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CURIOSIDADES CULTURALES

Anécdotas de famosos Son conocidos por sus obras, por su pensamiento y, en general, por su genialidad. Pero, ¿sabemos algo sobre sus curiosidades? Aquí os dejamos algunas anécdotas de grandes personajes buscadas por los alumnos

Autores: Juan David Pérez Cerezo, Manuel Castelló Marín, Sergio Villasescusa, Jorge Villaescusa,

Cicerón mientras asistía a una cena,una bella dama romana, ya entrada en años, apeló a él para que confirmara que acababa de cumplir los 32. “decidles que no miento (le pidió ella), pues a Cicerón todo el mundo lo creerá”. “os puedo asegurar que debe ser cierto lo que la dama dice -manifestó cicerón-, ya que llevo al menos diez años oyéndola asegurar

El gusto por la violencia de Quentin Tarantino se manifestó en su más tierna edad, porque con cuatro años liquidó a su primera víctima: un pez. “Lo saqué de la pecera, lo tiré al suelo y lo pisé”, relató en una entrevista concedida a EFE durante su visita a España en 2003. “Pero no quiero que nadie piense que era un niño sádico, ni cosas por el estilo. No me di cuenta de lo que había hecho hasta que el pobre bicho ya estaba reventado”. Igualmente, su madre,

que tiene 32 primaveras. y tanto tesón en defender una postura no puede ser cosa de alguien mentiroso”.

Connie, se sorprendía de que cada vez que el crío jugaba con sus soldaditos, de su boca salía una retahíla de tacos digna de una taberna. Cuando ella le reprendía, él respondía: “No soy yo quien dice esas cosas, mamá. Son los personajes, que hablan así”. Paralelamente, en el colegio, Quentin destacó por ser negado para todas las materias. “Yo era ese niño tonto al que le cuesta seguir a sus compañeros”, confesó el director de cine.

Einstein nació con una cabeza tan grande que su madre pensó que había alumbrado un bebé deforme. Temores infundados, ya que, al desarrollarse, la cabeza del niño adquirió un volumen normal. En cambio, varios biógrafos creen que el científico sufrió alguna especie de autismo, ya que no habló con fluidez hasta los cinco años. El historiador Otto Neugen Baler cuenta que su pasión por la ciencia se despertó a los seis años, cuando estaba convaleciente de una enfermedad. Su padre le regaló una brújula y el chico, fascinado al ver cómo la aguja siempre señalaba al mismo punto por mucho que la moviera, no paró hasta comprender su funcionamiento. Washington Irving el escritor estadounidense adoraba Europa y solía visitar pueblos españoles para impregnarse de su esencia. en cierta ocasión, recorriendo las calles de uno de esos pueblos y observando con detalle sus gentes, sus casas, sus fiestas, se topó con un vecino y le preguntó: “lo más curioso, dice usted? “buen hombre, ¿qué es lo más cu- Pues... mi mujer, que de todo rioso que existe en este pueblo?”. quiere enterarse” René Descartes este reputado filósofo del siglo xvi tenía algunas ideas de lo más extravagantes. Entre las más graciosas estaba su teoría de que los monos y los simios poseen la capacidad de hablar pero la ocultan para que no los pongan a trabajar. Curiosamente, J. R. R. Tolkien, autor de El señor de los anillos, descubrió su pasión por los mundos fantásticos a los seis años, después de picarle una tarántula que le dejó al borde de la muerte. El futuro escritor pasó su convalecencia leyendo una enciclopedia sobre criaturas mitológicas, que años después formarían su universo literario.


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