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Reseña biográfica de Socorro Zarzuela Velasco

Socorro Zarzuela Velasco nació el 15 de junio de 1938 en San Miguel de Arroyo Valladolid. Fue bautizada el 29 de junio de 1938 en el mismo pueblo. Sus padres Don Pedro Zarzuela y Doña Jovita Velasco, tuvieron varios hijos; Primitiva, José Luis , Pilar, Pedro y Socorro. Los educaron en la fe y en una vida familiar llena de valores y con el deseo que sus hijos se formaran como verdaderas personas y

cristianos. Socorro desde niña ya mostraba sus habilidades y el ser muy despierta para estudiar y para sus responsabilidades, así como una gran sensibilidad religiosa. Hizo sus estudios de Magisterio y ejerció como maestra antes de entrar en la Congregación.

Ingresó al postulantado el 28 de diciembre del 1963, con 25 años y con experiencia de haber


trabajado ya en la Escuela pública.

Inició el noviciado el 3 de diciembre del 1964 e hizo su profesión temporal el 10 de diciembre del 1965.Realizó la profesión perpetua en Madrid el día 25 de marzo del 1972. Ha estado destinada en Madrid, en Alía (Cáceres), el Toboso, en Pamplona, en Villanueva de la Fuente, en Barcelona, en Linares, Granada y Segovia. Su misión la ha realizado en la educación dando clases y en catequesis y trabajo parroquial.

En Linares en la guardería infantil

En Barcelona trabajando en la guardería infantil


En el año 2001 comenzó a realizar la revista congregacional “Un solo Corazón” que ha llevado a delante con mucha fidelidad y haciendo llegar a todas las noticias y artículos de formación que a todas nos ayudaban. En Segovia también daba clases a niños inmigrantes, su sentido evangelizador y misionero buscaba todos los campos para poder expandirse. En estos últimos años Socorro ha estado en Cuellar, atendiendo a su hermana Pilar que no podía ya estar sola, desde esta cercanía a la familia ha podido también participar es la Parroquia de san Miguel donde participaba de la Eucaristía cada día.


A su vez ha podido trabajar junto a Mª José García Agüero en el Archivo de la Congregación en la Casa Madre, tomando contacto con las cartas y documentos de Nuestra Madre Fundadora. Con qué entusiasmo y buen hacer la hemos visto trabajar, con un trabajo de escaneos de documentos, de reconstrucción de textos, etc a fin de que el archivo congregacional esté lo más completo posible.

Ha sabido estar atenta con un oído interior a todo lo que es vida, con cuanta alegría, disponibilidad preparaba la casa, el nacimiento en Navidad, los letreros, el orden en las cosas comunitarias, en todo lo que puede ayudar a la vida común.

Su celo misionero y su deseo de educar y enseñar a los niños era muy grande en todos los colegios y guarderías donde ha trabajado, y finalmente en Segovia en un proyecto con inmigrantes enseñándoles informática y todo lo que estaba a su alcance.

GRACIAS SOCORRO POR TU VIDA MISIONERA, POR TU ENTREGA EN LA CONGREGACIÓN Y EN LA IGLESIA.


Queridas hermanas: No puedo dejar pasar esta oportunidad, ante la separación (ya hace tres meses) de nuestra querida Socorro Zarzuela, para dar gracias al Señor por su vida entregada y por la colaboración que a lo largo de varios años nos ha prestado en la organización del Archivo de la Congregación y de la Causa de Mª Emilia, escaneo de documentos, etc. La verdad es que siempre hemos trabajado las dos muy agusto, unidas y con mucha ilusión y cariño a la Congregación y a N. Madre Fundadora. Socorro, como ya os dice Marian, estaba en Cuéllar (Segovia) ya hace algunos años, cuidando a su hermana enferma, pero siempre que podía, se escapaba a la Casa Madre, y antes a Arturo Soria, cuando yo estaba allí, para ayudarme en esta tarea preciosa, pero muy delicada y laboriosa del Archivo de la Causa. ¡Con qué entusiasmo, dedicación y gusto lo hacía. Disfrutaba cuando encontraba algún trozo de una carta que faltaba y ella con el “busca” no paraba hasta encontrarlo. Así muchas veces... También se llevaba “tarea” a su casa y en su portátil adelantaba muchas cosas, que después traía hechas, sólo para colocarlas en su sitio.


Teníamos muchos “planes” y trabajos empezados, siempre con la ilusión de ver bien organizado todo lo referente a Nuestra Madre Fundadora, a la Congregación y a las primeras Hermanas. Pero... el Señor se la llevó inesperadamente y sin dar tiempo a nada. Quince días antes había estado aquí trabajando como siempre incansablemente, hasta altas hora de la noche. Yo a veces le decía:”Mira Socorro, yo no puedo seguir ese ritmo sin apenas dormir; ahí te dejo, porque mañana no puedo tirar si no duermo lo suficiente”. De verdad, trabajadora y sacrificada como pocas. Ahora, cada vez que entro en el Archivo y veo su letra, sus listas, sus cuadernos con anotaciones, etc. la recuerdo a veces con lágrimas, con mucho agradecimiento y alguna vez, se me escapa: Señor, qué faena me has, (nos has hecho). Bueno sólo me queda, aceptar su Voluntad, agradecer todo lo vivido y trabajado con tanta ilusión y armonía con Socorro y darle a ella también las gracias desde aquí, aunque ya no necesita nada, y que le llegue nuestro cariño y gratitud, donde se encuentre, que será muy cerca de Él, de María y de Mª Emilia. Mª José García.

Reseña  

Reseña de Socorro Zarzuela