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Bello hORIZONTE Un lugar de Magia y sonrisas


Bello Horizonte : un lugar de magia y sonrisas En el nororiente de la ciudad de Medellín se encuentra ubicado hace treinta y un años el ancianato Bello Horizonte, donde 72 ancianos llenan de magia aquel lugar que para muchos es sinónimo de soledad, abandono y tristeza, pero para estos ancianos significa todo lo contrario, pues ellos catalogan este lugar como “una familia, una oportunidad” . A las 10 am llegamos al ancianato Bello Horizonte con el propósito de conocer cada detalle de lo que se vive dentro de uno de estos lugares. Al pasar la puerta principal, luego de que uno de los integrantes de la “familia Bello Horizonte”, encargado del ingreso de las personas a este lugar nos abrió la puerta, empezamos a descubrir la otra cara de los ancianatos.


Este lugar de fachada azul con amarillo, de largos pasillos, salas iluminadas, cuartos amplios y espacios decorados y adaptados para la diversión y descanso de los ancianos, cuenta con médicos, enfermeros y personal especializado para el cuidado de estos. “Nuestro objetivo es prestar atención integral a los abuelos. Tenemos un cronograma toda la semana, para esto nosotros trabajamos con el municipio y tenemos unos indicadores y formas de trabajar que son: interdisciplinariamente, interinstitucionalmente y intergeneracional. Anualmente hacemos distintas actividades, hacemos tres veces a la semana actividades lúdicas y recreativas, seleccionamos el grupo depende de las aptitudes de cada uno” María Arley Muñoz, geMedia hora después de nuestra llegada, de hacer rontóloga Casa de reposo Bello Horizonte. un recorrido y explorar cada uno de los espacios de este lugar, nos dispusimos a conocer a los ancianos, y con ellos sus historias y anécdotas. Una vez pasado el comedor llegamos a uno de los tres pabellones de mujeres, en éste, a diferencia de los otros encontramos ancianas de más de 85 años, la mayoría de ellas con discapacidad física, pero todas con una sonrisa. En el pabellón de hombres, al igual que en éste, una multitud de ancianos nos recibieron al entrar, algunos de ellos con poemas, historias o con un simple apretón de manos que poco a poco se transformo en sonrisas a medida que la conversación fluía. En este pabellón nos encontramos con hombres maravillosos y tras de ellos grandes historias de vida que cambiaron el rumbo una vez entraron a “Bello Horizonte”.


Mujeres llenas de vida, trabajadoras, luchadoras y con mucho ánimo encontramos mientras recorríamos otros espacios del ancianato o más bien “laberinto” nombre que le dimos a este lugar por sus interminables pasillos. Una serie de talentos acompañaban a estas ancianas, algunas bordaban bolsos, toallas, y tendidos, otras diseñaban aretes, pulseras, collares, y como si fuera poco encontramos poetas, recitadores y artesanos, quienes obtienen los materiales por donaciones que facilitan su trabajo. Fue entonces a las 3:30 de la tarde, mientras los ancianos apenas comenzaban su rosario, que nos dispusimos a salir de aquel lugar que nos permitió conocer la verdadera cara de los muy criticados ancianatos.



Bello Horizonte: un lugar de magía y sonrisas