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BENEMÉRITA ESCUELA NORMAL “MANUEL ÁVILA CAMACHO” LICENCIATURA EN EDUCACIÓN PREESCOLAR OBSERVACIÓN Y ANÁLISIS DE LA PRÁCTICA ESCOLAR ALUMNA: MARICRUS OLVERA BECERRA LA PROFESION DEL DOCENTE Y LA COMUNIDAD ESCOLAR: CRONICA DE UN DESENCUENTRO. M. Fernández Enguita PLANTEAMIENTOS Lo que mejor les permitirá a los padres realizar su derecho de controlar la educación de sus hijos esta en intervenir en la gestión de los centros docentes. El grado de participación de los padres es bajo, y desciende, su efectividad es débil. Las reuniones de asociados suelen congregar a una decena de miembros, dos decenas en el mejor de los casos. Numerosos padres ni siquiera acuden al centro ante un problema individual de sus hijos. Los tutores se lamentan de la escaza colaboración de los padres o de llamar a los padres de alumnos problemáticos sin ningún resultado. Los avisos enviados a través de los alumnos pueden no llegar a su destino, las horas que se cita a los padres pueden no ser convenientes. Los pocos que participan lo hacen porque es su manera de controlar la educación de sus hijos y no rehuir los problemas que puedan presentarse. Participar es cumplir y, de paso, hacer saber a los hijos que se cumple. Los padres que participan tienen que hacer frente, con frecuencia, a la acusación de que solo se preocupan de los problemas particulares de sus hijos, no de los problemas de todos. Los profesores critican a los padres en: la tendencia a generalizar sobre la base de lo particular. (le han expulsado a un hijo y viene diciendo que expulsamos mucho).


Si las relaciones entre la asociación de padres no son conflictivas, esto se manifiesta en pequeños problemas con las actividades extraescolares programadas, que apenas dan lugar a lamentos resignados. El deseo de los padres es poder controlar el resultado del proceso, las características del producto final y si no les complace, decirlo. Las actividades extracurriculares su finalidad no es formativa pero atiende a necesidades planteadas por las condiciones materiales de la escolarización. Lo extraescolar se dibuja como el terreno en el que se busca una enseñanza de mayor valor económico y simbólico. Las actividades extraescolares son una forma de prolongar el horario de permanencia de los niños en la escuela, además contribuyen a una formación más pluridimensional. Se trata de actividades extraescolares en las que se lleve a cabo la psicomotricidad, la expresión corporal, las técnicas de estudio, diversos deportes y talleres. Los centros de enseñanza se han convertido en guarderías donde depositar a niños y jóvenes en las horas en que sus familias no pueden atenderles. La escuela debe acoger a los alumnos a edades más tempranas y más tardías, más horas al día y más días al año. Los delegados de los estudiantes funcionan bien en algunos casos, mal en otros y muy mal en otros. El delegado no solo ha de dirigirse al grupo con sus consejo, sino también individualizar y señalar a los causantes del desorden, a los que quiebran la norma o a los que no se comportan como es debido. Lo que a los alumnos les falta es información en sus derechos. Perciben que sus derechos han sido proclamados, pero no están muy seguros de que sea real la posibilidad de ejercerlos, ni de cual sea la manera de hacerlo. El miedo a las consecuencias del ejercicio de estos derechos. La primera queja que aparece entre los alumnos es la escasa participación de sus compañeros. Existe una carta de derechos y deberes de los alumnos, algunos profesores y padres impulsan su intervención, y probablemente ellos mismos se muestran bastante más maduros e independientes según abandonan el recinto escolar. A los alumnos no se les reconoce capacidad alguna de influir en las decisiones sobre que han de aprender y como ha de evaluarse lo aprendido.


Los centros públicos presentan una mayor disposición a reconocer las competencias de padres y alumnos, lo cual significa que todos ellos cuentan con una asociación de padres. Los centros privados se preocupan más de aspectos de la vida escolar, como los horarios y las actividades extraescolares. Para los profesores la participación de los otros debe consistir en que se adapten a sus fórmulas, sigan sus consejos y por decirlo así que hagan sus deberes. Para los padres y alumnos la participación significa ser parte del poder de decisión o cuando menos, no dejar por entero la dirección de la educación en manos del profesorado. La escuela y su relación con la familia ha cambiado mucho en comprensión, comunicación, rendición de cuentas. En comunicación los profesores deben informar a los padres y a los alumnos del porqué de su acción, pero no admitir su inferencia. Los años de la dictadura los profesores fueron los principales impulsores de alternativas globales a la organización vigente de la enseñanza, los padres hicieron sentir su presencia más discretamente a través de pequeños movimientos y los alumnos se manifestaron irregularmente. Donde antes actuaban todos los profesores ahora lo hace solo un reducido grupo de representantes. El factor que determina la suerte de la participación de todos, profesores, padres y alumnos, consiste en lo esencial, en los intereses y las practicas colectivos de los profesores.

La profesion docente y la comunidad escolar  
La profesion docente y la comunidad escolar  
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