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La danza también se escribe. Y se captura. Y esto se hace bailando. Porque bailar es una forma más de creación artística, con su lenguaje técnico y su expresión creativa. Es llegar al espectador rompiendo esquemas tradicionales y siendo, a la vez, fieles a ellos. En realidad, la danza es acrobacia, flexibilidad, equilibrio, fuerza, salto, coordinación de pasos y la manera más (im)pura de transmitir sentimientos. De hecho, si se pudiera decir lo que se siente, no merecería la pena bailarlo. Y quien lo hace de este modo, solo intenta superarse y bailar mejor que él mismo. El dibujo se hace con los pies y sus duricias en punta, las piernas y su rodilla estirada, las manos y sus dedos debidamente colocados y la cara y su mirada de reojo. La armonía de estos gestos y movimientos otorgan al cuerpo unas formas llenas de poder y majestuosidad. Aunque detrás haya miedo y nervios mágicos. Es cierto aquello que se dice de que el cuerpo expresa lo que siente el alma. La danza te permite volar, caer, levantarte y tropezar pero sobretodo caminar al ritmo de la música con un vestuario que adorna tu talento. Porque antes de olvidarte del mundo que queda fuera de los metros cuadrados del escenario, te


has enfrentado al espejo. Antes de tocar el cielo y el suelo en tan solo dos compases de diferencia, has convertido lo que haces en un estilo de vida sin límites conocidos. Todos tenemos sueños. Bailando se cumplen muchos y, a la vez, también se crean. Eso sí, el pasado hace que las almohadas resulten incómodas. Y es que antes del espectáculo maquillado que reluce con brillo y purpurina, ha habido horas de ensayo, esfuerzo, sacrificio, gotas de sudor y músculos agarrotados. Mientras que después de la actuación se tiene de pareja a al felicidad, antes se han tenido de compañeros a la constancia, al dejarse la piel y a aquél llamado ‘estoy hecho polvo’. El baile es mucho más que el movimiento vertical de un deseo horizontal. En esta disciplina, y nunca mejor dicho, compite la técnica con una pasión que duele y satisface con mucho orgullo. Se conjugan sensaciones de alegría con anhelos de perfección. Se fusionan las aptitudes y las actitudes. Hay quien me dice que la danza no es un deporte. Tienen razón. Es un arte. Sí. Es más. Cuenta hasta 8 y piensa. La danza es el único arte en el que nosotros mismos somos el material del que el arte está hecho.


La vida te invita abailar. Baila para ella.


Un aplauso.



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