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CORREO

las Culturas del Mu

do

Vol. XIV, nĂşmero 135, 15 de julio de 2013 1


Correo de las Culturas del Mundo

Director Leonel Durán Solís

Editor Mariano Flores Castro

correodelasculturas@gmail.com

Correo de las Culturas del Mundo, Año 2013, Vol. XIV, No. 135, (15 de julio de 2013), es una publicación

quincenal editada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia. Córdoba 45, Colonia Roma, C.P. 06700, Delegación Cuauhtémoc, México, Distrito Federal. Editores responsables: Leonel Durán

Solís y Mariano A. Flores Castro. Reservas de Derechos al Uso Exclusivo: 04-2012-091912305300-203.

ISSN: en trámite. Domicilio de la publicación: Moneda 13, Centro Histórico de la Ciudad de México. Distribuidor: se distribuye por vía electrónica correodelasculturas@gmail.com

Este número 135 se publica el 15 de julio de 2013. ©TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS POR LOS RESPECTIVOS AUTORES DE LOS ARTÍCULOS, NOTAS Y FOTOGRAFÍAS.

Publicación fundada el 15 de agosto de 2007.

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• En esto creo: un apunte de Claudio Magris • Atrocidades culturales de la guerra en Siria • Por otro himno • Sur profundo. Identidades indígenas en la frontera Chiapas-Guatemala • La reconquista 3


Ideas

“...el desencanto no es una razón para no querer cambiar el mundo, sino al contrario” Claudio Magris

4


En esto creo: un apunte de Claudio Magris

E

l primer libro que leí, el primer encuentro con la palabra que

contiene e inventa la realidad, y por lo tanto destinado a permanecer para siempre como El Libro, es una novela de aventuras para niños, Los misterios de la Selva Negra, de Salgari. Aprendí a leer con Salgari, con las hazañas de sus héroes, hombres y animales, que están ligadas a quien las escucha, ignorante de la trama e indiferente hacia el autor; ignorante, de hecho, sin darse cuenta, de que hay un autor y una trama, convencido de que las historias son narradas por sí mismas y que los hombres, escritores o no, sólo deben repetirlas y transmitirlas. Siempre he pensado que la literatura, de alguna manera, en esencia,

es una historia anónima oral. Tanto mejor sería si los autores no existieran o si, al menos, no se identificaran –“si estuvieran siempre muertos”, como me dijo una vez una alumna en el Grado Biagio Marin–, o forzados a la clandestinidad y lo desconocido. De aquella fantasía adolescente e improbable de Salgari aprendí a amar la realidad, el sentido de unidad de la vida, y nació mi familiaridad

con la variedad de pueblos, civilizaciones, costumbres... Experiencias diversas que son manifestaciones diferentes de un ser humano universal.

5


Creo que esta fiebre identitaria, que conduce a una continua obsesión

por identificar todas las naciones y todos los idiomas y todos los grupos étnicos (y que sin duda son un valor sagrado cuando la lleva a cabo un Estado), es un delirio, porque también puede arrastrar a la guerra y a las persecuciones. ■

Una minoría amenazada, cuando se convierte en Estado, también se

convierte en mayoría, y entonces comienza a amenazar a la minoría dentro de ella. Esto es lo que ocurrió en Kosovo, donde en cierto momento pasaron de ser los serbios una amenaza para los albaneses, a serla los propios albaneses para los serbios. Es grotesco el que muchos estados se formen, aun a costa de sangre y, al mismo tiempo, sueñen con ser parte de un Estado más grande aún. En este sentido, la independencia estatal de Kosovo es un fenómeno negativo. ■

Creo que va a pasar mucho tiempo antes de que tengamos una

Europa verdaderamente unida: hay muchos contratiempos, muchos problemas y desavenencias, pero también algunos progresos. Una verdadera Unión Europea, un auténtico estado europeo, es nuestro único futuro posible, porque ahora los problemas ya no son nacionales, sino, de hecho, de todo el continente. ■

Si hoy no hay un gobierno democrático en Irán, es por culpa de Occidente.

Distinguiría entre la ignorancia de la grandísima cultura iraní (y los aspectos completamente equivocados de su demonización) y las críticas justas a aspectos de la cultura política y del sistema político en el poder que son inaceptables (como la diferencia de derechos entre el hombre y la mujer). Pero, por otra parte, Occidente critica a Irán por no ser un Estado democrático, cuando en Irán ya había un gobierno democrático –encabezado por Mossadegh, que simplemente quería 6


que el petróleo iraní fuera en parte para el país- y fue derrocado por Occidente. Se escribe por muchas cosas, pero yo escribo principalmente para luchar contra el olvido, en señal de protesta. Escribiendo, a veces se tiene la sensación de perderse y, otras, las de encontrarse. Para mí escribir es, a menudo, contar historias verdaderas de lugares reales, porque las historias verdaderas y las personas que las han vivido me interesan más, muchísimo más, que las de mi imaginación. Creo que escribir es “transcribir” cualquier cosa que sea más grande que nosotros. Me siento más cómodo con el género narrativo y, en particular, con el monólogo, que de alguna manera está más cerca del teatro. ■

Me gusta mucho viajar en tren pero está claro que el automóvil, como

decía Miguel Delibes, es el medio idóneo para los trayectos cortos, fundamentalmente para los mini-viajes; que son los que suelo narrar en mis libros, como en Microcosmos (Anagrama). Sin embargo, manteniendo este punto de vista, el ideal es el viaje a pie. ■

Mi relación diaria con la tecnología es por desgracia casi inexistente. Tengo

que recurrir a la ayuda de los demás. Pero no hay en esto coquetería alguna: odio a quienes claman contra la tecnología como si fuera algo falso, como si la pluma con la que escribo fuera más auténtica y natural y estuviera más cerca de Dios que un ordenador. Acepto, como una debilidad mía, como un tic propio, mis dificultades en el mundo digital; pero no tiene mayor significado, más allá de ser una mera característica personal. Fuente: Esquire Nº 49 7


Patrimonio

Atrocidades culturales de la guerra en Siria por Jorge Sánchez Cordero A Arnoldo Martínez Verdugo, figura señera del siglo XX mexicano. A José María Pérez Gay, invaluable amigo. In memoriam.

E

L CONFLICTO EN EL CERCANO ORIENTE obedece a una maraña de intereses de muy diversa índole, cuya complejidad se acrecienta

con el tiempo mientras que las posibilidades de solución se reducen sensiblemente. La conclusión del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas en su informe de febrero del año en curso no deja lugar a dudas: la solución política para Siria en las condiciones prevalecientes es imposible.

A esta situación de alta complejidad habría que agregar la destrucción

de uno de los patrimonios de mayor riqueza en el ámbito cultural y que ha sido cuna de las civilizaciones más antiguas. Esta destrucción parece no tener precedente a escala internacional. Damasco y Alepo, dos de las ciudades sirias de mayor importancia, fueron escenarios de los primeros asentamientos humanos y es en Siria en donde surge la primera sociedad agraria.

Las fuerzas antagónicas en Siria no han reparado en tomar monumentos

pertenecientes al patrimonio cultural de la humanidad como resguardo para sus actividades militares, en flagrante contravención de la legislación internacional. El torbellino de la confrontación bélica y la imposibilidad de acceder a los sitios del patrimonio cultural impide ver con claridad la magnitud de esta destrucción sistemática, lo que adicionalmente emboza 8


una información confiable. No obstante, se

antigua ciudad. La magnitud de la destrucción

tiene certeza de que 12 de los 36 museos

es un reto a cualquier imaginación.

sirios han sido saqueados. Estos eventos

A lo anterior hay que agregar el pillaje.

fueron inicialmente negados por el gobierno

En el Valle del Éufrates se han identificado

sirio, que reducía la pérdida a una estatua

excavaciones ilícitas, específicamente en Mari,

dorada aramea del Museo de Hama y una

Doura Europos, en Deir ez-Zor y Zenobia;

pieza de mármol del Museo de Apamea; los

franco vandalismo en la zona de Mari y el

demás bienes culturales museísticos, sostenía,

Museo, y ocupaciones ilegales en Doura

se habían puesto a buen recaudo.

Europos. Los antiguos poblados del norte de

Se cuenta ya con información de que han

Siria, patrimonio cultural de la humanidad, y

resentido severos daños en Alepo, el mercado

en Qala’at Semaan (San Simón) no han sido

milenario, la gran mezquita Umayyad y la

excepción; se tiene conocimiento del total

ciudadela, así como en la Ciudadela de

colapso de una pieza de piedra caliza en una

Raqqa. Lo que también es lamentable es

tumba piramidal en El Bara y de vandalismo

el daño a la capilla de los cruzados en el

en Sergilla. Otros de los pillajes de los que

Crack de los Caballeros, cerca de la ciudad

se puede dar cuenta es el de Dja’de (sitio

de Azzara. Este sitio patrimonial fue una

neolítico) y en Umm Tell (sitio paleolítico).

fortaleza de los cruzados, con un estilo que

En el sur de Siria el paisaje también

refleja una mezcla de las culturas francesa

es desolador: existen excavaciones ilícitas

y musulmana. A ello habría que agregar la

en Bosra (ubicada entre la Ciudadela y los

destrucción del campanario de la Iglesia Um

baños termales). Las ciudades de Tell el-Far,

Al Zanar, en el norte de la provincia de Homs.

Tell Taouil y Tell el-Kharaze también han

Un templo asirio de la mayor importancia

estado altamente expuestas. El vandalismo

fue destruido en Tell Sheikh Hamad, junto

y el pillaje no han encontrado límites, como

con las paredes y torres de la ciudadela de

en la región de Hama. Han estado bajo un

al-Madiq. Las tropas regulares del gobierno

constante acoso, en Shir, los asentamientos

sirio no han tenido escrúpulo alguno en

neolíticos; en Raphaneae una fortaleza

ocupar el castillo de Ibn Maan, en la ciudad

legionaria romana; en Qasr al’Azm el palacio

romana de Palmira, en cuyo valle de las

del gobernador otomano, y en Shayzar/Larissa

tumbas apostaron tanques, al sur de la

un asentamiento del periodo helénico. 9


10

Aleppo, Siria

Bosra, Siria


Aleppo Dar Zamraya, Siria..

11


Desde el inicio del conflicto, la comunidad

Como lo fue durante el conflicto en Irak,

internacional expresó su gran preocupación

Amán, la capital de Jordania, se ha convertido

de lo que era altamente predecible: la

en un centro importante de comercio de

emergencia del mercado negro de bienes

bienes culturales ilícitamente exportados de

culturales. A los pronunciamientos de la

Siria. Ahí es fácilmente asequible la compra

UNESCO en este orden habría que agregar

de vasijas de la edad de bronce de la ciudad

la primera intervención de Lakhdar Brahimi,

de Tal Shihab, mosaicos bizantinos de la

enviado especial de la Liga Árabe, el 24

Iglesia de San Simón o de la ciudad romana

de septiembre de 2012 ante el Consejo de

de Apamea, ubicadas en las cercanías de

Seguridad de la ONU sobre la destrucción

Alepo, y estatuillas de más de dos mil años

impune del patrimonio cultural.

de Bosra, una ciudad que albergaba a uno

Ahora se ha replicado la misma matriz de

de los teatros romanos mejor preservados.

pillaje que en Irak; todos los participantes

En el mercado negro las antigüedades de

de las diferentes fracciones en pugna se

la era nabatea y las tablillas de piedra de la

han arrogado el derecho de saquear en

era aramea son de las más preciadas. Para

beneficio de su causa y contribuyen con ello

remover los mosaicos bizantinos de los pisos

a enriquecer el mercado negro. El Ejército

romanos de Apamea se han empleado incluso

Sirio de Liberación, que combate al presidente

bulldozers por parte de los saqueadores.

Bashar al-Assad, en su búsqueda de divisas

La magnitud de este mercado negro y

no ha quedado exento de estas acciones

la gravedad del tráfico ilícito obligó a las

depredadoras.

autoridades jordanas, bajo el alto patrocinio de la princesa Sumaya bint El Hassan,

El contacto de Amán

a convocar a la comunidad internacional, a través de la UNESCO, a dos seminarios –en

A raíz del conflicto sirio se ha formado

febrero y marzo de este año– para impulsar

una compleja red de contrabandistas y

recomendaciones que pudieran paliar esta

mercaderes de arte que están destruyendo

catástrofe cultural y elaborar un plan de acción

sin ningún escrúpulo uno de los legados más

que respondiera a dos diferentes escenarios:

importantes de la humanidad.

el primero atiende la situación actual de la guerra en Siria, en la que se respalda

12


a la Agencia Siria de Antigüedades y de

El problema ha llegado a límites muy delicados;

Museos (DGAM por sus siglas en inglés) y se

el propio gobierno sirio, por conducto del

exhorta a las partes contendientes para que

ministro de Cultura, Lubana Mushaweh, y

dejen de utilizar sitios del patrimonio cultural

Maamoun Abdulkarim, jefe de la DGAM, se

con propósitos militares. El segundo versa

vieron obligados a convocar a un seminario,

sobre la posibilidad de la recuperación de

para el 12 y 13 de mayo de este año en

bienes culturales que hayan sido exportados

el Museo Nacional de Damasco, con la

ilícitamente.

intención de tomar medidas para evitar lo

De importancia capital fue la presentación

que ya se considera una catástrofe cultural sin

de la Organización de Aduanas Universal

precedentes. Se tuvo que admitir la rapacidad

(WCO por sus siglas en inglés), que ha

a la que han estado expuestos los sitios de

elaborado reglas para la protección del

Mari, Doura Europos, Apamea y Gebel

tráfico ilícito de bienes culturales a través

al-Woastani en la región de Idlib, considerada

de su programa ARCHEO, consistente en

patrimonio cultural de la humanidad.

una comunicación en línea de los medios

Finalmente el propio Abdulkarim admitió

que emplean los agentes aduanales para

que si el conflicto continúa, lo que es

prevenir el tráfico ilícito de bienes culturales.

altamente predecible, no sólo se perderá la

Este programa permite consultas súbitas que

historia e identidad sirias, sino una de las

proveen de información sobre exportaciones

fuentes más importantes del conocimiento

ilícitas, y constituye sin duda un medio

universal. Abdulkarim solicitó la cooperación

efectivo para prevenir de manera general el

internacional y la de sus vecinos, especialmente

tráfico ilícito. Sin embargo, la preocupación

Turquía, Líbano y Jordania, ya que el gobierno

de las autoridades jordanas alterna con un

del presidente Bashar al-Assad es ya incapaz

mercado negro floreciente en Amán, con

de salvaguardar este patrimonio cultural de la

grandes mercaderes de arte, entre los que

humanidad.

sobresale Mohammed Khalil, experto en

Al margen del conflicto sirio, y como gran

antigüedades. La inmigración de más de dos

contraste, se abrió una sucursal del Museo

mil personas diarias que huyen del conflicto

del Louvre en Abu Dhabi, ubicada en la isla

y que ingresan a territorio jordano nulifica

de Saadiyat, bajo la dirección del emiratí

cualquier control aduanero.

Hissa al Dhaheri, cuya inauguración está 13


14

Bosra, Siria


prevista para 2015 pero que el 22 de abril de este año, con la muestra Nacimiento de un museo, anticipó lo que será la envergadura del recinto. Abu Dhabi se convertirá en uno de los centros culturales de mayor relevancia en el ámbito universal. El Museo del Louvre alternará con el Guggenheim, diseñado por Frank Gehry, un museo marítimo obra de Tadao Ando y un auditorio emblemático, bajo la dirección de Zaha Hadid, entre otros. El Medio Oriente se ha convertido en un mercado del arte de primera importancia y se anticipa que una buena parte de los tesoros sirios será albergada en este nuevo Museo del Louvre en Abu Dhabi. Fuente: Revista Proceso

Bosra, Siria.

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Ciudadela Raqqa, Siria

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Apamea, Siria. ca. 300 a. C.

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Sátira

Por otro himno Gabriel Zaid

L

AS BANDERAS Y LOS HIMNOS como símbolos sacros del Estado son decimonónicos. Las banderas servían como parte del armamento medieval: para hacer señales, destacar jerarquías y distinguir a los contrarios de los nuestros. Los himnos son más

antiguos, de origen religioso y militar. Pero la declaración de que ciertos himnos y banderas son “nacionales” es un engendro político del siglo XIX. Las guerras de religión nunca se resolvieron. Pero superarlas (internamente) y aprovecharlas (frente al exterior) se buscó una identidad religante, por encima de las otras identidades (religiosas, étnicas, locales). Se desarrolló una religión legitimadora del poder: el nacionalismo de los Estados, que no es el nacionalismo de las naciones pero lo aprovecha demagógicamente. ¿Qué se canta en los himnos nacionales? La exaltación de nosotros frente a los otros, el llamado a las armas para defender como sagradas las fronteras de cada centro del poder, la presunción de tener a Dios (a la razón, a la historia milenaria) del lado nuestro. Los himnos y las banderas ayudan a imponer la ficción de que los súbditos de un nuevo centro de poder son de hecho una antiquísima nación que logra, por fin, constituirse como Estado: aunque las naciones de verdad queden de hecho repartidas entre varios Estados; aunque casi todos los Estados sean de hecho multinacionales. Pero los sentimientos patrios se han vuelto más modernos, hasta en México, donde el Estado, que encabezó la modernización del país, se fue quedando atrás de la sociedad civil y de la Iglesia. La misa, el santoral, las devociones, han cambiado, pero no el santoral político, ni las devociones oficiales, ni las misas de gallo del 15 de septiembre que inventó el general Porfirio Díaz para encabezar la Independencia y su cumpleaños, el día de San Porfirio. La liturgia oficial sigue en el siglo XIX. Los himnos nacionales suelen ser obras de arte mediocres, ennoblecidas por la devoción, el incienso y la pátina de la repetición, que ya no dejan escuchar lo que se está cantando. El 21


himno mexicano no fue compuesto por Salvador Díaz Mirón y Ricardo Castro o por Ramón López Velarde y Manuel M. Ponce o por Carlos Pellicer y Silvestre Revueltas o por Octavio Paz y Carlos Chávez, sino por Francisco González Bocanegra y Jaime Nunó, que hicieron lo que pudieron: -Mexicanos al grito de guerra, el acero aprestad y el bridón! -Y retiemble en sus centros la tierra, al sonoro rugir del cañón! Hoy, si un vecino nos gritara “aprestad”, nos parecería extranjero. No se habla así en México. Sería como escuchar a un español, a un argentino, hablando a su manera, muy respetable pero muy ajena. Y si gritara llanamente: preparen la espada y el caballo (“el acero aprestad y el bridón”), seguiría pareciéndonos raro. ¿Cuál espada? ¿Cuál caballo? Estamos en los tiempos de la guerra nuclear y el Internet. Y si continuara, invitándonos a empapar las banderas en un mar de sangre: -Guerra, guerra! ¡Los patrios pendones en las olas de sangre empapad! tendríamos que invitarlo a calmarse, preguntarle si se siente bien. Más que marcial parecería marciano: un ser desembarcado de otro siglo, de otro planeta, de sentimientos sanguinarios muy extraños. Un himno que respondiera a los sentimientos patrios de hoy tendría que alejarse del nacionalismo oficiado como religión del Estado, del arte oficial, de la exaltación de la guerra. El patriotismo que hoy se extiende por el planeta es más pacífico, más abierto y más local: un amor a la tierra, que incluye a todos los seres vivos, en una vecindad, localidad, región, de convivencia. Una estrofa de ese himno pudiera ser la que escogió Alfonso Reyes para su “Glosa de mi tierra”: 22


Amapolita morada del valle donde nací: si no estás enamorada, enamórate de mí. ¿Habrá poetas y músicos mexicanos capaces de componer con esa gracia, ese humor, ese amor tan profundo, que ya no puede ser solemne? Les encargamos otro himno. Un himno para el siglo XXI, para los nuevos sentimientos patrios, más tranquilos, menos aparatosos. Fuente: Reforma/reproducido por Josué Ramírez en FB

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Libros

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Reseña

SUR PROFUNDO Identidades indígenas en la frontera Chiapas-Guatemala por Andrés Fábregas

C

ONOCÍ A ROSALVA AÍDA HERNÁNDEZ CASTILLO en los días de fundación del CIESAS-Sureste. Hacia el año de 1987 o 1988, se instituyó el proyecto Religión y Sociedad en el Sureste de México, cuyo objetivo era iniciar la comprensión del cambio religioso en esa parte del país y visionar las tendencias del mismo. Rosalva Aida se incorporó a un grupo de investigadoras e investigadores que, coordinados por Guillermo Bonfil, Gilberto Giménez, Carlos Guzman Böckler y Andrés Fábregas Puig, acometerían esa tarea en diferentes localidades del Sureste, incluyendo algunas localizadas en la frontera con Centroamérica. El proyecto fue prolífico en resultados, publicándose una serie de siete volúmenes en los Cuadernos de la Casa Chata, pero que ya llevaban el sello editorial del CIESAS del Sureste. En el volumen segundo de dicha serie, Rosalva Aída Hernández publicó dos textos: “Del tzolkin a la atalaya: los cambios en la religiosidad en una comunidad Chuj-K’anjobal de Chiapas” y “Recordando la historia olvidada: Tziscao y Cuauhtémoc, dos comunidades fronterizas”1 que en la actualidad son trabajos de obligada referencia para 1 Ver: Religión y Sociedad en el Sureste de México. Volumen II. México: CIESAS/CIESAS del Sureste, 1989, (Cuadernos de la Casa Chata: 162), páginas 123-216 y 225-266.

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los estudiosos de la frontera entre México y Guatemala. Desde aquellos días, Rosalva Aída quedó comprometida con el sureste de México y más específicamente, con la gente de la frontera MéxicoGuatemala. Precisamente el libro, Sur Profundo, es otro de los resultados de largos años de investigación y vivencias en aquellas tierras del país. Es un texto basado en un trabajo de campo de larga duración. Rosalva Aída Hernández escribe acerca del paisaje y la gente de la Sierra de Chiapas, la Sierra Madre, conocida también como la Sierra de Mariscal o sencillamente la Sierra. También, su libro incluye a poblaciones del Soconusco, las Tierras Bajas de Amatenango de la Frontera, Mazapa de Madero y los Bosques de La Trinitaria, en medio de los cuales están localizados los Lagos de Montebello. Es un texto que trata de los pueblos de frontera, los Chuj, Mochó, Mam, Kaqchiquel, Q’anjob’al y Jakalteco, que se distribuyen a lo largo de la línea fronteriza México-Guatemala y que, con la excepción de los Mochó, habitan también en varios de los municipios guatemaltecos fronterizos. Es una parte de la frontera sur con varias micro regiones contenidas dentro de otras más amplias o formando parte de conjuntos subregionales. La variedad de paisajes va desde el territorio de Montaña, pasando por zonas intermedias, hasta las partes bajas y boscosas, configurando contrastes que las propias ecologías culturales han acentuado. En la Sierra, el cultivo de la papa aún es importante, tanto, que en Motozintla-la puerta de la Montaña- la fiesta más esperada es la que está dedicada a ese cultivo, incluyendo el concurso para premiar a las mejores papas cosechadas, desde el tamaño hasta la forma, pasando por el sabor y el color. Pero el café es el cultivo que encontramos por doquier en esta Sierra inmensa, señoreada por el volcán Tacaná, que hace las veces de un gigantesco mojón entre México y Guatemala. Los 26


campesinos cultivan en las laderas el maíz, el chayote o el frijol, haciendo equilibrios prodigiosos. Aun se ven los borregos y cabras deambulando o bien, encerrados en corrales que son rotatorios, método para fertilizar la tierra. Una característica que comparten estos pueblos, en los diferentes ámbitos que describe Rosalva Aída Hernández, es la variedad religiosa. Las iglesias y grupos evangélicos son notables: presbiterianos, nazarenos, bautistas, pentecostales. Los hay que son bíblicos pero no evangélicos: testigos de Jehová o la luz del mundo. También hay católicos. Pero una escena recurrente en las calles de estos pueblos, sobre todo los de la Sierra, es la que ofrecen los predicadores con sus biblias en ristre, llamando al arrepentimiento, anunciando un sinfín de calamidades atraídas por los pecados humanos. A este mosaico de religiones se une la ductilidad de la frontera: hay cientos de puntos de paso. El problema no está en pasar, sino en internarse al país. Aquí es cuando los migrantes se enfrentan a todo tipo de peligros: policías, delincuentes, bandas organizadas y toda laya de extorsionadores. Pero estos pueblos en frontera van y vienen en su vida diaria, comercian, intercambian, establecen lazos de amistad o de matrimonio. Es una dinámica notable. Hará un mes que recorriendo la Sierra llegué a un barrio de Pavenkul llamado Frontera 20. Es el punto límite de la frontera. El Tacaná luce aquí toda su belleza y su juego con las nubes es un espectáculo admirable. Sobre una explanada en esta montaña, se eleva un promontorio por el que pasa la línea, marcada por una mojonera, que está instalada a las orillas de una casa en territorio de Guatemala. El lugar se llama Villa Flor. Al alzar la vista para observar el mojón, distinguí a una mujer lavando ropa. Subí hasta donde estaba y la saludé. Me confirmó que había entrado a territorio de Guatemala y que ella hablaba el Mam. La joven mujer sacudía la ropa antes de tenderla ¡sobre la mojonera! 27


y algunas piedras que la rodean. Me dirigí a ella y le dije: “Usted lava la ropa en Guatemala y la tiende en México”, lo que la hizo reírse. Así de dúctil es esta frontera entre dos Estados Nacionales de América Latina. El libro de Rosalva Aída logra aprehender este mundo y describirlo, explicándonos sus procesos, sus historias y sus transformaciones. Y también las tropelías de un Estado Nacional asustado ante la variedad de la cultura como es el Mexicano. La importancia de los trabajos de Rosalva Aída Hernández en la Frontera Sur de México se realza al leerlos en su conjunto. El libro que nos reúne en esta ocasión, debe situarse en el contexto de una trayectoria académica dedicada a explicar esta parte del país, un trabajo consistente, sistemático y paciente. Aida Hernández se ha pasado 30 años de su vida pensando acerca de estos pueblos y escribiendo acerca de sus vidas, llamando la atención hacia ellos y, con una visión crítica, advirtiendo las injusticias y los atropellos cometidos desde el Estado y sectores de la sociedad, en contra de ellos. En esa tesitura, opino que destacan las siguientes contribuciones de Sur Profundo, entre otras, que me llaman la atención: 1. La superación del “modelo mesoamericano” de comunidad. La cohesión de estos pueblos se establece a través de variadas formas de organización y de articulaciones diferentes con los contextos nacionales e internacionales. Por ejemplo, la economía de plantación que articuló y articula a los pueblos de la Sierra, el cultivo del café, es la clave para entender los patrones de asentamiento y las cohesiones grupales. 2. El ejido tuvo los efectos de una política de congregación, al concentrar a los grupos de parentesco que vivían disper28


sos. Los linajes se reunieron en las poblaciones provocadas por la implantación del ejido y dieron lugar a patrones de asentamiento como los “barrios” que en poco se parecen a los urbanos. 3. Un asunto central en Sur Profundo es la demostración de los procesos de reconfiguración de la identidad de acuerdo a contextos distintos, en momentos diferentes. De hecho, es lo que me parece que vertebra el tratamiento etnográfico y teórico del texto de Rosalva Aída Hernández. Las identidades, lo sabemos de antaño, no son esencias. Pero el tratamiento de Rosalva Aída Hernández no sólo lo demuestra sino que explica cómo, en diferentes contextos, la cuestión de la identidad regresa para convertirse en factor de cohesión y aliento para los movimientos sociales. 4. El demostrar que es posible comprender las diversas fases del Estado Nacional Mexicano, vistas desde su relación con los pueblos indígenas en frontera y más ampliamente, la relación entre Estado y Pueblos Indios, es otra de las contribuciones de Sur Profundo, que tiene su congruente sugerencia al Estado Nacional para elaborar políticas públicas de acuerdo a los resultados de la investigación. La lectura de Sur Profundo sugiere varias reflexiones. Una de ellas es que un modelo similar al que aplicó Jhon Murra en el Perú, basado en la noción de “pisos ecológicos”, es útil para entender los procesos históricos y las articulaciones de estos pueblos, a través del tiempo. Me interesa destacar la complementariedad de las distintas ecologías culturales entre la Sierra y las Tierras Bajas y las alteraciones de la misma a través de las diferentes fases históricas vividas por estos pueblos. En la actualidad por la economía de mercado que empuja a la migración hacia los Estados Unidos y presiona las formas organizativas de estos pueblos. Aida Hernández muestra las transformaciones de estas ecolo29


gías culturales en 1872, al introducirse las plantaciones de café en el Soconusco, redefiniendo las vinculaciones entre la Sierra y las Tierras Bajas. De esos años arranca otra historia. Otro aspecto: Sur Profundo demuestra la importancia de la década de los años 1970 como un momento de inflexión en Chiapas. Es en esta década que se establecen los pequeños productores de café, se construyen las grandes hidroeléctricas, se acelera la urbanización y se establece la educación superior. Todo ello apunta hacia un período de cambios en Chiapas, percibido con agudeza por Aída Hernández desde su observatorio fronterizo. Volviendo a la cuestión de la identidad, llama la atención la convivencia entre las diversas congregaciones religiosas, que no han impedido –o así lo parece- la existencia de macroidentidades que cohesionan a los pueblos por sobre las diferencias de religión. Destaco otro aspecto de Sur Profundo: el trabajo de campo. Aída Hernández ha caminado por la frontera que describe y explica. Su texto transmite una experiencia viva, involucrada, de interés profundo por explicar la situación de los pueblos en frontera en esta parte del sur de México. Logra articular una discusión teórica pertinente no sólo a las situaciones que describe sino al momento que atraviesa el país, demostrando la potencialidad del análisis antropológico y su renovada importancia en un país de las características de México. Es muy cuidado el texto de Sur Profundo. La argumentación se cimenta en el propio trabajo etnográfico y en el documental. Existe una dinámica de investigación que convence por sus resultados. El lector de Sur Profundo tiene ante sí un texto que se ha escrito junto a la gente, junto con la gente, en diálogo con quienes 30


viven en los lugares que la antropóloga recorrió. Todo ello hace de este libro una lectura que sugiere más caminos, que abre nuevas posibilidades a la investigación y a la aplicación del conocimiento para transformar un país que lo necesita a gritos. San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, a 19 de junio de 2013.

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Letras del mundo

Fortuna de Giovani Boccaccio

A

siete siglos del nacimiento de Boccaccio, los escritores y ensayistas Alberto Manguel y Carlos García Gual reivindican no solo su dimensión literaria, sino también la del pensador y el humanista La Fortuna, como los contemporáneos de Boccaccio bien sabían, hace que, para la posteridad, nuestra persona sea pocas veces la que nosotros imaginamos. Boccaccio se definió a sí mismo ante todo como poeta, como estudioso de las lenguas, como pensador, y sólo en última instancia como narrador: la ficción le importaba menos que la filosofía y la historia, o le importaba sobre todo como vehículo para la filosofía y la historia. Fue un precursor iluminado de la gran literatura renacentista, y pudo escribir tanto en el latín de su amado Cicerón como en la nueva lengua toscana que compartió con Dante y Petrarca. Este último fue su maestro y lo incitó a conocer los clásicos paganos, pero Dante fue su ídolo. Como crítico literario, Boccaccio fue uno de los primeros y más astutos lectores de Dante, y el autor de su primera importante biografía, estableciendo el método de lectura de la Comedia (a la cual dio el epíteto de “divina”) empleado aún hoy por los especialistas dantescos, que consiste en analizar el poema canto por canto y verso por verso (antes de su muerte en 1375 sólo llegó a comentar los diecisiete primeros cantos del Infierno). Como lingüista, Boccaccio se convirtió en uno de los más ardientes defensores 33


de la lengua y la literatura griegas en Italia, ufanándose de haber rescatado a Homero para sus contemporáneos. Como narrador, compuso una de las primeras novelas psicológicas, la epistolar Elegía de Madonna Fiametta y también, sobre todo, una de las más entretenidas colecciones de cuentos de todos los tiempos, El Decamerón. Los herederos de Boccaccio son numerosos y a veces inesperados. En Inglaterra, Chaucer compuso sus Cuentos de Canterbury inspirado en su lectura de El Decamerón, y Shakespeare conoció su Filostrato antes de escribir Troilo y Crésida. Sus Poemas pastorales ayudaron a popularizar en Italia el género que luego retomaron Garcilaso y Góngora en España y su humor, inteligencia y desenfado pueden sentirse en autores tan diversos como Rabelais y Bertold Brecht, Mark Twain y Karel Capek, Gómez de la Serna e Italo Calvino. Es sorprendente que sólo El Decamerón haya sobrevivido al descuido y a la pereza de los lectores y si hoy, ocho siglos después de su nacimiento, decimos que Boccaccio es un clásico, es a esa prodigiosa colección de narraciones que el autor debe su fama. El resto de sus notables escritos —desde su revolucionario compendio prefeminista, Acerca de mujeres famosas, hasta su monumental Genealogía de los dioses paganos— han sido mayormente olvidados. Su obra más célebre, El Decamerón, es recordada menos como un gran fresco literario, inmenso retrato de la apasionada y compleja Italia del siglo XIV, que como una recopilación de anécdotas más o menos escabrosas, juzgadas obscenas. Para la mayoría del público, sobre todo para aquellos que no lo han leído, El Decamerón consiste exclusivamente en 34


bromas soeces, adulterios, infidelidades y orgías protagonizadas por campesinos priápicos, aldeanas ninfómanas, nobles insaciables, curas lúbricos y monjas desvergonzadas. Casi desde su difusión inicial, la censura contribuyó en no poca medida a la celebridad de Boccaccio. El Decamerón fue condenado desde el púlpito, incluido en el Index de la Iglesia católica, tachado de pornografía por las autoridades aduaneras del mundo entero y echado a la hoguera en sitios tan diversos como el sur de Estados Unidos y la China de Mao. Durante el franquismo, audaces libreros vendían a escondidas ejemplares pirateados, empaquetados en papel marrón. Por supuesto, a pesar de la constreñida lectura de los censores, la calidad erótica de El Decamerón es sólo uno de sus matices, y por cierto no el más importante. Bajo la sombra de la terrible peste que azotó Florencia en el siglo XIV, los cuentos que comparten los diez jóvenes que escapan de la ciudad contaminada son una crónica del mundo en el que viven. Amores, tragedias, embustes, traiciones, amistades fieles, promesas cumplidas e incumplidas, confabulaciones, crisis de fe, subversiones y momentos de epifanía componen un mosaico bullicioso y sobrecogedor en el que la peste que enmarca a los narradores (y a la narración misma) se convierte en una suerte de memento mori, recordándoles a la vez su propia mortalidad y su inescapable condición de seres conscientes en un mundo difícil e injusto. Boccaccio consideraba la Comedia de Dante como la obra literaria más perfecta; componiendo El Decamerón quiso tal vez responder a esa sublime visión ultraterrena con la suya, humildemente arraigada en este mundo. 35


Shakespeare, Brecht, Chaucer, Góngora o Twain son algunos de sus herederos Pocos asocian a Boccaccio con la noción de humildad: agreguemos a esta la compasión. En sus diversas obras magistrales, Boccaccio investiga las aventuras y desventuras de personajes imaginarios e históricos, de héroes y seres comunes, y también de los dioses, y en todos ellos el lector siente que Boccaccio se apiada de la condición de todos estos seres. Hablando de su querido Dante, apunta en uno de sus comentarios que el autor de la Comedia “demuestra compasión no sólo hacia las almas que oye confesarse, sino más bien hacia sí mismo”. Boccaccio entiende que en las almas del otro mundo, Dante reconoce sus propias flaquezas y sufrimientos. Implícita en la alabanza, está la confesión que Boccaccio también se reconoce en sus hombres y mujeres. En la dedicatoria de Acerca de mujeres famosas, Boccaccio pide a la Condesa de Altavilla que se atreva a descubrir en las acciones de ciertas heroínas paganas un ejemplo de su propia conducta. Es una forma de decir que él, su autor, se sabe reflejado en sus criaturas hechas de palabras, palabras que han sobrevivido ocho siglos para servir ahora, en otra época no menos sufrida e injusta que la suya, de necesario espejo a sus nuevos lectores. Fuente: http://cultura.elpais.com

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Letras del mundo

La reconquista por César Moheno

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AS PALABRAS SON INVOCACIONES, gra-

cia, encantamientos. Nos someten a poderes mágicos. Son conjuros que traen hasta nosotros universos. Nacen, anuncian, brillan. Se abrasan, nos abrazan. Iluminan el mundo. Lo rescatan. Así, con estos sentimientos, pienso yo, se reunieron María Roselia Jiménez, Adriana López, Enriqueta Lunez y Mikeas Sánchez con la anfitrionía de Aurora Oliva y Fernando Híjar, y decidieron afanarse para traer hasta nosotros en un disco El rescate del mundo, el libro de poemas de Rosario Castellanos editado en 1952, traducirlo, y leerlo para que lo escuchemos en sus lenguas “con palabras de mi madre colgadas en mi garganta”. Dicen que dijo José Saramago alguna vez que los escritores hacen la literatura nacional y los traductores hacen la literatura universal. Nada más cierto aquí. De la local vivencia chiapaneca en las frases soñadas por Rosario Castellanos en versos que en sus hallazgos nos sorprenden, al escucharlas en tojolabal, tzeltal, tzotzil y zoque por primera vez, la dulzura del sonido nos regala la tierna suavidad de la música del bosque y de la selva y así, como ofrenda, las hace universales. “Abre la puerta y oye:/ alguien tiende los brazos y te llama./ Es el mundo que pide su rescate…” nos dice en una invocación la gran poeta en la Canción del Tentador con la que su libro abre. 37


Y a partir de aquí, María Roselia, Adriana, Enriqueta y Mikeas abren puertas y ventanas, retoman el antiguo proverbio castellano que Antonio Machado revivió en 1937 cuando casi en oración nos recordó “nadie es más que nadie”, y se tornan en escribas subversivas. Son mujeres. Toman en las manos el mundo y emprenden su tarea de redención, liberación, restitución y reconquista. María Roselia Jiménez ha vivido con el recuerdo de Rosario Castellanos hablando de la belleza de un sapo. Le cambió la visión. Y ahora, años después, reinventó las palabras hasta encontrarles el alma y traerlas al país de los tojolabales. Le regala a los más jóvenes voces ya olvidadas en su idioma. Y a todos nos canta “para que aprenda el campo/ una nueva canción y el día tenga/ donde mojar los pies”. Adriana López fue tocando los versos, los fue pasando por sus dedos, por su piel, dejando que golpearan sus recuerdos, escondidos. Los dejó descansar tirados en la sala, hasta que los recogió y los leyó delante de su madre para encontrar en el tzeltal las palabras que tuvieran los más hermosos tonos. Con la belleza de su sonrisa de Gioconda observaba a las hormigas, iba a fiesta y pedregales, rezaba en los altares, hablaba con las viejas de su pueblo, jugaba con tejones, y un buen día regresó a su mesa y no paró. Los versos de Rosario fluían en idioma tzeltal como un río de “fiera llamarada”. Enriqueta Lunez escuchó pronto que en los versos de Rosario se delata el orgullo de la tierra raíz. La sabe mujer. Sabe que sus manos entienden de la emoción que se siente “al hilvanar cada hebra en el telar”. Con la misma claridad con la que aprecia la virtud de la luz en el río, traspone el misterio de las palabras y construye un camino hacia el tzotzil, sabiendo que su lengua forma parte de aquella “ceiba que disemina mi raza entre los vientos…” Sabe que es un camino de mujer, ese que canta “he venido a mirarte…/ alta, desnuda, única/ Poesía.” Mikeas Sánchez toma fuerza para abrir la puerta y seducirnos con las palabras de la lengua zoque para invitarnos al gozo, al placer, a la alegría. Lo logra. Las lágrimas se exaltan, bailan. Acompañan a la piel que se expande. Toda la poesía 38


de Rosario la convierte en oración a la “fuerza y la energía que todo lo gobierna”. Todas las palabras danzan en una fiesta de novedad antigua. Si. Se abren las puertas y se vierten los cielos en “Gesto de la oración/ o preludio del vuelo”. A la casi exacta mitad del año que partía en dos el siglo XX una joven mujer de 25 años con ansia de poeta se presentaba ante un jurado académico que le otorgaría un grado de filosofía e iniciaba su disertación diciendo: ¿existe una cultura femenina? Hoy Rosario Castellanos conoce la respuesta. Cuatro mujeres indígenas de Chiapas afinan y retocan el azogue de su espejo. Le muestran el rostro de su alma en tojolabal, tzeltal, tzotzil y zoque. A ellas les canta la poeta “Tejedoras, mostradme/ mi destino”. Llegan desde el siglo XVII y brotan hoy los versos de John Donne, rezan: “Toda la humanidad es de un solo autor y es un solo volumen… Dios está en todas las traducciones, y esa mano volverá a encuadernar nuestras hojas dispersas…” Cuatro siglos después, agavilladas en flor, María Roselia Jiménez, Adriana López, Enriqueta Lunez, Mikeas Sánchez y Rosario Castellanos son cinco mujeres que nos invitan, velas al viento, a rescatar el mundo inflamadas de su sabiduría. Su camino es sencillo; la reconquista, la restitución y la redención de las palabras. Fuente: La Jornada. Twitter: cesar_moheno

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