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Alcances del aprendizaje cooperativo en los EVA`s Msc. Arq. María Auxiliadora Linares “Si he logrado ver más lejos, ha sido porque me he subido en hombros de gigantes”. “Los hombres construyen demasiados muros y no suficientes puentes”

Sir Isaac Newton (1675)

Introducción: Juntos Podemos La primera de las frases que sirve de inicio a este artículo, enfatiza la importancia del trabajo colaborativo como puntal para el logro de los objetivos; en ella, Newton revela como requirió del hacer de otros para concretar su propio hacer. Estas sabias palabras, constituyen una estimulante caracterización del proceso colectivo de construcción del conocimiento. A esta, podríamos añadir la tan conocida expresión: “La unión hace la fuerza”, que hace referencia al trabajo mancomunado en torno a una meta común. Hoy día, se hace cada vez más necesario participar y trabajar en equipos como elementos fundamentales en las gestión de calidad. Al especto, Rosetti, Meed y Knasel (2000), argumentan que, tanto en organizaciones como instituciones modernas, los problemas de calidad se afrontan y resuelven a través de equipos de mejora de calidad, círculos de calidad y/o grupos de trabajo cooperativo, o colaborativo como también suelen llamarse. Este movimiento hacia el trabajo cooperativo, propicia derribar barreras a la vez que construir puentes, por medio de la conjunción de ideas y métodos de trabajo, propiciando adelantarse al cambio y gestionar con eficacia los procesos. Así, el viejo paradigma de la individualidad, que ondea la bandera de la competitividad, está siendo sustituído cada vez más por la cooperatividad, operacionalizada a través del trabajo en equipo. Particularmente, en el ámbito educativo, entre sus ventajas se evidencian: • • •

Compartir de puntos de vista, con lo cual se enriquecen las experiencias. Distribución de tareas y actividades. Apoyo mutuo entre los miembros del equipo, a partir de la interacción y la retroalimentación.

Esta metodología de trabajo, se fundamenta en la valoración y el respeto a los otros, por medio de actitudes positivas; la confianza mutua para progresar juntos; la superación de tensiones a través de la comunicación; la libertad de pensar, hacer y construir con alto grado de responsabilidad, así como la generación de un clima positivo, centrado en el interés de todos, la franqueza y la solidaridad. De esta manera, al asumir compromisos mutuos se trabaja en función de objetivos compartidos, ejerciendo interacciones significativas de manera recíproca y simultánea, sean sincrónicas o asincrónicas, en un contexto determinado para una actividad concreta. Este accionar conjunto, tal como expresan Díaz Barriga y Hernández (2002) e Iniesta (2009), propician la construcción del conocimiento de manera compartida, promoviendo un aprendizaje interpsicológico que influye en los otros y un aprendizaje intrapsicológico, al construirse un andamiaje, influenciado por los otros, para subir y asumir el control de la situación.

El Aprendizaje Cooperativo y los EVA´s En este contexto de acción, la educación a distancia a través de medios virtuales o en línea (en inglés e-learning), vista desde una perspectiva humanista y humanizadora, ha profundizado su carácter, pasando de una individualidad, ajena a la interacción con otros, a una socialización que prioriza el aprendizaje interdependiente entre miembros de un grupo o comunidad de aprendizaje. El principio del aprendizaje cooperativo, según lo plantea Cassany (2004), se apuntala en el trabajar juntos para alcanzar objetivos comunes, fomentar la cooperación y la integración de los diferentes grupos del ambiente virtual, así como una enseñanza más reflexiva, basada en el desarrollo y demostración de habilidades y menos en memorización. En este sentido, la Web 2.0 y el software social, han devenido como recursos de creación y participación comunitaria, los cuales a decir de Díaz Barriga y Morales (2009), no sólo permiten buscar o subir información, sino también “interactuar en procesos de compartición y construcción conjunta del conocimiento”, y, como expresa Díaz del Valle (2010), desarrollan recursos compartidos, teniendo como eje de éxito la interacción sincrónica y asincrónica entre los usuarios, de manera


sencilla, práctica y hasta divertida, facilitando la comunicación, diversificando los escenarios y logrando los propósitos. En los ambientes de aprendizaje virtual (EVA´s), el aprendizaje cooperativo se potencia a través del uso de estos recursos socializadores como el chat, wikis, blogs, mensajerías y foros, que hacen posible la interacción grupal, tanto del grupo en general con el docente y entre sí mismos, como de los grupos pequeños que puedan requerirse para una actividad en particular. Los autores anteriormente mencionados, así como Iniesta (2009), apuntan a las siguientes características del software social como enriquecedoras del trabajo en los EVA´s: • • • •

Posibilita la interacción entre individuos en un amplio espectro de trabajo, tanto instatáneo como asincrónico. Permite al grupo disponer de las constribuciones individuales, tanto en el aporte del conocimiento como en aclarar dudas y en el apoyo motivacional. Fomenta la creatividad, la innovación y el espíritu crítico en los participantes. Apoya la creación y gestión de redes sociales, favoreciendo las relaciones personales en un ambiente virtual digital.

• No obstante, todo estas bondades no ocurren mágicamente, deben considerarse aspectos como el nivel de logro individual, la estructura de los grupos, la pertinencia en el empleo de las herramientas tecnológicas según la naturaleza de la actividad y los objetivos de la misma, los roles o tipos de interacciones que se quieran propiciar entre los participantes, las habilidades interpersonales y el tiempo dedicado al trabajo colaborativo, entre otros factores que afectan positiva o negativamente el éxito del escenario cooperativo virtual. Aquí, la responsabilidad interpersonal de todo el grupo que aprende es fundamental para el logro de los objetivos, no sólo de aprendizaje sino también de enseñanza por parte del docente. En este sentido, cabe destacar que el docente modifica su rol de transmisor de conocimientos a ser un guía para los participantes en la construcción del mismo, aplicando una pedagogía (estrategias, recursos) y una psicología (motivación y apoyo), que propicien el manejo de la cooperatividad y la creatividad en el aula, motorizando y proveyendo de otros recursos como documentos electrónicos, plantillas de trabajo, videos y video-conferencias, simuladores, enlaces electrónicos (links) a sitios de interés, publicación del trabajo realizado, seguimiento y apoyo, así como propulsar tanto la comunicación como la retroalimentación efectivas y enriquecedoras. Un EVA no se reduce a un aula virtual centrada en aprender a través de recursos tecnológicos; antes bien, trasciende a espacios muchas veces insospechados, pues la reciprocidad, el respeto y la tolerancia propician el derrumbe de barreras psicológicas, tecnológicas, culturales y regionales, fomentando la libre participación, la negociación, la espontaneidad, el diálogo al mismo nivel y la evaluación de todos hacia todos, incluyendo al docente o tutor del aula. De este modo, no solo se potencian las competencias profesionales, orientadas por el perfil profesional, sino también las competencias personales en torno a un ser humano cada vez más social, inclusivo, cooperativo y participativo.

Conclusiones Construir entornos virtuales que favorezcan y estimulen el aprendizaje cooperativo no es una tarea sencilla e instantánea, la colaboración y cooperación requieren del convencimiento no solo del docente del EVA, sino también del grupo que aprende, pues se necesita de su madurez como persona y como aprendíz, su participación, disciplina, seriedad y responsabilidad para con todo el equipo, conscientes de que la participación individual forma parte del colectivo que construye juntos, unidos en torno a una meta común, que va más allá del logro del trabajo o actividad realizada, pues redunda en el aprendizaje interpersonal y el intrapersonal, y más aún en el aprendizaje colectivo de una sociedad que cada día busca horizontes inimaginados para su evolución. En consecuencia, cada participante puede alcanzar sus propios objetivos en la medida en que los demás miembros del grupo consiguen alcanzar los suyos. Constituye un proceso sinérgico, en una relación “ganar-ganar” de manera efectiva y enriquecedora.

Referencias Cassany, D. (2004). Aprendizaje Cooperativo para ELE. Universitat Pompeu Fabra. Disponible en: www.upf.edu.pdi/daniel_cassany7pdf/txt/AprCoo04.pdf Díaz Barriga, F. y Morales Ramírez, L. (2009). Aprendizaje Colaborativo en entornos virtuales: un modelo de diseño instruccional para la formación profesional continua. Revista Digital Tecnología y Comunicación Educativas. Año 22-23, Nº 47-48. Disponible en: www.tyce.ilce.edu.mx/tyce/47-48/1-25.pdf Díaz Barriga, F. y Hernández Rojas, G. (2002). Estategias docenes para un aprendizaje significativo. Una interpretación constructivista. Editorial McGrawHill.2da Edición. México. Díaz del Valle, S. (2010). Procesos de Aprendizaje Colaborativo a través del E-learning 2.0. Revista de Comunicación y Nuevas Tecnologías Icono 14, 2009, Nº 15. Madrid, España. Disponible en:www.icono14.net/revista/num15/19_icono15_silviadiaz.pdf


Gámiz Sánchez, V. (2009). Entornos virtuales para la formación práctica de Educación: Implementación, experimentación y evaluación de la Plataforma AulaWeb. Tesis Doctoral. Universidad de Granada. Facultad de Ciencias de la Educación. Disponible en: www.hera.ugr.es/tesisugr/1850436x.pdf Iniesta Alemán, I. (2009). El aprendizaje cooperativo en e-learning. El motor interno de aprendizaje. Universidad de Zaragoza, Depatamento de Economía y Dirección de Empresas. Disponible en: www.marketreal.es/wp-content/uploads/2012/01/El-aprendizajecooperativo-en-eLearning.pdf Rossetti, A.; Meed, J. y Knasel, E. (2000). El Aprendizaje Personal. Un proceso continuo. Editorial Prentice Hall. España.


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