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GENTE SAGA

En el trono

A pocos días de estrenarse la cuarta temporada de ‘Juego de tronos’, SEMANA entrevistó a varios de sus protagonistas. En la serie, ambientada en un universo medieval fantástico, varias familias se enfrentan sin cuartel por el poder. Estas son las claves de su éxito extraordinario. cualquier cosa puede pasar

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eorge R.R. Martin siempre creyó que era imposible adaptar a la pantalla su colosal serie fantástica Canción de hielo y fuego, que empezó a escribir en 1991. Ni en sus sueños imaginó que alguien le daría vida a sus cinco tomos, a sus 4.197 páginas, a sus decenas de narradores, a sus cientos de locaciones, a sus enanos, dragones y caballeros medievales. Por eso cuando los productores David Benioff y Daniel Weiss se le acercaron en 2006, pensó que una vez más le iban a pedir que simplificara, mutilara y resumiera su obra. Pero la propuesta fue lo suficientemente loca para

convencerlo: una serie con una temporada por libro, con un presupuesto ilimitado y un casting de primera. Juego de tronos, como se titula el primer tomo, se aprestaba a romper todos los récords, con historias complejas, inteligentes y adultas que noquean semana a semana los sosos enlatados de toda la vida. Con 16 protagonistas, tres historias que se entremezclan y un mundo propio, hay de todo para todos: mujeres poderosas, políticos maquiavélicos, muertos vivientes, masacres brutales, paisajes increíbles y una buena dosis de sexo. Martin además humanizó el género, al llenar de contradicciones a sus personajes. Como le advirtió

a esta revista la actriz Carice van Houten, quien hace el papel de la bruja Melisandre, “esto no es Disney, es una historia moderna donde no existen el bien y el mal”. Pero el toque final es sorprender y desconcertar al público. “El show es impredecible, uno realmente no sabe para dónde va y eso es genial. No es el tipo de drama al que la audiencia está acostumbrada. La bandera es: ‘No vamos a hacer las cosas al estilo usual’”, asegura Liam Cunningham, Ser Davos en la saga. Desde el primer capítulo el autor ha matado sin pestañear a los principales héroes de sus libros, deja que los reyezuelos más tiránicos se salgan con la suya

y crea un mundo oscuro, hecho trizas, con destellos de amor y de esperanza.

La adicción al juego

La serie de HBO ha despertado un fanatismo renovado en la gente, incluido el presidente Barack Obama, quien pidió a los creadores una copia de la cuarta temporada antes del estreno. Por supuesto, cientos de comerciantes también han aprovechado el furor para crear todo tipo de productos inspirados en la saga.

p La historia gira en torno a la

lucha por el poder, representado en el trono de hierro.


GENTE

Ni héroes ni villanos

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rises. Así son los personajes de la saga: ambiguos, llenos de conflictos, como en la vida real. Aquí no valen las primeras impresiones, pues los héroes tienen defectos y los villanos no siempre son malos. “Es un show en el que estás descubriendo cosas todo el tiempo. Al principio, por ejemplo, no entendíamos por

qué Jaime Lannister era así, pero ahora sabemos más sobre su pasado y comprendemos los grises del personaje”, explica Nikolaj Coster-Waldau, quien lo interpreta en la serie. A pesar de que la trama sucede en un universo mágico y lejano, los dilemas que enfrentan sus protagonistas son terrenales y,

por lo tanto, familiares. “A la gente le encanta porque es un mundo fantástico, pero a la vez hay violencia, comedia y terror. Todos pueden encontrar algo con qué identificarse”, dice Maisie Williams, quien le da vida a Arya Stark. Precisamente los papeles femeninos han encontrado una gran fanaticada. Contrario a

lo que se esperaría de un contexto medieval, de mujeres sumisas y dóciles, “las de Juego de tronos son jodidamente fuertes, inteligentes y peligrosas y muchas chicas se sienten representadas por ellas”, admite Cunningham. Después de todo, a Martin siempre le ha gustado desafiar los estereotipos.

Tras bastidores

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na historia épica como Juego de tronos merece un presupuesto de las mismas proporciones. Se estima que cada uno de los diez episodios de la primera temporada costó 6 millones de dólares. Esa cifra aumentó 15 por ciento en la segunda y desde entonces ha seguido creciendo. La producción es sumamente compleja, pues un actor puede estar grabando en una misma semana escenas de tres episodios diferentes, con dos directores distintos. El personal está divido en dos: el equipo Dragón y el equipo Lobo, y deben sin-

La cerveza Iron Throne Blonde Ale se vende en Estados Unidos por 8,50 dólares.

cronizar con exactitud rodajes en cuatro países. A la hora de recrear ese universo, el equipo cuida hasta el más mínimo detalle. Un experto en armas diseñó espadas personalizadas para cada protagonista e incluso les enseñó a usarlas; y un lingüista imaginó cómo serían los idiomas de los dothraki y los valyrios, dos de las comunidades inventadas por Martin. Aunque esta es la era de la tecnología, los realizadores prefirieron invertir en varias locaciones en vez de construirlas digitalmente. La decisión fue particularmente útil para las escenas de El Muro, filmadas en un glaciar islandés: “Si lo hiciéramos en el computador, hasta

• Réplicas de los huevos de dragón de Daenerys Targaryen se consiguen en internet por 100 dólares.

p Ruinas arenosas en Marruecos y castillos en Croacia sirven de locaciones para recrear Westeros y Essos, los continentes fantásticos donde se desarrolla la historia.

algo tan sencillo como el aliento de una persona costaría dinero”, explica Benioff. El próximo 6 de abril, cuando se estrene la cuarta temporada, los seguidores serán

• Por 15 dólares se pueden comprar muñecos de los protagonistas.

testigos del impresionante resultado: cada episodio parece una superproducción de Hollywood que ameritaría ver en una sala de cine. n

En el trono  

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