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El deterioro de la belleza.


Índice 1. Deterioro de la belleza: 1.1 La publicidad asociada al mercado de la belleza 1.2 Algunas curiosidades 2. Cánones de belleza en el cine. 2.1 Cánones de algunas actrices. 3. Deterioro de la belleza en televisión. 3.1 Deterioro de la belleza en la publicidad. 3.2 Deterioro de la belleza en los realities. 4. Cánones de belleza a lo largo de la historia. 5. Conclusión. 6. Bibliografía.

Trabajo realizado por: Gema Nadales Ruiz Ana Jiménez Gil Soledad Castaño Lora


1. El deterioro de la belleza 1.1

LA PUBLICIDAD ASOCIADA AL MERCADO DE LA BELLEZA

Los medios de comunicación son escenario de una realidad mercadológica cambiante, frenética, que se reinterpreta constantemente y que busca múltiples fórmulas para incentivar el consumo en una sociedad en la que la imagen del hombre en la publicidad está cada vez más ligada al mercado de la belleza. Aunque los modelos publicitarios aparecen tan perfectos e inmortales como las bellas esculturas clásicas, incentivando esos deseos de inmortalidad en el hombre actual, el gran reto del individuo sigue siendo vencer el deterioro físico, la vejez, asociados al inevitable paso del tiempo.

El discurso publicitario, sin embargo, oculta estos temores ofreciendo nuevos productos que desafían al tiempo y ofrecen resultados mágicos e inmediatos, cubriendo simbólicamente esas necesidades perpetuas de los individuos.


El hedonismo actual presenta a unos individuos que buscan el placer en los objetos como vía de escape de sí mismos. Las marcas establecen una relación emocional con los consumidores mediante mensajes universales que conectan con su lado íntimo y afectivo y vertebran la relación del hombre con el mundo circundante. Así, los objetos y el universo simbólico que les rodea dan un nuevo sentido de existencia donde la clave del proceso está en comprar para cubrir ese espacio simbólico propio de otras instituciones que daban sentido a la existencia. El hombre está entregado a un mundo de ensoñación mediante la identificación con miles de imágenes que ocupan su espacio vital de manera insistente, pero en el fondo se trata de un maquillaje, una vía de huida de sí mismo.

Este es el mundo que habita Narciso, que se deja persuadir por esas imágenes envolventes que forman parte de la relación del individuo con el mundo, vertebrada por una aparente pero falsa realidad.

La imagen que se ve en el espejo no es la realidad y las imágenes que se proyectan en los mensajes publicitarios tampoco son reales, pero su proyección permite conectar con el subconsciente y nutrir un mundo imaginario de placer y goce ilimitados. En este sentido, la imagen publicitaria tiene una vertiente poderosa y creativa que conecta directamente con arquetipos universales de la naturaleza humana. Estas imágenes forman parte del imaginario colectivo y duermen perpetuamente en el interior humano a la espera de ser activadas para adaptarse a los formatos y discursos imperantes en cada momento histórico que solicitemos su presencia. Estas imágenes apelan a deseos comunes a toda la humanidad y son consecuencia de la búsqueda de conocimiento presente en todas las manifestaciones artísticas como son el cine, la literatura, el teatro o la pintura.

El hombre persigue de manera inconsciente aquello que le acerca a un universo fantástico donde aguardan los profundos deseos que recorren nuestra naturaleza. En este sentido, las historias de ficción nos devuelven a este estado


mágico donde somos nosotros los protagonistas de esas grandes historias protagonizadas por héroes que viven por el honor, la gloria, la justicia y su propia inmortalidad, valores universales con plena identificación del ser que proyecta siempre sus sueños en ellas.

Desde otra perspectiva, debemos apuntar que Narciso adquiere cada vez más protagonismo en un mundo que idealiza la perfección estética, donde el hombre desea gustarse más, lo que justifica el amplio mercado ligado a la cosmética y cuidado del cuerpo convirtiendo nuestro entorno en una sociedad de individuos narcisistas dormidos en la contemplación de sí mismos admirados por su belleza.

Este ansia obsesiva por encontrarse bellos oculta el rechazo de todo aquello que es feo, estética y simbólicamente, hecho que conlleva rodearse solamente de iconos que aumentan el bienestar y la comodidad.

Esta ceguera visual asociada a la contemplación de sí mismo es parte del aturdimiento del hombre moderno, que sólo tiene ojos para sí aislándose de los aspectos feos de su entorno, como es la pobreza, el terrorismo, las catástrofes naturales, etc., lo que le convierte en un ser superficial e insensible a su entorno. Además, estamos rodeados de iconos mediáticos que alimentan estos valores ligados al bienestar, sobre todo dirigidos a los más jóvenes, público especialmente sensible al mundo de las marcas.

La publicidad es una fuente inagotable de mensajes que funcionan desde esta lógica mercantilista basada en la estimulación de los sueños y el placer; así, consumo y proyección de sentido vital están asociados y sirven a la lógica empresarial que tiene por objetivo la venta masiva de productos de consumo.


Son múltiples las técnicas que se utilizan en los medios de comunicación de masas para convencernos de que sus propuestas cubren nuestras necesidades emocionales, cuyo intermediario es el producto asociado a una promesa. Douglas Rushkoff describe las técnicas que los publicitarios utilizan para persuadirnos mediante brillantes estrategias con el fin de lograr el mayor beneficio empresarial.

Son estos los negocios del engaño, que dirigen a los individuos en sus decisiones de consumo a través de un proceso del cual no somos conscientes, hecho que entraña graves peligros para unos indefensos consumidores.

De este modo, las marcas impregnan nuestra conciencia a través de promesas que nunca llegan a cumplirse y sin embargo nos cautivan mediante mensajes persuasivos que nos cautivan día a día. En este sentido, las marcas actúan como refugio de valores que están ligados al consumo, y protagonizan más situaciones de la vida cotidiana haciendo creer al individuo que le proporcionan una vida más fácil y segura.

Las marcas son hoy las nuevas instituciones donde el individuo encuentra protección y comprensión. Pero, todo el simbolismo que se asocia a los objetos de consumo habla de una sociedad narcisista donde el hombre se contempla a sí mismo aislándose del entorno y proyectando imágenes que le permiten refugiarse en su particular realidad.


Este aislamiento del entorno genera un hombre menos crítico, más frágil, insensibilizado y acostumbrado a ver miles de imágenes diariamente que mira pero no descifra sino en términos de consumo, ya que al día siguiente miles de nuevas imágenes ocuparán su atención y finalmente preferirá mirarse en su propia imagen, creada subjetivamente, que es la más satisfactoria de todas las que circulan en el entorno real y virtual.

1.2 Algunas curiosidades de las épocas pasadas. • •

Años 20: Deja de llevarse el cuerpo con curvas para valorar más las formas rectas. (foto de Lauren Bacall) Años 50: Se llevan dos estilos de mujer: o

o

(Foto de Marilyn Monroe): Uno de formas más curvadas (destacando pecho y caderas). (Grace Kelly y Audrey Hepburn): Otro de formas más rectas, sin curvas.

Años 70: Surge el “fenómeno Tweggy”. Tweggy era una modelo inglesa de 17 años muy muy delgada que causó furor en su época y fue imitada por muchas jóvenes del momento (foto de Tweggy).

Hasta nuestros días: Se implanta el tipo de mujer extremadamente delgada. (Foto Angelina Joly). En los 90, la presión social se hace eco de esta delgadez y la “impone” como canon de belleza. Además, “estar delgado” se asocia a tener éxito y ya no implica una distinción entre clases sociales.

La moda, a través de los medios de comunicación, lleva a cabo campañas que fomentan la figura femenina como modelo andrógino, es decir, muy similar a la figura del


hombre en la que priman las líneas rectas. Al hacerse públicos casos de anorexia como el de Victoria de Suecia o Nieves Álvarez, se empieza a tomar conciencia de este tipo de trastornos. Se demuestra que la idea errónea de que el cuerpo es maleable (que se puede adelgazar a nuestro antojo y que puedo controlar si adelgazo solo el culo o el vientre o los muslos, etc.) atenta seriamente a la salud. Además, hay que subrayar el impacto que las nuevas tecnologías van teniendo en la estética femenina a raíz del “boom” de los videojuegos, donde se observa un estilo de mujer artificial con pechos y caderas pronunciadas hasta la exageración. La figura recuerda a la barbie de los 50, ahora “laracrofts”.

2. Cánones de la belleza en cine. Cuando la gente comienza a hablar de los ideales físicos, de esos cuerpos soñados, admirados por todos y todas las jóvenes, deseados y envidiados, uno suele echar la vista hacia las estrellas cinematográficas ya que, en la actualidad y junto a los cantantes y los deportistas, estos parecen ser los máximos representantes de los cánones de belleza que imperan en nuestros días. En todas las épocas las mujeres han buscado estar atractivas, referentes estéticos, productos, tendencias en pelo y maquillaje y las grandes damas de la cosmética. En cualquier caso, no tenemos que llevarnos a engaño, la cámara hace milagros (y el maquillaje, la iluminación…) y lo que en pantalla parece de una forma tan natural, en realidad no es exactamente lo mismo. Por ejemplo, en el caso de la estatura de los actores y actrices el “engaño” se da en ambos sentidos: es decir, actores que nos parecen altos y esbeltos, en la realidad, son más bien retacos y otros que juzgábamos de bajos nos pasan varios palmos.


2.1 Cánones de algunas actrices. Hoy en día la actriz más sensual de Hollywood es, sin duda alguna, Scarlett Johansson, pero eso no siempre fue así, ya que el canon de belleza ha ido cambiando con el tiempo. Aspectos como la elegancia, la belleza, el saber estar, que tan presente estaban en las actrices clásicas, y como han cambiado estos aspectos en las actrices de hoy día. Paulette Godard, la musa de Charles Chaplin tiene un lugar reservado entre las más bellas, a pesar de ser una de las menos conocidas, ya que se inició en el cine en los años 30. Después de la austeridad de la guerra, entre los años 45´-50´ las mujeres comienzan a maquillarse de nuevo. Aparece el primer corrector de ojeras de la mano de Max Factor, el maquillador de las estrellas de Hollywood como Bette Davis, Lana Turner y Joan Crawford. Las mujeres empiezan a disimular sus imperfecciones. En 1946 la película Gilda revoluciona el mercado de los tintes para el pelo, ya que todas las chicas querían lucir el mismo rojo carmesí que Rita Hayworth. La demanda fue tal, que lleva a las marcas a perfeccionar sus productos de tintes para los salones del peluquerías. La protagonista de la cosmética fue Helena Rubinstein, que a sus 73 años crea las primeras cremas anti arrugas con principios activos. La gran época de las actrices clásicas tuvo lugar con el apogeo hollywoodiense de los 50, con las superproducciones de los grandes estudios Rita Hayworth, ella es uno de los paradigmas de aquella época, junto con Grace Kelly y Audrey Hepburn crearon un canon de belleza que se extendió a toda una época.


· Marilyn Monroe: Marilyn Monroe fue la personificación del glamur de Hollywood por excelencia. Su inmenso atractivo fue capaz de conquistar el mundo, pero a pesar de su belleza seductora y sus curvas pronunciadas, Marilyn fue mucho más que un símbolo sexual de los años 50. Marilyn usaba una talla 44, y los traía locos a todos, ¿quien se fijo en la talla? Es considerada la mujer más sensual de todos los tiempos. Actualmente el nombre e imagen de Marilyn son símbolos de belleza y glamur. Su espíritu sirve de inspiración para aquellos que luchan durante su vida en busca de la grandeza. Después del éxito del filme Sabrina en 1954, Audrey Hepburn, se convierte en un icono estético. Las mujeres se depilan las cejas como ella e imitan su manera de maquillarse, de tez clara y ojos rasgados. También empiezan a cortarse el pelo a su imagen y semejanza. La diva se convierte en la musa de Hubert Givenchy.

· Grace Kelly: Habrá quien sostenga que en los 50 se llevaban las señoras con curvas tipoSofía Loren. Para nada, en los 50 y antes, en los 30, ya se llevaba la tendencia Mujer Esquemática que, años más tarde, tanto daño ha hecho en la industria de la moda (las maniquís han pasado a convertirse en radiografías de maniquís). Grace estaba muy delgada, y Audrey también lo estaba. Años antes, Bette ya era muy delgada, estamos hablando de lo que hoy día sería una talla 34 o incluso menos.


· Katherine Hepburn: Una mujer que triunfó en Hollywood saltándose las normas, ella transformó el canon de belleza. De porte aristocrático, la alta, delgadísima y decidida Hepburn, pelirroja, de piel pecosa y ojos vivos, para unos eran grises y para otros verdes, llevó pantalones cuando nadie se atrevía a hacerlo, rompió el canon de belleza que imperaba en la glamurosa meca del cine. Con ella comenzó el gusto por la delgadez en el cine y su mirada vitriólica y desafiante acabó con las languideces femeninas de años anteriores. Su imagen en la pantalla y en la privacidad constituían un nuevo canon de mujer completamente distinto al imperante hasta la época, luego las chicas empezaron a imitarla y la década se pareció a ella”. En los ochenta el mérito fue para Kim Basinger, que llenó los cines de hombres que deseaban ver Nueve Semanas y Media, aunque el desparpajo de aquella época la ponía Marilyn Monroe. Dentro del cine actual la más cercana a la belleza de los años cincuenta es Nicole Kidman, y, quizás, Natalie Portman, por que encarnan un canon diferente al extendido actualmente de Johanssons y de Cruces. Todas estas actrices eran y son modelos a seguir por muchas chicas, pero hay que tener en cuenta, que no todo lo que se ve en verdadero, muchas cosas que nos muestras nos falsas. En realidad, casi todos los peinados que vemos en las películas clásicas son una ilusión. Sydney Guilaroff, el peluquero más famoso de Hollywood, era muy fan de las pelucas. Allí donde había una estrella, estaban él y sus ayudantes cargados de rulos y postizos. Los rizos de Norma Shearer, el flequillo Lana Turner, los complicados tocados capilares de Marlene, etc.… todo es mentira.


En realidad, en Hollywood triunfaron las pelucas hasta bien entrada la década de los 60, tras décadas de fidelidad al look diseñado por Alexandre: una especie de cascada de rizos/hojas de acanto, esculpidos a la goma-laca a cada lado de la frente. Las dos habían perdido no ya el lustre, sino la materia prima. Eran tiempos en que los productos eran muy abrasivos.

3. Deterioro de la belleza en televisión. 3.1 EL DETERIORO DE LA BELLEZA EN LA PUBLICIDAD: Los medios de comunicación son escenarios de una realidad cambiante, frenética que se reinventa constantemente y busca múltiples fórmulas para incentivar el consumo, en una sociedad donde la imagen está cada vez más ligada al mercado de la belleza. Aunque los modelos publicitarios aparecen tan perfectos e inmortales como las bellas esculturas clásicas, incentivando esos deseos de inmortalidad en el hombre actual, el gran reto del individuo sigue siendo vencer el deterioro físico, la vejez, asociados al inevitable paso del tiempo. Sin embargo la publicidad, oculta estos temores ofreciendo nuevos productos que desafíen el tiempo y ofrecen resultados e inmediatos, cubriendo simbólicamente esas necesidades perpetuas de los individuos. Las marcas establecen una relación emocional con los consumidores mediante mensajes universales que conectan con su lado íntimo. La publicidad es una fuente inagotable de mensajes que funcionan desde el consumismo, basada en la estimulación de los sueños y el placer.


3.2 EL DETERIORO DE LA BELLEZA EN LOS REALITIES: Durante las últimas décadas, los espacios de telerrealidad han inundado las parrillas de las cadenas en todo el mundo. Aunque cuestionados por algunos, su notable éxito les lleva a ocupar el prime time para seducir a la audiencia que sigue al detalle el día a día de sujetos anónimos. El formato pionero fue Gran Hermano, que surgió en Holanda en 1999, pero la fórmula ha ido desarrollándose tanto que la convivencia en una casa ha pasado a ser un juego de niños. Los realities se han tematizado dando pie a productos de corte sensacionalista e impactante como en el caso de Jackass. Su mentor, Johnny Knoxville, y sus amigos son capaces de tragarse un pez y vomitarlo vivo, dispararse o desnudarse en una tienda... Cualquier idea es buena. En Suecia planearon un GH para aprender a comportarse como gorilas, en el Reino Unido querían meter a personas en un vertedero. Lo más suave han sido espacios tipo Extreme Make Over, adaptado en España como Cambio radical y que ofrecía transformaciones físicas; Who Wants to be a Superheroe?, creado por el cineasta Stan Lee, para fans que quisieran transformarse en superhéroes y pasar pruebas de habilidad; o El Pelotón, que sometía a los más valientes a un entrenamiento militar intenso. La polémica está servida y Cuatro se suma a las excentricidades con un realities donde una familia convivirá con una tribu de pigmeos. ¿Quién da más?


4. Cánones de belleza a lo largo de la historia. La vida da muchas vueltas. Y en este caso el giro ha sido muy rápido. Igual que me despedí de todos vosotros hace diez días, regreso con energías renovadas. ¿Contradicción? Cierto, es una gran contradicción en si misma y digna de ser estudiada por un psicoanalista, pero como a muchos os he relatado personalmente, las cosas cambian de un día para otro, la "presión" como dice mi amigo Javier ha surtido efecto, y, en mi caso, las circunstancias se han tornado favorables para que continúe con esta pasión. Ya os lo agradecí, pero reitero el agradecimiento a todos a aquellos y aquellas que con su aliento me animan a seguir con el blog. Descargado de algunas obligaciones, volvemos a la carga con más fuerza que nunca. Y que mejor post para regresar que hablar sobre la Belleza a lo largo de la Historia y los tiempos que corren... El concepto de “belleza” en la Historia es tan subjetivo que es casi imposible de definir. Desde el inicio de la Humanidad ha habido muchos patrones de la misma. Por su propia naturaleza es totalmente subjetiva. Es curioso cómo a una idea tan abstracta, se la haya acabado disfrazando con el poderoso canon que tanto sufrimiento ha provocado a la especie humana. Cuando algo o alguien consigue que nos traspase el sentimiento de la belleza, el tiempo deja de correr hacia delante. Querríamos habitar en ella, no movernos de allí, de lo que contemplamos y admiramos con mayor o menor distancia pero que en un instante fugaz logramos poseer, grabando su recuerdo.


Paul Newman ¿Qué extraño mecanismo logra que algo bello nos conmueva y logre, incluso, que perdamos la razón? No es una pregunta fácil de responder teniendo en cuenta que, a lo largo de la Historia, se ha ensayado una idea abierta tremendamente relativa sobre la belleza. “La belleza reside en el corazón de quien la observa”, dijo Albert Einstein. Lo que conmueve a unos por la exaltación de los sentidos no conmueve a otros, pero sí existe un mismo ojo para registrar algunas formas absolutas de belleza que nadie discute. De ahí que el mundo entero reconozca el valor de las grandes creaciones artísticas a lo largo de la Historia. La civilización griega, aún siendo la cuna de la actual democracia, era muy distinta a la nuestra. Para percatarse de ello no es necesario recurrir a extensos y sesudos manuales de Historia: basta comparar las vestimentas de entonces con lo que llevamos puesto. La moda y la cultura en general dependen del contexto social y político en el que vivimos. Además del naturalismo, las causas de que las mujeres vistieran con túnicas austeras en la época griega podemos encontrarlas en su falta de autonomía, compartida con los niños y con los esclavos. Sin autonomía personal, las posibilidades de configurar una identidad propia a través de la vestimenta se reducen totalmente. El ser humano, a lo largo de los años, ha recurrido al traje como un fiel aliado cuando ha pretendido ofrecer una imagen de sí mismo especialmente seductora y atractiva. Desde la barba falsa que utilizaban algunos faraones hasta la cola de león en la espalda de Alejandro Magno o la toga púrpura bordada en oro en la Roma Republicana, los uniformes han representado prestigio o dignidad. Actualmente, vivimos inmersos en una sociedad que todo lo individualiza y todo lo relativiza. Estamos programados biológicamente para sentirnos atraídos hacia lo bello. Quizá por eso muchos de nosotros, creyendo que la belleza es el resultado de una ecuación de la naturaleza que se puede resolver, medimos el contorno de nuestros pechos, el volumen de nuestros labios, el efecto visual de nuestros abdominales, y acudimos al cirujano plástico con el retrato robot de una modelo o un modelo para parecernos a ellos.


Conclusión Belleza, delgadez, juventud… son algunas características que hoy en día son objeto de deseo para la mayoría de las personas. Se trata de aspectos que están asociados a la imagen corporal de la persona y que en la actualidad se relacionan con éxito y felicidad. Ya hemos visto el papel que los medios de comunicación y la publicidad tienen en la difusión de este tipo de mensajes, y cómo la industria de la belleza se beneficia de ellos. Ahora la delgadez es moda, igual que en otras épocas lo era tener caderas anchas o la “cintura de avispa”. El problema surge cuando se plantea esta moda como algo accesible para cualquier persona, es decir que independientemente de las características de nuestro cuerpo todos podemos llegar a ser como los modelos que aparecen. Tenemos la idea de que el cuerpo es maleable, que lo podemos modificar en función de las modas y nada más lejos de la realidad.


Al contrario que en épocas históricas anteriores, en las que eran la ropa y los complementos los que sufrían transformaciones para resaltar ciertas partes del cuerpo, actualmente es el cuerpo el que se “moldea”. Y, por si fuera poco, ese prototipo ideal de delgadez no se presenta como algo extraordinario, sino como “lo normal”, el cuerpo que todos “debemos” tener. Los medios de comunicación, la publicidad y la moda han dejado de escuchar la opinión de la mayoría y se han centrado en las necesidades o ideales de una minoría, para la que lo bello ha de tener un patrón físico determinado y además ser joven, no dejando alternativa a las mujeres maduras. De esta manera, se ha creado entre la población una “necesidad” respecto al cuerpo, que no se corresponde con la realidad. No es necesario ser alto, joven y delgado para ser feliz. Ha llegado un punto en el que las niñas quieren parecer más mayores y las señoras maduras quieren parecer más jóvenes. Es lo único que importa, la juventud y el atractivo eternos que se pueden conseguir, claro está, gracias a los productos de cosmética y estética que nos ofrece esta industria de la belleza que se ha creado y que sigue generando millones de beneficios. Es tal la presión ejercida por los medios de comunicación y la sociedad que identifica la delgadez con éxito y belleza que, en ocasiones, lleva entre otras cosas a la aparición de diversos trastornos de la conducta alimentaria. La aparición de estos trastornos en ciertas personas, se debe principalmente –pero no exclusivamente- a la necesidad que sienten de ser aceptadas socialmente y de no sentirse rechazadas.

Resulta imprescindible por tanto crear una conciencia crítica sobre estos valores preestablecidos, que nos sumergen en un mundo de sacrificio e insatisfacciones constantes. Una capacidad crítica que debe comenzar desde que somos niños y continuar a lo largo de toda la vida. Sólo de esta manera se logrará crecer como persona, desarrollando un criterio propio y aprendiendo a querernos y a aceptarnos tal y como somos. Esta sí que es la manera de ser un poquito más felices. El papel de los padres, madres, tutores y educadores es, en este aspecto, primordial. Son ellos los encargados de crear en sus hijos y alumnos una conciencia crítica que les ayude a mantener una autoestima alta. Se considera también imprescindible, ya que las cadenas de televisión no lo hacen, controlar el tipo de contenidos que se desprenden de algunos medios de comunicación, principalmente de la televisión y en “horario protegido”. Esos mensajes erróneos pueden llegar a marcar la personalidad de los más pequeños. Hay que tener en cuenta que somos consumidores de estos medios, no meros receptores pasivos y, por tanto, somos nosotros los que decidimos qué tipo de valores queremos interiorizar y tomar como positivos.


Tenemos que aprender todo lo que somos y mostrarlo. Quedarnos sólo con una parte, como la imagen, nos limita como personas y limita la visión que los demás tienen de nosotros. La belleza está en uno mismo, sólo hay que buscarla, queriéndote a ti mismo e interiorizando que “Eres más que una imagen”.

Bibliografía

http://www.tonosdigital.com/ojs/index.php/tonos/article/viewFile/93/78

http://www.quintadimension.com/televicio/index.php?id=298

http://www.stop-obsesion.com/index.php?page=page.showPage&anchor=cultura

http://www.monografias.com


http://publicitado.com/influencia-de-la-publicidad-en-las-personas/ http://militak.wordpress.com/influencia-de-la-publicidad-en-el-comportamiento-delos-jovenes-y-a-dolescentes-2/ http://www.monografias.com/trabajos20/presupuesto-publicidad/presupuestopublicidad.shtml http://es.wikipedia.org/wiki/Belleza http://pensamientosreflexionesamor.blogspot.com/2010/02/belleza-interior.html http://www.fluvium.org/textos/mujer/muj79.htm http://es.wikipedia.org/wiki/Canon_de_belleza http://www.taringa.net/posts/info/1338888/Canones-de-belleza--y-susproblemas.html http://www.ucm.es/info/especulo/numero34/canonbe.html


El deterioro de la belleza