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-ParรกsitoMario Quintana 2014.


CONTENIDOS Número #1 Septiembre 2014

Portada: Fotografía de Sonia Marpez

39

. Poemarios:

-Almudena Vega. . Editorial

4

-José M. Díez. .María Simó. La otra realidad.

5

. Viral: Elena Alonso y Viajamor 47

. Hablamos con Jerónimo Tristante. 10

. Libros para un mundo mejor

49

16. ¿Conocen a Sonia Marpez?

@letour1987 . 5/Libros/5

22

. La goma: Un relato de

24

J.L. Menacho.

. Mestre: El último poeta.

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letour1987@hotmail.com Dirección y entrevistas: Mario Quintana


EDITORIAL

BIENVENIDOS A LE TOUR 1987

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SAHUCIADOS DE UN VERANO COMO MANDAN LOS CANONES nos subimos a ritmo de pedal a la vorágine del mundo virtual. Os invitamos a participar en una competencia ficticia ciclista donde patinar a costa de las letras y contenernos a raíz de las imágenes. LE TOUR 1987 ve la luz por la iniciativa de un servidor a escribir sobre literatura en blog. Cuando me dispuse a ello

observé la gran cantidad de ellos que circulan por nuestros ojos, casi tantos y tan rápidos como el pelotón de una grande en una etapa llana y aburrida. Nace LE TOUR 1987 con fecha de caducidad, pues únicamente se esperan tres números del magazine. Otro de los conceptos iniciales para LE TOUR 1987 era apuntar lo más alto posible. Intentar chupar cámara mientras el pelotón nos recorta justo al llegar a meta todo el trecho ganado.

Así, aunando artistas consagrados con pequeñas mentes en alza, les deseamos desde la organización de carrera una placentera tarde de ciclismo, libros e imágenes. Mario Quintana Jefe de Carrera. @marioquintanatw


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LA OTRA REALIDAD DE MARÍA SIMÓ María Simó, 1987. Águilas (Murcia). Ilustradora. Fotografía: Rai Robledo. 2010 Ilustración página anterior de María Simó.

¿Qué es y dónde sobrevive María Simó? María Simó es un proyecto de trabajo y vida, además de una persona que en principio se parecería a mí, porque de entrada respondemos al mismo nombre. Ella es muy elegante y talentosa, siendo una imagen de futuro se lo puede permitir, y yo, que soy un poco más cafre y torpe, le sigo la corriente a ver dónde me lleva. De esta manera hemos sobrevivido a algunas ciudades, parejas y catástrofes artificiales. Ahora

sobrevivimos al presente.

Si ahora mismo le ofrezco un lápiz ¿qué es lo primero que me dibujaría? Si ahora mismo me diera usted un lápiz estaría muy bien porque no tendría por qué escribir las respuestas y sería una entrevista ilustrada. Le vendo la idea.

¿Consigue apartar su trabajo de su vida o a todas horas lleva lápiz y papel? Hay algún mecanismo diabólico, porque cuando salgo de casa sin la libreta de apuntes sucede que me siento en un café y me entran muchas ganas de dibujar. Pero si soy previsora y me equipo con un montón de portaminas, bolígrafos y papeles, sólo me acuerdo de que están ahí por lo mucho que pesa el bolso. De todos modos, creo que es difícil apartar cualquier trabajo que sea creativo del día a día siempre, se anda con alguna cosa en mente. Si eres un ilustrador freelance, hasta donde sé es del todo imposible.


¿Qué ocurre con la generación de los ´80 que viene haciendo las cosas con mucho atino? Que es la nuestra. Sin entrar en mucho análisis, apunto rápidamente un par de cosas. Es cierto que conozco a montones de personas de mi generación a las que admiro, que son grandes creadoras y hacen cosas maravillosas. No me costaría mucho dar una veintena de nombres en un minuto. Pero es que, al fin y al cabo, se trata de compañeros de profesión, de tu edad, andando el mismo tramo del mismo camino. A poco que tratas de abrirte paso, están ahí, y cuantos más conoces, más puedes llegar a conocer, dado que los círcuitos culturales y artísticos son, ¿a su pesar?, endogámicos. Eso puede dar la impresión de que somos una generación copada de talento. Más si añadimos el fenómeno de las redes sociales y no descartamos que, con el chaparrón que nos está cayendo encima en este país, nos toque salir a escena y agudizar en ingenio un poquito más. Pero no lo

somos, no significativamente más que otra. Ocurre simplemente que somos espectadores activos y privilegiados de lo que hace la gente de nuestra edad. Tenemos la visión interna del asunto. Lo que sí observo como diferencia sustancial con respecto a nuestras generaciones precedentes es que somos singularmente vanidosos. La tecnología nos ha provisto de un gran sentido de la autoficción. Me parece que tenemos una propensión la gestación y gestión de nuestra propia imagen muy fuerte. Hemos aprendido a ser muy autoconscientes, aunque eso sea necesariamente malo.

¿Un lugar donde pintar, un lugar donde hacer el amor, un lugar donde morir? Lejos de casa. En lugares que todavía no conozco. Ahora sí que daría juego la entrevista ilustrada.

Desde luego que sí. Por cierto ¿A qué tren se ha subido? ¿Dónde espera llegar? De momento, casi sólo me muevo en trenes de cercanías. Estaría bien llegar a un lugar en el que poder pintar, hacer el amor y morir.

*Imagen de portada “Aguilas” MS. **Imagen de interior “Aulladores” MS.

Estudio en Águilas.

www.mariasimo.com www.facebook.com/mariasimo.pintura www.flickr.com/mariasimo


Sonia Marpez 2012.


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S SONIA MARPEZ, 1987. VIGO. FOTÓGRAFA.

OY UN SER ÚNICO E IRREPETI LE

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No es una muestra de ombliguismo. Es su apuesta más crítica. Soy un ser único e irrepetible es un conjunto de fotografías únicas para una mujer única. Gallega afincada en la costa del sur, Sonia se muestra como una artista sin moldes ni dobleces. Compagina su labor como fotógrafa con la codirección de la reconocida revista virtual Obituario. www.soniamarpez.com Soy un ser único e irrepetible ¿Ego o crítica social?

La serie la creé para una exposición colectiva titulada Multiplicaos, así que mi aportación fue la de crear una obra crítica con la Iglesia, el Estado y la sociedad manipulada por los dos primeros. ¿Quién es Sonia Marpez?

Una más de esas siete mil millones de personas que habitan este planeta, pero única, como todas.


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¿Qué le falta a esta sociedad para fotografiar la muerte de nuestros seres queridos?

Bueno, en realidad en el siglo XIX se hacía con frecuencia; lo que para ellos tal vez era una última nota poética, a nosotros nos parece una costumbre morbosa, incluso macabra (lo que es irónico, porque vemos muertes reales por televisión como si tal cosa, aunque como sociedad nos escandalizamos si aparece un pezón). Lo cierto es que a través de la historia la muerte ha sido uno de los temas principales en el arte; la cultura del Antiguo Egipto es un gran ejemplo. Particularmente me parece un tema muy interesante de tratar: la

muerte es lo único inevitable en la vida. ¿Qué fotografía persigue y no se deja alcanzar?

Conozco mis límites y, sobre todo, los de los medios con los que trabajo; eso me frustra continuamente, pero también hace que para mí cada proyecto tenga su mérito, aunque eso el público lo desconoce. Supongo que la fotografía que persigo tendría en realidad mejor calidad de lo que al final resulta, pero quizás la culpa no sea tanto de los medios, sino del entorno y la propia fotógrafa. ¿A quién pondría frente a su objetivo sin dudarlo?

No sabría, por ahora me quedo con mis cachivaches y mis paseos por la ciudad.


Juan Carlos Mestre


od


5/LIBROS/5

CINCO LIBROS SOBRE CICLISMO Literatura y ciclismo siempre han formado un equipo nada despreciable. Lo exagerado de la primera junto a la épica de lo segundo nos ha evocado en más de una novela a subir los alpes a golpe de molinillo para irremediablemente perder todo el tiempo ganado en las sufridas etapas pirenáicas. El ciclismo

en la literatura es una llave de paso para los más perezosos, para los que aún no han comprado una moderna bicicleta de montaña y recorren cada domingo sierras y veredas en derredor de sus ciudades. Aunque todos, perezosos y atrevidos, con un fuerte común: Todos hemos contemplado alguna mítica subida de una de las grandes vueltas en plena siesta, con las ventans entornadas mientras en el asfalto y por lo tanto en la pantalla el sol impone su justicia. Al igual que la impone la carrera contra el crono cada etapa y las insufribles pájaras que llevan a los valientes corredores de cuneta a cuneta buscando un hálito de suerte y oxígeno que les empuje el trasero.

Contrarreloj. Eugenio Fuentes. Editorial Tusquets. En la cuarta etapa del Tour de Francia, Tobias Gros, el favorito e imbatible ganador de las cuatro últimas ediciones de la carrera, muere asesinado mientras descansa en un hotel tras una jornada agotadora. Uno de los primeros sospechosos es Santi Mieses, corredor del quipo rival que habló con Gros poco antes de que éste fue ra asesinado. Para atajar las habladurías, Luis Carrión, el director del equipo donde pedalea Mieses, contrata al detective Ricardo Cupio, mero espectador de una de las etapas reinas, el ascenso al Tourmalet.


¿Se imagina cuánto cobra un ciclista de cola? Ni el ganador de El Tour de Francia (por no hablar de otras competeciones) consigue embolsarse una cantidad acorde a las de otros deportes si no es a base de contratos publicitarios. Pero un gregario, el ciclista que cierra el grupo, al que imaginamos el simpático del grupo porque de otra manera sería insufrible, puede llegar a cobrar cantidad muy parecidas a las de un repartidor de paquetes o barrendero. Por ello vemos a esos nombres extraños de origen australiano, alemán o un vasco con arrojos para escaparse del pelotón

apenas iniciada la etapa y ser alcanzado a apenas diez kilómetros de la meta. Además del efecto visual de ver la marca que lo patrocina en la liza de la carrera durante todos esos kilómetros, las metas volantes y los puertos de montaña tal vez le aseguren al ciclista un merecido sobresueldo que justifique el haber bajado a setenta km/h y a cuerpo descubierto un puerto de montaña que con nuestros vehículos bajaríamos con prudencia.

El ciclista. Tim Krabbé. Libros del lince. La brillantez de la narración, que transmite con intensidad el carácter agónico del ciclismo y la belleza del homenaje que rinde al sufrimiento, convierten El ciclista en un verdadero hito que ha sido saludado como un libro estraordinario desde su publicación original.

El Alpe d´Huez. Javier Garcia Sánchez. Planeta. En la salida de la etapa más dura se encuentra un ciclista cántabro al que llaman Jabato. Tiene más de treinta y seis años y nadi cuenta con él. Pero Jabato se obstina y su locura llega a parecer sensata.


Poca gente lo conoce, pero el ciclismo es un gran deporte publicitario. Además de los equipos esponsorizados por numerosas marcas, la organización de la carrera se vale igualmente de marcas que desean que su nombre aparezca en la meta volante, en el podium, en la camiseta de las bellas señoritas que reparten flores y peluches al acabar la etapa. También las ciudades ponen de su parte para que la carrera pise sus calles y aún más para que finalice una etapa en una de sus avenidas. No es baladí ver el nombre de una ciudad durante meses en el plan de

carrera y el día de la etapa ver las maravillas de tu ciudad en gran angular desde helicóptero. Por ello y cada día más, si vemos el mapa a seguir por los corredores, pocas veces es un itinerario continuado, si no que desplazado varios kilómetros de etapa en etapa para concordar un trazado extraño pero a la vez beneficioso. Sin ir más lejos, la presente edición de La Vuelta finalizará –en contra de lo habitual, Madrid- en Santiago de Compostela, debido a su año Jacobeo. No deja de ser curioso debido a las veces que el ciclista defecará de pensamiento sobre más de un santo en más de una pendiente montañosa. Obervar la caravana de camiones, coches, furgonetas y autobuses diseñados para el confort del ciclista es lo más parecido que nos queda a los grandes circos que antaño recorrían las carreteras secundarias.

Plomo en los bolsillos. Ander Izaguirre. Libros del KO

Una historia en bicileta. Ron Mclarty. Alfaguara.

Pequeñas grandes historias de la gran gala francesa que no dejarán indeferente a los amantes de las dos ruedas. Las anecdotas más insospechadas del pelotón.

A punto de embarcarte en una travesía con uno de los héroes más inolvidables. Smithy, 43 años, 126kg. ¿Cruzamos Estados Unidos?


---------------------------------------------------Bicicleta en Torino(2011) Mario Quintana.

LA GOMA Un relato de

Javier L贸pez Menacho.


Z

ona anaeróbica ya. Y estos tres van como motos. El australiano va a ganar, lo sé. Hay gente que nace con el mismísimo rostro del triunfo y hay gente como yo, simples y llanos perdedores. Aunque de llano esto no tiene nada, qué más quisiera. El australiano sube como un ángel que busca el cielo. El cabrón que poquísimo habla, que poco gesticula, parece que lo acabaran de sacar del congelador, con esa engañosa actitud de “no puedo, espérame, ralenticemos esto”. Y luego te mete el hachazo, el condenado, cuando menos te lo esperas. Esta gente ni hace grupo ni hostias, sólo piensan en la victoria. En ganar, ganar y ganar. Como todos, pero a costa de todo, no sé si me explico. Es fácil diferenciarlos, su sudor huele a azufre. No somos más que instrumentos que le ayudan a llevarse la gloria. Pues conmigo no cuentes cacho mamón. Te vas a morir antes de que te haga un relevo. Me da igual la general, total, qué más da, quedar treinta, cincuenta o setenta, lo que cuenta es llegar y a final de año, cobrar por cada carrera finalizada. “Sí, yo las acabé todas. Ni siquiera el líder puede decirlo. Trae las primas, que me las voy a beber y a comer y a gastar saliendo de putas y en lo que me salga de los cojones”.

Quién pudiera agarrar sus veintitantos. Un australiano, un alemán, un italiano y yo. Parece un chiste. Mis posibilidades sí que son de chiste. Mira cómo menean sus culos, como si fueran de aire. Me metí en el corte con tal de lucir el dorsal un rato y ahora heme aquí, pringado de barro hasta el cuello. Quién me mandaría. Despotrico contra ese pelotón acomodado que nos dejó escapar. Siempre pasa igual, los días que no queremos tirar, regalamos la victoria a dos o tres muertos. Yo soy uno de ellos, un muerto encima de una bicicleta. Ya sólo me queda ir atrás haciendo la goma, y sé que me van a mirar desde más allá del odio, con los ojos prendidos en furia viva, como si no fuera corredor sino un apestado, un mercenario, como hacían con aquel polaco, Zenon Jaskula o el otro, cómo era, Mejía se llamaba, sí, Álvaro Mejía. Qué sabios los colombianos, acostumbrados a las alturas, menudos como fideítos que adornan la sopa, pero siempre inteligentes moviéndose en la carrera, ahora una especie extinguida. Yo los conocí a todos y a todos vi caer cómo moscas. No les importaba beber uno o dos chupitos o una botella entera si era de noche, la ocasión se presentaba después de los masajes y al día siguiente teníamos descanso. Qué grandes compañeros amantes de la


vida. Me pregunto por qué ahora todo es odio. Odio las carreras. Odio correr. Me extingo y noto mis brazos menguar por momentos, miro y resoplo hacia cielo, y el sol con su fusta, zas, azotando mi espalda.

Temperatura cercana a los treinta y cinco grados. Un reguero de sudor recorre mi frente y gotea buscando el suelo, pero se evaporará antes de rozar el asfalto, un auténtico infierno. Y encima, a soportar estos miles de rostros fugaces que se suceden sonriendo, vitoreando y esprintando, siempre exigiéndonos el máximo. Pues corre tú con los huevos. Si por ellos fuera, correríamos hasta llegar la noche. Y si es por los sponsors, también. Todo por arañar segundos en pantalla, porque la gente lea Rabobank, o Lotto o cualquiera de estas marcas que mañana renegarán de nosotros. Coño, que somos humanos. ¿Habrán pasado alguno de ellos más de dos horas encima de una bicicleta? Mil euros a que no. ¿Conocerán cuando las piernas se entumecen y parecen de hormigón, cuando te asquea tu propio cuerpo, cuando el cerebro riega las venas con la sangre densa como la horchata? Cuántas de esas caras borrarían su hipócrita sonrisa si me dejaran apearme de la bicicleta y partirlas a pedacitos.

Tres y medio al grupo perseguidor y cinco kilómetros para meta. Apenas capto los números con el rabillo del ojo. El sudor ya es el prisma de mis ojos. Números y números, y qué más da, si todo se reduce a llegar o no, a pasar o ser pasado, a no dejarlos marchar como flechas luminosas, sólo se trata de eso. Toda mi vida esperando una oportunidad así, y cuando llega, me miran con condescendencia, como cuando miras a tu padre y por primera vez lo sientes anciano, quemado por los avatares de la vida, y entonces parece que se cambian las tornas y eres tú quién protege y no al contrario. Qué estará pensando el viejo en casa, sentado frente al televisor. Seguro que sabe que voy muy justo, enganchado como un alfiler al viento, a duras penas corredor para una prueba de tales exigencias. Ya me dijo que renegara y no asistiera, que no tenía necesidad, que es hora de ir pensando en el futuro y montar alguna cosita, un taller de bicis, un restaurante italiano o algo así, que en mi futuro jamás quedará París. Me pregunto dónde y cómo acabaré si antes no me mato en carretera. Lo cierto es que me hallo aquí porque me libré del corte antes de la prueba y los jefes confiaron en mi


veteranía, en mi labor como gregario, en que vaya terminando etapas mientras ayudo a los más jóvenes a que no se descuelguen. Ahora me cago en los años y en no seguir a pies juntillas los consejos de mi padre. Voy a abrir un bar y beberme hasta la última gota de cerveza del mundo.

Algo me oprime el pecho y llega al bajo vientre, hostigándome sin piedad. ¿Será la culpa de quien no ambiciona nada? Si existes Dios, si estás ahí, escondido como una puta tras este sol de infarto o alguna de las nubes, que sepas que no pienso suplicarte más.

El alemán flojea al comenzar el diez por ciento en las rampas, como si corriera cojo. Me dijeron que va de EPO y otras cosas hasta las cejas, al igual que todo su equipo plagado de españoles, en la puja por ser los más corruptos. Parece que hoy no servirá de nada. Éste es más de escapadas llanas, como demostró en Italia. Es cuestión de tiempo que nos deje en paz. Antes de dar la batalla por perdida, intenta hacerme la goma a mí, el gran abuelo del pelotón. No chico, no, por quién me tomas. No te voy a dejar y además te voy a machacar con un ritmo por avanzadillas, lleno de arranques inconclusos. Los demás saben que con estos cambios de ritmo lo eliminaremos y se quedará salivando en medio de una pájara. Y juegan la misma carta, al desgaste. Lo ataco. Un ataque. Otro. Y otro. No voy tan mal cuando me levanto de la bicicleta y el aire entra como a borbotones, directo al pulmón. El alemán se funde como un helado al horno, hace eses y se descuelga. Jodido sobrino de Merkel, púdrete en el infierno. Al australiano lo veo ahora como a un Sansón desmelenado e indomable. Cada pedaleo lo arrima irremediablemente a la gloria. Parece hecho de hielo y metal. Su afán nos carcome el alma. El italiano me guiña el ojo como diciendo, “nos va a follar”. Sí, nos va a penetrari. Y apretamos el culo, fruncimos el ceño y pedaleamos. Siempre, siempre pedaleamos.

Pancarta de último kilómetro. Las motos nos adelantan buscando la foto finish. Dan ganas de subirse a una. Se van a jugar la etapa al sprint, mientras yo me mantengo a rueda, prolongando la hora del fracaso. Solo espero salir en la foto, a mamá le gustan esas cosas. Nadie se somete a la agonía con la misma pereza que yo. Por fin entro al relevo y a quinientos metros de meta me sitúo en primera posición, paradójico, ¿Quién lo iba a decir? Pese a que la cadencia es lenta, no me valdrá de nada. Me vigilan acechantes, me olfatean el ano, me darán caza en apenas unos segundos. Los brazos se me vencen.


El italiano emerge desde la cola como un torbellino y en tan sólo dos pedaladas me saca una cabeza. Al menos deja un soplido de aire tibio que respiro con agrado. Le sigo como puedo. El australiano, autómata invencible, responde y acelera, tomando la delantera, a punto de marcharse. Qué envidia, que bueno es, es bonito ser espectador de las cosas bien hechas. Aprieto. El italiano echa el resto y me aparta con la mirada, cambiado nuevamente el ritmo y batiéndose en sprint con tal de rebasar al australiano. Se acelera como resbalándose y conecta con mi antebrazo. Ais. No quiero suelo, odio el sabor del asfalto. La valla se viene sobre mí e intento esquivarla. No quiero caerme. No puedo caer. Bailo, giro, apoyo el pie… y la carretera sigue ahí. Al frente el italiano y el australiano no han corrido la misma suerte. La carambola precipitó al italiano hacia la rueda trasera del australiano, conectaron y ambos han caído al suelo. No hay otra explicación. Me da igual, lo veré en la tele. El australiano gime de impotencia cuando vuelvo a mirar atrás. Me dirijo en solitario a meta. Siento el universo sobre mí y ni siquiera sé cómo celebrarlo. Sólo pensaba en retirarme dignamente porque, qué cojones, amo este deporte y ahora me cae del cielo un sobresueldo, reconocimiento y dos chicas hermosas que me besarán delante de medio mundo. Algo parecido debe ser el cielo. Mi padre no se lo debe estar creyendo.

Javier López Menacho. 1982 Jerez de la Frontera (Cádiz) Escritor. @lopezmenacho


Tête de la Course

Juan Carlos Mestre. 1957. Villafranca del Bierzo Poeta. Ilustrador. Músico. www.juancarlosmestre.com

Le recuerdo con pajarita y su acordeón, aunque dudo lo primero y es lógico lo segundo. Le recuerdo igual, su pelo tan blanco y su acordeón tan triste. Fue en un recital hace al menos diez años en un centro de estudios. Su voz profunda desgranando poemas desde la irrealidad, desde el viento inagotable del Bierzo, donde mataron al sastre y él lo recuerda de pueblo en pueblo. Juan Carlos Mestre, Premio Nacional de Poesía (2009) por La casa roja asume la primera etapa de Le Tour 1987 con La bicicleta del panadero. Por Mario Quintana.

“Las oportunidades han concluido. El ciudadano ha perdido su condición de tal, ya no es portador en esencia de los derechos civiles que configuran lo singular de su dignidad.”


¿Qué recorrido le espera a la literatura poética? El lugar inmóvil de la sublevación, para decirlo en la paráfrasis del título de un ya tan lejano como extraordinario libro de Antonio Gamoneda. Todo el tiempo, su perspectiva, su duración, es nada frente a la incertidumbre de la palabra poética y su permanencia en la imaginación. El secreto está en el gran azar, en las tormentas del balbuceo sideral, en el exceso de las prohibiciones mayores que aún guardan relación con el desconocido universo. Nuestra memoria de realidad es escasa y tan intensa la desgarradura de los tiempos presentes

¿Y a Juan Carlos Mestre? Yo ya no estoy, he dejado de recorrer los mapas de la curiosidad literaria para resistir en el único territorio que hoy soy capaz de habitar: la duda sobre el valor de todo lo relacionado con la aspiración de valor, el alejamiento de las dialécticas de recompensa, la sociología tóxica de lo profesional literario, una auténtica plaga de cabezas fofas y vanidades intrínsecamente reaccionarias. Yo no espero, aspiro a borrarme, como decía el gran Vicente Núñez. Percibo y balbuceo, hablo en la latitud de aquello que me implica en la peripecia humana, no me interesa nada,

que la poesía, como tarea de protección, de defensa de la verdad humana, está indefensa en su desorden frente a otros órdenes de dominación. Le queda acaso la capacidad de convertirse en un conocimiento de resistencia, en una posibilidad revolucionaria del habla para nombrar la zona invisible, la presencia descartada de lo humano en la historia civil de los barracones de desesperados, esos millones de personas que bajo la intemperie de las estrellas son las víctimas civiles del mercantilismo de estado, un nuevo eufemismo del viejo fascismo.

absolutamente nada, el saber como categoría de autoridad en materia poética, porque además es falso, y porque además, no existe. La poesía percibe, la poesía es el lenguaje que respira en la interioridad de la conjetura existencial del ser, el otro tiempo, sin fecha práctica, de la revelación, de los ritmos de la memoria, de las desobediencias a lo sistemático. El recorrido, de haberlo en términos de lo visible, de lo reconocible o intuido como destino de la palabra, será el paralelo a la vicisitud de lo humano, a su vértigo y rebeldía ante lo ominoso, a su fe y su esperanza ante la catástrofe, a su solidaria subjetividad con las personas y los astros.


¿Depende la vida de la poesía de la EmuerteF de los técnicos y los copistas? No entiendo la pregunta, no sé a qué se refiere con la muerte de los técnicos, menos aún de los copistas, supongo que ambos en la misma complicidad del oficio, pero intuyo que acaso quiera usted vincular la sobrevivencia del género poesía a la capacidad de generar distorsiones sobre la normatividad; en ese caso, creo que sin desobediencia a la costumbre, sin transgresión de la fórmula, no hay posibilidad alguna de hacer y escribir hoy en la poética. Negación y resistencia, esa pareciera la única posibilidad de la conducta. Los técnicos, los expertos, los especialistas en materia de poesía son cabezas repletas de aserrín, y solo valen para alimentar con sus cabezas fofas las estufas invernales. La poesía, el poeta, es hereje con naturaleza,

antipreceptivo por vocación, antidogmático por destino; no mejor cualidad ocupa el amanuense en las estructuras de control de la policía de la cultura, ese copista escribano que levanta acta lítica de los hechos. El lugar del testimonio, Cortázar lo explico muy bien en su ensayo sobre Keats, es otro, dar cuenta sin testificar contra nadie, ser desagradable de profesión, vivir anticipadamente en la negación ante la perspectiva de los horrores del mundo. Acaso la tesis benjamininiano, los 0Avisadores del fuego1 de Rosenzweig pudieran acercarnos a la circunstancia que yo imagino como más próxima a la conducta, que no ejemplaridad, de lo exigible al poeta contemporáneo.

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¿Cuánto hay de azar en sus libros, cuánto de noches de insomnio? De azar el mismo y absoluto que determina la ley general que rige todo el universo, al menos hasta donde conocemos. El mismo azar que mantiene el orden de posible y el desorden de la imaginación creadora, la certeza intuitiva hacia un conocimiento que lejos de lo pragmático nos aporta más conciencia de la realidad que todos los laboratorios de la experiencia juntos. Insomnio también, fundamentalmente el diurno, es importante no estar dormidos durante el tiempo de la claridad solar, adormecidos bajo el tábano publicitario de la sociedad de consumo, aletargados por la soberbia obstinación para mentir de la retórica

política y sus persuasivos sistemas de dominación. Es esencial el insomnio diurno frente al amodorramiento colectivo de los medios de comunicación de masas, fundamentalmente la toxicidad televisiva y los subproductos con pretensiones de alta cultura de la prensa escrita. Mi azar, querido amigo, es mi conducta, no he sabido, tampoco he pretendido desplazarme de ese lugar hacia ninguna otra posibilidad de lo previsible. Me limito a permanecer en el agüera, en la exterioridad de la formula, eso sí, sometido en la medida de lo posible a la mayor intensidad de deseo, que no es otra cosa que el milagro de los sentidos por reconocer los signos de la seducción del mundo y los lenguajes que de ella dan cuenta. La peripecia humana, la grave,


hermosa, trágica, paradójica e insustituible para nosotros condición del otro, de ese ser, de esa persona que diferente de yo es mi otro yo inscrito en la frente contraria. Hacerse cargo, entender la vida como la responsabilidad de asumir la problemática de los demás, de sentirnos copartícipes de su destino es, posiblemente, el primer encargo de

una lengua. El idioma de la compasión, los dialectos de la piedad y la misericordia, acaso las virtudes más absolutas y bellas de lo laico. El halcón de la realidad sigue llevando en el pico el mismo cintillo para la corona fúnebre de la realidad con el tópico shakesperiano1 0cada uno está hecho de la materia de sus sueños1

¿Consigue zafarse de los azarosos personajes que pueblan sus poemas?

los arrojados a la intemperie, los que viven entre los desperdicios de las grandes palabras de lo que algún día se pensó que era la belleza, el arte, la sociedad del bienestar, antes del saqueo económico y el secuestro de la democracia burguesa por los anti sistemas del Fondo Monetario Internacional, el único y auténtico lumpen que yo conozco en las sociedades avanzadas. ¿Qué hace la poesía en medio de todo eso? Hablar, continuar nombrando frente a esa pobreza de la esperanza de la imaginación, de las utopías que a través del lenguaje metamorfosean la realidad, reimponer la gratuidad de los sueños, desplazar la ruina retórica de las castas políticas del centro de los discursos sociales, retornar a la delicadeza, sí, la delicadeza, como constructor del habla poética, palabras con conducta, leales a la aspiración del individuo en su lucha por los derechos civiles de la felicidad.

0La inteligencia discursiva y la participación en la vida más allá de la realidad seguimos llamando misterio

No, en absoluto, formamos una disconforme asamblea presidida por la fraternidad y el republicanismo. Esos seres son el lugar vital en que yo he decidido libremente inscribir mi voluntad biográfica, un lugar en el espacio vacío que han dejado otros, esencialmente desapercibidos, fundamentalmente habitantes de la utopía simbólica, entendiendo utopía como lo que probablemente es, una verdad prematura. Pero más que personajes en el sentido de intérpretes o incluso de figuras célebres, creo que los habitantes de mis poemas son ciudadanos en busca de rostro, no actores de la comedia del mundo, sino habitantes y pobladores de la tragedia real, del tiempo unísono del miedo, de las segregaciones y exterminios, de la marginación y el inconcebible margen de


¿Qué porcentaje de culpa tiene la figura del poeta para que sea un género menor? ¿Es tiempo de hacer autocrítica? No hay géneros mayores o menores, no es problema de dimensiones ni de cualidad, sino de formas determinantes que configuran la propia materia de lo expresado. A pesar de todo, nunca en el mundo se ha leído tanta poesía como ahora, las lecturas de poemas, los Festivales, en muchas partes son multitudinarios. Pero tampoco eso importa. Aunque los pescadores vuelvan del río con las cestas vacías bajo las aguas siguen los peces de oro de la revelación esperando el anzuelo de otra necesidad. Los espejismos sociológicos son eso, espejismos, apariencias, ilusiones sin correlato con lo real. Se escribe mucha poesía y se lee en proporción, cualquier poeta de Badajoz a través de Internet puede estar leyendo el último trabajo de

un poeta de Buenos Aires y viceversa. La etiqueta de género menor no es molesta, ya le viene bien, son los géneros mayores los expuestos al reclamo de las satrapías, los encargos comerciales, las usuras intelectuales@nada, que se queden los géneros mayores con toda la cesta de herramientas para montar la feria de las vanidades. No debe preocupar ese margen, es el extrarradio la zona donde los débiles y los descontentos traban alianzas con el porvenir de los sueños. ¿Autocrítica? Si es poesía, es autocrítica por naturaleza, otra cosa es que hablemos de esas banalidades bien entonadas que comúnmente suelen ocupar la mitad de una página y dan cuenta del yo al que ya conoce las peripecias sin peligro de su yo. Importante combatir el ego, fundamental resistirse al enorgullecimiento propio. Fuera de esa actitud, no hay más que crepúsculos y rocío sobre los cerebros de la noche.


Se presenta libro. Habla el concejal, habla el presentador, habla el adulador y habla el poeta pidiéndole brevedad para no aburrir al personal. Es tiempo de empezar a abrir el periódico por las últimas páginas ¿no cree? ¿Han perdido las charlas literarias el poder porque en porcentaje hablan quien no tiene en don la palabra? Los políticos, por lo general, es decir, en general, lo que equivale a decir, casi todos, son unos auténticos zoquetes en materia cultural. Están ahí por exigencias del guión, cuando están, y su aporte va directamente relacionado con la producción de tedio que solo ellos son capaces de generar de modo tan natural y espontáneo. Casi no hay excepciones, los que no sirven para otra cosa, no vamos a

ha de terminar ya, es insostenible el menosprecio, censura, nepotismo, etc. que el ámbito cultural ha padecido en el conjunto de legislaturas, tanto en la época opulenta del derroche, del equívoco entre ocio y cultura, de los indignos privilegios de amiguismo y clientelas, como en la actual de pauperización del medio, al borde del abismo, a punto de la extinción. Una auténtica vergüenza nacional, que han necesariamente de pagar sus responsables yéndose, después de pasar por los tribunales, para sus casas.

insistir ahora además para qué, terminan gestionando la cultura, empobreciéndola cada vez más, maniobrando con más voluntad decorativa que de necesidad social de primer orden. Esa alteración constitucional de los mandatos políticos ¿Es Juan Carlos cotidiano un hombre valiente? Esa condición solo se muestra en los momentos en que uno ha de hacerla efectiva, no aspiro a ser un cobarde.

¿A que teme? Temí a la muerte, ahora ya solo temo a los viejos y renacidos espectros de este mundo, el autoritarismo, la xenofobia, el militarismo, el eco turbador de los poderes ominosos.

¿Reiniciaría el ciclo y volvería a la infancia? No, no, otra vez los curas, otra vez las monjas. Otra vez aquella España gris, siniestra y cruel, No, por favor, en ningún caso.

Por último y derivado del nombre de nuestra párvula revista ¿Que recuerdo le


trae la palabra Ebicicleta? Una palabra muy ligada a su obraI

Gracias de coraz贸n Poeta por esta lecci贸n de serenidad, gusto y alegor铆a. //.

Mi padre, una bicicleta, mi padre y los caminos abiertos del verano hacia la plenitud del horizonte verde y los p谩jaros.

-Las naciones medidas en murosMario Quintana


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“¿A la muerte? No creo que muchos estuviesen dispuestos a acompañarme en ese viaje” Almudena Vega, 1986. Málaga. Escritora y Músico. ladisonanciadelospajaros.blogspot.com

¿Qué hace sangrar a Almudena Vega como poeta? Dice Alejandra Pizarnik “Escribir un poema es reparar la herida fundamental, la desgarradura. Porque todos estamos heridos.” Yo no podría responder mejor, sin embargo estoy aquí para ello. El mero hecho de observar o cómo observamos, produce una consecuencia. En ocasiones, ese hecho nos produce esa “sangre” de la que hablas. Ese desgarramiento del que habla Alejandra. Puede ser una situación dramática o personal, algo duro. Doloroso. Creo que en ese momento, si se sangra, hay que usar esa sangre como material. Usar lo que se ha convertido en material para sacarlo de nuestro tejido. Como una amputación. Es material de trabajo, como pintura. Como el mármol o el estaño. Ahora que es sangre lo podemos observar, también.

Lo sé, aún no he respondido a la pregunta, pero esto venía a cuento. Volvamos al tema. El mero hecho de observar es lo que produce que esa herida sangre. No puedo responder exactamente qué lo produce. Nadie puede saberlo. Sucede en el momento. Es un suceso. A propósito de sangrar, colaboré en una antología electrónica de Luna Miguel (@lunamonelle) titulada SANGRANTES. Si, es una antología de mujeres. Sí. Sangramos. Pero en esta antología hay un trasfondo que creo que viene a mostrar el hecho real que esta pregunta busca. http://sangrantes.tumblr.com/


¿La poesía joven sin el certamen literario es una odisea o factible? Totalmente factible. Pero claro, no sin un esfuerzo y un trabajo. Yo no soy muy partidaria de ningún tipo de concurso aunque he de reconocer que he caído en ellos. Que también me he beneficiado. Que también he sentido frustración. Yo siempre cito mucho, mis amigos cercanos lo conocen bien, sin embargo me gusta delegar la responsabilidad de la respuesta en otros que encontraron mejores palabras. Yo me limito a estar de acuerdo. En esta ocasión citaré unas sabias palabras del compositor Béla Bartók: “Los concursos son para los caballos, no para los artistas” En cualquier caso, los medios digitales juegan un papel crucial para todos. Ya no hace falta ganar un concurso para publicar. Puedes encontrar infinitas maneras en internet, así como una forma de darte a conocer. Hay poetas más conocidos ya por las redes sin haber ganado nada que poetas titulares de uno más o premios... ¿Las redes sociales cómo huida para la vida de la poesía? No veo que haya que huir de la vida poética para encontrar cobijo en las redes sociales. Todo lo contrario. Las redes sociales como difusión y apoyo para la vida de la poesía. Álvaro Valverde dice de usted entre otras cosas Eque sabe lo que se haceF ¿Y cómo lo hace Almudena Vega en su día a día para culminar un buen libro de poemas? Lo cierto es que uno, al menos en mi caso, no hace nada para culminar un libro de poemas. El final llega, antes de que sepamos que se termina. Después se reconoce ese final. Una vez que se

observa, esa sensación nos inunda. Para mi sucede lo mismo con el comienzo de un libro. No me siento a empezar un libro. No lo premedito. Cuando llevo escribiendo un tiempo unos textos o poemas, aparece la noción de que será un libro de forma natural. Se es consciente. Me alegra dar la sensación de que “sé lo que me hago”. Lo desconozco absolutamente. ¿Qué libro se llevaría a la muerte? A la muerte cualquiera con un grosor apropiado para ejercer de almohada eterna. Ya puestos, uno de tapa blanda. ¿Y a quién? ¿A la muerte? No creo que muchos estuviesen dispuestos a acompañarme en ese viaje.


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“Me gustaría habitar un mundo más justo, más feliz y más humano que el actual”

José Manuel Díez, 1978. Zafra (Badajoz) Poeta y compositor. @duendejosele

¿Siente ya la Ecalma chichaF que deja en el tiempo haber ganado todo un premio Hiperión? Los premios, igual que las obras a las que respaldan, se ven con la perspectiva adecuada una vez que pasa el tiempo y el poeta deja de ser la triunfante mano creadora para convertirse en un receptor más de sus propios poemas. No obstante, el premio Hiperión ha sido hasta ahora el galardón literario que más satisfacciones me ha dado y me sigue dando. Y aunque la calma chicha personal ya llegó hace unos meses, parece que “Baile de máscaras”, el libro que lo propició, sigue su propio camino y no deja de recibir menciones y premios paralelos, dentro y fuera de España, que muy seguramente sin el Hiperión no hubieran llegado jamás. Al margen de esto, estoy escribiendo un libro nuevo desde hace más de un año y mi pensamiento está puesto en ilusiones futuras, no en premios pasados.

Premio, que debido a su límite de edad máximo cómo 35 años, ¿le enfrenta a uno a una nueva etapa de madurez? No creo en ese tipo de etapas, ni en la vida ni en la literatura. Para mí la edad de alguien la miden las experiencias, no los años; y la madurez o inmadurez de una obra no creo que dependa directamente de que su autor tenga 30, 35, 40 o 70 años, sino del mensaje que esa obra proponga y alcance. Por eso, respondiendo a tu pregunta, no me enfrento a nuevas etapas por mi edad sino por mis deseos creativos. Y en ese sentido, mis deseos creativos de los 35, por suerte, son los mismos que cuando tenía con 20 o 25, aunque con más horas de lectura, de escritura y de papeles rotos. Trabajo diariamente para no perder ese atrevimiento, ese asombro y esa pretensión de aprendizaje de entonces.


En las letras ha sabido pisar la EmierdaF (entiéndase en sentido de buena suerte) necesaria. Nuevas letras, Visor, HiperiónI He debido saber pisarla, sí, aunque inconscientemente. Se ve que en el camino de la constancia y del trabajo vocacional hay más “mierda” que en otros caminos. Las editoriales buenas, no obstante, no siempre terminan propiciando buenos libros; por lo general, es al revés. Esto suele olvidarse.

Nacido un siete de Junio, día de nacimiento de grandes músicos y longevos ¿Será la música para toda la vida o es la literatura una apuesta ante los previsibles achaques del escenario? No diferencio una cosa de la otra, para mí van de la mano y se complementan. No se trata de apostar o no apostar, se trata de ser o no ser. Yo soy poeta y, en consecuencia, hago poemas y canciones. Y lo seguiría haciendo aunque trabajara como carpintero o como médico o como cualquier otra cosa que me permitiera tener capacidad de pensamiento y creación.

¿Quién desearía ser por un espacio de tiempo en el baile de máscaras de la vida? Me gusta ser el que soy. Primero, porque si no me gustara lo trataría de cambiar y, segundo, porque me ha costado mucho esfuerzo y mucha ilusión llegar a ser el que soy, con mis aciertos y también con mis errores, que seguramente me han enseñado aún más que mis aciertos. No obstante, si hablamos de máscaras, no cambiaría tanto de personaje como de decorados. Me gustaría habitar un mundo más justo, más feliz y más humano que el actual. Quizá por eso, en Baile de máscaras, mis personajes favoritos son los que luchan por un mundo mejor.

Si hubiera ganado el Hiperión hace doce años ¿habría peligrado la existencia de su grupo musical, el Desván del Duende? Pregunta difícil de responder con la cabeza… Pero mi corazón dice que no. Todo ocurre por algo y, sobre todo, todo ocurre en su momento justo por algo. El Desván del Duende nunca ha hecho peligrar mi poesía, ni viceversa. Son, de hecho, dos formas de expresión que he querido compaginar y alimentar mutuamente siempre.


Diez años después de que ELa voz dormidaF fuera libro del año, llega el triunfo de otro segedano en las letras ¿Qué ocurre en Zafra? Pues no lo sé a ciencia cierta. Pero es algo muy anterior a mi querida y recordada Dulce Chacón y, por supuesto, a mí mismo. Desde tiempos de Don Vicente García de la Huerta, Zafra es una ciudad muy literaria y así lo han demostrado muchos buenos escritores nacidos y criados en la ciudad. La verdad, yo no puedo precisar ningún motivo claro. Igual hay alguna tesis elaborada al respecto… O habría que elaborarla.

¿Le dice algo la novela para el futuro? Me dice lo mismo que el ensayo filosófico o el guión cinematográfico o el teatro… Son géneros que me gustaría cultivar algún día, pero para los que aún no me veo preparado. Ahora mismo llevo dos años escribiendo artículos de prensa para distintos medios y más de cuatro años con cuentos y relatos cortos. Mi próxima obra no poética será, muy seguramente, un libro de relatos cortos. Saldrá el próximo otoño.

¿Le hacen sentir cómodo sus compañeros literarios? ¿Tiene buenos amigos en la literatura? La literatura es un gremio complicado, donde la envidia, el plagio y las rivalidades duermen en tu mesilla de noche. No obstante, soy de los que van por libre, sin querer formar parte de asociaciones, grupos literarios, ni muchos menos comités generacionales. Todo eso me suena a camaradería extra literaria, y no me interesa. Trato de respetar a quienes merecen mi respeto y de aprender de quienes merecen mi admiración, poco más. Aun así, tengo muy buenos amigos escritores, a los que suelo tratar como amigos, no como escritores.

Es vox populi que la poesía puede renacer en las redes sociales. En cambio los jóvenes siguen escribiendo para jóvenes y los viejos para viejos, sin entendimiento entre ambos estilos ¿Tal vez sea uno de los problemas de la poesía que no posee conciencia común como hace cien años ante la adversidad? Esta pregunta merece una respuesta demasiado larga y subjetiva como para enfrentarla con justicia… Yo siempre he creído que hay, como en botica, poetas buenos, malos y muy malos… Y una extraña minoría de poetas muy buenos, que casi nunca se descubren en el tiempo presente sino con varias décadas de perspectiva. Ya es hora de hablar de esos poetas y de sus poemas, mejor que de los lectores que no saben diferenciar a los unos de los otros. Todos los poetas viejos fueron jóvenes


y todos los poetas jóvenes aspiran a llegar a viejos. Hay valores de la poesía intrínsecos y necesarios en todas las edades del hombre y, por extensión, de la historia.Lo bueno siempre será bueno y lo malo siempre será malo sobre un papel, en una red social de internet, en una canción de rap o escrito sobre el agua. La conciencia no se puede globalizar y la poesía tampoco. Conciencia y poesía son exactamente lo mismo.

¿Qué acto cotidiano Oy por ello simple- le hace

plenamente feliz? Cantar, pasear con mi perra, compartir una comida con mis padres, releer libros que me hicieron feliz la primera vez que los leí, hacer el amor con mi pareja, tomar una cerveza con los amigos… Hablar de plenitud en la felicidad es algo demasiado abstracto. Prefiero la plenitud en la conciencia tranquila, en el trabajo bien hecho y en el deseo de ser mejor persona cada día. Esas son las felicidades a las que he aspirado siempre.


-Combusti贸n Espont谩neaMar铆a Sim贸 (2012)


VIRAL

Elena Alonso, 1982. Madrid. Escritora. @viajamor viajamor.wordpress.com

Un post de Elena Alonso “A qué huele el coño” recorrió la red en cuestión de días. Lo que pudo parecer una grosería no era más que una declaración de intenciones como escritora y como mujer. Su mundo Viajamor.

¿Quién era Elena Alonso antes de Viajamor?

¿Es la infidelidad consentida un salvoconducto

Una actriz de Madrid con tacones

para que dure la pareja?

demasiado seria para ser tan joven.

Para mí la única infidelidad que existe

Era una persona bastante estúpida, la

es la que cometemos contra nosotrxs

verdad.

mismos. Lo que el otro hace no es asunto mío.

Hablar con propiedad es una de sus virtudes,

Por otro lado no entiendo qué

algunos de sus poemas “No me importa el tamaño

importancia tiene que "dure" una

de la polla" o "A qué huele el coño "¿Amar sin

pareja. Todos los cuentos acaban,

medidas y con coherencia pueden ir de la mano?

unos se nos pasan volando y otros se

Si se ama midiendo, no es amor, es

hacen pesadísimos.

patronaje.

Hablar tal y como pensamos nos haría mucho más

¿Acabarán las redes sociales por abrir nuestra

felices ¿no es cierto?

mente en tales aspectos?

Yo he encontrado la felicidad entre la

Las redes sociales o los tiestos en la

incoherencia que existe entre lo que

cabeza.

digo, lo que pienso y lo que hago. Por ejemplo, pienso que la promiscuidad es algo sano y natural en el ser humano, escribo sobre ello, pero tengo una pareja a la que no comparto con nadie.


¿Las cosas claras en la primera cita, tal vez? Siempre. Al lobo hay que verle los dientes desde el primer día.

¿Qué tiene Gran Canaria que tanto le enamora? Estoy enamorada de las islas Canarias en general (donde reside desde hace tiempo) He

¿Qué le enamora de usted misma? Lo categórica que soy en todo y lo amablemente que me llevo la contraria.

pasado el tiempo suficiente para no poder irme sin volver. Gran Canaria no es la más bonita, pero vive la gente más simpática, y al final eso es lo mejor de los paisajes.

no me importa el tamaño de la polla. me importa el tamaño de las alas. que me dejen volar. que vuelen. que sonrían al verme. que me vean. que se alegren de mis piernas abiertas para otro. de mis alas extendidas. que me quieran sólo cuando quieran. sólo cuando les quiera. quiero a los que escuchen mis cuentos. los que hablan de otros. que me dejen amar sin medida. ni distancia. que me sepan infinita. y que desde el infinito, se amen.

quiero sólo a los que se quieran por encima de todas las cosas. que vuelen. que esparzan semillas. que me follen sin condón. que se corran en mi boca. que se queden pero se vayan. que adquieran la costumbre de cocinar y matar elefantes. que sean padres. que tomen teta. quiero conocer sus historias de otras. que se corran con ellas. que estén siempre disponibles. para amar. para amarme. que “si tiene que haber hombres (a mi vera) que al menos vuelen”

*Para adquirir el libro al precio de 15euros pueden hacerlo a través de su blog http://viajamor.wordpress.com/comprar-el-libro-viajamor-1/


AVITUALLAMIENTO

LIBROS PARA UN MUNDO MEJOR

c/ESPIRITU SANTO 13 MADRID

A modo de campaña de “no los abandones, ellos no lo harían contigo”, un mundo abierto para los libros que fueron algo en nuestras vidas y por tanto ya no, les espera en una pequeña librería de la calle Espíritu Santo, 13 (Malasaña, Madrid) Libros para un mundo mejor sigue enviando libros hacia diversas bibliotecas de Brasil y colegios, centros de salud y residencias de ancianos en España.

La pequeña y agradable estancia de la librería nos recibe blanca e impoluta, únicamente moteada por la piel de su modosa gata negra que hace las delicias de quien la visita y se deja acariciar acostumbrada a los arrumacos nocturnos de quién sabe cuántos literatos renacidos. Además de la importante labor como librería, se realizan talleres de meditación y escritura, además de canto y kinesiología.


Tras mucha indecisión, a Le Tour nos llevamos‌


-Los

poetas miranMar铆a Sim贸


-Conquista de traseras de ParĂ­sMario Quintana 2014


Letour1987#1  

LeTour1987 Primer número del mag dedicado a la literatura y el arte. @letour1987

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