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Inteligencia precoz. Alta capacidad intelectual.

Roald Dahl, autor galés (Gran Bretaña, 1916 – 1990), novelista, escritor de cuentos y guionista de cine, especialmente conocido por sus libros de literatura infantil donde se descubre como un maestro de la ironía y de la imaginación. Estudió en un internado para chicos donde padeció la crueldad y la venganza sádica que desarrollaban los adultos sobre la infancia y que describe en alguna de sus obras, entre ellas, Matilda. A lo largo de su vida, Roald Dahl donó dinero para los necesitados y después de su muerte se creó “ The Roald Dahl Foundation” que ofrece becas en tres áreas básicas: alfabetización, neurología y hematologia, apoyando o financiando proyectos que ayuden a la gente de forma práctica. “.... comenzó a sentir que la invadía una sensación de lo más extraordinaria y peculiar... En lo más profundo de ellos (sus ojos) se estaba creando una sensación de poder, una sensación de gran fuerza... como si estuvieran gestando una gran energía en su interior.” Matilda Wormwood, una niña de cinco años con una inteligencia extraordinaria a la que sus mediocres padres tratan como “postilla o juanete “ y son incapaces de apreciar nada fuera de lo común en su hija mientras ella, va acumulando y aprendiendo sola y sin parar. Matilda se encuentra dentro del sistema educativo y vive su rigidez y dictadura a través de la directora de la escuela, la señorita Trunchbull. Con los poderes mentales de Matilda, explicados como un recurso del cerebro para no estar inactivo, acaba el desenlace de esta historia. Gran novela juvenil que aporta reflexiones y cuestiones importantes sobre la precocidad intelectual, su detección y su tratamiento en la sociedad actual. Se trata de una novela muy interesante en donde se abordan temas especiales como la educación correcta para los alumnos con talentos especiales, el tratamiento de las emociones de los alumnos por parte de los profesores, el como se establecen relaciones positivas entre diferentes niveles del sistema educativo : alumnos ( talentosos, con dificultades especiales, “normales”) ; profesores ( que enseñan, que escuchan, que ayudan, o los que solo hablan, corrigen y no sienten ningún interés por cada uno de sus alumnos) y como estas relaciones pueden incidir o no en el resultado de una enseñanza adecuada y correcta que haga avanzar a los alumnos teniendo en cuenta sus capacidades y sus limitaciones. También es importante destacar los rasgos cómicos que el autor utiliza, pues estas situaciones cómicas convierten la lectura de esta obra en una experiencia muy gratificante y realmente fácil de leer, de entender y de cautivar. Por todas estas razones, es normal que Matilda se haya hecho también en película que, como todo el mundo sabe, ha tenido mucho éxito. Una historia original y mágica que atrapa al lector. “La manera en que Dahl relata la historia es genial y muy ocurrente, es una historia para niños con guiños a los adultos, lo que hace de este un libro divertido y apropiado para


cualquier edad.” (vida dentro de un libro. Blogspot.com)

UNA VALIENTE MUJER

Pepita Caballé Armengol, mi bisabuela, nació un siete de noviembre del año 1909 en Vilademuls, un pequeño pueblo de la comarca del gironés, cerca de Girona. En aquella época, la medicina y la atención médica eran muy distintas a las actuales. Los niños nacían en casa y, a veces, las complicaciones eran irreparables, como fue el caso de mi bisabuela. Al nacer ella, su madre muere durante el parto y la pequeña Pepita es amamantada y cuidada por su tía hasta que cumple los once años de edad. A partir de entonces, va a vivir con su padre, quién se ha vuelto a casar y tiene un bebé varón. Pepita se encarga de cuidar de la casa y de su pequeño hermanastro hasta que cumple los dieciocho años. Tiene la suerte de ser escogida, por su carácter abierto, su sentido del deber y su gran paciencia para trabajar de criada en una casa de Figueras. Las dos señoras de la casa, madre e hija de militar, le agradecen siempre sus cuidados y alaban su cocina y Pepita va trabajando y ganando un sueldo merecido. Al cabo de algunos años, las señoras deben trasladar su residencia a Madrid y, debido al buen trabajo y atenciones recibidas por parte de mi bisabuela, la recomiendan a unos conocidos suyos que viven en un pueblo de la comarca de l’Alt Empordà, l’Armentera. Pepita va a trabajar en la casa del médico de este pueblo y allí continúa su labor, limpiar, cocinar y cuidar de toda la casa. Es en l’Armentera donde conoce a Amadeo Quer Casanovas, un campesino hábil, trabajador y gran persona. Se enamoran y, el quince de octubre del año 1933, contraen matrimonio. Viven en la casa familiar de mi bisabuelo, con el resto de la familia, tíos, padrinos,.. en esa época era normal y, diría, necesario que las familias fueran numerosas porque entre todos se aportaba lo necesario para poder sobrevivir. Al cabo de poco tiempo de haberse casado, Pepita pierde a su primera hija después de dos días de vida. El veintinueve de diciembre de 1935 nace Laura Quer Caballé, mi abuela, hija de Pepita y de Amadeo, la hija de sus corazones a la que amaran sin condiciones el resto de sus vidas. La historia sigue su curso y, muy a pesar de todos, el dieciocho de julio del año 1936 estalla la Guerra Civil que, sin pedir permiso, arrastra a toda la población al desastre y a la violencia. Duró tres años la maldita guerra y sólo dejó desolación y penas.


En este contexto, mi bisabuelo es encarcelado por sus pensamientos políticos en la prisión de Figueras durante cuatro años. Cuatro años después de una guerra que mi bisabuela, Pepita, debe resistir sola, con su hija, con lo que queda del trabajo de la familia y , con la paciencia y las ganas de salir adelante que la caracterizaban. Poco a poco las cosas van cogiendo su lugar y la vida sigue. Amadeo está en casa y continua trabajando la tierra y Pepita se encarga de la casa y de toda la familia. Pasa el tiempo y, ahora, su hija Laura ya es una gran peluquera en el pueblo. Se ha casado con un muchacho de un pueblo cercano y viven todos en la casa de Armentera con sus padres. Las cosas siempre se complican. Pepita empieza a mostrar síntomas de una de las enfermedades incurables de nuestra sociedad: alzheimer. Pero en esos momentos nadie sabía qué era lo que le estaba pasando ni el porqué. Fue muy duro para mi abuela dejar de trabajar para cuidar de su madre día y noche y no obtener ayuda de los médicos ni de las medicinas. Ver que la enfermedad iba avanzando, que mi bisabuela ya no era consciente de nada y aún luchaba por vivir. La enfermedad duró diez malditos años en los que toda la familia sufrió en silencio hasta que, el doce de enero de 1991, a la edad de ochenta y dos años, Pepita se fue dejando tras de sí su fuerza, su amor por los suyos, su trabajo y sus ganas de, pese a todo, seguir siempre adelante.

UN DÍA DIFERENTE Eran las ocho de la mañana del miércoles 6 de noviembre cuando éramos recogidos en la entrada del Instituto INS Castelló d’Empúries por dos autobuses que nos llevarían al sur de Francia. Después de solventar los típicos descuidos de las únicas cosas indispensables, la tarjeta sanitaria y el DNI, iniciamos el recorrido pasados unos veinte minutos de las ocho, todos impacientes para poder ver los hermosos paisajes de los que nos habían hablado los profesores y poder disfrutar de un día de instituto diferente y excepcional. El viaje, en general, fue ameno y distraído, tanto que, sin darnos cuenta, ya estábamos en Ceret alrededor de las nueve y media. Una vez allí, nos reunimos todos y los profesores nos dividieron en grupos para hacer una gincana que habían organizado los alumnos de francés de tercero de la ESO. Esta gincana tenía como objetivos poder conocer el pueblo un poco por encima y empezar a relacionarte con los franceses, con el fin de localizar los monumentos más importantes del pueblo. Uno de ellos, el museo de arte moderno (Musée d’Art Moderne de Céret), el cuál visitaríamos pocas horas después. A algunos aún les sobró tiempo para ir a tomar el café antes de encontrarnos a las diez y cuarenta delante de la puerta del museo, donde, una vez ya almorzados, haríamos la visita al museo. Para entrar en el museo se hicieron dos grupos y entramos en diferentes turnos. El


primero entró a las once y el segundo a las once y media. El museo mostraba un conjunto de exposiciones permanentes pero, también, una temporal. El artista de esta exposición temporal era Miquel Barceló, un pintor mallorquín nacido el ocho de enero de 1957, el cual ya desde pequeño mostraba una gran afición a la pintura. En la exposición vimos el último trabajo de Barceló donde encara de manera satisfactoria la escultura por primera vez. La peculiar manera que tiene de expresarse Miquel Barceló le hace único ya que te deja la puerta abierta a pensar lo que él quería representar en aquella escultura. La exposición de Barceló constaba de dos secciones, una de ellas, la de los Autorretratos; sección donde se encontraban la mayoría de los alumnos para dibujar una de las obras de Barceló, trabajo que nos mandó el profesor de dibujo. Una vez terminada la visita, ya podíamos marcharnos otra vez de vuelta al autobús para ir hacia Colliure, donde visitaríamos la tumba de Antonio Machado y podríamos disfrutar de un extenso tiempo libre para visitar el pueblo y sus playas. Sobre la una del mediodía llegamos a Colliure todos con el estómago vacío, así que nos paramos en una plaza a comer. Con prisas, uno de los grupos que se habían hecho para visitar la tumba de Antonio Machado, ya terminaba de comer para ir desfilando hacia el cementerio. Allí, nos colocamos haciendo un semicírculo alrededor de la tumba y recitamos un poema suyo (soñé que tú me llevabas). Los minutos en el cementerio fueron muy pocos pero resultaron conmovedores. Una vez salimos por la puerta del cementerio, ya teníamos todo el tiempo libre hasta las tres y cuarto, eso suponía, una larga hora para conocer todo el pueblo. Así pues, empezamos a caminar sin saber hacia dónde íbamos, pero, por suerte, encontramos al poco tiempo lo que queríamos: la playa. Una playa situada dentro del pueblo, con una extensión de piedras pequeñas que te permiten un delicado masaje en los pies y se sumergen suavemente en un mar cristalino y limpio. Una magnífica playa abierta al este pero protegida del oeste por la Iglesia de Notre Dame des Anges, un símbolo de este pueblo, construido en el siglo XVII, cuya ubicación, al borde del mar, es prácticamente única. Su particularidad es la torre redonda que se adentra en el mar: un viejo faro por el cual se guiaban los marineros, que ahora parece ser el campanario de la iglesia. Esta playa se encuentra junto al Castillo Real, otro monumento importante en este turístico pueblo que se construyó en la Edad Media. Después de disfrutar de la playa y el helado, siempre acompañados del Sol; hecho no muy habitual en Colliure, fuimos por el casco antiguo. Estaba formado por muchas calles estrechas conservadas con el encanto de la Costa Azul francesa. Caminando por allí, nos llamaron la atención la gran cantidad de galerías de arte y pequeñas tiendas turísticas. Sin darnos cuenta llegaron las tres de la tarde, así que, tranquilamente, fuimos yendo hacia la plaza para encontrarnos con todos de nuevo e ir hacia dónde nos estaban esperando los autobuses. Subimos al autobús y, poco a poco, nos fuimos acomodando en los asientos, dejando caer en ellos todo el cansancio acumulado. Al cabo de una media hora, animamos el


recorrido de vuelta con canciones de Joan Manuel Serrat, canciones que permitieron acabar la excursi贸n con la misma alegr铆a con la que la empezamos. Mariona Isern


RESEÑA,BIOGRAFÍA DE UN ANCESTRO Y CRÓNICA  
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