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3ยบ CICLO

CEIP LA ALMOHADA


ÍNDICE 1. ¡UNA DE HORMIGAS! Adrián Mesa Eugenio y familia. 5ºA 2. UN GOL POR SORPRESA Víctor Muñoz González. 5ºA 3. LA SEÑORA DE LA MESA REDONDA Alejandro Higueras Garrido 5ºA 4. ESTEFANÍA Y PEDRO, DOS NUEVOS AMIGOS Jesús Segovia Gómez 5ºB 5. CAZA DE BRUJAS Raquel Gutiérrez Medina 6ºA 6. LAS MUJERES TAMBIEN PUEDEN ESTUDIAR 6ºA 7. EL CENICIENTO José Miguel Guerrrero Navarrete.6º B


ยกUNA DE HORMIGAS! Autor: Adriรกn Mesa Eugenio y FAMILIA. 5ยบA Primaria


¡UNA DE HORMIGAS!

Era una bonita mañana de primavera, y entre las florecillas de colores y el olor a hierba fresca, revoloteaban dos hormigas en un intento de juntarse. -¿Cómo que revoloteaban? – os preguntaréis. -¿Si las hormigas no vuelan? Pues algunas sí. Se trataba de una hormiga Macho y una Reina. Después de esto, la Reina perdió sus alas y escarbó en la tierra en busca de un lugar seguro donde poner sus huevos, y el Macho murió sin más. Pudo ser el azar…o la Reina, la que decidió que mi huevo no sería fecundado, y así, nací hormiga macho: “Mi nombre es Roni”. Somos pocos los que no fuimos fecundados frente al gran número de huevos que sí lo fueron. De los otros, salieron las llamadas “obreras”, todas hembras y muy trabajadoras. Ellas no ponen huevos, pero para eso tenemos a nuestra Reina. La organización es impresionante. Cada una realiza su trabajo perfectamente: salen a buscar comida, cuidan de los huevos y de la Reina, hacen hormigueros…lo tienen todo súper-cuidado.


La verdad es que están todo el día bastante estresadas; van corriendo a todos lados, como si les faltara tiempo para algo. Las he visto tan agobiadas que les he preguntado si podía ayudarlas. Pero sólo me respondían: -“Tú ya tienes tu trabajo. Debes buscar una Reina”. Pero nadie me decía qué es lo que pasaría después. Pasaban los días mientras observaba fascinado cómo realizaban todo aquel trabajo mis hermanas. Yo quería formar parte de toda aquella organización. Quería disfrutar de cuidar de los huevos y de los más pequeños. Quería participar en la creación del hormiguero. Quería hacer todas esas cosas que no me dejaban. Estaba tan metido en mis pensamientos que no me di cuenta de que alguien, atraído por mis alas, me metió en un frasco de cristal y me alejó de todo aquello que hasta aquel momento había sido mi mundo. Me llevaron a un sitio donde el olor de la hierba no era tan fuerte, la luz del sol no llegaba directamente y las flores se limitaban a espacios reducidos. Quien me llevó allí lo llamaba “hogar”. Supongo que será algo parecido a nuestro hormiguero. Me dieron algo de comer y agua, pero mi vida no había cambiado demasiado: me limitaba a observar lo que hacían los demás. Caí en la cuenta de que los dos adultos hacían las mismas cosas, pero no al mismo tiempo, y las crías, colaboraban en las cosas que le indicaban los adultos.


Los dos salían a la calle a buscar comida; los dos cuidaban de los más pequeños; los dos preparaban algo que olía bien y que luego se comían; los dos se ocupaban del hogar… y así, les quedaba tiempo para hacer otras cosas que no eran necesarias para la comunidad. Creo que lo llamaban “hobby”. Hacían cosas como ver a otra gente más pequeñita que ellos en una cosa rectangular; se movían al son de un ruido altísimo y espantoso; …¡¡ peor que el de las chicharras!! … …contaban historias sacadas de unas cosas cuadradas donde aparecían un montón de

símbolos; jugaban a cosas sólo por divertirse, sin obtener más beneficio que pasar un buen rato y la satisfacción propia. Era raro ver cómo otro tipo de organización también funcionaba. Yo pensaba que mi hormiguero y el trabajo de sus miembros era insuperable. A veces, había discusiones porque alguno o alguna no querían realizar el trabajo que le correspondía. Todo lo contrario que en el hormiguero, que nos pirrábamos por hacer alguna tarea. Si me hubiesen sacado de aquel tarro yo hubiese podido ayudar en algo: por ejemplo a recoger alguna cáscara de pipa del suelo. Pero seguía allí encerrado. Por fin, alguien se dio cuenta de que yo no podría vivir mucho más tiempo en aquella situación, y por consenso de toda la comunidad, decidieron soltarme. El día de mi liberación sólo tuve que poner en funcionamiento mis antenas para volver a casa. Lo primero que noté es que nadie me había echado de menos.


Claro, con el trabajo que realizo, es normal que en la despensa no se notara mi ausencia. Así que decidí que, mi presencia allí, sí se notara. Por cuenta propia, y sin que nadie me dijera nada, empecé a desempeñar el mismo trabajo que realizaban mis hermanas las obreras. Todas se extrañaban porque yo podía hacer lo mismo que ellas. Aceptaban mi trabajo, pero ninguno de los machos se unía a mí. Mi vida dio un giro y empecé a tener otras ilusiones: ya no me limitaba a observar y aburrirme; ahora era activo y estaba mejor considerado en la comunidad. Empecé a formar parte de la vida del hormiguero, a sentirme como pieza importante en él. Finalmente, algunos compañeros que compartían mi visión de la vida, se unieron a la tarea. Las obreras ya no andaban tan estresadas. Daba tiempo suficiente de llenar las despensas antes de que llegara el frío, ya que ahora éramos más. Incluso, podíamos disfrutar y subirnos a lo alto de un árbol para observar todo lo que nos rodeaba, por el simple hecho de recrearnos la vista. No siempre es el hombre el que debe aprender cosas de la naturaleza. A veces también nos pueden servir como un buen ejemplo.

…Por Adrián Mesa Eugenio 5ºA y FAMILIA.


UN GOL POR SORPRESA Autor: Víctor Muñoz González 5ºA Primaria


UN GOL POR SORPRESA ¡Riiiiing¡ Suena el despertador un sábado cualquiera, de un día cualquiera, de una semana cualquiera, de un més cualquiera. Son las siete de la mañana y Zen empieza a preparar su pantalón y su camiseta, sus espinilleras, sus medias de dos colores azul y rojo, y sobre todo sus apreciadas botas de tacos. Ya estaba todo preparado para el gran partido. Ese partido era muy importante, porque se escogería o los jugadores candidatos para el balón de oro. Zen tenía muchos nervios porque había mucho nivel entre los jugadores, pero en realidad tenía todas las de ganar porque había asistido a todos los entrenamientos y partidos y era el pichichi de su equipo. Eso fue lo que le tranquilizó un poco. El partido finalizó y como era de esperar había sido uno de los candidatos para ganar el balón de oro. Semanas después llegó el día de la ceremonia para la entrega del premio. Se abre el sobre donde ponía el nombre del ganador, escuchándose por los altavoces el nombre de Zen. Cuando dijeron su nombre saltó de alegría y nerviosismo, pero sobre todo de sorpresa; sorpresa porque Zen, se había convertido en la primera chica de la historia en ganar un balón de oro. Víctor Muñoz González

5ºA


AUTOR: ALEJANDRO HIGUERAS 5ยบ A Primaria


LA SEÑORA DE LA MESA REDONDA Había una vez, en la era medieval, un hombre y una un mujer llamados Felipe y Ana. Felipe era un caballero de la Mesa Redonda que servía al rey Arturo. Su esposa, Ana, trabajaba en las tareas domésticas. Felipe siempre salía a combatir para defender a su reino, mientras que Ana siempre se quedaba en la casa como las otras mujeres. Los hombres pensaban que las mujeres no sabían hacer otra cosa, que eran débiles y cobardes. Un día los hombres tuvieron que salir a combatir mientras que las mujeres se quedaban en las casas. Al poco tiempo Ana fue a lavar al río y escuchó a unos bandidos como planeaban asaltar el castillo aprovechando que los hombres no estaban. Ana, al oír esto, salió corriendo a avisar a las otras mujeres. Cuando se enteraron decidieron defender ellas el castillo, cogieron las armaduras y las espadas y se fueron al castillo a esperar a los bandidos. Cuando llegaron los bandidos, las mujeres muy valientes lucharon hasta conseguir la victoria. Cuando Felipe, junto al rey Arturo y los demás caballeros regresaron y se enteraron de lo ocurrido, se sorprendieron mucho pero comprendieron que las mujeres podían tener el mismo valor y fuerza que los hombres. Y, desde aquel entonces, Felipe y Ana compartían las tareas de la casa. Ana fue nombrada señora de la Mesa Redonda. El rey Arturo cambió el nombre a Caballeros y Señoras de la Mesa Redonda. ALEJANDRO HIGUERAS 5º A


ESTEFANÍA Y PEDRO, DOS NUEVOS AMIGOS Autor: Jesús Segovia Gómez. 5º B Primaria


ESTEFANÍA Y PEDRO, DOS NUEVOS AMIGOS

Estefanía y Pedro eran dos niños que estaban en 4º de Primaria. Entre ellos no se llevaban muy bien, siempre discutían por todo y, sobre todo, por las notas de sus exámenes. Pedro siempre decía que los juegos de las niñas eran muy aburridos y Estefanía que los niños siempre juegan a lo mismo: fútbol. Un día el profe cansado de las continuas discusiones llegó a clase y propuso hacer un trabajo. El trabajo era sobre animales mamíferos y había que hacerlo por parejas que él elegiría. El profe empezó a asignar las parejas para el trabajo, cuando dijo que Estefanía y Pedro serían una de ellas, ambos se enfadaron mucho. No se ponían de acuerdo, todo eran peleas, si uno decía de hacerlo de un perro la otra decía de hacerlo de un gato y así cada vez que tenían que tomar una decisión. Acabó la clase y no consiguieron acabar el trabajo. Al día siguiente el profe puso dos horas de plazo para acabar el trabajo. Si alguna pareja no lo terminaba tendría un suspenso. Entonces Pedro le dijo a Estefanía: “No podemos suspender, ¿qué te parece si nos ponemos de acuerdo y lo hacemos juntos ? Después de dialogar sobre ello, decidieron que su trabajo sería sobre las ballenas. Además, se pusieron de acuerdo para hacer el trabajo. Mientras uno buscaba información otro la iba copiando después de ponerse de acuerdo sobre lo que era más importante. El profe estaba muy contento al ver como los dos trabajaban, incluso, a veces hasta se reían. Por fin, acabaron el trabajo y fueron a entregárselo al profe. Después de corregirlo los llamó y les dijo:“Habéis hecho un trabajo estupendo” Nos lo hemos pasado muy bien, hemos aprendido a dialogar y desde entonces somos dos grandes amigos. Jesús Segovia Gómez. 5º B


CAZA DE BRUJAS Autora: Raquel Gutiérrez Medina 6ºA Primaria


CAZA DE BRUJAS Por aquellos días se celebraba el juicio contra dos de las mujeres más buscadas de la historia, acusadas de brujería por distintos motivos. Hipatia de Alejandría (1), conocida vulgarmente en este cuento como “La bruja de la Bella Durmiente”, era científica y astrónoma. Se le acusaba de brujería, herejía e intento de asesinato. La otra mujer era Ana Bolena (2), esposa de Enrique VIII rey de Inglaterra. Conocida vulgarmente en este cuento como “La madrastra de Blanca Nieves”. Su marido la acusaba de brujería y traición a la corona. También la acusaban de intento de asesinato con premeditación y alevosía. Aunque la realidad de estas dos mujeres era otra muy distinta como descubriréis en el cuento… -Tú, bruja de la Bella Durmiente, ¿qué puedes decir a tu favor?- dijo con tono acusador el Mago Merlín dirigiéndose a Hipatia de Alejandría. -Bueno…por aquella época yo estaba muy interesada en la astronomía y las matemáticas. El rey se enteró de mi sabiduría y me contrató para que le hiciera una pócima para hacerse inmortal. A cambio me ofrecía instalarme en la torre más alta del castillo. Al principio me negué, pero al final acepté porque desde esa torre las vistas al firmamento eran buenísimas. De esta forma comencé mis estudios para demostrar una hipótesis que me rondaba por la cabeza desde hacía tiempo: “la Tierra gira alrededor del sol” ya sabéis, el Heliocentrismo.- Dijo Hipatia. -Si, si, todo eso ya lo sabemos, pero dime… ¿Cómo explicas lo del maleficio contra la princesa?- preguntó el Mago de Oz. -Todos los habitantes del reino querían que le enseñara filosofía. Guardaban cola para ser atendidos por mí. El rey me suplicó que los asustara para que no subieran a la torre a distraerme. Su único anhelo era permanecer joven y para ello necesitaba la pócima. Tuve que aceptar, de sobra conocéis como está el patio, no quería irme al paro. En cuanto a la princesa, ésta se hizo mayor y sus padres querían casarla ¡ella solo tenía 16 años! Estaba desesperada y sufría insomnio así que se arriesgó a subir y


me pidió un tranquilizante. Pero ella cogió el bote y se lo zampó entero. Se quedó aletargada y no supe que hacer. La acosté y empecé a trabajar en el antídoto. Después de 100 años ¡Eureka!-dijo Hipatia llena de emoción. Le di su dosis pero en ese preciso instante la puerta se abrió. Me escondí para que no me vieran. De repente entra un tipo en la habitación y aprovechando que la princesa dormía, le planta un beso, ¡menudo cara dura! El antídoto estaba haciendo su efecto y …bueno, ¡todo el mérito se lo llevó el muy sinvergüenza! -explicó Hipatia. -Blablablá, blablablá…palabrería, ¿cómo explicas que los demás estuvieran vivos después de 100 años?- preguntó el Mago Merlín. -Eso es algo que aún no me explico…no encuentro una razón científica... a no ser que alguien inventara la pócima para la inmortalidad o hiciera algún hechizo…-dijo Hipatia mirando al Mago de Oz de reojo. En ese instante el Mago de Oz comenzó a carraspear la garganta y su cara cambió de color adquiriendo un tono rojizo muy sospechoso… -Si dices que eres inocente ¿por qué no contaste la verdad para que se hiciera justicia?- añadió el Mago Merlín. -¿Justicia?… ¡quién iba a creerme! De sobra conocemos el cuento. Si eres una mujer de ciencia, te pintan como una bruja malvada que solo piensa en hacer pócimas y cargarse a todo el reino. Sin embargo si eres un hombre de ciencia, te hacen consejero real. Tú, Merlín, eres educador y consejero del rey Arturo. Tú, Mago de Oz, de sobra sabemos que Dorita y sus tres amigos fueron a pedirte consejo cuando todos ellos querían hacer sus deseos realidad. Sois los buenos del cuento, para vosotros la vida es fácil. Pero nosotras hemos tenido que demostrar nuestra inocencia a lo largo de los años. Si no me creéis, preguntadle a la madrastra de Blanca Nieves. Que os cuente lo duro que fue para ella su matrimonio. Preguntadle, preguntadle…-insistió Hipatia. De repente todos los allí presentes clavaron sus ojos en una mujer que después de tantos años había perdido su belleza. Aunque en algún momento había sido la más hermosa del reino... Ésta comenzó a contar su historia:


-Mi historia es la de tantas reinas que tienen que cumplir con el protocolo real y estar siempre lo más bellas posibles a costa de lo que sea: cirugía, liposucciones, lifting… A pesar de machacarme en el gimnasio 6 horas al día mi marido, el rey Enrique VIII de Inglaterra, no estaba contento. Se obsesionó con el tema del heredero. No estaba dispuesto a cambiar la ley a favor de Blanca Nieves para que fuera nuestra futura reina. Como los hijos no venían, se le pasó por la cabeza quitarme del medio para poder casarse con otra que le diera un hijo varón. Me enteré del peligro que corría y me largué al bosque a hacer lo que realmente me gustaba: buscar hierbas medicinales para curar a los enfermos. Aunque estudié medicina nadie me había dejado jamás ejercer mi carrera. –dijo Ana con tono melancólico. -Claro, claro… ¿cómo explicas tu encuentro con Blanca Nieves en el bosque, lo de la manzana y lo de tu aspecto de bruja?- preguntó desafiante el Mago de Oz. -Un día encontré a Blanca Nieves en el bosque, aturdida y desorientada-prosiguió Ana.- Había sufrido una insolación ¡se pasaba las horas muertas en el bosque buscando enanos!, le di una manzana para que se recupera pero perdió el conocimiento…No me reconoció porque llevaba varias semanas sin maquillarme. En el bosque no necesitaba arreglarme.dijo Ana. Todos la miraban sorprendidos por el cambio tan radical que mostraba su aspecto sin el maquillaje. Ella se dio cuenta y se defendió. -A las reinas se nos exige tanto…no podemos permitirnos ser nosotras mismas, siempre a la sombra del rey, siempre perfectas. Mi marido tenía una barriga cervecera y una calva tan grande que parecía una pista de aterrizaje y aun así yo lo amaba. –dijo Ana con voz temblorosa. - Después de aquello ya sabéis lo que pasó, lo del príncipe, lo del beso…todo mentira. Blanca Nieves recuperó el conocimiento en cuanto se hidrató con la manzana que le di. ¡Le salvé la vida! –dijo Ana para finalizar.


Después de escuchar a las dos mujeres, los miembros del jurado se pusieron a deliberar y llegaron a la conclusión de que ambas eran inocentes. Como recompensa al daño moral que se les había causado, les concedieron el honor de trabajar en la investigación sobre las denominadas “enfermedades raras” y así poder hacer realidad sus sueños: trabajar para ayudar a los demás. Y colorín colorado este cuento ha terminado y no olvidéis que cuando escuchéis un rumor acerca de alguien o algo, antes de juzgadlo es conveniente que os enteréis bien sobre lo qué pasó, así que queridos amigos y amigas ¡nunca dejéis de investigar para conocer!

(1) Hypatia de Alejandría es considerada por muchos la primera mujer científica de la historia. En un tiempo en el que las mujeres no tenían acceso al saber, Hypatia consiguió abrirse camino en la ciencia y llegar a tener un gran reconocimiento público. También obtuvo la cátedra de filosofía platónica, por lo que sus amigos le llamaban "la filósofa". Hypatia cultivó varias disciplinas: filosofía, matemáticas, astronomía, música... y durante veinte años se dedicó a enseñar todos estos conocimientos. Se habla de que fue acusada de brujería y asesinada brutalmente. La película Ágora refleja la vida de esta mujer. (2) Ana Bolena fue acusada de adulterio y traición a la corona por su marido el rey Enrique VIII de Inglaterra, porque él quería tener un hijo varón para que fuera el heredero de la corona y ella no se lo pudo dar. De esta forma Ana fue ejecutada y el rey quedó libre para casarse de nuevo.


LAS MUJERES TAMBIร‰N PUEDEN ESTUDIAR Autor: 6ยบA Primaria


LAS MUJERES TAMBIÉN PUEDEN ESTUDIAR Estaban, un chico y una chica, andando por un pueblo, buscando un lugar para pasar la noche, cuando vieron una posada. -Vamos, tengo dinero para alquilar una habitación- Dijo Kaguya -¡Espérame!- Respondió Oni Al entrar, pidieron una habitación y pasaron al comedor. Kaguya observó y dijo: -Oni, ¿Has visto eso? -¿Qué? -Este sitio... está lleno de hombres y mujeres pero solo ellas trabajan. -Sí, pero aquí eso es normal. Déjalo, no te metas en líos. Oni conocía bien a Kaguya, y a veces su curiosidad les daba problemas. Pero ya era demasiado tarde; Kaguya se había acercado a hablar con una camarera. -Señora, ¿Que está haciendo? -Mi trabajo- Respondió la camarera extrañada por la pregunta. -¿Y qué hace ese hombre?- Preguntó señalando a un chico de su edad? -Descansa. -¿Por qué todos los hombres de este comedor descansan mientras todas las mujeres trabajan? -No eres de aquí ¿Verdad? -No, solo estoy de camino. -Pues veras, en este pueblo las mujeres no pueden estudiar. Por eso todas trabajamos como camareras o dependientas, mientras los hombres tienen buenos trabajos y grandes sueldos. Kaguya fue donde estaba Oni y le dijo: -Oni, esto no puedo permitirlo; voy a hablar con el alcalde. -¡Kaguya! Te he dicho que no te metas en líos. Pero ella ya se había ido corriendo. Cuando llegó al ayuntamiento del pueblo, entró en el despacho del alcalde sin pedir permiso, e irrumpió en una reunión importante, pues Kaguya era demasiado inocente para pensar en lo que podía interrumpir. -¡Señor alcalde, esto es inaceptable! No puedo creer que en este pueblo las mujeres no puedan estudiar.


-Pero... siempre ha sido así... - Dijo el alcalde asustado. -Pero no es justo. Las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres. -Bueno, tienes razón forastera. A partir de hoy las mujeres estudiarán también. Desde ese día todas las mujeres del pueblo fueron a la Universidad y todas las niñas al colegio. Y Makory, que así se llamaba la camarera, fue la mejor médico del país.


EL CENICIENTO Autor: Jose Miguel Guerrero Navarrete. 6ยบ B Primaria


EL CENICIENTO Erase una vez un niño que vivía con su madrastra y hermanastras, lo tenían de criado. Se sentía muy triste y solo porque su familia siempre le obligaba a hacer todas las tareas de la casa, mientras que ellas se divertían. Un día llegó el cartero a traerles una invitación, para un evento que daba una familia muy importante. El Ceniciento se puso muy contento al pensar que él también iría a esa fiesta. Su madre y sus hermanas empezaron a reírse a carcajadas. Él,no iba a ir a esa fiesta, con esas fachas. Eric ,que así es como se llamaba el Ceniciento, se puso muy triste, se dio media vuelta y se fue para su cuarto. Llegó el día de la fiesta y Eric observó, con tristeza, como su madre y sus hermanas se iban. Mientras tanto,él tenía que quedarse en casa... “solo y triste”. En ese momento apareció una luz brillante:¡Era un ángel! Eric se quedó boquiabierto al verlo. - ¡No te preocupes más!, tu tristeza se convertirá en alegría -dijo el ángel. Eric no entendía nada, miraba con cara de asombro, no podía articular palabra - Pero, pero.....-dijo ,con voz suave. -¡ Eso no importa!, deja que te ayude- contestó el ángel. Eric se puso en sus manos, sabía que podía confiar en él. El ángel le cambio la ropa y lo transformó en un hombre muy elegante. ¡El resultado era asombroso! Se fue a la fiesta y se lo pasó genial. Y entonces Eric se dio cuenta de que tenía que cambiar su ritmo de vida. No era feliz. Cuando llego a su casa el día siguiente tuvo una pelea con su madre y hermanas, ya no sería el tonto de la familia. Así que decidió coger las maletas y marcharse de su casa, para siempre. Desde entonces Eric vive feliz. Tiene muchos amigos y amigas que lo valoran y lo respetan, todos ellos de diferentes países, razas y sobre todo ha conocido a un gente maravillosa. JOSE MIGUEL GUERRERO NAVARRETE.

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