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CENICIENTA Y EL CONCIERTO

Cuando el hada madrina se disponía a realizar el encantamiento, Cenicienta le dijo: -No, Hada Madrina, si yo no lloraba por ir al baile, ¡Que va!, el príncipe es un soso. Yo donde quiero ir es a un concierto y comprenderás que en esa carroza voy a hacer el ridículo. ¿Por qué no la conviertes en un coche? El hada madrina dando un chasquido de dedos transformó la calabaza en un monovolumen de color verde pistacho.

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Mientras que en la fiesta el príncipe bailaba con la hermana de Cenicienta, que eran altas, con ojos azules pero con genio endiablado. Cenicienta fue al concierto con su madrastra que por cierto, era muy agradable y le comentó que estaba harta de sus hijas por su mal genio.

Estuvieron una semana de viaje, fueron al concierto y a visitar lugares que nunca habían visto, lo pasaron muy bien pero acordándose del príncipe y de las hermanastras. Pasados varios días volvieron a casa y encontraron al príncipe y a las hermanastras, que tenían la casa muy limpia y arreglada y al volver le dio mucha alegría y pensaron que en las tareas caseras colaborarían todos/as y saldrían a trabajar fuera de casa.

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Se sentaron a hablar las cuatro y llegaron a un acuerdo: Los trabajos domésticos no tienen sexo y es necesario respetarse mutuamente y colaborar en todas las actividades que realiza la familia. Formaron una empresa de limpieza, llamada LEM, (la escoba mágica) y allí donde las llamaban iban todos. La directora fue Cenicienta, los socios fueron las hermanastras, la madrastra y el príncipe y nunca les faltó trabajo. Aunque siempre estaban discutiendo por cosas que no valen la pena, pero a pesar de eso se lo pasaban genial limpiando.

LEM

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Cenicienta y el Concirto.