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2ยบ CICLO CEIP LA ALMOHADA


INDICE 1. EL DÍA A DÍA Fran Cano Ortega 3º A 2. LA FAMILIA UNIDA Daniel Jiménez Moral 3ºA 3. LA PRINCESA AVENTURERA Alejandra Gómez Fernández 3ºA 4. UN DÍA DE FUTBOL Francisco Guardia Carmona 3ºA 5. LA ENFERMEDAD MISTERIOSA Mario Salinas Ibáñez y Familia.3ºB 6. LA PRINCESA MARÍA Santiago Ruiz de Valdivia Molina 3ºB 7. EL PAÍS DONDE NO CAMBIABA NADA CeliaCabrera González y familia 4ºA 8. EL VIAJE DE PILI Elvira Rivera Megías 4ºA 9. LA CASITA DE CHOCOLATE... Raquel Santos Sánchez 4ºB 10.UNA CAMPEONA EN LA FAMILIA REAL Marta Reinosa Aguilera 4ºB 11.LA PRINCESA 12.UN SÁBADO EN FAMILIA Claudia Palacios González 4º B


EL DÍA A DÍA Autor: Fran Cano Ortega 3º A Primaria


LA FAMILIA UNIDA Autor: Daniel Jiménez Moral 3º A Primaria


LA PRINCESA AVENTURERA Alejandra Gรณmez Fernรกndez 3ยบA Primaria


UN DÍA DE FÚTBOL Autor:Francisco Guardia Carmona 3º A Primaria


Texto: Conchi Ibáñez Yuste Ilustraciones: Mario Víctor Salinas Ibáñez 3ºB Primaria


LA ENFERMEDAD MISTERIOSA

Érase una vez una princesa que se llamaba Mireia. Vivía con un príncipe y sus dos hijos, Ariel y Zoe, en un precioso castillo y en un cercano reino donde la luz brillaba y las gentes eran amables y alegres por todos lados. Los dos hijos querían mucho a su mamá pero su hijo mayor, Ariel, tenía algo especial con ella que hacía que siempre estuviera pendiente de ella. La mamá princesa también estaba pendiente de su hijo Ariel, pero también de cuidar a su hija Zoe, pendiente de que todos en la casa se vistieran, comieran, descansaran... y lo más importante, que vivieran, porque mamá princesa siempre se preocupaba de enseñarles cosas divertidas a sus hijos, les narraba cuentos, les cantaba, les hacía reír y les hacía felices a todos. Pero un día la princesa Mireia no se encontraba bien, se puso muy malita, se echó un rato en su camita y allí se quedó, y poco a poco en el castillo se empezó a apagar su luz, todo estaba tirado por el suelo, casi no se podía andar por sus amplios pasillos, todo era un caos, algo se moría en aquel mágico y bonito castillo. El príncipe, muy preocupado ante tal desbarajuste, llamó corriendo a todo su equipo de sabios para que resolvieran el problema. Todos ellos hablaban como locos, aturullados ante la preocupación por el castillo y el Reino del Rey Lagarto..


El príncipe puso orden y habló el más anciano de los sabios. -Su majestad, tiene que hacer llamar al hechicero de la corte, porque él, sin duda alguna, sabrá qué hacer- dijo el viejo sabio. -Sin más demora, el príncipe se puso su armadura, mandó a buscar a su caballo y se fue corriendo cabalgando en busca del brujo, que vivía en un lugar muy apartado de aquel reino y le contó lo que estaba sucediendo. El mago, sin apenas mirar al príncipe, empezó a mezclar en una olla enorme cosas que olían realmente mal.

-¡Patas de lagartija, antenas de cucarachas y colas de rata, mezclaos bien y haced de la princesa una nueva dama.- dijo el brujo. Y así preparó el brebaje que debía dar a la princesa inmediatamente para que todo volviera a ser como antes. Rápidamente el príncipe montó en su caballo y procedió a darle aquel apestoso brebaje a su mujer; ella, apenas sin fuerza, bebió lo que su marido le trajo.


Y, ¿sabéis lo que pasó? Pues no pasó nada; todo siguió exactamente igual: todo tirado por los suelos, los niños tristes y sucios, el castillo continuaba apagado, sin luz. Entonces el príncipe corrió otra vez a convocar a su comité de sabios y les contó lo ocurrido. Otra vez, aturullados, discutían entre ellos el porqué de este problema al que se enfrentaban. Hasta que, de repente, entró su hijo Ariel, el futuro heredero al trono, que tanto se preocupaba por su madre. -Yo sé cómo solucionar esto- dijo, ante la mirada atónita de los veinte hombres más inteligentes del Reino del Rey Lagarto, que se preguntaban que cómo un niño de ocho años podría solucionar algo que ellos eran incapaces de hacer. -La princesa no necesita que la salven, ni necesita medicinas; no necesita que nadie se bata en duelo por ella. Lo único que necesita este castillo es que todos y cada uno de los que vivimos aquí hagamos lo que tenemos que hacer, porque si no todo el peso del castillo caerá sobre ella y la matará. Se pusieron manos a la obra, cada uno se ocupaba de saber dónde estaban sus cosas y organizarlas, se vestían solos sin tener que esperar que la princesa les diera su propia ropa, recogían y limpiaban lo que ensuciaban, entre todos hacían las miles de cosas que hay que hacer en cualquier castillo que se precie.


Poco a poco, empezó a volver la luz a aquel castillo y en aquella princesa que tuvo tiempo para dedicarse a ella misma y a lo que siempre le había gustado hacer, que era trabajar de bombera. Y así se curó esta princesa, ¿fue porque le ayudaron? No, porque cada uno cumplió con su obligación y entre todos fueron lo más importante, un equipo unido, que hace las cosas por el bien de todos queriéndose y respetándose. Y, colorín colorado, este cuento por fin ha acabado. Texto: Conchi Ibáñez Yuste Ilustraciones: Mario Víctor Salinas Ibáñez 3ºB


LA PRINCESA MARรA Autor: Santiago Ruiz de Valdivia Molina y Familia

3ยบB Primaria


LA PRINCESA MARÍA Hace muchos años, en un pequeño reino, vivían en un hermoso castillo la princesa María y el príncipe Carlos. Este siempre estaba ocupado manteniendo el pueblo en orden evitando enfrentamientos entre unos y otros, haciendo que las leyes se cumplieran y que reinara la justicia. Le encantaba lo que hacía, sin embargo María se pasaba los días dentro del castillo haciendo siempre lo mismo: lavando la ropa, haciendo la comida, limpiando el palacio... Toda esa rutina impedía que María fuera feliz. Ella siempre había deseado ser deportista. ¡Le encantaba el fútbol! Pero eso no estaba bien visto, ya que las mujeres del reino no practicaban ningún deporte. Harto de ver triste a la princesa, un día Carlos le preguntó: -Con todo lo que nos rodea, ¿qué es lo que te hace infeliz? Y María le contestó: -Me encantaría sentirme realizada, hacer cosas que me gusten y sobre todas las cosas me encantaría jugar al fútbol. Al príncipe le dio un ataque de risa..., ¡qué se iba a imaginar él que eso era lo que le preocupaba! Pero quería tanto a la princesa que haría todo lo que fuera por complacerla aunque creyera que ese era el mayor de los disparates. Habló con amigos deportistas y consiguió que la princesa comenzara a entrenar. Poco a poco fue mejorando en el juego y en su vida diaria. Parecía otra persona, cantando y riendo todo el día. Los habitantes del reino al principio pensaban que María se había vuelto loca, pero al ver la felicidad en su cara la comprendieron. María animó al resto de mujeres, que solo hacían de “fregonas” y no disfrutaban de lo que en realidad les gustaba, a rebelarse y luchar siempre por lo que creyeran.


La vida en palacio desde entonces cambió por completo . La princesa entrenaba cuatro veces por semana y el príncipe aprendió que las tareas domésticas había que compartirlas y disfrutaba con ello. Y, desde entonces, reinó la alegría y la igualdad en palacio. FAMILIA DE Santiago Ruiz de Valdivia Molina. 3ºB


EL PAÍS DONDE NO CAMBIABA NADA

Era un país lejano dónde el tiempo parecía haberse parado ya que su rey no quería que nada cambiase. No existía ni Internet,ni teléfonos móviles, ni televisión, ni ninguno de los aparatos tecnológicos de los reinos vecinos. Pero claro eso no impedía que sus habitantes quisieran conocer todo aquello, así que se reunieron con el príncipe y le pidieron que hablara con su padre para que les otorgase permiso para viajar. Al príncipe que también sentía esa inquietudes, le pareció una idea genial . Aprovechando la comida, estando el rey y la reina juntos , les expuso su idea: – Papá ¿que te parecería que dos de tus súbditos y yo saliéramos del reino a conocer y explorar los reinos vecinos? Al rey no le gustaba la idea pero como era incapaz de negarle nada a su hijo, pensó en concedérselo. – Bueno no es de mi agrado pero te dejare ir así comprobarás que los valores y tradiciones de tu futuro reino son las mejores. – Y tú, madre, ¿ qué opinas de todo esto?- dijo el príncipe dirigiéndose a la reina. – Las mujeres no tienen porque opinar, las mujeres solo hacen las tareas de casa aunque sean reinas.- Dijo el rey. El príncipe no dijo nada ya que eso era lo normal en su reino. Al día siguiente partió con dos de sus súbditos en un coche muy anticuado hacia el país vecino. Después de recorrer por estrechas carreteras, un largo camino llegaron a la frontera.. Al llegar miraron hacia todos los lados intentando encontrar al aduanero y no lo vieron, tan solo vieron a una mujer que parecía guardar la frontera. – ¡Buenos días! Buena mujer, me podría decir dónde podría encontrar al jefe de la frontera.- Dijo el príncipe. Ésta lo miró muy sorprendida y le contestó: – ¿No ve usted el uniforme que llevo puesto,señor? ¿Es usted ciego?


– Perdone usted, es que no esperaba que una mujer fuese el jefe de la frontera. Perdone la pregunta pero,¿dónde está su marido?- dijo el príncipe. – Casualmente mi marido es también guarda de la frontera aunque yo soy la que da las ordenes. En estos momentos se encuentra en la casa limpiando y preparando la comida para cuando lleguen los niños del colegio y yo de trabajar.- Contestó la mujer. El príncipe y sus súbditos miraron perplejos ya que no entendían que un hombre estuviese a las ordenes de una mujer. Continuaron su camino pensando en lo que habían visto y aunque no lo comprendían empezaron a darle vueltas al asunto llegando a la conclusión de que entre dos es más fácil. Más adelante se encontraron con una niña y un niño que estaban jugando en una plaza al lado de la carretera. La niña daba patadas aun balón con una habilidad y destreza que nunca habían visto. El príncipe le dijo: – Niña por favor, ¿que hace una niña jugando al fútbol? Eso es un juego de niños. – Perdone señor, en este país las mujeres hace mucho tiempo que practicamos todos los deportes que practican los hombres.- Dijo la niña. El príncipe se quedó más sorprendido aún al ver que un niño jugaba con muñecas. – Oye, ¿qué hace un niño como tú jugando con muñecas? – Simplemente estoy jugando, no veo porque no puedo hacerlo. De mayor quiero ser médico y estoy practicando. Además no veo en ninguno de los juguetes que diga que son de niña o niño.- Respondió el niño. – ¿Y vuestros padres?- preguntó el príncipe. – ¿Ve a aquel hombre ?, es mi padre, nos esta vigilando y cuidando. Además es el rey - dijo la niña. – Mi madre está en la oficina del palacio tratando asuntos del reino-


dijo el niño. Esto ya fue demasiado para el príncipe y sus súbditos que dieron la vuelta con la firme intención de cambiar muchas cosas en su reino. Al llegar, el príncipe corrió a hablar con su padre y le dijo: – Hemos visto que en otros reinos los hombres y las mujeres tienen los mismos derechos, las cosas son más justas y la gente es más feliz, creo que deberíamos de hacer igual aquí..Creo que el machismo debe desaparecer y así daríamos ejemplo. El rey no es que estuviera muy de acuerdo en esto ya que había sido educado en el machismo, pero como era incapaz de negarle nada a su hijo, accedió. Desde aquel día empezaron a cambiar las cosas, pero como siempre hay gente que se resiste a los cambios, este proceso dura mucho tiempo. Serán necesarias muchas generaciones hasta que consigan la plena igualdad, pero con el esfuerzo de todos se conseguirá finalmente. FIN CELIA CABRERA GONZÁLEZ Y FAMILIA 4ºA


Autora: Elvira Rivera MegĂ­as 4ÂşA Primaria


Elvira Rivera Megías 4ºA


Autora: Raquel Santos Sรกnchez 4ยบ B Primaria


Autora: Marta Reinosa Aguilera 4ยบB Primaria


LA PRINCESA


LA PRINCESA Erase una vez una princesa que quería hacer todas las cosas que hacían los príncipes, como montar a caballo, ir a pasear, cazar,... pero no la dejaban. Y había un príncipe al que le encantaba cocinar, planchar, coser,... y tampoco le dejaban, Un día, en una reunión de príncipes a la que asistieron María y Rosán, que así es como se llaman los protagonistas de nuestra historia, el príncipe Rosán le cedió le turno de montar a caballo y la princesa María le cedió el turno en el concurso de hacer pasteles. La princesa María estaba muy contenta porque al fin pudiesen cumplir sus sueños. Descubrieron que tenían muchas aficiones comunes y, desde ese momento, fueron amigos para siempre. Al final, María se fue al castillo muy, pero que muy contenta. Rosán se fue cantando y saltando a a su castillo. Cuando María llegó a su castillo le preguntaron que dónde había estado y María se rió... FIN


UN Sテ。ADO EN FAMILIA Autora: Claudia Palacios Gonzテ。lez 4ツコ B Primaria


UN SÁBADO EN FAMILIA Era un sábado por la mañana. Mamá, después de toda la semana trabajando en la oficina, limpiaba sin parar toda la casa. Mientras, mi padre leía el periódico en su sillón preferido. Mi hermano jugaba en su cuarto en el camión de bomberos y yo en mi cuarto con mi muñeca favorita. Por la tarde no pudimos ir a pasear porque mamá estaba agotada.

¡PERDÓN!, me he confundido. Voy a empezar de nuevo.... Era sábado por la mañana, papá y mamá se repartían las tareas de la casa mientras mi hermano y yo recogíamos todas las cosas que había en medio. Después, como colaborando todos habíamos tardado muy poco, yo me puse a jugar con el camión de bomberos. Mientras, mi hermano vestía mis muñecas. Por la tarde fuimos de paseo por el parque, que tanto nos gusta. ¡Fue un sábado estupendo! FIN Claudia Palacios González 4º B

2º ciclo Cuentos Coeducativos  

Cuentos infantiles