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LENGUAS CLÁSICAS II. OBRA: Los idus de Marzo. AUTOR: Valerio Massimo Manfredi. << ¡Guárdate de los hindú de marzo!>> Esta fue célebre advertencia que hizo un adivinó a Julio César, infausto presagio de lo que iba a suceder. El complot ya estaba urdido y los conspiradores decididos a dar el golpe fatal, Tampoco las palabras de aviso del adivinó fueron las únicas que escuchó César en los días previos al asesinato, pero era tan grande su confianza que las rechazó. En muchos aspectos la de César fue una muerte anunciada. esta obra de ValerioMassimo Manfredi es la crónica implacable de las 48 horas anteriores al sangriento acontecimiento que había de cambiar la historia. En ella todos los personajes - desde César hasta Porcia, desde Cicerón hasta Bruto, la mano ejecutora - van asumiendo su papel con la tensa cadencia de una tragedia griega. Y es que a veces la historia es la mejor novela…

VALERIO MASSIMO MANFREDI Nació en Módena, Italia, en el año 1943 es un arqueólogo y escritor italiano, conocido principalmente por sus novelas históricas sobre el mundo antiguo. Licenciado en letras clásicas y especializado en topografía del mundo antiguo, ha enseñado en las universidades Católica del Sagrado Corazón y Luigi Bocconi, ambas de Milán, en la de Venecia y de Loyola de Chicago, así como también en la Escuela Práctica de Altos Estudios de La Sorbona. Ha dirigido expediciones científicas, exploraciones y excavaciones en Italia y en otros países, y ha publicado numerosos ensayos y artículos científicos como Jenofonte Anabasis (1980), La strada dei diecimila (1986), Gli etruschi in Val Padana (en colaboración con L. Malnati, 1991), Mare greco (en colaboración con L. Braccesi, 1992), Le isole fortunate (1993). Colabora como experto en temas antiguos en los semanarios Panorama y Messaggero. Ha dirigido documentales sobre el mundo antiguo para las cadenas más importantes de televisión y ha escrito obras de ficción para el cine y la televisión. Vive con su mujer, Christine Fedderson Manfredi, quien traduce algunos de sus libros al inglés, y sus hijos Giulia y Fabio Emiliano, en su casa de campo de Piumazzo di Castelfranco Emilia (Módena).

PREMIOS Y DISTINCIONES •

Orden de Commendatore (2003)

Premio científico Capo d'Orlando 2004

Premio Bancarella 2008 por El ejército perdido

Premio Ciudad de Cartagena de novela histórica 2009 por El ejército perdido


LENGUAS CLÁSICAS II. REPÚBLICA ROMANA TARDÍA A finales del siglo II a. C. La República romana entró en una nueva etapaen su nueva posición de hegemonía mundial, tras haber destruido o debilitado a todas las grandes naciones que pudieran haber representado una amenaza para su propia supervivencia. Todas las grandes potencias del Mediterráneo fueron doblegadas por Roma en un corto período. La República Cartaginesa fue destruida en lasGuerras Púnicas (146 a. C.), así como el Reino de Macedonia en las Guerras Macedónicas, el Imperio seléucida la gran potencia del este fue remplazada a potencia de segundo orden en la Guerra Siria y el sometimiento de Grecia al poder romano dejó a Roma como dueña delMediterráneo. Roma durante los sucesivos siglos no volvió a tener un enemigo organizado capaz de poner en peligro su propia existencia, solo algunos reinos como el Ponto, Numidia o Armenia crearon molestias regionales rápidamente subsanadas. En esta nueva era, el mayor problema de la República fueron los propios enemigos internos, surgidos con los nuevos conflictos ideológicos y propiciados por el enorme éxito romano, estos saturaron las antiguas leyes e instituciones republicanas en una gran crisis del modelo de Estado que fragmentó la sociedad romana. La República se vio sacudida por nuevas reivindicaciones sociales por parte de los propios pueblos italianos aliados de Roma, quienes no poseían la ciudadanía romana y soportaban el peso de las campañas militares, sin tener opción de acceder a las nuevas oportunidades que ofrecían las nuevas conquistas territoriales. Paralelamente, la aristocracia y la clase política concretamente, se beneficiaron enormemente de las nuevas conquistas del mundo mediterráneo. Los tributos impuestos a Cartago, Macedonia y Siria, el botín arrancado a las provincias y las ganancias derivadas del comercio efectuado, aumentaron su poder y riqueza. Este nuevo poder dotó de mayores recursos a los propios políticos para llevar a cabo sus propias aspiraciones personales, aspiraciones que en muchos casos se hacían a expensas del bienestar del estado. En esta nueva era, las grandes fortunas permitieron ostentar clientelas enormes con las que se ejercía influencia y compra de votos, con el único propósito de servir al aumento del poder personal a expensas de la legalidad, enfermedad que sin duda alguna fue el mayor problema de la República y la causa final de su destrucción. EL CAMBIO POLÍTICO Y SOCIAL Las numerosas campañas en el extranjero de los generales romanos y la recompensa a los soldados con los saqueos de estas campañas provocó una tendencia general a que los soldados se hicieran más leales a sus generales que al estado, y una voluntad de seguir a sus generales hacia una batalla contra el estado.Además, Roma fue acosada por varios levantamientos de esclavos durante este periodo, en parte porque durante el siglo anterior se habían entregado muchas tierras para la agricultura en las que los esclavos superaban ampliamente en número a sus amos romanos. En el último siglo anterior a la era común tuvieron lugar al menos doce rebeliones. Este patrón no cambió hasta que Octavio (más tarde César Augusto) terminó con él al convertirse en un serio oponente a la autoridad del Senado y ser nombrado princeps («emperador»). Entre 135 a. C. y 71 a. C. tuvieron lugar tres «Guerras Serviles»: levantamientos de esclavos contra el estado romano. Latercera, la más seria,involucró al final a entre 120.000 y 150.000 esclavos sublevados. Además, en 91 a. C., estalló la Guerra Social entre Roma y sus anteriores aliados en Italia, conocidos colectivamente como los socii, por la oposición entre los aliados a compartir los riesgos de las campañas militares romanas pero no sus recompensas. A pesar de sufrir derrotas como la de laBatalla del Lago Fucino, las tropas romanas vencieron a las milicias italianas en varios enfrentamientos decisivos, especialmente


LENGUAS CLÁSICAS II. la Batalla de Asculum. Aunque perdieron militarmente, los sociilograron sus objetivos con las proclamaciones de la Lex Julia y la Lex Plautia Papiria, que concedía la ciudadanía a más de 500.000 italianos. Las nuevas reformas populares incendiaron la ira de muchos senadores conservadores que apostaban por preservar la pureza romana y el poder del senado.

PERÍODO DE LOS GRACOS TIBERIO SEMPRONIO GRACO Hacia finales del siglo II a. C., el descontento de los plebeyos hacia sus opresores los partricios aumentaba. En el año 135 a. C., fue elegido tribuno de la plebe, es decir, representante de los plebeyos con el poder del veto, un tal Tiberio Sempronio Graco. Desde este cargo quiso solucionar el problema agrario y mejorar la desastrosa situación del campesinado itálico, implantando una serie de leyes que no fueron muy bien recibidas por la mayoría del Senado. Propuso una lex agraria que permitiera el reparto de tierra procedente del ager publicus entre los ciudadanos más pobres; la experiencia de Tiberio en Hispania así como -según reveló su hermano Cayo- la situación del campo en Etruria, donde la esclavitud estaba muy difundida, fueron las causas principales que explican sus revolucionarios proyectos. Para llevarlos a la práctica contaba con el apoyo de una factio senatorial en la que figuraba, entre otros, Apio Claudio Pulcro (cónsul en 143 a. C.), Publio Mucio Escévola y Publio Licinio Craso Muciano (cuya hija estaba casada con su hermano Cayo). Este círculo era contrario al que encabezaba Escipión Emiliano (al que también unían vínculos familiares, pues Escipión estaba casado con Sempronia, hermana de Tiberio y de Cayo). En su intento de sacar adelante su proyecto de ley agraria, trató de revitalizar una ley más antigua por la que quedaba limitado a 500 iugera (125 Ha.) el máximo de tierra estatal por possesor (más otras 250 suplementarias por cada hijo); de esta forma se establecía que la tierra restante debía ser devuelta para proceder a su reparto en lotes de 30iugera (7'5 Ha.) como máximo, en las que debían asentarse cíudadanos sin tierras -en calidad de colonos a perpetuidad- mediante el pago de una simbólica contribución. Eran propuestas razonables y coherentes con las leyes Licinias aprobadas dos siglos antes, pero Tiberio cometió el error de conducir el proyecto desde una postura de demagogia y radicalidad, una actuación populista y callejera que contrastaba con su posición social y su refinado estilo de vida. El proyecto preveía que la puesta en marcha de la operación corriera a cargo de una comisión de tres miembros (Illviri agris dandis adsignandis iudicandis) elegida anualmente, despertando la violenta oposición de la aristocracia senatorial, que se valió del tribuno de la plebe (y pariente de Graco) Marco Octavio para vetarlo (intercessio). Sin embargo, Octavio fue, a instancias de Tiberio, depuesto de su magistratura en una votación de los comicios, hecho sin precedentes y contrario al mos maiorum que fue interpretado por muchos senadores (incluso por algunos partidarios de la reforma) como un acto revolucionario y anticonstitucional. Con Minucia, fiel a los proyectos de Tiberio, como sustituto de Octavio, la asamblea popular no tuvo dificultades para la aprobación, por unanimidad, del proyecto de ley, eligiéndose a los tres miembros de la comisión (Tiberio, su hermano Cayo y su suegro Apio Claudio). La comisión contó con poder ejecutivo, y cuando Átalo III de Pérgamo legó su reino al pueblo romano, también con los recursos financieros necesarios, lo que agudizó más el nerviosismo de la oposición senatorial, encabezada por Escipión Nasica. En el verano del 133 se convocaron los comicios que debían decidir la reelección de Tiberio como tribuno de la plebe, lo cual, sin estar prohibido, atentaba contra la costumbre establecida; de hecho, para tratar de lograr sus reformas, tuvo que adoptar medidas dudosamente constitucionales, argumento que utilizaron sus detractores para minar su apoyo entre los senadores.


LENGUAS CLÁSICAS II. Tiberio Graco murió asesinado a golpes el día que se presentaba a un nuevo mandato, cuando un grupo de exaltados senadores y hombres armados, encabezados por Escipión Nasica, masacró entre 200 y 300 seguidores de los Graco con mazas y estacas, en el espacio abierto del templo capitolino. Tiberio murió de un mazazo en la nuca. Su cuerpo fue arrojado al Tíber, negándosele toda sepultura, mientras Nasica era destinado, prudentemente, a una misión en Asia, y Escipión Emiliano justificaba en cierta medida su asesinato. Sus esfuerzos por una reforma agraria fueron continuados por su hermano Cayo, el cual fue también asesinado por los mismos motivos.

CAYO SEMPRONIO GRACO Cayo Sempronio Graco era hermano menor de Tiberio Sempronio Graco. En el año 123 fue elegido, al igual que su hermano, tribuno de la plebe. Cayo llevó adelante y con buena mano la aplicación de las leyes que su hermano había propuesto. Volvió a lanzar la reforma agraria e hizo en ella algunas variaciones. Éstas son las reformas que llegó a hacer y que fueron aprobadas: Las restituciones del ager publicus se dejaron de lado y en su lugar se verificó un nuevo reparto de tierras con la fundación al mismo tiempo de colonias en Italia y en Cartago. Esto fue una novedad difícil de entender y de aceptar para la clase senatorial puesto que nunca antes Roma había fundado colonias fuera del territorio itálico. La colonia de Cartago se creó con la ley Rubria que fue abolida en el 121 a. C., creando así una situación difícil y confusa para los colonos. Años después Julio César reemprendería la colonización. Prometió a los soldados que estarían equipados a expensas del Estado (antes se tenían que pagar ellos mismos sus pertrechos e incluso aportar las armas). Aprobó leyes para mejorar el servicio militar y para construir nuevas carreteras que favorecieran la marcha de los soldados en campaña. Puso en marcha una nueva ley, la Ley Annona (Annona era la diosa de la recolección). Fue una novedad en Roma aunque era muy conocido este sistema entre los griegos. Esta ley fijaba un precio para el trigo, estableciendo una cantidad de trigo por mes (43,5 litros) y con un importe reducido para los ciudadanos romanos más pobres. La ley fue una medida muy acertada. Años más tarde el general Cayo Mario la llevaría a cabo con gran éxito lo mismo que el propio Julio César. Abolió la ley Calpurnia del 149 a. C. con lo que rompió el monopolio del Senado en los asuntos de los tribunales e introdujo al mismo tiempo la paridad de éstos con los caballeros. Cayo Sempronio Graco cometió el gran error de pretender el tercer mandato consecutivo como tribuno de la plebe. Esta pretensión fue lo que colmó la paciencia del Senado que se puso en su contra. El Senado actuó con la estrategia de aconsejar al otro tribuno de la plebe Livio Druso que se opusiera, otorgando además su apoyo mediante un senadoconsulto último (es decir "en caso de gran peligro, el Senado daba


LENGUAS CLÁSICAS II. plenos poderes a los cónsules"). Se desencadenaron las revueltas y hubo una gran matanza. Murieron más de 3.000 partidarios de Cayo Graco y él mismo se suicidó (o mandó a uno de sus esclavos que le diera muerte) en el bosque Furrina, en las laderas del monte Janículo de Roma. El programa de nuevas leyes de los hermanos Graco era en sí mismo bueno para Roma y para su evolución en la historia. Fracasó porque fue muy difícil aglutinar a las clases sociales y a sus inclinaciones tan dispares. La plebe urbana tenía sus intereses que eran muy distintos de los de la plebe rural y se contraponían en varios puntos. Ambas eran a su vez enemigas de los caballeros a quienes consideraban más cerca de la oligarquía senatorial que de ellas.

GUERRA ENTRE MARIO Y SILA ASENSO POLÍTICO DE MARIO GUERRA DE YUGURTA Micipsa, rey de Numidia, un reino aliado de Roma, murió en el 118 a. C. Sus descendientes fueron dos hijos naturales, Adherbal y Hiempsal, y un sobrino suyo, hijo adoptivo, llamado Yugurta. La voluntad de Micipsa era que a su muerte sus tres hijos compartieran el reino, pero Yugurtaasesinó a Hiempsal, aunque Adherbal logró huir a Roma, pidiéndole ayuda. Esta envió una comision romana a Yugurta, pero este no solo la rechazó, sino que los ejecuto junto con algunos ciudadanos romanos. Estas ejecuciones, provocaron que, en 111 a. C., los romanos declarasen la guerra a Yugurta. El Senado nombró al cónsul Lucio Calpurnio Bestia como jefe de la expedición, pero cuándo este llegó a Numidia, Yugurta se le rindió, aunque le sobornó para que haga un pacto desventajoso para Roma. Tan desventajoso era el pacto, que el Senado decidió realizar una investigación, y llamó a Yugurta a Roma. Este, sobornó a los tribunos para no tener que atestiguar, pero luego, intentó asesinar un enemigo político suyo, por lo que fue expulsado de Roma y la guerra continuaría. En el año 109 a. C., Yugurta venció a un ejército romano en Suthul comandado por el pretor Aulo Póstumo Albino y le pidió al Senado que lo reconozca como regidor plenipontenciario de Numidia, pero tal reconocimiento fue denegado. El cónsul Quinto Metelo fue nombrado nuevo comandante para derrotar a Yugurta. Metelo resultó ser bastante eficaz, ya que privó de suministros a Yugurta, por lo que este debió utilizar la táctica de guerrillas. A pesar de esto, su legado, Cayo Mario quería comandar la guerra contra Yugurta, y se retiró a Roma, para ser nombrado, en 107 a. C., cónsul. Finalizado su consulado, el Senado le otorgó el comando de la guerra contra Yugurta. Cayo Mario continuó utilizando las tácticas de Metelo, pero se encontró con que Yugurta había hecho una alianza con el rey de Mauretania. Sin embargo, Mario logró convencer al rey de Mauretania de que se pasara a su bando y que capturara a Yugurta, mientras que a cambio recibiría parte de Numidia. Así se hizo, y Yugurta fue llevado a Roma para ser ejecutado.

GUERRAS CIMBRIAS Las tribus germanas de los cimbrios, teutones y ambrones, hacia el año 115 a. C. abandonaron sus hogares en Germania, y se encaminaron hacia el sur. En el año 113 a. C., atacaron a una tribu aliada de Roma, por lo que, en 112 a. C., el Senado les declaró la guerra. El cónsul Cneo Papirio Carbón comandó la expedición, y negoció la paz, aunque sólo para atacarlos más tarde. Sin embargo, fue derrotado en Noreya, y los germanos decidieron saquear la provincia romana de la Galia Trasalpina, donde se aliaron con la tribu de los tigurinos, y derrotaron, en 109 a. C. a las fuerzas locales que estaban comandadas porMarco Junio Silano. En 107 a. C., los germanos volvieron a vencer, esta vez a Lucio Casio Longino y a Cneo Papirio Leneas cerca de Burdigala. En el año 105 a. C., los cónsules Cneo Malio Máximoy Quinto Servilio Cepio, marcharon hacia Galia a derrotar a los germanos con un inmenso ejército, pero no se llevavan bien entre sí y se repartieron el


LENGUAS CLÁSICAS II. ejército en dos. Servilio atacó solo, y derrotado, los germanos se abalanzaron sobre el ejército de Máximo, aniquilándolo en las cercanías de Arausio. Entonces, el Senado entregó el mando de la guerra a Cayo Mario, quién reorganizó el ejército romano, dividiéndo cada legión en cohortes, y permitiendo que ciudadanos pobres ingresen al ejército, entre otras cosas.Entre tanto, los germanos planeaban invadir Italia por tres flancos. Los teutones y los ambrones lo harían por Galia, los cimbrios por el norte de Italia. Entonces Cayo Mario, envió a Quinto Lutacio Catulo y a Lucio Cornelio Sila al norte de Italia, mientras que él defendería Galia. Cayo Mario instaló su campamento en Aquae Sextae, y cuándo los teutones y los ambrones lo atacaron, los encerró derrotándolos.Catulo y Sila, viendo que los germanos tenían más soldados, se retiraron a la llanura del Po, donde se reunieron con Mario y sus legiones. Fue en Vercelae, donde Mario se encontró cara a cara con los cimbrios. Mario venció a los cimbrios en Vercelae, y los sobrevivientes huyeron a Germania, para nunca regresar. Tras esto, Mario recibió muchos honores, pero Catulo y Sila reclamaron más mérito del que se les concedió.

GUERRA SOCIAL Tras su victoria sobre los cimbrios, Cayo Mario se retiró de la vida pública, y hubo en Roma, unos años de paz relativa. Sin embargo, en 91 a. C. fue elegido tribuno de la plebe Marco Livio Druso y devolvió los plenos derechos electorales a los aliados italianos, que les habían quitado unos años antes. Sin embargo, elSenado, derogó esta ley, lo que enfureció a los aliados italianos. Los aliados planearon asesinar al cónsul Lucio Marcio Filipo, pero Druso le advirtió, aunque luego Filipo le asesinó. Entonces, la mayor parte de los aliados italianos se sublevaron independizándose de Roma con un Senado propio y con capital enCorfinio. En el año 90 a. C., para que no se les unan a los sublevados más aliados, el Senado romano confirió a los aliados leales la ciudadanía romana. Sin embargo, la guerra no terminó, y ese mismo año, fueron derrotados varios generales romanos pero, Cneo Pompeyo Estrabón y Cayo Mario derrotaron varias veces a los aliados, pero fue Lucio Cornelio Sila quién definitivamente aplastó la revuelta. Esto dio comienzo a la rivalidad política entre Mario y Sila. PRIMERA GUERRA MITRIDÁTICA En el año 90 a. C., Mitrídates, el rey del Ponto conquistó tanto el Reino de Capadocia como el de Bitinia, aliado de Roma, por lo que el gobernador de la provincia romana de Asia, Manio Aquilio pidió a Mitrídates que se retire de Bitinia y este, temeroso de ser atacado por Roma, aceptó. Su siguiente petición fue que Mitrídates lo ayude envíando unos soldados a Asia, pero fue rechazada, al mismo tiempo que el rey de Bitinia, Nicomedes, respondía el ataque de Mitrídates atacándolo e invadiendo el Ponto, pero el general pontiano Arquelao lo derrotó en el río Amnias, y a los refuerzos romanos, al mando del gobernador Anquilio en el Monte Scorobas. Finalmente, Bitinia y la provincia romana de Asia fueron anexadas al reino del Ponto, al que se le aliaron varias ciudades griegas. Tras esto, Mitrídatesordenó asesinar a todos los romanos de Asia, siendo ejecutadas más de ochenta mil personas en las llamadas vísperas asiáticas.


LENGUAS CLÁSICAS II.

Expansión

del Reino

del

Ponto Ponto:

Territorios iniciales en 281 a. C. Conquistas desde el 281 a. C hasta 200 a. C. Territorios conquistados durante el silgo II a. C. Conquistas durante la Primera Guerra Mitridática Reino de Armenia aliado del Ponto En el año 88 a. C.,, el Senado decidió envíar a algún general a defender Asia de Mitrídates,y Mitrídates el principal candidato era Lucio Cornelio Sila, Sila al menos para los senadores, porque el pueblo quería a Cayo Mario. Entonces, Sila, marchó con sus legiones sobre Roma haciéndose con el mando de la campaña de Asia y enviando al exilio a Mario y a sus seguidores.Al año siguiente, llegó a Grecia y se encontró con que las ciudades griegas que antes eran de Mitrídates, se pasaron ron a su causa a excepción de Atenas, la cual fue derrotada enseguida y cuándo el general póntico Arquelao desembarcó en Grecia se encontró con que había perdido a sus aliados y fue derrotado en Queronea.Simultániamente, el legado romano Lucio Licinio Lúculo derrotó a la flota póntica en la isla de Tenedos.En Tenedos el año 85 a. C., Arquelao volvió a invadir Grecia,, pero fue derrotado en Orcómeno, mientras que el legado romano Cayo Flavio Fimbria desembarcaba en Asia, derrotando aMitrídates Mitrídates en el río Ríndico. Finalmente, ese mismo año, se firmó el tratado de Dárdanos, por el cuál finalizaba la guerra y Roma recuperaba la provincia de Asia, mientras que Bitinia quedaba independiente.

PRIMERA GUERRA CIVIL GUERRAS EN ITALIA Tras la toma de Roma por Lucio Cornelio Sila,, y el golpe de estado de Cayo Mario y Lucio Cornelio Cinna, Cinna, la guerra civil era inminente. Mario murió en 86 a. C. de causas naturales, mientras que, ante el inminente retorno de Sila, se desató un motín entre las tropas populares y asesinaron a Cinna. El Senado intentó negociar con Sila, pero este se negó, por lo que el hijo de Mario, Mario Minor,, reclutó un ejército de populares. Sila y los optimates desembarcaron enBrindisi en en 83 a. C. y venció a las fuerzas locales de Cayo Norbano Balbo en la batalla de Tifata.. Luego, comenzó su marcha hacia Roma, venciendo a Mario Minor en la batalla de Sacriporto, Sacriporto y a la última resistencia popular, junto a los muros de la propia Roma, en la batalla de la Puerta Collina. Al entrar en Roma, Sila capturó a 12.000 populares, que fueron recluidos en el Campo Marcio.. 3.000 de ellos fueron ejecutados ejecu el 2 de noviembre,, a pesar de que imploraron en vano piedad. Sus terribles gritos y lamentos llegaron a los oídos de toda la aterrorizada ciudad, y del Senado reunido. Sila se sonrió ante los gestos de terror de los senadores.


LENGUAS CLÁSICAS II. Pero fuera de la Urbe los silanos tuvieron que someter aún, en los siguientes meses, algunas ciudades de Italia como Praeneste (donde el hijo de Mario se había refugiado) o Volterra (en Etruria, que se defendió con éxito hasta el 79). Tras la toma de la primera, 5.000 prenestinos, a quienes Publio Cetego había dado esperanzas de salvación, fueron llevados fuera de los muros de su ciudad, y aunque habían arrojado las armas y se habían postrado a los pies de Sila, éste ordenó inmediatamente que fuesen ejecutados y sus cadáveres esparcidos por los campos.

GUERRAS EN HISPANIA En el año 83 a. C. Quinto Sertorio, partidario de los populares y antiguo colega de Cayo Mario, fue nombrado propretor de la Hispania Citerior y rápidamente logró una gran popularidad a través de ciertas reformas sociales que conseguirían mejorar la vida de los hispanos. Cuándo en Roma, apareció Sila con su cruel dictadura, él se proclamó defensor del partido popular, usando Hispania como base desde donde luchar contra los opresores. Esta actitud le convertiría en objetivo número uno a eliminar por los optimates, quienes empezaron por proscribirlo en laRepública, lo cual sería la causa de un largo periodo de luchas en Hispania entre los partidarios de Sila y Sertorio, lo que provocó el fuerte aumento de tropas romanas en la península. Durante este conflicto los responsables de las legiones enviadas por Roma realizarían diversas emisiones militares, pero no así Sertorio. Este permaneció fuera de Hispania hasta el año 80 a. C., pero poco después se convertiría en director de las incursiones de los lusitanoscontra Roma y así logró apoderarse de un amplio territorio peninsular. Ante esta respuesta de Sertorio, Sila decidió nombrar a Quinto Cecilio Metelo procónsul de la Hispania Ulterior, a donde llegó con ocho legiones en torno al año 79 a. C. Al principio Metelo consiguió algunas victorias pero pronto Sertorio, mejor conocedor de esas agrestes tierras y habiendo aprendido de los pueblos celtíberos ylusitanos la táctica de la guerrilla, impuso su autoridad y consiguió dominar la mayor parte del territorio estableciendo la capital de la nueva Roma en Osca. Después de tanto batallar contra el hábil y escurridizo Sertorio, las legiones de Metelo merecían un descanso y el Senado se lo concedió retirando a Metelo y poniendo en su lugar al joven general Pompeyo. Siguieron años de intenso conflicto hasta que las tropas consulares adquirieron ventaja sobre las de Sertorio, el cual fue asesinado en Osca el año 72 a. C.

AÑOS DE TRANSICIÓN SEGUNDA GUERRA MITRIDÁTICA En Asia, el general Lucio Licinio Murena que se había quedado en Asia al mando de dos legiones que durante la guerra habían formado parte del contingente dirigido por Cayo Flavio Fimbria acusó a Mitrídates de estar rearmando sus ejércitos e invadió el Ponto. Cuando fue derrotado por Mitrídates, Murena decidió que lo más sabio era obedecer las órdenes de Sila y dejar al rey y su reino en paz. GUERRA DE ESPARTACO Entre 73 y 71 a. C., una banda de esclavos huidos —originalmente un pequeño cuadro de unos 70 gladiadores fugados que creció hasta ser una banda de 120.000 hombres, mujeres y niños— deambuló por la provincia romana de Italia asaltándola con relativa impunidad bajo el mando de varios líderes, incluyendo el famoso gladiadorgeneral Espartaco. Los adultos capacitados de esta banda constituyeron una fuerza armada sorprendentemente efectiva que demostró repetidas veces su capacidad para resistir al ejército romano, desde las patrullas locales de Campania a las miliciasromanas y las cualificadas legiones bajo mando consular. Plutarco describió las acciones de los esclavos como un intento de estos de escapar de sus amos y huir a través de la Galia Cisalpina, mientras que Apiano y Floro retratan la revuelta como


LENGUAS CLÁSICAS II. una guerra civil en la que los esclavos hicieron campaña para capturar la misma ciudad de Roma. La creciente alarma en el Senado romano sobre los continuos éxitos militares de esta banda y sobre sus estragos contra las ciudades y los campos romanos llevó finalmente a que Roma reuniera un ejército de ocho legiones bajo el liderazgo, severo pero efectivo, de Marco Licinio Craso. La guerra terminó en 71 a. C. cuando, tras una larga y amarga retirada ante las legiones de Craso y la comprensión de que las legiones de Cneo Pompeyo Magno y Varro Lúculo estaban avanzando para encerrarlos, los ejércitos de Espartaco se lanzaron con toda su fuerza contra las legiones de Craso y fueron completamente aniquilados. Aunque la guerra de Espartaco es notable por derecho propio, la Tercera Guerra Servil fue significativa en la historia de la antigua Roma por su efecto sobre las carreras de Pompeyo y Craso. Los dos generales utilizaron sus éxitos contra la revuelta para promocionar sus carreras políticas, aprovechándose del favor del pueblo y de la amenaza implícita de sus legiones para influir en su favor en las elecciones consulares de 70 a. C. Sus acciones como cónsules promovieron en gran medida la subversión de las instituciones políticas romanas. GUERRA CONTRA LOS PIRATAS Tras su consulado (70 a. C.), el general Cneo Pompeyo Magno pasó los dos años siguientes en Roma (69 a. C. - 67 a. C.) viendo como la aumentaba el malestar entre la plebe debido al encarecimiento de los precios de los alimentos. Esta subida de precios estaba debido al aumento de la actividad de los piratas del Mediterráneo. Desde la campaña de Marco Antonio Orator, el Senado no había vuelto a ocuparse de sus costas, lo que había proporcionado a los piratas tiempo para recuperarse e intensificar gradualmente sus actividades. Casi todos los piratas procedían de la región de Cilicia, sin embargo la pasividad del Senado era tal que los piratas habían llegado hasta la desembocadura del Tíber sin que les saliera al paso ninguna escuadra romana. En el año 67 a. C. el tribuno de la plebe Aulo Gabinio legislaría para Pompeyo el mando de una guerra contra estos piratas. La ley que pasaría a llamarse Lex Gabinia otorgaba a Pompeyo el mando de 200 naves y la autorización para aumentar libremente su ejército, cosa muy poco habitual en un encargo del Senado. Pompeyo expulsó a los piratas de Italia y Sicilia en cuestión de seis semanas, dirigiéndose tras un descanso a Grecia donde los destrozó en cincuenta días. Tras sus rápidas victorias, Pompeyo arriconó a los piratas en Cilicia. En las cercanías de su capital, llamada Coracesio, se libró la batalla clave. Tras arrinconar a los piratas en Cilicia, Pompeyo se dirigió a su capital, llamada Coracesio. Según Plutarco, los piratas habrían reunido unos 1000 barcos (ciertamente una exageración del historiador) frente a los 200 de Pompeyo. Durante la batalla los piratas fueron totalmente derrotados y obligados a desembarcar en una playa cercana desde donde huyeron y se refugiaron en su capital, Coracesio, a la que Pompeyo puso bajo sitio. Tras un intenso sitio, los piratas se rindieron y entregaron su capital. Pompeyo había salido completamente victorioso y poco después se embarcaría hacia Asia donde se enfrentaría a Mitrídates VIRey del Ponto. En cuanto a los piratas, Pompeyo dispersó a la mayoría por todas las ciudades de Asia.

TERCERA GUERRA MITRIDÁTICA Mitrídades se recuperó de la guerra apoyándose en su yerno, el rey de Armenia Tigranes III. En el 75 a. C. murió el rey de Bitinia Nicomedes y Roma buscó anexionarse el territorio, declarando bastardo a su heredero. Mitrídates respondió apoyando su derecho al trono e invadió Bitinia y Capadocia. Al lanzar un ataque al mismo tiempo que se producía la revuelta de Sertorio y esta se extendía por Hispania,


LENGUAS CLÁSICAS II. Mitrídates no encontró inicialmente ninguna resistencia. ElSenado finalmente reaccionó enviando al cónsul Lucio Licinio Luculo a hacer frente a la amenaza del ejército del Ponto. El otro general de que disponía Roma,Pompeyo, se encontraba en la Galia, marchando hacia Hispania para ayudar a aplastar la rebelión dirigida por el general Sertorio. Luculo, estratega y un táctico de extraordinario talento, logró imponerse a los ejércitos pónticos a pesar de su inferioridad, y logró derrotarlos en el campo de batalla y rendirlos por hambre. Mitrídates fue expulsado de territorio romano y tuvo que buscar la ayuda de su aliado Tigranes II de Armenia para defender su reino. Entre ambos reclutaron unos enormes contingentes, pero contaban con pocos profesionales capacitados. Luculo llevó a cabo una monumental labor de saneamiento económico de la Provincia de Asia, sumida una grave crisis financiera provocada por la brutal explotación a la que la sometían los publicanos que tenían arrendada la recaudación de impuestos. Ello le valió la hostilidad de los equites y de numerosos senadores que sacaban pingües beneficios con las depredaciones de los publicanos. Entonces penetró profundamente en el reino de Tigranes, derrotándolo en la Batalla de Tigranocerta (69 a. C.) y tomando su capital, la ciudad de Tigranocerta, con un inmenso botín. Se decía que Tigranes se había burlado de Luculo porque sus hombres «eran demasiado escasos como para formar un ejército, pero demasiados para una embajada», poco antes de que los romanos aniquilaran sus huestes. Luculo persiguió entonces a Mitrídates hasta lo más profundo de las montañas de Armenia derrotándolo de nuevo en la batalla de Artaxata (68 a. C.). Parecía que la guerra estaba ganada, pero intervino entonces un factor inesperado. Aunque era un gran general, Luculo era un aristócrata incapaz de ganarse el afecto de sus soldados. para colmo, sus legiones eran las llamadas fimbrianas, antaño reclutadas por Lucio Cornelio Cinna para combatir a Sila y especialmente levantiscas. Luculo las que sometió a una dura disciplina, lo que unido a su condición de aristócrata y amigo personal de Sila le hicieron tremendamente impopular. Así, sus tropas se rebelaron, dirigidas por su cuñado Publio Clodio Pulcro, lo cual permitió a Mitrídates y a Tigranes reponerse de la catástrofe y volver a sus respectivos reinos. Además de entre sus soldados, Luculo tenía pocos amigos en Roma. En 69 a. C. cesó en el gobierno de Asia, y un año después también se quedó sin Cilicia. A punto de conseguir una victoria total, se le restringió el envío de tropas y recursos, mientras continuaban los motines de sus propios soldados. Al tiempo que la presión de Luculo iba debilitándose, aumentaban los contraataques del enemigo. En el año 67 a. C., Mitrídates derrotó al legado Triario, causándole 7.000 muertos. Al término del año 67 a. C., tanto Mitrídates como Tigranes habían recuperado buena parte de sus respectivos reinos, en tanto que Luculo apenas tenía una fracción de sus anteriores fuerzas. En 66 a. C. Pompeyo tomó el mando de una guerra ya ganada, en tanto que Luculo fue abandonado por sus últimos hombres. El ejército de Mitrídates ya no existía más allá de su nombre, mientras sus aliados armenios estaban completamente desorganizados. Finalmente, Pompeyo conquistó la capital de Armenia y Mitrídates huyó al Caucaso con la esperanza de reorganizar un ejército nuevo y seguir la guerra contra Roma, pero pasados dos años asumió su completa derrota y se suicidó, poniendo fin de ese modo a la tercera y última de las Guerras Mitridáticas.

CONJURACIÓN DE CATILINA Un tal Lucio Sergio Catilina se presentó varias veces al consulado, y no fue elegido,por lo que comenzó a aliarse a políticos descontentos con la actitud del Senado, y a reclutar tropas, planeando una revolución. Envió a Cayo Manlio, un antiguo centurión del ejército, para liderar la conspiración en Etruria,mientras que otros amigos suyos fueron a otras ciudades italianas. Catilina planeaba asesinar al cónsul Marco Tulio Cicerón el 7 de noviembre de 63 a. C. para tomar el ejército de Etruria y marchar sobre


LENGUAS CLÁSICAS II. Roma. Sin embargo, Cicerón, se enteró de esto, y denunció a Catilina pronunciándo sus famosas Catilinarias, y espacapdo así de una muerte segura. Ese mismo día, el 22 de octubre, Catilina huyó de Roma, y cuándo llegó a Etruria, se reunió con su ejército. Un amigo de Catilina, Publio Cornelio Léntulo, también involucrado en la conspiración, aprovechó que en Roma se encontraban emisarios de losalóbroges para intentar atraerlos a su causa, pero fracasó, y los alóbroges le dijeron al cónsul Cicerón lo planeado por los conjurados. El 5 de diciembre, los líderes del partido optimate Marco Porcio Catón y Quinto Lutacio Cátulo condenaron a los conjurados a muerte, sin permitirles siquiera defenderse. Ese día fueron ejecutados cinco conjurados, mientras que Catilina fue vencido unos días más tarde en la batalla de Pistoria por el colega consular de Cicerón, Cayo Antonio Hybrida. Tras la derrota de los conjurados Cicerón y Catón acusarían falsamente a sus opositores de estar involucrados en la conjura. Primer Triunvirato César, destacó notablemente en su gestión en Hispania, convirtiendo su mandato de gobernador en un gran éxito. Lidero una pequeña y rápida guerra en el norte de Lusitania que le bastó para pagar sus deudas y ganarse un buen crédito como líder militar. Por todo ello el Senado le concedió una ovación, honor importante pero un grado menor que el triunfo. Esta situación ideal chocaba con la angustiada situación de Pompeyo. César abandonó su provincia antes incluso de la llegada de su sustituto, marchó a Roma con celeridad, y llegó al Campo de Marte teniéndose que detener, por ostenta todavía el imperium, hasta haber celebrado la ovación. Se instaló en la Villa Pública ante la imposibilidad de entrar en Roma y se apresuró en presentar su candidatura al consulado por persona interpuesta. Tras demorarse un día, parecía que el Senado no tendría problemas en concederla. Catón, reacio a que un político popular radical obtuviese el consulado, y sabiendo que se debía votar antes de la puesta del Sol, siguió hablando hasta bien entrada la noche. César decidió prescindir de los laureles de su triunfo militar y presentarse personalmente como candidato. Tras no haber podido neutralizar la entrada de César en las elecciones, Catón se movió rápidamente para encontrar un candidato que equilibrase la balanza, siendo este candidato afín a las ideas conservadoras, con el fin de contrarrestar las medidas que César pudiese tomar. Pompeyo mientras tanto había empezado a repartir dinero entre su clientela y votantes, gastando cuanto fuese necesario para comprar los dos consulados. Mientras, Craso eligió como candidato a su yerno Marco Calpurnio Bibulo, quien para los optimates interpretaba el papel de salvador de la República. Tan grave le debió de parecer a Catón la situación, que miró para otro lado cuando Bíbulo competió directamente con los agentes de Pompeyo repartiendo sobornos. En las elecciones del año 59 a. C. César fue primero con diferencia y Bíbulo arañó el segundo puesto. Todo parecía transcurrir con naturalidad para los conservadores. Catón, tras bloquear políticamente a Pompeyo, y ante la perspectiva para él inaceptable de permitir que un hombre como César, según su visión tan sediento de gloria y con dotes militares, fuese gobernador de una provincia, inició maniobras para evitarlo. Planteó al Senado que una vez acabado el mandato de los cónsules, y estando Italia plagada de forajidos y bandidos tan sólo diez años después de la rebelión de Espartaco, encargar a los cónsules que acabaran con ellos en una misión de un año de duración. El Senado acogió favorablemente la idea, que se convirtió en ley. La voluntad de Catón se cumplió perfectamente y parecía que César terminaría su consulado como policía de entre aldeanos y pastores italianos.Esta decisión no obstante fue arriesgada, pero al tomarla Catón se aseguraba de que si César no la aceptaba tendría que recurrir a la fuerza para revocarla y sería declarado un criminal, un segundo Catilina. La estrategia de Catón consinstió siempre en identificarse con la tradición y arrinconar a sus enemigos contra ella hasta obligarles a tomar el papel de revolucionarios. En el senado los aliados de los conservadores liderados por Catón mantenían una mayoría


LENGUAS CLÁSICAS II. sólida, contando con Craso y su poderoso bloque, pues todo el mundo esperaba que Craso se opusiese a cualquier medida de Pompeyo. En la primera reunión del Senado durante el consulado de César, éste trato de ofrecer un generoso acuerdo para recompensar a los veteranos de Pompeyo. Catón no se dejó seducir y empezó a utilizar su táctica favorita. Habló y habló hasta que César le impidió segur indicándoles con un gesto de la cabeza a sus lictores que se lo llevaran, al verlo, los senadores comenzaron a abandonar sus puestos. César les exigió saber por qué se marchaban. Porque prefiero estar en la cárcel con Catón , que en el senado contigo. contestó uno de ellos César se vio obligado a rectificar. Pero su retirada fue puramente estratégica: llevó la campaña de su ley agraria directamente ante los Comicios. Roma empezó a llenarse de veteranos, lo que alarmó a los conservadores. César podía hacer aprobar la propuesta por el pueblo con fuerza de ley, pero ir contra la voluntad del Senado era una táctica poco ortodoxa, que arruinaría su crédito entre sus colegas y su carrera habría terminado. La estrategia de César se desveló en la recta final de la votación: no sorprendió a nadie que la primera persona en hablar en favor de sus veteranos fuese Pompeyo; pero la identidad de la segunda persona que apoyó la moción fue toda una bomba: Marco Licinio Craso. Catón, desbordado, vio como caían todas sus esperanzas. Juntos los tres hombres, podrían repartirse la República como gustasen.Los historiadores designan esta unión como el primer triunvirato, o el gobierno de los tres hombres. Para confirmar la alianza, Pompeyo se casó conJulia Caesaris, la única hija de César, y a pesar de la diferencia de edades y ambiente social, el matrimonio fue un éxito. Marco Bíbulo y Catón iniciaron una estrategia en la retaguardia, Bíbulo optó por retirarse de toda la vida política, aunque sin renunciar a su magistratura, con el pretexto de dedicarse a la observación de los cielos en busca de presagios. Esta decisión, aparentemente de espíritu religioso, estaba destinada a impedir a César aprobar leyes durante su consulado, pero éste ignoraba sistemáticamente los augurios que publicaba diariamente Bíbulo, y se apoyó para la toma de decisiones en los tribunos de la plebe. Como es sabido, los romanos denominaban a sus años por el nombre de los dos cónsules que regían dicho período. El año 59, tras la nula participación de Bíbulo, fue llamado por los propios romanos (con sentido del humor) el "año de Julio y César". El consulado de César fue un auténtico terremoto político: creó las bases para las grandes reformas políticas, económicas y sociales que Roma exigía exhausta, creando un cuerpo de leyes que sería la base del Derecho Romano y legislando una reforma agraria para dar tierras públicas a las familias más pobres, cosa que le granjeó el odio de los Optimates entre ellos Catón el Joven. y Marco Bíbulo, su colega consular.

GUERRA DE LAS GALIAS Así, tras el fin de su consulado, César recibió poderes proconsulares y el gobierno de la Galia Cisalpina y de Iliria, provincias poco pobladas y pobres. En su primer año de mandato tuvo que hacer frente a una enorme invasión de helvecios y a varias invasiones de germanos que pretendían ocupar Italia. En una rápida campaña exterminó a los helvecios y derrotó a los germanos. César estimó que organizar la provincia y prepararse para la defensa era insuficiente, y con la intención o excusa de terminar con las invasiones del norte, inició la conquista de las Galias. César logró innumerables victorias, con las que toda Roma se maravillaba. Dos veces cruzaron las legiones romanas el Rin para castigar a los germanos por sus incursiones y otras dos veces cruzaron el Canal de la Mancha, haciendo incursiones en Britania. Estos logros maravillaron a la plebe, y Roma se vio inundada de tesoros y esclavos capturados en los saqueos y las guerras del norte.


LENGUAS CLÁSICAS II. Como contribución a la literatura universal, César redactó un registro de sus campañas en la Galia, los célebres Comentarios de las Guerras de las Galias, instrumento también de propaganda política para dar a conocer al pueblo sus conquistas en esas tierras.

RUPTURA DEL TRIUNVIRATO Algunos senadores observaron con temor cómo César ganaba popularidad entre la plebe, a la par que amasaba una gran riqueza personal. Los optimates criticaban sus leyes para dotar de la ciudadanía romana a ciertas ciudades de la Galia Cisalpina, y a sus soldados. Críticos con su actuación, y encabezados por Catón el Joven, hombre fuerte de los optimates y viejo enemigo de César, menospreciaron sus logros y lo acusaron de cometer crímenes contra la República, como la continuación de la guerra y un ilegal reclutamiento de levas. Con el ascenso del triunvirato para garantizar sus intereses y su poder, César mantuvo tranquilamente su mando sobre la Galia. Sin embargo, esta alianza política se desintegró tras la muerte de Craso en Carras durante la guerra contraPartia, y de la mujer de Pompeyo, a su vez hija de César, cuyo matrimonio había servido como alianza entre ambos personajes. Por otra parte, los logros de César en la Galia a largo plazo ponían en peligro la fama y la influencia de Pompeyo en Roma. Durante el consulado de Domicio y Apio Claudio en el 53 a. C., ambos cónsules fueron acusados de corrupción, tras intentar amañar las siguientes elecciones consulares, y los cuatro candidatos que se presentaron fueron procesados. Las elecciones consulares se pospusieron 6 meses. El escándalo político fomentó la agitación callejera llegando a extremos inusuales, creándose un verdadero estado de anarquía. Los clientes de Pompeyo comenzaron a pedir su elección comodictador, con el pretexto de acabar con la anarquía reinante. Estas voces fueron duramente criticada por los constitucionalistas y Catón al frente, que apoyó a Milón como contrapeso de Pompeyo como cónsul. Clodio, viejo enemigo de Milón, se opuso frontalmente a éste y respondió organizando bandas callejeras para impedir su candidatura y hacerse con el poder en Roma. Milón contrarrestó las bandas callejeras de Clodio comprando escuelas enteras de gladiadores, lo que desencadenó un estado de caos y violencia desmesurada, donde las bandas organizadas eran las dueñas de Roma, y en dónde las elecciones consulares se volvieron a posponer. El 18 de enero de 52 a. C. Clodio y Milón se encontraron cara a cara en la Vía Apia y, después de una brutal pelea, Clodio resultó muerto. Los disturbios y crímenes se apoderarían de Roma, hasta el punto de que los enfurecidos seguidores de Clodio establecieron su pira funeraria en el propio edificio senatorial, que sería destruido por el incendio. Ante esta perspectiva, los constitucionalistas-optimates y Catón apoyaron que Pompeyo fuera nombrado cónsul único durante un año. Pompeyo, con la ayuda de sus legionarios, barrió las bandas organizadas y restableció el orden en Roma, convirtiéndose en el hombre fuerte de la política. Todas las facciones compitieron por su favor mientras conspiraban para destruir a las otras, forzando a Pompeyo a identificarse con su causa. Dentro del juego que era la política romana, los matrimonios creaban nexos, lealtades y oportunidades y Pompeyo, durante su año como Cónsul único, recibió la oferta de César de casarse con su sobrina nieta Octavia, pero Pompeyo la rechazó y se casó con Cornelia, hija de Metelo Escipión. Tras la victoria de César en Alesia, Celio, como tribuno, lanzó una propuesta de ley adicional: César recibiría el privilegio único de verse libre de no acudir a Roma para presentarse al consulado. Esta medida suponía que los opositores y enemigos de César que pretendían procesarle por los supuestos crímenes de su primer consulado perderían toda posibilidad de juzgarle, puesto que César en ningún momento dejaría de ostentar una magistratura. Mientras fuese procónsul, César tendría inmunidad judicial, pero si se veía obligado a entrar en Roma para presentarse al consulado


LENGUAS CLÁSICAS II. perdería su cargo y, durante un tiempo, podría ser atacado con toda una batería de demandas de sus enemigos. El poder de César fue visto por muchos senadores como una amenaza. Si César regresaba a Roma como cónsul, no tendría problemas para hacer aprobar leyes que concediesen tierras a sus veteranos, y a él una reserva de tropas que superase o rivalizase con las de Pompeyo. Catón y los enemigos de César se opusieron frontalmente, y el Senado se vio envuelto en largas discusiones sobre el número de legiones que debería de ostentar y sobre quién debería ser el futuro gobernador de la Galia Cisalpina e Iliria. Pompeyo finalmente se decantó por favorecer a los constitucionalistas y emitió un veredicto claro: César debía de abandonar su mando la primavera siguiente, faltando todavía meses para las elecciones al consulado, tiempo más que suficiente para juzgarle. Sin embargo, en las siguientes elecciones para tribuno de la plebe fue elegido Curio, que se convirtió en un cesariano, vetando todos los intentos de apartar a César de su mando en las Galias. Jurídicamente, todos los intentos consulares de apartar a César de sus tropas se veían anulados por la tribunicia potestas. Cayo Marcelo, cónsul en el 50 a. C., entregó una espada a Pompeyo ante la mirada de un inmenso número de senadores encargándole ilegalmente marchar contra César y rescatar a la República. Pompeyo se pronunció a favor de esta medida si llegase a ser necesaria. A finales del mismo año César acampó amenazadoramente en Rávena con la XIII legión. Pompeyo tomó el mando de dos legiones en Capua y empezó a reclutar levas ilegalmente, una vergüenza que como era predecible aprovecharon los cesarianos en su favor. César fue informado de las acciones de Pompeyo personalmente por Curio, que en esos momentos ya había finalizado su mandato. Mientras tanto su puesto de tribuno fue ocupado por Marco Antonio que lo ostentó hasta diciembre. Metelo Escipión dictó una fecha para la cual César debería haber abandonado el mando de sus legiones o considerarse enemigo de la República. La moción se sometió inmediatamente a votación. Sólo dos senadores se opusieron, Curio y Celio. Marco Antonio, como tribuno, vetó la propuesta para impedir que se convirtiera en ley. Tras el veto de Marco Antonio a la moción que obligaba a César abandonar su cargo de gobernador de las Galias, Pompeyo notificó no poder garantizar la seguridad de los tribunos. Antonio, Celio y Curio se vieron forzados a abandonar Roma disfrazados como esclavos, acosados por las bandas callejeras.

SEGUNDA GUERRA CIVIL El 7 de enero, el Senado proclamó el estado de emergencia y concedió a Pompeyo poderes excepcionales, trasladando inmediatamente sus tropas a Roma. El 10 de enero de 49 a. C., César recibió la noticia de la concesión de los poderes excepcionales a Pompeyo, e inmediatamente ordenó que un pequeño contingente de tropas cruzara la frontera hacia el sur y tomara la ciudad más cercana. Al anochecer, junto con la Legio XIII Gemina, César avanzó hasta el Rubicón, la frontera natural entre la provincia de la Galia Cisalpina e Italia y, tras un momento de duda, dio a sus legionarios la orden de avanzar. La guerra había comenzado.


LENGUAS CLÁSICAS II.

Mapa con los contendientes: Senado Romano Provincias de César Territorios conquistados por César Inicialmente, Pompeyo le aseguró a Roma y al Senado que podría derrotar a César en batalla si este marchaba sobre Roma. Sin embargo, en la primavera de 49 a. C., cuando César cruzó el río Rubicón con sus fuerzas invasoras y barrió arrió la península italiana hacia Roma, Pompeyo ordenó la evacuación de Roma. El ejército de César no estaba en su máximo esplendor, pues ciertas unidades permanecían en Galia, pero por otro lado Pompeyo sólo tenía una pequeña fuerza bajo su mando, en la que q algunos soldados de lealtad dudosa habían servido al mando de César. Tom Holland atribuye el deseo de Pompeyo de abandonar Roma a las olas de refugiados aterrados que despertaron los miedos ancestrales de las invasiones del norte.Las fuerzas de Pompeyo se retiraron al sur, hacia Brindisi, y luego embarcaron hacia Grecia. César dirigió su atención primero al baluarte de Pompeyo en España pero tras la campaña de César en elSitio Sitio de Massilia y la Batalla de Ilerda,, decidió enfrentarse al propio Pompeyo en GreciaPompeyo venció a César en un principio en laBatalla la de Dirraquium en 48 a. C. pero fue derrotado contundentemente en la Batalla de Farsalia en 48 a. C. a pesar de superar a las fuerzas fuerzas de César en dos a uno.Pompeyo embarcó de nuevo, esta vez a Egipto, donde fue asesinado en un intento de congraciar al país con César y evitar una guerra con Roma. La muerte de Pompeyo no supuso el fin de las guerras civiles, ya que los enemigos de César ésar eran multitud y los partidarios de Pompeyo siguieron luchando tras su muerte. En 46 a. C., César perdió quizás un tercio de su ejército cuando su anterior comandante, Tito Labieno,, que había huido huido con los pompeyanos varios años antes, le venció en la Batalla de Ruspina. Ruspina. Sin embargo, tras estas horas bajas, César regresó para vencer al ejército pompeyano de Metelo Escipión en la Batalla de Tapso, Tapso tras la cual los pompeyanos se retiraron de nuevo a España. César venció a las fuerzas combinadas de Tuto Labieno y Cneo Pompeyo el Joven en la Batalla de Munda, Munda en España. Labieno murió en batalla y Pompeyo el Joven fue capturado y ejecutado. A pesar de sus éxitos militares, o quizás a consecuencia de ellos, se extendió el miedo a que César, que ahora era la figura principal del estado romano, se convirtiera en un gobernante autocrático y terminara con la República Romana.. Este miedo llevó a un grupo de senadores que se hacían llamar Los Liberadores a asesinarle en 44 a. C.

EL SEGUNDO TRIUNVIRATO TERCERA GUERRA CIVIL Tras esto hubo una guerra civil entre los leales a César y los que apoyaron las acciones de los Liberadores. El partidario de César, Marco Antonio,, reprendió a los asesinos y estalló la guerra entre las dos facciones. Antonio fue denunciado como enemigo del pueblo y se le confió a Octavio el mando para hacerle la guerra. En la Batalla de Forum Gallorum, Gallorum Antonio,, sitiando al asesino de César,Marco César, Junio


LENGUAS CLÁSICAS II. Bruto, en Módena, venció a las fuerzas del cónsul Pansa, que fue asesinado, pero inmediatamente después Antonio fue derrotado por el ejército de otro cónsul, Ircio. En la Batalla de Módena, Antonio fue derrotado de nuevo en batalla por Ircio, que murió en ella. Aunque Antonio no consiguió capturar Módena, Décimo Bruto fue asesinado poco después. Octavio traicionó a su partido y entró en relaciones con los cesáreos Antonio y Lépido, y el 29 de noviembre de 43 a. C. se formó el Segundo Triunvirato,esta vez como figura oficial. En 42 a. C., los triunviros Marco Antonio y Octavio lucharon la poco concluyente Batalla de Filiposcontra los asesinos de César Marco Bruto y Casio. Aunque Bruto venció a Octavio, Antonio venció a Casio, que se suicidó. Bruto también se suicidó poco después.

CUARTA GUERRA CIVIL Sin embargo, estalló de nuevo la guerra civil cuando el Segundo Triunvirato de Octavio, Lépido y Marco Antonio fracasó igual que el primero en cuanto hubieron desaparecido sus oponentes. El ambicioso Octavio construyó una base de poder y luego lanzó una campaña contra Marco Antonio. Junto a Lucio Antonio, el hermano de Marco Antonio, Fulvia levantó un ejército en Italia para luchar contra Octavio, pero fue derrotado por Octavio en la Batalla de Perugia. Su muerte produjo una reconciliación parcial entre Octavio y Antonio, que prosiguió para aplastar al ejército de Sexto Pompeyo, el último foco de oposición al segundo triunvirato, en la naval Batalla de Nauloco. Al igual que antes, una vez que fue aplastada la oposición al triunvirato, este empezó a resquebrajarse. El triunvirato expiró el último día de 33 a. C., no fue renovado por ley y en 31 a. C. volvió a estallar la guerra. En la Batalla de Actium, Octavio venció decisivamente a Antonio y Cleopatra en un combate naval cerca de Grecia, utilizando el fuego para destruir la flota enemiga. A continuación Octavio se convirtió en Emperador de Roma bajo el nombre de Augustoy, en ausencia de asesinos políticos o usurpadores, consiguió expandir en gran medida las fronteras del Imperio.

LA MUERTE DE LA REPÚBLICA Con la victoria de Octavio sobre Marco Antonio, la República se anexionó de facto las ricas tierras de Egipto, aunque la nueva posesión no fue incluida dentro del sistema regular de gobierno de las provincias, ya que fue convertida en una propiedad personal del emperador, y como tal, legable a sus sucesores. A su regreso a Roma el poder de Octavio es enorme, tanto como lo es la influencia sobre sus legiones. En el año 27 a. C. se estableció una ficción de normalidad política en Roma, otorgándosele a Augusto, por parte del Senado, el título de Imperator Caesar Augustus (emperador César Augusto). El título de emperador, que significa «vencedor en la batalla» le convertía en comandante de todos los ejércitos. Aseguró su poder manteniendo un frágil equilibrio entre la apariencia republicana y la realidad de una monarquía dinástica con aspecto constitucional (Principado), en cuanto compartía sus funciones con el Senado, pero de hecho el poder del princeps era completo. Por ello, formalmente nunca aceptó el poder absoluto aunque de hecho lo ejerció, asegurando su poder con varios puestos importantes de la república y manteniendo el comando sobre varias legiones. Tras su muerte Octaviano fue consagrado como hijo del Divus (divino) Julio César, lo cual le convertiría, a su muerte, en dios.


LENGUAS CLÁSICAS II. JULIO CÉSAR Cayo Julio César (Latín: Gaius Iulius Caesar Roma, Italia, 13 de julio de 100 a. C. – Ibídem, 15 de marzo de 44 a. C.) fue un líder militar y político de la era tardorrepublicana. Nacido en el seno de la gens Iulia, en una familia patricia de escasa fortuna, estuvo emparentado con algunos de los hombres más influyentes de su época, como su tío Cayo Mario, quien influiría de manera determinante en su carrera política. En 84 a. C., a los 16 años, el popular Cinna lo nombró flamen dialis, cargo religioso del que fue relevado por Sila, con el cual tuvo conflictos a causa de su matrimonio con la hija de Cinna. Tras escapar de morir a manos de los sicarios del dictador, fue perdonado gracias a la intercesión de los parientes de su madre. Trasladado a Asia, combatió en la Tercera Guerra Mitridática como legatus de Marco Minucio Termo. Volvió a Roma a la muerte de Sila en 78 a. C., ejerciendo por un tiempo la abogacía. En 73 a. C. sucedió a su tío Cayo Aurelio Cota como pontífice, y pronto entró en relación con los cónsules Pompeyo y Craso, cuya amicitia le permitiría lanzar su propia carrera política. En 70 a. C. César sirvió como cuestor en la provincia de Hispania y como edil curul en Roma. Durante el desempeño de esa magistratura ofreció unos espectáculos que fueron recordados durante mucho tiempo por el pueblo. En 63 a. C. fue elegido praetor urbanus al obtener más votos que el resto de candidatos a la pretura. Ese mismo año murió Quinto Cecilio Metelo Pío, Pontifex Maximus designado durante la dictadura de Sila, y, en las elecciones celebradas con objeto de sustituirle, venció César. Al término de su pretura sirvió como propretor en Hispania, donde lideró una breve campaña contra los lusitanos. En 59 a. C. fue elegido cónsul gracias al apoyo de sus dos aliados políticos, Pompeyo y Craso, los hombres con los que César formó el llamado Primer Triunvirato. Su colega durante el consulado, Bíbulo, se retiró a fin de entorpecer la labor de César que, sin embargo, logró sacar adelante una serie de medidas legales, entre las que destaca una ley agraria que regulaba el reparto de tierras entre los soldados veteranos. Tras su consulado fue designado procónsul de las provincias de Galia Transalpina, Iliria y Galia Cisalpina; esta última tras la muerte de su gobernador, Céler. Su gobierno estuvo caracterizado por una política muy agresiva en la que sometió a la práctica totalidad de pueblos celtas en varias campañas. Este conflicto, conocido como la Guerra de las Galias, finalizó cuando el general republicano venció en la Batalla de Alesia a los últimos focos de oposición, liderados por un jefe arverno llamado Vercingétorix. Sus conquistas extendieron el dominio romano sobre los territorios que hoy integran Francia, Bélgica, Holanda y parte de Alemania. Fue el primer general romano en penetrar en los inexplorados territorios de Britaniay Germania. Mientras César terminaba de organizar la estructura administrativa de la nueva provincia que había anexionado a la República, sus enemigos políticos trataban en Roma de despojarle de su ejército y cargo utilizando el Senado, en el que eran mayoría. César, a sabiendas de que si entraba en la capital sería juzgado y exiliado, intentó presentarse al consulado in absentia, a lo que la mayoría de los senadores se negaron. Este y otros factores le impulsaron a desafiar las órdenes senatoriales y protagonizar el famoso cruce del Rubicón, donde al parecer pronunció la inmortal frase "Alea iacta est" (la suerte está echada) iniciando así un conflicto conocido como la Segunda Guerra Civil de la República de Roma, en el que se enfrentó a los optimates, que estaban liderados por su viejo aliado, Pompeyo. Su victoria, basada en las derrotas que infligió a los conservadores en Farsalia, Tapso y Munda, le hizo el amo de la República. El hecho de que estuviera en guerra con la mitad del mundo romano no evitó que se enfrentara a Farnaces II en Zela y a los enemigos de Cleopatra VII en Alejandría. A su regreso a Roma se hizo nombrar cónsul y dictatorperpetuus — dictador vitalicio— e inició una serie de reformas económicas, urbanísticas y administrativas.


LENGUAS CLÁSICAS II. A pesar de que bajo su gobierno la República experimentó un breve periodo de gran prosperidad, algunos senadores vieron a César como un tiranoque ambicionaba restaurar la monarquía. Con el objeto de eliminar la amenaza que suponía el dictador, un grupo de senadores formado por algunos de sus hombres de confianza como Bruto y Casio y antiguos lugartenientes como Trebonio y Décimo Bruto, urdieron una conspiración con el fin de eliminarlo. Dicho complot culminó cuando, en las idus de marzo, los conspiradores asesinaron a César en el Senado. Su muerte provocó el estallido de otra guerra civil, en la que los partidarios del régimen de César; Antonio, Octavio y Lépido, derrotaron en la doble Batalla de Filipos a sus asesinos, liderados por Bruto y Casio. Al término del conflicto, Octavio, Antonio y Lépido formaron el Segundo Triunvirato y se repartieron los territorios de la República, aunque, una vez apartado Lépido, finalmente volverían a enfrentarse en Actium, donde Octavio, heredero de César, venció a Marco Antonio. Al margen de su carrera política y militar, César destacó como orador y escritor. Redactó, al menos, un tratado acerca de astronomía, otro acerca de la religión republicana romana, y un estudio sobre el latín, ninguno de los cuales ha sobrevivido hasta nuestros días. Las únicas obras que se conservan son sus Comentarios de la Guerra de las Galias y sus Comentarios de la Guerra Civil. Se conoce el desarrollo de su carrera como militar y gran parte de su vida a través de sus propias obras y de los escritos de autores como Suetonio, Plutarco, Veleyo Patérculo o Eutropio.

PRIMEROS AÑOS César nació en Roma el 12/13 de julio del año 100 a. C.; no obstante, su fecha de nacimiento no ha sido establecida con claridad y pudo haberse situado en algún punto entre los años 102 y101 a. C. Perteneció a una gens patricia —la Julia— que, según la leyenda, se remontaba hasta Iulo, hijo del príncipe troyano Eneas y nieto de la diosa Venus. Fue el propio César quién estableció la relación entre su familia e Iulo durante el discurso que pronunció en el funeral de su tía Julia, esposa de Cayo Mario Con los años, en el apogeo de su poder, César iniciaría en Roma la construcción de un templo dedicado a su supuesta antepasada, Venus Genetrix. El patronímico César parece que puede provenir de la palabra latina "caesaries", cuyo significado es "cabellera o barba". Contrariamente a lo sostenido por algunos autores, la palabra cesárea no tiene nada que ver con César, ni éste nació por medio de esa cirugía. Su padre, llamado al igual que él Cayo Julio César, fue un político poco influyente que llegó a la pretura. Su ascenso a través delcursus honorum se vio interrumpido al morir en campaña. Su madre, llamada Aurelia, era una noble plebeya perteneciente a una rama de la gens Aurelii, los Aurelii Cottae; familia integrante de la nobleza plebeya de rango senatorial con gran riqueza e influencia. El historiador Tácito la compara con Cornelia, madre de los Gracos, basándose en su inteligencia, la pureza de sus costumbres y la nobleza de su carácter. El hecho de que los Julio Césares, pertenecientes al poderoso patriciado republicano, no obtuvieran cargos importantes durante elperiodo republicano se explica por su falta de fortuna en comparación a la aristocracia romana de la época; de hecho, César creció en uno de los barrios más pobres de la ciudad, la Subura. Único hijo varón del matrimonio de sus padres, su infancia transcurrió en un ambiente esencialmente femenino, entre su madre y sus dos hermanas. Al igual que a todos los jóvenes nobles y patricios de la época, se le inculcó el temor a los dioses, el respeto a las leyes, las reglas de la decencia, la modestia y la frugalidad. Tras el estallido de la Guerra Social su tío Sexto fue elegido cónsul, dando así un poco de fama a la familia. Cuando tenía diez años se vio confiado a las enseñanzas de Marco Antonio Grifón, un grammaticus de origen galo y formado en la escuela de retóricosalejandrinos considerado uno de los hombres más versados en literatura griega y romana de su época. Aprendió a leer y a pensar con las obras


LENGUAS CLÁSICAS II. de Homero, la Ilíada y la Odisea; primero con la traducción al latín de Livio Andrónico y después con el texto original en griego. Algunos autores contemporáneos vinieron a adherirse a esta base literaria, que recibían de una manera más o menos uniforme los jóvenes romanos de su tiempo. Asimismo, aprendió oratoria y a escribir poesía. La mujer de Mario, su tía paterna Julia, desempeñó también un papel muy destacado en la educación y orientación del joven César. Durante su vida, el general había sido un influyente político reformista, líder de la facción progresista del Senado, los populares, enemigos de los conservadores, los optimates. Ciertas fuentes clásicas registran que César padecía crisis epilépticas que podían producirse en cualquier momento y hacerle perder el conocimiento. Suetonio menciona dos de estas crisis, yPlutarco una, durante la Batalla de Tapso; constituye la única ocasión de la que se tiene noticia en que un ataque epiléptico interfirió en su capacidad de mando. Tras la Guerra Social aumentaron los enfrentamientos entre optimates y populares con las disputas entre Mario y Sila por el mando del ejército que debía ir a combatir al rey Mitrídates VI del Ponto, lo que condujo a la marcha de Sila sobre Roma, que dejó al cargo de un cónsul optimate y otro popular, y al golpe de Estado de Mario y Cinna, iniciándose un período de tres años (Cinnanum tempus: 87-84) en el que Cinna dirigió el Estado en calidad de cónsul. En 84 a. C., Cinna nombró al joven César (de 16 años), flamen dialis, el sacerdote de Júpiter, y lo casó con su hija Cornelia (Flaminia) tras haberse divorciado de su matrimonio con Cosutia, perteneciente a una rica familia de rango ecuestre. Ese mismo año y tras el asesinato de Cinna y las derrotas de Carbón y Mario el joven (hijo de Cayo Mario) a manos de Sila, el líder conservador entró en Roma. La situación de César era muy insegura pues estaba unido a través de varios lazos familiares al bando perdedor; no sólo era sobrino de Mario, sino que además estaba casado con la hija de Cinna. Sila trató de atraerlo a su bando como había hecho con varios de los seguidores de su enemigo; para probar su lealtad le ordenó divorciarse de su esposa, a lo que, para sorpresa del dictador, el joven se negó. Enfurecido, Sila ordenó a una banda de sicarios que lo capturaran y asesinaran, anuló su nombramiento como flamen dialis, y confiscó toda su fortuna. A César no le quedó otra salida que huir de Roma; viéndose obligado a cambiar de refugio cada noche, cayó enfermo al no estar acostumbrado a esta clase de vida. Una noche fue sorprendido por los sicarios de Sila, pero pudo salvarse al sobornarles con el dinero que se ofrecía por su cabeza, dos talentos de oro. Tras escapar de los hombres de Sila, permitió a su familia interceder por él ante el dictador. Su madre, sus tíos Marco, Cayo y Lucio, las vírgenes vestales y el yerno de Sila,Mamerco Emilio Lépido Liviano, lograron convencer al dictador que accedió a regañadientes a perdonarle la vida. Tras ordenar el cese de la persecución dijo que ese joven sería el fin de los optimates, pues «en el veo a muchos Marios». Al percatarse de que el perdón de Sila podía ser revocado en cualquier momento, César juzgó que lo más seguro era alejarse de Roma durante un tiempo y decidió viajar a Oriente para participar en la guerra contra Mitrídates VI delPonto bajo las órdenes del cónsul Marco Minucio Termo. Durante el sitio de Mitilene se le ordenó ir a Bitinia para solicitar a Nicomedes IV la cesión de una pequeña flota a fin de asaltar la ciudad rebelde. Al parecer, el rey asiático quedó tan deslumbrado con la belleza del joven mensajero romano que lo invitó a descansar en su habitación y a participar en un festín donde sirvió de copero real durante el banquete. La aventura de César en Asia llegó muy pronto a oídos de los ciudadanos de Roma. En la política romana, acusar a alguien de mantener relaciones homosexuales pasivas era una estrategia común, pues la homosexualidad pasiva, a diferencia de la activa, era considerada una práctica vergonzosa. Sus enemigos políticos proclamaron que se había prostituido con un rey bárbaro y le apodaron «la reina de Bitinia», causando un gran daño a su reputación. Sin embargo, Césarsiempre desmintió este hecho. El resto de la campaña le valió una mejor reputación, mostrando gran capacidad de mando y un arrojo y valor


LENGUAS CLÁSICAS II. personal encomiables, por los que Minucio Termo, tras la toma de Mitilene le concedería la corona cívica, la condecoración al valor más alta que se otorgaba en la República Romana. Después de la muerte de Sila en el 78 a. C., César regresó a Roma e inició una carrera como abogado en el Foro romano, dándose a conocer por su cuidadaoratoria. Su primer caso fue dirigido contra Cneo Cornelio Dolabela, un protegido de Sila que en el año 81 a. C. había sido elegido cónsul y después, al año siguiente, procónsul en Macedonia, y donde al parecer había malversado los fondos del Estado. Dolabela, al enterarse del proceso en su contra contrató para su defensa a uno de los más ilustres abogados de la época, Quinto Hortensio (llamado «El Bailarín» por su manera de moverse en los estrados) y al eminente Lucio Aurelio Cotta —su propio tío, pero esto era normal—. A pesar de estos formidables enemigos, César mostró su calidad de orador que, aunque no le sirvió para ganar la causa, sí le procuró la fama que buscaba. Al año siguiente unas ciudades griegas que habían sido saqueadas por Cayo Antonio Hybrida durante la campaña de Sila en Grecia, le confiaron la defensa de su causa. César habló ante el pretorMarco Terencio Varrón Lúculo con mucha elocuencia y ganó el juicio, pero Hybrida apeló a los tribunos de la plebe, los cuáles ejercieron su derecho al veto, dejando en suspenso la sentencia dictada en su contra. En el año 73 a. C. la muerte de su tío le abrió las puertas para ser elegido pontifex en su sustitución, entrando de esa manera en el Colegio de Pontífices, un organismo religioso de gran calado en la vida piadosa de Roma. A pesar de este éxito, César decidió viajar a Rodas para ampliar su formación estudiando filosofía y retórica con el gramático Apolonio Molón, que era considerado el mejor de la época. Sin embargo, durante el viaje, su barco fue asaltado por los piratas a la altura de la isla Farmacusa que lo raptaron. Cuando exigieron un rescate de 20 talentos de oro (un talento equivalía a 26 kilos aproximadamente), César se rió y los desafió a pedir 50. En su cautiverio se dedicó a componer algunos discursos, teniendo por oyentes a los piratas, a los cuales trataba de ignorantes y bárbaros cuando no aplaudían. Treinta y ocho días después, el rescate llegó y César fue liberado después de un cautiverio bastante cómodo, durante el cual a pesar de tratar a sus secuestradores con amabilidad, les avisó en varias ocasiones de su negro futuro. Así, una vez recuperada su libertad, organizó una fuerza naval que partió del puerto de Milesios, capturó a los piratas en su refugio y los llevó a la prisión en Pérgamo. Una vez capturados fue en busca de Junio, gobernante de Asia, porque le competía a este castigar a los apresados. Junio se interesó más en el botín y dejó a los bandidos a juicio de César, quien los mandó crucificar, tal como les había prometido (aunque en un gesto de "compasión" ordenó que primero los degollaran). En 69 a. C., Cornelia falleció mientras daba a luz a un niño que nació muerto y poco después César perdió a su tía Julia, viuda de Mario, a quien se había sentido muy unido. En contra de las costumbres de la época, César insistió en organizar sendos funerales públicos. Ambos funerales sirvieron también para desafiar las leyes de Sila, pues en el sepelio de Julia se exhibieron las imágenes de Cayo Mario y del hijo que había tenido con ella y que también había luchado contra Sila: su difunto primo, Cayo Mario el Joven; y en el sepelio de Cornelia, la imagen de su padre Lucio Cornelio Cinna. Todos ellos habían sido proscritos, y las leyes del dictador prohibían mostrar sus imágenes en público, pero César no vaciló en quebrar las reglas. Este desafío fue muy apreciado por los plebeyos y los que formaban la facción de los populares, y, en la misma medida, repudiado por los optimates.

ASCENSO POLÍTICO César fue elegido cuestor por los Comicios en el 69 a. C., con 30 años de edad, como estipulaba el cursus honorum romano. En el sorteo subsiguiente, le correspondió un cargo en la provincia romana de Hispania Ulterior, situada en lo que es hoy


LENGUAS CLÁSICAS II. día Portugal y el sur de España. Según cuenta una leyenda local, en el Templo de Hércules Gaditano (Herakleión) de la ciudad de Gades, situado en lo que actualmente es el Islote de Sancti Petri, Julio César tuvo un sueño que le predecía el dominio del mundo después de haber llorado ante el busto de Alejandro Magno por haber cumplido su edad sin haber alcanzado un éxito importante. Allí, como cuestor, conoció a Lucio Cornelio Balbo "El Mayor" el cual, posteriormente, se convirtió en consejero y amigo del futuro dictador ypropretor de la Hispania Ulterior en el año 61 a. C. Gades proporcionó un gran apoyo a la flota romana en su campaña de Lusitania, donde Balbo ya era praefectus fabrum, esto es, una especie de jefe de ingenieros, perteneciente a la plana mayor de las legiones. A su regreso a Roma, César prosiguió su carrera como abogado hasta ser elegido edil curul en el año 65 a. C., el primer cargo del cursus honorum que se desempeñaba dentro de Roma. Las funciones de un edil pueden ser equiparadas, en cierto modo, a las de un moderno Presidente de una Junta Municipal e incluían la regulación de las construcciones, del tránsito, del comercio y otros aspectos de la vida diaria, entre otras, las funciones de jefe de policía. Pero el cargo, el primer peldaño público para llegar a la magistratura suprema del consulado, podía ser también el último que se desempeñara, pues incluía la organización de los juegos en el Circo Máximo, lo que, debido a lo limitado del presupuesto público, exigía al edil la utilización de fondos personales. Esto fue especialmente verdad en el caso de César, que pretendía realizar unos juegos memorables para impulsar su carrera política. Y, de hecho, empleó todo su ingenio para conseguirlo, llegando a desviar el curso del Tíber e inundar el Circo para ofrecer unanaumaquia (es decir, un combate entre barcos). Acabó el año con deudas del orden de varios cientos de talentos de oro. Sin embargo, su éxito como edil fue una ayuda importante para que, después de la muerte de Quinto Cecilio Metelo Pío en el año 63 a. C., César fuera elegido Pontifex Maximus, dignidad que dotaba al electo de enorme auctoritas y dignitas. El día de su elección había sospechas de un atentado contra él, lo que obligó a Julio César a decir a su madre: Madre, hoy verás a tu hijo muerto en el Foro o vistiendo la toga del sumo pontífice. Suetonio El cargo implicaba una casa nueva en el Foro, la Domus Publica, la presidencia del Colegio de Pontífices y una cierta preeminencia en la vida religiosa de Roma, así como la asunción de los deberes y derechos del paterfamilias sobre las Vírgenes Vestales. Su estreno como Pontifex Maximus fue marcado por un escándalo. Después de la muerte de Cornelia Cinna, César se había casado con Pompeya Sila (hija de Cornelia Sila y Quinto Pompeyo Rufo), nieta de Sila. Como esposa del Pontifex Maximus y una de las mujeres más importantes de Roma, Pompeya era responsable de la organización de los ritos de la Bona Dea en diciembre, una liturgia exclusivamente femenina, donde los hombres no podían participar. Pero durante las celebraciones del año 62 a. C.Publio Clodio Pulcro (un joven líder demagogo, conceptuado peligroso) consiguió entrar en la casa disfrazado de mujer, al parecer, movido por el lascivo propósito de yacer con Pompeya. En respuesta a este sacrilegio, del cual ella probablemente no era culpable, Pompeya recibió una orden de divorcio. César admitió en público que él no la consideraba responsable, pero justificó su acción con la célebre máxima: La mujer de César no sólo debe ser honrada, además debe parecerlo. Plutarco.

Sin embargo, Clodio fue perdonado. En las elecciones para el 63 a. C., Marco Tulio Cicerón salió elegido cónsul senior. Fue un año particularmente difícil no sólo para César, sino también para Roma. Durante su consulado, Cicerón reveló una conspiración para destituir a


LENGUAS CLÁSICAS II. los magistrados electos y reducir la funcionalidad del Senado, complot liderado por Lucio Sergio Catilina, un patricio frustrado por su falta de éxito político. Si bien no se celebró juicio contra ellos, en el sentido estricto del término, lo cierto es que casi todos los acusados en la conspiración, y desde luego, Catilina, estuvieron presentes en las sesiones del Senado en las que se les "juzgó"; en la tercera reunión, Cicerón descargó su responsabilidad sobre la curia haciendo que los senadores debatieran la pena a la que habría de condenarse a los conjurados. El resultado fue una sentencia de muerte para cinco prominentes romanos aliados de Catilina y para el propio Catilina. Todos estos extremos quedaron para la posteridad en las famosasCatilinarias escritas por el propio Cicerón. César se opuso a la pena de muerte usando para esos fines su mejor oratoria, pero fue vencido por la insistencia de Marco Porcio Catón el Joven y los 5 hombres fueron ejecutados ese mismo día. Fue también en esta dramática reunión del Senado en la que el romance de César con Servilia Cepionis, hermana de Marco Porcio Catón, salió a la luz. Los opositores políticos de César lo acusaron de formar parte de la conspiración de Lucio Sergio Catilina, lo que nunca fue probado ni perjudicó su carrera. César fue electo pretor urbano para el 62 a. C., el puesto de pretor más distinguido ya que era el que se ocupaba de los asuntos entre ciudadanos romanos. Apoyó al tribuno de la plebe Quinto Cecilio Metelo Nepote cuando éste presentó algunas leyes en favor de Pompeyo. Sin embargo, dichas leyes fueron vetadas por Catón y se generaron luchas callejeras entre ambos bandos. Después de su complicado año como pretor, César fue nombrado propretor de Hispania Ulterior.

EL PRIMER TRIUNVIRATO El gobierno de César en la provincia de Hispania no se encuentra bien documentado; sabemos que lideró una pequeña y rápida guerra en el norte de Lusitania que quizá le proporcionara algo de botín para saldar parte de las deudas generadas en su gestión como edil, y ganarse un buen crédito como líder castrense. Sin duda, el éxito militar fue importante, ya que el Senado le concedió un triunfo. César abandonó su provincia antes incluso de la llegada de su sustituto y marchó a Roma con celeridad. Al llegar al Campo de Marte tuvo que detenerse a la entrada de la ciudad, -pues aún ostentaba el imperium- hasta haber celebrado el triunfo. Ante la imposibilidad de entrar en Roma, se instaló en la Villa Pública y se apresuró en presentar su candidatura al consulado por persona interpuesta o bien mediante una misiva al senado, pues no hay constancia de que éste se reuniera extra-pomerium (o sea, "fuera del pomerio"), para escuchar la petición. Tras demorarse un día, parecía que el Senado no tendría problemas en validarla. Catón, portavoz de la facción optimate más conservadora, era reacio a que un político popular obtuviese el consulado y más aún si este político era César (a quien detestaba), y sabiendo que se debía votar antes de la puesta del Sol, siguió hablando hasta bien entrada la noche, por lo que no se pudo aprobar la moción anterior. Ante ello, César decidió prescindir de los laureles de su triunfo y presentarse personalmente como candidato. Tras no haber podido neutralizar la entrada de César en las elecciones, los optimates se movieron rápidamente para encontrar un candidato que equilibrase la balanza, y que perteneciera a la esfera de las ideas conservadoras, con el fin de contrarrestar las medidas que César pudiese tomar. Pompeyo mientras tanto había empezado a repartir dinero entre su clientela y votantes, gastando cuanto fuese necesario para comprar los dos consulados. Mientras, Catón eligió como candidato a su yerno Marco Calpurnio Bíbulo, quien para los optimates interpretaba el papel de salvador de la República. En las elecciones del año 59 a. C. César fue primero con diferencia y Bíbulo ganó el segundo puesto.


LENGUAS CLÁSICAS II. Todo parecía transcurrir con naturalidad para los conservadores, que, tras bloquear políticamente a Pompeyo, y ante la perspectiva para ellos inaceptable de permitir que un hombre como César, tan sediento de gloria y con dotes militares, fuese gobernador de una provincia, iniciaron maniobras para evitarlo. Catón planteó al Senado que una vez acabado el mandato de los cónsules, y estando Italia plagada de forajidos y bandidos tan sólo diez años después de la rebelión de Espartaco, sería en bien de la República encargar a los cónsules que acabaran con ellos en una misión de un año de duración. El Senado acogió favorablemente la idea, que se convirtió en ley. La voluntad de Catón se cumplió perfectamente y parecía que César terminaría su consulado como policía, entre aldeanos y pastores italianos. Fue una decisión arriesgada, no obstante, pero al tomarla el senado se aseguraba de que si César no la aceptaba tendría que recurrir a la fuerza para revocarla y sería declarado un criminal, un segundo Catilina. La estrategia de Catón consistió siempre en identificarse con la tradición y arrinconar a sus enemigos contra ella hasta obligarles a tomar el papel de revolucionarios. En el senado los aliados de los optimates liderados por Catón mantenían una mayoría sólida, contando con Craso y su poderoso bloque, pues todo el mundo esperaba que éste se opusiese a cualquier medida de Pompeyo. En la primera reunión del Senado durante el consulado de César, éste trato de ofrecer un generoso acuerdo para recompensar a los veteranos de Pompeyo. Catón no estaba dispuesto a que se aprobara y empezó a utilizar su táctica favorita: habló y habló hasta que César le impidió seguir, indicándoles con un gesto de la cabeza a sus lictores que se lo llevaran. Al verlo, algunos senadores comenzaron a abandonar sus puestos; al ser interrogados por César para conocer porqué se marchaban uno de ellos le contestó que "prefiero estar en la cárcel con Catón, que en el senado contigo". Ante ello, se vio obligado a rectificar, pero su retirada fue puramente estratégica: llevó la campaña de su ley agraria directamente ante los Comicios. Roma empezó a llenarse de veteranos de Pompeyo, lo que alarmó a los conservadores. Sin embargo, César podía hacer aprobar la propuesta por el pueblo con fuerza de ley, pero ir contra la voluntad del Senado era una táctica poco ortodoxa, que arruinaría su crédito entre sus colegas y su carrera habría terminado. La estrategia de César se desveló en la recta final de la votación: no sorprendió a nadie que la primera persona en hablar en favor de sus veteranos fuese Pompeyo; pero la identidad de la segunda persona que apoyó la moción fue sorpresiva: Marco Licinio Craso. Los optimates, desbordados, vieron como caían todas sus esperanzas. Juntos los tres hombres, podrían repartirse la República como gustasen. Los historiadores designan esta unión como el primer triunvirato, o el gobierno de los tres hombres. Para confirmar la alianza, Pompeyo se casó con Julia Caesaris, la única hija de César, y a pesar de la diferencia de edades y ambiente social, el matrimonio fue un éxito. Las razones por las que estas tres personalidades de la vida pública romana decidieron unirse, no deben buscarse más que en los intereses de cada uno. Pompeyo necesitaba a César para que se aprobaran las leyes agrarias que dotaran de tierras a sus veteranos; Craso quería un mando proconsular que le proporcionara verdadera gloria, que no había conseguido en su represión de la revuelta de Espartaco y César necesitaba del prestigio de Pompeyo y de los fondos de Craso para poder conseguir la provincia que ansiaba. Desde luego, no debe pensarse que el acercamiento de estos tres grandes personajes de la República fue súbito, por más que constituyera una sorpresa para sus coetáneos, maniobra política de cuya existencia se dieron cuenta más bien gradualmente. Marco Bíbulo y los conservadores que lo apoyaban iniciaron una estrategia en la retaguardia: empezaron a usar el veto para oponerse a las propuestas de César; pero César no estaba dispuesto a que no le dejaran legislar, y llevó sus proyectos directamente ante los Comicios, donde se aprobaban, entre otras cosas, por el decidido apoyo físico de los veteranos de Pompeyo. Sin embargo, cuando en un altercado algunos elementos del populus arrojaron una cesta de estiércol a la cabeza


LENGUAS CLÁSICAS II. de Bíbulo, éste optó por retirarse de toda la vida política, aunque sin renunciar a su magistratura, con el pretexto de dedicarse a la observación de los cielos en busca de presagios. Esta decisión, aparentemente de espíritu religioso, estaba destinada a impedir a César aprobar leyes durante su consulado, pero César ignoró sistemáticamente los os augurios desfavorables que publicaba diariamente Bíbulo y se apoyó para la toma de decisiones en los tribunos de la plebe y en los Comicios. Como es sabido, los romanos denominaban a sus años por el nombre de los dos cónsules que regían dicho período. El año 59 a. C.,, tras la nula participación de Bíbulo, fue llamado por los propios pios romanos (con sentido del humor) el "año "año de Julio y César". César

LA GUERRA DE LAS GALIAS Tras un año difícil como cónsul, César recibió poderes proconsulares para gobernar las provincias de Galia Transalpina (actualmente el sur de Francia)) e Iliria (la costa de Dalmacia) durante ante cinco años, gracias al apoyo de los otros dos miembros del triunvirato, que cumplieron con la palabra dada. A estas dos Provincias se añadió la Galia Cisalpina tras la muerte mue inesperada de su gobernadorQuinto Quinto Cecilio Metelo Céler.. Eran unas provincias muy buenas para alguien que, como César, y siguiendo la típica mentalidad del procónsul romano, no tenía intenciones de gobernar pacíficamente, pues estaba necesitado de bienes para pagar las fabulosas sumas que adeudaba.

El Mundo ndo Romano antes de la Guerra de las Galias.

La oportunidad se le presentó mediante una teórica amenaza de los helvecios, que pensaban emigrar igrar al oeste de las Galias. Decidido a impedirlo y con la excusa política de que se acercarían demasiado a la Provincia de la Galia Cisalpina -los helvecios querían instalarse en pago Santón, al norte de la Aquitania- reclutó tropas e inició las operaciones bélicas que, a la postre, darían lugar a lo que más tarde se denominó Guerra de las Galias (58 a. C. - 49 a. C.), en la que conquistó la llamada Galia Comata o Galia melenuda (actualmente Francia, Holanda, Holanda Suiza y partes de Bélgica y Alemania), Alemania), en varias campañas. César hizo una demostración de fuerza construyendo por dos veces un puente sobre el Rin e invadiendo en dos ocasiones Germania sin intención de conquistarla, e hizo otro alarde de fortaleza cruzando el Canal de la Mancha también por dos veces hacia las Islas Británicas, Británicas si bien es cierto que estas dos incursiones tenían un sentido más estratégico que colonial.


LENGUAS CLÁSICAS II. Entre sus legados (comandantes de legión) se contaban sus primos Lucio Julio César y Marco Antonio, Marco Licinio Craso, hijo de su compañero de triunvirato, así como Tito Labieno, cliente de Pompeyo, y Quinto Tulio Cicerón, el hermano más joven deMarco Tulio Cicerón, todos hombres que habrían de ser personajes importantes en los años siguientes. En materia de tácticas, Julio César usó con gran resultado lo que se conoció como celeritas caesaris, o «rapidez cesariana» (que puede comparase, salvando las distancias, a la denominada guerra relámpago del siglo XX), aparte de su genio militar tanto en batallas campales como en asedio de ciudades. Además, supo conjugar sabiamente la fuerza, la diplomacia y el manejo de las rencillas internas de las tribus galas, para separarlas y vencerlas. César derrotó pueblos como los helvecios en 58 a. C., a la confederación belga y a los nervios en 57 a. C. y a los vénetos en 56 a. C. Finalmente, en 52 a. C., César venció a una confederación de tribus galas lideradas por Vercingétorix en la batalla de Alesia. Sus crónicas personales de la campaña están registradas en sus Comentarios a la Guerra de las Galias (De Bello Gallico). De acuerdo con Plutarco, la guerra se cerró con un balance de 800 ciudades tomadas (como la de Avarico, en la cual de los 40.000 defensores, solo quedaron 800), 300 tribus sometidas, un millón de galos reducidos a la esclavitud y otros tres millones muertos en los campos de batalla. Plinio habla de 1.192.000 muertos y más o menos los mismos prisioneros y Veleyo Patérculodice que murieron 400.000 galos y muchos más fueron tomados prisioneros, aunque las cifras de los antiguos historiadores deben tomarse con mucha precaución, incluidas las del propio Julio César. Utilizó en varias ocasiones la táctica de sorprender al enemigo apareciendo ante él como por ensalmo y, a despecho de los días de marcha, hacía que sus soldados se enfrentasen directamente con el adversario, pese a que éste consideraba que el cansancio invalidaría el empuje de sus legiones. Fue igualmente brillante en los asedios de ciudades, llegando al culmen en elsitio de Alesia en donde ordenó construir una doble línea de fortificaciones de varios kilómetros de extensión, para blindarse frente a los casi trescientos mil galos que intentaban ayudar a los ochenta mil asediados soldados de Vercingetórix a los que César tenía acosados dentro de la plaza fuerte. César, con menos de cincuenta mil efectivos correspondientes a diez legiones nunca completas tras ocho años de guerras en las Galias, venció a unos y a otros en la misma batalla en la que se decidió el destino de los galos.

CRISIS POLÍTICA

El Mundo Romano tras las conquistas de César.


LENGUAS CLÁSICAS II. Pero a pesar de sus éxitos y de los beneficios que la conquista de Galia llevó a Roma, César continuaba siendo impopular entre sus pares, en particular entre los conservadores que temían su ambición. En el 56 a. C., el triunvirato se tambaleaba, pues Pompeyo no se fiaba de Craso y creía que era el que mantenía en la sombra a Clodio y sus secuaces, que estaban sembrando la violencia en Roma. Ante esta situación, que amenazaba su proconsulado, César convocó a una reunión a sus dos aliados en la ciudad de Lucca, pues él no podía ir a Roma sin renunciar a su imperium. Al parecer, a dicho encuentro no sólo asistieron ellos sino unos doscientos senadores (las dos terceras partes del Senado); en este concilio se acordó que tanto Pompeyo como Craso se presentaran al consulado al año siguiente y que, una vez cónsules, promulgarían una ley por la que el proconsulado de César se alargaría cinco años más. Este pacto se conoce en la Historia como el «Convenio de Lucca». Al año siguiente, como era de prever, sus aliados Cneo Pompeyo Magno y Marco Licinio Craso fueron elegidos cónsules y honraron el acuerdo establecido con César. Sin embargo, en 54 a. C., Julia Caesaris murió durante un parto, dejando al padre y al marido muy apenados. Marco Licinio Craso, por su parte, murió en el 53 a. C. en la Batalla de Carrhae, frente a los partos durante la desastrosa campaña de Persia, condenada al fracaso desde el inicio por una pésima planificación. Todavía en la Galia, César trató de asegurarse la alianza conCneo Pompeyo Magno proponiéndole matrimonio con una de sus sobrinas, pero éste prefirió casarse de nuevo con Cornelia Metela, hija de Quinto Cecilio Metelo Escipión, perteneciente a la facción optimate. El desastre de la Batalla de Carrhae en el que Craso murió, con sus legiones, al enfrentarse a los partos y la muerte de Julia acabó por romper el triunvirato. Días después, tras la victoria de César en la Alesia, Celio, como tribuno, lanzó una propuesta de ley adicional: César sería dispensado de la obligación de acudir a Roma para presentar su candidatura al consulado. Esta medida suponía que los opositores y enemigos de César que pretendían procesarle por los supuestos crímenes de su primer consulado perderían toda posibilidad de juzgarle, puesto que César en ningún momento dejaría de desempeñar una magistratura. Mientras fuese procónsul, César tendría inmunidad judicial, pero si se veía obligado a entrar en Roma para presentarse al consulado perdería su cargo y, durante un tiempo, podría ser atacado con toda una batería de demandas de sus enemigos. El poder de César era visto por muchos senadores conservadores como una amenaza. Si César regresaba a Roma como cónsul, no tendría problemas para hacer aprobar leyes que concediesen tierras a sus veteranos, y a él una reserva de tropas que superase o rivalizase con las de Pompeyo. Catón y los enemigos de César se opusieron frontalmente, con lo que el Senado se vio envuelto en largas discusiones sobre el número de legiones que debería de tener bajo su mando y sobre quién debería ser el futuro gobernador de la Galia Cisalpina e Iliria. Pompeyo finalmente se decantó por favorecer a los tradicionalistas y emitió un veredicto claro: César debía de abandonar su mando la primavera siguiente, faltando todavía meses para las elecciones al consulado, tiempo más que suficiente para juzgarle. Sin embargo, en las siguientes elecciones para tribuno de la plebe fue elegido Curio, que se reveló como cesariano, vetando todos los intentos de apartar a César de su mando en las Galias. Jurídicamente, todos los intentos consulares de apartar a César de sus tropas se veían anulados por la tribunicia potestas. A finales del mismo año César acampó en Rávena con la XIII legión. Pompeyo tomó el mando de dos legiones en Capua y empezó a reclutar levas ilegalmente, un acto que, como era predecible, aprovecharon los cesarianos en su favor. César fue informado de las acciones de Pompeyo personalmente por Curio, que en esos momentos ya había finalizado su mandato. Mientras tanto su puesto de tribuno fue ocupado por Marco Antonio que lo desempeñó hasta diciembre. Pero cuando el Senado le contestó definitivamente impidiéndole concurrir al consulado y poniéndole en la disyuntiva de licenciar a sus Legiones o ser declarado enemigo


LENGUAS CLÁSICAS II. público, comprendió que, escogiera la alternativa que escogiera, se entregaba inerme en manos de sus enemigos políticos. El 1 de enero de 49 a. C., Marco Antonio leyó una carta de César en el Senado, en la cual el procónsul se declaraba amigo de la paz. Tras una larga lista de sus muchas gestas, propuso que tanto él como Pompeyo renunciaran al mismo tiempo a sus mandos. El Senado ocultó este mensaje a la opinión pública.Metelo Escipión dictó una fecha para la cual César debería haber abandonado el mando de sus legiones o considerarse enemigo de la República. La moción se sometió inmediatamente a votación. Sólo dos senadores se opusieron, Curio y Celio. Marco Antonio, como tribuno, vetó la propuesta para impedir que se convirtiera en ley. Tras el veto de Marco Antonio a la moción que obligaba a César a abandonar su cargo de gobernador de las Galias, Pompeyo notificó no poder garantizar la seguridad de los tribunos. Antonio, Celio y Curio se vieron forzados a abandonar Roma disfrazados como esclavos, acosados por las bandas callejeras. El 7 de enero, el Senado proclamó el estado de emergencia y concedió a Pompeyo poderes excepcionales, nombrándole cónsul sine collega. Catón y Marcelo instaron al Senado a que pronunciara la famosa frase Caveant consules ne quid detrimenti res publica capiat (Cuiden los cónsules que la república no sufra daño alguno).

que equivalía a dictar la ley marcial, e instaron a Pompeyo a trasladar inmediatamente sus tropas a Roma. La crisis había llegado a su punto más álgido.

GUERRA CIVIL

Localización del Río Rubicón. SEGUNDA GUERRA CIVIL DE LA REPÚBLICA DE ROMA En vista del cariz que tomaban los acontecimientos, César arengó a una de sus legiones, la decimotercera, y les explicó la situación preguntándoles si estaban dispuestos a enfrentarse con Roma en una guerra donde serían calificados de traidores en caso de perderla. Los legionarios respondieron a la arenga de su general con la decisión de acompañarlo. Entre el 7 y el 14 de enero de 49 a. C. —muy probablemente el 10 de enero—,César recibió la noticia de la concesión de los poderes excepcionales a Pompeyo, e inmediatamente ordenó que un pequeño contingente de tropas cruzara la frontera hacia el sur y tomara la ciudad más cercana. Al anochecer, junto con la Legio XIII Gemina, César avanzó hasta el Rubicón, la frontera entre la provincia de la Galia


LENGUAS CLÁSICAS II. Cisalpina e Italia y, tras un momento de duda, dio a sus legionarios la orden de avanzar. Algunas fuentes han sugerido que fue entonces cuando pronunció el famoso: Alea iacta est Cuando los optimates conocieron la noticia, abandonaron la ciudad declarando enemigo de Roma a todo aquel que se quedase en ella. Luego, marcharon hacia el sur, sin saber que César estaba acompañado sólo por su decimotercera legión. César persiguió a Pompeyo hasta el puerto deBrundisium en el sur de Italia, con alguna esperanza de poder rehacer su alianza, pero éste se replegó hacia Grecia con sus seguidores. Entonces, hubo de tomar una decisión: o perseguía a Pompeyo hasta Grecia, dejando sus espaldas desguarnecidas y expuestas a un ataque por parte de las legiones pompeyanas establecidas en Hispania o, dejando organizarse a Pompeyo en Grecia, se dirigía a Hispania para asegurar su retaguardia. Tras ponderar la situación, César se dirigió a Hispania en una marcha forzada de apenas 27 días, para derrotar a los seguidores de Pompeyo en esa poderosa provincia. Allí había establecidas varias legiones al mando de legados propompeyanos, a lo que había que añadir que la generalidad de las poblaciones autóctonas habían jurado fidelidad al propio Pompeyo (que seguía siendo Procónsul de esa provincia). Tras varias escaramuzas y batallas, César se midió contra sus enemigos en la Batalla de Ilerda, cerca de la actual Lérida, donde los derrotó definitivamente. Sólo cuando consideró segura la retaguardia, y después de organizar las instituciones políticas en Roma, que había caído en la anarquía, César se dirigió a Grecia. El 10 de julio de 48 a. C., César fue derrotado en la Batalla de Dirraquium. Sin embargo, Pompeyo no supo o no pudo hacer uso de esta victoria para acabar con César, y éste consiguió huir con su ejército casi intacto para luchar en otro momento. El encuentro final se dio poco después, el 9 de agosto, en la Batalla de Farsalia. César obtuvo una victoria aplastante, gracias a un ardid táctico. Sin embargo, sus enemigos políticos consiguieron huir: Cneo Pompeyo Magno partió hacia Rodas y de ahí a Egipto, Quinto Cecilio Metelo Escipión y Marco Porcio Catón marcharon hacia el norte de África. De regreso a Roma, fue nombrado dictador, con Marco Antonio como Magister equitum, y fue, junto a Publio Servilio Vatia Isaúricocomo colega junior, electo cónsul por segunda vez. En 47 a. C., César se dirigió a Egipto en busca de Pompeyo, pero le sorprendió el hecho de que el viejo aliado y enemigo había sido asesinado el año anterior. Al saber de su suerte, César quedó apenado por su asesinato y por haber perdido la oportunidad de ofrecerle su perdón. Tal vez debido a esto y a los intereses de Roma en Egipto, César decidió intervenir en la política egipcia y substituyó al rey Ptolomeo XIII de Egipto, que ya tenía la dignidad de faraón, por su hermana Cleopatra que creía más afín a Roma. Durante su estancia, quemó sus naves para evitar que las usaran en su contra, lo que provocó el incendio de un almacén de libros anexo a la Biblioteca de Alejandría. César tuvo un romance con la reina de Egipto y de la relación parece que nació un niño, el futuro Ptolomeo XIV de Egipto (Cesarión), que sería el último faraón de Egipto, si bien César nunca llegó a reconocerlo oficialmente como hijo suyo. Después de las campañas de Egipto, César se dirigió al Asia Menor, donde derrotó a Farnaces rey del Ponto en la Batalla de Zela, debido a la cual pronunció la famosa frase: Veni, vidi, vici Después se dirigió al norte de África para atacar a los líderes de la facción conservadora allí refugiados. En la Batalla de Tapso en46 a. C., César obtuvo una victoria más y vio desaparecer a dos de sus más encarnizados enemigos: Quinto Cecilio Metelo Escipión y Marco Porcio Catón. Pero los hijos de Pompeyo, Cneo y Sexto Pompeyo Fastulos, así como su antiguo legado principal en las Galias, Tito Labieno, consiguieron huir a las provincias de Hispania.


LENGUAS CLÁSICAS II. TRAS LA VICTORIA César regresó a Roma a finales de julio de 46 a. C. La victoria total de su facción dotó a César de un poder enorme y el Senado se apresuró a legitimar su victoria nombrándolo dictador por tercera vez en la primavera del 46 a. C., por un plazo sin precedentes de diez años. En septiembre, celebró sus triunfos, ofreciendo cuatro desfiles triunfales que se desarrollaron entre el día 21 de septiembre y el día 2 de octubre. Galos, egipcios, asiáticos y africanos desfilaron encadenados ante la multitud, mientras jirafas, carros de guerra britanos y batallas en lagos artificiales dejaban boquiabiertos a sus conciudadanos. La guerra entre romanos fue enmascarada por las victorias contra extranjeros y las celebraciones no tuvieron precedentes en sus dimensiones y duración. Durante las celebraciones fue ejecutado ritualmente Vercingetórix, que había permanecido en una cárcel de plata desde su captura tras Alesia; en ese mismo desfile, se rompió el eje de su carroza y estuvo a punto de caer al suelo. El desfile triunfal contraFarnaces II, contó con una carroza que portaba el lema «Veni, vidi, vici».César no olvidó recompensar a sus tropas, y así entregó a cada legionario cinco mil denarios (el equivalente a lo que ganarían en los 16 años de servicio obligatorio), a cada centurión, diez mil y a cada tribuno y prefecto, veinte mil denarios. Además les asignó también terrenos, aunque no cercanos a Roma, para no despojar a ciudadanos y establecer así colonias romanas en territorios recientemente conquistados. Distribuyó al pueblo diez modios de trigo por cabeza y otras tantas libras de aceite con 300 sestercios, en cumplimiento de una antigua promesa que le había hecho, a los cuales agregó 100 más por la demora. Rebajó el alquiler de las casas: en Roma hasta la suma de 2.000 sestercios, en el resto de Italia hasta quinientos. A todo ello añadió la distribución de carnes, y después del triunfo sobre Hispania dos festines públicos, y no considerando el primero bastante digno de sus magnificencias, el que ofreció cinco días después fue mucho más abundante. Dio también espectáculos de varios tipos, incluyendo combates de gladiadores y comedias en todos los barrios de la ciudad, desempeñándolas actores de todas las naciones y en todos los idiomas. Juegos en el circo, atletas y una naumaquia completaron el programa. En el Foro, combatieron entre los gladiadores Furio Leptino, en cuya familia figuraban pretores, y Quinto Calpeno, que había formado parte del Senado y defendido causas delante del pueblo. Los hijos de muchos príncipes de Asia y de Bitinia bailaron lapírrica. El ciudadano romano Décimo Liberio representó en los juegos un mimo de su composición, recibiendo quinientos milsestercios y un anillo de oro y pasando después desde la escena, por la orquesta, a sentarse entre los equites. En el Circo se ensanchó la arena por ambos lados; abrieron alrededor un foso, que llenaron de agua, y jóvenes nobilísimos corrieron en aquel recinto cuadrigas y bigas, o saltaron en caballos adiestrados al efecto. Niños divididos en dos bandos, según la diferencia de edad, ejecutaron los juegos llamados troyanos. Se dieron 5 días de combates de fieras, y finalmente se dio una batalla entre dos ejércitos: cada uno comprendía 500 infantes, 30 jinetes y 20 elefantes. Con objeto de dejar a las tropas mayor espacio, habían quitado las barreras del circo, formando a cada extremo un campamento. Durante 3 días lucharon atletas en un estadio construido expresamente en las inmediaciones del Campo de Marte. Se hizo un lago en la Codeta menor (un lugar del otro lado del Tíber) y allí trabaron combate naval: birremes, trirremes, cuatrirremes, figurando dos flotas, una tiria y otra egipcia, cargadas de soldados. El anuncio de estos espectáculos había atraído a Roma a una gran cantidad de forasteros, cuya mayor parte durmió en tiendas de campaña, en las calles y las plazas, y muchas personas, entre ellas dos senadores, fueron aplastadas o asfixiadas por la multitud. En el invierno del año 46 a. C., estalló una nueva rebelión en Hispania, liderada por los hijos de Pompeyo. Usando la antigua influencia de su padre y los recursos de la


LENGUAS CLÁSICAS II. provincia, los hermanos Pompeyo y Tito Labieno consiguieron reunir un nuevo ejército de trece legiones compuestas por los restos del ejército constituido en África, las dos legiones de veteranos, una legión de ciudadanos romanos de Hispania, y el alistamiento de la población local. A finales del 46 a. C. tomaron el control de casi toda Hispania Ulterior, incluyendo las colonias romanas de Itálica y de Corduba, la capital de la provincia. César, ante el peligro, regresó a Hispania y tras algunas escaramuzas, los derrotó finalmente en la Batalla de Munda. Mención aparte merece la actividad constructiva de César, que durante su dictadura emprendió numerosos proyectos de reforma de los edificios públicos de Roma y creó otros muchos nuevos, en general en torno al campo de Marte y el nuevo complejo del Foro. Cabe destacar entre ellos, el Foro Julio o Foro de César, construido en 46 a. C. en las pendientes del Capitolio y finalizado por Augusto; en el centro de la plaza se alzaba la estatua ecuestre de César, ante el templo de su divina antepasada, Venus Genetrix, obra destacada igualmente. En dicho templo se encontraba la estatua de la diosa, instalada en el ábside del templo, y que era obra de Arcesilas, cuyos bocetos alcanzaban según Plinio precios astronómicos.

EL PODER ABSOLUTO Debe señalarse que no está históricamente demostrado que la intención de César fuera proclamarse rey; y, de haber querido serlo, no puede saberse qué tipo de rey, si un rex a la manera etrusca, como lo habían sido Servio Tulio o Lucio Tarquinio Prisco, uno a semejanza del faraón egipcio o, simplemente, al estilo de los "Basileus" helénicos. Lo cierto es que un análisis ponderado de los hechos, según nos han llegado de las fuentes, parece indicar que pensaba en instaurar un régimen autocrático de algún tipo, o, al menos, lo pensaban en las esferas más cercanas a él. César, después de vencer tras el último intento de los pompeyanos (dirigido por Cneo Pompeyo, hijo de Pompeyo Magno) se mostró desconfiado, pensando en la posibilidad de un inminente intento de asesinato. Muestra de ello es que en diciembre del año 45 a. C., en vísperas de las Saturnales, fue a pasar unos días con el suegro de Cayo Octavio (su sobrino nieto) en la residencia que éste poseía cerca de Puteoli (hoy Pozzuoli) e hizo que lo acompañara una escolta de 2.000 hombres. Cicerón, cuya villa colindaba con la de Lucio Marcio Filipo, había pedido a César que le hiciera el honor de cenar con él. El dictador aceptó. Los sucesos de aquella noche quedaron registrados en una célebre carta de Marco Tulio Cicerón a Tito Pomponio Ático. Según Cicerón, César llegó a la villa acompañado de toda la guardia. Tres salones especiales recibieron al séquito de Cesar. La cena fue un gran éxito. "Como él [César] se había purgado", precisa Marco Tulio Cicerón, "bebió y comió con tanto apetito como energía". César se mostró conversador brillante e ingenioso. "Por otra parte", añade su anfitrión, "ni una palabra de asuntos serios. Conversación enteramente literaria". Al día siguiente, 20 de diciembre, partió a Roma. El Senado había aprovechado la ausencia de César para votar en bloque los decretos relativos a los honores que le eran conferidos. "Así", explica Dión Casio, "esta labor no debía parecer el resultado de una coacción, sino la expresión de su libre voluntad". Cuando César estaba ya de regreso en Roma, antes de colocar los decretos a los pies de Júpiter Capitolino como era tradicional, los senadores decidieron presentárselos personalmente. De este modo, se subrayaba aún más la importancia del homenaje que el Senado le rendía. César estaba en el vestíbulo del templo de Venus Genetrix, ocupado en discutir los planos de los trabajos que los arquitectos y artistas habían venido a someterle. Cuando se le anunció que el Senado in corpore había venido a verlo, precedido de los magistrados en ejercicio y de una multitud de ciudadanos de diversos rangos, hizo como que no le daba importancia alguna y continuó, sin interrumpirla, la conversación con sus colaboradores.


LENGUAS CLÁSICAS II. Uno de los senadores se adelantó para pronunciar un discurso apropiado a las circunstancias. Entonces César se volvió hacia él y se preparó a escucharlo, sin dignarse siquiera a levantarse de su asiento. Probablemente, se trataba de poner en evidencia su disgusto con la afrenta que le infligió el tribuno Aquila tres meses antes. Asimismo, su respuesta dejó anonadados a los senadores: En vez de alargar la lista de honores a él acordados, insistió más bien en reducirlos... Pero no obstante los aceptó. Esta actitud produjo una tremenda indignación entre los miembros del Senado y en la multitud que asistió a esta solemnidad. César no se limitó a aceptar las distinciones honoríficas con las que lo había colmado el Senado, sino que, al mismo tiempo supo apoderarse de múltiples prerrogativas de un carácter más realista que le permitieron reunir en sus manos la totalidad del poder gubernamental. Exigió y obtuvo que todos sus actos fuesen ratificados por el Senado, los funcionarios públicos fueron obligados a prestar juramento, desde su entrada en funciones, de no oponerse jamás a medida alguna emanada de él y se hizo atribuir los privilegios de los tribunos de la plebe, con lo que obtuvo la "tribunicia potestas" y la inmunidad sacrosanta que los distinguía. Como consecuencia, el Senado perdía su poder, permaneciendo como una asamblea consultiva que aprobaba resoluciones, resoluciones que el dictador podía pasar por alto, sin dar siquiera una explicación para hacerlo. En lo sucesivo sería César quien tendría el derecho exclusivo de disponer de las finanzas del estado, y quien prepararía la lista de los candidatos al consulado y demás magistraturas. Así, de hecho, ya poseía todos los poderes de un monarca. No le faltaba más que el título. A este respecto, empezó una propaganda insinuante emprendida por ciertos agentes para preparar a la opinión pública, que era muy hostil a la idea de volver a la monarquía. Sus enemigos esperaban poder arruinarlo más fácilmente explotando su ambición y se organizaron para actuar. Como resultado, seguiría una guerra solapada pero implacable. Ésta comenzó cuando la estatua de oro que acababa de ser erigida de César en la rostra, fue coronada con una diadema portando una cintilla blanca, distinción de la realeza. Se trataba de una primera tentativa, todavía muy discreta, de sondear el terreno y simular un deseo popular en favor de la coronación de César como rey. Dos tribunos del pueblo ordenaron arrancar la diadema y lanzarla lejos, hecho esto simularon erigirse en defensores de la reputación cívica de César. En los últimos días de enero tenían lugar en el Monte Albano, en las cercanías de Roma, las tradicionales fiestas latinas. César estaba llamado a asistir bien como Pontífice Máximo o como dictador. Optó por esta última calidad, lo cual le permitía, usando el privilegio que le había concedido el Senado, figurar en estas ceremonias vistiendo la toga púrpura y calzando las altas botas rojas. Al concluir las fiestas, César hizo su entrada en Roma a caballo. En medio de la multitud que lo esperaba, y desde que se le vio aparecer, resonaron aclamaciones, escuchándose voces que lo saludaban con el título de rey, quizá provenientes de satélites debidamente aleccionados. Inmediatamente el partido opuesto intervino y se escucharon exclamaciones de protesta. César salvó la situación respondiendo: «Mi nombre es César y no Rex», lo cual, en rigor, podría interpretarse como que él sólo veía en los saludos de que era objeto una alusión a su parentesco con la gens Marcci Reges, a la que pertenecía su madre. Otro acto estaba previsto para el 15 de febrero, día de las fiestas Lupercales. Para asistir a ellas César usó el mismo ropaje que había usado en las fiestas latinas y ocupó un sitial de oro sito en medio de la tribuna de las arengas, delante del cual debía pasar la procesión conducida por Marco Antonio. Junto al dictador se situó el cuerpo de magistrados en ejercicio: su jefe de caballería Marco Emilio Lépido, los pretores, los ediles, etc. Mientras desfilaba delante de la tribuna el colegio de sacerdotes Julianos, uno de ellos, Licinio, apareció a nivel del estrado y depositó a los pies de César una corona de laurel entrelazada con la cintilla de la diadema real, momento en que estallaron los aplausos. Entonces Licinio subió a la tribuna y puso la


LENGUAS CLÁSICAS II. corona sobre la cabeza de César que hizo un gesto de protesta y se dirigió a Lépido para que lo ayudara, pero éste no hizo nada. Cayo Casio Longino, se adelantó y, quitando la corona de la cabeza de César, la puso sobre sus rodillas, pero César la rechazó. En el último minuto, Marco Antonio trató de componer las cosas. Escaló la rostra, se apoderó de la corona y la colocó de nuevo sobre la cabeza del dictador, pero César esta vez se quitó él mismo la corona y la arrojó lejos de sí. Esto le valió los aplausos de la multitud, pero algunos espectadores le pidieron que aceptara la ofrenda del pueblo. Marco Antonio aprovechó el momento para recoger el emblema, tratando de ceñírselo de nuevo y se escucharon gritos de ¡Salud, oh rey!, pero con ellos se mezclaban protestas indignadas. César se quitó la corona y ordenó llevarla al templo de Júpiter «donde será mejor colocada», y requirió al redactor de los actos públicos que hiciera constar allí «que habiéndole ofrecido el pueblo la realeza de manos del cónsul, él la había rechazado». Mientras tanto, se recurrió a los libros sibilinos que, habiendo sido consumidos por las llamas en tiempos de Lucio Cornelio Sila, habían sido reemplazados desde entonces por copias espurias. Los encargados de la custodia de dichos libros anunciaron que ciertos pasajes de los mismos dejaban entender que los ejércitos romanos no obtendrían la victoria sobre los partos en la guerra que iba a comenzar de un momento a otro, hasta que estuviesen mandados por un rey. Pronto circuló en Roma el rumor que en la próxima sesión del Senado, que debía tener lugar el 15 de marzo, el quindecenviro Lucio Aurelio Cotta, tío del dictador, tomaría la palabra para proponer que fuese conferido el título de rey a su sobrino.

COMPLOT Y ASESINATO No es posible saber con certeza qué condiciones fueron las que llevaron a un grupo de senadores a pensar en el asesinato de César. Los intentos de establecer un régimen autocrático sin duda tuvieron mucho que ver, pero no se puede descartar que hubiera otras motivaciones no tan nobles. El solo hecho de que un número relativamente alto de senadores estuviera dispuesto a participar en el complot y a matar a César en el propio senado (lo que constituía un sacrilegio), da muestra del estado de cosas al que se había llegado.

LA CONSPIRACIÓN Los últimos acontecimientos acaecidos y, en particular, el rumor de lo que se preparaba para el 15 de marzo en el Senado, motivaron que lo que quedaba de la facción optimate y, entre ellos, Cayo Casio Longino, decidiesen pasar a la acción. Cayo Casio se dirigió a algunos hombres en los que creía poder confiar, y que a su juicio compartían su idea de dar muerte al dictador librando así a Roma del destino que él creía que le esperaba: un nuevo imperio cosmopolita, dirigido desdeAlejandría. Sin embargo, Cayo Casio Longino no era probablemente el hombre adecuado para ser la cabeza visible de este tipo de acción, y se acordó tantear a Marco Junio Bruto, considerado como el personaje indicado para este papel. Se especula que, tras una serie de reuniones, ambos estaban de acuerdo en que la libertad de la República estaba en juego, pero no tenían los mismos puntos de vista de cómo actuar; Marco Junio Bruto no pensaba asistir al Senado el día 15, sino que abogaba por la protesta pasiva (la abstención); pero Cayo Casio Longino le replicó que como ambos eran pretores, podían obligarlos a asistir. Entonces respondió Bruto: «En ese caso, mi deber será, no callarme, sino oponerme al proyecto de ley, y morir antes de ver expirar la libertad». Cayo Casio Longino rechazó de lleno esta solución, pues entendía que no era dándose muerte como se iba a salvar la República, y lo exhortó a la lucha, a pasar a la acción. Su elocuencia terminó por convencer a su interlocutor. El nombre de Marco Junio Bruto atrajo varias adhesiones valiosas, no en vano se decía descendiente de aquel otro Bruto (Lucio Junio Bruto) que había dirigido la


LENGUAS CLÁSICAS II. expulsión del último rey de Roma,Tarquinio el Soberbio en 509 a. C.; entre otras adhesiones a la trama, se produjo la de Décimo Junio Bruto Albino, un familiar del dictador, en quien éste tenía entera confianza. En total, el número de los conjurados parece haber sido de unos sesenta, de los cuales 23 se encargaron de la ejecución material del atentado. Durante las reuniones preliminares se elaboró un plan de acción. Se decidió por unanimidad atentar contra César en pleno Senado. De este modo, se esperaba que su muerte no pareciera una emboscada, sino un acto para la salvación de la patria, y que los senadores, testigos del asesinato, inmediatamente declararían su solidaridad. Los planes de los conjurados no solamente preveían el asesinato de César, sino que además deseaban arrastrar su cadáver al Tíber, adjudicar sus bienes al Estado y anular sus disposiciones. Hay que tener en cuenta que las motivaciones de los magnicidas eran muy heterogéneas, ya que los había movidos por un auténtico sentido de salvación de la República. A éstos se les habían unido otras personas movidas por el rencor, la envidia, o por la idea de que si César acaparaba las magistraturas, a ellos no les tocaría nunca llegar al poder. También es de señalar que muchos de los conspiradores eran ex pompeyanos reconocidos, a los que César había perdonado la vida y la hacienda, incluso confiando en ellos para la administración del Estado (Casio y Bruto fueron gobernadores provinciales, nombrados por César).

EL MAGNICIDIO En los Idus de Marzo del año 44 a. C., un grupo de senadores, pertenecientes a la conspiración arriba citada, convocó a César al Foro para leerle una petición, escrita por ellos, con el fin de devolver el poder efectivo al Senado. Marco Antonio, que había tenido noticias difusas de la posibilidad del complot a través deServilio Casca, temiendo lo peor, corrió al Foro e intentó parar a César en las escaleras, antes de que entrara a la reunión del Senado. Pero el grupo de conspiradores interceptó a César justo al pasar al Teatro de Pompeyo, donde se reunía lacuria romana, y lo condujo a una habitación anexa al pórtico este, donde le entregaron la petición. Cuando el dictador la comenzó a leer, Tulio Cimber, que se la había entregado, tiró de su túnica, provocando que César le espetara furiosamente «Ista quidem vis est?» ¿Qué clase de violencia es esta? (no debe olvidarse que César, al contar con la sacrosantidad de la tribunicia potestas, y, por ser Pontifex Maximus, era jurídicamente intocable). En ese momento, el mencionado Casca, sacando una daga, le asestó un corte en el cuello; el agredido se volvió rápidamente y, clavando su punzón de escritura en el brazo de su agresor, le dijo “¿Qué haces, Casca, villano?”, pues era sacrilegio portar armas dentro de las reuniones del Senado. Casca, asustado, gritó en griego «ἀδελφέ, βοήθει!», («adelphe, boethei!» = ¡Socorro, hermanos!), y, en respuesta a esa petición, todos se lanzaron sobre el dictador, incluido Marco Junio Bruto. César, entonces, intentó salir del edificio para recabar ayuda, pero, cegado por la sangre, tropezó y cayó. Los conspiradores continuaron con su agresión, mientras aquél yacía indefenso en las escaleras bajas del pórtico. De acuerdo con Eutropio y Suetonio, al menos 60 senadores participaron en el magnicidio. César recibió 23 puñaladas, de las que, si creemos a Suetonio, solamente una, la segunda recibida en el tórax, fue la mortal. Las últimas palabras de César no están establecidas realmente, y hay una polémica en torno a las mismas, siendo las más conocidas: Et tu, Brute? (Latín, ‘¿Tú también, Bruto?’, versión inmortalizada en la pieza de Shakespeare).


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Plutarco nos cuenta que no dijo nada, sino que se cubrió la cabeza con la toga tras ver a Bruto entre sus agresores. Tras el asesinato, los conspiradores huyeron, dejando el cadáver de César a los pies de una estatua de Pompeyo, donde quedó expuesto por un tiempo. De allí, lo recogieron tres esclavos públicos que lo llevaron a su casa en una litera, de donde Marco Antonio lo recogió y lo mostró al pueblo, que quedó conmocionado por la visión del cadáver. Poco después los soldados de la decimotercera legión, tan unida a César, trajeron antorchas para incinerar el cuerpo de su querido líder. Luego, los habitantes de Roma, con gran tumulto, echaron a esa hoguera todo lo que tenían a mano para avivar más el fuego. La leyenda cuenta que Calpurnia Pisonis, la mujer de César, después de haber soñado con un presagio terrible, advirtió a César de que tuviera cuidado, pero César ignoró su advertencia diciendo:«Sólo se debe temer al miedo». En otras se cuenta cómo un vidente ciego le había prevenido contra los Idus de Marzo; llegado el día, César le recordó divertido en las escaleras del Senado que aún seguía vivo, a lo que el ciego respondió que los idus no habían acabado aún.

CONSECUENCIAS DEL MAGNICIDIO Las consecuencias de la muerte de César son numerosas, y no se limitan a la guerra civil posterior. El nombre "César", por ejemplo, se convirtió en común a todos los emperadores posteriores, debido a que Augusto (de nombre, Cayo Octavio), al ser adoptado oficialmente por el dictador cambió su nombre por el de Cayo Julio César Octaviano; dado que todos los emperadores posteriores a Augusto hasta Nerón fueron adoptados, el cognomen César acabó siendo una especie de "título" más que un nombre, y, así, desde Vespasiano en adelante los emperadores lo ostentaron como tal sin haber sido adoptados por la familia César. Tanto prestigio acumuló el cognomen, que de César provienen los apelativos káiser y zar. Muchas de sus iniciativas quedaron en suspenso a su muerte, entre ellas: Reprimir a los dacios, que bajo el reinado de Burebista se habían extendido hasta el Ponto Euxino y la Tracia; enseguida llevar la guerra al Imperio Parto, pasando por Armenia Menor, y no combatirlos en batalla campal hasta haberles medido sus fuerzas. La construcción de un templo a Marte, mayor que cualquier otro del mundo, rellenando hasta el nivel del suelo el lago en que ofreció la naumaquia. La construcción de un teatro gigantesco al pie de la Roca Tarpeya. Reducir a justa proporción todo el derecho civil, y encerrar en poquísimos libros lo mejor y más indispensable del inmenso y difuso número de leyes existentes. Formar bibliotecas públicas griegas y latinas, lo más numerosas posible, y encargó a Marco Terencio Varrón el cuidado de adquirir y clasificar los libros. Se proponía secar las lagunas Pontinas, abrir salida a las aguas del lago Fucino, construir un camino desde el mar Adriático hasta el Tíber, a través de


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los Apeninos y abrir el istmo de Corinto. En el lugar de la cremación de su cadáver se construyó un altar que serviría de epicentro para un templo a él dedicado, pues en el año 42 a. C. el Senado le deificó con el nombre de Divus Julius, acción que se convertiría en costumbre a partir de ese momento, con lo que todos los emperadores desde Augusto fueron deificados a su muerte. Esta práctica es la que, al parecer, inspiró las últimas palabras de Vespasiano, que al sentirse morir parece ser que dijo "Creo que me estoy convirtiendo en dios". Después de la muerte de César, estalló una lucha por el poder entre su sobrinonieto César Augusto, a quien en su testamento había nombrado heredero universal, y Marco Antonio, que culminaría con la caída de la República y el nacimiento de una especie de Monarquía, que se ha dado en denominar Principado, con lo que la conspiración y el magnicidio se revelaron a la postre inútiles, ya que no impidieron el establecimiento de un sistema autocrático.

RELACIONES FAMILIARES ASCENDIENTES El padre de Julio César, Cayo Julio César III, nacido hacia 135 a. C. y muerto en 85 a. C., era hijo de Cayo Julio César II. Perteneciente a una familia patricia que había dado varios cónsules (Sexto Julio César II y Sexto Julio César III), ejerció durante su vida las funciones de cuestor (99 a. C. ó 98 a. C.), pretor (92 a. C.) y después gobernador de Asia (91 a. C.). Murió bruscamente por causas naturales en Pisae en 85 a. C. Su madre, Aurelia Cotta, nacida en 120 a. C. y muerta en 54 a. C. ó 53 a. C., procedía de una familia patricia y consular (sus tres hermanos fueron cónsules). Para Tácito y Plutarco, encarna el ideal de matrona romana, ejemplar por la educación y la devoción que siente hacia sus hijos y su familia. Habiendo enviudado en 85 a. C., no volvió a casarse y siguió viviendo con su hijo. Aquí hay un árbol genialógico sobre sus antepasados: Sexto Julio César I

Cayo Julio César I

Cayo Julio César II

Cayo Julio César III

Quinto Marcio Rex

Quinto Marcio Rex

Marcia Rex Cayo Julio César


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Lucio Aurelio Cota

Lucio Aurelio Cota

Lucio Aurelio Cota

Aurelia Cotta

Rutilia

HERMANAS Además de César, Cayo Julio César III y Aurelia Cotta tuvieron otras dos hijas, Julia Caesaris Maior y Julia Caesaris Minor. La información acerca de Julia Caesaris «Maior» es escasa. Suetonio confirma la existencia porque la menciona en relación con la acusación de Publio Clodio Pulcro, perseguido por sacrilegio y adulterio. Fue llamada a testificar en contra de Publio Clodio, que era a la vez acusado de sacrilegio y convicto de adulterio con Pompeya, su esposa. César afirmó no saber nada, aunque su madre Aurelia y su hermana Julia declararon fielmente a los mismos jueces toda la verdad. Tuvo al menos un hijo, porque distintos autores mencionan la parte reservada a este niño en el testamento de César. Julia Caesaris «Minor» nació en 101 a. C. y murió en 51 a. C. Octavio, nacido en 63 a. C., pronunció su elogio fúnebre a los 12 años. Se casó con Marco Atio Balbo, originario de Aricia y era la madre de Atia Balba Caesonia, madre de Octavio (futuro Augusto), que sería adoptado por César.

ESPOSAS Según Suetonio, Cossutia fue la primera esposa de César, de la que se divorció para casarse con Cornelia Cinna minor por motivos políticos: ... y aunque le habían prometido, en su niñez, a Cossutia, de una simple familia ecuestre, pero muy rica, la repudió, para casarse con Cornelia, hija de Cinna, quien había sido cuatro veces cónsul (dimissa Cossutia quae familia equestri sed admorum dives praetextato desponsata furat…). El examen de las raras fuentes y la compilación de estudios sobre el tema llevan a elaborar la siguiente hipótesis: César, que acababa de vestirse con la toga viril, se casó con Cossutia, perteneciente a una familia rica de la orden ecuestre, entre julio de 85 a. C. y julio de 84 a. C. (sin duda por iniciativa de sus padres y por motivos económicos, ya que la familia no era especialmente rica) y se divorció al año siguiente, bajo el consulado de Lucio Cornelio Cinna, del que tomó a su hija Cornelia por esposa (una elección más personal que traduce una orientación política que nunca se desmintió después, ya que César, aunque muy joven se había convertido en el paterfamilias por la muerte de su padre).


LENGUAS CLÁSICAS II. Plutarco no aporta una solución satisfactoria ya que el relato que hace de la vida de César conlleva algunas incoherencias: A la vuelta de su cuestura, se casó en terceras nupcias con Pompeya Sila; tenía de Cornelia, su primera esposa, una hija, que después se casaría con Pompeyo Magno.

La cita lleva una contradicción que Napoleón III ya había encontrado. En 68 a. C., tras haber ejercido las funciones de cuestor en Hispania, César se casa con Pompeya Sila, porque su primera esposa Cornelia había muerto el año anterior. Cinco años más tarde, en 63 a. C., César fue elegido Pontifex Maximus y decidió divorciarse como consecuencia de las supuestas relaciones entre su esposa y un joven, Publio Clodio Pulcro. Por fin, en 59 a. C., se casa con Calpurnia Pisonis con la que quedará unido hasta su muerte en 44 a. C.

DESCENDENCIA Cornelia Cinna minor le da su único descendiente legítimo, una hija llamada Julia Caesaris,

que

nace

en 83 a. C. u 82 a. C. y

se

casa

con Pompeyo en 60 a. C. Muere en 54 a. C. Durante su estancia en Egipto, César mantiene relaciones con Cleopatra VII que dará a luz más tarde (hacia 47 a. C., o más probablemente hacia 44 a. C.) a un niño, Ptolomeo XV llamadoCesarión. Sin embargo, la paternidad de César con respecto a este niño es discutida por los historiadores, no sólo modernos sino de la antigüedad. Y parece que ya fue objeto de una polémica poco tiempo después de la muerte del dictador: Algunos autores griegos han escrito que este hijo se le parecía por la silueta y los andares; Marco Antonio afirmó, en pleno senado, que César lo había reconocido; e invocó el testimonio de C. Matio, de C. Oppio, y de otros amigos del dictador. Pero Cayo Oppio creyó necesario defenderle y justificarle sobre este punto, y publicó un libro para demostrar que el hijo de Cleopatra no era, como ella decía, hijo de César. Suetonio, Vida de los doce Césares, César, 52 Cesarión fue asesinado muy joven (con 15 o 17 años) por Augusto, el hijo adoptivo de César y primer emperador romano. En 46 a. C., César, sin descendencia legítima, adoptó a su sobrino-nieto Octavio por testamento que, según la costumbre romana en caso de adopción, fue llamado a partir de entonces Cayo Julio César Octaviano. Más tarde se convertirá en Augusto, primer emperador de Roma. Y por último, César fue tal vez padre de Bruto, al que habría tenido con Servilia Cepionis en 85 a. C. En efecto, Plutarco en su obra, Vida de Bruto, cuenta la benevolencia de César hacia aquel y la creencia que había adquirido de ser el padre natural, ya que el niño había nacido durante el período en el que


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frecuentaba a Servilia Cepionis: Quería, dicen, complacer a Servilia, madre de Bruto, que le amaba perdidamente: y como Bruto nació en la época en que esta pasión estaba en toda su fuerza, César se persuadió que él era el padre.

CÉSAR EL SEDUCTOR LAS MUJERES DE LA ALTA SOCIEDAD ROMANA Según el historiador latino Suetonio, César sedujo a numerosas mujeres a lo largo de su vida y sobre todo a aquellas pertenecientes a la alta sociedad romana. Según el autor, César habría seducido a Postumia, esposa de Servio Sulpicio Rufo, Lollia, esposa de Aulo Gabinio y Tertulla, esposa de Marco Licinio Craso. También parece haber frecuentado a Mucia, esposa de Pompeyo. Asimismo, César mantuvo relaciones con Servilia Cepionis, madre de Bruto, a la que parecía apreciar especialmente. Así, Suetonio refiere los distintos regalos y beneficios que ofreció a su amada, de los cuales destaca una magnífica perla con un valor de seis millones de sestercios. El amor de Servilia hacia César era conocido públicamente en Roma. La inclinación de César hacia los placeres del amor también ha sido confirmada por los versos cantados por sus soldados con ocasión de su triunfo en Roma por las campañas en la Galia, referidos por Suetonio: Ciudadanos,

vigilad

a

vuestras

mujeres:

traemos

a

un

adúltero

calvo

Has fornicado en Galia con el oro que tomaste prestado en Roma.

LAS REINAS César mantuvo relaciones amorosas con Eunoë, esposa de Bogud, rey de Mauritania. Sin embargo, su relación más famosa fue con Cleopatra VII. Suetonio cuenta que César remontó el Nilo con la reina egipcia en una nave provista de cabinas; y habría atravesado así todo Egipto y penetrado hastaEtiopía, si el ejército no se hubiese negado a seguirlos. La hizo ir a Roma colmándola de honores y de presentes. Para él era un buen modo de sujetar Egipto, donde quedaban presentes tres legiones, y cuyo papel en el aprovisionamiento de cereales para Italia empezaba a ser preponderante. Sea como fuere, Cleopatra estuvo presente en Roma en el momento del asesinato de César y volvió rápidamente a su país después del crimen.

CÉSAR COMO LEGISLADOR La labor de César como legislador fue muy amplia, pese a que el tiempo en que realmente estuvo en el poder fue relativamente corto. Sin embargo, y como bien señala Adrian Goldsworthy, un análisis detallado de cada medida o posible medida que tomó sería excesivamente extenso, pues su obra legal fue ardua; aun así,


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podemos hacernos una idea de su trabajo en este campo por la lista de disposiciones legales que se encuentra en Suetonio y otros autores: •

Corrigió el calendario en uso, en el que había tal desorden por culpa de los pontífices y por abuso, antiguo ya, de las intercalaciones, que las fiestas de la recolección no caían ya en estío, ni las vendimias en otoño. Ajustó el año al curso del sol, y lo compuso de 365 días, suprimiendo el mes intercalado y aumentando un día cada cuatro años. Para que este nuevo orden de cosas pudiera comenzar en las calendas de enero del año siguiente, añadió dos meses, entre noviembre y diciembre, teniendo por consiguiente este año quince meses, contando el antiguo intercalario que ocurría en él. Esta trascendental reforma, que conocemos hoy en día como Calendario juliano, consistió en que, partiendo del año 153 a. C. se toma como inicio del año el 1 de enero, en lugar del tradicional 1 de marzo, para poder planear las campañas del año con tiempo. Consta de 365 días divididos en 12 meses, excepto los años bisiestos que tienen 366 días, y añaden un día adicional al mes de febrero. El calendario juliano cuenta como bisiestos uno de cada cuatro años, incluso los seculares. Con este calendario se comete un error de 7,5 días cada 1.000 años.

El orden de los meses y la distribución de los días era así: januarius (31 días); februarius (28, ó 29 los años bisiestos); martius (31); aprilis (30);maius (31); junius (30); julius (31) (anteriormente quintilis y llamado así en honor del propio César); sextilis (30) (renombrado augustus en el reinado de su hijo adoptivo); september (31); october (30); november (31); december (30)

Completó el Senado, diezmado por la guerra civil, aumentando el número de senadores a 900 y llenándolo de partidarios suyos, en especial equites, élites provinciales, y algún que otro escriba, centurión e incluso hijo de liberto. Entre los más destacados y poderosos se encontraron los Balbos.

Creó nuevos patricios, aumentó el número de pretores, de ediles, de cuestores y de magistrados inferiores, ampliando por ejemplo el vigintivirato a 26 magistrados (vigintisexviratum); rehabilitó a algunos a los que los censores habían despojado de su dignidad o condenado los jueces porcohecho. Compartió con el pueblo el derecho de elección de magistrados; de suerte que, exceptuando sus competidores al consulado, los demás candidatos los designaban por mitades, el pueblo y él. Los suyos los designaba en tablillas que mandaban a todas las


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tribus conteniendo esta breve inscripción: «César dictador, a tal tribu. Os recomiendo a fulano y a mengano para que obtengan su dignidad por vuestro sufragio.» Admitió a los honores a los hijos de los proscritos. •

Estableció la contratación a extranjeros en las legiones y creó el cargo de Imperator, que sería el comandante del ejército.

Restringió el sistema judicial a dos clases de jueces, a los senadores y a los caballeros, y suprimió los tribunos del Tesoro (tribuno aurearii), que formaban la tercera jurisdicción.

Hizo el censo del pueblo, no de la manera acostumbrada, ni en el paraje ordinario, sino por barrios y según padrones de los propietarios de las casas: redujo el número de aquellos a quienes suministraba trigo el Estado, de 320.000 a 150.000; y para que la formación de estas listas no pudiese ser en lo venidero causa de nuevos disturbios, decretó que el pretor pudiese reemplazar a los que fallecieran, por medio del sorteo, con los que no estaban inscritos. Distribuyó a 80.000 ciudadanos en las colonias de ultramar, y para que no quedase exhausta la población en Roma, decretó que ningún ciudadano mayor de 20 años y menor de 60 años, que no estuviese obligado por un cargo público, permaneciese más de 3 años fuera de Italia; que ningún hijo de senador emprendiese viajes lejanos, si no era en compañía o bajo el patronato de algún magistrado; y por último, que los que criaban ganado tuviesen entre sus pastores, por lo menos, la tercera parte de hombres libres en edad de pubertad.

Concedió el derecho de ciudadanía a cuantos practicaban medicina en Roma o cultivaban las artes literarias, debiendo este favor fijarlos en la ciudad y atraer a otros.

En cuanto a las deudas, en vez de conceder la abolición, con afán esperada y reclamada sin cesar, decretó que los deudores pagarían según la estimación de sus propiedades y conforme al precio de estos bienes antes de la guerra civil, y que se deduciría del capital todo lo que se hubiese pagado en dinero o en promesas escritas a título de usura, con cuya disposición desaparecería cerca de la cuarta parte de las deudas.

Disolvió todas las asociaciones, exceptuando aquellas que tenían origen en los primeros tiempos de Roma.

Aumentó la penalidad en cuanto a los crímenes, y como los ricos los cometían sin perder nada de su caudal, decretó contra los parricidas la


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confiscación completa y contra los criminales la de la mitad de sus bienes. •

Privó del orden senatorial a los convictos de concusión.

Declaró nulo el matrimonio de un antiguo pretor que se había casado con una mujer al segundo día de separada de su marido, aunque no se la sospechara de adulterio.

Estableció impuestos sobre las mercancías extranjeras. Mandaba a los mercados guardias que secuestraran los artículos prohibidos y los llevaran a su casa, yendo algunas veces lictores y soldados a recoger en los comedores lo que había escapado a la vigilancia de los guardias.

Prohibió el uso de literas, de la púrpura y las perlas, exceptuando a ciertas personas, ciertas edades y en determinados días.

En cuanto a la moneda, incrementó a cuatro el número de tresviri auro argento aere flando feriundo (“triunviros responsables de la fundición y acuñación de oro, plata y bronce”), confiando la dirección de la ceca del templo de Juno Moneta (así como las rentas públicas) a algunos de sus propios esclavos. También creó una ceca privada con la que acuñó regularmente, de 48 a 44 a. C., el oro que obtuvo en la Guerra de las Galias y saqueando el erario público (15.000 lingotes). Fijó el peso del aureus en 1/40 de la libra romana (aproximadamente el equivalente a 8 gramos). Tuvieron gran éxito al ser similares en peso y ley a las estáteras macedonias. También fijó el áureo en 25 denarios, de modo que una libra de oro equivaliera a 1.000 denarios, tras el descenso del precio del oro (a 750 denarios la libra) que habían provocado el caudal de botín traído de las Galias. Debe destacarse así mismo que Julio César fue el primer dirigente romano vivo cuyo rostro apareció en una moneda en circulación (44 a. C.), por autorización del Senado. Sin embargo, no hubo ninguna emisión substancial de bronce bajo su gobierno, por lo que continuó la escasez de numerario propia del siglo I a. C. En un intento de restaurar la liquidez, hizo aprobar una ley que prohíbía que nadie acumulara más de 15.000 denarios, pretendiendo poner en circulación las monedas atesoradas. Esta ley, como puede suponerse, debió ser sin duda alguna tan ineficaz como inaplicable.

Para evitar problemas, fue el primer legislador romano que instaló a sus veteranos en colonias fuera de Italia.

CÉSAR COMO MILITAR Indiscutiblemente, uno de los aspectos más reconocidos de la personalidad de Julio César es, sin duda, su genio militar. Este genio fue puesto a prueba muchas veces a lo


LENGUAS CLÁSICAS II. largo de su accidentada vida castrense, y César respondió a los retos casi siempre con innovaciones tácticas o añagazas que sorprendieron a sus contrarios y que le hicieron ganar ventajas en un terreno u otro. Según Suetonio, César era un auténtico soldado, que compartía con sus milites las fatigas de la guerra; era experto en las armas y en equitación. También sabemos que era un general valiente, que dirigía sus tropas desde el propio frente de batalla, para que su ejemplo infundiera valor en los soldados, y era proclive a las arengas y mantenedor de una férrea disciplina. Sin embargo, sus soldados lo veneraban y fueron muy raros los casos de deserción, quizá debido al carácter magnánimo de César. También montaba un caballo de nombre Genitor que nació en los establos que el general tenía en su casa. El caballo presentaba atavismo en las patas, por lo que tenía varios dedos largos rematados en pezuña además de casco central, algo causado por la desactivación del gen inhibidor que impide el crecimiento de más dedos en los caballos aparte del tercero durante el desarrollo embrionario. Para ofrecer una visión lo más amplia posible de la capacidad táctica de César se ha elegido ofrecer breves reseñas de algunas de sus batallas; quizá no las más representativas o fundamentales, pero sí de las que supusieron alguna innovación táctica o una muestra de cómo César dirigía sus tropas: la Batalla de Bibracte como ejemplo de batalla contra fuerzas no romanas, la Batalla de Alesiacomo ejemplo de asedio, la Batalla de Farsalia como ejemplo de lucha entre romanos, la Batalla de Ruspina por la manera en la que se convirtió de una derrota casi segura en una retirada ordenada, y la Batalla de Tapso en África, que supuso la derrota de las fuerzas Pompeyanas establecidas en esa provincia y, a la larga, la muerte de Catón y otras figuras señeras de la oposición a César.

LA BATALLA DE BIBRACTE En el año 58 a. C., C��sar acababa de tomar posesión de su cargo de procónsul de la Galia, cuándo fue advertido de que una confederación de pueblos germánicos, compuesta por los helvecios, losboios y los tulingios, habían decidido dejar sus tierras ancestrales y emigrar a la Galia Comata. Ambas fuerzas coincidieron en las cercanías de la localidad de Bibracte, donde César había tomado posiciones en lo alto de una colina. Contaba con cuatro legiones veteranas, las VII, VIII, IX y X, que ordenó en triplex acies al pie de la subida; las legiones XI y XII, de novatos, y los auxiliares fueron desplegados bajo una elevación del terreno en la cima.. Las fuerzas helvecias, quizá unos 77.000 guerreros si hemos de creer al propio César en sus Comentarii, avanzaron hacia los romanos en una formación que César describe como «una falange», lo que quiere decir que probablemente formaban una masa compacta que se agrupaba tras los escudos, no una formación de tipo macedonio. Cuando la formación helvecia se encontró al alcance adecuado, o sea unos 15 metros, de las filas romanas salió la primera salva de pila. Esta jabalina pesada estaba diseñada para retorcerse al clavarse en el escudo, dejando así al guerreo atacante la opción de portar un pesado escudo con una jabalina clavada que dificultaba su manejo, o deshacerse del escudo y luchar sin protección. La lluvia de pila tuvo el efecto de deshacer la formación helvecia, y los romanos aprovecharon para cargar, amparados tras sus escudos, con susgladius, aprovechando el desnivel y corriendo colina abajo; sin escudos y mal armados, los helvecios fueron obligados a retroceder hasta una colina que se hallaba como a un kilómetro y medio. Las legiones los siguieron, confiando en una rápida victoria, cuando, de pronto, aparecieron en el campo de batalla los boios y los tulingios, en cantidad de unos 15.000 guerreros, amenazando el flanco derecho del ejército romano. El flanco derecho era el más peligroso, pues era el que no portaba escudo (que se llevaba en el brazo izquierdo).


LENGUAS CLÁSICAS II. Cogidos así entre la espada de los helvecios, que al ver aparecer a sus aliados se lanzaron al ataque con ánimo renovado, y a la pared de los boios y tulingios, César ordenó que la tercera línea de la triplex acies rotara hacia la derecha, colocándose en ángulo recto de cara a los nuevos atacantes, mientras que las fuerzas restantes, formadas en duplex acies hacían frente al renovado ataque de los helvecios. Faltos del factor sorpresa a en que habían confiado, peor armados que los romanos y los helvecios ya cansados por la lucha, fueron arrasados por las legiones. La innovación táctica de César fue la rapidez en que, calculando el problema, había convertido la tradicional disposición legionaria le en triplex acies en una formación novedosa, con un frente en duplex acies,, que se encargó de frenar a los helvecios, y uno en simplex acies,, que contuvo el ataque por el flanco y, eventualmente, le llevó a ganar la batalla.

LA BATALLA DE ALESIA

Las fortificaciones construidas por César en Alesia de acuerdo a la hipótesis de localización en AliseAlise Sainte-Reine. En el mapa de la esquina la cruz muestra la localización de Alesia en la Galia (hoy Francia). En el esquema, el círculo muestra el punto débil en la circunvalación.

Alesia estaba situada en la cima de una colina rodeada por valles y ríos y contaba con importantes defensas. Dado que un asalto frontal sobre la fortaleza sería suicida, César consideró mejor forzar un asedio de la plaza para rendir a sus enemigos por hambre. Considerando que había cerca de 80.000 hombres fortificados dentro de Alesia junto con la población civil, el hambre y la sed forzarían rápidamente la rendición de los galos.. Para garantizar un bloqueo perfecto César ordenó la construcción de un perímetro circular de fortificaciones. Los detalles alles de los trabajos de ingeniería se encuentran en losComentarios losComentarios a la Guerra de las Galias (De Bello Gallico)) de Julio César y han podido ser confirmados por las excavaciones arqueológicas en la a zona. Se construyeron muros de 18 km de largo y 4 metros de alto


LENGUAS CLÁSICAS II. con fortificaciones espaciadas regularmente en un tiempo récord de 3 semanas. Esta línea fue seguida hacia el interior por dos diques de cuatro metros y medio de ancho y cerca de medio metro de profundidad. El más cercano a la fortificación se llenó de agua procedente de los ríos cercanos. Asimismo, se crearon concienzudos campos de trampas y hoyos frente a las empalizadas con el fin de que su alcance fuese todavía más difícil, más una serie de torres equipadas con artillería y espaciadas regularmente a lo largo de la fortificación. La caballería de Vercingetórix a menudo contraatacaba los trabajos romanos para evitar verse completamente encerrados, ataques que eran contestados por la caballería germana que volvió a probar su valía para mantener a los atacantes a raya. Tras dos semanas de trabajo, parte de la caballería gala pudo escapar de la ciudad por una de las secciones no finalizadas. César, previendo la llegada de tropas de refuerzo, mandó construir una segunda línea defensiva exterior protegiendo sus tropas. El nuevo perímetro era de 21 km, incluyendo cuatro campamentos de caballería. Esta serie de fortificaciones les protegería cuando las tropas de liberación galas llegasen: ahora eran sitiadores preparándose para ser sitiados. Por estos tiempos, las condiciones de vida en Alesia iban empeorando cada vez más. Con los 80.000 soldados y la población local había demasiada gente dentro de la fortaleza para tan escasa comida. A finales de septiembre las tropas galas, dirigidas por Commio, acudieron en refuerzo de los fortificados en Alesia, y atacaron las murallas exteriores de César. Vercingetórix ordenó un ataque simultáneo desde dentro. Sin embargo, ninguno de estos intentos tuvo éxito y a la puesta del sol la lucha había acabado. Al día siguiente, el ataque galo fue bajo la cobertura de la oscuridad de la noche, y lograron un mayor éxito que el día anterior. César se vio obligado a abandonar algunas secciones de sus líneas fortificadas. Sólo la rápida respuesta de la caballería, dirigida por Marco Antonio y Cayo Trebonio, salvó la situación. La pared interna también fue atacada, pero la presencia de trincheras, los campos plantados de "lirios" y de "ceppos", que los hombres de Vercingetórix tenían que llenar para avanzar, les retrasaron lo suficiente como para evitar la sorpresa. Para entonces, la situación del ejército romano también era difícil. El día siguiente, el 2 de octubre, Vercasivellauno, un primo de Vercingetórix, lanzó un ataque masivo con 60.000 hombres, enfocado al punto débil de las fortificaciones romanas, que César había tratado de ocultar hasta entonces, pero que había sido descubierto por los galos. El área en cuestión era una zona con obstrucciones naturales en la que no se podía construir una muralla continua. El ataque se produjo combinando las fuerzas del exterior con las de la ciudad: Vercingetórix atacó desde todos los ángulos las fortificaciones interiores. César confió en la disciplina y valor de sus hombres, y ordenó mantener las líneas. Él personalmente recorrió el perímetro animando a sus legionarios. La caballería de Labieno fue enviada a aguantar la defensa del área en donde se había localizado la brecha de las fortificaciones. César, con la presión incrementándose cada vez más, se vio obligado a contraatacar la ofensiva interna, y logró hacer retroceder a los hombres de Vercingetórix. Sin embargo, para entonces la sección defendida por Labieno se encontraba a punto de ceder. César tomó una medida desesperada, tomando 13 cohortes de caballería (unos 6.000 hombres) para atacar el ejército de reserva enemigo (unos 60.000) por la retaguardia. La acción sorprendió tanto a atacantes como a defensores. Viendo a su general afrontar tan tremendo riesgo, los hombres de Labieno redoblaron sus esfuerzos. En las filas galas pronto empezó a cundir el pánico, y trataron de retirarse. Sin embargo, como solía ocurrir en la antigüedad, un ejército en retirada desorganizada es una presa fácil para la persecución de los vencedores, y los galos fueron masacrados. César anotó en sus Comentarios que sólo el hecho de que sus hombres estaban completamente exhaustos salvó a los galos de la completa aniquilación.


LENGUAS CLÁSICAS II. En Alesia, Vercingetórix fue testigo de la derrota del ejército exterior. Enfrentándose tanto al hambre como a la moral, se vio obligado a rendirse sin una última batalla. Al día siguiente, el líder galo presentó sus armas a Julio César, poniendo fin al asedio de Alesia y a la conquista romana de la Galia.

LA BATALLA DE FARSALIA Después de haber sido derrotados en la Batalla de Dyrrachium, los cesarianos se enfrentaron definitivamente en batalla campal a Pompeyo y sus aliados en las cercanías de Farsalia. César tenía con él a las legiones VII, VIII, IX, X, XI, XII y XIII muy reducidas en cuanto a fuerza, pues probablemente no estaban compuestas por más de 2750 legionarios cada una de ellas, y, además las legiones VIII y IX, que habían sostenido el frente de batalla en Dyrrachium y habían quedado seriamente mermadas, a las que se les dio la orden de que actuaran como una sola y se protegieran una a la otra; además, contaba con un pequeño contingente de caballería. En el otro lado, Pompeyo dirigía una fuerza de once legiones, posiblemente de 4.000 hombres cada una, y una caballería de 7.000 jinetes, junto con un fuerte destacamento de arqueros y honderos. Ambos generales formaron sus ejércitos en triplex acies, uno frente a otro, y la caballería apostada en las respectivas alas izquierdas, pues los flancos derechos de las formaciones se apoyaban en el río Enipeus, que protegía de esa manera el ala derecha. César colocó a las legiones IX y VIII en el flanco derecho, apoyadas en el río, y después fue colocando sucesivamente a la XI, XII, XIII, VI, VII y X. Pero tras la línea de caballería, ocultos tras una pequeña elevación del terreno, detrajo y colocó una cuarta fila, compuesta de seis cohortes, en sentido oblicuo a la caballería y que recibió órdenes estrictas de no moverse bajo circunstancia alguna hasta que le fuera señalado por un vexillum. Pompeyo había formado en una sistema más clásico, con todas sus legiones por igual y la caballería apoyada por una densa formación de arqueros y honderos, colocada tras ella; sin embargo, los había dispuesto en una formación más estática, con la idea táctica de que ofrecieran un muro de contención a la infantería cesariana, pues Pompeyo había depositado sus esperanzas en la superioridad de la caballería. La batalla, si creemos a César, se abrió con la carga suicida de un centurión primípalo, esto es, el centurión que mandaba la primera centuria de la primera cohorte, un puesto de gran prestigio. Dicho centurión, de nombre Crastino, arrastró a 120 voluntarios con él a cargar contra la líneas de Pompeyo, en las que, lógicamente, fueron arrasados. Al ocurrir esto, las líneas primera y segunda de la formación cesariana cargaron, pero a mitad de camino pararon para coger aire al ver que las legiones de Pompeyo no contracargaban (quizá porque Pompeyo tenía la esperanza de que se cansaran previamente). Los cesarianos recompusieron sus líneas y en ése momento, Pompeyo dio orden a su caballería de cargar. La caballería pompeyana salió al galope, dividida en sus turma individuales, seguida por los arqueros, con el fin de flanquear el ala izquierda de la formación de César, para atacar así desde la retaguardia y formar un martillo (caballería) y un yunque (infantería) para machacar a los cesarianos. La carga tuvo éxito con la caballería cesariana, que salió en desbandada. Pero en ese momento, César ordenó a su línea escondida de seis cohortes que atacara. La caballería pompeyana se encontró con que, en vez de tomar por sorpresa por la retaguardia a las legiones cesarianas y desbaratarlas, una nueva línea de batalla se dirigía hacia ellos con ferocidad. Las turmas que lideraban la carga entraron en pánico y huyeron, pero probablemente se toparon en su huida con los escuadrones que les seguían y que no sospechaban nada, sembrando así la consiguiente confusión. Los legionarios de César no arrojaron sus pila, sino que los usaron, por orden de su general, más como picas, enfrentándolos a la cara de los jinetes y sus caballos, aumentando de ésta manera el


LENGUAS CLÁSICAS II. pánico y la confusión; así, una fuerza de apenas 1.650 legionarios puso en fuga a la caballería pompeyana y pudo dedicarse a destrozar a los ligeramente armados arqueros y honderos. A continuación, se lanzaron al ataque del ahora desprotegido flanco izquierdo de los pompeyanos, apoyados en ése momento por una ataque furioso de la tercera línea de las legiones cesarianas, que, sustituyendo a las cansadas primera y segunda líneas, presionaron el frente de batalla. Atacadas por tropas de refresco en el centro, flanqueadas por la izquierda y por la retaguardia, las tropas pompeyanas primero vacilaron y luego emprendieron una huida en toda regla, dejando en el campo a 15.000 muertos, frente a los 200 de los cesarianos.155 156 La genialidad de César fue prever que Pompeyo iba a usar su caballería para atacar, que la suya propia no tenía la fuerza para resistirla, y arbitrar un método completamente novedoso con la línea de 6 cohortes, tendiendo una celada a su enemigo, en la que cayó, y que le sirvió para ganar la batalla y destrozar a las principales fuerzas de los pompeyanos.

LA BATALLA DE RUSPINA Tras Farsalia, una buena cantidad de tropas pompeyanas y de señaladas figuras de la facción, como Catón el Joven, Quinto Cecilio Metelo Pío Escipión Nasica Corneliano y el antiguo legado principal de César en las Galias, Tito Labieno, se replegaron a la provincia de África, para reorganizarse y plantar cara de nuevo al dictador; corría el año 46 a. C. Éste les persiguió, y después de desembarcar, fijó sus reales en Ruspina, cerca de la actual Al Munastir. Tras una serie de peripecias, salió en busca de trigo con una fuerza de 30 cohortes armadas «a la ligera», o sea, unos 13.000 hombres más o menos, dos mil jinetes y ciento cincuenta arqueros. Súbitamente, a unos cinco kilómetros del campamento, los exploradores de César le avisaron de que se aproximaba una gran fuerza de infantería hacia ellos: eran tropas pompeyanas al mando de Labieno. Consciente de su inferioridad, César ordena a su exigua caballería y a los pocos arqueros que tenía que salieran del campamento y le siguieran a corta distancia. Mientras César estaba colocando a sus hombres, que dada la exigüidad de esta fuerza "expedicionaria", iban formados en simplex acies con la caballería en alas, Labieno desplegó sus fuerzas, que resultaron estar constituidas en su inmensa mayoría por caballería y no por infantería. Fue una hábil celada tendida por el comandante pompeyano, que había juntado al máximo sus líneas, intercalando una numerosa tropa de infantería ligera númida entre los jinetes para dar ese efecto desde la distancia. Mientras los pompeyanos avanzaron en una línea simple de extrema longitud, César había desplegado sus tropas a fines de no verse flanqueado por las de su enemigo. Pero esto fue precisamente lo que ocurrió: mientras las pocas tropas de caballería luchaban en vano para no ser superadas, el centro de la formación de César se vio golpeado por la masa de la caballería pompeyana y la infantería ligera númida, que atacaban y se retiraban sucesivamente. La infantería cesariana respondió como pudo, pero empezó a disgregarse. Al verlo, César ordenó que ningún soldado se alejara más de cuatro pasos de su unidad. Pero la superioridad numérica del enemigo, la escasa caballería cesariana, los heridos y caballos perdidos, hicieron que la formación de César empezara a colapsarse. En ése momento, César ordenó a sus tropas que adoptaran una formación defensiva, denominada orbis (literalmente: orbe), básicamente una formación en círculo que tenía como misión la de no ofrecer el flanco al enemigo. Pero se encontró rodeado por todos lados por las tropas, mucho más numerosas y móviles, de Labieno -en un lejano eco de la desastrosa Batalla de Cannas -, y algunos


LENGUAS CLÁSICAS II. de sus más recientes reclutas comenzaron a fallar; ante ello César tomó una decisión: ordenó extender la línea de batalla en orden cerrado tan lejos como fuera posible. Esta maniobra fue siempre altamente desaconsejada por los tácticos romanos porque llevaba excesivo tiempo llevarla a cabo; sin embargo, esta vez las fuerzas de César lo hicieron rápidamente y una vez que se hallaron desplegadas en una sola línea, César dio otra orden: que cada cohorte par diera un paso atrás y se enfrentaran de cara a su enemigo, con lo que consiguió transformar la simplex acies en una duplex acies. En ese momento, la caballería cesariana apareció para romper definitivamente el círculo, forzando a los pompeyanos a formar dos líneas de batalla separadas por las tropas cesarianas. Entonces, los sorprendidos pompeyanos se vieron sometidos a una lluvia de pila por parte ambos lados de la formación contraria, lo que provocó que vacilaran y se echaran atrás una distancia, no lo suficientemente grande como para disgregarse, pero sí para que César ordenara la vuelta al campamento en orden de batalla. Mientras volvían a sus reales, los pompeyanos se vieron reforzados por la inesperada llegada de una fuerza de 1.600 jinetes y un gran número de infantes, al mando de Marco Petreyo y Gneo Pisón, que hizo que atacaran de nuevo con renovadas fuerzas, rodeando otra vez a los cesarianos, pero ahora desde más lejos a fines de que César no volviera a repetir la maniobra, y lanzando sobre sus tropas una lluvia de armas arrojadizas. Las tropas de César se pararon y, ante la avalancha, quizá formaron un «testudo» (=tortuga), una formación en la que los legionarios se cubrían con los escudos. A medida que las tropas pompeyanas se iban quedando sin jabalinas y que su energía combativa disminuía frente a la cerrada formación de César, éste se dio cuenta de que llegaba el momento de romperla y atacar súbitamente, por lo que cursó órdenes de que a una señal suya, se levantara el muro de escudos para dejar pasar a unas cohortes selectas, que adoptando la formación en cuñagolpearon a las tropas pompeyanas. Del relato de la Guerra de África no queda claro si éste ataque se produjo en varios puntos determinados o fue un ataque masivo sobre un sólo punto, pero lo cierto es que tuvo el efecto deseado y las tropas pompeyanas se abrieron, dejando expedito el paso a César y a sus hombres que se retiraron en formación hacia su campamento, donde se fortificaron. Lo verdaderamente genial de ésta batalla no es la derrota en sí de César, sino cómo mediante una serie de decisiones tácticas y variadas formaciones de batalla, logró que lo que podría haber sido una masacre se convirtiera en una retirada organizada, en la que conservó el mayor número posible de efectivos.

LA BATALLA DE TAPSO Tras la Batalla de Farsalia, las tropas pompeyanas se habían refugiado en la provincia de África, donde al mando de destacados miembros de la facción conservadora, como Catón el Joven y Quinto Cecilio Metelo Escipión, habían logrado reorganizarse y estaban dispuestos a continuar la lucha. Los conservadores reunieron sus fuerzas a una velocidad impresionante. Su ejército incluía 40.000 hombres (unas 10 legiones), una poderosa caballería dirigida por el que fue anteriormente la mano derecha de César en la Galia, Tito Labieno, y fuerzas aliadas de reyes locales, entre ellos el númida Juba I y 60 elefantes de guerra. César tenía consigo al menos 5 legiones, aunque no podemos saber cómo estaban de completas, y una estimable fuerza de caballería. Tras el incidente de Ruspina, siguieron una serie de encuentros no decisivos entre las tropas de ambas facciones, pequeñas batallas para medir sus fuerzas, y durante ese tiempo dos legiones de los conservadores desertaron para unirse a César. Mientras tanto, César esperaba refuerzos de Sicilia.


LENGUAS CLÁSICAS II. A comienzos de febrero, César llegó a Tapso y puso cerco a la ciudad, bloqueando la entrada sur con tres filas de fortificaciones. Los conservadores, bajo el mando de Metelo Escipión, no podían permitirse perder esaposición, esa por lo que se vieron obligados a entablar batalla.

Disposición de los ejércitos en la Batalla de Tapso, según un grabado antiguo.

Escipión desplegó sus tropas, formando las legiones en el centro encuadruplex encuadruplex acies, acies puso la caballería en las alas, delante de las cuales situó la mitad de sus elefantes de guerra (treinta en el ala derecha y treinta en el ala izquierda); por detrás de las filas legionarias, puso en el ala izquierda una formación de tropas ligeras y otra mixta de caballería e infantería ligera, ligera, y en el ala derecha una mixta de caballería e infantería ligera. César formó con las legiones en el centro, en triplex acies,(las ,(las X y VII a la derecha y las VIII y IX a la izquierda), situó la caballería en la alas, y frente a los elefantes desplegó a sus arqueros y honderos. Pero dividió la Legio V Alaudae en dos grupos de cinco cohortes cada uno, y los situó detrás de las formaciones de arqueros y honderos. Aunque la batalla comenzó antes de lo que César hubiera deseado, debido a la impaciencia de sus soldados del ala derecha, tomó rápidamente el mando de la situación y ordenó el ataque. Los arqueros y honderos del ala derecha dispararon dispara sus proyectiles contra los elefantes del ala izquierda de los pompeyanos, que al recibir la lluvia de flechas y piedras, se asustaron y dieron media vuelta, cargando contra sus propias filas. En ése momento, la caballería ligera númida apostada por Escipión Esc en ese ala, cargó hacia el frente al verse desprotegida el muro de elefantes, pero fueron desbandados por la carga de las legiones, y la Legio X tomó posesión del campamento pompeyano, impidiendo así la huida de los enemigos. Sin un lugar al que volver, ver, con las tropas en desbandada, rendidas o muertas, los líderes pompeyanos abandonaron el campo de batalla a César, con lo que dieron por perdida la guerra. La genialidad de César en la batalla fue el movimiento táctico de colocar infantería legionaria protegiendo a los arqueros y honderos de los elefantes, y asumir con prontitud el desarrollo de la misma, usando a su favor la precipitación con la que había comenzado.

CÉSAR COMO HISTORIADOR Y ESCRITOR


LENGUAS CLÁSICAS II.

De Bello Gallico.

La obra escrita que llega hasta nuestros días coloca a César entre los grandes maestros de la lengua latina. latina Sus trabajos conocidos incluyen: De Bello Gallico – Comentarios sobre las campañas de la Galia De Bello Civili – Comentarios sobre la guerra civil No se puede asegurar que la autoría del llamado "Corpus "Corpus Cesariano" Cesariano o "Tria Bella", esto es la Guerra de Alejandría, Alejandría la Guerra de África y laGuerra Guerra de Hispania, Hispania sea de César y entre sus traductores existe un consenso generalizado acerca de que no fueron escritas por él, aunque sí están posiblemente basadas en sus notas. Tanto la Guerra de las Galias como la Guerra Civil,, son indiscutiblemente obra de César y están escritas en un latín de gran perfección sintáctica. Ambas son prueba de la erudición de su autor y fueron usadas, sobre todo, como propaganda ante el Senado y el pueblo de Roma. En ellas hace importantísimas referencias a múltiples aspectos de la vida cotidiana en el ejército romano de la tardorrepública, tardorrepública de su organización, n, tácticas, técnicas y armamento. Asimismo, hizo descripciones etnográficas de pueblos celtas y germanos incluyendo temas como la organización social y militar, la religión o la lengua que aún hoy en día son de obligado estudio para los expertos en las diferentes materias. Igualmente nte describió lugares geográficos, como la Selva Hercinia, y describe en sus escritos importantes aspectos que permiten comprender mejor la política de la República romana de los últimos años del siglo I a. C. y a figuras como Pompeyo, Cicerón, Catón y otros. Además se sabe que sentía curiosidad por muchos temas, desde la filosofía griega hasta la astronomía, astronomía pasando por temas sagrados o lingüísticos. lingüísticos Por referencias en otros autores clásicos, se sabe que César compuso un tratado de astronomía, otro de lingüística y otro más sobre augurios,, pero se han perdido y no se conoce ni siquiera un párrafo de ellos. También se sabe por Suetonio que compuso un tratado en defensa suya llamado el Anticatón,, dos libros sobre la Analogía y, al menos, un poema llamado El Camino; en su juventud escribió lasAlabanzas Alabanzas de Hércules,, una tragedia con el título de Edipo y una Colección de frases selectas. Parece ser que se conservaban sus oficios al Senado, sus cartas a Cicerón y su correspondencia privada. Sin embargo, Augusto prohibió a su bibliotecario que todos estos documentos fueran copiados o publicados, por lo que acabaron perdiéndose. Se sabe que era un magnífico orador, pues tanto Plutarco como Suetonio lo mencionan, y parece ser que


LENGUAS CLÁSICAS II. también Cicerón y Cornelio Nepote avalaban ésta opinión. También se conoce que empleaba un latín de gran perfección. La obra conocida de César no puede tomarse como la de un historiador moderno, pues su intención no era esa. Las obras que se conservan y cuya autoría no es discutida, esto es, los Comentarios sobre las Guerras Galas y Civil, eran un instrumento de propaganda y un informe de progresos para el Senado, no una obra como las de Tácito o Polibio, por lo que todas sus afirmaciones, en especial las políticas, deben ser analizadas desde un ánimo crítico. El hecho de que la mayor parte de la obra literaria de César se haya perdido es un inconveniente que, no por habitual en la mayoría de los autores clásicos deja de ser lamentable y que ha impedido una crítica razonada de César como autor, ya que los historiadores sólo pueden basarse en unos libros que, pese a ser de los más importantes en la Historia Occidental, no dejaban de ser más un instrumento de propaganda que un alarde de erudición. Aún así, con todas sus limitaciones, en muchas ocasiones, sus escritos son el único testimonio antiguo que se posee sobremuchos aspectos de los pueblos, usos y costumbres de la época.

CÉSAR EN LA LITERATURA Y EL CINE Julio César ha sido con frecuencia representado en obras literarias y cinematográficas. En la literatura, destacan: • La tragedia Julio César de William Shakespeare, probablemente la más famosa aparición de César en la literatura. • La obra de teatro César y Cleopatra del autor británico George Bernard Shaw. • La novela histórica Los idus de marzo de Thornton Wilder, escrita en forma epistolar, que fue alabada por el propio Borges. • La novela César de Allan Massie, que el mismo Adrian Goldsworthy recomienda por su fidelidad a los hechos históricos. • César es uno de los personajes que aparecen en la serie de novelas históricas de Colleen McCullough En cuanto al cine, el personaje ha aparecido en numerosos filmes, desde la pantalla grande a la televisión, bien como protagonista, bien como personaje secundario. Uno de los más reputados, tanto por la calidad de la cinta como por la de sus actores, es la película del año 1953, Julio César, dirigida por Joseph L. Mankiewicz y cuyos papeles principales los desempeñaban Marlon Brando (como Marco Antonio), Louis Calhern (como César), Deborah Kerr (como Porcia) y James Mason (como Bruto). Con música de Miklós Rózsa, el guión es una adaptación de la obra de teatro de Shakespeare. Fue nominada a cincoPremios Óscar, de los que ganó uno. Otro de los filmes más premiados y conocidos, en el que César es protagonista, es la cinta Cleopatra. Dirigida por Joseph L. Mankiewicz, con fotografía deLeon Shamroy y música de Alex North, los papeles principales fueron interpretados por Elizabeth Taylor como Cleopatra, Richard Burton como Marco Antonio y Rex Harrison como César. Fue nominada a ocho premios Óscar de los que ganó cuatro. En el mundo del cómic, sin duda una de las más célebres representaciones de César es el personaje salido de la pluma y el pincel de Goscinny y Uderzo, antagonista (soberbio, orgulloso, pero al final, casi siempre justo) de su célebre personaje Astérix.

FILMOGRAFÍA


LENGUAS CLÁSICAS II.

Año Película

Director

Actor

1908 Julius Caesar

J. Stuart Blackton/William V. Ranous Charles Kent

1911 Julius Caesar

Frank R. Benson

Guy Rathbone

1917 Cleopatra

J. Gordon Edwards

Fritz Leiber

1934 Cleopatra

Cecil B. DeMille

Warren William

1945 Caesar and Cleopatra Gabriel Pascal

Claude Rains

1950 Julius Caesar

David Bradley

Harold Tasker

1953 Julius Caesar

Joseph L. Mankiewicz

Louis Calhern

1960 Spartacus

Stanley Kubrick

John Gavin

1963 Cleopatra

Joseph L. Mankiewicz

Rex Harrison

1970 Julius Caesar

Stuart Burge

John Gielgud

1979 Julius Caesar

Michael Langham

Sonny Jim Gaines

1999 Cleopatra

Franc Roddam

Timothy Dalton

2001 Vercingétorix

Jacques Dorfmann

Klaus Maria Brandauer

2002 Julius Caesar

Uli Edel

Jeremy Sisto

2003 Imperium: Augustus

Roger Young

Peter O'Toole

2005 Rome

Varios

Ciarán Hinds

SIGNIFICADO DE LOS IDUS DE MARZO. En el calendario romano los idus de marzo caían en el 15 del mes de Martius. Los idus eran días de buenos augurios que tenían lugar los días 15 de marzo, mayo, julio y octubre y los días 13 del resto de los meses. La fecha es famosa porque Julio César fue asesinado en los idus de marzo del año 44 a. C. Según el escritor griego Plutarco, César había sido advertido del peligro, pero había desestimado la advertencia: Lo que es más extraordinario aun es que un vidente le había advertido del grave peligro que le amenazaba en los idus de marzo, y ese día cuando iba al Senado llamó al vidente y riendo le dijo: "Los idus de marzo ya han llegado"; a lo que el vidente contestó compasivamente: "Sí, pero aún no han acabado". Aunque el calendario romano fue sustituido por los días de la semana modernos alrededor del siglo III, los idus se siguieron usando coloquialmente como referencia durante los siguientes siglos. Shakespeare en su obra Julio César en 1599 los citaba al escribir la famosa frase: "¡Cuídate de los idus de marzo!".

FRAGMENTO DE UN CALENDARIO ROMANO. Según la tradición romana, el origen mítico del antiguo sistema para dividir el tiempo se debió al primero de los reyes, Rómulo. Se utilizó en la Antigua Roma hasta el 46 a. C. con la implementación del calendario juliano.

ANTECEDENTES


LENGUAS CLÁSICAS II. Originariamente, muchas culturas antiguas utilizaban el calendario lunar para contar el tiempo. -Los pueblos romanos primitivos tenían diferentes calendarios lunares, cada uno con su propio número de meses, su propia duración del año y de los meses, por ejemplo, los habitantes de Alba Longa tenían un calendario de 10 meses, de 18 a 36 días cada mes; los de Labinia tenían otro de 374 días distribuido en 13 meses; los etruscos tenían meses basados en la luna llena. El calendario romano fue creado durante el reinado de Rómulo, fundador de Roma. Comprendía diez meses lunares, de marzo a diciembre. Entre diciembre y el comienzo del año siguiente había un período que no correspondía a ningún mes. Posteriormente se realizó una reforma atribuida por los historiadores al rey Numa Pompilio, segundo rey de Roma. Entre diciembre y marzo se añadieron dos nuevos meses: enero y febrero. Desde mediados del siglo II a. C., el año, que hasta entonces había empezado en el mes de marzo, pasó a comenzar en enero. Así el año pasó a durar 355 días: febrero tenía 28 días, marzo, mayo, julio y octubre 31, y el resto 29. Como después de la reforma de Numa Pompilio las cosas no se arreglaron, ya que seguía el calendario lunar oficial desfasado con el curso estacional, basado en el ciclo solar, se optó por añadir cada cuatro años dos meses, uno de 22 y otro de 23 días, denominados Mercedonios o Intercalares

DENOMINACIONES DENOMINACIÓN DE LOS AÑOS Para indicar los años, o fechar, los romanos utilizaban tres procedimientos distintos: Tomaban como referencia el año de la Fundación de Roma el 753 a. C. Ponían la palabra año en ablativo seguido del numeral ordinal correspondiente, también en ablativo, y de la expresión ab urbe condita (desde la fundación de la ciudad). Por ejemplo: Anno trecentesimo quarto ab urbe condita, era el año 304 después de la fundación de Roma (en notación actual 304 AUC), o sea el 449 a. C. En la época republicana Ponían en ablativo los cónsules que gobernaron en el año que querían fechar. Por ejemplo: L. Domitio Ap. Claudio consulibus, significa en el consulado de L. Domicio y de Ap. Claudio, o sea, el 54 a. C. También utilizaron como referencia para indicar los años el 509 a. C., fecha de la expulsión de los reyes (Post reges exactos)

DENOMINACIÓN DE LOS MESES La denominación de los meses, por orden, era: Martius: en honor a Marte, padre de los fundadores de Roma, Rómulo y Remo, y al que se dedicó el primer mes del año. Dos Aprilis: consagrado a Venus, Apru en etrusco. Otra teoría se refiere a la llegada de la primavera, estación en que se abren (aperire) las flores. Maius: titularidad discutida, ya que algunos afirman que estaba dedicado a la madre de Mercurio, la diosa Maya, que se encargaba de la fertilidad agrícola, mientras otros lo atribuyen a la veneración de los antepasados, los Maiores. Lunius: consagrado a Juno (Ivno). También existe otra posible dedicación a los descendientes, los Luniores.


LENGUAS CLÁSICAS II. Quintilis: llamado así por ser el quinto mes (quinque-cinco, luna-luna). A la muerte de Julio César pasó a llamarse Iulius en su honor, por ser el mes de su nacimiento. Sextilis: mes sexto (sex-seis, luna-luna). Se dedicó posteriormente a Octavio Augusto y recibió el nombre de Augustus. September: mes séptimo (septem-siete, mensis-mes) October: mes octavo (octo-ocho, mensis-mes). November: mes noveno (novem-nueve, mensis-mes) December: mes décimo (decem-diez, mensis-mes) La siguiente intervención para intentar adecuar el calendario al discurrir de las estaciones la realizó el rey Numa Pompilio, añadiendo, a continuación de la decena ya existente, dos meses nuevos: Lanuarius: en honor a Jano. Februarius: dedicado a Februus (más conocido por el nombre de Plutón), dios de las ceremonias de purificación que se llevaban a cabo en este mes para expiar las culpas y faltas cometidas a lo largo del año que acababa, y para comenzar el nuevo con buenos augurios.

DENOMINACIÓN DE LOS DÍAS Fue asesinado en los Idus de marzo, o sea el 15 de marzo. Para indicar los días del mes, los romanos tomaban como referencia tres fechas únicas, de las que dos se atrasaban o adelantaban en el día que caían, según el mes de que se tratara: las calendas, las nonas y las idus. Las calendas, (kalendae, -arum). Las calendas eran el primer día de cada mes. De esta palabra deriva calendario. Las nonas, (nonae, -arum). Las nonas eran el día cinco de cada mes, excepto en marzo, mayo, julio y octubre en los cuales las nonas eran el día siete. Las idus, (idus, -uum). Las idus eran el día trece de cada mes, excepto en marzo, mayo, julio y octubre, en los que eran el día quince. Si querían indicar una de estas tres fechas fijas, la ponían en ablativo junto con el adjetivo del mes correspondiente: Kalendis ianuariis, en las calendas de enero (1 de enero), Nonis octobris, en las nonas de octubre (7 de octubre). Si se trataba de indicar el día anterior o posterior de las tres fechas anteriores, se ponía el adverbio pridie o postridie seguido de la fecha y del adjetivo correspondiente del mes en acusativo. Por ejemplo: Pridie nonas ianuarias, la víspera de las nonas de enero. Postridie idibus octobribus, el día siguiente a las idus de octubre (16 de octubre). Si se trataba de cualquier otra fecha, se contaban los días que faltaban para llegar hasta el más próximo de las tres fechas fijas y se colocaba la expresión ante diem, seguida del número del día correspondiente (expresado en numeral ordinal), del


LENGUAS CLÁSICAS II. nombre de la fecha fija con la que se relacionaba, y del adjetivo del mes de esta última, todos ellos en acusativo. Para hacer la cuenta también se sumaba el día de la fecha fija. Por ejemplo:Ante diem sextum kalendas martias, el sexto día antes de las calendas de marzo (24 de febrero).

DENOMINACIÓN DE LAS HORAS Los romanos no dividían el día en 24 horas o en 24 partes iguales durante todo el año. Ellos repartían el tiempo de luz (el día) en doce horas. De esta manera, en verano, las horas resultaban más largas que en invierno. Para medir las horas, utilizaban relojes de sol (horologium, v. reloj de sol), y más raramente de agua (clepsydra, v. clepsidra). Las horas se expresaban con números ordinales: hora prima, hora secunda, hora tertia, etc. La hora prima era la primera del día, la del amanecer. La hora que marcaba el final del día, la puesta de sol, era la hora duodécima. De la hora sexta, que marcaba el mediodía, procede la palabra siesta. La noche se dividía en cuatro partes denominadas vigilia: prima vigilia, secunda vigilia, etc. Tenían una duración diferente según fuera la época del año. Esta distribución en cuatro partes y el propio nombre guardaban relación con los turnos de vigilancia de los campamentos militares. También las unidades de bomberos de Roma, de carácter militar, se denominaban vigiles: cohortes vigilum.


LENGUAS CLÁSICAS II.


LENGUAS CLÁSICAS II. ANTISTIO. Médico de César. El personaje está inspirado en el del médico del mismo nombre, que, según suetoIo hizo la autopsia del cuerpo del dictador asesinado. Según su testimonio, sólo una de las 23 puñaladas fue mortal, la segunda.

ARTEMIDORO DE CNIDO. Es un personaje inspirado en un gramático que realmente existió y que frecuentaba a bruto un y a algunos conjurados amigo de este. El Día de los idus de marzo entrego a César una nota con la relación de los conjurados que Este, pujado por el jentio, no consiguió abrir. Lo tenía aun en la mano cuando fue asesinado.

ÁTICO TITO PAZ POMPONIO Tito Pomponio Ático (Titus Pomponius Atticus, 109 a. C. – 32 a. C.) fue un historiador y escritor romano y un conocido editor. Fue un romano muy rico y cultivado. Editó las obras de sus amigos, entre los que se encontraba Cicerón, y fue el editor romano más antiguo que se conoce. Su biografía fue escrita por Cornelio Nepote. Ático escribió una cronología de la historia romana (Crónica o Liber annalis), entre otras obras, casi siempre de historia, pero no ha quedado ninguna de ellas. Se han encontrado, de su correspondencia con Cicerón, hasta 396 cartas dirigidas a él, pero ninguna de las que Ático pudo escribir a Cicerón. Se le llamó Atticus debido a su amor por la cultura de Atenas, donde vivió de 88 a. C a 65 a. C. Hijo de Tito Pomponio y Cecilia Metela. Fue testigo, durante su juventud, de las guerras civiles entre Mario y Sila, se alejó de Roma para no verse involucrado en ninguna de las revueltas públicas, y se estableció en el Epiro y en Atenas dedicándose, por entero, al estudio y a sus negocios como terrateniente, editor de libros, prestamista y entre otras actividades más propietario de un grupo de gladiadores. Fue un epicureo notable y desde esa doctrina trató de ayudar a sus amigos apartándose por completo de la actividad política, rechazando siempre cuantas ofertas se le hicieron para involucrarse en ellas. Llegó a dominar, hasta tal punto, el idioma griego, que mereció el honor de ser conocido con el sobrenombre de Atticus. En el año 65 a. C. regresó a Roma cuando su edad le eximía de la obligación de alistarse en caso de enfrentamientos, haciendo no obstante frecuentes viajes a sus propiedades griegas. Desde su epicureísmo, se mantuvo tan ajeno a la política como pudo, excepto para prestar a Cicerón su apoyo en tiempos de peligro, por ejemplo, cuando Cicerón se vio obligado a huir del país en el año 49 a. C., Ático le dio 250.000 sextercios. En general, su actividad política fue mínima, aunque sabemos que, como Cicerón, perteneció a los optimates (el partido aristocrático) y en general sostuvo puntos de vista conservadores. También fue socio del triunviro Marco Licinio Craso. Actuó de mediador entre sus amigos, enfrentados en los conflictos civiles. Mantuvo buenas relaciones con los hombres más eminentes de la época aunque fueran de ideologías dispares, entre ellos se contaban: Sila, Cinna, Pompeyo, Julio César, Marco Antonio, Cicerón, Bruto y Octavio. A la muerte de su rico tío materno, Quinto Cecilio Metelo, Ático pasó a ser su hijo adoptivo y asumió el nombre de Quinto Cecilio Pomponiano Ático. Lucio Licinio Lúculo, a pesar de ser su amigo personal, se resintió de que Ático recibiera tan rica herencia a la que él creía tener mejor derecho por su asociación con la campaña contra Mitrídates y como gobernador de Siria. Casó tardíamente con una pariente suya, Cecilia Pilea/Pilia (h. 75 a. C. - 46 a. C.), hija de Pileo/Pilio y una nieta por vía materna del triunviro Craso. Ático y Pilea/Pilia se casaron en 58 a. C ./ 56 a. C., cuando Ático ya tenía 53/54 años de edad, y ella murió


LENGUAS CLÁSICAS II. después de 12 años de feliz matrimonio. Tuvieron un hijo del mismo nombre, Tito Pomponio Ático (del que se sabe muy poco), así como una hija, Cecilia Pomponia Ática, a la que el propio Cicerón apodaría Ática. Por arreglo de Marco Antonio, la pequeña fue prometida a Marco Vipsanio Agripa, amigo íntimo de Octavio. Fue introducido en la lista de proscripciones del año 43 por los triunviros a causa de su amistad con Cicerón y también de su enorme fortuna. Tuvo que refugiarse en casa de un oficial de Marco Antonio , quien intercedió por él ante el triunviro, que le perdonó la vida, según cuenta Nepote. Era suegro de Agripa y entregó a su hermana a Quinto, hermano de Cicerón. Gozó, según su biógrafo, de la amistad y confianza de Octaviano, quien le consultaba asuntos de estado. Se dejó morir de hambre para sustraerse a los dolores de una enfermedad muy grave, alegando que si alimentaba su cuerpo haría lo mismo con la enfermedad.

CALPURINA. Hija de Lucio Carpunio Pisón, Fue la última esposa de César. Según la descripción de Plutarco, Fue mujer sensata y de carácter. La víspera de los idus tuvo terribles sueños premonitorios a consecuencia de los cuales intento de todas las formas posibles disuadir a César del que se dirigiera al Senado. Permaneció siempre fiel a la memoria del marido.

CASIO DE PARMA. Casio de Parma, Parmense o Parmesano( – Atenas, 30 a. C.), dramaturgo y poeta romano del siglo I a. de Cristo. Fue poeta elegíaco y satírico y, según Porfirión, "scripserat enim multas alias tragoedias", escribió muchas tragedias praetextae, una de ellas Brutus, en verso senario, que cuenta la expulsión de los reyes de Roma por parte de Junio Bruto. Poseía, pues, una índole política muy definida a favor de la República. Cuadra con esto que fuera un defensor de los asesinos de César Casio y Bruto y tribunus militum en el ejército de ambos. Muertos estos, siguió el partido de Pompeyo y más tarde el de Marco Antonio. Dedicó una epístola a atacar a Octavio Augusto, llamándole nieto de un panadero y de un corredor de dinero; después de la batalla de Accio se refugió en Atenas, donde tuvo un sueño profético en que se le aproximaba un gigante negro, peludo y greñoso que, al preguntarle quién era, respondía: "Tu genio maléfico". Se despertó y volvió a soñar con el genio, pero ya no podía alcanzarlo. A los pocos días fue ejecutado. Como poeta fue tan fecundo que Horacio llegó a escribir que con ello podría haberse hecho su propia pira funeraria, lo que hay que tomar también en el sentido de que su obra satírica contra Augusto pudo haber tenido no poca parte en su desastrado fin.

CLEOPATRA VII Cleopatra Filopator Nea Thea, Cleopatra VII , fue la última reina del Antiguo Egipto de la dinastía Ptolemaica, también llamada dinastía Lágida. Dicha dinastía fue creada por Ptolomeo I Sóter, general de Alejandro Magno, y fue también la última del llamadoPeriodo helenístico de Egipto. Cleopatra nació hacia el año 69 a. C. y murió en el año 30 a. C. Era hija de Cleopatra V Trifena y de Ptolomeo XII Auletes, de quien heredó el trono en el año 51 a. C., en torno a la edad de 18 años, junto con su hermano Ptolomeo XIII, que contaba con tan sólo doce años, y que sería además su esposo (hecho frecuente en los matrimonios regios ptolemaicos).


LENGUAS CLÁSICAS II. COMIENZOS DEL REINADO El padre de Cleopatra, Ptolomeo XII, conocido como "Auletes", era un soberano nada querido por su pueblo por la despreocupación que mostraba ante los graves problemas que asolaban a Egipto, por su manifiesta corrupción, y por ser más amante de las fiestas que de las cuestiones de estado. Conseguía mantenerse en el trono gracias a la ayuda romana que recibía merced a sus continuos sobornos y promesas de tributos diversos. Roma estaba encantada de "ayudar" a Ptolomeo XII porque Egipto era para el Imperio una presa muy tentadora, y hacía tiempo que tenía los ojos puestos en el oro de ese país. En cada conflicto, Roma se prestaba gustosa como árbitro. En el año 58 a. C. en ocasión de un levantamiento popular provocado por otro de sus despropósitos, Ptolomeo se desplazó a Roma exiliado por su hija Berenice, en busca de ayuda militar para sofocarlo. Quedaron como regentes del país su esposa Cleopatra y su hija mayor Berenice IV, quienes gobernaron durante un año hasta que Cleopatra murió. Los alejandrinos colocaron en el trono como única reina a Berenice IV y enviaron una delegación a Roma para que ésta arbitrase en el conflicto que enfrentaba a padre e hija. Ptolomeo XII consiguió el apoyo de Roma luego de haber pagado a Pompeyo una gran suma de dinero y prometerle que durante años le pagaría tributos. Consiguió derrotar al ejército de Archelaus, segundo marido de Berenice IV, y fue devuelto al trono. Uno de sus primeros actos fue mandar ejecutar a su hija Berenice, era el año 55 a. C. Ptolomeo XII Auletes reinó desde ese día hasta su muerte en el año 51 a. C; dejándole el trono a su hija Cleopatra VII Filópator y a su hijo Ptolomeo XIII Dioniso II (5147 a. C.), que contaba aproximadamente con doce años, con quien ella tuvo que casarse por testamento de su padre. Ptolomeo XII dejó como tutor de ambos al regente de Roma, que en ese momento era Pompeyo, quien debía hacer cumplir el testamento y casar a los hermanos. Claro que esta unión era puramente legal ya que según se dice Cleopatra, extremadamente inteligente y ambiciosa, dejaba fuera de todas las decisiones a su hermano. Cleopatra tenía varios hermanos: Berenice IV, de la que ya se ha hablado, y Cleopatra VI como hermanas mayores -ésta última desapareció no se sabe cómo durante el reinado de su hermana Berenice-, una hermana menor llamada Arsínoe IV y dos hermanos menores llamados Ptolomeo XIII y Ptolomeo XIV, con los que se casó sucesivamente, según la ley de los Lágidas, a cuya dinastía pertenecían, y que permitía el matrimonio entre hermanos. La educación de todos ellos fue puramente griega, según costumbre ptolemaica. Cleopatra fue el primer miembro de esta dinastía que aprendió a hablar el idioma egipcio; pero no sólo conocía este idioma sino también el griego, hebreo, sirio y arameo y quizás también el latín. Fue instruida así mismo en los campos de la literatura,música, ciencias políticas, matemáticas, astronomía y medicina. Además tenía fama de poseer modales dulces y refinados y una sugerente voz, cosas que hacían de ella una mujer muy seductora según Plutarco. Entre el 50 y el 49 a. C. los campesinos sufrieron graves hambrunas, se rebelaban y se unían a bandas de forajidos que causaban grandes males; la moneda egipcia se debilitaba y la lenta burocracia entorpecía la recuperación: el país dependía cada vez más de Roma. Además, en su propio entorno familiar tampoco iban bien las cosas. Su hermana menor Arsinoe, en desacuerdo con su política de ayuda a los romanos en señal de buena voluntad, aspiraba al trono y pronto surgieron las desavenencias también con su hermano-esposo. Ptolomeo XIII, muy joven y manipulable, era prácticamente manejado por tres consejeros muy hostiles a ella: el eunuco llamado Potino, el general Aquilas y el retórico Teodoto. Por consejo de ellos en 48 a. C. expulsó a su hermana del trono derrocándola con un comando dirigido por sus consejeros Pothinus y Achillas. Y la obligó al exilio eligiendo ella Siria. Desde esta


LENGUAS CLÁSICAS II. región Cleopatra pretendió recuperar el poder, reuniendo un buen ejército para este fin, aunque no lo logró.

CAYO JULIO CÉSAR Roma también estaba en guerra civil y ese mismo año Pompeyo huyó a Egipto buscando refugio -donde creyó sería bien recibido por el faraón Ptolomeo XIII- tras su derrotaen Farsalia a manos de Julio César, a quien se había enfrentado en un intento de quitarle el poder. A su llegada el faraón ordenó asesinarle, por consejo de Potino, pensando obtener así un consiguiente apoyo de César que le permitiera vencer al bando de Cleopatra. Sin embargo, al general romano, que arribó a Alejandría unos días más tarde en persecución de su rival, no le agradó la decisión, pues su intención era capturarle con vida o quizás incluso perdonarle. Y lloró ante la cabeza cortada de su amigo y rival, que se le presentaba. Fue un mal comienzo para las relaciones de César y el soberano egipcio. Aun así, César quería solucionar, en calidad de testamentario de Ptolomeo XII Aulettes, el conflicto que enfrentaba a los dos hermanos y esposos Cleopatra VII y Ptolomeo XIII y convocó a las dos partes. Ptolomeo, aconsejado de nuevo por el eunuco Potino, regresó inmediatamente a Alejandría. Cleopatra envió antes varios emisarios para asegurarse de las intenciones de César. Al final aceptó ir a Alejandría, pero lo hizo en secreto y de noche pues desconfiaba de los espías de su hermano. Cleopatra consiguió acceder (burlando el control de los partidarios de su hermano) hasta el palacio real en el que se aposentaba César para persuadirle de que tomara partido por ella. Pasaron la noche juntos, (pensando quizás Cleopatra que, si enamoraba a César, ya no tendría que temer una invasión por parte de los romanos, hecho supuesto pero no demostrado). El general hizo acudir a Ptolomeo a sus aposentos pero éste comprendiendo la situación, rechazó la propuesta de reconciliación. Decidió huir y corrió la voz de que había sido traicionado en un intento de levantar a los alejandrinos contra la pareja. Pero pronto fue capturado por los soldados romanos. Para evitar el motín que se avecinaba, César leyó ante el pueblo el testamento de Ptolomeo XII Auletes, del que se presentó como albacea e hizo promesas más o menos convenientes a cada uno. Finalmente se celebró el acuerdo entre los tres con un gran banquete quedando el mapa político como sigue: César da a Ptolomeo XIII la isla de Creta y a Ptolomeo XIV y Arsinoe IV Chipre. Arsinoe considera que ella debería reinar Egipto y se une a la causa de su hermano. Entonces, César se instaló en Alejandría, donde llevaba una vida tranquila y culturalmente activa, además de obtener la alianza de la reina Cleopatra. Ésta recuperó el trono, protegida por su aliado romano y Ptolomeo XIII residía cerca de ellos aunque más como rehén que como soberano. Sin embargo, no se estuvo quieto. Junto a su hermana Arsinoe y su consejero Potino, llevó a cabo una guerra de intrigas que acabaron por provocar la animosidad de los alejandrinos hacia los dos amantes. El pueblo ya podía aceptar un ataque a los soldados romanos aprovechando además su aislamiento y así lo ordenó Ptolomeo a Aquilas quien, desde Pelusio, marchó sobre Alejandría al frente de 20.000 soldados y 2.000 jinetes y rodearon la ciudad. Es entonces cuando la guerra entre Cleopatra y Ptolomeo se transformó en la guerra de Arsinoe IV y Ptolomeo XIII contra el César. César y Cleopatra VII resistieron el asedio al palacio real de Alejandría, donde retenían a Ptolomeo XIII, hasta que la llegada de refuerzos les permitió contraatacar y lograr la victoria final. En uno de los combates, el ejército de Aquilas intentó apoderarse del Gran Puerto de la ciudad, donde estaban anclados 72 navíos de guerra egipcios y 50 trirremes romanos. Para evitar que cayeran en sus manos, César prefirió quemar dichas naves provocando un gran incendio que alcanzó la ciudad y el resultado final fue la pérdida de muchos e importantes edificios, entre otros el famoso Museo con su Biblioteca, que quedó completamente destruida.


LENGUAS CLÁSICAS II. La guerra duró largos meses. El eunuco Potino fue tomado como rehén y más adelante ejecutado por haber intentado, en su cautiverio, envenenar a César. Arsinoe logró huir de palacio y llegar al campamento de Aquilas, con su padre putativo, el eunuco Ganímedes, que se puso al frente del ejército después de ejecutar a su aliado Aquilas, y fue proclamada reina de Egipto por los soldados. Después que los alejandrinos ganaran una de las batallas, que no la guerra, éstos exigieron a César la libertad de Ptolomeo a lo que gustosamente cedió convencido de que la juventud e inexperiencia militar del soberano más bien perjudicaría a sus enemigos como así fue. Porque Ganímedes fue destituido y su puesto ocupado por el rey. Gracias a la llegada de los refuerzos y a la incompetencia de Ptolomeo, César puso en fuga a los egipcios empujándolos Nilo arriba donde centenares de ellos murieron ahogados. Ptolomeo XIII estaba entre los muertos, en el fango: trató de huir en una barcaza demasiado cargada que terminó zozobrando. La coraza de oro que llevaba, por la que fue reconocido, fue la prueba que blandió César ante el pueblo que lloraba vestido de luto. Cleopatra recuperó su trono una vez más (47). Pero tenía que haber un rey y, para poder seguir gobernando, se casó con otro de sus hermanos, Ptolomeo XIV Filópator II. Pero el nuevo faraón sólo tenía 10 años, y Cleopatra se encontró de nuevo con las riendas del poder en sus manos. Arsinoe, prisionera, fue enviada a Roma donde desfiló cargada de cadenas en el festejo de las últimas victorias militares de Julio César. Julio César y Cleopatra pasaron juntos varios meses en Egipto y fruto de su relación nacería, el 23 de junio de 47 a. C., Ptolomeo XV, más conocido como Cesarión, el apodo que le dieron los alejandrinos. Luego él partió a combatir (y derrotar) a Farnaces del Ponto (47) y a doblegar con éxito la resistencia de los optimates en Tapso (febrero de 46) y Munda (marzo de 45), al tiempo que efectuaba en Roma diversas reformas políticas que le atañían tanto a él personalmente como al Imperio en general. Además de la instauración de una monarquía romana, entre los objetivos finales de César probablemente se encontrara el de agrupar, mediante su matrimonio con Cleopatra, a los Estados romano y egipcio, dando así como resultado la unidad política de todo el mundo mediterráneo. La influencia egipcia durante estos años de Julio César en Roma también se reflejó en la administración, la sociedad, la cultura e incluso la religión. Cabe citar, por ejemplo, la recaudación directa de los impuestos por el Estado (que evitaba los anteriores abusos de los publicanos); el inicio de la administración racional (y no la mera explotación) de las provincias; la adopción, con pequeñas correcciones, del calendario de Canopo (llamado desde entonces Juliano); y la introducción del culto a Isis. La propia Cleopatra estuvo dos veces (46 y 45-44 a. C.) en Roma junto a Cesarión y viviendo como concubina en la villa de César. Nunca fue aceptada por el pueblo romano que la miraban con desconfianza. Además, César desafió a la opinión pública y rindió homenaje oficial a la reina egipcia. Durante la segunda estancia Julio César fue víctima del asesinato (15 de marzo del 44) proyectado y ejecutado por un grupo de familias senatoriales republicanas que trataban de frustrar sus planes políticos. Cleopatra, que acababa de perder a su poderoso aliado no podía hacer otra cosa que abandonar la capital italiana y regresó con su hijo a Egipto.

MARCO ANTONIO A partir del año 43 a. C., tras su regreso a Egipto, Cleopatra, temiendo que su hermano-esposo Ptolomeo XIV, que ya contaba con 15 años de edad, quisiera tener más poder del que a ella le convenía, lo envenena y establece a Cesarión como su corregente a la edad de 4 años. El estado en que encontró a su reino fue muy desalentador. Sufría plagas y hambre. Los canales del Nilo habían sido descuidados durante sus dos años de ausencia y esto hizo que las cosechas fueran malas y las inundaciones no fueran bien aprovechadas.


LENGUAS CLÁSICAS II. Marco Antonio era un general y político romano, amigo de Julio César, que había sido comandante jefe en su ejército. A raíz del asesinato de éste, persiguió a los culpables, Marco Bruto y Cayo Casio y además supo enfrentar al pueblo romano contra ellos y ganarse el apoyo y la inclinación de las gentes hacia él. Al surgir otros dos rivales, el 23 de noviembre de 43 a. C., la Lex Titia oficializaba el pacto entre los tres por un período de cinco años: acababa de crearse el Segundo Triunvirato, que reunía a Antonio, Octavio (heredero político designado por Julio César) yLépido, antiguo jefe de la caballería de César que se pasó al lado de Antonio. Se desencadenó de esta manera una guerra civil entre los partidarios del triunvirato y los seguidores republicanos. Marco Antonio llamó en su ayuda a la reina Cleopatra, para que acudiera con sus naves a Tarso en la actual Turquía, pero la reina no quería que Egipto entrara en una guerra civil de los romanos y tampoco se fiaba de él. Finalmente cedió a la reunión con la condición de que ésta se desarrollara en su propio barco, considerado donde fuere que estuviese anclado como suelo egipcio. Se encontraron en Tarso en el (41 a. C.). Aunque Egipto estaba al borde del colapso económico, Cleopatra navegó con los remos de plata, las velas púrpuras y todo el lujo al que estaba habituada, hasta se vistió como Afrodita, la diosa del amor. El encuentro duró cuatro días. El resultado de este viaje fue que ambos personajes se enamoraron, que Cleopatra convino en prestarle la ayuda económica que le pedía a cambio de que Antonio ejecutase a su hermana Arsinoe IV a quien consideraba una continua amenaza, como así se hizo, y que Marco Antonio decidió quedarse en Egipto al lado de Cleopatra. La pareja pasó junta en Egipto el invierno de 41-40 a. C. disfrutando de los máximos lujos y fiestas continuas. Pero los asuntos de Roma llamaban al general y en el año 40 a. C. tuvo que regresar a la capital del Imperio. Allí cumplió con la promesa de casarse con Octavia, hermana de Cayo Julio César Octavio Augusto, el futuro primer emperador de Roma y sobrino nieto de Julio César. Octavio (que así se le llamaba entonces) era gran amigo de Marco Antonio, aunque con el tiempo y los acontecimientos, esta amistad se vio truncada. Tras la marcha de Marco Antonio a Roma, Cleopatra dio a luz dos niños gemelos, Cleopatra Selene II y Alejandro Helios. No volvieron a encontrarse hasta cuatro años después. Él regresó a Egipto en otoño del 37 a. C, durante el curso de una campaña contra los partos, y contrajo matrimonio con Cleopatra (sin repudiar a Octavia). Marco Antonio cedió a su esposa Chipre, Fenicia y Creta, y Egipto volvió a tener una extensión similar a la de los tiempos de los primeros Ptolomeos. Tuvieron otro hijo (Ptolomeo Filadelfo), llevaron juntos una vida de lujo y derroche, y nombraron a sus vástagos herederos de varios Estados satélites como Armenia y Cirene (34 a. C.). La relación entre Octavio y Marco Antonio había ido empeorando progresivamente y a partir del año 37 el primero ya consideraba al segundo un enemigo contra el que empleó la propaganda ante el pueblo y el Senado de Roma, presentándole como un títere en manos de la reina de Egipto y en detrimento de los intereses de Roma. Frente a esta imagen negativa de un Marco Antonio indolente, dado a los placeres mundanos en la porción más rica del Imperio y sometido a la voluntad y caprichos de una soberana extranjera, Octavio contraponía la suya: el gobernante sacrificado y trabajador que trataba de superar las circunstancias adversas con esfuerzo y determinación. Virtudes éstas muy apreciadas por el pueblo romano y que él supo difundir hábilmente para crear un estado de opinión favorable a sus propósitos, al tiempo que aumentaba el odio a Cleopatra y la indignación por el comportamiento de Antonio. Al terminar la vigencia del triunvirato que en el 38 a. C. habían renovado por cinco años más, esto es hasta el 33 a. C , los dos rivales se lanzaron acusaciones mutuas en el Senado. Marco Antonio repudió a Octavia. Octavio violó y expuso el testamento secreto que aquel había depositado en el templo de las vestales, corroborando así sus argumentos. Se supo por el mencionado documento que además de haber otorgado posesiones romanas a la reina egipcia, Antonio pretendía trasladar la capital de Roma


LENGUAS CLÁSICAS II. a Alejandría y fundar allá una nueva dinastía. A ello se añadieron después multitud de graves acusaciones (desde el punto de vista romano) hacia Cleopatra de diversa índole (brujería, incesto, lujuria, adoración de ídolos animales, etc.). Todo esto, pero en especial lo primero, acabó propiciando la definitiva hostilidad de la opinión pública hacia Marco Antonio y su esposa. Y más importante aún, su destitución como triunviro y la declaración de guerra a Egipto (32 a.C) por parte del Senado. El ejército de Marco Antonio (tanto terrestre como marítimo), aunque menos disciplinado y entrenado que el de Octavio, era más numeroso. Sin embargo, en la decisiva batalla naval de Actio (2 de septiembre del 31 a. C), los más maniobrables barcos del general Agripa consiguieron situarse frente a la flotilla de Cleopatra. Ésta huyó entonces presa del pánico, y al darse cuenta Antonio fue detrás de ella abandonando a sus hombres, que al final perdieron la batalla. Esto decantaba la victoria final hacia el bando de Octavio, quien el 30 de julio del año 30 a.C entraba con facilidad en Alejandría. A continuación, Marco Antonio, engañado por un falso informe sobre la muerte de Cleopatra, se suicidó dejándose caer sobre su propia espada.

MUERTE DE CLEOPATRA Los planes de Octavio eran tomar a la reina como prisionera y exhibirla en Roma durante la tradicional ceremonia conocida como Triunfo, simbolizando con ello la superioridad y la victoria sobre la humillada enemiga a la que el pueblo de Roma tanto odiaba. Esto aumentaría más si cabe su respaldo popular e impulsaría decisivamente sus aspiraciones políticas. Cleopatra se percató del final que le esperaba tras entrevistarse con Octavio, un hombre frío y calculador que a diferencia de César y Antonio no podría seducir o sugestionar de ningún modo. Viendo pues su futuro como esclava, tal vez en el reino del que había sido soberana (convertido ahora en la provincia romana de Egipto), Cleopatra eligió morir y tomó la decisión de suicidarse. Según la versión más extendida, pidió a sus criadas Iras y Charmion que le trajeran una cesta con frutas y que metieran dentro una cobra egipcia (el famoso áspid), responsable de su muerte, a finales de agosto del año 30 a. C. Otras versiones relatan que se quitó la vida al conocer el suicidio de su esposo. Antes de fallecer escribió una misiva a Octavio en la que le comunicaba su deseo de ser enterrada junto a Marco Antonio, y así se hizo. Hasta el día de hoy se desconoce la ubicación de la sepultura, aunque Zahi Hawass la ubica en Tabusiris Magna, a 30 Km de Alejandría según recientes descubrimientos. Las últimas excavaciones (6-2008) descartan esta hipótesis.

LOS HIJOS DE CLEOPATRA Después de la batalla de Accio y temiendo lo peor, Cleopatra mandó a su hijo Cesarión lejos de Egipto hacia el sur, con una pequeña fortuna para poder defenderse de sus posibles enemigos, pero fue traicionado por su profesor particular, Rhodon, que le convenció de que si regresaba a Alejandría, Octavio le respetaría la vida pero fue asesinado por orden de este último. Después de la muerte de Cleopatra, sus otros hijos fueron llevados a Roma y criados por la esposa de Octavio. Cleopatra Selene se casó con el rey Juba II de Mauritania y tuvieron un hijo al que llamaron Ptolomeo y que heredó el reino de su padre en el año 23 a. C., hasta que el emperador Calígula le mandó matar cuarenta años más tarde. De Alejandro Helios y Ptolomeo Filadelfo no se sabe bien su paradero, aunque se cree que se fueron a vivir a Mauritania junto con su hermana.


LENGUAS CLÁSICAS II. CLEOPATRA EN ARTE Y LITERATURA Su vida y su trágica muerte, así como sus amores con los dos personajes romanos, Julio César y Marco Antonio, han servido de inspiración en todas las épocas a literatos, pintores, escultores y cineastas. En total, entre los años 1540 y 1905, se han escrito: 200 obras de teatro, cinco óperas, cinco ballets, incluso uno de los cómics del popular Asterix el galo estaba dedicado a ella: Asterix y Cleopatra. Las obras literarias más famosas son Cleopatra y Marco Antonio (1606), de William Shakespeare, Todo por amor (1678), del autor teatral inglés John Dryden y César y Cleopatra (1901) de George Bernard Shaw. Han realizado pinturas y esculturas sobre ella artistas como Giambattista Tiepolo y Regnault. Los cineastas Méliès, Joseph L. Mankiewicz y Cecil B. De Mille le han dedicado películas. De Mille rodó su versión con Claudette Colbert en 1934, y Mankiewicz rodó en 1963 la famosa (y polémica) superproducción Cleopatra, protagonizada por Elizabeth Taylor y con Richard Burton en el papel de Marco Antonio. Otra película más moderna (y menos ambiciosa) fue protagonizada por la actriz chilena Leonor Varela. En 2001, el Museo Británico dedicó una exposición a Cleopatra y hubo un interesante debate sobre su belleza. Según las informaciones más fiables, el atractivo de esta reina radicaba en su cultura, cuidada presencia y modales seductores, con una voz muy agradable, y no en su belleza. Sus rasgos faciales eran más bien imperfectos, con una prominente nariz.

CURIOSIDADES, MITOS Y REALIDAD •

Cleopatra era inteligente y tenía facilidad para aprender idiomas, según Plutarco, por lo que era usual que interviniera en discusiones diplomáticas. Era erudita en ciencias y se rodeaba de intelectuales.

Sus habilidades en la política las demostró cuando la crisis económica y social cayó sobre Egipto. Cleopatra devaluó la moneda para facilitar las exportaciones y se acercó a Pompeyo, creyendo que era el hombre más influyente de Roma, para evitar un conflicto entre Egipto y Roma. A Cleopatra se le ha atribuido una belleza excepcional, sin embargo grabados y dibujos hallados, dan testimonio que su encanto radicaba en su personalidad más que en su aspecto físico.

En la Universidad de Pekín se ha producido el descubrimiento de una losa con la imagen de Cleopatra en relieve vestida de hombre. Es la tercera representación de la reina egipcia que aparece con este atuendo, lo que hace pensar a los investigadores su motivo. Se afirma que las reinas egipcias se vestían de hombre para aumentar la imagen de poder a través de la masculinidad. Según otros, Cleopatra aparece vestida de hombre por simple pereza de los artistas que realizaron los grabados.

Según el egiptólogo Zahi Hawass: posiblemente, Taposiris Magna sea el lugar depositario de los restos de Cleopatra y Marco Antonio; este es un antiguo templo griego cercano a Alejandría, que fue fundado por la dinastía lágida o ptolemaica. Las excavaciones de 2008 descartan esta hipótesis.

DÉCIMO JUNIO BRUTO ALBINO Décimo Junio Bruto Albino (85–81 a. C. - 43 a. C.) fue un político y militar romano que vivió durante el siglo I a. C. A pesar de ser un primo lejano deldictador Julio César, Bruto fue uno de sus principales asesinos.


LENGUAS CLÁSICAS II.

VIDA JUVENTUD Bruto pasó su juventud en Roma, en compañía de Publio Clodio Pulcro y Marco Antonio. Era hijo de Sempronia Tuditani y Décimo Junio Bruto que fue cónsul en el año 77 a. C. Bruto fue adoptado porAulo Postumio Albino

GUERRA DE LAS GALIAS Y GUERRA CIVIL Sirvió como legatus en el ejército de César durante la Guerra de las Galias, y recibió el mando de una flota para combatir contra un pueblo galo, los vénetos. En una decisiva batalla, Bruto unió unos largos palos a los barcos con lo que inmovilizó a la flota véneta quedando la misma como presa fácil para el ejército romano, que abordó los barcos galos y mató a toda la tripulación. Cuando estalló la Segunda Guerra Civil Romana, Bruto se posicionó en el bando de su general que le proporcionó el mando de otra flota de operaciones. La ciudad griega de Massilia (actualmente Marsella) se posicionó del lado de Pompeyo el Grande y César, que marchaba a toda prisa hacia Hispania a fin de doblegar al ejército pompeyano que allí residía, comandado por Lucio Afranio y Marco Petreyo, dejó a Bruto al mando de la flota para que realizara un bloqueo naval a la ciudad mientras él proseguía su camino. Bruto realizó un bloqueo tan intenso que en menos de treinta días la ciudad se rindió.

IDUS DE MARZO Cuando César volvió a Roma como dictador, Bruto se unió a la conspiración anticesariana convencido por su pariente Marco Junio Bruto. Sin embargo César siguió confiando en él, e incluso le mencionó en su testamento. Obtuvo el cargo de pretor como un nombramiento personal de César en 44 a. C.. Se le concedió el gobierno propetoriano de la provincia de la Galia Cisalpina en 43 a. C.. Cuando César dudó si ir a la sesión del Senado debido al mal presentimiento que tenía su esposa Calpurnia Pisonis, Décimo Junio Bruto persuadió a César para que acudiera ridiculizando los malos presentimientos de la esposa. Según el historiador Nicolás de Damasco, fue el tercero en apuñalar a César, clavándole el arma en el costado.

HUIDA Y MUERTE Los asesinos recibieron una amnistía general al día siguiente promovida por el Senado a instigación de Antonio, el cónsul del año junto a César. Pero la situación se estaba tornando cada vez más difícil, los romanos y los legionarios veteranos de César exigían que los asesinos recibieran su castigo. Estos decidieron huir y Bruto, valiéndose de su cargo de Praetor Peregrinus, huyó de la ciudad. Los conspiradores se vieron envueltos en una auténtica corriente de odio y temieron su propia muerte. Bruto huyó a su provincia de la Galia Cisalpina en 43 a. C. y empezó a reclutar su propio ejército; cuando el Senado le exigió que entregara su provincia a Antonio, Bruto se negó. Antonio respondió a este acto de provocación declarando enemigo público a Bruto. Antonio derrotó a Décimo Bruto y retomó el control de la provincia. En 43 a. C., Bruto tomó Mutina y empezó a acumular provisiones preparándose para un largo sitio. Antonio sitió a Décimo Bruto, pretendiendo rendirlo por hambre. Sin embargo, los cónsules del año, Aulo Hircio y Cayo Vibio Pansa Centroniano, marcharon al Norte de Italia para levantar el sitio. El Senado, dirigido por Marco Tulio Cicerón, se inclinaba a considerar a Marco Antonio como un enemigo. El heredero de diecinueve años de César, Cayo Julio César Octaviano ya había obtenido el rango de


LENGUAS CLÁSICAS II. pretor y acompañó a Centroniano al Norte. El primer enfrentamiento tuvo lugar el 14 de abril en la Batalla de Forum Gallorum, donde Antonio esperaba poder llegar a un acuerdo con sus oponentes. Antonio derrotó a las fuerzas de Centroniano y Octaviano. Aunque Centroniano sufrió heridas mortales, Antonio fue derrotado por un ataque por sorpresa de Aulo Hircio. Una segunda batalla tuvo lugar el 21 de abril en Mutina en la que Hircio derrotó de forma aplastante a Antonio. A pesar de ello Hircio murió en la batalla. Antonio levantó el sitio y marchó para unirse a Marco Emilio Lépido, Publio Ventidio Baso y Lucio Munacio Planco. Con el sitio levantado, Décimo Bruto se apresuró a agradecer al ahora comandante de las legiones, Octavio que le respondió fríamente que no se sentía feliz de ayudar a uno de los asesinos de César. Octavio le concedió el mando de la guerra contra Antonio. Sin embargo, su posición se deterioraba por momentos, pues muchos de sus soldados se pasaban al ejército de Cayo Julio César Octaviano. Por eso intentó llegar a Macedonia, para unirse con Marco Junio Bruto y Cayo Casio Longino, pero de camino fue capturado y ejecutado por un jefe leal a Antonio, siendo el primero de los asesinos de Cayo Julio César en morir.

GAYO CASCA SERVILIO. Césarisida. Hermano de Publio, se suicidó también tras la batalla de Filipos de 42 a. C.

CAYO CASIO LONGINO (ASESINO DE CÉSAR) Cayo Casio Longino (; Roma, 87 ó 86 a. C. - Filipos, 42 a. C.) es considerado, junto con su amigo y cuñado Marco Junio Bruto, como cabeza del atentado contra Julio César en los idus de marzo de 44 a. C. preparado por el partido senatorial. No se sabe mucho de la vida de Casio antes del atentado. Era miembro de la familia de los Casios, de la cual habían salido varios cónsules desde el siglo II a. C. En 53 a. C. participó como cuestor en la campaña militar de Marco Licinio Craso contra los Partos, en la que sobresalió dándole gran fama en Occidente. Tras la derrota de los romanos en Carras y la muerte de Craso pudo retirarse con el resto de las legiones romanas. Un grupo de 500 caballeros, encabezados por él, escaparon hacia Siria directamente en dirección oeste hacia el Éufrates, salvando así la vida. Junto a los 500 caballeros que le siguieron, el cuestor consiguió llegar a Siria y prepararla para el contraataque de los partos que se avecinaba. Pese a ser sólo un cuestor, era el romano de más alto rango en la provincia, y aunque la situación era extremadamente complicada en Siria, demostró ser un hombre de valía gobernando la provincia entre los años 53 y 51 a. C. En 49 a. C. fue elegido tribuno. La guerra civil desatada evitó probablemente su procesamiento por abuso de poder y chantaje en Siria. Durante la guerra se puso en un principio del lado de Pompeyo. Como comandante de la flota consiguió varias victorias. Después de la victoria en la batalla de Farsalia, en la cual Casio estuvo presente, César no fue directamente a Roma. Durante su estancia en Egipto, César había descuidado la guerra que tenía pendiente. Catón dominaba la provincia de África y contaba con el apoyo de Juba I de Numidia. La situación de Hispania era inestable porque los gobernantes partidarios de César no estaban realizando una buena gestión y ello dio alas a los partidarios de Pompeyo. Al mismo tiempo Farnaces, hijo de Mitrídates VI del Ponto al que Pompeyo había dejado como rey del Bósforo Cimerio, aprovechó la guerra civil para invadir el Ponto y tratar de recuperar así el reino de su padre. En el 47 a. C. César marchó al Ponto y allí fue Casio a su encuentro. Éste fue perdonado y le permitió seguir prestando servicios bajo su mando. Le nombró legado y luego en el año 44 a. C. Praetor Peregrinus con la promesa de darle la provincia de Siria el año siguiente.


LENGUAS CLÁSICAS II. Casio era probablemente el "spiritus rector" detrás de la conspiración contra César. Ésta se alimentaba sobre todo de los recelos de múltiples senadores a la vista del afán de César de gobernar en solitario. Estas aspiraciones chocaban con el liderazgo del senado en la República. Parte de su vida se describe en el drama Julio César (c. 1599) de William Shakespeare. Sin embargo, habían olvidado hacer planes para el tiempo después de la muerte del dictador. Casio tuvo que salir de Italia y se dirigió a Siria, a pesar de que la provincia le había sido denegada temporalmente. Reunió un gran ejército y derrotó en la batalla de Laodicea a Publio Cornelio Dolabela, quien había sido enviado igualmente como gobernador a la misma provincia. Tras haberse unido Octaviano (el futuro Augusto) con Marco Emilio Lépido y Marco Antonio para formar el segundo triunvirato, Casio se alió con Bruto y pasaron con sus legiones por el Helesponto yTracia a una llanura al oeste de Filipos en Macedonia. Querían asediar al ejército del triunvirato pero fueron obligados a librar batalla abierta en la primera Batalla de Filipos el 3 de octubre de 42 a. C.Bruto pudo vencer a Octaviano, pero Casio fue derrotado por Marco Antonio. Al no saber de la victoria de su aliado, ordenó a su liberto Píndaro (homónimo del poeta Píndaro) que lo matara. Bruto fue vencido en la segunda Batalla de Filipos y pudo huir en un primer instante. Poco después, sin embargo, se suicidó.

GAYO TREBONIO. General, veterano de la guerra de las Galias, teniendo el mando en el asedio de Marsella y a la represión en Hispania contra los partidarios de Pompeyo. El año anterior a la conjura, en Narbona, había dejado al margen de esta a Antonio: una conversación embarazosa para ambos, visto que Antonio evidentemente había mantenido el secreto. El día de los idus, según Cicerón y Plutarco, él quien entretuvo con sus charlas Antonio fuera del Senado. Gobernador en Asia, fue asesinado en Esmirna en enero de 43 a. C. por orden de Publio Cornelio Dolabela, procónsul de Siria alineado en posiciones proantonianas.

LUCIO CALPURINO PISÓN CESONINO. Suegro de César. Hombre de rango consular, por un refinado pensador. A petición suya, fue abierto y leído en casa de Antonio el testamento de César.

LUCIO MUNACIO PLANCO Lucio Munacio Planco ( 87 a. C. - 15 a. C.) fue un político y militar de la República romana. Elegido cónsul en 42 a. C. junto a Marco Emilio Lépido ycensor en 22 a. C. junto a Lucio Emilio Lépido Paulo. Constituye el clásico personaje capaz de sobrevivir en una época turbulenta cambiando hábilmente de bando.

BIOGRAFÍA PRIMEROS AÑOS Aunque los inicios de su carrera pública son un tanto confusos, se conoce un poco acerca de él. Sirvió en calidad de legatus de César durante la Guerra de las Galias y durante el conflicto civil que le enfrentó contra Cneo Pompeyo Magno. Cuando César fue asesinado el 15 de marzo de 44 a. C., era el gobernador de laGalia Comata. Durante su mandato fundó varias ciudades como Lugdunum, actual Lyon. Un año después se unió a Marco Antonio y fue nombrado cónsul en 42 a. C., junto a Marco Emilio Lépido. En 40 a. C. el Senado le nombró gobernador de


LENGUAS CLÁSICAS II. laprovincia de Asia. Tras el estrepitoso fracaso de la campaña de Antonio contra el Imperio Parto, decidió abandonarle y se unió a Cayo Julio César Octaviano. Según Suetonio, fue uno de los que sugirió a Octaviano que adoptara el título de «Augusto». LA CENSURA En 22 a. C., Augusto les nombró censores a él y a Lucio Emilio Lépido Paulo. Su censorado es famoso, no por ningún hecho remarcable durante el transcurso del mismo, sino porque fue la última vez que se nombraron hombres para este puesto. «La censura de Planco y Paulo estuvo marcada por la discordia mutua, constituía poco crédito para ellos y poca ventaja para el Estado. La mediocridad en el ejercicio del cargo estaba causada en uno por falta de fuerza y en otro por falta de carácter». Cuando era censor, el abuelo del emperador Nerón, Lucio Domicio Enobarbo, un hombre arrogante, extravagante y cruel que por entonces era edil, le forzó a dejarle paso mientras caminaba por la calle. Esto pone de manifiesto la mísera situación en que se encontraba Planco tras el ejercicio de su censura. Su tumba es una de las pocas de figuras romanas relevantes que ha sobrevivido hasta nuestros días y que es identificable, aunque su cuerpo haya desaparecido. Su mausoleo - una tumba de forma cilíndrica inexplicablemente consagrada a la Virgen María a finales del S. XIX - está en Gaeta (Italia), sobre una colina al lado del mar.

MARCO ANTONIO Marco Antonio (en latín Marcus Antonius; Roma, 14 de enero de 83 a. C. Alejandría, 1 de agosto de 30 a. C.) fue un militar y político romano de la época final de la República, conocido también como Marco Antonio el Triunviro. Fue un importante colaborador de Julio César durante la Guerra de las Galias y la Guerra Civil. Gobernó Italia con escaso acierto durante la ausencia de César en 47 a. C., y fue postergado hasta su nombramiento como magister equitum y cónsul, junto con el propio dictador, para el año 44 a. C., en que se produciría su asesinato. Tras producirse éste, Antonio pactó hábilmente con los proclamados Libertadores, que serían amnistiados a cambio de confirmar las actas Caesaris, es decir, la legislación promulgada y los magistrados nombrados por Julio César. Convertido así en el hombre fuerte de la República, se hizo con el tesoro y los papeles de César, y casi de inmediato lanzó al pueblo romano contra los asesinos del dictador, buscando monopolizar el poder. Sin embargo, su intento chocó con la llegada del ambicioso hijo adoptivo de César, Octaviano. Al acabar el año 44, se dirigió a la Galia Cisalpina para hacerse cargo de su gobierno, que el cónsul Bruto se negó a entregarle. El Senado declaró a Antonio enemigo público, y encargó su eliminación a Octaviano. Derrotado en la Guerra de Módena, pudo rehacer sus posiciones, no tardando en recibir ayuda de otro importante cesariano, Lépido. Finalmente, ambos pactaron con Octaviano el Segundo Triunvirato (43 a. C.) contra la facción senatorial, lo que llevó a su entrada en Roma, seguida de una terrible proscripción y de una nueva guerra civil, en esta ocasión contra los asesinos de César, finalmente derrotados en la doble Batalla de Filipos, en 42 a. C. Tras la victoria Antonio recibió el control de las provincias orientales del Imperio, entrando en relaciones con la reina Cleopatra VII de Egipto y combatiendo a los partos. La Guerra de Perusa alteró la paz entre los triunviros, y aunque se renovó el pacto en 37 a. C., Antonio fue desentendiéndose cada vez más de los asuntos de Roma, centrándose en sus campañas contra Partia y Armenia, mientras Octavio se concentraba en derrotar a Sexto Pompeyo. Rota al fin la alianza en 33 a. C. y, apartado Lépido de la escena, las disensiones entre Octaviano y Marco Antonio se trocaron en abierta guerra civil en el año 31 a. C. Marco Antonio, aliado con la reina Cleopatra VII de Egipto, fue finalmente derrotado en la batalla naval de Actium,


LENGUAS CLÁSICAS II. en 31 a. C. De regreso a Alejandría, fue incapaz de hacer frente a las fuerzas del futuro Augusto, suicidándose apenas un año después de su derrota.

VIDA JUVENTUD Perteneciente a la familia de origen patricio de los Antonios, Marco Antonio nació en Roma en torno al año 83 a. C. Su padre fue su tocayo Marco Antonio Crético , hijo a su vez del orador Marco Antonio el Orador , asesinado por los partidarios de Cayo Mario en el 87 a. C. Marco Antonio era sobrino segundo de Julio César por parte de su madre, Julia Caesaris, que era prima carnal de Julio César. Su padre murió a una temprana edad, dejando a Marco Antonio, junto con sus hermanos Lucio y Cayo, al cuidado de su madre. Julia Antonia se casó después con Publio Cornelio Léntulo Sura, un político acusado de estar involucrado en la conjura de Catilina (63 a. C.). Por este motivo Cicerón ordenó su ejecución, lo que originó la enemistad entre Antonio y el célebre orador. La vida temprana de Marco Antonio se caracterizó por la falta de una adecuada orientación paterna. De acuerdo con historiadores como Plutarco, pasó sus años de adolescencia vagando por Roma con sus hermanos y amigos. Juntos se embarcaron en una clase de vida rebelde y despreocupada, frecuentando casas de apuestas, dándose a la bebida y viéndose involucrados en escándalos amorosos. Plutarco menciona el rumor de que antes de cumplir los veinte años de edad Antonio ya estaba endeudado, debiendo unos 250 talentos (6 millones de sestercios), aunque asumidos por su amigo Escribonio Curión. Asimismo, hacia el año 59 a. C. entró en contacto con el círculo del polémico Publio Clodio Pulcro y sus bandas callejeras. Después de este periodo de imprudencias, Antonio huyó a Grecia hacia el año 58 a. C. para escapar de sus acreedores. Tras un breve periodo invertido en asistir a las clases de los filósofos en Atenas, donde aprendió retórica como solían hacer otros jóvenes nobles romanos de su época, fue convocado por Aulo Gabinio, procónsul de Siria, para participar en la campaña contra Aristóbulo de Judea, obteniendo su primera distinción militar por ser el primero en asaltar una fortificación judía. Posteriormente participó en la campaña militar de Gabinio en el 55 a. C. para restablecer en el trono de Egipto a Ptolomeo Auletes, en la cual demostró su talento como prefecto ecuestre (comandante de la caballería), destacando por su valentía y coraje en la toma de Pelusio. Fue en esta ocasión cuando conoció Egipto, Alejandría, y a la princesa Cleopatra por primera vez.

COLABORADOR DE CÉSAR LA GUERRA DE LAS GALIAS Y LA GUERRA CIVIL La influencia de Clodio y de Curión acercaron a Marco Antonio al partido de Julio César, rival de Pompeyo y del Senado romano. En el año 54 a. C. Marco Antonio entró a formar parte del mando del ejército de Julio César en las Galias, probando de nuevo su competente liderazgo militar en la guerra de las Galias y destacando en el doble asedio de Alesia, aunque su personalidad provocaba conflictos continuamente, donde quiera que fuese; César mismo llegó a decir que su conducta le hacía irritar frecuentemente. Sin embargo, la influencia de César le valió los cargos de cuestor (52 a. C.), augur (50 a. C.), cargo que ocuparía hasta su muerte, y tribuno de la plebe (49 a. C.), y siempre apoyó la causa de su protector con gran energía. Cuando los dos mandatos proconsulares de César expiraron (al cabo de 10 años), el general quiso retornar a Roma para las elecciones consulares. Pero la facción conservadora del Senado romano, liderada por Pompeyo, exigió a César que renunciara previamente a su proconsulado y a la dirección de su ejército antes de


LENGUAS CLÁSICAS II. obtener el permiso para solicitar su reelección en el consulado. César no podía permitir esto, ya que pretendía continuar las acciones que iniciara en su mandato de procónsul; además, en ese caso, pasaría a ser (entre el final de su proconsulado y su segundo consulado) un ciudadano privado, lo cual podría dejarle a merced de las tropas de Pompeyo. Antonio sugirió entonces que todos los comandantes que compartían el mismo imperium entregaran el mando, pero la idea fue rechazada, y cuando Antonio recurrió a las amenazas y a sembrar el descontento, fue finalmente expulsado del Senado. De esta forma, Antonio huyó de Roma, uniéndose a César, que había dejado su ejército acampado a orillas del Rubicón, el arroyo que marcaba el límite meridional de su autoridad proconsular. Con todas las esperanzas de hallar una solución pacífica desvanecida tras la salida de Antonio del Senado, César usó como excusa la figura de Antonio como tribuno de la plebe, y por tanto intocable aun para el Senado, para ordenar el cruce del río y la marcha de su ejército hacia Roma, comenzando así la última guerra civil. Durante esta contienda, Antonio fue el segundo al mando de César; en todas las batallas contra los pompeyanos, Antonio dirigió el ala izquierda del ejército, prueba evidente de la confianza de César en él.

LA DICTADURA DE CÉSAR Con César como dictador, Antonio fue nombrado magister equitum, siendo la mano derecha del dictador y permaneciendo como administrador de Italia (47 a. C.), mientras César luchaba contra los últimos pompeyanos, quienes se habían refugiado en África. Pero las habilidades de Antonio como administrador fueron un pobre reflejo de las que poseía como general, aferrándose a la oportunidad de satisfacer sus más extravagantes excesos (como la compañía de la actriz liberta Cytheris), que quedaron reflejados por Cicerón en sus Filípicas. En el año 46 a. C. Antonio se ofendió cuando César le insistió que pagara las propiedades de Pompeyo que Antonio había simulado comprar, ya que en verdad se había apropiado simplemente de ellas. Los problemas pronto surgieron y, como en otras ocasiones anteriores, Antonio recurrió de nuevo a la violencia: cientos de ciudadanos fueron asesinados, mientras la ciudad de Roma caía en un estado de anarquía. César mostró su gran disgusto por todo este asunto, y relevó a Antonio de todas sus responsabilidades políticas. Ambos dejaron de verse durante dos años, si bien el distanciamiento no fue muy continuado: Antonio se reunió con el dictador en Narbona (45 a. C.), rechazando la propuesta de Trebonio para que se uniera a la conspiración que ya estaba en marcha. La reconciliación definitiva llegó en 44 a. C., cuando Antonio fue elegido colega de César durante el quinto consulado del dictador, como parte del incipiente plan de César para conquistar el Imperio Parto, dejando en Roma al nuevo y leal cónsul. Cualesquiera que fuesen los problemas surgidos entre ellos, Antonio permaneció fiel a César en todo momento. En febrero de 44 a. C., durante las fiestas lupercales (15 de febrero), Antonio ofreció públicamente una diadema a César. Este hecho poseía un significado preciso: la diadema era un símbolo propio de un rey, y César, al rechazarla, demostraba que no estaba interesado en asumir el trono de Roma.

EL ASESINATO DE CÉSAR En los idus de marzo (15 de marzo) de ese mismo año, César fue asesinado por un grupo de senadores, liderados por Cayo Casio Longino y Marco Junio Bruto, mientras Antonio era entretenido en la habitación contigua. Bruto rechazó la sugerencia de Casio para acabar también con la vida de Antonio, alegando que su objetivo había sido librarse del César, mientras que acabar con un magistrado electo legítimamente significaría un varapalo para la causa republicana. En el consiguiente alboroto que despertó este crimen en Roma, Antonio escapó de la ciudad vestido como un esclavo, temiendo que el asesinato del César fuera el inicio de


LENGUAS CLÁSICAS II. un baño de sangre contra todos sus partidarios. Cuando comprobó que esto no sucedía, regresó a Roma, concertando una tregua con la facción de los asesinos. En ese momento Antonio, como cónsul restante nombrado para ese año, simuló perseguir la paz y el final de la tensión política, a la vez que trataba de afianzarse como líder del partido cesariano por encima de Lépido, cuyas tropas ocuparon el Foro el 16 de marzo. Tras un discurso de Cicerón pronunciado ante el Senado, reunido en el templo de Tellus a iniciativa de Antonio el día 17 de marzo, se concedió una amnistía a todos los conjurados, a la vez que se aprobaba un funeral en honor del César. El día 20 de marzo aconteció el funeral de César, en el cual Antonio, como su fiel segundo en el mando, compañero, colega consular y pariente, fue el lógico elegido para recitar la elegía del funeral. Durante su discurso enumeró las gestas de César y las concesiones en su testamento en favor del pueblo romano, para acabar vertiendo sus acusaciones respecto al asesinato de César, afirmando así su distanciamiento con los conjurados. Mostrando un gran talento para la retórica y la interpretación dramática, Antonio asió la toga del cuerpo de César para mostrar a la muchedumbre las marcas de sus veintitrés heridas. De esta forma, esa misma noche el pueblo romano atacó las casas de los conjurados, obligándoles a huir para salvar sus vidas y lamentando no haber acabado con el cónsul. La posición de Antonio se vio fortalecida hasta tal punto que Calpurnia, la viuda de César, llegó a hacerle entrega de los documentos personales del César y a confiarle la custodia de sus bienes, valorados en 4.000 talentos. También consiguió el apoyo de los veteranos de César tras viajar a Campania, donde habían sido asentados en premio a su lealtad tras las campañas cesarianas, y animarlos a defender la obra de César frente a sus enemigos. Rodeado así de una guardia de veteranos, Antonio obligó al Senado a entregarle la provincia de la Galia Cisalpina, que era en ese momento administrada por Décimo Junio Bruto Albino, uno de los conspiradores. Pretendía de esta forma trasladar las legiones allí establecidas hacia Macedonia para preparar un ataque contra el Imperio parto. Bruto rehusó entregar la provincia, por lo que Antonio se dispuso a atacarle en octubre del 44 a. C.

EL SEGUNDO TRIUNVIRATO OCTAVIANO La muerte de César había dejado un gran vacío en la vida política de Roma. La República estaba agonizando, y de nuevo otra guerra civil había comenzado. Fue entonces cuando Cayo Octavio Turino, sobrino-nieto y a la vez hijo adoptivo de César, llegó en marzo a Brundisium desde Iliria, reclamando la herencia de su padre adoptivo, que consistía en tres cuartas partes de los bienes de César, según estipulaba en su último testamento. Tras rechazar los consejos de su madre y su padrastro Marcio Filipo para que rechazara la adopción y la herencia, Octavio obtuvo el apoyo del Senado romano y de Cicerón, a la vez que las tropas veteranas del dictador se reunieron en torno a su bandera. Octavio se mostraba así muy dispuesto a luchar por el poder con los otros principales aspirantes:Lépido y el propio Antonio. Tras un primer encuentro amistoso con Antonio a finales de abril del 44 a. C. en Roma, en el cual Octavio le reprochó no haber perseguido a los conjurados, las desavenencias surgieron pronto cuando Octavio trató de atraerse a los veteranos campanienses. Antonio, quien se hallaba en Brundisium desde octubre para hacerse cargo de las legiones procedentes de Macedonia necesarias para atacar la Galia Cisalpina, comprendió el interés de su rival por desacreditarle ante las tropas, y regresó a Roma con una legión gala, sólo para comprobar que Octavio se le había adelantado marchando hacia la Cisalpina con dos legiones.


LENGUAS CLÁSICAS II.

LA GUERRA DE MÓDENA Cuando Antonio se dispuso a tomar el mando de la Cisalpina, Bruto se negó a entregársela, refugiándose en Mutina, ciudad que Antonio comenzó a sitiar. El Senado no tardó en aprobar la conducta de Bruto, y Antonio fue declarado hostis rei publicae. Octavio, en calidad de propretor, llegó con los cónsules Aulo Hircio y Cayo Vibio Pansa. en ayuda de los sitiados, derrotando a Antonio en Forum Gallum (abril del 43 a. C.). No obstante, la muerte de ambos cónsules en la batalla aumentó el recelo del Senado hacia Octavio, quien, irritado ante la negativa del Senado para concederle un triunfo y con el compromiso con Décimo Bruto para que mandase las tropas por encima de él, entró en Roma con ocho legiones bajo su mando, obligando al Senado a otorgarle el consulado (19 de agosto). Consiguió la promulgación de una lex curiata que confirmó la adopción que hiciera César, pasando Octavio a llamarse Cayo Julio César, mientras que sus rivales le conocieron desde ese momento por el hiriente diminutivo de Octaviano. Entre tanto, Décimo Bruto huyó en pos de Marco Bruto hacia Macedonia al comprender que no figuraba en los planes de Octaviano, siendo asesinado durante el viaje. Por su parte, Antonio escapó a la Galia Cisalpina, realizando un intercambio con Lépido y marchando hacia Roma con una gran fuerza de infantería y caballería.

EL SURGIMIENTO DEL SEGUNDO TRIUNVIRATO Ante el avance del ejército de Antonio, Octaviano traicionó finalmente al partido senatorial, consciente de que los asesinos de César esperaban en Macedonia una guerra en Italia para abalanzarse sobre el exhausto vencedor, por lo que llegó a un acuerdo con Antonio y Lépido. Los tres líderes se encontraron en Bononia el 11 de noviembre del 43 a. C., adoptando el título de Triumviri rei publicae constituendae4 como gobernantes colegiados y aliados con potestad consular. La Galia Cisalpina fue adjudicada a Antonio, Hispania y la Galia Narbonense a Lépido, y África, Cerdeña y Sicilia, a Octaviano. Los Triunviros para la organización del pueblo obtuvieron reconocimiento oficial mediante la Lex Titia, aprobada por la Asamblea el 23 de noviembre del 43 a. C., la cual otorgaba virtualmente todos los poderes a los triunviros durante un periodo de cinco años. Para fortalecer la alianza, Octaviano se casó con Clodia, la hijastra de Antonio. Necesitados de fondos para sufragar la guerra contra los conjurados, los triunviros comenzaron entonces a perseguir a la facción de los asesinos de César, que habían huido hacia el Este, así como a ejecutar a los partidarios de la conjura que aún permanecían en Roma, desencadenando una ola de terror en la ciudad el 1 de enero del año 42 a. C.: proscripciones, confiscaciones y ejecuciones se convirtieron en la norma general de aquellos días, siendo asesinados incluso algunos de los más nobles ciudadanos. Unos 2.000 caballeros y 160 senadores fueron ejecutados, siendo Cicerón la víctima más destacada en esta vorágine, pese al apoyo brindado a Octaviano, quien consintió su ejecución tras ser capturado al tratar de escapar. Antonio y su esposa Fulvia no perdonaron las acusaciones pasadas de Cicerón, vengándose con su cuerpo: sus manos y cabeza fueron enviadas a la Rostra, con su lengua atravesada por las horquillas doradas de Fulvia. Finalmente, tras la doble batalla de Filipos (libradas el 3 y el 23 de octubre del42 a. C.) y el suicidio de Casio y Bruto, los partidos senatorial y republicano fueron aniquilados: nadie más debía desafiar el poder del Triunvirato.

EL REPARTO DEL MUNDO ROMANO Y LA GUERRA DE PERUSA Con el panorama militar y político aclarado, los triunviros dividieron el mundo romano entre ellos. Lépido tomó el control de las provincias occidentales, mientras Octaviano permaneció en Italia con la responsabilidad de asentar a los veteranos de guerra y


LENGUAS CLÁSICAS II. proporcionarles tierras, una tarea fundamental ya que la lealtad de las legiones pasaba por cumplir este compromiso. Marco Antonio se dirigió a las provincias orientales, para pacificar otra revuelta acaecida en Judea, y con la idea de atacar al imperio parto, un plan ideado previamente por César. Durante su viaje a Oriente, se encontró con la reina Cleopatra VII de Egipto en Tarsos (41 a. C.), tras lo cual ambos se convirtieron en amantes. Antonio pasó el invierno de ese año en su compañía, en Alejandría. Mientras tanto, en Italia la situación no estaba resuelta del todo. La administración de Octaviano no era satisfactoria, con el riesgo que existía de producirse una revuelta. Por otro lado, Octaviano se divorció de Clodia, la hijastra de Antonio, dándole la curiosa excusa de que le resultaba molesta. La líder de la revuelta en ciernes fue Fulvia, la esposa de Antonio, una mujer que figura en la Historia como de tempestuoso carácter y de gran ambición política. Temiendo por la posición política de su marido y disgustada por el tratamiento recibido por su hija, fue ayudada por su cuñado Lucio Antonio para reclutar ocho legiones con su propio patrimonio. Su ejército invadió Roma, llegando a ser un verdadero problema para Octaviano. Sin embargo, en el invierno del 41-40 a. C., Fulvia fue sitiada en Perusia, siendo obligada a rendirse por hambre. Fue entonces exiliada a Sición, en Grecia, donde enfermó y murió aguardando la vuelta de Antonio. La muerte de Fulvia fue providencial, ya que la nueva reconciliación entre los triunviros fue en gran parte cimentada en el matrimonio de Antonio con Octavia, la hermana de Octaviano, en octubre del40 a. C. Antonio se vio obligado a arreglar sus conflictos con Octavio casándose con ella. Octavia era una hermosa e inteligente mujer que había enviudado recientemente y tenía tres niños de su primera unión. El mundo romano fue nuevamente dividido, asignando esta vez África a Lépido, las provincias occidentales a Octaviano, y el Oriente a Antonio. Este pacto, conocido como el Tratado de Brundisium, reforzó el triunvirato, y permitió a Antonio empezar a preparar su tan ansiada campaña contra los partos. MARCO ANTONIO Y CLEOPATRA

EL TRATADO DE TARENTO Y LA CAMPAÑA PARTA Con este objetivo militar en mente, Antonio navegó hacia Grecia con su nueva esposa, donde allí se comportó de la manera más extravagante, asumiendo los atributos del dios Dioniso (39 a. C.). Pero la rebelión en Sicilia de Sexto Pompeyo, hijo de Pompeyo y último defensor de la causa de su padre, hizo que el ejército prometido a Antonio en su campaña oriental tuviera que permanecer en Italia. Con sus planes de nuevo frustrados, Antonio y Octaviano se distanciaron de nuevo. Esta vez fue necesaria la ayuda de Octavia para firmar un nuevo tratado en Tarentum (38 a. C.), por el cual eltriunvirato fue renovado de nuevo por un periodo de cinco años (finalizando así en el 33 a. C.), volviendo a prometer Octaviano el envío de nuevas legiones a Oriente. Pero Antonio era escéptico en cuanto al apoyo de Octaviano en su campaña parta, de manera que, dejando a Octavia en Roma, embarazada de su segunda hija (Antonia Menor), navegó hacia Alejandría. Allí se reunió con su antigua amante Cleopatra, madre de sus dos hijos mellizos, quien le prestó el dinero necesario para reunir un ejército con el que emprender la campaña parta. Tras reunir un importante ejército, estimado en unos 120.000 combatientes, Marco Antonio llevó a cabo el plan de ataque, que consistía en invadir el territorio parto, no directamente a través de Mesopotamia, sino internándose en Armenia siguiendo el Éufrates y pasando por Arzen, para someterla y contar así con la obligada ayuda del rey armenio Artavasdes. Sin embargo, Antonio cometió el error de no dejar guarniciones en el territorio armenio, ante lo cual Artavasdes cambió de bando cuando Antonio se dirigió a la capital de la Media Atropatene, Fraaspa (la actual Takht-i Suleiman). Los jinetes partos hostigaron las líneas de abastecimiento de Antonio, dejándole sin suministros y medios de asalto para las fortalezas que había de


LENGUAS CLÁSICAS II. conquistar. Ante esta situación, Antonio decidió regresar a Siria siguiendo el río Aras a través de Armenia en pleno invierno, retirada que fue honrosamente cubierta por los honderos y los veteranos de su ejército, y que sufrieron muchas bajas por ello. En total Antonio perdió unos 30.000 hombres, la cuarta parte de todo su ejército, muchos de ellos veteranos difíciles de reemplazar.

LA RUPTURA DE LOS TRIUNVIROS Mientras tanto, en Roma, el triunvirato estaba a punto de llegar a su fin. Lépido fue obligado a renunciar al cargo tras una maniobra política desafortunada, y Octaviano, solo ahora en el poder en Roma, se ocupó de poner a la tradicional aristocracia romana de su parte, contrayendo matrimonio con Livia. Ante la petición de Antonio (recurriendo al tratado de Tarento) para que le suministrara veteranos de las legiones establecidas en la Galia tras las importantes bajas sufridas en la campaña parta, Octaviano vio por fin la oportunidad de dejar a su rival político en una difícil situación: accedió a devolverle la mitad de la flota que había precisado para vencer a los piratas de Sexto Pompeyo (una flota inútil para la campaña parta), y le envió tan sólo 2.000 veteranos, junto con Octavia. Al ver el escaso contingente enviado por Octaviano, Antonio comprendió que sus intenciones pasaban por iniciar un nuevo conflicto civil, por lo que aceptó las escasas tropas recibidas y repudió a su esposa, enviándola de vuelta a Roma. De esta forma, Octaviano obtuvo la excusa que buscaba y que había provocado, y empezó a acusar a Antonio para así alejarlo cada vez más del poder político, argumentando que Antonio era un hombre de moral baja, y que había abandonado a su fiel esposa y a su hijos para estar con la promiscua reina de Egipto. Entre todas estas acusaciones, quizás la más grave a los ojos del pueblo fuera la de que Antonio se alejaba de las costumbres romanas y se inclinaba hacia los gustos orientales, un grave crimen para el orgulloso pueblo romano.

LA CAMPAÑA ARMENIA Y LAS DONACIONES DE ALEJANDRÍA En Oriente, y de nuevo con dinero egipcio, Antonio invadió Armenia en represalia por la deslealtad de Artavasdes, siendo esta vez una campaña victoriosa al capturar al rey armenio y anexionarse parte de su reino. A su regreso a Alejandría, realizó una parodia de triunfo por las calles alejandrinas, siendo considerada como una burla de la más importante celebración militar romana. Al final de este evento, la población entera de la ciudad fue convocada para escuchar una importante declaración política: rodeado por Cleopatra y sus hijos, Antonio proclamó que declaraba disuelta su alianza con Octaviano, a la vez que distribuía varios territorios entre sus hijos. Alejandro Helios fue nombrado rey de Armenia y de Partia (aún por conquistar), su melliza Cleopatra Selene obtuvo Cirenaica yLibia, y al joven Ptolomeo Filadelfo se le adjudicó Siria y Cilicia. En cuanto a Cleopatra, fue nombrada Reina de Reyes y Reina de Egipto y Chipre, gobernando junto a Cesarión (Ptolomeo César, hijo de Cleopatra y de César) como corregente y subordinado a su madre, y que fue también nombrado Rey de Reyes y Rey de Egipto, a la vez que se le anunciaba como el hijo y heredero legítimo de César. Estas proclamaciones fueron conocidas como las Donaciones de Alejandría, y fueron la causa de la ruptura definitiva en las relaciones de Antonio con Roma. Para Octaviano, el hecho de que Antonio distribuyera territorios entre sus propios descendientes (aunque fueran insignificantes o no conquistados aún) no había sido una maniobra que pudiera considerar precisamente como pacífica, pero lo que más le inquietaba era el hecho de que Cesarión hubiera sido anunciado como el hijo legítimo de César y su heredero. El poder de Octaviano descansaba fundamentalmente en el hecho de ser considerado como el heredero de César por adopción, lo cual le garantizaba el necesario apoyo del pueblo romano y la lealtad de las legiones. El


LENGUAS CLÁSICAS II. hecho de que su ventajosa posición al frente de Roma fuera puesta en peligro por un simple niño engendrado por la mujer más rica del mundo era algo que Octaviano no podía permitir. De esta forma, cuando el triunvirato expiró el último día del año 33 a. C., no fue renovado. Otra guerra civil estaba a punto de producirse.

EL ENFRENTAMIENTO DEFINITIVO Entre el 33 al 32 a. C. se desató una auténtica guerra propagandística en la arena política de Roma, con acusaciones lanzadas entre ambos bandos. Desde Egipto, Antonio anunció su divorcio de Octavia, acusando a su hermano de advenedizo, de usurpador del poder político y de falsificar los documentos de adopción de Julio César. Octaviano replicó con cargos de traición contra Antonio: controlar ilegalmente provincias que deberían haber sido asignadas a otros cargos como dictaba la tradición romana, e iniciar guerras contra otras naciones (Partia y Armenia) sin el permiso del Senado. Antonio fue también señalado como responsable de la ejecución de Sexto Pompeyo, que había sido capturado el año 35 a. C. en Mileto, en la zona de influencia de Antonio, y ejecutado sin juicio pese a ser ciudadano romano. Finalmente, Octaviano logró hacerse con el testamento de Antonio, guardado por las vestales, en el cual se ratificaban los temores de Octaviano tal como los presentó ante el pueblo, haciendo ver que Antonio quería reinar junto con Cleopatra en los territorios orientales romanos a toda costa, constituyendo una grave amenaza para el estado romano. De esta forma, en el año 32 a. C. el Senado despojó a Antonio de sus poderes y declaró la guerra a Cleopatra. La guerra dio comienzo finalmente en el 31 a. C. El hábil Marco Vipsanio Agripa, leal comandante a las órdenes de Octaviano, consiguió tomar la importante ciudad y puerto griego de Metone, fiel a Antonio, asegurándose así un importante puerto en el Peloponeso que amenazara las intenciones de Antonio por controlar la importante Vía Egnatia. La gran popularidad de Octaviano y sus legiones causó la defección de Cirenaica y Grecia hacia su bando. Finalmente, tras una serie de operaciones terrestres, Octaviano bloqueó a Antonio y le obligó a entablar combate en el mar. El 2 de septiembre se libró la batalla naval de Actium, en la cual la flota de Antonio y Cleopatra fue vencida por la de Octaviano, retirándose ambos con sus navíos restantes de vuelta a Alejandría. Octaviano, ahora ya próximo a obtener el poder absoluto, no tenía intención de dejarle un momento de paz, y a finales de julio del año 30 a. C., asistido por Agripa, invadió Egipto. Sin otro lugar donde poder refugiarse, Antonio trató inútilmente de hacer frente a la invasión con sus once legiones, que desertaron el día 1 de agosto tras un día de resistencia tan sólo. Obligado por las circunstancias, y en la creencia de que Cleopatra se había suicidado previamente, Antonio optó por el suicidio, arrojándose sobre su propia espada, aunque sería llevado aún con vida ante su amante, muriendo en sus brazos. Pocos días más tarde, ante la deshonra que suponía desfilar encadenada en el triunfo de Octaviano, Cleopatra se suicidó mediante la muerte ritual por mordedura de áspid.

LEGADO Con la muerte de Antonio, Octaviano se convirtió en el gobernante incuestionable de Roma, y nadie más se atrevió a alzarse en su contra. En los años siguientes Octaviano, conocido como Caesar Augustus desde el año 27 a. C., procedió a acumular en su persona todos los cargos administrativos, políticos y militares. Cuando Augusto murió en el año 14 a. C, todos sus poderes políticos pasaron a su hijo adoptivo, Tiberio, comenzando así el Principado romano. El ascenso de César y la subsiguiente guerra civil entre sus dos partidarios más poderosos acabó eficazmente con la credibilidad en la oligarquía romana como forma de gobierno, y afirmó el hecho de que todas las futuras disputas por el poder se


LENGUAS CLÁSICAS II. centrarían más sobre dos (o pocos más) individuos que lograrían el control supremo del gobierno, que sobre un individuo en conflicto con el Senado. De este modo, Antonio, como partidario clave de César y como uno de los dos hombres sobre los cuales el poder recayó tras el asesinato de César, fue uno de los tres hombres directamente responsables del final de la República romana.

MARCO TULIO LEPIDO. De familia ilustre, en su calidad de pretor en 49 a. C. presentó la ley que designaba al César director. Cónsul en 46 a. C. y desempeñó el cargo de magister equitum en los años 45-44 a. C. durante una cena en su casa la noche antes de los idus, en el curso de una discusión más bien ambigua (originada ésta por un aviso al críptico) sobre el tipo de muerte que uno podía preferir, César pronunció la definición curiosamente profética de << muerte inesperada>>. Muerte del dictador, sugerencias de Antonio cenó con Bruto en un intento de conversación. Tras la batalla de Módena, apoyo a Antonio, poniéndose de acuerdo con este y Octaviano para construir el segundo triunvirato. El irresistible ascenso de Octaviano lo relegó al papel prestigioso, pero secundario, de pontífice máximo, cargo que había obtenido después de la muerte de César.

MARCO JUNIO BRUTO. Marco Junio Bruto (en latín Marcus Iunius Brutus Caepio; circa 85 - 23 de octubre del 42 a. C.), político y militar romano de la etapa final de la República. Fue uno de los líderes de los conspiradores que planearon y ejecutaron el asesinato de Julio César en los idus de marzo del 44 a. C. Era el sobrino de Catón el Joven. No debe ser confundido con Décimo Junio Bruto Albino, otro pariente de la familia de los Brutos que también participó en el complot.

TRASFONDO Bruto era hijo de Marco Junio Bruto, un político poco importante y Servilia Cepionis, hermanastra de Catón el Joven y amante de Julio César. Algunas fuentes hablan de la posibilidad de que César fuera su verdadero padre, aunque probablemente no se trate más que de un rumor sin fundamento, ya que César tenía quince años cuando nació Bruto, y la relación con su madre empezó diez años después. El tío de Bruto, Quinto Servilio Cepión, hijo a su vez de Quinto Servilio Cepio el joven, lo adoptó cuando era joven y Bruto añadió el cognomen Cepión a su nombre durante un período desconocido. Su carrera política empezó cuando se convirtió en asistente de su tío Catón, al que tenía en gran estima, durante el periodo en el que este último fue gobernador de Chipre. En esa época, Bruto se enriqueció prestando dinero a altos intereses. Desde su aparición en el Senado, se alineó con la facción conservadora (optimates) en contra del Primer Triunvirato de Marco Licinio Craso, Cneo Pompeyo Magno y Julio César. Pompeyo había asesinado al padre de Bruto en el año 77 a. C., durante las proscripciones de Sila. Cuando estalló la guerra civil en 49 a. C. entre Pompeyo y César, Bruto se alineó junto con su antiguo enemigo y líder actual de los optimates, Pompeyo. Después del desastre de la batalla de Farsalia, Bruto escribió a César pidiendo clemencia, y éste le perdonó inmediatamente. César le aceptó entre sus seguidores más cercanos y le hizo gobernador de la Galia cuando fue a África persiguiendo a Catón y a Metelo Escipión. Al año siguiente (45 a. C.), César le nominó al cargo de pretor.


LENGUAS CLÁSICAS II. EL ASESINATO DE CÉSAR Y SUS CONSECUENCIAS Republicano por naturaleza, Bruto nunca trató de esconder sus convicciones políticas. Casado con la hija de Catón, su prima hermana Porcia Catonis, escribió un texto alabando las cualidades de su suegro, ya fallecido. César estaba muy encariñado con él y respetaba mucho sus opiniones. Sin embargo, Bruto, como muchos otros senadores, no estaba satisfecho con el estado de la República. César había sido nombrado dictador perpetuo y había aprobado varias leyes que concentraban el poder en sus manos. Bruto comenzó una conspiración contra César junto con su cuñado y amigo Cayo Casio Longino y otros senadores. En los idus de marzo (15 de marzo del 44 a. C.), un grupo de senadores, incluyendo a Bruto, asesinaron a César en la Curia Pompeya. En la obra de William Shakespeare Julio César, el dictador dirige sus famosas últimas palabras a Bruto: Tu quoque, Brute, fili mi (Tú también, Bruto, hijo mío) o también Et tu, Brute (¿También tú, Bruto?). Suetonio afirma que César dijo, en griego, Kai su, teknon? (¿Incluso tú, hijo mío?) (De Vita Caesarum, Liber I Divus Iulius, LXXXII). Tras el asesinato, se demostró que la ciudad de Roma estaba contra los conspiradores, ya que la mayor parte de la población amaba a César, de hecho la asamblea le había otorgado los poderes como después lo haría con Augusto. Marco Antonio decidió aprovecharse de la situación y el 20 de marzo habló airadamente de los asesinos en el elogio fúnebre de César. A partir de entonces Roma dejó de ver a los conspiradores como salvadores de la República y fueron acusados de traición. Bruto y sus compañeros huyeron hacia Oriente. En Atenas Bruto se dedicó al estudio de la gastronomía y a obtener fondos para financiar un ejército para la guerra que se aproximaba. Octavio y Marco Antonio marcharon con sus ejércitos contra Bruto y Casio. Ambos ejércitos se encontraron en la doble batalla de Filipos (42 a. C.). Después del primer encuentro, Casio se suicidó, y tras el segundo encuentro, ya derrotado, Bruto huyó con los restos de su ejército. A punto de ser capturado, Bruto se suicidó arrojándose sobre su espada. Marco Antonio honró a su enemigo caído, declarándole el romano más noble. Mientras que otros conspiradores actuaron por envidia y ambición, Bruto creyó que actuaba por el bien de Roma.

MARCO TULIO CICERÓN (Arpino, actual Italia, 106 a.C.-Formies, id., 43 a.C.) Orador, político y filósofo latino. Perteneciente a una familia plebeya de rango ecuestre, desde muy joven se trasladó a Roma, donde asistió a lecciones de famosos oradores y jurisconsultos y, finalizada la guerra civil (82 a.C.), inició su carrera de abogado, para convertirse pronto en uno de los más famosos de Roma. Posteriormente, se embarcó rumbo a Grecia con el objetivo de continuar su formación filosófica y política. Abierto a todas las tendencias, fue discípulo del epicúreo Fedro y del estoico Diodoto, siguió lecciones en la Academia y fue a encontrar a Rodas al maestro de la oratoria, Molón de Rodas, y al estoico Posidonio. De vuelta en Roma, prosiguió su carrera política, y en el lapso de trece años consiguió las más altas distinciones. Empezó como cuestor en Sicilia en el 76 a.C., y en el 70 a.C. aceptó defender a los sicilianos oprimidos por el antiguo magistrado Verres, para quien sus alegatos (Verrinaes) supusieron la condena, lo cual lo hizo muy popular entre la plebe y contribuyó a consolidar su fama de abogado. Decidido partidario del republicanismo, admitía la necesidad de un hombre fuerte para dotar de estabilidad al Estado, figura que reconocía en Pompeyo; sus simpatías por él, sin embargo, no fueron siempre correspondidas. Su carrera política fue fulgurante: en un año fue elegido edil, en el 66 a.C. pretor, cargo desde el que propulsó un acercamiento entre caballeros y senadores (concordia ordinum), y dos años después obtuvo la elección de cónsul del Senado. Desde esta posición, hizo fracasar la reforma agraria propuesta por Rullo, hizo frente a los


LENGUAS CLÁSICAS II. populares, liderados por Craso y César, y llevó a cabo una de las batallas más dramáticas y peligrosas de su carrera: su oposición a la conspiración de Catilina. Derrotado en las elecciones, éste se disponía a promover levantamientos para instaurar una dictadura. Los cuatro discursos (Catilinarias) pronunciados por Cicerón ante el Senado a fin de conseguir la ejecución de los conspiradores constituyen la muestra más célebre de su brillante oratoria, de gran poder emotivo. Sin embargo, su actuación acabó por significarle el exilio años más tarde, cuando Clodio, elegido tribuno de la plebe (58 a.C.) gracias a César, consiguió el reconocimiento de una ley que sancionaba con la pena de muerte a todo ciudadano romano que hubiera hecho ejecutar a otro sin el previo consentimiento del pueblo.

PETRONIO. Figura muy secundaria de la conjura, a la que solo prestó el puñal, para ser recordado por los historiadores únicamente con el nomen. Parece que fue asesinado en Éfeso por Antonio en el 41 a.C.

PONCIO AQUILA LUCIO. Uno de la plebe en 45 a. C., fue el único que no se levantó durante el paso del triunfo sobre Hispania: cesar la tomo con él y le hizo objeto durante largo tiempo de su burla. Tras los idus fue Lugarteniente de Décimo Bruto. En 43 a. C. fue asesinado en el sitio de Módena.

POPILIO LENATE. Viejo senador, era amigo de Cicerón de cuya confianza gozaba, como demuestran las cartas que este le dirigió. Plutarco y Apiano atestiguan que el día de los idus se acercó a Bruto y a Casio deseándoles que llevaran a cabo su plan sin pérdida de tiempo, dado el riesgo de que algo pudiera trascender.

PORCIA CATONIS Porcia Catonis, también conocida simplemente como Porcia [1] ( 70 a. C. – Junio del 43 a. C. u Octubre del 42 a. C.) era una mujer Romana que vivió en el siglo I a. C. Era la hija de Marco Porcio Catón Uticencis y de su primera esposa Atilia. Es más conocida por ser la segunda esposa de Marco Junio Bruto, el más famoso de los asesinos de Julio César, y también por su famoso suicidio al ingerir ascuas ardientes.

VIDA JUVENTUD Mucho se sabe de la niñez de Porcia. Era conocida por tener una naturaleza cariñosa, adicta a la filosofía y llena de coraje. Cuando aún era muy joven, su padre se divorció de su madre Atilia por adulterio (supuestamente, con Julio César). Se casó primero con Marco Calpurnio Bíbulo que era el aliado político de su padre. Con él pudo haber tenido un hijo, Lucio Calpurnio Bíbulo, aunque algunos historiadores creen que ella era demasiado joven para haber podido ser su madre y que en realidad se trataba de su hijastro de un matrimonio anterior de Bíbulo. Algunos años después, Quinto Hortensio, un anciano conocido por sus habilidades retóricas, pidió la mano de Porcia en matrimonio. Sin embargo, Bíbulo, que estaba encaprichado con su esposa, era reacio a dejarla marchar. Catón consideraba casar a Porcia con Hortensio para tener un heredero y entonces devolvérsela a Bíbulo una vez


LENGUAS CLÁSICAS II. que hubiese dado a luz. El argumento era que iba contra la ley natural tener a una mujer con la belleza y la juventud de Porcia para engendrar niños para sus aliados, pero era poco viable para ella engendrar de más. Sin embargo, Bíbulo rehusó divorciarse de ella. Sin embargo, Catón dio el paso inesperado de divorciarse de su propia mujer, Marcia, la madrastra de Porcia y dársela a Hortensio; él se volvió a casar con ella tras la muerte de Hortensio. Bíbulo se alió con Cneo Pompeyo Magno contra Julio César, dirigiendo la flota en el Mar Adriático. Él capturó la flota de César, dejando a éste varado en el Épiro, aunque ésta era una flota pequeña y César logró vencer a Pompeyo en la batalla de Farsalia. Bíbulo murió en 48 a. C. tras la derrota de Pompeyo. En 46 a. C. Catón se suicidó tras su derrota en la batalla de Tapso mientras Marco Catón, el hermano de Porcia, fue perdonado por César y devuelto a Roma.

MATRIMONIO CON BRUTO Tras la muerte de su padre, en junio de 45 a. C. Marco Junio Bruto, que era su primo carnal, se divorció de su esposa Claudia Pulcra y volvió a casarse con Porcia cuando aún era muy joven. El matrimonio fue un escándalo ya que Bruto había estado casado con Claudia durante muchos años y ella era muy popular. El divorcio no fue bien recibido por algunos, incluyendo a la madre de Bruto,Servilia Cepionis. la cual parecía estar celosa del cariño de Bruto hacia Porcia. Pero Porcia fue favorecida por el partido Pompeyano, por lo que el matrimonio fue aceptado por los seguidores de Pompeyo y Catón. No obstante, parece ser que Porcia estaba profundamente enamorada de Bruto y le fue completamente devota. Ella resolvió no inmiscuirse en los secretos de Bruto antes de ponerse a prueba a sí misma mediante un desafío a su resistencia al dolor Ella y Bruto tuvieron un hijo, pero falleció en la infancia en 43 a. C. Influido por el hecho de que era sobrino de Catón y marido de Porcia, Bruto decidió atacar a César en 44 a. C. Bruto hizo a Porcia su confidente en el complot para asesinar a César, y algunos creen que ella era la única mujer al tanto de la conspiración. Algunos historiadores creen que Porcia podría haber estado involucrada en la conspiración. Se dice que se encontró con Bruto cuando éste estaba reflexionando sobre qué hacer con César y le preguntó qué es lo que ocurría. Cuando él no respondió, ella sospechó que Bruto desconfiaba de ella por ser una mujer, por miedo a que ella revelara algo, incluso no estando dispuesta pero sometida a tortura. Para ponerse a sí misma a prueba ante él, ella se infligió en secreto una herida sobre su propio muslo con el cuchillo de un barbero, para ver si podría resistir el dolor. Como consecuencia de la herida, ella sufrió de grandes dolores, fiebre y escalofríos. y Bruto se preocupó. Tan pronto como ella se sobrepuso al dolor se volvió a Bruto y le dijo: Tú, mi esposo, aunque confiaste en que mi espíritu no te traicionaría, no obstante desconfiaste de mi cuerpo, y tus sentimientos no fueron más que humanos. Pero yo comprendí que mi cuerpo puede guardar silencio... Por tanto no temas, y dime todo lo que ocultas de mí, porque ni el fuego, ni el látigo, ni los dioses me podrán forzar a decir una palabra; no nací hasta ese punto mujer. Por ello, si aún desconfías de mí, es mejor para mí morir que vivir; de lo contrario no permitas que nadie piense más en mí como la hija de Catón o como tu esposa. Bruto, fascinado al ver la herida profunda en su muslo y tras oír esto, no volvió a ocultarle nada, pero se sintió fortalecido y le relató a ella todo el complot. Elevando las manos por encima suya, se dice que rezó para que tuviera éxito en su empresa y así se mostró a sí mismo como un marido respetable para Porcia. En el día del asesinato de César, Porcia se encontraba extremadamente turbada con ansiedad y envió mensajeros al senado para comprobar que Bruto seguía vivo. Ella se forzó a sí misma hasta el punto de la extenuación, y sus criadas se temieron que ella estuviera muriéndose.


LENGUAS CLÁSICAS II.

PUBLIO CASCA SERVILIO Estuvo presente en la fiesta de las lupercales, en la que tuvo un comportamiento ambiguo. Fue el primero en apuñalar a Cesar en la garganta. Tras la derrota de Filipos en 42 a.C, se suicidó.

PUBLIO SEXTIO. Llamado el báculo. Un centurión de la máxima gradación, fiel a César. El personaje está libremente inspirado en un centurión que existió en realidad, Sextio Publio Báculo, cuyas hazañas fueron tan heroicas que merecieron ser narradas por César entre pasajes de “Los comentarios a la guerra de las Galias.” En el primer pasaje, báculo, cubierto de heridas, aguantaba valerosamente el ataque de los nervios que están superando a la duodécima legión; en el segundo, Sextio, que en su calidad centurión de la más alta graduación de toda la legión forma parte del Consejo de Guerra, mantiene una conversación con Galba, el legado de la duodécima, y con el tribuno militar Voluseno para responder a un ataque al campamento de invierno puente, por último, en VI, 38, mientras se recupera de las heridas rechaza un ataque de los enemigos a punto de penetrar en el campamento. Muestra una fuerza de ánimo de una fidelidad casi sobrehumana a su general, por cuya salvación afronta abnegadamente todo tipo de pruebas.

QUINTO LIGARIO Quinto Ligario Fue un soldado romano, que vivió hacia el año 50 a. C. Fue acusado de traición por haberse opuesto a Julio César en una guerra en África, pero fue defendido tan elocuentemente por Cicerón que obtuvo el perdón y se le permitió volver a Roma. Más tarde conspiró con Bruto en el asesinato de Julio César.

RUBRIO RUGA Cesaricida, fue seguramente una figura de segundo plano en la conjura por cuanto no se tienen noticias de él. Se desconocen asimismo las circunstancias de su muerte.

SERVILIA. Servilia Cepionis (siglos II-I a. C.) es una de las pocas mujeres romanas citadas por las fuentes antiguas. Era una patricia, hija de Quinto Servilio Cepión y de Livia Drusa. A través de su madre era también hermana de Marco Porcio Catón el Joven. Servilia creció en la casa del tribuno Marco Livio Druso, un tío materno, después del escandaloso divorcio de sus padres. Posteriormente se casó con Marco Junio Bruto, hijo de un partidario del régimen de Mario, Cinna y Carbón. De este casamiento Servilia tuvo un hijo Marco Junio Bruto, uno de los asesinos de Cayo Julio César. Tras la muerte de su primer marido, ella se casó con Décimo Junio Silano, el cónsul del año 62 a. C., con quien tuvo tres hijas, todas llamadas Junia. Junia Secunda se casaría con Marco Emilio Lépido, el futuro triunviro (junto con Octaviano y Marco Antonio). Junia Tercia, la más joven de las hijas, se casaría con Cayo Casio, otro de los asesinos de César. Pero la mayor contribución de Servilia a la historia, aparte de su hijo, fue el hecho de ser amante de Julio César. Una anécdota famosa cuenta que, durante la reunión


LENGUAS CLÁSICAS II. del Senado en la que se discutía la conspiración de Catilina, Servilia le mandó una carta de amor. César trató de leer el mensaje discretamente pero Catón, su mayor enemigo, lo vio y lo acusó de estar involucrado en la conspiración y de haber recibido una carta de Catilina o de sus partidarios. César afirmó que el mensaje era de una amante pero Catón no le creyó. Entonces, César le entregó amablemente la carta. Desgraciadamente para él, César tenía razón; Catón, furioso y avergonzado tras la lectura de la carta, se la arrojó a César gritándole "¡Toma, borracho!". Así fue como salió a la luz su relación con César. La relación de Servilia con César duró desde el año 63 a. C. hasta el asesinato de este último en el 44 a. C. Después del asesinato de César por parte de su hijo Bruto y su yerno Casio, los conspiradores se reunieron en la casa de Servilia y su consejo fue tenido en cuenta (aunque no hay pruebas de que estuviera involucrada en la conspiración). A pesar de esto, Servilia pudo escapar indemne de las proscripciones del segundo triunvirato. Después de la muerte de Bruto, cuyas cenizas le fueron enviadas desde Filipos, vivió al cuidado de Tito Pomponio Ático, amigo de Cicerón, hasta su muerte, al parecer por causas naturales, al menos no antes de 42 a. C.

TILIO CIMBRO LUCIO. Inicialmente defensor de César, en 44 a. C., era propretor en Bitiniay el Ponto. Se convirtió en parte activa de la conjura; el día de los idus fue él quien dio la señal del asesinato cogiendo a César por la toga cola excusa de pedirle el perdón para su hermano desterrado. Tras varias vicisitudes, se reunió con Casio en Filipos, donde murió.

TIRO MARCO TULIO Marco Tulio Tirón (100-104 a.C.; 1-4 d.C) fue en un principio esclavo de Marco Tulio Cicerón, el famoso orador, y después, tras su manumisión, continuó trabajando para él como liberto. Su familia sirvió a la de Cicerón, se sabe con certeza que al menos durante tres generaciones. El padre de Tirón falleció cuando él era joven, su abuelo, Marco Tulio Tirón "El viejo", sirvió también a Cicerón. Tirón puede ser considerado el padre de la taquigrafía, como secretario personal de Cicerón, le acompañaba al Senado y se encargaba de tomar las anotaciones pertinentes, para ello ideó un sistema de abreviaturas conocido como annotationes tironianae, algunas de las cuales se conservaron hasta el Renacimiento, asimismo se encargaba de la revisión de los discursos junto a su amo. También llevó a cabo una recopilación de expresiones ciceronianas. Tirón fue esclavo de Cicerón, lo fue de un modo que se contentarían de serlo muchas personas libres. Era el amigo el consejero y el confidente de sus amos en cuya familia había recibido una educación tan liberal como si hubiera sido hombre libre y de las mejores casas de Roma. El amor de Tirón a sus amos no se puede comparar sino al que estos le tenían. En las pocas cartas que nos quedan de Cicerón a él se hallan tales expresiones de afecto que no las hay iguales en las que escribía a su propio hijo. Conyers Middleton, Historia de la vida de Marco Tulio Ciceron, Volumen 4 Siempre armado con su tablilla para escribir acompañó a Cicerón en todo momento lo cual contribuyó a su enriquecimiento cultural, no se sabe con seguridad si escribió alguna obra, pero si es sobradamente reconocida por los historiadores su labor como taquígrafo y editor de Cicerón.

TITO ESPURINA. Augur etrusco, es recordado por Suetonio como el que previno a César de que se guardase de un peligro inminente que se presentaría en los idus de marzo. El día


LENGUAS CLÁSICAS II. fatídico, César le echa en cara que ya habían llegado los idus de marzo y no había ocurrido nada, Espurina le replicó que, si bien los idus habían llegado, no habían pasado aún.

TOLOMEO CÉSAR. Ptolomeo XV Filópator Filómetor César , o simplemente Ptolomeo XV César, apodado por los alejandrinos Cesarión, («Pequeño César»;), (23 de junio de 47 a. C. - Agosto de 30 a. C.) fue un faraón de la Dinastía Ptolemaica. Su madre fue la última reina de la dinastía ptolemaica del Antiguo Egipto y él fue presentado como sucesor de los títulos y potestades deJulio César en Roma. Parece no haber duda respecto a que su madre fue Cleopatra VII, última reina de Egipto. Respecto de la atribuida paternidad de Julio César, no se puede asegurar con certeza. Algunas fuentes antiguas parecen señalar que César era efectivamente su padre, pero esos textos fueron escritos muchos años después de los hechos. En general, hay más argumentos a favor de la paternidad de César que de lo contrario, pero, en todo caso, el niño era ilegítimo, y al no ser adoptado no podía ser ciudadano romano. Reinó, a la sombra de su madre, como corregente, tras el asesinato de su tío Ptolomeo XIV Teos Filópator II, presuntamente envenenado por su hermana Cleopatra Compitió con Octavio por el gobierno de Roma. Su reinado transcurre del 2 de septiembre de 44 a. C. hasta el año 30 a. C. Aunque no está claro cuándo vino al mundo Cesarión, lo más posible es que su madre le diera a luz en Alejandría el 23 de junio del año 47 a. C., trasladándose a Roma donde vivió hasta que se produjo el magnicidio del dictador. El 15 de marzo del 44 a. C. César es asesinado y Cleopatra regresa a Alejandría donde a más tardar agosto del año 44 murió Ptolomeo XIV probablemente asesinado por órdenes de su hermana y nombra corregente de Egipto a su hijo bajo el nombre de Ptolomeo XV, con el cognomen César. En el 41 a. C. Cleopatra se alía con Marco Antonio para conseguir su apoyo. A finales del 34 a. C. en las Donaciones de Alejandría, Cleopatra fue proclamada reina de Egipto, Chipre, Libia y la parte sur de Siria. A Cesarión se le nombró corregente de dichos países, subordinado a su madre, y también fue nombrado rey de reyes, a la vez que se le proclamaba hijo y heredero legítimo de César, a pesar de que él no lo había reconocido. Esta declaración fue la causa de la ruptura definitiva en las relaciones de Marco Antonio con Octavio, a quien inquietaba el hecho de que Cesarión hubiera sido anunciado como el hijo legítimo de César y su heredero: su poder descansaba fundamentalmente en el hecho de ser considerado como el heredero de César por adopción, lo cual le garantizaba el apoyo del pueblo romano y la lealtad de las legiones. Octavio invadió Egipto el año 30 a. C. y estaba decidido a asesinar a Cesarión; Cleopatra intentó proteger a su hijo enviándolo al puerto de Berenice, en el mar Rojo, para que viajase a India, Poco después de la muerte de Cleopatra, Cesarión, por consejo de su tutor, quien creía que era mejor confiar en Octavio regresó a Alejandría, donde fue asesinado. Tras el suicidio de Marco Antonio y Cleopatra, Octavio tomó el poder y se adueñó de Egipto.

TOLOMEO XIII Ptolomeo XIII Teos Filópator , faraón de la dinastía Ptolemaica de Egipto; gobernó de 51 a 47 a. C. Hijo de Ptolomeo XII Auletes; cuando apenas contaba diez años de edad, tras morir su padre heredó el trono, conjuntamente con su hermana, la célebre Cleopatra VII, con la que se desposó, bajo la tutoría de Potino. Cleopatra, aspiraba a ocupar el poder en


LENGUAS CLÁSICAS II. solitario, con la ayuda de su primer ministro Dioiketes, siguiendo el ejemplo de su madre y su hermana. En el año 48 a. C. el eunuco Potino, intentó deponer a Cleopatra, estallando la guerra entre ambos hermanos. En esta situación llegó a Egipto Pompeyo, derrotado por César tras la batalla de Farsalia. Potino, para congraciarse con César y obtener su apoyo en la guerra contra Cleopatra, ordenó asesinar a Pompeyo, quien fue decapitado por soldados romanos que estaban establecidos allí pero que ya no seguían las ordenes de Roma o algún general romano. Pero César no reaccionó como esperaban Potino y Ptolomeo, e hizo ejecutar al primero, restableciendo a Cleopatra de nuevo como reina, ofreciendo a Ptolomeo la isla de Chipre. Ante esto, Ptolomeo se alzó en armas, y César organizó un ejército de veinte mil hombres para sitiar Alejandría. Cesar venció el cerco, pero el fuego de las naves se extendió a la ciudad, incendiándose gran parte de laBiblioteca de Alejandría. Finalmente derrotado, en su huida se ahogó en el Nilo.


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LENGUAS CLÁSICAS II. BEBIO CARBÓN. Personaje imaginario. Legionario de guarnición en una posada y casa de posta. Ingenuo y poco presuntuoso, exalcalde por el encuentro con el mítico centurión de más alta graduación Publio Sextio llamarle el Báculo, alimenta una ambición de carrera que le lleva a contraproducentes excesos de celo, causando problemas en el desarrollo de su misión.

CANIDIO. Personaje imaginario. Jefe de servicios de bruto, se distingue por su obediencia ciega y por la perfidia en desorden la biblioteca confiada a Artemidoro.

DECIO ESCAURO. Personaje imaginario. Veterano de la desima, sirvió a las órdenes de César, pero se pasó luego del ladp de los partidarios de Pompeyo, dependiendo de Sergio Quintiliano. Trató inútilmente de detener a Publio SEXTIO, y, cuando ya todos los acontecimientos se habían consumado, tributó los honores militares a su ex comandante Quintiliano.

EL DESCARGADOR Personaje imaginario. Agentes de los cesarianos. Perfecto conocedor de los lugares, su aspecto brutal disimula su inteligencia y capacidad de maniobra. Sin embargo, ni la fuerza ni la astucia le salvarán de ser asesinado por los sicarios de Mustela.

MUSTELA. Comadreja, persona es imaginario. Espía, agente de los anticesarianos y sicario. Individuo peligroso y de físico o desagradable, en perfecta correspondencia con su apodo. Temerario y resuelto, lucha contra el tiempo en una competencia en la que no están excluidos los golpes con el centurión Publio Sextio llamado el Báculo. Logró lo que se propuso, pese a su derrota personal.

NEBULA. Personaje imaginario. Espía e informador. El personaje más esquivo de toda la novela, hasta el punto de confundirse con el paisaje en el que actúa: no tiene rostro, solo una voz. Y, sin embargo, su papel resulta central, puesto que sus informaciones son tan verdaderas que, de haber llegado a tiempo, habrían podido salvar la vida de César.

PULLUS. Personaje imaginario. Hijo de nadie, fue criado por el ejército, en el que creció desempeñando modestos oficios y prestando modestos servicios, dando muestras de destacar sólo en una cosa: la carrera. Su energía inagotable, que le permite correr durante días y noches enteros, lijeron como una pluma, sobre todo en los lugares más inaccesibles y escarpados, se demostrara inestimable a la hora de salvar la vida a sus amigos Vibio y Rufo.


LENGUAS CLÁSICAS II. RUFO. Personaje imaginario. Es un joven perteneciente al cuerpo de exploradores, rubio, como cabe intuir por su nombre; también los demás rasgos ponen de manifiesto su origen celta: alto, de ojos de un azul cambiante. Su corazón está dividido aún entre la herencia de sus antepasados y el alma romana. Junto con su amigo Vibio, está comprometido hasta la exasperación en una carrera contra el tiempo para transmitir a Roma la preciosa información sobre la conjura.

SERGIO QUINTILIANO. Personaje imaginario. Partidario de Pompeyo, sobrevive a Farsalia, donde pierde a su hijo. Hombre de una pieza, movido por su especie de delirio de venganza, desarrolla un importante papel al tratar de interceptar a los mensajeros que podrían llevar a Roma la noticia de la conjura. Tiene un duro enfrentamiento con el centurión Publio Sextio, pero este tras una encarnizada pelea lo mata y lo dejan en el camino.

SILIO SALVIDIENO. Personaje imaginario. Centurión de la décimalegión, ayudante de campo de César, fidelísimo al jefe, intuye a los que este se está exponiendo y trata, inicialmente con gran prudencia, de recabar información que pueda serle de utilidad para poner sobre aviso a Cesar, comprometiendo en ellos a su médico Antistio. Finalmente llega a sospechar de Antonio, y tiene conocimiento fortuitamente de sus ambiguos lazos con Cleopatra. Descubierto y encarcelado, será liberado tras la muerte de César y elegido junto con Publio Sextio para tributar los postreros honores militares al dictador durante la ceremonia fúnebre en el Campo de Marte. SURA. Personaje imaginario. Guía montañés de pocas palabras, más bien hosco, a primera vista ambiguo, conduce a Sextio durante la angustiosa travesía nocturna por los siniestros bosque de los Apeninos.


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LENGUAS CLÁSICAS II.

ESTATUA DE BRONCE DE CÉSAR, EN RÍMINI.

JULIO CÉSAR. OBRA DE NICOLAS COUSTOU.


LENGUAS CLÁSICAS II.

ESTATUA DE POMPEYO EL GRANDE.

BUSTO DE MARCO ANTONIO (MUSEOS VATICANOS).


LENGUAS CLÁSICAS II.

«CEDANT ARMA TOGAE "CEDAN LAS ARMAS A LA TOGA"». MARCO TULIO CICERÓN NO DEJÓ QUE NADIE OLVIDARA NUNCA SU AFIRMACIÓN DE QUE EN EL 63 A. C., CON LA DERROTA DE LA CONSPIRACIÓN DE CATILINA, ÉL HABÍA SALVADO LA REPÚBLICA.

CAYO MARIO.


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LUCIO CORNELIO SILA.

BUSTO DE MITRÍDATES VI


LENGUAS CLÁSICAS II.

EL FAMOSO AUGUSTO DE PRIMA PORTA

ESTATUA DE BASALTO NEGRO DE CLEOPATRA VII.MUSEO DEL HERMITAGE. SAN PETERSBURGO, RUSIA.


LENGUAS CLÁSICAS II.

CICERÓN ATACA EN EL SENADO AL CONSPIRADOR CATILINA (FRESCO DELSIGLO XIX DE CESARE MACCARI)

MUERTE DE CÉSAR, DE CARL THEODOR VON PILOTY.


LENGUAS CLÁSICAS II.

MUERTE DE CÉSAR, DE JEAN-LÉON GÉRÔME, 1867.

VERCINGÉTORIX RINDIÉNDOSE A CÉSAR EN ALESIA, GUERRA DE LAS GALIAS POR LIONEL-NOEL ROYER


LENGUAS CLÁSICAS II.

JULIO CÉSAR Y CLEOPATRA, DE JEAN-LÉON JEAN GÉRÔME.

MARCO ANTONIO Y CLEOPATRA, DE LAWRENCE ALMA-TADEMA ALMA


LENGUAS CLÁSICAS II.

CLEOPATRA, POR GIOVANNI BATTISTA TIEPOLO

LA MUERTE DE CLEOPATRA, POR REGINALD ARTHUR.


LENGUAS CLÁSICAS II.

CLEOPATRA SOBRE LAS TERRAZAS DE PHILAE, DE FREDERICK ARTHUR BRIDGMAN. BRIDGMAN

CLEOPATRA EJERCIÓ UNA PROFUNDA FASCINACIÓN SOBRE CÉSAR. CUADRO CLEOPATRA ENSAYA VENENOS EN CONDENADOS A MUERTE DE ALEXANDRE CABANEL.


LENGUAS CLÁSICAS II.

PORCIA CATONIS HIRIÉNDOSE EN EL MUSLO

SENATVS POPVLVS QVE ROMANVS


LENGUAS CLÁSICAS II. Bibliografía

AA. VV. Enciclopedia Larouse. Hicieron la Historia. La Nación. Argentina, 2007.

AA.VV. Enciclopedia Oceano. Historia Universal. España, 1998.

AA.VV. Historia universal siglo XXI. La formación del imperio romano. ISBN 84323-0168-X

Lago, José Ignacio. Guerreros y Batallas. España, Editorial Almena.

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http:// www.biografiasyvidas.com/julio_cesar.

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Idus de marzo