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Uno no vende la tierra por la cual camina su pueblo Tashunka Witko - 1840 – 1877

Área temática:¿Quién controla los recursos de producción de alimentos? Documento de trabajo de discusión – Documento borrador El acceso a la tierra y el control de la misma, del agua y de la biodiversidad agrícola está cada vez más concentrada en unas pocas manos, lo que tiene graves consecuencias en la disponibilidad de la valiosa riqueza natural a la hora de que las comunidades y sociedades locales obtengan provisiones de alimentos a largo plazo. El objetivo de este grupo de trabajo es identificar los factores clave y las tendencias que subyacen a dicha concentración, así como debatir las acciones y alternativas que se pueden llevar a cabo para hacer frente a estas amenazas, garantizando el derecho de las comunidades locales a los recursos de producción de alimentos como condición para lograr la soberanía alimentaria. Incremento de la concentración de los recursos de producción de alimentos Tierra Los problemas relacionados con la falta de tierra y su tenencia se han intensificado en el umbral de una crisis alimentaria a escala global, unida a la deforestación y al embargo de masas de agua, de los ríos y de las zonas costeras. Los desalojos forzados y el desplazamiento de las comunidades locales para dejar espacio a la agricultura industrial y a proyectos de infraestructuras, turísticos y de ocio a gran escala son comunes en muchas partes de mundo. Los Gobiernos no tienen reparos en emplear el principio de dominio eminente1para dividir y tomar posesión de terrenos para alimentar el interés del capital privado y de los proyectos públicos y privados. Muchas de estas zonas son zonas principalmente dedicadas a la producción agrícola o aguas fértiles, cuyo valor para la biodiversidad terrestre y marina y para la ecología es muy alto. Las comunidades rurales están siendo arrastradas a la pobreza y a la marginalidad y se ven obligadas a emigrar a otras zonas rurales o urbanas, donde compiten con las comunidades asentadas en ellas previamente por unos recursos y medios de vida escasos, por lo que surgen nuevos conflictos y vulnerabilidades. La privatización se da, en primer lugar, en propiedades de titularidad comunitaria (ya sea tierra, agua o semillas), que se suele asociar con que no tienen dueño o con que están mal gestionadas. Asimismo, el incremento de la competencia por los recursos naturales tiende a exagerar la desigualdad de acceso a la tierra entre hombres y mujeres. En muchos casos, todas estas acciones se suman a las violaciones de los derechos humanos que sufren estas comunidades. Desde 2008, una nueva tendencia está recorriendo el planeta: los países y las empresas compran o alquilan terrenos cultivables en el extranjero bien para garantizar el suministro de alimentos o bien simplemente para aumentar sus ingresos. Esta corriente de apropiación de la tierra estaba, y aún está, provocada por la crisis alimentaria global cuando los países dependientes de las importaciones empezaron a ser conscientes de que no podían confiar en los mercados internacionales para adquirir alimentos. Al mismo tiempo, la industria financiera, en medio del desplome de su propio mercado, se dio cuenta de que el precio de los alimentos se mantenía alto, mientras que la tierra en muchos lugares es barata, por lo que los terrenos

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El dominio eminente hace referencia al poder que el Estado tiene sobre cualquier propiedad del mismo, en especial el que tiene para apropiarse de ellas para uso público. Más información disponible en: http://www.expertlaw.com/library/real_estate/eminent_domain.html


cultivables se convirtió en un nuevo nicho en el que merecía la pena invertir Por consiguiente, en menos de un año, más de 20 millones de hectáreas de tierra fértil en África, Asia, América Latina y Europa del Este han pasado a manos de países ricos o de inversores gracias a gobiernos ansiosos de dinero. Las comunidades locales se ven desplazadas y pierden sus medios de vida de una forma sin precedentes. Las respuestas internacionales a esta apropiación de la tierra promovida por entidades como el Banco Mundial o la FAO consisten en formular normas para estas inversiones extranjeras en la que aparentemente todas las partes salgan ganando y además se satisfagan importantes requisitos morales. Sin embargo, esto no es posible. La apropiación de la tierra, incluso cuando no suponga desplazamientos forzados evidentes- reduce de forma drástica la disponibilidad de terrenos para llevar a cabo una reforma agrícola y para favorecer un acceso equitativo a la tierra, estrecha el margen de maniobra para crear políticas orientadas a la población campesina y distorsiona los mercados nacionales para enfocarlos hacia intereses agrícolasfinancieros y hacia los mercados globales, en lugar de hacerlo hacia la agricultura campesina sostenible para los mercados locales y nacionales. Este hecho es especialmente perjudicial para las sociedades en las que los campesinos y los ganaderos suponen un amplio porcentaje de la población y donde existe un considerable aumento de la población, de lo que se deriva la necesidad de facilitar el acceso a los recursos productivos. Agua El consumo de agua dulce a nivel mundial se ha duplicado desde 1940 hasta alcanzar casi los 4.000 km3 anuales y se estima que aumentará otro 25% para el año 2030. Se supone que hay disponible para uso humano el triple de dicha cantidad de agua, pero el despilfarro, el cambio climático y la contaminación han hecho que las reservas de agua limpia se estén agotando. El agua se está convirtiendo en una mercancía, está pasando a manos privadas y, a menudo, se destina a otros usos diferentes a mantener la vida, a garantizar la salud y la higiene y a producir alimentos. Cada vez son más los acuíferos y los recursos hídricos contaminados por la filtración de sustancias químicas y tóxicas procedentes de la acuicultura industrial, de la agricultura y el procesamiento de los alimentos, de la industria de extracción y de otros tipos de producción industrial. En muchas regiones, los acuíferos se reducen debido a la sobreexplotación industrial, turística y de ocio de lujo y al consumo exagerado por parte de las clases pudientes. Las cuencas hidrográficas se ven destruidas por la deforestación, la erosión del suelo y las grandes presas. La reducción del agua disponible afecta principalmente a las mujeres y las niñas, que suelen ser quienes la proporcionan a sus familias. Una amenaza cada vez mayor a la disponibilidad de agua dulce para las comunidades rurales y vulnerables es el comercio de agua. Se estima que el comercio de agua "virtual" es aproximadamente de mil km3 anuales. Una gran parte de ella se conduce a naciones ricas desde países que extraen más de la que se puede recuperar. El cambio climático y el abuso de los recursos subterráneos están causando un gran impacto en la huella hidrológica de algunos países. La extensión de la superficie terrestre que sufre sequías ha incrementado a más del doble durante los últimos 30 años, debido parcialmente al aumento de las temperaturas. Biodiversidad La biodiversidad agrícola es parte de la diversidad biológica que sirve de alimento a los seres humanos y, por lo tanto, es de vital importancia para los agricultores, pescadores y ganaderos. En la segunda mitad del siglo XX, se combinaron el sistema de alimentación industrial y la Revolución Verde, de forma que se ha debilitado la mayor parte de las especies y de la diversidad genética que se necesita actualmente para enfrentarse al cambio climático, que se incrementará en el futuro. A pesar de que se han domesticado más de 5.000 especies vegetales, las multinacionales de semillas están centrándose en unas pocas, que suponen tres cuartas partes de la ingesta global de calorías. Hoy en día, diez de estas empresas controlan más de dos tercios del mercado de propietarios de semillas a nivel mundial, del que la mitad está en manos de sólo tres compañías. El 82% de la venta de semillas comerciales está restringido por demandas de propiedad intelectual, que en ocasiones impide que los agricultores puedan guardarlas o intercambiarlas para la siguiente temporada agrícola. Al mismo tiempo, diez multinacionales del sector químico controlan más del 80% de las ventas de


pesticidas y los principales fabricantes de estas sustancias son también empresas líderes en el mercado de semillas. Hasta el momento, hemos perdido al menos tres cuartos de la diversidad genética de los principales cultivos. A pesar de que los ganaderos han domesticado al menos 40 especies, las grandes corporaciones globales están obligando a la población mundial a consumir sólo cinco de ellas y, actualmente, un grupo de multinacionales está controlando la reproducción y cría del ganado, así como el genoma de las especies más importantes para el mercado. Cerca del 60% de todas las razas de ganado conocidas en el mundo se encuentra en peligro de extinción o se ignora en qué condiciones se encuentra. Asimismo, las flotas pesqueras de arrastre también se centran en sólo cinco familias marinas y desechan el 40% de sus capturas anuales durante el proceso. Por su parte, las presas y la deforestación están minando la diversidad de especies de agua dulce y su bienestar A través de normativas de prevención de enfermedades y de seguridad alimentaria, tanto las compañías agrícolas como las grandes empresas minoristas de alimentación están llevando a los pequeños productores a la bancarrota, además de solicitar a los ganaderos de la cadena de comida rápida Hardee's que proteja las razas más débiles desde el punto de vista industrial e impedir a los productores rurales y urbanos que vendan sus excedentes. La destrucción de la biodiversidad afecta de forma desproporcionada a las mujeres del mundo rural con menos recursos, despreciando su conocimiento de los usos tradicionales de las plantas salvajes como alimento, forraje y medicinas. Sigamos el camino: Nosotros, el pueblo, exigimos: ¡Soberanía Alimentaria ya! Garantizar el acceso y el control de la tierra es un aspecto crucial para lograr una serie de Derechos Humanos, entre los que están el derecho a la alimentación, y para conseguir la soberanía alimentaria. Para ello, es necesario tomar ciertas medidas con carácter de urgencia, como realizar reformas reales en la agricultura y en la pesca, en primer lugar, para que se reconozcan las funciones social y medioambiental de la tierra, del mar y de la riqueza natural; y en segundo lugar, para que se mantengan los derechos al acceso y al control de los terrenos de los productores locales, incluyendo a los indígenas. Asimismo, la igualdad de género debe ser un asunto central de cualquier reforma profunda en dichos ámbitos. Los estados deberían garantizar el control comunitario de los recursos naturales por parte de los agricultores, pescadores, ganaderos y comunidades forestales, así como de las poblaciones indígenas. Esto implica el reconocimiento de sus leyes, tradiciones, costumbres, regímenes de tenencia e instituciones, además de suponer el reconocimiento de la autodeterminación y de la autonomía de estos pueblos. Las reformas deben asegurar la completa igualdad de las mujeres respecto a las oportunidades y a los derechos sobre la tierra y los recursos naturales y reparar la discriminación histórica que continúa hoy en día. Se deberían abolir las leyes discriminatorias respecto a la herencia y al reparto de bienes en caso de divorcio y las costumbres que niegan la igualdad de derechos de hombres y mujeres frente a la tierra y a la riqueza natural deberían modificarse. Las reformas reales en la agricultura y en la pesca deben garantizar que las comunidades y los pueblos que comparten territorios disfrutan de un acceso equitativo a la par que controlado. Se tiene que asegurar la coexistencia pacífica de diferentes comunidades mediante el refuerzo de las organizaciones y de las alianzas de forma que sea preciso un diálogo democrático para negociar cómo proteger los terrenos y los recursos. La noción de territorio considera la naturaleza como un ente espiritual, propuesto inicialmente en el contexto de soberanía alimentaria por los pueblos indígenas; hoy en día lo suscriben también muchos movimientos sociales y organizaciones populares. Dicho concepto comprende todos los componentes del ecosistema, y de su riqueza natural, en lo que se asiente una comunidad, como por ejemplo, la tierra, los bosques, las zonas costeras, la flora, la fauna, los yacimientos de minerales y de petróleo, las masas de agua interiores y marinas, etc. Además, se incluyen los derechos políticos, económicos, medioambientales, culturales y sociales de las comunidades productoras de alimentos en zonas rurales. Los territorios son una parte esencial de la producción alimentaria diversa y sostenible y, además, suponen un refuerzo de los mercados locales, crean capacidad para mantener trabajos seguros y dignos y promueven las condiciones necesarias para conseguir la plena soberanía alimentaria. Por lo tanto, la apropiación de la tierra debe cesar. Se debe poner fin a la expropiación de tierras, de la riqueza natural y de los terrenos de las comunidades locales mediante


concesiones económicas, grandes plantaciones, agricultura y acuicultura industriales, proyectos turísticos y de infraestructuras y cualquier otro medio. Además, es urgente establecer medidas protectoras provisionales, como moratorias para las inversiones agrícolas a gran escala. Al mismo tiempo, se deben ejecutar las políticas estructurales que se mencionan El agua es un componente del ecosistema esencial para mantener la vida, para alimentar la biodiversidad y para producir alimentos. Sin un acceso adecuado al agua, es más fácil que las personas se vean afectadas por problemas de salud y nutrición. El agua es fundamental en la concepción del territorio, en sus múltiples formas, tanto dulces como saladas. Uno de los Derechos Humanos es el del acceso al agua, en el que se estipula que todas las personas tienen derecho a una cantidad suficiente de agua dulce, a que ésta sea segura, a que sea accesible físicamente y a que sea asequible, para destinarla a uso doméstico, como bebida, preparación de alimentos y mantenimiento del nivel de higiene. También es parte de este derecho el acceso al agua para la agricultura de subsistencia y a pequeña escala. El derecho al agua está íntimamente ligado al derecho a la alimentación. La soberanía alimentaria implica, por lo tanto, garantizar el acceso al agua para regadío y utilizarla de forma sostenible, del mismo modo que implica asegurar el acceso a la tierra y al territorio. Por ello, debe interrumpirse la privatización del agua y su conversión en mercancía, así como su expropiación y su comercialización. El agua tiene que seguir siendo un bien común y no estar sujeta a los mecanismos del mercado ni en su empleo ni en su gestión. Además, se deben proteger y regenerar los acuíferos, el agua superficial y las cuencas fluviales. Las reformas hidrográficas deben reconocer, proteger y reforzar legalmente los derechos colectivos de las comunidades de pescadores a pequeña escala al acceso y al disfrute de los caladeros de pesca y de los recursos marítimos. Asimismo deben incluir medidas que impidan la reducción de la vida marina y el debilitamiento de los recursos marítimos y costeros que ocurren por la pesca mediante prácticas no sostenibles, por inversiones destructivas y por proyectos de infraestructuras. Debe invertirse la tendencia a disminuir las especies y la base genética que forman parte de nuestra alimentación, al igual que la creación de monopolios empresariales a lo largo de la cadena alimentaria. Debe rechazarse la propiedad intelectual sobre los recursos vivos, incluyendo a las plantas, a los animales y a los microbios y las leyes sobre competencia deben prohibir las concentraciones verticales y horizontales a lo largo de la cadena alimentaria. Deben disolverse las empresas que estén involucradas tanto en la industria semillera como en la de pesticidas. Los monopolios biológicos de facto, en los que hacen que las semillas o el ganado sean estériles, deben prohibirse. Deben vedarse los cultivos modificados genéticamente. Los agricultores, ganaderos y pescadores no deben tener restricciones a la hora de guardar o intercambiar material relacionado con su forma de vida. El sistema de investigación pública internacional debe estar dirigido por pequeños productores, que establezcan una planificación y controlen el progreso en la investigación en agricultura y acuicultura. Ejemplos de preguntas para el grupo de trabajo: −

¿A qué tipos de apropiación de la tierra y desposeimiento de los recursos naturales (masas de agua, zonas costeras, semillas, bosques, caladeros de pesca, cría de ganado) se está enfrentando su comunidad?

¿Cómo defienden ustedes sus tierras/recursos naturales/territorios de estos abusos?

¿De qué forma se pueden asegurar y proteger mejor sus derechos a los recursos de producción de alimentos? ¿Qué tipo de medidas protectoras son necesarias de forma inmediata? ¿Qué tipo de políticas estructurales son necesarias a largo plazo?

¿Cuáles son sus peticiones al gobierno de su país y a la FAO a este respecto?

¿De qué forma se están cercenando sus derechos al control de la propiedad colectiva? ¿Qué estrategias necesitamos para defender nuestros derechos colectivos?

DOC FORO ALTERNATIVO ROMA 2009 Quien_controla_los_recursos_de_produccion_de_alimentos  

El dominio eminente hace referencia al poder que el Estado tiene sobre cualquier propiedad del mismo, en especial el que tiene para apropiar...

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