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documento marco de la pastoral provincial

Consejo de obras educativas Avda. Jesuitas, 34 28806 AlcalĂĄ de Henares - Madrid Tel. 91 889 1334 www.maristasiberica.es | @maristasiberica

Documento marco de la pastoral provincial

Consejo de obras educativas

Provincia IbĂŠrica


Plan estratégico para la misión 2011-2015 Provincia marista IBÉRICA COE – Consejo de obras educativas Avda. de los Jesuitas, 34 Alcalá de Henares (Madrid) 30 de junio de 2011 Diseño: Gonzalo Saiz Imprime: Gráficas J. Sánchez


provincial

pastoral

marco de la

documento

dmpp Provincia marista IBÉRICA COE – Consejo de obras educativas


Documento marco de la pastoral provincial

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Índice Introducción

1.

Análisis del contexto

2.

Opciones de fondo de nuestra pastoral

3.

El modelo de persona que queremos educar

4.

Destinatarios de la acción pastoral

5.

Objetivos generales

6.

Ámbitos de actuación y planes pastorales 6.1 Plan de educación en la fe 6.2 Proyecto de pastoral juvenil 6.3 Plan de pastoral vocacional 6.4 Plan de pastoral social 6.5 Plan de pastoral familiar

7.

La enseñanza religiosa escolar (ERE)

8.

Opciones metodológicas

9.

Estructura organizativa

10.

El Proyecto pastoral de centro

11.

Documentación básica de referencia

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N

os acompaña una larga historia de trabajo pastoral en nuestras obras educativas y hemos realizado un esfuerzo en estos últimos años por aunar criterios y hacer confluir estructuras y maneras diferentes de trabajar en el campo de la pastoral. Nos sentimos ahora impulsados a dar un paso más y a poner por escrito lo que, como apóstoles y seguidores de Jesús, queremos que sea nuestra acción pastoral.

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Introducción

Existen varias circunstancias que nos animan a ello: el contexto cambiante de la sociedad en la que vivimos y del mundo juvenil, que nos obligan a revisar permanentemente nuestras opciones pastorales y metodológicas; la necesidad de profundizar en el desarrollo de nuestra tarea educativa desde una perspectiva evangelizadora, como nos pide el documento Misión educativa marista, la reciente aparición del documento institucional Evangelizadores entre los jóvenes, que pretende ser una referencia para todo el Instituto marista; la existencia de un Proyecto educativo institucional que incluye la dimensión pastoral en un lugar destacado del mismo y la elaboración de varios documentos que han ido estructurando el ámbito de la pastoral provincial: Proyecto provincial de pastoral juvenil, Plan de pastoral vocacional, Sueño y tarea, Plan provincial de pastoral social,… y que necesitan ser contemplados desde un punto de vista unificado y global. Desde esta perspectiva, el Documento marco de la pastoral provincial pretende establecer referencias básicas y comunes para el desarrollo de la acción pastoral en todas las obras educativas de la Provincia, dar unidad a los procesos que estamos llevando a cabo desde los diferentes ámbitos (pastoral juvenil, vocacional, familiar, social, educación en la fe…), integrar todo ello como parte de una única acción pastoral, unificar lenguajes, objetivos y metodologías, y facilitar a los equipos locales la elaboración de sus propios planes desde unos criterios comunes.

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Somos conscientes de que vivimos tiempos de cambio en los que los proyectos y planes necesitan ser permanentemente revisados y actualizados. Seguramente, muchas de las iniciativas y actividades pastorales que en otro tiempo, aún no muy lejano, sirvieron para ayudar a los niños y jóvenes en su proceso de crecimiento y maduración de la fe y resultaron eficaces, hoy ya no nos sirvan; esta circunstancia nos exige capacidad de adaptación al cambio y, sobre todo, creatividad para dar respuesta a los nuevos planteamientos de la sociedad y de los jóvenes en el ámbito de la fe. Este Documento marco de la pastoral provincial surge como posibilidad de resituar todo lo que en estos momentos estamos haciendo y proyectar hacia el futuro nuestra tarea apostólica para seguir construyendo el Reino de Dios, verdadera razón de ser de todo lo que, como educadores cristianos y maristas, hacemos. A esta actualización permanente de nuestra pastoral nos llama la Nueva Evangelización que la Iglesia está promoviendo en los albores del siglo XXI. El documento recoge un breve análisis del contexto social y juvenil en el que se desarrolla nuestra tarea, las opciones de fondo que tendrían que estar presentes en nuestros planes pastorales, un perfil de persona que debiera ser el resultado de nuestra acción educativa, los objetivos generales, una descripción del tipo de destinatarios a quienes se dirige nuestra actividad, los diferentes ámbitos de actuación, las opciones metodológicas que nos parecen más adecuadas para los tiempos en que vivimos, el perfil de los agentes, la estructura organizativa -provincial y local- de nuestra pastoral y un esquema básico que ayudará a los equipos locales a elaborar su propio Proyecto pastoral de centro. Esperamos que este documento, que forma parte del Proyecto educativo institucional, sirva a todos los educadores y agentes de la misión provincial como herramienta que facilite la integración de toda la acción pastoral que desde los diferentes ámbitos desarrollamos en nuestras obras educativas para, de esta manera, ser más eficaces en la misión institucional que se nos ha encomendado: “dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar” entre los niños y los jóvenes.

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1. Análisis del contexto

1.1 Marco teórico: Una sociedad diferente En España hemos vivido un proceso de transición muy rápido y profundo, tanto en el ámbito socio-político como religioso1. En este campo, se ha pasado de una sociedad ‘cerrada’ (sistema nacionalcatólico), a una sociedad ‘abierta’ o ‘diferenciada’2. En este tipo de sistema social, el sentido de la propia vida ya no viene dado por el contexto (cristianismo sociológico) sino que debe ser descubierto por cada uno, entre una inmensa serie de propuestas3.

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El cine, la TV, las redes sociales, los amigos, ofrecen al joven una multitud de experiencias y de formas de comprender la realidad. Esto implica que, necesariamente, son sus propios criterios los que deciden, entre todo ello, las experiencias fundamentales que dotan de sentido a su vida. Y estos criterios no tienen por qué ser racionales (pueden ser afectivos) ni tienen por qué aceptar la propuesta completa de una institución. ‘Puedo elegir y ejerzo mi libertad con lo que tengo y con aquello de lo que me fío’. La institución familiar ha vivido también este fenómeno de pluralización. Nuevas formas de familia conviven con el modelo tradicional. Pese a las dificultades y problemas del marco familiar, éste se percibe como el lugar donde recogerse, donde subsisten los lazos de cercanía. La familia sigue siendo, estadísticamente, el lugar del que más se fían los niños y jóvenes, donde pueden encontrar, muchas veces, el sentido para sus vidas4. Nos movemos, entonces, en un contexto plural, en el que abundan otras formas de compren1 2 3 4

J. Martín Velasco, El malestar religioso de nuestra cultura, Paulinas, Madrid, 1993. P. Berger, El dosel sagrado. Para una teoría sociológica de la Religión, Kairos, Barcelona, 2006. G. Lipovetsky, Metamorfosis de la cultura liberal, Anagrama, Barcelona, 2003. Fundación Santamaría, Jóvenes españoles 2010, SM, Madrid, 2010.

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der la realidad, y en esa pluralidad, proponemos la experiencia de vida cristiana católica, que ya no es tan evidente.

1.2 La fe en este contexto plural. 1.2.1 Constatamos que existen dificultades para la transmisión significativa de nuestra propuesta cristiana: a) Ha cambiado el mecanismo tradicional de transmisión de la fe. La familia no transmite siempre una fe viva. Los jóvenes que, durante la transición, no personalizaron la propuesta cristiana, cuando han constituido sus propias familias, no dan peso alguno, o muy leve, al tema religioso y específicamente al cristiano. Por ello, muchos niños y jóvenes no se sienten vinculados afectivamente con el cristianismo católico. b) La ignorancia religiosa de los jóvenes es importante. Por ello, no pocos adolescentes, que tienen la edad de elegir, no conocen la experiencia cristiana más que de forma superficial o deformada. El recuerdo de épocas pasadas, todavía presente en películas, libros, etc...5; el recelo de todo joven frente a las instituciones y, por otro lado, las informaciones que les llegan de la jerarquía eclesial, reforzando la identidad tradicional, favorecen una imagen ‘anticuada’ de la Iglesia. Por ello, partimos, no pocas veces, de una idea negativa del mensaje cristiano en general y de la Iglesia en particular. c) A esto se le une, a veces, la necesidad adolescente de ser rebelde contra alguna autoridad. En este ambiente, esta rebeldía se puede dirigir contra la Iglesia como un ‘enemigo’ simbólico contra el que afirmarse. d) Una dificultad, no menos destacada, es la que encuentran los agentes de la acción pastoral para hacer propuestas novedosas y atractivas capaces de motivar a los destinatarios para la aceptación entusiasta del mensaje de la fe que intentan transmitirles.

1.2.2 Y, a la vez, también hay otros factores que facilitan nuestra propuesta: a) De todas las propuestas de sentido de la vida, salvo la del consumismo indiferen-

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5 A. Blanch, Crónicas de la increencia en España, Cuadernos Fe y Secularidad 3, Madrid, 1988.


b) Además, se perciben en la juventud espacios de interés que lindan con la trascendencia:

E Existen jóvenes con gran interés por lo narrativo. Existe curiosidad por determinados temas religiosos o mágicos, por Jesús y su historia, por otras religiones, por el más allá... así como por relatos ‘míticos’ fantásticos en cómic, en cine, en libros...

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te, la más abundante en nuestro país sigue siendo la eclesial (las ONGD católicas, parroquias donde aún se celebran los ritos de paso, colegios católicos, fiestas católicas...). Según los estudios, hoy el joven sólo se identifica con lo eclesial desde la cercanía. Se critica la institución en general, pero se valora a los religiosos, sacerdotes o laicos comprometidos que se conocen y se quieren6. Y nosotros, desde nuestras estructuras educativas, seguimos estando cerca de un buen número de jóvenes. Además, la ERE, los grupos Marcha, la pastoral vocacional y, en general, la acción pastoral colegial, nos ofrecen espacios privilegiados para esta cercanía significativa.

E La música sigue teniendo entre los jóvenes una enorme importancia: expresa lo inexpresable, muestra sentimientos que no sabríamos cómo comunicar... se convierte incluso, para no pocos jóvenes, en fuente de identidad. E En algunos casos, la experiencia de la solidaridad, del voluntariado, del compromiso con los excluidos, se convierte en experiencia de trascendencia desde el encuentro con los demás. E La experiencia de la estética o de la contemplación y defensa de la naturaleza, también pueden ser espacios de trascendencia para no pocos jóvenes.

E Y, desde luego, el amor interpersonal y la amistad como encuentro gratuito se perfilan como espacios de ‘salir de sí’ y de dar una profundidad nueva a la realidad.

6

A Tornos, R. Aparicio, ¿Quién es creyente en España hoy?, PPC, Madrid, 1995.

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Las convicciones, desde las que presentamos nuestra propuesta del cristianismo, son las siguientes:

a) Pastoral, para nosotros, es: e Presentar la Buena Noticia de Jesucristo de forma significativa a los niños y jóvenes

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2. Opciones de fondo de nuestra pastoral

y ofrecerles un camino de seguimiento de Cristo.

e Acompañar el proceso integral de crecimiento en la fe, tanto de los niños y jóvenes

como de las familias y los educadores, estando atentos a sus necesidades.

e Ofrecer un espacio comunitario donde compartir y celebrar la Buena Noticia y sen-

tirse parte de la comunión eclesial.

b) El Evangelio como fuente e Entendemos, con la Iglesia, que el Evangelio de Cristo es la fuente del camino cristia-

no y la referencia de los valores desde los que afrontamos la vida.

e Por eso, el Evangelio es para nosotros la guía fundamental de nuestra acción pasto-

ral. En nuestra acción pastoral ha de ser habitual leer la Palabra de Dios y escuchar juntos su mensaje para nuestra vida.

c) Con una dimensión eclesial e Nos sabemos hijos del milenario camino eclesial, vivimos la comunión con la Iglesia

universal y la Iglesia local, y sentimos con intensidad la responsabilidad de ser los transmisores de la Buena Noticia a las nuevas generaciones, con fidelidad y creatividad.

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d) Desde una identidad marista e Nuestro lugar en la gran comunión eclesial es la Familia Marista, nacida del regalo

que Dios dio a la Iglesia con el carisma de San Marcelino Champagnat. Hermanos y laicos, desde nuestros propios estados de vida, asumimos la misión evangelizadora de Marcelino y la afrontamos desde la espiritualidad que nos legó el fundador. Nuestra identidad marista dota así de un color propio nuestra pastoral.

e María de Nazaret es nuestra principal referencia en el camino de la fe y nuestro mo-

delo de vida. Madre Buena, abierta al Espíritu, compañera de camino hacia Jesús, ella es el ‘recurso ordinario’ a quien confiadamente acudimos.

e) Dentro de un proyecto educativo evangelizador global e Nuestro proyecto pastoral abarca todas las dimensiones de la persona, por lo que

buscamos orientar todas esas dimensiones (Yo con Dios, yo conmigo mismo, yo con los demás, yo con el mundo) desde la experiencia del Dios de Jesús.

e Se integra en un proyecto educativo evangelizador que abarca e inspira toda la acti-

vidad de nuestros centros escolares. No es un apéndice más, ni actúa al margen de la vida habitual de los alumnos, sino que se inserta en un plan global de evangelización a través de la educación, como intuyó Marcelino Champagnat.

f) Promovida por todos los educadores y agentes e De esta manera, todos los que participan de la tarea educativa, desde sus tareas es-

pecíficas, pueden y deben promover la misión evangelizadora. Todos colaboramos, de formas distintas, en los procesos pastorales que se desarrollan en el centro.

e La existencia de agentes de pastoral específicos y cualificados no debe hacer olvidar

este convencimiento: todos los miembros de la comunidad educativa son corresponsables de la misión evangelizadora del centro.

e Entendemos que la familia es el primer y principal agente para la evangelización de

niños y jóvenes. Por esta razón, también trabajamos junto a los padres y con ellos para dotarles de recursos que les permitan ser transmisores eficaces de la Buena Noticia a sus hijos.

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e Desde la certeza de que cada persona tiene su propia historia de crecimiento y des-

cubrimiento de sí misma y de la vida, entendemos nuestra propuesta pastoral como un proceso de crecimiento en la fe que acompaña al niño y al joven en cada etapa de su vida.

e Así pues, pautamos las ofertas desde las necesidades de cada etapa del crecimiento

del niño y del joven y acompañamos su camino de fe, ofreciéndole espacios personales y comunitarios para el descubrimiento del amor de Dios y para crecer como persona desde esa fuente, descubriendo desde allí su propia vocación.

h) Con una dimensión comunitaria y de compromiso social e El Reino del Dios de Jesús nos descubre como hermanos, hijos del mismo Padre. No

podemos comprender nuestra propuesta pastoral sino desde una comunidad cristiana viva que, a su vez, genera vida en común.

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g) El crecimiento en la fe como un proceso

e Por lo tanto, no basamos nuestra pastoral sólo en esfuerzos personales sino en un

trabajo en común, en el que todos se sientan invitados e implicados. Por otra parte, optamos por presentar el camino de crecimiento cristiano en grupo, de manera que la fe se contraste con otros para, juntos, descubrir la voluntad de Dios en cada uno.

e Hijos del mismo Padre, surge de nuestro corazón la solidaridad con

los más necesitados. Queremos hacer verdad las bienaventuranzas de Jesús y apostamos por la solidaridad y el compartir que nos acercan a las necesidades de los pobres y necesitados. Así pues, buscamos comprometernos con la justicia, la paz y el cuidado de la creación. Desde experiencias concretas de solidaridad, sentimos que los necesitados nos evangelizan.

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El modelo de persona que pretendemos educar está en la base de este Documento marco de pastoral. Queremos que el resultado del proceso educativo sea una persona autónoma, responsable y comprometida con la sociedad y con el mundo, que vive gozosamente la aventura de la vida como un don de Dios, único y maravilloso. Entendemos que para alcanzar este objetivo, debemos trabajar en nuestros centros de manera coordinada desde los ámbitos de pastoral y orientación. Para esto, establecemos estructuras y formas de funcionar que permitan una interacción y diálogo entre ambos departamentos.

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3. El modelo de persona que queremos educar

a) “Buenos cristianos y honrados ciudadanos”. En el pensamiento del P. Champagnat, educar es motivar el desarrollo integral de la persona, cultivando todas sus dimensiones. Es facilitar al joven la consecución de los valores que lo humanizan y personalizan, tales como la sociabilidad, la libertad, la responsabilidad y la trascendencia para llegar a ser “buenos cristianos y honrados ciudadanos”. Queremos educar personas: e Que sean felices reconociéndose amados por Dios. Para ello, les acompañamos en

su experiencia de Dios y en su camino de crecimiento cristiano.

e Que se sientan responsables del mundo en que vivimos y lo demuestren comprome-

tiéndose activamente en mejorarlo. Así pues, les ayudamos a encontrar su vocación y les invitamos a trabajar para construir un mundo más justo y solidario.

e Capaces de la alteridad y la fraternidad con todos los hombres. Por eso, les acompa-

ñamos en la experiencia de vivir la relación fraterna con los demás como fuente de plenitud y de vida.

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e Libres y críticas con el mundo que les rodea y en sus relaciones; personas capaces de

tomar sus propias decisiones y tomar la vida en sus manos. Para esto, les presentamos experiencias que les permitan madurar en autonomía y libertad personal.

b) Personas que viven la existencia como proceso de plenitud. Por otro lado, partiendo de la idea de que el ser humano está siempre en proceso, queremos que el resultado de la acción educativa que llevamos a cabo, sea una persona: e Que se siente como ‘ser-en-relación’: Con Dios, consigo mismo, con los demás y

con el mundo. La relación humanizante es la relación amorosa, en la que la persona entra en comunión con los demás. La persona sólo es en cuanto sale de sí misma al encuentro de otro, asume su identidad y el sentido de su propia vida.

e Que se desarrolla y crece en un contexto concreto: Somos seres sociales e históri-

cos y para nosotros los factores externos desde los que nos construimos (sociales, económicos, políticos), son condiciones de posibilidad de nuestra libertad. Se trata de una persona comunitaria, abierta a los demás y que se siente miembro activo de la comunidad humana y de la comunidad cristiana y eclesial donde vive.

e Que se siente en proceso: La persona, a lo largo de su camino en la vida, se cons-

truye o se destruye a sí misma tomando decisiones. Las decisiones que abundan en el servicio y el amor le personifican; las decisiones que abundan en fortalecer el egocentrismo le despersonalizan. La persona afronta en su proceso vital toda una serie de crisis, de momentos de encrucijada en los que tiene la posibilidad de tomar la vida en sus manos.

e Que anhela la plenitud: La mayoría de la humanidad, en todas las épocas y culturas,

se siente vinculada a una realidad trascendente que la empuja más allá de sí misma a una plenitud. Creemos que esta vinculación trascendente es la clave para el desarrollo y realización de la persona. Una persona que ha descubierto y experimentado la Buena Noticia del Reino de Dios y que lo vive siguiendo los pasos de María y de Marcelino Champagnat y tomándoles como compañeros de camino.

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Nuestro Proyecto de pastoral está centrado fundamentalmente en los niños y jóvenes que se educan en las obras educativas de la Provincia, pero esa acción pastoral incluye también como destinatarios a las familias de los niños y jóvenes, así como a los educadores que contribuyen en cada centro al desarrollo de un Proyecto educativo que pretendemos sea, por definición, un proyecto evangelizador.

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4. Destinatarios de la acción pastoral

Asimismo, nuestra pastoral también debe ser una pastoral para los “alejados”. Se trata de aquellas personas que están construyendo su vida al margen de lo religioso. Son aquéllos que no solicitan una atención pastoral porque desconocen o rechazan orientar su vida y sus decisiones desde una perspectiva creyente o viven su fe desde otras expresiones culturales y religiosas diferentes a la cristiana. Desde el respeto, la tolerancia y el diálogo abierto, hemos de establecer los mecanismos que nos permitan llegar a estos “alejados”, de tal modo que puedan abrirse a la acción evangelizadora.

a) Los niños A partir de los 3 años, los niños pueden empezar a tener una fe intuitiva y proyectiva. Dios para ellos es una gran pantalla en la que proyectarán lo que viven en su familia y en sus relaciones. Debido a su proceso de maduración, todavía su religiosidad es muy rudimentaria, llena de fantasía y emotividad; y sobre todo muy pragmática. Si ellos captan con prontitud que es un Dios bueno que cuida y protege, enseguida pondrán a Dios como solucionador de problemas, como protector de todo mal; su oración y diálogo con ese Dios tendrá este fin. El desarrollo cognitivo, en este momento evolutivo, marca mucho esa religiosidad. Su pen-

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samiento no separa fantasía de realidad. Todo lo que les vayamos diciendo de Dios, para ellos es realidad y, además, por su pensamiento egocéntrico, todo lo refieren a sí mismos; su imagen de Dios es antropomórfica, es decir, que si le ponemos a dibujar a Dios, dibujará a su papá pero más grande. Lo que ya van sintiendo es que Dios tiene un estatus especial, es más poderoso, más bueno; es alguien que nos puede cuidar a todos. A partir de los 3 años nos encontramos en la etapa de los porqués. Si les hablamos de Dios, ellos preguntarán, se interesarán por Él. Ya hacia los 5-6 años podrán captar los primeros conocimientos y creencias sobre Dios. Aunque, si bien no serán capaces de separar la figura de Jesús de Nazaret de la figura de Dios, poco a poco empezarán a diferenciar a Dios de sus padres. De todos modos, seguirán proyectando las imágenes y vivencias que viven con ellos. Es muy importante en esta etapa introducirles a la oración. Al ser su comportamiento muy ritualista, el tema de la oración les encanta; es el momento de que, poco a poco, la tomen como hábito; como también leer textos sobre Jesús, vidas de santos, acercamiento a la Biblia (Biblia infantil)… A partir de los 6 años, el referente vital y primordial, la familia, es ampliado con el referente colegio, profesores, compañeros… El grupo de iguales empieza a tener una gran relevancia. El niño inicia su vida social. Por tanto, es muy importante poder introducirle en experiencias comunitarias de fe. Podemos ir generando o motivando el deseo de Dios pero a través de lo que en cada edad les motiva para vivir; y en esta edad, lo que más les motiva son los amigos, la amistad, el conocimiento del mundo, el asombrarse por ello.

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En esta etapa buscarán ampliar sus modelos de identificación y junto con los padres, los educadores se presentan también como modelos a seguir. Los niños los imitarán, los buscarán porque necesitan otras miradas para vivir, estar, comportarse… Es importante introducirlos en valores como el respeto al otro, el compañerismo, saber compartir, trabajar en equipo… La capacidad de empatía, de ponerse en lugar del otro, de ir descentrándose de sí mismos, es algo que ha de empezar a desarrollarse en estas edades. Es muy importante que


Entre los 6 y 10 años el pensamiento aún es predominantemente concreto. Es por eso que no tienen capacidad de trascendencia; de ahí que sea mejor centrarse en la persona de Jesús de Nazaret como Hijo de Dios. Esta etapa es ideal para desarrollar y fortalecer unos hábitos y una educación en valores a través del juego, el diálogo, las narraciones y dramatizaciones de la vida de Jesús… Ya pueden relacionarse con Jesús como Amigo, y con Dios como Padre. Y también se puede empezar a transmitir una visión de la Iglesia como una gran familia con capacidad celebrativa; casa abierta que acoge y cuida y que se alegra por su presencia y participación. Es muy importante posibilitar la participación en celebraciones sencillas y en ratos comunitarios de oración. Si bien al inicio de esta etapa son incapaces de entender cognitivamente la trascendencia, ya hacia los 12 años, gracias a su pensamiento cada vez más abstracto, van captando intuitiva y muy elementalmente este concepto y vivencia.

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estos valores se eduquen sobre todo experiencialmente y humanamente, pero también es importante, desde el punto de vista de la evangelización, que los asocien al Evangelio.

b) Los adolescentes y los jóvenes La sociedad actual es una realidad compleja y cambiante, y estas características tienen una gran incidencia en la adolescencia y juventud a la cual dirigimos nuestro proyecto. Una vez que se abandona la infancia, se entra en una etapa en la que los cambios se suceden a una velocidad que a veces cuesta asimilar. Desde luego, somos conscientes de que no existe ‘la juventud’, sino ‘jóvenes’, diferentes entre sí. Pero, desde los estudios sociológicos, creemos que sí podemos concluir algunos rasgos con fuerte implantación cultural.

e El valor de lo concreto. Para muchos los grandes discursos no interesan. No se fían de las grandes propuestas, porque perciben que al final no sirven. Se fían de personas, de lo concreto y experimentable. No tienen excesivo interés por asociarse. Frente a la militancia constante, se sienten más cómodos en pequeñas militancias, en participar en determinados momentos, en determinadas cosas, sobre todo si tienen fuerte carga emocional. Sin embargo, la se-

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gunda fuente de asociacionismo juvenil sigue siendo, tras los deportes, la Iglesia. Por otro lado, acceden a una cantidad enorme de información a través de internet, TV, películas,... lo que les hace estar muy ‘conectados’; pero no se les han proporcionado, muchas veces, criterios para discernir y comprender esa información. Por ello, a veces su lectura de la realidad, como la de muchos adultos, no tiene gran coherencia interna. Esta paradoja se produce, por ejemplo, en el tema del diálogo. Por un lado lo aprecian muchísimo, por otro, a veces, simplemente no saben afrontarlo; sus argumentos son más afectivos que racionales: “para mí es así”.

e El valor de lo cercano. En un mundo complejo, se aprecian mucho los ambientes cercanos, sobre todo la familia y los amigos. Los jóvenes sienten que allí son apreciados por su nombre, por sus valores, se sienten queridos, sienten que controlan su ambiente y se sienten seguros, aunque haya dificultades y tensiones. Este mundo ‘cercano’ se amplía, gracias a la tecnología y al mundo de lo virtual. Las redes sociales les hacen superar las timideces propias de la adolescencia e integrar en su ‘cercanía’ a gente que puede estar muy lejos en espacio real. Por un lado, pueden sustituir a las relaciones directas o convertir todo en una inmensa serie de relaciones superficiales; por otro, les ayuda a comunicarse y a generar pequeñas comunidades que pueden ser muy efectivas.

e El valor del momento.

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A todo lo anterior se une la presión de sentir que tienen que ‘estar a la altura’. Son la generación más preparada en idiomas, en tecnologías, en deportes, pero temen, probablemente con razón, que no les va a servir de mucho. Quizá por ello, el tiempo libre sigue siendo muy apreciado, especialmente en todo lo que se refiere al cuerpo y a la noche, como un espacio propio, sin adultos. Existen incluso nuevas formas de ocupación en las que se especializan (cine, cómic, videojuegos, música, etc.). Las ofertas en este campo son infinitas y están en constante cambio, abriendo


La afectividad tiene una presencia mucho mayor que en otras generaciones, pero, a veces, sin excesivo cauce. Se habla como nunca del amor, pero mucho más como sentimiento que como compromiso. Comprometerse a largo plazo puede dar miedo o parecer algo imposible de mantener en este mundo tan cambiante. Y el gran lenguaje de expresión de este amor es el sexo.

e El valor de tomar yo las decisiones. Tienen muy claro que los valores nacen de cada persona. Tienen un gran aprecio por la libertad personal, la posibilidad de participación, la justicia y la tolerancia. Valoran mucho experimentar, buscar su propio espacio, manejarse en distintos ambientes y, a la vez, saber que tienen un espacio donde volver, un lugar donde sienten que siempre se les aprecia y donde serán acogidos.

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nuevas dimensiones al joven. Algunas de estas ofertas, como algún tipo de drogas, no son percibidas, algunas veces, como un auténtico peligro.

Por esta pluralidad de experiencias y ambientes en que se mueven, perciben a veces su vida como una vida fragmentada, en la que manejan criterios diferentes dependiendo del momento y del ambiente en el que les toca estar. Este valor de lo individual genera en ellos un rechazo amplio hacia las estructuras jerárquicas. Rechazan que alguien les dicte lo que deben hacer. Aceptan ser acompañados, pero rechazan ser dirigidos. Por ello, cuando ven a la Iglesia como fuente de una serie de normas exteriores, ajenas a su vida, la rechazan como autoritaria y con ella, no pocas veces, el cristianismo como camino de vida, ya que identifican el cristianismo y la misma fe con esa imagen de Iglesia. En este contexto del mundo juvenil, nuestra tarea es mostrarles un cristianismo que merece la pena como verdadera propuesta de vida, como camino de autorrealización personal y fuente de felicidad. “La experiencia de cómo hemos acompañado a los jóvenes en el pasado nos mueve a replantearnos qué tipo de acompañamiento necesitan los jóvenes hoy. Sin duda alguna, y más allá de las formas, es indudable que la presencia cercana y comprometida con los jóvenes es el mejor modelo de evangelización. Así nos lo confirman jóvenes que han participado en nuestras propuestas de Pastoral juvenil marista en distintos rincones del mundo”7. 7

Evangelizadores entre los jóvenes. Pastoral juvenil marista. Roma, 2011

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c) Las familias Al igual que ha sucedido en el resto de ámbitos socio-culturales, la familia ha vivido un profundo proceso de transformación al pasar de una realidad tradicional a una moderna. Estos cambios pueden percibirse en diferentes manifestaciones: la composición familiar, la dinámica de integración, la nueva actuación de la mujer y el sentido de la vida en pareja, la crisis de la pobreza, la crisis de valores y la pérdida del sentido de la fe. Cada vez con mayor frecuencia se están dando realidades familiares que influyen directamente en el desarrollo educativo y en el proceso de maduración de los jóvenes: e Ya no hay tantas familias amplias e integradas; es más común

el cerrado grupo familiar.

e El choque de generaciones y sus crecientes diferencias propi-

cian desintegración.

e

La creciente inserción laboral de la mujer, acompañada de la exigencia personal que eso supone, da un nuevo sentido a la vida de la pareja y a la presencia de la madre en la vida familiar, siendo necesario un equilibrio en la implicación de ambos progenitores que no siempre se produce con éxito. e Cada vez un mayor número de familias sufre una situación de necesidad económica

o viven realidades marcadas por el alcoholismo, la drogadicción, la infidelidad, el autoritarismo, la pobreza, la marginación,…

e Ha aumentado el número de familias desestructuradas o con un nuevo modelo de

estructura: familias monoparentales, separaciones, hijos de anteriores matrimonios, madres solteras…

e Crece el número de familias procedentes de otras culturas y religiones que se in-

corporan a nuestras comunidades educativas y que precisan una atención pastoral que parta de la acogida y la cercanía, así como del respeto a la interculturalidad y a sus propias creencias.

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Como se ha comentado antes, la familia ha sido, tradicionalmente, el núcleo de transmi-


d) Los educadores Los educadores, por el tiempo y la dedicación en el centro, son los principales responsables del proceso de maduración de los niños y jóvenes y, en este sentido, son agentes de la acción pastoral. Con su ejemplo personal, son una referencia fundamental para sus alumnos. La incorporación de un número relevante de nuevos educadores a los centros en estos últimos años, se ha realizado teniendo en cuenta tanto la valía profesional y la capacidad docente como la dimensión personal y el compromiso coherente con el ideario marista. No obstante, percibimos que necesitan y nos reclaman oportunidades para poder formarse en determinados aspectos que son imprescindibles para llevar a cabo la acción evangelizadora; en este sentido, podemos decir que, además de agentes, son también destinatarios de nuestra acción pastoral. Estos son algunos aspectos básicos que un educador marista debiera siempre potenciar:

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sión de la fe a los niños y jóvenes, pero, en la realidad actual, ha perdido mucha parte de su influencia en las tareas de evangelización. Ahora más que nunca es necesario atender esta realidad, no ya sólo para que sirvan de ayuda en el proceso evangelizador de nuestras obras educativas, sino para la evangelización en sí de estas mismas familias.

e Conocimiento del carisma marista. La incorporación de educadores que no provie-

nen del ámbito marista, con un desconocimiento de la persona y espiritualidad de Marcelino Champagnat y de los rasgos característicos de nuestra pedagogía, hace que sea necesario proporcionar a esos educadores medios que les permitan formarse y profundizar en el conocimiento y la vivencia del carisma marista.

e Crecimiento en la fe. Hemos de crear espacios adecuados donde los educadores que

lo deseen puedan profundizar su vivencia de la fe; entornos en los que se sientan bien y que les ayuden a vivir su cristianismo en comunidad de fe y desde el compromiso.

e Herramientas para una adecuada pedagogía de la fe. Todos los educadores necesi-

tan formación específica que les permita llevar a cabo la acción evangelizadora en su ámbito de actuación, en función de las edades en las que desarrollan su tarea educativa y de las actividades pastorales que realizan.

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Documento marco de la pastoral provincial

Pedimos a nuestros educadores, no sólo a los de reciente incorporación sino también a aquellos que llevan muchos años vinculados a nuestras obras educativas, que integren sus funciones educativas en el ámbito de la educación formal con la acción evangelizadora que exige nuestro proyecto educativo y pastoral. No se trata únicamente de desarrollar unas actividades didácticas, sino de vivir un compromiso con la educación cristiana y la evangelización, asumiendo el esfuerzo que eso supone. En cierto modo, “buscamos educadores que vivan plenamente la tarea educativa y que estén dispuestos a asumir ese esfuerzo como un aspecto vocacional en sus vidas”8. Para cumplir lo que se espera de los educadores de un centro marista, creamos estructuras de formación que les sirvan de apoyo y les provean de herramientas para llevar a cabo su tarea evangelizadora. Hacemos lo posible para que estas estructuras y este acompañamiento de los educadores se prolongue a lo largo de toda su trayectoria en nuestras obras educativas. El Documento marco de la formación provincial recoge las iniciativas que a nivel provincial e interprovincial se llevan a cabo. En lo referente a la identidad marista de los educadores, existe una trayectoria que establece diferentes niveles de adhesión o vinculación. La creación y el desarrollo de comunidades cristianas maristas de referencia en las obras educativas será una oportunidad para que los educadores que lo deseen puedan participar de manera más consciente y activa en el proyecto evangelizador del centro.

e) Los “alejados” Por alejados entendemos aquellos bautizados no practicantes o practicantes ocasionales, es decir, aquellos cristianos cuya relación con la comunidad eclesial es muy débil o casi nula. Al hablar de alejados hoy, principalmente se piensa en los jóvenes y en familias jóvenes. Y se lleg0a incluso a cuestionar si son ellos los “alejados” o más bien nosotros “nos hemos alejado de ellos”.

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El planteamiento se realiza desde el ambiente de “secularización” en el cual la sociedad es, cada vez más autónoma de la Iglesia y de cualquier planteamiento religioso exigente. El cristianismo, y sobre todo la Iglesia, parecen no suscitar interés y no entrar dentro de los intereses existenciales de los denominados alejados. Para esta pastoral de alejados, como para casi todas, no hay programas infalibles. En cualquier caso, más que un proyecto pasto8

Cfr. Discurso del Hno. Emili en la Clausura del XXI Capítulo General 10/10/09)


e El primer principio sería el de acercarnos, salir al encuentro, de los ambientes y

situaciones reales de los alejados. Algunos llaman a este inicio como “pastoral de la zapatilla o de la plaza pública”. En términos técnicos hablaríamos de sana pastoral de inserción o de encarnación.

e El segundo principio subrayaría el necesario acompañamiento, sembrando sin des-

canso, pero sin prisas por recoger frutos. Es el momento del primer anuncio, de presentar, desde la vida, lo esencial: Jesucristo y la Buena Nueva. Es decir, traducir la fe en “sentido salvador”, como posibilidad de contribuir a la felicidad personal y como experiencia que debe ser acogida desde la libertad.

e El tercer principio, consecuencia necesaria del primer anuncio, sería el de favorecer

un adecuado catecumenado, con la participación e implicación de toda la comunidad cristiana. Es el momento de la acogida y progresiva inserción comunitaria, al ritmo de la respuesta personal.

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ral ensamblado y sin fisuras, podemos apuntar algunas pistas para dicha pastoral.

e El cuarto principio, que debe acompañar toda la pastoral de alejados, desde el inicio,

es el de ser nosotros, los no alejados, testigos vivos que pudieran mostrar con su palabra, pero sobre todo con su vida y su testimonio personal, “experiencia viva de lo que hemos visto, oído y gustado”, como repetía el apóstol Juan.

e Finalmente, y más allá de los resultados de una adecuada y planificada pastoral, nos

queda una consoladora verdad: aunque los alejados se distancien de Dios, Dios nunca se aleja ni distancia de ellos. Dios sigue apostando por ellos. Nos queda secundar con creatividad esta iniciativa divina9.

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Raúl Berzosa Martínez, Evangelizar en una nueva cultura, San Pablo, Madrid 1998

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El objetivo preferente de nuestra misión es la evangelización. Somos herederos de un proyecto educativo iniciado por san Marcelino Champagnat, cuyo fin es “dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar”. En estos términos se expresa uno de los elementos de la “Misión” que forma parte de nuestra identidad corporativa y que hemos desarrollado en el Proyecto educativo institucional10.

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5. Objetivos generales

El Proyecto educativo de centro es el principal instrumento para la evangelización en la escuela católica. Concreta los principios y fines educativos que forman las señas de identidad del centro; formula los objetivos, las dimensiones que se propone desarrollar en la persona, y especifica el modelo organizativo del centro, así como el modo de participación de la comunidad educativa. Este Proyecto educativo engloba en sí el ámbito de lo curricular y el Proyecto pastoral del centro, que tiene como principales objetivos: - Promover el itinerario cristiano dentro del Proyecto educativo global. - Explicitar el proceso de la iniciación cristiana a lo largo del proceso educativo. Por tanto, lo más característico del Proyecto pastoral es la dirección que imprime a todo el proceso educativo, las líneas fuerza que impulsan y orientan dicho proceso, haciéndolo avanzar como acción evangelizadora, garantizando la coherencia de la acción educativa con el Carácter propio del centro. Según los diferentes ámbitos (educación en la fe, pastoral juvenil, pastoral vocacional, pastoral familiar, pastoral social…) y los diferentes destinatarios a los que debe atender la evangelización en la escuela, diseñamos planes específicos que irán incluidos en el Proyecto pastoral del centro. 10 Proyecto educativo institucional, 1.1 – Alcalá de Henares, 2011.

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En un sentido amplio podemos concretar algunos objetivos generales para nuestra acción pastoral: a) Contribuir a la educación integral de los niños y jóvenes de nuestras obras educativas potenciando una educación en valores y proponiendo la dimensión trascendente como elemento fundamental de esa educación integral. b) Desarrollar la misión evangelizadora institucional, haciendo de ésta una prioridad en todas nuestras obras. c) Fomentar el desarrollo de la competencia espiritual en los niños y jóvenes, entendida como capacidad para hacerse preguntas sobre el sentido del ser humano y del mundo, abriéndoles la posibilidad de encontrar respuestas desde el Misterio y desde la propuesta cristiana. d) Favorecer la iniciación cristiana de los niños, jóvenes y adultos destinatarios de nuestra misión comenzando con ellos un camino que arranca en su situación personal de fe o de increencia, de indiferencia o agnosticismo y culmina en la adhesión a la persona de Jesucristo y a su mensaje. e) Posibilitar en los niños y jóvenes que nos han sido encomendados el desarrollo de un proceso bien sistematizado (Proyecto de pastoral juvenil) de crecimiento en la fe que va desde la iniciación cristiana a la incorporación como adultos a una comunidad cristiana. f) Ayudar a los jóvenes a profundizar en el descubrimiento de su vocación personal y acompañarles en la toma de decisiones para dar una respuesta en consonancia con el Evangelio. g) Desarrollar la identidad cristiana de los educadores de nuestras obras y posibilitar su integración e implicación en la misión conjunta al servicio de un proyecto educativo evangelizador. h) Contribuir a la creación y desarrollo de la “comunidad cristiana” en el ámbito de la escuela y en relación con la comunidad eclesial, como referencia y elemento fundamental para asentar los procesos de iniciación y de crecimiento en la fe para todos los miembros de la comunidad educativa.

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i) Crear un espacio de acogida y diálogo en el que las personas que forman parte de la comunidad educativa y que, por uno u otro motivo, han vivido alejadas de la fe, en-


j) Desarrollar la conciencia solidaria y el compromiso social de los destinatarios de nuestra acción pastoral como expresiones concretas de una fe comprometida en la construcción del Reino. k) Ofrecer a los destinatarios de nuestra pastoral la posibilidad de vivir el Evangelio y de seguir a Jesús a partir del carisma marista, tomando a María y Marcelino Champagnat como referencias concretas de esa forma de seguimiento.

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cuentren motivos para adherirse al mensaje del Evangelio y a la forma de vida que esta opción implica.

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Cuando hablamos de la pastoral colegial, estamos refiriéndonos a un proceso complejo que abarca diversos ámbitos de actuación y que exige un plan específico para cada uno de ellos, ya que van dirigidos a personas diferentes, requieren distintos niveles de profundización o responden a intereses diferentes dentro del marco global de la pastoral colegial. Es importante, sin embargo, que todos estos planes respondan a una unidad de criterios y a unos objetivos comunes.

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6. Ámbitos de actuación y planes pastorales

Entendemos por plan el conjunto de objetivos, líneas de acción, estrategias (acciones, responsables, temporalización, seguimiento…) e indicadores que nos permiten desplegar de manera coordinada una línea estratégica y medir el nivel de consecución de los objetivos que nos hemos propuesto. Por otro lado, los educadores de un centro educativo marista hemos de tener referencias comunes sobre la idea de Dios, el modelo de Iglesia, el modelo de cristiano que queremos proyectar, etc. Si no fuera así podríamos crear imágenes contradictorias que no facilitarían el proceso.

A. Las referencias básicas comunes que proponemos: e La idea de Dios: el Dios de Jesús. El Dios de Jesús es un Dios-Padre, el “Abba”. Es el Dios del encuentro, la liberación y el amor. Jesús siente profundamente a Dios como un Padre de infinita bondad y amor para con todos los hombres, especialmente para con los pobres, los que no cuentan para el mundo, los perdidos. Ya no se trata del Dios de la ley que hace distinción entre buenos y malos: es el Dios siempre bueno y misericordioso, que sabe amar y perdonar, que corre

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detrás de la oveja descarriada, que espera ansioso la venida del hijo que se alejó y lo acoge en el calor del hogar familiar. El Dios que es Padre-Madre, lleno de ternura para con sus hijos; el Dios cercano a nuestras vidas, que acompaña nuestro caminar y que es siempre fiel.

e La imagen de Jesucristo: Hijo de Dios y hombre comprometido en el anuncio del

Reino.

Toda la vida de Jesús se apoya en su experiencia de Dios. Él se siente tan amado de Dios, que ama como Dios ama, indistintamente a todos, hasta a los enemigos. El se siente de tal manera querido por Dios, que acepta y perdona a todos. Jesús encarna el amor y el perdón del Padre, siendo Él mismo bueno y misericordioso para con todos, particularmente para con los desechados por el sistema religioso de su tiempo y los desacreditados socialmente. Su fidelidad a Dios es lo que le lleva a dar la vida. Predica a los hombres la esperanza a partir de su propia experiencia de Dios como Padre; un Padre que abre un futuro de esperanza a la humanidad; un Padre que se opone a todo lo que es injusto y doloroso para el hombre; un Padre que quiere liberar a la historia del dolor humano. Su experiencia de la paternidad divina es una vivencia de Dios como potencia que libera y ama al hombre.

e La imagen de María: mujer peregrina de la fe. Nos identificamos con una imagen de María como peregrina de la fe; que vive la experiencia de sentirse amada y llamada por Dios para una misión y dice con valentía su Sí; mujer que vivió experiencias de luz y de sombra, de alegría y dolor, como cualquiera de nosotros. Su canto del Magníficat nos impulsa a presentar el Evangelio como mensaje de liberación para los pobres y pequeños. En María encontramos el modelo de escucha atenta, de respuesta generosa al plan de Dios, de servicio, de discípula en el seguimiento de Jesús hasta el momento cumbre de la Cruz. María es la mujer sencilla y humilde, la “pobre de Yahvé” que pone toda su confianza en Dios, a la vez que la mujer llena de gracia y Madre de Dios que desde el cielo vela por nosotros, sus hijos. Ella es también el centro de la comunidad orante el día de Pentecostés y la Madre de la Iglesia. La imagen de la Buena Madre, tan querida por San Marcelino Champagnat, nos invita al abandono confiado en sus brazos. Como maristas, asumimos la tarea de ser el “rostro mariano

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e El modelo de Iglesia: comunidad de creyentes y comunidad misionera. Queremos contribuir a la construcción de una Iglesia que es “Pueblo de Dios”; una Iglesia-comunión cuya referencia básica está en las primeras comunidades cristianas en las que se vivía la fraternidad, la unidad de corazones, la comunión de bienes, el servicio a los más necesitados de la comunidad, la oración y la celebración festiva de la eucaristía. Una Iglesia misionera, que anuncia la Buena noticia de la salvación de Dios a los hombres, que se siente comprometida con el tiempo presente, y que está al lado de los pobres, de los hombres y mujeres que sufren y en la que el más importante es quien hace del servicio a los demás su principal tarea y empeño.

e El cristiano adulto: una fe madura y comprometida.

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de la Iglesia” porque “sentimos que esta idea está en profunda conexión con nuestros orígenes y porque creemos que sintetiza bien nuestra misión en la Iglesia”11.

El resultado del proceso pastoral que presentamos es el cristiano adulto. La madurez de la fe se obtiene cuando encierra los siguientes rasgos: E Es una fe personal, de ahí la importancia de procesos de personalización.

E Es una fe razonada. El creyente es capaz de dar razón de su fe; el diálogo fe-cultura

que debe atravesar todo el currículo contribuirá a ello de forma decisiva.

E Es una fe comprometida. El seguidor de Jesús está comprometido, como Él, en la

transformación de la realidad social en la que vive para hacerla más acorde con el Evangelio.

E Es una fe vivida en comunidad, compartida y celebrada. E Con los rasgos del carisma marista.

Una referencia importante para los alumnos maristas en su proceso de maduración en la fe puede ser la persona de san Marcelino Champagnat. Resaltamos de su figura la fe firme, la confianza en Dios, el amor al trabajo, su carácter emprendedor, su audacia para poner en marcha un proyecto que consideró venía de Dios, el amor y la confianza filial en María, la sencillez y el espíritu de familia, el cariño a los hermanos y el valor de la fraternidad, su capacidad de sacrificio en favor del bien común y del proyecto que había emprendido, la sensibilidad para atender a los niños y jóvenes pobres… 11

H. Emili Turú, Superior General: “Nos dio el nombre de María”, Roma, 2 de enero de 2012.

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Fieles a este carisma, educamos a los niños y jóvenes en estos valores y presentamos a san Marcelino Champagnat como verdadero modelo de fe. Nuestra misión como educadores maristas nace de aquí, de la audacia de un hombre que se siente amado por Dios y que está convencido de que sólo “si Él construye la casa…”, es posible llevar a cabo aquel proyecto.

B. Planes que integran el Proyecto pastoral Estos son los ámbitos de actuación y planes pastorales que forman parte de nuestro Proyecto educativo institucional y que deben formar parte del Proyecto pastoral de centro.

6.1 Plan de educación en la fe Entendemos por educación en la fe un largo proceso que se inicia en los primeros años de la niñez y culmina, siempre que ese proceso se haya desarrollado en su plenitud, cuando el joven se incorpora a una comunidad eclesial. La primera dificultad que nos encontramos es el ambiente generalizado de indiferencia u hostilidad hacia lo religioso que hay en nuestra sociedad actual y el escaso nivel de colaboración de las familias, exceptuado un grupo reducido de padres que acompañan a sus hijos a lo largo de todo el proceso de crecimiento y maduración de su fe. El objetivo último del proceso de educación en la fe es conseguir que la persona a la que estamos educando adquiera una fe personal y autónoma, sea capaz de razonarla, la viva en una comunidad cristiana y eclesial de referencia y vaya unida a un compromiso de vida. Al hablar de proceso de transmisión de la fe, en el caso de nuestras obras educativas, nos referimos al conjunto de acciones que contribuyen, desde los primeros años de la infancia, a entrar en contacto con el hecho religioso, despertar el interés del niño, participar en diversas formas de vivencia y expresión de la fe y adquirir los conceptos básicos que permitan ir estructurando en su mente de forma ordenada una idea adecuada y positiva de Dios y de la Iglesia como comunidad de creyentes.

a) Objetivos del plan: E Promover en nuestros alumnos el desarrollo de la competencia espiritual.

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E Avanzar pistas de acción que orienten la formación e implicación de los agentes


E Sistematizar el proceso de educación en la fe en el centro educativo.

E Identificar los ámbitos y actividades de crecimiento en la fe que se ofertan en las

obras educativas más allá de los procesos específicos de pastoral juvenil, pastoral vocacional, pastoral social y pastoral familiar.

E Situar en el marco global del Proyecto educativo de centro el proceso de educación

en la fe como propuesta específica de un centro con identidad cristiana definida y que se ofrece a todas las familias y alumnos que han elegido voluntariamente este tipo de educación.

E Ayudar a estructurar las acciones y actividades relacionadas con el proceso de edu-

cación en la fe que se dan en nuestras obras educativas.

E Contribuir al desarrollo de la acción evangelizadora en los centros desde actividades

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-todos los educadores del centro, aunque cada uno desde su propia realidad- en el proceso de educación en la fe de los alumnos.

de anuncio explícito de la fe que ofrecemos a todo el alumnado, tanto en aquellas que tienen carácter de voluntariedad como las que buscan llegar a todos los miembros de la comunidad educativa.

b) Estructura. La realidad diferente de las obras educativas de la Provincia hace difícil establecer una estructura común para un Plan de educación en la fe. No obstante, este Plan estará estructurado por destinatarios: Infantil, Primaria, Secundaria, Bachillerato, padres de familia, educadores, animadores y voluntarios… y concretará para cada uno de los grupos de destinatarios los objetivos, acciones y actividades, temporalización, responsables, evaluación…

c) Criterios comunes para su desarrollo. Algunos aspectos concretos que hemos de tener en cuenta para favorecer un crecimiento armónico de la fe de los niños y adolescentes en nuestras obras educativas son los siguientes: - El respeto, la acogida y la tolerancia. Todo proceso de educación en la fe ha de estar precedido y acompañado por una actitud de respeto y de acogida a la persona,

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independientemente de sus creencias y convicciones religiosas. - Una fe razonada. La fe no es un elemento desencarnado, independiente de toda expresión cultural. La fe se expresa siempre a través de unas categorías culturales, tanto intelectuales como lingüísticas y es, al mismo tiempo, un catalizador que transforma esa cultura que le sirve de vehículo de expresión. Es importante que, a través de las diferentes áreas que componen el currículo procuremos ofrecer a los alumnos claves de interpretación para ese diálogo necesario entre fe y cultura. - La importancia de la iconografía. Un elemento que conviene cuidar en todos nuestros centros es la iconografía religiosa. La cruz es el símbolo cristiano por excelencia. La figura de María es importante en nuestra identidad marista. Ambas imágenes deberían estar presentes en todas nuestras aulas. Las imágenes de Jesucristo y de María que tengamos repartidas por el centro deben ser acordes con la idea que queremos transmitir. Ponemos de manifiesto la identidad marista de nuestros centros con la presencia de la imagen de Marcelino Champagnat. - Crecer en el cultivo de la interioridad y aprender a orar. Desde los primeros años enseñamos a los niños a valorar el silencio, la reflexión y el cultivo de la interioridad. Les enseñamos a relacionarse con el Dios de Jesús, les iniciamos en el lenguaje de la oración por medio de símbolos, expresiones sencillas y cercanas a su realidad y a su vida. A los alumnos mayores les ofrecemos la posibilidad de vivir experiencias de silencio que les permitan el encuentro con ellos mismos y les preparen progresivamente para otras formas de oración más personalizadas, como la adoración y la contemplación.

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- La oración de la mañana - motivación del día. Es un momento ya tradicional en todas nuestras aulas. En función de la edad y de la trayectoria de nuestros alumnos buscamos los materiales y las fórmulas más adecuadas para realizar este momento del día, pero aseguramos que se haga todos los días en un ambiente de respeto y participación. Es preciso contar con la motivación positiva de los profesores para realizar ese momento con seriedad. Será necesario ofrecer al profesorado formación y recursos para que puedan liderar ese momento del día e implicarse debidamente. Dar participación a los alumnos y buscar fórmulas creativas que puedan evitar la rutina ayudan a suscitar su interés por ese momento.


- Celebraciones, tiempos litúrgicos y festividades religiosas. Coincidiendo con algunos tiempos litúrgicos más significativos como el Adviento, la Cuaresma o la Pascua, ofrecemos a los alumnos la posibilidad de participar en celebraciones grupales en cuya preparación es bueno que se impliquen. Es importante que estas celebraciones estén bien preparadas y se realicen con el adecuado clima de respeto y participación. Hay momentos puntuales del calendario colegial, como el inicio de curso, Navidad, la fiesta de san Marcelino Champagnat, la clausura del mes de María… que son propicios para una celebración general con toda la comunidad educativa, como expresión de la identidad cristiana del centro. Abrimos estas celebraciones a la participación de las familias.

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- Sacramentos de iniciación cristiana. Promovemos en nuestras obras una pastoral de conjunto, integrada y con sentido de Iglesia. Adaptamos nuestra acción pastoral a las directrices de la Iglesia local, organizando en el propio centro la preparación de nuestros alumnos para los sacramentos de iniciación cristiana o colaborando como catequistas con la parroquia en el desarrollo de dicha preparación. Impartimos sesiones específicas de formación para los padres de los alumnos que van a recibir los sacramentos de iniciación. El sacramento de la Confirmación tiene cabida dentro del proceso de crecimiento en la fe en los grupos MARCHA. Aprovechamos la oportunidad que nos brinda la preparación a este sacramento para conseguir que los adolescentes que se habían alejado de los procesos de crecimiento en la fe vuelvan a incorporarse. Cuidamos el momento posterior a la recepción del sacramento para ofrecer a los alumnos propuestas atractivas de continuidad en su proceso de crecimiento en la fe y les ayudamos a incorporarse a una comunidad cristiana.

- Mes de María. En la tradición marista es un mes importante para desarrollar en los alumnos el amor a María. Buscamos el momento adecuado -el mejor podría ser el inicio de la jornada- para que los alumnos participen de un tiempo de oración dedicado a María. La clausura del mes de mayo es una oportunidad celebrativa que hemos mantenido siempre como tradición y como expresión de lo que como comunidad marista hemos celebrado a lo largo del mes. - San Marcelino Champagnat. Deseamos que la figura de san Marcelino Champagnat sea conocida y querida por nuestros alumnos. Para ello, a lo largo del curso, introducimos alguna unidad didáctica que permita a los alumnos conocer mejor su vida. La

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Semana Champagnat, en el contexto de la celebración de su fiesta, el día 6 de junio, es un momento oportuno para ofrecer una catequesis más cuidada sobre su figura y preparar alguna celebración colegial en su honor.

6.2 Proyecto de pastoral juvenil A lo largo de los años, la misión marista ha buscado y encontrado caminos diversos para hacerse presente en la vida de los niños y jóvenes. La intuición fundacional de san Marcelino Champagnat de “dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar” desde la educación, ha pedido un esfuerzo y una creatividad constantes para atender las llamadas de los niños y jóvenes de cada generación. Los grupos juveniles de crecimiento cristiano y tiempo libre son expresión de este deseo. Nuestro Proyecto provincial de pastoral juvenil pretende ser una propuesta seria, realista y actualizada para los grupos de crecimiento en la fe de nuestra Provincia. Parte de un análisis de la realidad social y del mundo de los jóvenes, análisis que exigirá una actualización periódica para que nuestra propuesta tenga posibilidades de conectar con la realidad de los adolescentes y jóvenes a los que educamos. Un punto de partida es también el marco teórico de contenidos propuesto en los Cuadernillos 2 y 3 de la Conferencia marista de las provincias con obras en España (CME) y que atiende a las cuatro dimensiones en las que queremos educar: Yo conmigo mismo, Yo con los demás, Yo con el mundo, Yo con Dios. Un marco fundamental de referencia a partir de este momento es también el documento “Evangelizadores entre los jóvenes”, que describe las grandes líneas por las que debe discurrir la Pastoral juvenil marista en todas las unidades administrativas del Instituto.

a) Objetivos del proyecto: E Establecer un marco de referencia común para el desarrollo de la Pastoral juvenil en

nuestras obras educativas.

E Marcar pautas para que los animadores puedan desarrollar la propuesta pastoral y

acompañar a los niños y jóvenes en las diferentes etapas del proceso.

E Resaltar los elementos clave del proceso de crecimiento en la fe a través de las cua-

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tro dimensiones en las que pretendemos incidir: Yo con Dios, Yo conmigo mismo, Yo con los demás y Yo con el mundo.


Existe ya un Proyecto de pastoral juvenil suficientemente contrastado y que viene funcionando desde hace mucho tiempo, coordinado por el Equipo provincial de pastoral juvenil y vocacional. Remitimos a los documentos que lo sustentan12. e Opciones pastorales:

E Se propone un proceso con dos etapas: la etapa de evangelización durante la

cual el niño y el joven se introducen en la propuesta cristiana como Buena Noticia y el catecumenado, como etapa de profundización. - Nuestra pastoral se centra en la experiencia del Dios de Jesucristo. - Nuestra pastoral se propone desde una comunidad cristiana. - Optamos por el grupo como espacio de crecimiento y por el acompañamiento personal. - Optamos por el tiempo libre como espacio en el que se desarrolla el proceso de crecimiento en la fe.

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b) Estructura.

e Objetivos generales del proceso:

E Proponer a los jóvenes el cristianismo como camino de plenitud personal y acom-

pañarles hasta su madurez.

E Desarrollar las cuatro capacidades que hemos identificado como fundamenta-

les:

- Reconocerse hijo de Dios: acompañar al joven en su experiencia de Dios y en su camino de crecimiento cristiano. - Ser libre: presentar al joven experiencias que le permitan madurar en autonomía, capacidad crítica y libertad personal. - Ser fraterno: acompañar al joven en la experiencia de vivir la relación fraterna con los demás como fuente de plenitud y de vida. - Ser solidario: ayudar al joven a encontrar su lugar en esa realidad e invitarle a colaborar en su transformación para construir un mundo solidario. e Descripción de las etapas: 12 Proyecto provincial de pastoral juvenil, septiembre de 2009

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E Acogida (10-12): Disfruto estando en el grupo a la vez que descubro y valoro la

figura de Jesús como amigo.

E Conocimiento (12-14): Soy parte de un grupo de iguales en el que voy buscando

mi sitio y en el que Jesús tiene el suyo en el centro de nuestro grupo.

E Crecimiento (14-16): Profundizo en la experiencia del grupo y descubro los valo-

res que propone Jesús.

E Propuesta (16-18): La propuesta de Jesús y el encuentro con Él confronta las

cosas que estoy viviendo y me interroga.

E Opción (18-20): ¿Quiero seguir el proyecto de Jesús? ¿Quiero seguir en un grupo

de catecumenado?

E Catecumenado (20-25): Optar por Jesús, dentro de la Iglesia, buscando la volun-

tad de Dios para mi vida.

e Objetivos y contenidos para cada etapa, descritos en torno a las cuatro capacidades

anteriormente enumeradas: Reconocerse hijo de Dios, ser libre, vivir la fraternidad y ser solidario. E Elementos dinamizadores: convocatoria de inicio, reunión de grupo, oración de

grupo, celebraciones, convivencias locales, salidas y excursiones, convivencia pascual, seguimiento y acompañamiento personal, símbolos de paso de etapa.

E Indicadores: Se recogen, para cada etapa, en el documento provincial anterior-

mente citado y se describen algunos indicadores de ámbito provincial en el Plan estratégico para la misión que periódicamente deberá ser actualizado. Los indicadores específicos de la pastoral juvenil han de tener en cuenta el número de personas al que se extiende nuestra acción pastoral y la profundidad y calidad de los procesos, que tendrán que ver, necesariamente, con el índice de permanencia de los destinatarios hasta la etapa del catecumenado y el nivel de compromiso de las personas que han realizado dicho proceso.

E Actividades provinciales comunes a todos los grupos: Las actividades están des-

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critas, para cada etapa del proceso, en el Cuaderno de actividades provinciales. Básicamente se refieren a las reuniones semanales, convivencias, celebraciones de la pascua, campamentos y campos de trabajo, etc.


Se trata de las opciones de fondo de nuestra pastoral, las opciones metodológicas y la estructura organizativa, descritos ya en otras partes de este documento. El Equipo provincial de pastoral juvenil y vocacional es el responsable de establecer los criterios para el funcionamiento y coordinación de los grupos MARCHA así como de la organización y coordinación de las actividades conjuntas que se realicen a nivel provincial. El equipo de coordinación local (ECLO) es responsable de trabajar en coordinación y unidad de criterios con el equipo provincial.

6.3 Plan de pastoral vocacional La pastoral vocacional no es una tarea paralela a los procesos educativos y de crecimiento cristiano, sino que es algo que forma parte esencial de ellos a modo de eje transversal. La respuesta que se va dando en cada momento a lo que Dios quiere de cada uno sólo será posible con la adecuada interacción de los múltiples elementos que intervienen en los procesos de maduración humana y cristiana13.

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c) Criterios comunes para su desarrollo.

El documento Sueño y tarea en nuestra pastoral vocacional establece una serie de convicciones, actitudes a la hora de enfocar la pastoral vocacional, compromisos concretos que han de asumir los agentes y tareas prioritarias. Es el documento de referencia que orienta todo nuestro quehacer en la pastoral vocacional. “Hermanos y laicos compartimos la responsabilidad de buscar nuevas vocaciones maristas. El grito de Marcelino Champagnat, “¡Necesitamos hermanos!” nos sigue interpelando hoy. Que cada uno de nosotros, hermanos y laicos maristas, se atreva a invitar a los jóvenes a unirse a ser hermanos maristas o laicos maristas”14.

a) Objetivos del plan: E Acompañar a los adolescentes y jóvenes en el proceso de descubrir y asumir su iden-

tidad bautismal y su vocación dentro de la Iglesia15.

E Acompañar a los jóvenes para que descubran dónde Dios les quiere y les sueña. 13 Sueño y tarea en nuestra pastoral vocacional. Provincia marista Ibérica. Noviembre, 2005 14 Carta del XXI Capítulo General a los hermanos, laicas, laicos y jóvenes maristas. Apartado b 5. Roma, octubre 2009. 15 Guía de formación, nº 82

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E Hacer posible en los jóvenes que tenemos encomendados la opción por Jesús y su

Reino, incorporándose de manera responsable y activa a la comunidad cristiana y ayudándoles a descubrir el sentido de su vida.

E Establecer y visibilizar en nuestras obras educativas una opción seria para el desarro-

llo de los tres niveles de actuación: cultura vocacional, camino y personalización.

E Consolidar la visión común sobre la pastoral vocacional en la Provincia.

E Ofrecer formación a los agentes educativos que tienen la tarea de acompañar jóve-

nes.

E Revitalizar la pastoral vocacional mediante una labor conjunta de hermanos y lai-

cos16.

E Contribuir a suscitar vocaciones maristas, tanto de hermanos como de laicos.

b) Estructura. El Proyecto está estructurado en tres niveles: e Cultura Vocacional: con acciones destinadas a todos los alumnos, dentro del horario

escolar y que son propias del Plan pastoral de centro, del Equipo de orientación y del proceso de tutoría. E Acciones pastorales: semana Champagnat, oraciones, celebraciones, mes de Ma-

ría.

E Convivencias tutoriales: desde 1º de la ESO, con frecuencia anual. E Tutorías grupales: desde 1º de la ESO, con frecuencia trimestral.

E Jornadas de orientación vocacional: desde 1º de la ESO, con frecuencia anual.

e En camino: con acciones voluntarias, que se realizan fuera del horario escolar, desti-

nadas a alumnos de ESO, Bachillerato, Ciclos Formativos…

E Formación en contenidos vocacionales en grupos MARCHA: desde 1º de la ESO,

con frecuencia trimestral.

E Encuentro de crecimiento: alumnos de la ESO, con frecuencia anual. E Convivencias vocacionales: desde los 16 años, con frecuencia anual.

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16 Documentos del XXI Capítulo General. Horizontes de futuro. Hermanos y laicos en nuevo espíritu de comunión. Propuestas de acción, nº 7. Roma, octubre 2009.


E Experiencias de identidad cristiana: desde los 12 años, con frecuencia anual.

E Getsemaní (escuela de oración): desde los 17 años, con frecuencia semanal o

quincenal.

E Seguimiento personal.

E Actividades vocacionales interprovinciales:

- Pascua vocacional: desde los 18 años, con frecuencia anual. - Encuentro vocacional: desde los 18 años, con frecuencia anual.

e Personalización:

E Catecumenado en grupos MARCHA, a partir de los 20 años. E Acompañamiento:

- Encuentro personal: a partir de 18 años, con frecuencia mensual o cada 3 semanas. - Emaús (itinerario vocacional en grupo): desde los 18 años, con frecuencia mensual.

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E Días de oración: desde los 16 años, con frecuencia anual.

E Retiro de personalización: desde los 17 años, con oferta anual.

E Retiro de discernimiento: a partir de 20 años, con oferta anual.

E Experiencias de ruptura: desde los 18 años. Se ofrece una vez en el proceso.

E Experiencia prolongada en comunidad religiosa de acogida, a partir de 18 años.

c) Criterios comunes para su desarrollo. Podemos decir que, en su conjunto, el Plan vocacional debe ser entendido como una dimensión de toda acción pastoral; debe alentar y explicitar la dimensión vocacional en todos sus ámbitos (pastoral general, social, juvenil…), lo que requiere la colaboración activa de toda la comunidad educativa y debe orientarse a todas las vocaciones con las que Dios enriquece a su Pueblo. Los criterios de organización de la Pastoral vocacional los marca el Equipo provincial de pastoral juvenil y vocacional y los concreta, a nivel local, el Equipo local de pastoral vocacional. Existe un documento de referencia para el desarrollo de la pastoral vocacional

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Documento marco de la pastoral provincial

en la Provincia que será periódicamente actualizado por el Equipo de pastoral juvenil y vocacional17. Dentro de la estructura provincial se contempla que todos los centros tengan un Equipo local de pastoral vocacional cuyos miembros dispondrán de un número variable de horas de dedicación semanal, en función de las dimensiones y necesidades del centro, que serán financiadas desde la Administración provincial. Estas horas de dedicación deberán destinarse mayoritariamente al acompañamiento personal de alumnos y a la organización de actividades conjuntas descritas en el Plan de pastoral vocacional. El Equipo local de pastoral vocacional buscará y facilitará la implicación de la comunidad local de hermanos en las actividades del Plan de pastoral vocacional, invitándoles a abrir sus puertas y a participar en actividades como convivencias vocacionales, semana vocacional,… en las que podrán aportar su testimonio personal y su experiencia vocacional de hermanos maristas y como comunidad que quiere ser en el mundo de hoy testimonio de fraternidad.

6.4 Plan de pastoral social La solidaridad, el compromiso social, la educación para el desarrollo y la cooperación internacional, son expresiones hermanas en el ideario educativo de la presencia marista. Asimismo, manejamos otros términos afines en relación a los actores principales de su puesta en escena y en comunicación con otras dimensiones educativas: voluntarios, responsables de solidaridad, equipo de animación local de la solidaridad, etc. En el fondo, todas ellas son expresiones que articulan la solidaridad como eje transversal e irrenunciable a toda comunidad educativa marista de la Provincia Ibérica. Nuestra pastoral social no surge de un simple humanitarismo, es consecuencia de una convicción: Dios ama a los hombres y quiere su felicidad; los gritos del mundo, especialmente los de los pobres, tocan el corazón de Dios y también el nuestro. La hondura de la compasión de Dios nos reta a ser hombres y mujeres con un corazón sin fronteras ya que “Dios, en su infinito amor, continúa apasionado por el hombre y por el mundo de hoy, con sus dramas y esperanzas”18.

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17 Pastoral vocacional. Plan de acción, Provincia marista Ibérica, enero de 2008. 18 Agua de la roca, 127. Roma, junio de 2007.


“La respuesta compasiva que damos a las necesidades del mundo brota de nuestra espiritualidad. La espiritualidad nos impulsa hacia la misión y en la vivencia de esa misión se alimenta y se reaviva. Ella da significado a nuestras experiencias humanas y nos permite leer la vida con los ojos y el corazón de Dios, y entenderla como proyecto de Dios”20.

a) Objetivos generales de la Pastoral social: E Contribuir a la educación integral desarrollando todas las dimensiones de la perso-

na.

E Formar jóvenes que, desde la capacidad de reflexionar y elegir libremente, crezcan

en solidaridad, en fraternidad y en deseos de comprometerse por un mundo mejor, más justo y más humano, dando así testimonio en el entorno social en que les toca vivir.

Documento marco de la pastoral provincial

Cuando Marcelino Champagnat piensa en una institución educativa al servicio de los niños y los jóvenes, reserva una preferencia especial para los más desfavorecidos de la sociedad de su época, constituyendo esta preferencia uno de los elementos del carisma y una de las “señas de identidad esenciales de nuestra misión marista”19.

E Educar en la solidaridad promoviendo la justicia y el trabajo por los más desfavore-

cidos, no olvidando las necesidades de los que están más próximos a nosotros.

E Fomentar en la comunidad educativa actitudes solidarias a través de acciones de

participación y sensibilización frente a la desigualdad social.

E Responder y atender a las nuevas pobrezas que afectan a nuestros entornos (inmi-

grantes, parados de larga duración...)

E Facilitar líneas de formación del voluntariado y otros agentes de la pastoral social.

b) Estructura del Plan de pastoral social del centro: Este Plan debe contemplar: E Breves referencias institucionales, siguiendo las líneas establecidas en el Documento

marco de la pastoral provincial y el Plan provincial de pastoral social.

E Análisis del contexto del centro: especificidades, dificultades, oportunidades, retos

que se nos plantean…

19 Misión educativa marista, 55. Roma, agosto de 1998. 20 Agua de la roca, 129, Roma, junio de 2007.

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Documento marco de la pastoral provincial

E Líneas de actuación: ámbitos que consideramos deben ser atendidos. Dentro de

cada línea de actuación debemos incluir:

- Los objetivos que pretendemos alcanzar. - Las actividades que pensamos realizar y su temporalización. - Aspectos organizativos relacionados con las actividades, los recursos humanos y materiales necesarios para llevarlas a cabo así como las personas responsables. - Los criterios e instrumentos de evaluación.

c) Criterios para elaborar el Plan local de pastoral social: E El Plan de pastoral social de centro es un documento que se sitúa dentro del Proyec-

to pastoral de centro y contribuye a desarrollar la acción evangelizadora, de manera particular, en el ámbito del compromiso social.

E Es un documento que recoge una declaración de principios y una parte organizativa.

Con él hacemos visible nuestro compromiso con la acción social intrínsecamente marista y nuestra opción de servicio a la sociedad y a la comunidad educativa desde la planificación de la pastoral social.

E En el plan analizamos el contexto en el que se inserta nuestro centro, realizamos una

descripción de los criterios y opciones de la pastoral social y describimos los desafíos que nos plantea, las líneas de acción, los ámbitos de actuación y las estructuras y personas que lo animan.

E Es importante que el Plan de pastoral social de centro:

- Tenga perspectiva de futuro y sea un documento vivo y siempre actualizado. - Incorpore como referencias importantes los elementos básicos del carisma marista. - Sea dinámico y flexible, acorde con los tiempos en los que vivimos. - Sea participado y pueda ser asumido por los miembros de la comunidad educativa. - Incorpore indicadores que permitan hacerlo evaluable.

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El Plan local de pastoral social tiene como misión última extender la cultura de la solidaridad entre la comunidad educativa ofertando acciones y rutas que permitan contribuir a la transformación social. Para ello, contamos con el apoyo e implicación de los educa-


El Equipo provincial de pastoral social es el responsable de la animación provincial en este campo y asume como tareas: E Desarrollar el conocimiento compartido para obtener mejores y mayores rendimien-

tos en las acciones de la pastoral social entre las obras educativas de la Provincia.

E Promover y acompañar la implantación de los planes de pastoral social en nuestras

obras para responder mejor a las nuevas necesidades socioeducativas.

E Difundir y promover la cultura de la solidaridad en todos los centros y obras de la

Provincia dotándoles de las estructuras y apoyo documental que la misma requiera.

E Publicitar las buenas prácticas locales y provinciales.

E Establecer un apoyo y acompañamiento eficaz a las personas que lideran y partici-

pan de la solidaridad en cada obra.

Documento marco de la pastoral provincial

dores y miembros de la comunidad educativa como agentes del proyecto.

E Orientar y hacer seguimiento de los planes de pastoral social de los centros.

E Detectar necesidades formativas sobre la solidaridad y el compromiso social en la

comunidad educativa (alumnado, educadores, familias, PAS, etc.)

E Promover la inclusión del eje transversal de la solidaridad en los diseños curriculares

de todas las etapas con la ayuda de la ONGD SED.

E Promover, en conexión con la Oficina del FMSI en Roma y Ginebra, la concienciación

sobre los Derechos Humanos y los Derechos de la Infancia en las obras educativas de la Provincia Ibérica.

6.5 Plan de pastoral familiar La sociedad está cambiando el concepto de familia. Se están generalizando algunas situaciones que no se corresponden con el parámetro tradicional: se constata la reducción de la natalidad, el aumento de las rupturas, el nuevo tipo de relaciones entre padres e hijos... y aparecen nuevas formas de organizar situaciones convivenciales. La familia, sin embargo, es la institución más valorada por los jóvenes y es el elemento decisivo en la vertebración psicológica de los hijos, acompañada por una creciente influencia de la sociedad y sus parámetros en su conducta y valores. A diferencia de las generaciones

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Documento marco de la pastoral provincial

anteriores, los padres protagonizan un estilo educativo más cercano y dialogante con sus hijos, compartiendo más espacios e intereses, con un mayor conocimiento mutuo de sus realidades. El peso de los valores religiosos ha cambiado, interpretándose la religión de manera más libre e individual, menos sujeta a la norma y a la imagen social que antaño de ella se derivaba. En lo referente a la transmisión de la fe, la familia es el lugar fundamental y primero donde ésta se educa. El Plan de pastoral familiar es una parte significativa del Plan de acción familiar en el que se enmarca junto a otra serie de ámbitos en los que se desarrolla la interacción de la familia con la escuela. Está orientado al conjunto de padres y madres que tienen algún tipo de vinculación con la obra educativa. El Coordinador de pastoral del colegio, junto con su equipo, es el responsable de dinamizar este plan. Con su intervención coordina y anima las actividades del centro que van orientadas a la pastoral familiar.

a) Objetivos del Plan: E Favorecer en las familias de nuestros centros el crecimiento personal y cristiano y

proporcionarles ayuda para que puedan llevar a cabo la tarea de educar a sus hijos en la fe.

E Facilitar experiencias y ámbitos que les hagan crecer como transmisores de la fe y de

valores evangélicos en el entorno del hogar familiar.

E Promover que en todas nuestras obras educativas haya un buen ambiente de acogi-

da, basado en el respeto y el trato personal sencillo y cercano asegurando una buena relación de los educadores, y del centro en general, con los padres de familia.

E Desarrollar en los centros un Plan de pastoral familiar, que incluya la convocatoria

de adultos para participar en celebraciones de fe, formar parte de grupos de reflexión y vida cristiana, etc.

b) Estructura del Plan de pastoral familiar.

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El Plan de pastoral familiar conviene enmarcarlo en la estructura general de un Plan de acción familiar que podría incluir, además del ámbito de la pastoral, otros ámbi-


Proponemos organizarlo en torno a estos cuatro núcleos o ámbitos de actuación: E La acogida y comunicación: comprende los primeros contactos con el centro, ade-

más de aquellas otras ocasiones más o menos esporádicas en las que las familias pueden participar en alguna de las actividades propuestas. Hay posibilidad de desarrollar acciones relacionadas con la pastoral en el momento de la acogida en el centro, en las reuniones de inicio de curso y en otras reuniones programadas. También hay estructuras colegiales y momentos propicios en los que se hace imprescindible manifestar a las familias una buena acogida: atención desde los servicios de recepción, secretaría, administración, orientación, dirección… y a través de una cuidada acción tutorial en la que los tutores pondrán de manifiesto su interés, su capacidad de escucha y acogida y el seguimiento de las situaciones que se puedan dar en el proceso educativo.

Documento marco de la pastoral provincial

tos como el de la acogida, la comunicación, la orientación, la participación, el ámbito lúdico-festivo, la formación, la corresponsabilidad, etc.

E La participación: desde estructuras propias en que las familias pueden participar y

colaborar con el centro, como son las Asociaciones de madres y padres, el Consejo escolar, los grupos de madres y padres voluntarios que se implican en la organización de actividades complementarias y extraescolares, en campañas y fiestas, en actos académicos y lúdico-festivos, etc. Esta participación activa de las familias puede contribuir de forma notable a dar vida al colegio y reforzar su identidad cristiana y marista.

E La formación: desde este ámbito se pueden proponer convocatorias para ciclos de

conferencias o charlas puntuales de interés para las familias. También hay ocasión para ofrecerles participación en actividades extraescolares organizadas por el centro. Desde el departamento de Orientación y las Juntas de la AMPA se pueden crear o fortalecer estructuras de formación más estables como las Escuelas de padres que funcionan en muchos colegios.

E La propuesta explícita de crecimiento en la fe: desde el centro se pueden organizar

con padres grupos de reflexión en torno a temas que tienen que ver con la fe, con la identidad cristiana del centro y con la identidad marista del mismo. Estos grupos pueden evolucionar y convertirse en espacios donde compartir fe y vida. Además de

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Documento marco de la pastoral provincial

este tipo de iniciativas que, seguramente, tendrán una acogida reducida, convocamos a todas las familias a participar en las celebraciones religiosas organizadas por el centro en tiempos y fiestas especiales, en alguna eucaristía mensual…

c) Criterios de actuación para desarrollar la pastoral familiar. En el Proyecto educativo institucional se asocia la figura de la familia con la idea de que son los primeros responsables de la educación de sus hijos, y así nos lo recuerda también la legislación educativa vigente. Reconocemos que tienen un papel básico en el proceso de crecimiento de nuestros alumnos y que son agentes activos, primeros responsables y colaboradores del centro, como educadores de sus hijos a la vez que también “destinatarios” de nuestra acción pastoral. De la misma manera que articulamos formas para el crecimiento profesional, personal, en identidad y para la educación y expresión de la fe de los educadores y personal auxiliar de los centros, procuramos ofrecer cauces para aquellos padres que tengan interés en ese crecimiento y expresión de la fe. Para diseñar una pastoral familiar en el centro, tomamos como referencia primera el Plan de acción familiar que abarca todos los ámbitos anteriormente citados y, dentro de dicho plan más genérico, incluimos objetivos y acciones que atiendan de manera específica al campo de la pastoral. Por otro lado, la pastoral familiar forma parte también del Plan de pastoral del centro, como ya se ha indicado en otro momento. Desde los criterios y pautas que marquemos en dicho Plan, establecemos unos objetivos pastorales, unas líneas de acción y unas actividades específicas para los padres de familia. Nos parece muy positivo contar con algunos padres y madres de familia en el diseño y desarrollo de las acciones pastorales que van dirigidas a ellos. Si esta participación viene establecida desde la misma Junta de la AMPA, será más fácil después implicar a más padres en la participación en las actividades programadas.

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Invitamos a las familias a participar en celebraciones de inicio y fin de curso. Proponemos su participación en la celebración de momentos “maristas”, como el mes de mayo


Les ofrecemos participación en actividades, organizadas desde los equipos provinciales o desde el propio centro, que constituyen para ellos una oportunidad de crecimiento en la fe, como son la Jornada de la familia marista, los talleres de oración, la celebración de la Pascua, las celebraciones religiosas y otros eventos de carácter similar organizados desde el plano local o provincial.

Documento marco de la pastoral provincial

o las fiestas del colegio y de san Marcelino, así como en celebraciones coincidentes con momentos significativos del calendario litúrgico.

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7. La Enseñanza religiosa escolar (ERE) Creemos en la necesidad de la Enseñanza religiosa en la escuela porque contribuye a la comprensión de la cultura, al diálogo intercultural e interreligioso, a la búsqueda de sentido y, en definitiva, a la consecución de una educación integral para nuestros alumnos. Desde nuestra condición de Institución dedicada a la educación cristiana, con la escuela como plataforma privilegiada, queremos dar prioridad a la Enseñanza religiosa escolar como parte de la acción evangelizadora, núcleo de nuestra misión y verdadera razón de ser de cualquier obra marista.

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­

Relación entre la Pastoral y la Enseñanza religiosa escolar. Si bien la acción pastoral atiende de forma más precisa al anuncio explícito de la fe, para que este anuncio sea más efectivo es necesario que vaya acompañado de una formación religiosa bien sistematizada, que recorra todas las etapas del proceso educativo y que contribuya al diálogo fe-cultura-vida de forma integrada. Desde esta perspectiva encuentra su sentido la ERE dentro del marco de la pastoral provincial. A nivel organizativo, creemos que es bueno que, pese a ser la pastoral y la ERE ámbitos diferenciados, se trabajen conjuntamente y de forma coordinada por parte de los agentes que participan en una y otra.

a) Los objetivos de la ERE. Independientemente de la etapa a la que nos refiramos, la Enseñanza religiosa escolar debe buscar como objetivos primordiales: E Ayudar a los alumnos a situarse lúcidamente ante la tradición cultural y religiosa.

E Ayudarles a insertarse críticamente en la sociedad y ofrecerles respuestas a la bús-

queda de sentido de la vida con sus correspondientes implicaciones éticas21.

21 Conferencia episcopal española: Documento sobre identidad y naturaleza de la ERE, 1979

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La presencia de la Religión en la escuela se justifica desde la perspectiva de una educación integral y desde las contribuciones educativas que sus objetivos y contenidos aportan a lo largo del proceso madurativo de los alumnos. La Comisión Episcopal de Enseñanza, que tiene la competencia para establecer el currículo de la enseñanza religiosa católica, ha adaptado el currículo de Religión Católica al nuevo marco legislativo y pedagógico de la LOE, especialmente a las competencias básicas22. En la parte introductoria de cada una de las etapas se resalta la contribución de la formación religiosa y moral a la formación integral del alumno: E Desarrollando especialmente su capacidad trascendente. E Facilitándole una propuesta de sentido para su vida.

E Iluminando el fundamento de aquellos valores comunes que hacen posible una con-

vivencia libre, pacífica y solidaria.

E Acercando a los niños y jóvenes a las claves principales de la fe y el mensaje cristia-

nos.

E Proporcionando unos principios, valores y actitudes que favorecen la maduración

personal.

E Conduciendo al joven hacia el compromiso en favor de la promoción humana, la

libertad, la justicia, la paz y la fraternidad, sustentadas en el amor.

E Proponiendo a Jesucristo como fundamento de la moral cristiana sobre el amor y la

convivencia.

b) Estructura del currículo de ERE Tomando como referencia el Currículo oficial y las directrices de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis, podemos organizar el currículo de la ERE a partir de los siguientes elementos: E Introducción

E Contribución del Área de religión y moral católica a la adquisición de las competen-

cias básicas.

E Elementos específicos de cada una de las etapas:

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22 Currículo de ERE de E. Infantil, E. Primaria, E. Secundaria Obligatoria y Bachillerato. ORDEN ECI/1957/ 2007, de 6 de junio.


Objetivos Contenidos Criterios de evaluación Metodología Atención a la diversidad (no creyentes, miembros de otras religiones…)

A esta estructura incorporamos los elementos propios de nuestra identidad marista: Consideramos importante incluir en el currículo algunas unidades didácticas específicas sobre tema marista: Champagnat, orígenes del Instituto marista, el mundo marista actual… Para facilitarnos el trabajo, compartimos esos materiales que existen ya en algunos colegios, adaptados a cada una de las etapas. La Semana Champagnat y algún momento puntual en cada trimestre podemos trabajar estos temas en el desarrollo de las clases de Religión.

c) Criterios metodológicos comunes en el proceso de enseñanza-aprendizaje de la ERE:

Documento marco de la pastoral provincial

- - - - -

- Desarrollar, por parte del equipo de profesores, una misma comprensión de la finalidad de la ERE en el proceso de educación integral de los alumnos como espacio que permite a los alumnos la comprensión de la dimensión trascendente y el acercamiento a la experiencia religiosa. - Partir de la realidad que viven los alumnos en su entorno familiar y social y buscar puntos de encuentro que les permitan integrar lo religioso en su vida y en su entorno. Tomar la experiencia de vida de los propios alumnos como punto de partida e incorporar otras vivencias que sirvan de referente y provoquen un deseo de conocer y acercarse a nuevas experiencias de lo religioso. - Suscitar interrogantes sobre la dimensión religiosa y ayudar a que los propios alumnos puedan encontrar respuestas a través del conocimiento del hecho religioso en la historia y de sus diferentes expresiones. - Optar por acoger y sugerir, ante las múltiples preguntas e interrogantes que suscita el tema religioso, y ofrecer caminos de búsqueda, sabiendo que no siempre hay una respuesta. - Favorecer el diálogo entre fe, cultura y vida, presentando el análisis científico de la rea-

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Documento marco de la pastoral provincial

lidad como instrumento que puede ayudarles a madurar en su fe y el carácter diferenciado, a la vez que complementario, de la fe y la ciencia. - Favorecer la relación interdisciplinar, en particular en materias como Conocimiento del medio (Primaria), Ética, Filosofía, Ciencias para el mundo contemporáneo, Historia del arte, Ciencias sociales… y su relación con el hecho religioso. - Ofrecer modelos de referencia, ejemplos de personas actuales o del pasado que de alguna manera aportan ejemplos de sentido y compromiso social a partir de la vivencia de la fe. - Aprovechar los múltiples recursos que nos ofrecen el uso de las tecnologías de la información y la comunicación para hacer más atractivo a los niños y jóvenes todo lo relativo al hecho religioso. - Presentar la fe cristiana en conexión con la vida, trasladando la vivencia de la fe al mundo de los valores: paz, solidaridad, misericordia, justicia, capacidad de renuncia, compromiso con la transformación de la sociedad, gratuidad, cuidado de la naturaleza y el medio ambiente, etc. - Desarrollar un método activo mediante el cual el alumno pueda ir construyendo el conocimiento a partir de una serie de actividades de búsqueda e interrelación de conceptos y experiencias. - Realizar trabajos de síntesis y recapitulación, una vez finalizado el desarrollo de los temas, de manera que el alumno pueda disponer de conceptos claros y precisos sobre los temas fundamentales trabajados. - Proponer, de manera progresiva, experiencias de escucha, silencio y contemplación que favorezcan el desarrollo de la interioridad.

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Las opciones metodológicas definen nuestra manera de trabajar para lograr los objetivos propuestos. En la descripción de estas opciones partimos de las propias de la Pastoral marista y en especial de las ofrecidas por la Conferencia Marista Española en sus cursos de agentes de pastoral. La situación presente, marcada preferentemente por la indiferencia del entorno y la debilidad de la comunidad eclesial, está reclamando unas opciones metodológicas que deben encarnarse en un estilo pastoral adaptado a esa realidad que vivimos.

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8. Opciones metodológicas

Según las opciones metodológicas que creemos más adecuadas, concebimos una pastoral que:

8.1 Parte de la experiencia vital. En primer lugar, no podemos olvidar que nuestras opciones metodológicas en la pastoral deben partir de la experiencia vital de la persona. Desde la realidad de cada día nuestra pastoral estará más encarnada en la vida. Sólo se transmite lo que se vive, por lo que es necesario ofrecer, fomentar y potenciar, experiencias que hagan a nuestra pastoral más viva, más creativa y más actual. Por otro lado, la acción pastoral, antes de ser un conjunto de creencias, un código moral compartido, un culto comunitario o un entramado institucional, es fe viva, es decir, tocada por la experiencia. Es ella la que sostiene en torno a sí el conjunto de creencias, prácticas, ritos y estructuras y la que cohesiona a la comunidad que las comparte. La experiencia de una fe en conexión con la vida hace que las verdades del mensaje cristiano resuenen dentro y, sin perder su dimensión paradójica para la mente humana, resul-

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Documento marco de la pastoral provincial

ten familiares al creyente. La experiencia hace que los alumnos, familias, profesores y la comunidad educativa entera, sintonicen con los símbolos de la liturgia, las campañas y las celebraciones y entrevean en ellas el Misterio central que las fundamenta y da sentido. La experiencia de fe nos permite encontrar a Dios no sólo en el culto y la oración, sino en todas las áreas de nuestra vida. Esa es la clave de nuestra pastoral, de la pastoral que soñamos. “A la crisis de Dios sólo responderemos con la pasión por Dios”23.

8.2 Promueve una pedagogía dinámica y activa. La pastoral cobra mayor fuerza cuando se transmite desde la vida. No puede consistir en una pura estrategia dirigida a asegurar ciertas acciones en nuestras obras apostólicas; tampoco ser un simple instrumento para conseguir “cosas”; ni debe depender de una preocupación más o menos apremiante de una o dos personas. La auténtica Pastoral nace del gozo de sentirse “acogido, ganado y conquistado por el Señor Jesús”24; y es un exigencia que deriva del encuentro personal con el Señor25. La tradición pedagógica marista se nutre de la experiencia y la reflexión educativas, desarrolladas desde Marcelino Champagnat y los primeros hermanos hasta nuestros días. Desde esta perspectiva podemos destacar algunos aspectos esenciales y peculiares en nuestra forma de hacer pastoral: e Una pedagogía activa: Utilizamos metodologías en las que el niño y el joven se sien-

tan protagonistas y actores. Fomentamos en ellos la comunicación, la expresión de sus sentimientos y la creatividad. Al favorecer la acción y la creatividad en el proceso de aprendizaje, ayudamos a los jóvenes a desarrollar la confianza en sí mismos26.

e Una pedagogía participativa: Proponemos una pedagogía en la que el educando, artífi-

ce de su propio crecimiento, se comprende a sí mismo como protagonista, implicándose activamente en el proceso educativo personal y grupal.

8.3 Prioriza la presencia cercana del educador. La “presencia” es el rasgo central de nuestro estilo de educar. Se trata de una presencia

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23 Metz, Johann Baptist. La crisis de Dios. (Gotteskrise. Versuch zur “geistigen Situation der Zeit”, en AA.VV. Diagnosen zur Zeit, Düsseldorf, Patmos, 1994, pp 76-92. 24 Fil. 3, 8-12 25 Jn 1, 40.45; 4, 39; 12, 22 26 Misión educativa marista, 134 y 135.


Así, la tarea del educador consiste en acompañar, animar y orientar el proceso de desarrollo del alumno. Muestra una relación cercana y personal, especialmente con aquellos que presentan más dificultades. Educador vocacionado, con un compromiso de vida cristiana, asume el carisma y espiritualidad de Marcelino Champagnat y desempeña su tarea en misión compartida desde la comunidad educadora, en la que participa activamente. Establece una relación de comunicación y colaboración con los compañeros que favorece el trabajo en equipo, la coherencia y la continuidad de la labor común. Una presencia cercana que se convierte en testimonio: “Creemos que nuestro testimonio personal y comunitario es más importante que nuestra acción”27. “Al lado de los jóvenes, como educadores cristianos, en la escuela o fuera de ella, damos testimonio de la necesidad de lograr la armonía entre fe, cultura y vida, entre el compromiso como cristianos y como ciudadanos”28.

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conocedora del mundo de los alumnos, de sus gozos, tristezas, preferencias y manifestaciones; de sus fuerzas, debilidades y sueños. Nuestra enseñanza concreta puede estar imbuida de ese mundo simbólico de los adolescentes, lo que les ayudaría a captar que lo que se les enseña tiene que ver con ellos y con lo que viven.

La presencia cercana del educador, que acompaña el crecimiento del alumno, es la mayor garantía del estilo de educación que deseamos desarrollar. Por eso, es necesario que el educador trabaje con competencia y satisfacción personal, admita las propias limitaciones y errores, valore lo comunitario y coordine su labor educativa con el resto de educadores.

8.4 Se desarrolla en un grupo de referencia. En primer lugar, el grupo ayuda a la persona a madurar su identidad personal. El grupo afirma su propia personalidad, ya que ahí el niño o el joven se siente conocido, aceptado, estimado y realizado. Pero el grupo no es sólo un medio que ayuda a madurar la identidad personal y social de la persona. El grupo es algo más: es una experiencia de Iglesia. En el grupo se experimenta vitalmente a la Iglesia como una comunidad que cree en Cristo, que comparte y celebra la fe, que vive en amor fraterno. El grupo es, por tanto, el ámbito ideal de experiencia comunitaria de la fe. El grupo ayuda también a madurar la identidad social al invitarle a salir de sí mismo y 27 XIX Capítulo General - Misión, 21. 28 XIX Capítulo General - Mensaje, 12

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relacionarse con los demás. El grupo es el espacio que permite la profundización de lazos comunitarios, la construcción de la identidad, el compartir visiones y experiencias, el desarrollo del sentido crítico y de valores comunitarios, el sentido de eclesialidad y de comunidad de fe… El grupo favorece el diálogo y la comunicación entre iguales y es una escuela de convivencia en la que se aprende a dialogar, expresar las propias ideas y respetar la opinión del otro; es también escuela de servicio y de compromiso donde se ponen a prueba las capacidades y habilidades personales. En tercer lugar, el grupo de referencia ayuda a madurar la identidad de la fe porque en él se escucha la Palabra, se ora y se favorece el encuentro personal con Dios. El grupo favorece una experiencia viva de Iglesia porque en él se expresa la fe en Jesucristo (comunidad de fe), se celebran los sacramentos (comunidad de culto) y se vive el amor fraterno (comunidad de amor).

8.5 Desde procesos de acompañamiento y personalización. a) Acompañamiento y personalización. Otra opción pedagógica de nuestra pastoral es el acompañamiento. El crecimiento en la fe de cada joven y del grupo al cual pertenece es una tarea que exige la presencia y la acción de agentes capacitados. No hay crecimiento en la fe sin acompañamiento; y no hay acompañamiento sin acompañante. Lo determinante es que la persona se haga sujeto de su propia historia de manera que la viva como proceso de transformación interior en el que se va construyendo desde el ejercicio de su libertad. Se trata de un proceso de transformación personal, no de un cambio de ideas o de prácticas. El acompañante sabe reconocer el potencial juvenil. En el proceso de crecimiento en la fe está atento a los momentos de crecimiento, de identificación afectiva, de asimilación y de compromiso con la fe, de crisis… A ejemplo de María, educadora de su hijo Jesús, el acompañante no puede caminar en lugar de ellos, sino a su lado. En la medida en que acompaña, vivencia también su propio proceso de educación en la fe. La personalización y el propio acompañamiento tienen como intuiciones básicas:

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E La sensibilidad y el respeto a la persona como misterio.


E La particular atención a las experiencias configuradoras.

E La dinámica de transformación de la persona, desde dentro de su propia subjetivi-

dad.

E El crecimiento interior se produce con el tiempo, respetando el ritmo de cada perso-

na.

E La historia personal adquiere sentido: presente, pasado y futuro se sienten en uni-

dad.

E Es fundamental la actitud existencial de autenticidad, de querer ver la propia verdad

y caminar en el conocimiento propio.

b) Desde un sentido de proceso. E En la infancia es importante que se transmita al niño una cosmovisión cristiana y

Documento marco de la pastoral provincial

E La confianza en la verdad interior del otro y el respeto hacia su libertad.

que el niño experimente la afectividad con Dios paralelamente a la familiar.

E En la adolescencia será importante fomentar los ideales evangélicos que ofrezcan

referencias y elementos de identidad primera. Tener ideales dará al adolescente una identidad social que protege de la incertidumbre y proporciona seguridad interior.

E En la juventud se propiciará que el joven vaya descubriendo el sentido de la existen-

cia desde sí mismo.

8.6 Invita y anima al compromiso. Toda acción pastoral debe surgir de un espíritu misionero y debe llevar a un compromiso misionero. “Mucha gente está buscando, a veces hasta sin darse cuenta, el encuentro con Cristo y su Evangelio; muchos sienten la necesidad de encontrar en Él el sentido de sus vidas”29. Nuestra pastoral tiene como razón última la Buena Noticia de Je¬sús (Evangelio) y al Jesús de la Buena Noticia. La Buena Noticia no es sólo contenido doctrinal, es Vida y desde la Vida invita al compromiso eclesial y social. El paso “del yo al nosotros” es una tarea perpetua de la humanidad. Es también un tránsito 29 Benedicto XVI, 28 de octubre de 2008

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siempre inacabado en la Iglesia llamada a ser “casa y escuela de comunión”30. El trabajo pastoral debe invitar al compromiso de vida y al servicio a los demás. El compromiso solidario es una piedra de toque para ver si nuestra pastoral es evangélica y apostólica; por eso invitamos a los jóvenes a comprometerse con el mundo, y en particular con los más necesitados. En un mundo que sufre, donde perviven la guerra, la pobreza, las situaciones injustas, la soledad, el abuso de los más débiles…, nuestra solidaridad y compasión son más urgentes que nunca. Las campañas, el voluntariado y la misma tarea de sensibilización social, deben servir para impulsar a todos los que pertenecemos a la comunidad educativa hacia una acción de denuncia de toda forma de injusticia y de compromiso solidario hacia los que son las víctimas más indefensas. Así pues, queremos que nuestra pastoral sirva para: E concienciar y sensibilizar sobre los distintos retos que nos presenta el mundo de

hoy: paz, justicia, igualdad, solidaridad, globalización, ecología y conservación del planeta, etc.;

E formar a los alumnos, educadores y familias en el valor del respeto a la dignidad de

todo ser humano según la antropología cristiana, fomentando el compromiso y el voluntariado hacia los sectores más desfavorecidos y respecto a la problemática del Tercer Mundo;

E realizar proyectos de acción social-misionera: campos de trabajo, acciones solida-

rias, campañas, voluntariado… desde la perspectiva global del compromiso cristiano que emana del Evangelio.

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30 juan pablo II, Carta Apostólica Novo millenio ineunte (2001), n43.


9.1 Estructura local de animación y coordinación de la pastoral. El Manual de funciones es el documento provincial que define la estructura organizativa de nuestra pastoral a nivel local. Según dicho documento, el Equipo directivo es el órgano colegiado de reflexión, dirección y gestión del centro. Está compuesto por un número variable de personas, formando parte del mismo, en todo caso, el Coordinador de pastoral.

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9. Estructura organizativa

 El Coordinador de pastoral es la persona que lidera el Equipo de pastoral del centro. Tiene, entre otras funciones las de coordinar las acciones que desarrolle el Equipo de pastoral, participar en las reuniones de coordinación provincial e impulsar las directrices provinciales en el ámbito de la pastoral, promover la coordinación de la acción pastoral del centro con otros centros educativos, con la parroquia y la Iglesia diocesana e informar y motivar a la comunidad educativa de los planes e iniciativas pastorales.

El Coordinador de pastoral es nombrado por la Entidad titular por un año y es miembro de derecho del Equipo directivo.

 El Equipo de pastoral es un equipo de trabajo que anima y coordina la acción pastoral del centro; está formado por un número de personas comprendido entre cuatro y seis. Entre sus funciones están: E Coordinar la elaboración del Proyecto pastoral del centro bajo las directrices del

Equipo directivo y de acuerdo con las orientaciones de las estructuras de animación de la Provincia.

E Participar e impulsar en el centro las actividades pastorales de la Provincia.

E Desarrollar el Proyecto pastoral de centro, aprobado por el Equipo directivo, me-

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Documento marco de la pastoral provincial

diante el Plan anual de pastoral, presentarlo al claustro y promover todo tipo de colaboraciones para llevarlo a la práctica. E Motivar y promover la acción pastoral del centro entre las familias de la comunidad

educativa.

Los miembros del Equipo de pastoral, salvo el Coordinador, son nombrados por el Equipo directivo por un año. El Equipo de pastoral es convocado y coordinado por el Coordinador de pastoral. Se reúne, de ordinario, una vez por semana, con un orden del día dado con anterioridad. Nombrará un secretario para llevar las actas de las reuniones. A principio de curso, el Equipo elaborará el Plan anual de pastoral que será evaluado al finalizar el mismo dejando constancia en una Memoria.

e El Coordinador del equipo de pastoral vocacional es la persona que lidera el Equipo de

pastoral vocacional del centro. Tiene entre otras funciones las de convocar y presidir las reuniones del Equipo local de pastoral vocacional, participar en las reuniones de coordinación provincial e impulsar las directrices provinciales en el ámbito de la pastoral vocacional e informar y motivar a la comunidad educativa de los planes e iniciativas en el ámbito de la pastoral vocacional. El Coordinador del Equipo local de pastoral vocacional es nombrado por el Equipo provincial de pastoral juvenil y vocacional, en diálogo con el director del centro, por un año.

e El Equipo de pastoral vocacional es un grupo de dos o tres personas que atiende explí-

citamente las acciones y procesos vocacionales del centro. Sus funciones son: E Elaborar, llevar a cabo y revisar el Plan de pastoral vocacional de centro.

E Animar, proporcionar materiales, coordinar y evaluar las actividades de cultura vo-

cacional propias del centro, tales como convivencias tutoriales, tutorías trimestrales o jornadas de orientación vocacional.

E Coordinarse con los equipos de pastoral y orientación, y con los tutores, para facilitar

la acción conjunta en aquellos aspectos que son propios de la Pastoral vocacional.

E Acompañar a los adolescentes y jóvenes que participan en las actividades de En-

cuentro o Personalización que se hacen en el centro y que vienen descritas en el Plan provincial de pastoral vocacional.

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E Animar, coordinar y llevar a cabo, junto con el Equipo provincial, actividades de Per-


E Participar en las reuniones provinciales de Pastoral vocacional.

E Convocar a los jóvenes para las actividades interprovinciales de Pastoral vocacional

tales como Pascua vocacional, encuentros…

Este equipo lo nombra el Equipo provincial de pastoral juvenil y vocacional en diálogo con el director. A principio de curso elaborará el Plan anual de pastoral vocacional de centro que será evaluado al finalizar el mismo dejando constancia en una Memoria.

e El Coordinador local de la Pastoral juvenil: Es la persona que anima el desarrollo del

proceso de los Grupos MARCHA y lidera al Equipo de coordinación local de los grupos (ECLO). A principio de curso se encarga con su equipo de elaborar el plan de actividades y planificar la formación de animadores. Con el ECLO, se encarga de dinamizar la participación de los niños y jóvenes de los grupos en las actividades provinciales. El Coordinador local de la Pastoral juvenil lo nombra el Equipo provincial de pastoral juvenil y vocacional en diálogo con el director del centro.

Documento marco de la pastoral provincial

sonalización propias del proceso de Pastoral vocacional.

e El Equipo de Coordinación Local de Grupos (ECLO): Los miembros del ECLO son los en-

cargados de velar para que el “Proyecto Marista de Pastoral Juvenil para los Grupos de Vida Cristiana” se implante y desarrolle en su centro. Lo nombra el Equipo provincial de pastoral juvenil y vocacional en diálogo con el director. Son una referencia de crecimiento y maduración para el resto de los animadores del centro, y se encargan de coordinar las diferentes actividades que se realizan en el ámbito de los Grupos Marcha.

e El Coordinador del Equipo de pastoral social es la persona que lidera la pastoral social

de cada centro. Coordina, acompaña e informa a los posibles grupos que participan en las diferentes acciones solidarias. Vela por el desarrollo de estas acciones, las planifica e implanta efectuando su correspondiente seguimiento y evaluación. Es un agente motivador y de sensibilización social en el centro. Es la persona con la que se contacta desde la estructura provincial de pastoral social para canalizar las directrices comunes establecidas para todos los centros de la Provincia. Es nombrado por el Equipo provincial de pastoral social en diálogo con el director del centro.

e El Equipo local de pastoral social: todas las obras deben contar con un equipo de pas-

toral social que atienda este ámbito en su conjunto y que anime el despliegue de las

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Documento marco de la pastoral provincial

distintas acciones de carácter social en toda la comunidad educativa. En este equipo, coordinado por el Responsable de pastoral social, se integran personas representantes de distintos equipos que colaboran en la pastoral social. Estos grupos desarrollan su acción desde distintas realidades o situaciones y son distintos en cada obra en función de su recorrido y tradición: profesores, alumnos mayores, padres y madres, colaboradores de SED, voluntarios, etc. Este equipo es nombrado por el Equipo provincial de pastoral social en diálogo con el director del centro. Coordinadores y equipos locales

Nombramiento

Coordinador de pastoral

Lo nombra el Titular

Equipo de pastoral

Lo nombra el Equipo directivo conforme a los criterios establecidos en el Manual de funciones.

Coordinador de pastoral vocacional

Lo nombra el Equipo provincial de pastoral juvenil y vocacional en diálogo con el director.

Equipo local de pastoral vocacional

Lo nombra el Equipo provincial de pastoral juvenil y vocacional en diálogo con el director.

Coordinador local de pastoral juvenil (MARCHA)

Lo nombra el Equipo provincial de pastoral juvenil y vocacional en diálogo con el director.

Equipo de Coordinación local de los grupos (ECLO)

Lo nombra el Equipo provincial de pastoral juvenil y vocacional en diálogo con el director.

Coordinador de pastoral social

Lo nombra el Equipo provincial de pastoral social en diálogo con el director.

Equipo local de pastoral social

Lo nombra el Equipo provincial de pastoral social en diálogo con el director.

9.2 El departamento de Enseñanza religiosa escolar (ERE) en nuestros centros.

e Definición: Es el órgano colegiado que analiza, reflexiona y articula el proceso de enseñanza-aprendizaje en el ámbito de la ERE en el centro. Depende, como en el caso del resto de departamentos, del coordinador de Secundaria.

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Lo crea el Equipo directivo, que propone al coordinador y a los miembros del mismo.


e Departamento: lo forman los profesores de Religión del centro. Aunque la estructura de departamentos es específica de la etapa de Secundaria, creemos necesario que a este grupo de profesores se una periódicamente, para llevar a cabo una reflexión conjunta, un profesor/a de Primaria de cada Ciclo y un profesor/a de Infantil. e Coordinador: El coordinador de ERE, nombrado por el Director, en diálogo con el Equipo directivo, debiera formar parte del Equipo de pastoral del centro para asegurar la coordinación de actividades que son competencia de ambos equipos o que están en estrecha relación. e Tiempos: El coordinador tendrá un tiempo de dedicación similar al del resto de coordinadores de departamento. Los profesores del departamento tendrán una hora semanal libre, todos en la misma franja horaria, para facilitar su trabajo. Al menos trimestralmente, se buscará un momento en el que puedan coincidir los miembros del Departamento y los profesores de Infantil y Primaria designados para coordinar la ERE en sus respectivos ciclos.

Documento marco de la pastoral provincial

Su ámbito de actuación es el de los profesores de Religión. Se ocupa del proceso de enseñanza-aprendizaje desde el área de Religión.

e Material curricular: Utilizamos, en principio y si no hay alguna razón importante que justifique otra cosa, el material curricular que elabora Edelvives (ver Manual de gestión). Esta propuesta curricular se puede enriquecer con otros materiales específicos de interés para el centro y para el equipo de la ERE. Es de resaltar, en estos momentos, la importancia que tienen en el proceso de enseñanza-aprendizaje, los materiales digitales como herramienta para acercar y hacer más atractivo el mensaje. Para favorecer la intercomunicación entre los centros y el intercambio de experiencias y materiales, el Equipo de animación de obras creará un espacio web de participación. e Criterios sobre su organización y funcionamiento: El Equipo directivo establece el régimen de reuniones y el coordinador de la ERE lo desarrolla. Elabora su plan de acción para el curso y lo aprueba el Equipo directivo. Ese plan de acción se incluye dentro de la Programación general anual y forma parte de la dinámica de los procesos del centro.

El buen funcionamiento del departamento de ERE supone llevar a cabo un trabajo en equipo, en el que todos los profesores que imparten la materia de Religión estén impli-

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Documento marco de la pastoral provincial

cados y participen de orientaciones comunes sobre objetivos, contenidos, metodología y sistemática de evaluación.

Para asegurar un desarrollo completo de programas, el departamento llevará a cabo una programación vertical que incluya los objetivos, contenidos, metodología, materiales curriculares y sistemática de evaluación propios para cada etapa.

Como miembros de un departamento cuyo objeto está sometido a múltiples y permanentes cambios sociales, estamos atentos para adaptar nuestro lenguaje verbal y simbólico a cada momento y a cada etapa del proceso educativo. Ello supone una opción por la formación continua del profesorado de Religión.

Si queremos dar al departamento de ERE la relevancia que le corresponde en el marco de un centro educativo de inspiración cristiana, entendemos que debe tener recursos para funcionar adecuadamente: tiempos, personas, materiales, etc. Desde los equipos directivos de los centros se establecerá una buena organización del departamento para que nuestro programa de educación religiosa ocupe “el centro de nuestros proyectos curriculares”, como dice nuestro documento de referencia institucional Misión educativa marista.

Aseguramos los tiempos destinados a la Enseñanza religiosa escolar procurando que el espacio dedicado a la clase de Religión no se mezcle con otro tipo de actividades. Si tenemos la posibilidad de ampliación del horario lectivo, y allí donde la Administración educativa nos lo permita, dedicamos dos horas semanales a la asignatura de Religión. En las Comunidades autónomas en las que la administración educativa no lo permita, intentaremos que el profesor de ERE no dé solo esta materia al grupo, favoreciendo la interacción con otras materias.

Aunque somos conscientes de la importancia de todas las áreas del currículo, cuidamos el horario, el momento del día en el que se imparte la materia de Religión, procurando que sea en franjas horarias en que los alumnos puedan hacer un mayor aprovechamiento de la misma y el profesor pueda tener más facilidades de interactuar con ellos.

9.3 Estructura provincial de animación y coordinación de la pastoral.

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e El Consejo de obras educativas. En la actual estructura provincial, el Consejo de obras educativas es el órgano responsable de la animación y gestión de la misión en las mis-


e El Equipo de animación de obras. Tiene entre sus funciones: coordinar y dinamizar el desarrollo de la misión evangelizadora en las distintas obras y proyectos de la Provincia, desarrollar y acompañar las políticas y prioridades provinciales de su ámbito y coordinar a los equipos locales de animación y gestión de cada centro. Entre esos equipos está el Equipo de pastoral. e El Equipo de recursos humanos. Este equipo tiene una importante responsabilidad en todo lo relacionado con los agentes: establecimiento de perfiles, selección de personal, formación en identidad, formación y acompañamiento de los nuevos educadores, formación de líderes, etc.

Documento marco de la pastoral provincial

mas. En la descripción de sus funciones se dice que una de ellas es “coordinar el trabajo de los equipos que dependen del Consejo de obras educativas”. De él dependen cuatro equipos (Equipo de animación de obras, Equipo de recursos humanos, Equipo de pastoral juvenil y vocacional y Equipo de pastoral social), cada uno de ellos con su propio ámbito de actuación y funciones.

e El Equipo de pastoral juvenil y vocacional. Es el equipo que tiene unas funciones más específicas en el ámbito de la pastoral. Son las siguientes: E Coordinar el funcionamiento de los grupos MARCHA

E Procurar que los equipos de coordinación local (ECLOS) trabajen con unidad de cri-

terio.

E Realizar el seguimiento de la formación de animadores de las Escuelas de tiempo

libre y de animadores cristianos.

E Desarrollar el plan provincial de pastoral vocacional.

E Coordinar los equipos locales de pastoral vocacional E Ofrecer formación para el acompañamiento.

E Establecer los criterios de coordinación de las actividades pastorales. E Elaborar y gestionar su presupuesto.

E Coordinar la participación en actividades nacionales e internacionales de su ámbi-

to.

E Desarrollar las políticas y prioridades provinciales de su ámbito.

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Documento marco de la pastoral provincial

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e El Equipo de pastoral social. Es un equipo provincial responsable de coordinar toda la actividad pastoral dentro del marco de lo social. Sus funciones son: E Coordinar y acompañar a los equipos locales de pastoral social. E Promover el voluntariado y su formación. E Suscitar y acompañar proyectos sociales.

E Llevar a cabo campañas de solidaridad y otras tareas de sensibilización.

E Coordinar las relaciones con SED y colaborar en elementos de desarrollo común. E Motivar y organizar la participación en los campos de trabajo.

E Gestionar el fondo de solidaridad asignado por el Consejo provincial. E Promover el compromiso social en las comunidades educativas.

E Animar el Proyecto educativo de Centro (PEC) desde el compromiso social. E Desarrollar las políticas y prioridades provinciales de su ámbito.


10.1 Todos implicados en la tarea pastoral. Los agentes de pastoral -todos los educadores- son en mayor o menor medida responsables de llevar adelante el Proyecto pastoral del centro. Entendemos que existen diferentes modos y niveles de compromiso en la acción pastoral, pero todos los educadores han de sentirse implicados en la tarea evangelizadora común. Como consecuencia de ello, todo educador que trabaje en un centro marista de la Provincia ha de responder a un perfil determinado que le posibilite sentirse parte activa de esa misión evangelizadora. Este perfil, genérico para todos los educadores, viene descrito en el Documento marco de la formación provincial, por lo que no insistiremos aquí en su descripción.

Documento marco de la pastoral provincial

10. Los agentes de la pastoral

En nuestros centros educativos existen diferentes ámbitos desde los cuales se desarrolla el Proyecto de pastoral. La existencia de diversos marcos de actuación no desemboca en divisiones estancas, sino que cada uno de los agentes interviene en momentos determinados y con funciones diversas, reforzando el carácter integral del proyecto. De este modo, entre los agentes de pastoral encontramos:

e Hermanos maristas. Su presencia y acompañamiento nos ayudan a dar sentido a la acción evangelizadora entre los jóvenes. Desde su ejemplo de vida, su carisma y su opción de vida consagrada son, a la vez, la personalización del sueño de Marcelino y una referencia para todos los que optan por colaborar en la evangelización de los jóvenes. e Educadores. Los profesores y diferentes educadores de nuestras obras, desde su privilegiada posición que les permite un contacto cercano y diario con los niños y jóvenes, son responsables de transmitir con sus palabras y su ejemplo los principios sobre los que se

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Documento marco de la pastoral provincial

apoya la acción pastoral. En el aula, en las diferentes actividades, en la relación con los jóvenes y sus familias, deben poner de manifiesto los valores, el ideario y el anhelo de evangelización que nos mueve.

e Personal de nuestros centros educativos. No sólo los educadores, sino todas las personas que prestan algún tipo de servicio en el centro, son agentes de pastoral cuando colaboran con el resto de agentes en diferentes actividades educativas que se realizan a lo largo del año, pues todas ellas deben estar circunscritas en el marco de un proyecto educativo que es, por definición, evangelizador. e Animadores. Los grupos MARCHA son el espacio donde la pastoral juvenil, incluso la pastoral vocacional, tienen sentido en sí mismas. Desde ese ámbito, los animadores, jóvenes adultos a su vez en proceso, desarrollan con sus actividades, reflexiones y acciones una tarea evangelizadora que, por su cercanía, es más fácilmente aceptada por los destinatarios. Su capacidad de tocar el corazón de los jóvenes hace de ellos un instrumento privilegiado y su vida, sus palabras y sus actos deben ser modelo de referencia para los niños, adolescentes y jóvenes con los que entran en contacto. e Familias. La familia es sin duda el primer agente evangelizador y el ámbito donde debe comenzar y concretarse nuestra acción pastoral. Desde niños, los destinatarios del proceso reciben en sus familias los fundamentos de una educación en valores, una reflexión ética y unos criterios de comportamiento moral, además de una educación religiosa que les va ayudando a comprender el sentido de trascendencia. Debemos mantener una estrecha colaboración familia-escuela que nos permita apoyar la tarea de los padres y proporcionarles herramientas para poder contribuir al proceso de maduración en la fe de sus hijos. e Jóvenes. Los propios jóvenes, que son destinatarios del proceso evangelizador son, a la vez, agentes para sus compañeros y personas que les rodean. Según como se integren en el proceso y participen en el mismo, dependerá que su ejemplo cale en el entorno más cercano.

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e Voluntarios y colaboradores. Contamos en las obras educativas con muchas personas que colaboran en la tarea educativa. Todos ellos deben ser conscientes de que la intervención educativa con los niños y jóvenes va mucho más allá de lo estrictamente académico. Desde sus diferentes ámbitos de actuación, deben ser también ejemplo


10.2 Agentes más directamente implicados en la acción pastoral. Por otro lado, habrá personas que han hecho una opción por implicarse más directamente en la acción pastoral y que se sienten vocacionados a ser, de forma más explícita, anunciadores del Evangelio entre los niños y jóvenes. Los rasgos que han de configurar su perfil son más concretos y definidos. El agente de pastoral:

e Es una persona que ha iniciado una experiencia de seguimiento y de encuentro con Jesús, y que transmite todo aquello que ha vivido. Es, por tanto, testigo de la Buena Noticia.

Documento marco de la pastoral provincial

y referencia positiva para los destinatarios de los procesos pastorales. Nos referimos a monitores deportivos, profesores de actividades extraescolares… Todos ellos deben cuidar en su relación con niños y jóvenes aspectos como el lenguaje, el respeto y una educación en valores acorde, tanto con nuestro ideario y Proyecto educativo, como con el Proyecto pastoral.

e Cree que la pastoral es un medio privilegiado para comunicar a los niños y jóvenes un mensaje de esperanza que dé sentido a sus vidas. Como fruto de su experiencia, se siente llamado a evangelizar en su entorno, a convertirse en apóstol del mensaje fraterno de Jesús, a ser instrumento activo en la transmisión de la fe. e Es consciente de que Dios ha puesto en sus manos unos dones privilegiados que utiliza para ayudar a los jóvenes en su crecimiento como personas y como cristianos. Es un educador que cree que la educación de los jóvenes debe atender de un modo integral su maduración personal, académica y trascendente. e Vive su fe de un modo activo y comprometido, tomando como modelo la figura de Marcelino Champagnat. Desde una vocación religiosa, o desde un compromiso como laico, mantiene vivo el carisma marista y se esfuerza en realizar, cada día, el sueño de Champagnat. El agente de pastoral debe estar dispuesto a: - Acompañar a los niños y jóvenes en su proceso de crecimiento en la fe. - Trabajar en equipo con el resto de agentes de pastoral de su ámbito y de otros ámbitos.

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Documento marco de la pastoral provincial

- Comprometerse en llevar adelante el Proyecto marista de pastoral interviniendo en las tareas de programación, evaluación… - Implicarse en las actividades generales de la pastoral del centro. - Hacer un seguimiento de los miembros de su grupo, con atención especial a los procesos de personalización, en la medida de lo posible y en función del nivel y etapa en que esté colaborando. - Tener una comunidad de referencia en la que alimentar y compartir su fe con otros adultos y de la que recibirá fuerzas para comunicar y transmitir esa fe a otros.

10.3 Perfiles de los responsables. Finalmente, existen personas en la comunidad educativa a quienes se ha asignado la tarea de animar y coordinar la acción pastoral. Su perfil viene definido en el Documento marco de la formación provincial. Recordaremos aquí las principales características que componen ese perfil.

e El Coordinador de Pastoral. Debe conocer en profundidad la tradición y la espiritualidad marista así como nuestro estilo educativo especificado en el Proyecto educativo institucional. Asimismo, necesitará poseer recursos para la animación de grupos y conocer elementos de la psicología evolutiva de los niños y jóvenes que son destinatarios de nuestro proyecto, en sus diferentes edades. e El Coordinador local de pastoral social. Como complemento a su conocimiento de la Institución marista y nuestro estilo educativo recogido en el Proyecto educativo institucional, debe haber recibido formación en solidaridad, tanto en su vertiente operativa como en los aspectos legales relacionados, y debe haber participado activamente en experiencias de voluntariado. Necesitará saber gestionar de modo eficaz personas y recursos, y disponer de herramientas personales para el acompañamiento de personas. e El Coordinador local de pastoral vocacional. Debe tener un buen conocimiento de la tradición y la espiritualidad marista y conocer nuestro estilo educativo recogido en el Proyecto educativo institucional. Asimismo, necesita poseer recursos adecuados para la animación de grupos y conocer elementos de la psicología evolutiva de los jóvenes que son destinatarios de nuestro proyecto, en sus diferentes edades. Junto con ello, deberá recibir formación periódica y específica para desarrollar adecuadamente el acompañamiento de jóvenes.

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e El Coordinador local de pastoral juvenil y coordinador de Grupos MARCHA. Debe conocer en profundidad nuestra Institución, así como el estilo educativo recogido en el Proyecto educativo institucional. Asimismo, necesita poseer recursos para la animación de grupos, y conocer elementos de la psicología evolutiva de los niños y jóvenes que son destinatarios de nuestro proyecto, en sus diferentes edades. Junto con ello,


10.4 Los procesos de formación.

e Apostamos por la formación de nuestros agentes y creemos que es una tarea importante y necesaria a la que hay que asignar tiempos, recursos y formas de seguimiento. e Pensamos que el agente de pastoral debe tener una formación teológica, catequética y pastoral básicas, que posibilite la fundamentación de su acción pastoral y evangelizadora. e Consideramos que nuestra tarea con los niños y jóvenes es una realidad dinámica, en constante renovación, que necesita actualización. Para ello, realizamos cursos sobre actualización de herramientas, recursos y dinámicas dentro del ámbito de la pastoral.

Documento marco de la pastoral provincial

deberá recibir formación periódica para el acompañamiento de jóvenes y formación específica como Monitor y Coordinador de actividades de tiempo libre y haber participado activamente en la animación del centro. También deberá desarrollar capacidades relacionadas con la gestión de equipos y recursos materiales.

e Creemos esencial de cara a la acción pastoral, trabajar la identidad marista de los agentes, la oración personal y grupal y la dimensión solidaria. Realizamos cursos de formación para nuestros agentes de pastoral que permitan desarrollar en ellos estos aspectos. e Consideramos el acompañamiento personal y grupal como una herramienta clave en el proceso de crecimiento en la fe. Por eso, preparamos a los agentes para que puedan llevar a cabo un acompañamiento personal y grupal de los niños y jóvenes. e La formación de los agentes comprende tanto la formación inicial, que todo educador marista debe tener en su ámbito de actuación, como la formación permanente orientada a la actualización de los conocimientos y habilidades necesarias para desarrollar su labor. En el Documento marco de la formación provincial se recogen las acciones formativas para cada uno de los agentes que actúan en nuestro plan de acción pastoral en los centros. En la web provincial, en la Plataforma de formación, están disponibles los recursos digitales y los instrumentos de comunicación creados a tal efecto.

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Documento marco de la pastoral provincial


La pluralidad de situaciones de los destinatarios (educadores, alumnos, familias,…), el contexto socio-religioso, el momento actual de misión de la escuela cristiana y su propia evolución piden a ésta, desde su identidad y misión, un cambio de modelo pastoral, diversificado y orientado a planificar todo el centro educativo “en clave evangelizadora”. La elaboración y seguimiento del Proyecto pastoral de centro, ya definido como especificación del itinerario cristiano dentro del Proyecto educativo, es competencia prioritaria y función propia, aunque no exclusiva, del Equipo de pastoral. En su proceso de elaboración se establecen varios momentos e intervienen diversas instancias.

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11. El Proyecto pastoral de centro

a) Criterios y orientaciones para elaborar el Proyecto pastoral de centro. - El Proyecto pastoral de centro es la concreción en cada realidad local de las directrices y elementos establecidos en este Documento marco de la pastoral provincial. En él tenemos en cuenta la adaptación al contexto local del análisis de la realidad que hemos trazado en el Proyecto educativo, realizamos una descripción de los criterios y opciones de la pastoral y describimos los desafíos que nos plantea, las líneas de acción, los ámbitos de actuación y las estructuras y personas que lo animan. - Busca como objetivo la construcción y desarrollo de la comunidad adulta, cristiana y marista, de referencia local, y contribuye a la incorporación de los niños y jóvenes a la comunidad eclesial en otros ámbitos. - Incorpora referencias a la comunidad cristiana y a su identificación con la vivencia de los valores evangélicos de la fraternidad y la solidaridad universal, que buscan la transfor-

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Documento marco de la pastoral provincial

mación social y la construcción de un mundo más justo y solidario. - Posibilitamos en este Proyecto la existencia de espacios que faciliten el encuentro con Dios desde el cultivo de la interioridad y la celebración comunitaria de la fe. - Impulsamos el conocimiento y la vivencia de la espiritualidad marista, resaltando la presencia de María y Marcelino Champagnat y promoviendo el espíritu de familia, propio de nuestro carisma. - Incorporamos en nuestra pastoral procesos catequéticos en torno a los sacramentos de iniciación cristiana allí donde se nos permita o invite a hacerlo, tomando en consideración los criterios de la diócesis y teniendo en cuenta que forman parte de un proceso global de crecimiento en la fe. - Educamos en la solidaridad promoviendo la justicia y el trabajo por los demás en especial por los más desfavorecidos, no olvidando las necesidades de los que están más cercanos a nosotros. - Elaboramos un proyecto integrador en el que tengan cabida todos los ámbitos de la pastoral. Ha de tener perspectiva de futuro y ser un documento vivo y siempre actualizado. Será dinámico y flexible, acorde con los tiempos en los que vivimos. - Debe ser un proyecto en conexión con las líneas pastorales de la Provincia. Sus ámbitos de actuación (educación en la fe, pastoral juvenil, pastoral vocacional, pastoral social y pastoral familiar) han de ser desarrollados en sus correspondientes planes, de acuerdo con las referencias provinciales que encontraremos en este Documento marco de la pastoral provincial y en el Proyecto educativo institucional. - Debe ser un proyecto suficientemente abierto para que toda persona que llegue se pueda sentir acogida; deberá tener en cuenta a todos los destinatarios, también a los “alejados”, aquellos que no mantienen un contacto habitual con contextos de tipo religioso.

e Sobre los destinatarios - Iniciamos el proceso pastoral desde los más pequeños, a partir de la planificación y realización de actividades que promuevan el desarrollo de la interioridad.

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-

Acompañamos a los niños y jóvenes en un proceso de adhesión a Jesús, que culmine


- Ayudamos a los jóvenes a descubrir su propia vocación a partir de procesos de discernimiento y búsqueda de la voluntad de Dios. - Formamos jóvenes que, desde la capacidad de reflexionar y elegir libremente, crezcan en solidaridad, en fraternidad y en deseos de comprometerse dando testimonio en el mundo que les toca vivir. - Desarrollamos acciones pastorales en las que los educadores y las familias puedan sentirse parte de la comunidad cristiana del centro y que contribuyan a desarrollar y alimentar su fe.

e Sobre los agentes - Fomentamos en los educadores actitudes de acogida, acercamiento y testimonio cristiano en su tarea educativa y en la vida cotidiana.

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en su incorporación a la comunidad cristiana y en su compromiso por el Reino.

- Contamos con el apoyo e implicación de todos los educadores y miembros de la comunidad educativa, en particular las familias, como destinatarios y agentes del proyecto. Elaboramos un proyecto que sea participado y pueda ser asumido por los miembros de la comunidad educativa.

e Sobre las estructuras - Teniendo en cuenta que se trata de ámbitos diferentes pero con elementos comunes, establecemos la relación existente entre el Departamento de ERE, como espacio en el que desarrollamos la formación religiosa y el diálogo fe-cultura y el marco de la pastoral donde tienen lugar el anuncio explícito del mensaje evangélico y los procesos de crecimiento en la fe. - Incorporamos el Proyecto pastoral de centro dentro del Proyecto educativo como marco que contribuye a desarrollar la acción evangelizadora, de manera particular, en el ámbito del anuncio explícito y de los procesos de crecimiento en la fe. - Con él hacemos visible nuestro compromiso con la acción evangelizadora y nuestra opción de servicio a la sociedad y a la comunidad educativa desde la planificación global de toda la acción pastoral.

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b) Estructura y contenido del Proyecto pastoral de centro. Consideramos que una buena gestión de la acción pastoral conlleva necesariamente, desde su misma identidad y misión, un proyecto en clave de pastoral y un Equipo de pastoral cohesionado que lo renueve e impulse, animando todas sus opciones y actividades y a todos los educadores y colaboradores de la comunidad educativa. Un posible esquema para este Proyecto pastoral de centro podría ser el siguiente: Introducción. 1. Análisis de la realidad: contexto propio 2. Objetivos generales del Proyecto pastoral de centro 3. Planes locales desde los diferentes ámbitos: -

Plan de acción tutorial+Integral (relación con el Plan de orientación)

-

Plan de Educación en la fe

-

Plan de Pastoral juvenil

-

Plan de Pastoral vocacional

-

Plan de Pastoral social

-

Plan de Pastoral familiar

4. Plan para el desarrollo de la ERE 5. Programación anual de pastoral 6. Seguimiento y evaluación 7. Planteamientos de futuro

c) La Programación anual de la pastoral colegial. Teniendo en cuenta la evaluación y atendiendo a las necesidades prioritarias del momento, en la Programación anual de pastoral se seleccionan aquellos objetivos generales o grandes líneas de acción del Proyecto pastoral de centro que se quieren trabajar durante el curso y se confecciona la programación correspondiente. En ella se hace referencia al lema educativo que como Provincia se tiene para el curso. La Programación anual de pastoral la realiza cada equipo de pastoral colegial -desde su ámbi-

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En la Programación anual de pastoral se recogen los objetivos, líneas de acción y acciones concretas en los distintos ámbitos de actuación, como propuestas de mejora que se quieren potenciar, señalando concretamente qué, cómo, cuándo, dónde, responsables, calendario,… y todos los detalles necesarios (recursos, presupuesto…) que nos ayuden a llevarlo adelante haciendo partícipe y responsable a la comunidad educativa.

d) Seguimiento y evaluación del Proyecto pastoral de centro El seguimiento del Proyecto, y más concretamente de la Programación anual de pastoral, se hace imprescindible si se quiere que la acción pastoral sea efectiva y alcance los objetivos que hemos establecido. Lleva consigo una evaluación periódica, por todos los implicados en animar y desarrollar el Proyecto pastoral y la Programación anual. Lo más conveniente es que esta evaluación se realice al finalizar el curso escolar y se haga desde diversas instancias: el claustro, los equipos y grupos involucrados, el Equipo directivo y, sobre todo, el Equipo de pastoral.

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to- y la presenta a toda la comunidad educativa en general o bien a los distintos destinatarios o grupos de personas a los que se refiere, al comienzo del nuevo curso.

Las personas, equipos o grupos de animación pastoral revisarán el cumplimiento de lo previsto en la Programación anual a la luz del Proyecto pastoral de centro y, ante los resultados de la evaluación realizada, discernirán las acciones más adecuadas a desarrollar en el futuro para conseguir los objetivos que nos hemos marcado.

e) Criterios e indicadores de evaluación Además de los criterios e indicadores establecidos en el Proyecto educativo institucional y en el Plan estratégico provincial para el desarrollo de la misión, se incorporarán localmente los específicos del centro que figuren en la ficha de seguimiento del proceso de acción evangelizadora, en el contexto del sistema de gestión por procesos que estamos desarrollando en todas las obras. A partir de los indicadores y de la reflexión realizada por el Equipo directivo y el Equipo de pastoral, se introducirán en la Planificación del curso siguiente las acciones de mejora oportunas.

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1. Proyecto marista de pastoral juvenil en grupos de vida cristiana. CME, 1998 – Cuadernos de la Escuela de Animadores Cristianos nº 2. 2. Las etapas y los ciclos del Proyecto marista de pastoral juvenil en grupos de vida cristiana. CME, 1998 – Cuadernos de la Escuela de Animadores Cristianos nº 3.

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12. Documentación básica de referencia

3. Misión educativa marista: un proyecto para hoy. Roma 1998. 4. La Pastoral de la escuela católica. Departamento de Pastoral de FERE, 1994. 5. Proyecto provincial de pastoral juvenil, Grupos MARCHA. Equipo provincial de pastoral juvenil. Provincia Ibérica, 2009. 6. Proyecto provincial de pastoral juvenil, Catecumenado. Equipo provincial de pastoral juvenil. Provincia Ibérica, 2009. 7. Pastoral vocacional. Plan de acción. Provincia marista Ibérica, enero, 2008. 8. Evangelizadores entre los jóvenes. Pastoral juvenil marista. Roma, 2011. 9. Proyecto educativo institucional. Provincia marista Ibérica. Alcalá de Henares, junio, 2011.

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Plan estratégico para la misión 2011-2015 Provincia marista IBÉRICA COE – Consejo de obras educativas Avda. de los Jesuitas, 34 Alcalá de Henares (Madrid) 30 de junio de 2011 Diseño: Gonzalo Saiz Imprime: Gráficas J. Sánchez


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