Page 35

luchas libradas por organizaciones de la izquierda tradicional o de otros espacios del campo popular, cuando no las repudia directamente25; suele ser más intransigente con otras experiencias del campo popular que con el verdadero enemigo (que se le desdibuja). Además, nos sigue preocupando el problema de la comunicabilidad, la extensión y la permanencia de las luchas y, si bien reconocemos como positiva la nueva "intensidad" alcanzada por éstas, creemos que la primera trilogía sigue siendo clave. Por otro lado, consideramos inviable para el campo popular una propuesta basada en la "subversión permanente". Entre el cuestionamiento a la legitimidad de los límites y la sumisión a los mismos existen regiones que ofrecen posibilidades críticas como la reversión o la perversión, que por supuesto abren el camino de la subversión. Podemos reconocer infinidad de prácticas que sin "llegar al límite" cuestionan al capitalismo y permiten que los sujetos se liberen del fetichismo y la cosificación. Podemos tomar un ejemplo histórico. A pesar de lo que muchos marxistas sostienen, las concesiones hechas al trabajo y arrancadas al capital en el contexto del Estado Benefactor, si bien no alteraron sustancialmente las relaciones de fuerza, tampoco favorecieron automáticamente las tendencias reformistas. Las instituciones benefactoras, por un lado, pueden concebirse como parte de un dispositivo de cooptación que produce efectos fetichizadores, pero, por el otro, como resultado de una larga lucha de las clases subalternas a nivel mundial (que incluye la experiencia de los Estados socialistas). Si bien ese tipo de “conquista” puede terminar legitimando al capital, la experiencia histórica demuestra que también puede ser un escalón para nuevas demandas y para la ampliación del campo de exigencia. Los que sí tuvieron en claro los alcances de estas concesiones fueron los ideólogos del sistema capitalista que, a comienzos de los 70, comenzaron a plantear el problema de la gobernabilidad como resultado del incremento de las demandas económicas y la ampliación de la democracia por parte de las clases subalternas. Resulta necesario diferenciar y jerarquizar las distintas acciones del campo popular y tener en cuenta que aquellas que le preocupan al sistema son las "contrarreivindicaciones organizadas de la legitimidad". Es decir, cuando una organización no gubernamental reivindica su derecho a gobernar o cuando desorganiza la legitimidad vigente, que es diferente a la pérdida de legitimidad. Estamos convencidos que estas contrarreivindicaciones aportan más a un proceso de liberación social que, por ejemplo, las "mutaciones corporales" o los "éxodos antropológicos". Imitando al subcomandante Marcos, muchos compañeros y compañeras se autodefinen como "rebeldes" y le rehuyen a la categoría de "revolucionario". La rebeldía es reconocida como horizonte y la revolución incluso ha llegado a ser desestimada o concebida como momento subordinado de la revuelta. La rebelión “ética” contra el capitalismo adquiere prioridad y se concibe siempre contrapuesta a toda intención estratégica. También la pobreza fue asumida como horizonte por Marcos. Al momento de conformarse las Juntas del Buen Gobierno dijo que los zapatistas habían optado por ser pobres. Pero, resulta que el sufrimiento no “acumula” y tampoco integra. Esta concepción lírica de la pobreza puede hallarse en un sector del activismo del movimiento piquetero, proveniente de los sectores medios, que tiende a considerar que la preocupación por la belleza implica una caída en la frivolidad. No es igual el caso del MST de Brasil, que propone superar la pobreza y su inherente fealdad e impulsa acciones de “embellecimiento”. Fieles a Dostoievsky, creen que “la belleza salvará al mundo”. "La oposición a la opresión es consustancial a la existencia de sistemas jerárquicos" (Arrigui, Hopkins y Wallerstein, 1999:29), pero esta oposición, si bien es clave, no es suficiente para alterar estos sistemas. ¿Cuáles son los límites de la rebeldía?: el corto plazo, sus efectos instantáneos, la discontinuidad. "En realidad, ello ha constituido una gran fuente de poder para los estratos dominantes del mundo a lo largo de la historia: la no continuidad de la rebelión" (ibíd.:29). 25

Esta visión de la realidad, un tanto distorsionada, llevó a catalogar a la CTA de “traidora” a la clase obrera. 35

www.lahaine.org

rreeerereererre  

rrerrewrwrew

rreeerereererre  

rrerrewrwrew

Advertisement