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CIEN Aテ前S DE CINE Woody Allen

Canto de amor a una ciudad

Homenaje a los creadores de un mundo fantテ。stico

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Woody

Allen


Woody Canto de amor a una ciudad

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Homenaje a los creadores de un mundo fantástico

Allan Stewart Königsberg (Brooklyn, Nueva York, 1 de diciembre de 1935w), conocido como Woody Allen, es un director, guionista, actor, músico y escritor judío estadounidense ganador del premio Óscar en tres ocasionesw. Es uno de los directores más respetados, influyentes y prolíficos de la era moderna.1 Allen dirigió, escribió y protagonizó

Annie Hall, película considerada por muchos como la mejor comedia de la historia del cine. Mantiene una gran amistad con su primera “musa” y ex-pareja, Diane Keaton. Asimismo, mantiene estrechas relaciones con grandes directores, como Martin Scorsese, Francis Ford Coppola, Warren Beatty y Steven Spielberg.

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_Inicios creativos Allen empezó su carrera como humorista a los 16 años, siempre asociado a otros humoristas. En 1957 se le concedió su primer premio Sylvana Award. A los 17 años tomaría la decisión de adoptar el seudónimo de Woody Allen. Comenzaría a trabajar individualmente, llegando a ejercer la tarea de director de sus espectáculos en la cadena de hoteles Borsch Belt de Nueva York, donde ya habían trabajado otros humoristas importantes como Jerry Lewis. En 1952, cuando se encontraba terminando la secundaria, comenzó a confeccionar chistes para enviarlos a algunos columnistas de los periódicos de su ciudad. El primero en usarlos fue Nick Kenny, columnista del Mirror. Poco después, Earl Wilson, el más leído del New York Post, también usaría algunos chistes de Allen. Inicialmente se publicaron de forma anónima, pero luego se publicaron con el seudónimo de Woody Allen. Con 17 años su nombre ya circulaba por diferentes agencias de relaciones públi-

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cas y sus chistes aparecían más en los periódicos. Gene Shefrin, un agente de prensa, se interesó por este joven a quien contrató para la agencia en la que trabajaba. A finales de 1953, Allen ingresó en la Universidad de Nueva York, donde entre otras materias cursaba Producción cinematográfica. Pero no le interesaban mucho las clases; le gustaba más asistir a las proyecciones de películas que tenía la asignatura. Después de dejar de asistir a la mitad de las clases, terminó su primer semestre en la universidad con pésimas calificaciones en varias materias. Se retiró sin iniciar el segundo semestre. Uno de los profesores le dijo alguna vez No eres material de universidad. Creo que tendrías que recibir ayuda psiquiátrica, porque me parece que no tendrás mucha suerte para encontrar trabajo. En parte tenía razón, Allen consiguió su primer psiquiatra en 1959 y seguiría acudiendo a uno por el resto de su vida. Su primer contrato lo logra en 1955 en el programa The Colgate Happy Hour, con una asignación de 175 dólares semanales.

Actuó en numerosos locales, apareciendo ocasionalmente en programas de televisión, hasta que finalmente, y gracias a su talante e ingenio, tras una actuación en el local Blue Angel (en 1960), le ofrecieron la posibilidad de elaborar un guión y participar como actor en el filme What’s new, Pussy Cat?. En ese año conoce a dos personas que posiblemente han sido las que más le han influido: sus agentes Jack Rollins y Charles Joffe. Su primera actuación en el Blue Angel fue gracias a una recomendación de Rollins. Ellos veían en Allen un excelente humorista, pero primero debían hacerle vencer su timidez. Esa noche de domingo en el Blue Angel fue un éxito, pero a pesar de eso, tuvieron que pasar dos años para que tuviera suficiente confianza y comenzara a improvisar saliéndose de los libretos que había preparado. Más que el resultado de un solo invento, el cine es la culminación de setenta y cinco años de investigación y experimentación internacional. En 1832, el físico belga Joseph Plateau inventó el fenaquistisco-


Ex eu feu feugiam consenit adit nullaor.

pio, que producía la ilusión de movimiento con una serie de dibujos. En 1839, Joseph Niepce y Louis Daguerre elaboraron en Francia un proceso fotográfico para registrar imágenes de la realidad. Otro francés, Emile Reynaud, perfeccionó aún más la idea; sus proyecciones de transparencias animadas atrajeron a centenares de miles de personas entre 1892 y 1900. Pero el avance más significativo en el campo de la filmación tuvo lugar hace solo cien años. En 1890, el famoso inventor estadounidense Thomas Edison, con la ayuda de su asistente, el inglés William Dickson, diseñó una cámara para visión individual, del tamaño y peso de un pequeño piano vertical, que patentó al año siguiente con el nombre de cinetoscopio. Las imágenes se rodaron con película perforada de celuloide de 35 milímetros en el primer estudio cinematográfico del mundo, el Black Maria, de West Orange (Nueva Jersey). Se grabaron escenas de vodevil, circo, actuaciones del Lejano Oeste y fragmentos de éxitos teatrales neoyorquinos. La primera sala cinetoscópica se inauguró en Nueva York en 1894, y aquel mismo año se exportaron varias de estas máquinas a Europa.

Molore molore digniam, consed dolorpe orem.

Aunque Edison no estaba interesado originalmente en los proyectores, decidió fabricar uno para adelantarse a la competencia. En abril de 1896 estrenó su vitascopio en Nueva York. A consecuencia de la guerra de patentes que desencadenó, se formó un monopolio con el fin de controlar por completo la industria. Inspirándose en una copia del cinetoscopio de Edison, los industriales lioneses Auguste y Louis Lumière inventaron en Francia un aparato que, accionado por una manivela, filmaba y proyectaba películas. En febrero de 1895 patentaron su cinematógrafo y el 28 de diciembre “tuvo lugar oficialmente el estreno mundial del cine” en París, en el Grand Café del Boulevard des Capucines. Al día siguiente, 2.000 parisienses fueron en tropel al Grand Café para ver la última maravilla de la ciencia. Poco después, los hermanos Lumière estaban abriendo cines y enviando camarógrafos por todo el mundo. _Carrera cinematográfica

Os nisi ent am do dipit alit wis ad ex eumde, Alisit la consecte dolorting el ulla feugait.

En 1968 rueda su primera película (primera película completamente escrita y dirigida por él y en la que actúa como un ladrón), Take the money and run. Al comienzo fue difícil encontrar una productora que financiara el proyecto (costaba dos millones de dólares), hasta que Palomar Pictures decidió apoyarlo. Aunque la productora no estuvo muy contenta con el resultado final, la película resultó ser un éxito.

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Biografia (Heywood Allen Stewart Konigsberg; Nueva York, 1935) Director, actor y guionista cinematográfico estadounidense. Aunque llegó a ingresar en la universidad, no tardaría en abandonarla. Desde muy joven se dedicó a vender chistes a famosos columnistas y cómicos profesionales (Ed Sullivan, Sid Caesar, Jack Paar o Pat Boone). Más tarde escribió sketchs para clubes nocturnos, revistas de Broadway y programas de televisión, desarrollando una comicidad cercana a la de los clásicos Chaplin, Keaton, Lloyd, hermanos Marx y Jerry Lewis. Su primera aparición personal en televisión, en el Tonight Show, le permitió ser descubierto por el productor Charles Feldman, quien le encargó el guión de ¿Qué tal, Pussycat?, una comedia de Clive Donner rodada en 1965 en la que también actuó. Colaboraba, mientras tanto, en revistas como Playboy, The New Yorker y Evergreen. A esa época se remonta su afición al jazz; empezó tocando el saxo y luego se pasó al clarinete. En 1969 se le presentó la oportunidad de rodar Toma el dinero y corre, su primer filme como director, estructurado aún como una sucesión de gags. A ésta le siguieron películas como Bananas (1971), Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo y nunca se atrevió a preguntar (1972), El dormilón (1973), o La última noche de Boris Grushenko (1975), trabajos que pusieron de manifiesto sus especiales dotes para la sátira. Uno de los méritos de Allen es haber conseguido actualizar la comedia estadounidense, caída en desuso. Su personal estilo y su soltura en la narración propiciarían pronto los grandes

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éxitos. En 1972 coprotagonizó, junto a la actriz Diane Keaton, el largometraje Sueños de un seductor, de Herbert Ross. La interpretación de Woody Allen en esta comedia es uno de los hitos de su carrera. A continuación, Allen y Keaton iniciaron una relación sentimental que se vio reflejada en su participación en diversos filmes, entre ellos el más galardonado de los dirigidos por Allen, Annie Hall, que obtuvo el Oscar al mejor director, al mejor guión original (Marshall Brickman y el propio Allen), a la mejor actriz (Diane Keaton). Después de rodar en 1978 el film bergmaniano Interiores, en 1979 volvió a la comedia con su obra Manhattan, una de las más destacadas de su carrera. Crónica romántica y divertida del ambiente seudointelectual neoyorquino, Allen protagonizaba la película junto con Diane Keaton, Michael Murphy y Mariel Hemingway. Según el propio autor, la fotografía (en blanco y negro) no hace suficiente justicia a la belleza de Hemingway: “Eres la respuesta de Dios a Job”, dice Woody a Mariel en una de las escenas. Historia de enredo y crónica sentimental entre dos parejas que intercambian amores, Woody Allen da vida en Manhattan al guionista de televisión Isaac Davis, enamorado de la adolescente Tracy. Esta relación con una menor escandalizó al público estadounidense y la película fue calificada R, sólo tolerada para mayores. El objetivo de Allen no era crear escándalo, sino rendir homenaje a su ciudad y a su músico, George Gershwin. Manhattan logró el favor de la crítica y obtuvo dos nominaciones al Óscar, mejor guión y mejor actriz secundaria (Mariel Hemingway).


El personaje de Woody Allen, arquetipo del ciudadano medio estadounidense, es un hombre judío de marcado aire tímido y neurótico, obsesionado por el sexo y el psicoanálisis, y con dificultad para relacionarse con las mujeres: un nuevo tipo cómico que ya había adquirido entidad en Annie Hall. Si Chaplin o Marx utilizan disfraces específicos que permiten diferenciar el personaje y la persona, en el caso de Allen ambos forman, aparentemente, un solo individuo. Woody lleva, fuera y dentro del escenario, los mismos pantalones de pana holgados y el mismo suéter gastado, las mismas gafas de montura negra y los mismos zapatos cómodos. Su personaje, un inadaptado obstinadamente juicioso que persevera a pesar de miedos y neurosis, es una divertida creación a partir de una base personal exagerada. Poco a poco, los trabajos de Allen fueron imbuyéndose de su fuerte personalidad, con motivos recurrentes como el judaísmo, el psicoanálisis y la comunicación en la pareja. En esta línea surgieron, tras Manhattan, películas La rosa púrpura de El Cairo (1985) o Hannah y sus hermanas (1986), las dos últimas protagonizadas por Mia Farrow, su nueva pareja tras su ruptura con Diane Keaton a principios de los años ochenta, aunque su relación con esta actriz también llegaría a su fin, en este caso de forma abrupta, hacia 1993.

Misterioso asesinato en Manhattan (1993), Balas sobre Broadway (1994) y Desmontando a Harry (1998) son otras de sus películas más aclamadas. Los más recientes títulos de su filmografía son La maldición del escorpión de jade (2001), Hollywood ending (2002), Anything else (2003), Melinda y Melinda (2004), Match Point (2005), Scoop (2006) y El sueño de Cassandra (2007). En 2002 le fue concedido el Premio Príncipe de Asturias de las Artes y en 2007 fue investido doctor honoris causa por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Allen es además autor de varios libros en los que despliega arrolladoramente su cáustico y archiculto humor, como Getting Even (Cómo acabar de una vez por todas con la cultura) y Without Feathers (Sin plumas), y de diversas obras de teatro. En marzo de 2011 en una entrevista a un periódico italiano aseguró que quería volver a trabajar con su gran amiga Diane Keaton, con la que ha hecho siete películas, la última de ellas Misterioso Asesinato en Manhattan, en 1993. Este último año, ha realizado su última película es Media noche en París.

Durante la década de los noventa, sin perder el humor cáustico que lo caracteriza, las películas de Woody Allen adquirieron un tono más reflexivo y trascendental. Delitos y faltas (1990), Pat praesse quatissi eriustrud tio et ulla atie mod tisim nos autat in ut iliqui exerat volorper sed ming et, con vullaore vel eu feuisim et, cor suscidunt velit nulput at. Gait nostrud te deliquatem zzriusto odit nullaore magnim autpat nit, quisis do con henibh et vercidunt la corem velis del erating eniamcorper am erosto commodi onsectem dolorpercip erci tat fricus.

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Actores o personajes emblemáticos 1965. What’s New Pussycat? - Víctor 1977. Annie Hall - Alvy Singer 1979. Manhattan - Isaac 1984. Broadway Danny Rose - Danny Rose 1986. Hannah and Her Sisters - Mickey 2006. Scoop - Sid Waterman En persona, Woody Allen es igual a todos los personajes de sus películas: nervioso, paranoico y muy divertido. Tal vez por eso sus críticos más “fieles” no se cansan de reprocharle que se repita una y otra vez en la pantalla.

terapia para calmar sus ansiedades y no deprimirse, lo cual en ocasiones le ocurre a la menor provocación. ampoco le atormenta que sus filmes no sean vistos por millones de espectadores. Está consciente de que la mejor forma de combatir a los Spielbergs o Schwarzeneggers es no dejar de ser auténtico y honesto consigo mismo y con nadie más. “Mis películas nunca han sido vistas por las grandes audiencias, e incluso no llegan a muchos lugares de Estados Unidos, pero siempre he tenido ese problema. Con el tiempo te das cuenta de que algunos prefieren proyectar las grandes películas de Steven Spielberg o Arnold Schwarzenegger, porque ellos sí hacen mucho dinero”, comenta Allen.

Pero eso no le preocupa al genio de Brooklyn, quien en entrevista afirma que para él hacer cine es una especie de

Después de este éxito, a Allen no le costó trabajo encontrar algún estudio que siguiera pagando sus películas. En 1970 firma un contrato con United Artists (productora creada por Charles Chaplin), y comenzaría a rodar su segunda película Bananas. El contrato con United Artists lo comprometía para rodar tres películas, y el estudio le otorgó a Woody Allen total control sobre su producción, algo que era muy poco usual para cualquier director joven de la época (en aquella época ni siquiera Scorsese, Coppola o Mazursky tenían privilegios como éste). En 1977, tras filmar El dormilón (1973) y Love and Death (1975), Allen realiza la película con la cual obtendría su primer premio Óscar: Annie Hall. A partir de ese momento, Allen alcanza el éxito como director y guionista y también como actor, con la realización de películas ambientadas principalmente en su querida Manhattan, siendo uno de los primeros directores estadounidenses en reivindicar a cineastas europeos. En 1979 realiza la película que lo consagraría como director, Manhattan; filmada en blanco y negro, con largas e imponentes tomas de la localidad de Manhattan es considerada como un clásico de la historia del cine. Ha sido nominado varias veces al Óscar y en 1977 recibió el premio como mejor director por su película Annie Hall, pero no acudió

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Pat. Iliquis ciduis dolor susting et am irit, consequam, volorem dit lut veliquis dolobore tate tie velesenisi bla con eros nullan ex ero endre diam, quip et niam zzrit, commolo boreet aut erit il euguerc iliqui tat. Ratio consed diat. Et, vel ut nos nis non ut augiam verilis moloreetue dolore eum quis dit lobore facidunt vel ilit vendit, quiscil iquisi bla faccum delendit

a la entrega alegando que se había olvidado de la ceremonia (se había quedado tocando el clarinete ese día), Diane Keaton obtuvo un premio Óscar como mejor actriz por esta película. Este incidente con los Óscar no sirvió precisamente para aumentar su escasa popularidad en los Estados Unidos. Varias veces ha declarado que, si no fuese por su acogida en Europa, le resultaría imposible continuar filmando. En 2002 recibe el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Desde entonces tiene una estatua en su honor en el centro de Oviedo. Sus últimas películas (2005 – 2006) han sido filmadas en Europa, recibiendo, como ya ha sido una constante, la aclamación de la crítica francesa. En 2007 fue investido doctor honoris causa por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Allen es además autor de varios libros en los que despliega arrolladoramente su cáustico y archiculto humor, como Getting Even (Cómo acabar de una vez por todas con la cultura) y Without Feathers (Sin plumas), y de diversas obras de teatro. En el verano de 2007 rodó la película Vicky Cristina Barcelona en Barcelona, Oviedo , Avilés y La Felguera donde participaron interpretes como Scarlett Johansson, Penélope Cruz (ganó el Óscar a la mejor actriz de reparto) y Javier Bardem. La producción estuvo a cargo de Mediapro. El director de fotografía fue el ganador de numerosos goyas, Javier Aguirresarobe. Cuando actúa en una película, su actor de doblaje al español es Joan Pera, al cual ofreció un pequeño papel en la citada película, agradecido por el trabajo del actor español, por el que llegó a decir que gracias a él «era más héroe de lo que es en realidad». También se puede destacar que su persona ha realizado fugaces apariciones en Los Simpsons. En la escuela le llamaban Red por su pelo cuando era pequeño. Woody Allen va a consagrarse como “Mr. World Peace” en el 2010 debido a su gran contribución al teatro y a la comedia. En marzo de 2011 en una entrevista a un periódico italiano aseguró que quería volver a trabajar con su gran amiga Diane Keaton, con la que ha hecho siete películas, la última de ellas Miestrioso Asesinato en Manhattan, en 199. Inquieto, delgado, bajito

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Andreet pratisl ero consecte consecte tem voloreet, venismolum volorem ip eu feummy nonum erit iuscing exercipism.

(no pasa de 1,65), tímido, con gafas, don Juan de Manhattan, pero, sobretodo, ateo judío poco ortodoxo. Así se ha representado Allen a lo largo de una filmografía que bien podría ser una autobiografía en 35 milímetros. Sobre su infancia, creemos saberlo todo tras ver al pequeño Alvy Singer en Annie Hall, al jovencito Sandy Bates en Recuerdos o al trasto de Joe en Días de Radio aprendiendo sobre la vida en un barrio de clase media baja en Brooklyn. De esta última, el cineasta siempre ha reconocido que todo está inspirado, aunque un poco exagerado a modo de cómic, en su infancia. Es en el cine y no en la televisión donde Allen ha depositado siempre su corazón. Desde que tuvo uso de esa razón tan humorístico-analítica tan personal, Allen ha disfrutado con las grandes películas de la historia del cine. De Chaplin a Scorsese pasando por Minelli, Bergman, Wilder, Kurosawa, Fellini o Hitchcock. Allen, miembro de la última gran generación del cine, la de Scorsese, Coppola, Spielberg, Mallick..., ha podido absorber de los maestros en las salas de cine. Son constantes sus homenajes a los clásicos del cine estadounidense, japonés y europeo. En su obra de teatro y guión de cine Sueños de un seduc-

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Filmografia de la obra del director tor, Allen habla directamente en sus ensoñaciones con el Humphrey Bogart de Casablanca. Escenas de Annie Hall, Toma el dinero y corre o Todos dicen I love you le sirven para homenajear a Groucho Marx, su cómico de cabecera. El expresionismo alemán está presente en Sombras y niebla. Como recalca Jorge Fonte en su libro Woody Allen (Cátedra), Manhattan le debe mucho a Vincent Minelli o a Billy Wilder. Y en casi todos sus trabajos, Bergman y Fellini son una constante. Allen ha creado con sus películas un particular universo. En él, normalmente, habitan personajes decepcionados del mundo y de los seres humanos. Para ellos, el sexo y el amor son una mercancía negociable que se puede encontrar en cualquier esquina. La carrera cinematográfica de Woody Allen discurre desde hacen años en una suerte de montaña rusa en la que se alternan logros absolutos, como lo son Match Point y El sueño de Cassandra, con alguno de los puntos más bajos –Vicky Cristina Barcelona– de su dilatada y brillante carrera. Algo lógico si se tiene en cuenta que Allen se ha impuesto la idea de rodar una película cada año, lo que unido a las dificultades crecientes para encontrar patrocinadores para sus películas con imposición ajena de lugares le obligan a cerrar películas que son puros esbozos. Curiosamente, y con ocasión de Midnight in Paris, Allen ha confesado que a diferencia de lo que le suele ocurrir no tenía una idea previa sobre la que apoyar el argumento de la cinta. Algo que no se nota, ya que es una de sus mejores películas en los últimos años. En un primer nivel es una declaración de amor a París. El comienzo de la película, un montaje de diversos escenarios parisinos satinados por una evocadora pieza de jazz a la guitarra, recuerda el comienzo de su otra gran declaración de amor, la de Manhattan al compás de la Rhapsody in Blue de Gershwin. Pero tras esa evidente dedicatoria de admiración, que por otra parte sigue presente en imágenes y banda sonora, en el resto de la película Allen traza con gran destreza una

1966. What’s up, Tiger Lily? 1969. Take the Money and Run 1971. Bananas 1972. Everything You Always Wanted to now About Sex But Were Afraid to Ask 1973. Sleeper 1975. Love and Death 1977. Annie Hall 1978. Interiors 1979. Manhattan 1980. Stardust Memories 1982. A Midsummer Night’s Sex Comedy 1983. Zelig 1984. Broadway Danny Rose 1985. The Purple Rose of Cairo 1986. Hannah and Her Sisters 1987. Radio Days 1987. September 1988. Another Woman 1989. Crimes and Misdemeanors 1990. Alice 1992. Shadows and Fog 1992. Husbands and Wives 1993. Manhattan Murder Mystery 1994. Don´t drink the water 1994. Bullets Over Broadway 1995. Mighty Aphrodite 1996. Everyone Says I Love You 1997. Deconstructing Harry 1998. Celebrity 1999. Sweet and Lowdown 2000. Small Time Crooks 2001. The Curse of the Jade Scorpion 2002. Hollywood Ending 2003. Anything Else 2004. Melinda and Melinda 2005. Match Point 2006. Scoop 2007. Cassandra’s Dream 2008. Vicky Cristina Barcelona 2009. Whatever Works 2010. You Will Meet a Tall Dark Stranger 2011. Midnight in Paris

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trama en la que se combina pasado y presente, centrado en las relaciones sentimentales entre un guionista de Hollywood –un Owen Wilson dedicado a ser el álter ego del Allen– que intenta escribir una novela, y su novia, Rachel McAdams, de visita en París con sus adinerados y muy republicanos padres, lo que da pie a Allen para hacer mordaces comentarios al respecto. Ese desamor que sienten hija y padres con París, permite a Allen estudiar con levedad pero eficacia la fractura sentimental de la pareja , otro tema, capital para el cineasta desde Annie Hall.

Na feugait ad dolor sim del etum veraesse dion vullaorem nullam, senim erilissit wis nos nulla faci eu feuipit veratin velesse feum dolorem dolobor si ea commod tem ex ero ex et alis nonse.

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An vel ex enim exer secte faci te minis aciduipit eraesenisi eniamet in velit acillut etuero eugait, velit, consent vulla accummod ea consequis del ipsum velesto conse modipisi fergus.

Tan amante de las peripecias humorísticas de los Hermanos Marx o Bob Hope como de las películas de Federico Fellini o Ingmar Bergman, Woody Allen ha dibujado con sarcasmo las pautas de comportamiento en su país, retratado con ironía los avatares sentimentales e intelectuales de la clase burguesa neoyorquina, homenajeado al mundo del espectáculo y diatribado sobre sus cuestiones predilectas: el sexo, Dios, el judaísmo y la muerte, ya sea, siempre de una privativa visión de autor, desde la farsa, la comedia, o el drama de inspiración bergmaniana. Woody Allen se mantiene fiel a los temas que ha tratado a lo largo de sus extensa filmografía y en los que ha alcanzado una maestría inigualable, que se de-

muestra en la sencillez y sutileza con la que traduce en imágenes los sentimientos ocultos recorren una pareja (inseguridad, culpa, sospechas, sobrentendidos). Su última película es Media noche en París. Se trata de una comedia romántica ambientada en París y que narra la historia de una familia que viaja a esta ciudad por motivos de trabajo, así como la de dos jóvenes prometidos que se casarán en otoño. Las experiencias que tienen en la capital francesa cambiarán sus vidas. Cuenta el gran amor que siente un joven por una ciudad, París, y la ilusión que tiene la gente de creer que una vida diferente a la suya sería mejor.

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Colaboradores importantes

Esto od molore eu feuissequis alit dolenim vel dui tis aciniam aute dolor ilit praesto od magna consed modo odiat dolortio con ut irit, conse mincidui ea consequis dunt veros doluptat. Lor amet auguercidunt augue.

Uno de los directores más respetados, influyentes y mediáticos de los últimos años es sin duda, Woody Allen. Cerebro de muchas películas, programas de televisión, obras de teatro, libros y ganador de variados galardones, Allen es uno de los hombres más fuertes de Hollywood y sabe dejar huella en cada uno de sus proyectos y actores con los que trabaja.
 Son muchos los profesionales de la actuación que han sido dirigidos por el neoyorquino de 2010, destacando principalmente las chicas; todas esas musas que han sido parte del set del director. El primer papel importante en la carrera de Diane Keaton llegó cuando Woody Allen la escogió para actuar junto a él en una obra teatral, Sueños de un seductor. La primera gran musa de Woody fue también su primera esposa. Mia Farrow.
Antes de que Mia comenzará a filmar para Woody su currículum en el cine y la pantalla chica era avasallador: El Bebé de Rosemary, El Gran Gatsby y la serie Peyton Place. Para muchos Scarlett Johansson es la nueva musa de Woody. Y no fue algo planificado; por el contrario, Scarlett se cruzó por error en el camino del director cuando Kate Winslet desistió de filmar Match Point.
Si bien Allen lo niega, sí reconoce que, a su juicio, Scarlett es una de las más grandes actrices de Estados Unidos.. La española trabajó con Woody en Vicky Cristina Barcelona, cinta que batió todos los récords de audiencia. Musa habitual de Almodóvar, quedó maravillada con el trabajo del neoyorkino y le agradeció la oportunidad de interpretar a alguien tan extrema y diferente de ella misma.

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A eso de la medianoche, pasa un coche y te lleva a los años veinte. Es París y, en aquella época, París era una fiesta. Así que hay bastante barullo y, enseguida, estás metido en un bailongo o conoces a gente que después se hizo célebre. Hay suerte, así que los que te introducen en ese mundo son Zelda y Scott Fitzgerald, que conocen a todos y no se pierden ningún sarao. Luego está Hemingway, con sus fanfarronadas, y Picasso, demasiado concentrado en sus cosas (como si todo lo demás no existiera). Gertrude Stein ocupa un lugar central. Toklass solo se la ve un instante, cuando abre la puerta. Por aquí y por allá aparecen el torero José Belmonte, Salvador Dalí, Luis Buñuel, Man Ray y T. S. Eliot. Vaya el tipo que está tocando el piano es Cole Porter y aquella que baila, ¿no es acaso Josephine Baker? En Midnight in Paris, Woody Allen lleva a su protagonista a los salones de la llamada generación perdida y lo deja involucrarse en aquel mundo donde llega incluso a ligar con una hermosa muchacha que adora la Belle Epoque y que es modelo de Picasso, cuando la conoce, y que lo fue de Braque, y que se lía con Hemingway para acompañarlo a un viaje de caza. En aquellos años todo parecía posible: romper barreras, saltarse los controles de la moral de la época, explorar otros mundos, vivir en esa envidiable tensión entre el vértigo de estar creando y el afán de atender los inagotables placeres del mundo.

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_Amor por París Su última película trata de un ciudadano que vive en Nueva York, que forma parte del mundo intelectual y que, por tanto, conoce al dedillo sus mitos, leyendas y modas, que ha padecido cada uno de sus excesos snob y ha crecido chapoteando en los conceptos de Freud como si fueran parte de los utensilios domésticos de imprescindible uso quotidiano y matutino. Woody Allen ha tenido siempre esa rara habilidad para darle la mayor naturalidad a cualquier disparate, excentricidad o capricho propio de ese círculo, habitualmente tan pedante, de artistas, escritores o intelectuales que presumen de estar metidos hasta las cejas en la pomada. Basta un comentario cualquiera en la cola de un cine, en medio de una galería de arte, dando un paseo por un parque. Las películas de Woody Allen están llenas de este tipo de gente. Algunos quedan mal parados, por vanidosos e insufribles; otros, en cambio, resultan convincentes, seguramente porque se ríen de sí mismos o porque manifiestan esa cándida ingenuidad de seguir creyendo en las cosas que hacen. Es lo que le pasa al protagonista de Midnight in Paris, Gil (Owen Wilson; en la imagen aparece con Marion Cottillard, que interpreta a Adriana), que tiene un buen trabajo de guionista en Hollywood pero que está empeñado en escribir una novela: esa gran obra de arte, la pieza donde trascender las minúsculas traiciones y ligerezas a las que lo obliga su actual oficio. Además se va a casar. Y resulta que termina de viaje en París, junto a su novia y sus próximos suegros, un caballero que defiende al Tea Party y una dama que lo mira con recelo como candidato inminente a yerno.

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Es entonces cuando pasa un antiguo automóvil, a medianoche, y Gil se sube y siguen adelante. La parada siguiente es en los años veinte. Está con Zelda y Scott Fitzgerald, y comparte su itinerario de excesos: siempre hay una copa, siempre hay una conversación ingeniosa, siempre el afán por divertirse, siempre las pasiones desbocadas y el gusto por la elegancia.

Ate tem ex enim quipis dolupta tincillaorer ing er si iquamconsed min hent ing ero commy nosto conse dion ex exerat ullam, summy nismolobore magnis dolortisis diat vero dit augue feugue feugiatue tramus.

Woody Allen realiza la transición entre este mundo y aquel otro sin complicación alguna. Y es que, en realidad, no la hay. El pasado sigue habitando el presente, está ahí, y Gil lo encuentra en su viaje a París, acaso porque su verdadero mundo, el que ha volcado en su novela, es el del París de los años veinte: cabalgar sobre un burbuja y estallar en la cima junto a ese puñado de artistas y escritores que quisieron romper cualquier molde para inventar el mayor prodigio y vivir con la máxima intensidad. Tiene, por eso, todo el sentido que Gil se lleve en una de sus excursiones su novela y se la de a leer a Gertrude Stein. Hay veces que solo pueden entendernos nuestros verdaderos contemporáneos.

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Midnight in Paris es una comedia romántica ambientada en París, que narra la historia de una familia estadounidense que viaja a esta ciudad por motivos de trabajo, así como la de dos jóvenes prometidos que se casarán en otoño. Las experiencias que tienen en la capital francesa cambiarán sus vidas. Cuenta el gran amor que siente el joven protagonista por esta ciudad, París, y la ilusión que tiene la gente de creer que una vida diferente a la suya sería mucho mejor.

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Yo no quería ser Bogart, tampoco quería ser John Wayne. Yo sólo quería ser el capullo de la clase, quería ser ese chico con gafas que nunca consigue a la chica, pero que es divertido y cae bien a todo el mundo.

Cien años de cine. Woody Allen, canto de amor a una ciudad  

Maquetació del fascicle número 17 "Woody Allen. Canto de amor a una ciudad" de la col·lecció "Cien años de cine".

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