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José Luis Vallejo Marchite

Libro de Horas

UNIVERSIDAD MARCELINO CHAMPAGNAT


Libro de Horas


JosĂŠ Luis Vallejo Marchite

LIBRO DE HORAS


LIBRO DE HORAS, 2014 © José Luis Vallejo Marchite © De esta edición, Fondo Editorial de la Universidad Marcelino Champagnat, Av. Mariscal Castilla, Nº 1270 Santiago de Surco-Lima RUC: 20111580996 www.umch.edu.pe Telf.: 449 0499 Ilustraciones: © Mercedes Molina-Niñirola Diseño de Carátula: Richard Acuña Velásquez Prólogo: Ignacio Salvador Ayestarán Primera edición: abril de 2015 Tiraje: 500 ejemplares Hecho el depósito legal en la Biblioteca Nacional del Perú N° 2015-05968 ISBN: 978-612-4194-11-5 Impreso en Lima, Perú - Printed in Lima, Perú Serv. Graf. de: Anghelo M. Rodríguez Paredes Jr. Nicolas de Piérola 161 Lima-07 Telfs. 980-965729 / 5256380 Prohibida la reproducción total o parcial de la siguiente obra, sin el permiso expreso del autor.


A mis amigos Ignacio García García, Mercedes Molina-Niñirola, Ignacio Salvador Ayestarán y Lola Calderón.


Libro de Horas

Prólogo De la luz a la Luz Libro de horas, el penúltimo poemario de Vallejo Marchite, es un oratorio poético lleno de luz y sereno sentir. La configuración hebdomadaria del Oficio Divino1 trasladado al oficio poético es la forma estructural más natural para este salterio personal. Recoge cuarenta y dos poemas estructurados en polípticos de seis poemas para cada día de la semana, de Lunes a Domingo, conforme a la división temporal de las horas canónicas. La gestación de este libro se desarrolló a lo largo de 14 meses: los poemas están datados de Agosto de 2013 a Octubre de 2014. Cuatro escenarios geográficos peninsulares de referencia concretan la génesis creativa del poemario: Monasterio del Paular2, Villa Onuba , Monasterio de Tulebras4 y Alicante5.

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El Oficio divino o Liturgia de las horas es el conjunto de oraciones oficiales, fuera de la misa, de la Iglesia católica. Estas oraciones eran observadas principalmente por las comunidades monásticas. En ese ambiente se desarrollaría en su plenitud el canto salmódico y la música litúrgica con el canto gregoriano.

Según el Concilio Vaticano II, se distinguen dos niveles de celebración en la liturgia del Oficio divino: Horas mayores y Horas menores. Laudes y Vísperas, junto con el Oficio de lectura –conocido desde antiguo como Maitines- conforman las Horas mayores; la Hora intermedia –Tercia, Sexta y Nona- y Completas conforman las Horas menores. 2

El Real Monasterio de Santa María del Paular está situado en el municipio de Rascafría, en la vertiente madrileña de la Sierra de Guadarrama en la Comunidad de Madrid.

Desde su fundación en 1390, fue monasterio cartujo. Desde 1954, es abadía benedictina. En la actualidad, los monjes ocupan una parte del monasterio; parte del palacio se ha reconvertido en hotel frecuentado por los madrileños, por su bello emplazamiento en el Valle del Lozoya, rodeado de montañas de más de 2000 metros y últimamente cerrado.

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Dos rasgos expresivos se muestran con especial intensidad en este poemario: el paso del tiempo -con un acendrado sentimiento religioso del vivir cotidiano- y la serena aceptación del destino del hombre que lucha con determinación y esperanza por su fe. Las horas y la luz son los motivos esenciales con que se desarrolla el tema del libro: la crónica cotidiana del alma, en busca del sentido de la vida, de la luz a la LUZ. Por su estructura regularmente sistemática –una semana con siete días de seis preces, en seis poemas cada día, sería monótono un análisis estilístico, que forzosamente habría de incurrir en referencias redundantes –sus rasgos cada hora en cada día- y casaría mal con un poemario salido de la experiencia espiritual más personal e íntima del poeta. Con el marco geográfico de la creación de este salterio poético –Madrid, Huelva, Navarra y Alicante- como referencia estructural y teniendo en cuenta lo dicho anteriormente, recurriremos a la paráfrasis poética explicativa para intentar un sencillo acercamiento a esa experiencia.

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En el término de Fuenteheridos, en la Sierra de Aracena (Huelva), Villa Onuba es una casa de descanso, retiro y oración, a cargo de los Hermanos Maristas desde 1955. En la finca donde se encuentra, existe un espléndido jardín botánico con más de 120 especies diferentes.

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Situado en Tulebras, pequeño municipio de la Comarca de Tudela (Navarra), el Monasterio de Santa María de la Caridad, desde su fundación hacia 1157, es el primer monasterio femenino de la Orden del Císter en España. En 1957, Tulebras abrazó la ramificación Cisterciense de la Estrecha Observancia, u Orden de la Trapa. Actualmente, la comunidad monástica está compuesta por 26 hermanas, que elaboran dulces, productos cosméticos, trabajos de artesanía y encuadernación y regentan una pequeña hospedería.

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Desde 1907, y tras diversas vicisitudes, existe en Alicante el Colegio marista Sagrado Corazón. En las instalaciones del actual colegio existe también Residencia de Hermanos Maristas. Dicho colegio fue el último destino docente en activo de J. L. Vallejo Marchite y es la residencia actual del autor.

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Libro de Horas

La búsqueda ( Monasterio del Paular) Entre el azul de la mañana y el amarillo temprano de las hojas que anuncian el otoño venidero, el poeta se asoma a la ventana y busca. Las preguntas se suceden: el hombre invoca a Dios y, suspendidos sus sentidos –ciego y sordo-, se adentra en su corazón para saber y esperar. En la encrucijada de la luz y la sombra, sale a su encuentro y decide encaminarse hacia la luz. La voz de Dios cruza su corazón y se lo riega, mientras el poeta se interroga y duda del hogar de sus versos para su acogida. El declinar de la luz de la tarde en la ventana genera la certeza: en una aritmética sentimental de sumas y restas, la voz de Dios se adiciona, nace y crece desde dentro y llega la certeza.

Los silencios del sur (Villa Onuba) Del Guadarrama a Aracena, rodeado de Dios por todas partes, el poeta conjura los silencios cobijados ahora en la mañana azul meridional. Busca entre olivos y aceitunas niñas el óleo balsámico para que el corazón herido rompa, definitivo, la soledad y el silencio de su voz en el pozo. Al amanecer, el silencio se hace voz mientras, tras la ventana, el poeta mira al viento y oye la luz. Se oye a Dios que habla en las primeras luces y señorea los árboles, el agua, los pájaros, el mundo que nace y alumbra la mañana. Mientras la mañana crece, crece y se afirma la certeza de Dios: está y es la Luz. El poeta confeso y decidido, explica el error de su ceguera e invoca la esperanza. Al rumor de la vida, pesa Dios en la sombra de los árboles. La duda surge de nuevo en el caminar del día hacia 11


su final. Pero se deshace, efímera, en el refugio interior al que se acude. Allí, en el silencio del sur, en las orillas de la luz, habita la noche de Dios, brújula del alma que siempre marca el norte.

La dialéctica de la piedra desnuda (Monasterio de Tulebras) Al rezo de los salmos de la aurora, pasea el poeta su soledad de claustro en busca de Dios. En su diálogo interior formula sus preguntas, que, entre lo decible y lo inefable, surcan la luz primera. El mundo –las cosas, el campo, la naturaleza- hacen coro con el poeta en su loa dialéctica. Y el campo en carne viva refleja su anhelo de sumarse al cántico del día amanecido. El otoño incipiente se descuelga sobre la piedra desnuda, recogida en la sombra: el poeta se abraza a la campiña; la lluvia apunta sus agujas sobre los versículos de su salmo que resuena en las altas bóvedas del claustro y en la mañana que crece. Llueve la luz cenital de mediodía sobre el corazón invadido del poeta; brilla su mirada, anclada en esa luz que invade y acaricia el silencio. Mientras la tarde nace, sus palabras se unen en plegaria lenta a los ojos de Dios. Cuando la tarde desvela su secreto, tiemblan las palabras que salen al encuentro: Dios permanece y mira en el umbral tembloroso de la noche que se anuncia. El camino de la luz termina y deslumbra la noche. Terminan también las preces del poeta. Su voz y la de Dios se cubren de silencio. Llega la noche con su pureza a cuestas. Una lágrima temblorosa se desliza por los ojos del poeta; su vida se sostiene en la silenciosa voz que tercamente escucha, mientras el mundo duerme lejanamente. 12


Libro de Horas

Plegaria frente al mar (Alicante) Convocado de nuevo por el alba, el poeta vuelve al encuentro de Dios, mientras sus ojos adivinan montes, azules tejados y azoteas de un paisaje familiar y cotidiano. La noche se resiste a morir y el clamor de su voz espera el amanecer. Con el gozo de la luz del amanecer, canta el corazón su letanía, mientras despierta y escucha la voz callada que le escucha, descansando bajo sus ojos. Los pájaros del otoño cruzan la niebla de la vendimia, mientras la luz se derrama sobre la vida. Respira la luz de la esperanza en el pecho del poeta. Entre huertas, naranjos y granados, viajan en tren los ojos del poeta que rezan contemplando la lluvia y el tiempo detenido en el mar, en la sed de Dios. Su regreso será el agua curativa. Se encienden las palabras en el corazón, ante la luz. Miran el mar los ojos del poeta y miran el empeño de su Libro de horas. En él cabe el dolor, la luz y la ternura, la vida y su cansancio, los álamos del pecho que acogen en sus ramas la esperanza de Dios, la segura respuesta a su llamada, la serena cercanía de la más alta luz. Los charcos de la lluvia borran las huellas de la luz triste de un cielo de hojalata. A veces, la luz no es suficiente para el camino del hombre. Grita la tarde, mientras las horas se van. El poeta ofrenda su cansancio, el trabajo de la jornada, en el rezo vespertino. Cuenta la crónica del día que termina, con su equipaje de penas y alegrías a las espaldas. El hombre llega, con su caminar de leguas, a las puertas del sueño. Las fuentes de la noche reflejan los ojos de Dios en el agua clara de la luz que agoniza. 13


De la luz a la Luz, el poeta vive lo que la luz le brinda y celebra en sus ojos los altos palomares del aire dominical. La luz del ayer ya no brilla; sólo la luz que inventa un nuevo día. Un nuevo amanecer traerá consigo, a la espalda del viento, las preces y los salmos de otro Libro de Horas que brillará de nuevo con sus salmos. Antes de que termine el último rezo de las últimas Completas de su vida, de la luz a la Luz, todo se habrá consumado.

Ignacio Salvador Ayestarán La Alcayna, El Sotillo, Noviembre, 2014

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LUNES


Libro de Horas

MAITINES En la mañana azul, el aire maniatado. Silencioso El Paular, el monasterio, al pie del Guadarrama. Solo el rumor herido del Lozoya, queja de amor, se eleva más allá del silencio, y la cansada ternura de los monjes que ahora entonan la salmodia del lunes cinco de agosto. Amarillea la vida en las primeras hojas, que anuncian un otoño que queda aún lejano. Hay frente a mi ventana monacal piedras desalentadas, algunos restos de esplendor pasado y la vida parada ante una puerta que es como una pregunta sin respuesta. Yo sigo atareado en dar con Dios en la mañana azul. Monasterio de El Paular, 5-8-2013

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LAUDES ¿Dónde andas, Dios, en la mañana azul? Si alzo la voz, se pierde en el silencio. Dios sigue estando claro, dejó escrito el poeta Manuel Alcántara, pero yo no lo veo. ¿Qué te pasa, Señor, y qué me pasa? Soy un hombre de barro, una sombra fugitiva que busca y que no encuentra. TÚ y yo, cada mañana, paseamos nuestros silencios, nuestras soledades por los mismos caminos polvorientos, pero no doy contigo. Y, sin embargo, estoy rodeado de Ti por todas partes. Al no sentir tu voz, entro en mi corazón: quiero saber de Ti, de mí. Entonces me dan ganas de hablarte, pero sigo callado mientras mido la hondura donde TÚ me esperas como a llama fracasada. Monasterio de El Paular, 5-8-2013

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Libro de Horas

TERCIA De regreso de mí, salgo a tu encuentro mediada la mañana. Me he visto dando vueltas y esperando. Tengo llena de sendas la memoria, de aleteos del aire entre los árboles, de sombras y de alguna dudosa encrucijada. He salido a tu encuentro “extrañamente humano”. Por eso, no sé si es todo tierra de Dios por donde piso. TÚ tienes que sentirme en cada paso, escuchar mi jadeo en esta oscura búsqueda. Pero eres TÚ, Señor, el que decide si te muestras en medio de esta luz o me estás esperando entre las sombras. Yo, por si acaso, quiero gestionar bajo esta luz mi vida. No lo tomes a mal, porque bien sabes “que la verdad se ve más clara con la luz”. Monasterio de El Paular, 5-8-2013

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Libro de Horas

SEXTA Llevo ya mucho sol sobre mis hombros, pero sigo soñando como sueñan las piedras del camino. De vez en cuando miro hacia la altura: queda nieve para un poco de tiempo en la cumbre asombrada de Peñalara. No necesito ascender para sentirla, me basta su inminente cercanía. Hubo un tiempo en que Dios instaló el campamento en su blancura. Ahora la voz de Dios me cruza el corazón en el bronco resol del mediodía como tendida lluvia. Y me lo riega. Entonces me decido y le pregunto: ¿Es verdad que tu amor se quema en estos versos? Monasterio de El Paular, 6-8-2013

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VÍSPERAS Sé que estás. Yo lo sé: me naces desde dentro. Va creciendo la tarde más allá del cristal de mi ventana. Crecen hacia dentro el temblor, el aire, la alegría mientras la luz decrece. Levemente se nota un olvido de luz en el lento crepúsculo. Ya mi pena no es pena ni es tu pena, acaso un algo de nostalgia, lejos del mar, en estos parajes solitarios con la montaña al fondo. Lo demás ya no cuenta. Cuentas TÚ, nada más, ahora que me creces desde dentro. Monasterio de El Paular, 6-8-2013

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Libro de Horas

COMPLETAS Llega la noche y tengo aún ciega la duda. PEDRO M. LAMET

Mi vida entre dos luces, y “TÚ durándome por dentro”. Y por eso te nombro mi DIOS-NOCHE, sin que la soledad y sombras envolventes me aíslen ya de TI. No me borres la senda luminosa por la que a mí has llegado y has dado, al fin, conmigo ahora que la niebla se recuesta en el valle. Monasterio de El Paular, 7-8-2013

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MARTES


Libro de Horas

MAITINES

A Juan Juárez

Después de un tiempo sigo atareado en esto de vivir, y sigo rodeado de Ti por todas partes. Ha cambiado el entorno, no la vida. Ya no son El Paular ni Peñalara referentes. Ahora son las tierras del Sur las que cobijan el silencio de Dios y mi silencio. A pesar de los años, “la vida se me ha vuelto una pregunta”: ¿Cómo todo mi ser es pura gratuidad, por qué misterio? A veces, solo un opaco eco de silencios es la única respuesta, otras tu voz me cruza el corazón como un viento nocturno entre pinsapos y secuoyas gigantes. Y es que TÚ nos atraviesas como un soplo. Atrás han quedado las cumbres, el rumor herido del Lozoya, la cansada ternura en la salmodia de los monjes y tanta piedra desmemoriada de lo que un día fue. Hoy me asomo a estos campos con olivos, en la mañana azul, como si cada rama presintiera 27


que ha de darme el aceite, sueño aún en la oliva, tan niña, que un día será bálsamo del corazón herido y caerá a lo hondo de mi callada voz para que ya jamás mi soledad vuelva a hundirse en un pozo de silencios. Villa Onuba, 3-8-2014

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Libro de Horas

LAUDES Amanece. Me asomo a la ventana y oigo al viento que juega con la luz. Dios me habla en esta luz, pienso. Y el viento oscuro se serena, derrotado en su afán por distraerme y por arrebatarme este gozo inefable de ver a Dios en cada amanecer. Empieza a hacerse voz el silencio, incendio fúlgido los recuerdos que no borró la bruma de la noche. ¿Alguien se ha preguntado en este amanecer por la Belleza que todo lo redime? ¿Se ha hecho sonoro el rumor de su vida en este instante? Todo devuelve ya su luz al día porque “todo lo asume esta luz y lo consagra”. Son luz los árboles, la limpidez del agua, el canto de los pájaros. Y por eso son tantos los rostros de la luz. Villa Onuba, 3-8-2014

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TERCIA La claridad del día es compatible con todos mis errores. MANUEL ALCÁNTARA

La luz es para el día, pero TÚ eres para nosotros porque estás en la luz y eres la LUZ. ¿Cómo podría, oh Dios, vivir tanto esplendor sin confesarlo? Pero también confieso, mientras me va creciendo la mañana, que, a veces, no he sabido dar nombre a lo Inefable, ni comprendo por qué tu mirada no llega al corazón cuando tiembla la luz. ¿Eres como un extraño que llega con retraso o es que te he dicho no porque creo que ya, Dios, tu visita tiene color de cita postergada? No existen las razones que pudiera aducir, porque no hay razones. La claridad del día es compatible con todos mis errores. Por eso no te he visto dibujando en el cielo esta pequeña nube, y esperándome, mediada la mañana. 30


Libro de Horas

Tal vez he preferido seguir con mi ceguera a habitar unos ojos “tan verdes como el viento”. Espérame de nuevo, Señor, “cuando regrese de mi pozo de sombras”. Villa Onuba, 4-8-2014

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Libro de Horas

SEXTA Vuelve a hacerse sonoro el rumor de mi vida y se confunde con el acalorado canto de las cigarras, y TÚ me pesas como un fardo a esta hora de sexta, en que busco alivio a la sombra de encinas y alcornoques. Mis ojos, como si fueran pájaros, aletean, de norte a sur, por ver si a esta hora te hallo más cercano. Todos los que te buscan te tientan, dice Rilke. Sobre todo en las horas en que pareces más inaccesible. Nunca podré afirmar que no me has dado espacios donde anclar la mirada. Lo que pasa, oh Dios, es que no acierto con el nuevo camino hacia la aurora. Villa Onuba, 5-8-2014

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VÍSPERAS “TÚ haces mi soledad” porque no existe la soledad sin Ti. Esto lo saben pocos. Y hasta ignoran también que todo busca el sueño hermoso que nos hace uno ahora que “el horizonte va dejando de besar ya su luz”. En esta hora del regreso a casa en que termina o debe terminar el afán por las cosas y corre hacia el olvido la memoria de lo que ha sido, acudo a Ti, Señor, y me refugio en Ti. Y te digo: “Apágame los ojos, lanza mi mente al fuego, porque sigo llevándote en mi sangre”. Villa Onuba, 5-8-2014

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Libro de Horas

COMPLETAS Que cada luz tenga su noche cierta. JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ CORONADO

Ir en busca de Dios es abrazar la noche, abrazar las orillas de la luz en donde ÉL espera. Lo sabe el corazón que acuña sus secretos noche a noche cuando la soledad bate las alas sobre sus heridas, ¿Cómo no amar las horas más oscuras si Dios es tu vecino? Solo un muro tan leve como el sueño nos separa. Con el oído atento, se le oye respirar. Para ello hay que apagar el incendio de todos los recuerdos acallando sus voces: Dios habita el silencio y los susurros. También esta luz última de hoy tiene su noche cierta: es la noche de Dios que fija sobre el alma sus puntos cardinales para que, cuando quiera, entre y salga, libre, de su sueño. Villa Onuba, 6-8-2014

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MIÉRCOLES


Libro de Horas

MAITINES Todo lo que nos roza a Ti y a mí nos une.

RAINER MARÍA RILKE

Oyendo la salmodia de la hora primera de este día, he aprendido a escuchar los ríos, a pronunciar silencio, a incorporar a mi vocabulario la palabra alegría, a sentir en el alma tu dulcísima voz, a comprender que eres el umbral para acceder seguro a la perfecta soledad. La soledad nos roza, Dios solitario, y une nuestras dos soledades, porque mi soledad nace de Ti. A esta primera hora de la luz, todavía insinuada, en esta vastedad que recorren mis ojos, voy buscando un lugar como tus ojos con el solo deseo de mirarte y de mirarme en Ti. La alabanza, en esta luz primera, nos mantiene en intensa relación: es la hora, Señor, de lo decible; lo inefable, que eres TÚ, se queda en lo recóndito del corazón como vivencia única de amor. 39


¿Qué haré, entonces, Señor, Si TÚ eres la aurora que se extiende en las verdes llanuras de lo eterno? ¿Qué me dices?¿Me quedo paseando en el claustro solitario mi dolencia de amor o escudriño en el alma para que en ella todo “sepa llegar viviendo a su Infinito? Monasterio de Tulebras, 22-9-2014

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Libro de Horas

LAUDES

Me gusta tanto cómo cantan las cosas. RAINER MARÍA RILKE

Las cosas. TÚ las naces, Señor, cada mañana: el mar con su rumor eterno, un mar tan grande y tan azul como tus ojos, que arde sobre sí mismo y se recrea a cada instante; el alba que despoja de su nombre al olvido y le devuelve al día su luz nueva; los trigales ondulantes, las viñas, los olivos y esta encina de brazos retorcidos donde apuntan apenas las bellotas y donde he vuelto a colgar mis sueños. Son las cosas que cantan para Ti los laudes, mi Señor, cuando amanece. También mi voz se alza con las cosas. A veces pasa que me instalo dentro de ellas y que luego me recojo en las cosas sin más. ¡Cómo me gustaría alojarme dentro de Ti, oh Dios, como si fueras ese lugar perdido por el que sigo y seguiré soñando! ¿Cómo podré sacar de mí y de las cosas una voz sola, única, para alabarte a coro? 41


He leído en los salmos, que todo gira en torno a Ti, y el campo en carne viva dice que TÚ te sabes el nombre de las cosas que te alaban. ¿Me conoces a mí, Señor? Ellas no saben nada, simplemente despiertan, amanecen y se hacen cántico. Acaso nunca acabe de entonar estos laudes: lo que importa es que yo también sea un gran cántico. Monasterio de Tulebras, 23-9-2014

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Libro de Horas

TERCIA A veces se está cerca de increíbles prodigios, y las palabras, ciegas, tantean inseguras, buscadoras de luz, “porque la oscuridad nos llama a su ceguera”. Es la hora de Tercia de este miércoles primero del otoño. Quizás no logre recitar el último versículo del salmo porque apunta la lluvia que nos trae un algo de nostalgia de perdidas memorias: la nostalgia de Dios, lluvia temprana “que acabará perdiéndose hacia dentro”, como mis ojos. Piedra desalentada, el claustro se ha recogido en sombra mientras resuena en sus altas bóvedas el Salmo dieciséis: “Escucha mi plegaria, atiende a mis clamores, presta oído a mis súplicas”. Háblame Tú, Señor: me asustan las palabras del hombre mentiroso y traicionero. Hazme un poco más próximo a las cosas que se me van haciendo más fraternas: 43


Libro de Horas

los verdes sauces y los blancos álamos a la orilla del río; estas amplias llanuras abrasadas de mieses cuyas espigas aún se están cruzando, como afirma Praena, con las agujas de la vida; esa mirada fija de la aurora tantas y tantas veces repetida... Y más cercano a Ti, ahora que las sendas apuntan hacia el día. Monasterio de Tulebras, 24-9-2014

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SEXTA Volver a este lugar del corazón donde brilla una luz menos agria que la del mediodía; verte, oh Dios, a mi lado, compartir este sueño que somos, a sabiendas de que tu luz y tu verdad seguirán invadiéndome como esta dulce sombra o esta lluvia que me cala hasta el tuétano. Nunca me he preguntado por la belleza de la luz, ni dónde tengo anclada, Dios mío, la mirada: solo Tú sabes dibujar la gracia con que la luz descubre cada cosa y acaricia al silencio. Ahora me corresponde mirar si todavía queda algo de memoria de mis labios al musitar palabras que nacen de lo hondo del corazón y justifican mi vivir. TÚ te quedas viendo cómo me alejo de aquello que hice mío creyendo que era mío, cuando se puso en pie la noche... Y me quedé más pobre “como si todo aquello que he amado se hubiese sumergido entre tus aguas”.

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Libro de Horas

Lentos pongo ante Ti mis ojos -no busquĂŠis llanto en ellos “porque hace el llanto olvidar lo eternoâ€?por ver si son brocales de luz estos instantes primeros de la tarde en que se hace plegaria la palabra que brota del silencio. Monasterio de Tulebras, 25-9-2014

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Libro de Horas

VÍSPERAS ¿Qué clara contraseña ha abierto para mí la tarde? El viento “lava y aclara el sueño” frente a la noche, irremediablemente gran río turbio que arrincona vidas en las que cobran fuerza los fantasmas oscuros. Mientras tanto, ¿qué alta calma me llama a tu encuentro, Señor? ¿Qué mar, qué isla ignota despliegas a esta hora ante mis ojos? ¿Qué puedo ver si me sobran los ojos y esta suerte de estar despierto en tus umbrales? Me tiemblan las palabras como llama indecisa cuando te nombro, oh Dios, en estas vísperas que anuncian un crepúsculo de luces derrotadas. Solo TÚ permaneces claro cuando la tarde es puro afán de desmoronamientos. Por eso voy, oh Dios, a tu encuentro, sabiendo que tus ojos me seguirán mirando cuando tiemble la noche. Monasterio de Tulebras, 26-9-2014

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COMPLETAS Ahora que la noche es tan pura. LEOPOLDO PANERO

¿Qué recorrido seguiré más allá de la luz, ahora que la noche es tan pura, para llegar a Ti? Alguien ha escrito que la oscuridad nos puede deslumbrar tanto como la luz. He acabado la última oración de este miércoles. Luego mi voz ha ido enmudeciendo hasta cubrirse de un silencio denso. Tu voz también, Señor. Ya el crepúsculo sueña con el día lo mismo que te sueño a Ti, por eso voy sin nombre a tu encuentro en la noche más pura, sin saber el sentido de mis pasos antes de que en mis párpados halle refugio el sueño. Testimonio de Ti es esta terca confianza aun cuando me convoque la noche a su ceguera y se vayan durmiendo el campo y los arroyos como en una confusa lejanía. 50


Libro de Horas

Así se irá durmiendo mi memoria cuando me invada el sueño hasta olvidar el aire cuando silba, de cómo palidecen las estrellas, de esta trémula gota de lluvia en mis mejillas... Pero Tú seguirás sosteniendo mi vida. Monasterio de Tulebras, 30-9-2014

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JUEVES


Libro de Horas

MAITINES Porque tu misericordia es mejor que la vida, te alabarán mis labios. De nuevo me convoca la tenue luz del alba. ¿Es el alba tal vez lo que me espera más allá de los montes que apenas se adivinan o eres Tú, oh Dios? Mis ojos, soñolientos, aún no aciertan a verte ni a robar su contorno a estos ámbitos tan míos. Pero, hechos voz, mis labios rompen con la palabra la mirada primera de la aurora que Te anuncia. También la sangre, llama fracasada que corre por mis venas como a golpes de miel, arde por Ti en esta luz primera, todavía indecisa y asustada. Aún huele a sombra parte de mi vida. Azulean tejados y azoteas “y duele el aire que jamás dolía”. Parece que es de noche y que no albea dentro de mí, y quedo solo a la espera de que TÚ amanezcas. No obstante, testimonio de Ti es este grito con que te clamo: inclina tu oído a mi plegaria. 55


Y me quedo esperando como si fueran nuevos el alba, los caminos y este vivir envuelto de Ti mismo. Alicante, 3-10-2014

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Libro de Horas

LAUDES Tiende tus manos a la luz gozosamente. Nunca digas que eres manco frente a la hermosa luz del nuevo amanecer. La luz se entrega, es dádiva para quien la recoge. Entonces se hacen cántico las manos, y el corazón, alerta, lo reconoce. Haz que tus manos, igual que el corazón, entonen hoy los laudes de este jueves, acaso un poco menos luminoso porque el cielo se ha puesto un poquito tirante, nada más. Y es que Dios, solo ÉL, sabe que has despertado con ojos abrazados de legañas y aliagas en el pecho. Qué manera más torpe de decirte que andas medio dormido, José Luis. No me anudes a imágenes y gestos en esta limpia luz de la mañana. Dame tus manos en ofrenda. Estoy, dentro de ti, calladamente, muy atento escuchando tu alabanza como si todo YO, tu Dios, descansara debajo de tus párpados. Alicante, 6-10-2014

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TERCIA Llevo llenos de pájaros los ojos a pesar del otoño que hoy inicia esa pequeña sinrazón de nieblas junto al río. Todavía, Señor, hay restos atrasados de un domingo de viñas, viñadores y agrazones. Hay sueños, malos sueños, que no acaban con el alba, crónicas de lo oscuro que ahora leo en las páginas de Tercia. Es la luz la que cruza aceras lentas mientras yo me sumerjo en lo profundo de mí para decirte: Se oye la soledad y TÚ la escuchas igual que ese latido de la uva de octubre. Mira cómo resbala tanta brizna de polen sobre los tumorcillos de luz de los racimos, a pesar de tantos viñadores homicidas. Es cierto que la luz, dice Manuel Alcántara, ha venido directamente a gestionar la vida. Sin embargo, la vida a veces se nos queda descuidada y la desinstalamos de Ti, que eres la VIDA, porque la luz no viaja con nosotros.

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Libro de Horas

Es lo que mรกs nos duele con cada amanecer en lo hondo del pecho y nos deja sin aire respirable. Volver a Ti es regresar al aire respirable, al aire sutil donde aletea la esperanza. Alicante, 6-10-2014

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Libro de Horas

SEXTA El tren avanza entre las claras huertas mientras yo, ensimismado, rezo la Hora de Sexta contemplando el campo tras la lluvia. Señor, ¡qué maravilla esos naranjos de fruto arrebolado acumulando azúcar bajo el sol de octubre! ¡Qué lujuria en las ramas piadosas del granado! Es como si mis ojos, asomados, sorprendieran la vida en cada árbol, en cada humilde hierba del camino y al tiempo detenido en el mar como un sueño, como “una eternidad ardiendo cada tarde”. “¿Y ese hilo finísimo de agua que llega intermitente a mi sed honda?” Sed de Ti. Tenla en cuenta, porque sabes que “el agua distante nadie se la bebe”. Esta sed honda pide tu regreso, tu encuentro apasionado. Si permaneces, Dios, alejado de mí, la soledad me apresa. Yo soy porque TÚ eres en mí. Si TÚ regresas, regresarán las aguas para aplacar mi sed. Alicante, 8-10-2014

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Libro de Horas

VÍSPERAS TÚ que existes, oh Dios, en el grito más último de la tarde, recoge mi plegaria. Se han ido una a una las horas de este día con la última luz como si fueran navíos que se pierden sobre el mar hacia poniente. Atrás aún arden los deseos entre sueños quemados, y los arroyos “llevan su claridad a otros confines” por las purpúreas sendas del crepúsculo. ¿Dónde está, Dios, la llama en la que quise arder? ¿Qué luz termina hoy asomada en mis ojos? Yo no sé si estos ojos me sobran, ni qué puedo ver en este ritual de sombras iniciadas. Llego un poco cansado, aunque sigue mi sangre puesta en pie, al rezo de estas vísperas, porque no sé si queda memoria de mis manos y si el trabajo ha sido agradable a tus ojos.

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Pero aquí estoy contándote la historia de este día, Señor, porque la ociosidad no es mi tarea. Recógeme en tus manos: llevo sujetas penas y alegrías sobre la vieja curva de mi espalda. Alicante, 8-10-2014

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Libro de Horas

COMPLETAS Sabes que cada luz tiene su noche cierta, que el mar se queda huérfano de veleros, de islas, de contornos porque la luz no alcanza ya sus límites. Y también sabes, oh Señor, que son muchas las noches de mis ojos, “que solo el sueño puede darme aliento”. TÚ y yo hemos llegado al final de este día con la memoria llena de caminos que se nos van borrando mientras musito esta plegaria humilde. Es la plegaria de mi despedida; luego, se callarán mis labios, regresaré al silencio, hermano de la muerte, “con los ojos fluviales desatentos”, pero asomado a Ti. El resto te compete, porque ya he andado el humano camino de quererte. Alicante, 8-10-2014

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VIERNES


Libro de Horas

MAITINES ¿Podrá la luz del nuevo día devolverme los ojos con que ayer contemplaba la vida? ¿Y la sed honda de Ti, de la memoria de los hombres? Todavía las sombras y el silencio me envuelven con un manto impenetrable que sume a los humanos en el sueño, imagen de la muerte. Cuando llegue la aurora y la luz vaya abriendo como flores, una a una, las horas del nuevo día, TÚ estarás en mis ojos, en mis manos, en estos labios ebrios de esperanza, en este afán de vida que hace al alba más bella. ¿Es posible? Todavía la noche tiene estrellas que acaban por dolerme como agujas clavadas en los ojos si las miro. Pronto amanecerá. Ahora, ante la luz desnuda de la madrugada, como gotas de lluvia silenciosa despiertan las palabras y van cayendo, lentas, sobre mi corazón donde se encienden:

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Libro de Horas

No entregues a los buitres la vida de tu tĂłrtola, ni olvides sin remedio la vida de los pobres, porque tuya es la noche, tuyo, tambiĂŠn, el dĂ­a. Alicante, 8-9-2014

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LAUDES Siento ansias de la luz lo mismo que los álamos del viento y los sauces del agua. Muy poco a poco se le van cayendo a la noche pedazos de la larga vigilia que se inicia en el mundo cada tarde. Con la luz cada hora es un vivir naciendo, una respiración, un horizonte azul donde nada pronuncia la palabra soledad y el recuerdo de los atardeceres precedentes arde purificado quemándose en el fuego de la aurora. Y TÚ, que eres la LUZ y la alta calma, me llamas en la luz, no como el mar, que aún guarda de la noche los sonidos más tensos, sino como la brisa dulcísima que evoca tu hermoso nombre al despuntar el día. Eres TÚ quien me vive, y yo te entono, viviéndote, estos laudes, este canto de amor agradecido porque has vuelto a llenar mi voz de claridad, de amaneceres.

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Libro de Horas

Escucha, oh Dios, el canto de la Naturaleza, porque conmigo cantan pájaros que acumulan en sus alas algunas madrugadas desveladas, los primeros rocíos, los campos que se cubren con el ajado manto de la niebla y la luz que convoca. Todo lo que nos roza nos une para siempre, no aquello que ya se echa de menos. Pon en mis labios, oh Señor, palabras y seguiré invocándote. Alicante, 10-10-2014

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TERCIA ¿Por qué a esta hora es más agria la luz “en los dorados álamos del camino” y el mar como una inmensa y cambiante llanura de soledad azul? Con estos mismos ojos con que miro la mar miro, Señor, el Libro de Horas en que ahora ando empeñado. En él tienen cabida el dolor, mi cansada ternura, más alta que la luz de la mañana que está hollando la arena con pies de sal y un puñado de barcas. Hace un par de semanas que ha arrebatado el viento las sombrillas que cubrían la playa, que ningún niño acude a recoger las olvidadas caracolas que ponían redonda su alegría. El hombre ha regresado a su costumbre donde poder fundar ámbitos de memoria que le ayuden a vivir, pues le pesan la vida y el destierro. A esta Hora de Tercia es, Señor, como si todo aquello que el hombre más ha amado se hubiera sepultado en el olvido 74


Libro de Horas

y no hallara camino de regreso sino el de la antigua oscuridad. Alumbra al hombre, alĂşmbrame. No dejes que me beba esta incipiente sombra, sino que viva siempre en tu luz. Alicante, 11-10-2014

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Libro de Horas

SEXTA La hora del descanso vencida la mañana. Hora en que se desmoronan con el sueño los malos gestos como espejos rotos. Octubre, hasta ahora luminoso, nos regala la luz triste de un cielo de hojalata sucia hasta dejar sumida la mañana en un charco de lluvia que ha borrado las huellas de la luz. ¿Hay algo que desmienta mi tristeza bajo este cielo triste? Yo no sé si me queda memoria de Tus manos, ni sé dónde he podido dejarlas olvidadas, porque es tanta la lluvia... Sé que cada día es irrepetible desde el amanecer hasta su ocaso y que TÚ eres el mismo aunque mis ojos no Te identifiquen. Sé que vienes andando por el mismo camino de los hombres y que, a veces, la luz que viaja en tus ojos y en tus manos no es suficiente para vislumbrar

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y extinguir en los míos la tristeza. Pronto será la tarde naufragio de mil sueños y volverá a vivir en Ti la luz. Alicante, 11-10-2014

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Libro de Horas

VÍSPERAS Va cayendo la tarde lentamente. La vida se nos va quedando descuidada como una rama seca que, olvidada, nadie recoge. Falta voluntad o, tal vez, sobra el cansancio. El hombre, a menudo víctima de una intrusa tristeza, pierde la confianza en sí mismo y acude a Ti, los ojos ciegos y los sueños ahogados en importuna lluvia. Se le caen al día las horas como al árbol las hojas, una a una. El hombre llega, después de haber andado leguas de sed a solas, a su término. Y TÚ le sales al encuentro decidido a esperar: bien sabes que le pesa la soledad, dogal, Señor, del que no es fácil liberarlo. Ábrenos TÚ las puertas de la noche, prisión de la memoria, y déjanos dormir y descansar nuevamente en tus brazos. Alicante, 12-10-2014

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COMPLETAS Qué bien sé yo la fonte que mane y corre, aunque es de noche.

SAN JUAN DE LA CRUZ

Definitivamente borraré de mi vida los días sin respuesta y la luz que se aloje en los ojos de Ti deshabitados. Encontraré la fuente donde mana el agua de la vida, donde están retratados tus ojos y se apagan mis afanes. Entonces, todo aquello que he amado y que no seas TÚ dejará de existir entre las aguas de esa fonte que mana y corre. ¿Dónde podré vivir sino en tus ojos, Señor, o en tu silencio? ¿Dónde nacer de nuevo sino en la claridad de tu mirada? Con hondura a mí viene el agua clara de esa fonte que mana y corre trayéndome los ojos del Amado en el mundo perdido de la noche. Alicante, 12-10-2014

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Sテ。ADO


Libro de Horas

MAITINES Me sobran estos ojos y esta voz ahora que empiezan a vivir la luz y los vientos de otoño. Son ellos los que arrastran mis palabras en este nuevo canto de maitines con que el hombre celebra el anuncio del día y donde aprende a salir de la noche, a recobrar la conciencia absoluta de sí mismo. A este grito de amor y acción de gracias se suma el canto de las criaturas en inmortal costumbre porque el alba es otra vez y es nueva la existencia. Pronto a este despertar, que dejó ardiendo la eternidad del sueño y de la noche, le dolerá la luz como si ya los ojos no fueran para ella. Está el tiempo ajustándole las cuentas a la espera mientras el agua corre por las horas “poniendo su sumisa trasparencia en todos los proyectos realizables”. Y TÚ en medio, Señor, quemando el horizonte con este nuevo incendio que brota de tus manos. Alicante, 13-10-2014

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Libro de Horas

LAUDES El hombre acude, humilde, a su trabajo, que es vida plena, con los ojos ebrios de luz al iniciarse la mañana. Lleva ocultos los sueños derrotados. Camina pensativo. El color de las cosas, la claridad del agua, la altura de las nubes, la música del viento y de la lluvia terminan por dolerle hasta que ya, tocado por la luz, el cauce exhausto de su pensamiento es como inmenso río y su veloz corriente se desborda hasta inundarle el corazón. Yo sé que TÚ me vives mientras duermo, que al despertar Te vivo. ¿Cómo si no ya llevo la mañana encendida en mis labios y está por Ti temblando mi palabra? Quisiera poner nombre a lo que vive en Ti, en mí y se vive en nosotros: la tristeza, el dolor, la soledad... TÚ haces mi soledad, porque no existe, lo dije en su momento, la soledad sin Ti. Y haces, también, la LUZ que convoca hoy al hombre a su alegría. Alicante, 13-10-2014

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TERCIA La vida es un camino que a veces se recorre a ciegas o entre sombras, otras bajo una luz de la que apenas podemos soportar tanto esplendor. Al recorrerlo, hollamos “la arena fugitiva de las horas” que nos hace sentirnos también más fugitivos, tanto como esta lluvia intrusa e importuna de la que apenas quedará memoria. A la Hora de Tercia del 14 de octubre, un día gris de otoño, la mirada sin luz, sin voz el corazón, me quedo con la duda de si es “mi voz como una llama que fracasa”, Señor, porque no alcanza tu frontera. Estoy bajo la lluvia de esta mañana de color ceniza cuando todas las sendas apuntan hacia un día soleado y un cielo azul, sabiendo que hay palabras que salen de los labios y que nunca regresan lo mismo que se fueron. No ha amanecido hoy para mis labios

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Libro de Horas

porque no han pronunciado la plegaria de la luz, ya mediada la ma単ana. 多Crees, oh Dios, que mi silencio puede alzarse hasta Ti como alabanza? Alicante, 14-10-2014

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SEXTA “Escucha a mediodía el rumor del trabajo con que el hombre se afana en tu heredad “. Se alarga la jornada y duele necesitar el aire y el descanso. Las manos ya no aciertan a levantar los vidrios rotos que dejó el alba, a construirle tapias encaladas a la tarde sin dar primero al sueño su estipendio. Es la hora de poner el pan sobre la mesa y de buscar la vida en la memoria. “¡Cómo pesa la sangre que se arrastra por las venas”, Dios mío, cuando el día se desmaya en los brazos! Esta hora retiene la luz de otros instantes que se fueron, cada rayo de sol que ha ido la mañana acumulando, los afanes y penas que despiertan con cada amanecer. Ensimismados andan ya los chopos viendo cómo sus ramas se desnudan de sus hojas, que “llevan las credenciales del futuro”, porque otra vez serán si Dios lo quiere.

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Libro de Horas

Yo, entre tanto, mรกs solo, mรกs despierto, camino hacia la tarde con los ojos abiertos para que nunca ya la vida se me quede parada. Alicante, 15-10-2014

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VÍSPERAS Deja, Señor, que esta luz última me traspase los ojos y me los ilumine. Está anocheciendo. “El viento huele a lluvia que hace feraz el llanto” de estos ojos sumidos poco a poco en las sombras. Hoy “la resignación tiene sonido de campana rota”. Y por eso, amparado en el fácil temblar de sentirme a tu lado y recordar lo que has hecho conmigo, siento en pie la esperanza que se pierde en lo alto en fase cierta de despegamiento de cuanto he sido: ya no cuenta mi yo, solo TÚ cuentas. Todo está siendo como tiene que ser contigo al lado cuando la noche como largo túnel ávidamente espera su cita con la luz lo mismo que la mar “el calendario azul de sus mareas”. Siempre la claridad es un precioso don que quiebra nuestro sueño en mil pedazos 90


Libro de Horas

en cuanto el alba empieza el vuelo cada día. “La ausencia pesa tanto que es preciso convertirla en espera”. Es lo que está pasando con la luz ahora que la noche callejea en mi sangre. Alicante, 15-10-2014

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COMPLETAS Ahora que el día está tan próximo a su noche y que vuelve a cerrarse otro ciclo de la vida y la luz se le niega a mis ojos heridos y cansados, recógeme, Señor, TÚ que retienes en tu clara mirada la luz de las estrellas. Cuando llega la noche, empiezo a prepararle su secreto refugio a mi silencio. Algunas veces, antes de que en el pecho encuentren su acomodo definitivo, las palabras me llevan de la mano a mi antigua tristeza, a preguntar en un largo monólogo quién soy, quién eres TÚ, mientras alzo los ojos hasta Ti antes de que se rindan y se entreguen definitivamente al sueño. Nunca como en la noche el hombre siente el peso de tu cruz y de su propia cruz y se le pone en pie el corazón. Gracias porque eres TÚ quien me cierras los labios y los ojos con tus manos de seda cuando ojos y labios se van quedando huérfanos y ya mi cuerpo no se siente arder.

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Libro de Horas

Despuntará la aurora, otro día abrirá sus ojos y yo volveré a ser mendigo de la luz. Alicante, 16-10-2014

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DOMINGO


Libro de Horas

MAITINES La liturgia celebra el triunfo de la luz. Es domingo. ¿Por qué la luz es hoy más radiante y sueña con más luz? Todavía las sombras se acumulan y triunfan en los altos balcones de la noche. El horizonte no besa aún la luz, aguarda su momento, instante mágico en que todo recobra cuerpo y nombre; el hombre, la conciencia de que vive en la luz inicial de un nuevo día. Ha llegado la hora de la oración primera. Los labios, ya despiertos, con la voz todavía un poquito agachada, celebran la liturgia de la luz, esa luz que camina en la vigilia mientras se anuncia y “llega de puntillas para no despertarnos”. TÚ eres la Luz, Señor resucitado, y la luz vive en Ti. Mira cómo mis manos se juntan suplicantes y se alargan para tocar la luz, y luz y manos viven, una vez más, su transfiguración. 97


En esta luz dominical, Señor, celebro la alegría de tu triunfo sobre la muerte, alegría “en la que todo cuanto existe logra su certidumbre”. Alicante, 17-10-2014

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Libro de Horas

LAUDES Sé que avanza la luz porque avanza la noche y que toda la luz, Señor, en Ti descansa. Sé también que la vida tiene que darnos sus raíces para seguir viviendo: “lo que ha sido raíz tendrá mañana”. Así como otras veces vino la lluvia a vivir conmigo, la alegría se ha hecho naturaleza en mi sangre como un fuerte latido, más alto cada vez. Yo sé que esta alegría y esta luz ya no me pueden desnacer, dejarme de repente inmóvil como un golpe de mar. Busca, Señor, un lugar en mis ojos “que no haya sido espejo y que no sienta cristalizar esa sonrisa tuya”, aunque a veces los lleve llenos de atardeceres. No te preocupes de si tiene o no tiene historia mi alegría;

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Libro de Horas

de si por un instante desbanca de su sitio a la tristeza, patrimonio del hombre, y se me queda el alma al descubierto. Hoy lo mío es callar, seguir mirándote, “juntar las manos para estar contigo” hasta que un día vuelvan las palabras a ponerse de pie sobre mis labios. Alicante, 18-10-2014

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TERCIA Ahora necesito alzar los ojos y mirar al cielo, aceptar el regalo de la luz: con él llega el aroma de la claridad. ¡Qué deslumbre cuando llega esta hora de la mañana y te acaricia el rostro la luz, “y el cuerpo se hace música”! Aunque el mundo no cabe en mi mirada ni en ella puedo reunir las hojas de este otoño, feliz prolongación de un verano que no sabe morir, como los ojos viven lo que buscan, vivo lo que la luz me brinda para dar vida a aquello que vive a nuestro lado. Hoy necesito ver cómo tu amor se derrama, copioso, en el quehacer de los hombres, en esta luz “que no da a basto para tanto vivir” y nos regala el murmurado son del agua del arroyo, de las hojas mecidas por el viento. Dime que sí, Señor, igual que has dicho que no a mi tristeza.

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Libro de Horas

Esta instantaneidad desvive las distancias que nos crea la noche y me devuelve Tu presencia a los ojos. Solo entonces la vida huele a acercamiento. No me olvides que miro, Se単or, para vivir, para vivirte. Alicante, 17-10-2014

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SEXTA “¿Qué palomares de aire” le abren hoy los álamos a mis ojos de fiesta? No olvides que es domingo, José Luis, que en ese cielo alto hoy no encuentra camino “el blanco pordiosero de la niebla”. Todavía la tarde no pierde luz y sigue mi “vivir en el sitio más hermoso”. Sí, todo es Tuyo y un poquito mío: la vida entera que me diste un día -y hemos vivido juntoshasta que deje de latir mi corazón. Mi boca, Señor, besa esta luz porque besa lo que muere. Pronto el día se asomará a las sombras de la noche y volveré a soñar la pesadilla de lo cotidiano. Mientras tanto, muy antes de que la luz pierda sus ansias de ser luz; muy antes de que esta suave brisa huela a lluvia; muy antes de que el miedo

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Libro de Horas

se instale con la noche en lo más hondo de mí y llegue a ser menesterosamente mío, déjame, Dios mío, completar este salmo de Sexta que empezó celebrando en mis ojos los altos palomares del aire que le abrieron los álamos. Alicante, 18-10-2014

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Libro de Horas

VÍSPERAS Se va entregando el día con sus luces cansadas. En ese límite impreciso, la luz y las tinieblas embriagan como el vino: aquella como un vino exquisito, estas como un vino peleón que lentamente se transforma en acíbar. Con uno y otro brindo, ya para celebrar la vida, ya el deseo acuciante de la aurora, mientras tiembla en mi mano el vaso rebosante. Pronto será el instante del acoso al silencio, a la amargura de la soledad que se me ha convertido en una nueva forma de vivir, en una repetida tentación. El sueño nos mantiene anestesiados, pero vivimos en los ojos de Alguien que ha borrado la luz del horizonte y nos vela y nos deja percibir el jadeo de su respiración. Todo deja su huella en nuestra sangre y es lo que nos ayuda a vivir con la certeza de hallar y ser hallados. 107


La noche nos ofrece su secreta ternura, porque la noche es tiempo de salvación y no interrumpe Tu historia con el hombre. ¿Entiendes, Dios, por qué nunca entramos a tientas en la noche, frontera de lo oscuro a lo claro? Señor que estás en estas Vísperas, “solo te pido el sueño indispensable” para que, al iniciar un día más la vuelta hacia la aurora, te celebre de nuevo en la luz que en la sangre se me enciende, porque eres mi costumbre. Alicante, 19-10-2014

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Libro de Horas

COMPLETAS He llegado, por fin, al final de este libro. Tengo ya hipotecadas la luz, las golondrinas y la lumbre que no podré encender cuando llegue el invierno. No sé qué amanecer se me abrirá en los ojos ni si me quedarán oscurecidos para siempre. Necesito la luz ahora que estoy a punto de celebrar las bodas del corazón, momento “en que nuestra mirada se agracia y se adoncella”. Ya no me quedan ojos para la luz de ayer, sino para la luz que inventa otro futuro. Hoy siento tu presencia más próxima de mí de que lo ha estado y está mi propia mismidad. Nada tengo sin Ti. Y TÚ lo sabes.

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Cuando venga la luz del nuevo día, antes de que termine el rezo de las últimas Completas de mi Libro de Horas, vendrá contigo: a la espalda del viento es donde nacen las alas, como dice Luis Rosales. En tanto yo me quedo donde la noche quiera porque la noche pule la oración que en cada verso han ido diciéndote mis labios. Alicante, 19 de octubre de 2014

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ÍNDICE Prólogo..........................................................................

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LUNES.......................................................................... 15 Maitines........................................................................ 17 Laudes........................................................................... 18 Tercia............................................................................ 19 Sexta.............................................................................. 21 Vísperas........................................................................ 22 Completas..................................................................... 23 MARTES....................................................................... 25 Maitines........................................................................ 27 Laudes........................................................................... 29 Tercia............................................................................ 30 Sexta.............................................................................. 33 Vísperas........................................................................ 34 Completas..................................................................... 35 MIÉRCOLES................................................................. 37 Maitines........................................................................ 39 Laudes........................................................................... 41 Tercia............................................................................ 43 Sexta.............................................................................. 46 Vísperas........................................................................ 49 Completas..................................................................... 50 JUEVES........................................................................ 53 Maitines........................................................................ 55 Laudes........................................................................... 57 Tercia............................................................................ 58 Sexta.............................................................................. 61


Vísperas........................................................................ 63 Completas..................................................................... 65 VIERNES...................................................................... Maitines........................................................................ Laudes........................................................................... Tercia............................................................................ Sexta.............................................................................. Vísperas........................................................................ Completas.....................................................................

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SÁBADO....................................................................... Maitines........................................................................ Laudes........................................................................... Tercia............................................................................ Sexta.............................................................................. Vísperas........................................................................ Completas.....................................................................

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DOMINGO.................................................................... 95 Maitines........................................................................ 97 Laudes........................................................................... 99 Tercia............................................................................ 102 Sexta.............................................................................. 104 Vísperas........................................................................ 107 Completas..................................................................... 109


Este libro se terminó de imprimir en los talleres gráficos de: Anghelo M. Rodríguez Paredes Jr. Nicolas de Piérola 161 Lima-07 Telfs. 980-965729 / 5256380 email: editaimprimetulibro@gmail.com en el mes de abril de 2015 impreso sobre papel marfil de 80 gr. Lima - Perú.

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