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PRESENTACIÓN Este libro pretende dar una visión global de nuestros modelos de santidad marista. Hasta el día de hoy, se han publicado muchas cosas sobre nuestras causas, pero todavía no se ha publicado nada que nos permita tener de ellas una visión de conjunto, y saber cuáles y cuántas son. El libro se inspira en dos temas que van alternándose. El primero constituye una reflexión sobre la santidad en general y sobre las exigencias de la Congregación para las causas de los santos en el largo recorrido hacia la canonización. El segundo tema, mucho más importante, presenta a nuestros modelos de santidad marista, es decir, a los confesores: Marcelino, Francisco, Alfano, Basilio, y luego a nuestros numerosos mártires, poco conocidos y, sin embargo, tan genuinamente maristas. Las últimas páginas tratan también de aquellos Hermanos cuya causa no está introducida, pero que son considerados con cariño y gratitud por parte de muchos hermanos: el Hermano Chris Mannion, el Hermano Étienne Rwesa, los cuatro Hermanos de Bugobe y nuestros mártires de China, pero también, a la cabeza de todo ese grupo, el Hermano Marie-Nizier, amigo íntimo de san Pedro Chanel. El descubrimiento de nuestros modelos nos llevará a la acción de gracias: verdaderamente, Dios ha bendecido a nuestra Congregación. Comprendemos que estos modelos no son sino la punta del iceberg de la santidad marista. En la humildad del día a día, el Espíritu de Dios sigue actuanto y muchos Hermanos, seglares maristas, antiguos alumnos y alumnas responden sí a este Espíritu que sigue creando santos. Finalmente, estas páginas nos pueden ayudar también a rezar con esos Hermanos que nos han precedido en ese camino marista que nosotros recorremos hoy. Nos recuerdan que « hacerse hermano es comprometerse a hacerse santo. » Enero de 2010


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ÍNDICE PRESENTACIÓN

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MARCELINO CHAMPAGNAT

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HERMANO FRANCISCO (GABRIEL RIVAT)

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HERMANO ALFANO : JOSEPH CARLO VASER

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HERMANO BASILIO RUEDA GUZMÁN

43

EN RECUERDO DEL HERMANO LICARIÓN

62

BERNARDO FÀBREGA JULIÀ

67

HH. LAURENTINO, VIRGILIO...

80

GRUPO DE MARTIRES DEL H. CRISANTO

163

1-LOS MÁRTIRES DE LES AVELLANES

164

2-LOS MÁRTIRES DEL FRONTÓN

173

3-LA COMUNIDAD DE TOLEDO

181

4-NUESTROS MÁRTIRES DE VALENCIA

190

5-HERMANOS MÁRTIRES DE LA COMUNIDAD DE VICH

196

6-HERMANO JOSÉ DE ARIMATEA

203

7-HERMANO AURELIANO

207

8-EL H. GUZMÁN Y LOS HH. DE MÁLAGA

210

9-NUESTROS MÁRTIRES DE MADRID

216

10-LOS CUATRO MÁRTIRES DE CHINCHÓN

225


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11-LOS MÁRTIRES DE TORRELAGUNA

229

12-VÍCTIMAS EN VILLALBA DE LA SIERRA

234

13-DE CABEZÓN DE LA SAL Y DE CARREJO

239

14-UNA TUMBA: 60 MÁRTIRES

244

15-HERMANO BENEDICTO ANDRÉS

247

16-HERMANOS VALENTE JOSÉ Y ELOY JOSÉ

250

17-HERMANO MILLÁN

254

18-HERMANO LUIS FIRMÍN

258

19-TESTIGOS DE CRISTO

261

20-HERMANO PABLO DANIEL

266

LA CAUSA DEL HERMANO EUSEBIO

270

NUESTROS MÁRTIRES DE OCEANÍA

287

NUESTROS MÁRTIRES DE CHINA

297

HERMANO HENRI VERGÈS

370

NUESTROS MÁRTIRES EN ÁFRICA

380


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MARCELINO CHAMPAGNAT FUNDADOR DE LOS HERMANITOS DE MARÍA ¡Descúbrelo! Un hombre sin fronteras! Tienes en tus manos la vida de un hombre sin fronteras: MARCELINO CHAMPAGNAT. Una oportunidad para que te acerques a este hombre y te apropies de él, de su espíritu, de su obra, de su misión, de su corazón... Una invitación para que acojas su vida y su mensaje con nueva ilusión. Para que descubras el paso de Dios en un hombre de carne y hueso como tú y como yo, que dejó huella porque se abandonó en las manos amorosas de Dios; porque supo estar abierto a las necesidades de su época; porque supo responder con audacia al proyecto de Dios en su vida y a las necesidades de su tiempo; porque arriesgó sin miedos, y porque construyó sobre roca: la búsqueda incansable de la voluntad de Dios. Un riesgo, porque no sabes dónde te va a llevar. Su vida es todo un tesoro que estamos llamados a compartir como don y gracia del Señor. Su vida nos va a interpelar y cuestionar para no ser indiferentes ante el mundo, como si ya todo estuviera hecho. La vida de Marcelino es para cada uno de nosotros una aventura porque estamos llamados a recrearla. Una ilusión, porque seguro que después de descubrir a este hombre, él te va a ilusionar. Va a llenar de esperanza y de coraje tu corazón. Marcelino es un hombre que transmite fuerza y energía. Dan ganas de parecerse algo a él, aunque sea sólo un poco... Ya lo verás. Y después de conocerle también nacerán en ti las ganas de amarle, porque su corazón y sus gestos cautivan. Son una llamada a crear lazos de amistad.


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Te INVITO a que te acerques a la vida de un hombre que es... - Amigo, porque se goza con hallarse cercano a los niños y a los jóvenes. Porque comparte con sencillez. Marcelino es educador con la presencia y el amor: siempre entre los niños, y todos los niños en su corazón. Para educar hay que amar y pasar muchas horas entre los niños y los jóvenes. - Apóstol, porque el celo por dar a conocer a Jesús y hacerle amar fue la pasión de toda su vida: ―No puedo ver a un niño sin decirle cuánto le ama Dios‖. Se desvivió por llevar a los niños y a los jóvenes a Jesús por María. Ésta fue su respuesta precisa a tanta ignorancia religiosa de la juventud de su época. De ahí nacieron todas las escuelas que él fundó para educar cristianamente a los niños pobres del campo. -Padre y fundador Padre de hermanos, fundador de los Hermanitos de María, sencillos y pobres. Nacidos en los brazos de la Buena Madre, porque... ―Ella lo ha hecho todo entre nosotros. Ésta es su obra, por eso llevamos su nombre‖. ―Cuando apareció en la puerta, todas las miradas se clavaron en él, y de todos los pechos brotó un sentimiento de alborozo. Todos a una se levantaron como movidos por un resorte; iluminó sus rostros la alegría, y de todos los labios brotó como un alivio irreprimible la exclamación: ¡El Padre Champagnat, nuestro querido Padre!‖ (Cfr.V.153-154). Es también cercano y ama entrañablemente a sus hermanos: ―Sabéis les decía - que sólo respiro por vosotros; que no existe ningún bien que no pida a Dios cada día para vosotros y no esté dispuesto a conseguíroslo a costa de los mayores sacrificios‖. (Cfr.V.430). - Santo, porque hizo la experiencia Dios en su vida y Dios pudo actuar en la historia a través de él. La generosidad y disponibilidad de Marcelino fueron la respuesta a la invitación del Señor. La experiencia de sentirse movido por el Espíritu y cautivado por el amor de Jesús y María en su vida, junto con su apertura a las


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necesidades de su tiempo (Cfr. C.3), hace de Marcelino un santo para hoy, para cada uno de nosotros que le amamos profundamente, y para la Iglesia que reconoce y confirma su santidad y nos lo propone como modelo, como camino de santidad en el comienzo del nuevo siglo.

Marcelino Champagnat Un hombre sin fronteras para los cristianos del tercer milenio. Marcelino Champagnat, Un ideal evangélico de vida para nuestros días. Marcelino Champagnat, Un santo para hoy. Los grandes momentos de la vida. 1789, 20 de mayo, nacimiento en la aldea de Rosey, Marlhes, Francia. El día del bautizo, recibe los nombres de José Benito Marcelino 1805: Marcelino entra al Seminario menor de Verrières. Tiene dieciséis años. Un sacerdote que buscaba jóvenes para el seminario le había dicho: « Debes hacerte sacerdote, porque Dios lo quiere!». Ese ―Dios lo quiere‖ va a ser la fuerza del joven Marcelino en todas las dificultades. 1816, julio, se ordena sacerdote en Lyon, Francia; y el 12 de agosto llega a La Valla, en calidad de coadjutor. El 28 de octubre, le llaman a la cabecera del joven Montagne, un adolescente que ignoraba casi todo acerca de Dios, y que muere poco después. Marcelino discierne en este acontecimiento la señal que Dios le da para fundar la congregación de los Hermanos. El 2 de enero de 1816 : Funda la Congregación en La Valla. 1824: Construye el Hermitage. 1825: En el mes de mayo, la comunidad se establece en el Hermitage. 1826: A finales de diciembre de 1825 y en enero de 1826, enfermedad muy grave de Marcelino. Año de grandes pruebas: Courveille y Terraillon, dos sacerdotes abandonan el Hermitage; Jean-Marie Granjon, el primer hermano, abandona la vocación; Marcelino debe afrontar la enfermedad, numerosas deudas y el desaliento de los


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hermanos. Encuentra gran apoyo y ayuda en el Hno. Estanislás cuya dedicación y entrega salva al Fundador y a la joven congregación. 1836, 1838: Trámites en Paris con objeto de conseguir la autorización legal de la Congregación. 1839: Última enfermedad del Fundador. 1840: 6 de junio, de madrugada, muerte en el Hermitage. Antes de morir, quiso que se hiciese la lectura del Testamento Espiritual: una joya de cariño y de sabiduría. Deja una congregación con cerca de 300 hermanos, 50 escuelas y 7000 alumnos, y una gran ilusión misionera: « Todas las diócesis del mundo entran en nuestras miras». 1989-1891: Proceso Ordinario diocesano en Lyon. 1920: Decreto sobre la heroicidad de las virtudes, por el papa Benedicto XV. 1955, 29 de mayo, beatificación por el papa Pío XII. 1999, 18 de abril, canonización por el papa Juan Pablo II. 1-Amaba a sus Hermanos como a sus hijos La dirección de la casa de los Hermanos absorbía mucho tiempo al señor Champagnat; pasaba con ellos los recreos y los ratos que le permitían las tareas de su ministerio. Pero comprendió claramente que aquello no era suficiente, ya que los Hermanos, como religiosos y como educadores, eran unos principiantes y necesitaban continuamente su orientación y sus consejos. Mientras él no estuviera al frente de la comunidad, habría cosas que dejarían que desear. Estos motivos y más aún el gran afecto que sentía por sus Hermanos lo determinaron a ir a vivir con ellos. Así se lo manifestó al señor cura párroco, quien no escatimó esfuerzos para disuadirlo. ―¿Qué va a hacer en medio de esos jóvenes, ciertamente buenos y piadosos, pero burdos y pobres, ninguno de los cuales será capaz de atenderlo convenientemente?‖ Todas estas razones, por muy ciertas que fueran, no hicieron mella en el ánimo del señor Champagnat. Era consciente de que al vivir en comunidad tendría que soportar la pobreza, las privaciones y los sacrificios inherentes a la vida religiosa. Pero eso era precisamente lo que más le impulsaba a querer vivir con sus Hermanos. Sabía que ponerse al frente de ellos y compartir su suerte, hacerse uno más, darles ejemplo y practicar el primero cuanto les decía, era el mejor


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medio de encariñarlos con su vocación, hacerles amar la pobreza, la vida reglamentada y demás virtudes de su santo estado. Añádase a esto que amaba a sus Hermanos como a sus hijos, y su corazón de padre le decía que tenía que estar en medio de ellos, vivir con ellos y como ellos... (Vida de Marcelino Champagnat. Edición del 1989, capítulo 7, pp. 76-77). 2- Recuerdos de un discípulo Uno de sus primeros discípulos, el Hermano Laurent, (Jean-Claude Audras), tercer hermano del Instituto, nos habla de Marcelino Champagnat, presentándolo como un hombre muy humano: « Nuestro buen Padre nos decía la misa siempre muy de madrugada. Era enemigo declarado de los perezosos. Se levantaba siempre muy temprano. Después de misa, no perdía nunca el tiempo. Le gustaba el trabajo manual; se entregaba de lleno en todo lo que hacía; siempre se reservaba para él los trabajos más difíciles y peligrosos. Fue él quien construyó nuestra casa de La Valla; nosotros, por nuestra parte, hacíamos buenamente lo que podíamos, pero como no estábamos formados en cosas de la construcción, era preciso que nos enseñase en todo momento, incluso a menudo había que volver a hacer lo que habíamos hecho mal. Cuando había que transportar una piedra pesada, siempre era él el que la llevaba. Teníamos que estar dos para poder cargársela en los riñones. Nunca se enfadaba por causa de nuestra torpeza en el trabajo; bien es cierto que teníamos buena voluntad, pero éramos muy torpes. Por la tarde, a menudo llegaba con rasguños, empapado de sudor y cubierto de polvo, pero nunca estaba más satisfecho que cuando había trabajado y sufrido mucho. Varias veces le vi trabajar bajo la lluvia o mientras nevaba; nosotros dejábamos el trabajo, pero él seguía, y a menudo con la cabeza descubierta a pesar del rigor de la temperatura... En los comienzos vivíamos muy pobremente; el pan que comíamos tenía color de tierra; sin embargo, nunca nos faltó lo necesario. Nuestro buen superior, como el más tierno de los padres, se preocupaba por todos nosotros. Nunca olvidaré su trabajo solícito y atento cuando estuve enfermo en La Valla. Venía a verme cada día y siempre me traía algo para aliviarme. Con palabras de consuelo, me animaba a sufrir con paciencia y por amor de Dios...


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Cuando nos hablaba de la bondad de Dios y de su amor para con nosotros, lo decía con tanto convencimiento y persuasión que nos contagiaba el fuego divino que ardía en su corazón, y lo hacía de tal modo que ni los sufrimientos, ni los trabajos, ni los achaques de la vida eran capaces de desalentarnos. Tenía una devoción tan grande para con la Santísima Virgen que la comunicaba a todos, y hablaba de ella en todas las charlas que daba. Siempre tenía algo que decir en alabanza de esta buena Madre. Quería que en todas las fiestas de la Virgen se comulgase y se confesase y que se la venerase con un culto muy especial. Nos decía a menudo: « Si la Sociedad realiza algún bien, si aumenta el número de aspirantes, se lo debemos a la Santísima Virgen. A esta buena Madre, le debemos todo el progreso que está realizando la Sociedad desde su comienzo: sin ella, nunca hubiéramos podido prosperar » (Orígenes Maristas, Extractos, págs. 454-455). 3- Lo comeremos juntos En 1824, el hermano Juan Pedro Martinol, director de Boulieu, vino una vez de visita a La Valla. Cuando al día siguiente, de madrugada, se disponía a regresar a Boulieu, el padre Champagnat le dijo: -Mire, como no se ha levantado aún el hermano cocinero, llévese este bollo de pan bendito que me correspondió el domingo por haber oficiado en la misa mayor; desayúnese con él por el camino. -No, padre, -replicó el hermano-, se lo llevaré a los hermanos y lo comeremos juntos. Nos va a saber a gloria, pues todo lo que recibimos de la casa madre de La Valla nos resulta delicioso y nos sienta de maravilla. Me encanta proporcionar tal dicha a los hermanos: seguro que saltarán de gozo y que, en toda la comida, no hablaremos sino de usted y de estos hermanos de La Valla. Encantado por tales sentimientos, el venerado padre exclamó: -Me haces llorar de alegría, querido hermano, al hablar así. Esos son exactamente los sentimientos del espíritu de familia que han de animar a todos los hermanos de María. Mientras conservemos cuidadosamente esos sentimientos y ese espíritu, gozaremos plenamente de la felicidad de la vida religiosa. (Crónicas Maristas, III, Sentencias, p. 299).


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4-Humor y bondad Cierto día en que, durante la lectura espiritual, me permití hacer ruido en mi mesa al fijar una estampa..., el maestro de los novicios, un poco excitado por algunos atolondramientos míos anteriores que se me escapaban con bastante frecuencia, me mandó aprender mil doscientas líneas. ¡Mil doscientas líneas!, me dije, eso está desproporcionado con la falta. Aunque todas las otras penitencias las cumplía sin decir palabra, dándome cuenta de que las tenía bien merecidas, ésta me pareció tan injusta que me hizo verter abundantes lágrimas. Conociendo la bondad y la justicia del Venerado Padre, me aventuré a ir a verlo, con el corazón oprimido y los ojos llenos de lágrimas. ¿Qué sucede?, me dice al verme entrar. Enseguida le conté con el mayor detalle la causa de mi pena. Entonces, sin responder, saca una hoja del cajón, hace gotear lacre sobre ella, graba allí su sello, y escribe una sola línea. ¿Cuál era su contenido? Helo aquí textualmente: ―Pago de las mil doscientas líneas‖. Se lo agradecí lo mejor que pude y llevé en seguida la hoja a mi acreedor. El buen hermano la recibió con mucho respeto, al ver de dónde venia, y ahí terminó todo... Añadiré, para alabanza del buen Padre, que jamás volvía a recordar la falta cometida, por grave que fuese... (Crónicas Maristas IV: Memorias, pp. 173.174). 5-Testamento espiritual Os encarezco también, muy queridos Hermanos, Con todo el cariño de mi alma Y por el que vosotros me profesáis, Que os comporteis de tal modo Que la caridad reine siempre entre vosotros. Amaos unos a otros Como Cristo os ha amado. No haya entre vosotros Sino un solo corazón y un mismo espíritu. ¡Ojalá se pueda afirmar de los Hermanitos de María lo que se decía de los primeros cristianos: ―¡Mirad cómo se aman!‖ Es el deseo más vivo de mi corazón En estos últimos instantes de mi vida. Sí, queridos Hermanos míos,


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Escuchad las últimas palabras de vuestro padre, Que son las de nuestro amadísimo Salvador: ―Amaos unos a otros‖. Miradas sobre Marcelino 1- La mirada del XX° Capítulo General : Densidad y transparencia de la mirada sobre Marcelino Miramos a Marcelino como el hijo contempla a su padre y aprende de él los valores esenciales. En él vemos:  Un hombre de fe que vive la presencia de Dios y que mira al mundo en Él; un hombre cautivado por Jesús y por Maria; un hombre de oración; un peregrino de la fe: un corazón apasionado por Dios.  Un padre que cuida de sus hermanos, como si fueran sus hijos; un hombre lleno de vigor y de ternura, que sabe cultivar la alegría y el buen humor: un corazón paterno y materno.  Un pastor que escucha y acoge a las personas; un apóstol de corazón ardiente para anunciar la Buena Nueva de Jesús; un amigo de los niños y de los jóvenes; un educador que sabe ser misericordioso y exigente; una persona creativa y audaz: un corazón de apóstol.  Un hombre que va más allá de su época; un hombre que con sus proyectos abarca el mundo entero y prepara misioneros; que vive sus ideales con tal intensidad que muchos quieren ser como él y vivir con él: un corazón sin fronteras. (Documento del 20 Capítulo General, n°15, 13 de octubre de 2001.) 2- Como le ve el Superior General La intimidad con Jesús era claramente el destino final del camino de fe de Marcelino... Otra característica de su espiritualidad era la transparencia. Amaba la sencillez. El Fundador era un hombre directo, jovial, acogedor. Su humildad era igualmente evidente y nadie podía tacharle de engreído. (Una revolución del corazón, pp. 27-28, H. Seán Sammon, S.G.).


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Un apasionado pragmático: ¿Qué herencia dejó Marcelino a sus Hermanos? Con toda seguridad, no fue una biblioteca de reflexiones teológicas y religiosas. «Su herencia consiste más bien en un corazón generoso, una pasión por el Evangelio de Jesús, un gran sentido común y un enfoque práctico de la vida. Dicho con palabras sencillas, fue un hombre de pasión y de acción. El Hermitage, construido por san Marcelino y por sus primeros hermanos pone de manifiesto el carácter firme y generoso de este hombre. El edificio, construido con piedra toscamente labrada, revela sus cualidades: fuerza, determinación, constancia. Su ubicación, en medio de huertas, tierras y arroyos cristalinos, así como las variaciones climáticas en la región según las estaciones del año, sugiere otros aspectos de la personalidad del Fundador: amor a la vida, compasión, comprensión. En el corazón de Marcelino, había un fuego ardiente que irradiaba. Acogía a todos calurosamente; era un hombre amigable y caritativo, lleno de ternura. Sin lugar a dudas, fue esta pasión la que hizo de nuestro fundador la persona carismática que conocemos, y no solamente para con los jóvenes a quienes atrae de manera natural, sino también para todos aquellos que van a su encuentro. (Un corazón sin fronteras, p.93, Hno. Séan Sammon, Sup. Gen., Edic. Paulinas, 1999). 3-Mirada del Hermano Basilio Rueda sobre Marcelino ¿Quién fue el P. Champagnat? Un hombre que supo escuchar dinámicamente y con eficacia las llamadas de su entorno y de su mundo. En el corazón afligido del P. Champagnat resonaron las voces de la ignorancia religiosa, con la serie de bloqueos, inhibiciones, frustraciones personales y sociales que comporta. A sus oídos llegó el clamor de una pedagogía deficiente, es decir, de unas formas desacertadas de acercarse a los niños y jóvenes, con las secuelas de lesiones y fracasos educativos que ello implica. Marcelino oyó el llamado de la marginalización rural. Supo ver las necesidades y se consagró en cuerpo y alma a remediarlas.


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Champagnat supo multiplicar su respuesta... fue el eco de aquellos que serían sus discípulos, de sus compañeros de la Sociedad de María y de las autoridades civiles. Gran artista espiritual, supo sondear los corazones y adivinar, con mirada certera, el murmullo de Dios en el alma de los jóvenes, para convertirlos en colaboradores de su apasionante aventura. En fin, Marcelino Champagnat supo formar a sus discípulos y ¡qué discípulos! Si se considera la materia prima de que se sirvió, hay que convenir que los resultados no pudieron ser mejores: con jóvenes campesinos, casi analfabetos, consiguió en pocos años y apenas sin recursos, unos intuitivos de la pedagogía, unos educadores que se hicieron apreciar en todos los municipios. (Quemar la vida, pp. 210-211). La mirada de un hermano  ―Marcelino, plantaste en tierra de evangelio. Hemos visto cómo poco a poco se desarrollaba en tu corazón ese vuelco interior que transforma el ser humano a imagen de Cristo.  Marcelino, hemos visto crecer en ti esa fe en Cristo que eleva la mirada hasta reconocer en el rostro de los jóvenes el mismo rostro de Dios.  Marcelino, hemos visto madurar en ti esa oración que lleva a la cercanía cotidiana de Dios y del prójimo.  Marcelino, hemos visto cómo te inundaba esa luz que sitúa las mentes y los corazones en la pura verdad de un carisma.  Marcelino, hemos visto desarrollarse en ti el servicio que te ha puesto a disposición de los jóvenes, de los pobres, de los pequeños.  Marcelino, la pasión del evangelio se apoderó de ti; ya no te dejará tranquilo, hasta la entrega de ti mismo para que se extienda el conocimiento de Dios.  Marcelino, por medio de ti hemos visto germinar la vida que se enraíza y surge de cualquier roca‖.

5- Mirada de la Iglesia (Uno de los prefacios propuestos para la fiesta de san Marcelino)


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Es verdaderamente justo darte gracias, Es bueno glorificarte, Dios grande y lleno de amor, Por Cristo, tu Hijo, nuestro Señor. Padre, Por tu amor eterno Suscitaste en tu Iglesia a san Marcelino Que fue amigo, hermano y padre de los jóvenes, Para guiarlos por el camino de la Vida. Marcelino, Con mirada profética sobre los tiempos nuevos, Los ha preparado para afrontar la vida Con honradez, sabiduría y fe comprometida. Impulsado por tu Espíritu Engendró una gran familia Para que continúe en medio de los hombres Su misión de educador y de padre. Y nosotros, hermanos, jóvenes y amigos de Marcelino, Reunidos en esta gozosa asamblea Elevamos hacia Ti, Padre, Un himno de adoración y de alabanza Y con los ángeles y los santos del cielo Proclamamos tu gloria Y cantamos tu infinita santidad.


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Mi Credo

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«Muchas veces hemos empleado la expresión CREO como sinónimo de una convicción tan profunda que permite afrontar la vida con decisión y entusiasmo… La realidad de la vida nos muestra que sin utopía no suele darse entusiasmo, innovación, ni una fe esperanzada que nos impulse a “optar por la vida”. Quiero terminar esta circular expresándoos “mi credo”. Creo que el Espíritu encendió en Marcelino un amor apasionado a Jesucristo y un celo ardiente en propagar su Reino. Creo que éste es el fundamento de nuestro origen como familia religiosa, porque “cada vez que veo un niño me asalta el deseo de decirle cuánto lo ama Jesucristo”. Y creo que ésta será siempre la medida de nuestra razón de ser. Creo que Marcelino aprendió en la escuela de Maria el amor a la voluntad de Dios y que quiso, como Ella, hacer el bien sin ruido, desde la sencillez y la humildad. Creo que también hoy, el Espíritu y María sostienen nuestra vida marista, acompañándonos en nuestro peregrinar, en nuestra fidelidad y en nuestras incertidumbres. Creo que ellos nos inspiran gestos y acciones que recrean lo más auténtico del carisma que confiaron a Marcelino. Creo que en este caminar colectivo seguimos recibiendo el regalo de Hermanos y de mártires que, por inspiración del Espíritu y en docilidad a Él, nos señalan nuevos horizontes de evangelio comprometido. Son los profetas de los que siempre estaremos necesitados. Creo que los Hermanos de África, América, Asia, Europa y Oceanía, somos, unos para otros, un don del Señor. Nos sentimos llamados a vivir la herencia espiritual de san Marcelino en la diversidad cultural, pero con “un solo corazón y un mismo espíritu”. En comunión de oración y de vida fraterna. Creo que hay más riqueza en el Instituto de la que aparentemente podemos percibir y que, gracias a muchas vidas generosas, aunque a veces ocultas, podemos esperar serena y gozosamente el nuevo amanecer. Creo en el poder evangelizador de una comunidad que testimonia la fraternidad y que se abre a la más amplia comunidad eclesial. Es como levadura en la masa que actúa silenciosamente.


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Creo que los jóvenes y los pobres son imprescindibles en nuestra vida. Para estar junto a ellos, para ser presencia de Jesús en medio de ellos, nos fundó Champagnat. Sin cultivar, mediante hechos, el amor a ellos, dejaríamos de ser “sal que sazona y luz que alumbra”.  Creo que la persona de Marcelino está llenando de sentido muchas vidas de Hermanos y de personas seglares. Con su canonización nos hemos hecho más conscientes de que él es un modelo de vida evangélica para la Iglesia Universal. Creo que hay motivos para esperar que nuevas formas de “ser maristas” serán realidad. (H. Benito Arbués, S. G.) Creemos, Señor!

1.- Creemos, Señor, que Marcelino personifica para nosotros la vocación a la que nos llamas cada día con audacia renovada. R. Ayúdanos a caminar en sus huellas. 2.- Creemos que Marcelino, inspirado por el Espíritu, era muy consciente del amor que Jesús y María tenían hacia él y hacia los demás. R. Ayúdanos a caminar en sus huellas. 3.- Creemos que Marcelino fue profundamente movido por el abandono moral, religioso y cultural que padecían los jóvenes en las áreas rurales— Esos son, para nosotros hoy, los jóvenes más abandonados y desatendidos por los sistemas educativos. R. Ayúdanos a caminar en sus huellas. 4.- Creemos que Marcelino sintió la llamada de Dios pidiéndole que respondiese a esa situación fundando un Instituto de Hermanos educadores, que harían que Jesús y María fuesen conocidos, y para proporcionar a los jóvenes nuevos caminos y un nuevo crecimiento. R. Ayúdanos a caminar en sus huellas. 5.- Creemos, como Marcelino, que la mejor manera de educar es amar, y que ese amor debería ayudarnos a estar presentes entre los niños y ser conscientes de su mundo. R. Ayúdanos a caminar en sus huellas. 6.- Creemos que Marcelino quería que María, nuestra Buena Madre, nos inspirase a nosotros, sus ―hermanitos‖; él quería que fuésemos sencillos, pobres y testigos del amor fraterno. R. Ayúdanos a caminar en sus huellas.


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7.- Creemos que Marcelino estaba preparado para cambiar y adaptarse, mientras mantenía firme la llamada y la visión original. Seamos Champagnat para nuestro tiempo, viviendo el carisma que él nos dio, y adaptándolo a las necesidades de nuestros días. R. AMÉN

Letanía

(Fuente : Bélgica 1999, canonización)

San Marcelino Champagnat, En ti hizo maravillas el Espíritu de Dios. Señor, te bendecimos. Hoy también nos invitas A « seguir a Cristo, como María, En su vida de amor por el Padre Y por todos los hombres. » Señor, te bendecimos. Hombre de fe, Te apoyaste en Dios Como en una Roca, Enséñanos esa confianza Que da paz y audacia. Siervo de María, Tomaste a María como madre y modelo Enséñanos a imitar su humildad, Su sencillez y su disponibilidad. Hermano entre los hermanos, Artífice de comunión fraterna, Enséñanos el espíritu de familia Que ofrece signos de alegría y de unidad. Corazón sin fronteras, Abierto a todos, sobre todo a los más desfavorecidos, Enséñanos a entregarnos desinteresadamente a un servicio que anima. San Marcelino Champagnat, Ruega por nosotros,


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Por aquellos a quienes queremos, Especialmente por los jóvenes, Para que cada uno de ellos descubra El amor de Cristo Y sea capaz de responder a su llamada. Hoy es un nuevo amanecer Cuando se atisba la aurora de un nuevo amanecer, cuando la canonización de Marcelino representa para nosotros una invitación a seguirlo en su camino de santidad y un reto a refundar su carisma en los tiempos actuales, cuando creemos que hoy es un nuevo amanecer, convertimos nuestro gozo en una oración: San Marcelino, que conociste el amor en el seno de una familia cristiana y desde joven quisiste responder con generosidad a la llamada de Dios, que creaste una comunidad de hermanos bajo el signo de la fraternidad, que fundaste el Instituto marista para educar a los niños y a los jóvenes, especialmente los más necesitados, y que quisiste anunciar el Evangelio por todas partes porque todas las diócesis del mundo entraban en tus proyectos, te pedimos que intercedas ante Dios y María, Nuestra Buena Madre, para que sepamos encontrar su voluntad de amor en nuestra vida, para que nos bendiga, a nosotros y a nuestra familia, en nuestras tareas y preocupaciones y para que sepamos compartir tu misión en favor de los pobres y necesitados. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.


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HERMANO FRANCISCO (GABRIEL RIVAT) 1808 - 1881 Un nuevo despertar y un nuevo impulso El año especialmente dedicado al Hno. Francisco, del 6 de junio 2003 al 6 de junio de 2004, acaba de concluirse. Ha despertado un gran interés hacia el que fue nuestro primer Superior general y la «imagen viva» del Fundador. Nunca se habían hecho tantas novenas pidiendo su intercesión. Al mismo tiempo se editaron opúsculos, artículos, estampas, posters, libros... Ha sido un nuevo redescubrimiento del Hermano Francisco en el corazón de los Hermanos y esperamos que siga siendo algo habitual en su vida. Este año de gracia ha puesto de manifiesto varios aspectos del Hermano Francisco que nos lo hacen más cercano: 1-El gran amor que tenía por los Hermanos y por el Instituto, haciendo hincapié en su preocupación por fortalecer las vocaciones. Leemos en sus cartas expresiones muy sinceras de afecto hacia los Hermanos; probablemente, después de él no se dio una perseverancia tan fuerte en los Hermanos. 2-Una atención maternal para con los enfermos y los pobres: enfermero experimentado, apasionado por el conocimiento de temas médicos, se acercaba a los enfermos y los trataba, imbuido de la presencia de Dios. Visitaba igualmente a los pobres y a los enfermos de los alrededores del Hermitage, llevándoles medicamentos que él mismo había preparado. Durante esas visitas la gente se daba cuenta de que Dios mismo residía en el corazón del Hermano Francisco; por eso, el día del funeral decían: « Ha muerto un santo». 3-Sobre todo, el Hno. Francisco nos ha revelado el gozo de amar a Dios, de entregarnos a Él con generosidad, de hacer de Jesús el centro


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de nuestras vidas; en su compañía redescubrimos la hermosura y el gozo espiritual que emanan de la vida mística. Es una gran lección para el mundo de hoy que se va convirtiendo cada día más en un desierto espiritual, que nos invade por doquier y que nos priva del hambre y de la sed de Dios. El Hno. Francisco nos muestra el sendero que lleva a los manantiales de agua viva. El XXº Capítulo general se pone a su escucha cuando invita a todos los que viven del carisma y de la espiritualidad de Marcelino Champagnat a «centrar apasionadamente nuestras vidas y nuestras comunidades en Jesús, como María. » (Documentos del XXº Capítulo general, nº 18). Vida del Hno. Francisco Gabriel Rivat (Hno. Francisco) nació el 12 de marzo de 1808, en Maisonnettes, aldea de La Valla-en-Gier (Francia). En su familia se rezaba diariamente el rosario y cuando Gabriel cumplió cinco años su madre lo consagró a la Santísima Virgen con ocasión de una peregrinación a Valfleury. Marcelino llega a la parroquia de La Valla en 1816. Gabriel tenía 8 años y era uno de los primeros en asistir al catecismo matinal del coadjutor. A los 10 años hace su primera comunión, acontecimiento que le marca de por vida. Tres semanas más tarde pide ingresar en la joven comunidad que Marcelino Champagnat acababa de fundar el 2 de enero de 1817. Aunque era muy joven, su fidelidad será total. En 1826, a los 18 años, emite los votos perpetuos; su alegría es radiante y Marcelino le dice: « ¡Envidio tu felicidad!». Comienza a ejercer como maestro desde los 12 años: por la mañana, cocina para la comunidad y para los alumnos mediopensionistas; por la tarde, enseña a los más atrasados la lectura, el catecismo y las oraciones. Muy pronto será el director de la escuela. Pero Marcelino advierte sus cualidades, le manda venir cerca de él para ser su hombre de confianza, su secretario y enfermero de la casa. Tiene verdadera aptitud para estas tareas: administra a los enfermos medicinas hechas de plantas que él mismo cultiva y recolecta; aconseja


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a los enfermos, ora con ellos y obtiene a menudo curaciones inesperadas. En 1839, las fuerzas de Marcelino flaquean. Pide a los Hermanos que elijan a su sucesor; eligen al Hermano Francisco. Cuando Marcelino muere, el 6 de junio de 1840, Francisco toma la decisión de revivirlo en su vida. Ejercerá como Superior General de los Hermanos Maristas durante 20 años. Cuando él se hizo cargo del Instituto éste tenía 280 miembros; cuando lo entrega a su sucesor, el Hno. Luis María, contará con más de 2000. A partir de 1860 reside en el Hermitage, santuario marista que Marcelino había construido, como superior de la comunidad. Es siempre y para todos modelo de oración y de vida interior. Cuando regresa de comulgar su sonrisa ilumina su rostro con el gozo de haber recibido al Señor. El 22 de enero de 1881 muere, de rodillas, mientras recitaba el ángelus. Los vecinos decían: « ¡Ha muerto el santo!» 2. Escuchemos algunas palabras del Hno. Francisco. 1-Escribe a un director de escuela: « La enfermedad del hermano Acario me lleva a recomendaros cada vez más que proporcionéis a vuestros colaboradores lo que sea necesario para sobrellevar la fatiga de la enseñanza. La conservación de la salud es la mayor economía que podéis hacer » 2-Para proteger la vocación de un hermano escribe a un superior: « Para perder a alguien no hay más que ponerlo a la puerta y deshacerse de él; pero en ello no hay ni paciencia, ni valentía, ni celo, ni verdadera caridad. La valentía está en no desesperar de nada cuando se trata de formar a un hermano … La caridad consiste en amarlo a pesar de sus defectos, en rezar por él, dirigirlo, animarlo y hacer todo lo posible para que permanezca en su vocación. » 3-En uno de sus cuadernos anota: « Uno de los mayores defectos en los que puede caer el superior de una comunidad grande es el de fijarse demasiado en los detalles. Un superior debe gobernar haciendo elección, formando y dirigiendo a los que trabajan con él. Gobernar admirablemente es elegir y emplear de acuerdo con


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sus talentos a los hombres que se tiene. Querer examinar todo por sí mismo es prueba de desconfianza, de pequeñez de miras. Los que gobiernan apoyándose en los detalles están siempre determinados por el presente, sin extender su mirada hacia un futuro lejano. Los superiores que trabajan, que son expeditos, que realizan más tarea, son los que menos gobiernan. El verdadero superior es el que pareciendo que no hace nada lo hace todo, que piensa, inventa, penetra en el futuro, vuelve al pasado, que compara, que resuelve, que decide … En una palabra, un verdadero superior no debe hacer más que las cosas que ningún otro podría hacer sin él. » 4-« Vayamos a María con toda confianza, pues no hay nada que ella no pueda sobre el ánimo de su divino Hijo, que le pertenece hasta tal punto que dispone de él, puede todo sobre él, y usa de su poder como de algo que le pertenece y utiliza como quiere; pues Jesús ama a María con un amor que es el principio de este gran poder.» 5-“Los cristianos son como pintores que deben copiar a Jesucristo. Sus ojos deben estar fijos atentamente en este divino original, para reproducir en ellos mismos los rasgos de sus virtudes. Hagan la prueba, y verán muy pronto que la contemplación de sus misterios y el ejemplo de su vida, como un admirable pincel, harán de ustedes una copia perfecta del divino Salvador.” (Ibid. p 23). 6-Habla el hombre prudente 1-No decir nada ni hacer nada con un sentimiento de antipatía en el corazón. Parece que dicha antipatía se comunica. 2-Enunciar de forma clara, breve y afectuosa, de manera que se pueda comprender también de forma tranquila, fácil y agradablemente, teniendo en cuenta la timidez natural de los que vienen a mí. 3-Antes de proponer, de acordar una cosa o de rechazarla, consultar a las personas interesadas o de las que me comunican su sentimiento, para estar más seguro y ser más agradable. 4-No servirme de pretextos aparentes, de supuestos engañosos, sutilezas o trucos sin fundamento. 5-Dejar entrever a la persona a quien aviso que no ha perdido mi consideración. 6-Caminar despacio, orar mucho, actuar de acuerdo para dirigir sólidamente al Instituto. 7-Ser tortuga en el consejo y ciervo en la acción. 8-Ver todo, perdonar mucho, castigar poco.


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9-Cuando dé una fuerte reprimenda o imponga una penitencia a un hermano, me debo decir a mí mismo: ―Ese hermano se enmendará, se enmienda, ya se ha enmendado‖. 10-Cuando alguien me haga un informe, siempre prestar oído al acusado, y hacer mis reservas a favor del uno y del otro, escuchándolos tranquilamente. (Escritos del Reverendo Hno. Francisco, volumen 3, p. 310… Corresponde al cuaderno n°1, mélanges).

Lo que Hno. Francisco nos lega En el momento de su dimisión, en 1860, el Hno. Francisco deja: 1- Una congregación legalmente reconocida (1851). 2- Cinco noviciados. 3- El primer escolasticado, en la Grange-Payre. 4- Nuevas Reglas Comunes (1852). 5- La Guía de las Escuelas (1853). 6- Las Constituciones y las Reglas de Gobierno (1854). 7- Un voto nuevo, el de estabilidad (1855). 8- La primera biografía del Fundador (Hno. Juan Bautista Furet, 1856). 9- Una nueva Casa general: Saint-Genis-Laval (1853-1858). 10- 2086 Hermanos, 376 escuelas, 50.000 alumnos. 11- La congregación está presente en Francia entera, en Bélgica, Inglaterra y Escocia y 19 Hermanos trabajan en Oceanía. 12- Se hacen las primeras diligencias en Roma, 1858, para obtener el reconocimiento pontificio. El Hermano Francisco dio a la congregación estructuras sólidas. El H. Pierre Zind, a propósito del Hno. Francisco y para mostrar su actividad en el crecimiento de la congregación compara nuestras estadísticas con las de los Hermanos de Ploërmel: 1840: H.H. Maristas, 280 1840: H.H. De Ploërmel, 395 1860: H.H. Maristas, 2086, año de la dimisión del Hno. Francisco. 1860: H.H. De Ploërmel, 935, año de la muerte de Juan María de La Menais, fundador.


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Oración del Hno. Francisco Divino Corazón de Jesús, concededme como un don amaros siempre y siempre más. Recibid, oh Sagrado Corazón, todos mis pensamientos, mis deseos, mi libertad, mi memoria, mi voluntad, mis acciones y mi vida. Recibid mis sufrimientos y mis penas. Me entrego todo a vos para siempre. Señor, todos los instantes de mi vida son vuestros; todas mis acciones son vuestras. Haz que las termine, por vuestra gracia, únicamente con el fin de agradaros y de serviros.1

1 Positio, parte del Summarium, p. 555.


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Testimonios de los que han vivido con el Hno. Francisco 1-Le he oído decir a nuestro buen anciano Hno. Renovatus, que antaño conoció al Hno. Francisco en el Hermitage: “El Hno. Francisco no será beatificado tan pronto, es demasiado humilde, nunca querrá pasar por delante del Padre Champagnat”. El buen hermano lo decía con un acento de gravedad y seguridad que me sorprendió y me hizo sentir la profunda impresión que había conservado de la humildad del Hno. Francisco.2 2-El Hno. Stratonique (El Hno. Stratonique (1843-1926) era Superior General cuando consignó su testimonio ante el Tribunal Diocesano de Lyon, el 8 de marzo de 1912) Se esmeraba en conocer a todos los nuevos que llegaban Un hecho que ocurrió en esa época es digno de ser mencionado. Muestra muy bien la gran caridad paterna del Hno. Francisco. Quiso ver a todos los postulantes recién llegados durante su ausencia. Era para conocerlos. En mi caso, cuando me tocó el turno, con emoción y algo de miedo, entré en la habitación del Superior General. “¿Quién eres? ¿Cuántos años tienes? ¿De dónde eres? ¿Te estás acostumbrando? ¿No hay nada en la casa que te cause pena? ¿Duermes bien? Etc.” Esas fueron las preguntas que me hizo con una bondad, casi maternal. Me conmovió. Ya me iba a marchar para dejar el puesto a otro, cuando me retuvo para hacerme la siguiente pregunta: “Hijo mío, ¿tomas las cuatro?” Dudaba de la respuesta, pues no comprendía bien lo que quería decir con la expresión: “¿Tomas las cuatro?”. Entonces cambió la forma de la pregunta para ponérmela más fácil: “¿Tomas la merienda a las cuatro?”, me dijo con una sonrisa. A mi respuesta afirmativa, añadió paternalmente: “Aliméntate bien, hijo mío, necesitas crecer, - pues yo era muy pequeño,- ése es un defecto del que te corregirás, estoy seguro”. Esa pequeña charla con el primer Superior del Instituto dejó en mi alma un no sé qué que me encantó. Sentía una alegría muy profunda cuando salí a juntarme con mis compañeros. Transfiguración 2 Summarium


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Toda la comunidad del Hermitage notaba, o podía notar, la especie de transfiguración que se manifestaba en el rostro del Hno. Francisco durante el trayecto que tenía que caminar para regresar a su puesto después de la comunión; tenía que recorrer casi toda la capilla. Yo me encontraba bien situado para poder observarlo sin molestarme. Llevaba una sonrisa muy diferente a la sonrisa común de una persona. Resulta difícil encontrar una expresión para definir el aspecto que tomaba su fisonomía en ese momento. Era algo que parecía aproximarse a lo sobrenatural y, sin embargo, parecía producirse de una manera muy natural. Pienso que todos mis compañeros notaban, tan bien como yo, esta transfiguración. Hablábamos del asunto algunas veces entre nosotros, en los recreos y en los paseos. Algunos Hermanos mayores, a quien he hablado, me afirmaron haber notado lo mismo... 3-Testimonio del Hno. Juventin3 .... La tercera razón para escribir esta carta es la convicción que tengo de la santidad del Hno. Francisco. Él tuvo la bondad de admitirme en el noviciado del Hermitage, el 15 de septiembre de 1853. Lo invoco cuando voy a ver a nuestros bienhechores del juniorado. La primera razón que me ha hecho creer en su santidad es el permiso un tanto especial y raro que me concedió cuando le hice saber la manera en que habíamos vivido durante ese desdichado año de 18541855 en Quincié. He aquí sus propias palabras: “Si en el futuro te encuentras en una casa como ésa, en la que te dejan solo durante días enteros, ven a la Casa Madre. Y si para conseguir dinero es necesario agarrar un hacha y romper la caja del dinero, lo haces y vienes”. Segunda razón. En 1860, encontrándome en el Hermitage como enfermero provisional, ocurrió lo que sigue: Un Hermano llamado Zéphirin, de la clase especial, fue operado de las amígdalas del lado izquierdo. Habiendo sido operado muy profundamente, le siguió una hemorragia considerable desde las cuatro a las ocho de la tarde. A esa hora, dejé al enfermo al cuidado de un compañero y fui corriendo a llamar al Hno. Francisco que vino enseguida. Al llegar me pidió una 3 Santo Stefano, Ventimiglia, Italia, 19 de marzo de 1911. Summ. pp. 500-501.


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botella de ácido sulfúrico y después de haber mojado un poco de algodón lo aplicó un momento al exterior del cuello del lado izquierdo del enfermo. La hemorragia cesó al instante. ¿Fue la aplicación del ácido lo que hizo parar la hemorragia o las oraciones del Hno. Francisco?, porque no hacía más que orar mientras le aplicaba el ácido... No lo sé... Lo que sé, es que la hemorragia cesó instantáneamente y el enfermo, que estaba desmayado, recobró el sentido inmediatamente. 4-Testimonio del Hno. Gatien4 En 1857, el Hno. Bajule era el Director de la escuela de Isieux donde yo me encontraba. La cocina en ese lugar era muy insana. Se había convenido con la autoridad que se colocaría una sala de estudio en el primer piso. La habitación estaba separada del local del ayuntamiento, sólo por un simple tabique. Esa cercanía no era recomendable para nadie. El alcalde no lo aguantó. A los pocos días de instalarnos, nos dio la orden de cambiarnos lo antes posible. A las respuestas del Hno. Director, el alcalde respondió que si en quince días no nos habíamos mudado, vendría él mismo y tiraría nuestro mobiliario por la ventana. No quiso escuchar palabra alguna y se retiró de muy mal humor. Esa misma noche regresó para hablar con el Hno. Director. El Hno. Bajule le dijo que no había hecho nada y que no lo haría sin el permiso de su Superior. - Si ese es el problema, dijo el alcalde, iré yo mismo al Hermitage para hacer que tu Superior entre en razones. Allá fue. La bondad y la firmeza del Rev. Hno. Francisco ganaron al alcalde. Hasta tal punto que no solamente dejó a los Hermanos tranquilos sino que les entregó también la sala contigua del ayuntamiento. “Ese Hermano es tan cariñoso y tan razonable, decía después el alcalde, que no se le puede negar lo que pide.” 5- Sabía esperar Ningun accidente o contratiempo le turbaba. Su serenidad era siempre la misma. Su confianza en Dios no tenía límites... No se desanimaba nunca, al contrario, cuanto mayores eran las dificultades, más confianza mostraba. Todos los Hermanos lo han testimoniado. Él 4 Grugliasco, Italia, 3 de marzo de 1912. Summ. pp. 507-508.


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habla con Dios, se decía... Iba ante el Santísimo Sacramento a buscar la solución de los problemas... Sé que por la confianza en Dios el Hno. Francisco no se desalentaba jamás. En caso de fracaso esperaba el momento de Dios... Cuando murió el Venerado Padre Champagnat, en 1840, el Hno. Francisco, que estaba sufriendo más que todos los que se dejaban llevar del desaliento, les reprendía dulcemente, les consolaba, y les decía entre otras cosas: ‗No hay que desesperar... Tengamos confianza en Dios que ha prometido la vida a los que confían en Él‘. El H. Francisco siempre puso en Dios su esperanza en medio de las numerosas dificultades de su generalato. Incluso en los casos que podían parecer más desesperados. En todas sus enfermedades, siempre mantuvo la serenidad a causa de su confianza en Dios. 6- ―Cuando el siervo de Dios veía a un cohermano sufriendo de melancolía persistente, se mostraba muy condescendiente, hasta entonar una canción humorística, él que era tan grave, y no se retiraba hasta haberle arrancado una sonrisa y una palabra religiosa de confianza‖.5

LETANÍAS DEL HERMANO FRANCISCO 1.- Niño entregado y consagrado a María, ruega por nosotros 2.- Fiel discípulo del P. Champagnat, ruega por nosotros 3.- Adorador asiduo de Jesús Sacramentado, ruega por nosotros 4.- Intrépido formador marista, ruega por nosotros 5.- Superior joven y prudente, dulce y recto, ruega por nosotros 6.- Consejero seguro y discreto, ruega por nosotros 7.- Alma y aliento de los ―tres unos‖, ruega por nosotros 8.- Hijo amante de la Virgen María, nuestro Recurso Ordinario, ruega por nosotros 5 Testigo 16 en el proceso diocesano.


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9.- Imitador de San José, ruega por nosotros 10.- Escritor luminoso, ruega por nosotros 11.- Modelo del deber cumplido, ruega por nosotros 12.- Hombre lleno de espíritu de fe, ruega por nosotros 13.- Hombre de Iglesia, ruega por nosotros 14.- Religioso sencillo y cordial, ruega por nosotros 15.- Hermano, cercano a tus hermanos, ruega por nosotros 16.- Amigo de los pobres y humildes, ruega por nosotros 17.- Visitador de los enfermos, ruega por nosotros 18.- Anciano humilde y recogido, ruega por nosotros 19.- Hermano muy atento, ruega por nosotros 20.- Hermano muy obediente, ruega por nosotros 21.- Guardián del espíritu marista, ruega por nosotros 22.- Presencia que concentra y une, ruega por nosotros 23.- Fuente de audacia y de confianza, ruega por nosotros 24.- Imagen viva del Padre Champagnat, ruega por nosotros. Oración para pedir una gracia Padre bueno, tú diste al hermano Francisco una aptitud particular para cuidar y curar a los enfermos o prepararlos para aceptar con paz la evolución de su estado de salud. Permite que recurramos a él para que pueda, como lo hacía en su vida terrena, pedir a tu Hijo y a María, su santa Madre, la gracia pertinente al problema de salud que le confiamos. Hermano Francisco,


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tú que nos escuchas, intercede por nosotros. Oración para pedir vocaciones Hermano Francisco, el Señor quiso hacer de ti un santo de la vida ordinaria, santificada por el trabajo y la oración, en una vocación de hermano marista. Tú te abriste a Dios, y te consagraste a María, y las vocaciones de hermanos florecieron en torno a ti. Te pedimos hoy, hermano Francisco, que mires a nuestra familia para que se renueve con el ingreso de jóvenes que quieran entregarse totalmente a Dios como educadores consagrados y apóstoles de la juventud de nuestro tiempo. Venerable hermano Francisco, intercede en favor de nuestra familia. juntamente con Marcelino, con todos los hermanos que están con él en el cielo, y con María, nuestra Buena Madre, ante Jesucristo, nuestro único Señor. Amén. Situación de la causa del Hno. Francisco 1-El 20 de junio de 1910, se abre el Proceso ordinario en Lyon, el cual termina el 10 de mayo de 1912. 2-El 14 de noviembre de 1934, se introduce la causa del Hno. Francisco en Roma. 3-El 4 de julio de 1968: Decreto sobre la heroicidad de las virtudes que le da el título de Venerable. Esta causa está por ahora parada en este punto.


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Quedan otras dos etapas: La de la beatificación Y la de la canonización. Para alcanzar cada una de estas dos etapas, se necesita el reconocimiento de un milagro: 6 Un primer milagro para conseguir la beatificación, Un segundo milagro para conseguir la canonización. Los milagros sólo se obtienen por medio de la oración.

6 Ver la página sobre los milagros.


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HERMANO ALFANO : JOSEPH CARLO VASER 1873-1943 Poco conocido, y sin embargo… El Padre Valentino Macca, O.C.D. era el relator de la causa7, escribió: “La lectura atenta de los documentos nos pone en contacto con un religioso que la tradición oriental primitiva no habría dudado en colocar entre “los amantes de Dios”, con el sentido concreto que se daba a esa expresión. Efectivamente, el siervo de Dios vivió en una plenitud de amor que, tanto en los pensamientos como en los actos, parece hacerle olvidar los años... Los extractos de las cartas citadas muestran una línea de caridad que no solamente mantiene su frescura, sino que en el atardecer de la vida se hace más generosa y más fuerte. Eso nos hace pensar en un “vino viejo”, expresión que, en el pensamiento de San Juan de la Cruz definía a “los viejos amantes”. Aun cuando en las personas de edad los impulsos y entusiasmos juveniles son poco frecuentes, el Hermano Alfano da pruebas de una caridad excepcional; las manifestaciones de esa caridad lo vinculan profundamente a los corazones de Jesús y María, pero también se dilatan hasta los confines del mundo, durante aquellos años turbulentos de la guerra... (1943). Vivía siempre en la presencia de Dios... La oración parecía acompañarlo incluso durante los recreos... Había conseguido lo que es tan difícil conseguir: unificar la vida.» (Positio, p. 23) El primer teólogo que examinó los escritos del Hermano Alfano afirmó: ―Aquí, en verdad, la cosecha es tan abundante que la dificultad está en la selección. El siervo de Dios había comprendido perfectamente que el estado de la vida religiosa vivido en plenitud, es el

7 El relator de una causa es aquel que garantiza su valor en el seno de la Congregación de los Santos, ante los teólogos,

los obispos y los cardenales.


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jardín donde, bajo el calor del Espíritu Santo, brotan las flores de todas las virtudes‖ 1. Sencillez de vida. Estas son las primeras líneas del libro ―Pane di Casa Nostra‖, breve biografía del Hermano Alfano: ―José Carlos Vaser, Hermano Alfano (1873-1943), es un hermano marista italiano; más aún, es el primer hermano marista italiano. Primero, en el sentido cronológico del término; primero, sobre todo, en el sentido espiritual: escaló con brío y ardor las cimas de la santidad, con una determinación no inferior a la de aquellos que lo vieron trepar, siendo niño, por los montes de su bella y bravía tierra natal, el Valle de Aosta. Su vida, carente de acontecimientos llamativos, tiene el aspecto de una aventura totalmente interior. Es como una cadena de montes que sólo revela el seguirse de sus cimas y las bellezas ocultas de sus paisajes a quienes saben soportar la fatiga que supone subir a las alturas. Estas son las etapas esenciales de su vida religiosa:  1886: José va a Saint-Paul-Trois-Châteaux. En 1891 emite el voto de obediencia.  Desde 1891 a 1903 enseña en el colegio San León Magno y se enamora de Roma, del arte, de la cultura y de la fe que encierra esta ciudad.  Desde 1903 a 1941 será un hermano educador, primero con el cargo de maestro de novicios durante 15 años (de 1907 a 1922), después con el de director de escolásticos (desde 1925 a 1939); será ininterrumpidamente consejero provincial desde 1909 a 1941, es decir, ¡durante 32 años!  Su vida se apaga el 1 de marzo de 1943, en plena guerra mundial. Vida sencilla, como la de tantos hermanos, como la nuestra cuando miramos al pasado. Y sin embargo, esta vida del Hermano Alfano es una vida para Dios y un regalo de Dios para nosotros. 2. La personalidad del Hno. Alfano. 1) La personalidad humana. El Hermano Alfano era una persona intelectualmente muy dotada. Marcel Colin, en su libro “La Línea Recta”, que es una biografía del Hermano Alfano, escribe así: ―Hombre culto, mente aguda, con


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capacidad de vibrar ante las cosas bellas, adivinándolas con intuición y aprecio certeros, amigo de las flores, de los cantos y amante de las obras grandiosas y deslumbrantes de la variada naturaleza, el Hermano Alfano supo dominar y encauzar su afectividad‖. Todo en él manifestaba una gran sensibilidad, pero una sensibilidad encauzada. Persona sencilla que se esforzó continuamente en realizarse y perfeccionarse para Dios... Fue por medio de una voluntad incompatible con la mediocridad como el Hermano Alfano consiguió el equilibrio. Su estilo de vida era el de la fidelidad, la lealtad, la línea recta. Escribía: «No ir mendigando popularidad en detrimento del bien.» Nunca quiso pertenecer a la raza de los mediocres. Alfano era muy inteligente; a los cincuenta años estudió el latín y llegó a ser uno de los mejores profesores de la materia. Era un hombre de una fuerte voluntad, tenaz en el esfuerzo, monolítico y de una gran rectitud, pero también de una gran cultura. Entre sus rasgos característicos destacan la alegría y la bondad. Quienes lo conocieron afirman que: ―Se mostraba afable, especialmente en las relaciones interpersonales; en las recreaciones y en los paseos era amenísimo y de una alegría contagiosa… Aunque de carácter firme, se mostraba bueno con quien se equivocaba y muy sensible a las necesidades de los demás… siempre atento a los problemas de aquellos que estaban a su lado‖. Durante la primera guerra mundial, enviaba con frecuencia a los hermanos llamados al servicio militar, cartas, circulares con muchas noticias de la congregación, consejos e incluso dinero para que pudieran pasar mejor algún día de fiesta. Un discípulo suyo escribe: ―La severidad del Hermano Alfano era un mito creado en la mente de alguno…‖ He aquí el testimonio del Hno. Antelmo: ―Durante la Gran guerra, (la primera guerra mundial), enviaba circulares poligrafiadas a sus antiguos novicios y Hermanos militares del frente, llenas de sabios consejos y noticias del Instituto, tratando de mantenerlos unidos y en buenas relaciones con los superiores, alejados de las malas compañías. Se interesaba por su salud y por sus necesidades. A mí, en la Navidad de 1917, me mandó un giro postal de 5 liras, para que estuviera contento aquel santo día; y lo consiguió no sólo para mí sino también para mis compañeros de trinchera‖.


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2) Personalidad espiritual. En esto Alfano es todavía más sorprendente. Maestro de novicios durante 15 años, pasarán por sus manos 266 jóvenes en formación de los cuales 144 perseveraron hasta la muerte y entre ellos muchos de gran estatura espiritual, porque un santo engendra santos, como fue el caso de Marcelino Champagnat. La mirada que echaba en el corazón de los novicios y el juicio que después daba de ellos era de una gran lucidez, de gran exactitud, de psicólogo seguro. Pero su sabiduría práctica le venía de estar mucho tiempo en la presencia de Dios. Decía: ―¡Cuánto aprovecha una serena y tranquila reflexión ante Dios!‖ Tenía predilección por los tres primeros puestos del Fundador: Belén, la Cruz y el Altar. Hacía todos los días el viacrucis, se levantaba antes que los demás para tener tiempo de hacerlo. Tiene pensamientos que nos dejan asombrados: ―Recordaré a menudo que el sufrimiento es más dulce que el contento y el bienestar físico. Por ello lo buscaré y lo abrazaré con generosidad‖. 3) Un alma mariana. La vida del Hermano Alfano es fundamentalmente mariana: se consagró totalmente a María, acude a ella en cualquier necesidad o circunstancia, pues ella es su ―Recurso Ordinario‖; la invoca continuamente a lo largo del día, hace en su honor numerosas y fervorosas novenas, deposita en ella una confianza sin límites. Maria es su guía y su modelo; la divisa marista «Todo a Jesús por María, todo a María para Jesús», al Hno. Alfano le sirve para su propia vivencia y para llevar a los demás a Jesús. Al lado de María, aprende las tres virtudes que le caracterizan: « la piedad, la humildad y la caridad». Si necesita fortaleza para avanzar o para que los demás avancen, acude a María. María, atajo para la santidad. Alfano quería dar lo mejor de sí mismo al Señor y a sus hermanos y para conseguirlo seguía lo que él llamaba ―el atajo de María‖: Ella le llevaba directamente y más rápidamente a su Hijo. Por eso, celebraba las fiestas de la Virgen con especial alegría y la parte litúrgica ocupaba un puesto privilegiado, para que durante todo el día por medio de la liturgia se respirase un ambiente festivo en honra de María, nuestra Madre.


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Pero la lección principal que descubrimos en el Hermano Alfano respecto a su relación con María es que en compañía de la Virgen aprende a ser un hombre recto, a tener una conciencia recta, a ir a lo esencial, es decir a Dios. Con María, llega a ser ―línea recta‖. María le guía, y entonces lo que se torna primordial para el Hermano Alfano es la voluntad de Dios: ¿‖Qué es lo que Dios quiere? ¿Cómo lo quiere?». He ahí lo fundamental. Como para Marcelino, María le enseña a Alfano a estar dispuesto a hacer lo que su Hijo le diga. El Rosariante: Este neologismo del Hermano Alfano se refiere al Rosario. ¿Qué quería decir Alfano con esta palabra? Invitaba a todos sus novicios, a sus hermanos a meditar a menudo los misterios del rosario, de tal modo que las avemarías brotasen espontáneamente de los labios, viviendo en compañía de María, viviendo envueltos en su alegría, estableciendo una auténtica relación de hijo a madre, y con Ella, en cada misterio contemplando al Hijo, quedáramos admirados por el amor de Dios. Alfano estaba orgulloso de ser rosariante y era para él fuente de alegría. Magnificat: Es significativo: la vida entera del Hermano Alfano desemboca en el Magnificat; su vida entera canta las maravillas que Dios hizo, la solicitud de Yahvé para con los pequeños, la continua fidelidad del Dios de Israel para con Abrahán, María, Marcelino, Francisco, Alfano y todos aquellos que están abiertos y receptivos hacia su Hijo. Leamos juntos estas palabras convencidas del Hermano Alfano sobre nuestra Buena Madre: María se ha hecho todo para nosotros, Se ha dado a los justos y a los pecadores; A todos abre los tesoros de su misericordia. Ella rompe las cadenas de los esclavos, Devuelve la salud a los enfermos, El consuelo a los afligidos, El perdón a los pecadores, El incremento de gracia a los justos; Nadie puede sustraerse a su benéfica influencia.


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Pero lo que caracteriza al Hermano Alfano como marista es una admiración sin límites por el Fundador, sus cualidades, su carisma. Invitaba siempre a los novicios a mantener siempre un mirada atenta sobre el Fundador y a alimentarse de su doctrina a la que llamaba “el pan de nuestra casa”. Y añadía: ―Sólo tengo un deseo: el bien del Instituto a través de la imitación del Fundador por parte de todos los Hermanos‖. Cuando ponemos juntas la personalidad humana y la espiritual vemos qué abundancia de vida brotaba del Hermano Alfano. Así, pues, alabemos a Dios, fuente de agua viva, que quiere para nosotros la vida en abundancia. 3-Algunos breves pensamientos 1-Con Jesús, siempre y en dondequiera, es el paraíso. Sin Jesús, el infierno... Con Él todo es fácil. Por eso, quiero abandonarme en sus brazos, con alegría y confianza... En las dificultades y las cruces, voy a recurrir al Corazón eucarístico de Jesús y al Corazón de María. Jesús es mi fuerza, mi defensa, mi riqueza, mi tesoro, mi todo. Jesús es mi amigo fiel, constante. (Positio p. 120. Las citas que siguen están tomadas de la Positio. ) 2-Llamaba a la Misa el sol de nuestros ejercicios de piedad. (p. 107) 3-Nunca tendremos suficiente confianza en el Corazón de Jesús. (p. 121) 4-El Niño Jesús me enseña de manera muy eficaz y elocuente todas las virtudes, particularmente la humildad, la obediencia, la castidad, una fe filial... Querido Niño, eres mi alegría, mi reposo, mi paz, yo también te amo supremo bien. Enciende en mí, Señor, tu ardiente fuego. Dame lo que tú quieras y haz lo que quieras. (p. 129) 5-Jesús, luz verdadera que ilumina, fuego que inflama, alegría y paz. (p. 129) 6-Me esfuerzo por permanecer lo más que puedo al pie del sagrario, con sentimientos de adoración, de gratitud, de súplica al Corazón eucarístico de Jesús. (p. 131)


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7-Señor, voluntariamente quiero sufrir lo que quieras... Pero concédeme amarte intensamente, hacerte conocer y amar, ganar para ti muchos corazones. (p. 133) 8-Jesús es para mí, Compañero, Consuelo, Amigo, Padre, Tesoro y Alegría. (p. 133) 9-¿Por qué tanto temor en mí? ¿Puedo dudar de la bondad de Jesús o de la Santísima Virgen? ¿Por qué no dejaría ensanchar mi corazón en la alegría y la gratitud? Quiero abandonarme en los brazos de Jesús con fe y confianza. 10-El Evangelio es el libro por excelencia que dilata el corazón de los cristianos. Dios es el maestro de los hombres y de los acontecimientos. La experiencia personal nos enseña que sobre los 1000 peligros que son posibles según nuestra imaginación, Dios nos ahorra 999 y el milésimo es más ligero de lo que nosotros pensamos. Un optimismo sano está conforme con la fe y el sentido común. 11-La caridad fraterna es la alegría y la felicidad de las casas religiosas. Es una participación del amor que Dios tiene consigo mismo y con nosotros. Nosotros, los Maristas, debemos estar animados por el espíritu de esta virtud, de una manera continua y práctica, estimando sinceramente a nuestros Hermanos, respetándolos, soportándolos con una veneración religiosa y mirándolos con los ojos de la fe. 13-―No respiro más que por este momento breve que se llama instante. Quiero ponerlo totalmente a provecho diciendo: ―¡Sí, Padre!‖ Así me aseguro días llenos de la voluntad de Dios... ―¡Sí, Padre!‖ Es vivir el momento presente, el instante que se va... en presencia de Dios, aceptando su voluntad. Así el corazón ora incesantemente en la voluntad de Dios‖. 4-Lo que han dicho del Hno. Alfano 1-―El Hno. Alfano, afirma un discípulo suyo, era considerado por los cohermanos y por los superiores como un hombre excepcionalmente santo, un hermano marista ejemplar‖. En la base de su santidad se puede descubrir un vigoroso espíritu de fe, una gran generosidad y una constante fidelidad.


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Otros testimonian: ―Reconozco en él a un religioso enteramente dedicado al bien del Instituto, sólo preocupado por la gloria de Dios y por el bien de las almas. Se perfeccionó a sí mismo cultural y espiritualmente‖. “Vivía tan intensamente el espíritu de la regla que lo llamábamos la regla viviente. En su manera de rezar y en su comportamiento demostraba estar siempre en la presencia de Dios y siempre en continua meditación”. “Es mi impresión, y sé que es la opinión de otros cohermanos, más aún su firme convicción, que el hermano Alfano ha sido un religioso que ha practicado con constancia y de manera heroica las virtudes de la vida religiosa”. 2-Monseñor Emilio Biancheri, obispo de Rimini, (Nació en Ventimiglia y conoció muy bien al Hno. Alfano), en la carta que escribió al Santo Padre, se expresa de esta manera: « … Puedo asegurar que entre el clero y los seglares, los que tenían la oportunidad de acercarse a él, tenían la impresión muy clara de encontrar delante de ellos una auténtica santidad de vida. Era un religioso con el espíritu y la mirada fijada en Dios. Tenía unas facciones al mismo tiempo austeras y afables, una entereza y un ánimo que nos recordaban a san Pablo: « Cuando soy débil, es entonces cuando soy fuerte ». Era de un temple fuerte que sobrepasaba victoriosamente los límites de un físico delicado del que conseguía rendimientos sorprendentes que dejaba a la gente admirada y llena de reflexión. En su obra de maestro o director espiritual, de educador y de profesor, mostraba un equilibrio sereno y sorprendente con un sentido profundo, dulce y sobrenatural, como si fueran cosas que veía, sentía y palpaba. Los habitantes de Ventimiglia que le conocían, tenían la impresión de que un santo pasaba a su lado, una flor de gracia y de bondad sobre la tierra de las Flores. »8 3-Monseñor Giuseppe Della Volta, testigo del tribunal ordinario, traza en pocas palabras el retrato físico-espiritual del Siervo de Dios: era un religioso leal, ajeno a todo artificio y a toda duplicidad, era siempre coherente con lo que decía y hacía; era de una rectitud sin fallo. 4-El Doctor Mario Colombino escribió al Hno. Umberto, Provincial: « El Hno. Alfano era para nosotros una fuerza magnética que nos 8 A Ventimiglia se la llama la tierra de las flores.


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atraía. Las líneas de fuerza que irradiaban de su imponente personalidad nos transformaban y nos llevaban a imitarlo y a seguirlo en el camino arduo de la perfección. Si queremos ser honestos con nosotros mismos debemos admitir que nuestra vida espiritual estaba en función de la vida espiritual del Hno. Alfano. Era él quien nos hacía amar la belleza de una vida entregada al Señor. La fascinación que ejercía el Hno. Alfano era tal, que yo estaba atraído por su personalidad imponente, que cuando ilustraba o comentaba la vida de los Santos, el Evangelio o la Imitación de Cristo, yo tenía la impresión de que hablaba de un mundo que le era particularmente familiar, que le era congénito, en otras palabras, un mundo del que nunca se había separado y del que vivía diariamente ». Oración Señor, que has concedido al Hermano Alfano La gracia de seguir fielmente a Cristo pobre y humilde, Dándole la vocación de Hermano marista, Educador y apóstol, Concédenos por su intercesión Vivir también nosotros con generosidad y plenitud Nuestra vida marista, irradiando con entusiasmo El espíritu de Marcelino, nuestro Fundador. Y tú, María, nuestra Buena Madre, Glorifica a tu siervo Alfano Que tanto te ha amado y glorificado entre nosotros. Amen. ¿En qué punto se encuentra la causa del Hermano Alfano? 1- 1951: Apertura del Proceso Ordinario en Ventimiglia, ocho años después de su muerte. 2- 1955: Clausura del Proceso Ordinario. 3- 1987: Validez del Proceso Ordinario e introducción de la causa en Roma. Se debe este retraso al hecho de que se adoptaron nuevas normas en la Congregación para las causas de los santos. 4- 1991, el 22 de enero, Decreto sobre la heroicidad de las virtudes y título de Venerable. La causa del Hermano Alfano, al igual que la del


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Hermano Francisco, está parada en este punto. Se necesita un primer milagro para proceder a la beatificación y un segundo para la canonización. En cada etapa, se ha de constituir la positio9 sobre el milagro. Esta positio presenta dos partes: 1- Documentos médicos que atestiguan que se produjo curación. Esos documentos son estudiados por dos médicos, en la diócesis donde tuvo lugar el milagro, y posteriormente por una comisión de cinco médicos del Vaticano y por el presidente de la comisión. 2- Pruebas que demuestran que se invocó al Siervo de Dios. Esas pruebas son examinadas por teólogos y posteriormente par una comisión de cardenales y obispos. Sólo la oración consigue un milagro.

9 La positio es el conjunto del trabajo de demostración. Lo hace el postulador ayudado por el relator.


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HERMANO BASILIO RUEDA GUZMÁN 1924-1996 Una palabra de introducción. Alguien me dijo que se pretende introducir su «causa». Yo nunca lo había pensado, pero creo que sí. Realmente sí era un santo: Pienso que como él debieron ser los santos. Yo no tengo la menor duda de su santidad (P. Raúl Soto Vázquez, M. Sp. S.) (Un Estilo de Vida, p. 65.) Cuando se quiere rendir testimonio en favor del Hno. Basilio se tiene la tentación de hablar en superlativo. Cuando se escucha su palabra estamos tentados de vivir en superlativo. Ciertamente es un hombre que caldea el corazón, crea generosidad, pues fue el primero en vivir a nivel de magnanimidad. Sorprende, pero permanece cercano, acogedor, asequible. Todos los que hablan de él se deshacen en alabanzas de subidos matices: es un santo, un profeta, un experto en humanidad, un corazón atento, apto para la comprensión, la compasión, el consuelo; un intelectual que se mueve con facilidad en la antropología, la sociología, la filosofía y la teología; un hombre profundamente dueño de sí mismo y siempre ecuánime, trabajador empedernido y metódico, maestro de espiritualidad segura y sólida, místico, Superior General excepcional y cohermano encantador, sencillo, a gusto con todos, amante de las bromas y siempre dispuesto para ponerse el delantal y lavar la vajilla. Esto es lo que dicen, mucho mejor, los que fueron sus amigos. Sus testimonios alternan con textos de Basilio tomados de sus escritos, sobre todo de sus circulares, formando una unidad: se dicen cosas sobre Basilio, y Basilio dice cosas. Releer sus circulares es descubrir tesoros de espiritualidad, de experiencia vivida, de fraternidad, de sabiduría, que son nuestros. Es también encontrarse directamente conectados con el corazón y la inteligencia de Basilio. A menudo, es evidente, sus mejores reflexiones las extrae de su vida interior o de su experiencia con los Hermanos y las personas. Basilio es ciertamente un intelectual, pero la trama de sus escritos proviene de lo que nosotros conocemos, de lo que nos es cotidiano y familiar. Algunas de sus


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circulares son verdaderas joyas. Estamos tentados de copiar capítulos enteros, por ejemplo de su circular sobre la obediencia y sobre la vida comunitaria. Sus primeras circulares, las de 1968, cuando todavía no dominaba el oficio de Superior General, no sólo revelan el conocimiento que tenía del mundo, de la Iglesia y del hombre, sino también nos sorprenden por las nuevas aportaciones que indican y que son anticipaciones que hoy día, en el 2002, son de una meridiana evidencia con las que nos comprometemos convencidos. Digamos también que el estilo de Basilio no ha envejecido, pues se inspira en la conversación, con las ocurrencias sorprendentes que una conversación puede aportar. Se trata de un lenguaje cercano, inmediato, sencillo; pero a menudo talla frases como si fueran máximas, y otras, párrafos enteros, son una condensación de verdad, sabiduría, humanidad, expresadas con pluma feliz. En ocasiones peca de abundancia, por la necesidad de precisar lo que ya ha dicho con claridad. Él es el primero en reconocerlo. Pero no escribe nunca para decir banalidades; sorprende siempre por la profundidad, la oportunidad, la verdad. ¿Qué finalidad persigue este pequeño libro de testimonios y extractos? Hacer al H. Basilio presente, vivo entre nosotros, arrancarlo del pasado y del olvido que siempre nos acechan; ayudar a nuestra admiración a vivir y expandirse, convertirse en amistad, diálogo y oración. ¿Oración? Sí, muchos testigos confiesan que le rezan. Presienten en él un santo. Lo dicen muy a menudo, espontáneamente, cuando la conversación recae sobre él. Ciertamente, Basilio es un don extraordinario que Dios y la Virgen María nos han concedido. En su persona, Dios nos ha abierto una fuente de vida. Y Basilio, en sus escritos y en su amistad, ha hecho que esta vida manara a borbotones. Son tesoros que sería una pena ignorar, pues son nuestros tesoros, el amor a Dios, a María, a Marcelino, que nuestra familia marista quisiera revivir. Un cohermano decía en plan de broma una gran verdad: ―Hemos tenido tres notables Champagnat: Marcelino, Francisco y Basilio‖. ‗Optamos por la vida‘, es el lema inscrito en el logotipo del 20º Capítulo General. Ciertamente, conocer al Hno. Basilio y sus escritos es descubrir una fuente de vida generosa, abundante y muy marista. Perfil biográfico.


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1924. El H. Basilio nace en Acatlán de Juárez el 14 de octubre. En la familia es el cuarto hijo, y recibe los nombres de José Basilio. Tiene sólo cuatro años cuando pierde a su madre. 1942, en el mes de julio entra en el juniorado de los Hermanos Maristas de Tlalpan. Emite sus primeros votos el 8 de diciembre de 1944 y hace su profesión perpetua el 1 de enero de 1950. 1947. Inicia su carrera apostólica y se mete enseguida en los grupos de acción católica, de animación de la catequesis en los barrios populares; desempeña un papel importante en los ‗Cursillos de Cristiandad‘. Al mismo tiempo realiza los estudios de filosofía y el 17 de diciembre de 1961 defiende su tesis doctoral en filosofía sobre el tema: ‗Ser y Valor‘. De 1961 a 1965 forma parte del equipo del P. Riccardo Lombardi en el movimiento ‗Mundo Mejor‘. En Ecuador él será el principal responsable del movimiento, dando retiros y conferencias muy apreciadas por los estamentos más diversas: obreros, políticos, gente de Iglesia y personas consagradas. 1966-1967. Es nombrado director del Segundo Noviciado, con sede en Sigüenza, España; después en el del Escorial. Revoluciona los cursos con aportaciones modernas: más respeto de la persona, más centrarse en el Evangelio, apertura a las llamadas del Concilio y a los problemas de un mundo en mutación. Los segundos novicios están entusiasmados con él. Sus éxitos en todas partes le valen el ser nombrado delegado al Capítulo General de 1967. 1967. El 24 de septiembre es elegido Superior General por un primer período de 9 años. Inmediatamente comienza a recorrer el mundo marista para conocer su realidad. Deja la administración directa del Instituto en manos de su Vicario, el Hno. Quentin Duffy, y toma para sí la animación pastoral: visita de las comunidades y, por tanto, viajes; mucho tiempo destinado a atender y escuchar a los Hermanos o a escribirles cartas. Período difícil el que sigue al Concilio: el mundo, la Iglesia, la vida consagrada cambian rápidamente, en medio de una juventud contestataria y generaciones adultas inquietas. Basilio será una gran suerte para nuestra congregación que, gracias a él, emprende con firmeza los cambios pedidos por el Concilio. Por naturaleza él está abierto a toda sana novedad y a menudo se anticipa a ella. Durante este período escribe circulares notables: ‗Un Capítulo para el mundo de


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hoy‘, ‗Las llamadas de la Iglesia y del Fundador‘, ‗Conversación sobre la oración‘, ‗La vida comunitaria‘, esta última una obra maestra leída por otras muchas congregaciones religiosas, al igual que ‗Conversación sobre la oración‘, ‗La obediencia‘: una joya de verdadera comprensión de la vida religiosa; y estaba trabajando en la circular ‗Un nuevo espacio para María‘. 1976. Contra su previsión, el H. Basilio es reelegido Superior General por una gran mayoría de votos. Como ya lo había hecho anteriormente, va a entregarse en cuerpo y alma a las visitas, animación de retiros, dirección espiritual. En la Congregación nos habituamos a un Superior General que trabaja todas las noches hasta las 2 ó 3 de la madrugada. De este período son las circulares sobre el ‗Proyecto de vida comunitaria‘, que debería dar a las comunidades un estilo de vida más evangélico y más apto para responder a las llamadas del hombre de hoy; ‗Un nuevo espacio para María‘, muchos de cuyos puntos de vista exegéticos se anticipan a su tiempo, y las circulares sobre ‗La oración‘, y sobre ‗La fidelidad‘ que es como el canto del cisne, el gran Magnificat que hace cantar a toda la congregación marista. 1985. Después del Capítulo General disfruta de un año sabático y tiene la dicha de visitar Tierra Santa. Ha sido Superior General durante 18 años, en un período atormentado, ha recorrido miles de kilómetros, escrito cerca de 2500 páginas de circulares y más de 50.000 cartas, recibido a miles de hermanos y acompañado espiritualmente de forma directa a centenares. Con ocasión de su reelección en 1976, una autoridad vaticana telefoneó a un hermano de la casa general para decirle: ―Acabáis de salvar a vuestra congregación‖. De regreso a México será nombrado maestro de novicios de la Provincia de México Central. 1990. Asume la dirección del curso de 18 meses para maestros de novicios, en el Oasis, cerca de Albano (Roma) 1991-1996. Retorna a su función de maestro de novicios para las dos provincias mexicanas. En medio de los jóvenes él es el padre, el formador, el hermano, el amigo. Crea grandes espacios de libertad, de alegría, de familia y de intimidad con Dios en la sencillez.


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1996. El 21 de enero entra en la Pascua definitiva mediante el retorno al Padre. Su misa de funeral tiene lugar el 23 de enero de 1996: es una apoteosis de agradecimiento y de amor. Sus cenizas reposan en la casa de Quinta Soledad, la casa provincial de México Central. Basilio nos ha enriquecido con su persona, su pensamiento, el gran afecto que tenía a cada hermano. Y hoy día Basilio sigue siendo eso mismo.

Palabras de alguien que vivió con nosotros10 1-El profeta siente arder en su corazón la pasión por la gloria de Dios, y después de haber acogido su palabra, la proclama con sus labios, con sus acciones, en su pensar, en su hablar y en el modo de relacionarse con todos, en medio de una gran transparencia que integra la autenticidad de los grandes ideales por el Reino, en la heroica entrega a los demás. Porque cuando se ha comprometido la existencia en aras del amor ya no hay retorno, como si un cirio fuera encendido por ambos cabos. El tiempo depende de la intensidad con que es vivido, pero cuando el amor irrumpe en el centro de la vida, el tiempo adquiere densidad eterna. El amor no se nos ha dado para llenar huecos del corazón, sino para lanzar a los hombres a las alturas insospechadas de la generosidad y del don de sí mismo... Quien ha conocido la fascinación del amor de Dios sabe que no se pertenece. Porque él ama, no pregunta, se entrega, y de esa entrega nace la intuición de que la vida sólo vale la pena de vivirse si se ama a alguien incondicionalmente y si se está dispuesto a jugarse el todo por el todo en una sola carta. Entonces ya no se ama más que la Voluntad del Señor por encima del propio yo, y el deseo se reduce a la disponibilidad absoluta. Cuando el amor de Dios irrumpe en la vida de una persona, desencadena un tipo de amor que hace perder la medida razonable, todo es menos importante que el Tú de Dios y del hombre. La muerte prematura es el destino del amor que se condensa en el tiempo. El amor necesita entregarse, consumir la existencia. (“Quemar la Vida” p.304-305.) 10 El presente trabajo, debido a su brevedad, limita las citas. Los libros “Quemar la vida”, “El estilo de una vida”,

“Basilio otro Champagna”t, “Quiero despertar a la aurora” y los 12 cuadernos sobre Basilio ofrecen una abundante selección de citas. Es recomendable volver a estas fuentes.


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2- Hoy estoy constatando la realización práctica de una cosa que me dijo el Hno. Leonida hace muchos años, cuando estaba en vida todavía, viendo el ritmo que mi vida tomaba: ―Está usted quemando su vida por los dos cabos, su vela por ambos lados‖, y me mandaba una página entera de una revista en la cual había una especie de vela, bastante gruesa, con los dos cabos encendidos y le respondí tal vez insensatamente: ―Eso ha sido siempre mi ideal: Quemar mi vida por Cristo y por mi congregación, aunque por ello se consuma en menos tiempo del que normalmente tendría que vivir‖. (Mensaje grabado en el Hospital del Carmen de Guadalajara, Diciembre 1995, un mes antes su muerte.) 3- « Hermanos, lo que fundamentalmente nos tranquiliza, no es el hecho de que somos buenos, sino el hecho de que Dios es bueno. No es el hecho de que amamos, sino el hecho de que somos amados por un amor auténtico e infalible... Dios nos ama, y nos ama continuamente, porque Dios no puede dejar de amarnos... Dios es amor, amor gratuito, no provocado ni condicionado, ni producido por el hombre. Dios es amor gratuito. Dios no te ama porque tú le amas. No te ama porque eres digno de ser amado. Dios no te ama porque en tu vida has creado las condiciones apropiadas que te harían digno de ese amor. Dios te ama porque es Amor, y punto. 11 «En su santa voluntad palpita siempre una ternura mayor de lo que podríamos imaginar.»12 El verdadero amor respeta la libertad de cada uno y ama gratuitamente. No pide nada, da.13 La fuente última, el motor supremo de la vida comunitaria es el amor auténtico y la capacidad de crear amistad, caminando por la vida con numerosos amigos.14 Pero « si excluyes a una sola persona de tu corazón, el amor en ti está muerto.»15 4-Basilio se da cuenta de que, con la mejor buena voluntad, el Instituto está demasiado centrado en la manera de ayudar a los pobres, en las misiones, en conseguir un ejercicio más evangélico de la autoridad, y “al mismo tiempo, Cristo, el buen Jesús, ha pasado a un segundo plano, y en algunas ocasiones ha desaparecido, cuando en realidad es la razón principal, la sublime razón por la que vivimos y morimos. Él es el origen de nuestra llamada, de 11 En “Llamamiento a la renovación, la problemática de la oración” octubre de 1971; y también en “L’Appel au

dépassement: le commandement nouveau”, retiro dado en Canadá en 1970. 12 Circular sobre la Obediencia, p. 27. 13 Carta del 5 de marzo de 1985. AFM 51.09 – B1 – Perú. 14 Circ. Sobre la vida comunitaria, p. 176. 15 “Bética Marista” n° 52, octubre de 1972, p. 11.


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nuestra fraternidad y de nuestra amistad. Él es nuestra salvación... es evidente que ha llegado el momento de realizar los mayores esfuerzos para volver a hacer de Jesús el centro de nuestra vida.”.16 Ya en los primeros retiros que dio a los Hermanos de Canadá, de España y de Brasil, en los años setenta, decía: « Cuando anuncias a Jesucristo Resucitado, te empeñas en su causa, de tal modo que ante cualquier dilema que se presente entre Cristo Resucitado y otra cosa, te dejas despellejar antes que renunciar a Jesús, y prefieres perderlo todo, incluso tu propia madre, pero nunca Jesús. » 5-Copia con letras mayúsculas el consejo de su director espiritual: « No son las encuestas, los congresos, las conferencias, los cursillos lo que salvarán a la Iglesia y al mundo de sus crisis actuales, sino los santos, los hombres de Dios... Su santidad personal, que Dios está esperando ardientemente, es imprescindible para su Instituto. » 6- « Poniendo las cosas por orden, las personas valen más que las obras. Si perdemos a una persona, perdemos todo. Una obra, por el contrario, puede seguir aun cuando las personas cambian. » 17 ... « El amor no es un fin en sí, sino una actitud cuyo fin es la persona amada. » 1. En la Universidad de un chofer de taxi. (Basilio, en su primer viaje a Venezuela, llegó al aeropuerto a las 3 de la madrugada. No había nadie esperándolo. Toma un taxi y se dirige a Los Teques, a 30 km de Caracas, donde iban a tener lugar los ejercicios espirituales. Pero, sin que Basilio fuera avisado, había habido un cambio de lugar. Así que llega tempranito a Los Teques, toca el timbre repetidas veces, pero nadie acude a abrirle. Entonces vuelve al taxi y en la espera entabla conversación con el taxista). -Creo que vamos a tener tiempo para conversar, a menos que no te guste hablar con los pasajeros. En verdad, me hubiera gustado encontrar alguna cara conocida en el aeropuerto, pero estoy contento de hacerte ganar la jornada. ¿Cómo te llamas? 16 Carta del 9 de mayo del 1975. AFM 51.09 – A3 – Ecuador. 17 Circ. “Proyecto de vida comunitaria” p. 92.


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-Ramón Sánchez, para servirlo. Salta a la vista que es Usted una persona distinguida y con buenos sentimientos. En este auto se tienen que oír tantas cosas... Y usted, ¿cómo se llama? -Basilio Rueda, Hermano Basilio Rueda. Soy religioso Marista. Tengo mi sotana en la maleta; es que las leyes de México no nos permiten usar la sotana en público. ¿Tienes familia? -Sí. Tengo una mujer maravillosa y cinco hijos que, por suerte, crecen sanos. Pero comen como limas. El volante da buenas ganancias, no me quejo, pero no me veo saliendo de pobre. Y nos pusimos a hablar y hablar. Me informó sobre todo lo que me interesaba de Venezuela: política, sociedad, educación de los niños, vida de la gente de los pueblos y de las grandes zonas urbanas residenciales con su lujo; sobre la Iglesia, los sacerdotes, la fe de la gente y la moral cristiana... Era un hombre honesto, de inteligencia notable, pero que no había estudiado en los libros: su taxi valía bien una Universidad. A la hora fijada por el reglamento, una religiosa nos abrió la puerta. Hago mi presentación y le digo que estoy preocupado porque tendría apenas tiempo para darme una ducha antes de iniciar los Ejercicios. -Pero..., es que no es aquí el retiro, es en el Seminario interdiocesano. Menos mal que tuvo la gentileza de ofrecernos un café bien caliente, que nos reanimó un poco en la fría mañana de septiembre en Los Teques. Y de nuevo rumbo a Caracas. Ocasión de otro rato de conversación amigable con Ramón Sánchez. Llegamos al Seminario cuando la primera conferencia-meditación llegaba a su fin (la que Basilio debía haber dado). -¿Cuánto te debo, don Ramón? Ten en cuenta a tu mujer, a tus hijos, a las horas que generosamente me has brindado. -Sí, sí, pienso en todo eso, pero también en que es usted una buena persona y que no se merece la pésima acogida que Venezuela le ha brindado. Déme usted lo que señala el marcador, y algo para la gasolina, que en Venezuela es barata.


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-Vale; todo eso, más el precio de la lección de sociología venezolana que me has dado durante todas estas horas. Le prometí hacerle una visita en su casa en el primer tiempo disponible. (Cosa que cumplió. Cuando tuvo que partir de regreso para México, salimos un rato antes de casa para poder detenernos en la del chofer. La alegría de esta humilde familia podría ser comparada con la de Zaqueo haciendo los honores de su huésped el Divino Maestro. ¡Cuánto esta simple anécdota del chofer de taxi nos pinta la personalidad de Basilio!18 2-Adulto a los doce años. Me recuerdo el caso de un niño de doce años, en Bolivia, del que me preocupé para que recibiera una buena educación. Un Hermano me acompañaba al Obispado de Cochabamba donde iba a hablar con el Vicario general de la archidiócesis. El niño se me acerca y me dice: -Padrecito, ¿le puedo limpiar los zapatos? -No, gracias. Ahorita estamos hablando y necesitamos estar solos... Pero, al salir del Obispado, le vuelvo a ver y le pregunto cómo se llama y donde estudia. -No voy a la escuela; limpio zapatos. -¿Te gustaría estudiar? - Sí que me gustaría. -¿Por qué tus papás no te pagan la escuela? ¿Dónde está tu papá? -Lo mataron. -¿Y tu mamá? - Ya murió. -¿Cómo murió? – Se fue a la cama, a dormir, y se murió. -¿Y quién te cuida? ¿Tienes parientes? - Sí, tengo dos hermanitos. -¿Cuántos años tienen? - Uno tiene seis y el otro dos. Hice un gran esfuerzo para no manifestar la emoción que me embargaba, pues no conviene traumatizar a esa gente: ya sufren bastante y la vida ya los castiga bastante. - Pero, sí que tendrás algún pariente que se precocupa por ti, una tía, un tío. -No, no tengo a nadie. 18 Hno. Jesús María Martínez Gómez, Caracas, Venezuela.


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-Entonces, ¿quién te da de comer? -Una señora. Yo trabajo, y luego le doy lo que gano; y ella da de comer a mis dos hermanos, y por eso yo limpio zapatos... Entonces dije al Hermano: Mira, este niño, hay que llevarlo al Colegio y yo me encargo de encontrarle un padre que lo adopte y que se preocupe por educar y alimentar a sus dos hermanitos. ¿Dónde? En cualquier sitio, pero tú, hazme este favor. Son hombres como éstos los que pueden salvar a un pueblo. Son hombres como éstos a los que hay que educar. Cuando encontramos un niño de doce años capaz de dejar los juegos y los estudios y todo lo que le interesa en la vida, para ocuparse de sus hermanitos, ese hombre es capaz de hacer en la vida mucho más de lo que pensamos.19 En el corazón de los Hermanos20 1-Supo desarrollar una rica sensibilidad que lo hacía estar sumamente atento a las personas. Era amable, cuidadoso de los detalles, con una serviciabilidad llevada al extremo. Con un corazón muy grande, supo ser un ―amigo universal‖. Es sorprendente la cantidad y variedad de personas que lo consideraron su amigo personal... Ademas sabía conservar y cultivar la amistad. Para ello no le faltaba la memoria ni la imaginación.21 2-El Hermano Basilio quemó su vida por Jesucristo, lo hizo al estilo de María, la Virgen fiel, amó entrañablemente a todos: al bolero de la plaza, al Hermano joven, al padre de familia, al compañero de trabajo, sin límite ni medida, a la Iglesia, al mundo, a la Congregación y sobre todo a aquello que él llamaba ―la santa voluntad de Dios‖.22 3-Este era el estilo de Basilio: directo, a lo esencial, siempre interesado por la persona. Uno de los grandes dones que entregó a cada uno de nosotros y al Instituto fue éste: era nuestro hermano. Nos amó como a sus hermanos y amó a cada uno con quien se relacionaba como a 19 Ejemplo incluido en la conferencia sobre la pobreza. Cf. “Bética Marista” p. 147-148. Abril de 1973.

20 El libro El estilo de una vida, 160 páginas, se compone sólo de testimonios. El libro “Basilio, otro Champagnat” alterna testimonios sobre el H. Basilio con sus escritos. 21 H. Arturo Chaves de la Mora, Provincial de México Central, y después Consejero general del Hno. Basilio, en México Marista, n° 10, Septiembre-Diciembre de 1996, p. 1. 22 Hno. Carlos Martínez Lavín, en México Marista, n° 10, p. 14


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hermano y a hermana. Su modo de ser hermano con nosotros y para nosotros fue una bendición del Señor para cada uno, para el Instituto y para la Iglesia...23 4-Vivió y murió como timonel, como capitán. Un capitán de mano firme y alma bondadosa. Bastaba saber que estaba allí para no perder el norte ni la calma, incluso en la vorágine de las peores tormentas. Supo para y por qué vivía, para quién y por quién trabajaba, y en manos de quién murió.24 5-Yo siempre tuve la impresión de que era un hombre sereno y afable, culto y humilde, un religioso lleno de fe y de doctrina, celoso promotor de la vida consagrada y fiel intérprete del carisma de su Fundador... Yo sabía que era un autor seguro en la vida espiritual y ascética, y leía con satisfacción sus libros sobre la oración, sobre la comunidad religiosa, sobre la caridad fraterna, sacando de ellos luz, consuelo y provecho. Era un auténtico maestro, un guía, un líder de notable sensibilidad humana y evangélica.25 6- El Hermano Basilio, un apóstol en nuestro mundo marista, un portador de la Buena Nueva. Su preocupación por los hermanos, en el sentido más amplio de la palabra, le llevaba a una atención personal especial, a aquellos que tenían grandes necesidades. Capacidad de llegar a los corazones, haciendo pasar primero a las personas antes que la institución. Su presencia en nuestro servicio y en el trabajo era total. Se consagraba al examen de cada situación en detalle y con profundidad. Hábil para conseguir la información necesaria para formular un juicio siempre adecuado. La voz profética que nos invita a aceptar los desafíos propuestos por el Vaticano II, y a responder a sus llamadas. Ha orientado, de una manera especial, nuestra atención hacia las necesidades de las misiones y de los pobres. Sus retiros nos han alertado sobre una dimensión de nuestra vida: la dimensión marista. Ha estimulado una profunda renovación de nuestra vida espiritual personal. Su competencia en este sector se basa en su unión personal con Dios en la oración. Esta unión le concede 23 Hno. Seán Sammon, S.G., FMS-Mensaje, n°19, p.13. 24 Carlos Castillo Peraza, FMS-Mensaje, n° 19, p. 18. 25 Mons. Andrea Maria Erba, obispo de Velletri, en FMS- Mensaje, n° 19, p. 20.


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unidad de propósito, integridad, sencillez, humildad. Totalmente en la tradición del Instituto y del Fundador. Su igualdad de talante y su sentido del humor. Su corazón desbordaba la virtud de la enseñanza. Jamás abatido; fuente de inspiración para todos nosotros. Ha dado a muchos hermanos una nueva fe en sí mismos y en el Instituto. Nuestro reconocimiento a este intrépido guía que nos ha mostrado el camino y nos ha dirigido. En verdad, el Hno. Basilio ha sido un líder en este camino.26 7- Con el fallecimiento del Hno. Basilio Rueda, desaparece una destacada figura, una personalidad de talla superior a la media, cuyo relieve no es el resultado de 18 años de superiorato, sino el fruto de una riqueza personal fuera de lo común... Agudeza ciertamente tenía, es decir esta penetración rápida y profunda de un concepto unida a la capacidad de darle un significado preciso, exacto y completo. No puede uno imaginarse al Hno. Basilio más que con su espíritu siempre despierto y presto a reaccionar.27 8- Para el Hermano Quentin Duffy, que fue durante 18 años su Vicario, el Hermano Basilio será recordado por su carácter alegre, su inteligencia rápida en captar lo esencial de la vida religiosa, por su autoridad moral y su influencia en hombres y mujeres de todas las edades, por su notable piedad, su fe profunda y su ardiente caridad, por su palabra fácil y sus escritos esmerados y certeros.28 9- Se puede afirmar, sin duda ninguna que el H. Basilio, tanto con sus escritos como con aquella su presencia activa e irrepetible entre nosotros, fue uno de los guías más escuchados y más equilibrados de los años de la renovación, no sólo en el Instituto, sino en todo el conjunto de la vida religiosa... Innumerables personas consagradas, gracias a sus escritos y a su testimonio han podido caminar con mayor seguridad y con más alegría hacia el misterio de Dios vivo y verdadero. 29

26 H. Charles Howard, S.G. Discurso de agradecimiento, el 15 de octubre de 1985 cuando Basilio acaba de ser Superior General. 27 H. Paul Sester, Consejero general y después Secretario general del Hno. Basilio, em FMS- Mensaje, n° 19, pp. 2931. 28 Testimonio del Hno. Quentin Duffy, recibido el 26 de febrero de 2003. 29 P. Pier Giordano Cabra, S.G. Sagrada Familia de Nazaret, en FMS- Mensaje, n° 19, p. 37.


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10- Como Superior General del Instituto (éste es el período en que he conocido al H. Basilio), uno de los aspectos característicos de su persona ha sido la gran capacidad de escucha paciente y gozosa. Cuando estaba libre de reuniones y de trabajos del Consejo, le esperaba un cúmulo de papeles que tenía sobre la mesa. No obstante, cualquiera que llegara a llamar a su puerta, el último de los Hermanos de la comunidad o el venido del más lejano país, siempre encontraba al Hno. Basilio acogedor, sonriente y a su completa disposición... Estas breves reflexiones acerca de la presencia acogedora y fraterna del Hno. Basilio, sobre la donación de sí, sobre el desapego de las cosas y de sí mismo, que le hacían siempre dispuesto a servir a los Hermanos, evocan en nosotros la figura del prototipo que el Hno. Basilio había elegido ser el día de su consagración, a imitación del Cristo despojado de todo y asumiendo la condición humana. En el Hno. Basilio el voto de pobreza resultaba ser la síntesis de los otros dos: como Cristo y como María, él dio todo por amor y con amor, siendo para nosotros un testimonio de lo que es la auténtica ‗sequela Christi‘. 30 11- Era una personalidad excepcional: unía la dulzura a la fuerza, la prudencia a la audacia, el amor a las sanas tradiciones a la capacidad no sólo de acoger las novedades útiles, sino de crear él mismo iniciativas de renovación; y no sólo en cuanto a las estructuras sino también en la concepción de la vida espiritual y de todo el Instituto.31 12- Su punto de vista, sus estímulos, su apoyo, sus declaraciones fueron mi mayor fuerza, mi mayor esperanza y mi mayor amparo durante estos años difíciles y sombríos. 32 13- El Hermano Basilio poseía esta gran cualidad: el don de la escucha. Ello le permitía estar siempre disponible para atender a sus cohermanos. Las numerosas visitas a las comunidades del Instituto, durante los 18 años de su generalato, le proporcionaron múltiples ocasiones de recibir en entrevista a sus Hermanos, de participar en sus alegrías, de encontrar soluciones a sus dificultades. Sabía escuchar, incluso largas y tediosas letanías de miserias -a menudo exageradascon una gran paciencia cristiana y fraternal caridad... Su amor a los 30 Hno. Alessandro di Pietro, Postulador general en tiempo del Hno. Basilio, FMS-Mensaje, n° 19, p. 45. 31 Hno. Gildo Cotta, Consejero general del Hno. Charles Raphaël y gran amigo del Hno. Basilio, FMS- Mensaje, n° 19 p. 46. 32 Hno. Leonard Voegtle, Postulador y Procurador general del Hno. Basilio, en FMS-Mensaje, n° 19, p.44.


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Hermanos se traducía en una gran delicadeza que le llevaba a acercarse a todos. Su caridad y atención se traducían en compasión al prójimo. No esperaba a que se le indicase, estaba siempre atento para prestar ayuda, para decir la palabra de consuelo. Se hacía todo para todos... Tanto por su acción como por sus escritos, el Hno. Basilio nos ha hecho saber que cultivaba en su interior dos amores, el de Dios y el de los hombres, comprendiendo todo lo que la fe pone en nosotros de luz, de seguridad, de fuerza, de confianza.33 14-Carta de un amigo (Beauceville, 19 de noviembre de 2002) Hno. Giovanni Bigotto, Roma «Un perro sin dueño» Es el nombre que me dio el Hermano Basilio Rueda al saludarme cuando yo residía en el Pabellón Champagnat. El recuerdo me queda todavía vivo en la memoria. Hoy me es grato daros a conocer este pequeño incidente, sumándolo a los numerosos testimonios que de todas partes recibe nuestro valiente Hermano Basilio. Aquel día, descubrí en su persona a un hombre simpático, feliz, alegre, comunicativo, fraterno. Yo era director de aquella casa donde residían siete Hermanos y 114 chicas de 17 a 20 años. Para él, ese hecho no constituyó ninguna sorpresa, yo cumplía una función normal en la comunidad de Hermanos Maristas. Para mí era una cosa natural. Esto me dio seguridad y me sentí aceptado, valorado, comprendido; tenía a un amigo con quien podía fraternizar y en quien podía confiar. Más tarde, cuando se fue, y cuando volví a leer este saludo firmado de su puño y letra en un trozo de papel y en su lengua materna, que es lo que yo le había pedido, lo cual hizo de inmediato sin vacilar un instante y con una sonrisa de ironía, el calor de la amistad de este hombre invadió mi corazón. Me había encontrado con un hombre que llevaba a Dios dentro de sí.

33Hno. Roland Bourassa, Consejero general del Hno. Basilio, en El Estilo de una vida, p. 26.


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Era muy natural en él reírse de sus hermanos, pero reírse sin herir, con sentido del humor, para eso es necesario caminar con el que camina sobre las aguas y con el que cambia el agua en vino. Sonrío cuando me recuerdo aquellos días en que nos enseñaban las normas de la cortesía, cómo teníamos que mantener la compostura, la cara, la mirada... una máscara, en una palabra... Nunca encontré ningún encanto en esas máscaras, ni en las figuras de los santos religiosos; para mí eran figuras frías, sin calor, como el invierno en Canadá. El Hermano Basilio era otra cosa, era el verano, la dulzura, el cariño, la sencillez. Se entregaba y servía a todos. Me han dicho que el proceso de canonización estaba inscrito en Roma; me he alegrado en el alma y ya he invocado con sinceridad a este campeón de la fe. Con el presente testimonio te envío esta reliquia muy querida, es un testimonio. Con toda humildad me considero uno de sus amigos: y deseo contar con su amistad para el resto de mis días. Unidos como hermanos en Jesús, María y Champagnat. Borromée Caron, fms.


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Gracias, Hno. Basilio : - Por haber aceptado dos veces, ante una elección capitular, ser nuestro Superior General, cargándote con responsabilidades pesadas y exigentes. - Por haber sido durante dieciocho años un Padre Champagnat para nosotros: nos amabas y nos inspirabas, como lo hacia él con los Hermanitos de los primeros tiempos... - Por tus largos y prolongados viajes, a veces hasta peligrosos, siempre convertidos en peregrinaciones de amor. - Por haber sido un trabajador infatigable e insaciable para comunicar a los Hermanos tus mensajes claros y límpidos en favor de los jóvenes, los pobres, la justicia, la comunidad, la Iglesia. - Por el tiempo dedicado al más pequeño de entre nosotros, al jovencito y al anciano, por carta y por teléfono, con una visita, con un saludo improvisado, con un gesto fraterno inesperado. - Por tu alegría altamente contagiosa, tu reír jovial, tus bromas tan finas y bien intencionadas, por tu hablar tan sabroso... - Por el ejemplo de tu vida de oración intensa, tu fidelidad manifiesta a la presencia de Dios, por tu sed inmensa de adoración y de contemplación. - Por el misterio de amor y de unidad de que eras portador, profeta y artífice, donde quiera que te encontraras, en visita apresurada o como huésped esperado y retenido... - Por haber sido un hermano universal para todos y cada uno de nosotros, por haber luchado para que en nosotros habitara esta fraternidad universal. -Por tu respeto y tu discreción en toda entrevista, en toda comunicación, en toda intervención, en toda exigencia y en toda petición.


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- Por haber salvado del olvido y del abandono el patrimonio marista de Nuestra Señora del Hermitage, por habernos dado ocasión de encontrar allí todavía al Padre Champagnat, al Hermano Francisco y a los primeros Hermanos... - Gracias, H. Basilio, por haber sido nuestro muy digno Hermano Mayor y por aceptar serlo todavía hoy intercediendo por nosotros. (Hno. Edouard Blondeel, FMS MENSAJE, pp. 55-56.) Oración Dios, nuestro Padre, has concedido a nuestro Hermano Basilio un corazón extraordinario, una inteligencia penetrante y una gran pasión por tu reino. Su corazón ha sido una fuente generosa de amistad. Su inteligencia sabía dar solución a los problemas. Su pasión por tu reino ha renovado nuestra familia marista. Te damos gracias, Dios, nuestro Padre, por el don precioso que fue Basilio para la Iglesia, para sus numerosos amigos y para nosotros. Permítenos llamarle en nuestra ayuda cuando la duda planea sobre nuestras vidas, cuando la enfermedad, los problemas o los años nos causan angustia. En este momento te pedimos, de una manera especial, por … Y tú, María, buena Madre, a quien Basilio dedicó una de sus más hermosas circulares, intercede también por nosotros. Padre, que te glorifique nuestra oración. A ti, a tu Espíritu Santo y a tu Hijo Jesucristo, por medio de quien te rezamos. Amén.


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¿En qué punto se encuentra la causa del Hermano Basilio ? Estamos en los inicios. 1-El día 5 de junio de 2002, durante el rezo de las vísperas de san Marcelino Champagnat, el Consejo general toma la decisión de introducir la causa del Hermano Basilio Guzmán. Esta decisión conlleva la apertura de una fase de investigación de los documentos personales, los escritos públicos y privados del Hermano Basilio y los testimonios acerca de él. Estos escritos se someterán al estudio de dos censores teólogos y de tres historiadores. 2-El día 19 de junio de 2004, Su Eminencia Cardenal Juan Sandoval Iñíguez, arzobispo de Guadalajara, instituye el Tribunal diocesano34 e incoa así el Proceso ordinario. Este acto significa que la causa está abierta oficialmente por parte de la Iglesia. El Hermano Basilio puede, desde ahora, recibir oficialmente el título de «Siervo de Dios».35 Este Tribunal se encarga de interrogar a los testigos36 que figuran en la lista preparada por el Hermano Vice-Postulador; tiene, sin embargo, el derecho y el deber de convocar a otras personas que no estén en esa lista. 3-El jueves 26 de junio fue convocado el primer testigo, el Hermano Arturo Chavez de la Mora. Estuvo en el mismo grupo de formación que el Hermano Basilio, posteriormente fue Provincial de México Central durante el primer mandato del Hermano Basilio como Superior general, y finalmente Consejero general durante el segundo mandado del Hermano Basilio. La sesión duró dos horas y cuarenta minutos. 4-Este tribunal se reúne todos los jueves hasta que todos los testigos hayan sido interrogados. Puede durar varios años. 5-Se celebrará un Proceso rogatorio, en España, para aquellos testigos españoles que conocieron al Hermano Basilio. 34 El tribunal diocesano consta de un juez de instrucción (sacerdote), un promotor de justicia (sacerdote), y uno

o varios notarios. 35 La causa del H. Henri Vergès, introducida por nuestra Congregación en el año 2000, no está todavía introducida

por la Iglesia. 36 Todos los que figuran en la lista son testigos de visu: han conocido personalmente al H. Basilio.


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Cuando este proceso ordinario termine, los documentos se enviarán a la Congregación para las Causas de los Santos, a Roma, para ser estudiados. Si reciben el decreto de validez, el postulador empieza a redactar la positio. El estudio de la positio por parte de los teólogos y de los cardenales y obispos desemboca habitualmente en el decreto sobre la heroicidad de las virtudes y en el título de venerable. El tiempo que transcurre entre la presentación de la positio a la Congregación para las Causas de los Santos y el decreto sobre la heroicidad de las virtudes es aproximadamente de unos 15 años. Un milagro reconocido como tal conduciría a la beatificación; un segundo milagro nos llevaría a la canonización. El tiempo que transcurre entre el decreto de la heroicidad de las virtudes y el milagro depende de la bondad de Dios y de nuestra oración.


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EN RECUERDO DEL HERMANO LICARIÓN 1870 – 1909 El 27 de julio es el aniversario de la muerte del hermano Licarión, un hermano al que podemos considerar como testigo de la fe hasta el derramamiento de su sangre y que durante mucho tiempo hemos dejado en el olvido. Hoy quisiéramos rezar con él, conocerlo un poco mejor y agradecer a Dios los Hermanos que él nos da. Simpaticemos con Licarión Licarión nació en Bagnes, en el cantón suizo de Valais, el 21 de julio de 1870; su verdadero nombre era Francisco Benjamín May. A los 18 años se dirigió a Saint-Paul-Trois-Châteaux (Francia) para hacerse hermano marista. Después de la profesión fue enviado a España. A los 25 años es ya director de la escuela marista de Canet de Mar, en Cataluña; después lo será de la de Arceniega, en el País Vasco. Los superiores tienen confianza en él y le piden que abra el Patronato San José en Pueblo Nuevo, barrio obrero de Barcelona. Recuérdese la gran miseria espiritual y material que el mundo proletario sufría a principios del siglo XX. La escuela del hermano Licarión acoge gratuitamente a los hijos de los obreros y su director amplía cuanto puede el número de aulas tanto, para acoger hijos de obreros como para dar clases nocturnas a sus mismos padres. Se gana así la estima de las familias pero también el odio de los anarquistas para quienes los obreros son su monopolio, su mundo electoral. Así que, cuando estalla la Semana Trágica de Barcelona, su escuela será la primera en ser incendiada y él su primera víctima. La Semana Trágica Así son llamados los acontecimientos trágicos que tuvieron lugar en Barcelona desde el 27 de julio al primero de agosto de 1909. La Semana Trágica fue una revolución de las masas obreras bajo la instigación y dirección de los anarquistas. Durante estos seis días fueron incendiados 80 establecimientos de la Iglesia, de los cuales 33 escuelas, 16 conventos, 14 iglesias, 11 instituciones de beneficencia y 6


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círculos obreros. Las escuelas pagaron el tributo más pesado de este levantamiento. El hermano Licarión ¿es un mártir? Sí, en el sentido popular del término: fue asesinado por los anarquistas que se consideraban ateos. La escuela del hermano Licarión acogía a los hijos de los obreros y tenía éxito. Frente a ella, del otro lado de la calle, estaba la escuela anarquista y el círculo de los Jóvenes Bárbaros, la rama del partido radical de izquierdas. En sus diarios, folletos, posters y mítines inculcaban en el alma de los obreros el odio a la Iglesia. Amenazaban con sangre y fuego. Algunos días antes de los acontecimientos, tuvo lugar una reunión en el círculo de los Jóvenes Bárbaros, delante de la escuela del hermano Licarión, y se tomó la decisión de incendiar el Patronato San José y la eliminación de los Hermanos. El director de la escuela anarquista, Francisco Ferrer Guardia, no abandonó el local hasta ver la escuela de los Hermanos arder por los cuatro costados. Se prendió fuego al Patronato San José la noche del 26 al 27 de julio y el hermano Licarión fue asesinado con varios disparos, hacia las 10 de la mañana del día 27 de julio. De esta forma la escuela fue la primera de todos los establecimientos incendiados y su director la primera víctima. Es normal: se encontraba a pocos pasos de los organizadores de la Semana Trágica. Letanía de acción de gracias y de petición 1. Señor, por habernos salvado mediante la muerte de tu Hijo, el primero de todos los mártires, pero también el primer resucitado de entre los muertos. Resp. Te glorificamos 2. Señor, por todos los hombres y mujeres que te son fieles hasta el derramamiento de su sangre: Resp. Te glorificamos. 3. Señor, por todos los educadores que con entusiasmo trabajan con los jóvenes y con peligro de sus vidas les abren caminos hacia ti: Resp. Te glorificamos. 4. Señor, por todos los que tienen hambre y sed de justicia y la reclaman a precio de sus vidas. Resp. Te glorificamos.


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5. Señor, por todos los constructores de la paz que aceptan ser víctimas de los violentos. Resp. Te glorificamos. 6. Señor, por todos los que hoy día son víctimas de la ambición política cuando quisieran ser artífices de la promoción y de la solidaridad entre los hombres. Resp. Te glorificamos. 7. Señor, por todos los pobres que a pesar de su martirio cotidiano te permanecen fieles apoyados en ti, por el testimonio de fe que nos dan. Resp. Te glorificamos. 8. Señor, porque no nos dejas nunca carecer de mártires y del estímulo de su ejemplo. Resp. Te glorificamos. 9. Señor, por nuestros mártires de Oceanía, de España, de África, todos dignos hijos de Marcelino y hermanos nuestros. Resp. Te glorificamos. 10. Señor, por todos los mártires que han hecho de ti su único tesoro y que proclaman la fe en la resurrección y en la vida eterna. Resp. Te glorificamos. 11. Señor, por todas las víctimas inocentes actuales allí donde hay focos de guerra y de rivalidades políticas. Resp. Te rogamos. 12. Señor, por todos los que en nuestra sociedad son víctimas de la cultura, del sistema económico, de la droga y de los abusos sexuales, de la pobreza. Resp. Te rogamos. 13. Señor, por todos los que tú llamas este año a testimoniar en tu favor hasta el derramamiento de su sangre. Resp. Te rogamos. 14. Señor, aumenta en nosotros la generosidad, el compromiso a favor de la justicia para que seamos promotores de fraternidad y solidariedad. Resp. Te rogamos. 15. Señor, aumenta en nuestra familia marista la santidad, la apertura a Ti y la apertura a los problemas del mundo que nos rodea. Resp. Te rogamos. Oración al Hermano Lycarion Dios todopoderoso, que has sido glorificado por la confesión y el derramamiento de sangre del Hermano Lycarion, testigo fiel de la escuela cristiana en favor de los niños necesitados, por su intercesión, aumenta en nosotros la fe, la esperanza y la caridad y concédenos la gracia de…. que te pedimos en favor de… Padre, glorifica a tu Siervo, el Hermano Lycarion. Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor. Amén.


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4-Los testigos han dicho 1-―Era admirable como profesor, sacrificado y preocupado por el bien de los alumnos. Preparaba las clases con gran cuidado. Explicaba las lecciones con interés y claridad. Ponía incluso más cuidado en las catequesis del sábado en honor de la Virgen María, de la que él era un gran devoto... Se distinguía sobre todo en sus relaciones sociales de forma que al cabo de un año había ganado la confianza de todos a causa de su trabajo y su mansedumbre. Gozaba de la estima del pueblo que le llamaba ―el santo hermano‖. 2- ―El siervo de Dios se distinguía por su caridad, la protección que ofrecía a los obreros y a sus hijos. Era edificante para la gente del barrio, que le reconocían una irradiación especial de santidad‖. 3- ―Mi padre, que lo había tenido varios años como profesor, no se agotaba en elogios hacia él. Siempre lo consideró como un religioso ejemplar, opinión compartida con otros antiguos alumnos, poniendo de relieve su espíritu humano, enérgico y que no ahorraba sus esfuerzos‖. 4- Algunos de sus antiguos alumnos, cincuenta años después de su muerte, decían que le rezaban todavía todos los días y que le debían mucho de su formación humana y cristiana. 5- El Hermano Rafael, que ha vivido con él y se encontraba en su comunidad cuando sobrevinieron los acontecimientos, escribe: ―Durante el tiempo que viví con él siempre me dio el mejor ejemplo en las relaciones que el educador debe tener con sus alumnos, y como miembro de la comunidad fue para mí el mejor de los padres‖. 6- Esto es lo que Licarión escribía a su familia refiriéndose a los obreros: ―Da lástima echar una ojeada sobre los obreros cuando salen de los talleres, pues los ojos ven entonces, junto a cabellos blancos, niños de ambos sexos que cuentan apenas ocho primaveras y cuya figura ya ajada anuncia un otoño precoz‖. 5- ¿En qué punto se encuentra la causa del hermano Licarión?


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El Hermano Licarión es uno de los Hermanos de quienes la Congregación quisiera que Roma reconociera su martirio y, por tanto, que fuera proclamado beato. Lo merece, en el sentido de que fue un hombre notable en el plano humano y de gran valía en el plano espiritual. A menudo el martirio es la coronación de una vida cristiana ya de alto nivel. Todos los trabajos de la causa hechos en Barcelona, el Tribunal Ordinario, han recibido el decreto de validez de Roma. Estamos, pues, en la fase romana. El trabajo de positio (la documentación) está acabado y preparado para la impresión. Pero esta causa será juntada a la del grupo del Hermano Eusebio y de sus compañeros, que en número de 59 fueron martirizados durante la guerra civil española (1936-1939). Para este grupo el trabajo está muy avanzado. En resumen, el hermano Licarión está ahora en camino de la beatificación, camino que es lento y en el que hay que tener mucha paciencia. Sin embargo, su caso nos recuerda que ―hacerse hermano es comprometerse a hacerse santo‖ y que muchos Hermanos han tomado esto en serio en nuestra familia religiosa. Que estos Hermanos nos ayuden con sus oraciones y estén siempre presentes en nuestra amistad.


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BERNARDO FÀBREGA JULIÀ 1889-1934

HERMANO Y MÁRTIR El 06 de octubre del año 1934, hace 70 años, el Hermano Bernardo fue asesinado en Barruelo, (España). Tenía 45 años. La página que abre el texto de su proceso de santidad, sintetiza el acontecimiento con estas palabras : « El Buen Pastor da la vida por sus ovejas, (Jn 10,11) “Ser un mártir” no se improvisa. En Bernardo latía un corazón de apóstol. En todos los lugares por donde pasó, sus iniciativas se multiplicaban : coros, Asociación de Exalumnos, Grupos de Acción Católica, Movimientos de Jóvenes Apóstoles entre los alumnos, puertas abiertas a la cultura, entronización de imágenes del Sagrado Corazón, vigilias de oración, Círculos de Estudio, conferencias culturales y religiosas, clases para la enseñanza de adultos, cajas de ahorro para los hijos de los mineros, becas de estudio, biblioteca itinerante, grupos de teatro, actividades folklóricas, visitas a las familias de los trabajadores de la mina, visitas a enfermos, trabajo vocacional, acompañamiento de Hermanos Jóvenes, sin dejar el trabajo normal de Director y de Profesor en el Colegio. « Nueve horas de clase diarias, escribía a un exalumno suyo, horas que me parecen minutos, porque me encuentro feliz entre los niños y ¡me parece poco todo lo que hago por ellos! » (p. 67)37. Todo lo que aquí describimos maduraba en una intensa vida de intimidad con el Señor y con la Buena Madre. Bueno, sin olvidar la « mortificación » y hasta el cilicio. Decía: 37 Las páginas indicadas son las de la Informatio; ésta constituye la primera parte de la Positio : trabajo que presenta una causa de beatificación o de canonización.


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«¿Qué bien puedo hacer a los alumnos si no soy el primero en vivir lo que les digo ?» (p.71). El diario ―El Debate‖ decía en un artículo: « El religioso asesinado, Don Plácido Fábrega, era un hombre verdaderamente apostólico. Durante nueve años, en Barruelo y en Vallejo de Orbó, se dedicó a la formación intelectual y moral de los hijos de los mineros de la zona. Era muy estimado por los alumnos, para quienes había formado una « Caja de Ahorro… » (p.215). El Hermano Bernado se daba cuenta de que estaba amenazado. A un cohermano de Lérida le decía: « No sé lo que va a pasar en Barruelo. Pero tarde o temprano va a suceder algo terrible. Los pobres obreros están fanatizados, están armados, se entrenan semanalmente, amenazan al párroco y a las Religiosas…Que se haga la voluntad de Dios: en sus manos estamos ». (p. 197). Cuando su madre supo que iba a dirigir la escuela de Barruelo, en una zona de minas, dijo: - Que Dios te proteja, hijo mío. Los mineros tienen mala fama. - No son tan malos, mamá, y si el peligro fuera tal, ¿hay alegría más grande que la de dar la vida por Dios y por el Evangelio? (p. 199). El Hermano Laurentino, su provincial y religioso ejemplar, al enterarse de la muerte del Hermano Bernardo, escribe : «Era un apóstol infatigable del niño pobre, un religioso ejemplar, un marista a cabalidad, superior, padre y modelo de sus Hermanos, un buscador de nuevas vocaciones maristas… » El 5 de octubre, fiesta de San Plácido, nombre de bautismo del Hermano Bernardo, las comunidades de Barruelo y de Vallejo de Orbó se reunían para celebrar a su director. En un poema para la ocasión, uno de los Hermanos le desea: « la alegría eterna» (p. 94). Las « Florecillas de Bernardo » Como a Marcelino, al Hermano Bernardo le gustaba acercarse a los niños para hablarles del Señor. Un cohermano nos ha dejado este recuerdo: «Sucedió en Barcelona, un día de paseo. Nos encontramos con un niño pobre, vestido de harapos. El Hermano Bernardo me dijo: «¿Sabrá este niño de la existencia de Dios?». El niño se acercó a pedir una limosna o una estampa. Antes


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de dársela, el Hermano Bernardo conversó con él y se dio cuenta de que sabía el Padre Nuestro y el Ave María Y le pregunta: - ¿Quién te ha enseñado estas oraciones? - Mi madre. - ¿Y dónde está tu madre? - Ha muerto. - ¿Hace mucho? - Tres meses. - ¿Has rezado mucho por ella? Y como el niño no respondía, le preguntó: - ¿Dónde está tu mamá ahora? - En el cementerio. - Su cuerpo, pero ¿su alma? - ¡También! - No, hijo, ¿no sabes que el alma no muere? ¿No sabes que hay un cielo?… (p.102) Dos empleados de la Administración de la « Casa del Pueblo », ambos marxistas e irreligiosos, tenían que dar un examen para concursar a un puesto de trabajo. Vinieron a buscar al Hermano Bernardo para que les preparara. Bernardo, que jamás rechazaba estas peticiones, menos lo hizo en esta ocasión. Durante dos meses les dedicó una hora diaria. Y no quiso paga ninguna: « ¡Es gratis! » dijo (p. 152). Era el día de su fiesta patronal. Bernardo estaba a la mesa con sus Hermanos y con los de la Comunidad de Vallejo que habían sido invitados. Se le informa que un joven marxista, pobremente vestido y sin trabajo, está a la puerta y pide limosna. Se levanta de inmediato y viendo los harapos del pobre hombre, le cambia ropas y zapatos y le hace sentarse a la mesa. Una vez que almorzó, le despidió con toda amabilidad. (p. 152). Cada año, rechazaba hacerse regalar ropa, que en abundancia le obsequiaban. La distribuía a las familias de los mineros más necesitados (p.153). De buena gana se hacía mendicante para sus pobres. Le dieron el sobrenombre de « asaltante », apodo que no tenía nada de malicioso, sino de verdadero, en favor de otros. (p. 155).


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Bernardo escribió a uno de sus benefactores: «Algunos días, yendo a misa de 6h.30, nos hemos encontrado con dos niños huérfanos, arrimados a la puerta de la iglesia, semidesnudos y muertos de frío. Les hemos hecho venir al colegio y les hemos vestido de pies a cabeza. Para ser exacto he de decir que „Usted les ha vestido de pies a cabeza. » (p. 153) Un día, se encontró con una pobre anciana, tan miserable que sus ropas eran trapos. De inmediato, se quitó su camisa y tapó a la pobre señora. (p.155). Los días de lluvia o de intensa humedad, algunos alumnos no tenían más que alpargatas. El Hermano Bernardo les llamaba a su lado, les compraba unos zuecos que se usan en la zona, (albarcas) y se los regalaba. Y en días de mucho frío, llamaba a los más desabrigados y les proporcionaba una manta para el momento, que después les permitía llevarse a casa. (p.155) Daba clases particulares y el dinero obtenido lo empleaba en socorrer a los pobres. Sobre todo tenía especial cuidado en proporcionarles un traje digno para el día de la Primera Comunión. (156). Siempre era él quien preparaba a los niños para la Primera Comunión. En todos los colegios donde estuvo, se reservaba para él este apostolado. En cierta ocasión, estando en Vallejo de Orbó, supo que uno de sus alumnos estaba enfermo, en Matabuena. Para llegar, es necesario recorrer una distancia larga y subir empinados cerros. Bernardo se puso enseguida en camino, a pie, como siempre. Encontró al enfermo en malas condiciones. Le dio a tomar un remedio que él mismo había preparado y animando a la familia, tomó el camino de vuelta a Barruelo. Pidió con urgencia al médico que atendiera al enfermo. Y retornó a Vallejo para hacer sus clases. Había recorrido 15 kilómetros. (Al día siguiente de la visita, el enfermo empezó a sentirse mejor. Hay que decir que en 1991, aquel alumno enfermo tenía 85 años). (p. 157). En un pueblo cercano a Barruelo, un adolescente de 17 años, intentando robar 25 pesetas a un niño de 10, le mató, golpeándole la cabeza con una piedra. Cuando nuestro Hermano Bernardo se enteró de este horrible crimen, quiso participar en el entierro con todos los alumnos de su sección, a pesar del gran frío que hacía. La gente reconoció y alabó este gesto. (p. 159).


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Siendo con frecuencia el Hermano Superior de la comunidad, Bernardo aceptaba con gusto jugar de portero, si esto permitĂ­a a los Hermanos jĂłvenes jugar un partido de fĂştbol. (p.178)


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En una página, toda una vida. 1889. 18 de febrero, El Hermano Bernardo nace en Camallera, cerca de Gerona. En el Bautismo recibe los nombres de Plácido, Juan, José. 1901. El 9 de marzo, entra en el Juniorado, donde uno de sus hermanos le había precedido. 1905. El 8 de septiembre hace los primeros votos. En 1910 son los votos perpetuos y en 1930, hace el voto de estabilidad. Recorre todas las etapas que los Hermanos de aquella época conocían en las comunidades maristas: cocinero de la comunidad, estudios, profesor de primaria, después en la enseñanza secundaria, subdirector de la escuela, superior de la comunidad y director del colegio. 1910. Enseña en el colegio de Igualada. En realidad, durante toda su vida, los alumnos de este colegio estarán siempre muy cercanos a su corazón. 1916. Se encuentra entre los fundadores del Colegio de San José de Barcelona. Durante los nueve años en aquella comunidad, consolida y desarrolla los rasgos de su apostolado. 1925. Es nombrado superior de la comunidad y director de la escuela de las minas de carbón de Vallejo de Orbó. Esta escuela está en el mismo valle que Barruelo, a algunos kilómetros de distancia. Por supuesto que su apostolado se centró en la formación de los hijos de los mineros. A este pueblo trabajador, pobre y mentalizado por las ideas del marxismo, le va a amar apasionadamente. Consciente de la pobreza de estas familias, quiere crear para sus hijos oportunidades para un futuro mejor... 1931. Los superiores le piden tomar la dirección de la escuela de Barruelo de Santullán y ser el Superior de la Comunidad. 1934. El 6 octubre, hacia las 4 de la mañana, es asesinado. Su cuerpo fue objeto de insultos, mutilado, arrastrado por los pies hasta la huerta de los Hermanos y abandonado durante 24 horas.


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1934. El 8 de octubre, es sepultado en el cementerio parroquial de Barruelo. 1935. El 12 de octubre, en una ceremonia solemne, su cuerpo es colocado en una tumba nueva, en Barruelo. 1999. Traslado a la iglesia parroquial de Barruelo de los restos mortales del Hno. Bernardo. 2004. El 22 de junio, lectura del decreto sobre el martirio.

La aurora y la sangre. Un clima amenazador. En España, con la llegada de la Segunda República (1931), el anticlericalismo y el marxismo llegan a un punto alto de provocación y de odio contra la Iglesia y contra los valores cristianos. El Hermano Bernardo se opuso con valentía a esta ola funesta que amenazaba el ambiente cristiano de Barruelo y sobre todo de la juventud. Multiplicó las iniciativas educativas para prevenir la apostasía, la renuncia a ser cristiano. Entre otras, la Acción Católica, los Círculos de Estudio, los Cursos Vespertinos, las conferencias, la caja de ahorro. Muchos que en un principio habían adherido a las ideas marxistas, retornaban a la Iglesia, viendo el testimonio de vida consagrada del Hermano Bernardo y la generosidad de su caridad para con los que estaban en mayor necesidad. Esta fue la razón principal por la que los dirigentes locales del partido comunista le inscribieron en su « lista negra » y le amenazaron de muerte en varias ocasiones. Su eliminación será uno de los primeros objetivos cuando la revuelta explotó. Pero ninguna amenaza va a desviar al Hermano Bernardo de anunciar a Cristo y de dar testimonio a su favor... Será la víctima de un « odio irracional », Jn 15,25. Así lo reconocerá su propio asesino, en el tribunal.


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Sus últimas palabras son una oración al Señor y a la Virgen María. Y ofrece el perdón a su asesino que lo veía morir y se jactaba de ello. (págs. 3 y 4). ¡Libertad y... te mato! Dejemos la palabra al Hermano Heraclio que vivió los acontecimientos: « Serían las 4 de la mañana, cuando unos disparos de petardos y de fusil golpearon nuestras ventanas y nos despertaron. Sólo nos era posible huir por la puerta que daba a la huerta y desde allí, por un boquete, salir y atravesar el arroyo. Cuando llegamos a ese punto, como el Hermano Bernardo vio que dudábamos, nos dijo: «Ánimo, Hermanos, Dios nos protege », y encabezó el grupo. Los seis Hermanos atravesamos el arroyo. Unos metros más adelante, el Hermano Bernardo se encontró de frente con un francotirador que le gritó: « ¡Libertad!» (Era la consigna a la que había que responder: «Por ella luchamos »). El Hermano Bernardo le dijo: « En nombre de Dios, no dispare. Soy el director de la escuela y aquí estoy hace nueve años, dedicado a la educación de los hijos de los mineros.»… Pero el del fusil le descargó dos tiros. Escuché las últimas palabras del mártir: «¡Virgen Santa!, ¡Señor ! perdóname, perdónale, Señor! ¡Ay, Madre! » (pp. 182-183) El asesino llamó a sus amigos y se jactaba de lo hecho así: « Vengan a ver a un fraile con la boca más fría que la madre... », y pisaba el cadáver. Vomitaba obscenidades y blasfemias contra el muerto. Uno de ellos lo apuñaló, mutilando el cuerpo y atándolo con una cuerda por los pies, lo arrastraron hasta la huerta de los Hermanos, donde quedó abandonado por 24 horas... (pp. 186-187) Celestino Mediavilla, el asesino, asegurará que el motivo del asesinato no fue ni político ni por venganza personal. Reconocía en el Hermano Bernardo una persona buena, que hacía el bien a los hijos de los mineros… Pero la orden era matar a los sacerdotes y religiosos e incendiar la iglesia parroquial y la escuela de los Hermanos. Era la lógica marxista. (p. 206). Si escuchamos a los testigos... El centro de la espiritualidad del Hermano Bernardo es la fe en DiosAmor. (p. 111).


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La virtud en el Hermano Bernardo no es fruto del temperamento, sino el producto de un esfuerzo especial de cada día... Sus días no son la sucesión de tramos iguales como si fueran la producción en serie de su fábrica espiritual (p. 166). Si el Hermano Bernardo ha llegado a ser un educador eficaz de la fe de sus jóvenes alumnos, la causa no ha sido la sola propuesta de conocimientos teológicos, sino, sobre todo, su experiencia de Dios (p. 98). Ha sido un maestro extraordinario, de fuerte voluntad, de carácter enérgico, serio y profundo en todo lo que emprendía: por otra parte, se mostraba respetuoso, afable, delicado en sus formas de trato y muy caritativo… Su sinceridad y rectitud íntegra eran notables (p. 95). Un Hermano joven era enviado a la comunidad del Hermano Bernardo. El provincial sólo le da este consejo: «Trata de ir siempre con Bernardo »… Después de algunos días el Hermano comprendió: « Era como si le hubieran dicho: te puedo aconsejar que seas piadoso, mortificado, con mucho celo apostólico, en una palabra, que seas santo. Pero todo esto te lo estoy recomendando al decirte que vivas muy cercano al buen Hermano Bernardo. En efecto, será para ti un modelo de piedad y un espejo de abnegación y de regularidad; un ejemplo de celo apostólico y una luz de santidad. Una copia y un resumen de todas las virtudes religiosas y maristas... Encontrarás en él un guía, un amigo, un padre y un hermano... » (p. 135) Tenía predilección especial por los hijos de los mineros. Los veía más desprovistos en la lucha por la vida. (p. 150). Su propósito era hacer el bien a todos, pero de preferencia a los niños de las familias de la mina... Se preocupaba de encontrar medios para responder a las necesidades de los demás, pero sobre todo de los niños más pobres. Para ellos, anualmente, recibía ropa (p. 154). Distribuía vestimenta de segunda mano a jóvenes que venían a pedirla. Nunca les preguntaba acerca de sus ideas. Daba clases para poder llenar la despensa de la solidaridad para los pobres (p. 155). Tenía una virtud, sólida y atrayente a la vez: irradiaba una alegría y simpatía tales que no recuerdo haberle visto, en las salidas que hacíamos,


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negar jamás un saludo a nadie, ni siquiera a los más activos socialistas del lugar (p. 178). En el tiempo en el que conocí al Hermano Bernardo, he apreciado en él dos grandes cualidades que se destacaban sobre otras: era una persona de sólida piedad y un trabajador infatigable. Cuando leí en el periódico cómo murió, una sola idea me invadió: Dios ha querido recompensarle con la corona del martirio (p. 180). Inquietudes y convicciones del corazón. Decía a menudo a sus alumnos: «¡Hay que creer con las palabras y con las obras! » (p. 98). Escribió: ―Al echar una mirada atrás desde estas soledades y en el reposo del retiro, se me cae el alma de pena al ver el poco adelanto en la virtud. ¿Con qué cara me presentaré ante el tribunal de Dios?‖ (p. 104)... Cinco años de lucha sin haber conseguido nada. He luchado, he hecho fervorosas novenas, he buscado medios, he consultado a mis confesores. Todo ha sido inútil... ¡Qué lejos estoy de la perfección que Dios exige de mí! ¡Tantas gracias como me ha concedido! ¡Comulgando todos los días y tan tibio! ¡A qué abismo he llegado! ¡Cuánto bien haría a mis cohermanos y alumnos si fuera santo! (p. 161) La respiración es signo de vida. La devoción a María es signo de salvación (p.118). Vuestros somos, María, porque sois nuestra Madre muy amada; vuestros somos, porque sois nuestra Reina venerada; vuestros somos enteramente porque Jesús, al morir, nos encomendó a vuestra ternura y protección. (p.119) Hoy, fiesta de la Purísima Concepción, he tenido el consuelo de recibir al Buen Jesús en la iglesia de la Virgen de los Desamparados, y para no olvidarme de nadie he llevado la libreta de mis alumnos y los he ido repasando uno por uno y he pedido a la Virgen Santísima que bendiga a todos, y que no permita que ninguno de los que Dios me ha confiado se pierda. (Carta a un alumno, p. 121)


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Nuestra miseria nos obliga a rezar… Tenía un concepto tan elevado de la oración, que siempre que hice la visita semanal me exhortaba más y más a trabajar para adquirir el espíritu de oración, pues decía: ―La oración es el punto capital y el termómetro del religioso.‖ (p. 128) A propósito del carnaval, decía: ―¡Con qué gusto daría clase todos estos días, no sólo a los alumnos nuestros, sino a todos los chicos del pueblo, para evitar que se cometa aunque no sea más que un solo pecado mortal!‖ (p. 131) Hace pocos días me llamó vuestro padre a su lado, y concentrando en sus palabras todo el cariño paternal me dijo: ―Hermano, cuide de mis hijos, y cuando les vea dígales que mi más vehemente deseo es que sean buenos religiosos‖... Ya lo sabéis, queridos míos, vuestro padre está en el cielo, pero os queda un segundo padre que está dispuesto a hacer por vosotros todo cuanto el mejor de los padres puede hacer... Vuestro segundo padre que tanto os quiere y de corazón os bendice (p. 149) Decía de los hijos de los mineros: ―Aun sean negritos de cara, son igualmente almas de Dios‖. (p. 150) Muy estimado amiguito Emilio: No te puedes figurar la alegría y satisfacción que me ha causado tu cariñosísima carta. ¡Qué corazón más noble y delicado te ha dado Dios Nuestro Señor!... Tú me dices que me pides perdón de todos los disgustillos que me has causado, y yo te digo que todo queda olvidado, que todo queda perdonado, que estoy muy contento de ti. (p. 179). Testimonio para el Tercer Milenio38 Setenta años han pasado desde aquel 6 de octubre de 1934.

38 Página inspirada por el libro Vivió trabajando y murió perdonando p.47, del H. Claudio Alberti.


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Fechas más tarde, ocurrió la guerra más devastadora de la historia. España ha quedado desolada. Todavía ha de curar sus heridas. La ideología marxista llegó a ser como una metástasis cancerosa, la más dolorosa del siglo. Después vinieron los gigantescos derrumbes: muros, fronteras, ideologías. Lo que creían los hombres de la « Casa del Pueblo » de Barruelo se lo ha tragado la historia. Lo que creía con convicción el apasionado por Cristo de Barruelo, el Hermano Bernardo, ha quedado como punto de referencia para todos aquellos que buscan la luz. Su vida es una maravillosa y sangrante página de esta historia que todavía nos quema: una víctima de una ideología que se desmoronó. La muerte violenta no ha logrado reducir al silencio al apacible (¿no significa eso el nombre de Plácido?) obrero del Evangelio. Aquí está su testimonio martirial para recordar que si los pobres tienen miedo a la noche, los grandes tienen miedo a la luz. En realidad, los pequeños están siempre a la espera de la Luz del Mundo. La humanidad ha entrado en el Tercer Milenio manifestando su sed de testigos. El Hermano Bernardo no queda tranquilo: aquí está para decir que no tenemos permiso para elegir una mediocridad instalada. Y también para testimoniar que sólo Cristo da sentido y alegría. Sólo Él merece ser amado hasta dar la sangre.


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ORACIÓN Padre de Bondad, Tú has llamado al Hermano Bernardo a participar en la misión de la Iglesia, en una vida consagrada totalmente a la educación de los hijos de los obreros. Le has dado la fuerza para dar testimonio de la fe y del amor hasta dar la sangre. Haz que seamos dignos de imitar sus ejemplos y concédenos por su intercesión la gracia de... Y tú, Buena Madre, otórganos la glorificación de tu fiel siervo que ha vivido para hacerte conocer y amar. Te lo pedimos en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.


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LAURENTINO, VIRGILIO Y 44 OTROS HERMANOS MÁRTIRES Presentación Con ocasión del centenario de la llegada de los Hermanos Maristas a España, 1886-1986, el Hermano Basilio, en carta dirigida a la familia marista española, escribía estas líneas: «Un recuerdo emocionado y agradecido a los 179 Hermanos que supieron sellar con su sangre la promesa que habían hecho al Señor el día de su profesión. Éstos son modelos que no debéis olvidar. Ellos serán vuestros mejores valedores y el más bello florón que podéis ofrecer al Señor en señal de gratitud» De entre aquellos 179 Hermanos mártires, este librito presenta el primer grupo que llega a la beatificación: el Hermano Bernardo, asesinado en tiempo de la revolución de Asturias, el 6 de octubre de 1934 y los Hermanos Laurentino, Virgilio y otros 44 más, todos ellos en la noche del 8 de octubre de 1936, junto a los cementerios de Barcelona. El opúsculo recoge la situación de España en 1936, la persecución, el caso particular de Asturias en la revuelta de 1934, la biografía del H. Bernardo. Por lo que se refiere al grupo del H. Laurentino, en el libro se hace un esbozo del marco histórico, arrojando luz sobre el «asunto Ordaz», presenta al H. Laurentino con su carta profética de 1933, y seguidamente las otras 45 biografías, reducidas a lo más esencial, incluyendo algunas reflexiones y concluyendo con una hermosa oración. Estos hermanos maristas mártires y beatificados son como la punta del iceberg de los 172 que dieron su vida por fidelidad al Señor, y también de todos los demás, aún más numerosos, que conocieron la cárcel, la tortura y los campos de trabajo. Hay otras dos causas que se presentan a la Congregación de los Santos, y son la del Hermano Crisanto junto con otros 65 hermanos y dos seglares, y el Hermano Eusebio con otros 58 hermanos.


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¿Mártires? Sí, porque desde 1930 era evidente que la persecución se avecinaba con una fuerza cada vez más manifiesta y violenta. El H. Laurentino había comunicado a sus Hermanos que estaban en camino del martirio, y el clima espiritual en las comunidades había adquirido una densidad excepcional. En las cárceles, en la medida de lo posible, reorganizaban la vida de oración y no solamente entre ellos; incluso hicieron el retiro y vivieron la semana santa con fervor en los calabozos de Barcelona. Pero dejemos que las páginas siguientes nos ilustren y nos llenen de admiración hasta sentirnos orgullosos de estos Hermanos y reservarles un espacio en nuestras vidas.


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La España del 1936 Con el fin de situar el martirio de estos 46 Siervos de Dios, Hermanos maristas, comenzamos por reseñar los acontecimientos relacionados con la persecución y el martirio, no solo de estos 46 Siervos de Dios, Hermanos maristas, sino de todos los que sufrieron los efectos de la persecución religiosa de 1931-1939. Comenzamos diciendo que este período político de la Historia de España es muy complejo y difícil de sintetizar, motivos por los cuales nos limitaremos a ofrecer algunos acontecimientos políticos que precedieron al año 1936 y los acontecimientos ocurridos en el 1936, con la sola intención de hacer un poco mas comprensible la persecución religiosa desatada en este periodo y el martirio de estos 46 Hermanos maristas. Los historiadores serios y críticos que han estudiado, a día de hoy, la persecución religiosa, reconocen que la Iglesia con el advenimiento de la segunda República, en 14 de abril de 1931, fue objeto de una persecución religiosa sistemática y continua, muestra de esta persecución son el gran número de manifestaciones que se realizan en todo el territorio a partir de mayo 1931 con incendios de numerosos conventos e iglesias. Es innegable que la legislación española, en base a la Constitución republicana de 1931, se caracteriza por su laicismo y anticlericalismo reflejados en los decretos y leyes. Basta recordar la ―Ley relativa a las Confesiones y a las Congregaciones de religiosas‖ del 17 de mayo de 1933 que disponía la laicización de las Congregaciones religiosas y prohíbe la enseñanza de la religión en las escuelas. La insurrección de octubre de 1934, en Asturias, se caracteriza por el gran número de incendios, robos, atentados, agresiones a las fuerzas del orden público… La Iglesia en general y los Hermanos maristas en particular, sufren sus efectos con el intento de incendio, detención y muerte del hermano Bernardo de nuestra escuela de Barruelo de Santullán (Palencia). Esta insurrección asturiana crea los primeros mártires hoy Santos de este período (Hermanos de las Escuelas Cristianas de Turón)


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En 1936, el 16 de febrero se celebran las elecciones que ganan los partidos llamados de izquierdas. Con esta victoria de las izquierdas se hace patente la intromisión de Rusia en la política española. El 27 de febrero KOMINTERN elabora un programa de intervención articulado en 10 puntos, todos con acento apocalíptico. El 4° dice: ―la destrucción de las iglesias y de las casas religiosas‖; el 6º: ―Exterminio de los patronos y supresión de los periódicos conservadores‖; el 7º: ―Terror general‖. Este programa será el vademécum de la izquierda española. Y muy pronto, casi de inmediato, lo ponen en práctica incendiando ayuntamientos, iglesias y conventos. La forma de combatir a los adversarios políticos el empleo de la violencia. Del 16 de febrero al 2 de abril, se llevaron a término 58 asaltos a sedes de partidos, 72 a diferentes edificios públicos y privados, 36 a iglesias; se incendiaron 12 sedes de partidos políticos, 45 a los edificios públicos, 106 iglesias fueron incendiadas. En julio de 1936, el político más moderado, Calvo Sotelo, es asesinado. Como reacción a todo este desorden el general Franco y la guarnición militar de Marruecos proclama el levantamiento nacional, el 18 de julio. De inmediato y como reacción se forman los Comités revolucionarios fieles a la República, absorbiendo los poderes del Estado, con este nuevo poder será la Iglesia y lo que ella representa la que tendrá que sufrir el poder represivo de estos Comités. En el mes julio y agosto de 1936 el Gobierno decreta varias disposiciones contra la Iglesia confiscando edificios pertenecientes a la Iglesia, cerrando conventos, exclaustrando a las monjas de sus conventos, requisando los centros de beneficencia administrados por ordenes religiosas, confiscando los archivos parroquiales, instituyen los tribunales populares. España comienza a vivir el un verdadero caos legal. Del 18 de julio de 1936 a marzo de 1939, en la España dominada por el Frente Popular, se comenten muertes de personas sin las menores formalidades jurídicas, solo por no compartir las ideas de los Comités revolucionarios, víctimas de esta violencia y odio fueron los asesinatos de obispos, sacerdotes, religiosos y laicos cristianos comprometidos con la Iglesia.


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De la situación de inestabilidad política en que vive España entre los años 1934 y 1936, basta recordar los siete gobiernos que tiene. En todo este periodo ejerce gran influencia las fuerzas anarquistas, F.A.I. (Federación Anarquista Ibérica) y la C.N.T. (Confederación Nacional de Trabajadores) que conservan su matriz radical laicista anticlerical y su objetivo es destruir toda creencia religiosa y sobre todo a la Iglesia enemigo al que se le ha de combatir y vencer. Y el Partido Comunista (PC), venido de Rusia quiere implantar en España su programa. Durante los años de 1936 a 1939 España está desgarrada por la Guerra Civil y la Iglesia sufre los avatares del odio encarnado en los jefes dirigentes de la revolución. Lo que sí sería un error es equiparar la Guerra Civil con la Persecución Religiosa, cada una tiene sus génesis y se desarrolla en su campo aunque en el mismo tiempo. Entre los Institutos religiosos más castigados destaca el de los Hermanos Maristas. La provincia canónica de España en zona republicada y gobernada por el hermano Laurentino (Mariano Alonso) en aquellas fechas contaba con 32 casas/comunidades, 309 Hermanos y 230 Formandos. Durante la persecución y ya desde el inicio se les incautó todas las casas y colegios, obligando salir a todos sus moradores, como consecuencia tuvieron que hospedarse en casas de familiares, amigos, antiguos alumnos y en pensiones, muchos sufrieron prisión donde se vieron amenazados y tuvieron que sufrir física y moralmente. (Cfr. Positio du Fr. Laurentino, Virgilio y 44 compañeros mártires, pp. 3 - 19.)


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La persecución 1-Una verdadera persecución “Un hermano marista no debe tener otra política que Cristo”. H. Laurentino Esta carta del H. Laurentino nos da a entender hasta qué punto los Hermanos de España eran conscientes de que el martirio se presentaba como algo concreto en el horizonte de sus vidas y de que la subida al Calvario había ya comenzado. Hoy nos gustaría olvidarnos de todo eso. Nuestra sociedad se ha vuelto más tolerante y valoramos mejor los horrores que fueron perpetrados de uno y otro lado en lo que denominamos “guerra civil española”. Y puede que nosotros mismos estemos tentados de considerar a nuestros Hermanos mártires como unas de tantas víctimas políticas: Las cosas y las fuerzas políticas del momento eran así. En efecto, es muy raro que la dimensión política esté ausente de un martirio. Aún en la muerte de Jesús de Nazaret los actores y las motivaciones políticas estuvieron muy presentes, y Juan el Bautista fue decapitado porque una muchacha danzó al gusto de un rey idiota. Pero es mártir aquel que es matado porque en él se querría matar a Dios, a Cristo y a la Iglesia y demoler todo lo que construye al hombre y organiza a la sociedad según los valores del Espíritu. Los Hermanos eran muy conscientes de que debían evitar la trampa y el pretexto de la política. El H Laurentino les escribía en febrero de 1933: Ahora más que nunca hemos de apartar la política de nuestras casas, así como cuanto pudiera fomentar desuniones y bandos. ¡Qué triste espectáculo ofrecería el religioso que se declarase partidario de algún sector político... El religioso, o por lo menos el hermano marista, no ha de tener más política que la de Cristo.39 Los que mataron a los Hermanos en España expresaron claramente el proyecto de expulsar a Dios del corazón de los hombres y de la sociedad. Fue el choque de dos ideas diferentes: el hombre prometeico y el hombre iluminado por la fe en Dios. El testimonio del H. Atanasio (Elías Arizu Rodríguez) confirma esta explicación.: “Yo 39 Informatio, p. 367.


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tuve relación con los jefes de la revolución, llamado por ellos mismos para salir de España. A Aurelio Fernández, Portela, de la FAI, Eroles y Ordaz les pregunté por qué nos perseguían y asesinaban y ellos respondieron que personalmente no tenían nada contra nosotros, pero que nosotros profesábamos ideales completamente opuestos a los suyos y que ellos querían exterminar. Por consiguiente la única razón de la muerte de tantos siervos de Dios fue el odio a la Iglesia y a sus ministros” 40 Intención claramente confirmada por otro de los jefes de la revolución a otro Hermano: “Nos hemos propuesto en toda España, y sobre todo en Cataluña, acabar con todos los que huelen a cera.”41 Los dirigentes del Comité revolucionario de Balaguer repiten la misma cantinela al H. Hipólito, director de la casa de Avellanas: “Traten ustedes de abandonar esta zona lo ante posible. De lo contrario lo pasarán muy mal porque nosotros no queremos ni religión ni personas religiosas. Nuestra religión es la humanidad.” 42 La cruda realidad de los hechos, habla también de auténtica persecución. De las cerca de cien casas que el Instituto tenía en España, en 44 de ellas hubo víctimas, 11 fueron incendiadas, muchas docenas fueron saqueadas y las profanaciones de nuestras capillas y de objetos sagrados son innumerables. Si fueron 172 los Hermanos asesinados, los que conocieron las cárceles, las torturas y las persecuciones fueron varios centenares. “Al declararse el movimiento revolucionario del 18 de julio de 1936, en seguida las iglesias y conventos fueron incendiados, expoliados y devastados; los sacerdotes y religiosos perseguidos de muerte, muchísimos fueron asesinados... y el culto impedido totalmente hasta terminar la guerra en enero de 1939.”43 Hoy experimentamos una fuerte emoción ante el gran número de mártires de Rusia en el período marxista y admiramos su testimonio silencioso de la fe. Nuestros Hermanos de España lo merecen tanto como ellos y por los mismos motivos. Nos enseñan cómo amar y cómo permanecer fieles en los casos extremos. Ejemplos de humanidad y de santidad, son un tesoro precioso de nuestra Familia Marista; son nuestros intercesores y nuestros hermanos.

40 Informatio, p. 369. 41 Informatio, p. 370 42 Informatio, p. 139. 43 Doña Mercedes Setoáin Puig, testigo en el proceso diocesano, Informatio, p. 369.


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La lucha que hoy experimentamos es sencillamente más disimulada, pero en los medios de comunicación y en las leyes sociales constituye también un enfrentamiento constante entre dos ideas del hombre: el que no tiene otro horizonte que la mortalidad absoluta, hijo del absurdo, y el hombre de la luz, hijo de Dios, fuerte en la esperanza y en la libertad que da el amor; violencia cotidiana, sin efusión de sangre, pero no sin efusión de vida. Una mirada sobre nuestros mártires nos ayudará a dar a Dios y al hombre una respuesta audaz, íntegra, fiel, que abre las puertas a la esperanza. 2-Una carta 1.- Propuesta de Irujo44 (Ministro sin cartera del Gobierno de la República),45 al gobierno de la República sobre la libertad religiosa El Ministro de la República al Gobierno de la República La Constitución de la República proclama la libertad de conciencia y de los cultos. La ley de congregaciones y confesiones regula su ejercicio y lo ampara. La situación de hecho de la Iglesia, a partir de julio pasado46, en todo el territorio leal, excepto el vasco, es la siguiente: a-Todos los altares, imágenes y objetos de culto, salvo muy contadas excepciones, han sido destruidos, los más con vilipendio. b-Todas les iglesias se han cerrado al culto el cual ha quedado total y absolutamente suspendido. 44 Manuel de Irujo y Ollo, (Estella, 1892 – Pamplona, 1981), católico convencido, era Ministro sin cartera en enero de 1937

y desempeñó el cargo de Ministro de Justicia del Gobierno del Frente Popular entre mayo de 1937 y abril de 1938. 45 Tomado de Hilari Raguer, La pólvora y el incienso. La Iglesia y la Guerra Civil española. Península HCS. pp. 418-420. Los republicanos del Frente Popular tenían el poder en España en 1936. El 18 de julio, Franco se subleva contra el gobierno, promoviendo el Alzamiento Nacional. España queda dividida en dos zonas. Dos terceras partes de la nación siguen fieles al gobierno del Frente Popular y un tercio se adhiere al Alzamiento franquista. En las regiones fieles a la República se desencadena una feroz persecución religiosa, en la que millares de sacerdotes y religiosos son asesinados. La carta-propuesta de este ministro merece ser tenida en cuenta porque describe en toda su crueldad la realidad de la persecución. 46 18 de julio, fecha de Alzamiento de Franco contra el gobierno del Frente Popular.


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c-Una gran parte de los templos, en Cataluña, con carácter de normalidad, se incendiaron. d-Los parques y organismos oficiales recibieron campanas, cálices, custodias, candelabros y otros objetos de culto, los han fundido y han aprovechado para la guerra o para fines industriales sus materiales. e-En las iglesias han sido instalados depósitos de toda clase, mercados, garajes, cuadras cuarteles, refugios y otros modos de ocupación diversos,... f-Todos los conventos han sido desalojados y suspendida la vida religiosa en los mismos. Sus edificios, objetos de culto y bienes de todas clases fueron incendiados, saqueados, ocupados o destruidos. g-Sacerdotes y religiosos han sido detenidos, sometidos a prisión y fusilados sin formación de causa por miles, hechos que, si bien amenguados, continúan aún, no tanto solo en la población rural, donde se les ha dado caza y muerte de modo salvaje, sino en las poblaciones. Madrid, Barcelona y las restantes grandes ciudades suman por cientos los presos en sus cárceles sin otra causa conocida que su carácter de sacerdote o religioso. h-Se ha llegado a la prohibición absoluta de retención privada de imágenes y objetos de culto. La policía que practica registros domiciliarios, buceando en el interior de las habitaciones de vida intima, personal o familiar, destruye con escarnio y violencia imágenes, estampas, libros religiosos y cuanto con el culto se relaciona o lo recuerde... No tan solo el imperativo de las leyes, sino la conveniencia de la República, vista singularmente al través del Ministerio de Estado, de las embajadas de París y Londres y del organismo ginebrino, obligan al estudio del problema y fuerzan a su resolución. La opinión del mundo civilizado observa con extrañeza que conduce a la repulsión la conducta del gobierno de la República, que no ha impedido los acusados actos de violencia y que consiente en que continúen en la forma y términos que expuestos quedan. La ola revolucionaria puede estimarse ciega, arrolladora e incontrolada en los primeros momentos. La sistemática destrucción de los templos, altares y objetos de culto ya


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no es obra incontrolada. Más la participación de organismos oficiales en la transformación de los templos y objetos de culto para fines industriales, la prisión confinada en las cárceles de Estado de sacerdotes y religiosos, sus fusilamientos, la continuidad de sistema verdaderamente fascista por el que se ultraja a diario la conciencia individual de los creyentes en la misma intimidad del hogar por fuerzas oficiales del poder público, todo ello deja de tener explicación posible, para situar el Gobierno de la República ante el dilema de su complicidad o de su impotencia, ninguna de cuyas conclusiones conviene a la política exterior de la República y a la estimación de su causa ante el mundo civilizado... El ministro concluye sugiriendo toda una serie de medidas para poner fin a esta situación: Volver a dar libertad a los sacerdotes y religiosos, abrir la iglesias, permitir el culto público, no perseguir a las familias en su vida privada... Barcelona, para Valencia, el 7 de enero de 1937. Manuel de Irujo.


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Los Hermanos Laurentino, Virgilio y 44 otros Hermanos Contexto histórico Lo acontecido a los 46 Hermanos Maristas asesinados la noche del 8 de octubre de 1936, al frente de los cuales estaba el H. Laurentino, provincial, es reconocido en la historia de la persecución religiosa como “Uno de los episodios mas crueles, sucios y funestos de toda la persecución”. Anterior al 18 de julio 1936 se formó un comité de enlace entre la CNT-FAI (Confederación Nacional de Trabajadores – Federación Anarquista Ibérica) y la Generalidad de Cataluña… se pidió armas al Presidente Luis Companys… los anarquistas al no obtener las suficientes para armar a sus militantes se apoderan de las que tenía los militares en los cuarteles. El Comité se organizó en secciones una fue la de Patrullas de Control. Las Patrullas de Control son once, una por distrito. A parte de estas 11 Patrullas había tres más: una la de San Elías; otra la Patrulla Central y había una tercera la de Puerto. Todas bajo el mandato directo del anarquista Aurelio Fernández y sus directos colaboradores de Servicios a Dionisio Eroles y a José Asens. La Patrulla con sede en San Elías recibía órdenes directas para efectuar registros, incautaciones y asesinatos: “Los componentes de esta patrulla llamados patrulleros, era elementos revolucionarios reclutados entre los más audaces y de mas negro historial, tenían autorización para practicar registros domiciliarios y detenciones de personas, actuaban al margen de las normas de la legalidad. Estos hombres mitad anarquistas, mitad terroristas, sembraban el pánico en Barcelona”. Los militantes anarquistas creían había llegado la hora de la instauración de la revolución libertaria y proceder según sus planes a la destrucción de todo aquello que ellos creían incompatible con el nuevo orden revolucionario: llegó la quema de iglesias y conventos, asesinato de todo elemento eclesial, o simplemente practicante religioso...


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En este contexto hemos de situar las detenciones y muerte de muchos Hermanos Maristas durante los meses que siguieron al 19 de Julio de 1936 y los luctuosos acontecimientos de los ocurridos el 8 de octubre en los que perecieron los 46 Hermanos Maristas cuyas biografĂ­as se exponen.


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H. Laurentino (Mariano Alonso Fuente), 1881-1936 Hermano Marista

Mariano Alonso Fuente (H. Laurentino) nació el 21 de noviembre de 1881 en Castrecías, (Burgos). En 1897 inicia el noviciado. En 1899 comienza el apostolado en Cartagena. Al principio, le cuesta bastante mantener la disciplina. Pero pronto logra hacerse respetar: su carácter franco y ecuánime, la bondad y la ciencia le ganan los corazones, hasta el punto de que cuarenta años más tarde sus alumnos recuerdan con admiración sus eminentes cualidades de educador. En 1905, es nombrado director del colegio de Cartagena. El H. Berilo, Asistente general, cuando visita esta comunidad encuentra en ella tal unión y dedicación a los alumnos que, admirado, recompensa a los Hermanos con una excursión a Orán (Argelia). A los 31 años toma la dirección del colegio de Burgos, uno de los más importantes de España. Su acierto es total. Tiene ocasión de formar a un gran número de Hermanos jóvenes y logra una gran estabilidad en su comunidad. El H. Floriberto, Provincial, al presentarle a su Hermanos les dice: “Les traigo como director a un Hermano muy devoto del Sagrado Corazón.” El H. Eoldo, Visitador, solicita sus servicios como adjunto, pues la Provincia de España es muy grande, con 800 Hermanos y más de 60 casas. Pero el H. Eoldo es enviado a México y el H. Laurentino se encuentra solo en la función de Visitador. En 1928, el H. Laurentino es llamado a dirigir la Provincia de España. En Canet de Mar, en el Santuario de la Virgen, renueva la consagración que allí mismo había hecho 31 años antes y pone en manos de María el trabajo que le es encomendado. España entra en un período turbulento y trágico y los Hermanos tienen necesidad de ser guiados por una persona prudente y firme. En medio de la tormenta, el H. Laurentino transmite a los Hermanos


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valentía y audacia para resistir y aún para fundar nuevas escuelas: Sevilla, Córdoba, Huelva... que siguen siendo hoy colegios florecientes. Sabe también crear entre los Hermanos un clima de intensidad espiritual, que dinamiza al apóstol y prepara al mártir. Durante el tiempo de la tormenta, el nivel espiritual y apostólico de las comunidades llega a un nivel extraordinario. La hora del martirio estaba próxima. El 18 de julio de 1936, el Ejército de África inicia el Alzamiento Nacional. El día 19 estalla la revolución en Barcelona y por la tarde centenares de iglesias y conventos son pasto de las llamas. ¿Cuál era el estado de ánimo del H. Laurentino? El 3 de octubre de 1936, envía al H. Atanasio a Murcia a socorrer a los Hermanos que están en la cárcel. Le encomienda que lleve consigo el Santísimo Sacramento y le da este mensaje: “Diga a los Hermanos que desde que estalló esta sangrienta revolución no vivo más que para ellos, me acuerdo de ellos continuamente y no dejo de encomendarles a la protección de la Santísima Virgen”. El H. Laurentino tuvo facilidades para trasladarse a Italia, pero prefirió quedarse con sus Hermanos perseguidos. Logra hacer pasar a Francia a 117 jóvenes formandos. Pero él y otros 106 Hermanos caen en una trampa tendida por la FAI. El 7 de octubre de 1936, en el puerto de Barcelona, son hechos prisioneros en el buque Cabo San Agustín, que tendría que haberles llevado a Francia, según lo acordado con la FAI. Durante la noche siguiente, 46 de ellos, entre los cuales Laurentino y Virgilio, son asesinados en los cementerios de Barcelona. Una mirada a su alma “En estos días achacosos, en los que todos hemos vivido horas de honda inquietud, mi pensamiento ha estado constantemente en el personal y en las hermosas obras de nuestra amada Provincia, anheloso de ponerme en frecuente comunicación con los Hermanos, especialmente los atribulados, y deseoso de consolarlos y expresarles el religioso afecto que más que nunca en estos luctuosos días sentía mi paternal corazón.” “En estos críticos momentos, no sea nuestra actitud la de quien se entrega a estériles lamentaciones... Seamos religiosos en obras, palabras y sentimientos, máxime en


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estos momentos en los que parece que el Señor desea hacernos sentir un poco del ligero peso de su adorable cruz ... A orar con fervor... A darnos incondicionalmente a Dios y a nuestros empleos... Estamos de enhorabuena porque ahora nos sentimos verdaderamente discípulos de Cristo. Y mil veces dichosos si el Señor nos juzga dignos de sufrir por Él”.

¡¡AHORA!!

El H. Laurentino, Provincial, envía a sus Hermanos una muy extraña felicitación de año nuevo en enero de 1933: Oh, vosotros, los que decís cada día a Dios que le amáis con todo el corazón y con toda vuestra alma y todo vuestro ser, ahora es tiempo de mostrarlo. Sí, ahora que los que perseveran en su amor se ven befados, postergados, calumniados, privados de sus legítimos derechos de ciudadanía, vilipendiados y hechos el blanco de satánica persecución. Ahora es tiempo de mostrar hasta dónde llega la fidelidad que habéis jurado al Señor. Ahora es tiempo de probar vuestros deseos de sacrificio no son ilusorios y pura fantasía, que también los que hoy dan prueba de cobardía y desertan de la buena causa, quizá se creyeron un día invencibles [...]. Ahora va llegando el tiempo en que se verán los valientes, los que todo lo pueden en Aquél que nos conforta y es Vida y Fortaleza nuestra, los que por nada del mundo pierden el sosiego sino que, parapetados detrás del baluarte divino, parece que su ánimo se agiganta ante las dificultades y zozobras del momento. No se arredran esos, no, ante los mayores sacrificios, aunque bien conocen su pequeñez, como no se arredraba ante los tiranos y perseguidores [...] la pléyade de mártires y confesores, enamorados de Cristo Jesús. Ahora es tiempo de alegraros y de regocijaros, según nos dice Jesús, y como hicieron los apóstoles cuando les llegó el momento de padecer trabajos y persecución por el nombre de su divino Maestro. Por otra parte, no somos nosotros los perseguidos, sino que es a Jesús a quien persiguen en cada uno de sus fieles siervos. Cada uno de nosotros sufre por uno, pero Él padece en todos sus miembros. Acallad, pues, vuestras quejas y lamentos vosotros los seguidores del Redentor, que aún no habéis llegado a los dolores del Calvario ni a la desnudez del Salvador. Él calla, ora, padece y redime. Orad, reparad, trabajad, cooperad vosotros con Él a la salvación de las almas. ¿Queréis mejor preparación para celebrar el 19° centenario del drama sangriento del Calvario?


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Ahora es tiempo de reparar más eficazmente, por sí y por los demás, el menosprecio hecho a Dios. Ahora es tiempo de hacer violencia al cielo con férvidas y continuas plegarias en beneficio de los intereses de Dios y de su Iglesia, y en beneficio de las personas y obras que nos son tan queridas o que nos están particularmente encomendadas. Sí, ahora es tiempo de orar, y de orar bien y como lo exige nuestro estado. Ahora, ahora,... y sin esperar a después ni a mañana. Es hora de aprovecharse de este tiempo de prueba, que es tiempo de gracia y bendiciones. [...] [Es tiempo de] no sucumbir un punto y sufrir hasta morir, si es preciso, por defender el nombre de Cristo» y por defender [...] la escuela católica tan seriamente amenazada y tan sañudamente combatida hoy día en nuestra patria. [...] Sea esa nuestra divisa para el año 1933 [...] H. Laurentino (Stella Maris, enero de 1933, nº 138, p. 5).


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H. Virgilio

(Trifón Nicasio Lacunza Unzu), 1891-1936 Hermano Marista

Trifón Nicasio Lacunza Unzu (H. Virgilio) nació en Ciriza, Navarra, el 3 de julio de 1891. El 17 de marzo de 1903, su hermano mayor, H. Sixto, le lleva al juniorado de Vic. Brillante en los estudios, obtiene la licenciatura en Filosofía y Letras, Sección de Historia y Geografía, en 1923. En octubre de 1908 es destinado al colegio de Burgos en el que permanece hasta 1935. En 1925 es nombrado director del colegio, que cuenta con 638 alumnos. Aún en los años de más violenta persecución religiosa, el número de alumnos no deja de aumentar. Entre enero y junio de 1936, está en Murcia, sustituyendo al director del colegio. Era intención de los superiores prepararle para reemplazar al H. Laurentino. Cuando estalla la revolución, el 19 de julio de 1936, el H. Virgilio se encuentra en Barcelona. En el mes de septiembre, el H. Provincial le encarga que organice la salida de los formandos hacia Francia. Logra, el 5 de octubre, hacer pasar la frontera francesa a 117 estudiantes. En cambio, los 107 Hermanos que se habían reunido con él en el buque Cabo San Agustín, anclado en el puerto de Barcelona, con intención de pasar también a Francia, son conducidos traicioneramente a la prisión de San Elías. En la noche del 8 de octubre de 1936, 46 de ellos, entre los que estaban el H. Provincial y el propio H. Virgilio, fueron asesinados en la soledad y el silencio de un cementerio. Una rica personalidad :―Su autoridad sobre los alumnos era absoluta, pero al mismo tiempo amable. Inspiraba confianza, seducía a los alumnos por su elocuencia...‖ En comunidad tenía ―la devoción del codo‖, la aptitud para el servicio, siendo el primero en el trabajo. Cuando los superiores le nombran director de Burgos, se echó a llorar, porque decía que era el más calavera de la numerosa comunidad.


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Habla sobre la Santísima Virgen con acentos de auténtico lirismo: “Haz que no me falte nunca tu favor, y ahora y siempre tu amor me encante y me admire y me cautive y me enamore y me embelese y me conmueva y me asombre y me extasíe y me arrebate a las alturas...” Era amigo de la alegría y de la juerga: “Era un compañero a cuyo lado uno se animaba, olvidaba las penas de cada día y renovaba sus energías para el día siguiente. Durante los recreos se mostraba siempre gracioso, amigo de hacer y soportar burlas que eliminaban las tensiones.” Uno que le conoció lo recuerda así: “De trato agradable, alegre en la conversación, entusiasta en el trabajo y emprendedor de gran iniciativa. Durante los paseos, en los recreos y en las excursiones, manifestaba su espíritu de familia y su simpatía. Su sana alegría y su buen humor encantaba a todos y cautivaba a los más serios. Trabajador incansable, asiduo y sencillo en el cumplimiento de todos los empleos... Su sencillez y afabilidad le ganaban el afecto de muchos y la admiración de todos.” Se había especializado en el trabajo de ―operador de cine‖. Desde el año 1918, en las interminables tardes dominicales de invierno, cuando era imposible salir de paseo, proyectaba a los alumnos interesantes películas, a las que hacía seguir de un diálogo sobre su valor artístico y moral. Insistió ante los superiores para adquirir los mejores proyectores de cine. Justificaba así las sesiones de cine: “Es una hermosa obra de preservación de la niñez y juventud y, a la par, de apostolado...” En 1932 se ponen en práctica las leyes persecutorias contra la enseñanza católica. Ante la amenaza inminente, el H. Virgilio crea la sociedad civil La Cultural y por contrato pasa a esta sociedad el control del Colegio, que toma el nombre de Liceo Zorrilla. El personal docente está constituido por profesores seglares y hermanos ―secularizados‖. Al mismo tiempo se ponen a salvo los elementos más valiosos de los museos y de la biblioteca. El H. Laurentino encuentra excelentes estas iniciativas y las propone a todos los colegios con estas palabras: “Aconcharse, resistir y salvar, si es posible, todas nuestras obras”. Aparte del martirio, hay en el H. Virgilio madera de un santo simpático y cercano.


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La traición perfecta o El asunto Ordaz La incautación de todas las casas, el gran número de Hermanos asesinados (98), las diligencias efectuadas ante las autoridades y después de extremar todos los medios para salvar la vida de los Hermanos, los responsables, encabezados por el h. Laurentino, provincial, se sentían impotentes y desanimados. Los patrulleros de control, el día 20 de septiembre, detuvieron al consejero provincial, H. Epifanio. En el interrogatorio manifestó que pertenecía a una institución extendida por varios países. El jefe del Comité, Antonio Ordaz, dedujo que era un preso al que se le podía sacar dinero, así se lo comunicó a Aurelio Fernández, Secretario general de la FAI.. Pronto el Hermano fue reclamado por Antonio Ordaz y le hizo escribir una carta dirigida a su superior en la que le decía que la FAI le ofrecía una conversación. El H. Provincial, el H. Virgilio, junto con el H. Adjuteur (Émile Aragou), francés, estudian la propuesta y deciden entrar en contacto con los responsables de la FAI. Llegan a un acuerdo: ―Los maristas pagarían 100.000 francos franceses por evacuar en una primera salida por el paso fronterizo de Puigcerdá a todos los Formandos y Hermanos de la casa noviciado de Les Avellanes. Luego pagarían otros 100.000 para que otros Hermanos puedan salir en barco desde el puerto de Barcelona vía Marsella.‖ El H. Adjuteur, fue el encargado de hacer efectivas estas sumas. El 5 de octubre de 1936, la primera expedición ya se encuentra en Puigcerdá (Girona). Pero solamente dejan pasar a los jóvenes en formación: 114. A pesar de este contratiempo los Hermanos consideran el hecho como un éxito. La segunda salida, para los Hermanos, se fijó para el 7 de octubre de 1936, a las 21 horas, en el barco ―Cabo San Agustín‖. El día 7, van llegando 107 Hermanos. Las dificultades eran solucionadas al pronunciar el salto y seña convenido: ―Asunto Ordaz‖. En el barco ―Cabo San Agustín‖ las primeras horas del día 8, van pasando. Temores de sospecha y angustia se abren camino, temores que muy pronto se convierten en certeza. Los pasajeros reciben orden de salir del ―Cabo San Agustín‖; se les monta


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en dos autocares que les conducen al cuartel general que la FAI tiene en el Convento de San Elías, convertido en checa y se les divide en tres grupos de 50, 44 y 13. En el grupo de 44 estaban los Superiores. Ya agrupados aparecen Aurelio Fernández Sánchez, de la FAI, Antonio Ordaz, y Dionisio Eroles, con su guardia pretoriana. Aurelio se dirige a los Patrulleros por la abundante caza efectuada deseándoles puntería con todos estos ―conejillos‖. Al oír esto el H. Laurentino, provincial trata de hablar con Aurelio Fernández, y en voz alta le dice: ―Si alguna responsabilidad existe, que caiga sobre mi que soy el Superior!‖. El H. Adjuteur, al aeropuerto del Prat, había sido detenido y encarcelado, en presencia de Antonio Ordaz que le requisó los 100.000 francos para pagar la segunda salida, diciéndole secamente: " ¡La CNTFAI ni se compra ni se vende!‖. ―Pero roba y asesina‖, le replica el H. Adjuteur. Llegada la medía noche de 8 de octubre de 1936, el grupo de los 44 y dos más añadidos fueron conducidos a los cementerios de Montacada y les Corts, donde fueron asesinados.


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H. Alberto Maria (Néstor Vivar Valdivielso), 1910-1936 Hermano Marista.

Néstor nace en Estépar (Burgos), el 4 de marzo de 1910. A los diez años ingresa en el seminario marista de Vic (Barcelona). 1931, 23 de agosto, hace su profesión perpetua. Terminados los años de formación es destinado a los empleos de prefecto y ropero del Postulantado en Las Avellanas. Era admirable en el orden y la disciplina con que disponía la distribución de las cosas y las personas. Los postulantes lo amaban de verdad. Su carácter alegre, en una habitual campechanía que dejaba translucir la limpieza de un alma contenta y satisfecha en el divino servicio, era proverbial. A su jovialidad e inalterable simpatía juntaba un interés constante por cuanto se relacionaba con cada uno de los elementos de su sección. Más tarde fue destinado al colegio de Valldemía (Mataró) donde a pesar de su juventud se conquistó la simpatía de propios y extraños. Todos confiaban en él y le pedían consejo en muchas ocasiones. Cuando estalló la revolución/persecución en julio de 1936, se encontraba en visita de familia. Con la tormenta que se aproximaba, sus padres no lo creían seguro en Catalunya. Pero el Hermano replicaba: “¡No me quedo. Mi puesto está allí. Aunque tal vez no nos volvamos a ver, que sea lo que Dios quiera. El me ayudará!... Si me matan, no lloren, dichoso si puedo derramar mi sangre por Jesucristo”. Y se despidió para siempre de sus padres y hermanos.


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H. Ángel Andrés, (Lucio Izquierdo López), 1899-1936. Hermano Marista.

Nació en Dueñas (Palencia) el 4 de marzo de 1899. El 3 de enero de 1912, se encamina a Artziniega, juniorado de los Hermanos Maristas. El 12 abril de 1914, viste el habito marista y toma el nombre religioso de Ángel Andrés. 1920, agosto, hace su profesión perpetua. Graduado en la Facultad de Filosofía y Letras, estilista, poeta, fue un consagrado constante al estudio, sin mengua de piedad y espíritu religioso. Muchos artículos, debidos a su pluma, se publicaron en la revista Stella Maris. Fue además uno de los más activos colaboradores de la Editorial FTD. También colaboró en las Festividades de año litúrgico y en El Santo de cada día. Al H. Ángel Andrés se debe la edición escolar de El Quijote, enriquecida con notas, comentarios y temas de aplicación y composición. Con estos trabajos simultaneaba la docencia. Ejerció esta función en Burgos, Logroño y principalmente en Madrid. Todos los domingos, al frente de un grupo de jóvenes, visitaba y atendía a los pobres. El último año lo pasó ejerciendo la docencia en Madrid. Terminado el curso fue a Barcelona para dedicar su tiempo de vacación a la Editorial Luis Vives. En el peligro se olvidó de sí mismo y de su propia seguridad, y sólo pensó en ayudar a sus Hermanos. Esta solicitud no pasó inadvertida a los dirigentes de la FAI y especialmente a Ordaz. Cuando el día 8 de octubre de 1936 bajaron a los Hermanos del buque de cautividad para conducirlos a la checa, a los HH. Ángel Andrés y Virgilio Lacunza, los llevaron en coche aparte y desaparecieron. Integra al grupo de los 46 Hermanos Marista asesinados de la checa de San Elías. Con nosotros, Señor, permanece, sigue amante rigiendo tu grey; signo augusto que nunca fenece es la Cruz en que dictas tu Ley.


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H. Anselmo (Aniceto Falgueras Casellas), 1879-1936 Hermano Marista

El 16 de abril de 1879 nace Aniceto en Salt (Girona). El 24 de julio de 1893 ingresa en el juniorado de los Hermanos Maristas de Canet de Mar. El 15 de agosto de 1895 emite el voto de obediencia. En 1899 hace la profesión perpetua. Era piadoso, mortificado y austero. Se ahorraba los postres en el refectorio y los repartía luego, en sus paseos, entre pobres y niños a los que catequizaba. Estas escenas se desarrollaban en el puerto, entre los gitanillos de la Barceloneta, y en San José de la Montaña. En el juniorado de Vic ejerció el cargo de ecónomo. No era rica la comunidad, pero puso tal aplicación en su cometido que nadie careció de lo necesario. En los primeros días de la revolución, es decir del 19 al 30 de julio, se mantuvo con mucha serenidad, y tomó prudentes medidas para hacer frente a la situación lo mejor posible. Atendió, sin perdonar fatigas, a los diferentes grupos de la casa de Vic: juniores y Hermanos, ocultos y repartidos en las masías del Pla de Vic. El día 30, cuando los milicianos se habían apoderado del colegio, transformado en checa, el H. Anselmo bajó a Barcelona. Resignado esperaba los acontecimientos, cuando a principios de octubre de 1936 tuvo noticias del embarque posible para Marsella. Dirigiose entonces a Barcelona y fue el día 7 a la cita del ―Cabo San Agustín‖. Integra el grupo de los 46 de la checa de San Elías: asesinados por el simple motivo de ser religiosos. El H. Anselmo fue cofundador de la primera casa marista en México, en Guadalajara. Trabajó en México desde 1899 a 1909.


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** La Provincia de España fue generosa con las misiones. Envió más de 20 Hermanos a México, una docena a Perú y Chile, diez a Colombia, y otros diez a Argentina. Continuará siendo una Provincia misionera después de la persecución enviando Hermanos a Venezuela, Cuba, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Bolivia. Y esa sana tradición se mantiene en el presente con envíos de Hermanos en Hungría, Rumania, Alegría, Costa de Marfil, Congo... Los cuatro Hermanos mártires en Bugobe: Servando, Miguel Ángel, Fernando y Julio son en línea derecha con los mártires del 1934-1936 y los pioneros de la “missio ad gentes”.


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H. Antolín (Antonio Roig Alibau), 1891-1936. Hermano Marista

El 6 de febrero 1891 nace Antonio en Igualada (Barcelona). Ingresa en el juniorado de Vic. El 8 de septiembre de 1907 emite los primeros votos. El 15 de agosto de 1912 hace la profesión perpetua. Lo colocaron los superiores como sacristán y auxiliar de sastre. Se complacía en estos empleos humildes y todo lo tenía ordenado y a punto. A los treinta años no le quedaba un pelo negro. Corría la versión de que su cabellera se había puesto totalmente blanca por razón del gran susto recibido en la Semana Trágica, 1909, cuando, para impedir las profanaciones de la chusma, estuvo varias horas oculto en un confesionario con el copón lleno de formas consagradas. El hecho ocurrió en San Andrés de Palomar. Cuando estalló la revolución de que sería victima, después de un mes de encarcelamiento en Girona se le concedió la libertad condicional y se le autorizó a trasladarse a Igualada, su pueblo natal. Invitado para ir a Francia, aceptó la oferta y subió a bordo del buque ―Cabo San Agustín‖ el día 7 de octubre. Le dieron muerte el 8 de octubre de 1936, simplemente por odio a la religión. Su cadáver fue reconocido en el cementerio de Montcada.


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H. Baudillo (Pedro Ciordia Hernández), 1888-1936 Hermano Marista

El 19 de mayo de 1888 nace Pedro en Cárcar (Navarra). El 29 de mayo de 1901ingresa en el juniorado de San Andrés de Palomar. El 2 de febrero de 1905 emite los primeros votos. El 30 de agosto de 1910 hace la profesión perpetua. El H. Baudillo era fiel y exacto en la corrección de los trabajos realizados, en señalar lo bueno y lo deficiente. ¡Cuantas horas dedicadas cada día a la corrección de cuadernos y deberes! Pero todo quedaba compensado por el entusiasmo que sabía despertar entre sus alumnos. En 1917, el H. Baudillo siguió los ejercicios del segundo noviciado en Grugliasco (Italia). En esos días hizo una sinopsis de la teología ascética: pronto advirtieron sus compañeros de comunidad que la doctrina y el espíritu allí contenidos impregnaban su vida interior y todos sus actos. Nombrado director del colegio de Canet de Mar y luego de Sants (Barcelona), ambas obras conocieron días de gloria y prosperidad bajo su prudente y firme dirección, por el número de alumnos, buen espíritu y emulación que reinaba entre los profesores y asimismo entre los alumnos. En 1933 hubo de cumplirse la orden de Azaña, por la que desaparecían las congregaciones docentes. El colegio de Valldemia (Mataró) fue adquirido, de conformidad con las nuevas leyes, por ―Inmobiliaria Mundial S.A.‖, cuya sede estaba en Lyon (Francia), se alquiló por un grupo de profesores titulados, que no eran sino los mismos Hermanos Maristas vestidos de paisano. Cuando a final de septiembre de 1936 se habló de un acuerdo con la FAI, el H. Baudillo tenía poca confianza... Ocupó en el buque el mismo camarote que el H. Provincial y siguió el superior en el trágico destino: fueron asesinados en la noche del 8 de octubre de 1936.


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H. Bernabé (Casimiro Riba Pi), 1877-1936 Hermano Marista

El 14 de septiembre de 1877 nace Casimiro en Rubí (Barcelona). En 1893 ingresa en la vida religiosa marista en Canet de Mar . El 17 de septiembre de 1899 hace la profesión perpetua. Empezó su apostolado en Girona bajo la dirección del H. Hilario. Fueron dos almas que se compenetraron para siempre. Su éxito en la enseñanza fue completo, tanto en Girona como más tarde en Lleida y Barcelona (Escuelas de la Concepción). Cautivaba a los educandos y su autoridad moral era grande. En 1903, el H. Bernabé funda el colegio de La Garriga. Allí, como en todas partes se ganó las simpatías de familias y autoridades, contentas de la educación que recibían sus hijos y orgullosas de disponer de semejante centro docente. Más tarde será sucesivamente director de los colegios de Girona, Igualada y Badalona. Sus cualidades rectoras brillaron especialmente en esta ultima localidad. Al estallar la revolución se trasladó a Rubí a casa de uno de sus hermanos que, por estar considerado izquierdista, le ofrecía más seguridad. Cuando le hablaron del proyectado viaje por barco a Marsella, también se apuntó. Asesinaron al Hermano Bernabé no por razones políticas ni venganzas personales, sino simplemente por odio a la fe. Sus restos mortales reconocidos en el cementerio de Montcada descansan ahora en el convento de Les Avellanes (Lleida). ** La España marista en 1936 estaba dividida en tres Provincias: 1-La Provincia de Anzuola, su demarcación territorial era aproximadamente lo que hoy es el país vasco. Esta provincia fue fundada por la Provincia marista francesa de Lacabane.


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2-La Provincia de León que se extendía por oeste de España, las provincias civiles de Galicia y León. Fue fundada por la Provincia marista francesa de Aubenas. 3-La Provincia marista de España, fue fundada en 1886 por la Provincia marista francesa de Era la mas numerosa, en 1930 contaba cerca de 800 Hermanos. Su demarcación geográfica eran las provincias de Aragón, Cataluña, ambas Castillas, Navarra y todo el sur de España. Fue fundada por la Provincia marista de Saint-Paul-Trois-Châteaux. La mayor parte de los mártires de la persecución religiosas de 1936-39 pertenecen a esta Provincia. (añadir mapa)


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H. Carlos Rafael (Carlos Brengaret Pujol), 1917-1936 Hermano Marista

El 11 de julio de 1917 nace Carlos en Sant Jordi Desvalls (Girona). En 1928 ingresa en el juniorado de Vic. El 2 de julio de 1934, pronuncia los primeros votos. Acabados los estudios de formación, fue destinado por los superiores a Mataró, colegio de la calle San José. Fue la victima más joven del grupo Marista de Montcada. Un verdadero ángel introducido por la Virgen en el cielo. Durante el año que ejerció su apostolado entre los niños fue un dechado admirable de candor y encantadora sencillez. Disfrutaba en su nobilísima vocación de religioso educador, y su optimismo y sana alegría eran proverbiales y se contagiaban a los demás. No tenía dificultades con nadie y se sentía felicísimo en su ministerio. De él escribe el H. Doroteo, su director: ―Era excelente profesor y, además, alma piadosa y regular‖. Al estallar la revolución, salió de Matarò y se dirigió a su pueblo natal. Cuando se enteró que se proyectaba pasar a Francia por barco, se despidió de su familia y acudió al puerto el 7 de octubre de 1936. Encerrado en la checa San Elías, al saber que los grupos que iban saliendo no volvían, porque los mataban los comunistas, calculando que iba a tener la misma suerte, dijo sonriente a un vecino suyo: ―Así moriremos mártires e iremos al cielo. ¡Qué dicha!‖ Es que estaba en la mente de todos que sólo por Cristo morían. “Llevasteis con paciencia la rapiña de vuestros bienes, considerando que teníais un patrimonio más excelente y duradero”. (Hb 10, 34-35). ** En el grupo de los 46 mártires, 17 eran veinteañeros: mártires jóvenes, con una vida religiosa corta y sencilla, pero que supieron dar la vida al Señor con la generosidad propia de la juventud.


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H. Dionisio Martín (José Cesari Mercadal), 1903-1936. Hermano Marista

El 16 de enero de 1903 nace José en Puig-reig (Barcelona). En 1916 toma el camino de la vida religiosa. El 8 septiembre de 1919 emite los primeros votos. El 15 de agosto de 1924 hace la profesión perpetua. Ejercerá su carrera docente en Les Avellanes, 1919; Lleida, 1921; Madrid, 1924; Larache, 1925; Valencia (Almeda), 1928; Vic, 1929; Pamplona, 1932; Zaragoza, 1934; Les Avellanes, 1935-36 (en el noviciado). Excelente profesor, inspiraba a sus alumnos el amor al trabajo y al estudio. Impartía cursos brillantísimos que le conquistaban las felicitaciones de los tribunales de examen. Lleno de piedad y celo, conseguía que sus discípulos acudieran a la comunión frecuente o diaria. Amante de la vida oculta y del estudio, solicitó de los superiores un empleo en la casa Noviciado de Les Avellanes. ―Era bondadoso, muy celoso, preocupándose grandemente de los discípulos y dándoles ejemplos de piedad y sobre todo de virtudes humanas.‖ La Hoja Dominical de Barcelona, del día 13 de agosto de 1939, trae una fotografía del H. Dionisio Martín con habito religioso marista, y lo menciona como una de las victimas sacrificadas por el jefe asturiano de la FAI, Aurelio Fernández, de la checa San Elías, el 8 de octubre de 1936. Sus restos fueron reconocidos en el cementerio de Montcada. Al acto asistió su madre y su hermano. ** A juzgar por las estadísticas los años 1930-1939 fueron años de gran prueba para la Provincia de España que pasa de 800 Hermanos a poco


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mas de 400. Son 172 los hermanos asesinados por su condición de religiosos en la persecución religiosa, otros mueren el los frentes de batalla. En este periodo dejan de ser Hermanos una media de 29 hermanos por año. Estos datos contabilizándose en cifras hace que estos Hermanos mártires a pesar de las dificultades y la zozobra que el miedo ante una situación de peligro inminente de perder la vida supieron ser fieles a Jesucristo testimoniándole su seguimiento en los momentos de la prueba. (añadir gráfico)


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H. Epifanio (Fernando Suñer Estrach), 1874-1936 Hermano Marista

El 26 de marzo de 1874 nace Fernando en Tayala (Girona). El 21 de septiembre de 1888 ingresa en el juniorado de Saint-PaulTrois-Châteaux (Francia). El 7 de septiembre de 1890 emite el voto de obediencia. El 19 de septiembre de 1895 profesa los votos perpetuos. El H. Epifanio ha dejado una profunda huella en la Provincia marista de España. Fue alumno del primer colegio fundado en nuestro país y pidió al director, H. Hilario, su ingreso en la congregación, a la que honró con sus meritos y virtudes. Fue un excelente educador, de forma que se ganaba la confianza de sus alumnos rápidamente. Actuó como director en Lloret, Malgrat, Igualada, Logroño, Manresa y Lleida. Más tarde lo fue en el colegio de la calle Lauria, 38 (Barcelona) Aquí lo sorprendió el alzamiento nacional de España. Apenas estalló la revolución, la comunidad se dispersó en busca de algún cobijo apropiado. El director, preocupado por la casa, tuvo la infausta idea de volver al colegio para tratar de salvar algunos objetos. Fue entonces cuando dieron con él y lo encerraron en la cárcel. Queda libre y busca alojamiento de fonda en fonda hasta que cae de nuevo en manos de los esbirros, quienes lo encarcelan por segunda vez. Fue uno de los que recelaron desde un principio de la buena fe de los secuaces de Aurelio Fernández, pero se inclinó finalmente al deseo de los superiores. Lo llevaron al barco el día 7 de octubre de 1936. De la checa San Elías pasó al cementerio de Les Corts, en Sarrià, y allí fue asesinado. Era Consejero provincial. Sus restos fueron trasladados a Les Avellanes (Lleida). El mártir 1 En el corazón del mártir se conjugan tres líneas de fuerza: -La potestad absoluta del Señor, -un clima de amor que va hasta el extremo, -el don total en un contexto de muerte violenta.


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H. Felipe José (Fermín Latienda Azpilicueta), 1891-1936 Hermano Marista El 7 de julio de 1891, nace de Fermín en IruñaPamplona (Navarra). El 8 de septiembre de 1903 ingresa en el juniorado de Vic. El 8 de septiembre de 1907 emite los primeros votos. El 15 de agosto de 1913 hace los votos perpetuos. En el H. Felipe José -escribe un compañero- he visto personificadas las virtudes del educador religioso: piedad, dignidad, competencia. Amigo del procedimiento socrático, encaminaba inteligentemente al discípulo para que, de pregunta en pregunta, él mismo dedujera las formulas y conclusiones adecuadas. En febrero de 1936 llegaba a les Avellanes con el cargo de Maestro interino de novicios. Era una situación delicada y difícil. Los novicios se creían huérfanos, pues estimaban mucho al H. Luis Gonzaga que acababa de partir para el Segundo noviciado. La piedad, prudencia y alegría del H. Felipe José contribuyeron a serenar pronto los espíritus. Graduado por la universidad de Zaragoza, era competente y sencillo en sus pláticas, proporcionando a cada uno la ciencia y los consejos más oportunos. Al empezar la revolución, el H. Felipe José se dirigió a Vilanova de la Sal con todos sus profesores y discípulos. En Vilanova se hicieron lenguas comentando su desvelo y abnegación en provecho de sus discípulos. Grande fue su pena cuando, por orden del comité rojo, tuvieron que diseminarse por la comarca. En semejante situación, la presencia del H. Felipe José era comprometedora. Se ocultó con algunos Hermanos en las cuevas de los alrededores. Con aquellas incomodidades le vino una parálisis que le dificultaba en gran manera los movimientos. Fue una de las victimas de la checa San Elías.


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Un condiscípulo testimonia: “Carácter franco, abierto y humorístico. Recuerdo su mucha ejemplaridad y las muestras de piedad sencilla, intensa, persistente”.


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H. Félix León (Félix Ayúcar Eraso), 1911-1936 Hermano Marista

El 4 de diciembre de 1911 nace Félix en Estella (Navarra). El 16 de octubre de 1924 ingresa en el juniorado de Villafranca de Navarra. El 8 de septiembre de 1929 emite los primeros votos. Era pues profeso temporal cuando estalló la revolución. Fue docente en Igualada, Mataró, Barcelona. En los años de formación sobresalió por su piedad y silencio. Terminados los estudios del escolasticado, fue destinado a hacer sus primeras practicas de enseñanza en Igualada. Iniciado el alzamiento nacional, pudo hallar la manera de esconderse durante los primeros días en casa de su hermano. El día que lo apresaron los milicianos se encontraba en compañía de otros dos maristas. Los detuvieron y los llevaron al canódromo del Guinardó, donde ya se encontraban otros Hermanos, entre ellos el buen H. Epifanio. Más tarde se reunirían con los demás en el ―Cabo San Agustín‖. Aquí le cupo la sorpresa de contemplar a dos milicianos que vestían los trajes que les habían robado anteriormente a él y a su hermano. El H. Félix León quedó después recluido en la checa de San Elías, desde donde salió para ser sacrificado con los demás la noche del 8 de octubre de 1936. Un Hermano compañero suyo dice: “No se amilanó por lo que pudiera suceder ya que para él la muerte en aquellas circunstancias supondría el haber logrado lo que más apetecía: el martirio”.


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El mártir 2 Entre el Señor y el mártir hay un amor que permite la locura del martirio. Este amor precede, prepara, pretende, permite el martirio, a menudo como deseo, como oración, como gozo y como don de la vida en el momento de la prueba. En este contexto de amor el perdón de los verdugos es espontáneo, es parte del martirio y principio de reconciliación para una humanidad más unificada.


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H. Fortunato Andrés (Fortunato Ruiz Peña), 1898-1936 Hermano Marista

El 2 de febrero de 1898 nace Fortunato en La Piedra (Burgos). El 21 de noviembre de 1911 ingresa en el juniorado de Arceniega (Álava). El 8 de septiembre de 1914 emite los primeros votos. El 28 de septiembre de 1920 hace la profesión perpetua. Desarrolla su carrera docente en Arceniega, Cabezón de la Sal (Santander), Vallejo de Orbó (Palencia), Zaragoza, Les Avellanes. Era paciente, bondadoso, servicial y muy hábil para la mecánica. Ninguna máquina se le resistía. No cejaba hasta poner en marcha cualquier motor averiado. Cuando los milicianos se apoderaron del convento de Les Avellanes, quisieron protegerlo al conocer su destreza en cuestión de motores y electricidad. Preparaba, además, sabrosas comidas a los ocupantes, y se prestaba a todo género de trabajos. La vista de un necesitado le conmovía las entrañas. No toleraba que ninguno se fuera sin algún socorro y siempre añadía un vaso de vino a la comida de los pobres y pedía ropa a los superiores cuando veía que aquella gente la necesitaba. Los milicianos ocupantes del convento no quisieron hacerle ningún daño por el mucho bien que les hacía, pero le aconsejaron que escapase adonde quisiera. El se fue a Os de Balaguer. Todos le conocían por aquellos pueblos, y no debieron resultarle mal las cosas pues cuando acudió al barco y luego a la checa de San Elías era el único que tenía buen aspecto físico. Fue fusilado con los otros 45 Hermanos en Barcelona, la noche del 8 de octubre de 1936.


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H. Frumencio (Julio García Galarza), 1909-1936 Hermano Marista

El 28 de junio de 1909 nace Julio en Medina de Pomar (Burgos) El 24 de diciembre de 1921 ingresa en el juniorado de Arceniega (Álava). El 8 de septiembre de 1926 emite los primeros votos. El 15 de agosto de 1932 hace la profesión perpetua. Sus campos de apostolado serán sucesivamente Arceniega, Vic (Barcelona), Sants (Barcelona), Valencia, Alcazarquivir. Cuando estalla la revolución estaba en Sants. En compañía del H. Alberto Ayúcar abandonó la casa de Sants y se hospedó en la calle Nueva de San Francisco, y poco después en la calle Tallers donde se encontraron con los HH. Santiago María Sáiz y Félix León Ayúcar. Allí estuvieron tranquilos los cuatro hasta el 20 de septiembre día en que fueron detenidos y encarcelados. El mismo comité rojo que los tenía detenidos los llevó, custodiados, al barco el 7 de octubre, después a la checa San Elías y de allí a Montcada, donde fueron asesinados. El único motivo por el que dieron muerte al H. Frumencio fue su condición de religioso. No mediaron razones políticas ni venganzas personales u otros móviles.


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El mártir 3 Todo esto es evidente en Cristo, el mártir por excelencia, el que funda nuestra fe. Él alcanza la cima de su amor en la Cruz. Dona su vida: «Mi vida nadie me la quita, la doy yo voluntariamente» Jn 10, 18. Y motiva su donación: «Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos» Jn 15,13. Y a los que ama, el Señor los ama hasta el límite de su tiempo y de su ser. Jn 13,1. En él, en este contexto de amor, el perdón fluye como de la fuente: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen» Lc 23, 34. Jesús con su muerte se convierte en el gran reconciliador, el que unifica a toda la humanidad.


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H. Gabriel Eduardo (Segismundo Hidalgo Martínez), 1913-1936 Hermano Marista

El 28 de abril de 1913 nace Segismundo en Tobes y Rahedo (Burgos). En 1924 ingresa en el juniorado de Arceniega. El 8 de septiembre de 1929 emite los primeros votos. Sus campos de apostolado serán: el juniorado de Villafranca de Navarra, 1930; Zaragoza, 1933; Les Avellanes, 1935. En julio de 1936, los milicianos ocupan el convento de Les Avellanes. El Hermano Gabriel Eduardo se reúne con el maestro de novicios, el H. Felipe José, y deciden ocultarse definitivamente ante los peligros que corren por ser religiosos. El 4 de octubre de 1936 fue a buscarlo el H. Virgilio para pasar a Francia por Puigcerdá. Es detenido en la frontera. El 7 de octubre acude al barco en Barcelona y es inmolado al día siguiente con los otros 45 Hermanos Maristas en el cementerio de Montcada. Sus restos descansan en la iglesia monástica de Les Avellanes (Lleida). En el juniorado de Arceniega se hizo apreciar singularmente, tanto de los profesores como de los compañeros, por la bondad de carácter, docilidad y aplicación al estudio. El H. Director lo distinguía con especial afecto por lo mucho que adelantaba en todos los órdenes. ** Estos Hermanos mártires llevaban la vida oculta y sencilla del hermano marista, tan simple y banal como la nuestra, que a veces no refleja sino la humilde fidelidad en las cosas ordinarias: el encuentro cotidiano con los niños y jóvenes para darles a conocer a Jesucristo y transmitirles el saber y la prudencia para hacer de ellos honrados ciudadanos y cristianos convencidos. Una vida modesta y sublime.


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H. Gaudencio, (Juan Tubau Perelló), 1894-1936 Hermano Marista

El 10 de marzo de 1894 nace Juan en Igualada (Barcelona). El 11 de agosto de 1907 ingresa en el juniorado de Vic. El 27 de septiembre de 1910 emite los primeros votos. El 11 de agosto de 1915 hace la profesión perpetua. Sus campos de apostolado serán Lleida, 1911; Zaragoza, 1919; Alicante, 1920; Barcelona, 1923; Murcia, 1926; Alicante, 1930; Valencia, 1931; Girona, 1934; Valencia, 1935. En los días de la revolución pudo refugiarse en su familia de Igualada. Del H. Gaudencio Tubau podemos asegurar que fue siempre religioso a carta cabal, sobresaliendo de manera especial por su caridad sin límites y piedad angélica. Nunca se le vio faltar a una oración de comunidad. Aunque tuviera mucho que hacer, jamás se negó a prestar un servicio a un Hermano. Un compañero de comunidad solía hacerle con frecuencia la siguiente suplica: ―Acótame lo mas sustancial de esta lección‖, y se lo hacía sin replicar. Se entendía maravillosamente con cuantos Hermanos le tocó vivir: ―Tranquilidad y buenos alimentos‖ era su lema. Pero lo decía en catalán, que ganaba en eufonía y significado. El director del H. Gaudencio Tubau era de genio áspero, lo que a veces alteraba la buena armonía de la comunidad. Pues bien, el H. Gaudencio, que era virtuoso, jamás tuvo dificultad ni altercado alguno con él. Refugiado en su casa familiar de Igualada, tan pronto come se enteró del proyecto de salir para Francia dejó a los suyos y fue a Barcelona para subir a bordo del ―Cabo San Agustín‖. Con lo cual fue una víctima más de la checa San Elías en Montcada el 8 de octubre de 1936.


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H. Gil Felipe (Felipe Ruiz Peña), 1907-1936 Hermano Marista

El 23 de marzo de 1907 nace Felipe en Silleruelo de Bezana (Burgos). El 27 de noviembre de 1923 ingresa en el juniorado de Arceniega (Álava) El 8 de septiembre de 1926 emite los primeros votos en Les Avellanes. El 15 de agosto de 1932 hace la profesión perpetua. Ejerció su apostolado y docencia en Arceniega, 1928; Jaén, 1931; Lleida, 1933. Se encontraba en esta ciudad en las fechas del alzamiento nacional. Primero debió pasar al colegio Montserrat como enfermero, al ser convertido el centro en Hospital de Sangre y los Hermanos en enfermeros. Después pudo llegar en Barcelona y se unió a los del barco ―Cabo San Agustín‖. Fue asesinado el 8 de octubre de 1936 con otros 45 Hermanos Maristas en el cementerio de Montcada. Sus restos descansan en la iglesia monástica de Les Avellanes (Lleida). La sencillez del H. Gil Felipe era extraordinaria, lo que le ganaba la estima de todos. Causan admiración las referencias que de él dan algunos compañeros de infancia. Dios quiso premiar con la palma del martirio a quien supo servirlo sin regateos. Fue hecho preso en el ―Cabo San Agustín‖ y sacrificado a continuación como los otros 45 Hermanos Maristas de la checa San Elías, en Barcelona. Más tarde fueron reconocidos sus restos en el cementerio de Montcada y llevados a Les Avellanes (Lleida) a la iglesia del convento.


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** Los Hermanos maristas en la ciudad de LĂŠrida dirigĂ­an dos colegios Montserrat, internado y el de la calle Anselmo ClavĂŠ, externado. El colegio internado de Montserrat fue incautado y lo convirtieron en Hospital de sangre, las primeras semanas los Hermanos del colegio pudieron quedarse trabajando como enfermeros pero muy pronto al saber que eran religiosos prescindieron de sus servicios. Cinco Hermanos de esta comunidad forman parte de este grupo de 46 asesinados en Montcada la noche del 8 octubre de 1936.


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H. Hermógenes (Antonio Badía Andalé), 1908-1936 Hermano Marista

El 13 de abril de 1908 nace Antonio en Bellcaire de Urgell (Leida). El 15 de agosto de 1921 ingresa en el juniorado de Vic. El 8 de septiembre de 1925 hace la primera profesión. El 15 de agosto de 1930 hace la profesión perpetua. Sus campos de apostolado y de docencia fueron La Garriga (Barcelona) 1926; Badalona, 1927; Vic, 1929; Palafrugell (Girona), 1931; Sabadell, 1932; Alcazarquivir (Marruecos), 1933; y finalmente Torelló. Salio de Torelló en los días del alzamiento. Se refugió en la Barceloneta, barrio sur de Barcelona. Cambió después al distrito de Sants, siempre en casa de sus hermanos. El 7 de octubre de 1936 acudió al barco ―Cabo San Agustín‖. Asesinado con los otros 45 Hermanos Maristas en el cementerio de Montcada, sus restos mortales descansan en la iglesia monástica del convento de Les Avellanes. Al cambiar de casa, unos de los primeros años en que ejerció el apostolado, le dijo a un Hermano: ―Creo que no dejo nada aquí.‖ ―No lo crea -le contestó el otro-, deja usted el recuerdo de su regularidad, buen carácter, sensatez y obediencia. Su memoria perdurará entre profesores y alumnos‖. Era, en efecto, uno de esos Hermanos que valen su peso en oro, porque siempre responden de lo que la obediencia les confía. El odio a la religión fue la única razón del asesinato de un Hermano tan joven y bueno.


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El mártir 4 El mártir nos recuerda que el Señor es amable y que sólo en Él se realiza la plenitud de nuestro ser. El mártir recuerda, contra todo atisbo de ateísmo, contra todo atisbo de materialismo, que vale la pena apostarlo todo por Cristo. En el mártir se renueva la epifanía de la cruz que libera las energías de nuestro bautismo, y rende audaz nuestra consagración.


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H. Isaías María (Victoriano Martínez Martín), 1899-1936. Hermano Marista

El 1 de marzo de 1899 nace Victoriano Martínez en Villalbilla de Villadiego (Burgos). El 28 de diciembre de 1912 ingresa en el juniorado de Vic. El 5 de Julio de 1915 hace los primeros votos. El 28 de septiembre de 1920 hace la profesión perpetua. Su apostolado con los jóvenes se desarrolla en Lleida, 1917; Madrid (Cisne), 1924; Málaga, 1927; Lleida Montserrat, 1928; Mataró (Valldemía), 1929; y finalmente Barcelona (San José Oriol). Allí se hallaba cuando tuvieron que dispersarse después del 18 de junio de 1936. Era un hombre decidido, luchador y de carácter sincero y abierto. Pocos destinos y poca movilidad en su currículo docente. Es una observación importante para la época en que las necesidades y otros motivos obligaban una mayor variación de destino-obediencia, especialmente al tratarse de un Hermano joven. El H. Isaías se encontraba el 18 de julio de 1936 en la comunidad de San José Oriol. Tras la quema y los registros a mano armada, no dudó un instante y se refugió en la Residencia Provincial. También había dado pasos para trasladarse a Madrid. Pero, antes de partir, le llegó la invitación a embarcarse y se reunió con los demás en el buque-trampa ―Cabo San Agustín‖. Desde allí a la checa San Elías, y en la selección del paseo de la muerte, entró en el numero de los 46 Hermanos Maristas elegidos para el sacrificio. **Por los métodos empleados por los patrulleros anarquistas, tales como en ‗paseito‘, la nocturnidad, lugares apartados y sin testigos, podemos llamar a estos hermanos ‗mártires del silencio‘ ya que no


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contamos con testigos que nos relaten sus Ăşltimos momentos vividos como cristianos y religiosos ante sus asesinos. Muchos mĂĄrtires simplemente desaparecieron. Solo Dios recogiĂł su testimonio.


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H. Ismaél (Nicolás Ran Goñi), 1909-1936 Hermano Marista

El 6 diciembre de 1909 nace Nicolás en Cirauqui (Pamplona). El 7 de enero de 1920 ingresa en el juniorado de Arceniega (Álava) El 8 de septiembre de 1926 emite los primeros votos. El 23 de agosto de 1931, hace la profesión perpetua. Trabaja como docente y catequista en Burgos, 1927; Villafranca de Navarra, 1929; Burgos, internado, 1930; Jaén, 1931; Logroño, 1932; Arceniega, 1934; Lleida Monteserrat, 1936. Como los demás Hermanos hizo de enfermero en el propio colegio, convertido en hospital de sangre, y tuvo que huir también porque allí mismo le fueron a buscar. Acudió al barco ―Cabo San Agustín‖ el 7 de octubre de 1936. Fue asesinado el día después, 8 de octubre, con el H. Laurentino, Provincial, Virgilio, Visitador y otros 43 Hermanos Maristas. Fusilados por ser religiosos. En su trabajo como profesor en los colegios de Burgos y Logroño supo ganarse el afecto y el amor de sus alumnos y de los padres de los mismos. A causa de su salud delicada pasó algunos años en la enfermería de Les Avellanes. A través de esta circunstancia de sufrimiento se forjó en él una mayor confianza en Dios y una disponibilidad más plena a sus decisiones y beneplácito. Cuando empiezan los días aciagos de la guerra estaba en el internado de Lleida y como los demás Hermanos, al ser transformado en hospital militar de sangre, se pone al servicio de los heridos como enfermero. Éstos venían en gran número del frente de Huesca, y todos los Hermanos los atendían.


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H. Jaime Ramón (Jaime Morella Bruguera), 1898-1936 Hermano Marista

El 25 de noviembre de 1898 nace Jaime en Osor (Sant Pere de Osor) (Girona). El 4 de febrero de 1914 ingresa en el juniorado de Vic. El 25 de julio de 1915 emite los primeros votos. En agosto de 1920 hace la profesión perpetua. Sus campos de apostolado serán: Sabadell, 1916; Barcelona, 1919; Valencia, 1920; Barcelona (Lauria 38), 1924; Barcelona (San José Oriol), 1925; Sabadell, 1930; Barcelona (San Olegario), 1934; y finalmente va a la Editorial FTD. El H. Jaime Ramón se encontraba en la Editorial el mismo día que la quemaron, 19 de julio de 1936. Acudió a refugiarse en la casa de un pariente en la plaza de Tetuán. Fue reconocido como religioso, acusado, detenido y encarcelado. Se le vio en la checa San Elías, con muy mal aspecto externo por el trato recibido. Fue sacado la noche del 8 de octubre de 1936 y asesinado con su Provincial, el H. Laurentino. Sus restos mortales descansan en la iglesia del convento de Les Avellanes (Lleida). El H. Jaime Ramón se distingue por su dedicación a la clase. Su genio, algo raro, le hace sufrir mucho en el desempeño de esta labor, penosa para él. Frecuentemente grita, pero únicamente lo hace como prueba del interés enorme con que se entrega a sus chicos. Quiere que sepan, que adelanten, y todo le parece poco, incluso el desgaste rápido de sus mismas energías, ante el logro de lo que juzga necesario para el porvenir de sus discípulos.


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La vida del aula finalmente puede con ĂŠl y solicita otra ocupaciĂłn mas tranquila. Se le dieron, como premio de su laboriosidad jamĂĄs desmentida.


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H. José Carmelo (Gregorio Faci Molins), 1908-1936 Hermano Marista

El 2 de marzo de 1908 nace Gregorio en La Codoñera (Teruel). El 25 de septiembre de 1919 ingresa en el juniorado de Vic. El 8 de septiembre de 1924, emite los primeros votos. El 15 de agosto de 1929 hace la profesión perpetua. Vemos al H. José Carmelo trabajando en Cartagena, 1925; Alicante, 1929; Valencia, 1929; Girona, 1931; Mataró (Valldemía), 1933; Sabadell, 1935. Gregorio era un alma de Dios. En él se transparentaba una esmerada formación cristiana, tesoro con que le dotaron sus padres. Se distinguía por su inocencia y carácter sencillo, era delicado de trato, amable, piadoso y cumplidor de sus deberes. El H. José Carmelo era callado, sencillo, sin presunción, buscando más bien eclipsarse y vivir silenciosamente. Tenía una afición bien determinada por el violín. Constituía su distracción favorita, su pasatiempo ideal. En Sabadell estaba nuestro Hermano el 18 de julio de 1936. La ciudad se revolucionó. El colegio ardió por los cuatro costados. Los nueve Hermanos tuvieron que huir. Cada uno tuvo su odisea. El director, H. Fausto y el H. José Carmelo fueron martirizados en distintas fechas. Nuestro Hermano acudió al buque-trampa ―Cabo San Agustín‖, y después fue llevado a la checa San Elías, de donde salió para el martirio con los otros 45 Hermanos Maristas. Sus restos mortales descansan en la iglesia del convento marista de Les Avellanes (Lleida).


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** "Cabo San Agustín‖ barco incautado a la compañía propietaria, en él se concentraron 107 Hermanos en la noche del 7 de octubre de 1936, con el fin, previo acuerdo entre la FAI y los representantes maristas, de hacerles pasar el día 8 de octubre bien de mañana a un barco francés, ‗L‘Enfa‘ que debía trasladarlos a Marsella. Al ser traicionados, los 107 Hermanos, fueron trasladados al cuartel de la FAI, sito en el antiguo Convento de las Clarisas de Santa María de Jerusalén, cito en la calle de San Elías.


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H. José Federico (Nicolás Pereda Revuelta), 1916-1936 Hermano Marista.

El 20 de febrero de 1916 nace Nicolás en Villanueva la Blanca (Burgos). El 15 de agosto de 1927 ingresa en el juniorado de Arceniega. El 8 de septiembre de 1932 emite sus primeros votos. Sus destinos son: Barcelona (San José Oriol) 1933; Canet de Mar, 1934; y en noviembre de 1935 es enviado en Torelló. En esta casa y comunidad le sorprende el alzamiento del 18 de julio de 1936. La fe y la piedad que se respiran en su hogar serán reproducidas y vividas por el H. José Federico. Poco a poco fue creciendo en él la atracción hacia la vida religiosa. Fui testigo, dice uno de los Hermanos de comunidad, del entusiasmo con que hablaba de sus primeros años de religioso, y de las ansias que sentía por consagrarse a la vida de perfección. El anzuelo de aquella astuta celada de la salida fácil a Francia, en el dichoso barco traicionero, lo sedujo totalmente y él también cayó en el cepo. Y a cambio de la relativa tranquilidad de la fonda en la que residía, se vio frente a la inquietud y el desosiego constantes que sólo acabarían con su vida joven y llena de ilusiones apostólicas. Esto fue en Montcada, en la noche del 8 de octubre de 1936. Tenía 20 años y 7 meses. Sus restos mortales fueron trasladados en la iglesia del convento marista de Les Avellanes.


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H. Juan Crisóstomo (Juan Pelfort Planell), 1913-1936 Hermano Marista

El 21 de mayo de 1913 nace Juan en Ódena-Espelt (Barcelona). El 23 de febrero de 1929 ingresa en el postulantado de Les Avellanes (Lleida). El 8 de septiembre de 1930 emite los primeros votos. Quizá la piedad de los padres o la de los Hermanos del colegio de Igualada le habían ido formando, ya que Juan, que ingresa directamente en la casa noviciado, no extrañaba nada y se adaptaba perfectamente a toda las exigencias del horario, del estudio y del trabajo. Impregnado de la piedad y el estudio de las casas de formación, todavía recientes en su vida, irá camino del martirio. Sólo tenía 23 años y 5 meses. Aún no había podido hacer los votos perpetuos. Sólo recibió dos destinos de la obediencia: Badalona y Mataró. Su trabajo en la clase de los pequeños se hizo notar por el aprecio que le manifestaban los niños y la admiración de los padres de familia. Su entrega a su trabajo de educación fue notoria. Cuando fue requisado el colegio Valldemía para hospital de sangre, el H. Juan Crisóstomo se refugió en su pueblo natal Ódena, cerca de Igualada, en su familia. Pero al final prefirió seguir valientemente la invitación de los superiores y se desplazó a Barcelona. Compartió el destino de su Hermano Provincial, el H. Laurentino, y de sus 44 otros Hermanos Maristas que fueron fusilados en la noche del 8 de octubre de 1936 en el cementerio de Montcada. Sus restos descansan en la iglesia monástica de Les Avellanes (Lleida).


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H. Juan de Mata (Jesús Menchón Franco), 1898-1936 Hermano Marista

El 15 de junio de 1898 nace Jesús en Puente Tocinos (Murcia). El 27 de febrero de 1926 ingresa en el postulantado de Les Avellanes. El 8 de septiembre de 1927 emite los primeros votos. El 15 de agosto de 1932 hace la profesión perpetua. En el año 1936 prestaba sus servicios como ayudante de la enfermería de Les Avellanes. El 7 de octubre de ese mismo se dirigió al barco ―Cabo San Agustín‖ y de allí lo llevaron a la checa San Elías. Fue asesinado la noche del día siguiente, 8 de octubre, con otros 45 Hermanos Maristas. El H. Juan de Mata es un caso extraordinario de adaptación y flexibilidad. Había cumplido ya los 27 años cuando tomó la decisión de entrar en el noviciado de Les Avellanes. Muy pocos podían creer que a pesar de la buena voluntad y demás bellas disposiciones, pudiera adaptarse a la vida rígida del noviciado en el año 1926. La disciplina rigurosa y las prácticas exigentes no lo doblegaron. A todo se acomodó y en todo se sintió feliz. Conocía la vida de los Hermanos y estaba acostumbrado al servicio. Sus testigos hablan de un joven reservado en palabras, pero con rostro expresivo que delataba hondos sentimientos. La alegría de la vida religiosa y de su vocación no dejaban de manifestarse. Un testigo afirma que le era imposible contener las lagrimas al leer el Testamento espiritual del santo padre Marcelino Champagnat. Ayudante de enfermero en Les Avellanes se entregó a su trabajo con alma y corazón. Era mañoso para solucionar los problemas caseros y se hacía próximo a los enfermos como si sus aflicciones le fueran propias.


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H. Laureano Carlos (Pedro Sitjes Puig), 1889-1936 Hermano Marista

El 4 de mayo de 1889 nace Pedro en Parlavà, provincia de Girona. El 4 de julio de 1904 ingresa en el juniorado-postulantado de San Andrés de Palomar. El 22 de febrero de 1906 pronuncia los primeros votos. El 20 de febrero de 1911 hace su profesión perpetua en Lleida. Era un excelente profesor que sabía ganarse la confianza de los alumnos. Sus Hermanos, de diversas comunidades educativas, dan testimonio de esta reputación. En Toledo, Badalona, Sabadell e Igualada, donde permaneció más cursos seguidos, guardaron un grato recuerdo de su actividad docente. ―Fue para mi un hombre de una sencillez con las características propias de nuestros Hermanos: afabilidad, modestia, servicial para cualquiera y en cualquier ocasión, incapaz de tener adversarios, por su bondad y sinceridad de corazón‖. En el curso de 1935-1936 se hallaba destinado en la comunidad de Igualada con otros ocho Hermanos. Llegó la orden de la Generalitat para incautarse de todos los edificios que habían tenido carácter religioso. El Comité, que había defendido a los Hermanos en todo momento, hasta poner un coche a su disposición para retirar del colegio cuantos objetos considerasen oportunos, ya no pudo hacer nada. Varios Hermanos de la comunidad se reunieron para hospedarse en una fonda igualadina y en ella permanecieron hasta que llegó la propuesta-invitación de los superiores: el convenio del traslado a Francia, mediante un arreglo con dirigentes de la FAI. El H. Laureano Carlos acudió, pues, puntualmente al barco ―Cabo San Agustín‖. Asesinado el 8 de octubre 1936, su cadáver fue reconocido en Montcada. Sus restos mortales reposan ahora en la iglesia monástica de Les Avellanes (Lleida).


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** En el buque de nombre «Cabo San Agustín», 107 Hermanos quedaron detenidos y fueron conducidos presos a la checa San Elías ; 46 fueron fusilados. Esto nos da una proporción entre los Hermanos asesinados y los apresados. Si en total murieron 172, probablemente fueron 300 o más los que pasaron por la cárcel y a veces también sufrieron la tortura y el envío a campos de trabajo. Trescientos, es decir las tres cuartas partes de la Provincia. La checa era una prisión donde se torturaba.


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H. Leónides (Jerónimo Messegué Ribera), 1884-1936 Hermano Marista

El 27 de enero de 1884 nace Jerónimo en Castelló de Farfanya (Lleida). El 27 de agosto de 1898 ingresa en el Postulantado de Vic. El 5 de agosto de 1900 emite el voto de obediencia. El 27 de agosto de 1905 pronuncia los votos perpetuos. Los alumnos mayores se daban cuenta de su valor y mérito como profesor. Era un maestro que explicaba con concisión y método, con precisión y exactitud. El H. Leónides cambió muchas veces de comunidad educativa y recorrió el amplio territorio de la Provincia marista desde Girona hasta Cartagena; desde Madrid hasta Pamplona y Mataró. Sus convicciones como religioso eran fuertemente arraigadas y profundas. Guardamos esta confesión de su propio boca: ―Debo mi vocación a mi santa madre –decía- que seguramente ha pasado la mitad de su vida en la iglesia del pueblo, arrodillada ante el Santísimo Sacramento o desgranando cuentas del rosario ante la Virgen‖. La piedad, que acompaña y ayuda en todas las necesidades, y la devoción que satisface y llena el alma, las atribuía igualmente a las cualidades heredadas de su buena madre. Al ser requisado el colegio de Mataró (Valldemía) por las autoridades republicanas, los Hermanos tuvieron que buscarse refugio en lugares hospitalarios. El H. Leónides se alojó en casa de una tía suya, que vivía en Barcelona. Acudió a la cita del barco y sufrió la prisión y el encarcelamiento de la checa. El paseo de la muerte del 8 de octubre de 1936 acabó con su vida. Sus restos mortales descansan en Les Avellanes, en la iglesia del convento de los Hermanos Maristas.


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H. Leopoldo José (Florentino Redondo Insausti), 1885-1936 Hermano Marista

El 14 de marzo 1885 nace Florentino en Cárcar (Navarra). El 13 de febrero de 1898 ingresa en el juniorado de Canet de Mar. El 5 de agosto de 1902 emite el voto de obediencia. En septiembre de 1903, se va a América (Argentina-Luján) donde permanece 12 años. El15 de agosto de 1907 hace la profesión perpetua. En su estancia en Argentina trabaja en Mar del Plata, Caseros, Luján. En 1915 vuelve a Europa y se queda en Italia hasta 1920: Grugliasco, Ventimiglia, Mondovì. Después lo encontramos en Mataró (Valldemía). Aquí permanece 16 años seguidos como ropero y enfermero hasta el día mismo del alzamiento. El 7 de octubre de 1936 acude al buque-trampa ―Cabo San Agustín‖ y es asesinado en la noche del 8 en Montcada. Silencioso servidor del Señor y de todos cuantos necesitaban su ayuda. Los testimonios de la vida del H. Leopoldo abundan en dos direcciones fundamentales: su vida interior y sus actitudes de servicio y observancia de la Regla. Guardaba el silencio con rigidez regular. Pero esto, en vez de convertirlo en brusco y extraño en sus modales y en su relación con los demás, le hacia simpático y atrayente. Una sonrisa franca y perpetua llenaba de encanto su rostro y su persona, y hacían agradable su trato y su servicio. Los alumnos lo llamaban ―el santo‖. Escribía a su hermana Leonor: “Leonor: un consejo te voy a dar y es que mucho más tiempo debes gastar en dar gracias a Dios Nuestro Señor, por los beneficios sin cuento que has recibido que el gastado en pedir nuevos favores y gracias; y esto por ser la cosa que más agrada a Dios; y además, sabido es que el mejor modo de pedir es dar gracias, esto aún entre hombres”.


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H. Lino Fernando (Víctor Gutiérrez Gómez), 1899-1936 Hermano Marista

El 23 de diciembre de 1899 nace Víctor en Villegas (Burgos). El 24 de septiembre de 1913 ingresa en el seminario marista de Arceniega (Álava). El 8 de septiembre de 1916 emite los primeros votos. El 25 de agosto de 1925 hace la profesión perpetua. Su manera de ser y su comportamiento en relación con los demás le ganaron la fama de hombre pacifico. A su alrededor no sólo no había problemas sino que se tenía la seguridad de que todo funcionaría en orden. Obedecía con tal facilitad que los compañeros solían añadir: ―es una obediencia natural‖. El H. Lino pasó casi toda su vida religiosa en Les Avellanes (Lleida), salvo una breve estancia en Torrelaguna, un año, en Manzanares, un curso, y en Barruelo otro curso escolar. En Les Avellanes desempeñó el empleo complementario de enfermero. El 7 de octubre de 1936 acude al barco ―Cabo San Agustín‖, y es asesinado la noche del 8 de octubre junto con otros 45 Hermanos Maristas en el cementerio de Montcada, trasladados allí desde la checa San Elías. “Hombre muy dócil y servicial; de carácter un poco apocado como consecuencia de una meningitis que sufrió”. (Cfr. Positio. Pág, 56 § 172. H. Eusebio José)


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** El mensaje de los mártires Hombres de amor, que lo ponéis todo en Dios; hombres de fidelidad, que guardáis la palabra dada; hombres de reconciliación, que rehacéis la unidad. En vosotros triunfa el amor sobre la violencia y la vida sobre la muerte. Mensajeros de resurrección, vuestros pasos van a la eternidad. En la humildad de lo cotidiano demostráis pasión por lo Absoluto, en la riqueza de la vida sois amigos de lo Esencial. Creéis en el hombre y en la familia de los santos, sois el rostro de la Iglesia y nuestra pura identidad. En vosotros está el Señor que matan y Jesús glorificado.


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H. Licarión (Ángel Roba Osorno), 1895-1936 Hermano Marista

El 27 de enero de 1895 nace Ángel en Sasamón (Burgos). El 15 de abril de 1907 ingresa en el seminario marista de Arceniega (Álava). El 25 de julio de1911 emite los primeros votos. El 15 de agosto de 1916 hace la profesión perpetua. Sus campos de apostolado los desempeña en Barcelona, Arceniega, Pamplona, Logroño, Girona, Toledo, Zaragoza, Valencia, Lleida, Alicante y Burgos. Era de carácter franco y expansivo, que mantenía a su alrededor la alegría y el optimismo. A su lado se encontraba bien la gente y también los alumnos, que lo apreciaban porque sabía ganarse su simpatía. Su actividad, amor al trabajo y disciplina eran poco comunes y aunque estos valores no calan fácilmente en los alumnos, lograba hacerse asequible con ejemplos prácticos, que los entusiasmaban. Al ser incautado el colegio internado donde residía el Hermano Licarión para hospital de sangre allí quedó prestando sus servicios como enfermero, socorriendo a los soldados heridos. Desde Lleida, donde residía cuando estalló la persecución religiosa, se trasladó a Barcelona. Allí se vio envuelto en la aventura del barco ―Cabo de San Agustín‖. Fue fusilado con otros 45 Hermanos en el cementerio de Montcada el 8 de octubre de 1936. Sus restos mortales descansan en la iglesia del Monasterio de Nuestra Señora de Bellpuig de Les Avellanes (Lleida). “Era muy movido y activo, eficaz en su tarea de educador y catequista: pese a su carácter enérgico, era un religioso dócil y ejemplar”. (Cfr. Positio, pág. 124 § 373)


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H. Martiniano (Isidro Serrano Fabón), 1901-1936 Hermano Marista

El 5 de agosto de 1901 nace Isidro en La Cañada de Verich (Teruel). El 2 de diciembre de 1915 ingresa en el seminario marista de Vic (Barcelona). El 25 de julio de 1918 hace los primeros votos. El 15 de agosto de 1923 emite los votos perpetuos. Los superiores lo destinan a Barcelona, Girona, Lleida, Murcia, Cartagena, Valencia. En el colegio de esta ciudad se hallaba cuando estalló la revolución/ persecución. Forma parte del grupo de 46 Hermanos asesinados el 8 de octubre de 1936 en Montcada. Después de haberse formado como experto profesor en diferentes colegios, recaló en las ―Escuelas Parroquiales de la Concepción‖ de Barcelona, donde permaneció el periodo mayor de su vida docente. Se sentía bien en estas escuelas parroquiales por el ambiente sencillo de los niños del barrio con los que se sentía muy próximo y en un ambiente donde juzgaba que podía vivir el carisma de San Marcelino. En este ambiente desarrolló el H. Martiniano con alegría y gozo su vocación. “Se le veía feliz y satisfecho, feliz en su labor de maestro. Era un verdadero hijo de la familia, con las características de los buenos hijos de San Marcelino Champagnat. En las Escuelas Parroquiales de la Concepción de Barcelona, el Hermano Gastón y el Hermano Martiniano eran como padre e hijo”. (Cfr. Positio, pág. 321 § 948. H. Mateo Pousse Pelofi)


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H. Miguel Ireneo (Leocadio Rodríguez Nieto), 1899-1936 Hermano Marista

El 9 de diciembre de 1899 nace Leocadio en Calahorra de Boedo (Palencia). El 15 de septiembre de 1912 ingresa en el juniorado de Carrión de los Condes (Palencia). El 8 de septiembre de 1916 emite los primeros votos. El 28 de septiembre de 1921 profesa a perpetuidad. Después de una breve estancia en México en 1916, vuelve a España. El apostolado lo llama a Pamplona en 1921 y Barcelona en 1933. Bien dotado intelectualmente, aventajaba fácilmente a sus compañeros y coetáneos. Estas capacidades tuvieron su reflejo en el rendimiento escolar y en su preparación académica, donde no se le resistía ninguna materia de estudio. Ya maestro, preparaba con esmero las clases que debía explicar, y las daba con extraordinaria competencia. Los Hermanos de su comunidad apreciaban especialmente su espíritu de fe, su piedad y la serenidad con que contemplaba en todo la Providencia divina. Su vida fue la mejor preparación martirial. En la noche del 8 de octubre de 1936 es conducido con otros 45 Hermanos al cementerio de Montcada, donde fueron asesinados. Sus restos mortales descansan en la iglesia del Monasterio de Nuestra Señora de Bellpuig de Les Avellanes (Lérida). “Era el Siervo de Dios el año 1928 profesor de primero de bachillerato. De carácter afable con todos, servicial en extremo, amante de su trabajo, fiel cumplidor de sus deberes religiosos, daba pruebas de una fe inquebrantable y de un entrañable amor a su vocación”. (Cfr. Positio, pág. 109 § 321. H. Julio Domeque Alguacil)


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H. Porfirio (Leoncio Pérez Gómez), 1899-1936 Hermano Marista

El 6 de julio de 1899 nace Leoncio en Masa (Burgos). El 6 de marzo de 1914 ingresa en el seminario marista de Arceniega (Álava). El 2 de febrero de 1916 hace los primeros votos. El 6 de agosto de 1925 emite los votos perpetuos. Su apostolado lo lleva a Alcoy (Alicante), Pamplona, Murcia, Mataró y Barcelona. Se encontraba en San José de Oriol cuando estalló la revolución/persecución de la cual fue víctima el 8 de octubre de 1936, junto con otros 45 Hermanos Maristas asesinados en el cementerio de Montcada. Adquirió la fama de ser un hombre estricto consigo mismo, mortificado y riguroso en las dietas. Tuvo ataques de fiebres palúdicas, pero difícilmente lo sujetaban en el lecho. Si así era en la enfermedad, más exigente era en la vida ordinaria. No toleraba exquisiteces de vida cómoda y regalada y soportaba con facilidad austeridades y rigores. “Hombre alegre, servicial, competente en sus clases que preparaba con antelación y en extremo caritativo”. (Cfr. Positio, pág. 131 § 389. Jesús Lamata Martínez) ** La comunidad de San José Oriol, cita en la ciudad de Barcelona contaba en 1936 con 17 Hermanos. El colegio regido por esta comunidad ya desde el comienzo de la revolución, 19 de julio, sufrió los efectos de la persecución: incautación y como consecuencia obligados a abandonarlo. Cuatro Hermanos de esta comunidad serán asesinados la noche del 8 octubre de 1936 y otros cuatro lo fueron en fechas distintas.


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H. Prisciliano (José Mir Pons), 1889-1936 Hermano Marista

El 1 de febrero de 1889 nace José en Igualada (Barcelona). El 2 de octubre de 1904 ingresa en la casa noviciado de San Andrés de Palomar. El 22 de febrero de 1906 emite los primeros votos. El 20 de agosto de 1911 hace la profesión perpetua. Su apostolado escolar lo desarrolla en Manresa, Mataró, Sabadell, Azpeitia, Badalona, Valencia, Toledo, Lleida, Alicante, Murcia, Cartagena, Lucena (Córdoba), Barcelona. Al estallar la persecución religiosa se encontraba en el colegio de San José de Oriol, los patrulleros expulsan a la comunidad de la vivienda y tienen que buscar albergue en casas de amigos, familiares y pensiones. Fue asesinado, por el único motivo de ser religioso, en la noche del 8 de octubre de 1936, con otros 45 Hermanos Maristas. Familia de artistas en la música, el H. Prisciliano era un gran pianista. Presentó sus cursos de conservatorio en Madrid, con pleno éxito, y practicaba este arte como virtuoso perfeccionista. “Era muy bondadoso en el trato y amable con todos, especialmente con nosotros sus familiares, que nos atraía por sus virtudes y elocuente hablar, nos exhortaba a que nos portásemos bien con nuestros padres, abuela y amigos. Muchas veces le oír decir que era muy feliz en el estado religioso al que había sido llamado por Dios.. Era organista, tocaba durante las solemnidades del culto en la Parroquia de San José Oriol. No quiso vivir durante la contienda en casa de sus padres y abuela de Igualada por temor a que su presencia les acarreara perjuicios”. (Cfr. Positio, pág. 191 § 600.)


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H. Ramón Alberto (Feliciano Ayúcar Eraso), 1914-1936 Hermano Marista

El 24 de enero de 1914 nace Feliciano en Estella (Navarra). El 16 de octubre de 1924 ingresa en el seminario marista Villafranca de Navarra. El 8 de septiembre de 1930 emite los primeros votos. Los Superiores lo destinan sucesivamente a Vic, Torellò (Barcelona), Vilafranca del Penedès, Girona, colegio externado de La Mercè. El Hermano Ramón Alberto se encontraba en la comunidad de Sants (Barcelona) cuando empezó la persecución. Como consecuencia de un registro llevado a cabo el 20 de septiembre de 1936 en la pensión donde se alojaba fue detenido, junto con su hermano, el H. Santiago Maria, y el H. Frumencio. Quedaron en libertad poco después y al enterarse de la invitación de los superiores acudieron al barco ―Cabo San Agustín‖ el 7 de octubre. Después de pasar por la checa San Elías fueron asesinados, dentro del grupo de 46 Hermanos Maristas fusilados en la noche del 8 de octubre de 1936. Era de los más jóvenes del grupo, apenas contaba 22 años. Su primer destino fue como formador en el seminario de Vic; sus cualidades y virtudes hacían que los superiores hubieran depositado en él esa confianza. “Era un joven sencillo, servicial, modosito, de ésos que parece que no pueden hacer nada malo, trabajador y aplicado en clase”. (Cfr. Positio, pág. 134 § 400.)


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H. Salvio (Victoriano Gómez Gutiérrez), 1884-1936 Hermano Marista

El 8 noviembre de 1884 nace Victoriano en Villamorón (Burgos). El 9 de octubre de 1896 ingresa en el seminario marista de Burgos. El 5 de agosto de 1902 emite el voto de obediencia. El 28 de agosto de 1907 hace la profesión perpetua. Después de su formación sus destinos fueron: la localidad de Alella (Barcelona), San Andrés de Palomar (Barcelona), Pamplona, Arceniega (Álava), y Les Avellanes, donde le sorprende la persecución de 1936. El 3 de octubre, después de las peripecias y escondites en los alrededores del monasterio, el H. Salvio acudió a la llamada de los superiores para intentar el pasar a Francia. Deseo no realizado por la traición de la organización de la FAI. El día 7 de octubre es detenido con 107 Hermanos Maristas en el barco ―Cabo San Agustín‖ por los patrulleros de la FAI y conducidos a la checa San Elías. De aquí son sacados los 46 maristas, entre ellos el Hermano Salvio, al cementerio de Montcada y Les Corts. Allí los asesinan la noche del 8 de octubre. Los testigos son unánimes en resaltar su humildad, su sencillez en las palabras y en el afecto. Su habitual sonrisa transparentaba una serenidad constante en la relación con Dios y con los hombres. Esta sonrisa no le abandonó ni cuando, herido por una hemiplejia, debió permanecer postrado en cama. Los jóvenes tenían en él un ejemplo de virtud. Decía abiertamente: “Deseo obtener la gracia del martirio, o al menos su compensación: poder morir mártir de amor como Teresa del Niño Jesús.” Sus restos mortales descansan en la iglesia del Monasterio de Nuestra Señora de Bellpuig de Les Avellanes (Lleida).


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H. Santiago (Serafín Zugaldía Lacruz), 1894-1936 Hermano Marista

El 16 de abril de 1894 nace Serafín en el señorío de Echálaz, valle de Egüés (Navarra). El 17 de marzo de 1909, ingresa en el seminario marista de Vic (Barcelona), de donde pasa al seminario internacional de Grugliasco (Italia). El 15 de agosto de 1914 emite los primeros votos. El 27 de septiembre de1919 hace la profesión perpetua. El H. Santiago empieza su apostolado en Pamplona el año 1915 y luego pasa por Carrión de los Condes (Palencia), Vic (Barcelona), Les Avellanes (Lleida), Villafranca de Navarra, Girona, Barcelona. En la comunidad de Les Avellanes se hallaba cuando estalla la persecución de 1936. Julio, agosto y septiembre anduvo ocultándose por lugares inhóspitos. Forma parte del grupo de 46 Hermanos Maristas asesinados la noche de 8 de octubre de 1936 en el cementerio de Montcada, por el único motivo de ser religiosos. Hombre de vasta cultura literaria y artístico-musical, trabajó en la edición de libros. En su repertorio musical se muestra conocedor de la liturgia, entusiasta animador de la vida de participación y gran comunicador del amor en las celebraciones a través del canto religioso. Publicó artículos en los que testimonia no sólo el gusto y el saber litúrgico sino su fervor eucarístico. En 1933, año de la Redención, escribía: ―Oh Cruz, ¡ave! Eres todo mía, soy todo tuyo, y encadenados con las dulcísimas ataduras de la mutua y constante dilección, será nuestra unión perpetua‖. “Era sencillo, laborioso y excelente organista que actuaba en la iglesia del Monasterio de Les Avellanes donde permaneció mucho tiempo. Como músico fue compositor y publicó varias obras litúrgicas”. (Cfr. Positio, pág. 8 § 23. H. Jaime Gregori Corsa)


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H. Santiago María (Santiago Saiz Martínez), 1912-1936 Hermano Marista

El 30 de diciembre de 1912 nace Santiago en Castañares (Burgos). El 23 de septiembre de 1925 ingresa en el seminario marista de Vic (Barcelona). El 8 de septiembre de 1930 se consagra a Dios en Instituto de los Hermanos Maristas con los primeros votos. El Hermano Santiago María comenzó su apostolado en Lleida, 1931, de donde pasó a Barcelona en 1933. La persecución de 1936 le sorprendió en el colegio de San José Oriol. La comunidad fue obligada a desalojar el edificio. Los Hermanos tuvieron que buscar cobijo en casas de amigos, familiares, o pensiones. Siguió el destino de los 46 Hermanos asesinados en el cementerio de Montcada la noche del 8 de octubre de 1936, sin juicio y sin poder declarar su inocencia. La vida fue cortada en flor sin motivo y por el mero hecho de ser religioso, no por móviles políticos. Los testigos afirman: ―El H. Santiago Sáiz era un excelente educador: cumplía con su trabajo y empleo, y prometía mucho como hombreapóstol entre la juventud‖. La comunidad de San José de Oriol, que estaba formada por diecisiete hermanos, fue una de las más sangrientamente castigadas. El H. Santiago María era el miembro más joven. Sus restos descansan en la iglesia del Monasterio de Nuestra Señora de Bellpuig de Les Avellanes (Lleida). “Era un profesor celoso y dedicado a su quehacer. Enseñaba con celo el catecismo a sus discípulos y era notoria su devoción a la Virgen Santísima y a la Eucaristía. De carácter grato y servicial para los alumnos y profesores”. (Cfr. Positio, pág. 8 § 24.)


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H. Santos (Santos Escudero Miguel), 1907-1936 Hermano Marista

El 30 de octubre de1907 nace Santos en Medinilla (Burgos). El 27 de septiembre de 1919 ingresa en el seminario marista de Artceniega (Álava). El 8 de septiembre de 1924 emite los primeros votos en Les Avellanes (Lleida). El 15 de agosto de 1929 hace la profesión perpetua. Su primer destino fue Lleida colegio externado, donde permanece cinco años. Lo destinan después al colegio internado de Montserrat de la misma ciudad. En este colegio lo sorprende la persecución/ revolución de 1936. Forma parte del grupo de 46 Hermanos Maristas asesinados en la noche del 8 de octubre de 1936 por su condición de religiosos y por la traición cometida por la organización de la FAI. Sus restos mortales descansan desde el 15 agosto de 1967 en la iglesia del Monasterio de Nuestra Señora de Bellpuig de Les Avellanes (Lérida). En su corta vida profesional fue admirado por su virtud y sus cualidades como buen educador. Los testimonios hablan de su sencillez y su piedad. “Era un profesor muy completo con los niños a los que se dedicaba por entero, era ejemplar en el cumplimiento de sus deberes, era buen religioso”.


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** La Provincia marista de España tenía su casa de formación en Las Avellanas (Lérida). Esta casa albergaba las secciones del seminario menor, el postulado, el noviciado, escolasticado, etapa ésta en la que se estudiada teología y pedagogía, en esta mima casa se encontraba también la enfermería provincial. Sus moradores, divididos en distintas secciones, en Julio de 1936 eran más de 200 personas. Al ser incautada por los revolucionarios éstos la convirtieron en psiquiátrico y hospital militar de sangre. Como consecuencia de esta incautación los Hermanos y los jóvenes estudiante se vieron forzados a abandonarla y buscar alojamiento en los pueblos y montes de los alrededores. En el grupo de estos 46 mártires se cuentan 10 de sus miembros. Hoy, esta casa de formación, se ha convertido en un centro de espiritualidad marista llamado ‗Monasterio de Las Avellanas‘ donde acuden familias, profesores y laicos para en un clima de silencio y recogimiento completan su vida cristiana. En su iglesia reposan muchos de los restos de estos 46 mártires.


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H. Teódulo (Lucio Zudaire Aramendía), 1890-1936 Hermano Marista

El 23 de abril de 1890 nace Lucio en Echávarri (Navarra). El 3 de septiembre de 1902 ingresa en la casa seminario marista de San Andrés de Palomar. El 24 de febrero de 1907 emite los primeros votos. El 15 de agosto de 1912 se consagra con los votos perpetuos. Realizó su trabajo apostólico en Cabezón de la Sal (Santander), Valencia, Mataró y Les Avellanes. Era director del escolasticado de Les Avellanes cuando estalló la persecución de 1936. El monasterio de Les Avellanes fue ocupado por los revolucionarios y los formandos se dispersaron. Los Hermanos tuvieron que ocultarse en los montes. El 3 de octubre de 1936, colabora con el H. Virgilio para pasar a los jóvenes formandos por el puesto fronterizo de Puigcerdá a Francia. El 7 de octubre acude al barco ―Cabo San Agustín‖ donde son detenidos por los patrulleros 107 Hermanos Maristas. En la noche del 8 de octubre, 46 de ellos son llevados a los cementerios de Montacada y Les Corts donde los fusilan. Era el H. Teódulo una gran figura en la que los superiores habían puesto grandes esperanzas. Contrariamente a la práctica habitual, él había recibido la autorización de perfeccionar en Alemania sus conocimientos filológicos. Desempeñó el cargo de director del colegio de Valencia, donde brilló a gran altura como educador y come director. Fue encargado del escolasticado de Les Avellanes donde se formaban 50 jóvenes maristas. Las opiniones del H. Teódulo pesaban mucho por su ponderación y recto juicio crítico. Gozaba de gran prestigio y admiración entre los jóvenes.


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H. Víctor Conrado (José Ambrós Dejuán), 1898-1936 Hermano Marista

El 26 de marzo de 1898 nace José en Tragó de Noguera (Lleida). El 25 de marzo de 1913 ingresa en el seminario marista de Vic (Barcelona). El 12 de abril de 1915 emite sus primeros votos en Las Avellanas (Lleida). El 28 de septiembre de 1920 hace la profesión perpetua. Sus campos de apostolado fueron: Cullera (Valencia), Les Avellanes (Lérida), Torelló (Barcelona), Centelles (Barcelona), Canet de Mar (Barcelona). En La Garriga (Barcelona) es donde se encuentra al estallar la persecución de 1936. Los acontecimientos revolucionarios del alzamiento iban repercutiendo en todas las poblaciones de los alrededores de Barcelona. El 20 de julio amaneció aparentemente tranquilo, pero a las once de la mañana ardía ya el templo parroquial de La Garriga e inmediatamente comenzaron las detenciones y los asesinatos. Los Hermanos fueron avisados por un amigo del colegio. Salieron de casa corriendo a refugiarse en la granja de la familia del H. Víctor Luis Tresserras, donde fueron atendidos con todo cariño. Disfrutaban de bastante paz, pero los registros por parte del Comité eran cada vez mas frecuentes. Para no comprometer a la familia Tresserras los Hermanos deciden en agosto refugiarse en pensiones de Barcelona A principios de octubre, ante la invitación de los superiores para viajar a Francia, el Hermano Víctor Conrado acude al barco ―Cabo San Agustín‖, donde 107 Hermanos Maristas son traicionados y detenidos por la FAI, y conducidos a la checa San Elías. De allí sacan a 46, entre los cuales estaba el H. Víctor Conrado, la noche del 8 de octubre. Los


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llevan a los cementerios de Montcada y Les Corts donde son asesinados.

El grupo de mártires 1 Sería demasiado largo entrar en los detalles de sus vidas, pero el grupo presenta unas características que es conveniente señalar: Si nos fijamos en la edad, tenemos un Hermano de 19 años, el más joven, y uno de 62 años, el de mayor edad. Considerando la edad, estos Hermanos se agrupan así: 16 de ellos se encuentran en la veintena, 11 tienen entre treinta y cuarenta años, 11 entre cuarenta y cincuenta y 6 entre los cincuenta y los sesenta. Vemos que es un grupo joven el que ha ido al martirio.


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H. Victorino José (José Blanch Roca), 1908-1936 Hermano Marista

El 23 de febrero de 1908 nace José en Torregrossa (Lérida) El 1 de junio de 1919 ingresa en el seminario marista de Vic (Barcelona). El 8 de septiembre de 1924 emite los primeros votos en Les Avellanes (Lleida) El 15 de agosto de 1929 se consagra a Dios con la profesión perpetua. El H. Victorino José desempeñó su labor apostólica en una serie de colegios de la Provincia marista de España tales como Mataró, Sabadell, Alcoy, Alicante, Girona, Barcelona (Sants) y desde 1935 nuevamente Mataró. Siempre fue de modales sencillos, obrando sin doblez. Su odisea martirial es digna de las actas de los héroes del cristianismo. Acudió al barco ―Cabo San Agustín‖ el 7 de octubre de 1936. Allí 107 hermanos maristas son traicionados y conducidos a la checa San Elías. Un grupo de 46 fue sacado la noche del 8 de octubre a los cementerios de Montcada y Les Corts; el Hermano Victorino José recibió los disparos con sus compañeros y cayó a tierra. Pero el Hermano siguió con vida; al abandonar los asesinos el lugar, se recuperó, se arrastró como pudo hasta una casa próxima que resultó ser de una buena familia pero que estaba bajo amenaza: ―Aquí está usted en peligro –le dijo la dueña de casa-, en este momento andan buscando a mi marido que es ferroviario para matarlo‖. Y le señaló la dirección para llegar a Barcelona. Ya en camino, llamó a otra casa, pero éstos en lugar de indicarle la manera de llegar a la ciudad, le delataron al comité revolucionario. Fue nuevamente detenido y lo fusilaron en el cementerio de Montcada. “Era un joven muy estudioso y aventajado, humilde y constante en el servicio de los demás,” … “muy devoto de la Virgen y muy intrépido en la defensa de su fe”. (Cfr. Positio, pág. 242 § 770)


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El grupo de mártires 2 Las páginas biográficas que les dedica la Informatio47 son en general laudatorias. Ante la muerte y el martirio, la memoria guarda los mejores aspectos de una persona. En esta ocasión, sin embargo, estamos ante un grupo de personas que durante cinco años sabe que camina hacia la prueba final del martirio, y que se encuentra guiado por superiores que no le ocultan la gravedad de la situación y que crean un clima de generosidad y de piedad, que han dispuesto el corazón para el sacrificio y hasta para desearlo.

47 Páginas 59 a 285.


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H. Vito José (José Miguel Elola Arruti), 1893-1936 Hermano Marista

El 5 de marzo de 1893 nace José Miguel en Régil (Guipúzcoa). El 10 de agosto de 1907 ingresa en el seminario marista de Vic (Barcelona). El 21 de septiembre de 1909 emite los primeros votos en Manresa (Barcelona). El 15 de agosto de 1914 se consagra a Dios con la profesión perpetua. Trabaja como docente y catequista en Santa Coloma de Querat (Tarragona), Malgrat de Mar (Barcelona), Badalona (Barcelona), Torrelaguna (Madrid), Melilla, Barcelona. En agosto de 1919 los superiores lo destinan a Les Avellanes donde permanece dieciséis años como encargado de la enfermería. Aquí se encontraba, atendiendo a los enfermos, cuando estalló la persecución de 1936. El H. Vito José era un enfermero cualificado, motivo por el cual se le nombra responsable de la enfermería de la casa de Les Avellanes. Pero sobre todo es su amabilidad, manifestada en sus palabras y con un servicio puntual y oportuno, lo que le hace ganarse el afecto y la amistad de todos los que guardaban reposo en la enfermería. Sus conocimientos médicos sobrepasaron los muros del convento y con frecuencia le llamaban las familias que tenían enfermos en la comarca. Al ser requisada la casa de Les Avellanes para el servicio de la República, los Hermanos enfermos fueron llevados al dispensario de Balaguer. Enterados los milicianos de los buenos servicios del H. Vito, le invitan a quedarse con ellos, pero él les dijo con toda decisión: ―Iré con mis enfermos a Balaguer. Y si Dios nos pide la vida, hay que saber entregársela‖. En el dispensario estaban todos admirados de la delicadeza con que trataba a los pacientes de la institución; atendía a todos con igual atención y afecto, fueran de uno u otro bando.


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Sus restos mortales descansan en la iglesia de Nuestra Señora de Bellpuig de Les Avellanes (Lleida). El grupo de mártires 3 No todos tenían la urdimbre clara de la santidad: Uno era excesivamente melancólico y taciturno, otro era excesivamente autoritario en sus responsabilidades, un joven se había echado novia, pero respondió decidido a la llamada de su Provincial para presentarse en el Cabo San Agustín... En el límite de lo humano, su elección fue Cristo.


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H. Vivencio (Juan Núñez Casado), 1908-1936 Hermano Marista

El 10 de enero de 1908 nace Juan en Covarrubias (Burgos). El 5 de enero de 1920 ingresa en el seminario marista de Arceniega (Álava). El 8 septiembre de 1924 emite los primeros votos. El 15 de agosto de 1930 hace la profesión perpetua. Su apostolado y docencia lo desarrolla en los colegios que los hermanos maristas dirigen en Sabadell (Barcelona), Badalona (Barcelona), Igualada (Barcelona),Zaragoza, Barcelona (Sants), Barcelona (Lauria), Larache (Marruecos), Logroño, Girona (La Mercè). En esta comunidad de La Mercè se hallaba el curso 1935-1936. Recibieron la invitación de los superiores para trasladarse a Francia. El H. Vivencio salió de Girona con este propósito. Junto con el Hermano Vicente Palmada subieron a bordo del barco ―Cabo San Agustín‖ donde llegaron con la consigna transmitida: ―Asunto Ordaz‖. Allí fueron traicionados y apresados 107 hermanos maristas. Los llevaron a la checa San Elías; la noche del 8 de octubre de 1836 sacaron a un grupo de 46, entre los que se hallaba el Hermano Vivencio, para conducirlos a los cementerios de Montcada y Les Corts donde fueron asesinados. Su estancia en Larache (Marruecos) se debió a la prestación sustitutoria que liberaba del servicio militar. Los religiosos podían ofrecer su colaboración en algunos países aceptados por el Gobierno, en calidad de misioneros. “Las cartas de su madre que le escribía y personalmente pude leer estando los dos en Larache (Marruecos) era de una santa y de gran influencia para él, siempre manifestó con admiración que a ella la debía su vocación y su vida espiritual... El Hermano Vivencio de carácter un tanto impetuoso, con su empeño procuraba


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vencerlo; era un buen religioso”.(Cfr. Positio, pág, 43 § 145. H. Pedro Rueda Contreras)

El grupo de mártires 4 La lectura de sus biografías crea el sentimiento general de admiración, más a causa de la calidad de su vida que por su muerte trágica. Algunos eran verdaderos sabios, otros educadores expertos y cercanos a los jóvenes, otros en cargos directivos juntaban el arte de la organización con la atención paternal, aquellos se habían dedicado a los trabajos manuales, sirviendo alegremente a todos. Había poetas..., corazones delicados como aquel encargado de atender a los pobres que acudían al convento de Avellanas, que se preocupaba de añadir un vaso de vino a la comida que les daba.


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H. Vulfrano (Ramón Mill Aran), 1909-1936 Hermano Marista

El 3 de marzo de 1909 nace Ramón en Castellserà (Lleida). El 7 de octubre de 1920 ingresa en el seminario marista de Vic (Barcelona). El 8 de septiembre de 1925 emite los primeros votos. El 15 de agosto de 1930, hace la profesión perpetua. El H. Vulfrano empieza su apostolado en Centelles (Barcelona) y continúa después en Vic (Barcelona), Igualada (Barcelona), Sabadell (Barcelona), Mataró (Barcelona), Girona, Alcazarquivir (Marruecos). La persecución/revolución de julio 1936 le sorprendió en Girona. El H. Vulfrano se distinguió por una perfecta docilidad, siempre dispuesto a cumplir cuanto viniese de sus superiores. Así lo demostró en los numerosos destinos que tuvo que aceptar durante su corta vida religiosa. En todos los lugares desarrolló con celo su misión de educar cristianamente a los niños, poniendo todo su empeño en mostrarles el camino del saber. Su clase sobresalía de entre las demás por la disciplina y laboriosidad. El Hermano Vulfrano forma parte del grupo de 46 Hermanos Maristas asesinados la noche del 8 de octubre de 1936. “Recuerdo a mi tío por lo mucho que nos quería, sobre todo a los sobrinos y en especial a los pequeños que estábamos contentísimos de nuestro tío religioso. Con motivo de la persecución religiosa nuestra madre nos decía que no dijéramos que el tío estaba en casa para que no le detuvieran, y él decía que no le importaba, que si venían los revolucionarios a por él „bendito sea Dios‟”. (Cfr. Positio, pág. 153 § 469. Sra. Teresa Farres Mill, sobrina del SD)


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El grupo de mártires 5 Todos cultivaban en el fondo de su corazón una devoción sólida y tierna a la Madre del Señor y llevaron la vida discreta y sencilla del marista. Nuestra familia puede estar orgullosa de estos Hermanos. Y puede pedirles que se hagan intercesores para que nuestro corazón se abra a la generosidad que Dios espera hoy de nosotros.

Oración Señor, tu has amado a nuestros Hermanos mártires, y los has amado hasta el fin. Y nuestros Hermanos mártires te han amado también hasta el extremo de sus cuerpos y almas. Te damos gracias por esta maravilla, te damos gracias por el don de estos Hermanos generosos en el amor. Señor, te rogamos que ellos se conviertan en los intercesores de nuestra familia marista, para cada uno de nosotros, Hermanos suyos, para todos los que los invocan, de manera que tú seas todavía más el Señor de nuestras vidas, el único por quien vale la pena apostarlo todo. Que tu Madre, al igual que para ellos, se convierta en la Buena Madre amada en el hoy de nuestras vidas. Por intercesión de ellos te pedimos la gracia de... ¡Amén!


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GRUPO DEL HERMANO CRISANTO

Esta positio48 es compleja, pues agrupa los casos de martirio de Hermanos que pertenecían a comunidades muy diversas y dispersas en el territorio español. A veces, la misma comunidad vivió dos momentos diferentes en que Hermanos fueron asesinados, lo cual nos lleva a considerar dos grupos de mártires. Para entenderlo mejor, esta página presenta esas comunidades: 1-Los Hermanos mártires de Les Avellanes: a) Hermano Crisanto, b) Los mártires des frontón de Les Avellanes, 2-Los Hermanos de la comunidad de Toledo, 3-Los Hermanos de la comunidad de Valencia, 4-Los Hermanos de la comunidad de Vich, 5-El Hermano José de Arimatea, en Ribadesella, 6-El Hermano Aureliano, en Badajoz, 7-Los Hermanos de la comunidad de Málaga, 8-Los Hermanos de la comunidad de Madrid, 9-Los cuatro Hermanos de Chinchón, 10-Los tres Hermanos de Torrelaguna, 11-Los Hermanos de Villalba de la Sierra (Cuenca) 12-Los Hermanos de Cabezón de la Sal y de Carrejo, 13-Los Hermanos de Barruelo de Santullán, 14-El Hermano Benedicto Andrés, de Huesca, 15-Los Hermanos Valente José y Eloy José, de Valencia, 16-El Hermano Millán, de Denia, 17-El Hermano Luis Fermín, de Arceniega, 18-Un ropero, un hortelano, un albañil, de Les Avellanes, 19-El Hermano Pablo Daniel, de Barcelona. Así pues, desde el martirio del Hermano Crisanto hasta el martirio del Hermano Pablo Daniel, nos encontramos en la misma positio.

48 El libro que presenta a estos mártires.


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LOS MÁRTIRES DE LES AVELLANES En 1936, Les Avellanes es un centro marista importante.49 Cuenta con 210 Hermanos y jóvenes formandos. En la casa, reside en juniorado, el postulantado, el noviciado y el escolasticado con sus correspondientes hermanos formadores. También cuenta con la enfermería provincial y una comunidad dedicada a diferentes servicios: administración, granja y finca, albañilería, arreglos y reformas. El Hermano Crisanto, encargado de los juniores, el Hermano Aquilino, submaestro de novicios, y tres Hermanos enfermos (Fabián, Félix Lorenzo y Ligorio Pérez) serán martirizados en el mismo recinto o en los alrededores cercanos. El Hermano Crisanto (Casimiro González García)

1-El martirio 50

El día 27 de agosto de 1936, hacia mediodía, un grupo de milicianos extranjeros entra en Tartareu. La gente del lugar adivina las intenciones de los milicianos y avisan al Hno. Cristanto que había encontrado refugio entre la población, para que se escondiese. Responde que no puede separarse de los jóvenes aspirantes que tiene bajo su custodia. De inmediato acude al puesto de policía donde los milicianos del comité extranjero lo estaban esperando. Estos actúan como déspotas, obligando a los milicianos del pueblo a retirarse: ―Al saber que yo tenía una camioneta me ordenaron que la pusiese a su disposición... Poco después, el Hno. Crisanto, regresó acompañado por milicianos rojos y por tres miembros del comité local. El hermano, sonriente y tranquilo, decía adios a las personas más cercanas. El pueblo estaba afligido pensando que el Hermano había caído en manos de semejantes salvajes. El jefe de los milicianos extranjeros, dándose cuenta de ello, amenazó a la población con su fusil y dio orden de manera brutal a toda la población de volver a sus casas.

49 Positio, p. 85. 50 Todo este pasaje se inspira directamente en las páginas 84-89 de la Positio sobre el martirio del H. Crisanto y de

otros 67 mártires, de los cuales dos son seglares.


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Llegados a una distancia de trescientos metros más allá del Mas del Pastor, los milicianos condujeron al Hno. Crisanto hacia un barranco y luego invitaron a los tres miembros del Comité de Tartareu a que disparasen. Estos rehusaron, diciendo que no tenían valor para matar a uno de los suyos. Inmediatamente, se oyeron unos disparos, mientras nosotros volvíamos la espalda para no presenciar el asesinato... Cuando regresaron, los asesinos nos enseñaron los objetos que habían tomado al Servidor de Dios, un reloj, una pluma y algunas monedas.» Los milicianos obligaron a los labradores del lugar a enterrar el cadáver, amenazándoles con el mismo castigo si no lo hacían. Estos labradores observaron que en la mano derecha el Hermano Crisanto tenía, apretándolo entre los dedos, un trocito de madera en forma de cruz. Asesinado al final de la mañana, el Hno. Crisanto es enterrado en el pueblo por la tarde. El cadáver será exhumado por primera vez, cuatro años más tarde, el 4 de mayo de 1940, en presencia de un centenar de testigos. El cuerpo estaba en descomposición; sin embargo, la mano derecha que seguía manteniendo todavía el trocito de madera, estaba incorrupta. Una segunda exhumación tendrá lugar treinta y un año más tarde, el 15 de agosto de 1967. En esta ocasión, igualmente, la mano derecha que sujetaba todavía entre los dedos un trocito de madera en forma de cruz, seguía intacta, cubierta de piel y de pelo. Con motivo de esta segunda exhumación, los restos mortales del Hno. Crisanto y de otros hermanos martirizados en aquel momento, entre los cuales se encuentran los 45 hermanos del grupo del Hno. Laurentino, son depositados en la gran capilla de Les Avellanes, que se ha convertido hoy en día en un lugar de peregrinación.


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2-Un hombre transparente 51

«He pasado los primeros años de mi infancia en Torrelaguna52, tranquilo y lejos del mundo, escuchando solamente las oraciones que mi madre me hacía rezar. ¡Qué hogar más apacible! Iba creciendo como una florecilla delicada protegida del viento y me entretenía adornando un altarcito en honor de la Santísima Virgen. Ante este altar, me he arrodillado muchas veces junto a mi madre para rezar el rosario, hacer el mes de María y cantarle ese dulce himno que es el Ave Maris Stella.»53 Este testimonio nos introduce en la infancia y en el ambiente familiar del Hno. Crisanto. Nació el 4 de marzo de 1897; tres días más tarde, en el bautismo recibe el nombre de Casimiro. En 1914, ingresa en la congregación de los Hermanos Maristas, y desde el comienzo manifiesta una gran disponibilidad: ―Aquí estoy, haced de mí lo que queráis; sólo quiero obedecer.» 54 Toma el hábito el 2 de febrero de 1915. Ese día escribe: ―Madre mía, ampárame bajo tu manto. Dios quiera que este día nunca se me borre de la memoria y que al final coronemos nuestra vida con la muerte característica de un Hermano marista, cantando: «Ave Maris Stella». Ya te llegó el día, Hermano, de unirte a Dios y de ofrecerle para siempre, sin reserva, tu corazón.» 55 A partir de 1916, trabaja en varias escuelas nuestras. Los superiores van descubriendo sus cualidades y en 1935 le confían la importante responsabilidad de la formación de los aspirantes en Les Avellanes. Período difícil durante el cual cumple su misión con un corazón y una responsabilidad paternos y con la determinación del que sabe que el martirio le puede llegar un día. En agosto de 1936, el Comité revolucionario de Balaguer había puesto a los juniores en residencia vigilada y los había colocado en familias y en granjas de Tartareu, pueblo cercano a Les Avellanes; el Hermano Crisanto tenía que presentarse en el Ayuntamiento y firmar dos veces al día. Los 51 Positio, pp. 65-67. 52 Pueblo no lejos de Madrid donde los Hermanos tenían una escuela. En este pueblo también fueron asesinados cuatro

Hermanos. Sus restos mortales fueron depositados en la misma urna y reposan en la iglesia parroquial de Torrelaguna. 53 Positio, p. 66, que cita los escritos personales del H. Crisanto. 54 Positio, o. 66, que cita Víctima por su grey, p. 15. 55 Positio, p. 66. De sus escritos personales.


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habitantes de Tartareu, profundamente cristianos, los acogieron con simpatía y generosidad. Uno de aquellos aspirantes, recordando los días en que vivían en las familias de Tartareu, nos dice: «En las conversaciones nos decía: ―Me van a matar‖, y llorando nos abrazaba. «Rezad mucho por mí; ya han firmado mi sentencia de muerte». Notábamos que cada día que pasaba las manifestaciones de cariño para con nosotros eran más fuertes».56 Un mozo del pueblo le propone un escondite seguro, pero el Hermano le responde: «Te lo agradezco; si es necesario, entregaré gozosamente mi vida para salvar a mis niños. »57 El 25 de agosto, dos días antes del martirio, el Hermano Crisanto va a visitar a los Hermanos y éstos le invitan a esconderse y a huir: « He dado mi palabra, he prometido presentarme todos los días ante el Comité, y así lo haré. No huiré, aunque vengan para matarme. Tengo la obligación de acompañar a estos jóvenes que los superiores me han confiado. Por otra parte, no quiero comprometer a esta gente que nos ha acogido tan generosamente. Si me matan será por el único motivo de ser religioso marista y por cumplir con mi deber. ¡Si así acontece me considero feliz! ¡Cómo voy a abandonar a mis queridos aspirantes! Mientras viva, y con la ayuda de Dios y de la Santísima Virgen, cuidaré de todos ellos. »58 Incluso, en el momento del asesinato manifiesta su preocupación por el futuro de sus jóvenes: « Por el amor de Dios, imploraba, no me matéis, dejadme estar al cuidado de mis jóvenes. »59 Una descarga de siete a ocho disparos acribilló el pecho del Hermano, luego un segundo disparo: ―¡Para que no se nos escape!‖, dijeron los asesinos.60 Sus jóvenes aspirantes, así como los novicios, los escolásticos pasarán la frontera francesa, el día 5 de octubre de 1936, conducidos por el Hno. Moisés Félix, que era el colaborador más cercano del Hno. 56 Positio, p. 84. 57 Positio, p. 84. 58 Positio, p. 93. 59 Positio, p. 85. 60 Positio, p. 85 y p. 89.


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Crisanto en Les Avellanes. La última oración del Hno. Crisanto había sido atendida.

3-Verdaderamente mártir 61

Juan Pablo II, hablando de la persecución española, ha subrayado que nunca faltarán quienes quieran denegarles la corona del martirio so pretexto de motivos políticos. Pero concluye diciendo: « Si debiéramos tenerlos en cuenta, tendríamos que borrar del catálogo de los santos a todos los mártires más castizos del tiempo de los Romanos. En aquel entonces también existía motivo político: se negaban a dar culto al emperador. Y sin embargo, todos nuestros altares están llenos de reliquias de santos, mártires auténticos, proclamados como tales en aquel tiempo.62 En el caso de los mártires de Les Avellanes, no se trata de un disparo de fusil fortuito, sino de un ensañamiento: los sacerdotes y los religiosos fueron literalmente perseguidos y acorralados. El Hno. Hipólito63, a la sazón superior de la casa de Les Avellanes, escribe: «En Cataluña, ya no queda un solo sacerdote libre, ni una sola iglesia que no haya sido incendiada o profanada, tanto en las ciudades como en los pueblos. Nuestro Señor ha sido expulsado de toda esta región que ha quedado en una situación de desolación y de muerte. »64 Y los propios milicianos van a ser muy claros con él: Procura, tú y tus amigos, desaparecer de aquí lo antes posible; si no, vais a encontrar desgracias; y es que no queremos ni religión ni religiosos. Nuestra religión es la humanidad.»65 En general, donde mandan los miembros de la C.N.T.-F.A.I.66 todos los esfuerzos están encaminados en hacer desaparecer todo aquello que signifique fe y religión: se queman iglesias, los sacerdotes, religiosos y cristianos practicantes están sometidos a continuas vejaciones o son asesinados sin que se les pueda imputar ninguna actividad política. Nuestra comunidad de Les Avellanes va a conocer períodos de persecución creciente. 61 Este punto se inspira en la Positio, pp, 79-82. 62 Idem, Positio, p.3. Alocución de Juan Pablo II a un grupo de obispos españoles recibidos en el Vaticano el 9 de

marzo de 1982. 63 Este Hermano era de nacionalidad francesa. 64 Idem, Positio, p. 81. 65 Idem, Positio, p. 81. 66 CNT–FAI (Confederación Nacional del Trabajo – Federación Anarquista Ibérica); Positio, p. 8.


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1-El 18 de julio de 1936, primer día de la insurrección de Barcelona, por la tarde, el alcalde de Balaguer, don Verdaguer, que es también el médico de la casa, viene a visitar a la comunidad. Enviado por el Comité Revolucionario, quiere saber si los Hermanos están dispuestos a ceder la casa para transformarla en hospital, porque si no, nos la van a confiscar. Los Hermanos aceptan la cesión y se alojan en los pueblos y caseríos vecinos. No obstante, se permite a los enfermos permanecer en la casa, así como al enfermero y al director. 2- El 23 de julio, nueva orden: todos han de abandonar la casa. El 24 por la tarde, el presidente del Comité Revolucionario de Balaguer y el de Os, con sus milicianos, vienen a dar la orden de desalojar toda la casa para el día siguiente: « No debe quedar absolutamente nadie. Antes de las ocho, mandaremos un camión para transportar a los enfermos al hospital de Balaguer. » El 25 de julio, domingo, de madrugada los Hermanos asisten a misa; para algunos será la última antes del martirio. 3-El 30 de julio, el Comité Revolucionario manda un bando a todos los pueblecitos alrededor de Les Avellanes para que devuelvan los bienes del convento: víveres, ropa, mantas, colchones... Los Hermanos se lo habían llevado a las familias para que pudieran acoger y mantener a los jóvenes en formación. Los propios Hermanos tuvieron que transportar todo eso. Desde aquel día, tuvieron que dormir en el suelo. Lo hicieron gozosos sabiendo que sufrían por Cristo.67 4- El 5 de agosto, un grupo de milicianos extranjeros se apodera de Les Avellanes. El Comité Revolucionario de Balaguer ha divulgado el rumor de que hay armas escondidas en el Convento. Guiados por el Hno. Hipólito, la inspección de los lugares no da ningún resultado. Pero los milicianos tienen un segundo cometido: inventoriar los sótanos y escondites de la casa, y tomar el nombre de los enfermos que se encontraban en el hospital de Balaguer, así como el nombre de los novicios.

67 Positio, p. 81.


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5-El 23 de agosto, un grupo de comunistas llega de Os para averiguar si todos los bienes del convento han sido restituidos. Encuentran algo de ropa en una casa y obligan a su dueño a pagar una fuerte multa. 6- El Hno. Crisanto se refugió en el pequeño pueblo de Tartareu. Allí, el Comité Revolucionario era de lo más moderado e incluso estaba compuesto por cristianos practicantes. El día 6 de agosto, todo el pueblo estaba en la plaza para recibir al Hno. Crisanto y a sus 25 aspirantes. Éstos fueron distribuidos en las familias y en los hogares y ayudaban en los quehaceres del campo. Pero el Comité Revolucionario no pierde de vista al Hno. Crisanto; le deja en aparente libertad, pues debe presentarse dos veces al día en el Ayuntamiento, a las ocho de la mañana y a los seis de la tarde, dejando constancia de ello con su firma. Es lo que hace con sencillez y exactitud: « He dado mi palabra, he prometido presentarme todos los días ante el Comité, y así lo haré. No huiré, aunque vengan para matarme.»68 7- Durante los diez primeros días de agosto, gracias a su Comité Revolucionario moderado, el pueblo de Tartareu no padece destrucciones ni muertes. Pero pronto llega un grupo de comunistas venidos de otra región. Obligan a las familias a amontonar en la plaza del pueblo todos sus objetos religiosos, libros y símbolos de la fe; pegan fuego y dejan consternada a toda la población. Cuatro miembros del Comité Revolucionario de Tartareu son destituidos y remplazados por otros más convencidos en los ideales revolucionarios. 8- El día 27 de agosto, los milicianos extranjeros llegan a Tartareu con intenciones poco inocentes. La gente del pueblo se da cuenta de ello y mandan a uno para instar al Hermano Crisanto a que se esconda. Los milicianos han llegado para ejecutar la sentencia de muerte pronunciada contra él, pero él ignora todo. Citado por el Comité, se presenta sin recelo, saludando con cariño a la gente del pueblo que pasa a su lado.

68 Positio, p. 93.


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4-La reputación de mártir Durante el entierro, realizado deprisa bajo la amenaza de los asesinos, no se puso ninguna señal sobre la tumba del Hno. Crisanto. Pero el dueño de la tierra, por respeto, no cultivó la parte donde sabía que el Hermano había sido enterrado. Varias personas así lo declaran en el tribunal diocesano: «En cuanto se enterró el cuerpo, la reputación de la santidad y del martirio del Siervo de Dios se difundió, y hasta hoy el lugar donde fue enterrado ha sido respetado y excluido de todo cultivo”. 69 La familia Garrofé donde se alojaba en Tartareu confirma la fama de santidad: « La voz sobre la santidad y el martirio del Siervo de Dios corrió inmediatamente después de su muerte. » Con el paso del tiempo, esta fama ha ido en aumento, hasta tal punto que se le empezó a invocar para obtener gracias extraordinarias. He aquí un caso entre otros: « Mi marido se encontraba en Barcelona, padecía un ataque cerebral tan agudo que el médico que lo visitó dijo a mis hijos que no viviría más de dos horas. Considerando la gravedad de la situación y el estado de agonía, mi hijo médico le llevó en coche a Alicante. Durante el viaje, le puso una inyección de canfor y varias bolsas de hielo en la cabeza. Nadie pensaba que llegaría vivo. En Alicante, los médicos perdieron toda esperanza de salvarle la vida. Entonces, con una gran fe, invoqué al Hermano Crisanto, puse su estampa con la reliquia debajo de la almohada y comencé una novena con fe y confianza. Pocos días después, se encontró mejor y siguió mejorando hasta la curación completa. Estoy plenamente convencida que mi marido recuperó la salud gracias al Hno. Crisanto.70

69 Positio, p. 95. 70 Positio, p. 99. La revista de la postulación, Flores de Martirio, de 1947 a 1965, presenta muchos otros casos

semejantes.


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Hno. Crisanto

Hno. Aquilino


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LOS MÁRTIRES DEL FRONTÓN HERMANOS AQUILINO, FABIÁN, FÉLIX LORENZO, LIGORIO PEDRO LES AVELLANES- 3 DE SEPTIEMBRE DE 1936 1-El martirio 71 «A finales de agosto o a comienzos de septiembre de 1936, me encontraba por casualidad en Balaguer, y me disponía a salir del pueblo. En ese preciso momento, recibí una orden de un tal “Chala” obligándome a dejarlos subir al camión a él y a otros cuatro camaradas, supuestamente todos ellos milicianos, todos armados. Me ordenaron que los llevase al convento de Les Avellanes. Llegados a la explanada del Convento presencié la escena siguiente: yo me mantenía al volante; a cuatro metros delante de mí, se encontraba un individuo apodado “El Peleteiro” y otros dos, armados; y a una distancia de treinta metros, vi a cuatro Hermanos maristas vestidos de seglar, en fila, contra la pared del frontón. Reconocí que eran cuatro Hermanos maristas por las frecuentes relaciones que yo tenía con el convento; no sabría decir cómo se llamaban ni quiénes eran exactamente, excepto el Hermano Aquilino Baró... En aquel momento, pudimos intercambiar una mirada de saludo y de amistad. Los individuos que yo había transportado de Balaguer, Chala y sus camaradas, bajaron del camión y se juntaron con los de El Peleteiro; allí estuvieron un rato hablando. Entonces, el Hno. Aquilino se dirigió a ellos y les dijo: «Quisiera hablaros. » El Peleteiro le repondió: «Habla lo que quieras, mientras cargamos los fusiles.» Entonces – aunque los milicianos no le escuchaban – les dijo pausadamente y con valentía: « Como hombre, os perdono; y como católico, os lo agradezco, pues ponéis en mis manos la palma del martirio que cualquier católico debe anhelar. » Seguidamente, El Peleteiro le pregunta: «¿Ya has terminado?». Y el Hermano Aquilino responde: «¡Viva Cristo Rey!» El Peleteiro le dice: «Ahora, ¡date la vuelta! El Hermano Aquilino

71 Informatio, pp. 104-105.


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respondió: «No, de cara.» Los milicianos dispararon y los cuatro Siervos de Dios cayeron al suelo. 2-La vida 1-El Hermano Aquilino (Baldomero Baró Riera)72 El Hermano Aquilino nace el 29 de septiembre de 1903, en Tiurana (Lleida), hermoso pueblo de 600 habitantes, situado en el frondoso valle del río Segre. El día siguiente, en el bautismo recibe los nombres de Baldomero, Miguel, Jerónimo. No había cumplido, pues, los 33 años cuando fue asesinado el día 3 de septiembre de 1936. Entra en el Juniorado de Vich en 1916 y sigue el curso de formación religiosa establecido. Emite los primeros votos el 8 de septiembre de 1920; y en 1923, con 20 años, le encontramos ya dando clase en el juniorado de Vich. A la vista de la calidad de su docencia, los superiores le mandan a Arceniega, y allí los resultados son todavía mejores. En el momento de la profesión perpetua, el 19 de julio de 1925, los cohermanos observan en él una aplicación constante en la vida espiritual y una buena integración de la vida interior, la vida comunitaria y la vida apostólica. Su entrega sin límites a la formación de los juniores le merece ser nombrado socio del maestro de novicios en Les Avellanes. En esta tarea, se le nota todavía mejor los rasgos especiales de la actividad marista: « La humildad, la sencillez, hacer el bien sin ruido...Toda la actividad pedagógica del Hno. Aquilino está orientada hacia la formación de sus discípulos haciendo de ellos cristianos auténticos y comprometidos.» No se olvida de iluminar y animar la fe en los miembros de su familia. El segundo teólogo censor hace, a este respecto, la reflexión siguiente: « Cada una de sus cartas estaba animada de sentimientos sobrenaturales... No hay una sola carta suya en que no se refleje el lenguaje religioso, exhortando a hacer el bien y a practicar las virtudes cristianas... Los destinatarios debían sin duda quedar edificados por tales cartas. » 72 Informatio, pp. 68-72.


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Esta oración a María, escrita poco antes del martirio nos muestra su profunda vida de fe: « ¡Oh! María ¡Oh! Madre de Dios y Madre de mi alma. De vos depende la unión, la fusión de dos seres tan diferentes, tan distantes y sin embargo hechos para unirse: Dios y mi alma, Jesús y yo. Por favor, haced que Dios se entregue a mi alma y que mi alma se entregue a Dios. Concededme, Señora nuestra, que el pensamiento de Dios ocupe toda mi alma; que mi corazón esté inundado de este Único Amor, y que la sublime máxima de Santa Teresa, sea de verdad, la norma de mi vida: « Sólo Dios basta. Sólo Dios basta. » Vivir en presencia de Dios es habitual en él, así como tener una total confianza en Él, sobre todo cuando los acontecimientos se presentan en el camino hacia el martirio. Escribe a su hermana: «En cuanto a nosotros, no te hagas mala sangre; las cosas han cambiado mucho, sin duda; las amenazas e insultos contra los religiosos, las iglesias y los conventos son frecuentes, pero no olvides que estamos en las manos de Dios y que dependemos enteramente de Él. Él nos ha llamado, nos ha reunido, y Él nos protege...» Después del levantamiento del 18 de julio de 1936 y de la expropiación, ese mismo día, de la casa de Les Avellanes, el Hermano Aquilino y sus novicios son enviados por el Comité de Balaguer a un pueblo cercano a Vilanova de la Sal. Luego, se retira en su familia, en Tiurana. Durante este tiempo de aproximadamente un mes, su mortificación se intensifica. Considera su cuerpo como el grano de trigo que ha de ser enterrado para que fructifique, (Mc 8, 34-35 y Jn 12, 24-26). La sentencia de muerte contra él ya ha sido decretada. Él lo sabe y está preparado. 2-Hermano Fabián (Juan Pastor Marco)73 El Hermano Fabián nace en Barcelona, el 14 de enero de 1876; dos días más tarde recibe el bautismo con los nombres de Juan, Jaime, Ramón. El 3 de septiembre de 1936, día de su martirio, con sus 60 años, será el Hermano de más edad del grupo de los cuatro hermanos fusilados en el frontón de Les Avellanes.

73 Informatio, pp. 72-74


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Fabián hace su formación religiosa en Saint-Paul-Trois-Châteaux, ya que los los Hermanos Maristas llegaron a España en 1886 y no tenían todavía casas en España. Desde 1891, está destinado a varias de nuestras escuelas en Francia: Beausset, Lambesc, Dieulefit... Se comprometió definitivamente con el Instituto con la profesión perpetua el 21 de septiembre de 1897. Vuelve a España, donde necesitaban urgentemente Hermanos españoles, y su primer destino será Mataró. Pero las fundaciones se multiplican y el Hermano Fabián cambia a menudo de destino; en todos acierta, pues su entrega es total. Su bondad, sencillez y humildad atraen a sus alumnos. En medio de ellos, se comporta como un padre, a veces se hace mendigo par ayudar a los más necesitados. Es el Ministro del Trabajo de entonces quien lo atestigua. En agosto de 1935, se encuentra en Barcelona. No puede terminar el curso: una enfermedad seria le obliga a ir a la enfermería de Les Avellanes. A este hombre gravemente enfermo, los milicianos le obligan a ponerse en el frontón; lo matan por ser religioso, por ser educador cristiano de los niños y jóvenes. 3-Hermano Félix Lorenzo (Lorenzo Gutiérrez Rojo)74 Lorenzo nace el 10 de agosto de 1906, en Las Hormazas, pueblo de la provincia de Burgos. Es bautizado el día siguiente y le ponen los nombres de Lorenzo, Macario, Julián. A los 13 años, entra al juniorado de Arceniega y tras recorrer las etapas de la formación, emite los primeros votos el 8 de septiembre de 1923, posteriormente los votos perpetuos en 1928. Enseña primero en Murcia. Pero no goza de buena salud y los superiores le mandan a Zaragoza en 1930, en espera de que un cambio de aires le favorezca. Es cardíaco con crisis que le llevan a veces al borde de la muerte. La enfermería de Les Avellanes le recibe en 1931, y los médicos le dan cinco meses de vida. En esta enfermería recibe tres veces la extremaunción. 74 Informatio, pp. 74-76.


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Sobrellevaba su enfermedad con bondad, amabilidad y humildad. A pesar de la gravedad de su mal, del que era plenamente consciente, el Hermano conservaba un semblante sonriente y se hacía útil en los pequeños trabajos de precisión. El 23 de julio de 1936, el Comité Revolucionario de Balaguer da 24 horas para desalojar completamente la casa de Les Avellanes. El 25 de julio, el Hermano Lorenzo padece una de las crisis cardíacas más agudas y está a dos dedos de la muerte. En esas condiciones es como los milicianos lo suben a un camión y lo llevan al dispensario municipal de Balaguer. En este hombre acabado y extremadamente débil, los milicianos se van a cebar. El 3 de septiembre, lo sacan del hospital, lo llevan al frontón de Les Avellanes y lo fusilan con los Hermanos Aquilino, Fabián y Ligorio Pedro. Estos dos últimos ayudan al Hermano Lorenzo a tenerse de pie durante la ejecución. 4- Hermano Ligorio Pedro (Hilario de Santiago Paredes)75 Es el más joven de los cuatro mártires del frontón. El 3 de septiembre de 1936 tenía poco más de 24 años. Sus cuatro hermanos y hermanas acudirán al proceso diocesano para dar su testimonio y hablar de la infancia del Hermano. El Hermano Ligorio Pedro nace el 13 de mayo de 1912 en Cisneros de Campo (Valencia). En el bautismo, recibe el nombre de Hilario. Su familia es pobre y a veces falta comida. Uno de sus tíos, sacerdote, ayuda sobre todo para los estudios; hubiera deseado ver a su sobrino Hilario emprender el camino del sacerdocio, pero la vida marista le atraía más fuertemente. El 24 de septiembre de 1927, Hilario entra en el juniorado de Carrión de los Condes. Este juniorado orienta la formación hacia las misiones y acoge igualmente a jóvenes provenientes de América latina. 75 Informatio, pp. 76-78.


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Paulatinamente, Hilario va tomando una mentalidad y costumbres más internacionales. En Espira-de-l‘Agly, en Francia, Hilario continúa los estudios y perfecciona su conocimiento de la lengua francesa, luego va a Pontós para el postulantado. El 2 de agosto de 1932, hace la primera profesión y toma el nombre de Ligorio Pedro. Luego llega el servicio militar durante dos años. Durante este tiempo, contrae une enfermedad diagnosticada como “el mal de Pott”; el propio Hermano nos describe su enfermedad: «El mal de Pott es una enfermedad que hace que los huesos y la sangre se transformen en pus...» Después del servicio militar, los superiores le conceden un año para terminar los estudios, en Carrión de los Condes. Estaba destinado a la misión de México. Pero su salud empeora, y siguiendo el consejo de los médicos, el 12 de mayo de 1936, es trasladado a la enfermería de Les Avellanes. Ahí y en esas condiciones le espera el martirio. Los milicianos « lo sacan de la cama, lo llevan al frontón y lo asesinan sin que él oponga resistencia alguna, mientras grita: «Viva Cristo Rey». 3-Estatura de mártires 76 Del relato de los hechos, se deriva que los Servidores de Dios Aquilino, Fabián, Félix Lorenzo y Ligorio Pedro fueron asesinados por el mero hecho de ser personas consagradas a Dios. El comportamiento de los milicianos es el que nos permite interpretarlo de este modo, englobado en el marco más amplio de Cataluña, donde quemaban y profanaban las iglesias, y donde perseguían y mataban a toda persona religiosa que caía en sus garras. Si descartamos ese odio a la religión, ¿cómo podemos explicar lo que se les hizo a estos tres Hermanos enfermos, Fabián, Félix Lorenzo y Ligorio Pedro, los tres en el hospital público y por consiguiente en manos del Comité de Balaguer? Matar a tres enfermos, por el hecho de 76 Informatio, pp. 114-118.


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ser religiosos, constituye no sólo un hecho odioso y vil, sino contrario a cualquier legislación de un país civilizado. Consideremos igualmente cómo se comportaron los nuevos dueños cuando se apoderaron de nuestra casa de Les Avellanes: «Pasaron los primeros días de cuchipanda en cuchipanda... La orgía duró varios días, vaciaron la despensa, el gallinero y las cuadras. Pero lo que fue todavía más doloroso fueron las blasfemias, los sacrilegios y la profanación de las imágenes sagradas que corrían parejas con las borracheras. El Cristo de la capilla, de tamaño natural, fue arrastrado hasta la explanada de la entrada y los milicianos simulaban y caricaturizaban escenas de la pasión, hasta que lo destrozaron por completo. La estatua del Sagrado Corazón que destacaba en el claustro recibió el mismo trato, así como la estatua de la Virgen de la Capilla. La estatua de la Virgen encumbrada en la fuente de los condes de Urgel fue profanada y destrozada; Lo mismo hicieron con la estatua del cerro ante la cual los Hermanos tantas veces rezaron la Salve, incluso la Cruz del siglo XVII, de gran valor artístico, ante la cual se detenían los peregrinos, fue presa de unos iconoclastas incultos. » En Lleida, en la noche del 4 al 5 de agosto, comenzaron los asesinatos de sacerdotes y religiosos. El Obispo fue una de las primeras víctimas con dos Hermanos Maristas, Cándido y Emerico. El 5 de agosto, en Balaguer, los rojos mataron a once religiosos, entre ellos a Franciscanos y Hermanos de las Escuelas Pías... El 12 de agosto, algunos individuos del Comité de Os llegaron a Vilanova, al atardecer, con intención de quemar la iglesia, pero el Comité local se opuso. Volvieron al día siguiente con más atrevimiento; no quemaron la iglesia, pero sacaron todos los objetos religiosos y los echaron en la hoguera que hicieron en la plaza del pueblo. Nuestros Hermanos que vivían en medio de la gente sabían todo esto. Eran conscientes de que se les acechaba, que venían a por ellos y que la sentencia de muerte pesaba sobre ellos por el hecho de pertenecer a Cristo. Por otra parte, ya desde 1931 iban en esa dirección, y el Hermano Laurentino, Provincial, les hacía vislumbrar la posibilidad del martirio. Los testimonios del Proceso diocesano van en esa línea:


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«Tengo la convicción de que el Hermano Aquilino tenía madera de mártir; era incapaz de dejarse llevar por la cobardía, estaba dispuesto a morir por Cristo. » Antes de morir, el Hermano Aquilino manifestaba a un cohermano lo siguiente: « En cuanto a mí, estoy convencido de que no debo abandonar a estos jóvenes, soy responsable de ellos, sobre todo desde que el Hermano Maestro ha tenido que huir. Y aunque no pueda hacerles todo el bien que deseo, mi presencia constituye un freno. Y si me matan, seré feliz muriendo por Dios Nuestro Señor y por mis queridos novicios. » Los últimos días que pasó en su familia no se escondía. Rezaba las oraciones en la calle con el libro abierto; En los días de fiesta, reunía a los jóvenes y con ellos rezaba el rosario; seguía llevando el escapulario, y sus cartas, incluso las últimas, llevaban en el encabezamiento J.M.J.77 En casa le avisaban que era un poco arriesgado. Les respondía: «Si me matan, seré un mártir en la tierra y un santo en el cielo. » A un miliciano, que había entrado en casa de su hermano y que acusaba al Hermano Aquilino de ser miedoso, le responde: « De eso nada; No tenemos miedo a la muerte, pues a Jesucristo le persiguieron y le mataron antes que a nosotros, y por eso no tenemos miedo a la muerte siempre que podamos ofrecer nuestra vida a Dios. Vosotros sois los que tenéis miedo a la muerte. » El Hermano Aquilino es la figura emblemática del grupo. Si tenemos de él más testimonios que de los otros tres, es porque fue perseguido más tiempo y porque sus novicios y sus parientes vivieron más tiempo y pudieron dar su testimonio a favor del Hermano.

77 JMJ = Jesús, María, José.


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LOS HERMANOS DE LA COMUNIDAD DE TOLEDO Durante el curso escolar 1935-1936, la comunidad marista de Toledo constaba de 16 Hermanos. Pero a mediados de julio, sólo estaban en casa los Hermanos Claudio Luis, Cipriano José, superior, 43 años, Jorge Luis, 50 años, Jean Marie, 63 años, Julio Fermín, 37 años, Javier Benito, 24 años, Anacleto Luis, 23 años, Bruno José, 21 años, Evencio, 37 años, Abdón, 41 años, Eduardo María, 21 años y Félix Amancio, 24 años. Cuatro Hermanos jóvenes habían ido a Murcia a unos cursillos de verano. El Hermano Claudio Luis no pertenecerá al grupo de mártires78; los demás serán asesinados el 23 de agosto de 1936, excepto el Hno. Jorge Luis que será asesinado el día siguiente, 24 de agosto.79 Vamos a presentar a este grupo de mártires sobre todo por medio del conocimiento más pormenorizado del Hermano Cipriano José, que era superior. 1-Hermano Cipriano José (Julián Iglesias Bañuelos)80 El Hermano Cipriano José nace el 26 de febrero de 1893 en Valcárceres (Burgos); bautizado dos días más tarde, recibe el nombre de Julián. Sus padres, humildes labradores, dejarán a sus hijos dos tesoros: la piedad y el amor al trabajo. En 1905, a los 12 años, Julián comienza su formación marista en el juniorado de Burgos, pero es en San Andrés de Palomar (Barcelona) donde toma el hábito, el día 8 de septiembre de 1908, con el nombre de Hermano Cipriano José. Hace los votos perpetuos el 1 de agosto 1915 y el voto de estabilidad el 15 de agosto de 1924.

78 Fue detenido con los otros hermanos, pero se hizo pasar por maestro seglar y le dejaron libre. Abandonó la

congregación en abril de 1939. 79 Informatio, p. 126. (Positio del H. Crisanto y de su grupo). 80 Informatio, pp. 126-129.


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Intelectualmente dotado y constante en los estudios, consigue la Licenciatura de Filosofía y Letras, y da pruebas de sorprendente competencia profesional. Exteriormente podía dar una impresión de timidez y de aspereza. En realidad, era una persona sensible, noble y recta. Se le veía decidido y emprendedor, condescendiente y afable, siempre atento a las personas. Estaba al servicio de los cohermanos como si fuese el último de la comunidad. Cuando alguien estaba seriamente enfermo, era capaz de pasar toda la noche con el enfermo, a pesar del trabajo que le esperaba al día siguiente. Esta solicitud se inspiraba en su profunda devoción a la Eucaristía. Recomendaba vivamente a los Hermanos y a los profesores las visitas al Santísimo; consideraba esta práctica extremadamente fructuosa. Su actitud en la oración y su manera de rezar hacía que sus Hermanos no necesitasen exhortaciones sobre ese tema. Llevaba la obediencia a tal extremo que el más mínimo deseo del superior era aceptado sin ningún ―pero...‖ que hubiera podido justificarse. Con ese sentido de la obediencia, combatía las viejas costumbres o los pequeños abusos que podían haberse introducido en la vida comunitaria, jugándose a veces su popularidad. La pobreza era la virtud que exteriormente más se notaba. Se contentaba con lo imprescindible. Respecto a sus Hermanos, por el contrario, se mostraba atento y fraterno, no quería que les faltase nada de lo que podía proporcionar una alegría inocente, como el árbol de Navidad, los aguinaldos de los Reyes Magos, un plato bien cocinado en los días de fiesta. «Cuando los superiores ordenaron que se llevase el vestido seglar para adaptarse a las exigencias políticas, dejó a los Hermanos elegir los mejores y él se servía el último. » « Se compró un abrigo tan ordinario que, en consideración a su rango, se le aconsejó que comprara otro mejor. Respondió con una sonrisa... » Era extraordinario por la cantidad de trabajo que hacía. No se reservaba más de cinco minutos para la lectura del periódico. A menudo se lo dejaba a los Hermanos: «Tomen, lean, tengo trabajos urgentes que hacer, no tengo tiempo de leer» Era Director de una escuela de 185 alumnos en Secundaria y 300 en Primaria y al mismo tiempo ecónomo y administrador. Recibía las cuotas mensuales de los alumnos y vendía


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el material escolar. Daba tres o cuatro asignaturas en los dos últimos cursos de Secundaria, encontraba tiempo para la inspección de las clases y para asesorar y animar a los profesores jóvenes. Sus Hermanos decían: « ¡Qué vida la suya, y no se cansa nunca! » En realidad, todo ese trabajo se sustentaba con el genuino celo del religioso marista. Daba una gran importancia a la enseñanza de la religión y él mismo aseguraba las clases de religión en los dos últimos cursos de Secundaria. Uno de sus dichos favoritos se hizo célebre: «Todo se puede suprimir, menos la hora de religión. » Así era este hombre que llegará a ser víctima de las autoridades republicanas de Toledo y mártir para Dios. 2-El martirio 1-La situación de Toledo Los dos primeros días después del levantamiento nacional del 18 de julio de 1936, Toledo los vive en ambiente relativamente tranquilo, pues las fuerzas de orden público se pusieron del lado de los nacionalistas. Pero, el 21 de julio, con la llegada de 6000 milicianos de Madrid, la Guardia Civil se repliega en el Alcázar, y la ciudad cae el 22 de julio. Los marxistas no tardaron en poner por obra sus proyectos de persecución. Confiscaron todos los bienes de la Iglesia e inmediatamente empezó la caza de sacerdotes, religiosos y seglares más comprometidos: «En Toledo, la revolución adquirió un carácter antireligioso terrorífico y espantoso. Pude darme cuenta de ello, pues yo era Oficial primero del cementerio: las víctimas eran todas gente buena y con sentimientos religiosos; la revolución se cebaba en los religiosos y en los sacerdotes. En total, en la ciudad de Toledo asesinaron entre 450 a 500 personas, todas gente buena y religiosa, entre ellos a todos los canónigos de la catedral, los sacerdotes, y las dos comunidades que se encontraban en la ciudad, la de los Carmelitas y la de los Maristas. » 2- Los Hermanos son arrestados81 En el comienzo de la revolución, los Hermanos adoptaron una actitud de resignación y de espera ante los acontecimientos. El desconcierto y 81 Informatio, pp. 150-152.


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el desorden que sobrevinieron tras la declaración del estado de guerra el 21 de julio de 1936, no les impidió seguir con sus ocupaciones habituales y no fueron a refugiarse dentro del Alcázar, como se lo habían aconsejado. Estaban lejos de pensar que figuraban en la lista negra de los que iban a ser encarcelados. Por eso, les fue muy fácil a los milicianos arrestarlos por sorpresa. Cuando el Hermano Cipriano José se dio cuenta pidió a los Hermanos que fueran a la capilla para consumir las sagradas formas. Pero los milicianos ya habían invadido la escuela y detuvieron a los Hermanos antes de que pudieran llegar a la capilla: «Los milicianos entraron gritando: “Que todos los frailes del colegio se presenten en el patio”; los pusieron en fila cerca de la pared y los separaron de las otras personas que estaban en el colegio. Me obligaron a mí también a ponerme contra la pared, so pretexto que era profesor del colegio. Pero como protestaba diciendo que yo era profesor seglar, uno de los milicianos me mandó salir de la fila y me empujó hasta la puerta de salida y me dijo: “¡Márchate de aquí!” . Me quedé en los alrededores del Colegio para ver lo que iba a ocurrir. Al atardecer, vi cómo los expulsaban del colegio y los empujaban con brutalidad; los seguí por las calles hasta que los metieron en la cárcel. »82 Con anterioridad, todos los detenidos habían sido registrados e inspeccionados. El hallazgo de un rosario, de una medalla, de un escapulario daba lugar a manifestaciones de odio y de blasfemias. El mismo furor y rabia estallaron al inspeccionar la escuela. En lugar de las armas que buscaban, encontraron abundantes objetos religiosos, los rompían y los tiraban por las ventanas. En la cárcel, a los Hermanos no se les dispensó un trato de favor, sino todo lo contrario. Desde el principio, tuvieron que aguantar toda clase de privaciones: «De inmediato los pusieron en una “brigata” (celda) sin aire y sin agua; allí permanecimos unos quince a veinte días. No nos dejaban salir para beber un poco de agua. Sólo teníamos una jarra de agua para las 35 a 40 personas que estábamos allí. » Los guardianes pronto se transformaron en verdugos y constantemente nos amenazaban con llevarnos al pelotón de ejecución. Hacían pasar delante de nosotros a grupos de detenidos que no volvíamos a ver. « El comportamiento de los hermanos fue de resignación y 82 El testigo es el H. Claudio Luis que se hizo pasar por maestro civil. Fue encarcelado dos días después, y luego le

dejaron libre.


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de oración ante la seguridad de que iban a morir. Mataban, de hecho, en la misma puerta de la cárcel. Todo el tiempo que los hermanos permanecieron allí, mantuvieron ese mismo comportamiento de serenidad y de oración. » 3-La ejecución83 Así estuvieron hasta el 23 de agosto de 1936. Y como el día anterior, los aviones de Franco habían bombardeado Madrid, causando muchas muertes, los milicianos por represalia se vengaron sobre los que estaban en la cárcel y asesinaron a un primer grupo en la explanada del Tránsito. Ese mismo día llegó el turno de los Hermanos Maristas, así como de otros religiosos y sacerdotes. Pero como el Tránsito estaba lleno de cadáveres, los llevaron a un sitio llamado ―Puerta del Cambrón‖ y allí fueron ametrallados. Esas ejecuciones no fueron precedidas de ningún juicio ni de ningún trámite de defensa. El mero hecho de ser religioso era razón suficiente para ser declarado culpable y reo de muerte. 4-Martirio del Hermano Jorge Luis84 Fue el día siguiente cuando asesinaron al Hermano Jorge Luis. Cuando sacaron a sus cohermanos de la cárcel, él se encontraba en la cocina como pinche. Le avisaron que estaban llevando a sus cohermanos y le aconsejaron que no se moviese de su puesto. Pero un miliciano lo reconoció como Hermano marista y lo denunció. El Hermano fue encerrado en una celda de seguridad. Don Carmelo Moscardó Guzmán, que compartía la misma celda, nos ha dejado el testimonio siguiente. « Un día, me sacaron de la cárcel, y me encerraron en una celda especial hasta muy avanzada la noche. Entonces llegó el “Granadino”. Cuando le pregunté sobre la muerte de mi hermano, él simplemente me respondió que al fusilarlo se había aplicado la justicia. “Y contigo va a ser lo mismo” añadió. Entonces me presentaron a un Hermano marista, que por ser ayudante en la cocina, no lo habían encontrado el día anterior. Le hicieron una cantidad de preguntas y respuestas sobre la existenia de Dios; era el Granadino el que llevaba la voz cantante; luego añadió: “Esto termina así” y agarrando el fusil por el cañón, asentó un golpe tremendo en la cabaza del Hermano. Después me mandaron salir de la

83 Informatio, pp. 151-152. 84 Informatio, pp. 152-153.


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celda. No supe si la muerte del Hermano fue a consecuencia del golpe de culata o si lo asesinaron más tarde. » En realidad, el Hermano no falleció en aquel momento, pero al día siguiente lo llevaron al Tránsito y lo fusilaron. 3-El alma de los mártires 85 Adentrémonos un poco más en el alma de nuestros hermanos, mientras estaban en la cárcel y escuchemos a quienes compartieron su misma suerte. «En todo el tiempo que estuve con ellos en la cárcel, todos los hermanos dieron pruebas de gran bondad, sin hipocresía, aguantando las humillaciones con dignidad. » En la cárcel, trataron de crear un profundo ambiente de oración: Durante el tiempo en que los Hermanos estuvieron en la cárcel, llevaron una vida eminentemente cristiana y religiosa, siendo continuamente ejemplo para todos y levantando los ánimos de todos los encarcelados... Rezaban mucho... todos los días rezaban el rosario y a menudo un Hermano era el que lo animaba. Se mostraban llenos de valor dispuestos a sufrir la muerte por amor del Señor. Desde el primer día esperaban la muerte que les iba a ocurrir con toda seguridad.» Compañero de celda de los Hermanos, Don Felice Bretaño Encinas recuerda: «Durante los días de la revolución, los Siervos de Dios se dedicaban, por lo que puedo atestiguar, a observar el régimen penitenciario, y en los momentos en que no se los veía, a rezar. » El Hermano Jorge Luis no disimulaba su deseo de ser mártir: «... mi deseo más ardiente, después de mi conversión, es el de derramar mi sangre por Cristo. » Don Carmelo Moscardó Guzmán asistió a la discusión entre ―El Granadino‖ y el Hermano Jorge Luis sobre la existencia de Dios; el Hermano defendió tan bien la religión que el otro, lleno de rabia, le asentó en la cabeza un golpe violento con la culata del fusil. El Hermano Jean Marie era de nacionalidad francesa. Cuando el cónsul francés fue a visitarlo y le informó de que había iniciado trámites para 85 Informatio, pp. 159-166.


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sacarlo de la cárcel y repatriarlo, el Hermano se opuso rotundamente: « ¡Eso, nunca! He estado viviendo con ellos; con ellos quiero morir. » En una carta que el Hermano Anacleto Luis desde la cárcel manda a sus padres quince días antes de que lo fusilen, escribe. «Queridos padres, no os preocupéis por mí. ¡Cuán dichosos seríais si pudiéseis tener la muerte que yo voy a tener! El Hermano Bruno José recibe la visita de su madre y de su hermana en el Colegio. Ésta nos describe la escena: « Mientras mi madre apesadumbrada y apenada menciona los peligros que corren los religiosos, mi hermano, se pone de pie y lleno de alegría exclama: ¡Ay madre! Qué dicha sería la de ser mártir. Mi madre prorrumpió en sollozos; mientras tanto, interiormente, yo admiraba la firmeza y el valor de mi hermano. Y él, para apaciguar el dolor de mamá, se le acercó y le dijo que en el Colegio tenían una puerta para huir. » «... En la cárcel, con los hermanos, estaba el hijo del general Moscardó, defensor del Alcázar de Toledo. Hubo un diálogo memorable entre el padre y el hijo, éste informando a su padre que si el Alcázar no se rendía, fusilarían a su hijo. Luego, dirigiéndose al Hermano Javier Benito, de quien era alumno, le preguntó: « ¿Qué va a ser de nosotros? El Hermano le respondió: «Hijo mío, hágase la voluntad de Dios. » Aquella misma noche, en grupos pequeños, fueron llevados al lugar de ejecución. Aquella noche murieron los hermanos del Colegio, el hijo del General Moscardó y otras personas. Hay testigos que afirman que el hermano Jorge Luis caminó hacia el lugar de la ejecución con el mismo recogimiento que cuando recibía la comunión. «Me han dicho que caminaba con los brazos en cruz y con los ojos cerrados. » Y en el lugar de la ejecución, «hizo una gran apología de la religión, por la cual daba gozosamente la vida. Y después de gritar “¡Viva Dios! ¡Viva la religión! ¡Viva Cristo Rey!, lo fusilaron”. Un señor que vivía cerca del lugar de ejecución asegura « que oyó perfectamente cómo perdonaba de todo corazón a los que participaban en su asesinato y que no les guardaba ningún rencor, y terminó gritando: “¡Viva Cristo Rey! Ante estas afirmaciones, uno puede pensar que estamos ante relatos de estilo hagiográfico. Es mucho más exacto pensar que estamos ante testigos de la fe que se habían preparado conjuntamente para merecer esta extraordinaria gracia del martirio.


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4-Ya llega el amanecer de la gloria Ocho Hermanos Maristas enterrados en una iglesia parroquial de Toledo Los días 24 y 25 de octubre de 2003 han sido importantes en los anales de nuestra santidad marista. El 24 de octubre, por la tarde, se procedió al reconocimiento legal, ante un tribunal eclesiástico, de los restos mortales de los ocho Hermanos de la comunidad de Toledo, (España), asesinados el 23 y 24 de agosto de 1936. El sábado 25 de octubre, por la mañana, se procedió a la inhumación de los restos mortales de estos Hermanos en la iglesia parroquial de Santa Teresa, cercana a nuestro colegio. Todo se desarrolló durante una eucaristía solemne presidida por el arzobispo de Toledo y concelebrada por muchos sacerdotes. Estaban presentes parientes de los Hermanos martirizados y un buen centenar de Hermanos. Los restos mortales fueron colocados en ocho pequeñas urnas, y al final de la misa, llevadas por un miembro de la familia, fueron colocadas dentro de un sarcófago de mármol, en la nave lateral izquierda donde está también la capilla del Santísimo. El traslado de los restos mortales de los mártires es una tradición muy antigua en la Iglesia cuya primera noticia encontramos en el relato del martirio de san Esteban. En la celebración del traslado, la Iglesia expresa su apreciación, respeto y agradecimiento para con los grandes testigos de la fe. En el martirio, reconoce el ideal de todo cristiano: hacer de su vida una oblación sin reserva al Señor. Nuestra Congregación cuenta con muchos mártires: constituyen un don del amor de Dios, y la fuerza de ese don se manifiesta en nuestra vida cotidiana. Esto era visible el sábado 25 de octubre, durante la inhumación: el templo lleno de gente acogiendo y celebrando gozosamente a estos ocho testigos de Cristo. De ahora en adelante, los fieles podrán detenerse ante la tumba de los ocho Hermanos para unos momentos de reflexión y de oración. Estos testigos les pertenecen y pertenecen a toda la Iglesia. Y nosotros, Hermanos Maristas, ¿Cómo


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no abrir nuestro corazón y nuestra vida a esta gracia y cantar con María el Magnificat por las maravillas que Dios hizo en medio de nosotros?86 Estos ocho Hermanos de Toledo están incluidos en la Causa del Hermano Crisanto que abarca el grupo de los sesenta y seis Hermanos y los dos seglares asesinados durante la persecución de 1936. La positio de esta causa ha sido entregada a la Congregación para las causas de los Santos el día 7 de diciembre de 2001. Todo este grupo de Hermanos están en camino hacia la Beatificación. Los ocho87 Hermanos inhumados en la iglesia parroquial de Santa Teresa son: Javier Benito Bruno José Jean Marie Cipriano José Abdón Jorge Luis Julio Fermín Félix Amancio.

Hno. Cipriano

86 El trabajo largo y complejo de la exhumación, del reconocimiento, y de la inhumación, ha sido principalmente obra del H. Vicepostulador de las causas en España. 87 No se ha podido encontrar los cuerpos de los hermanos Anacleto Luis, Evencio, Eduardo María. Éstos, fusilados junto con los demás, fueron arrojados a la fosa común, y luego depositados en un sepulcro común del cementerio de la ciudad. Ha sido imposible reconocer sus restos; pero forman parte de la misma positio, candidatos a la beatificación como los otros.


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NUESTROS HERMANOS MÁRTIRES DE LA COMUNIDAD DE VALENCIA En la ciudad de Valencia los Hermanos Maristas dirigían dos escuelas prósperas: la “Academia Nebrija”, escuela primaria y primer ciclo de secundaria y el ―Liceo Mayans‖. Estas dos comunidades vivían muy unidas y se relacionaban con frecuencia. Las páginas que siguen presentan el caso del martirio de los Hermanos de la ―Academia Nebrija‖88 1-Una comunidad de mártires Durante el curso escolar de 1935-1936, cuatro Hermanos integraban la comunidad de la ―Academia Nebrija‖: los Hermanos Luis Damián, 45 años, director de la escuela, José Ceferino, 31 años, subdirector, Berardo José, 24 años y Benedicto José, 23 años. 1-El Hermano Luis Damián nació en Francia en 1891, en los Pirineos Orientales. Cuando las leyes de Combes confiscaron los bienes de las comunidades religiosas y obligaron a los religiosos a expatriarse, el pequeño Joseph Sobraqués (Luis Damián) pidió a sus padres hacerse Hermano Marista y poder formarse en España. Hizo el juniorado en Vich y el noviciado en san Andrés de Palomar. En España, nunca tuvo la impresión de estar exiliado. Escribía así al hermano español encargado del reclutamiento vocacional en Francia: «El hecho de estar en Espira (Francia) no te dé la impresión de estar exiliado. Yo nunca me consideré desterrado: para un cristiano, su patria es el cielo, para un religioso, su campo de apostolado es cualquier rincón del mundo, sea cual sea el nombre de ese país. Dios nos mantenga firmes, a ti y a mí, en estos principios. » Va reafirmar estos sentimientos cuando el Estado español le va a exigir la nacionalidad española para poder enseñar. El Hermano Luis Damián renuncia de inmediato a la nacionalidad francesa para adoptar la española. Los peligros son cada día más inminentes y se le aconseja que retome la nacionalidad francesa; por otra parte, su hermana le 88 Estas páginas que presentan el caso de nuestros Hermanos de la «Academia Nebrija» se inpiran de la Informatio del

grupo del H. Crisanto, pp. 172-194.


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propone que vuelva a Perpignan y que se oriente hacia el sacerdocio. Él permanece fiel a su vocación de Hermano y conserva la nacionalidad española. Lo hace en conocimiento de causa, pues escribe a una tía suya religiosa: « Desde esa fecha es horroroso la cantidad de conventos, iglesias y otros edificios católicos que han sido quemados o devastados. Las ciudades más pequeñas han sido las más maltratadas. Por eso, numerosos religiosos han tenido que abandonar su lugar de trabajo.» Subraya claramente una de las razones sociales de la persecución: « Los ricos excesivamente egoístas olvidan las severas recomendaciones del evangelio respecto del uso de los bienes temporales; no piensan en los que viven en la miseria; eso explica por qué los partidos comunistas y socialistas crecen; eso explica el odio hacia la religión, a la que se considera, por ignorancia, aliada de la burguesía.» A esa tía religiosa le pide oraciones para él y su comunidad: Ahora más que nunca, me recomiendo a tus fervorosas oraciones y a las de la comunidad para que esté a la altura de mi trabajo en tiempos de paz como en tiempos de guerra y para que no pierda a ninguno de los que Nuestro Señor me ha confiado. » Su oración será escuchada, pues él con otros tres Hermanos y el capellán de la escuela franquearon juntos la prueba del martirio. 2-El Hermano Ceferino nació en Centelles (Barcelona) en 1905. En 1918, tras la muerte de su madre, comenzó la formación marista. Tenía un carácter conciliador, acostumbrado a la humildad y a la atención para con los demás. Fue nombrado subdirector de la Academia Nebrija para el curso escolar de 1935-1936. Él y el hermano director formaban un tándem perfecto en el gobierno de la escuela y en el camino hacia la santidad. Un hermano de la otra escuela de la ciudad nos recuerda lo que se decía de él: Familiarmente le llamábamos “san Luis” (de Gonzaga). Presentaba una juventud sana, virtuosa, comprometida, orante, con una vida interior que irradiaba belleza, lucidez, disponibilidad activa... Y también era una gran persona, grande por los conocimientos y el saber, y hábil para darse cuenta de las situaciones y para prestar servicio. » 3-Los Hermanos Berardo José y Benedicto José son los dos Hermanos más jóvenes de esta comunidad de mártires; el primero tenía 24 años y el segundo 23 y medio, los dos oriundos de la provincia de Burgos.


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Berardo era sencillo, abierto, servicial, comunicativo, constante en los estudios sin estar dotado de grandes talentos intelectuales; sin embargo, en la enseñanza se desenvolvía con éxito. Benedicto era un muchacho de sentimientos nobles, sencillo y sin malicia. Cuando empezó la docencia, en 1929, fue destinado a Vallejo de Orbó y un año a Barruelo de Santullán, en la zona de las minas de carbón, en la Provincia de Palencia. Vivió tres años en compañía del Hno. Bernardo. En 1935-1936, forma parte de la comunidad de la ―Academia Nebrija‖ de Valencia. Cuando la persecución obligó a los Hermanos a dispersarse, Benedicto permaneció constantemente al lado de Berardo. Serán detenidos juntos y encarcelados en lo que fuera colegio de los Salesianos, en la calle Sagunto. Allí se encuentran con sus Hermanos director y subdirector detenidos pocos días antes. Es hermoso ver a una comunidad caminar unida hacia el martirio, y unida dar testimonio de su fidelidad a Cristo hasta el derramamiento de sangre. 2-El martirio El día 17 de julio de 1936 se divulgó la noticia del levantamiento militar de Franco. De inmediato se desencadenó una tormenta contra la Iglesia de Valencia, donde una muchedumbre desenfrenada y frenética saqueó el seminario diocesano. El temor de que las próximas víctimas fuesen las escuelas maristas aconsejó al Hermano Damián a hacer lo posible para evitar las profanaciones sacrílegas: «Se preocupó ante todo por poner en lugar seguro el copón del colegio. No sólo eso, sino que atravesó la ciudad en llamas para llegar al otro colegio. Me dijo: “Hay que poner el Santísimo en lugar seguro; lo llevaré a un sitio seguro en donde ya he escondido el del colegio.” Así lo hizo, atravesando de nuevo la ciudad por las calles llenas de gente armada. » El día 21 de julio, un grupo de milicianos irrumpe en la escuela y da a los Hermanos media hora para salir de allí y les indica una pensión en donde pueden albergarse. Pero el dueño de la pensión fue puesto en arresto a domicilio y los Hermanos tuvieron que separarse. El Hermano Damián se escondió en casa de un antiguo alumno, don Andreu; el Hermano José Ceferino en casa del capellán del colegio, Reverendo Padre Antonio de la Portilla y los Hermanos Berardo y Benedicto en una pensión regentada por tres señoras de edad.


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En esta situación, un hermano llegado de Barcelona para esconderse en casa de su hermana en Valencia, encontró al Hermano Damián y le aconsejó que fuese a ver al Cónsul de Francia. El Hermano Damián le respondió: «¿Y quién se va a ocupar de mis Hermanos? ». No sabemos con exactitud cómo fue arrestado el Hermano Damián. Cuando el día 4 de agosto, el Padre Francisco Martínez Ciudad, párroco de Benissa (Alicante) fue internado en la cárcel en el antiguo colegio de los Salesianos, en calle Sagunto, el Hermano ya estaba allí: « Cuando me llevaron a la checa o a la cárcel de la calle Sagunto, el Hermano ya estaba internado. Estaba recostado en un miserable colchón. Cuando se dio cuenta de que yo era sacerdote me preguntó: ¿Usted es sacerdote? Como yo le respondiera afirmativamente, me pidió que escuchase su confesión... Por él supe que toda la comunidad y el capellán de la escuela habían sido arrestados. Yo llegué el 4 de agosto y el Hno. Luis Damián me dijo que ellos habían sido arrestados tres días antes...Estaba echado, recostado con las manos sobre el pecho y parecía estar rezando.» La estancia de los Hermanos en la cárcel fue de corta duración, pero los sufrimientos que les infligieron fueron atroces. Lo que el Reverendo Padre Martínez Ciudad dice del Hermano Luis Damián nos da a entender cuál fue para los cuatro Hermanos el ritual de preparación a la muerte: «La causa de que estaba recostado en un miserable colchón era el estado de extrema debilidad en que se encontraba, pues había pasado tres días sin comer. Durante ese tiempo fue sometido a torturas morales: amenazas, ruido espantoso, desfile de gente disoluta y de mujeres de mala vida que le provocaban, amenazas constantes con puñales. Le mantuvieron tres días en este estado de debilitamiento que llamaban “la sangría”, como preparación inmediata al fusilamiento. » El mismo testigo continúa: «Yo estaba presente cuando (al Hermano Luis Damián) lo sacaron en presencia del Jefe llamado Ungría que tenía una ametralladora y gritaba: “Que se presente aquí el Director de los Maristas con sus cuatro compañeros”. Con mis propios ojos vi en la sala al Hermano Director, a los tres Hermanos y al capellán levantarse de sus asientos... Pasaron unos minutos, el tiempo de bajar la escalera y de llegar al patio; se oyeron cinco disparos, e inmediatamente después otros disparos, como si estuvieran clavando los féretros, y luego el ruido de un camión nos dio a entender que los cadáveres eran transportados a otro sitio... A continuación el jefe Ungría


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pidió que le presentasen a los cuatro sacerdotes de Alicante que estaban allí... «Ustedes lo han visto, los cinco señores ya están muertos y enterrados; a ustedes les pasará lo mismo si antes de cuatro horas no entregan veinte mil pesetas. » Nunca se pudo saber dónde fueron enterrados los cuatro Hermanos. Es lo que ocurrió con la mayoría de los religiosos que fueron asesinados en esta cárcel. Esconder los cadáveres y sus sepulturas formaba parte de la persecución. 3- Una verdadera persecución En Valencia, los comités de la F.A.I. y el partido socialista no perdían el tiempo en procesos. Los religiosos, sacerdotes y seglares eran ejecutados rápidamente, tras una corta detención y sin proceso. El Hermano Rafael Iriberri San Martín, del Liceo Mayans, que también estuvo en la cárcel nos da su interpretación de lo que ocurría: La revolución de 1936 fue rabiosamente anticatólica. En Valencia, donde me encontraba, casi todas las iglesias fueron incendiadas; muchos sacerdotes, religiosos e incluso religiosas fueron asesinados. » El Reverendo Padre Francisco Martínez Ciudad añade: « En la cárcel, tenían la estatua de un santo. En esa imagen es donde se entrenaban a disparar, para acostumbrarse a calcular la correcta distancia para fusilar a las víctimas... En la cárcel, acostumbraban a hacernos dos propuestas: un buen billete para Rusia o la libertad si apostasiabas... He sido testigo de ello y se puede suponer que fueron hechas esas mismas propuestas a estos mártires.» Un testimonio interesante llega del reverendo Padre Francisco Sastre Vallés, párroco de Mislata, que estuvo en la misma cárcel: «Los dirigentes rojos estimaban que los Hermanos eran personas importantes por la vida religiosa que llevaban y por su santidad; por eso los señalaron para ser las primeras víctimas. » Añade, en efecto, que en los pocos días que permanecieron en la cárcel, se dedicaron a ejercer apostolado entre los demás prisioneros: «Se distinguían sobremanera por su firmeza heróica y por su profunda piedad. Todos veían en ellos a almas extraordinarias, como se encuentran pocas. » He aquí la imagen del Hermano Luis Damián que quedó grabada en la memoria del Padre Francisco Martínez Ciudad, cuando fue llamado a testimoniar en el tribunal diocesano: «Tuve la impresión de estar confesando


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a un santo; su preparación al martirio y su comportamiento lo manifestaban a todas luces. Desde el día de su ejecución no he podido olvidar la actitud del santo Hermano; le he encomendado todos mis asuntos al Siervo de Dios; incluso, he invitado a enfermos graves a que se encomienden a él para que se cumpla la voluntad del Todopoderoso.»


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HERMANOS MÁRTIRES DE LA COMUNIDAD DE VICH89 Vich es una pequeña ciudad de la Cataluña interior, a unos cuarenta kilómetros al noreste de Barcelona. En esta ciudad, en 1936, había tres comunidades maristas: la del ―Sagrado Corazón de Jesús‖, la de la sastrería que confeccionaba los hábitos de todos los Hermanos españoles, y el juniorado donde se formaban unos cuarenta jóvenes. Cada una de estas comunidades tuvo sus mártires, pero aquí nos vamos a centrar sobre todo en la comunidad del juniorado. La integraban cuatro Hermanos: Severino, 28 años; José Teófilo, 19 años; Justo Pastor, 29 años; y Alipio José, 20 años. Toda la comunidad va a ser sacrificada, pero en dos momentos diferentes, primero los Hermanos José Teófilo y Severino, el 1 de agosto de 1936, y luego los Hermanos Justo Pastor y Alipio José, el 8 de septiembre de 1936. Es un grupo de mártires jóvenes, ya que el hermano Justo Pastor, el de más edad, acababa de cumplir los 29 años y el primero en derramar su sangre por el Señor será el más joven, es decir el Hermano José Teófilo, con sus 19 años. 1-Un clima de persecución Los principales protagonistas de la persecución en Cataluña eran los miembros de la F.A.I., organización especialmente sedienta de sangre de sacerdotes y religiosos, y cuyo propósitio era la desaparición de la Iglesia. Muchos testimonios históricos van en ese sentido: «... Si en la ciudad de Vich hubo un movimiento antireligioso, fue por causa de elementos procedentes de Barcelona. De por sí, Vich pequeña ciudad de provincia, protegía a sus sacerdotes. Estos elementos impusieron el movimiento revolucionario y los primeros edificios incendiados fueron la catedral y la residencia del obispo». En la plaza mayor de Vich, los rojos habían amontonado toda clase de objetos religiosos para pegarles fuego: « ¡Hemos venido aquí para hacer limpieza!», decían. Constatando esta rabia iconoclasta, un franciscano concluía: «Se ve perfectamente que lo que más les vuelve rabiosos es todo lo que está relacionado con Dios». 89 El caso de esta comunidad se encuentra en la Informatio del grupo del H. Crisanto, pp. 194-220.


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Lo que ocurrió con el Hermano Severino es igualmente elocuente: mientras acompañaba a un grupo de juniores, fue detenido por los milicianos que le preguntaron quién era. «Pues, soy maestro y estoy de paseo con mis alumnos. » « ¡Sólo buscamos a los curas!, dijeron; y lo dejaron marchar. Unos días más tarde, fue reconocido como Marista y lo detuvieron con otros Hermanos. Lo metieron en un coche y en un puesto de control oyó estas palabras: «Que bajen, les pelaremos como a los pollos ». El que parecía ser el jefe, poniendo la mano en el hombro del Hermano le dijo: «Ahora sabemos que eres un maldito jesuita; si te perdonamos la vida, no olvides que vas a caer otra vez en nuestras manos. » Los abogados que defendían a los religiosos sabían que su tarea era inútil: contra los eclesiásticos se decretaba la pena capital a priori. Las autoridades de la F.A.I. habían dado esta consigna a las patrullas de los milicianos: « No permitáis protección alguna a los sacerdotes, frailes o monjas. ». En ese clima hostil es cómo vivían los Hermanos de la comunidad de Vich, en aquel verano de 1936. 2-Nuestros cuatro Hermanos 1-El Hermano Severino (Severino Ruiz Hidalgo). Severino nace el 5 de noviembre de 1907 en Asturias. A pesar de que tuvo dos hermanos Maristas y que deseaba hacerse Hermano, vio su proyecto fuertemente contrariado. Dos tíos suyos, uno sacerdote y otro hermano marista instaron a sus padres para que impidiesen la entrada de Severino al juniorado. Fue solamente después de tres años de servicio militar cuando Severino pudo entrar en el noviciado de Les Avellanes. Una vez terminada su formación, permanece en Les Avellanes en calidad de prefecto de postulantes, y en 1935 va al juniorado de Vich. Le dijo a su director: «Hermano director, no tenga miedo en decirme los defectos que observa en mí; que soy perro viejo.» Su vida espiritual se sintetiza con tres palabras: sacrificio, oración, abnegación. » Mantiene vivo el deseo de que su hermano más joven entre también en la congregación para que todos los hijos varones de la familia sean Maristas. Para la comunidad de Vich, los acontecimientos se precipitan el 27 de julio de 1936, tras una inspección por parte del Comité Revolucionario. Los juniores y los Hermanos que se habían colocado en las casas de los


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alrededores tuvieron que volver al juniorado. Durante unos días, permanecen en casa como en una cárcel, bajo la vigilancia directa de los milicianos. El Hermano Severino se mantiene sereno y tranquilo. El día 30 de julio, tras vaciar la cuenta bancaria de la comunidad, los milicianos llevan a los aspirantes a la «Casa de Caridad» y los Hermanos reciben un salvoconducto para Barcelona. El 31 de julio los cuatro Hermanos son detenidos y al amanecer del 1 de agosto, el Hermano José Teófilo y el Hermano Severino reciben la palma del martirio. 2-El Hermano José Teófilo (José Mullet Velilla) Nace el 28 de junio de 1917. Entra al juniorado en 1928; con 11 años ya demuestra tener una personalidad que se distingue por una sana alegría, una inteligencia despejada, por su amor al trabajo y por su piedad. En septiembre de 1935, se encuentra en la comunidad de Vich para realizar su cursillo de preparación a la enseñanza. En esa comunidad es donde le sorprenderán los acontecimientos de 1936. En todo, va a seguir las huellas del Hermano Severino. Sólo tiene 19 años, cuando el día 1 de agosto, caerá víctima del odio antirreligioso, y será el primero en derramar su sangre por el Señor. 3-Hermano Justo Pastor (Máximo Aranda Modrego) Máximo nace el 3 de septiembre de 1907, cerca de Zaragoza. A los 12 años, el párroco de su pueblo le lleva al juniorado de Vich donde va ir madurando su vocación marista. Uno de sus formadores nos deja de él este testimonio: «Que Dios nos conceda muchos Hermanos con ese temple: piadosos, fervorosos, afanosos, aplicados en los estudios, generosos, expertos en acrecentar su acervo espiritual e intelectual.» El Hermano Cleto Luis que vivió con él los dos últimos años, nos dice que su vida espiritual tenía tres sólidos puntos de apoyo: el amor a Jesús en el Santísimo Sacramento del altar, una tierna devoción a María y la fidelidad en la observancia de la santa regla... Cada día agradecía a nuestra Buena Madre el don de su vocación y le pedía la gracia de perseverar hasta la muerte. Desde septiembre de 1934, su campo de acción es el juniorado de Vich. Cuando el día 30 de julio de 1936 le conceden el salvoconducto, se aloja en casa de su hermana Angelita en Barcelona, juntamente con el Hermano Emigdio Paniagua. Sin embargo, esto no le impide ir a la «Casa de Caridad» para ver a los juniores. Se presenta al director de esta casa como que es profesor de música y le dejan entrar. Muy cercano de


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los juniores, los anima, los acompaña en los paseos y aprovecha cualquier ocasión para enseñarles el catecismo. Pero como el Hermano no está inscrito en ningún sindicato, el director de la «Casa de Caridad» ya no puede dejarle entrar muchas veces. El Hermano se aloja en una pensión en Barcelona, con los Hermanos Alipio, Máximo y Jacinto Miguel. El 7 de septiembre, durante la cena, los cuatro Hermanos son detenidos, y el día siguiente, 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de María, fueron asesinados. 4-Hermano Alipio José (Maximiano Drionda Leboz) Maximiano nace en Uzstárroz, Navarra, el día 8 de junio de 1916. A los 14 años entra en la casa de formación de Villafranca de Navarra. Sus compañeros de noviciado y de escolasticado atestiguan que era ―obediente, servicial, trabajador, siempre dispuesto a sacrificarse. » Para evitar los peligros que conlleva el servicio militar solicita poder ir a las misiones y se lo conceden. El día 15 de julio, sale de Les Avellanes para dirigirse a Vich y esperar allí el embarque para Argentina. En realidad, le va a tocar la misma suerte que la de la comunidad del juniorado. Consciente de la posibilidad del martirio, suplica a la Buena Madre: ―Si tengo que morir, Madre mía, que sea el día de vuestra fiesta‖. Pensaba en el día 15 de agosto. De hecho la fecha será el 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de la Virgen María, aniversario de su toma de hábito y de su primera profesión. 3-El martirio 1-De los Hermanos José Teófilo y Severino: el 1 de agosto de 1936 El 27 de julio de 1936, hacia las seis de la tarde, una docena de milicianos, enviados por el Comité de Barcelona, armados con pistolas y fusiles, se presentan para hacer la inspección de la casa de Vich y para adueñarse de ella. Deciden trasladar a la ―Casa de Caridad‖ a los 15 juniores que no pudieron ir con sus padres, mientras que los Hermanos podrán quedarse a dormir en la comunidad hasta el 29 de julio. El día 30, los milicianos acompañan al Hermano Administrador al banco, le obligan a sacar todo el dinero y se lo confiscan. Luego, entregan a cada Hermano cien pesetas y un salvoconducto para Barcelona.


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Los Hermanos Cleto Luis, Dionisio David y los Siervos de Dios, Severino y José Teófilo, se alojan en la pensión San Antonio, pero van a comer al Hotel Español. Durante la cena del 31 de julio, unos milicianos entran en el hotel y detienen a los cuatro Hermanos. En el interrogatorio, se les acusa de ser «fascistas, como todos los frailes y curas... y de matar a gente por la noche.» Y a continuación se les amenaza con la muerte. El dia 1 de agosto de 1936, hacia las 4 de la madrugada, los sacan escoltados. Unos coches están esperando y los Hermanos comprenden que se les invita al paseíto, al último paseíto. Los llevan a las afueras de Barcelona, los Hermanos José Teófilo y Dionisio David en un coche y los Hermanos Severino y Cleto Luis en otro. El coche de estos dos últimos se detiene en un camino desierto; a la derecha hay unos árboles frutales, a izquierda una pendiente de terreno. Les ordenan bajar del coche y dicen al Hno. Cleto que camine hacia la pendiente. Al Hno. Severino se le ordena que grite: «Viva la F.A.I.», pero él grita: «Viva la Virgen del Pilar». Luego, « Di “Viva la República” y te dejamos marchar. » Él responde: «¡Viva Cristo Rey!» Rabiosos, los milicianos le hacen subir al coche: «Sube, que aquí te vamos a enseñar. » Mientras, llega el otro coche con los Hermanos José Teófilo y Dionisio David. El Hermano Severino pide que le dejen dar un abrazo a los Hermanos por última vez. Ante la negativa y pensando en que iban a disparar al Hno. Cleto Luis, grita : « !Viva Cristo Rey !» Uno de los milicianos, con uniforme de soldado, dijo a los demás: «Está emocionado, no sabe lo que dice. » Le suben al coche con los otros dos Hermanos. Llegados al arroyo Río Llóbregat, el coche se detiene de nuevo. Le dicen al Hno. Dionisio David que vaya corriendo hacia el arroyo. Mientras va corriendo, se oye una descarga. Los milicianos acaban de asesinar al joven Hno. José Teófilo. En su poder ya sólo queda el Hno. Severino. Siguen su camino hasta La Palma de Cervelló. Como el Hno. Severino se niega a gritar eslóganes revolucionarios, le mandan bajar del coche y lo acribillan a balazos. Muere gritando: «¡Viva Cristo Rey, Viva la Virgen del Pilar!». Aquellos milicianos que no habían disparado se acercan del cuerpo y descargan ellos también sus fusiles. Para rematar, lo rocían con gasolina, prenden fuego y lo abandonan en la cuneta.


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2-De los Hermanos Justo Pastor y Alipio José: el 8 de septiembre de 1936 Estos dos Hermanos se quedaron juntos para cuidar a los juniores de Vich que no habían podido ir con sus padres y que habían sido alojados en la «Casa de Caridad. » Como les era imposible desempeñar este apostolado, el Hno. Provincial los llamó a Barcelona. Se alojan en una taverna con los Hermanos Jacinto Miguel y Maximino, ambos de avanzada edad. Los cuatro Hermanos son detenidos por la tarde del día 7 de septiembre y fusilados el día siguiente. Esta manera de obrar corresponde perfectamente al ritual expeditivo de la F.A.I. en los casos de ejecuciones de sacerdotes y religiosos. Sus cuerpos son identificados en la Clínica por el Hno. Gérard que estaba internado allí y por los Hermanos Eraclio Maurin, suizo, Ismier, francés, y por el siervo de Dios el Hno. Raimundo (Egmidio Paniagua) que será asesinado más tarde. Todos estos Hermanos estaban preparados para el martirio. Antes de separarse, en Vich, el Hno. Jerónimo Emiliano, director, los animó diciéndoles: «Hasta pronto, si Dios quiere, y si no, adiós hasta el cielo, hasta la vida eterna, en la gloria,... Seguro que no volveremos a vernos; sigamos unidos por la oración. » Recordando la noche del interrogatorio, el Hno. Cleto Luis escribe: «En medio de todo esto, nos manteníamos serenos, pues cinco días antes, en la fiesta de Santiago, nos habíamos confesado y habíamos comulgado como si fuese la última vez. » El Hermano Severino nos da a conocer sus sentimientos profundos cuando escribe a su padre y a sus hermanos: «No os preocupéis por nosotros. Sabemos perfectamente lo que buscamos y lo que eso cuesta. Vendrán días malos, a lo mejor malísimos, y a lo mejor sin tardar, pero nosotros, como Jesucristo, decimos: Hemos vencido al mundo. » Durante el interrogatorio, los milicianos dicen al joven Hermano José Teófilo: «Escucha, tú eres joven todavía, nos dices la verdad y te dejamos la vida; La vida es tan hermosa. Volverás a estar con tu familia y lo celebraréis con una gran fiesta. » Pero él no escuchaba esa promesa aduladora. El Hermano Cleto Luis escribe: «Durante los tres días en que estábamos cerrados en nuestra casa como en una cárcel, (los días 27, 28 y 29 de julio)... bajo la vigilancia continua de los milicianos,... el Hno. Justo Pastor daba vueltas por el claustro rezando el rosario o cumpliendo con los otros ejercicios de la Regla. »


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Estos Hermanos subieron juntos hacia la cima del martirio y recibieron la gracia que pone al SeĂąor JesĂşs por encima de todo y transforma la muerte en cumbre de amor y de jĂşbilo.


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HERMANO JOSÉ DE ARIMATEA90 Los Hermanos Maristas habían fundado una escuela en Ribadesella, Asturias, en 1930. Esta escuela tenía tres clases primarias y tres del Primer Ciclo de Secundaria. La comunidad estaba integrada por cinco Hermanos. El Hno. José de Arimatea era el director. El trabajo que se hacía en la escuela, desde el punto de vista intelectual y moral era excelente y tenía la simpatía y el apoyo del párroco y del pueblo, no así del alcalde quien había inscrito al Hno. José de Arimatea entre los ―elementos peligrosos‖. 1-Reseña biográfica El Hno. José de Arimatea (Restituto Santiago Allende) nació cerca de Santander, el 10 de junio de 1902. Toda su formación marista, desde el juniorado hasta el escolasticado, se desarrollará en Anzuola, en el País Vasco. Tiene un carácter primario y a veces da la impresión de ser huraño y pendenciero, lo cual no facilita las relaciones sociales. Aprovecha el tiempo del Segundo Noviciado, en 1930, en Grugliasco, para dominar su natural fogoso; y a su regreso, los Hermanos descubren que se ha vuelto más pacífico y más sociable. Sin embargo, a veces su naturaleza le puede y los Hermanos de su comunidad lo encuentran arisco, y con reacciones rápidas. Así, por ejemplo, durante la revolución de Asturias, en octubre de 1934 (mes en que fue asesinado el Hno. Bernardo), un policía entrega a los Hermanos una pistola para defenderse en caso de necesidad. Un día, los Hermanos salen de paseo y llevan consigo la pistola cargada. Pasan delante de una taberna donde había una docena de individuos; uno de ellos salta con tono provocativo: «Esta noche, vais a ver cómo corre la sangre» El director le responde: « Y las balas, ahora mismo, si quieres» Esta reacción, alejada del espíritu de las bienaventuranzas, nos muestra sin embargo su determinación y su valentía. El Hno. José de Arimatea no puede quedarse mudo ante las injusticias del alcalde, por ejemplo, o antes las inmoralidades que se cometen. 90 Informatio del grupo del H.Crisanto, pp. 221-233.


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Este hombre de carácter algo violento, prepara sin embargo a los niños a la Primera Comunión y les infunde el amor al Señor; dirige la schola cantorum para hacer más hermosas y más solemnes las celebraciones litúrgicas de la parroquia. Está siempre dispuesto a admitir gratuitamente a los niños pobres en su escuela. Se muestra paternal y justo con los obreros que trabajan en la escuela, y nunca despide con las manos vacías al pobre que llama a la puerta. Cuando el joven farmaceútico del pueblo, poco religioso, contrae la tuberculosis, el Hermano va a cuidarlo noche y día con tanta atención que el enfermo se acerca a la Iglesia y muere reconciliado con Dios. Este gesto hace merecedor al Hermano director de la estima de la población, pero no la del alcalde al que echa en cara sus injusticias, ni la del maestro de la escuela pública que no desea sino que se cierre la escuela de los Hermanos. El 25 de julio, el pueblo de Ribadesella cae en manos de los marxistas. Hacia la una de la madrugada, un grupo de milicianos irrumpe en la escuela, con orden de detener al director. Sólo le buscan a él y sólo le detienen a él. No molestan a los demás hermanos, les permiten quedarse en casa, e incluso piden al Hno. Demetrio Ortigosa Oraá, subdirector, que substituya al director. El tiempo pasado en la cárcel será largo, penoso y concluirá con la muerte el día 4 de septiembre de 1936. 2-Caminando hacia el martirio Los primeros signos de ensañamiento contra los Hermanos datan del 16 de marzo de 1936. Tres Hermanos que volvían de la iglesia parroquial, ya de noche, son apedreados. Esa misma noche, la comunidad se despierta con violentos golpes en las puertas. La policía local requiere al director, le presenta una orden de detención y procede a inspeccionar la escuela. A los Hermanos se les acusa de organizar un complot para asesinar al alcalde, de esconder armas, de fabricar gases tóxicos y explosivos. No encuentran nada de eso, pero se llevan al director que comparece ante el alcalde. El Hno. José de Arimatea, con su temperamento fogoso, no deja de reprochar al señor alcalde su credulidad.


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Después del 22 de julio, Asturias cae en manos de los marxistas. Por la tarde del día 25 de julio, fiesta de Santiago, detienen al párroco y lo llevan al ayuntamiento bajo la burla de la gente. Es el comienzo de la persecución. Arrestan al Hno. José de Arimatea a la una de la madrugada siguiente y lo mantienen recluido en el sótano de la casa del pueblo. Como este local es un reducto de poca cabida, todos los prisioneros serán encerrados en la iglesia transformada en cárcel. Hasta el 15 de agosto, para todos, pero especialmente para los sacerdotes y religiosos, la vida es un verdadero calvario de humillaciones y de sufrimientos físicos. Los guardianes se comportan como verdugos y los dirigentes ejecutan y aplican condenas sumarias de increíble crueldad. Por ejemplo, al comandante de artillería, Luis Berenguer, lo atan a un árbol y lo queman vivo. Cuando el barco de mercancías Mistral llega a puerto, los prisioneros deben realizar, bajo las burlas y los insultos de los milicianos, las tareas de carga y descarga, y eso que están apenas alimentados. El sacerdote es la víctima preferida de las risotadas y de los insultos. El 14 de julio, los milicianos separan a trece detenidos, entre los cuales está el párroco de Ribadesella y otros tres sacerdotes de los alrededores. Los llevan al cementerio y los acribillan a balazos. El día siguiente, una camioneta lleva al cementerio al Hno. José Arimatea y a otros dos. La elección del grupo ha sido deliberada: el Hermano deberá enterrar a su amigo cura, el segundo enterrará a su hermano y el tercero a su cuñado. El ver los cuerpos cosidos a balazos causa una profunda amargura en el corazón del Hermano; es una herida profunda, pues el Hermano y el sacerdote colaboraban en todo el trabajo de la parroquia. El 4 de septiembre, suben al Hermano a un camión lleno de otros condenados a muerte. Llegados a la boca de un pozo minero, les atan las manos con alambres y los arrojan vivos al fondo del pozo. Ahí quedan abandonados y mueren de hambre. Los labradores cercanos a ese lugar oyen por las noches gritos espantosos que no les dejan dormir.


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Cuando, en octubre de 1937, el ejército de Franco se apodera de Asturias, la Cruz Roja procede a las exhumaciones. Los restos del Hermano son reconocidos por la sotana, las iniciales de la camisa y el escapulario. El 3 de junio de 2000, los restos mortales del Hno. José de Arimatea son inhumados en la iglesia parroquial de Ribadesella. La señora María Cuevas Vitoreo, cocinera de la comunidad, iba frecuentemente a ver al Hermano a la cárcel. Nos ha dejado este testimonio: «Yo iba a visitarlo todos los días, y le llevaba ropa y comida. Nunca le oí quejarse de la Providencia, y como yo le animaba y le decía: “Ya verá como sale de aquí”, él me respondía: “No, no va a ser así”, me van a matar porque soy religioso, pero lo acepto porque es Dios quien me ha elegido. »...En la cárcel, le vi rezar muchas veces. Tenía el rosario, el escapulario y el crucifijo de su profesión. Pocos días antes de morir me entregó el crucifijo para que no lo profanasen. »


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HERMANO AURELIANO (PEDRO ORTIGOSA ORAA)91 El Colegio «Nuestra Señora del Carmen », en la ciudad de Badajoz, había sido fundado recientemente, en 1930. La comunidad marista en 1936 tenía 12 Hermanos y el Hermano Aureliano formaba parte de esa comunidad, pero daba clases en el seminario diocesano. 1-Vida y martirio El Hermano Aureliano nació el 5 de febrero de 1894, en Torralba del Río, un pueblo de Navarra. A partir de los 16 años, comienza su formación marista en Anzuola. Tenía un temperamento enérgico, decidido, alegre y optimista por naturaleza. En la tarea apostólica, se había fijado como ideal el «conducir a los niños y educarlos de tal modo que pudiesen hacer la experiencia de Dios y de la Virgen María. » En cuanto a él, el secreto de su vida espiritual era permanecer «en presencia de la Buena Madre e ir a Jesús por medio de ella. » Como se le daba bien la cocina, a menudo en los días de fiesta, sorprendía a la comunidad con alguna preparación culinaria especial. Además de las clases que daba en el Seminario, visitaba el barrio más pobre de la ciudad y había iniciado una escuelilla para las familias menos favorecidas. Cuando los rojos tomaron la ciudad de Badajoz, el 18 de julio de 1936, confiscaron todas las iglesias, todos los conventos y llevaron a la cárcel a 300 personas. Por medida de prudencia, el Hermano Estanislao José, superior de la comunidad, invitó a los Hermanos a que se distribuyesen en las familias de los alumnos. El 2 de agosto, los comunistas autorizaron una misa en un convento de monjas. A la salida, detuvieron a los religiosos, de los cuales tres Hermanos Maristas, que fueron encarcelados.

91 Informatio del grupo del H. Crisanto, pp. 234-246.


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El 14 de agosto, las tropas nacionalistas liberan la ciudad, devuelven la libertad a todos los prisioneros y la comunidad se reconstituye, pero falta el Hermano Aureliano. Con un grupo de amigos, había intentado huir hacia Portugal. Estos amigos llevaban armas para pasar la frontera con mayor seguridad. Al constatar este hecho, el Hermano Aureliano prefirió volver con la familia de los Pesini, en Badajoz, que lo había cobijado anteriormente. Lo ocultaron en una pequeña vivienda que tenían fuera de la ciudad. Pero la cocinera de la familia desveló el escondite y los milicianos fueron a detener al Hermano. Al verlo por el camino, uno de ellos dijo: «¡Es un cura!» Todos se abalanzaron sobre él golpeándolo con la culata de los fusiles, dándole puñetazos y patadas; y cayó varias veces al suelo. Sacó un crucifijo y se puso a darle besos. Esto tornó a los milicianos más enfurecidos y volvieron a golpearlo tan violentamente que hasta le hicieron saltar un ojo de la cara. Algunas milicianas gritaban: « ¡Desnudarlo!». Entre golpes y empujones, lo llevan a una de las arcadas del puente. Querían fusilarlo de pie, pero él siempre se ponía de rodillas. Lo forzaban a mantenerse de pie, y él se ponía otra vez de rodillas. Durante ese tiempo, los milicianos y las milicianas no paraban de blasfemar. Varias veces invitaron al Hermano a que repitiese las blasfemias que proferían, pero él o se callaba o les respondía: «Eso, yo nunca lo diré». Le preguntaron: « ¿Dónde quieres que te matemos?» «Donde queráis, les dijo. Lo fusilaron de rodillas, mientras abrazaba el crucifijo y gritaba: «Viva Cristo Rey». Extrañado por la rapidez de la ejecución, el jefe preguntó: « ¿Ya le habéis mandado a tomar un café? » «¡Sí, ya está!», respondió el que le disparó. « ¡Bien, pues ahora vuelves y le pegas otro tiro de mi parte! » Y así lo hizo. 2-Sufrir por Jesús, he ahí el verdadero gozo. Una de sus resoluciones revela perfectamente quién era el Hno. Aureliano:


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«A partir de hoy, la meta de toda mi vida será ésta: ser el Cirineo y llevar con santa paciencia la cruz del trabajo que mi Esposo y Señor Jesucristo tenga a bien darme. Ésta es la resolución que tomo, Dios mío. Conoces mi extrema debilidad; no me abandones un solo instante para que no caiga y para que mi enemigo no se ría de mí ni se ría de Ti. » Santísima Virgen María, pon el sello de tu misericordia y de tu bondad en esta resolución para que pueda cumplirla y que nunca te abandone hasta que estemos juntos en el cielo por toda la bienaventurada eternidad. A cambio, te prometo no olvidarte nunca, actuando de tal manera que los demás obren como yo. ¡Sufrir por Jesús y con Jesús, he aquí el verdadero gozo; un día sin Jesús he ahí el verdadero sufrimiento! » 3-Confían en él y le rezan Monseñor Esteban Esquiroz Pascual padecía úlcera de estómago que sólo le permitía alimentarse con unas pocas cucharadas de leche y agua. Llegado a este extremo, el médico preveía su muerte: «Cuando Modesta Ortigosa, hermana del Hermano Aureliano supo de la gravedad de su estado, me envió como reliquia, un trocito de tela del Siervo de Dios. Me lo aplicaron sin que me diese cuenta. Era entre las tres y las cuatro del día 3 de agosto de 1942 y me administraron el sacramento de los enfermos. Inmediatamente después perdí conocimiento. Después de veinte minutos, pedí un vaso de leche. Pasmados, mi mujer, mi madre y mis familiares se oponían; pero yo insistía que me encontraba mejor. Veinte minutos más tarde, pedí de nuevo otro vaso de leche. Todos quedaron sorprendidos, incluso el sacerdote que me había administrado el sacramento de los enfermos y el médico también cuando se lo dijeron. Éste me dijo: « ¡Seguro que has tomado la leche con mucha agua!» « ¡No, sólo fue leche! » Y quedó todavía más sorprendido. Desde entonces, me encuentro bien y sigo bien. » «…Quiero declarar lo siguiente: que habiendo padecido embolia pulmonar, el doctor Alexandro Encinas de la Rosa me desahució. Entonces, pedí a mis familiares que pusieran debajo de la almohada de mi cama un poquito de tierra del lugar donde cayó el siervo de Dios. (Yo la tenía guardada de antemano). Mi curación fue tan rápida y tan completa que los médicos quedaron sorprendidos. Y dura hasta el día de hoy; y puedo dedicarme a los negocios de mi profesión.


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EL HERMANO GUZMÁN Y LOS HERMANOS DE SU COMUNIDAD DE MÁLAGA92

Hno. Guzmán

«Tras el martirio del Hermano Bernardo, oí decir al Hno. Guzmán: «Es con una muerte como la suya como Dios recompensa a sus elegidos, a los justos, a sus amigos. Me da una santa envidia. A la paja, como yo, Dios no la quiere, nos deja aquí en la tierra para ver si hacemos penitencia por nuestros pecados. » En plena persecución, en Málaga, rezaba el rosario en los tranvías. En la ciudad de Málaga, los Hermanos dirigían el Colegio « Nuestra Señora de la Victoria. » Durante el curso 1935-1936, el director era el Hno. Guzmán (51 años), y ocho Hermanos colaboraban con él: Teógenes (50 años), Fernando María (41 años), Roque (51 años), Luciano (44 años), Pedro Jerónimo (31 años), todos ellos compañeros de martirio, y los Hermanos Dalmiro, Isaías y Paulino León que estarán en la cárcel con él sin acompañarlo hasta la muerte. Es, pues, un grupo de Hermanos de edad madura que camina hacia el martirio. El Hermano Guzmán formaba parte de aquel grupo de Hermanos que fundaron el Colegio en 1924. En 1931 es vicedirector, cuando el 11 de mayo estalla el primer levantamiento marxista y cuando el palacio episcopal y la escuela de los Hermanos contigua al palacio son pasto de las llamas. A partir de 1933 es director del Colegio y superior de la comunidad. Estas líneas son el bosquejo de la figura del Hno. Guzmán, pero los demás Hermanos: Teógenes, Fernando María, Roque, Luciano y Pedro Jerónimo se enmarcan en la personalidad del que era su director.

92 Informatio del grupo del H. Crisanto, pp. 247-275.


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1-El Hermano Guzmán (Perfecto Becerril Merino) El Hermano Guzmán nace en Grijalba (Burgos), el 19 de abril de 1885 y en el bautismo recibe el nombre de Perfecto. A los trece años, emprende el camino de la vida marista en el juniorado de Burgos, luego en San Andrés de Palomar (Barcelona). Emite los primeros votos en 1901 y cinco años después hace la profesión perpetua. Sus Hermanos lo recuerdan como a una persona que vivía profundamente la presencia de Dios según la máxima de santa Teresa: «Una hora más y una hora menos; una hora más pasada en este mundo y una hora menos de espera antes de ver a Nuestro Señor. » Le gustaba llamar a la Virgen María «la Mamá del cielo» para expresar una relación más cariñosa y confiada, y deseaba que nadie fuese huérfano de esta tierna madre. Se mostraba siempre atento para con los pobres: los alumnos que pasaban momentos difíciles continuaban sus estudios sin pagar. En esas circunstancias decía: « Nosotros somos pobres, pero tenemos de todo, mientras que esa pobre gente no tiene nada que llevarse a la boca hoy y padecen mil sufrimientos por procurar algo para sus hijos. » Por su intermediario, muchos obreros consiguieron un trabajo estable evitando permanecer en la condición de jornaleros a menudo víctimas de los patronos. El día del primer aniversario de su martirio, el periódico Sur de Málaga reconoció oficialmente sus méritos en el campo social: «El Hermano Guzmán, amigo de los obreros de Málaga, supo por su bondad ganarse la simpatía de todos pues trataba a todos con cordialidad y afabilidad; fue asesinado el 24 de septiembre de 1936. » Gustoso, visitaba a los enfermos en los hospitales civiles y militares y les proporcionaba un confesor si manifestaban el deseo de confesarse. Cuando la escuela y el palacio episcopal fueron pasto de las llamas, el 11 de mayo de 1931, durante la primera revuelta marxista, el Hno. Guzmán pasó de habitación en habitación para asegurarse de que ningún Hermano estaba en situación de peligro. El obispo y algunos miembros de su familia habían permanecido en el palacio en llamas; cuando se enteró, acudió en su ayuda y los salvó, haciéndolos pasar por un subterráneo de la escuela. Era vicedirector por aquel entonces. No se quedó llorando tras el incendio de la escuela, sino que de inmediato puso manos a la obra para abrir de nuevo las clases en casas


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particulares, para que los alumnos pudieran terminar normalmente el curso escolar. 2-Camino del martirio Málaga había sido desde siempre un foco de subversión: bastión de la izquierda y de la revolución. Después del levantamiento de Franco, los rojos se apoderaron de la ciudad el 19 de julio de 1936. Ocuparon la catedral, pegaron fuego a 400 edificios, y detuvieron a los adversarios políticos y a los eclesiásticos. Al regresar de misa, y al ver a gente armada acampando delante de la escuela, los Hermanos decidieron dispersarse. El Hno. Guzmán tuvo para con ellos palabras de ánimo y les entregó dinero para las necesidades más inmediatas. El 20 de julio la escuela fue asolada y devastada, pero no ocupada; así que los Hermanos podían pasar la noche en la escuela. El 22 de julio, el Hermano Guzmán reunió en la escuela a toda la comunidad, aconsejó a los Hermanos ponerse al abrigo y les distribuyó el dinero que quedaba. Varias veces fue detenido el Hno. Guzmán, pero cada vez fue liberado de las garras de los marxistas por el secretario del Gobernador Civil que era amigo suyo. El día 22 de agosto de 1936 fue cuando la vida de los Hermanos corrió peligro. Ese día, la aviación de Franco había bombardeado un barrio popular. Los revolucionarios estaban tan excitados que sólo soñaban con matar a todos los eclesiásticos. Durante los días siguientes, todos los Hermanos fueron encarcelados, excepto el Hno. Isaías María. 1-Los primeros detenidos fueron los tres Hermanos que permanecían en la escuela, es decir los Hermanos Fernando María, Dalmiro y Paulino León. Era poco después de medianoche. Los milicianos dijeron a los Hermanos que no se vistiesen demasiado elegantemente pues les esperaba el paseíto (el pequeño paseo antes del fusilamiento). De camino, los Hermanos oyeron a los milicianos hablar del lugar y del momento de la ejecucuón. Pero en la comisaría, decidieron meterlos en la cárcel. Allí permanecieron más de un mes, hasta el día 24 de


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septiembre. Ese día, el jefe de la F.A.I. se presentó, puso a los prisioneros en fila y les dijo: -Os van a poner en libertad, pero al primero que vuelva a caer se le invitará al paseíto. Yo me puse delante de la fila, el Hermano Fernando María hacia el medio y Paulino León al fondo. Cuando el jefe de la F.A.I. se encontraba delante de mí preguntó: -Tú, ¿por qué estás aquí? -No tengo los documentos. -¡Fuera! Recoge tu cartilla y márchate. Así, pasé la primera, la segunda y la tercera puerta. Seguía el Hermano Fernando María. Pero uno de la F.A.I. lo reconoció y gritó a la chusma: « Ese es un marista » Se echaron sobre él, un miliciano le torció el brazo y le pegó dos tiros dejándolo medio muerto. Los demás lo remataron. 2-El 24 de agosto descubren al Hno. Guzmán en el Hotel Imperio donde se alojaba. El sacerdote Don Luis Vera Ordás lo vio cuando entraba en la cárcel: «...notamos que estaba extremadamente pálido... Cuando le preguntamos la causa nos dijo que lo habían sacado fuera para matarlo, pero que en el lugar de la ejecución, los verdugos le dijeron sencillamente: « media vuelta» y que lo llevaron a la cárcel. » El Padre Francisco García Alonso, S.J. atestigua: Cuando salí de la cárcel, el 22 de septiembre, lo dejé en la enfermería con una fiebre muy alta. Por la mañana escuché su confesión, él de rodillas, yo de pie, en medio de la sala. » El Hno. Guzmán será ejecutado 48 horas después. En efecto, el 24 de septiembre la aviación nacionalista bombardeó de nuevo la ciudad de Málaga. En represalias, se fusiló a mucha gente en la cárcel, especialmente todos aquellos que estaban en la enfermería. Eran tan numerosos que en el lugar de la ejecución tenían que ponerse en fila y esperar su turno. El Hermano fue asesinado con otros sacerdotes y enterrado en la fosa común del cercano cementerio. 3-El 27 de agosto, les llegó el turno a los Hermanos Pedro Jerónimo, Teógenes y Luciano. Cuando la patrulla se presentó en casa de doña Rosario Jurado Rivas, donde se alojaban los Hermanos, dijeron a la señora: -¡Venimos a arrestar a los tres curas que se esconden en su casa! -¿A quién buscáis? Preguntó el Hno. Pedro Jerónimo adelantándose.


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-¡A los curas! -¡Aquí no hay curas! -Nos han dicho que aquí hay curas,... y ¡tú eres uno de ellos! -Nosotros no somos curas, somos religiosos maristas. -¡Para nosotros, es lo mismo! Y los milicianos los llevan para el paseíto. La señora que los alojaba fue detenida igualmente. En comisaría tuvieron que firmar la pena de muerte. La señora fue liberada bajo amenaza, los Hermanos, en cambio, fueron llevados al cementerio cercano donde los fusilaron. 4-El Hermano Roque había sido acogido por la familia del cónsul de México que le dio alojamiento en la casa de su cuñado, fuera de la ciudad. Durante una inspección, uno de los milicianos, antiguo alumno, lo reconoció y le dijo: « ¡Ahora vas a pagar todos los castigos que me diste porque leía el periódico en clase! ». Comunicó a los otros que habían detenido a un ―pez gordo‖, a un Hermano Marista. Decretaron de inmediato sentencia de muerte y lo ejecutaron acto seguido al pie de un árbol. Era el día 18 de octubre de 1936. 3-Hubieran podido escapar Hombres de bien, ajenos a la política, son perseguidos, encarcelados, asesinados. No se trata de justicia o de lógica, sino de una justicia y de una lógica de corte marxista. Expresando su manera de ver, un testigo afirma: «En mi opinión, han sido martirizados porque eran personas conocidas como religiosos. Perseguidos y matados por ser religiosos. El Hermano Guzmán, sobre todo, que no podía tener enemigos, cuya bondad era conocida de todos...» Muchos obreros, en Málaga, estaban dolidos por esas muertes que consideraban como un error. El Padre Vera Ordás relata cómo fue juzgado: «Me hicieron un proceso sumario, y cuando me preguntaron por qué me habían detenido, dije sencillamente, adivinando que podía ser mártir: -«Porque soy sacerdote» -¿Y eso te parece poco?, replicaron los del tribunal. En efecto, los religiosos y los sacerdotes eran llevados al tribunal sólo para notificarles la sentencia de muerte o de cárcel. No había posibilidad de defensa. Los milicianos tenían el derecho de matar a los


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sacerdotes y religiosos que encontraban durante las inspecciones que realizaban. Estaban seguros, sin embargo, de que los Hermanos no eran elementos peligrosos del punto de vista político; era a su fe a la que atacaban. Bastaba con mostrar desinterés por la religión para ser liberado y evitar la muerte: « Un simple acto de apostasía, incluso puramente verbal, bastaba para salvar la propia vida... ¡Y esto lo sabían los Siervos de Dios! En la cárcel, el Hno. Guzmán ejercía un verdadero apostolado animando a los demás. El Rvdo. Padre Luis Vera Ordás, que estuvo a dos pasos de la muerte, escribe: «Debo añadir, en lo que se refiere al ambiente que reinaba en las cárceles rojas, que nunca hubo la más remota idea de apostasía. Tal era la gracia de Dios que anhelábamos la muerte y confiábamos en Nuestro Señor y nunca tuvimos la más remota idea de apostasiar. Rezábamos el rosario, hacíamos la meditación, vivíamos una vida espiritual tan intensa que esperábamos el martirio como una verdadera gracia de Dios.» Cuantos, a consecuencia de los caprichos de una justicia arbitraria, serán indultados, albergarán un sentimiento de santa envidia para con los que tuvieron la gracia de morir por el Señor. El Hermano Guzmán hubiera podido escapar. Tenía un amigo suyo en la persona del cónsul de Italia. Le propusieron que se pusiese en contacto con él, pero el Hermano les respondió: « El capitán del barco ha de ser el último en salvarse. Mientras haya uno sólo en peligro, yo quedaré de timonel. » En la cárcel, le dice al Padre Francisco García Alonso: «Hubiera podido huir, pero no he querido abandonar a los míos. En calidad de director, siempre he pensado que yo debía seguir la misma suerte que los demás, y no salir de Málaga sin ellos. » Estos Hermanos mártires fueron exhumados e identificados el 1 de diciembre de 1941. Ahora, descansan en la cripta de la catedral de Málaga junto a numerosos sacerdotes y seglares que sacrificaron su vida por Cristo. Estos son nuestros Hermanos, miembros de nuestra Familia Marista del cielo, nuestro orgullo, y sobre todo nuestros intercesores, en nuestra vida de testigos, educadores y personas para quienes el Señor es el centro de nuestras vidas.


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NUESTROS MÁRTIRES DE MADRID93 1-Presencia marista en la capital En Madrid, los Hermanos Maristas dirigían cuatro escuelas, dos de la Provincia de España y dos de la Provincia de León. Las cuatro van a tener sus mártires. 1-El «Colegio externato Chamberí », escuela primaria y secundaria con 693 alumnos, tenía una comunidad con 15 Hermanos, ocho de los cuales residían fuera del colegio, en un apartamento, en la Calle Modesto Lafuente. En esta comunidad Dios escogió tres mártires: Hno. Benigno José, (30 años, asesinado el 11 de agosto de 1936) Hno. Adrián (40 años, asesinado el 11 de agosto de 1936) Hno. Euquerio (22 años, asesinado el 4 de enero de 1937). 2-El «Colegio Los Madrazo» se fundó en 1902. Tenía el mismo número de alumnos que el colegio anterior y una comunidad de 23 Hermanos. Cinco de entre ellos van a conseguir la palma del martirio. Aquí, sólo presentaremos a los siguientes: Hno. Gaspar, (38 años, asesinado el 22 de julio de 1936), Hno. Camerino (30 años, asesinado el 22 de julio de 1936), Hno. Luis Alfonso (25 años, asesinado el 26 de agosto de 1936). 3-El «Colegio San José» era por aquel entonces el más próspero; la comunidad tenía 31 Hermanos, españoles la mayoría y alguno que otro francés. 4-La «Residencia de Estudiantes Cardenal Cisneros» acogía a Hermanos y antiguos alumnos universitarios. Cuando estalló la revolución, la comunidad del Colegio San José» se replegó hacia esta residencia por ser más segura. Seis Hermanos serán asesinados por causa de su fe: Hno. León Argimiro (23 años, asesinado el 20 de julio de 1936), Hno. Luis Daniel (26 años, asesinado el 16 de octubre de 1936), Hno. Ángel Hipólito (33 años, asesinado el 12 de diciembre de 1936), Hno. Julián Marcelino (22 años, asesinado el 3 de diciembre de 1936), Hno. Domingo Ciriaco (25 años, asesinado el 20 de abril de 1937), 93 Informatio del grupo del H. Crisanto, pp. 275-322.


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Hno. Jorge Carmelo (20 años, asesinado el 21 de agosto de 1937). Es un grupo de mártires relativamente jóvenes: 40 años el de más edad y 20 el más joven. 2-La persecución en Madrid Sede del Gobierno y centro de comunicaciones, Madrid es la primera en darse cuenta de la gravedad de la sublevación nacional. El 18 de julio de 1936, en oposición con la voluntad del Gobierno que quiere mantener la legalidad, los seguidores de la Izquierda empiezan una agresión sistemática contra todo aquello que representa orden o religión. El Gobierno central pierde el control de la situación y deja gran libertad a los revolucionarios que se dedican a robar, incendiar y eliminar físicamente a personas. Más de 50 edificios fueron saqueados o incendiados. Por doquier se van estableciendo las ―checas”94 del Frente Popular. De ahí salen los grupos de milicianos encargados de detener a los enemigos de la revolución, sacerdotes y religiosos, con la facultad de asesinarlos sin previo juicio ni sentencia. Ninguna comunidad se salva de su rabioso ensañamiento. Numerosos testimonios concuerdan en decir que los Hermanos fueron de inmediato objeto de odio, expulsados de sus casas, acosados, encarcelados y declarados reos de muerte por el único motivo de ser religiosos: « Por el modo como me juzgaron a mí, puedo atestiguar que mis Hermanos fueron martirizados por ser religiosos. (Todos los frailes eran considerados enemigos). Comparecí ante el Tribunal Popular y me preguntaron qué había hecho yo el día de las elecciones. Extrañado por la pregunta, les relaté lo que hice ese día y cuando se me escapó de la boca que había estado en misa, el juez dijo: «No necesito otras pruebas; por haber estado en misa, tendrás un año de cárcel.» Ya había estado diez meses en la cárcel y tuve que cumplir esta condena por haber ido a misa”. La señora Josefa Aparicio Hierro recuerda lo que la radio comunista decía sarcásticamente: «Vamos a hacer limpieza en la Iglesia de Nuestra Señora de las escobas», refiriéndose a la Virgen de la Medalla Milagrosa y a los rayos que salen de sus manos. 94 Una checa era al mismo tiempo un cuartel y una prisión.


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Describiendo el caso de los Hermanos del Colegio Los Madrazo, el portero dice: «Los Hermanos, no sólo sufrieron el martirio, sino que antes sufrieron toda clase de humillaciones y de insultos. La chusma llegaba al Colegio y gritaba: «Muerte a los curas»... Los milicianos entraron en el colegio, y yo fui testigo de la rapiña, especialmente los objetos de culto, rompían los crucifijos a hachazos; lo mismo con los libros de oración, los rompían y los tiraban por el suelo». Con los religiosos y sacerdotes, los rojos se ensañaban de tal manera que sólo cabía compararlos a animales salvajes. El testimonio más repetido que se lee al recorrer los documentos de las diferentes ―positios‖ sobre los mártires de España es el siguiente: «la muerte de estos Siervos de Dios se debe al hecho de que eran religiosos, y al odio contra la religión y contra la fe en Cristo... No hubo ningún motivo político, ninguna reivindicación de justicia social.» Ante este clima de violencia algunos Hermanos abandonaron la vida religiosa. Los padres, por prudencia, en esa situación de persecución, aconsejaban a sus hijos, que volviesen a la familia o que se inscribiesen en un sindicato o en un partido de izquierda. Los Hermanos que sufrieron el martirio quisieron jugar limpio, sin admitir medias tintas. Su martirio significa fidelidad al Señor. Es la opinión del señor Fernando Casals Cámara, antiguo alumno: « Para alcanzar el martirio, tuvieron virtudes extraordinarias. Reconozco que hubo bastantes Hermanos que a la primera ocasión abandonaron la vida religiosa y se secularizaron. Pero éstos se mantuvieron firmes hasta el último momento en su estado religioso, y por eso alcanzaron el martirio. » Expulsados de los Colegios, tratan de encontrar familias amigas y seguras donde alojarse. Estos Hermanos experimentarán la dispersión, la soledad, las privaciones, la inseguridad y serán perseguidos constantemente. Algunos serán eliminados sin dejar rastro. Esa era la estrategia que seguían los rojos: no dejar huellas. Lo cierto es que esos Hermanos siempre desaparecieron después de caer en sus manos. 3-Cuando el martirio llama a la puerta 1-Los Hermanos Benigno José, Adrián y Euquerio


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Estos tres Hermanos del Colegio Externado Chamberí abandonaron el colegio después del 23 de julio de 193695 y encontraron alojamiento en la residencia de la Calle Modesto Lafuente. El 11 de agosto una patrulla de milicianos se presenta para recabar información sobre los curas que allí se alojan. El portero les asegura que en la pensión no hay ni curas ni frailes, sino sólo profesores. Se disponen a marcharse cuando un vecino les hace señas de que en el piso «hay curas». Los milicianos suben y sorprenden a los Hermanos Benigno José y Adriano que están preparando la comida. Los atan con servilletas y los empujan escaleras abajo insultándolos: «Muerdan las servilletas ahora. » Los llevan a la Checa de Bellas Artes. Era entre mediodía y las dos. A las 3 los llevan a otro sitio. Nadie supo jamás cuál fue su destino final. El Hermano Euquerio encontró alojamiento en el Hotel Altorga. Por la mañana del día 30 de agosto, algunos policías llaman al director del hotel para verificar una lista de nombres que habían encontrado. Por la tarde, el director del hotel y los Hermanos Maristas fueron arrestados. Los Hermanos eran Euquerio y su hermano carnal que nos relata los hechos: «Nos llevaron a la Dirección general de Seguridad y de allí a la cárcel General Porlier. Allí empezó para nosotros una vida de privaciones. De milagro, escapamos a varias redadas y salvamos la vida... Alrededor de Navidad de 1936, mi hermano cayó gravemente enfermo por causa de las privaciones. Un médico, que también estaba detenido, le diagnosticó una grave enfermedad, pero no se podía hacer nada. Por miedo a contagio, al médico y a mí, para cuidar a mi hermano, nos trasladaron a un sótano húmedo. Sin comida, sin medicamentos, sin ropa, mi hermano deliraba, y deliró hasta alrededor de las nueve, perdió conocimiento y murió sin recibir atención médica alguna.» Era el día 4 de enero de 1937. 2-Los Hermanos Gaspar Pablo, Camerino y Luis Alfonso El calvario de la comunidad del Colegio Los Madrazo comienza el 20 de julio de 1936. Los Hermanos obligados a abandonar la escuela, buscan varias pensiones. Los Hermanos Gaspar y Camerino se alojan en la pensión de la «Posada San Blas». El 22 de julio de 1936, hacia las 11 de la noche, una patrulla de milicianos irrumpe en la pensión. El portero que los recibe, nos informa sobre el desarrollo de los hechos: «Me preguntaron sobre algunos sacerdotes que estarían alojados en la pensión. Consulté el registro de inscripciones y les dije insistentemente que ningún sacerdote estaba 95 Es el día de la rendición del cuartel: El cuartel de la Montaña.


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inscrito. Uno de los milicianos me replicó que estaba seguro de que había sacerdotes pero que estaban inscritos como profesores. Sin más explicación, suben al piso y empiezan a abrir las puertas de las habitaciones. Abren la puerta de la habitación donde estaban los Hermanos Gaspar y Camerino. Les preguntan si son religiosos. Lejos de negarlo, lo reconocen con toda naturalidad. Los milicianos les hacen señas para que les sigan. «Les seguimos» responden con sencillez y sin protestar los Hermanos. Su semblante estaba sereno; todo se desarrolló sin violencia, sin miedo, sin histerismo, sin ninguna manifestación de pánico. Siguieron tranquilamente a los milicianos. Desde entonces, nos ha sido imposible tener noticias de ellos. » Nadie duda de su martirio, a pesar de que no sepamos ni dónde fueron asesinados ni dónde yacen sus cuerpos. El Hermano Luis Alfonso encontró un alojamiento en casa de doña Irene García que regentaba una pensión. El Hermano Celso era compañero de él; es éste último quien relata las circunstancias de la detención del Siervo de Dios: «Un día, a la hora de la cena, se presentó un desconocido que dijo textualmente: “ Ahora o nunca es cuando puedo hacer una buena acción: Márchense de aquí, que vienen a buscarles!» Y desapareció. El Hno. Luis Alfonso, un sacerdote y yo nos dispusimos inmediatamente a salir. La dueña de la pensión me dijo que saliese el primero a casa de una de sus hijas. Por ésta supe que arrestaron al Hno. Alfonso aquella misma noche. Era el 26 de agosto. Después ya no tuve ninguna noticia. » Muy rápidamente se difundió la noticia de que había sido martirizado. 3-Los Hermanos León Argimiro, Luis Daniel y Domingo Ciriaco del Colegio San José experimentan situaciones parecidas. Son detenidos por los milicianos y toda huella desaparece. En cuanto al Hermano Luis Daniel lo ponen en el mismo grupo que el diputado de la CEDA96, Salvador Madero Ortiz. A éste lo llevan a Villa Don Fadrique, su pueblo natal y lo fusilan. Al Hno. Luis Daniel lo asesinan en el camino. Al Hno. Domingo Ciriaco, denunciado como religioso marista por un antiguo alumno, lo llevan al Colegio San José, transformado en checa cuyo responsable es el padre de ese antiguo alumno. Se le vio entrar el

96 CEDA = Unión de los Partidos de la Derecha, contra la revolución y a favor de Franco.


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20 de abril de 1937 y de allí no salió. Pero en la checa encontraron señales evidentes de torturas infligidas a las víctimas. El Hno. Jorge Camilo es el más joven; tiene 21 años y está cumpliendo el servicio militar. Evita los lugares de batalla para no tener que matar a nadie. Lo identifican como religioso y lo fusilan en el patio del cuartel el 21 de agosto de 1937. El caso de los Hermanos Hipólito y Julián Marcelino es mucho más trágico: «Esto es lo que he oído, dicho por el sepulturero de Aravaca97, que fue detenido en la cárcel San Antón, en el Colegio de los Escolapios 98. « Llevaron a un grupo de mártires entre los que estaba el Hermano Ángel Hipólito al cementerio de Aravaca. A la entrada, los desnudaron por completo y tuvieron que depositar todas sus pertenencias en unos sacos preparados con este fin. Desde la entrada, los llevaron desnudos, de dos en dos, a una parte del cementerio que estaba en remodelación reciente, pero dentro del recinto del cementerio. Les obligaron a cavar su propia tumba; y una vez terminada esta triste labor, les segaron la vida con ráfagas de ametralladoras y cayeron en la fosa. » El sepulturero confesó que él mismo sólo se apoderó del oro de las dentaduras de los cadáveres arrancándolo con un pico que había servido para cavar las fosas. » El testimonio siguiente es valedero para todos los Hermanos mártires de Madrid: «En medio de esta situación hostil, los Hermanos Benigno y Adrián se mostraron resignados, pacientes, serenos y afables, disponibles a la voluntad de Dios. Quienes tuvieron la suerte de acercarse a ellos pudieron comprobar su humildad y su pobreza. Jamás la mínima queja acerca de los lugares donde fueron detenidos. » ... « Jamás hablaron de política, jamás emitieron un juicio sobre los terribles acontecimientos. En una palabra, su comportamiento demostraba una aceptación absoluta de los designios de Dios. » 4-Esos Hermanos que se parecen a nosotros No sería acertado, sin embargo, presentar a estos Hermanos como personas insensibles, ajenos a las situaciones horrorosas que viven. Tienen sus momentos de agotamiento, sus miedos, sufren al ver su inocencia conculcada por una justicia arbitraria y su corazón sangra cada vez que les dicen que mataron a uno de sus Hermanos. El 97 Cementerio donde se enterraba a muchos condenados. 98 Detenido al acabar la guerra civil.


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Hermano León Argimiro se desmaya al ver a un amigo99 suyo asesinado a su lado, y por eso lo golpean a patadas y le tratan de miedoso. Huyen cada vez que les es posible. Ninguno de ellos buscó temerariamente el martirio. De hecho, en la vida corriente, son Hermanos muy cercanos a nosotros. El Hermano Benigno José tiene un temperamento optimista y alegre. Sus Hermanos dicen que con él «la vida no es un valle de lágrimas.» El Hermano Adrián es buen profesor y le gusta la enseñanza, pero cae enfermo y cuando estalla la persecución, lo encontramos como cocinero de la comunidad. Sabe que la mesa desempeña un papel importante al reponer energías y entusiasmo, y se las arregla para preparar buenas comidas. El Hermano Euquerio es probablemente el único Hermano que emite los votos perpetuos durante la República. Le gustan los estudios y está dotado para los idiomas. Con sus alumnos se muestra bueno, afable, pero exigente y serio para conseguir los objetivos del programa. El Hermano Gaspar, por el contrario, tiene dificultades para mantener la disciplina. Se le advierte que la vida de educador va a ser dura para él, y le aconsejan que cambie de vocación. Él responde que ama la vida marista y que nunca la abandonará, aunque el resto de la vida lo dedique a lavar platos. Es una persona tan callada que los que le rodean dicen: «Llama la atención lo poco que llama la atención. » El Hermano Camerino termina el servicio militar y con 24 años decide hacerse Hermano. Es un hombre robusto, entusiasta, sereno, valiente y muy atento a los demás. El Hermano Luis Alfonso hubiera podido vivir tranquilo, de haber tenido una conciencia menos delicada. Su prima le había encontrado un refugio seguro en casa de una amiga suya casada con un comunista. Pero éste blasfemaba tanto que el Hermano no pudo aguantar una semana. 99 Se trata del empleado Eustasio Aguilar, miembro de la Acción Católica. Registrando su cartera los milicianos

encontraron una discreta cantidad de dinero. Lo tacharon de « enemigo del pueblo », « sucio burgués », y le dispararon a bocajarro.


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Al Hno. León Argimiro le gustan los deportes; es un joven de carácter alegre en el mejor sentido de la palabra. El Hno. Luis Daniel defiende su vocación contra su padre que se presenta en el noviciado para llevárselo a casa, y por segunda vez, cuando periclita el comercio de la familia. Responde: «Usted tiene once hijos y ¿no puede dar uno a Dios? » El Hermano Ángel Hipólito sigue cursos de ciencias naturales en la Universidad y da clases. En sus apuntes, se ha encontrado la oración siguiente: «Detrás de mi Señor Mi Capitán invencible Caminaré con mi cruz Y juro ser fiel A mis votos y resoluciones Hasta la muerte. Amén. » El Hermano Domingo Ciriaco sólo dio clases en primaria. También él hubiera podido evitar la muerte. Su hermana, vendedora de hortalizas en Madrid, le acoge en su casa y lo inscribe en un sindicato como empleado. Domingo atiende a los clientes con soltura, como si hubiera desempeñado ese oficio toda la vida. Proporciona a sus cohermanos el carné de la U.G.T.100, resguardándoles de muchos peligros. Con 26 años es llamado a filas. El 20 de abril de 1937, acude al cuartel para pedir el salvoconducto. Reconocido como marista, desaparece. Cuando el 20 de julio los milicianos irrumpen en el Colegio San José, el Hno. Jorge Camilo guarda cama con fiebre tifoidea. Sin embargo, lo llevan a la cárcel. *** Estos rápidos fogonazos muestran que ninguno de estos Hermanos se las da de héroe. Viven una vida religiosa intensa porque la situación es excepcional: la persecución fortalece y robustece su fe. Pero 100 Sindicato de la izquierda: Unión General de Trabajadores.


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permanecen hombres sencillos, manteniendo relaciones llenas de humanidad y de normalidad. Nunca, sin embargo, se dejan llevar a actitudes violentas; prefieren ser vĂ­ctimas a ser verdugos. Tras el miedo como consecuencia de haber sido detenidos, la oraciĂłn y la gracia instauran la paz interior, despiertan su corazĂłn de apĂłstoles encarcelados y les infunden un santo orgullo por haber sido elegidos para entregar su vida al SeĂąor.


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LOS CUATRO CHINCHÓN

MÁRTIRES

DE

«Si dependiese de nosotros, ya estarían en los altares» No entiendo que haya un cielo si los Siervos de Dios no están allí.» Dos opiniones de gente sencilla de Chinchón. Hno. Alfonso

La comunidad de Chinchón presenta un caso de martirio sencillo y simpático.101 En 1936, Chinchón era un barrio de 7000 habitantes, al norte de Madrid. Los Hermanos Maristas regentaban una escuelita primaria gratuita, sufragada por los marqueses Aparicio y de la Peña. Situación aparentemente fácil en que los Hermanos gozaban de la simpatía de la población y de las autoridades locales quienes los acogerán en sus familias en el momento de la tormenta. Sin embargo, aun así, descubren un verdadero campo de misión que desarrollar, como escribe el Hermano Felipe de Neri: «La población cuenta 7000 habitantes. La mayor parte trabaja los domingos y los días de fiesta, no van a misa y blasfeman mucho... No necesitamos ir a misiones, aquí tenemos trabajo para civilizar, y bien cerca de Madrid... En clase tengo 62 alumnos, que son muy buenos, por lo menos muy buenos delante de mí. » El mismo Hermano Felipe de Neri nos presenta a su comunidad: «Somos tres profesores, más el cocinero, cuatro. Cuatro frailes de paisano. El cocinero me ayuda prácticamente todo el día en clase. Tenemos 162 alumnos y 70 están en la lista de matrícula, es decir todos los niños del pueblo. » 1-Los cuatro candidatos al martirio Algo curiosa, sin embargo, esta comunidad de a cuatro. 1-El Hno. Feliciano, director y superior, es un hombre maduro de 52 años. Tiene una gran influencia sobre alumnos y padres, porque prefiere los 101 Informatio del grupo del H. Crisanto, p. 323-338.


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consejos personalizados y predica con el ejemplo. Fue director anterior al Hermano Bernardo en Barruelo de Santullán, de 1928 a 1931. En realidad, trabajaron juntos, pues el Hno. Bernardo durante ese período era director de la cercana escuela de Vallejo de Orbó. Bajo su dirección los niños de Chinchón cambian radicalmente y la población lo comenta elogiosamente. Padres de alumnos que no pisaban la iglesia desde el día de su boda acudían de nuevo para acompañar a sus hijos y para oír los cantos litúrgicos que dirigía el Hno. Director. Supo ganarse el corazón de la gente por medio de la belleza de las ceremonias litúrgicas. 2-El Hno. Felipe de Neri constituye un caso aparte. Joven militar, cuando es su turno de guardia, con una mano aprieta el fusil y con la otra el rosario. El tiempo transcurre en ambiente de oración. Terminado el servicio militar, se orienta hacia el matrimonio. Con su novia, caso excepcional, en los paseos tras los momentos de conversación, ambos sacan el rosario y lo rezan. El Hno. Felipe de Neri conserva de su madre el recuerdo de una santa. En la familia son 12 hijos de los cuales cinco se consagran a Dios. Él acostumbra hacer largas visitas al Santísimo; postrado ante el Señor y tras una novena a la Santísima Virgen nace su vocación. Tiene treinta años cuando entra en el noviciado. Admitido al voto de obediencia en 1931, durante dos años hace de cocinero de la comunidad antes de empezar la docencia. Llega a Chinchón en septiembre de 1933. Da muestras de sólida personalidad. A veces dice: « Defenderemos nuestras obras... No vamos a quedarnos pasivos, como diciendo “aquí estamos, nos dejamos matar”. Pero luego, meditando la pasión del Señor, encuentra una generosidad enteramente dispuesta a hacer la voluntad de Dios. Su firmeza en la vocación se comunica a los demás. 3-Al joven Hermano Herminio Pascal, por ejemplo. Este Hermano de 24 años titubea en el seguimiento de su vocación religiosa y los superiores tienen que cambiarlo todos los años de comunidad. Asesorado y acompañado por el Hno. Felipe de Neri, su entrega al Señor se fortalece; y va a ser él, el más joven de la comunidad, quien dará ejemplo de un martirio generoso. Un señor que lo aloja en Chinchón encuentra para él un escondite seguro. Pero él prefiere quedarse con sus Hermanos y compartir su suerte. Con ellos, el 29 de julio de 1936, será fusilado.


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4-El cuarto miembro de la comunidad, el cocinero, es un seglar con corazón marista. Julián Aguilar Martín fue postulante y novicio. Una enfermedad le hace perder tanta vista que le hubiera sido imposible dar clase. Los superiores estiman que es mejor que vuelva con su familia. Se dedica entonces a la vida del campo, pero la vida marista sigue ejerciendo sobre él un atractivo especial. Vino a ver al Hno. Feliciano para que lo empleasen como cocinero. Desde entonces, comparte totalmente la vida de los Hermanos: oraciones, trabajo, preocupaciones y molestias, persecución y martirio. En Chinchón, todos creen que es un Hermano como los otros. Con razón, se le presenta como mártir marista. 2-Llega la prueba el 29 de julio de 1936 En los primeros días de la revolución, ninguno de los milicianos se atreve a molestar a la pequeña comunidad. Es fácil medir el bien que hacen los Hermanos entre la población y el aprecio que ésta les tiene. Pero hacia medianoche del 21 de julio de 1936 llega un grupo de milicianos procedente de otra región. Sitian la escuela y algunos tratan de entrar por el tejado. Don Francisco Medina Pintado nos ha dejado este testimonio: «Yo presencié el asalto al colegio; los milicianos trataron de apoderarse del colegio como si se tratase de una fortaleza. Los Hermanos salieron sencillamente y encontraron refugio en casas particulares.» El Hno. Feliciano se aloja en casa del notario del pueblo, pero el presidente del Comité revolucionario local también le ofreció hospitalidad. Los demás Hermanos se alojan en casa de Don Teódulo de la Peña Fernández, sobrino de los fundadores de la Escuela. Esta situación dura una semana. El 29 de julio, llegan unos treinta milicianos que exigen que el Comité local retire y excluya a los Hermanos Maristas. Los llevan a la estación y los meten en un tren hasta Madrid. No pueden contar con ninguna residencia marista, pues en Madrid todas las comunidades ya están dispersadas y amenazadas. Piden alojamiento en casa de su bienhechora, Paula Aparicio. La señora María Ontalva Ruiz, criada de la casa, relata: «Los porteros ponían dificultades a dejarlos entrar a causa de los bultos que traían. Me parece que los porteros conocían a los Hermanos, como yo también los conocía.


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El caso es que Don Valentín les dijo que, si no se fiaban de los Hermanos, informasen a la Guardia de Seguridad, pero los porteros avisaron a los milicianos en vez de a la Guardia de Seguridad. Finalmente, los Hermanos subieron al piso. Pero, hacia las cuatro de la tarde, cuando la sopera estaba todavía en la mesa, los milicianos entraron y se los llevaron. Ese día nadie comió en casa. Una hora y media después, o así, los milicianos volvieron para llevar el vestuario de los Hermanos. Después de eso, ya nadie supo nada de su suerte. Parece ser que la señora se enteró de que los fusilaron en el acto. De ellos no quedó rastro. » Cuando los milicianos llegaron, uno de los porteros les dijo: « ¡Esos cuatro pájaros están arriba! » La expresión hace referencia a la presa y al botín con los que satisfacían su voracidad los milicianos. El señor Francisco Medina Pintado se pregunta: «No eran ricos, no habían hecho daño a ningún pobre. Entonces, ¿por qué otro motivo querer matarlos, si no por el hecho de ser religiosos? » Jesús Sáez López, antiguo alumno, atestigua: «Eran hombres llenos de fe, esperanza y caridad. Cuando estalló la revolución de octubre de 1934, rezaban y hacían rezar por la paz, sin proferir una sola palabra de odio contra ninguno de los dos frentes en conflicto. » *** Esta pequeña comunidad, desaparecida repentinamente, sin dejar rastro, nos transmite perfectamente su vivencia del lema « un solo corazón y una sola alma. » Es una comunidad hermosa por su sencillez, su sinceridad, su limpidez y por la integridad de su entrega: el santo y el fuerte, el débil y el seglar, el obrero de la primera hora y el de la tarde, todos franquean con generosidad la prueba del martirio.


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TRES VIOLETAS LOS MÁRTIRES DE TORRELAGUNA 1-Simpaticemos con estos hombres sencillos102 De estos tres Hermanos unidos por una vida humilde, sólo nos queda el recuerdo de su existencia completamente entregada al servicio de los más pobres. Es poca cosa, pero su ejemplo es uno de los que siguen iluminándonos y animándonos. Los tres Hermanos, Victorico María (42 años), Jerónimo (60) y Marino (35), son oriundos de pueblecitos de las Provincias de Burgos y de Castellón. La Providencia los reunió en Torrelaguna, población de 2000 habitantes, en la austera Castilla, cerca de Madrid. Su escuela cuenta 135 alumnos en Educación Básica. Vidas sencillas y discretas robustecidas y fecundadas por la fe. Vidas anónimas, pero llenas de amor y de entrega para quienes vivieron con ellos. Tras una visita de la escuela, el Hno. Moisés, visitador, escribe: «Al salir de casa no pude silenciar a mi compañero el sentimiento que me embargaba y le dije: Aquí viven tres santos. » Son tres: un director, un profesor y un cocinero. Pero resulta difícil saber quién es quién, tan profunda es su unión en el compartir las tareas y cansancios cotidianos. Para la gente del pueblo, los Hermanos son la prueba de que la humildad y la bondad pueden existir en una época tan violenta y sectaria. El único que mira de reojo y con envidia los éxitos escolares de los Hermanos es el maestro de la escuela pública. A la hora de las tinieblas lo encontraremos a la cabeza de los asesinos. El 22 de julio de 1936, muchos vecinos del pueblo, padres de alumnos y antiguos alumnos, comprendieron que habían perdido a tres humildes educadores, pero sobre todo que les habían privado de aquella fuente de bondad que dimanaba de ellos. 102 Estas páginas se inspiran en un folleto publicado en el año 2000: Los Hermanos Maristas en Torrelaguna, 1903-

1936. El texto es de Juan Carlos Arbex. La otra fuente es la Informatio del H. Crisanto, pp. 339-354.


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1-El Hermano Jerónimo (Trifón Tobar Calzada) nace el 3 de julio de 1876. Cuando llega el martirio es ya un hombre de 60 años. Había trabajado mucho en España, en Colombia 21 años, en Francia y de nuevo en España. Nunca gozó de buena salud y fue ése el motivo por el cual regresó de las misiones. En marzo de 1932, llega a Torrelaguna. El Hermano Domicio nos recuerda su carácter humilde, sencillo y serio: « Un Hermano de alta alcurnia, como los de antes, que lleva una vida escondida y discreta, sin pretensiones. » Es una persona alegre, a pesar de su mala salud, y le gusta el recogimiento y la modestia. Tiene muchas horas de clase, y la disciplina deja un poco que desear, pues es de temperamento tímido. Sin embargo, supo infundir en muchos de sus alumnos el espíritu misionero. 2-El Hermano Victorico María (Eugenio Artola Sorolla) es el director de la escuela. Nace el 12 de abril de 1894. Es un hombre servicial que inspira confianza. Trabajó en Vallejo de Orbó, cuando el Hermano Bernardo era director y fue incluso su mejor colaborador. Lo encontramos en Torrelaguna en octubre de 1928. El Hermano Maximiano Albéniz sistetiza en dos palabras el ideal del Hno. Victorico: « Servir y amar. » El celo apostólico del Hno. Bernardo se refleja en las actividades del Hno. Victorico: Acción católica, conferencias y charlas para profundizar en la fe, cursos preparatorios al matrimonio, canto, novenas. Todo ello propuesto con bondad, sin imposición autoritaria. Su ascendente era tal que el Ministerio de Justicia le otorga la autorización de enseñar la religión bajo la Segunda República y la de llevar el hábito religioso. 3-El Hermano Marino (Pedro Alonso Ortega) es el más joven de los tres. Nace el 14 de enero de 1901. Su salud no le permitirá llevar a cabo los estudios. En 1932 debe incluso permanecer algún tiempo en la enfermería de Les Avellanes. Por eso, su vida marista se va a desarrollar sobre todo en la cocina en pequeñas comunidades, echando una mano en las clases de Primaria y en el movimiento de Acción Católica. La obediencia le manda a Torrelaguna en agosto de 1929. Es un Hermano joven, de carácter alegre, disponible y servicial, afable, atento, procurando llevar una vida sin ruido. Uno de los testigos no vacila en afirmar que si Torrelaguna puede presumir de tener jóvenes seglares mártires, se lo debe a la influencia del Hno. Marino en el seno de la Acción Católica.


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2-El trabajo en Torrelaguna Estos tres Hermanos educan a hijos de labradores y obreros de Torrelaguna. A los padres les dan clases nocturnas que son un verdadero éxito, pues cerca de 120 personas, todos obreros, acuden a esas aulas. Esta iniciativa es ciertamente provechosa: en España, en aquellos años, 9 adultos sobre 10 son analfabetos; estos padres salen capacitados sobre todo para comprender las ventajas de una buena educación para sus propios hijos. Admiran la formación que reciben sus hijos, y se reconocen los alumnos de los Hermanos por su silencio, disciplina, urbanidad y por su asiduidad en asistir a las clases. Estudios primarios que preparan una sociedad responsable. Es el Hermano Moisés, una vez más, quien al visitar esta escuela, escribe: «Asistencia y puntualidad de los alumnos, excelente. El examen de los diferentes cursos deja a uno convencido de que se sigue el programa y que los alumnos lo asimilan bien. En cuanto al orden y disciplina general del colegio, mejor no se puede. Y por lo que se refiere a la vida religiosa de la comunidad, es auténticamente la vida marista. Los Hermanos viven perfectamente unidos. Donde hay un trabajo que hacer, allí están siempre los tres... » Los habitantes de Torrelaguna piensan de igual modo, pues les es difícil saber quién es el director, quién el cocinero, quién el último... Un antiguo alumno afirma: «Los tres se prodigaban por nosotros... La gente del pueblo quería mucho a los Hermanos y les manifestaba una profunda gratitud. Eran queridos incluso por aquellos que no pensaban como ellos, debido a la buena educación que habían recibido. » Otro antiguo alumno nos deja un testimonio aún más rotundo: «No tengo palabras para decir la admiración que tengo por el trabajo de esos religiosos maristas. Me enseñaron a amar, a perdonar y les debo la gracia de haber tenido a mi padre y a mi madre mártires de Cristo; que Dios los tenga en su gloria.» He sabido perdonar y encajar este terrible golpe con amor cristiano. » 3-Cuando toca la hora de la entrega Fue algo extraño lo que pasó en España durante la persecución de la guerra civil. Gente de humilde condición, es decir los proletarios de entonces, se ponen a matar a curas y frailes, que salen igualmente de humildes familias campesinas.


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En Torrelaguna, se produce la tragedia por un banal sentimiento de envidia. El maestro de la escuela pública no consigue encajar los éxitos que obtienen los Hermanos en la escuela. Durante la revuelta de Asturias, en 1934, (responsable de la muerte del Hno. Bernardo), este maestro llega a ser jefe del Comité local y ordena que metan en la cárcel a los Hermanos. Por suerte, su poder es de corta duración e incluso pasará algún tiempo en la cárcel. El 20 de julio de 1936 todo se precipita. La guerra civil acaba de estallar; los alumnos ya están de vacaciones. El maestro de la escuela pública, jefe del Comité revolucionario y señor de Torrelaguna, recorre las calles del pueblo en busca de víctimas. Piensa en los Hermanos y quisiera ahorcarlos: el momento de la venganza ha sonado. El Gobierno central republicano manda a Torrelaguna a unos carabineros en vez de mandar a la Guardia Civil. Era rubricar la sentencia de muerte de los Hermanos. Por la mañana del 20 de julio, los tres Hermanos son detenidos por los carabineros, dirigidos por Severino. Los encierran en un sótano debajo del Ayuntamiento del pueblo, donde ya se encuentra un grupo de seglares fieles practicantes, entre ellos algunos antiguos alumnos. ¿De qué se les acusa? De llevar el hábito religioso, de consagrar su vida a Dios, de haber depositado en el corazón de los niños y jóvenes la semilla de la fe… del amor. En la noche del 21 al 22 de julio, llega a Torrelaguna un grupo de milicianos de Asturias. De madrugada, asaltan la prisión con intención de eliminar a los detenidos. Golpean a los presos, y les hacen preguntas vociferando. Una miliciana asestó un golpe a la presidenta de Acción Católica, tan fuerte con la culata del fusil que la presidenta perdió un ojo. A continuación, seleccionan a las víctimas: todos aquellos que no tienen callos en las manos. Los labradores son liberados. Los demás, es decir nueve: los tres Hermanos, dos sacerdotes, el presidente y la presidenta de Acción Católica y otros dos seglares, son maniatados y obligados a subir a un camión.


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Por la mañana del día 22, el lechero del pequeño pueblo de Redueña, que hacía su servicio diario, descubre nueve cadáveres. Eran las seis de la mañana. Fue corriendo a pedir ayuda. Uno de los que estaban presos con los Hermanos nos ha dejado esta información: « Los Hermanos sabían que iban camino del martirio. Aceptaron la prueba con gran firmeza, sin optimismo ligero ni pesimismo estéril. Era más bien un santo realismo el que los llevaba a aceptar el martirio; eran literalmente como corderos llevados al matadero. Su valentía se mantuvo inquebrantable; así los vi marchar hacia la muerte. » Un labrador, sin embargo, presenció la ejecución: «No hubo escenas de desesperación ni nada por el estilo. De caso, una última petición de perdón, por parte de dos detenidos que ofrecieron dinero para que les salvasen la vida, alegando que tenían hijos pequeños, pero nada más. Hacían la señal de la cruz al recibir la descarga mortal. » El 23 de julio, Juan, un antiguo alumno que a la sazón tenía 14 años, se acercó a la escuela. El impacto fue terrible: « Me quedé como muerto. Todo había sido saqueado. Nuestros libros estaban esparcidos por el suelo, los muebles rotos, la foto de entrada donde figuraban todos los alumnos, destruida. » El 15 de julio de 2000, los restos mortales de los tres Hermanos fueron depositados en una urna en la nave lateral derecha de la iglesia parroquial de Torrelaguna. La urna fúnebre, esculpida en piedra, es obra de un antiguo alumno de los tres mártires. Está adornada con un friso de tres violetas.


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NUESTROS HERMANOS DE VILLALBA DE LA SIERRA (CUENCA) Nuestro colegio de Cuenca103 tiene la particularidad de haber sido fundado durante la República, en 1934, cuando ya amenazaba seriamente la persecución. Este colegio ―Fray Luis de León‖ con su estatuto estrictamente civil, nos da a entender hasta qué punto los Hermanos de España estaban dispuestos a arrostrar la nueva situación política y a permanecer cerca del mundo de los jóvenes. En poco tiempo, este colegio se hace merecedor de la simpatía y de la estima de la población, pero suscita igualmente sentimientos de rencor y de envidia por parte de los maestros anticlericales de la escuela pública. Esta envidia se torna funesta cuando estalla la Revolución, el 18 de julio de 1936. En el colegio trabajan siete Hermanos; sólo uno será martirizado, el Hno. Julián José, y con él un maestro seglar, cristiano convencido, el señor Ramón Emiliano Hortelano Gómez, que no figuraba como docente en el colegio. 1-Semblanza de los dos mártires Estos dos Siervos de Dios cultivaron una gran amistad durante los meses que duró su servicio militar: amistad de una fe vivida en profundidad y compartida. Están tan compenetrados que los toman a los dos como religiosos y por eso los van a fusilar juntos, al pie de un poste de la luz, rociados de gasolina y los queman vivos. Era el 28 de julio de 1938. Cinco días antes, el señor Ramón había tenido a su primer hijo. Al Hermano, le faltaba una semana para celebrar sus 30 años y a su compañero doce días. Ambos habían nacido en agosto de 1908. Sus restos mortales descansan en la misma urna mortuoria. 1-El Hermano Julián José (Nemesio Cabria Andrés) El futuro mártir nace el 5 de agosto de 1908 en Susilla, en la provincia de Santander. Dos hermanos suyos le precedieron en el juniorado de Arceniega (Álava); unos de ellos, Florentino, será misionero en Chile. 103 Informatio del grupo del H. Crisanto, pp.355-368.


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El Hermano Julián emite sus primeros votos el 8 de septiembre de 1924, a los 16 años, y el día 15 de agosto de 1929, los votos perpetuos. Es uno de los fundadores del colegio de Cuenca. Es de carácter afable, simpático, dotado para las matemáticas y las ciencias. En la docencia, demuestra gran equilibrio, nunca se enfada incluso con los alumnos menos dotados. Prefiere las palabras que dan ánimo. Se hace servicial en los pequeños quehaceres. Barre las clases cuando faltan los criados y los alumnos lo ayudan gustosos. En la escuela de Cuenca, el portero es una persona de edad sin instrucción alguna; el Hermano Julián le enseña a leer, a escribir y a presentarse en público. Le explica tan bien las verdades de la religión que este hombre que había abandonado totalmente la práctica religiosa vuelve a pisar la iglesia. Va a ser ese portero el que le brindará la hospitalidad más segura cuando la comunidad se disperse. Pero en marzo de 1938, es llamado a filas en el ejército republicano. No podrá ocultar por mucho tiempo su estado de religioso: motivo suficiente para ser fusilado. 2-Don Ramón Emiliano Hortelano Gómez Este Siervo de Dios nace en Cuenca, el 8 de agosto de 1908. Su padre es inspector de policía y su madre una mujer con sólidos principios cristianos. Es un niño dotado de buen carácter, sediento de saber y propenso a echárselas de gracioso. Durante los estudios, colabora en las revistas de la escuela. Naturalmente se va encaminar hacia la docencia. Su mujer nos ha dejado este precioso testimonio: « Mi marido y yo, nos conocimos de pequeños. Él venía a nuestra casa para estar con mi hermano. Siempre me pareció ser un chico más distinguido que los demás: más virtuoso, más ejemplar. Muy rápidamente se enamoró de mí, pero tenía tal respeto de esas emociones que no se atrevía a comunicármelo. Pasamos juntos el examen de aptitud para la enseñanza y nos destinaron al mismo pueblo... Quiso que nos casásemos inmediatamente para que la guerra no nos separase. » Su mujer le recuerda como un pedagogo innovador, el cual, a veces, en su horario de trabajo encuentra un hueco para la educación sexual de los jóvenes. Pide a su mujer que ejerza ese mismo apostolado con las muchachas. El disfrute de la vida matrimonial y profesional será corto. El 1 de marzo de 1938, lo llaman al servicio militar y lo mandan a Villalba de la Sierra, en Cuenca. Ahí encuentra al que va a ser su amigo y compañero en el martirio, el Hermano Julián José: van a vivir cinco meses de


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amistad auténtica, tan unidos en la vida que irán juntos al martirio, morirán juntos, y el fuego devorará sus cuerpos. En una misma urna fúnebre se depositarán las cenizas de ambos. 2-El martirio En la ciudad de Cuenca, el mismo día del alzamiento nacional proclamado por Franco, es decir el 18 de julio de 1936, comienza la persecución. Elementos del Frente Nacional invaden las calles. El día siguiente, la catedral y el obispado son asaltados y asediados. El 28 de julio detienen al obispo, le llevan a la cárcel y le matan el 8 de agosto. El 18 de julio, avisan a los Hermanos que va a haber una próxima incursión contra la escuela por parte de las Juventudes Socialistas. Los Hermanos se dispersan y piden alojamiento en familias seguras. El Hermano Julián José se alojará durante un año y medio en casa del portero de la escuela, don Zoilo Escamilla. Pero el 1 de marzo de 1938 lo convocan para los servicios auxiliares de la cárcel de Villalba de la Sierra. Allí también llega, el mismo día, don Ramón Emiliano Hortelano Gómez. Rápidamente descubren que tienen sentimientos parecidos, distintos a los de los demás soldados, y su amistad irá creciendo en la medida en que el peligro se hace más cercano. El peligro se concretiza el día en que los envían a una localidad llamada «El Sitio de Abajo » Su cometido es preparar el campamento para la tristemente célebre «Columna del Rosal ». Entre los soldados de esta columna, unos cuantos son criminales comunes, ateos, groseros, violentos, sin respeto de la vida ni de la persona humana. Por donde pasan, su ocupación preferida es el saqueo, el asalto a iglesias y conventos, el asesinato de gente religiosa y honrada. Esos soldados se dan cuenta inmediatamente que nuestros dos amigos son o religiosos o cristianos convencidos y los vigilan de cerca. El 23 de julio de 1938, don Ramón Emiliano recibe un permiso de 48 horas: acaba de tener a su primer hijo y quiere ir a abrazarlo. De regreso al campamento, lo detienen y lo ejecutan: « Por un pastor, amigo de mi marido, que nos traía la leche, supimos que mi marido y el Hno. Nemesio (Julián José) habían sido detenidos por los milicianos y que los mataron atándolos a un poste de la luz... los rociaron de gasolina y les


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prendieron fuego (condena reservada a los traidores)... Cuando mi suegro fue a recoger los restos, no encontró más que algunos huesos...” Fue posible reconocerlos por algunos trozos de vestido que no ardieron completamente y por algunos papeles del Hno. Julián José. Lo que quedó de sus cuerpos calcinados se depositó en una misma urna que se halla todavía en el cementerio de Cuenca. 3-El corazón prevenido ya había dicho que sí El Hermano Julián y don Ramón Emiliano habían adivinado el martirio y como personas realistas se habían preparado para el mismo. El 1 de marzo de 1937, el Hermano Julián José escribe a su hermano Florentino, misionero en Chile, con un lenguaje codificado, pero fácil de descifrar: « No te puedes imaginar los ríos de sangre que esto nos ha costado. Menos mal que esto nos va a permitir forjar la nueva España, en la que no quedará ni rastro de la vieja y podrida España. Debes saber que la revolución va adelante en muchos aspectos: ya no se ve ni uno solo de esos cuervos negros tan repugnantes para la gente, se han quemado los santos y los altares de las iglesias, para los reaccionarios se han abierto las puertas de las cárceles, y todos los auténticos revolucionarios ya ha salido de la cárcel hace tiempo. » Aunque por naturaleza el Hno. Julián José era propenso al miedo, a hacerse mala sangre, demuestra una total conformidad a la voluntad de Dios: « ¡Que sea lo que Dios quiera! Nunca le vieron enfadarse. «Durante las largas horas en las que debía permanecer escondido en la casa del portero y que podían suscitar en su corazón motivos de miedo, se mostraba lleno de fortaleza y de ánimo. » Don Ricardo Martínez Alonso, que a la sazón era Hermano, lo describe así: « Aunque el aislamiento del Hno. Nemesio era total, cuando yo iba a verlo, su estado de ánimo era bueno: paciente, tranquilo, y lleno de confianza en Dios. » Don Ramón Emiliano conservó hasta el último día su manía de echárselas de gracioso. Su prima cuenta: «Vino a vernos para saludar a mis padres... Y como el lugar donde se encontraba se llamaba “Sitio de Abajo”, mi padre le dijo: ojalá no te cambien de allí, así estarás lejos del frente y no correrás peligro. Pero él transformó esto en chiste: « Bueno, que me dejen allí, ¡pero no para siempre! Se refería al típico dicho español: “dejar en el sitio” que significa morir en


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el sitio. En aquel momento su humor era el acostumbrado. Dos días más tarde, recibía el martirio. » El caso de estos dos siervos de Dios seduce por su sencillez y su humanidad: - una gran amistad durante el mismo servicio militar, - una misma muerte, en el mismo lugar, por el mismo motivo: el ser cristianos de manera demasiado notoria. La misma ejecución: la de los traidores: pasados por las armas y quemados. - Una misma urna fúnebre; - La misma fama de santidad ante el pueblo de Dios que los invoca y pide para ellos la gloria de una beatificación conjunta.


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VÍCTIMAS DE NUESTRAS COMUNIDADES MARISTAS DE CABEZÓN DE LA SAL Y DE CARREJO « Si nos atrevemos a decir que existen santos en el mundo de hoy, pues bien, aquí tenemos a un grupo de Maristas que irradiaba santidad por los cuatro costados. » 104

Los Hermanos que sobrevivieron afirman que Dios halló a sus compañeros dignos del martirio, porque cada día habían entregado totalmente su vida sin reservas ni condiciones. En estas dos localidades de Cabezón de la Sal y de Carrejo, los Hermanos llevan la dirección de dos humildes escuelitas, parecidas a las de los comienzos del Instituto. En Cabezón de la Sal, una comunidad de cuatro Hermanos asegura los cursos de Primaria y Comercial para 182 alumnos. Los tres Hermanos de Carrejo reciben a 44 alumnos en las tres aulas de Primaria. Estos dos pueblos, cercanos el uno al otro, se encuentran en la Provincia de Santander. Cada comunidad va a tener dos víctimas: Los Hermanos Pedro (53 años) y Nicasio (59 años) en Cabezón y los Hermanos Colombanus-Paul (59 años de nacionalidad francesa) y Néstor Eugenio (24 años) en Carrejo. Los cuatro serán asesinados juntos en Santander, el 1 de enero de 1937. 1-Nuestros Hermanos mártires 1-El Hermano Pedro (Jaime Cortosa Monclùs) A este Hermano la población de Cabezón de la Sal le tenía en gran estima, pues había sido maestro allí durante 18 años de los cuales 12 como director de la escuela. Su influencia le permite, en un primer momento, ayudar a sus Hermanos a salir de la cárcel, pero terminará siendo él mismo encarcelado. Toda su vida la entrega a la educación de las clases sociales más humildes: los hijos de los labradores y de los obreros. Como director, invita a cada profesor a que siga y asesore personalmente a cada uno de sus alumnos: «Cuando algún alumno, como yo, -- escribe Victoriano Fernández, antiguo alumno, -- se hacía merecedor de un castigo, nos lo comunicaban aparte, y el aviso que nos daban estaba envuelto de prudencia y de afecto cristiano. Todavía hoy, cuando nos confesamos, los sacerdotes de Cabezón 104 Informatio del grupo del H. Crisanto, pp. 369-379.


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dicen que la delicadeza de conciencia y la manera de confesarse de los antiguos alumnos de los Hermanos son notables. » El Hermano Pedro nace en Millà, (Lleida), el 15 de julio de 1883 y se consagra al Señor por la profesión perpetua el 27 de agosto de 1905. 2-El Hermano Narcisio (Baldomero Arribas Arnáiz) Nace el 27 de febrero de 1877 en Santibáñez de Esgueva (Burgos). A los 17 años, emite el voto de obediencia y enseguida se compromete con entusiasmo en la aventura de la educación de los niños. La obra marista en España está todavía en sus comienzos, pero las fundaciones se multiplican. Los Superiores, conocedores del talento del Hermano Narcisio, le van a solicitar repetidas veces para fundar y para dirigir escuelas o para estar al frente de los internados. Llega a Cabezón de la Sal tras 38 años de experiencia en el mundo de la educación, dichoso por poder emplear sus aptitudes a favor de los niños de condición humilde. Siempre atento en ayudar a las familias pobres, le llamaban “el amigo de los pobres”. Una carta anónima lo critica diciendo que hubiera sido mejor que se ocupase de “la clase de sus alumnos” que de «la clase de los pobres. » 3-El Hermano Colombanus-Paul (Henri Oza Motinot) Este Hermano francés es uno de aquellos que tuvieron que abandonar Francia en 1903 a causa de las leyes antirreligiosas del Ministro Combes. Nunca se hubiera imaginado que 33 años más tarde sería mártir en España. Nace el 1 de agosto de 1877 en Lyon y realiza su formación marista en Saint-Paul-Trois-Châteaux. Tanto en Francia como en España le costaba mantener la disciplina en clase y los Superiores se veían obligados a cambiarlo frecuentemente de escuela. Es de carácter tímido y demasiado bueno. A partir de 1926, es cocinero de la comunidad de Carrejo. Intelectualmente, sin embargo, está bien dotado y fácilmente consigue los títulos para poder enseñar. Además del francés, habla español y domina el inglés; hábil y diestro para la música, gustoso se ofrece como organista en las parroquias, asegurando hermosas ceremonias litúrgicas. Las dificultades en el campo profesional no aminoran su vida espiritual, sino todo lo contrario; uno de sus alumnos lo ve así: «Era un santo, se le veía en la cara. »


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En su calidad de ciudadano francés hubiera podido librarse del martirio, pero el amor a sus Hermanos lo lleva a compartir su suerte hasta el extremo. 4-El Hermano Néstor Eugenio (Tesifonte Ortega Villamudrio) El más joven de este grupo de mártires nace el 10 de abril de 1912 en Arlanzón (Burgos). Cuando llega a Arceniega, en 1924, para seguir la formación marista, tiene una salud tan frágil que los superiores le aconsejan volver a su familia. Volverá al postulantado de Les Avellanes en 1929 y emitirá los primeros votos el 8 de septiembre de 1935. Llega a Carrejo en septiembre de 1935. A causa de la revolución, su presencia en la comunidad de Carrejo durará lo que una flor mañanera. 2-Un martirio en varias etapas 1-Primeros problemas En la Provincia de Santander, tras el levantamiento nacionalista de Franco, el Frente Popular domina. Hasta finales de octubre los Hermanos de las dos comunidades no resultan molestados. En los últimos días de octubre la Comisión de Cultura confisca la escuela de Cabezón y los Hermanos se repliegan en la de Carrejo. En los primeros días de noviembre, los milicianos registran la escuela de Carrejo, encuentran una bandera nacionalista que habían retirado en 1931. Infligen a los Hermanos una multa de 100 pesetas a pagar antes de las 15 horas. El pueblo se cotiza y paga la multa. A pesar de eso, al Hno. Erasmo José, superior de la comunidad, lo llevan a la cárcel. Allí encuentra, en estado lamentable, al párroco, a un seminarista y a muchas otras personas consideradas de derecha. El Hno. Pedro, que conoce a las autoridades obtiene la liberación de su superior. Antes de retirarse, le obligan a firmar el cargo de acusación: «esconder una bandera que adora. » Una segunda inspección arrebata a los Hermanos todos los víveres. Ya sólo pueden sobrevivir dando clases particulares. 2-Primera detención el 27 de diciembre de 1936 Como represalia por los bombardeos de los nacionalistas sobre Santander, los milicianos deciden llevar a la cárcel a los Hermanos. « La cárcel estaba llena, ya no cabía ni uno más... Entonces se ocupó la iglesia


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desocupada destinándola a cárcel. A nosotros nos encerraron en el Ayuntamiento. Pasamos la noche del domingo y los días 28 y 29, luego nos soltaron hacia las 4h30. Llovía mucho y cuando llegamos a casa tuvimos que mudar de ropa. Así terminó nuestro primer día de estancia en la cárcel que debía ser seguido de otro. 3-Segunda detención, el 30 de diciembre de 1936 El 30 de diciembre, hacia las 16 h. meten de nuevo a los Hermanos en la cárcel. Faltan los Hermanos María Ruperto y Luis María que habían ido a Santander. A la vuelta, la criada les informa de la situación. Se dirigen hacia la cárcel para visitar a sus Hermanos, visita que se convirtió en detención. 4-El martirio: 1 de enero de 1937 Hacia la una de la madrugada del 31 de diciembre los siete Hermanos se ven obligados a subirse a tres coches y los llevan a Santander. Llegan hacia las dos de la madrugada y los meten en la cárcel provincial. El Hno. Ruperto nos cuenta cómo fue aquella noche del 1 de enero de 1937: «Ya habían registrado las habitaciones. Hacia las 21:15, sin embargo, abren de nuevo nuestra habitación. Estábamos tumbados en el duro suelo, no teníamos ni almohada ni mantas; menos mal que teníamos puesto el abrigo. Nos levantamos y nos ponemos en pie. Dos oficiales se presentan con nuestras fichas y empiezan a llamar a los Hermanos Pedro, Narciso, Columbanus y Néstor Eugenio. Y salen todos juntos». En la cárcel se rumorea que los han «liberado». Don Victoriano Fernández Zubiaurre puntualiza esta ―liberación‖: «Los han martirizado cerca del Faro de Santander y luego los han arrojado al mar. » Don Ambrosio Calzada Hernández da del hecho una versión ligeramente distinta: «Los han sacrificado o en el Faro o en Jesús del Monte, lugares siniestros por aquel entonces, lugares aislados propicios para las ejecuciones. Luego los han arrojado al mar o en un barranco de matorrales.» En Santander, nadie duda de que los han asesinado. 3-El hombre en el martirio El odio es el primer móvil de los asesinatos. Del principal actor en este asunto tenemos la siguiente presentación: «Manuel Forcelledo, un asturiano, regresado de América que regentaba una tasca era un ateo que además se


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vanagloriaba de serlo. Fue él quien odiaba a la comunidad marista y el que dio la orden de fusilarlos. » Cuando tienen a los Hermanos en su poder, no solamente descargan su rabia contra ellos, sino que arremeten contra los objetos religiosos que llevan. Le arrancan al Hno. Pedro el crucifijo que lleva en el pecho, lo pisotean en el suelo gritando: « ¿Qué más pruebas necesitamos? » Al Hermano Colombanus-Paul le encuentran un rosario, lo que desencadena vejaciones e insultos tanto para con el Hermano como para el rosario. Los Hermanos que se salvaron se presentaron como maestros. Los que fueron fusilados se declaraban profesores. Por consiguiente, los profesores eran considerados religiosos. Pero los Hermanos, ¿cómo vivieron todo esto? Los que estuvieron en la cárcel lo cuentan: «Nuestra vida en la cárcel estaba llena de privaciones. A pesar de todo, el ánimo de los Hermanos nunca decayó. Estábamos tan dichosos de sufrir por Cristo. Sé muy bien lo que los Hermanos llevaban en el corazón, porque hablábamos a menudo juntos; sinceramente y sin pretensión por mi parte les decía que me hubiera gustado a mí también dar la vida por Cristo como ellos. Ese era nuestro estado de ánimo... En la cárcel, la vida era trágica. O bien dejabas de comer o tenías que comer en una palangana unos pocos garbanzos. Teníamos que comer con los dedos. Luego, para comer la sopa, nos hicimos unos vasos con unos botes de leche en polvo. Incluso en esta situación tan poco humana, nuestro estado de ánimo no decayó lo más mínimo. » Otro encarcelado matiza mejor el estado de ánimo. « Estábamos resignados y nos habíamos puesto en las manos del Señor. Pero aquel lugar horrorosamente trágico pesaba en nuestra mente y puedo afirmar que había tristeza y abatimiento, pero al mismo tiempo conformidad y certeza de estar en las manos del Señor. » *** El martirio es algo horrible para la naturaleza humana, pero sin suprimir el sufrimiento, la gracia dice que Dios está cerca y que «a los ojos de Dios, no tiene precio la sangre de sus pobres» Sal.71, 14.


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UNA TUMBA: 60 MÁRTIRES (BARRUELO DE SANTULLÁN)105 « Si son frailes laicos, quisiera hacerles la coronilla con un hacha!

1-De la cárcel a la muerte «Mes de octubre de 1936… ¿quién te podrá olvidar? El día 1 de octubre, hacia las 8 de la tarde, la llave da vueltas en la cerradura de la puerta de entrada. Ese ruido de la llave queda grabado en la mente. La puerta se abre y dos discípulos de Lenín entran en casa y se llevan a cuatro de nuestros compañeros, tras maniatarlos y pasarles las esposas. Una hora más tarde a dos de ellos los traen de nuevo a casa. Son irreconocibles, desfigurados; en su cuerpo no queda una parte sana. Nos cuentan que los molieron a palos, a patadas y a puñetazos. Y para que no pudieran volverse contra sus verdugos, en un momento de desesperación, los campeones de la libertad los sujetaban maniatados. ¿Qué decir de los que no volvieron? Nos lo podemos imaginar ya que nunca jamás se supo nada de ellos. Así pasamos los días 2,3, 4 hasta el día 5. Se llevaban a dos, devolvían otros dos, a veces hasta la una de la madrugada. De manera que nuestra cárcel se convirtió en hospital, pero sin asistencia médica alguna. » El 12 de octubre, comunican a los prisioneros que los van a trasladar de Reinosa a Santander. En realidad, para muchos de ellos va a ser el «paseíto» preludio de la muerte. « El viernes, 23 de octubre, a las 10 de la mañana, se abre la puerta del sótano: llaman a Martín Erro Ripa y a Leonardo Arce Ruiz. Nos separamos para no volverlos a ver... Por la cerradura pudimos ver cómo los esposaban; los hicieron subir a un coche y desaparecieron... Nos hicieron creer que los llevaban a Santander... Pero, dos meses después, cuando me trasladaron a mí a Santander, me llevé una gran decepción. No encontré ningún indicio de que habían pasado por allí. » Un año más tarde, la región pasó bajo control de los nacionales. La población de Reinosa se puso en búsqueda de sus propios muertos. El 14 de octubre de 1937, en el Monte Saja, a 40 Km de Reinosa, camino de Santander, descubren una fosa común con 43 víctimas. « Los cuerpos 105 Informatio del grupo del H. Crisanto, pp. 380-390.


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mostraban señales de mutilación, y de haber sido maniatados con alambres y cuerdas. » Entre los muertos, reconocieron a los Hermanos Egberto (Leonardo Arce Ruiz) y Teófilo Martín (Martín Erro Ripa). El 17 de octubre de 1937 se hizo el traslado de los restos mortales. Las autoridades de Reinosa decidieron la construcción de un hermoso panteón colectivo y depositaron en él los restos de 60 víctimas. 2-Una vez más, Barruelo Esta población se identifica con el lugar del martirio del Hno. Bernardo, el día 6 de octubre de 1934. La situación volverá a ser la misma tras el alzamiento de Franco, el 18 de julio de 1936. Los mineros estaban imbuidos de ideas marxistas y los que dirigían la Casa del Pueblo querían la desaparición de las escuelas católicas. Los Hermanos trabajaban en esta región minera, en Vallejo de Orbó, desde 1914. En 1920, abren igualmente la escuela de Barruelo. Durante el curso escolar 1935-1936, la comunidad estaba integrada por 6 Hermanos, entre ellos el Hno. Egberto y el Hno. Teófilo Martín, ambos martirizados. Cuando estalló la revolución, en julio de 1936, los Hermanos de Vallejo de Orbó pudieron trasladarse a Burgos. Autorizados por los superiores, tres Hermanos de la comunidad de Barruelo, Heraclio José, Egberto y Teófilo Martín, tomaron el tren para Cillamayor. Pero de camino, decidieron proseguir hasta Quintanilla. De allí pensaban llegar más fácilmente a Burgos. En la estación de Burgos estaban patrullando unos milicianos. Al bajar los Hermanos del tren, unos empleados del ferrocarril los reconocieron y algunas mujeres se pusieron a aullar y a pedir que los fusilaran. Los milicianos los detuvieron, los llevaron a Reinosa y los encerraron en la cárcel. Ya sabemos el resto de los hechos. 3-Bien jóvenes para morir El Hermano Egberto, el de más edad, tenía 29 años; el Hermano Teófilo Martín, el más joven, 22. Estaban en Barruelo sólo desde 1935.


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1-El Hermano Egberto (Leonardo Arce Ruiz) Nació el 6 de enero de 1907, en Arcellares del Tozo (Burgos). A los 12 años, ya estaba en el juniorado de Arceniega (Álava). Manifestaba bondad, docilidad y piedad, pero era de inteligencia más bien corta, tanto es así que los superiores lo dejaron cuatro años como cocinero. Después, sólo enseñaría en Primaria. Sus antiguos alumnos recuerdan su entrega total, sus Hermanos recuerdan su espíritu de familia, su alegría, su conformidad con las situaciones humildes e incluso con la pobreza de las pequeñas escuelas. Durante dos años cumplió el servicio militar en Marruecos, en nuestra escuela de Alcazarquivir. Cuando regresó del servicio militar, en 1935, el Hermano Egberto es destinado a Barruelo. El curso 1935-1936 transcurre con normalidad. Al ir a Barruelo, el Hno. Egberto barruntaba que le caería en suerte algo parecido a lo del Hno. Bernardo: el martirio se presentaba en el horizonte de su vida y de su fe. 2-El Hno. Teófilo Martín (Martín Erro Ripa) Nace el 2 de marzo de 1914, en Viscarret (Navarra) y a los 11 años emprende el camino de la vida marista. Se hará notar por su generosidad en seguir su nueva vocación. Su apostolado en la educación va a ser breve concluyendo en 1935-1936, en Barruelo de Santullán. Su director emite este juicio sobre él: «Su caridad irradiaba en su comportamiento con los Hermanos y con los alumnos. En el trato con los demás no escatimaba sacrificios... Como director, nunca tuve nada que reprocharle. Siempre estaba deseoso de servir, nunca de que le sirvieran a él. » El Hermano Teófilo igualmente tomaba al Hermano Bernardo como modelo: al servicio de los hijos de los mineros, se desvivía y se entregaba sin escatimar esfuerzos y con entusiasmo.


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UN MÁRTIR FUERA DE SERIE HERMANO BENEDICTO ANDRÉS « Como español le perdono, como religioso marista le agradezco la oportunidad que me da del martirio y de dar gloria a Dios. Espero que, si en este mundo no hemos sido hermanos, por tener ideas distintas, lo seamos en el cielo. »106 « ¡Qué fraile más valiente hemos matado! » 1- ¿Un candidato poco serio? El Hermano Benedicto Andrés está haciendo el servicio militar y se rumorea que ha colgado los hábitos. Su primo, el Hermano Jerónimo Emiliano, le escribe una carta severa. Benedicto le responde: «Humanamente hablando, tendría sobrados motivos para echar la soga tras el caldero; pero, gracias a Dios, ni se me ocurre la idea de abandonar. No se me olvida que he contraído compromisos. Diles, pues, a los interesados que el Hno. Benedicto sigue siendo el Hno. Benedicto. » Ya en los primeros años de docencia, lo llevaron al tribunal por abuso de un alumno. Cuando se presenta, los padres del alumno manifiestan: «No es él, teníamos en la mente a otro.» Mientras tanto había pasado momentos de desasosiego y de vergüenza. Vuelve de Marruecos donde concluye su servicio militar y solicita de su superior el poder pasar dos semanas con sus padres. Le tocará vivir momentos difíciles respecto de la obediencia, pues el superior le deniega el permiso. El Hermano Benedicto Andrés (Enrique Andrés Monfort) nace el 25 de abril de 1899, en Villafranca del Cid, en la provincia de Castellón. Más tarde, un Hermano reclutador pasó por el pueblo y manifestó al padre del niño que los Hermanos Maristas tenían una gran devoción a la Santísima Virgen y que eso era prenda de salvación. El pequeño Enrique comprendió que «un Hermano Marista no puede perderse», y el 22 de enero de 1911, tras un viaje de muchos kilómetros a pie con nieve y frío, llegó al juniorado de Vich. 106 Informatio del grupo del H. Crisanto, pp. 391-399.


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Ya se manifiestan en él dos características que le van a marcar de por vida: seriedad y firmeza. Se aprecia también en él la riqueza interior de una persona que vive en íntima comunión con Dios. Durante el servicio militar, reza en medio de los demás, sin respeto humano; enseña a leer a sus compañeros analfabetos; califica la guerra de «desgracia execrable». (España estaba por aquel entonces en guerra contra algunas tribus de Marruecos) Para conseguir el título de maestro tendrá que hacer un año de prácticas en la docencia; lo hará en una escuela pública de Huesca. Estamos ya bajo la República. Aunque en aquel tiempo soplan vientos de sectarismo laico, el maestro tutor le permite que prepare a los niños a la primera comunión...Incluso, da clases de catecismo a todos los niños de la escuela, que era laica... » El último año, 1935-1936, enseña en el colegio La Inmaculada, escuela primaria totalmente gratuita. Le encantaba poder enseñar a los hijos de familias humildes. Paradójicamente, le arrebatarán esta alegría aquellos cuyo ideal político pretendía mejorar la suerte de la gente de condición humilde. 2-Cuando llega el beso de Judas El 19 de julio de 1936, el superior de la comunidad y el cocinero caen en manos de los revolucionarios de la F.A.I. Los demás Hermanos se dispersan. El Hermano Benedicto Andrés y su primo Jerónimo Emiliano se retiran en su familia. Cuando llamaron a los voluntarios para el servicio militar, garantizando la vida a los religiosos, el Hermano Benedicto se alistó pensando que así evitaría riesgos para su familia. Pero rápidamente comprendió su equívoco y manifestó su presentimiento a la familia: «La sentencia de muerte contra mí ya está firmada», y añadía este mensaje para su primo: Digan a Emiliano que no se presente. Que por lo menos él se salve cuando vengan a matarme. » Le propusieron un escondite seguro, pero no lo quiso, pensando en posibles problemas para sus familiares. El 7 de diciembre, se presenta en la casa un miembro del Comité. Había sido compañero de infancia del Hermano y habían hecho juntos el servicio militar. Cuando su hermana le avisó que tenía esa visita,


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Benedicto exclamó: «Me llegó la hora». Abrazó a sus familiares y les dijo: Adiós, hasta el cielo». Y siguió a su compañero. Sin procesarlo, en el acto lo metieron en la cárcel. Allí encontró a su viejo maestro de escuela, al hijo de éste, y a otras personas. Su prima, la señora María Montfort Vicente nos dice: «Yo fui una de las últimas en verlo. Le habíamos llevado a la cárcel una manta y algo de comida. La comida no la quiso, sólo aceptó la manta pues padecía dolor de riñones. Y le dije: «Enrique, no te volveremos a ver. » Fue la pura verdad. «Al día siguiente, fiesta de la Inmaculada, cerca de un sitio llamado San Pau, en el Ayuntamiento de Albocácer, lo mataron juntamente con su viejo maestro, el hijo de éste, el sacristán del pueblo y el médico. Primero mataron al maesto, al sacristán y al médico y luego al Siervo de Dios y al muchacho. » Su hermana se lo representa así: «Siempre estaba rezando el rosario… Estaba gozoso de poder sufrir por Cristo…Me acuerdo que la víspera de la Inmaculada, que fue también la víspera de su martirio, me decía: «María, tenemos que ayunar, pues es la vigilia de la Fiesta de la Virgen, y aunque estemos en momentos difíciles, tenemos que ayunar. Con este ayuno se preparó al martirio. Los milicianos que lo mataron fueron los primeros en extrañarse de su valentía. Así se lo confesaron a Sor Balbina Fontanet: «Obligada a ocuparme de un grupo de milicianos, una noche trabé conversación con uno de los milicianos allí presente y que a lo mejor le pegó un tiro al Hermano...Este miliciano me decía: « ¡Qué fraile más valiente hemos matado! A la primera descarga dice: «¡Viva Cristo Rey!» Le pegamos un segundo disparo, y con valentía responde: « ¡Viva la Inmaculada!». Al tercero, con voz apagada, dice: « ¡Sagrada Familia, recibidme en vuestros brazos! – ¡Qué fraile más valiente!, me decía el miliciano. » El Hermano murió dando gracias y perdonando con nobleza como se dijo al principio. Es un hermoso martirio Con valentía Y perdón Triple profesión de fe Con muerte violenta Bajo la mirada de un Judas.


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¿DÓNDE LOS ASESINARON? ¿CUÁNDO? HERMANOS VALENTE JOSÉ Y ELOY JOSÉ 5 de octubre de 1936, de noche, en el tren de Valencia a Barcelona... «Obligan a los Hermanos a bajar del tren en Castellón... Los golpean con tanta dureza que el Hno. Antonio, superior, pierde el conocimiento varias veces. Ordenan al Hno. Crispín, para que confiese, que se tumbe en los raíles de la vía, y repetidas veces le arrancan el pelo y realizan disparos en el aire para intimidarlo. Llegado al tribunal, los jueces quedan extrañados ante las equimosis que lleva en la cara. Los dejan un día entero en la cárcel sin derecho a que les den de comer. » Los Hermanos Valente José y Eloy José, de quienes relatamos el martirio, trabajan en el colegio Mayáns de Valencia. En esta ciudad, los Hermanos dirigían también otro colegio, la Academia Nebrija. Ya presentamos anteriormente los Hermanos mártires de esta comunidad. 1-Los dos mártires 1-El Hermano Valente José (Jesús Delgado de la Fuente) El Hermano Valente José nace el 17 de abril de 1894, en Mazuelo de Muñó, provincia de Burgos. A los 13 años va a Vich para seguir las etapas de la formación marista y hace la profesión perpetua el 11 de agosto de 1915. A la vuelta del Segundo Noviciado en 1935, lo destinan al colegio Mayáns de Valencia, como profesor de matemáticas. Sus antiguos alumnos lo recuerdan así: «Era profesor de matemáticas y como tal extraordinario. Era un profesor muy eficiente... Su secreto consistía en el hecho de que enseñaba las matemáticas de tal modo que llevaba a sus alumnos a glorificar a Dios y sembraba en su corazón semillas de esperanza... Su vida interior era extraordinaria sin apariencias ni espectacularidad. » Un Hermano de su comunidad añade: « El Hermano Valente se esforzaba por vivir de manera sencilla y oculta, una vida irreprochable, totalmente entregada a la gloria de Dios y a la salvación de las almas. » El Hermano Valente José camina hacia Dios con la lámpara encendida. 2-El Hermano Eloy José (Eloy Rodríguez Gutiérrez) Nace, como el anterior, en la provincia de Burgos, en Torrepadre, el 9 de septiembre de 1899. A los 12 años se dirige a Arceniega para seguir


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la formación marista. Se consagra definitivamente a Dios el 28 de septiembre de 1921. Durante muchos años, trabaja en las escuelas de Valencia, ya sea en la Academia Nebrija ya sea en el colegio Mayáns. Se hace notar ante sus Hermanos y alumnos por su carácter suave, sencillo, alegre y eso le hace merecedor de la simpatía de todos. Los alumnos reconocen que los formaba a ser capaces de dar testimonio de la fe. El señor Mariano Andreu Llobat, en nombre de todos, dice: Fue para mí un gran apoyo, pues sus intervenciones eran más eficaces que las de cualquier confesor: Sembraba en mi corazón una esperanza y una alegría espiritual que colmaban mi mente inquieta... Pienso que lo mismo ocurría con todos los demás alumnos de su clase. » Tras la victoria de la izquierda, en febrero de 1936, cuando ya las amenazas se hacen claras y manifiestas, escribe a su hermano: Seguimos cumpliendo la misión sublime que nos ha sido encomendada y que tan insistentemente nos quieren arrebatar. Reza mucho por mí, pues estamos en un momento muy difícil para la religión y para la patria; si Dios no pone remedio, vamos hacia una hecatombe espantosa. Sólo se respira odio de la gente envenenada por un régimen impío. » De este odio, el Hermano Eloy José va a ser una de las primeras víctimas. 2-En el tren de la muerte Tras el levantamiento nacionalista, la ciudad de Valencia vivió días de saqueo. En un momento dado, el Hermano Valente José y otros Hermanos fueron detenidos y llevados a la cárcel mientras la gente vociferaba: « ¡Matadlos ahora mismo, son fascistas! » Sorprendentemente los sueltan y les obligan a marcharse de allí sin demora. Por la tarde del 25 de julio de 1936, dos grupos de milicianos se apoderan de la escuela y dicen a los Hermanos: «Ya os podéis marchar, esta escuela es desde ahora propiedad del pueblo.» A partir de este momento, los Hermanos se ven obligados a pedir alojamiento en familias amigas y a cambiar de residencia a menudo. En la última residencia reciben por dos veces la visita de los milicianos, y en esas dos ocasiones los despojan de todo, los insultan y los llevan ante el Comité de Salvación


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Pública y les obligan a que piensen seriamente en el paseíto. Y les recuerdan: « ¡No olvides que eres cura! » Oían a los milicianos decir uno a otro: «Estos, guárdalos bien, pues mañana temprano les damos su merecido. » Mientras viven esta situación, llega de Barcelona un Hermano para pedirles que lo sigan, en nombre del Hno. Provincial, pues un barco está preparado para llevarlos a Francia. Cinco Hermanos toman el tren nocturno Valencia-Barcelona, pensando que la vigilancia de los milicianos sería menos estricta. De hecho, los descubren a mitad camino, en Castellón. El Hermano Crispín Lope Sancho que iba en ese grupo se acuerda: « Nos descubrieron en Castellón de la Plana y mientras a mí, al superior y a otro Hermano nos hicieron bajar en Castellón, el Hermano Valente, a pesar de haber dicho a la policía que él también formaba parte del mismo grupo, siguió el viaje... Al Hermano Eloy José le cupo la misma suerte y los dos prosiguieron el viaje en aquel famoso tren... » A partir de aquí ya no tenemos huellas. Los Hermanos nunca llegarán a Barcelona. Hay testigos que afirman que el Hno. Valente José fue asesinado en la estación norte de Barcelona, en la mañana del día 6 de octubre y el Hermano Eloy José, en la noche del 5 de octubre. El Hermano Crispín Lope Sancho piensa que el Hno. Valente José fue asesinado en Horta, cerca de Barcelona y que el Hno. Eloy José lo fue en la ciudad de Barcelona. Ha sido imposible encontrar el lugar de su sepultura. Nada extraño, pues los milicianos de la F.A.I. acostumbraban asesinar a sus víctimas lejos de las miradas indiscretas y a enterrarlas en fosas comunes anónimamente, sin datos de identidad ni fechas. 3-Mi corazón está dispuesto, Dios mío En los últimos días, perfectamente sabedores del peligro inminente, su estado de ánimo dominante es el de serenidad. Así los veía un antiguo alumno, Mariano Andreu Llobat: «Le oí decir al Hermano Valente que la persecución existía con toda seguridad y que se trataba de sufrir por Cristo. Aceptaba esa situación y pensaba que su muerte sería semilla de una Iglesia y de una España nuevas... Daba muestras de un comportamiento sencillo y valiente y nunca pensaba en huir... Nunca le vi vacilar ni perder la serenidad ante los terribles peligros de aquellos días. La última vez que vi al Hermano Eloy me dijo:


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“Andreu, si no volvemos a vernos aquí, nos veremos allá arriba”. Se refería al cielo que alcanzaría con el martirio. » El Hermano Crispín, compañero de sufrimientos de estos dos Hermanos, conserva del Hermano Valente José un hermoso recuerdo: «Al principio, el ánimo de todos estaba por los suelos. Pero, luego, con la gracia y la fuerza de Dios, recobramos la esperanza hasta tal punto que estábamos dispuestos a morir. El Hermano Valente dijo al superior: «Voy a confesarme para estar preparado para la otra vida. Al paso como van las cosas, pronto nos tocará a nosotros. Con esa alegría se preparaba al martirio». El señor Andreu Llobat, particularmente unido a estos dos Hermanos, los implica en sus oraciones, les encomienda situaciones de la vida y comprueba que a menudo sus oraciones son atendidas.


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MORIR JUNTOS, MAESTRO Y DISCÍPULO HERMANO MILLÁN No fue mártir por casualidad107 Es algo patente: los testigos del Proceso Ordinario consideran al Siervo de Dios, Hermano Millán, como un auténtico santo cuya vida fue coronada con la gracia del martirio, y todos se sentirían felices con su beatificación. 1-Perfil biográfico El Hermano Millán (Esteban Llover Torrent) nació el 27 de julio de 1885, en Las Planas, provincia de Gerona. Su infancia fue la de un chaval de familia campesina humilde, participando de los quehaceres de la granja y de las faenas del campo; tenía que echar una mano para el mantenimiento de una familia de 11 hijos. A los 14 años, percibe la llamada del Señor hacia la vida religiosa y el 4 de abril de 1899 va a San Andrés de Palomar (Barcelona) donde estaba la casa de formación marista. Hace la profesión perpetua en 1906 y el voto de estabilidad en 1922. De inmediato muestra sus dotes de formador; es por lo que los superiores le destinan a las casas de formación y luego como superior de las comunidades apostólicas. Sabe unir su competencia profesional y su celo con el don de una simpatía que atrae y que ayuda a los alumnos a ser receptivos al mensaje cristiano. Se muestra paternal, entregado y dotado de una piedad que permite adivinar la práctica habitual de la intimidad con Dios. En septiembre de 1928, los superiores le confían la misión de fundar y de dirigir la escuela de Denia. La escuela conoce rápidamente el éxito y se granjea la estima de la población. Las dificultades van a aparecer con la llegada de la República en abril de 1931 y, cuando la izquierda gana las elecciones en febrero de 1936, comienza la verdadera persecución. 107 Informatio del grupo del H. Crisanto, pp. 409-416.


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2-Calvario y muerte Los problemas y las molestias no tardan en aparecer: « El 10 de abril de 1936, hacia la una de la tarde, los Hermanos reciben un comunicado del Ayuntamiento por el que se les notifica que “para evitar posibles desórdenes, los Hermanos deben abandonar la escuela y el Ayuntamiento de Denia, esa misma tarde”» Para demostrar la seriedad del asunto, las nuevas autoridades excitan a la población que se reúne delante de la escuela y, con actitudes de amenaza, profiere insultos y burlas. El día de Viernes Santo, los Hermanos protegidos por los alumnos abandonan la escuela, excepto el Hermano Millán que se queda para resguardarla. Goza de gran estima entre la población y no se siente amenazado. Los nuevos adversarios tratan entonces de prohibirle toda actividad educativa, alternando promesas, coacciones, mentiras, amenazas para conseguir finalmente que se cierre la escuela. Bajo la presión de los padres de alumnos, el Gobernador autoriza la continuación de las clases para los alumnos de las clases superiores, pero no en el recinto escolar. Los clases siguen pues en «La Senia», propiedad de doña Francisca Moreno quien la pone a disposición del Hno. Millán. Los Hermanos mientras tanto se dispersan en familias amigas. En cuanto al Hno. Millán, una vez terminados los exámenes, se ve obligado a errar de un pueblo para otro en los alrededores de Denia. Finalmente, decide ir a ver al Hermano Laurentino, Provincial. En los últimos días de julio, toma el tren. Lo reconoce un empleado de ferrocarriles cuyo hijo había estudiado gratuitamente en la escuela de los Hermanos de Denia. Denunciado y arrestado, lo encierran en la cárcel de Tavernes de la Valldigna donde permanecerá unos doce días, hasta su muerte: «El 10 de agosto de 1936, hacia la una de la madrugada, fui requerido con otros tres milicianos por Salvador Grau Corella, llamado el “Carabinero” para llevar a don Rodrigo Gil y a don Esteban Millán al lugar dicho Cuesta del Portichol (La plana de Alcira). Llegados al lugar, el señor Salvador Grau Corella dio orden de parar el camión y mandó que todos bajasen a tierra. Los tres milicianos se alejaron unos doscientos metros con los dos prisioneros; luego dispararon sobre don Rodrigo Gil y sobre don Esteban Millán y abandonaron los cadáveres en la cuneta. »


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Don Rodrigo Gil era el joven con más promesa de futuro del colegio. El Director y el discípulo mueren juntos. Juntos serán enterrados, y juntos trasladados solemnemente a Denia. 3-Un verdadero mártir En el estudio de cualquier caso de martirio, se nos pide que vayamos más allá de la muerte física y que consideremos si el mártir estaba de corazón dispuesto a entregarse enteramente a Dios y si los verdugos, por odio, atacaban y combatían la fe y cuanto ésta representa. 1-Las intenciones de los perseguidores Dos aspectos de su comportamiento sectario son evidentes: privar a la ciudad de Denia de un centro de educación y de formación cristiana. Van a hacer todo lo posible por cerrar el colegio de los Hermanos. Si el Gobernador autorizó la continuación de las clases superiores en vista de los exámenes de bachillerato, fue bajo la presión de los padres de alumnos y a sabiendas de que la autorización sería por poco tiempo. Efectivamente, una vez terminados los exámenes, el Hermano Millán, director, debe esconderse en los pueblos vecinos cercanos a Denia, y cambiar frecuentemente de domicilio. Los revolucionarios pretenden sobre todo tapar la boca a un testigo de Cristo demasiado querido y respetado por la población de Denia. Las condiciones son bien escogidas: lo detienen fuera del pueblo, lo eliminan de noche, y así la noticia llegará a Denia una vez el hecho consumado. Varios testigos comparten el parecer del Hno. Miguel Salis: « Ninguno de estos religiosos muere sino por el hecho de ser religiosos. Ninguno había participado en el campo de la política ni había desarrollado cualquier otra actividad que no fuese religiosa y pedagógica en favor de la fe de los niños. » Otros puntualizan: « Es suficiente con ser religioso para sufrir el martirio por Dios y por la fe en Jesucristo. » 2-Disposición al martirio El Hermano Millán siempre dio pruebas de tener una personalidad fuerte que lo lleva a entregarse de lleno al Señor y a entregarse sin reservas en bien de los alumnos, de las familias y de los Hermanos; su influencia es grande en la parroquia; el martirio no llega por casualidad:


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«Era una persona extraordinariamente caritativa... Nadie como el Hermano Millán tuvo tanta influencia sobre la población (de Denia) y me refiero a todas las clases sociales. El trabajo del Hermano Millán era extraordinario. » El señor Pedro Muñoz Cardona que fue el que albergó al Hermano Millán por última vez, nos lo describe así en los últimos días: « El último recuerdo que tengo del estado de ánimo del Hermano Millán, en esos días, es el de una persona tranquila y sosegada, como si no iba a ocurrir nada. Recordemos que habíamos pasado momentos de riesgo muy serios. » 4-El recuerdo de un santo En el corazón de sus Hermanos, de sus alumnos y de la población de Denia, el recuerdo que queda del Hermano Millán es el de un santo simpático. Muchos le tributan sincera, cariñosa y profunda admiración: «Lo que puedo decir del Siervo de Dios se resume en el recuerdo que nosotros, los antiguos alumnos, guardamos de él, el recuerdo de una persona de gran calidad humana y religiosa... Me dijeron que lo habían martirizado; en la ciudad de Denia lo lamentaron profundamente y el dolor fue compartido por todos, pues la admiración que le teníamos era unánime »... De hecho, la virtud del Hermano Millán era con creces más elevada que la de los demás Hermanos de su comunidad, pero también que la del clero de Denia. En vida, gozaba de buena fama y eso ha continuado hasta después de su muerte. Sus antiguos alumnos le han dedicado una placa de mármol con esta inscripción: «Tu muerte no ha sido muerte, sino paso hacia la gloria. Por eso, nosotros, todavía penetrados de lo que nos decías, unimos nuestras oraciones para pedirte que desde el cielo donde estás gozando, desde ese lugar reservado a los mártires, sigas transmitiéndonos tu espíritu. » Es motivo de sorpresa y de alegría comprobar que hasta hoy el Hermano Millán goza de una gran admiración por parte de los Hermanos, antiguos alumnos, padres de alumnos y feligreses en general, que siguen llamándolo simplemente ―el mártir‖.


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MUERTE DE UNA PERSONA SENCILLA HERMANO LUIS FIRMÍN Cocinero de sus Hermanos, era una persona humilde, servicial y alegre. Asesinado porque llevaba algunos artículos religiosos en la maleta. 1-El Hermano Luis Firmín (Luis Huerta Lara) El Siervo de Dios, Luis Huerta Lara, en religión Hermano Luis Firmín, nace el 21 de junio de 1905, en Torrecilla del Monte (Burgos). Comienza su formación marista en Vich y se entrega definitivamente a Dios por la profesión perpetua el 15 de agosto de 1927. Padece miopía aguda, lo que le imposibilita dedicarse a la enseñanza; va a ser sobre todo cocinero en las comunidades a donde lo destinan. Su último superior, el Hermano Luis Venancio, escribe: « Desempeñó a la perfección el humilde y meritorio empleo de cocinero. Era un persona limpia y puntual, atento en todo y siempre disponible y servicial. Tenía una conciencia timorata y sentimientos nobles; sufría cuando se imaginaba haber podido ofender a alguien. Un día se le escaparon palabras poco respetuosas sobre el Hermano Director. Después de la oración de la noche y tras la lectura de los puntos de la meditación, fue a su encuentro y de rodillas le pidió perdón, diciendo: “No me levanto de aquí hasta que me perdone”. Una vez perdonado, se levantó muy agradecido y prometió enmendarse. » Durante los años 1932- 1935 enseña en Carrejo en una clase de Primaria y lleva al mismo tiempo el trabajo de la cocina; y el año siguiente hace lo mismo en la pequeña escuela de Arceniega, cerca del juniorado. 2-El cocinero mártir. Las circunstancias que llevan al Hermano Luis Firmín primero a la cárcel y luego al martirio son desconcertantes. El día 18 de julio de 1936, los Hermanos León Pablo y Firmín se encuentran en la escuela; el superior está en Burgos; es tiempo de vacaciones. Los dos Hermanos reciben una inspección por parte de los milicianos y, sintiéndose poco seguros, y para no quedar aislados, deciden


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desplazarse a la comunidad del juniorado. El Hermano Luis Firmín prepara la maleta y se la entrega al panadero para que el criado que lleva el pan cada mañana la lleve el día siguiente al juniorado. Todavía está hablando con el panadero cuando entran los milicianos. Éstos le piden al Hermano que abra la maleta. Entre la ropa, encuentran objetos de piedad. La razón es suficiente para mandarlo a la cárcel. Permanece ocho días en la cárcel de Arceniega, y luego lo trasladan a Bilbao en el « Cabo Quilates ». En ese barco someten a los prisioneros a toda clase de vejaciones; los guardianes se ensañan con los eclesiásticos, sobre todo con aquellos que se muestran más sumisos; así se entrenan con ellos para aprender a torturar y a ejercer su oficio de verdugos. El señor Carlos Langa Zuvillaga, compañero de cárcel del Hermano Luis Firmín, describe la situación dramática que reina en el barco: «Conocí al Siervo de Dios por haber sido prisionero en el mismo barco-cárcel de Bilbao. Estuve con él unos veinte días... Estábamos amontonados como animales. Había cuatro celdas, el siervo de Dios estaba en la primera y yo en la tercera... En el “Cabo Quilates” las ejecuciones las hacían en el puente de popa. No era sólo el hecho de fusilar, sino que oíamos los disparos: a veces, eran ráfagas de ametralladora, otras veces un tiro en la nuca o también los remataban a golpes de culata. Y esas ejecuciones iban acompañadas de vejaciones, de insultos, de burlas, de bofetadas, etc. » La suerte del Hermano no debió ser diferente a la del sacerdote Don Matías Lumbreras. Compartían la misma celda: «Todas las noches, hacia las 2 de la madrugada, llevaban al sacerdote al puente, lo dejaban medio desnudo y con una crueldad espantosa le quemaban el cuello, el pecho, el vientre con cigarros encendidos. A veces, paraban por unos momentos las quemaduras y sometían a la víctima a una ducha bajo presión con bombonas centrífugas... En ese barco, se debían practicar todas las virtudes a un grado heroico... Las humillaciones llegaban hasta tal punto que nos obligaban a ingerir los alimentos mezclados a excrementos.» El 25 de septiembre de 1936, la aviación nacionalista bombardea Bilbao. Como represalia, los milicianos y milicianas asaltan los barcoscárceles Altuna Mendi y Cabo Quilates. Seleccionan a las víctimas y después de maniatarlos, los llevan de dos en dos al puente de popa,


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donde les esperan ráfagas de metralleta. Así fueron asesinados los sacerdotes Matías Lumbreras, Mariano Larrea y el Hermano Luis Firmín. De hecho, el Padre Matías sólo resultó herido. Lo levantan del suelo, lo atan a una soga y como un bulto lo arrojan al mar para ahogarlo, luego lo sacan del agua y lo vuelven a hundir. Lo sacan jadeando y casi asfixiado y lo rematan de una cuchillada en el viente.108 El sacerdote don José Echeandría recuerda la escena macabra que siguió a la ejecución de 15 sacerdotes en el barco Cabo Quillates. Una miliciana con un cuchillo de cocina arranca una parte del cuero cabelludo de una víctima y alzándolo en la punta de una pértiga, grita: « Camaradas, así es como tenemos que clavar a todos los detenidos, en una pica. En los barcos no ha de quedar ni uno solo vivo. » Los testigos que recuerdan al Hermano Luis Firmín hablan de cariño, de devoción, de sus virtudes, de su memoria, de su intercesión. Se han imprimido y distribuido folletos, estampas y una biografía; son muestras de la fama de santidad de que goza todavía este humilde Hermano. El 24 de octubre de 2004, se procedió a la exhumación de los restos mortales del Hermano Luis Firmín, inhumados posteriormente en la capilla de la casa provincial de los Hermanos Maristas, en Lardero (La Rioja). Hermano Luis Firmín: cocinero, persona humilde, servicial, mártir.

108 Ver el volumen III de la positio del grupo del H. Crisanto, Documenta, p. 256.


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UN ROPERO, UN JARDINERO Y UN ALBAÑIL TESTIGOS DE CRISTO « ¡Entierren a esos tres animales!» Todos los cristianos pueden conseguir amar a Dios hasta el derramamiento de su sangre. Éste es el mensaje consolador que nos llega de estos tres Hermanos empleados en trabajos manuales y en quehaceres domésticos, en la gran casa de Les Avellanes: el Hermano Emiliano José, ayudante en la ropería, el Hermano Timoteo José, jardinero y el Hermano Andrés José, albañil y factótum del convento.109 1-Amar sirviendo 1-El Hermano Emiliano José (Marcos Leyún Goñi) El Hermano Emiliano José nace el 7 de octubre de 1897, en Sansoaín, Navarra. A los 13 años, su madre le acompaña al juniorado de Arceniega. Allí comienza su formación en la familia marista que rematará con la profesión perpetua en 1919. El Hermano Emiliano José se distinguirá por su pasión por prestar servicios. Habilidoso en cosas de electricidad, se ofrece a menudo al Hermano Provincial, sacrificando sus propias vacaciones, para realizar trabajos de instalaciones eléctricas en las casas de formación, las comunidades, las escuelas. Conociendo su generosidad, el Hermano Provincial lo solicita durante las vacaciones de verano de 1936 para ir a Les Avellanes y encargarse de la ropería, pues está prevista una larga sesión de formación para un gran número de Hermanos. La disponibilidad del Hermano le va a llevar directamente al camino del martirio. 2-El Hermano Timoteo José (Julián Lisbona Royo) En Torre de las Arcas, provincia de Teruel, nace el Hermano Timoteo José, el 23 de octubre de 1891. La familia es más bien humilde: su madre, vendedora ambulante de azafrán, se hace acompañar por el pequeño Julián quien pregona la mercancía por las calles de los 109 Informatio del grupo del H. Crisanto, pp. 424-436.


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pueblos. Más tarde, reconocerá que era muy tímido al desempeñar ese cometido, pero que no había otra manera si quería comer. Por lo que respecta al padre, se entrega a la bebida y olvida rápidamente los deberes de familia. Fue solamente después de cumplir el servicio militar cuando siente la llamada a la vida religiosa. El noviciado en Les Avellanes le va a resultar difícil, pues acarrea costumbres de una vida laboriosa y dura. Deberá trabajar mucho y esforzarse por conseguir un carácter más suave, menos irascible. A los 28 años, emite los primeros votos. Aprecia tanto la vida religiosa que le resulta difícil comprender cómo algunos pueden abandonarla. Antes de hacerse religioso, había estado trabajando como mozo de granja, al servicio de una señora que lo apreciaba tanto que estaba dispuesta a legarle sus bienes si consentía a seguir trabajando para ella. Pero en su corazón sentía más fuertemente la llamada de Dios. El amor que tiene para con Dios lo empuja a entregarse a Él con la profesión perpetua el 2 de febrero de 1924. Los superiores le piden que se quede en la casa de Les Avellanes para encargarse de los trabajos más pesados de la finca y posteriormente de la huerta. A lo largo del día, ocupado en tareas de poco relieve, desarrolla una profunda vida interior y un gran espíritu de familia: El Hermano Timoteo José, como encargado de la huerta, mantenía muy buenas relaciones con los jóvenes en formación, ya que tenían que encargarse de sectores de la huerta bajo su dirección. Llevaba una vida muy piadosa y muy espiritual. Se le notaba que vivía continuamente unido a Dios. Por ejemplo, cuando los jóvenes venían a trabajar a la huerta, si observaba que algunos ponían poco empeño en los trabajos penosos, les dirigía unas palabras afables y espirituales que los animaban a trabajar con un fin sobrenatural. Una vez le oí decir esta frase: “Hermanitos, si trabajamos para Dios, lo que ensucia las manos, puede volver el alma limpia » Todos en la comunidad lo apreciaban por sus virtudes, su buen carácter, a pesar de su apariencia ruda de trabajador manual. » Muchos testigos manifestarán su admiración por esa vida espiritual tan profunda en un hombre cuya vida transcurre toda ella en trabajos manuales. Su vida interior irradia en los Hermanos y también en la gente de los pueblos vecinos, pues cuando estalla la revolución, numerosas familias están dispuestas a acogerlo en su casa.


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3-El Hermano Andrés José (Francisco Donázar Goñi) Este Hermano es natural de Navarra. Nació en Iroz, el 10 de octubre de 1893. Su padre era albañil y él también seguirá este oficio. Sin embargo, un accidente de trabajo le va a complicar la vida: un caldero de sosa cáustica le cae en los ojos y le resulta muy difícil aguantar la luz del sol o simplemente la blancura de las paredes. A pesar de eso, no abandona su trabajo para ayudar a su madre viuda. Una experiencia de noviazgo lo decepciona, pues la chica que ama le oculta su situación de madre soltera. Escribe entonces a su hermano Valente, que era marista y que daba clases en Valencia, para saber si no podría quedarse en la comunidad como Hermano lego. Los superiores le permiten esa experiencia que desemboca en la entrada al noviciado el 1 de febrero de 1921. Tiene 28 años. En el noviciado se distingue por su amabilidad y sencillez. Su itinerario en la vida marista continuará sin obstáculos hasta la profesión perpetua el 15 de agosto de 1927. Él también permanecerá en la casa de Les Avellanes encargado de todas las obras de albañilería y de mantenimiento de la casa. Se le ve dichoso de estar al servicio de los Hermanos, de arreglar y mejorar las habitaciones, y en medio de esos trabajos se mantiene en constante unión con Dios. Permanece igualmente mucho tiempo ante el Santísimo: « Era un modelo, y más aún, fervoroso. Ya sea después del desayuno, ya sea antes de empezar su trabajo o por la noche después de la cena, allí estaba en la capilla en adoración. Siempre fue para nosotros profundamente edificante. » Acude gustoso a la capilla para dar los retoques necesarios con miras a embellecerla. A principios de 1936 su alegría fue colmada cuando los superiores decidieron realizar la restauración completa de la capilla; él se puso a preparar el material necesario. Entregará al Señor algo mejor que una hermosa capilla; le ofrecerá toda su vida al borde de un camino desconocido.


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2- ¡Entierren a esos tres animales! Sabemos lo que ocurrió en Les Avellanes, tras el levantamiento de Franco, el 18 de julio de 1936: confiscación de la casa, dispersión de los Hermanos y de los jóvenes en formación en los pueblos de los alrededores.110 En un primer momento, nuestros tres Hermanos se encuentran con los novicios en el pueblo llamado Vilanova de la Sal. Pero cuando los milicianos empezaron a asesinar a algunos Hermanos y quisieron arrestar a otros, nuestros tres Hermanos decidieron trasladarse a Navarra pasando por Aragón. Llegados al pueblo de Estopiñán, les informan que el comité revolucionario del pueblo es moderado. Los tres Hermanos, cansados de la caminata, acuden a él para solicitar un salvoconducto que les garantice un viaje más sosegado. En realidad, son arrestados, encarcelados y su ejecución decretada. El comité de Estopiñán no se atreve a encargarse de la ejecución y llama al comité de un pueblo cercano: «El día siguiente, los milicianos de Estopiñán informan a los de Alguire para que vengan a matarlos, pues ellos no se atreven. En efecto, llegan y con el pretexto de liberarlos, los sacan de la cárcel... invitan a los Hermanos a que se alejen por las tierras, y así los asesinan por la espalda. » En realidad la ejecución se realiza a unos 5 kilómetros de Estopiñán, al borde de la carretera. La señora Joaquina Vidal Cama que asistió a la escena, cuenta los pormenores: «...Sé que fueron asesinados el 11 de agosto de 1936. Estaba yo en la ventana de mi casita de campo... Vi llegar al camión. Estaba preparando la merienda. Era por la tarde. La curiosidad y el horror que experimentábamos en aquellos terribles días, me llevaron a interesarme en aquel camión que se detenía a lo lejos. Enseguida vi que bajaban a un hombre. Se oyó un disparo. Luego bajaron dos hombres. Se oyeron otros disparos, yo diría más bien pocos, quizás uno por cada uno...Los que los asesinaron vinieron a nuestra casa y le dijeron literalmente a mi marido: “Vaya a enterrar a esos tres animales”. Fue más tarde cuando supimos que se trataba de tres religiosos. » Cuando los campesinos fueron a enterrar a «los tres animales que les habían dejado», los cuerpos yacían en la cuneta de la carretera. Los verdugos les habían puesto la boina en la cabeza para disimular el golpe de gracia. 110 Ver los casos de los Hnos. Crisanto y Aquilino, pp. 91-106.


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De 1936 a 1939, la parte del terreno en el que fueron enterrados se dejó sin sembrar, lo cual facilitó la exhumación y el reconocimiento de los tres cuerpos. La exhumación tuvo lugar el 24 de mayo de 1939 y los restos mortales fueron depositados en el monumento fúnebre erigido para todas las víctimas de la persecución en el Ayuntamiento de Tamarite de Litera (Huesca). Cuando preguntaron a la señora que había presenciado la ejecución por qué habían matado a estos tres Hermanos, la respuesta de esta campesina fue sencilla: «Les mataron porque eran frailes. ¡Mataron a tantos! » Sobre la tumba, ella había plantado una simple cruz, y regularmente depositaba unas flores. Así empieza el respeto y el aprecio para con estos tres mártires; aprecio y respeto que se transformarán en devoción, confianza y oración.


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ANUNCIABA AL SEÑOR EN LA CÁRCEL Y EN EL EJÉRCITO ROJO: HERMANO PABLO DANIEL «Sobre todo fue sembrador de una gran esperanza cristiana... »

Con este Hermano estamos ante un caso único: joven, dinámico, inteligente, audaz, da testimonio público de su fe ante el tribunal, en la cárcel, en el campo de trabajo y en el ejército republicano; alienta la fe de sus compañeros que le llaman «el ángel consolador», procura convertir a sus propios guardianes, se desvive por los soldados heridos y muere asesinado el 29 de enero de 1939 por haberse manifestado abiertamente como religioso. Es probablemente el último a unirse a la falange de mártires maristas de aquellos años. Encarcelado a los 24 años, mártir de Cristo a los 28. 1-Perfil biográfico Pablo Daniel (Daniel Altabella García) nace el 19 de octubre de 1911 en el seno de una familia muy cristiana, pues todos los hijos se hacen religiosos, dos maristas y un sacerdote diocesano. A los 11 años entra en el juniorado de Vich. Les Avellanes lo recibe para el postulantado y noviciado y también emite en esa casa los primeros votos, el día 8 de septiembre de 1928. Su experiencia apostólica con los niños y jóvenes será breve: Alicante primero, luego Mataró donde en 1936 cae en las redes de la persecución. Este religioso joven, que muere a los 28 años, entusiasta, dinámico, piadoso, causó una sincera y duradera admiración en sus alumnos, debido a su preparación cultural, a su trabajo, a su actividad pastoral, y sobre todo a la práctica de las virtudes. Sus alumnos veían en él a un forjador de hombres y de cristianos auténticos. Su hermano, don Pedro, que será canónigo en San Pedro de Roma, no duda en decir que Pablo Daniel merecería la canonización incluso sin haber sido mártir.


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2-Un martirio como una carrera de obstáculos La persecución sufrida por el Hermano Pablo Daniel va a tener la misma duración que la guerra, de 1936 a 1939. Las principales estaciones de su vía crucis son tres cárceles, un barco-cárcel, un campo de trabajos forzados y finalmente el alistamiento en el ejército republicano. 1-Primera detención El Hermano Pablo Daniel formaba parte del grupo de 107 Hermanos que debían embarcarse en el Cabo San Agustín para pasar a Francia. Era una trampa y todos esos Hermanos terminaron en la Checa de San Elías (cárcel) en la mañana del 7 de octubre de 1936. La noche siguiente, 46 Hermanos entre los cuales estaba el Hermano Laurentino, Provincial, fueron fusilados en el cementerio de la Moncada. Los restantes quedan en la cárcel sometidos a toda clase de malos tratos, de pesquisas, de insultos continuos. Luego, les trasladan a la cárcel Audiencia y de ahí al Carcere Modelo de Barcelone donde el Hermano Pablo Daniel permanecerá 13 meses; luego lo liberan pues nadie presentó acusación contra él. 2-Segunda detención Para poder sobrevivir, busca un puesto de trabajo en la enseñanza. En la nueva escuela su enseñanza es abiertamente de corte cristiano. Defendía la causa de Dios con audacia y valentía. Esto le merece la segunda detención en el barco-cárcel Argentina, donde la vida es dura, pero el Hermano ya está acostumbrado. Comparte camarote-celda con otros cinco detenidos. Esta celda se transforma rápidamente en monasterio: misa diaria, meditación matutina, rosario completo, meditación y oración de la noche; organizan retiros e incluso las ceremonias de Semana Santa. El sacerdote aseguraba la misa, pero era el Hermano Pablo Daniel quien dirigía las oraciones y hacía las homilías. Por su gran espíritu de fe y su tacto para confortar y animar le llamaban el ―ángel consolador‖. Rápidamente llega a ser el confidente de los detenidos de las otras cabinas deseosos de dejarse contagiar por la fe del Hermano. Tras cuatro meses de detención en el barco-cárcel Argentina, lo mandan a la cárcel sita en el castillo de Montjuich a la espera de un juicio que nunca llegará. No habiendo juicio, lo trasladan al campo de concentración de Ogern. Prácticamente era sinónimo de condena a


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trabajos forzados. Obligaban a los prisioneros a construir puentes, a arreglar carreteras, a hacer zanjas. El Hermano Laureano, su compañero de trabajos forzados describe así el ambiente: « En el campo de trabajo, cuando nos reuníamos por la noche, rezábamos las oraciones según las posibilidades y hacíamos algunos comentarios. Me acuerdo que una noche, cuando estábamos faltos de todo y muertos de hambre, de frío, sin ropa suficiente y llenos de piojos, me dijo: «Es verdad que aquí sufrimos y pasamos molestias y estrecheces, pero los que están en libertad están peor que nosotros... » Y me dijo también: « Cuando Jesús recorría Palestina, predicando, muchas noches ¿no las pasaba como nosotros, cansado, hambriento, padeciendo la intemperie? Aceptemos nuestra suerte y mostrémonos valientes. » 3-Alistamiento en el ejército: octubre de 1938 Como su quinta debía alistarse en el servicio militar, pensó que estaría bien hacer lo propio. Pensaba en ocuparse de los heridos y se apuntó en el servicio sanitario. Lo mandaron al frente de Cataluña. 4-El martirio En enero de 1939, el ejército republicano derrotado se replegaba hacia Francia. La compañía en la que se encontraba el Hermano había llegado cerca de Figueras, cerca de la frontera. El Hermano manifestaba públicamente su gratitud a Dios por el hecho de estar vivos y libres de enemigos. Algunos, a quienes este discurso pareció extraño, avisaron al jefe, un tal Lister. Éste envió un piquete de soldados que fusilaron al Hermano y a cuantos estaban con él. Era el 29 de enero de 1939. 3-Una figura fuera de serie Lo que impresiona al escuchar a los testigos es su insistencia en destacar el valor y la audacia del Hermano Pablo Daniel. A los demás detenidos, declaraba de inmediato su identidad de religioso; lo mismo hacía con los milicianos y los jueces. Uno de los jueces, admirado de su inteligencia, se adelantó a pagarle los estudios de abogacía, pero el Hermano Pablo estaba profundamente enraizado en su vocación marista. El Hermano Eduardo Escolà Ganet, compañero de cárcel, lo recuerda de este modo: «La vida de este Hermano en la cárcel ha sido la de un héroe. Primero, animaba a todos al martirio, e incluso predicaba en el patio de la cárcel. » Otro testigo añade: «Sobre todo, fue un gran sembrador de esperanza


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cristiana, pues hablaba de su martirio con una total tranquilidad y sosiego. » Algunos subrayan su disponibilidad a la voluntad de Dios. «Sus palabras traducían su total conformidad a la voluntad de Dios. No daba muestras de impaciencia, y no tenía resentimiento para con los carceleros. Aceptaba de lleno la voluntad de Dios y sabía descubrir las atenciones y delicadezas de Dios para con nosotros en medio de la persecución. Por eso, la fama de santidad del Hermano se difunde por doquier: «Aunque no hubiese sido mártir, habría merecido este proceso, tan heroicas eran sus virtudes. Me apoyo en datos objetivos y comprobados. » Es su hermano sacerdote quien lo afirma: «Existen personas, que no son familiares nuestros, pero que lo conocieron en la cárcel o fuera de ella. Esas personas se recomiendan a él, y me escriben subrayando las virtudes heroicas de mi hermano. He tratado de calmar su entusiasmo sin conseguirlo. Sienten una gran admiración por sus virtudes y dicen que se han encomendado a él. Conservan como reliquias algunos trozos de sus vestidos u objetos que usaba. » Podríamos multiplicar testimonios parecidos: «Admiro y venero la memoria de este Siervo de Dios. Y no sólo yo, sino todos aquellos que lo conocieron y lo admiraron como una persona extraordinaria.» «Tengo hacia él una verdadera devoción, un recuerdo piadoso y deseo vivamente su beatificación... Cuando estaba en la cárcel, ya le llamábamos “el ángel consolador” porque tenía todas las virtudes teologales, y sabía sembrar en nuestro corazón un verdadero espíritu de confianza en Dios. » «...Todas las noches, al acostarme, antes de la última oración, me encomiendo a él como a un santo. » El Hermano Pablo Daniel, este joven mártir, nos deja a todos una lección de valentía para tiempos de tempestad y el testimonio de una generosidad sin límites para con Jesús, que su sangre proclama ―Señor‖.


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LA CAUSA DEL HERMANO EUSEBIO Y DE OTROS 58 HERMANOS Esta causa reagrupa a los Hermanos martirizados en las diócesis de Cataluña, es decir Barcelona, Girona, Lleida, Vich... se caracteriza por el hecho de que los Hermanos fueron martirizados por separado, incluso cuando pertenecían a una misma comunidad. Esta dispersión nos obliga a resumir los hechos que acontecen entre julio y octubre de 1936, a menudo parecidos; con ello evitamos repeticiones inútiles.111 Nos vamos a encontrar siempre ante ejecuciones someras y violentas, en las que las víctimas están privadas de todo derecho. Es el estilo expeditivo de la F.A.I. que no quiere gente pudriéndose en la cárcel. Los milicianos irrumpen frecuentemente en las residencias 112 y hacen la lista de las personas que allí se encuentran. Para muchos, esto significa el ―paseíto‖113 final, a menudo nocturno, en un lugar solitario, para un martirio anónimo, a veces con algún testigo eventual. Nada aparatoso. Los mártires que vamos a conocer forman dos grupos: Los 23 Hermanos con más de cincuenta años, a menudo desempeñando funciones de dirección, hombres activos, pues el de más edad sólo tiene 63 años. El segundo grupo está formado por Hermanos con menos de 30 años; son 20, de los cuales cuatro tienen 19 años. Entre estos dos extremos, 6 Hermanos tienen alrededor de treinta años y 10 alrededor de los 40. La Congregación se ve privada de sus fuerzas vivas, sobre todo si recordamos que otros 112 Hermanos figuran en la Causa del Hermano Laurentino y en la del Hermano Crisanto, y que otros conocieron una muerte tan silenciosa que no dejaron huella alguna. El Hermano Eusebio, Visitador de la Provincia, da el nombre a esta Causa. La positio, que está en trance de terminación, todavía no ha sido elevada a Roma. Entre las causas de nuestros mártires es la que está más atrasada. 111 Vidas entregadas, pp. 547-794. Edelvives, España, 1997. 112 Hay que pensar que los colegios o casas de los Hermanos habitualmente quedaron confiscados, y los Hermanos

tuvieron que alojarse en pensiones o en casa de familias conocidas, o incluso volver a sus familias. En las pensiones fueron víctimas fáciles para los milicianos. 113 ”Paseíto”, el viaje de ida hacia el lugar de la ejecución.


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1-El terror de los primeros días La comunidad provincial, al comienzo, albergaba cierta confianza, al ver al General Goded al frente de los cuarteles de Barcelona. Pero sentimientos de angustia se apoderaron pronto de todos a causa de las noticias que llegaban: incendios de iglesias y de conventos, arrestos, asesinatos, líneas telefónicas cortadas, disparos y cañonazos, tiranía del Frente Popular, campesinado armado sublevado. Dos hechos asustan más concretamente a la comunidad provincial el domingo día 19 de julio de 1936. El Hermano Isaías María llega para informar que el Colegio San José Oriol ha sido incendiado. La mañana siguiente, el Hermano Virgilio da a conocer la noticia del incendio de la Editorial Luis Vives. Estos dos establecimientos están en la ciudad de Barcelona. Hacia las 12h30, se oyen golpes de culatas de fusil en la puerta. Fuera está esperando un pelotón de soldados armados. Ordenan a los Hermanos que se pongan contra la pared y alguien pregunta si hay que disparar. Les preguntan si son sacerdotes. «Sacerdotes, no – responde el Hermano Moisés, secretario provincial, - religiosos, sí.» «Menos mal que no son sacerdotes, porque si no los fusilábamos en el acto.» Los llevan ante el tribunal popular da la F.A.I. Al final del interrogatorio, el jefe declara: « Tenéis la gran suerte de haber caído en manos de la F.A.I. la cual hace las cosas rápidamente. De haber sido culpables, os habrían fusilado inmediatamente. Como nosotros no hemos encontrado nada, os dejamos en libertad. En manos de la policía, os hubierais podrido en la cárcel. » 2-El Hermano Eusebio (Cecilio Gómez Gutiérrez)114 Nace el 22 de noviembre de 1878 en Villadiego, provincia de Burgos. A los 15 años, en 1893, se encuentra en el noviciado de Canet de Mar (Barcelona). En su familia, dos hermanos suyos y cuatro sobrinos serán también maristas y una hermana suya será religiosa. Tras la profesión perpetua, el 5 de agosto de 1900, sus responsabilidades lo llevarán varias veces a Pamplona como director. En 1909, durante un año, será maestro del Segundo Noviciado en Grugliasco. Desde entonces, permanecerá en las casas de formación: Arceniega en 1912, más tarde 114 Vidas entregadas, pp. 552-559.


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muchos años maestro de novicios en Les Avellanes, a partir de 1918. Finalmente, será nombrado visitador provincial en 1932. Sus Hermanos lo describen como un hombre alto y fuerte, lleno de vitalidad, dotado de inteligencia clara y decidida, un conjunto de cualidades que le confieren distinción y autoridad. Ponía un particular pundonor en que todas las cosas fuesen siempre perfectamente acabadas. Sabía granjearse la simpatía de todos por su puntualidad y su disciplina personal, por su manera de presentarse y sobre todo por su sentido del humor y su peculiar manera de pronunciar el castellano a la andaluza. Íntegro y decidido en todo lo que hacía, transmitía por los cuatro costados el amor que tenía al Instituto. En el desempeño de su función de visitador era complementario del Hermano Laurentino, Provincial, y ambos se entendían perfectamente. Como maestro de novicios, sus conferencias sobre la Virgen María, profundas y brotadas del corazón, infundían el amor a la Madre del Señor, por quien tenía una devoción extraordinaria. Dotado de cierta vena poética, gustaba de componer pequeños poemas en honor de la Madre de Dios y del Fundador. Lo arrestarán tres veces. El 20 de julio de 1936 lo detienen por poco tiempo. Luego deberá cambiar a menudo de residencia, pero la policía terminará por descubrirlo y meterlo en la cárcel. El Hermano Virgilio consigue sacarlo de la cárcel y trata, pero sin resultado, de hacerlo pasar a Francia. El 20 de septiembre, se pierde toda huella de él. La patrona donde se alojaba dice: Un día, muy de madrugada, se presentó una patrulla de la F.A.I. Los milicianos preguntaron por él y se lo llevaron. Como quería llevar algo de ropa, le respondieron: “para el viaje que vas a hacer, lo que llevas puesto es suficiente”. 3-Mártires en las comunidades 1-La comunidad de Claveria (Girona) 115 Cuando estalla la revolución, catorce Hermanos integran esta comunidad; la mitad van a ser martirizados.

115 Vidas entregadas, pp. 560-595.


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El 21 de julio, se informa a los Hermanos por teléfono que el Colegio ha sido confiscado y que deben entregar las llaves en el Ayuntamiento. Por última vez los Hermanos rezan el rosario y comen juntos. El 26 de julio, cuatro Hermanos son arrestados y llevados a la cárcel en medio de blasfemias, griteríos y culatazos. Allí permanecen hasta el día 7 de octubre en que les obligan a subir al barco Cabo San Agustín. Los Hermanos Heraclio, 47 años y Florentino, 52años, son arrestados el 12 de septiembre por un grupo de milicianos. El Gobernador avisado por otros Hermanos les responde: «No os preocupéis por ellos, en estos momentos, no les falta de nada. » Efectivamente, al final de la tarde, son fusilados, despojados de sus hábitos y abandonados desnudos en la cuneta. En el Hermano Heraclio se aprecia una mandíbula fracturada: le habían arrancado la dentadura de oro que llevaba. Pasan toda la noche sin sepultura. Por la mañana, cavan un hoyo en el mismo lugar, arrojan los cuerpos dentro, los cubren con paja, prenden fuego y recubren con tierra los cuerpos calcinados. Los Hermanos Abeldino, 34 años, León Gonzalo, 25 años, Teótimo, 46 años, Crisógono, 39 años, y Patricio, 42 años, son arrestados y llevados a la cárcel de Girona, a partir del 25 de julio y permanecen allí hasta el 5 de octubre. Ese día, se presenta el Hermano Justino con un documento que los pone en libertad y una carta del Hno. Provincial que los convoca a Barcelona. Los cinco serán asesinados por «la brigada del tren» en el trayecto que los lleva a Barcelona. Sus nombres figuran con los de las víctimas del 6 de octubre. El Hermano Melecio, 54 años, director del colegio, asiste a la desaparición de su comunidad que trata de llegar a Barcelona para subir al famoso barco Cabo San Agustín, como se lo pedía el Hermano Provincial. Él encuentra refugio en casa de una familia amiga, en espera de tiempos mejores. Pero esta familia es objeto de amenazas y el Hermano piensa que es más seguro esconderse en Barcelona. Se dispone a tomar el tren, pero lo detienen en la estación misma de Girona. Puesto en libertad, se encuentra con el Hermano Eudaldo y juntos emprenden el viaje hacia Barcelona. Igualmente, caen en manos de “la brigada del tren”. Los periódicos de Girona del día siguiente dan la noticia del descubrimiento de dos cuerpos de frailes. Era el 19 de noviembre de 1936.


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El Hermano Miguel Ignacio, 21 años, es sobrino del Hno. Melecio y está en la misma comunidad que él. Forma parte del grupo de 64 víctimas asesinadas en el cementerio de Lleida, entre las cuales figura el Hermano Jenaro. 2-La Editorial Luis Vives (Barcelona) 116 En esta casa trabaja una comunidad de 13 Hermanos; el Hermano Heraclius es el director. En la noche del 19 al 20 de julio de 1936, toda la editorial es pasto de las llamas: los edificios, las máquinas, los almacenes de libros, la biblioteca, los archivos y las dependencias. Tres Hermanos de esta comunidad serán asesinados en Barcelona o en las inmediaciones (sin contar los que, más tarde, pertenecerán al grupo del Hermano Laurentino, como el Hermano Virgilio). Estos tres Hermanos son: El Hermano Bernardino, 58 años. Cuando los milicianos vienen a apresarlo, el 20 de septiembre, está enfermo en cama. Le ordenan que se levante: «Donde te vamos a llevar, vas a tener todos los cuidados necesarios. » Lo asesinan el día siguiente, 21 de septiembre. El Hermano Isidro, 60 años, huyó de la casa en llamas y se escondió en la ciudad, cambiando a menudo de pensión. Finalmente, se decide a ir a Terrassa, donde tiene parentela. Reconocido como religioso, lo fusilan el 9 de septiembre. El Hermano Cosme José, 52 años, se esconde también en una pensión tras el incendio. El 20 de septiembre cae en manos de los milicianos que lo ejecutan ese mismo día. 3-La comunidad de Lauria (Barcelona) 117 En este barrio de Barcelona, dos comunidades trabajan en el Colegio La Inmaculada. No incendian el edificio porque la planta baja está ocupada por tiendas y los propietarios protestan para proteger sus bienes. Esto no es óbice para que asalten los pisos superiores y confisquen los apartamentos. Los Hermanos se vieron obligados a alojarse en otros lugares. De esos Hermanos cinco serán arrestados y fusilados. 116 Vidas entregadas, pp. 596-609. 117 Vidas entregadas, pp. 610-630.


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El Hermano Justino, 58 años, era un hombre activo y optimista. Ayudó mucho al Hermano Provincial en la protección y defensa de los Hermanos. Va y viene de Barcelona a Girona para sacar a los Hermanos de la cárcel y a veces les lleva la comunión. Le aconsejan prudencia, pues los espías están por doquier. Él responde: Todos mis papeles están en regla y uno dice incluso que estoy viudo; y efectivamente lo estoy, puesto que me han llevado a la fuerza a mi esposa la congregación. » El 6 de octubre, de madrugada, toma el tren de Girona para Barcelona. Lo arrestan y lo detienen en una sala de la estación de Barcelona. A partir de aquí, desaparece sin dejar huella de su paraje. El Hermano Teodoro, 48 años, encontró asilo en casa de uno de sus parientes. Pero los vecinos, ante una persona desconocida, denuncian la situación. El 30 de septiembre, lo detienen y lo fusilan. El Hermano Mauro, 55 años, se encuentra en una pensión donde se alojan igualmente los Hermanos Bernardino, Graciano y Perpetuo. Descubiertos como religiosos, son asesinados el 21 de septiembre. Al Hermano Ignacio María, 23 años, lo arrestan en la pensión donde se aloja y lo llevan al lugar de ejecución. El Hermano Pedro Bartolomé, 25 años, va a la estación de Barcelona para esperar al Hermano Justino y a otros Hermanos que llegan de Girona. En realidad, ese mismo día, va con ellos al encuentro de la muerte. 4-La comunidad de San José Oriol (Barcelona) 118 Esta comunidad tiene 17 Hermanos. Es la primera en ser atacada y en deber diseminarse mientras el colegio arde. Ocho Hermanos de esa comunidad van a padecer el martirio, cuatro de los cuales entran en esta Causa del Hermano Eusebio: los Hermanos Graciano, 59 años, Cosme, 24 años, Apolinar, 20 años y Pascual Pedro, 24 años. Detenidos en alojamientos distintos, son fusilados el mismo día 21 de septiembre, en el mismo lugar llamado La Rebassada. 5-La comunidad de Sants (Barcelona) 119 El edificio del Colegio es hermoso, nuevo, y de arquitectura moderna. Acoge a hijos de obreros y trabajadores. Una comunidad de 12 Hermanos asegura la enseñanza. 118 Vidas entregadas, pp. 631-644. 119 Vidas entregadas, pp. 645-663.


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En los primeros momentos de la revolución, el 19 de julio de 1936, este colegio también es pasto de las llamas y la comunidad se ve obligada a dispersarse. Ocho Hermanos derramarán su sangre por Cristo, cinco de los cuales forman parte de esta Causa. Como en el caso de las otras comunidades de Barcelona, no existe ejecución grupal, sino que los Hermanos son arrestados en fechas y lugares distintos. Estos cinco Hermanos son los siguientes: -El Hermano Adjutorio, 54 años, y el Hermano Eladio Clemente, 21 años, asesinados el 23 de julio, en las Arenas, Barcelona. -El Hermano Berenguer, 53 años, asesinado el 28 de julio, en Molins del Rei. -El Hermano Silvano María, 38 años, asesinado el 20 de septiembre, en Barcelona. -El Hermano Perpetuo, 56 años, asesinado el 21 de septiembre, en Barcelona. 6-La Comunidad de Badalona 120 En esta ciudad, el colegio de los Hermanos es incendiado inmediatamente después del levantamiento de Franco. A los Hermanos, no les queda más remedio que huir. El Hermano Bernabé, director, va a Barcelona, para subir al barco Cabo San Agustín. Forma parte del grupo de Hermanos asesinados con el Hermano Laurentino. Tres Hermanos de esta comunidad están incluidos en la Causa del Hermano Eusebio: -Gumersindo, 37 años; y Julio, 56 años, asesinados el 8 de agosto en Badalona. -Macario José, 25 años, asesinado el 27 de septiembre, al mismo tiempo que un Padre Carmelita. 7-Las comunidades de La Garriga. Centelles y Sabadell 121 Cada una de estas tres comunidades pierde un Hermano. De la comunidad de La Garriga es el Hermano Jacinto Miguel, 42 años, director de la escuela, asesinado el 8 de septiembre. La pequeña escuela de Centelles tiene cuatro Hermanos que gozan realmente de la estima de la población; pero el peligro viene de afuera. Por prudencia los Hermanos buscan refugio en Barcelona. Pero en un registro de la pensión en que se alojan, los milicianos detienen a los Hermanos Cosme José, Ladislao y Cirilo Portugal, 59 años, éste último de 120 Vidas entregadas, pp. 664-675. 121 Vidas entregadas, pp. 676-688.


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la comunidad de Centelles. Los tres serán martirizados el 20 de septiembre. En Sabadell, funcionaba un colegio y una escuela primaria con sus respectivas comunidades. El colegio quedará totalmente destruido por el fuego, mientras que la escuela sólo será desvalijada. El Hermano Fausto Pi, 57 años, director del colegio, será asesinado en Barcelona, el 17 de septiembre. 9-Las comunidades de Lleida 122 En esta ciudad, los Hermanos regentan dos escuelas: Montserrat con 21 Hermanos y Clavé con 10. De entre ellos, nueve van a ser martirizados: tres pertenecen a la Causa del Hermano Laurentino y seis a la del Hermano Eusebio. Durante la primera inspección del Colegio Montserrat, el director tuvo la idea de ofrecer la escuela para servir de hospital en la que los Hermanos harían de enfermeros. La idea fue aceptada. El 25 de julio, sin embargo, los milicianos se presentan y exigen información sobre todos los frailes. Una enfermera señala a dos enfermeros con bata blanca. Son los Hermanos Emerico, 46 años y Cándido, 56 años. Los suben a un coche y los llevan al Campo de Marte. Allí, les quitan la bata blanca de enfermeros y los asesinan. Entonces, los Hermanos de las dos comunidades se reagrupan en Montserrat; pero la vida y los movimientos son cada día más arriesgados. La prudencia sugiere que se dispersen. El Hermano Director, Basilio María, 41 años y el joven Hermano Efrén Agustín, 22 años, intentan ir a Mataró donde el director tiene todavía a su padre. Pero nada más llegar a Barcelona son arrestados, detenidos y asesinados el 5 de septiembre de 1936. La misma suerte aguarda a los Hermanos Lorenzo Matías, 23 años y Cecilio Benjamín, 20 años. El día 4 de octubre, toman el tren en Lleida para ir a Barcelona. Los milicianos los siguen. En Manresa, cambian de wagón; los milicianos también. Los dos Hermanos son asesinados ese mismo día, 4 de octubre.

122 Vidas entregadas, pp. 689-710.


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10-Los Hermanos de la casa de Vich 123 Esta comunidad consta de tres secciones: el juniorado, el colegio y la sastrería. Nueve Hermanos serán víctimas de muerte violenta, de los cuales referimos seis en esta Causa: -El Hermano Alfonso. Lleva una agenda y anota todos los acontecimientos desde el 1 de agosto hasta el 3 de septiembre. Ese día, delante de sus Hermanos y de su madre lo detienen con su hermano Jaime y los llevan al calabozo. Allí van a permanecer hasta el 23 de septiembre, día en que el Hermano comparece ante el tribunal. Quieren que declare dónde esconden el dinero de la comunidad. El Hermano hace notar al juez que las obras están en situación de déficit y que tienen deudas sin pagar. Por la tarde, se presenta un agente del Comité para notificar que el Comité ha decidido la muerte de uno de los dos, a elegir. «Inmediatamente, el Hermano Alfonso se levanta y me dice: “Tú tienes familia y debes estar con ella. Yo que estoy libre de esa responsabilidad, me presento como víctima. » Mientras Jaime va camino de casa, el Hermano Alfonso va camino del lugar de ejecución. De los 59 Siervos de Dios que presenta esta Causa, el Hermano Alfonso es el de más edad con 63 años. -Los Hermanos Carlos María, 47 años y Federico José, 26 años. El primero es director del colegio. Inmediatamente se da cuenta de que la situación es seria. Encuentra un buen escondite en Barcelona, pero su sentido de la responsabilidad le hace volver repetidas veces a Vich para ver la escuela y a los Hermanos que quedaron. En uno de esos desplazamientos la policía lo detiene juntamente con el joven Hermano Federico. Llevados a las afueras de la ciudad, los fusilan en la noche del 23 de septiembre. -El Hermano Emidgio, en un primer momento, acompaña a los juniores y vive con ellos en una granja. Cuando los milicianos ordenan que los juniores vayan a sus casas, él prefiere ir a Barcelona. Allí lo arrestan los de la F.A.I. y lo asesinan. Era el 23 de septiembre y Emigdio sólo tenía 19 años. Es uno de los mártires más jóvenes de esta Causa. -Los Hermanos Jenaro, 39 años y Lucio. Estos dos Hermanos salen de Vich con intención de ir a Les Avellanas. Pensaban que sería un lugar 123 Vidas entregadas, pp. 711-733.


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retirado, solitario, tranquilo y seguro. Los arrestan en la estación de Lleida. Sigue un largo interrogatorio durante el cual el juez acepta que el Hermano Lucio conserve el crucifijo, el rosario y el escapulario. El poco dinero que tiene, se lo deja al juez extrañado, pero el Hermano le explica: «En la cárcel ya no lo necesito, espero que nos den de comer. » Entre sus pertenencias, el juez encuentra agujas, hilo y botones, y le pregunta para qué le pueden servir. «Como no tengo mujer, y que por aquí los tropiezos son frecuentes, tengo que arreglármelas yo solito. » Terminan en la cárcel. Los milicianos que los reciben se dicen unos a otros: «Bueno, bueno, Están bastante gorditos. ¡Qué buena cena esta noche para los gusanos! » El Hermano Lucio permanecerá en la cárcel hasta el 27 de noviembre, día en que lo llevan a audiencia y lo ponen en libertad. El Hermano Jenaro seguirá otro destino; el 20 de septiembre lo sacan de la cárcel y lo llevan al cementerio de Lleida. Allí lo matan en la noche del 20 al 21 de septiembre, con otros 64 mártires entre los cuales el Hermano Miguel Ignacio. Momentos antes de la ejecución, este grupo se prepara al martirio con el canto de la Salve y del Magnificat. 11-Los humildes de Les Avellanes 124 El 30 de julio los Hermanos de Les Avellanes están profundamente preocupados. No ven salida a su destino. Los Hermanos Hipólito, José Oriol y Félix Alberto desean ir a Lleida; bajan a Balaguer. Al Hermano Hipólito, francés, le permiten seguir hasta Lleida, a los otros dos, no. Se ponen en busca de alguna casa de algún amigo donde quedarse, pero por doquier existe riesgo; vuelven hacia Les Avellanes y caen en manos de unos milicianos que los despojan de todo y los asesinan. El Hermano José Oriol tenía 51 años; el Hermano Félix Alberto, 19 años; éste es el más joven de los 59 mártires que integran la Causa del Hermano Eusebio. Los Hermanos Amador José (30 años) y Saturnino (53 años) son ambos cocineros en Les Avellanes donde viven 217 personas. Los milicianos los arrestan e interrogan. Les preguntan: «Si las cosas vuelven a su cauce, ¿volverías al convento? » El Hermano Amador responde que sin duda alguna lo haría. Esta declaración los llena de rabia. Los devuelven a Les Avellanes. Los bajan del coche y los hacen caminar por el sendero que lleva a la lavandería; y mientras caminan, los acribillan a balazos. El 124 Vidas entregadas, pp. 734-756.


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panadero requerido para llevarlos asistió a toda la escena: « Murieron, declara, sin grandes discursos, sin solemnes profesiones de fe; murieron con el candor de los sencillos. » Los Hermanos Domingo María, 28 años y Saturio, 55 años, son dos Hermanos de la enfermería, el primero encamado desde hace cinco años con el mal de Pott, el segundo es el enfermero. Cuando expropiaron la casa de Les Avellanes, llevaron a los Hermanos al Hospital de Balaguer. El 2 de septiembre, al Hermano Domingo María lo sacan del hospital, lo llevan hasta la puerta del cementerio y lo matan tendido en su propio colchón; rocían el cuerpo con gasolina y lo queman vivo. Él, enfermo, inofensivo, nunca hubiera soñado un martirio tan glorioso. Al Hermano Saturio, que siempre se había desvivido por los enfermos, lo matan el 25 de septiembre, en circunstancias misteriosas. 12-Comunidad de Canet de Mar 125 Esta comunidad de sólo tres Hermanos es la más pequeña de la Provincia. Cuando la prudencia aconseja abandonar la escuela, el Hermano Damascène, director, va a Girona a casa de sus familiares. Los Hermanos Salvador Luis y Leandro José, que son los dos más jóvenes de la comunidad, uno con 29 años y el otro con 22, caminan por las montañas para llegar a Calella donde los acoge don Pelayo Girbau, hermano del Hermano Graciano y padre de otros dos Hermanos Maristas. Informan al Comité de la presencia de estos Hermanos. El 26 de julio, hacia las tres de la tarde, un grupo de milicianos vienen a buscar a los dos Hermanos con el pretexto de llevarlos a Canet de Mar. De camino, los bajan del coche y los matan a quemarropa. Al Hermano Leandro le costó morir tan joven; en vano suplicaba a los verdugos que tenían su misma edad que no los matasen. Contando los hechos con más detalles: los milicianos irrumpen en casa de don Girbau a medianoche para notificarle que tenía que presentarse ante el Comité. Le preguntan acerca de los dos Hermanos y él responde: « Creeré en vuestra doctrina que predica la libertad para todos, cuando dejéis en libertad a estos dos inocentes; y sería una cobardía por vuestra parte matar 125 Vidas entregadas, pp. 757-765.


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a estos dos muchachos que habéis detenido por el solo motivo de no pensar como vosotros... Dejadles en paz y entonces creeré lo que predicáis. » Pero los heraldos de la libertad, al día siguiente, asesinaban a los dos Hermanos, que tenían alrededor de los veinte años. 13-Comunidad de Pontós 126 Esta casa de formación pertenecía a la Provincia de México. En ella, se formaban los escolásticos y los novicios mexicanos juntamente con algunos españoles; en total unos veinte escolásticos, dirigidos y formados por cinco Hermanos, y 35 novicios y postulantes. Los mexicanos podrán volver a su país el 24 de julio. Y quedan en casa 25 jóvenes con los Hermanos Luigi y Valerius, ambos de nacionalidad francesa. Los que consiguen volver a su familia corren el riesgo de tener que hacer el servicio militar. Es el caso de los Hermanos Valero Paulino y del Hermano Fidencio, incorporados en el mismo batallón del ejército republicano. Durante el día, encuentran tiempo para retirarse y rezar el oficio de la Virgen y el rosario. A veces se atreven a abordar temas religiosos con el jefe de la compañía. Un día, los convocan por orden de los mandos del batallón; es una trampa; de regreso, el jefe de la compañía los espera en la carretera. Obliga al Hermano Valero Paulino a caminar por un atajo y lo mata disparándolo por la espalda. « Espero que te sirva de lección», dice al Hermano Fidencio. « Si se trata de defender a Dios y a la religión, responde el Hermano, no me callaré. » El capitán, furioso, lo apunta con la pistola, le obliga a caminar por el mismo atajo que el Hermano Valero y lo acribilla a balazos. Esto ocurría en el frente de Balaguer, Lleida, en octubre de 1938. Esos dos jóvenes mártires no tenían todavía 20 años. 14-Otros Hermanos asesinados en Barcelona 127 -El Hermano Adriano José, 48 años. Era director de la escuela de Palafrugell. Encarcelado y asesinado el 16 o el 17 de octubre de 1936.

126 Vidas entregadas, pp.766-772. 127 Vidas entregadas, pp. 773-794.


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-El Hermano Eudaldo, 51 años, director de la escuela de Igualada. Asesinado el 19 de noviembre de 1936, con el Hermano Melecio, por la «brigada del tren», nada más llegar a Barcelona procedente de Girona. -El Hermano Rodrigo, 36 años, trabajaba en Torellò. Se había retirado a Barcelona. Los milicianos lo encontraron y lo ejecutaron el 31 de agosto de 1936. El Hermano Maximino, 59 años. Era administrador de la casa provincial. El 20 de julio sale como de costumbre para hacer las compras y preparar las comidas. Pero media hora antes del desayuno, los milicianos irrumpen en la casa, registran todos los locales y huyen llevándose a los superiores. De manera sorprendente, dejan en libertad al Hermano Maximino y al Hermano Moisés, éste último de nacionalidad francesa. La prudencia les dice que deben abandonar la casa. Encuentran una pensión donde ya se alojan otros Hermanos. Un antiguo cocinero del colegio de Sants reconoce al Hermano Maximino y lo denuncia. El 8 de septiembre, en una redada los milicianos detienen a los Hermanos Maximino, Jacinto Miguel, Justo Pastor y Alipio José. Ese mismo día son asesinados. -El Hermano Honorio, 54 años, forma parte de la comunidad de Denia cuando estallan los acontecimientos del 18 de julio. Se repliega hacia Barcelona en una pensión que le parece segura y en la que encuentra al Hermano Fausto, director de Sabadell. Esta pensión la frecuentan también obreros marxistas que toman ahí sus comidas. Estos obreros acaban por tener sospechas. A mediados de septiembre durante el desayuno, se presenta un grupo de milicianos; se llevan al dueño de la pensión, a uno de sus cuñados que era carmelita y a los dos Hermanos. Todos serán asesinados el 17 de septiembre de 1936. En el umbral del martirio Este grupo de 59 Hermanos, cuyo martirio, para la mayoría de ellos, trascurre de noche y en la soledad, nos deja una impresión de plenitud. Muchos de ellos eran hombres maduros, hombres de fidelidad y de responsabilidad. 33 habían pasado los cuarenta, 23 los cincuenta. Los de menos de 30 años, los jóvenes, habían madurado en los tiempos difíciles de la República, desde 1931, en que la vida religiosa representaba un riesgo y un desafío. En la obra ―Vidas Entregadas‖ encontramos páginas que nos presentan el perfil del alma de cada uno de ellos. Si pusiéramos juntos


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todos esos retratos, el resultado sería un imponente mosaico de educadores, de apóstoles, de hombres de Dios, en el que se podrían leer claramente las líneas de fuerza de la identidad marista. 1-Educadores La gran mayoría de estos Hermanos trabajan en el campo de la educación de los niños y los jóvenes. Como educadores, destacan por su profesionalidad, su dedicación, el amor a los niños, el culto del respeto y de la alegría, la preocupación por hacer hombres cabales, como quería Champagnat: «buenos cristianos y honrados ciudadanos”. Así se nos presenta al Hermano Bernardino, de la Editorial Luis Vives: «Era uno de los grandes valores de la España marista: inteligente, piadoso, extraordinariamente caritativo, tenía todas las cualidades para ser un religioso perfecto. Era buen escritor y paralelamente a las clases que daba, trabajaba sin descanso para la editorial; publicó obras como la excelente “Gramática de Tercer grado”. 128 El perfil espiritual del Hno. Basilio María lleva como primer título: ―Educador prestigioso”. Durante la persecución, era director en Lleida; de él se escribe lo siguiente: « Era profesor especialista en Letras; maestro consumado por el interés tanto intelectual como espiritual y moral que tomaba para con sus discípulos que guardan de él el más grato recuerdo. Era una persona extremadamente atenta, cortés, afable; siempre sonriente, se granjeaba la simpatía de los jóvenes. Sus modales eran de bondad y de dulzura; nunca empleaba procedimientos bruscos o rudos, ni palabras que pudieran herir. » 129Los jueves eran días de asueto. El Hermano Berenguer los aprovechaba para ofrecer a los voluntarios cursos de declamación, para hacer ensayos de composiciones poéticas, para fomentar el gusto por la lectura, de manera a pulir el lenguaje y hacerlo más vigoroso o más suave, más sencillo o más adornado.130 La lectura de las breves biografías que ofrece la obra Vidas entregadas nos hace ver que para estos Hermanos educar era una pasión, una vocación, un amor, al que se entregaban con una abnegación total.

128 Vidas entregadas, p. 601. 129 Vidas entregadas, pp. 692-693. 130 Vidas entregadas, p. 653.


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2-Apóstoles Para la mayoría de estos Hermanos, resulta muy difícil distinguir entre el educador y el apóstol: el educador está motivado por el apóstol, preñado de valores apostólicos; la profesionalidad y las dotes pedagógicas unidas a las cualidades humanas del educador, disponen el corazón de los jóvenes al encuentro con Dios. Los retratos espirituales subrayan la preocupación de los Hermanos por la catequesis, sobre todo la catequesis mariana. El apostolado rebasa el ámbito escolar para acercarse a la parroquia: preparación a la Primera Comunión, animación de las liturgias, catequesis de niños que no son alumnos de la escuela; descuella la devoción al Sagrado Corazón. Un Hermano muy aficionado a esta devoción organizaba conferencias, horas de adoración, distribuía estampas, policopiaba folletos, entronizaba estatuas del Sagrado Corazón. El Hermano Bernardino publicó, durante unos cuantos años, una revista llamada El Amigo de la Juventud,131 revista muy apreciada, leída por los maestros y por los jóvenes.132 Incluso en la cárcel, se puede seguir siendo apóstol. Es el caso del Hermano Jenaro; dos seminaristas que comparten su celda atestiguan que ―les alegraba la vida con sus cantos religiosos, sus cuentos, sus anécdotas, chistes y bromas que les hacían olvidar que estaban en la cárcel. Levantaba los ánimos de todos. 133 3-Hombres de Dios es el principio y el núcleo central de estos Hermanos. En el hombre de Dios es donde se forja el educador y el apóstol. Muchas son las facetas religiosas que presentan estos Hermanos: -la preocupación por la oración como tiempo de intimidad con Dios, las frecuentes visitas al Santísimo como breves momentos de amistad y de claridad; -una tierna devoción a la Virgen María que todos acogen como Madre y que algunos llaman “la dulcísima Madre”. -o también, el sentido de la vida escondida, el amor a la familia, el cuidado de las pequeñas cosas, ―las pequeñas virtudes”, que hacen que un Hermano sea ―hijo de la casa‖. 131 Amigo de la juventud: Revista pedagógica y apostólica 132 Vida entregadas, p. 600. 133 Vidas entregadas, p. 723.


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Un Hermano describe así al Hermano Fausto, director de Sabadell: «Desde mi punto de vista es uno de los hombres más virtuosos que he conocido. Era tan inocente que se podía decir que no tenía pecado original. Las palabras de Jesús: “Si no os hacéis como niños no entraréis en el Reino de los cielos” le convenían perfectamente. Lo cual no quiere decir que era ingenuo, sino todo lo contrario, pues tenía una cultura extraordinaria; dominaba el francés, el inglés, el alemán. Daba clases de física y matemáticas en las clases superiores; y también enseñaba Literatura y asignaturas de comercio. » 134 A menudo, lo que impacta es la integralidad de la entrega de su vida, su conciencia diaria de que pertenecen a los demás, a Dios, a los alumnos, a los Hermanos, de los que se hacen dichosos y felices servidores. Después están los Hermanos encargados de trabajos manuales: sastres, cocineros, enfermeros, para quienes servir es fuente de gozo; tienen la posibilidad de mantener en su corazón y en sus relaciones fraternas una frescura y un clima de alegría que alimenta la vida de la comunidad. He aquí entretejidos los diferentes hilos conductores de la identidad y de la santidad maristas: - Trabajo en el campo de la educación que integra siempre el apostolado: buenos cristianos y buenos ciudadanos, hombres equilibrados, como quería Champagnat; - Hermanos abiertos a Dios, disponibles, siempre fieles a sus momentos de intimidad con Dios, amantes de la Madre del Señor y deseosos de hacerla amar; - Hermanos que viven la fraternidad en la comunidad, atentos a las alegrías de los demás, solícitos en ayudar, conviviendo con sencillez en un clima de sana vida de familia. Estos 59 mártires son un perfecto espejo que refleja nuestro rostro marista. Al leer sus vidas, no nos sentimos extraños o incómodos, disfrutamos la alegría de descubrir cosas de casa, de nuestra casa, realidades que nos son familiares y que vivimos en nuestro día a día. El martirio ha sellado con sello de sangre unas vidas que ya estaban entregadas de antemano. 135 134 Vidas entregadas, p. 687. 135 Es lo que quiere expresar el título del libro: Vidas entregadas.


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Hno. Eusebio


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NUESTROS HERMANOS DE OCEANÍA En Oceanía, dos Hermanos entregaron su vida en tierras de misión. En 1847, el Hermano Jacinto fue inmolado al mismo tiempo que los Padres Maristas Jacquet y Paget en la Isla de San Cristóbal-Salomón. En 1864, el Hermano Eulogio fue asesinado mientras curaba a los heridos a resultas de un combate.

La muerte del Hermano Jacinto (Notas extraídas de las investigaciones del H. Eduardo Clisby, archivador de la Provincia de Nueva Zelanda) El 10 de diciembre de 1847, el Hermano Gennade, (Pierre Rolland, 1817-1898), escribe una carta al Hermano Francisco relatando cómo el Hermano Jacinto había sido asesinado el 20 de abril de 1847. Antes de describir su muerte, hace esta reflexión al H. Francisco: ―Habéis perdido a un Hermano, pero tenéis la alegría de contar con un mártir en las filas de la sociedad‖. Durante la mañana del 20 de abril de 1847, los Padres Paget y Jacquet, acompañados del Hermano Jacinto, abandonan su misión ya instalada en la tribu de los Jones con la intención de localizar un posible nuevo emplazamiento. Se acercan a un pueblo de los Toros, tribu enemiga de los Jones de donde venían los misioneros. Al parecer, son bien recibidos y los hombres les acompañan de forma amistosa hasta fuera del pueblo, como señal de deferencia. De pronto, un grito y la carnicería comienza. El Padre Paget es víctima de una herida de lanza en el estómago; el Padre Jacquet sucumbe tras haber sido golpeado con un hacha en la cabeza. En cuanto al Hermano Jacinto, un joven de la tribu le acompaña un espacio, pasándole, como amigo, el brazo alrededor del cuello. De improviso, intenta clavarle la lanza entre los hombros pero ésta se desliza por la piel y la víctima es asesinada con sucesivos hachazos…. Los cuerpos fueron descuartizados y preparados para el festín. El Hermano Gennade explica estos asesinatos por el hecho de que los Toros eran enemigos tradicionales de los Jones; mataron pues, a los misioneros porque éstos se habían establecido previamente entre los


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Jones. De ahí deduce que los Padres y el Hermano no fueron asesinados a causa de su fe y que no son mártires en el sentido tradicional del término. Se puede matizar esta opinión diciendo que es también mártir aquél que está dispuesto a dar su vida, abandonando todo y viviendo conscientemente en una situación peligrosa. A ello se expone, porque quiere anunciar a Cristo, aún sabiendo que pone en juego su vida.

La muerte del Hermano Euloge (Antoine Chabany), 1821-1864.

Fue asesinado el 16 de mayo de 1864 durante una batalla en la isla de Moutoa (Nueva Zelanda) en la que se oponían los Hauhau a los cristianos católicos y protestantes. En el libro “Marist Brothers and Maori, 1838-1988”, del Hermano Edward Clisby, leemos el siguiente párrafo: ―Creyendo que el H. Euloge había sido asesinado a causa de su fe, muchos lo han considerado un mártir. Es por esto que él se encuentra en la lista de los 200 Hermanos Maristas mártires. Algunos Maori han incluso pedido su canonización. La realidad muestra que él ha sido asesinado más bien porque era blanco y no a causa de su fe. Pero como él se había ofrecido como voluntario para salvar a los heridos, puso su vida en peligro. Por esta razón los Hermanos Maristas y la Sociedad de María lo ven como un mártir de la caridad. En esta región del mundo, no podemos olvidar a San Pedro Chanel, protomártir de Oceanía y a su compañero de trabajo y verdadero amigo, el Hermano Marie-Nizier. Estos dos hombres, no sólo asumían la misma misión, sino también la misma santidad. El martirio del Padre Chanel es, en cierto modo también, el martirio del Hermano MarieNizier: éste pierde a su amigo más íntimo, a su Padre y hermano. Aunque conocieron un destino distinto el uno del otro, ambos merecen que los recordemos y celebremos juntos.


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CELEBRACIÓN EN HONOR DEL HERMANO MARIE-NIZIER Monición de entrada El 3 de febrero será el aniversario de la muerte del H. Marie-Nizier, compañero del P. Pedro Chanel, en Futuna, Oceanía. En esta celebración levantaremos un poco el velo que cubre a este generoso hermano, joven y lleno de vida al servicio del Evangelio. Él sacó fuerzas de la fe y de la oración para sobrellevar los obstáculos de la vida misionera y de la enfermedad, que tantas veces entorpeció su celo apostólico. Con María, este santo hermano, que llegó a ser catequista de las poblaciones autóctonas, realizó una inculturación notable. Fue el testigo más importante del martirio de San Pedro Chanel. Nosotros, que somos hermanos, oremos en su compañía para que nos inspire su fidelidad y su coraje. (Escoger una canción de acción de gracias) 1.- ¿Quién es el Hno. Marie-Nizier? Jean-Marie, el futuro Hno. Marie Nizier, nació el 19 de julio de 1817, en St-Laurent-D‘Agny, en Francia. Era el segundo hijo de JeanAntoine Delorme y de Pierrette –Rose Reynard. Asistió a la escuela de su aldea. La vida de Jean-Marie atestigua la seriedad de su vocación. Dado que la presencia de los Hermanos Maristas era conocida en la región, se puede decir que Jean-Marie pudo sentir una inclinación hacia su la misión y el género de vida maristas. El sacerdote Jacques Fontbonne, vicario de Saint-Laurent-D‘Agny, que había estado en el Hermitage como aspirante marista, pudo haber ayudado al futuro proyecto de vida religiosa de Jean-Marie, quien en ese momento tenía 11 años. Fue el 23 de agosto de 1833 cuando se abrió, para Jean-Marie, la puerta del noviciado de los Hermanos Maristas. Momento de silencio Rogad a Dios por todos los padres que han dado sus hijos a la vida religiosa o sacerdotal. (Preparar una oración en ese sentido y escoger un estribillo significativo)


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2.- El compañero de San Pedro Chanel Habiendo emitido sus votos perpetuos el 10 de octubre de 1836, a la edad de 19 años, Jean-Marie, que recibió el nombre de Marie-Nizier, fue invitado por el Padre Champagnat a prepararse para una misión lejana en Oceanía, en compañía del H. Michel. Conoció a Pedro Chanel cuando se alojó con él en la Providence du Chemin-Neuf. Cuando los Padres Chanel y Bataillon se fueron a París, el H. MarieNizier regresó a su familia para conseguir de su padre el permiso por escrito y hacer todos los trámites necesarios para el viaje. Llegó el gran día. El grupo de misioneros fue a Fourvière, lugar de peregrinación particular de los maristas. Con la protección de María, los misioneros tomaron la diligencia para París, en la mañana del domingo, 16 de octubre. Silencio (Escoger una oración a San Pedro Chanel. Compartir algunas reflexiones sobre el Hno. Marie-Nizier o sobre el deseo del Padre Champagnat de irse a misiones a Oceanía.) 3-La amistad se descubre durante la travesía. La lectura de las memorias del Hno. Marie-Nizier sobre sus sentimientos hacia el Padre Chanel, es muy reveladora, especialmente en el momento que las escribe. Los hechos que se describen datan de 30 años antes, y se refieren a un hombre a quien el Hermano quería mucho y a quien seguía venerando. Cuando narra la travesía desde Santa Cruz a Valparaíso, se deleita escribiendo sobre las actividades apostólicas del Padre con los marineros y sobre la influencia que ejercía sobre su entorno. Las instrucciones a los Hermanos, al equipaje, la preparación a la comunión pascual, eran, sin embargo, el trabajo de todo el equipo de misioneros: maristas y picpusianos. Pero él, el Hno. Marie-Nizier, no se fijaba sino en el P. Chanel. Apenas menciona a Mons. Pompallier (Joseph Ronzon, p.37). Dos hechos en particular muestran la amistad recíproca: la rotura del breviario y cuando el P. Chanel le tiene del brazo al Hno. Marie-Nizier para impedir que el balanceo del barco no le haga caer sobre cubierta.


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¿Cómo es nuestra amistad con nuestros hermanos? ¿Qué atenciones tenemos con ellos? ¿Nos preguntamos interiormente sobre nuestras amistades, nuestras atenciones? Silencio 4.- Evangelizar a los nativos La actividad misionera del Hno. Nizier no se circunscribía solamente a las tareas ministeriales. Participaba igualmente en el trabajo pastoral del P. Chanel. Éste tenía confianza en el Hno. Nizier, hasta enviarle a la cabecera de los moribundos que rechazaban su ministerio. Antes de salir, el Hno. Nizier siempre se proveía de una botellita de agua bendita y, sobre todo, de la bendición del P. Chanel. El hermano se disgustó mucho cuando olvidó ese gesto el 26 de abril de 1841, porque dos días más tarde, el Padre era asesinado. Tomaba muy en serio sus misiones apostólicas. El Padre Chanel consideraba al Hno. Nizier como un colaborador imprescindible. El hermano se dirigía al P. Chanel diciéndole respetuosamente ―Padre‖, de la misma manera que lo hacía con el P. Champagnat en el Hermitage. Y el P. Chanel le respondía sencillamente: ―Hermano‖. El Padre se consideraba y se conducía con él como un hermano mayor. El Hno. Nizier se confesaba con el P. Chanel y le confiaba todas sus dificultades y sus tentaciones. Se sentía comprendido y ayudado. Eso suponía una confianza recíproca. ¡Qué hermosa sencillez! El amor al trabajo bien hecho, es una característica del carácter del H. Marie-Nizier. Silencio Pregunta: ¿Tienen nuestras relaciones huellas de sencillez, de confianza? 5.- Prueba de santidad A su regreso a la isla en junio de 1842, el Hno. Nizier daba catecismo, casi todas las tardes, después de las ocupaciones ordinarias. Pero de repente, se encuentra reducido a la impotencia por una enfermedad, cuyo origen ignoraba, y hasta pensó morirse. Su debilidad era tan grande, que no podía ni hacer la señal de la cruz por sí solo. Estaba tan


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mal, que se sorprendía de que los Padres no le administraran los últimos sacramentos. Un día decidió hacer una novena al P. Chanel y, por fin, se sintió mejor. Atribuyó el milagro al P. Chanel. La enfermedad no fue muy larga, pero fue muy dolorosa. Alrededor de los cuarenta años, tuvo otras enfermedades debido a su larga estancia en aquellos climas. Pero no se quejaba nunca: conservaba su espíritu de regularidad y de obediencia. Hablaba de sus molestias de salud al Hno. Francisco en estos términos: ―Desde la última carta que le envié, mi salud ha conocido algunas sacudidas que la han hecho tambalearse durante bastante tiempo. Ahora, aunque no esté a toda prueba, puedo trabajar un poco en distintas cosas, según las necesidades‖... Todas esas enfermedades lo llevaron a la muerte el 3 de febrero de 1874. 6.- El religioso y el hombre de servicio El conjunto de su correspondencia nos deja ver, no sólo a un religioso preocupado por la fidelidad a sus compromisos, y sabiendo practicar humildemente la apertura del corazón, sino también, a un hombre atento a las necesidades de los demás. La confianza y el afecto que le unía al P. Chanel, le hacía fácil la apertura del corazón. Los misioneros que han conocido al Hno. Nizier, mencionan su espíritu religioso, su rectitud, su sentido común. El P. Palazy habla del Hno. Nizier en estos términos: ―Ese buen hermano sabía hablar la lengua de Futuna. Caminaba descalzo como ellos, y se acomodaba perfectamente a su alimentación. Era muy piadoso, muy modesto y muy respetuoso, además de ser puntual a sus ejercicios de piedad‖. El P. Rocher anunció la noticia de su muerte diciendo: ―El sacrificio de su vida, lo hizo de todo corazón; su muerte ha sido la de un santo‖. Silencio Meditemos en nuestros corazones estos rasgos de este Hermano ejemplar, que respondió con el don de una vida que evoca esta máxima del P. Champagnat: ―Hacerse hermano, es comprometerse a hacerse santo‖.


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7.- Interioricemos algunas palabras del Hno. Nizier Su admiración del P. Chanel Es evidente para mí que el venerable P. Chanel estaba dotado de una gran bondad, de una rara caridad. Además, había recibido, no tengo duda, una buena dosis de la gracia de la ceguera... ¿Pero el venerable Siervo de Dios conocía bien, en 1840, a los habitantes de Futuna? Lo dudo. Eran más viciosos de lo que él creía. Las apariencias engañan. Su pesar de no ser mártir ―El 28, día designado para mi regreso, estaba en camino. Una hora más, y hubiese mezclado mi sangre con la de mi ángel conductor visible, con la de mi padre espiritual, En una palabra, con la de aquel que, después de Dios, era todo para mí en Futuna. Pero, desgraciadamente, yo no era demasiado puro‖. Durante la persecución ―Yo continuaba mis ejercicios de piedad, que habían sido mi consolación durante los catorce días que se pasaron desde la muerte del P. Chanel hasta el día de mi embarque‖. Cambio de espíritu en la isla después de los acontecimientos ―El santo misionero había por fin conseguido, con su sangre y su muerte, lo que no había conseguido con sus trabajos y sufrimientos...‖ De regreso a Futuna ―Lo que más ambiciono es terminar mi carrera, por la intercesión de María, dando gloria a Dios; y espero que su fin no se haga esperar demasiado‖.

Nizier no es ingenuo ―Casi todos están bautizados, pero no todos están convertidos, porque la conducta de algunos lo prueba diariamente‖. Apertura del corazón ―No puedo resistir a la necesidad en que me encuentro de abrir mi corazón sobre algunas cosas que casi me desaniman. Sin embargo, os


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prevengo, reverendo Padre, que no le diré nada por enemistad, por odio. Le expondré las cosas sencillamente como son‖. Respuesta a su hermana religiosa antes de morir ―He recibido tu carta, gracias. Reza por mí. ¡Adiós! Hasta el cielo. Tu hermano‖. Silencio Compartir sobre los elementos que más os han impresionado. Frère Jacques Larouche, fms.


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NUESTROS MÁRTIRES DE CHINA Nuestros Hermanos de China dieron sin duda alguna a todo el Instituto un maravilloso ejemplo de santidad. Aquellos Hermanos que, tras una separación de los superiores durante más de 30 años, es decir desde 1949 hasta 1985, pudieron retomar contacto, en tiempos del Hermano Basilio, lo primero que solicitaron fue poder renovar sus votos y entregarse de nuevo al Señor. Habían padecido la persecución, la confiscación de todas sus escuelas, los campos de trabajo, los tribunales populares, el hambre, la semi clandestinidad, la amenaza constante de perder la libertad, la imposibilidad de vivir públicamente su fe, la privación de toda vida eclesial, del Pan de Vida, de la Palabra de Dios... Esos Hermanos que conocieron tantas adversidades mantuvieron firme su fe en Cristo y nos han dado un admirable ejemplo de fidelidad: es la flor y nata de la santidad. 1-La Provincia de China tuvo comienzos difíciles, con Hermanos asesinados: cuatro en 1900, dos de ellos chinos: Los Hermanos Jules André, Joseph Félicité, Joseph Marie Adon (chinos) y Paul Jen (postulante chino). En 1906, otros cinco Hermanos serán víctimas en Nantchang: los Hermanos Léon, Louis Maurice, Prosper Victor, Joseph Amphien y Marius. Los Padres Lazaristas, martirizados en idénticas circunstancias, ya están canonizados. Nuestros Hermanos, en el cielo, son igualmente gloriosos y dispuestos a interceder por nosotros. 2-Al inicio de la persecución comunista, en 1949, nuestros Hermanos de China nos brindaron el testimonio admirable de su fidelidad y del don total de sí mismos. El caso más notorio es el del Hermano Joche Albert. (En el marco de una celebración orante, daremos más información sobre este Hermano). 3-Lo que pocos de entre nosotros conocen es una carta que el Hermano Provincial de China escribió al Hermano Basilio Rueda en 1979. La carta da a conocer la situación de los Hermanos que permanecieron en China continental bajo el poder marxista. Del informe del Hermano Laurence Tung, el 8 de septiembre de 1979, recalcamos algunos casos rayanos al martirio:


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26 Hermanos muertos en China desde 1950: Hno. Jules André, muerto de hambre y de frío. Hno. André Joseph Wei, muerto a consecuencia de un juicio popular. Hno. Augustin Liu, golpeado hasta la muerte. Hno. Antoine Hisio, muerto en un campo de trabajo. Hno. Marcellin Yang, muerto en un campo de trabajo. Hno. Ernest Chang, muerto en un campo de trabajo. Hno. Marie Xavier Chang, muerto en la cárcel. 23 Hermanos viven todavía de los cuales 6 están condenados a trabajar en las granjas del Estado o en campos de trabajo, a menudo lejos de su domicilio, como en Mongolia interior o en Manchuria. El Hermano Damien Chang, que era el Hno. Visitador, tuvo que hacer 8 años de cárcel. El Hno. Émile Chang, está en la cárcel desde hace 15 años por haber enseñado el catecismo. Estamos sin lugar a dudas ante mártires que merecen nuestra gratitud; son Hermanos nuestros y Santos de nuestra Familia.


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Mártires de China 0 La persecución de los Boxers

1 - Documento reencontrado Durante bastantes años, ha estado perdido el rastro de la Copia Pública de las actas del proceso diocesano referente a nuestros mártires de China del año 1900: Estos cristianos murieron a manos de los Boxers. Buscando por los Archivos del Vaticano, el postulador general de los Lazaristas, padre José Guerra encontró el ―Transumptum‖ relativo a estos mártires. El documento que hoy presentamos es copia literal de las actas del tribunal diocesano de Pekín que en su momento fue enviado a la Congregación de Ritos. Durante aquellos años, esa congregación se ocupaba también de las causas de los santos. El Transumptum y la Copia Pública son documentos idénticos. El primero se suele enviar al Vaticano y el segundo al interesado, en este caso, la congregación religiosa de los Lazaristas, encargada de la causa. Los Archivos Vaticanos han fotografiado las 1.500 páginas del Transumptum y se las han confiado al padre José Guerra que ha tenido la gentileza de enviarnos un DVD de dicho documento. De este modo, disponemos ya de las actas del Proceso diocesano sobre los mártires de China muertos durante la revolución de los Boxers en 1900. La petición a Roma para abrir el citado proceso estaba ya ultimada por parte del obispo de Pekín desde el año 1905 y la apertura oficial de dicho proceso se efectuó el día 1 de Enero de 1914. Mientras tanto, el 28 de Mayo de 1936, el Transumptum y la Copia Pública estaban ya terminados y enviados a Roma. El tribunal diocesano estuvo abierto durante 23 años pero durante este tiempo, se trabajó de modo discontinuo.


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El documento se presenta en un tomo de 1.500 páginas, en Latín y contiene la trascripción de los testimonios de personas que fueron llamadas para declarar ante el tribunal. 2. Los testigos: La gran mayoría de estos testigos son personas que vivieron los acontecimientos. 1.- Suelen ser parientes muy próximos de los mártires que, a menudo, pudieron escapar de la muerte: padres, madres, maridos, esposas, hijos, hijas, primos y vecinos. En la parroquia de Tung-T‘ang o Iglesia oriental de Pekín, Tomás Yen-Sung-Chan, de 62 años y comerciante, testificó sobre 35 personas, de las que muchas de ellas fueron sus clientes. Pero, sobre todo, testificó sobre los miembros de su familia: Su mujer, hijos, hermana, sobrinos, suegro y cuñada. Él mismo hubiera muerto en la casa que fue incendiada pero, a pesar de las quemaduras, envuelto en una manta, pudo huir. 2.-Existen testimonios particulares sobre miembros de familias que fueron totalmente exterminadas pero los ponentes se salvaron por ser paganos. Con frecuencia, trataron de convencer a sus deudos para que ofrecieran incienso a los ídolos y casi siempre, sin resultado. Pasada la persecución, constituyeron valiosos testimonios sobre el martirio de los miembros de sus familias. 3.-También hubo cristianos que, ante la amenaza de extermino de toda la familia, apostataron. Pero ellos fueron luego, testigos del martirio de los cristianos que permanecieron fieles. Tal es el caso de Teresa Yu que, reconociendo que ella había renegado de la fe, aceptó la penitencia impuesta para poder volver a la Iglesia. Vio morir a su abuelo, padre, madre, hermana y al último de sus hermanos que desapareció. Pasada la tormenta, muchos volvieron a la Iglesia y llegaron a ser los mejores testigos, presentes en los hechos. 4.- Muchos de los testigos son paganos, vecinos que, a veces, habían escondido a los cristianos en sus casas y que posteriormente se


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convirtieron a la fe cristiana También hay musulmanes, budistas y testigos que se declaran sin ninguna religión. Finalmente, están los que trabajaron como auxiliares de los Boxers. 5.- Los cuatro grupos de testigos que declaran más arriba se denominan testigos de visu( (que han contemplado los hechos) y son la mayoría. Se llaman testigos de audio ( que lo han oído) a los que lo oyeron referir en familia, entre amigos e, incluso, a antiguos Boxers y son bastante menos que los anteriores. En general, son testigos no de unas determinadas personas sino de un conjunto de mártires, que muchas veces, constituyen un grupo muy numeroso. Su testimonio suele ser muy simple: Así ocurre el día 25 de febrero de 1914 en el que Nicolás Tchu presenta su testimonio sobre 51 mártires de las poblaciones cercanas. Mauricio Tchu que le había precedido ante el tribunal declaró sólo unos cuarenta. Otras series constantes de testigos las constituyen aquellos cuyas familias fueron exterminadas. Ellos no se dejan nunca llevar por la emoción ni por los efluvios románticos. En general, tienen un gran dominio de sí mismos y nunca manifiestan deseos de venganza. Todos estos testimonios manifiestan el deseo unánime de que dichos mártires sean beatificados. Así lo solicita toda la cristiandad de Pekín. Entre estos 130 testigos, muchos de ellos no sabían ni leer ni escribir y han dado su testimonio a favor de 896 mártires, víctimas de la persecución desencadenada entre Junio y Agosto de 1900 y que se conoce con el nombre de persecución de los Boxers. Desde el punto de vista histórico, el valor del documento es incuestionable. 3.- Los mártires El Transumptum presenta una lista de 896 mártires. Es un número muy considerable pero muy limitado si se considera que el número de cristianos sacrificados entre Junio y Agosto de 1900 por los Boxers, se estima en unos 30.000.


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La gran mayoría de estos fieles eran simples agricultores y obreros cuya vida cristiana era muy densa y fiel. Los testimonios presentados en el tribunal diocesano nos permiten adentrarnos por completo, en la totalidad de sus vidas cristianas. Nos sorprende constatar que su unión a Cristo era apasionante. Con frecuencia, son exterminadas familias enteras, desde los padres hasta los niños y los bebés. Precisamente, son los miembros de estas familias, escapados milagrosamente de la muerte, los que testifican directamente sobre estos casos de martirio. Por ello, el cuadro que se bosqueja de estos simples cristianos presenta una frescura única y una integridad de fe que nos sorprende y nos edifica. Las edades de los mártires son extremas: van desde los 80 años hasta algunos días. El grupo de mártires esta compuesto tanto por hombres como por mujeres y acompañado de un gran número de niños. No podemos considerar a estos mártires como unos estoicos insensible al peligro. Al contrario, son personas presas de zozobra y miedo ante la violencia que se cierne sobre ellos. En lo posible, tratan de huir de la muerte y consideran el horror que supone el saqueo de sus pertenencias y el incendio de sus casas y de sus iglesias, así como las amenazas de exterminio de sus familias. Sin embargo, es verdad que, ante la muerte, el miedo cede frente a la valentía y la fidelidad. A veces, se dan verdaderos actos de heroísmo como el del paisano Gervasio Wang Yong Shing que, para poder facilitar la huida de su familia, se presenta ante los Boxers que, antes de matarlo, lo interrogaban sobre el escondite de la plata y de las armas. Él los entretiene rebuscando las cosas, con el pretexto de que no encuentra ningún fusil y los lleva a un sitio donde les entrega un poco de plata. Su mujer, que pudo salvarse así, es quien aportó este testimonio. Los muertos se han agrupado por parroquias y se han establecido 16 grupos. La parroquia que ha tenido mayor número de mártires presenta a 145: otras, 115, 103, 100, 78, 67….Las que cuentan con menos tienen: 12, 11, 8… Muchas veces se trata de grupos de mártires compuestos por familias enteras más que de mártires aislados.


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Nuestros cuatro Maristas, los Hermanos: Julio Andrés, José Felicidad, Adon y el postulante Pablo Jen forman parte del grupo de mártires de Cha-la-Eul, cerca de Pekín. Este grupo contiene unos cien mártires. Los restos estaban en una fosa común y con frecuencia los cuerpos los arrojaron a pozos. En alguno de esos pozos se han recogido hasta 350 cuerpos. El número de cristianos muertos es todavía mucho mayor que el de los nombres que figuran en las listas oficiales del tribunal diocesano. La lista de los testimonios presenta el nombre de cada mártir, tanto su nombre de bautismo, como su nombre chino, el lugar de nacimiento, edad, condición de vida, parentesco, lugar del martirio y, a veces, notas como la siguiente: En la familia Shun, casi los 80 cristiano que llegaron de diversos lugares de la ciudad, se refugiaron en su casa y fueron ejecutados allí mismo. Muchos pertenecían a clases sociales modestas: paisanos, campesinos, obreros, artesanos, también algunos médicos, farmacéuticos, y unos pocos educadores, catequistas o comerciantes. La gente común fue la que soportó más la violencia de los Boxers armados de fusiles, espadas, lanzas y cuchillos. Otra característica muy interesante que hay que destacar es que la gran mayoría de estos mártires la forman, en su totalidad, los simples fieles. Los sacerdotes, religiosos y religiosas se reducen, entre todos, a unos veinte : cuatro Lazaristas, cuatro Hermanos Maristas y doze religiosas chinas. Los cristianos chinos fueron lo más perseguidos por los Boxers Ellos trataron de hacerlos desaparecer, ya mediante una muerte violenta, o mediante la apostasía. Este grupo de mártires nos da idea de lo que era aquel extraordinario pueblo de Dios. Por ello, nuestras familias religiosas deben mantenerse valientes y humildes. Valientes, por haber engendrado una iglesia china tan fuertemente unida a Cristo y generosa en su fidelidad. Humildes, porque nuestros mártires Lazaristas, Maristas y las religiosas han constituido sólo un pequeño número de mártires. El pueblo de Dios ha sido en esta ocasión el más atacado y ha sabido permanecer fiel.


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¿Hubo apostatas? Ciertamente, los hubo en algunas parroquias: Para las madres y padres era, ciertamente intolerable, la amenaza del exterminio que pesaba sobre toda su familia. Pero, una vez pasada la tormenta, casi todos los que apostataron volvieron a la Iglesia y aceptaron las penitencias que les impusieron y llegaron a ser testigos de los mártires en el proceso diocesano. Ciertamente, no todos los grupos de Boxers actuaron de igual modo: Algunos no mataron a quienes ofrecieron incienso a los ídolos; mientras que otros, después de haber humillado a algunos cristianos con una apostasía arrancada, los asesinaban sin piedad. Estaban seguros de que, una vez llegada la paz, esos cristianos volverían a la Iglesia. Por los testimonios posteriores, sabemos que no existió un comportamiento uniforme por parte de los Boxers: mientras unos masacraron a los niños, otros no lo hicieron. Tampoco hubo unanimidad entre los paganos ya que algunos veían con agrado la eliminación de los cristianos para así poder saquear sus casas, mientras que otros los salvaban y escondían y los enterraban, una vez muertos. Los testigos aportan también juicios diferentes sobre los testimonios: Un buen número afirma que existían buenas relaciones entre los cristianos y los paganos antes de la persecución, mientras que otros, opinan que había cierto odio en el corazón de los paganos que sólo aceptaban exteriormente su relaciones con ellos. Tampoco los cristianos se comportaron todos del mismo modo: La gran mayoría no opuso resistencia cuando los persiguieron ya que eran paisanos y obreros, sin armas. Su defensa estaba únicamente en poder huir a la Legación de Pe-t‘ang donde muchos cristianos encontraron refugio. Esta situación duró varios meses. Fue una resistencia defensiva, un ataque de asediados y nunca de sitiadores. Acabada la persecución, la Iglesia de Pekín se preocupó cuidadosamente en dar sepultura cristiana a todos los cuerpos que se pudieron encontrar. A muchos los habían quemado. Esta muestra de respeto indica muy bien cómo la Iglesia ya consideraba mártires a todos esos cristianos, muertos por su fidelidad al Señor.


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Contexto Histórico y social. Hay que comprender el contexto histórico y social de esta persecución en la que los cristianos se encontraron inmersos, sorprendidos y arrastrados al martirio.

1-China

El imperio chino durante el siglo XIX había perdido su fuerza de cohesión y se vio cada vez más, ocupado por las grandes potencias coloniales que ya habían establecido sus legaciones en territorio chino. En el imperio central, la dinastía manchú de los Ping pasaba por un periodo de declive. Dos fuerzas sociales opuestas se enfrentaban en dicho imperio: Los contra reformistas que pretendían mantener a China en sus tradiciones seculares, libre de las aportaciones extranjeras y de la presencia en su suelo de ejércitos y religiones extrañas. Querían una China que no fuera presa de la codicia de las Potencias que soñaban con la desmembración del imperio chino. Estas fuerzas coloniales pertenecían a Gran Bretaña, Alemania, Francia, Rusia, el Imperio Austro Húngaro, Italia, Estados Unidos y Japón. Los contra reformistas eran profundamente nacionalistas, xenófobos, atrasado y no faltos de razón. También existía un grupo de intelectuales que quería modernizar a China, darle una constitución y reformar su Economía, Educación y el Ejército. China había perdido la guerra primero contra Rusia y después, contra Japón, en 1894-95. Este grupo era muy consciente del atraso de China. Estos dos grupos vivían en estado de tensión. Por entonces, la reina viuda Cixi terminó por decantarse a favor del movimiento contra reformista, y ella misma tuvo que soportar la humillación de China y apoyó, tácitamente, el movimiento Boxers. Los que, verdaderamente, quisieron modernizar a China, fueron los que en 1911 tomaron el poder, suprimieron el imperio e implantaron la república China


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2-Los Boxers En su historia milenaria, el imperio chino había conocido muchos movimientos asociados a sectas secretas. El movimiento Boxers fue surgiendo hacia 1800 y en sus comienzos, mantenía una cierta tradición. En gran parte se oponía a la reina Thu Hi. Se componía, en realidad, de grupos muy diversos y, en su mayoría, gente del pueblo. Practicaban las artes marciales como el Kung Fu, al que los británicos denominaron Boxers. Muy pronto, el movimiento Boxers se encontró dominado por un fuerte sentimiento nacionalista, enemigo de toda presencia occidental y partidario de una China fuerte e independiente. Su lucha, a menudo desordenada, fomentó el combate a favor del nacionalismo que llegó a su apogeo en los mese de Junio a Agosto de 1900. Por supuesto, en los primeros días del levantamiento, los Boxers no dominaron del todo y mataron poca gente. Por entonces, los paganos se contentaban con el pillaje en las casas de los cristianos y fue en esos día cuando incendiaron la iglesia de Tung-t‘ang y las Hermanas de san José tuvieron que abandonar su convento y, sin saber a dónde ir, permanecieron en las calles durante tres o cuatro días, sin ninguna alimentación. No obstante, respetaron sus vidas. Los Boxers oponían una gran resistencia, frecuentemente brutal, tanto a la presencia de los extranjeros como a la de los chinos convertidos al Cristianismo, a quienes consideraban semi-europeos. Para ellos, estos chinos habían perdido la integridad del alma china. Por ello, incendiaban igualmente las iglesias y las casas de los cristianos chinos, matando hombres, mujeres, niños y bebés, abriendo el vientre de las mujeres embarazadas y echando a los pozos los cadáveres o lanzándolos al fuego. A menudo, las casas, pasto de las llamas, estaban llenas de cristianos cuyos gritos oían los paganos en medio del incendio. Más de 30.000cristianos fueron sacrificados así entre Junio y Agosto de 1900. Hay que reconocer que muy excepcionalmente, los sometieron a tortura. Los detenían y rápidamente los mataban.


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Una particular lectura y consideración histórica de estos hechos puede presentar a los Boxers como héroes nacionales. Tal era el punto de vista de la reina, insensible a la libertad de conciencia de sus súbditos. En general, mataban fríamente, y sin sadismo ni tortura. La persecución de los Boxers puede considerarse, en realidad, como formando también parte de la serie de persecuciones que desde el siglo XVIII se han repetido en los siglos siguientes., hasta nuestros días. No ha sido la primera ni la última, y tampoco constituye un episodio aislado. La revancha de las naciones occidentales contra China desde Agosto de 1900 fue sumamente violenta. Las víctimas entre el simple pueblo se contaron por miles y las Potencias entraron en la ciudad de Pekín, imponiendo a China la ley del más fuerte y un tratado de paz que supuso una total humillación. La represión fue desproporcionada. Parece que quisieron dar a China un escarmiento para que nunca más pudiera levantarse. Los europeos no quedaron con ello, exentos de responsabilidad. 3.- Los Cristianos Chinos La relación de los cristianos chinos con los paganos antes de la llegada de los Boxers era, generalmente, buena. Muchos testigos lo admiten así cuando testifican ante el tribunal diocesano. Otros, reconocen que existía una larvada tensión hacia ellos. Realmente, bastantes paganos acusaban a los cristianos de muchas cosas extravagantes como arrancar el corazón y los ojos de los moribundos, cocer a los niños en ollas y comérselos, preparar medicamentos con polvos maléficos e, incluso, envenenar el agua de los pozos… y, sobre todo, que se convertían y llegaban a ser verdaderos maotze (medio europeos) y que seguían a los demonios europeos. Por el contrario, también fueron objeto de admiración y muchos paganos, tras la persecución de los Boxers, quisieron convertirse al Cristianismo.


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Los mismos cristianos, han rechazado siempre que los consideraran como medio-europeos. Ellos amaban a su patria como lo hacían todos los demás. Nunca quisieron unirse a los ejércitos de las potencias occidentales en la revancha contra sus perseguidores. Se estima que las víctimas cristianas de los Boxers sobrepasaron el número de 30.000. Los testimonios insisten más sobre el exterminio de familias enteras de cristianos, quemadas en sus mismas casas, que sobre los mártires individuales. Un catequista de Si-t‘ang afirma que en su parroquia fueron sacrificados entre 200 y 250 cristianos. En la revolución de los Boxers los cristianos chinos nunca opusieron violencia contra la violencia. Intentaron huir y esconderse en la ciudad de Pekín y, una vez atrapados por los Boxers, la gran mayoría prefirió morir antes que apostatar. Hay testimonios que afirman que, aunque los cristianos de las parroquias hubieran apostatado, el grupo de los Boxer también los habrían matado. Mucho antes de la llegada de los asesinos, ya se habían ofrecido como víctimas. Los cristianos supieron desde mucho tiempo antes, que se avecinaba una gran tormenta y tuvieron señales inequívocas de lo que se les venía encima. No fueron, pues, mártires improvisados Entre los cristianos, muchas familias lo eran desde hacía bastantes generaciones. Ante el martirio, declaraban, sin ambages: ―Somos cristianos desde hace mucho tiempo y ¿Ahora pretendéis que renunciemos a Cristo?‖ He aquí la clave: estos cristianos, aunque de condición modesta, habían llegado a tener un amor muy grande a Cristo y una fidelidad muy fuerte hacia Él. Esto nos sorprende. Habían encontrado el tesoro que daba sentido a sus vidas y por ello, aceptaron la muerte. Estamos sumamente admirados de la fidelidad de estos cristianos en el momento del martirio que, en verdad, algunos no eran fervorosos y raramente habían frecuentado la iglesia y hasta acostumbraban a emborracharse. Ante la definitiva elección, optaron por Cristo. La mayor parte de ellos eran personas iletradas. Hubieran podido rechazar su fe, cuando se les impelía a ello y, sin embargo, murieron. Todos los que sucumbieron, prefirieron permanecer fieles a Cristo. Esta es, verdaderamente, la razón de sus muertes y martirio. Entregaron por


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completo, sus vidas al Señor y, cuando los invitaban para que ofrecieran incienso a los ídolos, respondían: ―¡Es imposible, podemos morir, pero no, apostatar¡‖ Los Boxers sabían muy bien que ese era el núcleo de su fe y el que ellos pretendían destrozar. Los argumentos políticos palidecen ante la fidelidad al Señor. Ciertamente, fueron víctimas políticas pero ante todo, fueron mártires porque no renunciaron a Cristo. 4-La iglesia de Pekín La persecución se abatió sobre la Iglesia de Pekín y sus alrededores. Durante los tres trágicos meses de la sublevación y el dominio de los Boxers de Junio a Agosto de 1900 los pueblos campesinos que rodean a Pekín, pobladas de paisanos que carecían de toda defensa y pagaron un tributo muy fuerte. En la ciudad de Pekín existían cuatro grandes parroquias denominadas por su situación con el nombre de los cuatro puntos cardinales: Sit‘ang, al Oeste; Nan-t‘ang, al Sur; Tung-t‘ang, al Este y Pe-t‘ang, al Norte. La Catedral estaba en la iglesia de Pe-t‘ang y allí se ubicaba también la residencia de de señor obispo Monseñor Favier y su coadjutor Monseñor Jarlin. La misión principal de los padres Lazaristas también se encontraba allí. Esta parroquia compartía también la existencia de varias congregaciones encargadas de las escuelas. Entre su seminario mayor y menor se formaban entonces 111 seminaristas chinos. En Jen-Ts‘e-t‘ang, barrio contiguo a Pe-t‘qng había 1.800 mujeres cristianas. Entre las escuelas y el orfanato había 450 muchachas y 30 bebés de cría y entre los dos barrios, vivían unos 3.420 cristianos chinos. Estos dos barrios sufrieron, por parte de los Boxers, un asedio de dos meses. En ellos encontraron refugio muchos cristianos. Allí estaban también los Hermanos Julio Andrés y José Felicidad. Otros seis hermanos pudieron refugiarse en las Legaciones o residencias que tenían los representantes de diversas naciones presentes en China.


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Durante los asedios a Pe-t‘ang y Jen-ts‘e-t‘ang, los Hermanos Maristas se dedicaron, de lleno, a la defensa de esos lugares y trabajaban, codo a codo, con los soldados y con los constructores de barricadas, centinelas, enfermeros… ayudando, por doquier, en todos los servicios, transportando balas y bolos de cañón. Día y noche no cesaban los cañonazos, la fusilería, combates, incendios, explosiones, muertos, heridos, enfermos y moribundos. A todos los horrores de la guerra, se juntaron los del hambre. Durante 64 días, los Hermanos tuvieron que enterrar más de 400 cadáveres de pobres refugiados. En estas terribles circunstancias encontraron sus muertes el Hermano José Felicidad el 18 de Julio de 1900 y el Hermano Julio Andrés, visitador, el 12 de Agosto de 1900. Cha-la-Eul o Chala, se halla a las afueras de Pekín donde desde mayo de 1893 los Hermanos Maristas dirigían un orfanato con 125 niños. Los Boxers incendiaron allí: la Iglesia, la escuela de las Hermanas y el orfanato. Los huérfanos tuvieron que dispersarse y de los 125 que allí se atendían, sólo sobrevivieron 25. A allí encontraron también la muerte el día 17 de Junio de 1900, el Hermano Marista chino José María Adón y el postulante Pablo Jen. Los Hermanos Marista llegaron a China el 26 de Abril de 1891y en el momento de los acontecimientos que estamos refiriendo, cuarenta y ocho de ellos dirigían las escuelas de Nan-t‘ang, Tien-Tsin, Shangai, y el orfanato de Cha-la. Entre Pekín, Nan-t‘ang y Chala trabajaban 15 hermanos.


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Los Mártires de Si-t’ang. Parroquia del Occidente de Pekín

1.- En una familia: … Mi madre se pudo bautizar pocos días antes de su muerte. Para ello

fue en busca de su párroco el Padre Mauricio Doré y le pidió el bautismo diciéndole: -Padre, si los Boxers me matan antes de ser bautizada, no voy a poder entrar en el Cielo. -Te bautizaré, en cuanto te sepas bien las cuatro partes del catecismo, pero si los Boxers te matan antes de bautizarte, como habrás muerto por Dios, ciertamente, irás al Cielo. Sin embargo, ella insistió de tal modo, que el Padre Mauricio accedió a bautizarla a ella y a mi hermana que se casó pocos días más tarde Sin embargo, mi padre y mi abuela paterna insistieron para que ella apostatara. Mi madre aceptó porque le tenía mucho miedo a mi padre. Pero mi hermana se negó a ofrecer el incienso a los ídolos. Los Boxers llegaron el 28 de Junio y pegaron fuego a la casa de nuestros vecinos que eran cristianos y que estaba llena de gente. Sus gritos se oían, entre las llamas. A continuación invadieron nuestra casa y mi hermano y hermana pequeños se pudieron escapar. A mi madre, mi hermana, mi cuñada y su hija María y a uno de mis hermanos pequeños los ataron y los sacaron fuera de la casa. A lo largo del camino, todos iban rezando continuamente, en voz alta, el Padre nuestro y el Ave María. El Público, admirado, comentaba con respeto: ¡Aún marchando, siguen rezando! Los Boxers cogieron a mi hermano el pequeño y lo lanzaron al aire. Cuando cayó, lo hizo obre las puntas de las lanzas, y murió. Al ver esto mi madre, comenzó a llorar. De seguida, los Boxers los mataron a todos. 2.-Un Cristiano poco fervoroso:


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José Tchao Yung era un pescador que nunca había sido fervoroso. Los Boxers se apoderaron de él y se lo llevaron al tribunal. Por el camino, un pagano le gritó: -¡Dile al tribunal que tú no eres cristiano! -Él le respondió: Eso, nunca. Soy cristiano desde hace varias generaciones. Llegados al tribunal, los Boxers le presentaron el incienso para que lo ofreciera a los ídolos. Él les respondió con menosprecio, mientras los miraba: -Nosotros somos cristianos desde hace generaciones. ¡Podéis daros el placer de matarme! Lo llevaron hasta la puerta de la ciudad donde él había nacido. Él les dijo: -¡Esta es mi patria y aquí está mi Paraíso! José suplicó entonces a la Madre de Dios que viniera en su ayuda. Inmediatamente, lo mataron. 3.- Un Catequista: Conocí a José Pao Chan cuando era catequista. Antes de su bautismo formaba parte de los Caballeros del Emperador. Dejó este cargo porque no le permitía poder cumplir con las leyes de Dios. Era un cristiano muy fervoroso que exhortaba a los demás a practicar la virtud. Atrajo a la Iglesia a muchos paganos. Tras el incendio en las iglesias de Pekín, buscó refugio en Pe-T‘ang que era una Legación europea con un destacamento de soldados. Pero reflexionando, se dijo: He aquí que tengo una ocasión única para poder morir por Dios. Regresaré. Ya soy viejo y ¡Qué más puedo hacer! A los que temían al martirio, les decía: ¿Qué mejor suerte, podéis lograr? Fue detenido con su familia, de la que mataron a seis miembros. Él le preguntó a los Boxers: -¿Dónde me lleváis? -No te preocupes, simplemente, síguenos. Como en el recorrido, pasaran por delante de la iglesia de Si-t‘ang, él les suplicó que se detuvieran un poco. Se puso de rodillas, hizo una


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profunda inclinación ante la iglesia ya incendiada, y trazó sobre su cuerpo una gran señal de la cruz. Luego les dijo: -Aquí está mi patria, Y continuó rezando. Los Boxers se quedaron boquiabiertos, al ver que seguía rezando. Tomaron el acuerdo de matarlo allí mismo donde él decía que estaba su patria. Mientras lo mataban, él seguía rezando. Era el 15 o el 18 de Junio de 1900. Su cuerpo no se encontró.


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Mártires de la Parroquia de Nan-t’ang. Al Sur de la ciudad de Pekín. Estas líneas ofrecen el testimonio completo de Ana Li, de 24 años de edad y nos describen los días de terror que pasaron las familias cristianas. Este testimonio lo redactó después su hermano José Tchao, que tenía 7 años cuando ocurrieron los hechos y 21 en la fecha de su declaración ante el tribunal diocesano. Entonces era estudiante de Filosofía en el Seminario Mayor de Pekín. Su testimonio se centra sobre su madre: Inés Wang, de 41 años, cuando la mataron y su padre Martín Tcheu, de 38. Cuando los Boxers se dirigían a nuestra casa, la cuñada del catequista Wang ( también de la familia Wang, como mi madre), y que todavía era pagana, se presentó con incienso para que lo ofreciéramos ante los Boxers, en señal de veneración hacia los ídolos y nos dijo: ¡Los Boxers va a entrar en la casa! Mi padre y mi madre estaban ya escondidos en el dormitorio. De seguida, entraron unos 30 Boxers en el salón y se colocaron en derredor. Entre tanto, mi padre nos animaba diciendo:-―¡No temáis nada!‖ (Comprendiendo que no podíamos estar escondidos mucho tiempo, dispuso la huida). Mi padre y mi hermano José, llevando de la mano a mi hermana María, huyeron por la puerta que da al Norte. Algunos Boxers los siguieron y trataban de golpearles en la cabeza pero no alcanzaban. Así de esa manera, pudieron escaparse. Pero mi padre era muy grueso y, tropezando contra una piedra de la calle, se cayó al suelo. Llegaron dos Boxers y lo mataron allí mismo. Mi hermana que estaba cerca de mi padre, les dijo: - Yo también yo soy católica. Podéis matarme. Pero ellos, la miraron de través y se marcharon. Mi madre y yo nos quedamos solos en la habitación y ella no paraba de decirme: ―¡huyamos!¡ huyamos!‖


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Ella salió huyendo y yo detrás, cogida a su vestido. Pero los Boxers nos alcanzaron en el porche de la casa y mi madre, viendo que ya no había ningún modo de escapar, me dijo: ―¡pongámonos de rodillas y que nos maten!‖ Ella se arrodilló y yo también, a su lado. ¡Teníamos la cabeza inclinada y los ojos cerrados, esperando la muerte! Los Boxers nos golpearon con las espadas y las lanzas y caímos en tierra medio muertas. Creyéndonos muertas, se retiraron. Al poco tiempo mi madre me preguntó: ¿No te han matado ya? ¡No! ¡Si no te han matado, reza en voz baja un Ave María!, invoca a María y entremos en la casa. Entonces, sosteniendo a mi madre (yo sólo estaba ligeramente herida), le ayudé a entrar y nos pusimos de rodillas y, sentándose ella después, me dijo: -¡Quítate esas alhajas de plata que llevas! Si mueres con ellas va a ir al Purgatorio. Ella hizo lo mismo y las puso en la mesa. Entonces le dije a mi madre: - Vámonos al dormitorio. Si los Boxers pasan y nos ven aquí, van a acabar de matarnos. -¡Sí, entremos¡ dijo ella. Entramos y nos dejamos caer en el lecho. Mi madre me pidió agua y yo se la di, pero el agua le salía por una gran herida que tenía en la parte izquierda del cuello, y me dijo: -Sabes algo de tu padre? -¡Yo, nada! Ella añadió: Mi cabeza está manchando la cama de sangre. ¿Qué puedo hacer? Cogí un pañuelo y le taponé la herida. Entonces entró en la casa un hombre como de treinta años. Era un pagano que tenía buen corazón. Quedándose en el corredor nos preguntó: -¿Sois católicos? Mi madre, tomándolo por un Boxers le respondió:


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-Sí, somos católicos! Si sois católicos salid rápidamente. ¡Los soldados europeos han llegado para salvaros! Me dijo mi madre: Y yo que pensaba que era un Boxers. Por lo visto, no lo es. Y añadió. ¡Si los soldados europeos han venido a salvarnos, marchemos! Y le respondí que yo no tenía zapatos que ponerme para poder huir. Me dijo: coge los de tu hermana. A continuación entró en la casa una vieja pagana, blandiendo un cuchillo y diciendo: -¿Dónde están los bienes? ―¡Si no me los entregáis, os mato!‖. Mi madre le respondió: -Toma lo que encuentres ¡Ya no nos hace falta nada! Llévate todo lo que quieras Y se marchó, llevándose todo lo que le interesó. Tan grande era la herida que tenía mi madre en el cuello, que la cabeza le caía sobre el pecho. Entonces yo, no pudiendo hacer nada, me marché Me dijeron que ella sobrevivió todavía unos tres días. Los Boxers volvieron y se la llevaron a la casa del cristiano Ly ts‘inn Tach‘ang que había sido embajador de China en Francia, la encerraron con ellos, y pegaron fuego a la casa. Mi madre murió allí quemada. Por mi parte, una vez en la calle, vi a muchos cristianos y soldados europeos. Entonces me encontré con mi hermano José y poco después con mi hermana María. Ella fue la que me dijo que a mi padre lo habían matado los Boxers dándole en la cabeza un gran golpe con una espada y luego le quitaron la ropa y se la llevaron. Mi madre no pudo salvarse por dos razones: Por una parte, estaba embarazada y eso le impedía poder caminar con soltura. Por otra, la herida que tenía en el cuello era muy profunda así que no tuvo ni modo ni tiempo para poder llegar a la Legación.


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Algunos días antes de su muerte, cuando pegaron fuego a la iglesia de Nan-t‘ang nos dijo: -Si vienen los Boxers y os dicen que apostatéis y así de ese modo podéis quedar salvos, y que de lo contrario, os matan, tenéis que responderle: ¡Nosotros somos cristianos, podéis matarnos! En ningún caso le digáis que no sois cristianos! Entonces, levantó en alto a su hijo José y se lo presentó a la imagen de la Virgen María, diciendo: -Mira cuán bella es la santísima Madre de Dios. Ella vendrá a socorrerte. Ante el tribunal, José testificó sobre su madre, afirmando que ella se confesaba con frecuencia y que los sábados y domingos iba a misa muy temprano para no despertarlos. Mañana y tarde rezaba sus oraciones y todos los días rezaba el rosario. Era una mujer muy piadosa y ella fue la que nos enseñó a rezar.


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Mártires de la parroquia de Tung-t’ang. Al Oriente de la ciudad de Pekín Este testimonio lo hizo José Ning Cheu-tch‘en, paisano de 67 años, sobre los mártires de su familia y parientes: He conocido a toda la familia Tchan: a Francisco Javier Tyii, a su hijo Juan Bautista, a mi hermana Teresa Tchan, mujer de Juan Bautista y a sus hijos: José, Juan, Pedro, Rosa, María y Ana. A María Tchan viuda, a Teresa Uang (de soltera:Tchang) a Josefina Tchang, a Gabriela Tchang a María Tchang, Paulina y Lucía. Esta última mujer de Pablo, con su hijo mayor Pedro y sus hermanas Filomena e Inés. Con ellos murieron también Magdalena Ning (de soltera Liu), mi madre y Lucía, Pedro, Pablo, Felipe y María Jen, a María Liu y a mi abuelo Melchor….. Toda la familia Tchang era muy buena, sobre todo, Francisco Javier. Todos los días asistía a misa y por mi parte, merece la canonización. La familia Tchang no hizo nada para defenderse. No sospecharon de los Boxers y nunca pensaron que pudieran matarlos. Si hubieran dudado de ello, habrían huido a tiempo y se habrían refugiado en la Legación. Cuando los Boxers rodearon su casa, estos cristianos ya no pudieron hacer otra cosa que rezar y salir por una puerta secreta 1.- Francisco Javier Tchang Era un venerable anciano de 73 años, verdadero patriarca como los de los antiguos tiempos. Como comerciante era muy justo, caritativo con los pobres y los pequeños, humilde consigo mismo, se creía el último de todos. Su fe y piedad se manifestaban en el respeto y compostura que mantenía en la iglesia y que a todos edificaba. A pesar de su avanzada edad, todas las mañanas acudía a misa y por las tardes a la hora de adoración al Santísimo, fuera cual fuera el tiempo y la estación que hubiera. Todo cuanto se refería a Dios le atraía sobremanera. Aprovechaba los momentos libres para leer en familia obras piadosas. Nos hablaba y exhortaba sobre nuestra conducta y nos animaba para que nadie


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sobresaliera sobre los demás y para que no hiciéramos daño a nadie. Siempre terminaba con su ―Que el Buen Dios nos bendiga‖. Como jefe de familia, cada día repartía entre los pobres una ración de arroz o las sobras del restaurante. Se encargaba cada día de repartir la escudilla de arroz a los pobres y la comida que sobraba. Un día al año, añadía el reparto de monedas y regalos ¡Cuántas veces desvalijaba la casa para vestirlos a ellos! Enviaba mantas y dinero a muchas familias necesitadas y al hospital. Un día, mientras caminaba para la iglesia, se encontró una mujer casi desnuda y, de seguida, mandó a su nuera que le diera vestidos. Otro día, a una mujer que en la calle iba a dar a la luz a de su niño. De seguida, mandó buscarla y le proporcionó una pequeña habitación y encargó a dos de sus nietas que la cuidaran y, a principio de cada mes, le daba ropa y dinero para ella y su pequeño y así pudieran atender a sus primeras necesidades. Nunca acabaría de referir todos los actos de caridad que hizo y que sólo Dios conoce. Lo que más le satisfacía era ayudar a sus querida parroquia, la iglesia de Tung-t‘ang, secreto que el santo y digno Monseñor Garrigues se llevó al Cielo 2-María Tchang Su nuera, la viuda María Tchang era hija de un Tártaro, antiguo cristiano, llamado Yang. Ella perdió a su padre siendo muy joven. Su madre era muy pobre y tuvo que confiarla a las Hijas de la Caridad de Pekín. Con ellas permaneció tres años y por ello les tenía muchísimo agradecimiento. María Tchang tuvo dos hijos que murieron de pequeños y una hija que hoy es Hermana de la Caridad. Mi querida tía se quedó viuda con 22 años y ya no se volvió a casar. Fue una viuda que se puede poner como modelo admirable de vida común y edificante, incluso, para los cristianos. Aún muy joven, cuando quedó viuda, se entregó, por completo, al servicio de Dios. La Providencia la dotó de los medios convenientes para poder satisfacer sus ansias de Justicia. Encontró en el P. Kho un director espiritual sabio y prudente que, mediante sus consejos, supo consolarla, sostenerla y dirigirla. Por su docilidad, llegó a ser modelo de mujer fuerte en la virtud, animosa en las pruebas y paciente en las


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dificultades, generosa en los sacrificios y, sobre todo, profundamente piadosa. María Tchang se levantaba diariamente muy temprano. Comenzaba su jornada hacia las cuatro de la mañana con oración y con rezos, cuando todavía los demás estaban acostados. Yo la espiaba, mirando por debajo del cobertor y, muchas veces, la veía verter lágrimas de dulzura en su trato con Dios. Una vez acabadas sus devociones, se dedicaba de seguida al trabajo para tener todo en orden antes de la misa. Los domingos y fiestas asistía a la primera misa para poder así, dar tiempo y posibilidad a los demás de acudir a los oficios más solemnes. Para ello, ayudaba y sustituía a la servidumbre. Ella se encargaba de todas las faenas de una mansión tan grande y de tanto trabajo. Realizaba con benevolencia y escrupulosamente, todos los quehaceres de la casa. En una palabra, esta piadosa viuda comía su pan con el sudor de su frente y nunca estaba ociosa. Daba lo mejor a los demás y ella escogía lo peor. María Tchng era sencilla y modesta en su vestimenta, mortificada en la alimentación, afable con todo el mundo y en su compostura, mantenía una modestia y dignidad que le atraían el respeto de todos. En una época en la que los tumultos y malos rumores se expandían por doquier en Pekín, se encontró de lleno, inmersa en grupos en los que se cuchicheaba sobre las antiguas calumnias contra los cristianos y contra las Hermanas. Afirmaban que a los niños les arrancaban los ojos y el corazón. Entonces, María Chang, sin la menor turbación, les dijo con calma:‖Miradme bien, todavía conservo mis ojos y mi corazón. Además, yo he sido educada durante tres años en casa de esas Hermanas.‖ Los paganos se quedaron avergonzados y en silencio, ante este acto de valentía. Por su santa vida y diarios sacrificios, María Tchang se preparó al supremo sacrificio.


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3. Martirio de María Tchang Mientras los Boxers saqueaban y quemaban el restaurante y la casa de su familia, María Tchang pudo escapar por la puerta del Norte, llevaba con ella a su nuera Petronila, casada desde hacía dos meses. Buscaban las dos un asilo seguro. Pudieron llegar, por fin, a una casa muy pobre donde se habían acogido algunos miembros de la familia Tchang. Allí pasaron cuatro días de grande angustia y ansiedad y con una agonía más penosa que la misma muerte, sin saber lo que había sido de los demás miembros de la familia. Un criado de la familia: Tu Chan, encontró el escondite y, como él era pagano, podía entrar y salir de allí, sin dificultad. María le preguntó sobre lo que había sido del abuelo Francisco Javier, de su padre, de la familia de su hermano José, siempre objeto de su tierna solicitud (Este fue el único que pudo escaparse y vive todavía.) Le respondió que todo había terminado, que ya no quedaba nada ni nadie. ¿Quién puede comprender lo que entonces pasó por su alma?. Guardó un momento de silencio y lloró mucho Durante los días de angustia y de ansiedad que precedieron a su muerte, la fervorosa María preparó a todos para una buena muerte. Exhortaba a los suyos a mantenerse firmes en la fe y les repetía: ‖¡ Seremos Bienaventurados en el Cielo!‖. Al cabo de cuatro días de indecible angustia, los Boxers descubrieron el escondite de la familia Tchang. Los jefes de los Boxers quisieron llevarse a la joven Petronila que era muy bella y encantadora. Invencible ella, prefirió la muerte a sus proposiciones. La valiente suegra, durante todo este tiempo, la tenía abrazada y decía a los Boxers en tono de severa autoridad: ―Matadla a ella antes que a mí. Yo moriré después y nunca la obtendréis‖. La joven Petronila fue muerta en brazos de María. Ante esta heroica cristiana, todos los miembros de la familia Tchang se mantuvieron firmes ante la muerte. María Tchang, hasta el último momento les estuvo repitiendo: ―¡El Cielo!‖ ―¡Pronto vamos a estar allí!‖ María fue la última que recibió el golpe que le abrió el Cielo.


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Mártires de los pueblos de Kong-t’eu, Tsai- Hu-Yng y Wa-Ts’iuen-Sze De entre estos tres lugares, el tribunal diocesano ha escogido un grupo de 67 personas que dieron sus vidas por Cristo. Al principio, los paganos invitaban a los cristianos a que renunciaran a su fe y, con frecuencia, los defendían públicamente ante los demás, diciendo que también ellos eran paganos. Pronto, los cristianos no aceptaron ese modo indirecto de apostasía y decían: ‖¿Cómo?‖ ―¡Somos cristianos desde hace varias generaciones y nunca renunciaremos a nuestra fe!‖ A veces, los testigos se explayan, deteniéndose más tiempo sobre éste o aquel mártir y nos dan la alegre oportunidad de poder contemplar su fidelidad al Señor. De este modo, Marcos Ly testificó sobre la muerte de su padre Pablo y de mi madre Ana Ly y de toda su familia de la que él perdió también a su hermano, a varios sobrinos y a otros miembros. Cuando los Boxers invadieron la ciudad, Pablo y Ana Ly trataron de huir yendo cada uno en distinta dirección. Los Boxers la siguieron a ella y la hirieron con tres golpes de lanza. Ella cayó a tierra y, viendo que aún respiraba, acabaron con ella con un cuarto golpe de lanza. También apresaron a Pablo , lo condujeron a su casa y allí lo mataron. De seguida, los paganos vinieron y saquearon y quemaron la casa. Era el 8 de Junio de 1900. Este mismo testigo relata también lo ocurrido con su hermana Filomena que, huyendo de la casa con sus dos hijos, iba en un coche tirado por un borrico. En el camino, la cogieron los Boxers y le preguntaron si ella era cristiana. Con mucha audacia, ella les dijo: ―¡Sí lo soy y quiero que antes de matarme a mí, matéis a mis dos niños. Pero este cochero es pagano y yo le he solicitado su servicio. Dejadlo marchar. !‖ Los Boxers mataron a los dos niños y después a la madre. Tampoco perdonaron al cochero al que además, le robaron el asno y el coche.


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José Su-Koang-Joei refiere también un hecho vivido por esta familia: Ante el peligro de que toda la familia de su hermano fuera exterminada, el padre que era pagano, le dijo a su hijo: -Déjanos, al menos, a tu hijo pequeño para que así no se extinga tu familia. Mi hermano le respondió: -¡Si nosotros morimos y el niño vive contigo, terminará siendo pagano como tú, quiero mejor, que muera con nosotros. Y eso es lo que ocurrió. Ante conductas como ésta, los paganos se quedaba boquiabiertos y estupefactos y decían que los cristianos tenían la cabeza muy dura y que para poder resistir, se drogaban. El mismo testigo presenta datos escuetos y muy interesantes:‖María Tchang sólo era una neófita que llevaba un rosario muy brillante porqué lo usaba mucho. Vivía a seis leguas de la ciudad y todos los domingos recorría este camino para poder asistir a la misa!‖ Liu Tchang-An no era una cristiana muy fervorosa y al principio de la persecución, le dijo un pagano que fuera a donde estaban los Boxers, ofreciera incienso y les diera una limosna como penitencia. -¿Quieres decir que tengo que apostatar? ¡Es verdad que no soy muy devota, pero prefiero morir antes que renunciar a mi fe!


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Mártires del pueblo de Yen-Tze-K’eu El tribunal diocesano examinó a 115 cristianos muertos a causa de su fe. Los testimonios confirman con unanimidad que todos ellos murieran con muerte violenta. Los testigos, casi siempre, testifican sobre familias enteras que fueron asesinadas. Son familias patriarcales. El primer testigo es el señor FranciscoWang-Koei-Chuen que proporcionó 90 nombres de cristianos sacrificados y que formaban parte de unas cuatro o cinco familias. Tales eran las de los Wang, los Tchung, los P‘eng, los Yung, los Tchao…. Uno no sabe que admirar más, si la crueldad de los asesinos, o la entrega y entereza de los cristianos, mientras marchaban al martirio. Lo que aparece siempre constantemente en todos los testimonios es la fortaleza y el fervor por el precepto dominical, los ayunos y abstinencias de la Iglesia. Muchas veces, se los veía ya muy temprano, esperando en las puertas de las iglesias, ante el sonido de la campana. Pero estos pueblerinos casi analfabetos, se sabían de memoria muchas oraciones y cánticos. Rezaban diariamente en sus casas la oración de la mañana, la de la noche y el rosario No todos ellos eran perfectos. Había quienes estaban ya acostumbrados al vino y no sabían dominar su lengua. Otros se dejaban llevar por el juego de las cartas que siempre fue visto por los cristianos como un verdadero vicio. Algún otro, no llevaba bien su matrimonio. Respecto a las mujeres, no todo era rosas, especialmente, entre suegras y nueras. Algunos hombres y mujeres eran de carácter colérico. Pero lo que más asombra, es que, ante la prueba suprema, casi todos prefirieron morir antes que renegar de su fe. He aquí algunos cuadros deliciosos: Andrés P‟eng fue arrestado por los paganos en la villa de Tchao-Lyng y se lo llevaron hasta el palacio del príncipe Tuan en Pekín, por entonces, los Boxers tenían revocado ya el poder matar. Por el camino, se encontró con un amigo llamado Che que le dijo: -―¿Por qué no has huido y te has escondido?‖ Andrés le respondió:


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-―Eso no vale la pena, ya hablaremos de ello en el otro mundo‖ Llegados al tribunal, el Príncipe Tuan le preguntó: ―¿Qué edad tienes?‖ -―Tengo 35 años‖ -―¿Desde cuando eres cristiano?‖.‖Desde hace 36 años‖. -―Cómo dices desde 36 si sólo tienes 35?‖ -―Es verdad, pero es que yo soy cristiano desde el seno de mi madre‖. Terminado este diálogo, el juez ordenó que le dieran muerte. Francisco Tchou junto con su hermano fueron muertos cerca de la puerta occidental de Th‘ang-p‘ing-tcheu. Francisco llevaba a su espalda a su hermano pequeño Juan Gabriel y el jefe de los Boxers, viendo la belleza del muchacho y, queriéndolo para sí, exclamó: -Sólo es un niño ¿por qué matarlo? Y trataron de arrancárselo. Pero Francisco, resistiendo con todas sus fuerzas, les dijo: -¡Yo traigo conmigo a mi hermano y quiero que muramos juntos. Juntos hemos venido aquí y juntos moriremos! No hubo modo de separarlos y juntos murieron los dos. 3.- Al final de su testimonio, el señor Francisco Wang-Koei-Chuen añadió: ―He olvidado decir que mientras llevaban al suplicio a Antonio y a Catalina Yung, (Antonio todavía era neófito) Este, viendo a algunos de sus amigos paganos, les suplicaba que hicieran algo por salvarlo. Su mujer Catalina, cuya familia era de cristianos viejos, le reconvino ásperamente: -¿Qué haces buscando ayuda de los hombres? Estas palabras le llegaron al corazón y Antonio continuó su marcha, diciéndoles: -¡Me voy al Cielo! Y los mataron a los dos, juntos. Sobre este suceso, existe un testimonio que afirma que Catalina pidió a los Boxers que mataran primero a su marido y después a ella para estar así, segura de su perseverancia


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4-Cuando comenzaron los acontecimientos, algunos tratamos de defendernos pero los ancianos de nuestra casa nos dijeron: -―Que se haga la voluntad de Dios. Sólo nos pasará lo que Dios quiera. Si Dios ha dispuesto que muramos, nuestra resistencia será inútil. Los paganos nunca nos han tenido odio pero si nosotros matamos a alguien, entonces, ciertamente, nos van a odiar. Así que cuando llegaron los Boxers, todos procuramos escondernos. Esa era la táctica que se había adoptado en anteriores persecuciones: Huir a las montañas y dejar que los paganos saquearan nuestras casas. 5- Pablo Tchao-An. Era un paisano de 60 años cuyos parientes eran paganos, de modo que durante la persecución, renegó de la fe. Después se integró en la comunidad y cumplió la penitencia pública que la Iglesia le impuso. Él ha podido así testificar el martirio de todos los cristianos muertos por los Boxers en su pueblo. Enumeró a 49 y destacó el alto valor de sus vidas cristianas. 6-Pedro Tchou. De 75 años, declaró lo siguiente, ante el tribunal diocesano: ―Conozco a todos los cristianos del catálogo de YenTze´K‘eu, ya porque fueron mis cuñados, ya por su parentesco y porque eran mis vecinos….Cuando enumeró a los mártires, citó a su mujer, sus cuatro hijos, su hermano y sus sobrinos…En total, citó a 31 cristianos sacrificados. El mismo tuvo que huir con los suyos a la montaña para poder escapar de los Boxers. Al principio, cercaron el pueble y saquearon las casas y después las quemaron. Luego salieron hacia las regiones montañosas donde muchos cristianos encontraron la muerte y lo mismo hicieron en los valles. Juan Bautista Lu Tien-Hui estima que fueron sobre unos 10.000 los que asesinaron. Los Boxers salían en persecución de los cristianos y cuando éstos se veían rodeados, rezaban y recitaban el rosario. Los Boxers se burlaban de ellos diciéndoles: ―¡Cesad en vuestras sórdidas plegarias. Estáis todos muertos!‖ 7- Pedro T‟ang Cuen, paisano de 54 años, nos ha dejado un hermoso retrato de su mujer Ana Tchou: -Ana Tchou era una buena cristiana, mucho mejor que yo. Era miembro de las cofradías del Monte Carmelo, El Santo Rosario, el


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Escapulario de la Pasión. Rezaba diariamente el rosario y educaba con esmero a los niños. Todos los días acudía al rezo de las Vísperas con la comunidad cristiana. Nunca se le oyó una palabra contra nadie. Ana Tchou era modelo para los cristianos de la villa. Estos cristianos no sólo eran piadosos sino también personas extraordinarias y sencillas, en el ámbito social. Eran responsables, humanas, dignas de confianza y entregadas al trabajo del campo 8-. La abuela, la madre y la esposa Andrés Tchang, convocado al tribunal diocesano para dar su testimonio, declaró que él conocía a todos los cristianos de su pueblo, salvo a algunos niños de poca edad. Entre los mártires que citó, estaban su madre, su mujer y su abuela. Mi madre Teresa Tchang se dejaba llevar con frecuencia de la cólera. Pero después de unos ejercicios espirituales en Pekín, vino totalmente cambiada. A todos nos encaminaba hacia la piedad y dirigía todos los días las oraciones de la mañana, de la tarde y el rosario. Durante los meses de mayo, junio y noviembre, rezábamos por las almas de los fieles difuntos. Era miembro de la cofradía del Monte Carmelo. Los miércoles guardaba abstinencia. Mi mujer Ana Tchang era una excelente cristiana y tenía muy buen carácter. Cuando en la casa había problemas graves, nunca se quejaba. Guardaba todas las leyes de la Iglesia y también era miembro de la cofradía del Monte Carmelo y lo mismo que mi madre, guardaba la abstinencia de los miércoles. Ana Lu, mi abuela por parte materna, era neófita y no conocía bien la doctrina católica pero guardaba fielmente las leyes de la Iglesia. No sólo rezaba por la mañana y por la tarde sino que por las noches, se levantaba y, arrodillada al lado de su lecho, rezaba el rosario. 9- Juan Bautista Tien-Hou testificó ante el tribunal diocesano en Enero de 1915. Contaba entonces, 27 años de edad. Cuando ocurrieron los hechos que testifica, él tenía 12 años de edad. Declaró que él conocía a casi todos los cristianos que mataron y recordó que el día de su


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huida, estuvo con Juan Bautista Tchao y con Juan Bautista Wang recorriendo por los montes varios días hasta que, de pronto, se vieron rodeados por los Boxers. (Algunos cuentan) que cuando ya se llevaban a los tres por el camino, Juan Bautista Wang, como queriendo renegar de la fe, imploraba a los paganos para que lo salvaran. Uno de sus compañeros de cautiverio se volvió hacia él y le increpó, diciendo: -¡No tienes derecho en suplicar a los paganos! Ante la fuerza de la fe de su amigo, se vio reconfortado. Los Boxers mataron en primer lugar, a Juan Bautista Tchao y a Juan bautista Wang lo ataron y le ofrecieron incienso para salvarle la vida, pero Juan Bautista Wang les respondió: -Yo no puedo renegar de mi fe. Entonces, los Boxers lo mataron allí mismo y a mí, me desataron y me dijeron que me fuera. Luego juntaron los dos cuerpos y los quemaron. 10- Se cuenta que a Juan Tchao, siendo todavía niño, lo cogieron y se lo llevaron a una pagoda y allí trataron de que aprendiera una oración budista y que la repitiera. En lugar de eso, él se puso a recitar el Ave María. Los budistas dijeron que ese niño no era bueno para nada y lo mataron.


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Mártires de los pueblos de Tcheng-Fu-Sze, Heu-t’uen, Si-Siao-K’eo y Eul-puo-Tze 1-Vetula Sun Había caído prisionera en el pueblo de Che-Fuo-Tze y los Boxers se la llevaron al pueblo de Tcheng-Fu-Sze. Cuando llegaron a la primera puerta de este pueblo, los Boxers empezaron a hacer los preparativos para matarla allí mismo y ella, protestando, les decía: -Aquí no es donde me debéis matar, vamos más lejos. Ellos continuaron camino adelante hasta alcanzar la segunda puerta donde, nuevamente los Boxers querían matarla .Ella les dijo otra vez: -No es aquí, donde tengo que morir sino más adelante. Entraron entonces en una especie de jardín que, efectivamente, era el cementerio de los sacerdotes. En el centro se levantaba una gran cruz de piedra y Vetula se arrodilló ante ella y les dijo: -Sí, este es el sitio donde me podéis matar. Efectivamente, allí mismo la mataron. 2-Magdalena Wang de 49 años, se presentó ante el tribunal para testificar sobre unos 30 mártires de este pueblo y entre ellos, dos de sus hijos, su hermana, dos cuñados y varios sobrinos. ..Puede afirmarse que estos testigos padecieron en sus propias carnes el sufrimiento y los martirios de sus familiares. Ella dijo: Muchas veces he oído a los paganos de la ciudad decir que los cristianos solían afirmar constantemente: -¡Soy cristiano hasta la muerte! Y expresaban su admiración, comentando: -¡verdaderamente, estos cristianos tienen un corazón fuerte y nada puede hacerlos cambiar! 3-Pedro Sogueen-Ta-Chu-eul Era ya mayor de edad cuando los Boxers lo apresaron y se lo llevaron fuera, junto a la puerta oriental de esta ciudad. Le proponían apostatar y salvar así su vida. El, animosamente, se negó a ello. Ya días antes, yo misma, lo había animado a no traicionar la fe y él me había respondido: -¡Yo, tan viejo como soy, ¿Voy a renegar de mi fe? ¡Jamás!‖


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y entonces le dije: -¡En el momento de la muerte invoca a la Bienaventurada Virgen María!‖. Me respondió: -¡Nunca lo olvidaré! Y con estas disposiciones fue a la muerte. 4-Francisco Meng tenía 46 años cuando testificó ante el tribunal diocesano. También él era un paisano que entre los mártires contaba a su abuelo, una hermana y cinco sobrinos, hijos de esa hermana. Pedro Souen, haciendo memoria de su abuelo, recordaba que era el jefe de la familia y que cuando los demás salieron huyendo, él se quedó para guardar la casa. Una vez prisionero, lo invitaron a ofrecer el incienso y él les respondió: -¡Nosotros somos cristianos desde hace mucho tiempo, ¿ofrecer incienso? Vosotros podéis aserrarme pero jamás ofreceré el incienso! Ya tengo 69 años y ¿Creéis que puedo vivir otros 69 años más? ―¡Si queréis matarme hacedlo!‖ Y de seguida, los Boxers lo mataron. 5-Felipe Tchang centró su testimonio sobre el caso de Tchai-K‘uan y de su hijo. TchaiK‘oan. Éste fue detenido por dos Boxers que le conocían y se lo enviaron a otros. Estos le invitaron a quemar el incienso para salvar su vida. Él era un cristiano convencido y les respondió con audacia: -¡Mientras más pronto me matéis, antes estaré en el Cielo!; Mientras más tarde me matéis más tarde entraré en el Cielo. En cuanto a lo de quemar incienso, no lo haré, y jamás ofreceré incienso! Oyendo esto los Boxers, lo ataron y se lo llevaron a un cementerio común donde lo mataron. Durante el camino, él marchaba, invocando constantemente a Jesús y a María. Su hijo, Tchai-Che-T‘eu se escondió y un día se marchó hasta EulPue-Tze donde un pagano llamado Sii, le invitó a su casa y lo alimentaba y le daba cobijo. Él se sentía feliz con aquella suerte. Pero


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un día, sospechando los Boxers del huésped, llegaron, lo ataron y lo hirieron en el vientre con una lanza de manera que las entrañas se le salían. De este modo, lo llevaron hasta la pagoda para ofrecer incienso a los ídolos, cosa que él rehusó. Entonces, los Boxers lo condujeron hasta el cementerio donde anteriormente, habían matado a su padre y lo mataron a él en el mismo sitio. Mientras lo conducían a la muerte, él no cesaba de rezar diciendo: ‖¡Jesús, ten piedad de mí!‖ ―¡Santa María, sálvame!‖ Para solemnizar el asesinato, los Boxers llamaron a una banda de música.


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La Hermana Filomena Tchang Este relato lo aportó el testimonio de Luis Che, de 48 años de edad, de oficio herrero. En él nos describe un martirio, digno de estudio y consideración en el que se entremezclan la misericordia, el amor, la fidelidad y el martirio. Ahondar en este caso, nos permite conocer aspectos de la persecución que, normalmente, se nos escapan. En cuanto se refiere a la virgen Filomena Tchang (Hermana de San José), si la memoria no me falla, recuerdo que los Boxers la aprisionaron antes del amanecer. Le pegaron golpes en la cabeza y en el cuello con una lanza y una espada y, dándola por muerta, la dejaron abandonada, cerca de la incendiada iglesia de Tung-t‘ang. Al amanecer, la gente del lugar se la llevó arrastrando hasta la iglesia, le quitaron la ropa y trataron de quemarla, echándole encima trozos de madera. De hecho, la dejaron así y ella, con gran dificultad, pudo salir del montón y se puso de pié, dejándose caer sobre el muro de la iglesia, para así proteger su pudor. Cuando la gente la vio en ese estado, muchos se abalanzaron a su alrededor y algunos se burlaban de ella. Un pagano anciano que vivía cerca de la iglesia, viendo la semejante crueldad, gritó a todos: -Si ella fuera una de vuestras hermanas o hijas jóvenes, ¿Consentiríais que la gente se portara con ellas como vosotros lo estáis haciendo? Entonces, le trajo ropa y le dio un bastón para que pudiera caminar porque tenía heridas las piernas y los pies. Abrasada por la sed, se llegó hasta un pozo para beber pero los paganos de aquel lugar se lo impidieron. Hasta la noche, cuando ya no había nadie por allí, es cuando, por fin, pudo apagar la sed. Se acercó uno y le dio pepinillos para comer. Al tercer día, la gente la ató por los pies y se la llevaron arrastrando por las calles hasta la calle Tung-t‘ang que era la principal de la ciudad. Allí la dejaron abandonada medio muerta.


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Yo pasé este día cerca de la iglesia y oí a unos hombres que hablaban de una mujer que yacía en la calle. De seguida comprendí que se trataba de alguna católica o protestante. Fui allí a verla y, discretamente, le pregunté cómo se llamaba. Pero como no me respondía, le pregunté si era católica o protestante. Y seguía sin responderme. Viéndola así, traté de animarla y le dije que por allí no había ningún Boxers y añadí: ―Soy un hombre honrado que vengo a salvarte si así lo quieres‖. Entonces me dijo que ella era católica y se llamaba Filomena Tchang y, resulta que uno de mis vecinos era de su familia. Entonces, esperamos allí hasta la noche y yo quería alquilar un carro, pero a aquellas horas no los había. No teníamos más remedio que irnos de allí. Ella se puso de pié, ayudada del bastón y, echándose en mi hombro, nos pusimos en camino. Nos encontramos con los guardias nocturnos que me preguntaron: que a dónde iba yo a aquellas horas con aquella mujer. -Me la he encontrado, me es totalmente desconocida y he tenido piedad de ella que es todavía joven o recién casada. Quiero salvarla. Pero si pensáis que no he hecho bien, la dejo aquí y si se muere, yo no seré responsable. Soy soldado y tengo cosas urgentes que hacer. Los guardias, viendo mi ropa de soldado, creyeron que mis intenciones eran buenas. Entonces le dije mi verdadero nombre. Ella me lo había preguntado cuando estábamos en la plaza entre la gente pero, entonces, yo no le di mi verdadero nombre sino otro. -Le dije: me llamo King es un nombre tártaro y mi nombre completo es King Che. El reverendo padre Che que está al cuidado de la parroquia de Nang-t‘ang es pariente mío. Si no lo crees, mira esta medalla que guardo en la caja del tabaco .Filomena tomó la medalla. Era de la Bienaventurada Virgen María y se puso a llorar. Entonces, ella se me confió de lleno pues, hasta ese momento, desconfiaba de mí. En un principio, ella prefería morir antes que venirse conmigo. Me dijo: -Hoy, mientras íbamos de camino, he suplicado a la Virgen María, me he confiado a Ella y le he pedido que me dejara morir o me enviara a alguien que me salve. Eso es lo que Ella ha hecho.


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-Tienes razón: Efectivamente, la Virgen María me ha enviado a mí. Yo no tenía nada que hacer y, sin saber por qué, tome la dirección de la calle Tung t‘ang, te encontré y me puse a ayudarte. Al cabo de algún tiempo, llegamos a un camino grande y ella me pidió de beber. Encontramos de seguida un pozo con una cuba de madera y le di agua. Después encontramos una callejuela y a los pocos pasos, se paró y me dijo: -No puedo caminar más. -Te cogeré en mis espaldas, sé que los dos somos jóvenes, pero considérame como tu hermano y también yo te tomaré como mi hermana. Ella aceptó y la llevé hasta mi casa que estaba vacía porque toda mi familia había huido. La dejé delante de la puerta y yo salté el muro y le abrí desde dentro. En cuanto entró, le di de beber y le preparé algo de comida. Como allí no había ninguna mujer, yo mismo le lavé la cara. Tenía las orejas llenas de barro y los cabellos pegados con la sangre seca También le di ropa limpia. A la mañana siguiente, fui de seguida a la casa de mi abuelo donde estaba refugiada mi madre. Le pedí que se viniera conmigo a la casa para ocuparse de la joven. Me dijo que ella sabía que en dos o tres días matarían a todo el mundo y que todos los cristianos se estaban refugiando en la legación donde los habían aceptado. Y me pidió: -¿No vienes tú con nosotros? -¡Ni vivo ni muerto iré a la Legación! Entonces me respondió: -Coge el dinero, fruta, y comida, pasa por la farmacia y compra medicamentos. Trata de que la joven se venga y se salve con nosotros en la Legación. Cuando me encontré con Filomena, la puse al corriente de todo pero ella rehusó marcharse a la Legación, diciéndome: -Allí no tendremos paz entre tantos hombres y con tanto ruido. ¿Cómo podría cuidarme yo allí? Si los Boxers vienen aquí, tú huye y no te preocupes de mí. Estoy dispuesta al martirio si tal es la voluntad de Dios. Si no, seguiré viviendo. Entonces, los dos nos pusimos a rezar juntos


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Regresé a la casa de mi abuelo y la encontré vacía. Todos se habían marchado a la Legación. Aquella misma noche comenzó la guerra y se oían muy bien el sonido de los fusiles y del cañón. Al segundo día de estar en la casa con Filomena, Entraron allí tres hombres y me pidieron el dinero. Yo no quería dárselo pero Filomena me dijo: -Vale la pena dárselo, antes de que quieran más y puedan venir los Boxers. -Yo les di entonces dos talías y se marcharon por el muro del jardín. Estos hombres regresaron, acompañados de seis o siete de su misma ralea. Llegaron por el jardín y me dijeron: -¿Qué haces tú aquí con una persona enferma? -¿Dónde queréis que la lleve? -No es nuestro asunto, pero ¡debes salir pitando inmediatamente de la casa! -Permitidme que espere hasta la noche y pueda buscar otro sitio.-¡Nada de eso! -Entonces. Dejadme ir a alquilar un coche a la plaza! -¡No! ¡Queremos que te vayas inmediatamente! Viendo que ya no podía conseguir nada de ellos, entré en la habitación de Filomena. - ¿ Has oído?. No podemos quedarnos aquí y no tengo ningún otro lugar donde llevarte. Cerca de la puerta hay un sitio donde los europeos toman sus recreos. Por el momento, te llevaré allí y más tarde buscaremos otro lugar. -Haz como dices, -Preparé un sitio bajo un árbol y luego fui por Filomena. Al llegar a casa, la encontré cerrada por dentro con llave. Los hombres que habíamos dejado a la puerta se consideraban ya sus dueños. Entonces, un cochero de origen tártaro, llamado Fong Tchang-Eul y que antes me había ayudado a levantar a Filomena, llegó allí y me dijo: -¿Quién es esta mujer? -Es una de mis parientes lejanas. -¿No es la joven que estuvo varios días en la calle? -¡Ciertamente!


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-Pues bien, escucha: Desde hace tiempo, nosotros somos amigos. Permíteme que te dé un consejo para tu vida: Si esta persona fuera un hombre, te sería fácil encontrar una casa, pero siendo una mujer llena de heridas, ¿Dónde vas a poder esconderla? Tú, que no estás herido, puedes ser sospechoso para Boxers. ¡Huye! Le respondí: -He acompañado a esta mujer desde la calle hasta aquí y hace ocho días que me ocupo de ella y tú ahora ¿me dices que la abandone? No puedo hacer eso. -Te comprendo, pero piensa que no te queda otra solución ¿es que para que uno no muera debes morir tú? ¡Márchate! Más tarde puedes regresar para verla y traerle alimentos y esperar lo que Dios quiera. Filomena que estaba cerca, había oído todo lo que habíamos hablado y me dijo: -Ahora comprendo que no me queda otro camino que el del martirio. En cuanto a ti, no te preocupes por mí, Lo que has hecho por mí, excede a tu obligación, ¡Te estoy sumamente agradecida! ¡Márchate! ¡Déjame! ¡Nos encontraremos en el Cielo! ¡Sal ahora! y no reniegues de tu fe. Me marché y estuve deambulando por las calles algunas horas. De noche, volví por otro camino para ver a Filomena y con la claridad de la Luna, vi un bulto y me dije: ―Todavía sigue ahí Filomena‖ lentamente, y sin hacer ruido, me acerqué y le dije: -Soy yo que he vuelto. Ella con la cabeza sobre un cojín , me respondió: -¿Quién eres tú? --¿Cómo? A penas te he dejado, y ¿ya no reconoces mi voz? Soy tu pariente. -Después de tu partida, vinieron muchos hombres y querían echarme al pozo. Me tiraron ladrillos y tengo una herida grave en la cabeza. He perdido mucha sangre y no estoy muy consciente. No comprendo nada. -¿Necesitas algo? ¿Quieres comer? -No deseo nada, no tengo hambre. Tengo sed. Mira el recipiente donde me preparaste el té, está todo lleno de tierra.


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Entonces miré el recipiente que estaba lleno de tierra y me fui en busca del guardia de noche a la vía pública y le pedí agua que luego eché sobre la cabeza de Filomena. . La consolé y le prometí volver y llevármela a otra parte, si era posible. Me fui a casa de mi hermano y le pedí que admitiera a Filomena en su casa. Se negó, diciéndome que el amo de la casa era un pagano y que nunca admitiría allí a una mujer herida. Por la mañana temprano fui a ver al amo de la casa. Fue categórico: ¿Piensas que puedo recibir en mi casa a una mujer herida? !Jamás! Me marché y regresé a ver a Filomena. Por el camino, un vecino pagano me paró y me dijo: -¿Dónde vas? Tu hermana está muerta. No vayas porque ya no te espera. Durante la noche llegaron los Boxers, la cogieron y la arrojaron a una casa de europeos que estaba incendiada. Allí la mataron y le echaron encima su ropa y el colchón y le pegaron fuego. Sobre sus cenizas pusieron ladrillos y piedras. Esta misma versión me la contó también con idénticos términos el guardia que me dio el agua por la noche y me dijo que habían cubierto el cuerpo con tierra y ladrillos para que no la profanaran.


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La familia Yun. Matías Yun de 49 años de edad y farmacéutico, testificó ante el tribunal diocesano el día 5 de Febrero de 1914. Cuando ocurrieron los acontecimientos que narra, él tenía 35 años. Voy a contarles lo que le pasó a mi mujer y a mis dos hijas: El 14 de Junio de 1900, mi mujer se confesó con el padre Garrigues y por la mañana del 15 asistió a misa y recibió la sagrada comunión. Por la tarde de ese mismo día, quemaron la iglesia de Tung-t‘ang. El día 16 abandonamos nuestra casa para buscar refugio en Pekín y cuando llegamos, nos encontramos que los Boxers custodiaban ya todas las puertas de entrada a la ciudad. Una muchedumbre de paganos se puso a insultarnos y nos decían: ¡Nosotros alertaremos a los Boxers! No nos hicieron nada y nosotros nos fuimos cerca de un lago que estaba seco por la gran sequía de aquel año. A su orilla estaba sentada una mujer con un pobre niño en sus brazos. Comprendí que era una madre cristiana. Nos escondimos en los cañaverales y le dije: -Este sitio es muy pequeño y aquí no cabemos todos, vete más lejos o si lo prefieres, nos vamos nosotros. Ella se levantó, sin rechistar, y se escondió a unos 20 pasos de distancia. Viendo que la muchedumbre de los paganos iba en aumento, abandonamos aquel refugio y nos acercamos nuevamente a Pekín. Todo el día estuvimos deambulando de un sitio a otro y nos encontramos cerradas las puertas y los Boxers haciendo guardia. Nos pusimos a caminar, sin parar y sin sentarnos, para no levantar sospechas. Al final, nos tuvimos que volver al cañaveral de donde habíamos salido y allí pasamos la noche. Nuestras dos hijas no lloraron. El día 17 hacia las 6 de la mañana, aparecieron por allí los Boxers, arrastrando una fila de cristianos, iban atados de dos en dos y de tres en tres. En varios turnos mataron a dieciocho. A todos los que


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interrogaban, los iban matando. Los cristianos no decían ni pío. Me fijé en un niño de unos siete u ocho años que lloraba, mirando a los muertos. Los Boxers se hacían pasar como soldados religiosos y obligaban a los paganos a contemplar el espectáculo, a arrodillarse, a aplaudir y a gritar: ¡Muy bien hecho! Después de la matanza de los cristianos, muchas mujeres y niños con cinco Boxers se pusieron a rebuscar por los cañaverales. Encontraron a más cristianos y un Boxers gritó: -¡Maestro, aquí hay más cristianos! Comprendí, por su acento, que era de Ting-sin-hsien, vinieron hacia nosotros y descubrieron el escondijo de mi mujer que tenía entre sus brazos a mi hija mayor. Un Boxers golpeo en la cabeza a mi mujer y luego le cortó una mano. Cuando me encontraron a mí, llevaba yo, a mi hija pequeña en los brazos. Grité a mi hija mayor: -¡Invoca a María! Pero ella no me oyó bien y dijo: ¡Mu! (Madre de Dios) Entonces, nos golpeó el Boxer a los dos y caímos desplomados al suelo. A mí me había golpeado en el cuello, pero la espada no estaba muy afilada. Los Boxers nos dieron por muertos y se marcharon. Apareció entonces una caterva grande de paganos que nos daban por muertos y a algunos nos removían con el pié, mientras decían: Mirad, los niños, están muertos y todavía sonríen. Fijaos como se parecen a los europeos. Y nos maldecían diciendo: -Verdaderamente, merecéis la muerte. Si los Boxers no os hubieran eliminado, en la octava luna, habríais preparado una insurrección y una revuelta. Ya hace tiempo que os debieran haber matado. Si hubierais sido honrados, nadie os molestaría, pero como sois unos malvados, nadie se interesa por vosotros. Vosotros decís: ―¡Jesús, Sálvanos!‖ ¿Os va a salvar? Aunque sois chinos, habéis caído en las infamias de los europeos. (Querían decir que los europeos eran los verdaderos padres de los niños.)


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Por la tarde, cuando ya todo el mundo se retiró, le pregunté a mi mujer: -¿Cómo te encuentras? -¡Muy mal! -Si sufres mucho, ¡implora a la Bienaventurada Virgen María! Ella se puso a rezar, pero su voz era muy débil. -Voy a ir a la puerta de Teng-Cheng para buscar un carruaje. ¡No estoy seguro si podré volver! No pude encontrar nada y me volví: -Ya estoy aquí, no he encontrado nada, me voy a alejar de vosotros porque no es conveniente que nos vean juntos. De nuevo animé a mi mujer a encomendarse y rezar a la Virgen María. Así lo hizo. Era una mujer muy fervorosa que nunca había hablado mal de nadie. Entonces me alejé algunos metros en el cañaveral. Me eché y dormí toda la noche hasta las seis de la mañana. Por la mañana regresaron los Boxers y, viendo que por allí, no había más que tres cadáveres, exclamaron: -Fijaos ¡falta uno! O bien se ha escapado o Jesús lo ha salvado. También venía con estos soldados un enorme gentío. Uno de los soldados desenvainó el sable y se puso a herir a mi mujer en la cara, por todos lados. Sin embargo, no murió. Otro le dijo: -¡Vamos a aplastarla con una piedra grande! Algunos fueron hasta un pequeño puente y arrancaron una piedra y la dejaron caer sobre las piernas de mi mujer. -¡Ya está muerta! Dijeron, mientras se marchaban. Pero ella todavía no había muerto. Los que quedaron, que eran los peores dijeron: -¡Todavía queda uno! Y se pusieron a buscar por el cañaveral, pero no pudieron encontrarme y se marcharon. Por la tarde volví, por última vez, al lado de mi mujer. Todavía estaba viva, pero sus heridas estaban ya llenas de gusanos. Le pregunté:


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-¿Cómo sigues? ¿Vives todavía? .¡Reza a la Bienaventurada Virgen María! Con la cabeza me dijo que sí. Entonces me marché y ya no la volví a ver más.


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La hecatombe de los pequeños. Todos los mártires de este grupo pertenecía a las aldeas o pueblos cercanos a Pekín: Tsiao-Kia-P‘uo, Waang-Ts‘uen, Tang-Ko-p‘uo, Ts‘ao-Ko-Tchuang, Pai-Ts‘ao-Wa y Tung-Luou-Choei. Eran campesinos completamente inermes ante la violencia de los Boxers. ….En cuanto los paganos nos veían huir no decían: -Volved, ¿Por qué huís? ¡A nadie habéis causado ningún mal! Pero les respondíamos que ya no era posible vivir en este sitio. Los Boxers llegaron unos días antes del 19 de Junio y venían acompañados de una gran multitud para saquear nuestros hogares. Ese día encontraron alguna resistencia y se marcharon. Los cristianos de estos pueblos comprendieron que no podían defenderse mucho tiempo y comenzaron a buscar sitios seguros para las mujeres y los niños. Se los llevaron a una montaña bastante alta. Allí no tenían ni agua ni cobijo por eso, buscaron una gruta muy profunda y los obligaron a entrar allí. Era la cueva de Che P‘an-T‘ang. Al amanecer el día 20, vieron como por todos los caminos, se acercaban los Boxers. La montaña era muy espesa en follaje y matorrales y los cristianos se fueron en todas las direcciones, buscando escondrijos. Yo y un cristiano, llamado Souen, nos pusimos a buscar un escondite y decidimos volver a una gruta que conocíamos muy bien. Por el camino, encontramos a otro cristiano que se vino con nosotros, pero consideró poco segura a la gruta y dijo: -Prefiero morir en la montaña que encerrado en este sitio. Se marchó hacia el Norte. Lo vieron los Boxers, lo siguieron, le golpearon y cayó muerto en el suelo. No lejos de allí, encontraron a una mujer, mendiga y ciega, de 60 años. Ella era sólo catecúmena y ella pensaba que, como todavía no era cristiana, los Boxers la respetarían. Pero uno de ellos dijo: -¡Esta es también seguidora de los europeos! Y fue muerta allí mismo, mientras ella no cesaba de repetir:


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-¡Cheng Mu! (¡Madre de Dios!). Luego vimos a los Boxers que bajaban por la montaña y habían robado un rebaño de bueyes, perteneciente a un cristiano. De seguida, nos metimos en la cueva. Yo sabía que allí había agua, y llevaba conmigo un fusil y un revolver. Allí nos quedamos profundamente dormidos. Al despertar, por la oscuridad, nos era imposible saber la hora que era. Nos fuimos hacia la salida y la vimos cerrada con piedras. Por una raja, pudimos ver la luz del Sol. No nos atrevíamos a salir, pensando que por allí habría paganos. Poco después oímos, por fuera, a dos hombres. Uno decía: -Ahí dentro hay dos cristianos, uno con un fusil y otro con una lanza; es peligroso tratar de entrar. El otro le respondió: -Ayer cogí (robé) un saco de habas en la casa de Ts‘siao (un cristiano) -Yo, solamente, un poco de trigo; dijo el otro: me olvidé de haber llevado conmigo un saco. Entonces, una voz de un anciano dijo: -Yo no he robado nada. Estos cristianos tienen que tomar alguna medicina de los europeos, salvo la vieja Wang que gritaba : ―¡Mamá!‖, los demás parecían contentos de ir a la muerte. Los paganos, (Primeramente, saqueaban las casas de los cristianos y luego las incendiaban). En el pillaje, también robaron todos los rebaños y los cochinos de los cristianos. Entonces oí decir: -Cerremos la entrada de la gruta con piedras grandes de modo que no puedan salir y así que se mueran de hambre. Otro le respondió: - Vámonos ya nosotros, que en el valle no hay nadie y si dos o tres hombres vienen, nos pueden hacer daño. Cuando lleguemos a casa ya habrá anochecido. Y se marcharon. Entonces, nos acercamos a la salida y sacamos algunas piedras y pudimos salir por la hendidura. Nos pusimos en camino hacia el sitio donde habíamos dejado a las mujeres y a los niños. Vimos allí un cadáver. Era el de Tsiao-Yu, de 80 años. No estábamos lejos de la gruta y Souen no quiso continuar la marcha y se quedó allí. Yo llegué hasta la gruta y, desde allí se veía todo el valle. Estaba alfombrado de


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cadáveres blancos. Por todos sitios había sangre humana. Probablemente, en el pozo habría más cadáveres. Me fui acercando a los muertos y se me llenaron los pies de sangre. Entre los cadáveres, oí una voz que gemía, me acerqué y levanté el cadáver que estaba encima del que gemía. No conocía quien podría ser porque tenía toda la cara cubierta de sangre. Y le pregunté: -¿Quién eres tú? -¡Soy Wang-Eul, la madre!‖ ¿De qué familia? .Porque hay dos Wang-Eul. -De la familia de Tsiao. Y tú, ¿Quién eres? -Soy uno de tus parientes y ¿Cómo has podido abrir la Gruta? -No sé como pudieron hacerlo, pero me acuerdo que, en la gruta, nosotros nos ahogábamos con una humareda insoportable. Después los Boxers nos sacaron de la gruta con linternas y lanzas que tenían las puntas curvadas. Nos hicieron salir a todos, y nos obligaron a ponernos de rodillas. Cuando ya estuvimos todos fuera, nos dijeron: -¿Han salido ya todos? Respondimos: -No queda nadie. Ya estamos todos aquí… Entonces nos dijeron: -Todos los de la familia de Tsiao no son pobres, que traigan aquí sus alhajas. Les dimos hasta nuestros pendientes. Y luego añadieron: -¡También vuestros vestidos! Nosotros estábamos vacilantes pero ellos nos repitieron la orden con amenazas. Les entregamos los vestidos exteriores. -¡Los otros también! Uno de los nuestros les dijo: -¿Preferimos morir antes que desnudarnos! Entonces se pusieron a arrancarnos la ropa con violencia y a matarnos. Le pregunté a la mujer, si se habían llevado a alguna mujer. Me dijo: ¡Sólamente a María Tchang, tu sobrina! -¿Dónde está ella ahora? -No lo sé los he visto tomar la dirección del Norte. Y me suplicó que la salvara. -¿Cómo puedo salvarte? ¿Dónde puedo llevarte yo ahora? Tócate el vientre. Tienes todas las tripas fuera. Ruega pronto a la Virgen María.


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Nos volveremos a encontrar en el Cielo. No es seguro que yo pueda escaparme. Ella dijo: -¡Tengo frío, tápame! Entonces pude coger de un cadáver ropa limpia de sangre y la cubrí. La convencí para que no me llamara y que se confiara a la Virgen María y que se callara. Ella con la cabeza me dijo que sí. Me marché y ya no la he visto más. Esperamos hasta que llegó la noche. Después los cristianos, juntamente con Souen huimos y llegamos hasta Sang-Yii donde permanecimos hasta el fin de los desastres. Ninguno de los cristianos apostató. Las madres impulsaban a los niños a perseverar: -¿Estás presto a morir? -¡Lo estoy! Los adultos se animaban unos a otros diciendo : -¡Que ninguno de nosotros reniegue de su fe. Nos encontraremos, juntos, en el Cielo! El día 20 de junio de 1900 mataron a la mayoría de los cristianos.


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El Reverendo P. Julio Garrigues Misionero Lazarista. 1.-Biografía El Padre Julio Garrigues nació el día 2 de Junio de 1840 en Saint Sernin de Gourgoy, en la diócesis de Albi, Tarn (Francia). Su familia tuvo 7 hijos de los que tres murieron muy pequeños. Quedaron dos hijas y dos hijos. Julio era el último. Todos entraron en la vida religiosa. El 6 de octubre de 1866 emitió los votos en la Congregación de los Padres lazaristas. El 15 de junio de 1867 se ordenó de sacerdote en Paris El 27 de Julio de 1868 partió como misionero hacia Pekín a donde llegó el 28 de Marzo de ese mismo año. Durante mucho tiempo ejerció como cura de la iglesia de Tung-t‘ang en Pekín. El día 14 de Junio de 1900 los Boxers incendiaron su iglesia y lo martirizaron. Entonces tenía 60 años de edad y había permanecido en China 32 años. Todos los testimonios de las personas que acudieron al tribunal diocesano de Pekín para deponer en su favor, manifestaron la alta estima y consideración que le profesaban por su extraordinaria personalidad como misionero y como asceta muy humano. 2.- Testimonios 1-El prime testigo fue Tomás Yen-Soung-Chan, de 62 años, de oficio comerciante y de su misma parroquia de Tung-t‘ang (al Oriente de Pekín) y que había perdido en la persecución a casi todos los miembros de su familia. Sobre le P. Garrigues afirma: -Yo he conocido al P. Garrigues. Su caridad era extraordinaria. Su virtud, estaba a la vista de todos. 2-.Testimonio de José Ning Cheng.Chan, de la misma parroquia, dice: -Julio Garrigues era un sacerdote excelente. Poseía un buen carácter. Era humilde, le gustaba el silencio y hablaba poco. Sus comidas eran


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simples. Practicaba la mortificación y, a menudo, se privaba de la carne….Oí decir que el Rdo. P. Garrigues fue reconocido por dos Boxers que gritaron: ―¡He ahí un viejo diablo!‖ (A los europeos los llamaban diablos y a los sacerdotes: ―Los grandes diablos.‖)…… Y, en diciendo eso, lo mataron. Este sacerdote era muy bueno. Es, verdaderamente, digno de la canonización. 3-Testimonio de Filomena Su: -El reverendo P. Garrigues era un hombre excelente, dulce y humilde. Durante la confesión, sabía animar a los cristianos de manera extraordinaria. Cuando alguien descuidaba la misa de los domingos, subía al púlpito y exhortaba a los cristianos a frecuentar más la comunión y la asistencia a la misa. Al comienzo de sus homilías, tenía la costumbre de dar gracias a Dios o pedir por la paz. No hay cristiano que no hable de sus virtudes. He oído al Reverendo P. Bartolomé Ly alabar su mansedumbre y su paciencia. Muchos cristianos afirmaban que su caridad abarcaba a todos. Sobre todo, a los más pobres. -Era muy mortificado en lo tocante al vestido y todavía más respecto a la comida. 4-. -Siempre he tenido una gran estima a cuanto se refiere al Señor Garrigues y lo considero como un santo. Entre los Hermanos, le llamábamos: ―¡un cura de Ars!‖ En cuanto a mí, siempre que, particularmente, tenía dificultades, iba a verle a Tung-t‘ang, y me ayudaba a superarlas. (Testimonio del Hermano María Nizier, marista.). 5-. Matías Yun, de edad de 49 años y farmacéutico, expuso ante el tribunal diocesano, el día 5 de Febrero de 1914 y tenía 35 años cuando ocurrieron los hechos, testificó, en primer lugar, sobre el P. Garrigues, diciendo: -Lo conocí mucho y, con frecuencia, me confesaba con él. Charlábamos sobre los catecúmenos y me animaba a trabajar en la conversión de los paganos. Muchas veces, nos pedía a mi padre y a mí que nos dedicáramos a los catecúmenos. Y así lo hice. El P. Garrigues fue un sacerdote muy fervoroso. En sus relaciones con los cristianos


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dio pruebas de su gran caridad: Nunca se importunaba cuando los cristianos iban a verle. Todos los días después de misa, íbamos a su casa y nos acogía y animaba. Antes de que incendiaran la iglesia, muchos cristianos le expresábamos el temor e íbamos a su encuentro para animarlo. Tenía la costumbre de decirnos: -Qué miedosos sois, en un minuto se habrá terminado todo. Ellos pueden matar el cuerpo, pero nunca, el alma. Estas mismas palabras fueron las que le dijo a mi mujer cuando se confesó con él y las que repetía a todos. El día 15 de junio incendiaron la iglesia de Tung t‘ang. El P. Garrigues pudo salir por la puerta que daba al Sur y se escondió bastante lejos de la iglesia. El día 17 vi que se lo llevaban hacia la pagoda de Luong-fusze. Hasta allí fueron algunos paganos del lugar para decirle: -Aquí tenéis al gran demonio europeo. Pero otros les contestaban: -¡No, es un misionero que sólo enseña la religión!‖ Por todas partes, los paganos que por allí tenían sus tiendas, salieron a la plaza a verle. Un hombre, oriundo de Chantung, llegó, blandiendo un garrote, y mató al P. Garrigues. Llegaron más paganos con diversas armas para acabar con él. Uno, con un instrumento de hierro de los que sirven para avivar el fuego, también le hería por todas partes. Con toda seguridad, quemaron su cuerpo. 6-.Pedro Kao era relojero y en el tribunal declaró lo siguiente, a favor del P. Garrigues: -Yo conocí muy bien al Reverendo P. Garrigues. No tenía ningún defecto. Sólo él, entre los demás misioneros, podía llevar a cabo las penitencias y dificultades que se presentaban. Los viernes solamente comían un poco de queso. Vivían con él dos sacerdotes chinos que no practicaban esas exigencias. Su caridad, no tenía parangón. Apenas comía y todo su dinero se lo daba a los pobres y lo mismo hacía con su ropa. Era tan pobre que dentro de su casa, sólo estaban las peladas paredes y sin nada de ornamentación. En la confesión, atendía a todos con gran solicitud, instruyéndolos sobre los mandamientos y las leyes de la Iglesia. Cuantos se llegaban a este sacramento, sin apenas una verdadera contrición, tras sus sentidas admoniciones, se encontraban penetrados de hondos sentimientos de piedad y arrepentimiento. Sus


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ejemplos eran tan evidentes que se grababan indelebles en la memoria de todos.‖ 7-Teresa Heu: Era una empleada de la Hermanas de san José y testifica sobre el martirio de algunas de las hermanas de aquella comunidad: A una de ellas, la crucificaron contra un muro, clavándole las manos y los pies. Viéndola así un Boxers, le atravesó el pecho con una lanza y quedó muerta. Cuando Teresa Heou testificó ante el tribunal, el 20 de Abril de 1919, ella contaba ya con 52 años de edad. Sobre el P. Garrigues declaró: -Tenía muy buen carácter y era muy piadoso y dulce. Por lo que a mí respecta, no tenía ningún defecto. Poseía una piedad verdadera. 8- La Hermana Paula Tchang , era uno de los miembros de la Congregación de las Hermanas de San José y tenía 58 años en el momento de sus declaración ante el tribunal diocesano. Al principio de su testimonio bosquejó un retrato del Padre Julio Garrigues, con estas palabras: -Era cura en Ta-K‘eou, cuando ya me di cuenta de que era un pastor muy piadoso. Se pasaba rezando todo el tiempo. Era muy respetuoso en el cumplimiento de todas las reglas y daba muchas limosnas. Con frecuencia, oía referir que daba hasta su propia ropa. Tenía un vicario que no le ayudaba en nada, solo quería ocuparse de todo lo relativo a las Hermanas de san José. Por mantener la paz, dejaba hacer al vicario su santa voluntad. 9-. Testimonio de la Hermana Luisa Ducurty, Hija de la caridad y de 71 años de edad. -Respecto al Padre Julio Garrigues, dijo que era un santo misionero. Recuerdo que Monseñor Delaplace en una de sus conferencias nos lo puso como modelo de humildad y no comprendía que alguien no le tuviera la debida consideración. En cuanto a su caridad: bastaba que un cristiano, llegara a pedirle limosna, para que él se despojara hasta de lo necesario. En cuanto le llevaban algún regalo, él aprovechaba la ocasión para entablar una charla sobre la conveniencia lograr catecúmenos.


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10-El relojero José Ly de 49 años de edad le mataron un gran numero de miembros de su familia. Su familia era la de los Shu cuyo padre y uno de los hermanos eran catequistas en la parroquia de Tungt‘ang donde estaba el Padre Julio Garrigues. José Ly testifica así: -Yo lo conocía muy bien. Era un hombre con muy buen corazón, Manifestaba a todos y, especialmente, a los pobres una gran atención. No se enfadaba nunca sino que, al contrario, a todo el mundo lo trataba con dulzura. Yo lo conocía muy bien porque yo estudiaba en la escuela de la parroquia y lo trataba mucho. A pesar de tanto ruido como armábamos, se mantenía imperturbable


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Los Mártires Maristas Cuando consideramos a nuestros Hermanos que padecieron el martirio durante la revolución de los Boxers, no podemos dejar e considerar que ellos sólo supusieron un exiguo número dentro de los 900 laicos: campesinos, obreros, pequeños comerciantes, hombres y mujeres y muchísimos niños que perecieron en esta revolución. Lejos que querer otorgarles una especial consideración, los incluimos dentro del enorme número de mártires que dieron su vida por Cristo. Todos ellos, son dignos de la mayor estima y admiración. Cronológicamente, el Hno José María Adon y el postulante Pablo Jen, ambos chinos, fueron los primeros que murieron en Cha-la-Eul el 17 de Junio de 1900. Al principio de la revuelta. El Hno José Felicidad vino en el primer grupo de seis hermanos que en 1891 llegaron a China. Murió el día 18 de Julio de 1900 en Jen Ts‘e-t‘ang por la explosión de una mina. El último en morir fue el Hno Julio Andrés, que era Visitador, lo mataron de un balazo cuando trataba de sacar a una mujer de los escombros producidos en la explosión de una mina. 1-. Hermano Julio Andrés El Hermano Julio Andrés (Augusto María Brun) había nacido en Saint Vincent-de-Reins, departamento del Ródano el día 17 de Julio de 1863 en una familia, verdaderamente, católica. Un Hermano director que le tuvo como alumno, manifestó que poseía un recto juicio, carácter serio y firme, inteligencia poco común, amor al estudio y en fin, una conducta que lo hacía digno de ser propuesto como modelo a sus compañeros. Tenía sobre 13 años, cuando comenzó a prepararse para ser hermano, con el propósito de ser misionero. Su madre estuvo de acuerdo, de seguida, pero el padre se resistía porque sólo lo tenía a él y a una niña. Augusto entró en el noviciado de Saint Genis Laval el 3 de Abril de 1877 cuando sólo contaba 14 años de edad. Tras su noviciado, lo enviaron a diversas partes: Sainte-Foy-l‘Argentière, Saint-Synphoriensur Coise y Saint-Chef.


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Después de trabajar en Francia durante 16 años, formó parte del grupo que se destinó a China donde llegaron, al cabo de 18 meses. Así le escribió al Superior General con dicho motivo: ―Desconfío de mis propias fuerzas, no le he pedido a Usted que me envíe a las misiones, pero me siento feliz, muy feliz si la bondad divina me escoge como soldado de vanguardia, y como apóstol suyo para servirle así por mucho tiempo. Ante todo, le manifiesto que lo que, de verdad deseo, es hacer la voluntad de Dios……Si Usted cree que Dios me quiere en China, iré a China, convencido de que la gracia de Dios y la Protección de la Santísima Virgen me ayudarán……‖ Recibida la obediencia con su nombramiento definitivo, el Hermano Augusto le escribió: ―Os lo agradezco y me entrego al Sagrado Corazón. Nunca hubiera esperado este favor de ser misionero de Jesús y que usted me ha concedido. ¡Oh! Quiero ser un buen misionero, misionero entregado, celoso, ferviente, santo!‖. Tras haber permanecido algunos meses en Londres, para perfeccionarse en la lengua inglesa, el Hermano Julio Andrés salió para China en julio de 1893 y desde su llegada fue profesor del colegio de Shangai. El 27 del siguiente septiembre escribía: ―Estoy muy contento de estar en China y se lo agradezco a Dios todos los días.‖ En todas las cartas que mandaba a Francia expresaba su gratitud a Dios y a la Virgen María. Humilde y modesto, el Hermano Julio Andrés habría pasado su vida, ignorado y desconocido dedicado dar clases, entregado y sacrificándose, bajo sólo la mirada de Dios. La Providencia quiso que a la muerte del anterior visitador, el Hno. Elías Francisco el 7 de mayo de 1896, justamente, un año después del fallecimiento del primer Visitador, el Hno. Cándido María, el Hermano Julio Andrés fuera nombrado para dicho cargo. Con tal motivo escribió: ―Temo la responsabilidad que me va a incumbir, sólo tengo una opción: aceptar o no aceptar. Esto último no sería propio de un buen religioso. ―Si Usted me lo manda, haré todo lo posible por cumplirlo bien y espero que la Buena Madre, me tenga en sus seguras manos‖. Al momento, puso manos a la obra y consiguió estar a la altura de las circunstancias. En su relaciones con las autoridades, los hermanos y con toda clase de


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personas, daba pruebas de una gran prudencia, tacto y previsión. Hombre de acción y de iniciativa, no se limitaba sólo a emplear su talento de administrador y organizador de las obras que entonces existían, sino que se preocupaba mucho del futuro y elaboraba proyectos para aumentar el número de las escuelas cristianas en China y para la extensión del Reino de Jesucristo en aquel vasto imperio. Desgraciadamente, no llegó a ver realizadas sus esperanzas. Cogido en medio de la tormenta de la revolución Boxers, fue muerto el día 12 de Agosto de 1900 mientras trataba de salvar a una mujer aprisionada bajo los escombros causados por la explosión de una mina. He aquí como el Hermano que le sucedió en el cargo de Visitador redactó el informe de lo que ocurrió el último día de su vida. : ―La noche del 11 al 12 de Agosto, había sido de una relativa calma. A las 5‘30 tuvimos la santa misa y comulgamos juntamente con nuestro querido hermano Visitador. Luego, oímos una segunda misa de acción de gracias y en el momento de la elevación, una formidable explosión destrozó el suelo y todo, a nuestro alrededor, se vino abajo. Todos los asistentes a la misa salimos precipitadamente hacia las puertas para socorrer a las víctimas, cuyos delirantes gritos, se mezclaban con el ruido de los fusiles de los asaltantes. La mina que explotó causó un agujero de 7 metros de profundidad y 4 de diámetro. Destruyo varios edificios y sepultó entre las ruinas a 24 personas: niños, catecúmenos y soldados italianos... El Hermano Julio Andrés, lleno de compasión, y no siguiendo más que los impulsos de su caridad y de su valor, salió agachado, para evitar las balas y se encaminó hacia unos escombros donde había aprisionada una mujer. Pero en el momento de incorporarse, una bala le alcanzó en el pecho por la parte del sobaco izquierdo y le perforó los pulmones y, tal vez, le llegó hasta el corazón. Inmediatamente, se oyó como rezaba en alta voz el acto de contrición. Apenas pronunciadas cinco o seis palabras, se extinguió su voz. Rápidamente, lo llevaron a la capilla de donde acababa de salir. … Pero, ¡Ay! Un sacerdote se le acercó y sólo pudo constatar su muerte. El Hermano Julio Andrés había muerto. Muerto mártir de la caridad y de la entrega a los demás‖


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Así cayó a la edad de 37 años este valiente obrero de la viña del Señor…Sus Hermanos le amaron, admiraron y lloraron. Mereció el bello elogio que Monseñor Favier, obispo de Pekín le dedicó: -Ha sido un hombre muy valioso y durante todo el asedio ha mostrado una inteligencia, una entrega y un ánimo inigualables. Muchas de las cartas de lo Hermanos de China expresan lo mucho que le querían. He aquí lo que uno de ellos escribía: ―Les aseguro que he perdido en él a un padre. Al mejor de los padres. Siempre fue muy bueno conmigo y nunca lo olvidaré. Su bondad y solicitud conmigo y con los otros hermanos, especialmente, cuando caíamos enfermos, eran admirables y no escatimaba nada para podernos aliviar. Hace 18 meses cuando yo estaba en Nan-t‘ang enfermé con motivo de un paseo. El Hermano Visitador había llegado a las seis de la tarde y no pudo venir a verme porque ese día estaba en Cha-la-Eul, pero a la mañana siguiente, en cuanto amaneció, vino y a las 7 de la mañana y ya estaba a mi lado. Había recorrido el camino a pié. Me trajo un remedio contra el tifus y después me llevó consigo a Cha-la-Eul para estar a su lado si me agravaba.‖ 2-. El Hermano José Felicidad. Al Hermano José Felicidad lo mataron en Pekín el día 18 de Julio de 1900. José Planche (Hermano José Felicidad) había nacido en Etable, en Saboya el 4 de Febrero de 1872 en una familia numerosa de 7 varones y tres muchachas. Su padre era carpintero. Era muy estimado y por ello, consejero municipal durante mucho tiempo. Su madre: Francisca Graffon demostró en la cuidadosa educación de sus numerosos hijos que era una mujer fuerte y profundamente cristiana. A sus 13 años entró en el juniorado de Saint Genis Laval, dirigido entonces por el Hermano María Cándido que luego en 1891 fue Visitador en China. Ambos. El Hno. José Felicidad y el Hno. María Cándido formaron parte del primer grupo que la Congregación Marista envió a China..


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A los 16 años terminó su noviciado y lo mandaron a Grandis. En este su primer puesto desempeñó un empleo temporal y en el segundo: Nantua, se entrenó como educador. El Hno Director de esa localidad escribió sobre él: ―El Hermano José Felicidad muestra un celo y entrega admirables. Desde entonces, se distingue por esas cualidades. Se entregaba de lleno al trabajo y no se arredraba ante ninguna dificultad cuando se trataba del progreso y piedad de sus alumnos. Persuadido de que no hay nada más eficaz que el buen ejemplo, se esforzaba en servirles de modelo en todas las actividades. ….‖ 18 de Mayo de 1891, el primer grupo de seis hermanos maristas entre los que se encontraban los Hermanos María Cádido y José Felicidad, se embarcaron en Marsella hacia China. A su llegada a Pekín, se encargaron de la dirección de la escuela de Nan-t‘ang y en 1893, esos dos hermanos, juntamente con otros, se encargaron de la dirección del orfanato de Cha-la-Eul, en los alrededores de la capital. Los huérfanos allí acogidos eran 125, comprendidos entre 7 y 25 años de edad. Necesitaban todos los cuidados de una infancia abandonada y carente de todo. En aquella casa, había que atender toda clase de miserias físicas y morales. He aquí el relato dado por el Hno. María Cándido cuando era Visitador y director del orfanato en Mayo de 1893: ―Llegamos allí a las 3 semanas. Temía mucho mi situación y mi falta de recursos. Me arrepentí de mi presunción de haber solicitado este puesto. ¿Estaba por encima de mis fuerzas? ¡Dios mío! ¿Qué voy a hacer con este montón de niños abandonados cristianos y paganos? Todos están comidos de tiña, sarna, forúnculos y raquitismo. Esta es la quinta esencia de las miserias de la pobre Humanidad. ¡Cómo vamos a poder lavarlos, cepillarlos y pulirlos física y moralmente? Esto acaba con el celo más ardiente. ―¡Cuánta necesidad tenemos de contar con la protección de Jesús y de María y de la ayuda de los Santos Ángeles!‖ 14 de Febrero de 1894 -. ―……hace ya tres días que un buen cristiano me presentó un niño de 11 años que se había encontrado por la calle, pidiendo limosna con 19 grados (faren.) de frío. Esta mañana, en ausencia de los demás Hermanos, que estaban de paseo con los de Nan-t‘ang, he querido asegurarme por mí mismo, de cómo estaba este niño de la Providencia. Nada diré de lo que respecta a la moral; os


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podéis hacer una idea: un niño pagano, abandonado a merced tanto de los comediantes como de cualquier tío desaprensivo y esto, durante seis años. Lo encontré lleno de ulceras y devorado por los parásitos. Ante tan triste espectáculo, el corazón me dio un vuelco y me volví hacia Nuestro Señor. Hice un llamamiento a mi fe. En esa miserable criatura, veo con frecuencia, a mi dulce Salvador Jesús. ¡Oh!, entonces, ¡ Con qué dicha y consuelo le he quitado los pingajos y le he lavado los pies y la cabeza .!Me ha faltado tiempo para quitarle, sin hacerle sufrir mucho, miles de piojos. Ahora mismo está limpio, vestido con ropa de abrigo y en el buen estado en que se encuentra, acierto a ver, en el fondo de su mirada, no sólo gratitud sino el despertar de la inteligencia…..‖ (Del escrito: Los Primeros Hermanos, maravillosos compañeros de Marcelino, páginas 281 y 282.) Existen numerosos testimonios como este en las cartas del Hermano José Felicidad que sucedió al Hno, María Cándido en la dirección del orfanato de Cha-la-Eul cuando murió de tifus en 1895. Él había cuidado a sus cuatro Hermanos, que cayeron enfermos de tifus y hasta fueron administrados con los santos sacramentos. Los cuatro se curaron, pero él, cayó malo de tifus después que ellos y murió. Todos los hermanos jóvenes de la comunidad consideraron lo ocurrido como el sacrificio del padre por la vida de sus hijos. En cuanto al Hermano José Felicidad, se encontraba entonces en Nant‘ang y soñaba con poder imitar al Hermano Lorenzo y acompañar a los sacerdotes que misionaban por los pueblos próximos a Pekín y así, tener ocasión de enseñar el catecismo a los niños. Se lo pidió expresamente así al Hermano Asistente. Todavía joven, con sólo 28 años, el Hermano José Felicidad tenía por delante un venturoso porvenir misionero y podía esperar obrar el bien en China durante muchos años. Desgraciadamente, en 1900 estalló la terrible persecución que se llevó por delante tantas y tantas víctimas. No obstante, durante todo el tiempo que pudo, prodigó sus cuidados a los niños que tuvo a su cargo. Cuando vio en peligro que se ceñía sobre el orfanato y todo el daño que se le venía encima, puso en práctica las indicaciones que le aconsejó Monseñor Favier, obispo de Pekín parar poder resguardarlo lo más posible. Envió unos cuarenta de


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sus encomendados a sus familias y a los cristianos que se comprometieron a cuidarlos. ¿Dónde podría lograr un lugar seguro para los otros 120 que quedaban? En la misión de Pekín era imposible. Fue necesario, confiar en la Providencia y ponerlos, con gran dolor de su corazón, bajo la custodia de dos hermanos Chinos: el Hermano José María Adon y el postulante Pablo Jen. El día 12 de junio de 1900 los 120 moradores del orfanato que quedaban salieron acompañados de los citados hermanos hasta Pe-t‘ang, conformes a las órdenes recibidas. Hasta el día 20 de Junio no se enteraron en Pe-t‘ang que el día 17 los Boxers habían incendiado el orfanato de Cha-la. Sobre ello, el Hno. José Felicidad escribió: ‖Pobres niños, después de haber podido escapar de los Boxers hasta llegar a Nan-t‘ang (donde los huérfanos se refugiaron, al principio) He aquí que de nuevo se encuentran expuestos a la crueldad de estos bandidos. ¿Dónde vamos a poder huir ahora? Es imposible regresar a la ciudad. Los Boxers custodian todas sus puertas y por el campo sólo se ven cristianos huyendo a la desbandada y marchando por todos los caminos. ¡Sólo les espera la muerte por la espada o por el hambre! ¡Dios mío, cuánto sufrimiento saber que mis niños están en tanto desamparo!‖ A partir del día 21 de Junio, el Hermano José Felicidad interrumpe su relato, impedido, sin duda, por los trabajos que llevaba a cabo en Pet‘ang. El Hno. Julio Andrés sigue narrando los acontecimientos en estos términos: ―El bravo Hno. José Felicidad tan ávido de verter su sangre, con los niños, por el amor de Dios, ha visto cumplidos sus deseos el 18 de Julio de 1900. A las cinco de la mañana, custodiando los trabajos de una contramina, el enemigo se dio cuenta entonces de que nuestros trabajos les impedían acabar los suyos. A las cinco, se produjo una espantosa explosión y el Hermano José Felicidad fue arrojado a una distancia de entre diez y quince metros y cayó de cabeza en un foso que con el estampido se llenó de ruinas hasta la altura de las rodillas. Con gran trabajo, lo pudieron sacar, después de media hora. Al exterior del cuerpo sólo presentaba ligeras contusiones pero, desgraciadamente, estaba muerto. Una vez lavada la cara, su


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rostro tenía su característico aire de bondad y esa dulce sonrisa con la que siempre supo ganarse el corazón de todos‖ Otro Hermano escribió también: ―Qué santo religioso, como visitador era perfecto. Sin hacer caso de la naturaleza, se dedicaba por entero y con alegría a la gloria de Dios y al bien de todos. Con sus ejemplos y alegría, arrastraba a todos al cumplimiento de sus deberes. Cuántas miserias alivió en ese orfanato donde había tantos con tantas miserias: ciegos, sordomudos, …Estos pobres abandonados recibieron de este buen Hermano, no solamente los cuidados corporales más exquisitos sino mucho más, el testimonio de un tierno afecto y los ánimos más paternales en la consecución del bien‖ 3-.Hermano José María Adón: (José Fan) Había nacido en Pekín en 1874 en una familia originaria de Chan-si que desde hacía cuatro generaciones, estaba establecida en Pekín. Se distinguió por su fe y por su piedad. Durante los episodios de 1860, algunos miembros de esta familia escondieron en la casa el único sacerdote católico que entonces se quedó en Pekín y a cuya cabeza le habían puesto precio. Pablo Fan, su padre, era relojero muy estimado en la parroquia de Nan-t‘ang. Su madre era una excelente cristiana cuyos cuidados se centraban en la buena educación de sus hijos. Los dos hijos mayores se establecieron en Pekín y José, el cuarto, se bautizó cuatro días después de su nacimiento. Augusto Ly, catequista de la parroquia de Nan-t‘ang fue su padrino. Augusto Ly era hermano de Ly-Kin-tc‘ang, embajador de China en Paris. El piadoso y celoso catequista entro en el Paraíso dos días antes que su ahijado. Lo mataron en el jardín del presbiterio de Nan-t‘ang al pié de la estatua de Nuestra Señora de Lourdes el 14 de Junio de 1900, el mismo día que incendiaron la iglesia y los colegios de Nan-t‘ang. El pequeño José se distinguió por su rectitud, dulzura y sencillez. Desde la edad de 8 años asistió a la escuela de Nan-t‘ang. Su profesor, Javier Tchao, de la familia imperial, se unió a los Hermanos Maristas


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desde la llegada de éstos a Pekín en Mayo de 1891 y sólo se separó de ellos con motivo de los acontecimientos de 1900 en los que ganó la palma del martirio en la parroquia de Si-t‘ang. José Fan contaba con 17 años cuando los Hermanos Maristas llegaron a Pekín y tomaron la dirección del colegio de Nan-t‘ang donde estuvo como alumno. No tardó mucho en atraer la atención de todos, y sobresalir por su buena conducta y por su piedad. El director, Hermano María Cándido, refiriéndose a él, decía: ―Es un joven excelente de una naturaleza delicada y sensible. Muy piadoso e inteligente. Interno durante cuatro años en nuestro colegio de Nant‘ang, habla muy bien el Francés. Su familia es muy cristiana y su madre, ya viuda, desde hace 15 años ha educado muy bien a todos sus hijos. ― El 15 de Agosto de 1893, cuando los Hermanos se hicieron cargo del orfanato de Cha-la-Eul, José Fan fue recibido allí, como postulante. La casa de Chala-la-Eul no tenía las comodidades que, de ordinario, apetece la naturaleza. El piadoso joven participó gozoso y generosamente en compañía de otros tres o cuatro postulantes, la vida pobre y laboriosa de los Hermanos y de los huérfanos. Estaba en su segundo año de noviciado cuando en la Primavera de 1895 el tifus sembró la desolación en la casa, produciendo varias víctimas. El Hermano Cándido María, director y maestro de novicios, podía haber sido también una de ellas y José Fan también padeció durante 15 días la terrible plaga. El día 14 de Agosto de 1895, José Fan y otros tres postulantes tuvieron la inmensa dicha de recibir el santo hábito religioso de manos de su Eminencia Monseñor Sarthou, con el nombre de: José María Adon. Terminados sus estudios, se encargó de una clase y de la sacristía en el orfanato. Estaba muy contento de poder impartir el catecismo. Lo preparaba con sumo cuidado y conseguía interesantes y provechosos resultados.


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Sus relaciones con los cohermanos estaban siempre impregnadas de caridad, afabilidad y prudencia. No perdía ocasión para entregarse, de buena gana a prestar servicios y contentar a los demás. En la Primavera del año 1900 lo encargaron de enseñar el Francés en el orfanato de Cha-la-Eul. Durante los cinco años de su vida religiosa, el Hermano José María Adon respondió a las esperanzas que pusieron él, tanto cuando era alumno, como cuando fue postulante y novicio. Siempre se mostró muy amante de su vocación, apego al Instituto, su nueva familia, y distinguido por su espíritu filial en las relaciones con los superiores. Era por el mes de Mayo de 1900, después de varios meses de rugir la tormenta, ésta se dejó caer como una gran ola ensangrentada. Cha-laEul por su situación fuera de los muros de Pekín, temía mucho una gran invasión nocturna de las bandas que llenaban de terror los alrededores. Hacia finales de mayo, como los rumores que se venían sucediendo eran cada vez más inquietantes, los hermanos hacían vigilancia por las noches para prevenir cualquier conato de incendio. Ante la pregunta que se le hizo al Hermano José María Adon sobre lo que pensaba hacer ante la vista de los Boxers, armados de grandes cuchillos, él respondió muy determinado a sacrificar su vida: -Nunca huiré, me quedaré con mis niños, de los cuales, muchos son pequeños y trataré de impedir su apostasía. Cuando llegó el peligro real al orfanato de Cha-la-Eul, los hermanos y los niños que allí quedaban, con el consejo de Monseñor Favier se marcharon a Nan-t‘ang, distrito de Pekín donde había otro orfanato, un hospital, escuelas, residencias y la iglesia que pertenecían a la misión. El Hermano José María Adon tuvo la precaución de llevarse consigo los vasos sagrados, juntamente con los de la iglesia de Nant‘ang, y esconderlos bajo tierra para evitar su profanación. Se esperaba que el distrito d e Nan-t‘ang lo pudieran defender lo soldados europeos. En efecto, enviaron allí una escuadra pero, realmente, era insuficiente para poder resistir un ataque y tuvieron que abandonar el sitio. Allí se encontraron expuestos a la crueldad de los Boxers varios hermanos maristas con los 120 huérfanos a su cuidado.


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También había varios padres Lazaristas, diez hermanas de San Vicente de Paul, veinte hermanas Josefinas chinas, y un gran número de enfermos y de otras personas. El día 13 de junio, durante la noche, una docena de animosos hombres salieron hacia Nan-t‘ang para recoger a los sacerdotes y religiosos y llevarlos a las Legaciones de las naciones europeas. Dijeron al Hermano María Crescencio que ellos estaban encargados de acompañarlos; pero él solicitó con insistencia quedarse con los hermanos chinos y con los niños huérfanos para compartir su suerte. Pero el Hermano José María Adon le suplicó que no se quedara y que se marchara y le dijo: -Si Usted se queda aquí no podrá escapar de la muerte, mientras que nosotros, los hermanos chinos podemos escaparnos y tener la suerte de que nos perdonen o poder escabullirnos. Váyase, Hermano mío, con esos señores, os lo ruego. Si se obstina en quedarse aquí, me dará un gran disgusto. Sálvese, aprovechando la noche. Cuando amanezca será ya demasiado tarde. Ruegue por nosotros. Entonces, los hermanos se besaron y se despidieron. Con este acto de generosidad y el olvido de sí mismo, el querido Hermano José Maria Adon comenzaba la jornada de aquel día‖. Hacia la 5 de la mañana. El ejército de los Boxers hizo su aparición acompañado de una muchedumbre de fanáticos ávidos de sangre y de pillaje y ocupó todo el barrio de Nan-t‘ang al grito salvaje de: ―¡Chao, Chao!‖ (Matadlos, quemadlos) De seguida fueron presa del pillaje e incendiados: el hospital, el convento de las hermanas chinas, la escuela de los Hermanos Maristas, los soportales y la iglesia. Numerosos cristianos eran asesinados en sus propios establecimientos. Ante aquella peligrosa situación, el Hermano José María Adon y sus huérfanos se refugiaron en el terrado de la sacristía. Desde allí contemplaban con sus propios ojos aquel triste espectáculo de desolación: las estatuas y las imágenes religiosas profanadas y mancilladas, el candelabro, la cruz, los ornamentos del altar y las vestidura sacerdotales arrastradas por las calles y, en fin, incendiados todos los edificios de la Iglesia. Eso ocurrió el día 14 y desde las 9 de la mañana, el Hermano José María Adon y sus pequeños protegidos estuvieron esperando la


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muerte en la terraza de la sacristía. Hacia las tres de la tarde, no pudiendo soportar más el calor, acordaron bajar de aquel refugio. Varios niños que huían fueron asesinados no lejos de la iglesia en llamas. El Hermano José María Adon atravesó la fanática muchedumbre, sin que nadie le tocara. Pudo dirigirse, en seguida, hasta Pen-t‘ang pero encontró cerradas las puertas y custodiadas, por los soldados. Se decidió volverse a Cha-la-Eul . A la salida de la ciudad varios de los niños que lo acompañaban fueron apresados y matados. A uno de los huérfanos, llamado Ly Gabriel, que era cojo, le quisieron hacer practicar el K‘o-t‘eu(inclinación) hacia Poniente, que constituía un modo de idolatría. El niño se negó repetidas veces y comenzaron a darle bastonazos hasta que murió. De los 120 huérfanos que se quedaron en los orfanatos de Cha-la-Eul y Nan-t‘ang, después de enviar a 40 a sus familias y a casas de cristianos, al principio de la contienda, sólo se salvaron 25. El Hermano José María Adon A su llegada a Cha-la-Eul, escribió al Hermano Julio Andrés que estaba refugiado en Pe-t‘ang, dos cartas que aún se conservan para informarle del grave peligro en que estaba: Muy querido Hermano Visitador: ―Ayer lo pasamos muy mal: Nos tuvimos que quedar en el terrado de la sacristía (en Nan-t‘ang, durante cinco o seis horas. Me salvé en medio del fuego. No sigo contándole detalles, pero le ruego que venga a socorrernos. Usted puede hablar con Monseñor Favier para encontrar el medio de llevarnos hoy a Pe-t‘ang. Aquí hay unos 15 niños y tiemblo por ellos mientras le escribo….‖ (15 de Junio) La segunda carta cuenta lo que más arriba se ha narrado. Ciertamente, no faltó voluntad de querer ayudar al hermano y a los niños. Pero, ¡Ay! No había medio alguno para poderlo hacer. También el orfanato de Cha-la-Eul pasaba por las mismas dificultades. Todo en la villa era pasto del pillaje, los incendios y las muertes. Precisamente, aquí es donde el Hermano José María Adon encontró la muerte el día 17 de Junio de1900 en compañía del postulante Pablo Jen.


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4-. Pablo Jen Cuando ocurrieron los hechos, Pablo Jen era postulante. Lo mataron el día 17 de Junio Ignoramos la fecha y el lugar de su nacimiento así como quienes fueron sus padres. Sólo sabemos de su vida lo que nos cuenta el Hermano José Felicidad que como director en Cha-la- Eul, tenía la misión de dirigirlo. Tres son las cartas que se han conservado. 1-Carta del 14 de Noviembre de 1898: ―El postulante Pablo Jen tiene buena presencia y podría prestar buenos servicios en Cha-la-Eul tanto como cocinero, como de sirviente‖. 2-Carta del 4 de Mayo de 1899: ‖ El postulante Pablo Jen es relojero y he de decirle que es muy dócil y parece que puede llegar a ser un buen Hermano. Su inteligencia no parece muy desarrollada pero está dotado de recto criterio. Tiene buena voluntad y muestra buenas disposiciones para el trabajo manual. Lleva a cabo muy bien los trabajos que se le encomiendan. Actualmente está aprendiendo a cocinar con el Hermano Crescencio y se lleva muy bien con él .Le doy cinco instrucciones a la semana‖ 3-. Carta del 3 de Septiembre de 1899: ―El postulante Pablo Jen mantiene siempre buena compostura. Acaba de superar una prueba que dice mucho en sus favor. Hace algún tiempo vino por aquí a buscarlo un hermano suyo y a toda costa quería llevárselo a su casa con el pretexto de unos asuntos familiares que precisaban que todos los miembros de la familia, estuvieran presentes. Con dicha ocasión, el querido Hermano Visitador le permitió ausentarse durante algunas semanas. Llegado a casa, se dio cuenta de que su hermano mayor le había tendido una trampa. No había otro asunto que tratar sino el de su boda y de este modo impedirle seguir en la vida religiosa. A Dios gracias, nuestro postulante triunfó de esta peligrosa prueba y regresó con una voluntad todavía más fuerte de hacerse religioso. Ha culminado las instrucciones que le he dado, una por día y que consisten en la explicación de nuestros Principios de Perfección .En cuanto a como emplea su jornada, cocina con la ayuda de un muchacho. Durante sus momentos libres, estudia el libro de La aplicación de la Doctrina Cristiana, prepara la materia de su meditación. Es


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decir, aprende a leer en Chino en su libro de meditación y alguna lectura la hace sobre La Perfección Religiosa del Padre Rodríguez(en Chino).Y cuando puede asiste a las clases de Francés con los niños.‖ Pablo Jen era trabajador, piadoso, obediente, caritativo, entregado, y por sus buenas cualidades y conducta se podía esperar que diera buenos servicios en la Misión. Tenía sobre 26 años y se preparaba para la próxima toma del hábito religioso. Ante el inminente peligro de los Boxers, podía haber huido a su casa con facilidad, pero esta posibilidad no le pasó por la mente. Lo mismo que el Hermano José María Adon, él quiso dar a los jóvenes ejemplo de fidelidad a Jesucristo. ¿Fue el lugar de su martirio Nan-t‘ang o bien Cha-la-Eul? Nadie lo sabe. Tampoco la fecha. Debió ser el día 15 o el 18 de Junio. Los hermanos Julio Andrés, José Felicidad, José María Adon y Pablo Jen son cuatro gloriosos mártires que serán para el Instituto de los Pequeños Hermanos de María y para sus bienhechores poderosos intercesores ante Dios. …Muy provechosa útil será su protección para nuestros Hermanos de China, que gimen bajo la destrucción de sus obras y que la persecución de 1900 redujo a la más grande indigencia.


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CELEBRACIÓN RECORDANDO AL H. JOCHE ALBERT LY 21 abril 1951 Esta celebración nos recuerda, a grandes rasgos, la vida y el martirio del Hermano Joche Albert Ly, pero también quiere ser un recuerdo de todos nuestros Hermanos Mártires de China, de todos nuestros Hermanos de una fidelidad extraordinaria al Señor y a nuestra familia marista. Será también ocasión para elevar una oración por todos nuestros Hermanos de la Provincia de China y por ese país tan inmenso. Aunque la causa del Hermano Joche Albert no ha sido introducida, estamos en presencia de un verdadero testigo de Cristo, hasta verter su sangre y ser un testigo fiel de que ha defendido y profesado su fe con el vigor de su inteligencia y su brillante dialéctica. Muchos otros Hermanos de China le habían precedido en este camino del martirio. En 1900, cuatro Sacerdotes y cuatro Hermanos Maristas fueron asesinados en Pekín. En 1906, cinco Hermanos fueron masacrados en Nantchang... Más tarde, un gran número de Hermanos pasará mucho tiempo en los campos de reeducación. Se elige una canción de alabanza a Dios. 1.- Vida del H. Joche Albert Ly Nació el 8 de febrero de 1910, en una familia cristiana. En su bautismo recibió el nombre de André. En 1921 entró en el juniorado de Pekín y emitió sus primeros votos en 1931, y la profesión perpetua en 1935. De 1940 a 1944 fue estudiante en la universidad católica de Fu Jen. Fue un estudiante brillante en literatura china, pero también le gustaba enseñar las ciencias exactas. Durante sus tiempos libres, aprendió el inglés y el francés, dos idiomas que dominará muy bien. Ejercía la enseñanza en Che Foo, cuando el ejército rojo tomó la ciudad. Tuvo que seguir, durante varios años, cursos de marxismo en la universidad improvisada de Lai Yang.


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Al final de enero de 1946, comienza una larga odisea para nuestro Hermano. En marzo de 1946 fue expulsado de nuestro colegio de Che Foo y huyó a Tsintao. Poco después fue a Shanghai, donde ejerció la enseñanza hasta mediados de 1947. Desde Shanghai fue a Shangtung (el Tibet chino), para abrir la escuela superior de Ming Teh, en Tsingtao. Pero en febrero de 1949 lo encontramos en Shanghai, más tarde en Chungking, y después en Sitchang, como superior. El ejército rojo entra en la ciudad en 1950. El Hermano trabajó para que la escuela continuara, pero fue enviado a prisión. Los últimos días le había sido posible confesarse y comulgar. Los comunistas no veían ningún sentido en la hostia blanca y permitían a un sacerdote que le llevara la comunión. El Hermano Joche Albert se había puesto de acuerdo con la comunidad cristiana para unirse a ellos todos los días, especialmente a la hora del ángelus de la mañana. El 21 de abril de 1951, exactamente a la hora del ángelus de la mañana, fue fusilado con otros 24 cristianos. Una gran muchedumbre asistió a la ejecución y un fotógrafo oficial fotografió a cada mártir. Después de un momento de silencio....oración de acción de gracias Coro :

Señor, te alabamos y te aclamamos En el inmenso cortejo de todos los santos.

1. Señor, te damos gracias por tu Iglesia, pueblo de todas las lenguas, de todas las culturas, de todas las naciones y de todos los tiempos; sobre todo te damos gracias por todos los fieles que te sirven y te glorifican en la gran nación China. (Coro) 2. Señor, te damos gracias por todos los que han anunciado a tu Hijo a los jóvenes del mundo, por todos los que lo han hecho con entusiasmo y perseverancia. (Coro) 3. Señor, te damos gracias por cada vez que en los campos de detención, en las prisiones, en los campos de trabajo, ha florecido la fraternidad humana. (Coro)


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4. Señor, te damos gracias por todos los que se acercan a los desvalidos, los enfermos, los drogodependientes, los pobres de toda clase, de todas las personas que necesitan un consejo, una presencia, una oración. (Coro) 5. Señor, te damos gracias porque nos otorgas vivir la fraternidad, porque nos ayudas a comprendernos, a perdonarnos, a tener el coraje de la imperfección. (Coro) 2.- La persona El Hermano Joche Albert se caracterizaba por su brillante inteligencia. Tenía el arte de la palabra, especialmente el chino literario, y seducía a todos los que le escuchaban, sobre todo a sus alumnos. Era también un gran trabajador, capaz de quedarse en su mesa de trabajo durante horas sin levantar la cabeza y, como tenía un poco de barriga, los Hermanos le llamaban “el pequeño Buda”. Escribía las clases que daba y, sobre todo, las clases de religión. Cada vez que iba de visita de familia, intentaba llevar algunos jóvenes al juniorado. Visitaba su aldea y las aldeas cercanas llevando varios kilos de medallas de la Virgen María. Se interesaba por los catecúmenos, y todos los años presentaba un buen grupo de jóvenes al bautismo. Estaba especialmente dotado para la dialéctica y para desmontar todo sofisma, y como tenía un carácter muy vivo, sus respuestas eran muchas veces bastante tajantes. Los Hermanos le decían, riendo, que tendría que pasar un largo purgatorio para expiar todas sus faltas de la lengua. Reconocía esta deficiencia y pedía perdón fácilmente. Asimismo, en el campo de reeducación, llegaba a desmontar todos los razonamientos marxistas, y les decía claramente a los que intentaban lavarle el cerebro, que eran unos ignorantes. Conocemos los métodos de esos campos: tenían que escribir su propia biografía, después volverla a escribir, y así varias veces....finalmente se debía hacer confesión pública de haber traicionado al país, de haber colaborado con los nacionalistas....Los responsables del campo intentaron, sobre todo, hacerle entrar en la Iglesia nacional, separada de Roma. No tuvieron ningún éxito. Tiempo de silencio...después, el salmo 102 y eco del salmo


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Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser su santo nombre; bendice, alma mía, al Señor, no olvides sus muchos beneficios. Él te perdona todos tus delitos y te cura de tus enfermedades Él rescata tu vida del sepulcro y te colma de amor y de ternura. El Señor es misericordioso y compasivo, lento a la cólera y lleno de amor. No nos trata como merecen nuestras faltas ni nos paga según nuestros delitos. Como los cielos se alzan sobre la tierra, así es de grande su amor para los fieles; cuanto dista el oriente del occidente, así aleja de nosotros nuestras culpas. Como se apiada un padre de sus hijos, así se apiada Él de todos sus amigos; Él sabe de qué pasta estamos hechos, se acuerda de que no somos más que polvo. Pero el amor del Señor a sus fieles es eterno y su justicia para todas sus generaciones.


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3.- Algunos testimonios 1. ―Como religioso, mostró una regularidad y una piedad medianas, no superior a la de los otros. Era un buen religioso, pero no excelente, ni mejor que los demás. En los últimos años de su vida y en su contacto con el marxismo, ha sido cuando uno se ha dado cuenta de su gran madurez... Era otra persona‖. 2. ―Todos reconocían la rectitud de su carácter, que a veces era muy fogoso, y a veces hasta demasiado, dado que tenía una pasión por la verdad. ―Cuando se apasionaba, hablaba con convicción y fuerza interior. Era claro en sus expresiones y ponía vigor en su dialéctica‖ (Hermano Felipe Wu, su compañero más íntimo). 3. Físicamente era fuerte, alto y de buena talla. Tenía el porte grave, pero sin severidad; era atrayente. Hasta el fin de su carrera, un halo de nobleza, de serenidad y de gracia, realzaba su persona. Cautivaba a las personas por sus conocimientos y su don de gentes. Tenía como una influencia magnética sobre los jóvenes que le testimoniaban veneración y afecto. Muchos encontraron, gracias a él, el camino hacia la verdad y el bautismo. (Conjunto de los testimonios de Hu, sacerdote). 4. Cuando recibió la noticia del martirio del Hermano, el Padre Tarcis Kackeiser expresó así su admiración: ―Vuestra reverencia me comunica que el Hermano Joche Albert Ly es un mártir. ¡Eso no me sorprende! ¡Era un alma escogida! Esta noticia me llena de alegría...tengo de él hermosos recuerdos‖. ―El Hermano Albert tenía un alma de apóstol. Su celo surgía del fondo de su alma, se podía ver en él un corazón preocupado por la salvación del prójimo. Su trabajo apostólico en la escuela era una luz, aún para las personas extrañas; y para nosotros él era muy conocido‖. Himno de las Vísperas de un mártir Palabra del Señor ya rubricada es la vida del mártir ofrecida,


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como una prueba fiel de que la espada no puede ya truncar la fe vivida. Fuente de fe y de luz es su memoria, coraje para el justo en la batalla del bien, de la verdad, siempre victoria que, en vida y muerte, el justo en Cristo halla. Martirio es el dolor de cada día, si en Cristo y con amor es aceptado, fuego lento de amor que, en la alegría de servir al Señor, es consumado. Concédenos, oh Padre, sin medida, el fuego del Espíritu de vida para vivir el don que nos ha dado. Amén. Un momento de silencio Oraciones de intercesión con un estribillo adaptado: Coro: Seguros de tu amor y fuertes en nuestra fe, te rogamos, Señor. 1-Señor, Padre nuestro, te rogamos por tu Iglesia para que pueda revelar en todos los pueblos que eres amor y que tu Hijo está en medio de nosotros portador de tu amor. (Coro) 2-Señor, Padre nuestro, te rogamos por todos los que llamarás a ti durante este año, hasta dar su sangre, y por los países donde ellos son testigos de tu amor. (Coro) 3-Señor, Padre nuestro, acompaña a todos nuestros Hermanos de la Provincia de China, a la Familia marista de esta Provincia, a los jóvenes que tienen la oportunidad de conocerte, y a todos los testigos de tu Hijo ante el pueblo chino. (Coro)


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4-Señor, Padre nuestro, te pedimos por China, bendice a los que la gobiernan, para que, dentro del concierto de las naciones, sea una fuente de paz, de trabajo, de justicia y de sabiduría. (Coro) 5-Señor, Padre nuestro, ayúdanos a comprender que todos somos tus hijos, hermanos del Hijo que nos has dado y que como Él podamos ser artífices de la paz, de la tolerancia, del diálogo, de la acogida de los que son diferentes y que nos enriquecen con su diferencia... (Coro) Conclusión Se puede concluir con el canto de la Salve Regina, canto que el Hermano Joche y todos nuestros Hermanos chinos cantaron todos los días. Esta canción a la Buena Madre, nos recuerda la unidad de nuestra familia.

Hno. Joche Albert LY

Hno. Adon CHOU


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HERMANO HENRI VERGÈS Itinerario de una vida  COMIENZOS Henri nació el 15 de julio de 1930 en Matemale (Pirineos Orientales), en un pequeño pueblo del Capcir, del alto valle de l‘Aude, a 1500 metros de altitud. Fue el primero de seis hermanos, del hogar de Joseph Vergès y de Matilde Bournet, aldeanos modestos. Su padre fue elegido alcalde del pueblo. Su madre, mujer de su hogar, era muy atenta con sus vecinos más pobres. De estas raíces humanas, Henri sacó su sentido del trabajo, de sencillez de vida, de rectitud, de resignación, de compartir con los otros.  VIDA ESCONDIDA Dejó a los suyos a la edad de doce años, para comenzar a estudiar para ser Marista, primero en Espira-de-l‘Agly, cerca de Perpignan, después en Saint-Paul-Trois-Châteaux, en el departemento de la Drôme en Provenza. Hizo la primera profesión religiosa en 1946, que fue seguida de un año para preparar el examen del Brevet elemental, en NotreDame de l‘Hermitage, cerca de Saint-Chamond (Loire), en la casa construida por el Padre Champagnat, el fundador de los Hermanos Maristas Henri comenzó su apostolado de hermano de la enseñanza en octubre de 1947, en Saint Genes-d‘Olt, en el Aveyron. Su salud no resistió el trabajo intenso y la frugal alimentación. Celebró su vigésimo cumpleaños en Osseja, un sanatorio cerca de su tierra natal. Fue un tiempo de profundización de su vida religiosa.  MADUREZ El día 26 de agosto de 1952, Henri emite sus votos perpetuos como Hermanito de María. Comienza una nueva etapa de educador y de maestro en varias escuelas de la Ardèche, en Cheylard y en Aubenas. Desde 1958 a 1966, ejerce de submaestro de novicios en Notre-Dame de Lacabane, en el departemento de la Corrèze. Con la tenacidad de un campesino, continúa su formación hasta conseguir una licenciatura en


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filosofía. Después del Capítulo general de 1967-1968 en el que participó como delegado de su Provincia de origen, el Superior le pidió que fuese a Argelia. Henri aceptó de todo corazón. Desde hacía mucho tiempo deseaba ir a las misiones. Se puso con todo tesón a estudiar el árabe durante sus vacaciones en la familia, y desembarcó en Argel el 6 de agosto de 1969, fiesta de la Transfiguración.  FLORACIÓN Su presencia en Argelia, durante 25 años, tiene tres etapas: . 1969-1976: escuela de San Buenaventura, en Argel. Henri asume la dirección durante seis años, hasta la nacionalización. . 1976-1988: Sour-El-Ghozlane, principalmente como profesor de matemáticas. . 1988-1994: Argel, calle Ben Vhened, en el barrio de la Casbah, como responsable de la biblioteca que frecuentaban más de mil jóvenes, hombres y mujeres. Fue asesinado en su despacho de trabajo, a mediodía del 8 de mayo de 1994, con la Hermana Paul-Hélène.  RESPLANDOR “El querido H. Henri ha sido un testigo auténtico del amor de Cristo, del desinterés absoluto de la Iglesia y de la fidelidad al pueblo argelino”. (Palabras del Cardenal Duval, en los funerales, en Notre Dame de África, el 12 de mayo de 1994, fiesta de la Ascensión del Señor). Algunos textos de Henri A petición del H. Basilio Rueda, Superior general, Henri escribió una autobiografía, fechada el primer domingo de Adviento de 1978. He aquí el final: HISTORIA DE AMOR ―... Dios sea bendito, y también la Virgen María, por haberme llamado, por haberme dado la gracia de la fidelidad sencilla, a la que intento responder lo mejor que puedo. Gracias a mis hermanos, que me han permitido, por su fidelidad, a veces por su debilidad, poder contestar mejor a la llamada de Dios. Teniendo en cuenta también a algunos que han dejado el Instituto y que me son aún muy queridos... Misterio... Gracias a mis padres, a mi familia, a tantos amigos - sobre todo


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sacerdotes, religiosos y religiosas, - que me han entrenado en este camino del Amor. Historia de Amor que continúa. Y que el buen Dios nos dé la gracia de serle fieles. FIAT, MAGNÍFICAT‖. Unos diez años más tarde, Henri aceptó describir su itinerario espiritual: “En la casa del Islam”. Termina así: ―Resumiendo, ha sido mi compromiso marista el que me ha permitido, a pesar de mis limitaciones, insertarme harmoniosamente en el medio musulmán, y mi vida en ese medio se ha realizado más profundamente como cristiano marista: ¡Dios sea loado!‖ (Argel, Navidad de 1989). Al celebrar el centenario de la llegada de los primeros Hermanos Maristas a Argelia (marzo de 1891), Henri ya llevaba diez años en ese lugar. He aquí algunos extractos:  Nueva etapa este año: Bab-el-Oued, la Casbah... perdidos discretamente en el corazón de la multitud, henos aquí, María, cerca de los pobres, cerca de los jóvenes, humilde presencia que quiere ser siempre disponible, proyección de tu Hijo...Y con encuentros de VISITACIÓN. Magníficat.  La biblioteca, esos más de mil jóvenes que acogemos... esas decenas de miles que nos rodean... multitud aún impregnada de la fe, pero que duda de su futuro... juventud del tercer mundo, a veces desamparada... ¡Oh Madre, que podamos encender la esperanza en esos corazones jóvenes!  El RIBAT, lazo de paz, ese grupo que nos acoge, deseoso de un acercamiento más espiritual del Islam y de los musulmanes, en la vida de cada día. Tú viajas con nosotros, María, a veces en la exaltación de esas maravillas que se cumplen en la base, signos proféticos en el espíritu de la fraternidad de Asís, a la que se abre la Iglesia de tu Hijo‖. Algunas anotaciones de Henri que traicionan su camino espiritual en su última etapa. ―Cuidar ese don que Dios me hace de una simple mirada de adhesión total en lo más profundo de mi ser, y lo que él quiere en todo momento, en todas las circunstancias: sencillamente ser sincero, en el amor, en su presencia. Con la Virgen María, mi recurso, en la irradiación de la Eucaristía‖ (Tibhirine, 17-12-1983).


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―Tres criterios del apostolado para el Instituto: orientación hacia los pobres, educación mariana, llamadas de la Iglesia‖ (3.4.1984). ―Fija tu corazón en Dios y en María‖. ―Señor Jesús, me he entregado a ti para entregarme contigo y sin reservas al Padre, en el amor del Espíritu Santo. Que mi voluntad sea la del Padre sobre mí, y que pueda cumplirse cada día, hasta el final‖. (Varennes-sur-Allier, julio 1985) 1986: año de arabización intensa. Clarisses, Argel, 22.03.1986. ―Dejar que la paz de Cristo me invada más y más en lo más íntimo de mi ser. Paciencia, dulzura conmigo mismo, paciencia, dulzura con todos, en particular con los jóvenes que el Señor me confía. Virgen María, haz de mí un instrumento de paz en el mundo‖. ―Esfuerzo particular, este año, por una atención muy especial hacia los más ―desfavorecidos‖ entre mis alumnos. Desde el comienzo, conocer a cada uno por su nombre. Adaptar mejor mis enseñanzas, sobre todo para los más desprovistos‖, como se lo he escrito al P. Champagnat‖ (N-D de l‘Hermitage, julio de 1987). Cuaresma 1988. ―Con la gracia del Señor, acompañado de la Virgen María:  Calma, paz en presencia de Dios, sobre todo en el momento de oración.  Bondad con los alumnos.  Ayuno: en particular, sin postre en la cena.  Aligerar cada día un poco nuestros ―pertrechos‖. ―Mi presencia en ese lugar, en ese momento, es solamente necesaria en la medida en que Dios lo ha querido para mí y para mis hermanos. Como Jesús, estar totalmente disponible a la voluntad del Padre. Ser la pequeña flor que se abre allí donde el Señor la ha plantado o trasplantado en la tierra de los hombres, pero siempre regado por el agua de vida del Espíritu Santo. En todo y siempre ser un sí en y dentro del SÍ de Jesús, como la Virgen María‖ (Escrito en Sour-elGhozlane, entre 1986 y 1988).


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―Ser transparencia del Evangelio, transparente en el Evangelio. Ser una semilla oculta en la tierra de los hombres donde podrá brillar el fermento del Evangelio. Dejarme transformar un poco cada día por la Palabra viva del Evangelio: No dejarme debilitar por la desvitalización de la rutina, de la distracción, de la instalación en la comodidad. Que pueda hacer brotar constantemente, en mí, el hombre nuevo. Ser siempre más Palabra de Evangelio‖ (Ibid.). ―Que sea más verdadera una palabra que yo viva, que una palabra que yo diga. Aspirar siempre a una irradiación del ser‖ (Ibid.). ―Paciencia, perseverancia sosegada y tranquila. Como el sembrador que confía su grano a la tierra y deja que el tiempo de Dios haga su trabajo. Actitud esencial para un educador, dado que yo no conozco el ritmo de desarrollo de cada joven. Dios me ha enviado sencillamente a sembrar el grano en el campo escogido por él: siembra en paz y deja que él cuide el crecimiento. Sin extrañarse de la presencia de la cruz, como en la vida de Jesús‖ (Ibid.). ―La semana de oración, con Jean-Marie, ha sido para mí una ocasión de conversión personal. Deduzco algunas convicciones: si el corazón desea a Dios, entonces la oración ha sido buena... Tener ese deseo en lo más profundo de uno mismo e impulsarlo siempre más lejos. Cristo debe irradiarse por medio de nosotros. El 5º evangelio que todo el mundo puede leer, es el de nuestra vida‖ (Encuentro Nº 12 de Ribat, 31 de octubre a 2 de noviembre de 1984). En Sour-el-Ghozlane, Henri se pregunta: ―¿Por qué aquí? -. Porque me ha enviado Dios. -. Porque hay un designio misterioso de Dios sobre el pueblo del Islam, un templo de su presencia donde me invita a entrar, una apertura recíproca que favorecer, un diálogo entre creyentes que promover y desarrollar. Nuestros caminos hacia Dios no pueden sino converger. ... -. Porque mi vocación marista está especialmente adaptada a esta presencia escondida de humilde servicio, con cimientos sólidos sobre los que descansa el futuro; en este país joven - nosotros que existimos


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para los jóvenes –, con María, ella también presente en el corazón del Islam‖. Algunos Testimonios sobre Henri El 5 de julio de 1994, el Padre Christian-Marie de Chergé, prior de Tibherine, escribía a su Abad general: ―Yo estaba muy unido al H. Henri. Su muerte me parece muy natural, muy conforme a una larga vida, enteramente entregada. Me parece que pertenece a la categoría de los que yo llamo ―mártires de la esperanza‖, aquellos de quienes nunca se habla, porque es en la paciencia de lo cotidiano como derraman toda su sangre...‖. (Cita hecha por Dom Bernard Oliveira, Abad general de los Trapenses, en una carta enviada a todas las comunidades cistercienses, el 27 de mayo de 1996, después de la muerte de los siete monjes de Notre Dame de l‘Atlas, entre ellos, Christian-Marie de Chergé). Del Hno. Michel Voute, compañero de Henri, calle Ben Cheneb, en Argel. ―... Todo era claridad en él, comenzando por su escritura, tan pura en la forma y en el estilo. Todo era un pretexto para que él glorificara al Creador. Un verdadero Francisco de Asís: la alabanza y la acción de gracias eran sus dos formas privilegiadas de oración. Sin embargo, cuando al comienzo de las comidas pensaba que su oración, sencillamente la señal de la cruz, podía sorprender al visitante, amigo argelino musulmán, se abstenía, pero empleaba una fórmula de acción de gracias del Corán. ¡Qué delicadeza, qué deliciosas atenciones, sin afectación religiosa, pero actos siempre verdaderos, auténticos, respetuosos, brotaban de su corazón a la escucha del Otro y de los otros! Sí, Henri era un santo‖. Del Hno. André Thizy, Superior provincial del Hno. Henri. (Carta a los Hermanos, 17 de mayo de 1994): ―... Henri está bien preparado para ir al encuentro de su Señor. El domingo anterior a su muerte, había ido, con el Hno. Michel, a la Trapa de Thibhirine, para un último ―lavado‖ (Testimonio del Hno. Christian, prior de la Trapa). Su último testamento está fechado el 22


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de abril de 1994. Falleció el mismo día de la clausura del Sínodo de África, en el cual él había puesto tantas esperanzas... Permaneciendo solo en Argelia durante varios años, Henri estaba, a pesar de todo, en comunión con todos sus hermanos, quizás más unido que cualquier hermano de la Provincia. ¿Quién, entre los que le han conocido, no ha estado impresionado por la extrema sencillez de vida del Hno. Henri? Verdadero asceta, sabía mantenerse con lo mínimo, tanto en lo referente a la mesa como en sus efectos personales. El jueves, al entrar en su habitación, vimos la desnudez que reinaba; solamente la presencia de un transistor y el Corán, la distinguían de la habitación del Padre Champagnat. ―Aligerar cada día un poco nuestros pertrechos‖. (Del cuaderno de resoluciones del retiro). Sin duda, muchos de vosotros habéis podido pensar que Henri estaba en Argelia porque él lo quería. Los Superiores, que lo conocieron antes que yo, sabían que no era así. Henri era de una disponibilidad total. En mi último viaje, en marzo, cuando a pesar de los sucesos, él pensaba que su presencia era más importante que nunca, se puso a mi entera disposición, ―para hacer la voluntad de Dios‖. ―Consejo de mi nuevo director espiritual: no pidas nada, no rechaces nada, acepta todo‖. (De las resoluciones del retiro). D.B., (de Sour-el-Ghozlane) y amigo de Henri; escrito el 9 de mayo de 1994: ―El H. Henri ha dejado un gran vacío. Este religioso, a quien conocía desde 1978, estaba animado de una fe sincera y encarnaba en sus acciones los valores morales de un cristiano convencido. Todos los que lo conocían, de cerca o de lejos, no pueden menos que apreciar su vida austera, su dedicación y su entrega a los más débiles, a los necesitados y a los excluidos‖. Del Padre Jean-François Berjonneau (Servicio nacional de pastoral de los inmigrantes): ―Yo percibí en lo que él me dijo, que había hecho de su trabajo como bibliotecario, una verdadera pasión: pasión por el encuentro, pasión por el servicio a los jóvenes, pasión que le unía tan fuertemente a ese pueblo. Llevaba esa pasión en el fondo de su ser‖. ***


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Después de la publicación del libro ―Del Capcir a la Casbah, vida entregada, vida derramada‖, sobre la vida del Hno. Henri, sus lectores reaccionan: La Hermanita Marie-Nicole, de las Hermanitas de Jesús, (de Bab el Oued). Carta del 15 de 1996, aniversario del H. Henri: ―Henri permanece para todos nosotros como un hombre de fe y de bondad. Eso es lo que llamaba la atención de los que han podido vivir a su lado. Me parece que este libro va a ser como un tesoro donde se podrá encontrar siempre vida y fuerza para el camino‖. Claude Rault, Padre Blanco. Carta del 22 de abril de 1996: ―Abrí el libro esta mañana con mucha emoción, y me sentí feliz al leer de nuevo el camino de este hombre del Evangelio que fue Henri Vergès. ¡Nos hemos conocido, nos hemos encontrado muchas veces! Permanecerá el testigo del amor universal para muchos argelinos‖. Hno. Alessandro di Pietro, antiguo Postulador general. Roma, el 14 de abril de 1996: ―El estilo de vida del Hno. Henri ha sido la mejor manera de hacerse musulmán entre los musulmanes, hasta límites que la sola delicadeza evangélica, el amor de Cristo del hermano le permitían franquear‖. Padre Bonaventure, Trapense, Aiguebelle, el 23 de febrero de 1966: ―El mártir habla más fuerte que el vivo. Y hablará mucho tiempo‖. (El P. Bonaventure conocía al Hno. Henri desde su juventud marista). Padre Bruno, Trapense, Roma, el 18 de agosto de 1996: ―Lo que nos impresiona del Hno. Henri y lo que yo admiro particularmente, es su aplicación o su apertura a la formación permanente...Es así cómo él se ha enriquecido a nivel profesional, pero más aún a nivel humano, cristiano y como Hermano Marista‖.136 Un amigo de Henri escribe al Hno. Jean Roche, de Sour-el-Ghozlane, el 3 de diciembre de 1996: 136 Numerosas citas nuevas del folleto sobre el H. Henri Vergès están tomadas del libro Un Chrétien

dans la maison de l’Islam (Un cristiano en la casa del Islam), de Robert Masson, Ed. Parole et Silence, noviembre de 2004. Este testimonio de Andrée Ghillet se encuentra en la página 172.


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―Debo decirle que los recuerdos del Hno. Henri Vergès son y serán siempre mencionados por la familia, en nuestros encuentros de amigos y en nuestras oraciones‖. Un amigo argelino, a Jean-Benoît Fanjaud, que fue compañero de Henri en BenCheneb. Escribe el 22 de septiembre de 2000: ―Me emociona la lectura de ciertas páginas. Una vida santa en la luz, en la oración y en el servicio. Todos los testimonios que yo he leído en este libro, se unen a todo lo que he pensado siempre del Hno. Henri. Era discreto, recogido, servicial, de una amabilidad y de un tacto para confundir a reyes y pontífices. Es muy posible que a sus asesinos ya les habrá perdonado, orando al Padre celestial que les perdone, como lo hizo Cristo sobre la cruz‖. Hno. François Chavanes, Dominico, en Orán-el-Maggari(Argelia). Carta escrita al Hno. Provincial, el 4 de noviembre de 2002, para pedirle un ejemplar del libro “Del Capcir a la Casbah”: ―Yo conocí al Hno. Henri cuando era director de la escuela San Buenaventura, en Argel, y después cuando se instaló en la calle Ben Cheneb. En 1987 ó 1988, me encontré con él en la reunión de los Focolares en Tlemcen, a donde había ido con un grupo de jóvenes. Me impresionó la alegría pacífica y sencilla que manifestaba. Después de su partida, me encontré muy feliz de haberlo visto y me dije: ‗He pasado el día con un santo‘ ‖. N.B. El libro “Del Capcir a la Casbah, vida entregada, sangre derramada”, está disponible en Notre-Dame de l‘Hermitage: Frères Maristes, B.P. 9 F 42405 – Saint-Chamond Cedex


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ORACIÓN Padre Santo, el H. Henri Vergès ha entregado su vida, tras las huellas de Jesús, en la paciencia de la vida cotidiana, siempre disponible a tu voluntad. En medio de los jóvenes, fue un hombre de fe y de bondad, servidor de los más pobres y excluidos, testigo auténtico del amor de Cristo. A ejemplo suyo, haz de nosotros hombres y mujeres de diálogo con nuestros hermanos del Islam, en la discreción y el respeto. Que la alegría pacífica y sencilla que él manifestaba, fruto de su sencillez de vida y de su proximidad a María, viva en nosotros y lleve hacia tu Iglesia a los que pones en nuestro camino. Te lo pedimos por Jesús, tu Hijo, nuestro Señor y nuestro hermano. Amén


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NUESTROS MÁRTIRES EN ÁFRICA

A menudo se nos pide a que punto se encuentra la causa de los cuatro Hermanos matados a Bugobe, en el Congo o también si la postulación sigue el caso de los Hermanos Chris Mannion, Joseph Rushigajiki que lo acompañaba o del Hermano Etienne Rwesa. Es decir la estima con que se les mira. Aunque, por el momento, no se ha abierto ninguna causa, son Hermanos dignos de nuestra admiración y entran en la categoría de los grandes modelos maristas. Los Hermanos asesinados en 1994 Los Hermanos Chris Mannion y Joseph Rushigajiki murieron en el contexto de la guerra civil de Rwanda, en el año 1994, que hizo unas 500.000 victimas. Les mataron en Save, Rwanda, alrededor del medio día, del 1ª de julio de ese año. El Hermano Chris Mannion había sido enviado por el Hermano Benito Arbués, con una misión especial: poner a salvo a los Hermanos Tutsi que se encontraban en Save. El Hermano Joseph, ruandés, de la tribu de los Hutu, se había ofrecido para hacer de guía y compañero del Hermano Chris. Conocía bien el lugar, pero, sin duda, era muy peligroso, a causa de la guerra civil. Para salvar a sus hermanos, pusieron su vida en juego y verdaderamente, por ellos la perdieron. Tres hermanos fueron asesinados en lo que se llama ―el genocidio de Rwanda‖. Son los Hermanos: Fabien Besengimana, de 45 años. Se decía de él que era un Hermano acogedor, como aquél que va por la vida con el corazón en la mano. Gaspar Gatali, de 42 años. Encargado de la Animador vocacional. Hombre de amplia sonrisa, buen humor y disponibilidad. Canisius Nyilinkindi, de 36 años. Educador eficaz y generoso. Se sabía conquistar el aprecio de las personas, aun de las más exigentes. El Hermano Etienne Rwesa encontrará la muerte también en estos días convulsionados por la guerra. De él hablaremos más adelante.


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El Hermano Chris Mannion 137 «Estoy cada vez más convencido de que lo que importa no es el número de años de nuestra vida, sino la pasión y el empeño con que la vivimos. Esta vida es un don que tenemos que saborear, que tenemos que vivir a tope, justamente porque terminará con la muerte (con MI MUERTE), el día menos pensado... He de vivir el momento presente de ese don de la vida, sin preocuparme de lo que vendrá después. Si no lo hago así, ¿qué sentido tiene la Encarnación? » (Chris Mannion, 12 de mayo de 1994). «…Su muerte imprevista ha sido para nosotros la ocasión de preguntarnos quién era Chris para nosotros y qué significaba en nuestras vidas. En el breve lapso de tiempo en que trabajamos juntos en la Administración general, mi afecto por él ha ido creciendo y he podido apreciar su amor y cariño para con los Hermanos, su sagacidad y su capacidad de trabajo. Chris era un hombre apasionado y entusiasta, valiente y profundamente espiritual » (Hno. Benito Arbués, Superior general, fms). Chris Mannion era Consejero general cuando fue asesinado en Ruanda, el 1 de julio de 1994. Tenía 43 años. Su vida estaba marcada por su amor al deporte y a la historia, por el orgullo de su familia, por su gran afecto a los Hermanos, por su misión en el Camerún, por los Awas, familia que había adoptado en Bamenda, por sus innumerables amigos; sí, era un hombre de relaciones cordiales y de amistades duraderas. Nace el 15 de mayo de 1951 en Thornaby, en el Yorkshire; en 1961, emprende el camino de la vida marista. Hace su postulantado en Habay, Bélgica; es para él una buena ocasión de dominar la lengua francesa. Continúa su formación en 1971, en el noviciado de Dublín, y la culmina con un brillante examen de Historia en la Universidad de Londres, donde obtiene con facilidad el B.A. (Bachelor of Arts). Entonces se abre para él la etapa misionera de 10 años, en Bamenda, Camerún. Conservará siempre mucho apego y afecto para con su misión; su corazón permanecerá misionero por toda la vida. Lo llaman nuevamente de Bamenda en 1985 para desempeñar el cargo de 137 Las notas están tomadas del folleto Once Only (Solamente una vez), publicado por los Hermanos

Maristas; folleto que presenta su vida, algunos de sus poemas, reflexiones que escribía y testimonios. Editado en septiembre de 1994, fue reeditado en octubre de 2004.


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maestro de novicios, pero en 1991 le piden que asuma el servicio del Provincialato; en calidad de Provincial, participa en el Capítulo general de 1993 en el que es elegido Consejero general. Cuando estalla la guerra en Ruanda, en abril de 1994, nuestros Hermanos Tutsi están amenazados de exterminio; el Hermano Benito, superior general, lo manda entonces a Ruanda con el cometido de salvar a esos Hermanos. Y es cumpliendo esta misión de salvar la vida de los demás como el Hno. Chris pierde la suya. Es asesinado por patrullas de vigilancia que controlaban los accesos a la ciudad de Save, a escasos metros de la casa donde lo esperaban los Hermanos.

Algunos pensamientos suyos

«Desintoxícate de la droga de la certidumbre» (mayo de 1994) Ayer, durante la meditación, durante un breve momento y por la primera vez desde hacía mucho tiempo, tuve la sensación de la presencia de Cristo, del Señor, ahí, conmigo, que me hablaba, me invitaba a “permanecer en su amor y a observar los mandamientos”. Sentía fuertemente el deseo de responder a esta llamada a la conversión... Necesito y quiero estar más cerca de Cristo; si no, esta vida no tiene sentido y no sería más que una protección estéril contra el mundo. Para vivir a tope, Jesús debe ser el centro. Si no... ¿Por qué ser Hermano Marista? » Toma tu tiempo para rezar, para descansar, para ser tú mismo…No tomes las cosas demasiado seriamente, Chris. (6 de mayo de 1994) He tenido siempre intuiciones y momentos de felicidad y de gozo a lo largo de mi vida. Estos ocho años van a ser fecundos, pase lo que pase. Dudas y añoranzas estarán siempre mezcladas con alegrías y esperanzas. Muchas cosas en mí quedarán sin respuesta. Bueno, sea lo que sea lo que me reserva el futuro, respiro hondo y tengo una vida henchida de experiencias positivas. (12 de mayo de 1994). Después del partido de fútbol de esta tarde me siento en forma y lleno de vitalidad. He vuelto completamente exhausto y deshidratado, y sin embargo, me siento con fuerzas y con ganas de vivir. Es la auténtica alegría que da el ejercicio físico, el ser capaz de correr, de saltar, de moverse. Qué regalo! (4 de junio de 1994)


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Dennis Potter murió ayer de cáncer. Su postrera convicción era que « el ahora de cada cosa es extraordinario » Qué verdad más grande ! Dios está en el momento actual, en el ahora. El día de mi muerte, el Señor me preguntará : « Chris, disfrutaste de mi creación ? Quiero responderle sinceramente que SÍ y vivir en plenitud antes de morir. (8 de junio de 1994)

Algunos testimonios

« Chris era una persona extraordinaria: brillante, inteligente y cariñoso; Daba con generosidad su tiempo y sus ideas. Trataba a cada persona con quien se topaba, como si fuese única para él y para Dios. Una vez me dijo algo que él había aprendido observando la vida de un Hermano y era que para amar al mundo entero se había de amar una por una a cada persona. Otra cosa que aprendió es que el mal existe realmente. Me parece que su muerte confirma estos dos juicios : Su amor le empujó hacia Ruanda, a pesar del horror que allí reinaba. » (Carta de su prima Louise, 25 de agosto de 1994). «…Un vínculo especial muy fuerte unía al Hermano Chris con la Iglesia de Bamenda. Allí era conocido y estimado por todos: padres de alumnos que frecuentaban el Colegio del Sagrado Corazón, antiguos alumnos del colegio y por la numerosa comunidad de cristianos…» (El arzobispo de Bamenda, 23 de agosto de 1994). « ¡Qué juventud, qué energía, qué seriedad, qué entusiasmo y qué generosidad! Nosotros hemos perdido a un amigo; vosotros, a un hermano y a un amigo; la Iglesia y el mundo, a un hombre profundamente humano con ansias de superación, comprometido con la Familia Marista y con el Reino.» (Maurice McGill, Superior general de los Mill Hill Missionaries, 23 de agosto 1994). «Chris estaba presente en la reunión que habíamos organizado en abril para intercambiar ideas sobre la situación de Ruanda. Fue uno de los que insistieron que debíamos hacer todo lo que estuviera en nuestro poder en favor de la gente de Ruanda de aquel momento. Chris aceptó correr el riesgo de perder su vida para ayudar a algunos de sus Hermanos en Ruanda. Fue allí con valentía, consciente de los riesgos que conllevaba la situación.


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Chris forma parte de esos centenares de religiosos asesinados en estos últimos meses en Ruanda. Cuando muchos de entre ellos fueron arrestados y otros optaron por quedarse con sus gentes, Chris fue más allá: optó por ir a ese país y tratar de hacer lo que fuera posible. Para todos nosotros, es un ejemplo de amor desinteresado por sus hermanos.» (Rvdo. Claude Grou, CSC, Comisión Justicia y Paz – Unión de Superiores Mayores, Roma). « Como lo habéis descrito, era un hombre apasionado y entusiasta.» (Hermano Richard Dunleavy, 30 de agosto de 1994)


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Hermano Joseph Rushigajiki El Hermano Joseph nace el 2 de mayo de 1953. Sólo tenía 41 años cuando encontró la muerte con el Hermano Chris Mannion, el 1 de julio de 1994. Más todavía que Chris, era consciente del peligro que corría; era ruandés y sabía que el servicio de cicerone que prestaba al Hno. Chris era muy arriesgado. Puso su vida en peligro sin reservas, para ayudar a su superior y para tratar de salvar a sus Hermanos Tutsi, siendo él Hutu. Estamos ante el caso de una vida verdaderamente entregada en favor de los hermanos. Joseph y Chris participan de la misma entrega generosa y valiente de su vida. Debemos señalar que esa misma mañana el Hermano Joseph había corrido el riesgo de salvar a una religiosa amenazada y que la había librado del zarpazo de la muerte, llevándola a un lugar seguro. Apenas había terminado esta buena obra, cuando se puso en camino, hacia las 3 de la tarde, con el Hno. Chris, para lo que sería su última aventura dictada por el amor. FMS-Mensaje de julio de 1994 presenta este testimonio: «Hombre eminentemente realista y práctico con una capacidad de trabajo impresionante, siempre fue un hermano servicial, atento a los débiles y a los pequeños; era el hombre de las misiones difíciles. Murió trágicamente, en la entrada de Save, después de recorrer 160 Km., víctima de la violencia que hizo de nuestro país un inmenso cementerio, en una carretera plagada de obstáculos, en compañía del Hermano Chris, Consejero general, llegado de Roma para socorrer a los Hermanos cercados en Save.»


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Hermano Étienne Rwesa 138 El carisma marista profundamente enraizado en África. El Hermano Étienne era un Hermano humilde, incansable, siempre despierto y atento a los signos de los tiempos. Tenía un corazón compasivo sensible a las miserias de la juventud y de los pobres139. El Hermano Étienne edificaba a la gente con la autenticidad de su vida. No llevaba máscara…Su personalidad atestiguaba los sólidos valores humanos y las convicciones religiosas suyas.140 1-Una carrera brillante El Hermano Étienne Rwesa nace el 11 de marzo de 1942 en Giseke, en la región de Nyaruguru, Ruanda. Su padre era poeta famoso y Étienne heredará de él inteligencia y palabra fácil. Como Hermano Marista sigue estudios brillantes en la Universidad nacional del Zaire (R.D.C), que terminará con el título de Ingeniero Agrónomo en 1973. Rápidamente, le van a confiar responsabilidades: Director de Escolasticado en Nyangezi, de 1973 a 1976, Maestro de Novicios, 1978-1980, Provincial de Zaire-Ruanda de 1980 a 1985, Responsable del Prepostulantado en Save, 1988-1990, Submaestro del Segundo Noviciado en Roma, 1990-1992, Miembro de la comisión preparatoria del XIX Capítulo general, 19921993, Director del grupo escolar de Save, 1993-1994. Muere víctima del genocidio de 1994; asesinado en Burundi, cerca de la frontera con Rwanda, el 21 o 22 de abril, mientras procuraba salvar a un grupo de religiosas y de seminaristas que serán asesinados con él.141

2-Una personalidad excepcional 138 Notas tomadas del folleto Un homme de vision et d’action (Un hombre de pensamiento y acción)

del H. Jean Pierre Nteziyaremye, Rwanda 2003. 139 Ibid, p. 5. 140 Ibid, contraportada. 141 Ibid, p. 17.


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1-Amigo de los pobres. 142 El Hermano Étienne era alto, delgado, con cara de asceta, exigente para consigo y exigente también para con los demás en el trabajo. Albergaba, sin embargo, un corazón sensible a la miseria de los jóvenes y de los pobres. Dedicaba tiempo, sobre todo después de la comida de mediodía, para escuchar a los pobres. Le gustaba decir que escuchar a los pobres era ser evangelizado por ellos… Era para él un verdadero encuentro con Cristo. A veces, él mismo llevaba comida a los pobres que esperaban a la puerta del noviciado, y siempre lo hacía con un corazón compasivo. Un día, encuentra a un pobre, que se llamaba Miguel. Éste estaba devorado por las liendres y otros parásitos, no podía andar y estaba en un estado de suciedad espantoso. El Hermano Étienne compadecido por esta situación de miseria extrema, lo lavó, lo peinó, le quitó los parásitos, le limpió la cabeza llena de liendres, le puso un vestido limpio y lo llevó al dispensario. Durante algunas semanas, todos los días, metían a Miguel en una carretilla y lo traían al noviciado para que lo lavaran, lo cuidaran y le dieran de comer. Cuando Miguel pudo andar, habiendo recuperado la salud, y pudo valerse por sí mismo, el Hermano Étienne estaba radiante de alegría ante la resurrección de aquel hombre… El Hermano Étienne encontraba tiempo para construir casitas para las familias pobres. Se hacía ayudar por los postulantes. Otros dos pobres fueron amigos íntimos del Hermano Étienne: la anciana Cecilia que vivía sola con su rosario, y un niño que tenía dificultades de dicción y de lógica en el habla. El Hermano Étienne lo escuchaba con paciencia y le compraba ropa y zapatos. 2-Un hombre con una vasta cultura 143 Al Hermano Étienne le gustaba aprender; había aprendido a aprender, era un estudioso intelectual. Ingeniero agrónomo de formación, llegó a ser teólogo y biblista por medio de la lectura a veces nocturna. Leía a Karl Rahner, Schillebeeckx, Bonhoeffer, Yves Congar; recibía revistas como ―Comunión‖ o la ―Nouvelle Revue Théologique‖. Era 142 Ibid, pp. 29-31. 143 Ibid, pp. 31-32.


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simpatizante de los movimientos de Taizé, de los Focolarini, de ―Comunión y Liberación‖. Encontraba un contenido profético en la teología de la liberación o en la teología africana. En el marco de su responsabilidad de superior, siempre tuvo la preocupación de transmitir a los Hermanos este amor a la cultura. A veces, en este tema, ante la lentitud o la pasividad de algunos, manifestaba sus puntos débiles: levantaba la voz, enérgicamente, ante aquellos que proclamaban unos valores que no vivían. Por su cultura y su experiencia de superior, su nombre estaba en la lista de Hermanos elegibles para ser Consejeros generales para África. Pero él rehusó este honor alegando que África era demasiado pobre y que no podía perder fuerzas vivas. 3-Hombre orante 144 El Hermano Jean Baptiste Munyeragwe que conoció de cerca al Hermano Étienne, le presenta de esta manera: «El Hermano Étienne era un hombre de intensa y prolongada oración. Siempre decía que la oración no termina nunca, sino que debe prolongarse en la lectura. Era un hombre con una gran fe y en pos de Dios.» Como responsable de la formación, al frente de la comunidad o de la escuela o como Provincial, el Hermano Étienne hacía de la capilla el corazón de la casa. Decía también a los Hermanos: «Un Hermano que falta adrede a la meditación, ¿Qué mensaje puede transmitir a sus alumnos?» La gente creía sin dificultad todo lo que el Hermano Étienne decía pues veía en él a un hombre de oración, a un hombre de Dios…Impactaba por su comportamiento: no había contradicción entre lo que decía y lo que hacía. Esta gracia de la oración era también amor muy sincero para con nuestra Buena Madre. En esta devoción, está muy cercano a Marcelino, sirviéndose de las mismas palabras y de los mismos gestos. Daba cursos de mariología centrados en el capítulo 8 de la ―Lumen Gentium‖ o en la ―Marialis Cultus‖ de Pablo VI. Como Provincial, pedía a los Hermanos que colocasen a la Virgen María en el centro de su apostolado. A María le pedía con humildad el 144 Ibid, pp. 35-36.


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don de saber animar a los demás y de apoyarlos en sus dificultades, para un mayor afianzamiento de la Familia Marista. Nadie ha pensado en incoar la causa del Hermano Étienne Rwesa. Sin embargo, en el marco de la santidad marista, es ciertamente un Hermano fuera de lo común, uno de esos Hermanos que nos dejan el mensaje esperanzador de que la santidad sobrepasa las fronteras de las beatificaciones o de las canonizaciones. Éstas, sin embargo, nos proponen modelos nuestros, de casa, auténticos y enriquecedores. El Hermano Étienne igualmente nos dice que la vocación marista tiene un futuro prometedor en tierras africanas.


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Los cuatro Hermanos de Bugobe Hace diez años, el 31 de octubre de 1996, cuatro de nuestros Hermanos eran asesinados en el campo de refugiados de Bugobe. Eran los Hermanos Servando Mayor, de 44 años, Miguel Ángel Isla, de 53, Fernando de la Fuente, de 53, y Julio Rodríguez , de 40. ―El impacto que ha producido la generosa donación de sus vidas, ha sido extraordinario. El testimonio dado constituye uno de los aspectos luminosos del acontecimiento. La prensa, la radio y la televisión han colaborado en la expansión de ese testimonio y han realzado el sentido profundo que comportan las vidas y el trabajo de los misioneros presentes en medio de pueblos que sufren injusticia y desamor.‖ (FMSMensaje, n°21, diciembre 1996, p. 7).

El cuadro histórico. La presencia marista en el campo de refugiados de Nyamirangwe (Bugobe) data del mes de agosto de 1994, después del terrible genocidio de los meses precedentes, que produjo al menos 500.000 muertos. Muchas personas de la tribu Hutu huyeron, sobre todo al Congo (Zaire) y formaron campos de refugiados. Seis de nuestros Hermanos de esta etnia decidieron ayudar a estas gentes. Optaron por el campo de Nyamirangwe, cerca de Bukavu, en el Congo. Son ellos que lanzan esta iniciativa extraordinariamente apostólica y lo hacen con toda su generosidad. “A medida que he ido conociendo este proyecto ha crecido mi admiración y amor à los Hermanos que lo iniciaron y continuaron.” (H. Benito, S.G. – FMS-Mensage, n°21 – Diciembre 1996, p. 5) Este campo acogía sobre todo gente campesina, unos 30.000, bajo la administración de la Cruz Roja. Los Hermanos trabajaban en la enseñanza atendiendo a unos 4000 alumnos, en la pastoral, en los movimientos juveniles etc. Vivían en condiciones precarias de salud; bajo la amenaza constante de ser acusados de hacer política; sus vidas corrían peligro. A partir de septiembre de 1995 fueron progresivamente reemplazados por los Hermanos Servando Mayor y Miguel Ángel Isla. El Hermano Fernando de la Fuente llegó de Chile en febrero de 1996, y el H. Julio


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Rodríguez, que trabajaba en Goma, vino a completar esta comunidad el 12 de junio de 1996. En el campo, donde dominaba la miseria y la violencia, continuaron las actividades de los Hermanos rwandeses, pero atendieron también a los ancianos, los enfermos, la alimentación de 300 niños, el transporte sanitario..., y habían puesto en marcha incluso un molino para ayudar a las familias proporcionándoles harina. Nuestros cuatro Hermanos habían dicho sí a una misión que entreveían muy difícil y la experiencia les convenció de que sus vidas corrían peligro. ―Ahora uno es mucho más consciente de la realidad en que estoy metido y a veces aflora a mi consciencia un miedo sordo, como chispas vivas y fugaces. De todos modos, se bien de quien me he fiado y voy con alegría al campo de los refugiados... Este mundo (occidental) no es el mío; hay demasiada abundancia y allí demasiada necesidad, pero el hombre allí es mas hombre..‖ (H. Miguel Ángel en Hermanos – Provincia de Chile, 1997 – p. 21) Desempeñaron su tarea hasta el agotamiento, dando todo lo que tenía su corazón en cultura, medios, tiempo, vida.


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He aquí el “Corazón” que tanto ha amado a los hombres Fr. Albert Nzabonaliba En agosto de 1994, fui nombrado como responsable de la comunidad de Bugobe. Estaba en búsqueda de un lugar para ubicar la comunidad que iba a abrir una misión, cercana a este pueblo ruandés, en el exilio, tras el genocidio de 1994. Luego de haber hecho discernimiento, optamos por los refugiados del campo de Nyamirangwe, donde recién se empezaba un proyecto de enseñanza, al aire libre. El campamento estaba a menos de 25 kilómetros de la ciudad de Bukavu (actual RDC). La presencia de un gran número de niños y de pobres, fue el criterio fundamental que nos guió. Elegimos un lugar, a 3 kilómetros del campamento. Lo hicimos así, con la intención de poder estar un poco retirados del lugar mismo, (con unas 30.000 personas), para poder orar y hacer vida comunitaria. Y cosa curiosa: llegábamos a una ―capilla-escuela‖, una especie de capilla de parroquia, donde se guardaba el Santísimo. Jesucristo nos había ―precedido‖. Recordando el Evangelio, esta era nuestra Galilea, nuestra tierra de misión. La comunidad de Bugobe comenzó el 16 de octubre de 1994, fiesta de Santa Margarita María de Alacoque, santa religiosa que recibió las revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús. Debo decir que yo no tenía una devoción especial al Sagrado Corazón. Pero un amigo me regaló una imagen y me recomendó colocarla en la casa de la nueva fundación. Y así lo hice. El simple hecho de nuestra presencia, atenta, reconfortó a todo el mundo. Significaba mucho para este pueblo en desbandada. Muchos han sobrevivido humana, moral y espiritualmente hablando, por el hecho de darles la ocasión de sentirse cercanos. Quedarse en el lugar de misión porque el Señor nos invita a hacerlo (Const 91) ¡es una prueba de amor supremo! ―Un profeta no debe morir fuera de Jerusalén‖ (Jn 17,7-10). En esto, sólo el amor tiene la última palabra.


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Cristo se hacía solidario con ellos y nos pedía atender el rebaño. La carga no era fácil. La sentimos intensa en nuestra carne y en nuestro corazón. Nuestros Hermanos ruandeses, trabajando en este campo de refugiados, habían recibido, sin duda, el Bautismo del Agua y del Espíritu. Y los Hermanos misioneros pasaron por el Bautismo de fuego (Mt 3,11). Siguiendo las huellas de este Corazón ―que tanto ha amado a los hombres‖, están los corazones de Servando, Miguel Ángel, Julio y Fernando. No quisieron abandonar al rebaño que se les habían confiado. En el día del juicio, dirán como su Maestro: ―No he perdido a ninguno de ellos …‖ Los cuatro también han perdonado, pues sus corazones, ardientes de amor por los pobres, vibraban al ritmo del Corazón de Jesús (Lc 24,34b). He comprendido muy bien que los Hermanos vivieron un dilema… Los funcionarios de la ONU y de las ONG, viendo que crecía la inseguridad, habían dejado sus puestos, abandonando a millares de personas derrotadas… El martirio es un don que no a todo el mundo se le concede. Por lo que respecta a nuestros Hermanos, ¿les habríamos encontrado razón, si hubieran tenido que dejar su misión? Pensar que no tuvieron conciencia del riesgo sería desestimar su capacidad de reflexión y no sería justo. Hicieron su reflexión: ¿Nos vamos como hacen los demás? ¿Abandonamos el rebaño que se nos confió? ¿Hemos de actuar por miedo o dar nuestro testimonio cristiano? Digamos, finalmente, que este dilema, o mejor, este discernimiento, puede haber sido reforzado por el hecho de que los mismos refugiados les preguntaran si ellos también se iban a ir… ―¿También vosotros queréis marcharos?‖. (Jn 6,67)... (Nairobi, 20 Septiembre de 2002)


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Ultima llamada, 30 de octubre de 1996 El mensaje que sigue reproduce una parte de la entrevista radiofónica del 30 octubre 1996, la víspera del asesinato de los cuatro Hermanos. El periodista Antonio Herrero permite a Servando de lanzar una última y desesperada llamada al Papa y al Alto Comisario de las Naciones Unidas para los Refugiados. ―Su Santidad el Papa, su Excelencia el Alto Comisario: los sobrevivientes de los refugiados ruandeses de la región del Sud-Kivu, en el Zaire, os dirigen este S.O.S. para solicitar de vuestra alta autoridad moral que se ponga fin a su persecución y desaparición lenta pero segura. En efecto, la guerra que se sigue en el Sud-Kivu se presenta oficialmente por el Gobierno de Kigali y ciertos ―medios‖ oponiendo a los ―banyamulengues‖ y las fuerzas gubernamentales zaireñas y que en principio no debería concernir tan directamente a estos refugiados que son obligados a abandonar sus Campos en desbandada, bajo el fuego de las armas. Está claro que alguien quiere perseguirlos e incluso eliminarlos masivamente, ya sea por la balas, el hambre, el frió, las enfermedades, o por todos estos elementos juntos. Los refugiados, y en primer lugar los más vulnerables: los niños, las mujeres encintas y los ancianos, esta a punto de perecer por las carreteras y las colinas, bajo una lluvia torrencial. En estas circunstancias, los refugiados del Sud-Kivu, solicitan con insistencia de su Santidad y de su Excelencia el Alto Comisario para los Refugiados, que empleen su alta autoridad moral para obtener una intervención humanitaria rápida y sin condiciones, a favor de estos refugiados que están en la desesperación.!‖


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H. Benito, Supérieur Général Pensando en lo que les había ocurrido, el Hermano Benito, entonces Superior General, escribe, citando Monseñor Romero: ―Sería un mal signo que no muriera ningún sacerdote, ningún religioso, ni religiosa en momentos en que es asesinada tanta gente del Pueblo‖. Una vez más el Señor ha llamado a nuestra puerta y lo hace por medio de la muerte violenta de los Hermanos Servando, Miguel Ángel, Fernando y Julio. Desde los acontecimientos de Rwanda y de Argelia en abril 1994, me pregunto muchas veces: ¿Por qué estas muertes de los Hermanos? ¿Cómo leer estos acontecimientos? (FMS-Mensaje, n°21 – Diciembre 1996, p. 2) Desde el 23 de octubre, cada día hablábamos con ellos por teléfono el Hermano Jeffrey y yo... Ante mi insistente invitación a retirarse del lugar, su respuesta era la misma: No podemos abandonar a quienes ya están abandonados de todos. Si tu estuvieras aquí harías lo mismo que nosotros. Nuestra decisión es quedarnos si tu nos dejas. (FMSMensaje, n°21 – Diciembre 1996, p.6.) ―Como superior, he aceptado vuestra decisión de permanecer en el campo cuando todos huían y he asumido con vosotros los riesgos que podríais correr, pero al recibir la noticia de vuestra muerte he experimentado una gran pena por este fin tan doloroso. Pena por vuestras familias y por el daño que se causaron a sí mismos los que os asesinaron. Estoy convencido de que les habéis perdonado porque no sabían lo que hacían. Nosotros, Hermanos maristas, les perdonamos y rezamos por ellos. No voy a ocultaron la gran admiración que, unida a la angustia de estos últimos días, he experimentado por cada uno de vosotros y la alegría interior porque habéis sido testigos de Jesús de Nazaret arriesgando vuestras vidas hasta una muerte violenta‖. (FMSMensaje, n°21 – Diciembre 1996, p.6.)


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Una mirada hacia dentro 1

Fernando escribe a su provincial, el H. Mariano Varona, y hace saber su disponibilidad par ir a Ruanda: ―Junto con saludarte, me complazco de poner en tu conocimiento que, desde el momento que nos anunciaste en el retiro la solicitud cursada por el H. Superior General para colaborar en Ruanda, me surgió espontáneamente la idea de ofrecerme para participar... Por lo tanto me ofrezco y estoy dispuesto a ir a Ruanda por el tiempo que estime necesario y oportuno.‖ (En Hermanos – Provincia de Chile, 1997, p. 64 - Carta del 24 de febrero 1995) Me gusta aprovechar las realidades impresionantes y nuevas entre las que vivo para admirar a Dios que las ha creado y unirme más a Él desapegado de todo. Por eso me gusta la pobreza en la que vivimos, porque me ayuda a vivir más solo por Él‖ (Julio, El Silencio de Dios, de Santiago Martín, p. 223 - Kinshasa, 6-1-1989). Servando en su esfuerzo para discernir y tomar la decisión de ir a los campos de refugiados: ―Pienso que si es cierta la frase ‗los pobres nos evangelizan‘, vivir un año con los pobres podría ser una buena ―peregrinación de solidaridad‖ y mi mejor curso de espiritualidad... Con Isaías quiero decir: ‗Aquí estoy, mándame‘‖. Que la razón del amor, Señor, sea más fuerte y decisiva que la de la eficacia. Tu tenias todo el poder de Dios y te dejaste matar. Haz que, aunque de lejos, nos parezcamos a ti. Jesús. Madre, mira con ojos de madre bondadosa este pueblo hambriento y enfermo. Quedo en tus manos. Flaco. (Miguel Ángel, algunos días antes del martirio). ―La seguridad...ya, cada segundo es distinto del anterior..No sabemos lo que pasa después, de un segundo a otro. Y bueno, eso es. De lo demás, Dios dirá. Sí...‖ (Fernando, el 28 de octubre; en Hermanos, Provincia de Chile, p.70.)

Experiencia de Dios 1 Señor, aquí me tienes. Hace ya casi dos meses que ni de noche ni de día, ni en el trabajo ni en el descanso, logro quitarme tu presencia de


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encima. ¡No hay derecho! Este es un verdadero acoso. ¿Qué quieres hacer conmigo? No te hagas ilusiones: los materiales que usas son muy débiles, no durables... Mi persona es muy pobre, pero sé que tú eres el que das y yo no sirvo más que malamente para distribuir... Pretendes una construcción demasiado grande... No soporto tu amor. Mi ser queda muy chico para acogerlo. Además no me siento preocupado. No estoy VACÍO. Eres demasiado grande, no entras en mí, me desbordas, me envuelves, me bañas, me acosas en todo y por todo, en el trabajo, en el descanso, en la relación, en el sueño, en TODO, en todo... Te haces presente, vivo, potente en todo, en todos los que me rodean, en todos los que llevo, a causa de ti, en mi vida. Siento, hasta física y psicológicamente el proceso de tu posesión y la experiencia de despojo en mí, a mis propios ojos, atónito, casi como un tonto, como un idiota, sin capacidad de reacción. Señor, dime, ¿qué has hecho de mis capacidades de reacción rebelde? ¿Dónde las has puesto? Las quiero de nuevo, ¿me oyes? Las quie-rode-nue-vo. Siento que me llevas donde no quiero ir, nos llevas donde no queremos ir, y además, vamos y para colmo, vamos en el gozo, en la calma, en la paz,... en tu gozo, en tu calma, en tu paz.... (Miguel Angel, 27 de abril de 1977, continua.) Una mirada hacia dentro 2 Mi vida aquí sigue siendo la misma. Vivir junto a esta gente, compartir su suerte y trabajar por ellos. Evidentemente, todo ello alimentado con un cierto ritmo de oración y fidelidad a la voluntad del que es la causa de que yo esté aquí.. Si no fuera por Él no estaría viviendo aquí. Pero por Él y con Él me es posible vivir aquí, con alegría, paz y plenitud. (H. Julio, El Silencio de Dios, p. 226 – Kinshasa, 15-2-1991). Soy plenamente consciente de que mi vida es un regalo de Dios. Desde que era niño me sentí acogido en casa. Aprendí a amar y a hacerme responsable. En casa, con mis hermanos, viví la experiencia de generosidad, sinceridad y entrega que eran parte de mi vida y expresiones de un verdadero amor. Crecí en una atmósfera de sencillez y hospitalidad, y eso me ayudó a apreciar el espíritu de familia. La austeridad de vida y el compartirlo todo me enseñó a saber cuidar las


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cosas y usarlas con sencillez. Cuando compartimos, siempre hay algo para todos y todavía sobra algo: ¡esto es un puro milagro de Dios! Gracia, Señor, por el regalo de mi vida. Reconozco que los dones que trato de compartir con los demás no son fruto de mi esfuerzo personal sino una herencia que he recibido. ¡Gracias, Señor! (Servando). Así se despide Fernando: ―Siempre agradecido y con ánimo, por qué caminamos en la esperanza hacia el Señor... Un abrazo desde el corazón de la África negra refugiada.‖ P.S. ―Lo que hace encantador el desierto, dice el principito, es que esconde un pozo en algún sitio.‖ (En Hermanos – Prov. Chile, 1997, p. 15) Estoy muy bien y trabajando con mucha ilusión y satisfacción entre esta gente... A mí me toca la suerte de vivir con ellos y gozar cada día descubriendo en esas escenas – sobre todo de niños – la presencia de Dios. Ahora vengo del campo de fútbol, al pie de la colina, llena de casas... Cada domingo, por la tarde, voy a organizar juegos con los niños. Es una gozada para ellos y para mí, también para todos los mayores que se acercan a vernos jugar. (Julio, Nyamirangwe, 15 julio 1996).


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Vidas breves y densas Servando Mayor García Nació el 20 de Julio de 1952 en Hornillos del Camino (Burgos). Hizo el noviciado en Maimón (Córdoba) y hace la primera profesión en Villalba el 20 de junio de 1971. Se dedicó a la enseñanza y formación de la juventud en varios de los colegios de la Provincia como profesor y como director. En Granada fue nombrado superior de la comunidad entre 1985 a 1988. De 1992 a 1995 fue responsable del equipo provincial de Pastoral y consejero provincial. En 1995 se ofreció para ir de misionero a Ruanda, formando comunidad con los Hermanos ruandeses desde junio 1995. Más tarde formó comunidad con Miguel Ángel, Julio y Fernando. Fue asesinado el 31 de octubre de 1996. Dos de sus hermanos son Maristas: Serafín y Fernando. Así le veía el H. Jeff Crowe Presencia poderosa, claros ojos, el rostro agraciado. Líder natural, inteligente, incisivo, resuelto. Corazón grande, dolorido por la pobreza material, emocional y espiritual del campo que no se soluciona... Creativo al momento de poner en marcha proyectos... Acompañante retador de los jóvenes, guía espiritual, consejero. Osado al denunciar la injusticia, allí flagrante. Hombre de oración profunda, rostro de Champagnat para los otros. Vivía con espíritu. “En el campo de refugiados hay unos cuatro mil niños. Miles de niños vestidos, o mejor dicho, cubiertos con harapos y todos descalzos, constituye un espectáculo para nosotros inimaginado... ¿Y como comprender el dolor que se esconde en esos dos millones de refugiados, que no tienen encima más que el recuerdo de una tierra y una casa perdida, y la pérdida también de un millón de personas? ¿Cómo sanar la herida del odio y de la venganza después de haber vivido tanta violencia y muerte? No lo sé. Pero lo que sí es cierto es que la presencia de un Hermano marista en el campo es una luz de esperanza.” (Carta del H. Servando a los Hermanos de Bética, 2 de julio de 1995)


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Julio Rodríguez Jorge El H. Julio Rodríguez Jorge nació el 20 de octubre de 1956 en Piñel de Arriba (Valladolid). Cursó primeros estudios en los seminarios maristas de Villalba (Madrid) y de Sigüenza (Guadalajara). Ingresó en el noviciado de Maimón (Córdoba) el 9 de septiembre de 1975. Hizo aquí la primera profesión religiosa el 8 de septiembre de 1976 y la profesión perpetua en Madrid, el 27 de septiembre de 1981. En agosto de 1982 fue al Congo (Zaire). Se encontraba en la misión de Goma (Zaire) cuando se ofreció a los Superiores para ayudar a los Hermanos que trabajaban a los campos de refugiados donde llegó el 12 de junio de 1996. Encontró la muerte con sus hermanos de comunidad el 31 de octubre de 1996. Así lo ve el H. Jeff Crowe Energía juvenil, fuerte complexión. El que baja con zancada larga por las sendas tortuosas. Animoso con todos. Entusiasta de los juegos. Con un don para las lenguas: kiswahili, lingala. Conversador, grato por el pasatiempo. El negociador con las autoridades civiles y militares, capaz de sorprenderles en su propio dialecto. Misionero largos años, aceptó esto destino como la culminación de lo que siempre había vivido... Solitario en la desnuda loma, buscando un momento tranquilo para si y para Dios. “No soy un héroe, pero siento que tengo que ser lógico con lo que Dios me pide en este momento... Mi corazón está en África; la vida, aquí es España, no me va... Cuando uno es bastante humilde, las dificultades de la vida son como el desierto que purifica a los profetas.” (El Silencio de Dios, p. 223 - Carta del 12-5-1989)


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Fernando de la Fuente de la Fuente Nació el 16 de diciembre de 1943 en Burgos. En septiembre de 1956 ingresó en el seminario marista de Valladolid. Hizo el noviciado en Liérganes (España) el año 1960. Profesó como religioso el 2 de julio de 1962. Continuó fu formación en Chile donde desarrolló una fecunda labor de educación y catequesis como profesor y director de varios Colegios maristas de este país andino, entre los años 1982 a 1995, y consejero provincial. Ante una solicitud del H. Benito Arbués, Superior General, el H. Fernando se ofreció para participar en este gesto de solidaridad. Llegó en febrero 1996 al campo de refugiados de Nyamirangwe, formando comunidad con Servando, Miguel Ángel y Julio. Con ellos fue asesinado en esta misión el 31 de octubre de 1996. Así lo ve el H. Jeff Crowe Una persona serena. De modales tranquilos, ordenado. Amable, incluso cuando se veía puesto a la prueba por los niños y las mujeres que le hacían trampas en el depósito de la ropa... Su mente, un tesoro de intuiciones, experiencias de vida una vez y otra vez amasadas en sus manos de artista. Amigo de pasear a la luz de la luna... tiempo para nuevos poemas, nuevas oraciones que brotan de su corazón... “Niños, jóvenes, analfabetos... han clausurado el llamado año escolar, fragmentado, asistemático, recluido a dislocados e incómodos lugares, impropios para recibir el pan de la cultura que todos tienen derecho a comer en el templo del saber como es la Escuela que, aquí, ha estado cerrada por altas disposiciones.” (En Hermanos – Prov. Chile, 1997, p. 78)


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Miguel Ángel Isla Nació el 8 de marzo de 1943 en Villalaín (Burgos). Ingresó en el juniorado hispanoamericano de Valladolid el 3 de septiembre de 1955. Hizo el noviciado en Liérganes, (Santander, España), en 1960. Después del noviciado fue a Argentina donde permaneció hasta el año 1973. Pasó un tiempo en Roma y en agosto de 1974 solicitó ir a las misiones maristas de África en Costa de Marfil donde permaneció hasta el año 1995. Ha trabajado como catequista, profesor y director en Dimbokró y Korhogó y Superior del Sector. En 1995, respondiendo al llamamiento del H. Superior General, se ofreció para trabajar en los campos de refugiados del Congo (Zaire). Formó comunidad con Hermanos ruandeses y más tarde con Servando, Julio y Fernando. Él también perdió la vida de manera violenta el 31 de octubre de 1996. Uno de sus hermanos, Agustín, es también Marista y trabaja en Argentina. Así lo ve el H. Jeff Crowe Un hombre entre los hombres. El de la barba, el rostro mitad velado. Fuerza en la expresión, a la vez reflejo de honradez y compasión. El que cuidaba las flores, sensible al color, fotógrafo capaz de encontrar la belleza en una tierra desolada. Firme en sus convicciones, cabal,... Derramó su espíritu en las paginas de su diario, abriendo de par en par su consciencia, citando a los místicos españoles, preocupado por los discapacitados, afable con los niños. Profundo al compartir la oración. “Ha habido momentos en que me he sentido avergonzado de ser hombre, de pertenecer a la raza humana. Me he dejado, sin quererlo, apoderar de un estremecimiento intenso de vergüenza de ser hombre, al ver lo que mi semejantes hacen con sus hermanos.” (H. Miguel Ángel Isla, carta de diciembre de 1995)


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Experiencia de Dios 2 Veo con una nitidez espantosamente clara, la muerte que realizas y quieres realizar en mí en el futuro y ahora. Percibo esta muerte -despojo- como la dicha más grande de toda mi existencia, la felicidad más honda y más palpable de toda mi vida... algo inefable. Es el gozo de la posesión que siempre he esperado, es posesión de Ti sin capacidad, con desborde por todos los costados. En Ti me experimento resucitado y no lo puedo callar... Necesito comunicarlo a todos los hermanos, y sobre todo a mis hermanos en la fe, más aun a mis hermanos de comunidad... No puede existir en mí otro gesto más grande de amor que haceros partícipes de esta operación que el Señor realiza en mí y en los otros... Me gustaría gritar a todos: hermanos, Cristo está VIVO, tremendamente VIVO. Él me grita en todos vosotros a una entrega sin límites... Me siento acosado, orientado, dirigido, llevado por Él, hermanos, por vosotros que sois Él y me gritáis con un grito potente y sin voz a algo imposible: a amar y servir siempre, a darse como condición permanente... Me haces ver que nadie puede resistirse al amor. El amor, nada más que el amor, como donación plena es el medio de transformación del otro, pero tu amor hasta el mango...¡Ya no me dejas ni siquiera en el sueño! ¡Eres un abusón!... Tengo la impresión, Señor, que te estás pasando de rosca con nosotros este año. Y además me siento profundamente impelido a darte gracias por este gozo, por esta alegría que a veces llega a manifestarse en lágrimas incontenibles... Ya me siento tentado a decir que nada ni nadie podrá separarme de tu amor (Rom. 8, 35-39)... (Miguel Angel, ... continua)

Una mirada hacia dentro 3 Esta estrategia perversa que suma peso tras peso a la aplastada cabeza que diariamente lleva a la obligada subsistencia, impide que su mirada pueda ver con nitidez la línea del horizonte, las manifestaciones del Cielo, la luna llena de estrellas... (Fernando, en Hermanos – Prov. Chile, 1997, p. 78) Señor, te ofrezco mi vida, te pertenece. Sabes cuan frágil y endeble soy.


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Toma mi barro y moldéalo a tu gusto, bajo la inspiración de tu Espíritu. Haz de mí, como de María, un vaso repleto de amor, amor que desborde y dé vida y revele el sentido de la vida. Haz de mí arcilla sólida; sabes con qué facilidad me quiebro y quedo vacío aunque esté lleno de mil cosas. Inunda el desierto de mi corazón con el agua viva que mana del tuyo. Entonces florecerá mi desierto. ¡Qué arriesgado es saltar al vacío! Cuando no veo nada siento el vértigo. Tú, Señor, dame un empujón. Sé que no es fácil seguir tus huellas, pero con tu fuerza, te seré fiel. (Servando). La tensión es muy grande en esta zona y no nos queda más que rezar por la paz en esta región de los Grandes Lagos y por el retorno de los miles refugiados a una vida normal en su país. Con nuestra fidelidad al Señor podemos hacer muchísimo más de lo que nosotros podes imaginar en los lugares más inimaginables. (Julio, El Silencio de Dios, p. 233 – Carta del 10 de octubre de 1996). Señor Jesús: Libérame de este cuerpo de muerte. Ábreme a tu amor, al servicio, al sacrificio real y efectivo por los hermanos. (Miguel Ángel Isla)

Experiencia de Dios 3 Hermanos, Cristo ha resucitado y está vivo en vosotros y en mí, y se ha empeñado (¡y de qué manera!) en construir en nosotros y por nosotros el amor, y soy testigo de que lo está haciendo progresiva y seguramente. Yo quisiera gritar esta gozosa realidad para que la gritarais conmigo, para participar conmigo de lo más grande que puedo daros, de esta presencia viva y activa de Cristo en nosotros. ¡No hay nada más grande que yo pueda ofreceros hoy y siempre! Me pongo enfermo sólo al pensar que puedo ocultar o matar progresivamente en mi vida esta presencia, esta acción que es el Señor hoy en nosotros... Todavía me quedan reservas mías, pocas, casi agónicas.


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Y además me las estás agotando todas, una a una,... Señor, sólo te pido cuajo suficiente para vivir en la anormalidad frente a mí y los otros, y para no llegar jamás a tener un alma ACOSTUMBRADA. Perdona esto: prefiero ser un renegado a ser un mediocre. Señor, ¿me oyes?... ¿me oyes?: Un renegado a un mediocre... Y gracias por tu caprichosa elección. (Miguel Ángel Isla Xotobí, 27 de abril de 1977)

Dicen los amigos Desde mediados del año 1995 hasta finales de octubre de 1996, me correspondió la misión de ser la persona de contacto entre los Hermanos de Bugobe y la Administración General. En calidad de tal visité la comunidad y el campo de los refugiados cada tres meses. Nunca he vivido nada de semejante ni creo que vuelva a vivirlo: no era solo la intensidad con que se trascurría cada día, ni siquiera esa sensación constante de estar ―al borde de la tragedia‖, sino la experiencia de encontrarme cara a cara con estos seres extraordinarios, hombres apasionados, hombres llenos de fe. Considero un privilegio el haber podido recorrer una parte del camino junto a ellos. Pero tenían motivaciones más profundas. Los Hermanos habían vivido tan cercano a la gente, ‗nuestra nueva familia‘, y se habían identificado tan estrechamente con ellos, ocurriera lo que ocurriera, que cualquier sugerencia de alejarse no sólo era respondida con la negativa, sino que era casi tomada como una ofensa. Para ellos era una cuestión de fidelidad al pueblo que habían llegado a amar, de fidelidad a una misión que consideraban como privilegio que se les había concedido (‗el mayor de los regalos‘ en palabras de Fernando), de fidelidad a su vocación de Hermanos que siguen a Jesús hasta la cruz. En su oración comunitaria estas ideas surgían constantemente. (Jeff Crowe – A Tribute to commitment, mayo 2002, p.7). Cuando recuerdo el martirio de estos cuatro maristas, me conecto con lo esencial. Sus biografías eran normales y corrientes, de modo que ningún novelista hubiera encontrado ingredientes para escribir un


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libro. Cuando te arriesgas, cuando te la juegas a vida o muerte, no hay subterfugio posible. Ellos así lo hicieron. El sufrimiento humano y su fe profunda explican su decisión. Toda una lección para nuestro cristianismo de moqueta y de salón... Ellos, y personas como ellos, son el rostro genuino de la Iglesia (H. Lluis Serra – Cataluña Católica, 2 de noviembre de 2006). Cuatro hermanos maristas fueron asesinados, pero fue algo más que eso. No eran 4 individuos aislados, atrapados en un mismo destino. Era una comunidad religiosa, una comunidad de consagrados, con todo lo que eso implica. Venían de orígenes diversos, aun siendo españoles los cuatro, con experiencias muy distintas, y se encontraron en Bugobe para vivir la profecía de la comunidad. Miguel Ángel había trabajado en Argentina y en Costa de Marfil. Julio llevaba años trabajando en el ex Zaire, Servando nunca había salido de España, donde era uno de los responsables de la pastoral juvenil; Fernando había optado por ejercer su misión educativa en Chile. Distintas personalidades, distintos caracteres, distinto pasado… pero se sintieron llamados a formar comunidad. Tuvieron que dialogar mucho, tomar opciones juntos, discernir en grupo antes la evolución que estaban tomando los acontecimientos. Y, al final, optaron por quedarse. Opción personal pero también opción de grupo, de comunidad atenta a lo que el Espíritu va susurrando en los oídos del corazón. Con esta perspectiva comunitaria, su ejemplo se enriquece. (Carta de José Maria Ferre – Carta del 20-9-2006) El Distrito marista de Ruanda vive todavía bajo los efectos de lo sucedido en Bugobe el día 31 de octubre de 1996... ¿Cómo comprender que ante una caridad sin limites y sin medida, se haya podido responder con el odio igualmente sin medida y sin fronteras? Nuestros cuatro valientes Hermanos han dado testimonio de una caridad sin limites, entregándose sin regateos a la causa de los refugiados ruandeses, que no son ni españoles, ni blancos, ni europeos. Han sobrepasado todas esas barreras levantadas entre los hombres. Oyeron el clamor del pobre y decidieron estar junto a él. (Carta del H. Spiridion, Superior del Distrito del Ruanda – FMS-Mensaje, n°21, p. 9)


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Extraordinarios, ... ¿ y mártires? El 31 de octubre hemos celebrado el décimo aniversario de la muerte violenta de nuestros cuatro Hermanos de Bugobe: Servando, Miguel Ángel, Fernando y Julio. En muchas Provincias y comunidades ha significado un momento de oración intensa, mezclada de emoción y admiración, sentimientos experimentados delante de grandes modelos, personas totalmente lógicas con su fe. 1-La fama de santidad es justamente esa realidad que emerge espontáneamente y de múltiples maneras, que se expresa con sentimientos de emoción, de admiración, de legítimo orgullo, o a través de oraciones, reflexiones, acción de gracias a Dios y peticiones de intercesión. La fama de santidad atrae la atención de un gran número de fieles y crea en ellos el deseo de alabar a Dios y servirle con la audacia de los servidores que les inspiran. Es lo que hallamos cuando estamos atentos al lugar que estos cuatro Hermanos de Bugobe tienen en los corazones, en las oraciones y en una generosidad que se inspira en la de ellos. La fama de santidad es una de las primeras cosas que la Iglesia pide cuando se quiere abrir una causa: ¿qué impacto tienen los siervos de Dios en el pueblo de Dios? ¿Qué ventajas puede obtener el pueblo de Dios si estos siervos son propuestos como modelos? ¿Qué espontaneidad e intensidad lleva esta fama? Pero la fama de santidad es también una señal de Dios mediante la cual él nos dice: «Ahí recibís un don excepcionalmente rico, recibís modelos de vida cristiana que son para todo el pueblo de Dios y de los cuales vosotros sois responsables»


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2-Su asesinato, su martirio, nos sorprendió ; fue algo imprevisto y repentino. Pero pensándolo bien, esto sólo es cierto en parte. Quiere decir que nuestros cuatro Hermanos no corrieron en busca del martirio, que se abatió sobre ellos sin desearlo expresamente. Pero los cuatro vivieron una larga marcha de aproximación a su gran generosidad, que les condujo a los campos de refugiados de Nyamirangwe. Cuando leemos de nuevo sus notas, descubrimos a unos Hermanos que estaban ya bien abiertos a la voluntad de Dios, que eran amigos cotidianos del Señor. No improvisaron su santidad cuando se encontraron con los refugiados, aunque su vida entre ellos les llevara a sentirse aún más fuertemente llamados a un amor total. Tenemos un texto del H. Miguel Ángel Isla, La experiencia de Dios, de un misticismo deslumbrante y profundo, que data de 1977. Muchos apuntes del H. Julio, que hablan de su relación con Dios, se encuentran en libretas que escribió en el año 1984 y siguientes... Ninguno es mártir por casualidad. El martirio es una vocación que se va preparando a través de una gran generosidad. Es una lógica final, no una sorpresa. El corazón del mártir está dispuesto mucho antes de que el cuerpo sea inmolado. El martirio es la conclusión de una vida que estaba ya acostumbrada a darse.


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3-¿Son mártires? ¿En qué sentido? Nosotros nos inclinamos a decir que sí, conscientes de que la Iglesia no se contenta con emociones, sino que quiere un conjunto de pruebas que demuestren el martirio. Aunque no estemos más en los primeros pasos y no haya ninguna causa abierta, he aquí algunas razones que nos llevan a decir que sí. 1-El don de la vida. Como el Señor, ellos dieron su vida antes de que se la quitaran. Como para el Señor, aquellos a quienes dieron su vida son los que se la arrebataron de manera violenta. Y la vida estaba donada en totalidad, sin reservas, y el don se tornaba amor y servicio sin límites, con la conciencia de que en aquella violencia y miseria que había en el campamento, su vida corría peligro. 2-La kénosis. Y la vida estaba donada en un contexto muy inhumano, una verdadera kénosis, al igual que con el Señor; un testimonio de amor extremo. Ellos dejaron hermosos colegios o misiones tranquilas, para venir a este campo de Nyamirangwe donde reinaba la miseria, el dolor, la violencia, las privaciones, las injusticias, la inseguridad permanente. Ellos respondieron al hambre de humanidad, de presencia, de amor, de respeto, de cultura, de fraternidad... Oyeron el clamor de los desventurados, y se hicieron solidarios compartiendo la vida de los refugiados. Es el martirio de la caridad. 3-Una misma pasión. Pero el crucifijo que tenían en el oratorio también fue masacrado, le rompieron las piernas y los brazos. Contra él, Dios inocente, se volcó el odio de todos los que matan a los mártires, un odio satánico. Nuestros cuatro Hermanos murieron por el odio hacia el Señor, compartieron la misma pasión: él mutilado, tirado por tierra; ellos, arrojados en un pozo séptico. Si miramos en totalidad lo que sucedió, el Cristo fue torturado y asesinado al mismo tiempo que los Hermanos. Es el martirio clásico.


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4-El perdón. El Hermano Benito, Superior General, que conocía el amor tan fuerte que tenían a los refugiados, ‗su verdadera familia‘ como solían expresarse al escribir a los de casa, no duda del perdón que ofrecieron a sus asesinos. Él mismo, como Superior de todos los Hermanos, también en aquellos momentos perdonó y rezó por ellos. El Hermano Albert Nzabonaliba, rwandés, que les había precedido en el campamento como responsable de la comunidad de los Hermanos, no duda de su perdón, porque, como dice, «su corazón vibraba al unísono del de Cristo» El perdón es un elemento del martirio, el mártir es un hombre de reconciliación, en su muerte rehace la unidad de la humanidad. Con el perdón proclama que aquel que le mata sigue siendo su hermano. En todo martirio se renueva la epifanía de la Cruz: Cristo vuelve a ser llevado a la muerte y perdona como en la Cruz; se convierte en el Salvador, el que abate los muros del odio. Los Hermanos Servando Mayor, Julio Rodríguez, Fernando de la Fuente y Miguel Ángel Isla son ciertamente modelos y pueden ser considerados como pioneros de lo que vivimos hoy en el Instituto, la «missio ad gentes». Podríamos llegar hasta decir que son también intercesores en este nuevo empeño misionero que estamos viviendo. Tres puntos resaltan con fuerza: 1-Ellos dijeron ―sí‖ a una misión difícil. 2-Amaron a los refugiados sin límite hasta el punto de que aquéllos se convirtieron en «su familia». 3-En este ―sí‖, en este amor, encontraron una muerte violenta. Coinciden tres dones: la voluntad, el corazón, la vida. Éstos son los modelos que busca el mundo de hoy..


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Letanía de los mártires. 1-Por la vida entregada al servicio de los más pobres, por la vida arrebatada con violencia, la vida de nuestros Hermanos Servando, Miguel Ángel, Fernando y Julio. Te alabamos, Señor.(O estribillo cantado) 2-Por la vida del H. Chris Mannion, del H. Joseph Rushigajiki, del H. Etienne Rwesa, muertos cuando cumplían una misión; por los Hermanos Gaspar, Fabián y Canisio. Te alabamos, Señor. 3-Por el H. Henri Vergès, asesinado mientras ofrecía la mano de la amistad y de la acogida, vida arrancada violentamente a los jóvenes por quienes trabajaba. Te glorificamos, Señor. 4-Por nuestros Hermanos de China, que soportaron toda clase de privaciones, la prisión, los campos de trabajos forzados, los tribunales populares y la muerte. Te damos gracias, Señor. 5-Por todos los mártires de España, hombres humildes y extraordinarios, artistas, músicos, poetas, líderes u ocupados en trabajos sencillos. Señor, te alabamos y te bendecimos. 6-Y por nuestros primeros misioneros en Oceanía, por nuestros primeros mártires en aquel continente, para que la fe se implante de forma sólida. Señor, te alabamos, te bendecimos y te glorificamos. 7-Con todos los Hermanos de corazón sencillo y generoso, apasionados de los jóvenes y de Ti, que nos han precedido en el camino del amor, y de la humildad. Señor, te alabamos, te bendecimos, te glorificamos, te damos gracias. 8- Con Marcelino, Francisco y los primeros Hermanos, mientras el carisma marista empezaba a florecer, junto con los primeros niños que frecuentaron nuestras escuelitas. Señor, te alabamos, te bendecimos, te glorificamos, te damos gracias, te adoramos. 9- Con María, la Buena Madre, confiados por Ti a su amor; con Ella, que ha guiado la generosidad de nuestros mártires, de nuestros santos


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y de todos los Hermanos; con María, que lo ha hecho todo entre nosotros. Señor, te alabamos, te bendecimos, te glorificamos, te damos gracias, te adoramos. 10- Te damos gracias, Señor, por los Hermanos que son nuestros intercesores; por ellos, que nos proclaman tu amor, ese amor que acompaña nuestros pasos en el camino de la vida y de la misión; ese amor que también hará de nosotros, hermanos santos. Señor, te alabamos, te bendecimos, te glorificamos, te damos gracias, te adoramos.

Traducción Fabricio Galiana, fms Original en francés : „Nos modèles de sainteté mariste’ Edita Instituto de Hermanos Maristas Piazzale Champagnat, 2 C.P. 10.250 00144 ROMA ITALIA Telf: (39) 06 54 51 71 E-mail: publica@fms.it Site: www.champagnat.org Imprime Fratelli Maristi ROMA ITALIA 2010 © G.Bigotto, fms

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