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Cierto día, en el cielo, había un Ángel de la Guarda llamado Raúl...Este ángel era muy cercano a todos los niños y las niñas, ya que su tarea era solo eso, cuidar, guiar y guardar a estos angelitos. Una vez que los niños y niñas ya crecían, eran derivados a otros ángeles, especialistas en jóvenes. Una mañana, mientras el ángel Raúl caminaba tristemente por el Reino de los Cielos tras haber derivado a uno de sus niños que pasaba a la etapa de adolescencia, se dirigió a un profundo abismo lleno de nubes que cubría la Tierra. Desde ahí le gustaba observar día y noche a padres e hijos reír, jugar, correr, sufrir y gozar. Fue en ese momento cuando surgió en él un profundo deseo de saber qué era ser un padre. Tras esto, se dirigió a su creador, Dios, a quien le solicitó insistentemente que le concediera la oportunidad de ser uno de ellos. Sin embargo, el Todopoderoso, con su ala protectora le respondía: “Hijo, esa tierra está llena de sufrimiento, maldad, hambre y dolor. ¡NUNCA te mandaría a sufrir como un humano! Debes agradecer que tienes la dicha de ser un Ángel”. Tiempo después, mientras Dios paseaba por los jardines de su Reino, comenzó a oir unos angustiosos sollozos que provenían del abismo que comunicaba con la Tierra. Se acercó hasta allí y entre las abundantes nubes pudo ver a Raúl que desconsolado lloraba al ver a un niño que moría de cáncer en los brazos de sus padres. En ese instante Dios, comprendió que era bueno poder darle la oportunidad de cumplir su sueño. Y alzando su voz omnipotente, lo bendijo y lo envió a la Tierra para que pudiera vivir su anhelado deseo. Fue así como transformado en un humano normal llegó como primogénito varón a los brazos de José y Margarita. Ellos, serían los encargados de mostrarle el camino de Dios, para que así, su apreciado ángel Raúl, tuviera seguro su regreso al Reino de los Cielos. Ya adulto, Raúl logró formar su familia con tres hijos, a quienes por instinto, protegió, cuidó, amó y guio... 40 años de Padre, 40 años de Amigo, 40 años de Esposo... –“¡LLEGÓ LA HORA!”, dijo Dios, - “¡Misión cumplida. Ahora, vuelve a mi presencia!” (El 24 de Septiembre de 2012, Raúl ingresaba de urgencia a una operación de riesgo vital. Sin duda, ese era el momento…) En estado de inconsciencia, Dios dio la orden a Raúl. A lo que él respondió suplicante: “Padre, te pido solo un poco más de tiempo para dejar todo en orden”. –“NO!, dijo Dios, ya es demasiado lo que pides”. Raúl, acongojado y suplicante le dice: “Dios, solo me falta un poco para ser el mejor padre”. El Todopoderoso, misericordioso por el profundo deseo que veía en este ángel le dijo: “Meses…, solo meses”… A los pocos días, Raúl, rápidamente pudo recuperarse de la compleja cirugía a la cual fue sometido. Durante esos meses, gozó, rió, amó, jugó, trabajó, perdonó e hizo todo lo que estuvo en sus manos para que sus hijos y nietos fueran felices. Fue así como el 29 de Abril de 2013, viendo Dios que no ya no había nada pendiente por hacer, envió a su hija Margarita, madre terrenal de Raúl, a buscar a su ángel de la guarda de los niños, EL MEJOR!...En ese momento, alzando sus brazos al cielo, y en inconsciencia total, Raúl verbaliza tres veces...¨”Mamá, Mamá, Mamá”...¡Misión cumplida! El Ángel Raúl, cumplió su deseo de ser un gran padre.



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