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de la revolución, concepción que no era plenamente conciente de las verdaderas dificultades de la revolución en Occidente. Así surgió un leninismo trabajado intensamente por la "necesidad histórica", por las condiciones de las sociedades donde “triunfó” y por una maquinaria de sobrecodificación implacable. Un leninismo más "político" que se fundaba en la incapacidad de los trabajadores y que originó un conjunto de axiomas modelizados a la luz de los cuales se interpretaban y se confirmaban los hechos. Siempre en tensión con el otro leninismo, dio origen a una coagulación doctrinaria que es incorrecto asociar exclusivamente al estalinismo (más allá de sus contribuciones). Resulta excesivamente simplista la identificación de un legado leninista en clave del “significante Trotsky” a l decir de Zizec contrapuesto al “significante Stalin”. No estamos de acuerdo, entonces, en hablar de desviación, tergiversación o traición. De hecho, muchas veces, las versiones más alienantes del leninismo provienen del significante Trotsky, sostenido en la idealización de una historia que no pudo ser. Frente a estos dilemas debería regir la exigencia de pensar la organización socialista y de criticar al leninismo desde los confines establecidos por el propio marxismo. Sin ir mas lejos, desde aquella sentencia (infalible brújula en el tropel de nuestras incertidumbres) que establece que la emancipación de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos. Marx contraponía la comunidad al Estado. Para él, el elemento determinante de la “comunidad” era a diferencia del Estado la vinculación entre la política y la sociedad. Por eso abogó por la “reapropiación” de lo político por lo social. En esa línea cabe reivindicar la lucha por recuperar toda la política que el Estado nos usurpa.39 En la actualidad existe el riesgo de reeditar la escisión entre el momento de la política y el de la transición, traducido muchas veces como lo “político” y lo “social”, poniendo el énfasis, ahora, en la segunda, dejando de lado la cuestión del Estado y el poder (y por lo tanto de la política) para otro momento o negándolos de plano como momento inherentemente maligno. Un acostumbramiento a la pura resistencia y la hegemonía de la ideología del repliegue explica en parte esta predisposición que, mucha veces, viene acompañada de la ilusión de una revolución sin revolución que evite cualquier intervención “despótica”, de política sin ruptura, de lucha sin desgarramiento, de vida sin angustia. O de un pesimismo esencial respecto de las posibilidades de cambiar el mundo. Nosotros pensamos que, a pesar de la experiencia frustrante de la vieja resolución, contrahecha e inviable, hay que pensar una nueva. Hay que repensar la política (y sus herramientas). Así lo exige la necesidad de definir las perspectivas prácticas de los explotados. No negarla o subordinarla a otros terrenos (sin duda imprescindibles) cuya “primacía” se le contrapone: la cultura (en realidad la multicultura), las luchas por la construcción de significados y definiciones, las disputas por conceptos, los medios de comunicación y de proyección de símbolos, las “comunidades” o las actividades orientadas a la subsistencia40, etc. De este modo se ejerce el leninismo que se cuestiona desde otro lugar. Porque se comete el pecado esencial de separar la política de la sociedad. Tal vez, la vigencia de Lenin radique en una simple pregunta que hoy casi nadie se formula por las reservas frente al último término: ¿cómo hacer la Revolución? Tal vez, un primer paso para la superación del leninismo consista en reformular esta misma pregunta manteniendo el sustantivo y cambiando el verbo: ¿cómo preparar la Revolución?

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Sugerimos ver: La crítica al programa de Gotha y Las guerras civiles en Francia de Carlos Marx. En los últimos años hemos tenido la oportunidad de conocer casos de subordinación de la política al cultivo de hortalizas, a la producción de pan, etc. La organización de la subsistencia inmediata no debería contraponerse a la acción política ya que esta se relaciona con “subsistencia estratégica”. 40

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