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Antología poética Mª Luisa de la Peña


©Diseño, maquetación y textos: Mª Luisa de la Peña ©Mª Luisa de la Peña

©Ilustraciones interiores: Ana C. Martín y M. de la Peña


Índice Tristezas Luz de octubre La imagen del olvido Soledad Fantasía otoñal Abrazos rotos Las voces y los ecos Los amantes Regreso A plena voz La voz del viento El beso Lágrimas Esperanza Despedida Caricias Silencios Mal de amor


Descuidos Miradas Represión Desafectos Lejanías Olvidos Recuerdos El abrazo El rumor incesante Naufragio Sfumatto Corazón herido Palabras Afirmación Silencio Despistes y torpezas Tu nombre Detrás de los cristales


Enredando versos‌


Tristezas

Ilustraci贸n de Ana C. Mart铆n


De tanto mirar al mar la ni帽a se puso triste. Y, por no verla llorar el viento dej贸 en la arena un coraz贸n de coral


Luz de octubre


La luz de octubre entró por la ventana y trajo tu recuerdo… Hojas secas en mi alma, y lágrimas en el suelo.


La imagen del olvido


Incólume y perfecta La imagen del olvido se hizo recuerdo hoy… ¡Gracias por la certeza!


Soledad


No sé llegar a ti. He perdido el camino. No sé tejer tu nombre… Me cercan los silencios.


No sÊ llegar a mí. He perdido la luz, la antorcha, el norte. El faro no ilumina la noche silenciosa, el dolor insondable en el que habito‌. Apartada de ti.


Fantasía otoñal


Gracias por el amor que un día me diste un amor otoùal con lluvia y soportales un amor sin palabras, sin ecos, sin promesas un amor de silencios, de roces temerosos, de juvenil torpeza‌


Gracias por ese amor que nunca pidi贸 nada, y se qued贸 sin dar por miedo a equivocarse.


Abrazos rotos


No quiso ser, y rompiendo los abrazos, se nutrió de silencios. Se alejó con el viento del sur y se llevó sus manos de alfarero sabio, y la sonrisa cálida. Y cayeron los pétalos del calendario… Los poemas amarillearon en cajones de olvido. Ella fue feliz, acaso el también…


Sembraron caricias en cuerpos solitarios y aprendieron a amar. Pero algunas veces 茅l susurra su nombre, y ella siente en sus manos, aun estando muy lejos, el latido tenue de su coraz贸n.


Las voces y los ecos


“A distinguir me paro las voces de los ecos, y escucho, solamente, entre las voces, una.” A.Machado

Se han callado las voces, todo está en calma. Sólo el silencio acompaña la paz en que ahora habito. Ha cesado la loca algarabía. No hay llamadas, no hay cartas. Sólo escucho tu voz en la quietud total que ahora me abraza.


El amor es experto en silencios oportunos‌ Pero sabe bien escoger las palabras necesarias. Y entonces, envueltos en la rítmica cadencia de la voz amada, podremos de nuevo renacer de nuestras olvidadas cenizas.


Los amantes


Llueve a los últimos besos del amanecer. Dos cuerpos paralelos, en la blanca soledad del lecho, abandonan la quietud. El abrazo es la ofrenda en las noches insomnes. Las promesas se enredan: abrazos, bocas, sombras‌ Amantes fugitivos, sepultados, heridos por los rayos de la luz.


Alborada de lluvia, repetida caricia de tu nombre en los labios. Humo en la madrugada, cuerpos deshabitados, besos errantes. Amanecer en ti‌


Regreso


Tus manos son el norte, tu sonrisa es el sur, tu boca es el camino‌


A plena voz


Nos queda la palabra…

En estos tiempos de imágenes aquí estamos nosotros, cargados de palabras ... Se nos caen de las manos, nos hieren las entrañas, nos inundan los ojos ( palabras como espadas, palabras como lágrimas). Ya nunca más podrán cercenarnos, castrarnos, amordazarnos, humillarnos. Porque ahora las palabras son también nuestras ¡Nuestras!


Y las hemos soltado… Como pájaros, libres, vuelan sin ataduras, sin cadenas, sin rejas. Y dicen lo que han visto, lo que sienten los hombres, lo que sueñan los niños, lo que anhelan los viejos lo que olvidan los muertos…


Y eso es lo que nos queda: la belleza, la profunda emociĂłn de las palabras, que hermanan a los hombres en el dolor comĂşn, y en la alegrĂ­a.


La voz del viento


Tu voz es para mí la voz del viento‌ Acaricia mi rostro, desordena mi pelo, busca los huecos de mi ropa, y se cuela por ellos travieso y jovial. Tu voz es para mí la voz del viento que llega desde el Sur, desde el norte o el este, a dibujar la rosa en mis labios de humo.


El beso


De tanto decir que no perdi贸 la ni帽a de plata los labios que m谩s am贸


Lรกgrimas


“ En una lágrima se encierra un mar entero…”

De tanto mirar al mar la niña de rostro triste no pudo sino llorar. Y la lágrima rodó encerrando un mar entero, y hacia el vértigo del cuello su dolor precipitó. Y la arena que sentía la sal de su llanto amargo pensó que la mar volvía… Y el amor, pasó de largo.


Esperanza


Si la esperanza se pierde piensa en esa rama verde que se enreda en tu balc贸n.


Despedida


El viento la acarició cuando salió de su casa pero la niña de plata tuvo miedo a la intemperie y, de nuevo, se encerró. “Niña, sal”, le dijo el viento, “no tengas miedo de nada” Pero la niña, asustada, mirando tras la ventana buscó el refugio seguro… Y el viento, se despidió.


Caricias


Miró sus manos vacías, quiso llenarlas de amor, pero él apartó las suyas y su corazón sangró.


Silencios


Las palabras se mueren al borde de los labios, son humo en la memoria y barro en los abrazos.


Mal de amor


Las mariposas del alma se escapan de entre sus dedos cuando la luna las llama. Mientras deshoja una flor, la niùa de plata y nieve se muere de mal de amor‌


Descuidos


Olvidaste la flor que crec铆a en tu alma. Y la flor se muri贸, por no pedirte agua.


Abriste las ventanas para que entrara el sol y luego las cerraste, porque el sol te ceg贸.


Miradas


Sus ojos de verde luna la miraron tras las rejas, y se enred贸 entre sus dedos para olvidar su tristeza.


Represi贸n


Quiso ser mariposa en un mundo de hormigas. Le cortaron las alas‌ Se le escapó la vida.


Desafectos


Hoy tirita de fr铆o mi coraz贸n herido. Un coraz贸n de escarcha que no encuentra su abrigo.


LejanĂ­as


He visto tus ojos negros mirando a la lejanía… Luego me miraste a mí, ¡pero ya no me veías!


Olvidos


He de olvidar, lo sé … ¡Pero siempre me olvido!


Lo buscó donde no podía ser encontrado… Y lo perdió definitivamente.


Recuerdos


Regresaste, desde los frĂ­os confines del olvido, hasta los cĂĄlidos abrazos de la memoria.


El abrazo


Tengo frío, dijiste… y te cobijaste en el profundo hueco de mi corazón.


El rumor incesante


“La poesía es un rumor incesante” J.M. Macías

El agua que fluye, las palabras no dichas, los suspiros ahogados, las caricias dormidas. El viento que sopla, los besos insomnes, los pasos perdidos, los rostros sin nombre. La tierra que llama de nuevo a la tierra, la flor deshojada, la boca de niebla.


La llama que arde consume la vela. Un corazón frío vestido de piedra. Descubrió la poesía: el sol, el mar, la arena… Y un rumor incesante, le susurró un poema.


Naufragio


“ Todo en ti fue naufragio” P. Neruda

He salido a observar los restos del naufragio… La arena se dolía bajo mis pies desnudos y todo se hizo sombra cuando intenté tocarlo. ¡Qué dolor tan inmenso en esta noche inmensa! ¡Qué oscuro mar de angustia en mis ojos gastados! ¡Qué lejana tu voz! ¡Qué lejanos tus brazos! ¡Qué difícil sonrisa para seguir viviendo!


¡Qué tristes los recuerdos envolviendo mi sombra! ¡Qué corazón herido mi corazón cansado! ¡Qué eterno infierno blanco vivir en estas dudas…! ¡Qué infinito naufragio!


Sfumatto


Le dio toda la belleza de su adolescencia arañada… Creyeron que era amor. ¿Te amo? ¿te amé? ¿te amaba? Y todo se borró…


Coraz贸n herido


Su corazón era un pájaro herido, Una mariposa con las alas quebradas, Una camisa blanca hecha jirones, Un árbol sin ramas ni raíces, Una flor seca cuyos pétalos flotan en el barro.


Palabras


Hay palabras que se dicen Y palabras que se pierden Y palabras que se olvidan Y palabras que se sienten‌ Hay palabras que se arrojan Palabras que se recogen Palabras que se mendigan Y palabras que se escogen‌


Afirmaci贸n


No busques en mis versos metáforas audaces, mi verso es sólo un verso fugitivo, un verso sin medidas, sin trajes, sin adornos… No busques en mis versos retórica sublime, mi verso es sólo un verso necesario, un verso que no sabe de escuelas ni de estilos… No busques en mis versos las gongorinas formas, mi verso es sólo un verso que olvidó los recursos.


No busques en mis versos complicados retruécanos, mi verso es sólo un verso que grita lo que siente. Es la risa, la lágrima, el eco, la memoria. Es la puerta cerrada, el grito reprimido, la huella sin arena, el beso sin orillas. Es un niño desnudo que tirita en la noche, un recuerdo dormido, un silencio oportuno.


Es el viento, la lluvia, el barro, la maùana, la sonrisa, la rabia, el corazón, la idea‌ El aliento de vida que late en las palabras.


Silencio


El silencio es azul, agua dormida en estanques del alma. Si aprendes a escucharlo, te enseĂąarĂĄ verdades milenarias, lugares olvidados y conocimientos antiguos. El silencio nos habla con el rumor del viento, con la caricia repetida de las olas, con el vuelo solitario del cĂłndor en la cumbre, o con el torpe aleteo de las gaviotas.


Descifrar el silencio, reconocerlo en medio de las palabras huecas, escondido tras la sonrisa tímida o la mirada esquiva. El silencio nos inquieta y nos atrae, alberga nuestros miedos y adopta extrañas formas en las galerías de nuestra imaginación.


No hay mรกs voz que el silencio cuando todo se aplaca, y los dioses se sientan en el filo de la luna para dejar que la brisa desordene sus cabelleras.


Despistes y torpezas


Torpezas, despistes, errores, silencios… Mendigando tu amor por las esquinas me equivoqué de calle. Y ya no sé volver…


Tu nombre


Hoy abrí la ventana

para que entrara, de par en par, tu sonrisa. Me dejé acariciar por tus palabras suaves y me abracé a tu nombre. Me acurruqué callada entre las vocales, y me arropé con la fuerza de las consonantes. Y con las cinco letras me hice un collar, que viste de domingo mi corazón de invierno.


Detrรกs de los cristales


El viento del otoño se llevó lejos las últimas hojas. Nos recluimos detrás de los cristales/ para que nuestro amor no se enfríe/ y encendemos el fuego. Luego lo alimentamos con palabras y besos Y, abrazados, esperamos que regrese la primavera…


Antología  

Versos que se enredan para construir el tapiz de lo que soy y he sido.

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