, Marco Abusabal, Armando Muñiz y Alex Eisner. Agradecimientos especiales a: Linda, Geris, Diana H, Diane, Cherry, Mari Pili, Tracy, April, Diana Carolina, Fedra, Mary ann, Patty, Susan, Sharon, a la Irlandesa, Juliette y a Jennifer Jones. Gracias chicas y hermosas mujeres que tuve la dicha de conocerlas y experimentar sensaciones alucinantes. Al gobierno de México por darme la oportunidad del ingreso, a USA por dejarme realizar mi sueño, a mis patas en California: Alex, Troy, Steve Cuccio, Toto, Harry, Golo, Foncho, la Rata, Tavo, Fito, Marco y Luchito, al Chino Miraflowers, Cesar SH, Marita Pacheco, Miguel, Mitchel. A todos mis amigos de Jesús María y de San Borja. A mi comadre Lichel, a Gian Marco, Humberto y a mis hermanas Marta y Elena, a Gorosito, a las hermanas Nuñez, en especial a Rosa Ana, a Don Lucho, a Maloy, a Luigi León, a Luisita, a Chobi y Gonzalo, a Adita, a Héctor L.V., al Tío Ricky, a Vito y Beto, a Jaimito y finalmente a Gallito y Lalito Chamo. Agradecimientos especiales a Luigi León y Jose Cordova y a mi brother Toto Gallo. ¡Gracias a todos y a cada uno de ustedes!

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INTRODUCCIÓN Me animé a escribir este libro en algún lugar de Chosica a treinta kilómetros de Lima, estando en la clandestinidad acusado injusta y absurdamente de lavado de dinero, tenía tiempo de más para pensar y pensar y me dije: “Ahora estas en el infierno, pero Dios te puso a prueba y sobre todo, si sufres por algo que tú sabes que no tienes nada que ver, es mucho más doloroso”. Me dije: “Bueno Javier, después de todo hasta hoy tu vida ha sido fantástica, la gente te saluda con respeto por el solo hecho de estar rodeado de lindas mujeres”. Si amigo lector mi carrera como empresario de eventos y promotor de modelos (muchas veces descubridor) me ha dado un respeto inimaginable que algunos me envidian y muchos me admiran. Pero yo digo, la gente no sabe lo que pasé y ni siquiera se imaginan que mi historia está llena de aventuras. Después de quedarme en la mitad del libro, viajé a Tumbes para pasar el año nuevo en el Hotel Costa Blanca que queda en La Cruz y terminar de escribir motivado por dos razones. La primera, es que después de mucho tiempo siento la inspiración dentro de mi ser, ese deseo imperioso de escribir y relatar lo vivido que siempre estuvo oculto dentro de mí. La segunda y la más importante es que creo y estoy seguro será un gran aporte para todo aquel joven que tiene la inquietud de viajar a USA y realizar su sueño. Acá verán que no todo lo que brilla es oro. Así que les pregunto: “¿Saben de dónde vengo? ¿Mis orígenes? ¿Quién es realmente Javier Meneses?”. Aquí les cuento.

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Capitulo

El SueĂąo Americano

Familia, Deporte y Trabajo 9

I


El SueĂąo Americano

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Javier Meneses Velarde

E

l reloj marcaba las 6:45 am. de un verano inolvidable e imborrable para mi memoria, era un típico mes de febrero: soleado y con muchas olas en las playas del Sur y Lima. Yo estaba con mi tabla Hawaiana (una Dick Bruewer que se la compré a un gringo) entrando a correr las lindas olas de la Pampilla en Miraflores con mi amigo Alex, fanático a la tabla como yo. No había nada mejor que surfear a esa hora, poca gente, pero ahí estaban Milton Whilar, el flaco Barreda, Gonzalo Gómez Sánchez, Jaimito Bartra y Brad Waler y la estaban rompiendo. No había viento, eso hacia las olas más perfectas y largas, el sol salía fuerte y enérgico. A las 8 a.m. ya habíamos agarrado varias olas de recorrido bastante largo, recuerdo una en especial, venía del horizonte y era de dos metros aproximadamente, la cogí, era una ola bastante larga, me hice uno zazz!!! otro y otro Roller, entro en el tubo de la ola, es decir… ¡Lo máximo! Mientras esperaba la otra ola, pensaba en realizar algún día cercano el Sueño Americano, es decir, gringas, patines, tabla, carros, dinero; andando por California, Hollywood, Huntington Beach, Hawaii, New York; pero cada vez parecía imposible o más lejano ya que me habían rechazado la visa por cuarta vez consecutiva. Si amigos, me estaban truncando el sueño que todo joven quisiera convertir en realidad. Al final de la sesión ya eran las 9:00 a.m. y me disponía a trabajar en la fábrica de mi viejo, él tenía, en ese entonces, la fábrica de tableros eléctricos y accesorios para la industria naval, en otras palabras Metal-Mecánica. Yo alquilaba (gratis) un espacio en el tercer piso de la misma, en donde hacíamos aparatos para la basura que eran muy bien vendidos. En esa época yo cursaba el primer año en la Universidad Ricardo Palma estudiando Psicología. Recuerdo perfectamente que al inicio me costaba trabajar a mis 17 años de edad, ya que todos los chicos de mi barrio, San Borja, estaban en la UNI y en verano tenían vacaciones, ellos se quedaban en la playa y yo me iba a trabajar, todos eran chicos de mi edad y mayores que yo, pero pertenecían a una clase media bastante acomodada y disfrutaban de sus vacaciones al máximo. Mi padre, piurano, era una persona bastante trabajadora y llegó 11


El Sueño Americano a Lima a los 12 años, estudió y trabajó arduamente, lo que le trajo mucho éxito en su vida. Conoció a mi madre en Lima y se casaron. Tuvieron 6 hijos: Marta, Humberto, Elena, Sara, Javier y Jorge, desde chicos nos daban propinas, nos compraban de todo, teníamos todos los juguetes, incluyendo los famosos Chachi kart que mi padre fabricaba (los cambiaba casi todos los meses). En general pasábamos una infancia muy linda, fuera de los múltiples viajes que realizábamos a distintas partes del país, era preciosa “La Familia Unida”. Recuerdo que nos llevaba al autocine que estaba atrás del colegio San Agustín, era bestial que pena que ahora ya no existe. El tenía una combi Alemana Volkswagen del año tipo camper y toda equipada, es decir: en el asiento delantero papá y mamá, atrás armábamos las camas y debajo entraban Humberto y Marta, en el closet Yo, y Sarita metida en la parte trasera que se convertía en cocina; claro solo pagaban papá y mamá, era un vacilón. Mi vieja era la típica ama de casa, cocinaba riquísimo, hasta el día de hoy. Siempre de buen humor, era una mamá excelente nos tenía toda la ropa limpia, loncheras, tareas, lo máximo mi viejita. Algo que me enorgullece de mi viejo es que desde joven supo relacionarse con gente importante. Cuando se casó con mi madre, vivían en la calle León Velarde en Lince, frente a la Residencial San Felipe. Pero en ese entonces no había tal residencial, sino un antiguo hipódromo y pistas solitarias; es ahí donde mi viejo observa que había un grupo de motociclistas que practicaban todos los sábados y domingos en la mañana. Eran Chachi Dibos, Christian Braham, Octavio Mavila, Renato Hildrebant, Américo Martinez entre otros. Todos tenían motos alemanas marca Push 250cc. Mi viejo le agarró interés a este deporte y se hizo amigo de estos señores y le vendieron una moto Push 125cc y se unió al grupo. Christian Braham lo bautizó con el apodo de “Bigote”. Años más tarde fundaron el Inca Motor Club del Perú y organizaron carreras nacionales e internacionales, principalmente con Chile y Venezuela. Mi papá nos llevaba a toda la familia, mamá incluida, a Acho a ver las corridas de toros, luego de 2 corridas, solo íbamos los hombres. Allí

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Javier Meneses Velarde vimos al Cordobés, al Viti, a Paquirri, a Curro Girón, Palomo Linares, Paco Camino, entre otros. También íbamos al box, al fútbol en el estadio nacional, partidazos que veíamos: Real Madrid vs Selección Peruana, Botafogo vs Alianza Lima, Santos de Pelé vs Universitario, Argentinos de Maradona vs La Selección Peruana, Bayer Munich con Beckenbauer vs La Selección Peruana, Manchester United vs La Selección Peruana, Brasil vs Perú, Combinado Muni-Alianza vs Cruzeiro de Brasil, River vs Universitario, Racing vs Universitario, Boca vs Cristal. Ni se imaginan los partidos de esa época, en fin, el viejo nos enseñó el camino. Pero al cumplir 15 años me dijeron no mas propinas, tienes que trabajar, anda a la fábrica, haz tus tareas allá y familiarízate con el negocio; por supuesto que eso no me agradó nada, pero no me quedó otra alternativa; lo bueno que llegado el fin de semana mi papá se portaba con el doble de propina que solía darme, es decir, si a los 14 años me daba 50 soles sin hacer nada, ahora trabajando me daba 100 soles, ese detalle me encantó y así compensaba la rabia que sentía de no poder salir con mis amigos, además sentía mucha emoción que desde jovencito pudiera ganar mi propio dinero. Todo estaba bien, el problema era que el viejo tenía mucho carácter y explotaba con facilidad, cuando algún trabajador metía la pata en algo, le caía un “Café” a todos, incluyéndome, y la verdad es que me chocaba ver a mi padre así. A veces hasta se olvidaba que era su hijo y cuando yo también la cagaba, me requintaba y me puteaba, eso era algo que yo no podía soportar. Bien, así solo duré 2 años trabajando con él, luego me independicé y formé mi propia industria dentro de su fábrica, para esto contraté a un soldador quien era un amigo venezolano muy ingenioso y a mi primo Víctor “Viruta” (quien era como mi hermano) como ayudante y diseñador; y entre los tres inventamos unos aparatos para depositar basura. En esa época San Borja estaba llena de construcciones y había perros callejeros por todos lados y al buscar comida en la basura, desparramaban todo lo que contenía. Estos aparatos que inventamos eran unos tubos largos con canastilla en la parte superior (aún existen) y en ese entonces fue todo un “Boom”. Recuerdo que empezamos a venderlos en San Borja, Corpac, Surco, Chacarilla, Miraflores y otros lugares más hasta llegar a Breña. En ese entonces yo solo tenía 18 años y ya era todo un 13


El Sueño Americano empresario, luego, ese dinero lo invertí en el negocio de los panetones. En el barrio, todos los vecinos los compraban, ya que les gustaba ver a los jóvenes trabajar en algo bueno. Mucho recuerdo al señor Víctor Lazo quien era Gerente de Ventas de D’Onofrio y amigo de mi padre, gracias a él, empecé en este negocio, en el cual él me avalaba. Yo daba síntomas de ser un extraordinario vendedor y vendía panetones a precio de fábrica a todos los amigos industriales de mi viejo, vecinos, bomberos, hospitales, compañías mineras, etc. Me iba recontra bien, el primer año empecé con una venta aproximada de 2000 panetones, el año siguiente vendí 5000 y al tercer y último año 15000 unidades, todo un record. A los 19 años lo tenía casi todo: Camioneta, cuatro tablas, dos motos y claro, plata, bastante para mi edad. La camioneta tenía de todo, buenos aros, lunas negras, timón de madera y equipo de música KP500 marca Piooner con parlantes triaxiales marca Jensen; ¿Te acuerdas promoción? La moto la usaba para practicar motocross, esta era la época del gran Iván Bulos y aparecía Tomy Ríos con pinta de campeón. Tenía muchos amigos, no solo en San Borja y Jesús María (mi primer barrio), sino también en Miraflores y San Isidro, por supuesto tenía mi enamorada rubiecita como me fascinaban, una linda chica de mi barrio, muy dulce, estudiosa y de buena familia. Adoraba a su padre (el mejor suegro que tuve) y a sus hermanas; pero había un problema, para mí ella era muy amiguera y coqueta por naturaleza. En esa época, yo por mi juventud no comprendía su coqueteo con otros chicos y por eso explotaba, en fin. Por otro lado, la tabla me relacionaba con lo mejorcito de Lima, ya saben, la Elite, recuerdo mucho haber estado en fiestas por San Isidro y Miraflores, en esa época ir a los tonos de los Traffic Sound, los Tripin Foxters, We all together, Telegraph Ave era lo máximo, nada podía ser mejor. Tenía un cuerpo de deportista y una gran melena crespa que se ponía rubia por el sol, tenía un Look que les encantaba a las chicas, y por supuesto yo ni tonto. En San Borja éramos una mancha como de 50 puntas entre chicos y chicas de 18 a 26 años de edad, casi todos tenían sus hembritas allí en el barrio y era un grupo súper unido. En las fiestas de San Borja, Corpac, Chacarilla del Estanque allí estaban Kid Golo, Foncho Sánchez, Coco Cerpa, Pepe Giles, Cañón Chachi f, los hermanos Rovegno, toda 14


Javier Meneses Velarde una banda. Había veces que se armaban unos tonazos, pero también grandes broncas. Fiesta que íbamos, flaca que nos levantábamos y los otros patas nos respetaban, es decir éramos unos “Chuchas”, pero no malos, actuábamos así por cuestión de edad. En Corpac estaban: Alvaro, Kerbi, Mino, Alex, Oscarín y Arturo, tremendos palomillas. De San Borja recuerdo a Martín, un pata de mi edad, rubio, alto, fuertísimo, a quien nadie le paraba la bronca; también recuerdo a Pepe, su hermano el mas piedra del barrio que tenía gran jale con las chicas y era mi mejor amigo; también estaba “Gorilón”, un pata mayor que todo el mundo respetaba por su tamaño y fortaleza física; otros eran: “El Gato Hat Bluzel”,Mario y Javier B. Franco, Luigi, Corel, Walter, Rogelio, Bato, Marco, Luis Matute, Churre, Duilio, Barril, Primi, Pichojos, el Búho, Mario B, Alex (mi brother, con quien corríamos tabla juntos) y por último Huevito (el más débil del grupo, pero recontra buena gente), todos grandes patas; también estaban las mamacitas del barrio: Lourdes, Luli, Gloria, Lichel, Gulianna, la Tetis, Elvi, Toti y Ondine. Creo que era mitad de semana y con mis amigos salimos a festejar, Castor se había sacado la polla en el hipódromo, era el santo de Pepe y Barril había hecho su primera chamba como abogado, así que a festejar!. Recuerdo que nos fuimos a la costa verde, había un disco al aire libre que se llamaba El Tiburón. El disco daba la hora, había chicas con alto puntaje y excelente música, luego como alrededor de las 4 am., nos disponíamos a regresar, pero a alguien de nosotros se le ocurrió hacer carreras. Castor tenía un Mustang 2+2, era uno que usaban los Alvarado para las carreras de autos, así que nos pusimos a hacer carreritas con cuanto auto se nos pusiese al frente y agarramos la costa verde, 100, 120, 150, 180 kmph; ¿Se imaginan a esa velocidad en la bajada de Armendáriz?, hay que estar bien loco o bien borracho, nosotros lo estábamos. De pronto un auto nos cerró y mi cumpa Castor no pudo evitar el choque y “Pan Dan Gan!!!”: Una vuelta, zazzz!!!…, otra y otra y otra y otra vuelta de campana. Saldo final: Pepe ileso, igual gritaba como una p... el huevón. Roger, moretones por todos lados, Castor ileso y Yo, rotura del labio superior y tabique nasal; fué recontra doloroso cuando me reacomodaron el hueso en su sitio, además de la cocida. Al día siguiente cuando se me fué la borrachera, fué horriiiiiiiiiiiible. Bueno así de joyas éramos en esa época.

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El Sueño Americano Hubo tres películas que me marcaron y me movían el piso para ir a USA, una fué “Saturday Night Fever” con John Travolta y música de los Bee Gees. Otra fué “Roller Boogie” con Linda Blair y música de Cher y Super Tramp; y la tercera fué “The Warriors (1979)”, esta última les aconsejo buscarla en YouTube y ver al menos el resumen o Trailer; Los Guerreros de la Noche, ¿Se acuerdan la de los pandilleros de Nueva York que se mandaban unas mechas bravazas?. Can you Dig it? Caaan you Dig iiiit?. Luego de ver esas películas, yo simplemente quería estar en USA a como dé lugar, no podía vivir sin viajar a Norte América, había algo muy fuerte dentro de mí que me empujaba, me ordenaba, me exigía que viaje, que ese era mi rumbo, a pesar de no tener visa; ya estaba escrito, yo iba para allá. El Sueño Americano cada vez se hacía más latente. Ya por el año 79 habían viajado a USA a estudiar y vivir, muchos amigos del barrio y la mayoría se quedó allá hasta el día de hoy. Todos escribían maravillas de USA y contaban sus aventuras, el resto de los muchachos nos reuníamos en la avenida Las Artes con Leonardo D’ Vinci, la famosa esquina de la casa de Huevito, a leer las cartas y nos emocionábamos mucho. En especial yo, que cada vez más me alucinaba en USA, pero la realidad era que seguía con mi noviecita y estaba más templado que nunca, hasta que un día ella dejó de quererme, se enamoró de otro pata y yo ni lo sospeché; no podía creerlo, ella era mi gran amor, la chica por la cual yo me desvivía, la llenaba de regalitos y viajábamos juntos por el Perú. Mi gran amor de juventud me rechazaba, de un día para el otro se le fue el amor y una gran tristeza con rabia embargó mi ser. A partir de ese día yo ya no tenía ganas ni fuerza para trabajar, también fui descuidando mis estudios y me derrumbé, los chicos del barrio me cochineaban, era horrible, lloraba desconsoladamente todas las noches.

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1954, Circulo de Chen a, Santiago de Chile, Campeonato sudame motovelicidad. Figuran ricano Humberto Meneses, To más Ríos, Américo Ma Federico Larshan(Chile), rtinez, Pedro Vocari(Venezuela ) entre otros.

Patinando a los 6 años

Con mis hermanos en el agrupamiento Angamos

Jesus Maria

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Mi viejita de

de chicas. a Miroslava o d a e d o r Siempre rta y mi prim , Elena, Ma

anas: Sarita

rm Con mis he

joven

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Mi hermana Sara y Yo, en el matrimonio

de mi hermana Marta

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Con

Luli

You broke my heart, for the very first time in my life, y gracias a ello pude realizar

mi SueĂąo Americano. Thanks a lot!

Con Walter, Huevito y su

prima en San Borja

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Chicama

ero con Pepe

Desayuno Chicam

Febrero 1980 en la playa

Acampando en

La Pampilla en Miraflores. Lima- PerĂş

Centinela

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Con mis patas en San Borja Pepe Castro, Rogerio, Bato, David y yo.

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o en Huancay ja r o B n a S is patas de

Con m

o, nchi, Armand o F , o Y , o y o G Despedida: y Tito C. TitoN, Marco

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Un dĂ­a antes de partir...

ÂĄQue miedo! 24


Capitulo

II

Visa para un SueĂąo 25


El SueĂąo Americano

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Javier Meneses Velarde

D

espués de haber pasado por todo lo que pasé con mi ex, la volví a ver pero esta vez no estaba sola, ustedes ya saben cómo me pude haber sentido, fue horrible, el corazón me latía a mil por hora y entonces sentí que lo único que quería era irme lejos, muy lejos. Todas estas cosas me hicieron pensar que lo mejor sería viajar como mis amigos y así superaría el problema, entonces me presenté a la embajada de Estados Unidos para sacar mi visa por tercera vez y nada, luego lo intenté una cuarta vez más y a pesar de tener todos mis papeles en regla nuevamente fui rechazado. Para aquel momento un amigo me aconsejó que lo mejor para mí sería sacar visa para México antes de intentar por quinta y última vez, aparte tenía un contacto en el país del Norte, que si por cualquier motivo se complicaban las cosas me ayudaría a pasar la frontera, así lo hice y sin ningún problema ya tenía mi visa de turista para México. A la semana siguiente, como era de esperar, me presenté por quinta y última vez a la embajada de Estados Unidos, me levanté temprano como a las seis de la mañana y para las siete y cuarenta y cinco ya estaba veinticincoavo en la cola y totalmente nervioso pero con la tranquilidad de tener mi visa mexicana. Es raro, pero hasta cierto punto deseaba el rechazo para poder, por un lado iniciar mi loca y arriesgada aventura y seguir los pasos de mi hermano mayor Humberto, quien algunos años atrás se fue tirando dedo hasta México y del Distrito Federal, tomó un avión a Washington DC, USA. Y por otro lado quería evitar toda esa aventura porque a diferencia de mi hermano, quien si tenía visa americana y no se arriesgó por la frontera, Yo, tendría que arriesgarme y pasar de ilegal en caso me negaran nuevamente la visa. Yo admiraba mucho a mi hermano Humberto por ser un tipo de agallas y de armas tomar, mi padre le compraba de todo por ser el hijo mayor: Motocicleta, buena ropa y viajes al exterior, así Humberto disfrutó muy bien de la vida, siempre trabajando con papá, en el barrio le decían “El Chato” y era líder en su grupo. A mi hermano nunca le faltó nada, tenía pepa, carisma, plata y hartas amigas lindas. Bien, así llegó mi turno a las diez y media de la mañana y

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El Sueño Americano me atendió el mismo tipo, el cónsul o vice-cónsul, que se yo. Después de haber sido rechazado cuatro veces, me pasó lo que ya me imaginaba: El gringo nuevamente me negó la visa y sangre se me subió a la cabeza y exploté de rabia e indignación, así que con la impotencia que sentía solo le res- pondí: -“¿Quién carajo te crees tú para impedir mi entrada a Estados Unidos?, ¿Eres el dueño de Estados Unidos?, quiero conocer Disneylandia, quiero conocer las playas, quiero comprarme ropa, ¿Quién diablos te crees tú gringo para no darme la visa?... - pero mira (le dije señalando mi visa mexicana) ¡Por acá me voy a meter, OK! Así que quédate tranquilo porque igual voy a conocer tu país quieras o no”. Me retiré a paso ligero, lleno de rabia e impotencia preguntándome - ¿Porque la gente es así? -, en fin Dios sabe por qué hace las cosas y mi destino recién estaba empezando a escribirse. Así que empecé a preparar mi viaje; puse a la venta mi camioneta pick-up, también mis motos: una Honda 250 cc Elsinore de 2 tiempos y una Yamaha 360 cc, lue-go vendí mis tablas de surf, algo de ropa y mi remolque rodante el cual yo usaba como kiosquito que instalaba en las playas Los Pavos, La Pampilla y Agua Dulce en la cual me fue de maravilla, vendía cebiches, escabeche, chelas, gaseosas, etc. Trabajaba en verano los sábados y domingos y paraba full gente, mi gran secreto fue preparar un riquísimo cebiche y te regalaba una chela gratis, que vendía a un sol menos que la competencia. De lunes a viernes estudiaba y trabajaba en mis otros negocios, venta de golosinas, panetones y porta basureros. ¡Dios mío! por la venta de todo había recaudado como 35 mil dólares inclu-yendo también plata ahorrada, quien lo diría, a mis veinte años ya tenía la satisfacción y el gusto de contar con ese capital muy bien ganado. Mientras tanto mis amigos preparaban mi despedida. Para ese entonces conocí a Paula una linda chica miraflorina, salí con ella y al toque hubo química digamos que fuimos enamorados y así prolongue mi viaje hasta que me di cuenta que ella se estaba templando y por mi parte descubrí que “Un clavo saca otro clavo” y tuve que cortar esa relación, debido a que tenía que viajar, todo una pena para ambos que nos quedamos

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Javier Meneses Velarde tristes. La chica era linda pero el recuerdo de Luli, mi ex, seguía latente. Ya tenía todo listo, mi pasaje y mi dinero, una parte la guardé en el banco y la otra parte la utilicé para comprar oro, el cual se lo dí a mi madre a guardar y le dije: “Mami en realidad no se cuanto tiempo me quede allá, pero igual guárdame esto y envíamelo cuando lo necesite”. Mi vieja era y es una mujer de un corazón muy grande, una buena esposa y mejor madre, yo era uno de sus hijos favoritos y sentía que me tenía un cariño especial, era mi amiga y no tenia secretos para con ella. No pasaba lo mismo con mi padre porque a veces era muy recto y por eso le ocultaba cosas, en cambio como repito era mi mamá quien siempre me aconsejaba. Precisamente ella rompió en llanto y no quería que me vaya cruzando la frontera, debido a que la noche anterior había salido en la televisión, una noticia que decía que entre la frontera de Estados Unidos y México, cuarenta personas fueron halladas muertas, entre ellas incluso hubieron mujeres violadas. Esa noticia en vez de amedrentarme, muy por el contrario me armó de valor.

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Capitulo

III

Despedidas 31


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Javier Meneses Velarde Tuve dos despedidas.

L

a primera con mis patas de mi primer barrio, el agrupamiento Angamos de Jesús María que quedaba a dos cuadras del Campo de Marte. Este era un lindo lugar, una especie de unidad vecinal pero con más categoría, lugar donde pasé hermosos años de mi infancia con muchos de mis amigos. Recuerdo que salíamos en caravana de bicicletas, patines, montábamos Chachi-karts, jugábamos bata, vóley, policías y ladrones, y por supuesto fulbito (yo era un adicto al fulbito, todos me llamaban “Chumpi” por Chumpitaz ya que nunca arrugaba). En la unidad (como también se le conocía) vivían grandes personajes: como el tío Pepe Miranda (cantante de la nueva ola), Hugo Muñoz de Barata (más conocido como Moncheri), la familia de Bettina Oneto, a una cuadra Daniel Borobio (ex asesor de Vladi) y como a un par de cuadras Jimmy Santi y la familia de Oscar y Renato Rossini. Mis amigos eran muchos: Freddy, Javier y Carlos Silva, Carlos y Alfredo, Tatun Quiroz, los hermanos Augusto y Lucho Castro, los hermanos Ángel, Pocho y David Kam, El Loco Julio; y las infaltables chicas del barrio: La mamacita Marlene, Ludy, Malú, Chori, Paty, Vicky y Camuchita, todas preciosas; y mis patazas: Goyo, Jaimito, El Negro Armando, Marco, Tito Crespo, Tito Nadramia, entre otros (con estos últimos nos mandamos una despedida de aquellas). Eran mis amigos desde los 7 hasta los 13 años, edad en que me mudé a San Borja, sin embargo los seguía frecuentando. La otra gran despedida, fue con mis amigos de San Borja. Luego de estas interminables despedidas me tocó hacerlo con mi familia. Todos lloraban especialmente mi hermana Sara (que en paz descanse). Ella era de mi edad y mi yunta, éramos como dos gemelos, pensábamos igual, la pasábamos divertido y éramos muy amigueros. Antes de irme recuerdo que ella me decía: “Javier, yo te visito el próximo año, cuídate”.

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Capitulo

IV

Viaje a USA 35


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Javier Meneses Velarde

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ra un jueves de marzo de 1980 y me tocaba viajar a las 6:45 de la mañana, Luli se apareció en mi casa, pidiéndome perdón, me dijo que sabía que viajaba y quería despedirse de mí, solo me quedó aceptar lo que me decía, igual ya estaba en el caballo. Salimos juntos con mi viejo al aeropuerto, mi vuelo en Avianca tenía como destino Bogotá. Luego de despedirme de mi padre, me despedí de Luli, nos abrazamos y nos besamos apasionadamente, en aquel momento ella ya no estaba con el amigo ese, igual ya nada me importaba, me dijo que se equivocó y que nunca dejó de quererme. Bien, ya estaba en el avión despegando, recuerdo que lloré como un niño, no sé si de miedo por la tremenda responsabilidad de lograr el objetivo tan difícil de entrar a Estados Unidos por la frontera con México o por dejar atrás mi gran amor de juventud, mi familia y amigos; por eso recuerdo aquel llanto que me sirvió de desahogo, el cual luego me dió fuerzas para lograr mi objetivo. Pasado lo peor, llegué a la ciudad de Bogotá al medio día, permanecí ahí tres días y fui a visitar a una amiga que conocí en el año 77 en el mismo lugar con motivo del mundialito de futbol. Yo había salido de Lima con una mochila y aproximadamente cinco mil dólares de bolsa de viaje, el dinero lo llevaba en diferentes partes, tres mil en la suela de mis botas, mil en la mochila y el resto en un calzoncillo especial que yo me había hecho, parte de este también lo guardé en mi billetera. Bogotá en esa época era súper limpia y tranquila, era una ciudad preciosa y muy bonita según recuerdo. Con mi amiga colombiana fuimos por tierra a conocer Medellín, Cali, Pereira y Manizales. Este viaje lo hicimos a dedo. Fue una especie de práctica para lo que se me venía. La experiencia de viajar de esta manera y conocer Colombia fue alucinante. Puedo afirmar que Medellín es una ciudad no solamente bella sino una de las más limpias que he podido conocer. Te topabas con cada rostro femenino precioso, además de ser gente muy cordial. Por ejemplo, si entrabas a una tienda de ropa y te probabas cuanto quisieras y no comprabas nada, la gente no se molestaba, por el contrario te decían: gracias, a la orden, vuelva pronto, con mucho gusto. Luego en Cali, una ciudad muy caliente por el clima, encontré gente muy alegre y rumbera hasta decir basta. Las chicas súper voluptuosas. Esta ciudad queda en el valle de Buga. La gente también muy respetuosa y amable. Casi todos hinchas a morir del futbol. Después de viajar aproximadamente 30 dias con mi amiga por estos lugares en Colombia y despedirme de ella, tome un

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El Sueño Americano avión desde Bogotá hasta la cuidad de Panamá. Ya en tierra de Rubén Blades, una ciudad muy calurosa y moderna, se anunciaba la pelea del siglo: Roberto “Mano de Piedra” Duran, todo un ídolo, se enfrentaba a Sugar Ray Leonard. Para los panameños esto era todo un acontecimiento y la pelea se voceaba por toda la ciudad la cual estaba plagada de gente de color como nunca antes había visto en mi vida, disculpen, no es que sea racista pero parecían puros aliancistas después de un partido de futbol, todos flacos y de color. Lo que me sorprendió mucho era la gran cantidad de artículos importados, en el Perú era la época de los militares y no había nada interesante. Ahí todo lo que veía me loqueaba: Relojes, pantalones, ropa, cassettes de música, walkmans y muchas cosas más. COSTA RICA Cansado tal vez de tanto viaje por tierra y tanto calor, decidí tomar un avión de Panamá hacia Costa Rica y así mi viaje por tierra de siete horas, lo hice en apenas 45 minutos. A Costa Rica le llaman hasta el día de hoy el país de la amistad y el slogan da fe de lo que es este lindo país. Ahí prácticamente no hay guerras, casi no hay ejercito, es un país en donde uno realmente ve que todos sus ciudadanos se llevan bien entre sí, es un hermoso país y el más tranquilo de la convulsionada Centroamérica. Quedé fascinado con lo que vi, buen clima, carros y camionetas de todas las marcas (acuérdense que en el Perú en aquella época solo habían Volkswagen, Toyota y Nissan, todos muy caros). Había ropa de todas las marcas, hartas tiendas y chicas lindas, tan lindas como las colombianas me acuerdo. La gente era muy guapa, bastante amable y de mirada sana, eso fue lo que me impresionó de ese lindo país. En San José la capital me esperaba un amigo de mi hermano Humberto, un tal Pancho que era “Tico” de padre peruano y de madre “Tica”. El tenía un restaurante peruano llamado “El Tumi” ubicado en el centro de San José, en un centro comercial, no recuerdo el nombre, pero era exquisito. Al costado había una pista de patinaje al puro estilo de la película Roller Boogie y yo ni corto ni perezoso alquilé un par de patines y patiné durante una hora junto a otra gente muy trome. Para ese momento yo ya me imaginaba lo que iba a ser Estados Unidos. Pancho me atendió súper bien por ser hermano de su pata, pero además (modestia aparte) yo tenía un ángel especial que hacía que le caiga bien a la gente. Me acuerdo que el mismo cocinaba y de cuando en cuando se fumaba un porro (troncho) mango de rosa

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Javier Meneses Velarde colombiana, como la llamaba él, y botaba el humo por la campana de la cocina. Luego de permanecer como dos semanas en Costa Rica y de que Pancho me paseara muy bien, emprendería mi viaje hacia el norte. NICARAGUA, HONDURAS Y EL SALVADOR Tiré dedo de San José hacia la frontera con Nicaragua, suerte la mía que al cuarto auto que pasó, me dio un aventón hasta el mismo límite fronterizo. Allí había un restaurante típico de carretera y paré a almorzar. Me dí cuenta que habían dos patas como de 28 y 34 años que estaban hablando en voz alta y que se iban hasta Managua, así que me acerqué a su mesa un poco dubitativo pero a la vez firme y conchudo y les pregunté: “¿Podrían darme un aventón?” y ellos me respondieron que no había ningún problema. Su camioneta era una Chevrolet Silverado de ocho cilindros y con un súper equipo estéreo, la vista era súper tropical, por ratos llovía y otros soleaba. El que manejaba se llamaba Juano y el otro Alberto, todo estaba bien, escuchando música de Supertramp y tomando unas cervecitas por el fuerte calor. De pronto Juano me pregunta: ¿No te molesta si fumamos yerba no? Claro que no, le respondo; inmediatamente Alberto, mismo capo, saca de su billetera un papel rizla, arma tremendo canuto y empieza a fumar; se lo pasa a Juano y luego a mí, pero yo me niego, ellos insisten, y no me quedó más remedio que aceptar. Pensé que sería una descortesía para ellos, así que le dí un par de pitadas. En eso la camioneta se desvía de la ruta y pregunto sorprendido: “¿Hey muchachos pa’ donde van?, Acuérdense que yo voy para Managua (la capital)”, “No se preocupe mi peruanito, vamos a recoger a un amigo acá en la carretera y seguimos rumbo a Managua, tranquilo”, replicó con un marcado acento centroamericano, “Yo dije OK”. Todo hasta ahí pintaba normal, entramos por un camino de trocha no asfaltado y manejamos como por 45 minutos hasta llegar a un pequeño pueblito súper tétrico. Paramos en una casita bastante rústica y descuidada, daba la impresión que nadie la habitaba, nos bajamos de la camioneta y nos recibe un tal Jairo, Colombiano el; de unos 35 años, aspecto de malandro, como de 1.80 de estatura, cuerpo atlético, barba crecida como de 2 semanas, dientes amarillentos, jeans, botas y camiseta totalmente sucias, abultada cabellera tipo rasta; de hecho, el colocho este tenía un terrible aspecto. Juano y Alberto saludaron efusivamente al colocho y me lo presentaron, aproveché para entrar al baño y mear las dos chelas que me había chupado en el camino. De repente me gano, desde el interior

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El Sueño Americano del baño que Juano y Alberto estaban haciendo un pase, le estaban comprando merca o algo así, ¿Cuanto? No se, pero por lo que logré escuchar era algo así como un kilo de cocaína colombiana. “Chucha” dije, “La cagaaaada, ¿Y ahora?”. Bueno, salí del baño y me hice el desentendido, para todo esto ya estaba oscureciendo y un sentimiento bastante desagradable invadió mi ser, intuía como que algo feo estaba por venir. Seguimos el viaje, menos mal, por la carretera que nos llevaría a Managua; ya con Jairo, éramos 4 personas en la camioneta, éste cambió de música y puso un cassette de música colombiana, además hablaba bastante fuerte y empezó a conversar conmigo. En eso saca del bolsillo de su pantalón un tubito de kodak, esos donde entraba un rollo fotográfico, lleno de coca y se mete un par de cerros (tiros, pases, como le decían ellos); acto seguido, de su mochila, donde estaba la merca, saca tremendo pistolón, creo que era una Smith Wason o algo muy similar y la pone en el asiento a su costado, “¡Puta!” dije, “¿En qué lío me estoy involucrando?”. Luego le juega el pomo a Alberto, y éste se mete un par, Juano no quería y obviamente me ofrecen, para lo cual yo les dije: “No gracias, ahora no”; Jairo insistió, me negué otra vez, y el pata se molestó Malazo. “¡Hey Juano!” gritó, “¿Seguro que este peladito (chibolo) es de fiar?, porque mas parece una niña”. Al toque respondí: “No Jairo, lo que pasa es que yo era adicto al perico (coca, como ellos la llamaban) y estuve en una clínica, pero sí quisiera fumar un poco de yerba” (mentira, tuve que inventar esa historia para tranquilizarlo), “Ahhh ok, así sí… fresco, fresco” dijo él en tono burlón. Durante el viaje, los tres hablaban del pase que iban a realizar, Juano y Alberto conocían al del dinero y Jairo tenía la merca. Después de como una hora de viaje y ver cómo estos dos se metían harta droga, ya la cosa me pintaba recontra fea y les pedí que me dejen en una estación de gasolina que veía venir como a 200 metros en la carretera, se negaron, aduciendo que ya estábamos por llegar: “¿Que? ¿Por qué?” ¡Me pregunté!, claro a mi corta edad, con cara de chibolito bueno y con esos malandrines cualquier cosa me podía pasar, pensé. En ese preciso momento, comencé a asustarme y sudar frío, el Jairo este, se dió cuenta de mi nerviosismo y me empezó a palmear el hombro, la espalda y las piernas… ahí si ya no me gustó nadita la situación, y para colmo, este huevón estaba recontra duro (Drogado). Tenía que pensar en algo rápido, la situación ya estaba bastante peligrosa; yo

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Javier Meneses Velarde jovencito, con plata (ellos lo sabían), en tierra extraña, rodeado de maleantes y con este colombiano con pinta y patrones de conducta de un degenerado, me dije: “Javier, acá te puede y te va a pasar lo peor si no actúas con firmeza ¡YA!”. Tenía que inventar algo rápido, me percaté que los pestillos de las puertas eran manuales, yo estaba sentado en la parte trasera del vehículo justo detrás del conductor; en ese momento de angustia, Alberto voltea, me clava la mirada y me dice: “Tranquilo peruanito, nomás hacemos la tranza (Pase) y te soltamos, pero eso sí, si abres la boca, uuuuyuyuuyyy, pobreciiiito, te enfriamos, ¿Oíste?”, “No te preocupes”, les dije, “No vi nada, ni sé nada, es más, ¡Nunca estuve aquí!”. Me la quise dar de Cool, ósea de valiente, pero no me ligó; yo ya estaba pasado de vueltas... “No tan rápido Albertito”, replicó Jairo, “¡Todavía no!, a este peladito tengo que enseñarle algo muy colombiano”. En ese instante me agarra del cuello como abrazándome, tuve que hacerme el cojudito y reírme o mejor dicho sonreír como que era una broma y yo se la festejaba. Este sujeto todo mal oliente y con una mirada de mañoso, empezó a agarrarme mas fuerte y cogerme el cabello y dentro de sus “jueguitos” comenzó a acariciarme el pelo y mi cuello, como haciéndome masajes; era el momento de actuar, ahora o nunca, miré rápidamente a mi alrededor: Juano manejaba y se chupaba una cerveza, Alberto estaba durazo y no prestaba atención, la pistola de Jairo estaba apuntando hacia el otro lado, Jairo creyó que a mí me gustaba la huevadita; para suerte mía la camioneta se aproximaba a un pueblito, ví luces en la carretera y el auto bajó la velocidad, venía una curva muy cerrada y me dije: “¡Es ahora o nunca Javier!”, ZAAAAZZZ, le metí un puñetazo en los testículos, el huevón que baja los brazos y le aplico un fuerte y certero cabezazo en plena nariz; abro la puerta y me aviento, la camioneta estaba dando justo la curva, como a unos 35 km por hora aproximadamente. Para suerte mía, caí entre tierra y gras, por supuesto que dejé mi mochila adentro del vehículo, me dí como tres vueltas, me paré y corrí, corrí, corrí y corrí literalmente por mi vida; creo que solo dos de ellos me trataron de alcanzar, me siguieron como unos 200 metros y no pudieron. Me metí a una especie de bosque con jungla, terreno plano, seco, sin precipicios y sin huecos; de pronto Jairo me grita: “¡Oye tú berraco, date por muerto pendejo, de aquí no sales vivo!”, y me dispara, la bala me pasó zumbando, el otro disparo, ya fue bastante más lejos, seguí corriendo desesperada pero firmemente hasta que los perdí, “¡Sí Puta Madre, los perdí a los malditos hijos de puta carajo!”; asumo que ellos como estaban

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El Sueño Americano durazos ya no podían más, además, ya habían hecho 2 disparos sonoros y el pueblo estaba bastante cerca, tampoco les convenía hacer mucha luz y roche porque tenían la droga en la camioneta, marihuana y pistola. Ve tú a saber si eran o no prontuariados. Fácil eran como las nueve de la noche, a Dios gracias y a mi excelente estado físico pude salvarme, esas tantas mechaderas o mejor dicho broncas o peleas que tuve desde niño, adolescente y joven en el barrio y colegios. Me acuerdo haber participado como en unas 20 peleas recordando la famosa frase: “Te la choco pa’ la salida”. También los dos años que practiqué Box y Tae Kuondo en el gimnasio de Mauro Mina, definitivamente me sirvieron, de hecho me ayudaron, pero igual nunca había sentido tanto pánico en mi vida, no lo podía creer. Así pasé la noche durmiendo en los matorrales, mejor dicho en vigilia más que durmiendo, con aullidos y ladridos de perros y las asquerosas ratas que se paseaban por todos lados, si apenas pude dormir, amaneció, me despierto y comienza mi larga pero cautelosa caminata hacia el pueblo en busca de seguridad. El cuerpo me empieza a doler, felizmente me reviso y solo tenía dos moretones por la caída, era todo, me dije: “¡La puta, se quedó la mochila con algo de plata!”, que importaba, total, tenía mi billetera y el dinero lo traía en el cuerpo. Después de caminar como unas dos horas, llegué a un pueblito llamado “General Suárez”, me dirigí a una tienda y compré una mochila y algo de ropa, sobre todo ropa interior, ¿Se imaginan como estarían mis calzoncillos?, si hasta casi me cago de miedo. Luego entré a una capillita pueblerina súper pintoresca, para rezar y agradecerle al señor por su ayuda, desde pequeño siempre fui admirador y creyente de Jesús, hasta el día de hoy, definitivamente Jesús me salvó Paré en un restaurancito y me tomé un vaso de jugo de naranja, café, un pan tipo francés y 2 huevos pasados, rico, me moría de hambre, en ese instante ya mas tranquilo me hice la gran pregunta: “¿Y ahora Javi, ahhh!? Y ahora Javicho, Javichin, ¿Qué ahh?, sigues o llamas a Lima y te regresas, ¿Que vas a hacer?, regresar para que se burlen de ti tus amigos, Queeee!!!”. Entonces me armé de valor y dije: “Ni cagaaando me regreso, pero eso si, ya aprendiste a no ser tan confiado, ¡Pa adelante no mas!” y continué el viaje rumbo a El Salvador para lograr hacer realidad MI SUEÑO AMERICANO Llegué a El Salvador, país que estaba en guerra con Honduras y no es por nada pero a ninguno de estos dos países jamás regresaría ni como invitado, realmente no te dan el mínimo de confianza tanto su

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Javier Meneses Velarde gente como la policía. Pareciera que todo estuviese arreglado y si no encajabas ahí nomás te mataban. La vista no es del todo agradable, quizá por el tema de la guerra, en todo caso esto no ayudaba al turismo para nada y tan pronto como pude, cruce ambos países y me fui. BELICE Y GUATEMALA Un amigo tico me dijo: - “Si puedes date una vuelta por Belice, país chiquito pegado al Mar Caribe, de dominio Inglés. ¡Precioso!”-. Así que para allá fui. Tal cual me lo describía, lindas negritas tipo brasileras de Rio, gente muy amable, playas paradisíacas, comida tropical, clima agradable. Lástima que solo me quedé cuatro días, no había tiempo para más. Luego llegué a Guatemala (país fronterizo con México), se parecía por ratos al Cusco peruano por la cantidad de artesanía, gente muy educada y muy limpia. Este país si me daba seguridad así que nuevamente me paré en la carretera a tirar dedo, bien a la mochila, al jean y a la camiseta, pasaron 10 carros y nada, al onceavo paró un señor como de 55, una señora como de 42 y un joven de mi edad. - “¿Pa dónde vas?” - me preguntaron, - “Hola soy Javier Meneses estudiante de administración de empresas de Perú y voy para México a visitar unos parientes”- les contesté a lo que me dijeron “Súbete hijo que aquí anochece y hay harto peligro, ¡súbete!”. El auto era de color gris marca Ford (creo que era un Escort o algo así), la pasamos conversando de todo un poco y aproveché para contarles sobre mí y mi locura de cruzar la frontera. Paramos en el camino en un restaurante al cual me invitaron y no me dejaron pagar la cuenta; luego ellos me dejaron a 100 metros de la frontera. Realmente uno se topa con todo en un viaje así y en esta oportunidad encontré gente linda que me animaba a seguir mi viaje. MEXICO Escuchar la música mexicana, el acento, la comida súper picante y se me ponía la piel de gallina ¿Comprenden?, yo ya estaba en México y había cruzado la frontera sin problema alguno. En eso escuché que me preguntaban - “¿Pos pa´ donde va usted mi cuatecito?”, “Pal D.F.” - respondí y al instante me volvió a preguntar - “¿Que lo trae por acá así con todo y mochila?”, “Nada, solo turismo, vivir la vida y visitar a unos amigos que conocí en Perú eso es todo” le dije, “Bueno pues, que lo aproveche, ¡ándele! vaya con Dios” - me dijo con acento del lugar. Y así ya tenía sellado mi pasaporte y estaba en el mero México, ¡Viva México Carajo! Sentí que la mitad de mi sueño ya estaba realizado o al menos se estaba volviendo realidad.

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El Sueño Americano Ya en Oaxaca pasé la noche no sin antes pasear por la plaza de la ciudad y bañarme de México, es decir canté con los mariachis “Volver, volver, volver”, “El rey”, “Jalisco no te rajes” y por supuesto “Cielito lindo”, todo esto acompañado de sus cervezas Corona y sus respectivos tequilas. Todo fue hermoso y ahora si me iría a dormir. A la mañana siguiente me fui a la carretera hacia Puebla desde donde me embarcaría sin problemas al D.F. Nuevamente me puse a tirar dedo de día que era mucho más seguro, cosa que ni loco hubiera hecho en Centro América a excepción de Costa Rica, pasaron como 40 carros sin exagerar y nadie paraba hasta que una pareja de enamorados se detuvo como a las cinco de la tarde y me llevaron hasta Puebla, de ahí al día siguiente luego de dar un paseíto por la ciudad compré un pasaje en bus para el D.F. Llegué al Distrito Federal, ciudad tan o más grande que Buenos Aires en donde estuve el año ´78 con motivo del mundial de fútbol. Me sentía perdido como aguja en un pajar, pero igual ni bien llegué fui a buscar a unos chicos mexicanos que eran primos de un pata mío en San Borja, eran hijos de unos diplomáticos y vivían en plena zona rosa, lugar muy pintoresco y conocido en el Distrito Federal, en donde hay miles de restaurantes, tiendas y sobre todo muchos jotos o putos (maricones). Llegué a la calle Hamburgo donde todas las calles tenían nombres europeos, me recibieron inmediatamente y me hospedaron en su casa, un departamento bonito en un quinto piso, ahí me presentaron solo a sus hermanos ya que sus padres estaban trabajando en Europa.Ellos estaban quince días de vacaciones, me llevaron a pasear y me presentaron a un montón de chicos y chicas, me acuerdo haber ido a ver juntos una pelea de box en donde Tomy Hearns noqueó a Pipino Cuevas, ese día nos metimos una bomba. Les conté que iría a Estados Unidos a ver a unos amigos y ellos accedieron a ayudarme a contactarlos, mientras tanto me mostraron el gran Acapulco. Nos fuimos en los dos autos que tenían, ellos eran cuatro hermanos mas sus amigos, todos hospedados en el Holliday Inn y yo humildemente alquilé algo más de acuerdo a mi presupuesto. Nunca entendí porque me fui a otro hotel, porque en verdad yo paraba más en el hotel de mis amigos que en el mío. Todo Acapulco era espectacular, primera vez en mi vida que iba y era alucinante. Esa noche nos instalamos y nos fuimos a la discoteca “Baby O” que hay en diferentes sitios de México, ahí te encuentras con Luis Miguel, con toda la chaviza, con la Paulina

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Javier Meneses Velarde Rubio, con Julio Iglesias y con todos los artistas, porque Acapulco es un balneario internacional y en Latino América quizá el más conocido. Al día siguiente me levanté temprano a caminar para conocer más los alrededores, me encontré a un peruano apodado “Judas” que corría tabla en la playa Tres Picos y la Pampilla allá por Lima, el pata era zambo, pero estaba recontra negro y se había ido de Lima por tierra hasta México “Picando” sin plata. “Señor nos hemos quedado sin pasaje, me han robado regáleme diez pesos por favor” decía y conseguía billete, ¡impresionante!. Entonces ese día conversamos y me contaba que corría tabla, estuve con él un par de días y luego siguió su rumbo hacia el norte. Buena gente el brother, chévere encontrarse con un peruano en tus mismas condiciones, pero yo no podía parar mas con él, no por ser moreno o negro sino mas bien porque los otros patas eran “fresas” ósea “pitucos” y el patín era de un status menor, medio chabacón por decirlo de alguna manera, entonces no encajaba con los demás, aparte a mi me habían invitado y no iba ser tan conchan de llevar cola conmigo. Entonces llegaba la tercera noche en Acapulco, estuvimos en una fiesta dentro de un yate y nos dimos un tour por la bahía, ví a los famosos clavadistas, ví como se tiran de noche con antorchas y observé los tragos que iban y venían, conocimos a un par de gringas, las dos de Nueva York, tomamos unos tragitos, terminó el crucero y nos fuimos a la playa “La Condesa del Mar” la más concurrida, como decir “Señoritas” en Lima. Eran ya las once de la noche, el crucero que duraba dos horas había terminado, entonces salimos y bueno ya tu sabes empezamos a agarrarnos a las flacas. La mía me invitó a su habitación en el hotel “La Condesa del Mar”, nos entregamos al amor y fue espectacular; de pronto como a la hora, toca a la puerta su compañera y yo me preguntaba que había pasado, y ella nos cuenta que mi amigo, el mexicano, era un patán, la había tratado mal y le había faltado el respeto y que por eso se quedaría con nosotros también en el cuarto ¡Que Fenómeno!. Al final terminamos haciendo el amor los tres, toda una experiencia muy bonita para mí, ya que a mis veinte o veintiún años era joven y fue algo espectacular. Al día siguiente me despedí de las chicas y me dieron su dirección de Nueva York, a pesar que jamás iba a verlas porque mi viaje era a California. Luego me junté con los muchachos y les conté de lo que se habían perdido. Acabada esa larga y divertida jornada, mis amigos me llevaron a visitar a una gente que había conocido en México durante mi viaje a

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El Sueño Americano Acapulco, también conocí Cuernavaca, Puebla y otros lugares más. Ya estaba nuevamente en la ciudad de México, era miércoles y caminando en la zona rosa conocí a un chico y una chica a quienes simplemente paré a preguntarles donde quedaba la estación Tacuma (porque quería ir a conocer el parque Chapultepec) y resultó que ellos me respondieron con una pregunta bien al acento “Chilango” o capitalino: “Órale, ¿Pos y de dónde eres?, porque tienes un acento medio raro” y yo les respondí que era de Lima y ellos dijeron: “Ah de Perú mira nomás, que buena onda, que padre... ¿y cómo esta Machu Pichu?” y yo les dije que Machu Pichu no quedaba en Lima sino en Cusco, “Ah de veras” dijeron ellos. Pasada la conversación ellos me dieron su dirección, su teléfono y me invitaron a su casa, un lugar parecido a las Casuarinas en Lima, el pata era abogado, mayor que yo y me contó que el sábado siguiente habría una fiesta. Llegado el día, me recogió en un Mercedes negro convertible espectacular junto a su amigo y dos amigas; para ello me puse la mejor ropa que tenía y a mis amigos del D.F. les dije que me iría de juerga a lo que ellos solo respondieron: “Pos ándale Javier, ¡Órale!, vaya usted y diviértase”. Entonces llegué a una casa alucinante, era un fiestón y había cualquier cantidad de chavas, como dirían los mexicanos: “Ah no, pos que te digo, estaba de poca madre”. Esa noche la pase bailando y contando muchos chistes y todos me trataron muy bien, ahí conocí a una amiguita que me hizo un tour, me llevó a la plaza de toros, al estadio Azteca (a ver jugar al Necaxa con el América) y al Chapultepec que es un Parque Nacional, parecido al Parque de las Leyendas, pero sin animales excepto solo unos monitos; ahí te subes bien bacán a una lancha y te das vueltas por una laguna pintoresca. Entonces llegó el momento de decirle a mi amigo el abogado que me estaba quedando sin plata y que quería ir a Estados Unidos aún sin tener visa. José Luis tenía un departamento en Mexicali donde hacía bastante calor y en verano llegaba hasta los cuarenta y cinco grados de temperatura, esta ciudad estaba bajo el nivel del mar y la llamaban “La antesala al infierno”; él me contactó con un “Coyote” que me haría cruzar la frontera. Se vino la triste despedida, debía dejar atrás muchas amistades que había hecho en México y me dí cuenta el ángel que tenía ya que a todos parecía haberles caído bien. Viajar solo tiene sus ventajas y desventajas, a veces estas triste o con un poco de miedo pero por otro lado, si estas solo, puedes recibir muchas invitaciones, las cuales difícilmente recibirías si estuvieras acompañado.

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Javier Meneses Velarde

Era Agosto de 1980 y mi tren salía desde el DF a las 6 de la mañana con rumbo norte, debía pasar los controles de migración en Nogales, Hermosillo, Obregón y Mexicali. Recuerdo haber viajado acompañado de una cervecita Corona, tan nervioso que terminé fumando un cigarrillo, el cual fué el único que recuerdo haber consumido en toda mi vida. Pasaron como dos días de viaje en tren, fue bastante pesado y mi primer control llegaba en la ciudad de Nogales. Eran ya como las ocho de la noche, el sol todavía se ocultaba a las ocho y media, había un Sunset espectacular y en eso tres oficiales se acercaron a mi vagón y me dicen: “Órale, documentos a ver documentos” y yo pegándola de mexicano exclamo: ”no pos que me he olvidado”, a esto ellos respondieron sin morder el anzuelo “No, que tú no eres mexicano, a ver documentos”, entonces caballero nomás les enseñé mi pasaporte peruano y les dije que me iba a San Miguel a lo que en respuesta de uno de los oficiales recibí: “No pos que San Miguel, usted se va pal´ otro lado así que bájese pal´ bote señor, por favor bájese”, solamente me quedó bajar junto a un salvadoreño y a un chileno que estaban por ahí. Los tres nos habíamos hecho pasar por mexicanos y yo incluso me había dejado crecer unos bigotazos de charro, pero con todo y eso igual insistían: “O, luego, luego haber ¿A dónde van?”, entonces no me dejo más que decirles que me iba para el otro lado, “Ya vez, te vas pal´ otro lado, ¿Cuanto traes? ¿Cuanta lana traes? (¿Cuanta plata tienes?)” me dicen, y yo les ofrezco cincuenta dólares, entonces me reclaman afirmando que eso no les alanzaba para nada ya que eran tres y no me quedó más que darles cincuenta dólares a cada uno, ciento cincuenta dólares en total. Y por si fuera poco lo último que nos dijeron fue: “Órale, sígale nomás, pero tenga cuidado porque en Obregón hay otro control mas chingón”. Luego llegamos a Obregón, nos volvieron a parar, eran las cuatro de la mañana y la misma historia, nos bajaron y de frente me sacaron otros ciento cincuenta cocos, que joda, tenía que bajarme el pantalón y no me malinterpreten pero tenía la plata metida entre mis pelotas en un calzoncillo de doble fondo, ya se imaginaran, yo tenía mucho miedo por sabe Dios lo que me podían hacer: Quitar la plata, pegar, violar o incluso matar, ahí nadie abogaría por nosotros, porque estábamos de ilegales y la visa que te dan para México solo sirve simplemente para el Distrito Federal

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El Sueño Americano y hasta cierto límite, mas no para las ciudades fronterizas por obvios motivos. Para redondear el asunto pasamos ese control y ya estábamos en Hermosillo en donde simplemente nos miraron y no nos revisaron. Ya eran las ocho de la mañana y llegamos a Mexicali y no me habían mentido hermano, hacia cuarenta grados de calor y como a las 9 era un infierno, así que tomé un taxi y me fuí al departamento de mi amigo, pero para esto ya me había hecho pata del salvadoreño, porque en el viaje el chileno se había ido a otro lugar, Tijuana. Ya estando en Mexicali le digo al muchacho salvadoreño que me estaba quedando en el depa de un amigo, así que nos fuimos para allá y nos dimos con la gran sorpresa de encontrar un muy lindo y acogedor lugar, todo alfombrado con aire acondicionado y refrigerador en donde no faltaba comida. Nos quedamos una semana esperando contactarme con Don Cicilio quien era un italiano-mexicano-americano, imagínate un coyote que era jefe de una red internacional de pasadores de ilegales. Llegada la oportunidad hablé con él por teléfono y me dijo que esperemos ahí tranquilos hasta que nos mandara a un tal Checho, quien nos contactaría con los chiquillos que nos harían pasar. Llegó Don Checho, en un Buick de seis u ocho cilindros, el era un tipo cholón, un mexicano con sus bigotazos y su sombrerito que decía L.A. Raiders; entonces nos llevó a los dos en un viaje como de tres horas por la carretera desde Mexicali a Tijuana (frontera con California), ahí nos hospedamos en un hostal parecido a una quinta en donde habían diez personas, todas durmiendo en un mismo cuarto: Salvadoreñas, nicaragüenses, mexicanos, sudamericanos y nosotros; en ese lugar nos explicaron que éramos el tercer grupo y por ende nos quedaríamos tres días en esa ciudad.

Bueno yo caballero siempre rezando porque uno nunca sabe lo que le puede pasar y aún más teniendo en cuenta lo que una amiga mexicana me había dicho: “Si ahí mancas, ósea si caes en la migra mexicana o en la policía, te jodiste hermano, eso es peor que ver al mero diablo, con eso te digo todo”. Otra cosa que me tenía hinchado, era la comida que nos daban: Tacos de día y de noche o burritos súper empalagosos, ¿Ya se imaginará esa guerra de “Dopes” en la noche? En México D.F. al menos comía rico a parte estaba con gente que tenía mas solvencia económica y me llevaban a buenos restaurantes o en sus casas preparaban riquísimos platos.

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Capitulo

La Pasada

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El ingreso a Estados Unidos 49


El SueĂąo Americano

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Javier Meneses Velarde

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ramos seis personas que llevábamos esperando tres días ahí en el hotel hasta que apareció don Checho diciendo: “Órale peruano cinco de la mañana, Órale, ya sale el alba, Vámonos de Volada, el siguiente grupo son ustedes”. Nos habían dicho que solo viajaríamos con lo que teníamos puesto (nada de mochila), incluso mi pasaporte y me libreta electoral la tuve que romper con el dolor de mi alma, también me deshice de unos zapatos que eran demasiado pesados pero me servían para guardar mi plata en la suela por ser grande, así que estos los cambié por unas zapatillas que tuve que comprar especialmente para poder correr ya que nos esperaba un largo trecho por andar. Una parte del dinero lo enrollé dentro de unos condones y me lo metí por el recto para evitar que me robaran, la otra parte la tenía en la media y en el pantalón, ósea que si me asaltaban sacaba un poco de plata de la media y el ladrón se quedaba tranquilo, pero mis buenos billetes los tenía en el ortega, ¡En el Burrito Ortega!. Para esto me acuerdo que nos prepararon diciéndonos que si nos paraba la migra americana, teníamos que hablar como mexicanos, teníamos que saber quién era el presidente de México, teníamos que decir que éramos de Veracruz y por último que la bandera mexicana era verde, blanca y colorada, porque si decías roja ahí nomás te chingaban y sabían que eras sudamericano y si eras sudamericano te fregabas y te reventaban. Ya bien instruidos, nos recogen y nos llevan a la parte de atrás de una iglesia, una capillita en donde a trescientos metros estaba el mar y por lo que me acuerdo había un cerco de alambre de un kilómetro de largo y unos cuatro metros de altura, pasaba un helicóptero cada quince minutos y una avioneta cada veinte, también habían perros y camionetas cuatro por cuatro que patrullaban todo ese sector; ahora pues imagínense que están por Cieneguilla y tienen que cruzar todos los cerros de Manchay o algo así. Era época de verano con 35 a 40 grados centígrados de calor, un sitio bastante árido con arbustos y una zona en donde en cualquier momento te encontrabas una venenosa serpiente cascabel. Cinco de la mañana pasa un bus, un helicóptero y una avioneta, inmediatamente Don Checho nos pone a dos chiquillos que en esa época tendrían mi edad, uno iba adelante y otro detrás; el de adelante decía: “Cuando yo me quite la chamarra quiere decir que hay pedo, hay problemas, que ahí está la migra pero cuando yo la tenga amarrada a la cintura ustedes síganme”. Entonces el tipo empieza a correr y nosotros a trepar el cerco con unos trapos para no cortarnos las manos, estábamos los seis y en eso empezamos

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El Sueño Americano a correr, primero una serie de subidas y luego un bajadón hasta que todos “Pum” al suelo escondidos entre el arbusto a esperar veinte minutos hasta que pasaran los helicópteros y la avioneta. Pasados los veinte minutos, el tipo se ponía la chamarra y “Órale ándale a correr” decía, empezamos a correr luego bajamos y comenzamos a subir nuevamente una colinita y venia una segunda bajada larga en donde veías una granja, el freeway, era San Isidro el primer pueblo o la primera ciudad de Estados Unidos, luego venia San Diego. Al estar tan cerca podía ver un caminito donde nos esperaba una camioneta grande, la cual nos llevaría a nuestro destino, entonces venía ese bajadón largo y se adelantaron tres personas con el coyote atrás, para esto el chico nos decía que esperáramos que ellos bajaran primero toda la explanada, pero para su mala suerte los agarra la migra en una cuatro por cuatro y luego como es de esperarse nos empiezan a buscar con helicópteros y avionetas, entonces comienzan los disparos para asustarnos mas no para matar, en eso vemos que baja el helicóptero y se lleva a las tres personas, a una nicaragüense y a una señora mexicana junto a su esposo. Pasado el incidente empezaron con los perros pero a Dios gracias nosotros estábamos como a seiscientos metros de distancia. Eso pasó como a las siete de la mañana, para esto todos llorando a morir, mi amigo salvadoreño, una chica que creo que era nicaragüense y yo, “Pucha y ahora nos van a agarrar” decíamos, encima los dos coyotes habían desaparecido; ocho de la mañana, nueve, diez, once, doce, una de la tarde, dos y nada de nada, ahí a nuestra merced, en plena pampa viendo como pasaban los helicópteros y avionetas ¿Se dan cuenta?; el calor nos calcinaba el cuerpo, fácil 40 grados centígrados y para colmo una escurridiza y amenazante serpiente cascabel nos llenaba de pánico con su sonido típico. Imagínense ser mordidos por este reptil en esas circunstancias; pero gracias a Dios como a las tres de la tarde aparece uno de los chicos diciendo: “Órale, han cachado a los otros, los cacharon y se los llevaron, y órale que los guachan, abusado, abusado apenas me ponga la chamarra, córranle de volada”, para esto a las tres y media de la tarde recuerdo al tipo viniendo con un pollo y empezamos a comer, luego a lo lejos veo una camioneta y el tipo nos decía que corriéramos, para ese entonces se veía al helicóptero viniendo hacia nosotros, yo por mi parte tomando la delantera corriendo como nunca en mi vida con el corazón a mil, menos mal que era deportista lo cual me ayudó bastante, siempre

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Javier Meneses Velarde hacia mis planchas, mis barras para estar en forma, en buen “Shape”. Entonces corrí, corrí y corrí hasta que llegué a la granjita, entré a la tolva de la camioneta listo para huir, “Pero por la puta madre” la chica no llegaba y por poco nos agarran, la flaca se había quedado petrificada de miedo y no se movía ni para adelante ni para atrás, inmediatamente y sin pensarlo dos veces, corría hacia ella, la cargué en mis hombros y regresé volando con ella a la camioneta; hasta que al fin todos ya estábamos adentro y a arrancar se dijo, ¡Fum! metimos primera y agarramos la pista, todos escondidos en la tolva, luego de aproximadamente media hora nos desviamos de la carretera y paramos. “¡Ya salgan!” gritó el conductor, así que salimos y nos recoge una señora, nos lleva a su casa en San Diego, nos da ropa y nos presta su ducha, luego nos da almuerzo y vino un señor a recogernos, era un moreno de unos treinta y ocho años de edad bien vestido, con lentes y pinta de intelectual, en un carro al parecer Ford Tempo nuevecito, mientras tanto yo observaba que al moreno le pagaban, entonces nos metimos a la maletera y fuimos por la autopista rumbo a Los Ángeles, de ahí había que pasar un control de migración así tipo peaje que quedaba en San Clemente a dos horas de San Diego y a cuatro de Los Ángeles. Viajar dentro de la maletera de un auto, junto a otras dos personas malolientes al igual que yo (ya que por lo menos habían pasado cuatro días sin asearnos), se convirtió en una de las peores experiencias que he pasado en mi vida. Debido a que por sufrir de asma hasta los quince años de edad, me convertí en cierta forma, en una persona claustrofóbica. Sentía que esas dos personas estaban consumiendo el poco aire que había dentro de ese espacio tan reducido, por otro lado el olor y la sensación de estar echado sobre el tanque de gasolina me estaba matando y luchaba conmigo mismo para no entrar en pánico, juro por Dios que fueron las horas mas largas de mi vida. De pronto siento que el auto sale de la carretera y se dirige al estacionamiento de un centro comercial tipo Jockey Plaza, se estaciona y el chofer abre la maletera y pregunta con su poco español: “¿Quien es Javier?, Ahh tu parecer americano, tu sentarte al lado mío”, salí de la maletera, mire hacia el cielo y me desahogué gritando: “Biennnnn carajooooooooo! Biennnn!” volteé y le dí un fuerte abrazo y apretón de manos diciendo: “Thank you, thank you very very much”; me senté al lado de él y los otros dos viajaron en el

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El Sueño Americano asiento de atrás. Entonces el gringo me dice: “Tu tranquilo que ya estar acá”. Hasta ese punto sin querer comenzaba a practicar mi ingles mientras el gringo me decía que nos iba a llevar a Los Ángeles a reunirnos con Don Cicilio quien llegado el momento se unió a nuestro viaje y le da al chofer una especie de pago por el servicio, entonces Don Cecilio nos empieza a preguntar a donde iríamos a quedarnos; así que al salvadoreño lo dejaron por Los Ángeles en el Downtown, a la nicaragüense por ahí pero en un sitio muy latino y a mí me dejaron en Hafford que es una ciudad cercana a Manhattan Beach por el aeropuerto. La dirección era Cordary 400 y me lo imaginaba lleno de edificios al igual que el Downtown cuando en realidad era todo plano “flat” parecido a la Molina. Ahí vivía Marco Matute a quien conocía desde la escuela, el se casó con Lichel Corcuera quien fue su enamorada desde la adolescencia, juntos se fueron a Estados Unidos 6 meses antes que yo, pero ya esperaban mi llegada desde hace como 2 meses atrás y nunca los volví a llamar al igual que a mis padres y ahora que llegué sano y salvo recién lo haría. Entonces llegué a un condominio de dos pisos lleno de departamentos con una gran piscina en el centro, habían una personas alrededor de la piscina y les pregunto: “Do you know Marco Matute?”, y ellos me responden que si lo conocían y me indicaron el lugar, Don Cicilio me llevó hasta la puerta que encontramos abierta y como nadie respondía, Don Cicilio me sugirió que entrara, y así lo hice; lo primero que ví fue la foto del matrimonio de mi pata junto a la foto de su hijito, entonces doy un grito de alegría de haber llegado a mi destino final, luego entré al baño, saqué mi encaletado y recién ahí pague los quinientos dólares de la pasada. Bueno me despedí de Don Cicilio, me dió su tarjeta y apenas se marchó lo primero que hice fue buscar algo de comida y quedarme jatazo en el mueble de la sala desde las once de la noche hasta las doce y media de la madrugada que fue cuando ellos me despertaron ya que se habían ido al cine con el bebe, ellos obviamente sorprendidos al toparse con alguien durmiendo en su propia sala, pero con la gran sorpresa de luego descubrir que era yo el que estaba ahí descansando. Era una inmensa alegría de volver a ver a mis amigos sobretodo en esas circunstancias y ellos preocupados al no haber tenido noticias mías durante todo ese tiempo. Así fue como llegué a los Estados Unidos, toda una odisea y aventura realmente alucinante.

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Capitulo

VI

Mis Primeros DĂ­as en USA 55


El SueĂąo Americano

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Javier Meneses Velarde Ya había pasado mi primera noche en USA y al día siguiente lo primero que hice después de levantarme fue llamar a mis Padres (llamada collect por si acaso, no?) para contarles lo que había pasado, ellos estaban felices, mi Mamá llorando y Yo muy emocionado; hacía tiempo que no sabían nada de mí y todo por una rebeldía absurda y tonta, porque seguramente había tenido algunos problemas con él antes de viajar y ahora que soy padre recién puedo ver lo egoísta que fuí con ellos al hacerlos sufrir. Al día siguiente un amigo mío, Carlos Pelusa (también de San Borja) que radicaba desde hace dos años en Estados Unidos, me consiguió mi primer trabajo en un aserradero, cortando maderas para puertas, ventanas, garajes, etc., es decir de todo. Fué todo un trámite, tuve que trabajar con un Social Security falso porque si no, no me daban chamba pero igual solo aguanté dos meses trabajando ahí, un día casi me vuelo un dedo porque tenía que estar corta y corta madera con una máscara puesta; los dueños de la fabrica eran unos americanos y mi jefe un mexicano llamado Armando que era una rata, no me enseñaba nada y ahí me dí cuenta que no sabía hablar inglés, allá me hablaban rápido y no se les entendía, era horrible si me decían por ejemplo “corta siete centímetros” Yo cortaba cinco, pega esto y lo despegaba, así que metía la pata a cada rato y por ende me botaron, pero Yo feliz me acuerdo porque empecé ganando cinco dólares la hora y me pagaban puntual, en Estados Unidos no existía la mecida, recuerdo que tenia que levantarme a las cinco de la mañana, tomaba desayuno, agarraba la bicicleta de mi amigo (prestadita) y me iba a marcar tarjeta a las siete, el trabajo duraba hasta las cinco de la tarde y encima pagaban cincuenta por ciento mas por horas extras, lo único bueno de ese trabajo era que el hijo del dueño era un pata que sabía tratar a la gente, con el nos reuníamos a jugar fútbol con unos gringos y Yo la pasaba recontra bien, sobretodo que por el clima no tenía complicaciones con el asma. Un buen día de regreso decidí cortar camino y en vez de ir por la Av. Hawtorne Boulevard, que derechito me llevaba a la Av. Praire, seguí de frente y cogí la Av. Crenshaw. De ahí derechito hasta Compton Blvd; justo en esa intersección soy perseguido por un

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El Sueño Americano carro con 4 chicos de color o mejor dicho 4 negros y me empezaron a insultar, obviamente Yo no les hacía caso, “Hey you fucker” me gritaban, “This is a black neighborhood, you aren’t allowed to cross by here, you asshole…”. En castellano algo así como: “Oye huevonazo, no te has dado cuenta que este es un barrio de negros… idiota”. Y de pronto me escupen y me atropellan, traté de evitarlo pero me estrellaron contra un tacho de basura, luego se bajaron, me siguieron insultando y me patearon a su maldito gusto, ni siquiera me podía defender. Intenté pararme, pero uno me alcanzó un patadón en el abdomen y me dijo: “La próxima vez que te veamos pasar por acá sin permiso, you will be a dead man… you got that”. Yo les respondí todo hecho mierda “ok ok ok”. Que podía hacer ah!... que podía hacer; nada, así como lo oyen, NADA. “Ahí esta pues Javier, querías Estados Unidos, ahí esta pues… pa’ que tengas”, me dije a mi mismo con una rabia infernal y conteniendo el llanto. Cuando les conté esto a mis amigos me dijeron que para qué diablos había tomado esa ruta, había cruzado el peligroso barrio negro de Inglewood. Terminado este trabajo conocí a un peruano llamado Lucho, no recuerdo su apellido pero era muy buena gente conmigo, el tenía a su cargo tres restaurantes y me dió un puesto de trabajo en el valet parking de un restaurante llamado “Mr. Stocks” en donde abríamos de once de la mañana a cuatro de la tarde, que era el Sunday Brunch y luego se volvía a abrir a las siete de la noche como Pub para cerrarlo a las dos de la mañana. En estos lugares se estila ir, ya sea a almorzar o ver un partido de fútbol, bien acompañado de alguien y cada lugar tiene su playa privada en donde estacionas tu auto viene un patita de corbata negra, camisa blanca, te atiende y te estaciona el auto (en invierno visten saquito rojo y pantalón negro), en el caso mío recibía cinco dólares la hora más propinas, lo bueno que era un trabajo limpio, sin ruido de maquinas y recién podía practicar cosas básicas como saludar en inglés y esas cosas. De hecho veía cada gringa ¡Dios mío! ahí recién veía a Estados Unidos con otros ojos, como a los patas en Ferrari, Lamborghini y BMW ya que eran

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Javier Meneses Velarde restaurantes fichos. Yo siempre atendía con mis guantes blancos recuerdo y conducía esas cañazas sin antes dejar de estirarles las manos a las damas y abrirles la puerta para que salieran, por supuesto yo feliz sobre todo por las propinas que me dejaban por ley. Aquí trabajé seis meses e hice mi propia clientela hasta que pude ahorrar mis primeros dos mil dólares. De ahí me acuerdo que terminó el verano, jugaba pelota pero aún no podía practicar el surf ya que las tablas eran demasiado costosas y el dinero que tenía estaba bien guardado en Perú para evitar tentaciones y no echarme al relajo. Jugaba pelota de noche y de día iba a ver correr tabla a otros tipos (lo que nunca entendí fue como podían corren olas chicas y encima con tanta gente en el mar), también quería estar cerca de ahí para ver a las chicas con sus bikinis, así que compré unos patines y empecé a patinar. En el transcurso de dos meses justamente patinando conocí una americana llamada Juliete, ella era una linda chica y fue mi gran conquista; un buen día nos fuimos a un bar a tomar unas chelas, jugamos billar y al día siguiente prácticamente ya estábamos haciendo el amor. Ella era una gringa de ojos azules, rubia, pelo medio ondulado hasta la cintura, preciosa, la verdad la verdad era una chica de impacto. Recuerdo una anécdota recontra loca que me pasó con ella; un día, haciendo el amor tocan a su puerta y aparece un gringo grandote, bien parecido y nos interrumpe, ella se pone a conversar con él en inglés y según lo que entendía, parecía que habían tenido algo juntos. Juliete le decía que él no tenía derecho de venir a pedir explicaciones hasta el punto que lo hizo pasar y nos presentó: “John this is Javier, Javier this is John” imagínense, Yo como era de esperarse me sentía muy incómodo ante dicha situación, aparte de estar muerto de miedo y encima medio calato tapado solo con una sabana. Recuerdo al tipo solo mirándome y a ella diciéndole no se que hasta que se fue. Ya estando solos le pregunté quien era ese tipo y ella me cuenta que era un ex enamorado que aún la seguía amando, entonces yo no sabía que seguía haciendo ahí en medio de tanta confusión, pero a ella pareció no importarle y solo me dijo que no me preocupara, que mas bien sigamos en lo nuestro y obviamente

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El Sueño Americano ya no me volví a concentrar y comprendí con todo esto, que los americanos manejan las cosas de otra manera muy distinta a los latinos. Ya por esos días, me mudé con mi hermano Humberto a un departamentito alquilado en la ciudad de Anaheim cerca a mi trabajo, el cual quedaba a cinco cuadras de nada mas y nada menos que Disneylandia, ¡Se imaginan!. Luego me fuí a vivir a Huntington Beach para estar más cerca de la playa, lugar donde conocí a Juliete con quien duré como 4 meses. Todo esto pasó a comienzos de los ochenta que es cuando también llega mi hermana Sarita a Norteamérica. Algo muy bueno me pasó mientras trabajaba en el Anaheim Stadium que quedaba a cinco cuadras del restaurante Mr. Stocks, recuerdo que era domingo y estaba full, yo debía encargarme de estacionar los autos que llegaban a ver la final entre los Oakland Raiders y Los Ángeles Dodgers que es como decir Alianza y Universitario en Perú, ese día terminamos estacionando trescientos cincuenta autos en un lugar donde habitualmente entraban solo cien, todos metidos en doble y triple fila, era una cosa de locos pero terminé sacando trescientos cincuenta dólares de propina mas mi sueldo ósea un total de como seiscientos dólares, era alucinante como se hacía plata en ese país, recuerdo que hasta con los ojos cerrados cuadraba los carros, era todo un capo, parqueaba Roll Royce, Ferrari, Lamborghini y limusinas, pero eso no es nada ya que después terminé el trabajo y de ahí me peleé con el jefe, así que me mudé a Long Beach y entré a trabajar de lavaplatos en el Hotel Sheraton Plaza La Reina que esta frente al Aeropuerto Internacional de Los Ángeles, esto también quedaba al lado del Hilton, del Marriot y varios hoteles más. Mi hermano ya trabaja ahí desde antes y dominaba el inglés más que Yo, el era “Waiter” (mesero) y Yo como nunca le tuve miedo al trabajo y empecé de “Dishwasher”. El lugar era lindo y luego de una semana el jefe se dió cuenta que Yo tenía más potencial así que me puso de ayudante de mozo y de cuatro empecé a ganar cinco dólares la hora, ahí ya era otro level al punto que al mes y medio ya estaba de mesero donde recibía mi propina directamente sin repartirla con los ayudantes que son los “Bassboy”. Tenía contacto con el público ¡Y qué público! Teddy Zavala, Michael

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Javier Meneses Velarde Jackson, Bryan Adams, Santana, la farándula de Los Ángeles, Jack Nickolson y los grandes del deporte como Mohamed Ali, todos hospedados ahí en distintas épocas del año por alguno que otro motivo. Entonces yo empecé a trabajar en “Room service” en el horario de once de la noche a siete de la mañana, Yo era un mesero eficaz y carismático, ya dominaba el inglés técnico, lo que eran comidas y bebidas, tenía suerte de trabajar en ese hotel de muy alta categoría. Aquí habían tres turnos, de siete de la mañana a tres de la tarde el llamado “Morning shift” (que es mañana), de tres de la tarde a once de la noche el llamado “Swing shift” (que es tarde) y de madrugada el llamado “Graveyard shift”. Conmigo trabajaba Ricky, un neoyorquino-puertorriqueño, Horacio, un argentino hincha del Racing Club de Avellaneda, mi hermano, dos gringos y un cubanito que se llamaba Raimundo. Parte de mi trabajo era llevar los pedidos que hacían los clientes a sus habitaciones: “Por favor tráiganme una botella de champagne, tráiganme un New York Steak, tráiganme una ensalada, tráiganme esto u el otro...” así me pedían. Un buen día, llevando el carrito con la comida que me habían pedido, toco la puerta de una habitación y me recibe un negro grandazo, era Cassius Clay mas conocido como Mohamed Ali quien estaba con dos gringazas hermosas y espectaculares, Yo estaba nervioso y sin saber dónde mirar, si a las gringas que estaban en baby-doll o al negro que estaba con su bata y bóxer quien se preparaba para pelear con Larry Holmes. Ya estando ahí frente al ídolo de los ´70 pude conseguir un autógrafo firmado de él y un propinón de veinte dólares, de hecho fué una experiencia bonita e inolvidable. También me encontré con Telly Zavala, el pelado y protagonista de la serie de Tv Koyac, me acuerdo que en esa época nadie se rapaba el pelo y él fué uno de los primeros en hacerlo. A mí me pasaron muchas cosas interesantes en este trabajo y otra que podría mencionar fué el haber conocido a una señora medio madurona como de cuarenta y cinco años, súper guapa y rubia; recuerdo que ella estaba tomando y me preguntó si yo tomaba también a lo cual respondí que no, pero igual me pidió que me

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El Sueño Americano quedara para hacerle compañía porque había pasado por una desilusión amorosa y yo le parecía muy joven y simpático así que pasó lo que tuvo que pasar, tuvimos un affaire e incluso me regaló una propina, la cual nunca se la acepté para evitar malos entendidos. El trabajo en si, empezaba de las once de la noche hasta las tres de la madrugada, luego había un vacío hasta aproximadamente las seis de la mañana, hora en que la gente comenzaba a levantarse y ha hacer pedidos. ¿Qué hacíamos entre las tres y seis de la mañana? Ni se imaginan. Armábamos nuestros vacilones con mi hermano Humberto, Florence el administrador, el conserje y el pata que tenía las llaves de las habitaciones, todos nos íbamos a una suite y ahí nos juntábamos con Horacio, Ricky, y tres o cuatro chicas meseras del área de banquetes. Ahí tomábamos champagne o algún trago, otros prendían sus tronchitos a lo Woodstock, poníamos música y la pasábamos de PM, no te digo que hacíamos orgías pero era un trabajo espectacular. Luego de un tiempo entró a trabajar un colombiano bastante mafioso por cierto, este colocho, empezó a “Carruselear” las facturas, ósea se robaba la plata y por culpa de él nos botaron a todos, para colmo todo indicaba que había un latino con bigotes sospechoso de robo y Ricky el puertorriqueño, el colombiano y yo teníamos bigotes y nos terminaron botando a todos, pero en medio de todo tuvimos suerte porque nos han podido hacer una denuncia y encima varios andábamos de ilegales, lastimosamente terminó esta gran chamba.

De ahí estuve tres meses sin trabajar y me gasté mis ahorros, no sabíamos qué hacer con mi hermano hasta que el agarró un trabajo de gasfitero con un señor peruano que tenía a su cargo una cadena de restaurantes tipo Bembos, llamada Petboys, cuyo dueño era un francés de nombre Mr. Pierre a quien no se le entendía nada de lo que hablaba, pero pagaba bien. El trabajo era horrible ya que consistía en desatorar baños, yo solo acompañé a mi hermano un par de días a ver como era, definitivamente no era lo mío.

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Mi primer dĂ­a en USA,

ya mas relajado. 65


ortivos acรก p e d s to u a s de lo en, amante ll A y o Tr ta a p tes favoritos e Mi u g ju s su e d con uno rvette Clรกsico un Chevy Co

o isco con Luch c n a r F n a S En

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Matute


Con Marco y el Chato Pena en Santa Cruz, CA

do

My first Girl Friend con Juliet intercambian

regalos en navidad 67


Long Beach Grand Prix 88 Prost vs

Airton Sena

EmocionantĂ­sima

partida de impacto

Andretti a la caza de

Michelle Alboreto

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Capitulo

VII

El Fallecimiento De Sarita 69


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na de las experiencias más duras, terribles y penosas fué sin duda alguna la muerte de mi hermana Sarita, ella era el alma de la familia, además de guapa era alegre, divertida, sincera y súper amiguera en el barrio. Todos la querían y éramos como gemelos, mayor que yo por un año y meses. Fuimos al colegio juntos toda la primaria y nos separamos en media o secundaria. Antes que yo viajara a USA ella conoció en Lima, en una fiesta de la Embajada Americana a un sargento de la marina de los Estados Unidos, se llamaba Henk Brunsfield, alto 1.86, rubio, muy correcto y buena gente. Al año que yo estaba en USA, Sarita llegó de visita un poco como siguiendo a Henk ya que para entonces eran enamorados. A los dos los ví en USA y salimos a pasear por todos lados, sobre todo a las playas. Un día Sara me pide que la acompañe a Ohio (tierra de Henk) que quedaba en el centro de Estados Unidos a 2500 kilómetros de California, ella me pedía encarecidamente que la acompañe porque no sabía hablar bien el inglés. Quería conocer a sus padres de él porque tenían planes de matrimonio y yo no pude a pesar de que traté de pedirle permiso a mi jefe en mi trabajo, así que no pude viajar y lo sentí muchísimo. Henk y Sara salieron para Ohio un lunes al medio día, me despedí de ellos con mucha tristeza deseándoles un feliz viaje. Al día siguiente como a las 7 a.m. me toca la puerta de mi apartamento un tío que vivía allá y me dice: “Hijo se fuerte, Sarita a tenido un accidente”, “¿Qué pasó?” repliqué y me responde: “El carro se volteó y ella murió”, no lo podía creer. Al parecer Sara estaba manejando no sé porque, quizá él se sintió cansado pero Sara en Perú no manejaba bien y por algún motivo el carro se salió de la carretera (highway), dio varias vueltas de campana y ella falleció. A Henk no le pasó ni un rasguño. No lo podía creer, lloré, lloré y lloré desesperadamente, busqué a mi hermano Humberto, le conté todo y vino inmediatamente.

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Nos tocaba llamar a Lima, fué horrible, mi madre estuvo en shock como seis meses y no se recuperaba. Mi padre viajó solo sin mi madre, llegó al día siguiente y el cuadro fue (no sé cómo decirlo), digamos horrible, penoso por demás hasta que fuimos a la morgue, ella estaba dura y fría. Mi papá la agarró, la abrazó y rompió en llanto, nunca había visto llorar a mi padre, encima yo y mi hermano Humberto lloramos como dos niños, no lo podíamos creer. La velamos allá y mi padre se llevó el cuerpo a Perú, yo quería regresarme, deseaba estar en el entierro, se había muerto mi otra mitad, no se imaginan el sufrimiento. Mi viejo me dijo: “¿Como Javier? Todo lo que te costó llegar acá, si vas a Perú ni pienses en regresar”. Yo le dije al viejo, no te preocupes, la vuelvo a hacer (pasarme por la frontera). El me dijo: “No viajas”, y no viajé. La muerte de mi hermana fue una experiencia muy fuerte para mi, a mis 22 años, solo en USA, y a pesar de tener a mi hermano mayor, el ya vivía en otra ciudad y nos veíamos poco. A pesar de tener amigos, me sentía más solo que nunca, soñaba con ella todas las noches, lo juro por Dios. La veía en mis sueños todas las noches. Soñaba con ella y me despertaba como a las tres de la mañana: Ella de blanco sentada al borde de mi cama y me decía: “Javi ¿Por qué no me acompañaste? ¿Por qué?”. Fué terrible pero sabía que nada malo me podía pasar, era mi hermana, mi adoración, mejor amiga, pero allí estaba con su pelo largo, castaño claro, lacio con cerquillo (yo le decía que con cerquillo se le veía más bonita). Había un grupo de rock que se llamaba Fleetwood Mac, tenían una canción llamada Sara, escúchala y tradúcela, cada vez que la escuchaba me acordaba de Sarita. Ella es mi ángel, ya me salvó de varias buenas. Bueno, rezaba y rezaba por ella, ese sueño duró como un año, luego comencé a soñar cosas lindas como los recuerdos que pasamos juntos. Que en Paz descanses. Después de unos meses Henk nos visitó y luego fué a Lima, estuvo con mi familia allá, sobretodo visitando

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a mi mamá que estaba mal y le dijo a mi padre que la compañía de seguro iba a pagar una indemnización. Mi padre le dió un poder a mi hermano Humberto y entre los dos conseguimos el caso, conciliamos, llegamos a un acuerdo, y recibimos un dinero que mi padre luego lo repartió entre nosotros y más adelante invertí mi parte en el negocio de los helados, el cheque se tardó como 2 años en salir pero en verdad era lo de menos, nada nos iba a devolver a nuestro ángel Sarita, hermanita te amo, te amamos, cuanta falta nos haces. Javier y toda tu familia. 

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Capitulo

VIII

La vida continua 75


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ejé de trabajar luego de la muerte de mi hermana, simplemente no tenía cabeza para hacerlo. Ya llevaba como tres meses sin chambear hasta que se me acabó la plata, ya para esto tenía mi carro, un Ford Torino como el de Starsky & Hucth, grande y con bastante fuerza. Estuve viviendo en Long Beach con un amigo “El Chino Mira Colores”, con un gordito y otra gente mas, el edificio quedaba a tres cuadras de la playa, pero era un barrio bien pobre donde habían muchos negros, latinos, gente que vivía del gobierno y drogadictos, aparte era tan sucio que en la noche se paseaban las ratas por el techo y ventanas del departamento. Nunca encontrábamos trabajo a pesar de mandar muchas solicitudes, así que nos veíamos forzados a vernos con “Roberto Carlos”, era invierno me acuerdo y usábamos abrigos grandes los cuales eran perfectos para esconder algo de carne que era sacada de los supermercados y para pasar desapercibidos, siempre comprábamos algún chocolate como pretexto para entrar. En ese tiempo el código de barras no existía y no había control en la caja registradora como ahora, así que tú podías “Tomar prestado” de manera más fácil. Ya al verme en ese extremo de necesidad no me quedó de otra que llamar a mi madre a quien le pedí que me mandara algo de dinero, así que me giró cinco mil dólares. Yo no quería que mis patas se enteraran que había conseguido algo de fichas así que tuve que fingir que no la tenía pero esto implicaba seguir robando para que ellos no sospecharan (a Dios gracias nunca nos ampayaron), sabía que era peligroso pero a la vez seguía buscando trabajo. Un buen día me contacté con Javier Barboza quien vivía en San José de California desde hace algún tiempo atrás, esto quedaba a media hora de San Francisco y a siete horas de donde estaba. El era un amigo de San Borja que hasta el día de hoy radica en USA, en ese entonces él sabía mi situación y

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me decía: “Vente compadre, ¿Qué haces ahí misio?”, así que agarré mis cosas y me preparé para viajar con mi auto al cual le compré un toca cassette, le puse llantas nuevas, le hice mantenimiento y ¡Racate! me fuí pa´ allá, a buscar mi destino. EL GORDO CHÉSARE El Gordo Chésare era un pata recontra palomilla que le encantaba toquear a la gente. Esto es de Ripley, el patita tenía una moto Yamaha 400 cc pistera y la vendía a un precio increíble, por ejemplo, si la moto costaba tres mil dólares en ese momento el gordo metía un floro de que un pariente estaba enfermo y tenía que viajar y la remataba en ochocientos dólares. El pata entregaba la moto, cadena para las llantas, las llaves y una tarjeta de propiedad falsa, una vez que el gordo recibía el billete se despedía y regresaba a la media hora con el duplicado de la llave de la cadena y de arranque se tiraba la moto, obviamente mudándose de barrio. El gordo vivió haciendo este vacilón por lo menos cinco años de su vida en Estados Unidos, hasta que después de ese tiempo estábamos en la ciudad de Sherman Oaks festejando el cumpleaños de el chato Fernando y el gordo se aparece trayendo chorizos con chelas cuando de repente al cabo de un rato dos gringos vecinos de Fernando se incorporan a la fiesta y reconocen al gordo como la persona que los había estafado y le dieron tremenda golpiza que hasta el día de hoy le debe seguir doliendo. VIAJE A SAN FRANCISCO Viajé a san francisco por tierra, me tomó aproximadamente como 8 horas de largo viaje. Pero espectacular por todo el paisaje que atravesé, sólo que por momentos derramaba lágrimas debido a que me acordaba de Luli, de mis padres, de la gringuita que había conocido quien me dió una luz de esperanza, de mi hermano que se quedó trabajando en Los Ángeles y de mi hermana Sarita que había fallecido. Ya tenía veintidós años, sabía que la vida continuaba 78


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y yo seguía pa´lante, hasta que llegué a San José de California y me encuentro con mi pata Javier Barboza quien me recibe con los brazos abiertos diciéndome: “¡Javicho, hola Javicho!” El ya llevaba dos años viviendo allá junto a su esposa, una norteamericana (ambos sin hijos), vivían en un condominio muy bonito, el tenía un negocio de Janitore (de limpieza de casas y oficinas) y ella era secretaria de un abogado (los dos ganaban muy buen dinero). Me acuerdo que apenas llegué prepararon una juerga, me presentaron a una morenita preciosa hija de un indio americano y una francesa, al segundo día de conocernos salimos a bailar (ojitos, miraditas, besitos, chapecitos, pin, pun), me llevó a su casa por una semana y me puse al día. Allá las americanas no te entran con cuentos ni rodeos, si les gustas te lo hacen saber y si no también. Pasado el vacilón empecé mi primer trabajo en una gasolinera, este lo conseguí gracias a Oriel Zabalceta, el tío de Javier quien tenía la concesión de un grifo que llevaba una pelotita naranja como emblema, este era el Seventy Six Union Gas Station el cual había por todos lados. Empecé trabajando de once de la noche a ocho de la mañana a pesar que ya venía trabajando de madrugada en California pero no me quedaba de otra, así que caballero nomás. Recuerdo que habían dos tipos de servicios: Uno era “Full Service” que era un servicio completo en donde yo tenía que echarle gasolina al carro, como lo hacen en Perú, luego limpiar las lunas, medir el aire de las llantas y chequear el aceite; y el otro era “Self Service” en donde el cliente se atiende prácticamente solo, baja y paga en la caja registradora, mediante tarjeta de crédito o cash. En este trabajo conocí a Linda Terán quien se merece grandes líneas por parte mía, su padre era americano y su madre mexicana, tenía dos hijitos y era separada según me contaba sin darme mayor explicación, siempre viajaba en un auto de marca Lincoln Continental y trabajaba como secretaria ejecutiva. Las veces que la invité a salir nunca me paró bola y constantemente me choteaba,

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El Sueño Americano

así que me comencé a centrar mas en chambear durante los próximos seis meses y como en esa época ganaba seis dólares la hora con mi amigo Javier Barboza. Empecé a trabajar también de nueve de la mañana a doce del día limpiando casas, ósea inodoros, alfombras y todo eso. Esta era una buena forma de ahorrar ya que no me daba tiempo más que de descansar y levantarme al día siguiente para seguir trabajando sin fuerzas siquiera para pensar en salir a algún lado como solía hacerlo. Así llegué a ahorrar 10 mil dólares incluyendo los cinco que me mandó mi mamá de los cuales solo gasté mil para arreglar mi auto, por supuesto nadie sabía que tenía esa cantidad de billete, ni tenían porque saberlo. Llegó un momento en que ya estaba saturado por tanto trabajo, le dí las gracias a Javier, y le dije que hasta aquí nomás. Tuve la suerte de entrar a trabajar de tres de la tarde a once de la noche en la gasolinera ya que habían despedido a un trabajador de ese turno; yo ya me encontraba más tranquilo y con más tiempo para salir por la noche a vacilarme o comer algo por ahí. De esta manera comencé a llevar una vida más normal y sin tantas ojeras. Pasados los días reaparece Linda a quien nunca la había visto bajándose del carro, así que baja la flaquita, viene un pata y me dice “Javier, oye te busca una chica, tienes compañía”, volteo y veo un mujerón, era Linda con unas caderazas y un trasero apuntando al cielo, guapísima, misma Lucia Méndez, entonces me dice “Hola Javier, ¿Te acuerdas de mí?” y le digo sorprendido “Si Linda”, “Hazme un favor tengo un problema con mi carro, necesita afinamiento, pero no me pagan hasta el quince, ¿Te lo puedo dejar?” me dice (todo como para saber si yo podía arreglárselo y pagarme después), “Si claro no hay problema yo te lo puedo arreglar” le respondo, sin ella sospechar que yo de mecánica no sabía pero ni michi, así que solo lo hice para pegarla de mecánico y no me quedó de otra que mentirle, tampoco pensaba decirle que yo era un simple atendedor de gas. Así que la flaca deja el auto y con la ayuda

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Javier Meneses Velarde

del brother lo dejamos pito y de paso aprendí algo de mecánica. Arreglado el auto ella me preguntó cuánto me debía y yo le respondí que nada, con la única condición de que aceptara una invitación para salir juntos y como no encontraba una respuesta satisfactoria tuve que ir al grano y preguntarle si es que tenia novio, “Yo no tengo novio” respondió, para no darme por vencido, le dije que aunque sea me aceptara a salir como amigos porque yo no conocía a nadie por acá y ella me parecía una buena chica. Bueno, al final de tanta insistencia, como dice el dicho: “El que la sigue la consigue”. Empezaron las salidas, me acuerdo que la primera vez me llevó a montar caballo a un sitio parecido a Cieneguilla y yo no sabía montar, me moría de miedo y ella cuando lo hacía hasta lo paraba en dos patas. En estos encuentros nos enamoramos perdidamente y recién pude olvidar a Lulí mi primer gran amor, así que comenzamos a vivir juntos y con ella aprendí más el inglés. Linda tenía una piel color capulí, manos y dedos perfectos, uñas muy bien cuidaditas, labios carnosos naturales y cada vez que la besaba y tocaba su hermosa piel y nos acariciábamos, era como estar en el paraíso, había una química explosiva. Nos besábamos una y mil veces al día, su rostro, piel y labios invitaban al éxtasis. Hacíamos el amor tres veces al día, durante el primer año era alucinante, luego bajamos a 5 veces semanales y ahí nos quedamos. Nunca fue suficiente para dos jóvenes amantes… “Era never enough”. Un día ella se puso a llorar y me cuenta que todo este tiempo me había mentido y que el papá de sus hijos nunca se había casado con ella porque el tipo estaba en la cárcel cumpliendo una sentencia de cinco años, el era un asaltante de bancos y se había enterado por sus amigos, que ambos salíamos juntos y me quería matar, Linda me pidió que la perdonara por ocultarme la verdad y que lo mejor sería que yo renunciara a mi trabajo porque él había rebajado su condena a tres años por buena conducta y saldría el próximo fin de semana lo cual ponía en riesgo mi

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vida. Esto le conté a mi jefe, el señor Oriel quien me dijo que bien renunciaba y me iba a Los Ángeles o bien me le enfrentaba y me daría una pistola para defenderme. Con todas las cartas puestas sobre la mesa voy donde Linda y le hago la pregunta del millón “¿Me amas, cuanto me amas?” y ella me responde “I love you Javi, I love you so much”, en ese momento comprendí lo importante que ella era para mí, así que decidí luchar por nuestro amor, pero más pronto de lo que canta un gallo recibo una visita no muy agradable en mi trabajo, eran unos chicanos en unos carros horribles, ya eran como las once de la noche y yo estaba a punto de terminar mi turno, en eso escucho a uno de ellos decir : “Hey homes fill it up, ese” querían que les llenara el tanque y así lo hice, me preguntaron cuanto debían, les dije diez dólares y respondieron que no tenían plata; al encontrarme ante tal situación solo insistí que pagaran hasta que uno de ellos se bajó y me mostró una chaveta diciéndome “So you are Javier, you´re the fucking peruvian”, querían saber si yo era el que andaba con la chava de su amigo y comprendí que se trataba de esos desgraciados y venían a hacerme daño. La cosa se puso aun peor cuando otro sacó una pistola y comenzó a apuntarme en el abdomen “Simón, te vamos a chingar eseee” decía, por otro lado ya tenía la navaja rosando mi garganta. Los malditos no se iban y cada segundo que pasaba me ponía más nervioso y poco me faltaba para sacar mi pistola y dispararles a quemarropa, entonces luego de un corto silencio uno de ellos me agarra y me dice “Primero no te vamos a pagar por la gasolina y si te vemos con Linda pos date por muerto ese” luego se fueron. Inmediatamente le conté a mi jefe y no los denuncié; el me dijo que si me quedaba me iban a matar y aventar por ahí; no me quedó otra alternativa y renuncié. Sabía que mi vida corría peligro, fui a mi casa y con ayuda de unos amigos venezolanos y dos gringos metimos

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todo a un camión de mudanza que nos esperaba en la casa de Ricky el puertorriqueño listo para partir. Ya teníamos todo listo pero faltaba lo más difícil, debíamos ir a la casa de Linda a recoger a sus hijos pero al llegar ahí nos dimos con la sorpresa que al pata ya lo habían soltado el día viernes cuando en verdad debió salir el sábado, entonces todo se nos complicó pero debíamos continuar con nuestro plan, Danielle, la mayorcita de 3 años ya había entrado al carro y Linda fué a buscar al niño a la casa, de pronto se me cruza un Lincoln Continental y baja Polo (el ex marido) con un cuchillo y del otro lado un matón con una pistola, los dos a matarme; en ese preciso instante aparece Linda pero sin el niño y escucho que me grita “Javier, watch out!” volteo y los veo a estos dos delincuentes queriendo matarme, con una rápida reacción prendo el auto y sin casi pensarlo ya estábamos los tres huyendo es decir, yo conduciendo, Linda y su hijita echadas en el asiento trasero. Una vez ya casi logrado nuestro objetivo tuve que manejar durante dos cuadras en una avenida en contra algo así como que te metes por la avenida Brasil y volteas en la Javier Prado todo contra el tráfico, para esto tuve que esquivar su auto de tal manera que al intentar seguirme tuvieron que dar la vuelta haciendo dos disparos al aire. Gracias a Dios y con un golpe de suerte los delincuentes quedaron atrás atrapados en el tránsito Temíamos por nuestras vidas, y en gran gesto de compañerismo, mis amigos nos escoltaron hasta los límites de la ciudad. Linda estaba sufriendo por no lograr rescatar al pequeñín David de tan sólo año y medio. Sin embargo ya habíamos pasado lo peor. Una vez a salvo, continuamos nuestra travesía por carretera durante ocho horas hasta llegar a nuestro destino, Long Beach, donde mi hermano nos brindó su casa para quedarnos un par de días hasta instalarnos en un departamento cerca de ahí.

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LONG BEACH Long Beach es una ciudad situada al sur de California, y pertenece al condado de Los Angeles. Ubicada entre San Pedro y Huntington Beach, famosa porque en ella está el “Queen Mary”, uno de los barcos más grandes del mundo y es visitado por turistas de todos lados. También tiene un circuito de Fórmula Uno, parecido al de Mónaco en Monte Carlo, Francia, en donde tuve la oportunidad de asistir a tres grandes premios donde para chiquito, sandalias altas y un bvd que se le notaban los pezones. Ella estaba locaza bailando sola, me le acerqué y Giovanni me la presentó, conversamos, le di el traguito que les conté y dije lo que me dijo mi brother que dijera y ella exclamó “Oh really!”, entonces me di cuenta cómo iba saliendo todo a pedir de boca y le respondí “Si, trabajo en Perú también en cine y acá tengo una productora” (mas mentiroso). Eso bastó para yo darme cuenta que en USA, con ese cuento iba a campeonar y esa noche, campeoné por goleada.

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rs”

Halloween Emulando la pelicula “The Warrio Con mi hermano y Luis Prieto 85


Con mi familia en Disneylandia

Con mi bateria seria en San Francisco: Bato, Julito, Juancho y Yoni Pacheco

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nde gasolinera de Oriel do la en Yo y do an m Ar Kike Silva, Francisco - California trabajabamos en San

Beach, CA - 1987 u b li a M e d ro u p e � Respirando el air and a half men o w t “ e ri se la n a b atras se graba 87


Con Maripili dando una

vuelta en moto.

Rayando con la venta de helados, en uno de mis

camioncitos. 88


Con mi primo Viruta, horneando un Pye... ¿Cooomó?

Preparándonos con Linda para hacer historia trabajando en la entrega del Oscar. 89


Linda , mi primera esposa

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Linda con mi amigo Miguel Vallejo

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Con Tracy en

Miami

Cherry, una rubia

debilidad

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Capitulo

IX

La boda con Linda 93


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L

uego de contactarme con esa gentita peruana súper buena onda, decidí no frecuentarlos más, pero ya había probado al menos ese caramelito llamado Tracy (dolce vita), así que volví a mi nido de amor con mi pareja Linda, la chica que se enamoró de mi y creyó en mi persona. Pasó un tiempito y ella me propuso matrimonio para yo poder tener de paso mi residencia americana. Mis testigos de boda fueron mi hermano Humberto, Lichel Corcuera, Marco Matute y su mamá; fué algo sencillo pero yo ya me sentía enamorado, me casaba con una pocha (padre americano y madre mexicana), yo no lo podía creer a mis veintitrés años y casado con un bombón de mujer, preciosa, limpia, linda como su nombre, cocinaba riquísimo incluyendo comida peruana y sobretodo súper fiel. Regresamos de las Vegas por tierra después de la luna de miel e inmediatamente fuimos a migración para presentar una solicitud, todo fue rápido y la visita de la asistente social se produjo a la semana siguiente. Una mañana nos cayó de sorpresa a la casa para verificar que vivamos juntos, nos hicieron unas preguntas de rigor por separado tales como: ¿Qué marca de pasta dental usa tu pareja?, ¿Cual es su comida favorita?, ¿Cuántas veces a la semana hacen el amor?, ¿Que no te agrada de tu pareja?, ¿Que colores de ropa interior usa tu pareja?, etc. Como era de esperarse todo salió bien, a los seis meses exacto recibo mi llamado para salir del país a juramentar y recibir mi Green Card, entonces decidí ir a Vancouver Canadá y de paso hacer turismo, entonces viajé junto a Linda, como si fuera una segunda luna de miel y allá en el Consulado Americano juré lealtad ante su gobierno. Luego de dos meses, llegó a mi casa la tarjeta de residencia, lo cual fue motivo de celebración entre mis amistades, debido a que era unos de los pocos peruanos que logró conseguir su residencia con tan solo dos años en USA contrario a otros compatriotas, que a pesar de estar más de cinco años viviendo ahí seguían de ilegales. A manera de concejo, quiero sugerirles lo siguiente: Cuando ustedes estén en USA, no paren con latinos, salvo que sean sus amigos íntimos y/o familia. Involúcrense con americanos, aprendan sus costumbres, su idioma, su forma de tomar decisiones, y luego en el momento

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El Sueño Americano indicado cásense con una norteamericana ( o), de esta forma se van a adaptar mas rápidamente a ese país. FIESTA DE HALLOWEEN Los peruanos se organizaban muy bien allá para las fiestas patrias, año nuevo y halloween, en esta ocasión hubo una fiesta en Pasadena con la iniciativa de un cirujano plástico que quería llenarse de juventud, aquel día y con ayuda de Marita y Julio organizó un tonazo. Ese día yo llegué disfrazado de pandillero mimo con mi esposa Linda disfrazada de Gatubela, ella estaba toda apretadita y llamaba harto la atención con el cuerpazo que tenia. Cuando Linda regresó del baño y se dirigía hacia donde me encontraba con mis amigos, un gringo como de un metro 86 le mete la mano y le dice: “Que rica estas”, acto seguido, Linda voltea y le mete un cachetadón, en eso el gringo la empuja fuerte y la hace caer contra una mesa, acto que obviamente no le gustó a nadie, en eso todas las miradas se dirigían hacia mí, yo estaba como a tres metros del patán y cuando le grité “Hey”, el reaccionó y me dijo desafiante. “Are you gonna do some about it ah, come on, make your move” (vas a hacer algo al respecto ah?). Y yo cual tigre salté y le arrimé un tacle en el pecho, el tipo se cayó y al toque le apliqué un cabezazo en plena nariz seguido de un terrible derechazo al hígado, si señores yo con mi metro 78 pero fuerte y rapidísimo, para algo me sirvieron los años en los paujiles de Mauro Mina y las clases de full contact en USA. De pronto nos separan, el gringo se me viene como loco, se me tira encima con todo y entré en el forcejeo, me alcanza una patada en el codo. Al final, entre varios patas de la fiesta lo sacaron al desubicado este. Tuvieron que llamar a la policía para que se lo llevaran. Bueno, pasó el mal rato y me quedó dentro de todo, una gran sensación de satisfacción, por haber defendido a mi bella Linda y darle a ese estúpido su merecido. Así que si tienes una chica de impacto, la moraleja es que siempre tienes que estar preparado y mínimo asistir a un par de clases de defensa personal por si las moscas. Lo bueno de todo esto es que Linda a diferencia de otras enamoradas o novias que tuve no era coqueta ni regalona y siempre me dejaba bien parado, no como otrasssss.

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Javier Meneses Velarde LA SEPARACION Y EL DIVORCIO Aunque parezca mentira, me di el lujo de terminar mi relación con Linda de lo cual hoy me arrepiento, definitivamente fué una buena esposa. Sé que era feliz y envidiado por todos pero sentí que aun me faltaba mucho por vivir, por otro lado Linda ya quería que tengamos nuestros propios hijos, empez ó a celarme y controlarme cada vez más (menos mal que aun no existían los celulares). En esa época yo ya dominaba el inglés y cada día empecé a conocer a más gente, asistía a mas reuniones pero ella no quería acompañarme y así empezaron los problemas entonces rompimos. Todos me decían que era un idiota y sabían que si la dejaba muchos estarían atrás de ella. Igual la relación se acabó, pero luego de dos meses volvimos, estuvimos juntos cuatro meses más para luego terminar y no volver a vernos hasta el día de hoy. VALET PARKING Estacionar autos fué uno de los trabajos más divertidos que tuve en USA ya que la hora se pasaba rápido, me mantenía en forma y conocía chicas lindas. Mi amigo Lucho López tenía la concesión de Valet Parking en el área de Los Ángeles y el Estado de Orange así que un buen día, me llama para decirme que también trabaje en la entrega de los premios Grammy, pero quería que le consiga dos chicas guapas que sepan manejar todo tipo de autos, llevé a Linda (mi aún esposa) y a Lichel (mi comadre y amiga de San Borja) quienes junto conmigo aparecimos a la hora pactada con pantalón negro, camisa blanca, corbata michi y saco rojo. Comenzaba este gran evento y los artistas iban llegando de a pocos Elton John, Billy Joel, Prince, Dave Bowie, Boy George, La Toya Jackson, Lionel Richie, Duran Duran, Oingo Boingo, The Cars, Rick James, Madonna, The Bee Gees y George Michael, hasta que en eso a mi flaca le toca abrir la puerta a una limusina grande de color negro que llevaba dentro a nada más y nada menos que Brooke Shields junto a Michael Jackson, nosotros no lo podíamos creer y la gente como era de esperarse se alborotaba mas y mas, hasta que nos llamaron la atención por andar un tanto distraídos porque teníamos que atender más autos que llegaban. Esa misma noche el rey del pop ganó como ocho Grammys.

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El Sueño Americano ENTREGA DEL OSCAR Yo venía trabajando en el Valet Parking para diferentes tipos de eventos sociales, uno de ellos que recuerdo fue una despedida de soltera de una chica de 28 años en la ciudad de Westwood, casa que en ese entonces costaba un millón de dólares por lo menos y me pedía que parqueara los autos de sus invitados VIP en el frontis de su casa. Los autos de sus invitados eran, Ferrari, Lamborghini, Cadillac, Maseratti entre otros; todo era alucinante y encima ese día recibí cien dólares de propina. A pesar de haber tenido tantas buenas experiencias como esta nada superaría lo que vendría a continuación. Era el año 1985 y me llaman para trabajar en la entrega del Oscar, este trabajo consistía en recibir a las estrellas de Hollywood que venían en limusina o auto propio. Yo solo debía abrir las puertas de las limusinas que iban llegando, esperar a que bajen los invitados y si veía que salía una dama solo extendía mi mano para llevarla a la alfombra roja (lo mismo hacían las chicas con los invitados). Lo bacán era ver las tribunas que estaban frente al escenario, abarrotada de gente y mis patas entre la multitud junto a mi hermano mayor. Luego estaban los que llegaban en autos propios como el caso de Roger Moore, Silvester Stallone, Don Jhonson (el de Miami Vice), Tom Seleck, un joven Tom Cruise, Linda Carter, Raquel Welch, Sofía Loren, Al Pacino, Robert de Niro, Richard Gere, Burt Reynols, Robert Redford y otros hasta que algo sorprendente me sucedió. Llega un Porche 911 Targa color plateado y de ahí sale Jack Nicholson “El Guasón” súper chévere y con más o menos un metro ochenta y dos de estatura, se acerca y me pide que estacione el auto cerca de ahí, así que le dije que no se preocupara que lo haría justo frente al edificio, entonces me siento y veo una pava de marihuana en el cenicero, ¡Tremenda sorpresa! y pa´ concha mal apagada, todo el carro olía a yerba, my god! me dispongo a salir y me dije: “a este carro por lo menos le doy 3 vueltas a la manzana”, el porshe estaba espectacular y zaazz lo fondié un poco, las cuadras eran largas y la manzana estaba acordonada y separada para este evento. ¡Qué fenómeno! (Pepe Biondi) Ya de regreso Jack me regaló 30 dólares de propina y un apretón de manos. 98


Javier Meneses Velarde De pronto empezó a llover, y el supervisor del evento nos alcanza, tanto a las chicas como a los hombres, unos paraguas para que los artistas no se mojen, y de esa manera tendríamos que acompañarlos por toda la “Alfombra Roja” hasta la entrada principal, ¿Se imaginan?. Entonces llega John Travolta y Lichel corre a cubrirlo con el paraguas pero él le quita el aparato y le dice: “Por favor, yo te lo sostengo, ¿Me acompañas?”. Después a mí me tocó proteger con el paraguas a Elizabeth, no, no, a mi ex no, sino a Taylor, yo no lo podía creer, acompañando a Liz Taylor por toda la “Alfombra Roja”. Si mi amigo lector, nada más y nada menos, esa diva que fue producto de alguna pajita de adolescente cuando interpretó a Cleopatra. Por el amor de Dios, a esa diosa que yo la había inmortalizado. Me clavó sus ojazos azules y me dijo: “Thank you very much for protecting me” (Gracias por ser un caballero y protegerme de la lluvia). De pronto yo estaba más “Stone” que “Sharon”, Dios mío no lo podía creer, y para colmo llegó Farrah Faucett en un vestido naranja súper apretadito, pero vamos Javier, concentración, que el jefe dice que corras y tomes el próximo auto. “¿Quien es, jefe?” pregunté recontra entusiasmado, “Creo que es un Lamborghini Countach, ¿Alguna vez manejaste uno de esos?”, preguntó, “No” repliqué… hasta Ferrari y De Lorean pero Lamborghinis no… bueno, haber como le haces; y se baja del auto con las dos puertas que se habrían para arriba, un tal Roger Moore, ¿Lo conocen? creo que actuó en El Santo como Simón Templar, ahhh!!! y también el 007 y no va a ser… llegó el pata, 1.87 de estatura, bronceadazo, ojos celestes, una pintaza el tío; ropa alucinante, todo de blanco (jean, polo y saco sport) acompañado de una hemmmbrita, Dios mío!, así que a chambear. Corrí, le extendí la mano para ayudarla a bajar del auto y la ayudé a caminar por la Alfombra Roja. A ver si la agarran: Roger Moore, Javicho al centro sosteniendo el paraguas y su flaca, los tres caminando por la Alfombra Roja protegidos por un paraguas hasta la mera entrada. No... Eso es too much!!!. Mi sueño ya estaba cumplido hace ratón. De ahí a correr y sacar el Lamborghini de la pista ya que por acompañarlos para que no se mojen por la lluvia, dejaba de lado mi principal trabajo que era el de estacionar autos. De manera que me siento dentro de ese monstruo, y carajo!!! no daba con los controles, parecía un 99


El Sueño Americano avión el bicho ese, botones como michi, apreté uno y el carro se apagó. Hasta que por fin acerté con el que bajaba las puertas, encendí el auto sin novedad y salí patinando en primera, me llamaron la atención por eso, luego y para variar me dí tres vueltas a la manzana. Hasta que lo estacioné. Que rico carro por Dios!!!. Bueno lo demás ya imagínenselo ustedes, fue sin duda una de las mejores experiencias de mi vida.

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Capitulo

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Ice Cream Man Heladero 101


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uego de trabajar como Valet Parking quise formar mi propio negocio y me mudé al famoso Valle de San Fernando, al distrito de Van nuys que pertenece al condado de Los Ángeles y queda a hora y media de Long Beach. El lugar tenia de todo: piscina, cancha de tenis, gimnasio, sauna y sobretodo el clima perfecto para poner el negocio que quería. Entonces compré una Van, algo así como una combi, le implementé un refrigerador, una cajita musical y una estantería para vender golosinas, así salía todos los días a las seis de la mañana en mi camioncito que decía SUA SUA, unas de mis chapas de chivolo, conducía a diez kilómetros por hora yéndome por todas las calles de California y ponía música pegajosa para así llamar la atención de la gente. Cuando vendía nunca daba vuelto, sino mas bien, alguna golosina que cubría la diferencia para así poder llevarme algo mas a casa, igual los niños se iban contentos aunque muy rara vez por ahí no faltaba un padre que reclamaba su vuelto y en respuesta le decía que no tenia sencillo. OJO QUE LOS HELADOS ERAN RIQUISIMOS, marca Carnation tipo los de Donofrio de acá... Yo fuí el primer peruano que entró a este negocio, luego metí a mi hermano, mi primo y unos amigos, al cabo de seis meses ya éramos como veinte haciéndole la competencia a chilenos, norteamericanos, afroamericanos y por supuesto mexicanos. El trabajo terminaba a las 10 de la noche, hora en que se metía el sol, terminaba muerto pero valía la pena, y claro que valía la pena, sacaba como dos mil dólares semanales. En uno de mis recorridos domingueros, me encuentro con cuatro patas y tres flaquitas, que me paran y me piden helados pero en inglés con un acento limeño así medio miraflorino, entonces les pregunto si eran peruanos a lo que responden que si, en ese grupo conozco a Michel y Julio Castillo , Marita Pacheco, Mili Pacheco y Miguel Vallejo quien luego fue mi compañero de cuarto y socio de mil aventuras. Ese día me invitaron a una parrillada y desde ese momento hasta el día de hoy todos somos grandes amigos. Lo malo de esto era que todo el día comía helados y tomaba harta gaseosa, en consecuencia engordé un montón, pero después de haber trabajado como nueve meses y ahorrado bastante plata, decidí parar y alquilar mi camioncito, de paso que bajaba de peso y me daba un buen descanso. 102


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Capitulo

XI

Viaje a Hawaii 103


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espués de haber subido tanto de peso decidí meterme a un gimnasio. Ahí conocí a dos venezolanos Rafael y Antonio Bayadares quien era mi entrenador personal y responsable de mi pérdida de peso. A las tres semanas ya veía las mejoras. Estomago reducido, cocos, si ya tenía mi six pack de abdominales, mis brazos muchos más grandes, y también empecé a tomar aminoácidos, no le entré al tema de los esteroides o anabólicos así estaba súper y medio que me volví adicto al work out, Antonio estaba sorprendido por la rapidez de respuesta de mi cuerpo pero sentía que faltaba un cambio de look, y sin pensarlo mucho fuimos con mi yunta Miguel Vallejos a comprar algo de ropa a Rodeo Drive en Beverly Hills a una tienda donde trabajaba un amigo de Antonio quien nos daría un súper descuento en ropa de primera: Zapatos, camisas de seda, pantalones de cuero, jeans y un conjunto a lo Miami Vice, luego de eso recuerdo haber ido a un concierto de Héctor Lavoe en el coliseo de Los Ángeles. Después de todo lo mencionado decidí viajar a algún lado pero ninguno de mis amigos podía acompañarme por diversos motivos, no me quedó otra que irme solo a una agencia de viaje y conseguí una oferta para viajar a Hawaii. Me dirigía al aeropuerto de Los Ángeles para emprender un vuelo con destino a Oahu. En las cuatro horas que estuve en el avión, aparte de ver agua y más agua ya que tienes que atravesar parte del océano pacifico, pude conocer a una Hawaiana casada con un fabricante de tablas que justo se sentó en el asiento a mi costado, yo le contaba que era peruano y andaba de vacaciones, entonces nos hicimos amigos y terminó invitándome a su casa en donde vivía con su esposo. Después de llegar a nuestro destino, en Hawaii aeropuerto de waikiki, nos dieron la clásica recepción ALOOOHAA, unas lindas y exóticas bailarinas hawaiianas, que bonito, súper pintoresco, si amigos ya estaba en la isla. Luego del protocolo de bienvenida, pude conocer al esposo de la chica de nombre Little Jhon, él era un tipo alto de metro noventa y con cara de buena gente, ambos vivían en el North Shore (costa norte) donde

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Javier Meneses Velarde están las famosas olas de Pipeline, Sunset, Rocky Point y Waimea Bay. Vivian en una casita rodeada de un paisaje tropical, con casas rusticas y frente a Rocky Point. En los cuatro días que me quedé en su casa ella me contaba que trabajaba como mesera en un hotel y se había enterado que unos peruanos alquilaban una casa en Sunset Beach, y fui a conocerlos sin saber que se trataban de Magu de la Rosa, Carlos Espejo, Rocky y Augusto Lasarte. Tenían una casa espectacular justo frente a la rompiente de la famosa playa “Sunset Beach”. Chalo y Magu se preparaban como tablistas profesionales para participar en los campeonatos de Hawaii y me conocían de la playa la Pampilla en Lima. Para ese momento sentía que comenzaba a incomodar a mis amigos y pedí que me recomendaran un lugar donde hospedarme y me mandaron a la residencia de Mark Foo. Mark era todo un personaje, tablista profesional que corría olas grandes y era auspiciado por diversas compañías como la cerveza Miquelob Light y la revista Surfer. Además conducía y producía un programa deportivo de full tabla llamado H3O. En eso llego a su casa, hablo con él y me alquila una habitación en el tercer piso. A los dos días nos hicimos amigos y ya quería llevarme a correr olas grandes (cosa que no acepté), entonces subimos a su Jeep y nos fuimos a Rocky Point y Velziland donde las olas eran medianas. El me decía que ahí en Hawaii las costumbres de los tablistas no eran iguales que las de Perú, y si veían a algún extranjero entrar a la ola de un hawaiano simplemente le daban una golpiza y le rompían el carro. Consejo que habría que tener muy en cuenta definitivamente. Yo manejaba un Nissan 300ZX que había alquilado en la ciudad de Waikiki, era todo una coquetería el bichito este, súper equipado y con sus racks para colocar las tablas. Un día Mark decide viajar porque le habían avisado que iba a haber un fuerte oleaje en Maui, y me pide que me encargara del Hotel y pusiera un aviso para cambiar de administrador, si conseguía ayudarlo me regalaría dos noches gratis en el hotel. Así que ni corto ni perezoso puse el aviso y un día que me encontraba totalmente solo, tocan a la puerta tres personas que postulaban al trabajo, entre ellos se encontraba la señorita Geris quien era una chica rubia, pelo largo, ojos azules, joven e inteligente y dotada de un cuerpo misma Tilza. Ella era de Texas y

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El Sueño Americano daba clases de aeróbicos en el Hotel Hilton pero decía que le sobraba tiempo y necesitaba otro trabajo, y sin pensarlo dos veces le dí el puesto. Entonces llega la tarde, hablo con Mark y le cuento que ya había encontrado a la persona adecuada para la administración. Geris era hacendosa y muy trabajadora al punto de ponerse a barrer y limpiar los baños porque pensaba que el lugar necesitaba el cuidado de una mujer. Por supuesto que no le dije al lanza de Mark como era Geris. Al día siguiente Geris se levanta temprano y me comenta que el mar estaba crecido, y de hecho sería un buen día para correr olas. Yo justo me alistaba para salir con ese propósito y me preguntó si la podía llevar conmigo porque quería broncearse un rato. “Clarines mi gringa” le dije entusiasmado, subimos a mi auto, puse música y nos fuimos para allá. A los veinte minutos que llegamos pusimos nuestras toallas y me metí a surfear, para esto estuve dos horas agarrando buenas olas, luego salí y ella entró al mar a darse un chapuzón. No tuve mejor idea que tomarle fotos y filmarla, al inicio parecía estar media avergonzada, poco a poco agarró confianza y al cabo de unos minutos ya coqueteaba con la cámara, luego de esto ella me invitó a almorzar y en la noche nos tomamos unos tragos. Al otro día nos fuimos a la bahía de Waimea, el mar había bajado bastante y como yo ya desde chico practicaba saltos ornamentales, comencé a tirarme clavados en diferentes estilos desde una altura de seis metros desde un peñón que está al lado sur de la bahía, ella estaba un poco sorprendida y decidió filmarme, empecé a lucirme, salto frontal con doble mortal, mortal invertido para atrás, el ángel, mortal y medio. Realmente la impacté. Hasta que llegó el día viernes y la invité a la disco a bailar, ese día nos besamos y terminamos haciendo el amor en su recamara, todo salió a pedir de boca, lo habremos hecho como unas 5 veces por lo menos. Yo estaba medio guantalamera. Luego amaneció, me fuí a mi dormitorio y cada uno empezó a trabajar nuevamente hasta que llegó Mark y los presenté. El no se imaginaba que la nueva administradora era mujer y menos rubia, hermosa e inteligente, así que desde el instante que la vio no dejaba de afanarla, la invitaba a almorzar, a

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Javier Meneses Velarde correr tabla y ella le decía que no hasta que una semana más tarde Mark se iba con unos amigos a una fiesta en el Turtle Bay y me ve bailando con Geris bien acaramelados y dándonos un pico, ahí recién se enteraba de nuestro romance, solo me miró y sonrió sin hacerse tantas paltas, por otro lado el ya tenía sus conquistas en Hawaii. Luego de esto conocí a unos peruanos de San Bartolo que corrían tabla en Haleiwa, ellos estaban muy sorprendidos por la manera en que yo había entrado a surfear sin ser conocido, y simplemente les expliqué que antes de todo yo ya había hablado con algunos Hawaianos para invitarlos a Perú. Después pude también estar en Sunset Beach en donde se encontraban Chalo y Magu de la Rosa surfeando, ese día también estaban Marco Occilupo, Shaun Thomson, Michael y Derek Ho y Tom Curren, quien era campeón mundial de surf en ese entonces. Había pensado en quedarme una par de semanas más, y tuve que rentar otra vez un auto y me fui nuevamente a Waikiki pero esta vez acompañado por un peruano llamado Naldo, allá alquilamos un cuarto a tres cuadras de la playa y mi carro lo estacionaba en el Hyatt Regency que era el Hotel mas ficho de ahí, una vez dentro del hotel nos dirigíamos al bar y pedíamos algo de tomar, generalmente a esa hora me encantaba un Bloody Mary bien helado y ahí, claro está conocíamos y nos codeábamos con gente de mucho dinero. Luego nos regresamos, y él se quedo en el North Shore. Ya para esto había pasado mucho tiempo en Hawaii entonces le dije a Geris que debía regresarme a Los Ángeles a ver mi negocio, le expliqué que solo seria por una semana y que tenía intenciones de regresar pero esta vez a trabajar. Llegué a Los Ángeles justo para el concierto de Michael Jackson, era el Victory Tour y se llevaría a cabo en el Estadio Anaheim. De pronto unos amigos me dijeron para ir y nos fuimos, todo fue espectacular, abrió el concierto con “Beat it”, después vino “Thriller” la gente estaba locaza hasta que cantó y bailó “Billie Jean”, la gente gritaba, saltaba, bailaba y algunos hasta lloraban; era realmente impresionante verlo en escena. Pero lo malo fué que solo vendían gaseosas y nada de trago. Se imaginan, había gente que ya estaba recontra Thriller y no tenían nada para bajarla. Que feo, ¿no?.

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El Sueño Americano En ese tiempo también regresé con mi otra flaca y le contaba que quería comprarme cuatro camioncitos mas para vender helados, pero para conseguirlos y dejarlos preparados demoré como 3 meses en hacerlo, así que tuve que darle muchas explicaciones a Geris pero igual volví a Hawaii y para mi sorpresa Mark ya estaba con Geris, no saben cómo me sentí, era como un puñal atravesando mi alma pero no podía hacer nada porque Mark era prácticamente dueño de toda la isla junto a Quick Teddy-, conocido por cobrar cupos a los narcotraficantes que venían de Sudamérica. Por ese motivo me tuve que mudar, hasta que un día los vi juntos y estaban discutiendo en la discoteca, tanto que ella decidió irse en su auto. Para esto yo la había estado siguiendo en mi auto y llegué a interceptarla, entonces ella me ve y me cuenta que Mark era un idiota que le decía que hiciera cosas que a ella no le gustaban y muchas veces le faltaba el respeto, así que me acerco, le cojo el rostro y le pregunto si aun me quería, ella me dice que sí y se puso a llorar. Luego de eso nos fuimos a un hotel en donde nos reconciliamos, lloramos y me confesó que siempre me había amado y que había sido un idiota al dejarla abandonada. Al día siguiente Mark ya se había enterado de lo que había pasado y nos buscó por toda la isla, le rompimos el ego al bacán de Hawaii y como no podía el solo, había contratado a tres grandazos para darme un paliza y por ende tuvimos que escondernos. Estos grandotes si me encontraban fácil o me rompían las piernas a batazos o simplemente me metían bala y me tiraban en algún lugar de la inmensa isla. A Dios gracias que no nos pillaron y ambos pudimos escapar, claro que no pudimos llevar nuestras pertenencias.

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Mi primera noche en Hawaii, en el Mall de Ala Mohana con dos papagayos que justo se cag... en mis brazos

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Bay en el Hermosa vista panoámica del Hilton Turtle lla North Shore - Hawaii, lugar donde deje hue

Corriendo la ola de mi vida en Pipeline “ That was just a dream” Can you dig it?

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La espectacu

lar Geris Volvia loco a cualquiera, o n o?

Con mi pata Little John

en una juerga en Hawaii

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Javier, El Puma Pomar y Viruta

en Hawaii

Lo que es la vida, no? Con Mark Foo

en Huanchaco - 1989 112


Capitulo

XII

De regreso a Los Angeles 113


El SueĂąo Americano

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Javier Meneses Velarde

Y

o vivía en un barrio muy bonito llamado Woodland Hills que quedaba entre Topanga Canon Road y Victory Boulevard, ahí había un condominio con cancha de tenis, billar, piscina, salón de pesas y un bar. Este era un lindo lugar donde quedarse y tuve que decirle a Miguel, quien era mi compañero de cuarto, que me había enamorado y necesitaba que se mudara de ahí, el no se hizo problema y así lo hizo. A los pocos días, Marco Matute, mi compadre (quien para esa época me hizo padrino de su primer hijo), me pasó la voz para jugar un campeonato de fútbol en segunda división y si ganábamos íbamos a primera, los dos jugábamos desde el colegio y nos entendíamos muy bien en este deporte. El dueño del equipo era un chiclayano quien nos pagaba ciento cincuenta dólares por entrenar martes y sábados. El equipo estaba conformado por Lucho Recharte, popular mira colores, La Tía, Rodolfo Galpón, Ñaja Ñaja, el argentino Luigi Panizo, el brasilero alias Careca, Marco y Yo. Ya habíamos jugado varios partidos y todos con buenos resultados, pero podemos destacar que entre los rivales más difíciles estaban unos colombianos mayores que nosotros que jugaban juntos desde hace mucho tiempo. Al final pudimos llegar a la semifinal contra Honduras, este partido lo empezamos perdiendo dos a cero y al término del primer tiempo gracias a un centro de Marco Matute, pude anotar nuestro primer gol. Luego empezamos el segundo tiempo y nos anotaron otro tanto el score estaba tres a uno, entonces llega un tiro libre y el Chino Luis Tueros (ex jugador del Defensor Lima) anota nuestro segundo gol. Para ese momento el partido se ponía mas picante, me cometen falta y cobran un penal que yo mismo ejecuté con resultado favorable y empatamos. De ahí viene un centro por la derecha de Marco, la pelota se escurre entre dos defensas y meto un cabezazo al borde del punto de penal anotando el cuarto gol. Después de esto nos vuelven a empatar y faltando un minuto me mandan un rechazo sobre los dos back centrales, sale el arquero me lo llevo y al puro estilo de “El Pájaro Caniggia” meto el cinco a cuatro y ganamos. El dueño del equipo estaba fascinado y mi flaca haciéndome barra junto a las novias y esposas de mis amigos, y para festejar hicimos una gran fiesta con todos los muchachos del equipo.

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El Sueño Americano A la y me partido equipo

semana siguiente llegaba la final donde me expulsaron cometieron una falta en la pierna izquierda, este lo perdimos dos a uno lamentablemente. Luego el se desintegró y yo me dediqué a hacer otras cosas.

Después de un tiempo decidí tomarme unas vacaciones en México junto a Geris. Ahí visitamos Tijuana y el Rosarito Beach Hotel en donde había una discoteca y se podía bailar bien, era muy emocionante salir con la gringa era muy bonita y agradable, sitio que la llevaba toda la gente volteaba a verla, sobre todo en las fiestas de los peruanos, los patas se loqueaban. Ya la historia de la gringa Geris la conocían todos por Los Ángeles, es decir todos nuestros amigos y conocidos. Recuerdo una en especial, era la fiesta de año nuevo en el hotel Buenaventura en el centro de Los Ángeles. Allí fuimos unas parejas y ella estaba con un vestido negro pegadito espectacular el cabello se lo había dejado crecer a pedido mío, realmente la rompimos. Bailamos toda la noche, tenía buen ritmo y lo bonito era que ella le caía bien a todo el mundo. Terminadas nuestros cortos pero efectivos días de relax nos regresamos a Los Ángeles y Geris empezó a trabajar como instructora de Gimnasia aeróbica. Yo por mi lado seguía vendiendo mis helados y paralelamente mi amigo Antonio me propuso entrar a un concurso de baile que se realizaba los días lunes en el Red Onion y los jueves en el Hooligans, con ganancias de hasta quinientos dólares por presentación. Yo no quería dejar de pasar esta oportunidad y acepté el trabajo sin contarle nada a Geris, pero un día ella se enteró, empezaron los problemas y terminamos 9 meses de relación. Después de una triste despedida regresó a Texas para no volver más. Me pregunto ¿Que será de su vida ahora?. Terminada mi relación me mudé con Miguel y Vato a un súper condominio, para esto también paraban con nosotros Michelle Castillo y un americano-italiano llamado Steve Cuccio. A este último lo conocimos en una fiesta en donde yo me presente con el nombre de Tony que era como mi tercer nombre, ya que Javier era difícil de pronunciar y parecía un nombre de procedencia árabe o turca según me decían. Steve había venido a vivir a California para implementar su negocio de lápices de labio y maquillaje.

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Javier Meneses Velarde En esa época recuerdo que todos nos compramos una moto, yo tenía una Ninja 650 cc, Miguel una Kawasaki 1000 cc, Michelle una Onda 700 cc y Vato una 750 cc. Los cuatro junto a Steve Cuccio éramos muy populares en el Valle de San Fernando, luego se nos unió un surfer llamado Troy Allen y gracias a él corríamos tabla entre Malibu y el condado de Santa Bárbara en donde era muy conocido Troy. Una vez fuimos al restaurante Carlos and Charles donde trabajaba Michelle, arriba de este quedaba una discoteca privada donde solo iban gente de clase muy alta, artistas y músicos famosos; el dueño era muy amigo de Michelle así que nos consiguió pases para ir todo un año gratis. Ahí conocí al actor Tony Danza de la serie de Tv “Taxi” y “Quien Manda a Quien” con quien formé una gran amistad, y luego a una gringa llamada Diane quien fué como mi segunda conquista ya que en ese entonces también salía con una irlandesa que era ya mi enamorada. Con la irlandesa salíamos a patinar los sábados por la mañana en la playa Venice Beach que quedaba al costado de Santa Mónica Beach, lugar donde filmaron la película “Roller Boogie”. Michelle me llamó un día para contarme que iban a inaugurar una nueva discoteca en Beverly Hills llamada “Shemoi”, alquilamos una limusina y nos fuimos solos en busca de mujeres, para esto le tuve que mentir a mi flaca la irlandesa que me iba a una fiesta donde solo nos reuniríamos peruanos como era de costumbre. Estando en la disco se me acercó Steve para decirme que había visto una flaca igualita a Diane chapando con un negro, yo no lo podía creer a menos que lo viera con mis propios ojos; nos fuimos acercando por detrás para salir de dudas, lo malo de todo esto era que cada vez que me acercaba parecía verdad lo que me decían por su gran parentesco físico hasta que mi pata la llamó por su nombre, ella volteó y confirmé mi sospecha, era esta hija de su madre que me estaba engañando con otro tipo, nos miramos y le dije de puta para arriba, al compadre le saqué la mierda y mis amigos lo terminaron de reventar. Esto nos malogró la noche y tuvimos que irnos a casa. A los tres días de este incidente, Diane me llamó llorando para pedirme perdón, según ella decía que el tipo la había pepeado y

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El Sueño Americano que todo había sido un mal entendido, cosa que no era verdad, después de escuchar tanta tontería obviamente no la perdoné. Eran ya como las ocho de la noche y yo estaba en mi cama haciendo el amor con la irlandesa, en eso recibo una llamada de uno de mis amigos diciéndome que Diane estaba frente a mi casa dando vueltas en su BMW, al no saber qué hacer se me ocurrió la gran idea de decirle a mi amigo que interceptara su auto para comunicarle que yo estaba dispuesto a conversar a solas con ella ahí en mi casa, no tardó mucho en llegar y tocó a mi puerta, para esto yo desde lejos ya le decía que pasara, entonces entró y me vió en la cama con otra chica, tremenda sorpresa, como se habrá sentido Diane que solo empezó a gritar y llorar desesperadamente. De esta manera pudo sentir mi venganza pero luego de un tiempo me di cuenta que lo que había hecho no había estado bien desde un comienzo porque realmente había estado enamorado de ella y sabía que en un mes Tracy, la irlandesa, se regresaría a su país. Dejé que pasara un tiempo, la llamé, regresamos y nuestra relación duró un año. ¡Imagínense eso!. En ese tiempo recién pude conocer a la familia de Diane, incluyendo a su madre quien me quería mucho. Diane era bailarina y me acompañaba a mis concursos de Pop Dancing que se realizaban en el Red Onion y el Hooligans donde siempre quedaba entre los tres primeros puestos, y mínimo sacaba unos doscientos dólares. Recuerdo como empecé este tema de bailar y concursar en las discos californianas. Serían aproximadamente como la 12 de la noche (ojo que allá la disco esta full gente a la medianoche porque a las 2 am se cierra por la ley), y el DJ comienza a anunciar la competencia, dice: “Good evening ladies and gentlemen, welcome to the 500 hundred dollars prize money dance contest, here at the Hooligans Sherman Oaks Disco (Bienvenidos amigos al concurso de baile esta noche, en la discoteca Hooligans con mas de 500 dólares en premios)”. Para esto había 6 concursantes, la inscripción era con veinte dólares y esa noche era baile en pareja o tríos haciendo coreografías. Los competidores no necesariamente eran profesionales pero todos la rompían bailando.

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Javier Meneses Velarde A mi siempre desde pequeño me gustó bailar, es mas, ¡Me encantaba!, y en USA encontré el sitio perfecto para desarrollar mi talento, y así divertirme sin el ridículo del “Que dirán” o “Que roche” limeño. Esa noche estaba un tal “Sweet Lui” de Cuba, que pidió o le tocó la canción Margarita del grupo Niche (salsa con merengue); bailó con una chica latina y lo hicieron como para 9 puntos. Luego le tocó a mi pata Steve, hizo la coreografía de “Thriller” con 2 chicas, no les salió tan bien, le dieron 7 puntos. Siguieron un trío de negritos bailando “Break Dance” con la canción “All night long” de Lionel Richie, lo hicieron súper bien; siguieron 2 parejas mas y luego de un descanso era mi turno. Me tocaba bailar nada mas y nada menos que “Beat it”, si señores la de Michael Jackson, de pronto como que me entró un miedo escénico, había esa noche como 700 personas, la disco estaba llena. Le pido por favor al DJ que me espere un poco, que todavía no estaba listo, tomé un shot de tequila y luego un trago de cerveza… ¡Ya estaba!. Llegué a la pista de baile y para sorpresa mía ahí estaba mi “Girlfriend” Diane con un pata del grupo apodado “the flyer” (el volador) listos para hacerme la taba en la coreografía. Nos miramos, Diane se acerca, me da tremendo chape, el público grita, me mira y me dice: “Don’t worry baby, we are gonna kick ass tonight (no te preocupes mi amor, hoy la rompemos)”. Lo miro al DJ y le hago la seña, empieza la música, yo ya estaba recontra suelto y empiezo, ojo, no era toda la canción, sino prácticamente desde la mitad. “Beat it, beat it, no one wants to be defeated”, yo hacía fonomímica con la letra y la coreografía con Diane y “the flyer” nos salió casi igualita (mismo video) ya que para suerte nuestra siempre bailábamos esa canción en la casa y fiestas. Nos salió para 10 puntos. Después de una larga espera de los jueces… Resultado: ¡Ganamos!, Si Señores ¡Ganamos! A raíz de estos concursos, mi amigo Antonio, el venezolano, me ofreció ganar mil dólares la noche pero esta vez bailando de “Stripper”, Diane me dijo que yo tenía buen cuerpo y no estaría nada mal que bailara sexi frente a otras mujeres siempre y cuando dejaran buenas propinas. Así que acompañé a Antonio a ver cómo era la cosa y me di

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El Sueño Americano cuenta que no era nada difícil pero que el único problema que tenia era que todos salían en hilo dental, pero yo decidí hacerlo en bóxer. En ese tiempo comencé a tomar aminoácidos para ganar más masa muscular, de manera que me puse fuerte para dar mi mejor performance. Lo malo de este trabajo era que después del baile las tías terminaban jalándome a un lado y el bailecito acababa en cachiruli, entonces de nuevo me convertí en un promiscuo de mierda, tiraba con varias y le era infiel a mi flaca, por eso luego de un año decidí dejarlo. Esta fué una etapa en mi vida que me da un poco de vergüenza contar, pero al final, no tengo nada de qué avergonzarme, ni de las locuras que hacía. Al fin y al cabo era feliz... Fuck it! Ya para finales del año 86 había vendido mis ocho camioncitos de helados para meterme de llano a la compra y venta de autos, entonces saqué un carnet de Dealership para poder entrar a cualquier tipo de remate de autos requisados por las compañías de seguro y bancos. Como el negocio no estaba yendo bien, un amigo me recomendó que solo trabajara con autos de mayor categoría como Porsche, BMW, Corvette, Mustang y camionetas, cosa que así ganaba más y de paso tendría más éxito con las chicas.

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En la famosa playa de Impanema, Rio , con Andreita

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BesiĂąo Zeladihno

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Javier Luis,

Michell

Verano 84 ia n r o f li a C each Redondo b

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Con mi pata Michel en el

Pan de Azucar

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Capitulo

XIII

Los Angeles Lima - Rio 125


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U

n día Michelle llegó a mi casa para contarme que había una oferta de viaje ida y vuelta hacia Río de Janeiro haciendo doble escala en Lima, me pareció que era buena la oferta así que decidimos ir a la agencia donde trabajaba su amigo Julio Arriola y compramos dos boletos. En febrero de 1987, después de haber estado seis años por Norteamérica viajé a Lima, el día que llegué había un sol radiante y al fin pude reunirme con toda mi familia. Justo llegaba para la peor época del primer gobierno de Alan García, la moneda se había devaluado tanto que cuando cambiaba cien dólares parecía no acabarse la plata. Después vino el reencuentro con mis amigos de San Borja y Luli (mi primer amor), no tardó en visitarme junto a su hermanita Vivian, quien estaba preciosa. Nos juntamos con Pepe y su novia Lourdes para irnos a bailar a las discotecas del momento, que eran: Reflejos y Up and Down, recuerdo que en ese tiempo yo era el único que utilizaba la palabra “chévere” en Lima, porque según mis amigos solo la usaba la gente que escuchaba salsa y según las flaquitas, decir “chévere”, era para huachafos. De USA me había traído seis tablas de surf, dos para m í y cuatro para vender al doble de su valor, también traje relojes “Swatch”, lentes de marca “Vuarnet”, además de ropa Surf para vender y para las flaquitas bikinis; para recordar y registrar todo mi viaje, me traje una cámara filmadora “Betamovie”, ¿Se acuerdan? No saben como les encantaba a las chicas, no se imaginan todo lo que grabé. Apenas tuve la oportunidad de ir a la playa, me fui a El Silencio, me encuentro con los brothers Tobillas: Jaime, Beto, Oswaldo Velez, Donald, Franco y Alberto Ferreiros (que en paz descanse), todos corrían olas muy bien y preferíamos ir a El Silencio porque las olas eran de casi dos metros y aparte había menos gente. Ese día era alrededor de las cuatro de la tarde y el mar se puso

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mágico, glassy, sin viento, agua tibia y el pico que venía del sur, reventaba formando una derecha larga, con pared y con un tubo espectacular en la mitad de la sección. Esa tarde, como muchas otras, cada uno de nosotros cogió por lo menos diez olas, pasando unos momentos inolvidables. Definitivamente El Silencio era nuestra playa, sino pregunten en el kiosco de La Tía Carmen y el de Jóse, cabe señalar, que ambos nos servían los mejores ceviches del sur, acompañados de sus ricas chelas. ¡Viva el Perú, Carajo! Recuerdo que un día filmando, me encuentro con Alan Wong, el se quedó sorprendido al verme porque en ese tiempo prácticamente nadie en Lima tenía un cuerpo trabajado como el mío, así que me preguntó cómo había logrado obtener la figura que tenía y le expliqué que iba al gimnasio, hacia dieta y practicaba aeróbicos que eran básicamente ejercicios de cardio acompañado de música y coreografías para quemar calorías. Hasta donde yo sabía en ese entonces Lima no tenia gimnasios y el primero que conocí se llamaba Enzo y estaba ubicado en San Borja Sur. Nunca imaginé que en dos años Alan Wong se dedicaría a este negocio. Cuando estuve esos días por Lima también me acuerdo que había veces en que mis amigos paraban aguja, es decir misios y los invitaba a comer unos cebiches y tomar unas chelas. Eran días en los cuales recordábamos viejas épocas pero esta vez me tocaba ser el men así que yo mismo era. En esos días también conocí a unas chicas que eran las mas mas de las playas el Silencio y Señoritas, entre las cuales estaba una de pelo crespo y ojos verdes, cuerpazo llamada Claudia y una chica muy bonita de cabello lacio que tenia un gran parecido a la actriz italiana Ornella Mutti esta belleza peruana de nombre Olenka Zimmerman estaba acompañada de dos lindas chicas que eran sus hermanas Monica y Susana, Viviana Tapia, la sexacional Batty Llabar, la Cochocoy y la inconfundible Susan León que en ese

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tiempo no era muy conocida como lo fue después en la época de sus calendarios, yo a todas ellas les tomaba fotos y las filmaba. Terminada nuestra estadía en Lima nos fuimos para Río de Janeiro justo para el Carnaval Carioca de Bermelo Preto (Bermelo era rojo y Preto era negro, porque pertenecía al Club Flamengo). Ni bien llegamos al aeropuerto un chileno se nos acerca y nos pregunta si ya teníamos nuestras entradas para el Carnaval y yo le dije que no, entonces nos dijo que debíamos comprar unas camisetas para poder entrar, así lo hicimos y obviamente compramos dos entradas, pasamos a la cola y vivimos el mejor carnaval que se puedan imaginar. Para esto alguien en la cola me había preguntado si era argentino y yo le respondí que era peruano, entonces como los peruanos supuestamente habían hecho que Brasil no jugara la final contra Holanda por perder seis a cero contra Argentina en el Mundial del 78, nos sacaron la mierda. Pero igual metimos y repartimos harto golpe hasta que nos separaron. Luego entramos y nos divertimos tomando cachaza y escuchando diez orquestas de samba. En el carnaval Michelle conoce una flaca de Sao Paulo que había venido con una amiga llamada Andrea Chelegao que en ese momento se había perdido por ahí con unos amigos de la universidad, como no quería estar de violín también me perdí por ahí, hasta que me topé con “Sodoma y Gomorra”, es decir, una promiscuidad total y muy tentadora; una orgía al mismísimo estilo romano ¡Que Bestia!, en eso, se aparecen Michelle y su acompañante, pero esta vez venían con Andreita, que por cierto estaba 9 puntos y bien bronceada. Ese día, todos bailamos samba hasta el día siguiente. Al otro día, fuimos a buscar a las chicas para ir a una churrasquería y por la noche a bailar a la famosa discoteca “Circus”, en donde la pasamos muy bien y aproveché para caerle a Andreita. La noche siguiente ellas se quedaron en el hotel

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porque decían que no habían descansado bien en los últimos tres días, entonces con Michelle nos fuímos solos al Carnaval de las Ruas, es decir, en las calles, “Choche, si nunca has estado en el Carnaval de Río, no has visto nada. Es algo que no puedes dejar de experimentar”. Ahí había un privado donde veías de todo, chicas, chicos, travestis, en fin, de todo un poco; de pronto, saco a bailar a una trigueña de ojos cafés y mi pata a una rubia. Para esto tu veías al huevón agarrando con la chica y yo tranquilo conversando con la flaca, pensando mucho en Andreita. Después de un buen rato por extraños motivos mi amigo comienza a pegarle a la flaca con la que estaba bailando ¿Que había pasado? resulta que mi compadre andaba bien fogoso, le comenzó a meter la mano y se encontró con tamaña situación talla Extra Large en “Vitrin de Lex”, ósea que la garota venía con sorpresa, entonces para evitar más problemas nos fuimos, mientras yo me burlaba de él. Como mi compadre estaba arriola se fue a la Av. Atlántida, avenida que esta en el mismo malecón de Río cerca a la playa de Copacabana, para ser mas exacto, ahí el hombre se levantó una prosti y se la llevó al hotel para saciar su sed sexual, tal parece que la flaca esta vez si fué mujer y le rindió al hombre. Pero a la mañana siguiente, mi compadre empezó a gritar cuando estaba en el baño orinando y yo le pregunto “¿Hey, que pasa, por que gritas?” y me respondió, “No se que chucha me pasa, meo y me sale la pichi de colores y me arde como la puta madre”, yo me eché a reír a carcajadas, “Que te ríes huevón” gritó, “Nada, lo que pasa es que pescaste una gonorrea del carajo, ja ja ja ja”, le dije y no paraba de reírme; mi risa se escuchaba hasta el mismísimo estadio Maracaná y la playa Ipanema. Bueno le dije, “Vamos a ver un doctor”, “Nooooo, ni cagaaando!!! Vamos a la farmacia” replicó asustado “Como quieras”, le dije. Llegamos a una que estaba en la Rua (calle) Barata Ribeiro y salió un señor gordote, barrigón y buena gente y dijo con una amplia sonrisa:

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“Bon gia, que desea vocé”, y Michel todo palteado le dice que parece que cogió una enfermedad y le cuenta lo que le pasó. El señor se echó a reír y le dijo: “No se preocupe, vocé pegó (agarró) Gonorrea Carioca, eu tein uma pomada refrescante pra vocé”, el tipo se va al almacén y regresa con un barril de pomada y dice: “Pra vocé pomadinnha”, “Pero señor” dijo Michel, “Yo solo quiero un poquito”. “Oh nooo, acá en Rio de Janeiro du Brazil tudo grande, pomadinnha grande, que otra cosa desea vocé?”, bueno dice mi compadre recontra palteado y yo que me aguantaba la risa, “Desearía un poquito de algodón”, “Como no” dice el gordo, entra al almacén y regresa con un fardo de algodón, “Pra vocé algodonsinhno”, “Noooooooo!!!!” dijo Michel “Yo solo quiero un poquito”, “Oh no no no, acá en Río de Janeiro du Brazil tudo grande, pomadinnha graaaande, algodonsinhoo grande, que otra cosa desea vocé?”, “No gracias, el supositorio me lo compro en Lima…”. Ja ja ja, que cara que puso el huevón, hasta el día de hoy me acuerdo y me mato de la risa. Habíamos quedado con Andrea y su amiga en ir a Ipanema, las recogimos y nos fuimos a esa playa, la famosa Ipanema, estaba llena de gente, pasamos unos días lindos y de ensueño con estas dos bellezas Brasileñas. Andreita era una cosssssssaaaaaaaa hummmm, luego de unos días ellas tenían que regresar a Campinas Sao Paulo, así que las seguimos. Ahí almorzamos con sus padres y sus hermanas menores. Yo les contaba que vivía en Los Ángeles y Andrea le decía a su padre que también quería irse para estudiar allá pero su papa le decía que debía acabar su carrera en Brasil, era re entendible la posición del papá. Nos quedamos una semana tanto Michel como yo estábamos templadazos de nuestras flaquitas. Andreita una noche que salimos a bailar me dijo, Chavier (Javier) eu quiero tranzar (hacer el amor) con vocé, mais vocé tein que fálarme

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que me ama, que vocé ta enamorado de eu (mí). Yo le dije: “Pero Andreita, si me muero por vocé, yo me quiero casar con vocé, te adoro”, y zaaaz!!!, mi brasilerita no paró de besarme hasta el alma. Pucha que lechero es este compadre que escribe, fazimos el amor a ritmo de Samba, mi hirmao. Bien, ya tocaba pegar la vuelta, luego de eso nos despedimos y las chicas se pusieron a llorar. Recuerdo que Andrea me decía “Chavier no te vayas, nao vai imvora”, yo la abrazaba y la consolaba hasta que después tuvimos que regresarnos a Río para tomar el vuelo a Lima y de ahí a Los Ángeles. Ya estando en Los Ángeles, me reuní nuevamente con mis amigos y les enseñé todo lo que habíamos filmado en ambos países; ¡Ahh! Me olvidaba, esto es para mis amigos los peloteros, en Brasil tuve la oportunidad de ver un clásico Flamengo (2) vs Fluminense (1), en el grandioso estadio Maracaná, ese día Zico anotó los dos goles de Flamengo. Continuando… ¡Contando!, de ahí en adelante todos los veranos la pasaría en Lima. Después me concentré nuevamente en mi negocio de autos y me mudé a Huntington Beach, es ahí, donde me reencuentro con mi amigo Giovanni, quien había estado preso por drogas pero ya no tenía cargos, entonces empezamos a salir. El estaba casado con una americana quien lo apoyaba en todo, pero igual los viernes salía con los amigos. Uno de esos días, Giovanni se aparece en mi depa en una limusina con cuatro flacas y nos fuimos a bailar a una discoteca en Huntington Park, lo único malo era que en esa parte de California las discotecas cerraban temprano, así que nos fuimos a la casa de una de ellas para seguir la diversión sin imaginar que todo esto terminaría misma película American Pie. Sin entrar en detalles puedo decir que fue toda una experiencia, a alguien del grupo se le ocurrió echar una pastillita de éxtasis al trago GIOVANNI Giovanni era un amigo espectacular, desprendido, compartía

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sus cosas, súper servicial, divertido, bailarín y de un gran corazón, congeniamos en muchos aspectos, yo le agarré un gran aprecio, a parte cuando salíamos la pasábamos muy bien; pero de cuando en cuando entraba en trance, se callaba, se ensimismaba, como que se perdía y daba la impresión que algo lo perturbaba. Hasta que una noche le pedí, que me contara, que rompa su silencio y que confíe en mí, y me contó su historia. Como lo mencioné anteriormente, el había estado preso en la cárcel estatal de Chino en California por tráfico de drogas; de manera que esa noche en mi departamento tomando unos traguitos me relata esta historia: A el lo agarran por venderle a un agente de la DEA encubierto, una cantidad aproximada de 15 kilos de clorhidrato de cocaína en el sur de California. Resulta que este agente era su amigo, se conocieron surfeando y empezó la relación, al cabo de un minucioso seguimiento lo capturan en pleno pase. Le dieron 8 años, de los cuales podría salir bajo libertad condicional por buena conducta en tres años. Un día cuando le faltaban apenas dos semanas para salir en libertad se le presenta una pequeña e incomoda situación. Giovanni tenía en su compañero de celda a un gran amigo que se llamaba Jessie Mac Bride, el era blanco de nacionalidad norteamericana, el pata era ejecutivo de una compañía de computación, era un excelente profesional, pero le encantaba consumir drogas; hasta que un día un amigo o mejor dicho su proveedor le ofreció venderle medio kilo, así la conseguía pura, a mejor precio y se evitaría mas riesgos, además de ir a conseguirla tantas veces. El dijo: “Ok” y compró. Ya de regreso a su casa, puso la droga en la maletera del auto, en eso un policía en moto lo para por exceso de velocidad, Jessie se pone nerviosísimo, el policía lo nota y le pide que abra la maletera y como era de suponer encontró la merca. Resultado: Jessie fué sentenciado por posesión con intento de distribución y le dieron 5 años de pena privativa de libertad. Ya en la prisión

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Giovanni estaba súper alegre porque sabia que solo le faltaban dos semanas para su libertad, estaba que se jugaba con Jessie pero este estaba todo lo contrario, preocupado y sostenía un papel entre sus manos; Giovanni se percata de ello y le dice: “Que te pasa, que tienes ahí”, Jessie contestó: “Nada, nada”, “Como que nada, déjame ver” y le arrancha el papel que decía: “Paga la renta (cupo) pinche puto o te chingamos (matamos)”. Giovanni se pone furioso como si la cosa fuese con el y le dice en tono determinante: “No Jessie, tu no vas a pagar ninguna renta, ni hablar”, en ese preciso momento se aparece un chicano como de 1.76 de estatura pero bien agarrado y dice con todo el acento México-americano: “Hey puto, haber muéstrame la feria (dinero) ese”, y Giovanni, que también estaba bien físicamente con su 1.83 de estatura se le planta y le responde: “No bato (muchacho), el guero no te va a pagar ninguna pinche renta”, “Tu no te metas Perú (así le decían a mi amigo), contigo no es el problema”. Y Giovanni dijo: “Pero no es justo, el no tiene dinero y tiene que mantener a su familia”, a lo que el maleante contestó: “Me vale verga ese” y Giovanni le dice: “Entonces rájate cabrón (vete)”; en eso el chicano se le fue encima y se agarraron a golpes, se repartieron parejito hasta que fueron separados por dos guardias de seguridad. “Te voy a matar pinche Perú, date por muerto hijo de la chingada”, Giovanni estaba tranquilo pero sabía que había firmado su sentencia de el o tu; uno moriría si o si. Para esto Giovanni era muy querido en la prisión por que el tenia un arte o mejor dicho un don, era dibujante y le hacía tarjetas de felicitación y patrones para los tatuajes a la gente de la prisión, ¿Se imaginan cuantos tatuajes tenía que dibujar?, buen negocio no creen. A los “Black Power” (así se les conocía a la mafia negra), los respetaban a Giovanni, inclusive los “Osos Polares” o “White Bears” y por supuesto a la “Mexican Mafia”, la muy temida “M”. Giovanni era miembro honorario de la “M”. Todos lo

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querían, y el chicanito ese no era afiliado, entienden la figura. De pronto ya toda la CLICA (Prisión) sabía de la bronca y a Giovanni lo llama nada más y nada menos que el Lugarteniente de la “M”, el temible y respetable Sana Ojeda. Le dice: “Hey Perú, que honda, ya sabemos lo del bato ese que te quiere tronar, no te preocupes que mañana no amanece el hijo de la chingada”. “No gracias Sana, yo solo voy a solucionar el problema” dijo Giovanni. “¿Como vas a hacer Perú?, si te lo chingas (matas) uno es durísimo, luego mas adelante te matas a otro y ya después le agarras gusto a matar y no paras hasta tener como 20 en tu mochila (Curriculum), piénsalo bien carnal”, “No” dice Perú, “Ya lo pensé, es una cosa de honor”, “Esta bien entonces, hablaré con los soldados para que tengan todo preparado” terminó diciendo Sana. Se refería a conseguirle el puñal, si amigos, la bronca iba a ser con puñal, a muerte. A la mañana siguiente lo viene a buscar el RUCO por orden de Sana y le explica como va a ser todo el tema, “Hey Perú, Abusado, el bato sale de las clases a las 9 am, luego se dirige al patio, pero primero tiene que pasar al baño a mear, en ese momento paso yo y te alcanzo una chamarra (casaca), dentro, en el bolsillo derecho esta la punta, apenas salga del baño lo atacas, le tiras la chamarra en la cara y le das 10 puñaladas en el pulmón; tienes que ser certero para que no te ofrezca pelea, acuérdate: fuerte, sin titubear y derechito al pulmón, ¡Entendido!, “Simon” dice Giovanni. Mi compadre me cuenta que por supuesto se cagaba de miedo pero lo tenía que hacer, de lo contrario se lo hacían a el. Llegó el momento, ve salir al chicano de las clases, tal cual se dirige al baño, en ese momento se le atraviesa RUCO y le hace una seña con la mirada, Giovanni respira hondo, acelera el paso, agarra la chaqueta, mete la mano al bolsillo y agarra el puñal; sale el bato subiéndose el cierre del pantalón y ¡Zaaaaaz!, le tira la chaqueta pero el bato se agacha, esquiva la chaqueta, se agazapa y le mete un derechazo

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en el plexo a Giovanni, este saca el puñal y se lo clava en el brazo, luego en el pulmón y le aplica no diez sino veinte puñaladas, el bato no caía, hasta que cayó; tiró la punta y salió caminando a paso ligero. Dos soldados de la “M” cogen el puñal, lo lavan y lo desaparecen; acto seguido los guardias se percatan de la situación, suena la alarma, y se arma un lío de la gran puta. Obviamente descubrieron lo que pasó, ¿Saben que?, el tipo no murió y contó todo. Resumiendo, a Giovanni lo trasladaron a la cárcel de máxima seguridad en Tehachepi California y lo sentenciaron a 10 años de prisión. Estuvo 28 meses en aislamiento. vieron la película de Sylvester Stallone “Lock up” (Encerrado), la que injustamente lo meten a prisión y el pata esta en un cuarto oscuro chiquito y sin ver ni hablar con nadie, pues así la pasó Giovanni por defender a su compañero de celda, luego hizo 2 años mas y salió en libertad bajo palabra por buena conducta. Esa es su historia. En ese tiempo yo me comunicaba con una peruana que había conocido en mi último viaje pero igual seguía soltero, hasta que Giovanni me presentó a su cuñada Cherry con quien tuve una cita a ciegas, cenamos y luego nos fuimos a bailar. Ella era muy parecida a Sharon Stone, rubia y alta pero con buen trasero. Así que nos gustamos y empezamos a salir seguido. En ese entonces había llegado de Lima mi amigo Carlos Araujo, el popular Golo (Goleque) quien había estudiado conmigo en la Ricardo Palma (súper gracioso, chato, pepón y buen amigo, como pocos). El había estado viviendo en mi casa durante algún tiempo hasta que se mudó a Santa Bárbara y vivió en la casa de Foncho, quien junto a su esposa nos invitaron a mí y a mí enamorada a una parrillada. Ese día Cherry causó sensación de Halloween que llevaba puesta los años 20. Era espectacular, muy fiel ya en la fiesta algunos de mis

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al igual que en una Fiesta una faldita pegadita estilo atractiva y sobretodo súper amigos la sacaron a bailar.


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Yo accedí pero desgraciadamente nunca falta un desubicado que se quiere pasar de vivo y cree que las gringas son todas fáciles. Algunas lo son pero no todas obviamente, y este peruano llamado Ricky le faltó el respeto bailando y se ganó un cachetadón, eso incomodó a mi pareja, así que sacamos al tipo de la fiesta. Luego de un tiempo, y “para variar” surgieron ciertos problemas y la relación terminó. Para ese entonces, había conocido muchos lugares, tenía plata y había tenido la suerte de estar con unas chicas muy guapas. Mi Sueño Americano hace tiempo se me había cumplido, pero aún faltaban cosas que aprender, sobre todo de las americanas. Comencé a salir con Steve y Giovanni de nuevo, en esta oportunidad nos fuimos a la discoteca Pinafini y conocí a una trigueña de pelo negro que estaba con su grupo de amigos y sin pensarlo dos veces la jalé a un lado y nos pusimos a bailar como cinco piezas, como a las sexta le comencé a agarrar la mano y a la séptima nos empezamos a besar. Ella era maquilladora en una peluquería, a menudo iba y la recogía de la chamba, nos íbamos a comer, a pasear o a tomar helados; lo curioso de todo esto es que nunca me le declaré, porque todo había ocurrido muy rápido. Recuerdo que un día, según yo que cumplíamos seis meses, quise impresionarla y caerle de sorpresa. Para esto ella vivía en una especie de chalet que quedaba en una esquina y su cuarto daba a un pasaje, toqué su puerta y nadie me respondió a pesar de haber un auto estacionado frente a su casa. Algo me decía que ahí había gato encerrado, decidí meterme al pasaje que daba con la ventana de su cuarto y empecé a escuchar unos gemidos, en eso me asomo y veo a la reverenda hija de su madre culeando con su jefe, yo me quería morir; tomé aire, me tranquilicé y me metí a mi auto a esperar que salieran. Pasaron como treinta minutos hasta que

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el pata salió, luego se despidieron y le dió un beso en la boca. No me quedó de otra que quedar mirándola, esperar cinco minutos e ir a buscarla, entonces sale y me pregunta “¿Qué haces acá?”, “Quería darte una sorpresa” le respondí y comencé a explicarle que ese día cumplíamos seis meses y por eso le traía un ramo de flores pero lamentablemente la había visto tirando con su jefe. Eso pareció enojarla mucho y quizá más por el hecho de haber quedado mal ante mí, entonces solo siguió preguntando “¿Me has estado husmeando, How come you did not call me? ¿Por qué chucha no me llamaste?”. Para eso yo ya sentía que sus preguntas comenzaban a irritarme así que le expliqué que la había estado llamando y que nunca me contestaba por eso había decidido darle una sorpresa; entonces tiré las flores y las rompí. En eso ella se amargo y comenzó a decirme “¿Quién chucha te crees que eres? tú no eres mi dueño, aparte quien te ha dicho que tu eres mi enamorado”, “¿Cómo?” le respondí “Entonces que somos, si hacemos el amor, salimos a comer y a bailar, hasta donde yo sé tú solo sales conmigo” le dije, luego terminó diciendo algo que nunca olvidaré: “Eso es hasta donde tú sabes, pero tú en ningún momento te me has declarado y yo tengo una vida y tu a mi me tienes que llamar, tú no puedes venir acá a tocar la puerta y decir: soy el bacán, soy el Latin Lover. Así que cuando tú quieras venir, antes me llamas y me preguntas: “¿Cariño, puedo ir en una hora?”, yo te respondo si o no; Porque simplemente voy a salir o tengo visita, pero como gran vivo me sorprendes y jódete pues, fuck off ”. Después de escuchar tremendo disparate la mande a la recooooncha de su madre, osea, que tal concha encima que le traigo flores y la saludo por el aniversario se porta así conmigo, quiere venir a manipularme ¡No pues! Obviamente ese día terminamos.

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Después de esta experiencia podría decir que la moraleja es que la americana es una persona muy independiente y si vives en Estados Unidos tú no puedes pensar que las mujeres son iguales a las latinas a ellas no las puedes celar ni sorprenderlas, allá tienes que vivir al ritmo de las gringas y no al revés porque tu ahí estas de visitante y no eres el men. Claro que si ella te quiere agarrar de gil tampoco te dejes no, tú no puedes dejar que nadie te manipule tampoco. CHERRY Sin temor a equivocarme, podría asegurar que hasta el día de hoy tres mujeres han marcado mi vida, entre ellas dos norteamericanas (una rubia de pelo corto y una castaña con un cuerpazo, ellas saben a quién me refiero) y Cherry, todas llevándome al cielo sexualmente hablando. Cherry era la amante ideal, se aparecía en mi departamento vestida con un abrigo largo de color negro, tacones, los labios pintados de rojo y un ligero escote, que dejaba mostrar sus hermosos pechos. A veces luego de una cena marina en el Puerto de Santa Mónica nos tomábamos un par de botellas de vino blanco, íbamos a mi departamento, se quitaba el abrigo y se quedaba en “Baby doll” rojo (muy chiquito y con portaligas). Era la amante perfecta, blanquita, súper limpia, buen cuerpo, bonito rostro, ojos verdes, pies y manos preciosas, es decir todo un bombón. Recuerdo un día que era su cumpleaños, ella trabajaba en un restaurante muy conocido, el famoso “Hooters”. Llegué sin consultarle y no se molestó, allí estaba mi Cherry, con shorsito naranja apretadito, su barriguita plana, bien planita de tantos abdominales que hacía, sus pechos preciosos paraditos y de un tamaño muy sensual y a la vez erótico y Yo llegué con un ramo de flores y una tarjetita, eso le encantó, delante de todo el mundo me abrazó, me besó y me dijo: “You are so sweet, I’ll take care of you tonight” y vaya que lo hizo. Llegamos a su depa todo limpio, súper decorado, ordenadito y en su recamara tenía una “Water bed” (cama 139


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de agua) que invitaba a una sesión amorosa sexual de aquellas. Acto seguido se quitó la ropa y se quedó con un hilo dental que tenía un lazo en el trasero como si fuese un regalito para mí. Tenía unas sandalias con tacos que fácil llegaba al metro ochenta, que mujerón por Dios!. Luego prendió las velas, apagó la luz, puso música setentera de Barry White y empezamos, mejor dicho, empecé a besarle sus lindos y perfectos piececitos blancos con las uñas pintadas de rojo Ferrari y los besé por espacio de veinte minutos. Luego proseguí a besar sus largas, suaves y espectaculares piernas, hasta que llegué al paraíso. Toda afeitadita, peladita, Hummmmm, que rico! por Dios!. La besé tanto que la flaca fácil tuvo como tres orgasmos. Luego era el turno de ella, me comenzó a besar y besar y besar (mirándome con esos expresivos y grandes ojos verdes) en la misma Torre de Pizza. Me besó tanto y tan rico que mi miembro creció mas de lo usual, fué un beso que duró mas de treinta minutos hasta que no aguanté más y exploté. Creo, sin temor a equivocarme, que fué el polvo de mi vida. Tanto es así, que hasta hoy la recuerdo y en las noches de soledad, yo digo: “Órale mano!”. Ella fué con quien más disfruté el sexo, el entendimiento fué mutuo, hubo química, amor y deseo. Nuestra relación terminó

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Bikini Contest en Californi a

ntington Bach

Hu Vista panoramica de 142


Javier, Troy y Andy Garcia con tres “Flaquitas”

California 1990

Michelle, Javier y Vato en un día domingo antes de ir a una carrera - Woodland Hills -

Caifornia 1986

“The Man in

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Red”


Preparand o

me para

matar !

00 cc

Con mi Kawa 11

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Fuck Yeahhh !Con mi Porsche 911.

Y no va ser !!!

Peloteando mismo Bati

Con Karen e

cumpleaños

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n mi

número 26


April y Yo

No envidien !

arrol Con Tom C

Alex y Richie

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Collins


Con toda la mancha en Martin Jeri, Titi de Col

Hawaii, Loquillo, Wally,

, Magoo de la Rosa - D

Pier Rodrigo,

iciembre 87

n

Curre m o con T r e f i u ,L Viruta

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p Model

Claudia Schiffer To

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Javier Meneses Velarde Porque este pechito era muy inmaduro y siempre quería más. UN DIA EN DISNEYLANDIA Y MAGIC MOUNTAIN La primera vez que fuí a Disneylandia, fué increíble, solo que escogí el peor día, era domingo donde había que hacer muchas colas. Disney es un lugar inmensamente grande que en un día entero no se puede conocer ni siquiera la tercera parte, pero igual vimos a Mickey Mouse y toda su batería (Pato Donald, Daysi, Mini, Pluto, Tribilin, entre otros), gente de todas partes del mundo: Latinos, japoneses, chinos, coreanos, europeos, negros, africanos y artos obesos (full comida chatarra). Para los jóvenes que en ese entonces no teníamos hijos era un poco aburridón, pero si nos metíamos al “Space Mountain” (Montaña Espacial), era como una Montaña Rusa dentro de un ambiente cerrado e inmenso muy adrenalínico, tanto así que me metí como tres veces. Definitivamente Disneylandia es mas para la familia, por eso que cuando algunos familiares o amigos venían de Perú, lo primero que querían conocer era este lugar, a tal punto que creo haber ido como 25 veces. Otra cosa que si era de puta madre era La Montaña Mágica o “Magic Mountain” que no era la única, ya que este parque contaba con varias montañas, como una que era la más alta en la que vas parado junto a otras 4 personas por fila (esa si te los ponía de corbata). Me volví adicto a la adrenalina. Ahí, lo bueno era que también veía gente más joven y conocías chicas; lo mismo que en el parque de diversiones conocido como: “Racing Waters”, que solo funcionaba en verano y los toboganes eran solo para gente brava, inclusive había algunos de una altura aproximada de 30 metros, donde tienes que ir recontra echado, porque si miras para abajo, te desanimas; creo que incluso los toboganes eran peor que la Montaña Rusa más alta que jamás he subido, ya que en estas, bajabas a mil por hora y cuando llegabas al fondo de la piscina sentías una sensación de terror, placer y alivio. MARY PILI Y LOS CONCIERTOS Un día, Miguel, Vato, Michelle y Yo nos fuimos a una fiesta en Los Ángeles, con motivo del Carnaval de Río, donde veías a gente de todas partes, sobre todo brasileros y sudamericanos. Ese día, todos 149


El Sueño Americano andábamos como tiburones detrás de alguna linda chica, así que uno a uno empezó a buscar a alguien con quien bailar. Miguel fué el primero en hacerlo, seguido de Vato quien estuvo bailando con una chica disfrazada de Campanita (la de Peter Pan), ella no era muy voluptuosa, pero sí muy bonita, tenía ojos turquesas y medía un metro sesenta y siete de estatura, en eso veo que Vato se va al baño y aprovecho en sacarla a bailar mientras sonaba un tema de The Police. Ella me contaba que era de Zaragosa y trabajaba de Ama de Llaves para unos millonarios en Hollywood, luego de ese día empezamos a salir y fuimos más que amigos. Mary Pili era delicada y un tanto recatada pero muy dulce haciendo el amor, con ella empecé a ir a varios conciertos: The Police, INXS, Duran Duran, David Bowie, Los Rolling Stones y Madonna, siempre nos llevamos bien y yo la hacia reír mucho, pero esta vez no quería enamorarme porque me tocaba viajar a Perú. Me acuerdo un día, que después de haber paseado por toda la costa en mi moto, dirigiéndonos hacia la hermosa playa de Malibú, ocho locos montados en unas motos Harley Davison empezaron a cerrarnos y a amenazarnos; yo por supuesto temía por mi vida y la de Mary Pili quien estaba ate-rrada, al toque empecé a buscar la forma de escaparme, hasta que gracias a Dios lo logré, evadiendo así esos peligrosos delincuentes sin ser alcanzado. Lastimosamente esto no sería nada comparable con lo que venía a continuación. Era una noche perfecta, Mary Pili había conseguido entradas para el concierto de Bryan Adams y Tina Turner y me había dicho para ir juntos, pero por otro lado, dos días antes había conocido a una cubanita con quien también quería salir ese mismo día, no me quedó de otra que engañar a mi flaca diciéndole que esa noche saldría a trabajar. Al ver que ya no saldríamos juntos, ella cambió de planes y decidió salir con unos amigos que lamentablemente por causa de una fuerte lluvia sufrieron un accidente en su auto llevando ella la peor parte: Rotura de tibia y peroné, rostro y cabeza con heridas graves y muñeca derecha rota; fue terrible y lo peor de todo era que yo en ese momento estaba bailando de lo más lindo en un Salsodromo con otra mujer. Cuando me enteré de la noticia no lo podía creer y hasta el día de hoy

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Javier Meneses Velarde siento remordimiento y que todo fue mi culpa al no apreciar lo que tenía. ¿Porque la engañé?, ¿Acaso mi ego me dominaba?, ¿Por qué tenía que salir con otra chica si ya tenía una pinturita de mujer?, ¿Que mierda pasaba dentro de mí?, ¿Por qué me daba el lujo de hacer esto a todas las chicas con las que salía? ¿Acaso ya no era suficiente tener a esas lindas mujeres conmigo? Les juro que esa misma noche cuando vi a Mary Pili en la clínica me sentí recontra mal y por supuesto nunca le conté que estuve bailando con otra chica. El asunto es que llegaron sus padres de España para llevársela a su tierra ya que necesitaba un año de tratamiento para poder recuperarse. Esa misma noche ambos lloramos como niños, yo más aun de arrepentimiento; pero que podía hacer, así es la vida y su recuerdo estará siempre en mi memoria. HACIENDO BILLETE Mi trabajo en esta parte de mi vida como les conté anteriormente, consistía en comprar autos chocados que eran rematados por las compañías de seguro y bancos, luego los arreglaba y los vendía, sacando un margen de ganancia del treinta al cuarenta por ciento dependiendo del auto. Me tocaba trabajar más duro que antes para así poder olvidar lo que había pasado con la españolita. Un día cualquiera, fuimos a bailar con mi pata Troy Allen a una disco y conocimos un árabe que compraba autos, este quería llevarse quince autos a Tijuana-México, donde tenía un contacto, me puse las pilas y le conseguí cinco BMW 312 del año 82, cuatro Porshe 911 del año 80-81 y seis Nissan 300ZX del año 85 de un solo tirón, ganándome como veinte mil dólares, nada mal para ser un solo cliente. En esa época yo tenía un Porshe Turbo 911 color negro que daba la hora, ¡Que Rico!, tenía que irme hasta México para poder correrlo de verdad, a las gringas les encantaba. La cosa iba muy bien en USA, había muchas formas de hacer dinero y fue entonces que decidí empezar a estudiar fotografía y producción de videos. Luego de un tiempo de arduo trabajo y estudios viajé al Perú en el verano del 88. Un día mí amigo Alex Eisner me dijo que había un campeonato de surf en Huntington Beach donde participarían los peruanos Magoo de la Rosa, Titi de Col, Martín Jeri y Maki Block (hijo 151


El Sueño Americano de Pity), fuimos a verlos competir y todos pasaron a la siguiente ronda. Para los siguientes tres días que quedaban de competencia, mi primo Victor (Viruta) y Yo, decidimos grabar todo el evento de manera clandestina ya que ESPN tenía los derechos de filmación, para esto los cuatro tablistas peruanos se quedaron a pasar la noche en nuestro depa que quedaba a ocho cuadras de la playa. A la mañana siguiente, ya en el campeonato, tres peruanos fueron eliminados de la competencia, pasando solo Magoo de la Rosa al “Main Event”, es decir, a los octavos de final. El día era espectacular y también se llevaba a cabo el OP PRO BIKINI CONTEST donde veías hartas gringas buenotototas y nosotros filmando todo. Ese día pudimos entrevistar a Tom Curren, Barton Lynch, Mark Occilupo, Dereck Ho, Martin Potter y Shaun Thompson, los peruanos no lo podían creer, la hicimos linda ese día, tanto así que también filmamos el Bikini Contest. Después de haber cubierto el evento en su totalidad, mi vecino Bob, que trabajaba en una productora en ese entonces, decide verlo y luego editarlo, logrando obtener un video que duraba hora y media con títulos, comentarios, efectos, musicalización y entrevistas, además de olas, lindas chicas y maniobras radicales. Es decir… A fucking good video!.

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Capitulo

XIV

Viaje a Lima Verano del 88 153


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L

legando a Lima me contacté con el representante de la marca de ropa “Surf OP” en el Perú, para mostrarle el material que traía. Con él tuvimos una pequeña reunión, en donde quedó encantado con el video ofreciéndome poner algunos anuncios en la radio y en el periódico para las presentaciones que se llevarían a cabo en el Pub Los Olivos y el Club Terrazas de Miraflores, ahí se proyectarían las imágenes de el campeonato en pantalla gigante y también regalarían algo de ropa entre los asistentes. Ambos eventos tuvieron excelente acogida y muchos se sentían orgullos al ver como dos compatriotas la rompían en California trayendo tremendo material. Luego de unos días conocí a unos empresarios peruanos con quienes pude asociarme para poner lo que sería la discoteca de moda en Lima llamada Clips, ubicada en Miguel Dasso (San Isidro) al costado de los baños turcos. Los trabajos de remodelación tardaron en hacerse porque era la época de Alan García en su primer gobierno donde había terrorismo por todos lados, súper inflación, toque de queda y escasez de productos. En esa época solo circulaban autos como Volkswagen, Toyota, Datsun y los famosos Ladas; no había leche, menos cemento o arena fina de construcción y si querías importar algo había que esperar una eternidad. Eran épocas terribles las que se vivían, pero aún así, decidí invertir en el Perú, algo me decía que apueste por mi país. Una noche había quedado en encontrarme con una amiga en la discoteca Reflejos cuyo dueño era uno de mis socios. Esa noche mientras la esperaba me presentaron a una chica de ojotes negros saltones, rubia y muy atractiva, con quien tuve el gusto de bailar en un par de ocasiones, su nombre era Gisela Valcárcel, quien en ese tiempo ni se imaginaba llegar a ser la diva que es hoy en día en la televisión peruana. Mientras tanto la discoteca Clips iba tomando forma y ya mas tranquilo viajé a USA a ver mis negocios. Ni bien llegué a Estados Unidos, junté a todos mis amigos en mi departamento para contarles como había salido mi viaje a Lima, mientras les enseñaba algunos videos tomados de las mejores playas como: Señoritas, Caballeros, Punta Hermosa y El Silencio, ya que en ese tiempo aún no existía Asia. Mis patas se volvían locos con las chicas que les enseñé, sobretodo con la Cochocoy y Viviana. Ese día preparamos parrillada y tomamos algunas Budwaeiser mientras esperábamos la pelea entre Mike Tyson vs Trevor Berbick cuando Iron Mike estaba en sus inicios. Ese fin de semana Miguel, Michelle y yo habíamos decidido ir a Las Vegas, esta vez en el auto de Miguel. Era la quinta vez que visitaba ese lugar, no tanto para timbear,

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El Sueño Americano sino más bien para andar de juerga; pasadas las cuatro horas de viaje, estacionamos el auto en el Valet Parking del hotel “Cesars Palace” y entramos. LAS VEGAS Las Vegas es una ciudad construida a principios de los años treinta, básicamente levantada en medio del desierto, calurosa en verano y fría en invierno. Muchos mafiosos, como cuentan en las películas de El Padrino, fueron artífices del progreso de la misma, incluso dicen que Francesco Sinatri (Frank Sinatra), sobrino de Vito Corleone, fue también parte de esta gran familia y al igual que Dino Martino (Dean Martin) comenzaron a cantar en Las Vegas, llegando luego artistas como Samy Davis Jr., el mismo Elvis Presley entre otros. La ciudad es preciosa y llena de muchos hoteles fabulosos, donde gracias a Dios tuve el gusto de pasar una noche en uno de ellos con una de mis enamoradas, el llamado Super Hotel. Cuando llegamos a Las Vegas fuimos de frente al bar y pedimos tres cervezas, luego probamos suerte en las maquinitas pero nadie ganó, así que nos metimos a la piscina y luego a dormir. Al día siguiente Miguel jugó Veintiuno y perdió como 500 dólares, yo gané como 200 y Michelle como 2000. Michelle decidió compartir las ganancias y nos fuimos a festejar, entonces hablamos con una mami y nos llevó a un privado donde encontrabas como a veinte de las mejores prostitutas que te puedas imaginar, todas muy altas y mejores que en Hawaii y Beverly Hills, cada una de 300 dólares (por cuatro horas), alquilamos una habitación (500 dólares la noche) incluyendo jacuzzi y una botella de champagne. A mí me tocó una trigueña media achinadita, a Michelle una típica rubia y a Miguel una pelirroja alucinante, que por cierto fue la mas ricotona. Juntos pasamos cuatro horas intensas de juerga, placer y vacilón; el resto mis amigos, se los dejo a su imaginación. SAN DIEGO Para fines de los 80 ya me había mudado cerca a San Diego, ahí comencé a parar con Toto Gallo que trabajaba también en construcción, Harry (cholo lindo) Yearwood dueño de una sanguchería y Juanito Sucar que vendía libros (quien fuera cruelmente asesinado en Villa). Formamos una batería seria, entre los cuatro alquilábamos, por iniciativa de Toto, una casa en Rosarito que era un balneario donde podíamos surfear, y aparte estábamos justo frente a la playa Teresitas, todo cerca a Tijuana. Ahí teníamos nuestros juguetes: Toto, sus tres tablas y una motocross 250 cc, Harry igual, Juanito no tenía moto porque se moría de miedo y Yo, mi Ninja 650 cc con mis dos tablas.

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Javier Meneses Velarde ROSARITO La idea de ir solo los fines de semana a México era para nosotros muy buena, debido a que en California, los gringos no te dejaban ni siquiera estacionarte y menos surfear. Entonces México sería como nuestro segundo hogar, es decir, estábamos a solo treinta minutos de su frontera viajando por carretera en mancha como solíamos hacerlo. En ese tiempo yo tenía una Ninja Kawasaki 650 cc, un Porshe Turbo 911 y una camioneta Mitsubishi 4X4 y una vez que cogía carretera mexicana, agarraba el mango de mi moto y aceleraba hasta 220 kilómetros por hora y en auto hasta 230. La diferencia era que si en México te paraba un policía, solo le dabas un billete y no pasaba nada, pero en USA, los policías te metían preso por exceso de velocidad. Un día estábamos surfeando: Harry, Juanito, Toto y Yo en la playa Teresitas, junto a Roberto Meza, entonces Toto decidió darle a los gringos, probar un poco de su propia medicina, diciendo que si alguien se atrevía a meterse en una de sus olas, nos los chingábamos, así que a los gringos no les quedó de otra que hacerse los huevones y portarse bonito. Cuando era de noche, solíamos ir al Rosarito Beach Hotel o a la discoteca Baby O y la rompíamos. Una noche, Toto nos invitó a ir al circo a mí y a Tito Martinelli en primera fila, en un principio no quería ir pero igual los acompañé. Recuerdo que cuando llegamos había un animador que pedía un voluntario para subirse al lomo de un elefante macho, y los graciosos de mis amigos comenzaron a señalarme a pesar de que no quería. Entonces se me acercó una domadora chaparrita pero muy linda, me extendió su mano y tuve que subirme, dándome con la sorpresa que el lomo de este animal tenía pelos en forma de clavos. Que podía ser peor si ya estaba arriba del elefante, solo tuve que aguantar el miedo y agarrarme fuerte. Al rato el animal empezó a pararse en dos patas y a emitir un grito de esos ensordecedores hasta que al fin terminó y pude bajarme mientras el público aplaudía. Fue locazo lo que me pasó, pero ahí no quedó la cosa, lo que vino a continuación lo relatará el mismo Toto (que ahora vive en Hawaii). Hola Javicho, gracias por dejarme escribir en tu libro, para mí es un honor y desde ahora yo narraré lo acontecido: Me acuerdo que fué graciosísimo. Al cabo de un rato, se acercó un chavo y le dió un papel a Javier con el teléfono de la chica. Cuando terminó la función, salimos y la flaca nos llamó desde su tráiler, “Hola chicos, que chulos están ¿De donde son?”, “De California,

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El Sueño Americano pero peruanos” le respondimos, “¡Ah, que buena onda!” dijo ella. La flaca al toque habló con el lechero de Javier y la invitó a la casa, ella medía como unos 1.65, pero estaba completita y apretadita. Este huevón de Javier hasta ahora no sé como hacia para levantarse tanta hembra, si ni siquiera era piedrón, ja, ja, ja; mentira, Javicho tenía lo suyo y harto floro con las chicas. Ya en casa nos tomamos unos traguitos, pusimos música y Javicho con la chata comenzaron a bailar mientras nosotros mirábamos nomás. Así que este pendejo se la llevó al toque a su cuarto y empezaron a hacer el amor. Lo único malo para nosotros, que estábamos aplaudiendo, era que la flaca gritaba mucho. Gracias Toto por escribir, si amigos, esa petisita o chaparrita me cayó del cielo, lástima que solo había una chica para los tres. TOTO GALLO Este señor (que es como mi hermano) merece mención aparte. Lo conozco desde Lima cuando corría olas grandes en Pico Alto y tenía una camioneta Ford Ranger negra que llevaba en la placa el nombre del mismo lugar. Le encantaba tocar las tumbas, escuchar Santana y comprarse instrumentos musicales cada vez que podía. El vivía en San Diego, pero cuando íbamos a la casa en Rosarito, México, nos metíamos unas vaciladas de la patada con toda la gente de la zona, aparte que se conocía a toda la policía de Tijuana. Hoy en día vive en Hawaii desde el año 95, fecha en la cual lo visité y me atendió como todo un gran amigo y excelente anfitrión, siempre servicial e incondicional. Así que en este libro te recuerdo mucho y quiero decirte loco que te quiero como mierda, porque eres y seguirás siendo siempre mi gran amigo. TRES DIAS PRESO EN SAN DIEGO COUNTY Esta parte de mi vida es muy dura para mí pero igual quisiera mencionarla. Era el día de acción de gracias y todos viajamos para México, ahí estuvimos surfeando como de costumbre e hicimos motocross con las motos de Toto, entre nosotros también se encontraba Tito, un peruano que lo conocí en el Valle de San Fernando. El día domingo después de haber pasado por un buen fin de semana largo ya me tenía que regresar a USA para esto yo me había venido en una camioneta Cherokee Chief 88 color azul y me regresaba solo, Tito me pide que lo lleve, primero pasamos por la frontera donde habían tres veces más autos que en el peaje al sur de Lima, luego nos tocó pasar por inmigración de los Estados Unidos y el oficial nos hace una pregunta: “¿Cuánto tiempo han estado en México?”, a la cual respondimos: “Tres días Mister, por el feriado”. Entonces nos piden papeles y yo le muestro

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Javier Meneses Velarde mi tarjeta de residencia y Tito su pasaporte, el oficial se lo lleva y lo pone en la computadora y cuando regresa le dice a Tito que su pasaporte había expirado y pide que lo acompañe. En resumidas cuentas nos mandaron a un puesto de espera, nos tiraron a 2 perros para oler si había algo raro en la camioneta y nos revisaron. A Tito lo deportaron a México y a mí me metieron preso a la cárcel del condado de San Diego acusándome de tráfico de ilegales. Decían que yo le iba a cobrar a Tito por pasarlo, no lo podía creer. Así que llegué y me ficharon solo por entrar, luego hablé con un oficial y creyó mi versión pero igual necesitaría un abogado. La firme, fué que pasé tres horribles días en cana rodeado de negros grandazos con miradas intimidantes, chicanos y blancos con cara de locos, misma película. Las dos primeras noches no dormí, me eché siempre boca arriba, nunca de costado. Ahí me hice amigo de un pata blanco que vivía en Ohio y estaba preso por intentar meter 4 kilos de cocaína a su tierra donde los vendería. El me aconsejaba que hacer. Bueno, llamé a mi brother Steve Cuccio y me mandó a su abogado, luego pagó 4000 dólares de fianza para salir. Al cabo de 3 meses fué mi juicio y gané, mi abogado peleó el caso con dignidad, salí libre pero pasé el susto de mi vida, el fiscal pedía 15 años de cárcel y multas de 100,000 dólares. A Dios gracias en ese país si se aplica la justicia y no hay que estar arreglando como otros países. PIPELINE HAWAII 89 Motivado por el éxito del material que llevé a Lima, viajé a Hawaii para grabar el Campeonato de tabla Pipeline Masters 89, una de las olas que revienta en forma de tubo más impresionante del planeta. Ese día corrían los peruanos Pierre Rodrigo y Magoo de la Rosa. El loquito Pierre se mandó con todo pero no tuvo suerte así que no pasó, en cambio Magoo se aventó sus olones y pasó dos rondas. Con Viruta entrevistamos a Tom Curren (tres veces campeón mundial), Tom Carrol (ganador del evento), Michael Ho, Mark Occilupo entre otros, además de registrar en video todas las olas del campeonato. De vuelta a mi casa en California ya teníamos otro súper material así que lo editamos y salió mejor que el primero, entonces decidimos volver a Lima una vez más. Para esa época, mi primo Victor (Viruta) y Yo, constituimos la compañía audiovisual “The Video Makers”; no solo filmábamos videos de surf, sino también, matrimonios, despedidas de solteros, fiestas, etc. Un día, sorpresivamente, antes de viajar a Lima, recibo una llamada de mi pata Tony Danza, el actor, quien me pide convocar a un casting para una bebida gaseosa, querían escoger tres chicas: Una rubia, una pelirroja

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El Sueño Americano y una morena, y así lo hicimos. Les juro que por lo menos asistieron unas 60 chicas californianas, todas riquísimas y lindas, ¡Se imaginan! Ninguna bajaba de ocho puntos. Tony escogió sus tres chicas y Yo recibí mi plata, ya estaba trabajando para Hollywood, ¡Si señor! Luego, el me presentó a un productor de Hollywood que trabajaba con Dustin Hoffman y Tom Seleck (Magnum PI), y pidió que le consiga un carrito de helados para una secuencia de la serie, en la cual, Tom Seleck era un detective privado que conducía un espectacular Ferrari rojo, quien descubrió a un traficante que usaba el carrito de helados como fachada para vender marihuana. Yo le conseguí el famoso carrito. También me cayó buen billete por esa chamba. Al llegar a Lima, lo primero que hice fue visitar a mis padres, ellos siempre apoyaban mis decisiones, yo por mi parte tuve una linda y sincera amistad con mi madre y a ambos los quería por igual. Los llevé a pasear y a comer, mientras les contaba como me había ido. Luego me junté con mis socios y les pedí avanzar en la disco, ya que en dos meses debíamos inaugurar. Fue una tremenda inauguración, todo Lima estaba ahí: Carlos Golo, Chachi Frayre, Chino Malpa, todos los surfers, Beto, Tommy Ríos, Jaime, Enzo R, Jorge Manzanita, Bernardo García, las aeromozas de Viasa, Javier de Martin, Lalo, Roco Hanza, Milton Wilard, Luis León, M Hanza, Vivi Tapia, Las Zimermann (Monica, Susana y Alexandra), las flacas mas lindas de Lima, Gustavo Cerati y la gente de Soda Stereo. Todo un éxito, era la disco de moda en Lima. Como la disco ya caminaba, yo me puse de Gerente General para tener más control sobre mi negocio debido que era el socio mayoritario; lo malo en esta época, era que habían bombas por todos lados por culpa del terrorismo y el sol bajaba cada día más. Lo jodido fué que puse mi dinero en el banco en dólares y cada vez que quería retirarlo me lo daban al dólar MUC, que era la mitad de lo que valía, ósea que cada mil que depositaba, cuando era retirado, los cambistas me lo pagaban a la mitad, ósea 500 dólares. Ya era conocido en Lima y la última película que traje, la exhibimos otra vez en el Pub Los Olivos, en el Club Terrazas de Miraflores y por supuesto en Clips. El éxito del video fue tal, que un buen día se me acercó el productor Manuel Fazio del entonces conocido programa: Acción, de canal 13 y me propuso mostrarlo en la tele sin imaginar que año y medio mas tarde ya radicaría en Perú, teniendo mi propio programa llamado: “Zona de Impacto”. Volviendo a mi vida personal puedo contarles que en esa época yo ya tenía mi enamorada en Lima, no diré su nombre por respeto pero solo

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Javier Meneses Velarde mencionaré que además de ser una chica profesional, guapísima y de buena familia, me quiso de una manera muy especial y como hombre me porte mal con ella. Si bien es cierto aún no me sentía preparado para sentar cabeza, ya gozaba del éxito en mi negocio. Las chicas llegaban de todos lados siendo cada noche una aventura diferente, recuerdo hermosas chicas y modelos viniendo a mi discoteca: Silvia Caballero, Vivi Tapia, Cecil, las hermanitas Carol y Lucy Collantes y cinco aeromozas de Viasa que llegaban cada 20 días jugueteándose como locas; otros que aparecían eran Jaime Baily, Los Nose Quien y Los..., el tío William, Luis y Luigi León, Gisela Hawra, Karla Bustamante, Juancho Cutollo, Oswaldo Veles, entre otros. Tano y la collerita del Clan Caligula; también se aparecían, pero todos se portaban bien. Buen trabajo hicieron mis socios Rocky y Vito en la inauguración y captación de socios. Gracias a ellos la disco reventaba. De vuelta a las experiencias en la disco hay una en especial que quisiera recordar. Era de noche y estaba sentado en la Zona Vip con una amiga y una pareja, en eso un pata de la disco llamado Samir (un peruano de origen palestino) me dice “Javier estoy con las rumberas afuera y tu portero no las deja pasar” y yo, que no tenía idea de quienes eran le pregunto “¿Quienes son las rumberas?” y me dijo “Las Rumberas de Juan Carlos”. Bueno llamé a Olaechea (el portero) y le dije que las hiciera pasar. De pronto entraron seis yeguas (como dicen los ches) en jeancitos apretaditos y otras en mini, todas buenazas con sus tacones talla 12. Todas eran mamasotas pero una en especial una llamada Fedra López que tenía unos ojazos verdes, súper cuerpo, cabello rubio cenizo, largo y ondulado, ella era una argentina que vivía en Venezuela y su madre era la mujer de Juan Carlos. Cuando la ví y me la presentaron quedé muy anonadado, tan es así que no sabía que decir, entonces ella tomó la palabra y me dijo “Mira mi amor ¿Acá no tocan merengue?” Entonces reacciono y le respondo “Claro que si, como no”, corro y le digo a Otto León, que en esa época era DJ, que ponga merengue y al toque salí a bailar con Fedra una y otra vez, luego me pidió un wiskisito y fuimos a mi privado donde conversamos como hasta las 4 de la mañana y la pasamos de maravilla. Al día siguiente la recogí del Hotel Sheraton donde se presentaban y nos fuimos a almorzar. Luego de pasear por Lima y La Costa Verde, la llevé al restaurante El Salto del Frayle, nos tomamos una botella de vino y degustamos cebiche entre otras cosas. De día la belleza de esta chica era impresionante, con abundante cabello que adornaba su rostro, de piel muy suave y ojos verdes

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El Sueño Americano que te llevaban al mismo cielo. Así que hicimos “Click” y estuvimos juntos como dos semanas, luego siguió con su gira y no volví a verla más hasta agosto de 1996 cuando fui a Caracas a un evento mundial de motocross. Aquella vez cenamos y conversamos de todo, ya para ese entonces era una actriz y se había casado con un torero colombiano con quien tuvo 2 hijos. Al año siguiente, volvió el espectáculo de Juan Carlos y su rumba y en lugar de Fedra López llegó Diana Carolina, una rubia venezolana que medía un metro setenta y cinco de estatura y tenía ojos cafés. Regresé a USA con la idea de trabajar fuerte un tiempo más para venir a quedarme en el Perú por tiempo indefinido, pero de regreso pasé por Jamaica, tenía un boleto de oferta que pasaba por otro destino con estadía incluida. Me recogió un “Rastafara” en su taxi para llevarme a un hotel en Montego Bay, así que todo el camino estuve escuchando música de Bob Marley súper relax. En el hotel participé en un concurso del mejor bronceado y como venía de Lima quemadazo, gané el premio que consistía en cenar y beber todo gratis en el restaurante del hotel. Allí conocí a una enfermera de 24 años quien me felicitó por el premio que había ganado, luego bailamos y nos hicimos amigos. A mi regreso fui a visitarla a Chicago donde ella vivía, de paso que aprovechaba en conocer esta linda ciudad llena de recuerdos. Entre Karen y yo solo quedo una fugaz amistad. Llegué a California y vendí un lote de carros que tenía, con eso me pude comprar equipos nuevos de filmación y una cámara de fotos marca Nikon. Así que dejé todo en orden para viajar y quedarme una temporada larga en Perú. Entonces todos mis amigos incluyendo a Hugo García, Foncho, Golo, Miguel, Marita, Marco y Héctor León Velarde se juntaron y me hicieron una despedida que por cierto fue muy emotiva. Gran parte de mis cosas no las pude vender y tuve que dejarlas en el garaje de la casa de mi primo y en un almacén. VUELTA A LIMA - DISCO Y DIANA CAROLINA Regresé a Lima en enero de 1990, la cosa estaba fea y cada vez había mas atentados terroristas, el transito era un caos, la pugna por el poder estaba entre Mario Vargas Llosa y Alberto Fujimori y la moneda peruana estaba por los suelos mientras yo me preguntaba al igual que mis amigos ¿Que diablos haces en Perú cuando todos quieren largarse de aquí? Yo no sabía si hacia mal o bien en quedarme en Perú, pero la cosa era que después de 10 años afuera y haber cumplido con todos mis objetivos solo quería apostar por mi patria y no había nada de malo en eso, aparte que era dueño de la mejor discoteca del momento a pesar que ya habían abierto

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Javier Meneses Velarde el Keops y el Red and Blue. En Clips paraban: Viola Polastri y también Chuchi Díaz quien iba acompañada de Tano al que involucraron con el caso Calígula. En ese tiempo Chuchi Díaz era menos voluptuosa y más bonita de lo que es ahora, aparte que usaba el cabello castaño y labios naturales. A quien también veía en al disco era a Bernardo de Romaña, Horacio Luccio y Lucho Escantarelli, todos del mismo clan pero como dije anteriormente siempre portándose bien aunque en la calle fueran terribles. Un día de octubre de 1990 llegaron los toreros de la Feria del Señor de los Milagros: Jose Mari Manzanares, Victor Mendez y A Galan. Pero también llegó el show de Juan Carlos y La Rumba Flamenca todos hospedados en el Hotel Sheraton. Fedra Lopez no llegó pero en su reemplazo pusieron a la espectacular caraqueña de 20 años Diana Carolina quien tenía un cuerpazo. Ella era alta, rubia y de ojos café, pero lo que más me gustaba era su acento, que te enamoraba solo de escucharlo. Ella salió a comer con el Torero Jose Mari Manzanares y el pata estaba como loco por Diana, hasta que un viernes, todas se aparecieron en la discoteca como a las 2:30 am, luego de haber tenido un show. En eso, Olaechea, mi administrador, me dice: “Sr. Javier, ahí están las rumberas” y Yo, recontra contento le dije: “Que paaasen”. En eso se aparece Carlitos quien era su coreógrafo, que por cierto era dominicano y gay; me abraza y me dice: “Hola Javi, ¿Como estas?”, “Bien, que gusto verte” le respondo y entonces rápidamente me presenta a las chicas diciendo: “Miren chicas, el fué novio de Fedra”, ¡Que tal introducción!! Me dije a mi mismo, desde ya estaba ganador. Luego nos dirigimos a la Zona Vip y ordené dos botellas de champagne para todos, conversamos y yo mosca hice que Diana se sentara a mi lado. Mis socios andaban como locos y a Jaimito le ligó con una de ellas. Luego le dije a Diana para bailar antes que alguien me atrase, inmediatamente el DJ puso pachanga como hasta las cinco de la mañana y de ahí nos fuimos a la discoteca Casa Blanca a pasarla los dos solitos, luego de unos tragos ya era mi amorcito y nos besamos apasionadamente por largos minutos. Que linda chica, bailamos hasta el amanecer y la dejé en el hotel como a las seis de la mañana. Después de dos días la llamé y me dijo que pasara a buscarla, fui, la recogí y la llevé a la calle de las pizzas. Ahí me comentó que el torero no la dejaba en paz e incluso me enseñó un recorte en el diario que decía “Bella rumbera venezolana conquista corazón de Torero Manzanares”, la flaca se reía de todo esto ya que según ella nunca había pasado nada entre ambos. Diana y la Rumba actuaron en Lima como diez días más de los cuales nueve los pasó conmigo. Esos momentos fueron días de paz,

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El Sueño Americano música y amor, el cual había tocado nuevamente a la puerta de mi corazón y con mucha fuerza, porque indudablemente teníamos harta química. Diana decidió renunciar a la Rumba y se quedó en Lima en la casa de una de las chicas del coro, cuando el tío Juan Carlos se enteró por el periódico que decía: “La bella rumbera venezolana fuga con empresario peruano y no con torero Manzanares” se molestó horrible tanto así que se peleó conmigo y con Diana ya que tenía un contrato para toda una gira en America del Sur, así y todo nos fuimos juntos a Paracas como una semana de luna de miel. Nuestra relación mejoraba día a día y ya planeábamos en casarnos. Luego de varios meses juntos quedamos en que yo vendería mi parte de la disco para viajar a Venezuela a pedir su mano, luego de eso casarnos e irnos a vivir a Perú. La noche de la despedida salimos a cenar y a bailar Lambada al Keops, luego de eso nos fuimos al hotel e hicimos el amor toda la noche de manera subliminal, con mucho cariño, amor y ternura donde nos juramos amor eterno. Al día siguiente Diana viajó a Caracas a esperar por mi, mientras tanto ya la estaba extrañando y sentía que no podía vivir sin ella, inmediatamente traté de vender la discoteca lo mas rápido posible, pero no era fácil. Mientras tanto la situación política en el Perú había cambiado, ya no estaba mas Alan García en el Perú como presidente, Fujimori le ganaba a un favorito Vargas Llosa en la segunda vuelta. Luego venía el famoso Fujishock (ajuste de precios) por supuesto que la ciudadanía y el país entero estaba desconcertado, el terrorismo crecía a pasos agigantados; mientras que Sendero asesinaba, el MRTA secuestraba empresarios a diestra y siniestra, la situación en el país se tornaba caótica, y para colmo de los colmos, estalla un coche bomba en la calle Tarata en pleno centro de Miraflores. Era momento de reflexionar... Si, mi Sueño Americano se me había cumplido, ahora tenía otro, era el de triunfar en mi tierra, tener un programa en la tele, producir campeonatos mundiales de tabla; ¿pero como así?, aparece Clae como gran alternativa de negocios, coloco gran parte de mi dinero en esta banca paralela, no logro vender mi discoteca, el terrorismo crece, ya estaba pasando mucho tiempo desde que Diana se fue (amor de lejos, hummm) y todo este sueño empezó a convertirse en una pesadilla, una gran y terrible pesadilla, sin duda era: La Pesadilla Peruana.

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Pegandola de Modelo

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Discoteca Clips,

San Isidro. 1990

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Discoteca Clips,

San Isidro. 1990

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Javier

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En Piccadilly Circus,

Londres Inglaterra 1991 175


GLOSARIO - Parquear : Estacionar - Hembrita : Chica, mujer - Chochera: Amigo - Órale : Apúrate - Batería : Grupo de amigos - Cachar : Agarrar - De volada: Al toque, Ya! - Bato : Muchacho, tipo - Guachar : Ampayar - Chingar : Matar, joder - De poca madre : De la p… madre - Abusado : Mosca, trucha - Chicano: México-americano - Eu : Yo - Roberto Carlos : Hurtar, sustraer - Vocé : Tú, usted - Vitrín de lex : Enorme en Belga - Fazer : Hacer - You’ll be dead : Estarás muerto - Falarme : Decirme - Watch out! : Mira, ¡Cuidado! - Asshole : Huevón - Fuck off : Arranca, vete a la m... - Dishwasher : Lavaplatos - Pinche cabrón : Vivo, pendejo - Oh really? : ¿Franco? - Guantalamera : Arriola, tiempo que no la ve. - Can you dig it? : ¿Puedes entenderlo?, ¿Computas? - Fuck you! : Si no lo sabes entonces busca en el diccionario, - You dick head!

Por Yony Pacheco 175


resumiendo... Cuando hago un balance de mi vida hasta ese entonces me doy cuenta que el Sueño Americano se me había hecho realidad y pude conquistar América. Llegué a U.S.A., aprendí a hablar inglés, obtuve mi visa, estuve en los mejores conciertos: Hector Lavoe y la Fania All Stars, The Police, The Rolling Stones, Madonna, Michael Jackson, Santana entre otros. Corrí olas en California y Hawaii, conocí Chicago, New York, Miami, Las Vegas, Texas, Arizona, Denver, San Francisco, México y tuve enamoradas gringas de todas formas tamaños y nacionalidades. También logré ver a Muhammad Alí, Elton John, Jack Nicholson, Al Pacino, Robert de Niro, Tony Danza, Farrah Faucet, Denni Moore y hasta con algunos convercé. Conocí Disneylandia, Universal Estudios y patiné en Venice Beach, presencié carreras de autos, indy 500 y Formula 1, ví jugar a los LA Lakers y boxear a Sugar Ray contra Marvin Hagler. Y lo más importante, hice bastante dinero y me di la gran vida, incluso como para darme el lujo de regresarme a mi país a poner un negocio. Realmente Dios y el destino me sonrieron, no lo creen amigos.

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epĂ­logo

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AG E N C I A E D I T O R I A L - M A R K E T I N G Y P U B L I C I D A D

EDITORIA L

SAC.

CABEZA BLANCA

S AC .

Ra simi, occulliciusa accabo. Ita solorum et velis expliquas doloris arias iusandelest expel magnamusam reicta is volent rest officae nonsedis et quamusa atem fuga. Itatat voluptae. Et aut fugiatem rerorum quassen dellorepudit asperi nempori delitae. Ulpa ipsum que acepudae


El Sueño Americano es el relato verídico de un joven limeño de clase media que desde niño soñaba conocer Estados Unidos. Pasear por Disneylandia, patinar en las playas, correr olas en California y Hawáii, tener enamoradas gringas, conocer artistas de Hollywood, hablar inglés y por supuesto hacer dinero. A Javier, quien lo conoce, sabe que es un tipo simpático, emprendedor, carismático, muy buena onda y con buena vibra. Él nos confiesa en primera persona y con el léxico natural que le conocemos, todas sus aventuras vividas y cómo logró ingresar a Estados Unidos arriesgando su vida por la peligrosa frontera Mexicana. Conozcamos la historia del “Rey de los Calendarios”.

Sueño Americano  
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