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REVOLUCIÓN Y UTOPÍA, por Sísifo. Para profundizar en estos términos, primero debemos de conocer el significado de estos conceptos. Según la RAE, la definición de revolución es: cambio rápido y profundo en cualquier cosa o levantamiento o sublevación popular. Utopía significa proyecto, deseo o plan ideal, atrayente y beneficioso, generalmente para la comunidad, que es muy improbable que suceda o que en el momento de su formulación es irrealizable. Según estas definiciones cabe plantearse varias preguntas: ¿Es posible una utopía? Para ello ¿es necesaria una revolución? Para llevar acabo algo que no existe, hay que hacer algo diferente, es decir, cambios. Por lo que para una utopía, es necesaria una revolución. En la actualidad, el término utopía está muy presente. Soñamos con un mundo perfecto, sin violencia, discriminación, desigualdad…Está claro que es necesario llevar a cabo numerosos cambios en la sociedad para que esto sea posible, numerosas revoluciones. La paz mundial es quizás uno de los temas más utópicos, todo el mundo lo espera, pero nadie confía en que sea posible. Hay quienes sostienen que debemos acostumbrarnos a los naturales conflictos humanos, pues son difíciles de suprimir del hostil entorno que nos rodea. ¿Pero es realmente “natural” la guerra? ¿Las personas somos malas por naturaleza? Sabemos que hay personas que no se mueven guiadas por intereses propios sino que ayudan porque creen que es lo correcto, personas que valoran otras cosas por encima de sus bienes y sus ganancias, gente que se respeta a sí misma y respeta a los demás, todo esto confirma que no está en nuestra naturaleza comportarnos de manera egoísta y que esa afirmación es solo una excusa para eximir de responsabilidades nuestros propios actos. 1

Jean-Jacques Rousseau pensaba que “el hombre es bueno por naturaleza” y que es la sociedad la que lo corrompe. De igual forma Karl Marx afirmaba que la forma de pensar del ser humano estaba determinada por factores externos y afirmaba que: “la 2

esencia humana es, en su realidad, el conjunto de relaciones sociales” . Por lo que podemos decir que la causante del egoísmo de las personas no se encuentra en nuestra naturaleza, sino en una sociedad capitalista, donde se premia a quien más tiene y esto genera un sentimiento de avaricia, envidia y odio, posibles desencadenantes de muchos 1

http://www.boulesis.com/filosofos/jean-jacques-rousseau 16/02/2018 2

https://polikracia.com/es-el-ser-humano-malo-por-naturaleza/ 9/02/2018


problemas actuales. Está claro que las guerras son creadas por las propias personas por conflictos económicos, religiosos, territoriales, etc. ¿Pero por qué nadie las para? ¿Por qué duran tanto? Demasiados intereses políticos y económicos rodean las guerras. Las naciones más ricas no buscan la paz, por el contrario, buscan conflictos armados para contar con un mercado de armas por lo que muchas veces la búsqueda de la paz sólo queda en el ámbito del idealismo. Pero la venta de armas no solo se da en grandes países como Estados Unidos, sino que nuestro país, España, aunque no a tan gran escala, vende armas a Arabia Saudí, monarquía absoluta basada en una de las interpretaciones más rigoristas del islam, el wahabismo, que tiene una fuerte influencia en organizaciones terroristas como Estado Islámico o Al Qaeda. España ocupa el séptimo lugar del ranking global de exportaciones de armamento, aunque a mucha distancia de las grandes potencias que ocupan los principales puestos. Podemos leer en la prensa que “Las ventas de material de defensa desde España al reino del Medio Oriente llegaron casi a los 1.400 millones de euros 3

entre 2012 y 2016” . Esto hace relevante la cita de Antonio Mingote, dibujante, escritor, académico de la lengua y periodista español fallecido en 2012, según el cual “Todos 4

quieren la paz, y para asegurarla, fabrican más armas que nunca” (Antonio Mingote). Esta falta de empatía por parte de las grandes naciones, es un gran problema que cada vez va más en aumento. No tienen en cuenta a las miles de personas que cada día mueren en zonas de guerra y a los niños que nunca podrán recibir una educación. Las religiones, muchas veces tomadas como excusa para iniciar más conflictos, son un ejemplo del deseo de poder de los grandes y el poder de manipulación sobre otras personas. ¿Pero cómo es posible cambiar algo si los responsables de que ocurra se benefician constantemente de ello? ¿Cómo es posible que una minoría sea capaz de prevalecer sobre una gran mayoría de la población? ¿Por qué esta mayoría no se rebela? La mayoría de la población somos conscientes de problemas actuales como la situación en Siria, el yihadismo y la crisis de los refugiados. Pero estos problemas los vemos muy lejanos ya que no nos afectan directamente. Todos los días vemos multitud de noticias en el telediario de guerras, y sus consecuencias inmediatas como la pobreza, pero nos preocupan más nuestros problemas cotidianos al considerarlos más importantes que la muerte de miles de personas inocentes. Con mucha frecuencia, nos llegan mensajes de ONGs y otras organizaciones con la esperanza de que hagamos hueco en nuestras apretadas agendas para firmar una petición para que no rechacen a los refugiados en Europa. Y puede que tengan suerte y una de cada diez personas lo firme, 3

http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-41306582, 30/01/2018 4

https://akifrases.com/frase/138581, 2/02/2018


mientras las demás lo quiten rápido para poder ver los miles de correos que tienen que responder en sus importantes trabajos. La frase “La ignorancia da la felicidad”, puede ser el fruto de este egocentrismo. Si somos conscientes de todos los problemas mundiales que hay, y quisiéramos eliminarlos todos, un sentimiento de impotencia nos inundaría y no nos dejaría ser felices, por lo que muchas personas prefieren no salir de su zona de confort y seguir viviendo con una venda en los ojos, si total, ¿en qué afecta esas situaciones a sus vidas? Es verdad que existe una parte de la población realmente concienciada de la situación actual, pero piensan ¿qué puede hacer una sola persona contra la guerra de Siria? -“Claro que estoy a favor de la acogida a los refugiados pero, ¿qué puedo hacer yo para lograrlo?”. A menudo no somos conscientes de que somos una gran mayoría los que queremos lograrlo y que podemos hacer frente a la minoría que se ve beneficiada o no se preocupa de estas situaciones. "Existen dos superpotencias en el mundo; una es 5

Estados Unidos; otra, eres tú" (José Saramago) El poder del ser humano es incalculable, el poder en cambiar la historia, el poder de hacer de todo lo imposible algo posible, todo está tan sólo en nuestra capacidad de tomar decisiones, en tener sueños y esperanzas e intentar verlos hechos realidad. Habrá quienes digan que es necesaria la justicia; otros agregarán el amor al prójimo; habrá quienes crean que es mejor educar en valores o crear instituciones; otros en la idea de diálogo y civismo; otros propondrán que solo un reparto justo de las riquezas materiales solucionaría el problema. La educación en valores es muy necesaria tanto en casa como en colegios, para ser capaces de formar no solo personas académicamente buenas, sino también “humanamente”. Igual de necesario es llevar a cabo el amor al prójimo y ponerse en el lugar de las personas afectadas. Si todos fuéramos menos egoístas y pensáramos más en los demás, el mundo sería mucho mejor. En la actualidad existen instituciones cuyo objetivo es intentar la paz mundial o por lo menos, frenar algunos conflictos. La más conocida es Naciones Unidas (ONU), esta es una organización internacional formada por 192 países independientes que se reúnen libremente para trabajar juntos a favor de la paz y la seguridad de los pueblos, así como para luchar contra la pobreza y la injusticia en el mundo. Pero se trata de meras apariencias. La ONU está prácticamente ausente de los grandes conflictos que debería ayudar a resolver, a veces por falta de recursos y otras por la existencia de temas políticos en los cuales no puede intervenir. El diálogo es necesario, pero cuando el objetivo sea el bien común, de nada sirve una charla de grandes representantes internacionales decidiendo qué parte de la riqueza se lleva cada uno, y en el que no haya 5

https://es.wikiquote.org/wiki/Jos%C3%A9_Saramago, 12/02/2018.


tiempo para el tema de los muertos, refugiados y demás víctimas. Queda claro que en las guerras se invierte muchísimo dinero, ningún país quiere tener el menor ejército o no contar con las suficientes armas. ¿Y por qué no invertir este dinero en educación, en la construcción de colegios, para que todos los niños del mundo tengan la oportunidad de formarse, tener ideas y poder llegar a cambiar el mundo? ¿Por qué no invertir en sanidad, creando hospitales en los que todos los ciudadanos tengan el derecho de ser atendidos sin importar su situación económica? Existen numerosos científicos investigando para crear armas más potentes, para poder matar a más gente…Por qué no invertir ese conocimiento en investigaciones médicas que ayuden a curar enfermedades, en nuevas invenciones tecnológicas que nos ayuden a tener una vida más fácil. La respuesta a todas las preguntas anteriores es porque no interesa, no interesa a los gobiernos de los grandes países que verían como su mayor fuente de ingresos desaparecería. Por todo esto la revolución está en la población, en esta mayoría que vive en la ignorancia o que al menos lo aparenta, en el conocimiento. Si conocemos la verdad que hay detrás de estos temas, la impotencia de las personas inocentes, la injusticia continua, la falta de humanidad… Necesitamos cambiar los valores de las personas responsables de que todo esto ocurra, a las que solo les preocupa su poder. Necesitamos personas con valores, y que piensen en los demás y no solo en sus propias ganancias y poder. Necesitamos a gente que crea que llegar al poder no va ligado a la corrupción, a la falta de humanidad, al egocentrismo. Y todo ello es posible formando a personas con buenos valores, con pensamiento crítico para que puedan obtener sus propios puntos de vista y no ser manipulados, personas con capacidad de debate, que escuchen a los demás y sean tolerantes con las demás ideas, que no siempre piensen que tienen la razón absoluta. Pero el sistema educativo actual no valora (o no le interesa) la educación en valores en las aulas. Solo se limita a exigir unas notas determinadas en las asignaturas “troncales” para así poder entrar en los rankings de Europa de educación. Los profesores tienen una labor muy importante ya que permanecemos muchas horas en las clases y no solo nos enseñan sus materias, también nos educan en valores. Para no perder esta educación en valores, las asignaturas como filosofía, ética, clases de debate, son muy necesarias ya que nos enseñan a pensar, a tener un punto de vista crítico y a no ser manipulados. Esta es la verdadera revolución, la educación de las personas, la concienciación de los temas actuales y cuando esto se cumpla estaremos mucho más cerca de esta utopía tan necesaria. SÍSIFO (NURIA JIMÉNEZ CRESPILLO 1º BACHILLERATO B)


FUENTES/ PÁGINAS BUSCADAS PARA LA DISERTACIÓN: https://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/381171-es-posible-paz-mundial/, 30/1/2018 https://www.boulesis.com/, 16/02/2018 https://polikracia.com/es-el-ser-humano-malo-por-naturaleza/, 9/02/2018 http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-41306582, 09/02/2018 http://www.elmundo.es/pais-vasco/2018/02/16/5a86b80c22601dd90c8b464a.html, 09/02/2018 http://www.frasesypoemas.com/91/frases-celebres-sobre-la-guerra-y-la-paz https://es.wikiquote.org/wiki/Jos%C3%A9_Saramago, 12/02/2018 https://akifrases.com


REVOLUCIÓN Y UTOPÍA: EL CAMBIO ES POSIBLE, por Simone de Beauvoir Todos los humanos tenemos la necesidad por naturaleza de saber, así lo afirmaba el filósofo Aristóteles [1], pero la acción de saber conlleva una serie de operaciones, entre las cuales podemos citar la investigación, el desarrollo, la evolución, la experimentación y dos de las más importantes, la revolución y utopía. El progreso y el cambio lo llevamos a cabo los humanos desde que tenemos uso de razón, todos y cada uno de nosotros haríamos lo necesario para encontrar algún tipo de mejora en un paradigma social, por ejemplo. Porque al fin y al cabo, el simple hecho de querer transformar algo implica un proceso, un cambio y esta labor debe ser desempeñada por un grupo numeroso de personas, como el que podría ser en este caso la sociedad con la que convivimos hoy día. Estoy segura de que si todos tuviéramos un claro objetivo común haríamos todo lo que estuviera en nuestras manos para alcanzarlo o conseguirlo, sin embargo, se pueden dar ciertas excepciones. La gran mayoría de las personas tienen sugerencias para la mejora de la sociedad en la que vivimos y es obvio que si pueden aumentar la calidad de sus vidas y la de los demás están dispuestas a hacer cualquier cosa para conseguirlo. No obstante, esto no ocurre en todas las ocasiones, existen numerosos casos en los que cierta parte de la población exige y reclama ese cambio, esa mejora de la que hablábamos anteriormente perteneciente a cualquier ámbito, ya bien sea laboral, político, educativo, religioso…, etc y que ayudaría a la situación de la comunidad, pero sin que en ellos se produzca cualquier tipo de transformación. Esto en sí es un planteamiento erróneo a la vez que ilógico, no podemos pretender detener o minimizar la contaminación y el calentamiento global, problemas demasiados críticos que pueden afectar el modo de vida de los seres humanos hasta límites insospechados, sin llevar un procedimiento a cabo como el que puede ser reducir el uso de fuentes eléctricas, intentar usar transporte público o, por ejemplo, reciclar. Hechos tan simples con los que sin darnos cuenta mejoraríamos la naturaleza contribuyendo entonces al ámbito medioambiental. Esta sería una de las mejores introducciones para especificar el concepto de revolución. Es por ello que la podríamos definir como ese cambio radical, y en ocasiones violento, que se produce en instituciones y organismos ya bien sean políticos, económicos y sociales de una nación. [2]


Está demostrado que toda esta serie de modificaciones se llevan a cabo para un objetivo o una meta en concreto. Es aquí donde nos encontramos con la exposición de una utopía. Pues bien una utopía o un razonamiento utópico se puede definir como una idea o proyecto que se considera muy bueno y beneficioso pero que es imposible de realizar [3]. En muchos propósitos y aspiraciones se puede dar el caso de encontrar ciertos impedimentos que nos imposibilitan y entorpecen a la hora de lograr la finalidad a la cual estamos intentando acceder de toda forma posible. Retomando el tema de la contaminación, sobre el cual hablábamos anteriormente, es prácticamente imposible que todas y cada una de las personas que existen en este mundo nos pongamos de acuerdo para tomar métodos efectivos que contribuyan a eliminar este problema o al menos a buscar una solución. Es por tanto, que a veces, el simple hecho de reconocer que todo el esfuerzo dedicado por mucha gente para remediar un problema no vaya a servir para nada, de un modo u otro nos acaba afectando y desmotivando poco a poco para tirar la toalla y rememorar la dificultad que conlleva ese sacrificio que muchas personas no están dispuestas a asumir. Para nosotros es mucho más cómodo y sencillo usar nuestro vehículo personal en vez de utilizar el incómodo transporte público que tanto consumo ahorra. Impedimentos como este hacen solventar rápidamente el problema dando a entender que es imposible alcanzar esa evolución y ese desarrollo que tanto nos gustaría tener. Sin embargo, aunque esto interfiera de una manera u otra a la conclusión del problema no podemos evitar la búsqueda de alguna alternativa que sin ser tan específica y directa aguarde la misma metodología y tenga el mismo fin, la resolución del problema. Porque, ¿de qué nos sirve quejarnos de algún problema o mala decisión si después no salimos a manifestarnos? El ejemplo más común y más cercano para mí, se encuentra en mi propio instituto. Cuando se ha convocado el día de la huelga de estudiantes para intentar reformar y llevar a cabo cambios para mejorar el sistema educativo de los jóvenes, del cual muchas personas se muestran descontentas, ninguna persona (entre las cuales me incluyo) ha acudido a ninguna manifestación porque desde el primer momento pensamos que el cambio no se va a realizar y que no vamos a conseguir nada, pero estoy segura de que si todos los estudiantes fuésemos a este tipo de concentraciones, ejerceríamos mucha presión para que nuestra voz pueda ser oída. Todo esto nos lleva a un mismo pensamiento el cual posibilita esta intervención, porque, ¿se puede dar el caso de alcanzar una utopía sin requerir el uso de la revolución? Pues bien, toda meta, fin u objetivo concreto debe estar supeditada por una serie de medios y recursos específicos. Es evidente que si no reconocemos ni tenemos claro la finalidad que queremos adquirir ya bien sea a partir de cambios o sin ellos no podremos acceder a esta resolución. Es por eso que lo primero de todo es tener claro que es lo que queremos cambiar y después de esto tomar las medidas necesarias. Personalmente creo que es imposible llegar a un fin en común y no estar dispuesta a


tomar las respectivas soluciones. Si verdaderamente quieres llegar a alcanzar algo; debes remover cielo y tierra para conseguirlo, si no es que verdaderamente no lo quieres. Aunque, ¿y si nos planteamos este procedimiento, pero a la inversa? Quiero decir: ¿se puede llevar a cabo una revolución sin la implicación de una utopía? Esto sin duda alguna muestra una parte más sencilla que el planteamiento anterior. Nosotros podemos mejorar una situación simplemente porque somos humanos. Porque como afirmaba Jean-Jacques Rousseau en su novela Emilio, o De la educación publicada en 1762, [4] “el hombre es bueno por naturaleza”, pues este nace bueno y libre, pero la educación tradicional oprime y destruye esa naturaleza y la sociedad acaba por corromperlo. Otro signo de que la revolución en un ámbito educativo y social hubiera sido beneficiosa en la época en la que vivía Rousseau. Por lo tanto podemos obtener como conclusión final que cualquier tipo de cambio a mejor, nunca a peor, va a ser favorable aunque no tengamos la necesidad de una utopía en sí. Existen dos inconvenientes principales en el desarrollo de una revolución, la falta de recursos y el riesgo que debemos tomar. Dejando a un lado si las personas están dispuestas a colaborar o no, primeramente debemos poner en proceso esta iniciativa, y esto muchas veces se muestra como un acontecimiento tan dificultoso como que las personas acaten las normas establecidas. Desde mi punto de vista, es el Gobierno el que debe suministrar una serie de reformas y de leyes, las cuales sean accesibles para todo el mundo, donde se muestre el desempeño y la verdadera búsqueda de una mejora para la sociedad. Si se implantaran sobresalientes políticas de responsabilidad, estoy segura de que todo iría de otra manera. Pero esto a su vez no es posible realizarlo por la falta de recursos de muchos países y que otros solamente aparentan no tener simplemente porque están demasiado ocupados en otros asuntos de „„mayor importancia‟‟, aunque con esto solo se refieran a la situación económica del país, que para ellos es lo verdaderamente importante. Aunque si fuesen buenos políticos se darían cuenta de que el dinero no debe ser lo único que prevalezca en un país sino la felicidad del pueblo, es decir, que toda una nación esté a gusto viviendo en su país porque su modo de vida ha mejorado al tener una buena situación tanto económica, deportiva, educativa, laboral…, etc. Con esto no quiero decir que se tenga que elegir entre una opción u otra, por ejemplo, entre la felicidad de los ciudadanos y el rendimiento económico de un país, quizás el bienestar y la sostenibilidad puedan reportar beneficios económicos en el futuro. Muchas veces el problema está en que nos centramos en algo de lo que no vamos a sacar partido alguno, quiero decir, ¿de qué sirve tener mucho dinero y que este solo lo tengan ciertas personas en el país cuando las demás se están muriendo de hambre, como es el caso de los Emiratos Árabes? Debemos actuar de manera que los beneficios sean equivalentes para ricos y pobres, no solo para una mínima parte de la población. Todo esto junto a otras muchas dificultades hacen que la obtención de una utopía se vea cada vez más y más lejos y difícil de conseguir.


Aun así nunca debemos dejar de intentar algo y quedarnos solamente con el pensamiento de saber qué es lo que hubiera pasado. Debemos dar lo mejor de nosotros mismos y actuar con las mismas ganas que hicieron nuestros antepasados. Con esto podemos destacar la Revolución Soviética, un claro ejemplo donde valor y perseverancia van unidas de la mano para una mejora de la población, en este caso, acabar con el capitalismo e iniciar una política comunista en su lugar, un movimiento que ha marcado un antes y un después en la historia tal y como la conocemos hoy día. Yo presupongo que para ellos no fue fácil, sin embargo no se rindieron y su objetivo fue finalmente alcanzado. Pero esto es solo un ejemplo de los muchos que hay. No debemos ir más lejos para nombrar a uno de los filósofos más característicos, Karl Marx (precisamente uno de los cuales inspiró en la Revolución Soviética) y el cual decía que el ser humano se distinguía por lo que hacía [5]. No podemos estar centrados en nuestro propio universo sino que debemos observar y respetar distintos puntos de vista. Y qué mejor forma de actuar que apoyarme en lo que han dicho ciertas personas para fortalecer mi teoría. Es por ello, que siempre debemos de tener las mejores intenciones para rectificar los fallos que otros han tenido y los que probablemente podamos tener nosotros. Porque este país junto con esta sociedad dejamos mucho que desear, pero no me refiero solamente a este país sino al mundo en general. Porque como podemos observar, existen cosas que mejorar en todo el mundo, en el mundo laboral, en el sistema educativo, en política exterior, pero todos estos defectos se pueden arreglar. Ahora es el momento de cambiarlo todo, de hacer una revolución en toda regla donde todo el mundo ayude y pueda aportar su granito de arena. Porque son demasiadas veces las que no nos damos cuenta de que podemos hacer más de lo que pensamos, porque tenemos muy poca autoestima y confianza en nosotros mismos, porque todos juntos somos más fuertes. Al final, nuestras personalidades se desarrollan si nos ponemos en lugar de otras personas y las ayudamos porque al fin y al cabo eso es lo que nos hace humanos. No obstante, además de virtudes tenemos defectos. Personalmente considero que estamos llenos de prejuicios y somos incapaces de tener compasión por el de al lado y que no aceptamos nuestras diferencias, que al fin y al cabo pueden convertirse en virtudes. Todos y cada uno de nosotros somos libres y no tenemos obligación alguna de ayudar a los demás. Pero nuestra existencia no se puede limitar solamente a eso, a pasar de largo sin dejar mejora alguna, debemos tener una vida provechosa, debemos provocar el cambio para que futuras generaciones que pueden ser tus hijos y tus nietos, tengan la vida que se merecen. Porque lo ideal sería vivir en una sociedad donde no hubiera daños y prejuicios, donde las personas se valoren y se quieran por lo que son, porque nosotros ahora tenemos la oportunidad de cambiar el mundo si nos lo proponemos, la oportunidad de que todo sea diferente. A veces somos demasiados ignorantes y no pensamos en lo que puede pasar después, pero no es momento de pensar en lo que puede pasar, de sus consecuencias y de sus respectivas soluciones. Es momento de provocar el cambio, de hacer que este mundo sea un lugar mejor.


SIMONE DE BEAUVOIR (MARTA CEPEDELLO REYES- 1º BACHILLERATO A)

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS [1] ARISTÓTELES, Metafísica, Gredos, Madrid, 2014. [2] Definición de revolución: Diccionario de la Real Academia Española, 23.ª edición, Madrid, Espasa Libros, 2014. [3] Definición de utopía: Diccionario de la Real Academia Española. 23.ª edición, Madrid, Espasa Libros, 2014. [4] JEAN-JACQUES ROUSSEA, El Emilio, o De la educación , Alianza Editorial, 2011. [5] ERICH FROM, Marx y su concepto del hombre, 2011, Fondo de Cultura Económica.

Disertaciones V OLIMPIADA: NURIA JIMÉNEZ Y MARTA CEPEDELLO  
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