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Hace mucho mucho tiempo, en un país muy lejano llamado “El bosque mágico” vivía un niño llamado Yoel. Era el hijo menor del rey. Y estaba muy triste porque su papa nunca le dejaba salir del castillo…


Padre, salgo al jardín a jugar.

Y su padre le respondía una y otra vez... Yoel, para salir a jugar las palabras mágicas me dirás...

El pequeño probaba con todas las palabras que sabía durante horas y horas... Hmmm...¡Abra

cadabra!,

¡pata

de

cabra!,

¡recorcholis!….

Finalmente ya cansado respondía: ¡Ya

estoy

cansado!

Saldré

a

jugar

me

lo

permitan o no.

Al ver que no había manera de convencer a su padre el niño muy disgustado se fue a llorar a su habitación.


De repente en su cuarto comenzó a crecer un enorme bosque, lleno de flores y de árboles, lagos y

océanos.

Yoel

comenzó

a

caminar

durante

horas y horas.

De pronto, se tropezó con un árbol muy muy alto y grande que se dirigió al niño diciéndole: ¡Hola pequeño!, soy un árbol encantado y si dices las palabras mágicas lo verás...


Yoel trató de adivinarlas porque quería pedir al árbol encantado que su papá no lo castigase por haber salido del castillo. Así que probó y probó: Abracadabra, ábrete sesámo, tralará treleré... No, pequeño. Piensa piensa...

Pero no hubo manera, no lo consiguió...Muy triste pensó lo que le esperaba al regresar a casa y ya desesperado con lágrimas en los ojos gritó: ¡¡POR FAVOR arbolito POR FAVOR!!


Y de repente se levantó un viento terrible y las hojas del árbol comenzaron a moverse de arriba a abajo, de derecha a izquierda, muchas salían disparadas

otras

chocaban

contra

Yoel,

y

finalmente el árbol hablo... ¡¡Sigue haciendo magia!!

Yoel

cada

vez

estaba

más

contento

porque

estaba más cerca de su deseo. Entonces lleno de alegría gritó: ¡GRACIAS arbolito GRACIAS!

De pronto una luz cegadora tiró para atrás a Yoel y lo devolvió al castillo. Se despertó y su padre estaba en el cuarto... - ¿Qué te pasa? ¿Por qué estas gritando?


El niño le contó todo lo que había soñado esa noche y ambos volvieron a la cama.

A

la

mañana

siguiente

se

levantaron

para

desayunar y Yoel hizo su pregunta habitual:

¿Podré salir hoy a jugar fuera del castillo? Yoel, para salir a jugar las palabras mágica me dirás...


Entonces Yoel muy contento respondió: ¿Podré salir hoy a jugar fuera del castillo? ¡¡POR FAVOR!!

Y este sonriendo le dijo: Me tienes casi convencido Yoel, ¿Qué me dirías si te dijese que si?

Y Yoel le contestó muy muy contento: ¡¡¡GRACIAS GRACIAS GRACIAS!!!!

Por

eso

decimos

siempre

que

“gracias” son palabras mágicas.

“por

favor”

y


FIN.


PALABRAS MÁGICAS