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E r a u n a Era una noche tenebrosa, cuando la serpiente salió a cazar su cena. A la misma hora un ratón también salio a cenar. Entonces, la serpiente, que se llamaba Llanésa Montín, vio al ratón que se llamaba Jordán Stháy. La serpiente, viendo que Jordan era muy guapo y estaba demasiado gordo, optó por comerse un gusano rechoncho. El pobre ratón, que era demasiado mono, se comió una hormiga y otra y otra…. De repente, apareció un lobo que se quería comer al ratón, pero era tan mono que todo el mundo lo quería y lo amaba.


Pero, la serpiente se lo quería comer, no lo resistía. Entonces el ratón se fue a su casa que estaba en la casa de los Duncan. Volvió a salir a por su presa y se comió un gran queso apestoso. Comenzaron a salir la estrellas, se vio la Osa Menor y la Osa Mayor, vio también la Estrella Polar y se oyó un ruido muy tembloso era como este: ¡tatatataaa! ¡hoohoho! ¡muamua! ¡jajaja! Les asustaba mucho y la serpiente encontró de donde venía el ruido. Era una presa cantando en la casa encantada. Un tigre apareció y se comió al ratón. La serpiente se murió, se la comió el tigre que era precioso. Había un vampiro que hizo que revivieran. Cuando revivieron se hicieron muy amigos, demasiado amigos, y así siguieron hasta hoy en día. Pero el lobo, era un hombre lobo, se los comió y murieron abrazados como una pareja de amor, sin palabras. Se iban a casar estaban felices y comieron perdices en amor, cantando esta canción: “el amor vale más con amar, las cosas malas se van y así morirán, el


amor siempre más, eres mi amor por siempre jamás ratón”. FIN

Emilio


Una noche noctucna en Haloween