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COLEGIO CARMEL DE LA CIUDAD DE MÉXICO, A.C. “Formando generaciones competitivas” S E C U N D A R I A CICLO ESCOLAR 2013 -2014

ÁLBUM HISTÓRICO DEL MUSEO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA MARIA FERNANDA DE LIRA LOZANO

1°A

6/3/14

INTRODUCCION AL MUSEO El Muso Nacional De Antropología De La Ciudad De México ha mantenido un compromiso con la comunidad de visitantes tanto nacionales como extranjeros mediante la creación de programas y proyectos que tiende a comunicar el valor de las colecciones y particularidades de las culturas indígenas hispanas.


El museo cuenta con una colección de mucho más de 100 piezas divididas en 11 salas de etnografía y 11 de arqueología que son capaces de tratar temas desde el poblamiento de América hasta la vida en las culturas como la Maya o la Olmeca. El Muso Nacional De Antropología cuenta con exposiciones temporales como “Visiones de la India” o “keramika” y también exposiciones permanentes que se exhiben en las 22 salas.

Wendy

y yo en la fachada del museo donde se observa fuente y patio de entrada.


“Tláloc” El imponente monolito de Tláloc que desde su pétrea antigüedad da la bienvenida a los visitantes del Museo Nacional de Antropología de México, es una de las monumentales esculturas que fueron trasladadas desde lugares remotos a la Ciudad de México con el fin de conjuntar una de las colecciones arqueológicas más impresionantes y ricas del Continente Americano. El misterioso coloso de piedra atrajo la atención de los forjadores del museo por sus enormes dimensiones, ya que se buscaba exponer las importantes y singulares piezas en esa nueva joya arquitectónica que sería inaugurada en 1964.Tendida sobre su lado posterior, la gran piedra labrada permaneció inmóvil por siglos en el sitio original desde donde sería transportada a la Ciudad de México. El monolito se encontraba sin ninguna protección ni cuidado especializado, incluso con grafiti en sus costados, aunque su colosal apariencia atraía a turistas y a alumnos de escuelas mexicanas. Este gigantesco monolito —del que se ha mantenido representa a la deidad de la lluvia de los antiguos pobladores del México precolumbino— fue trasladado desde la población de San Miguel de Coatlinchán, Estado de México, ubicada a unos 50 kilómetros del sitio del museo y hacia al oriente de la Ciudad de México. Labrado en basalto, de 7 metros de altura y 168 toneladas de peso, el monumento es el más grande encontrado del hemisferio americano. Debido a que el labrado del mismo está incompleto, —nunca fue terminado por sus creadores originales— fue difícil identificarlo como la representación de Tláloc. Sin embargo, algunos detalles importantes del rostro del monolito, así como su aspecto general, llevaron a los expertos a sugerir que se trataba de una deidad relacionada al agua, ya sea Tláloc o Chalchiuhtlicue, deidad teotihuacana del agua, ríos y mar. El proyecto de traslado del monolito del pueblo a la ciudad fue uno de los más ambiciosos planes arqueológicos que se hayan llevado a cabo en el continente. Los habitantes de Coatlinchán se opusieron terminantemente a que el gran monolito fuera removido de su sitio original, e incluso sabotearon de diferentes maneras los preparativos para evitar que la gran piedra fuera retirada de esa zona. Los lugareños se apegaban a la creencia de que si el monolito era removido, las lluvias cesarían en el lugar.


Tláloc vs. Chalchiuhtlicue Las ciudades mexicas se construían cerca o sobre los cuerpos de agua, en forma de islotes como las chinampas de Xochimilco. Chalchiuhtlicue, la diosa del agua dulce personificaba la parte femenina de Tláloc, relacionada con la fertilidad y la purificación del cuerpo y eran a tal punto importantes que en todos los centros ceremoniales mexica, los templos eran siempre dobles, una porción para el dios del agua y otra para el dios del sol, Huitzilopochtli, ya que Tláloc era el único que podía impedir la salida del astro rey y afectar sus funciones fecundadoras. Igualmente, al morir los más bravos y valientes guerreros, uno de los mejores paraísos a los que tendrían la posibilidad de acceder, correspondía a aquel en que podrían disfrutar de las bondades y bellezas del agua. El agua entonces representaba uno de los símbolos más sagrados y formaba parte de la construcción de los modelos de conducta deseados entre los hombres relacionados íntimamente con la naturaleza mágico-religiosa. Tláloc y Chalchiuhtlicue personifican la segmentación del agua como el elemento creador y la fuerza destructiva. Si el deseo de Tláloc era destruir las cosechas con el granizo o pudrirlos con la lluvia, o si Chalchiuhtlicue removía las aguas, reinarían la hambruna y la muerte. Frente a estas decisiones los mexica los complacían para contrarrestar su vulnerabilidad, por lo cual la adoración y los sacrificios humanos se convirtieron en los mecanismos de diálogo para cumplir sus exigencias. Hoy regresar a las creencias mexicas de adoración y veneración del agua cargadas con la misma fe puede, sin duda evitar el sacrificio masivo humano.


Voladores de Papantla La historia del vuelo ceremonial de los Voladores se cubre en las nieblas de la antigüedad. La información sobre el ritual original fue perdida parcialmente cuando los conquistadores invasores de España destruyeron muchos de los documentos y de los códices de las culturas indígenas. Afortunadamente, bastante ha sobrevivido gracias a la historia oral y a los materiales escritos por los primeros visitantes a la Nueva España, gracias a ello los antropólogos y los historiadores han podido documentar por lo menos parte de la historia de esta práctica religiosa antigua y cómo se ha desarrollado con el tiempo. Un mito Totonaca dice de una época en que había una gran sequía, y el alimento y el agua escaseó en la tierra. Cinco hombres jóvenes decidieron que debían enviar un mensaje a Xipe Totec, dios de la fertilidad, de modo que las lluvias volvieran y fertilizaran el suelo, así sus cosechas prosperarían otra vez. Entraron en el bosque y buscaron el árbol más alto y más recto. Cuando encontraron el árbol perfecto, permanecieron con él durante la noche, ayunando y rogando para que el árbol les ayudara en su propósito. Bendijeron el árbol, después lo cortaron y lo llevaron al día siguiente a su aldea evitando que tocara la tierra hasta el punto de la localización perfecta para su ritual. Los hombres pelaron el árbol de sus hojas y ramas, cavaron un agujero para fijarlo verticalmente y después bendijeron el sitio con ofrendas rituales. Los hombres adornaron sus cuerpos con plumas de modo que aparecieran como pájaros a Xipe Totec en la esperanza de atraer la atención del dios a su importante petición. Con cuerdas envueltas alrededor de sus cinturas, se aseguraron al poste e hicieron su súplica al volar con el sonido enervante que emanaba de la flauta y del tambor. En los tiempos prehispánicos el ritual de los Voladores fue realizado en gran parte de México llegando al sur hasta lo que hoy es Nicaragua. Fue realizado cada 52 años (en los cambios del siglo), trasmitiéndose la tradición de padres a hijos.


“EL Paraguas” Se erige el tronco de un árbol gigantesco cubierto por un alto relieve de bronce verde que, a su vez, sostiene el techo del patio central y también forma parte de una fuente, cuya superficie es de 4 mil 368 metros cuadrados, una altura cercana a los 30 metros y un peso de dos toneladas. La obra se conoce popularmente como "El Paraguas" y fue realizada por los hermanos José y Tomás Chávez Morado. Lo más importante de "El Paraguas" no es su colosal tamaño, sino su significado. Es el símbolo de unión entre dos culturas, los Mayas concebían al universo como un gran árbol llamado Ceiba: las raíces representaban el inframundo, el tronco la parte terrenal y las ramas los cielos. "El Paraguas" tiene en la parte de enfrente las siguientes representaciones: el Caballero Águila, el jaguar, el nacimiento del sol, un Caballero Indígena y un Caballero Español, también se encuentran tres espadas que representan tres momentos claves para México: Conquista, Independencia y Revolución. En la parte posterior de la construcción hay huellas de caballeros, un dibujo del átomo y la rosa de los vientos. Frente a "El Paraguas" se construyó un estanque que representa al Lago de Texcoco, lugar donde se dio la cultura Mexica. El Museo Nacional de Antropología e Historia posee por su estructura una capacidad muy singular entre los museos ya que permite la libre circulación de público por cualquiera de sus salas; sin embargo, durante su construcción fue todo un reto diseñar una estructura para impedir que la lluvia no afectara dicha movilidad.


Sala 1 “INTRODUCCION A LA ANTROPOLOGIA” La Antropología es una ciencia social que estudia al ser humano de una forma integral. Para abarcar la materia de su estudio, la Antropología recurre a herramientas y conocimientos producidos por las ciencias naturales y otras ciencias sociales. La aspiración de la disciplina antropológica es producir conocimiento sobre el ser humano en diversas esferas, pero siempre como parte de una sociedad. De esta manera, intenta abarcar tanto la evolución biológica de nuestra especie, el desarrollo y los modos de vida de pueblos que han desaparecido, las estructuras sociales de la actualidad y la diversidad de expresiones culturales y lingüísticas que caracterizan a la humanidad. Las facetas diversas del ser humano implicaron una especialización de los campos de la Antropología. Cada uno de los campos de estudio del ser humano implicó el desarrollo de disciplinas que actualmente son consideradas como ciencias independientes, aunque mantienen constante diálogo entre ellas. Se trata de la Antropología física, la Arqueología, la Lingüística y la Antropología social. Con mucha frecuencia, el término Antropología sólo se aplica a esta última, que a su vez se ha diversificado en numerosas ramas, dependiendo de la orientación teórica, la materia de su estudio o bien, como resultado de la interacción entre la Antropología social y otras disciplinas. La Antropología se constituyó como disciplina independiente durante la segunda mitad del siglo XIX. Uno de los factores que favoreció su aparición fue la difusión de la teoría de la evolución, que en el campo de los estudios sobre la sociedad dio origen al evolucionismo social, entre cuyos principales autores se encuentra


Herbert Spencer. Los primeros antropólogos pensaban que así como las especies evolucionaban de organismos sencillos a otros más complejos, las sociedades y las culturas de los humanos debían seguir el mismo proceso de evolución hasta producir estructuras complejas como su propia sociedad.

1. LUCY Lucy es el esqueleto fosilizado casi completo de un homínido perteneciente a la especie Australopithecus afarensis, de 3,2 millones de años de antigüedad, [] descubierto por el estadounidense Donald Johanson el 24 de noviembre de 1974 a 159 km de Adís Abeba, Etiopía. Se trata del esqueleto de una hembra de alrededor de 1 metro de altura, de aproximadamente 27 kg de peso (en vida), de unos 20 años de edad (las muelas del juicio estaban recién salidas) y que al parecer tuvo hijos, aunque no se sabe cuántos. Dotada de un cráneo minúsculo, comparable al de un chimpancé, Lucy andaba sobre sus miembros posteriores, signo formal de una evolución hacia la hominización. La capacidad bípeda de Lucy puede deducirse de la forma de su pelvis, así como también de la articulación de la rodilla. El nombre Lucy proviene de la canción «Lucy in the sky with diamonds» del conjunto musical The Beatles, que escuchaban los miembros del grupo investigador la noche posterior al hallazgo. Hasta 1977, la comunidad científica no tomó en consideración el hallazgo de Johanson y su equipo del International Afar Research Expedition. La revista Kirtlandia aceptó publicar el descubrimiento del nuevo homínido, al que sus autores asignaron el nombre científico de Australopithecus afarensis.[ La datación de una capa de material volcánico en el emplazamiento por el método de potasio-argón, dio una edad inicial de 3 millones de años con un margen de 200 000 años. Sin embargo, el material presentaba ciertas impurezas, haciendo la datación no muy precisa. Mediante la aplicación de otros métodos, incluyendo bioestratigrafía y paleomagnetismo, entre otros, se corrigió la datación a una edad de 3,2 millones de años. En el mismo sitio, un año después, se hallaron restos pertenecientes a un mínimo de seis individuos, dos de ellos de niños de unos


cinco aĂąos, pero el esqueleto mĂĄs completo fue el de Lucy, de quien se encontraron un total de 52 huesos.


2. CRÁNEO NEANDERTAL SKHUL-5 Los cráneos neandertales encontrados en los años 30 en Skhul, Montecarlo. Israel son de aspecto craneal moderno que se comparan con los cráneos neandertales europeos. Los yacimientos de Skhul y Qafzeh, son dos localidades con fósiles humanos ubicadas al Norte de Israel, en las cuevas de Es Skhul y Jabel Qafzeh. Es Skhul se encuentra en el Monte Carmelo (Haifa), y Jabel Qafzeh en el Monte del Precipicio en Nazaret (Baja Galilea). Los restos humanos tienen una antigüedad de 80.000-120.000 años, [] suelen denominarse conjuntamente Skhul/Qafzeh, tenían cultura musteriense y se caracterizaban por presentar características propias tanto de los humanos arcaicos (neandertales) como de los humanos modernos. Con ellos se encontraron conchas marinas perforadas que se habrían usado como cuentas y alimento. Estos restos fósiles han sido atribuibles a tempranos Homo sapiens, pero la verdadera relación de éstos con los humanos modernos es discutible. En la cueva de Skhul fueron descubiertos entre 1925 y 1935, 10 restos humanos (7 adultos y 3 niños), algunos de los cuales parecen haber sido propiamente enterrados. El cráneo Skhul-5 presenta prominentes arcos superciliares, típico de los humanos arcaicos, pero frente alta como el Homo sapiens. Los cráneos neandertales tienen ciertos rasgos característicos como la proyección nasal.


3. PINTURA EN LAS CAVERNAS Una pintura rupestre o en las cavernas es todo dibujo o boceto prehistórico que existe en algunas rocas y cavernas. De modo que, en un sentido estricto, rupestre haría referencia a cualquier actividad humana sobre las paredes de cavernas, covachas, abrigos rocosos e, incluso farallones o barrancos, entre otros. Desde este aspecto, es prácticamente imposible aislar las manifestaciones pictóricas de otras representaciones del arte prehistórico como los grabados, las esculturas y los petroglifos, grabados sobre piedra mediante percusión o erosión. Al estar protegidas de la erosión por la naturaleza del soporte, las pinturas rupestres han resistido el pasar de los siglos. Se trata de una de las manifestaciones artísticas más antiguas de las que se tiene constancia, ya que, al menos, existen testimonios datados hasta los 40.000 años de antigüedad, es decir, durante la última glaciación. Por otra parte, aunque la pintura rupestre es esencialmente una expresión espiritual primitiva, ésta se puede ubicar en casi todas las épocas de la historia del ser humano y en todos los continentes exceptuando la Antártida. Las más antiguas manifestaciones y las de mayor relevancia se encuentran en España y Francia. Se corresponden con el periodo de transición del Paleolítico al Neolítico. Del primero de los periodos citados son las extraordinarias pinturas de la Cueva de Altamira, situadas en Santillana del Mar, Cantabria (España). Estas pinturas —y las otras manifestaciones asociadas— revelan que el ser humano, desde tiempos prehistóricos, organizó un sistema de representación artística, se cree, en general, que está relacionado con prácticas de carácter mágico-religiosas para propiciar la caza. Dado el alcance cronológico y geográfico de este fenómeno, es difícil, por no decir, imposible, proponer generalizaciones. Por ejemplo, en ciertos casos las obras rupestres se dan en zonas recónditas de la cueva o en lugares difícilmente accesibles; hay otros, en cambio, en los que éstas están a la vista y en zonas expeditas y despejadas. Cuando la decoración está apartada de los sitios ocupados por el asentamiento se plantea el concepto de santuario cuyo carácter latente subraya su significado religioso o fuera de lo cotidiano.


SALA 2: POBLAMIENTO DE AMERICA Según la hipótesis más aceptada, el poblamiento de América proviene de Asia durante la última glaciación en el Pleistoceno (aproximadamente 40.000-30.000 a.C.) Aquellos grupos humanos cruzarían el estrecho de Bering cuando las heladas provocaron descensos en el nivel del mar y los dos continentes formaron un solo bloque durante miles de años.* Esta hipótesis se sustenta sobre los hallazgos arqueológicos y estudios del ADN que confirman el vínculo de los americanos con diversos pueblos asiáticos. El poblamiento se realizó de norte a sur: partamos del norte, en Alaska los hallazgos humanos datan de hace 30 mil años, en Canadá 30 mil años, California 27 mil años, México 20 mil años, Venezuela 14 mil años, Perú 18 mil años, Chile 11 mil años y en la Patagonia 9 mil años.


Los grupos humanos que poblaron las tierras americanas se encontraron con una gran diversidad biológica, ecológica y climatológica. Durante miles de años, los pobladores fueron grupos nómadas de cazadores-recolectores que explotaron distintos ecosistemas. A partir del Lítico (30.000 a.C.) los pobladores empezaron a tener un mayor impacto sobre su medio ambiente y convirtieron una región natural gradualmente en un espacio humano, con rasgos específicos que cohesionaron a sus habitantes. Es decir, en el territorio mexicano las actividades humanas modificaron el medioambiente y la presencia del mismo hombre primitivo definió cada vez más las propiedades del suelo, la reproducción de los sistemas vivos y los ciclos naturales. En el transcurso de los siglos, las prácticas culturales y las condiciones del medio ambiente propiciaron en algunas zonas el desarrollo de la agricultura como fuente principal de subsistencia y con ello, se definieron alrededor de 2500 a.C. dos grandes áreas o superáreas culturales: Aridoamérica y Mesoamérica.

CAMPAMENTO EN BERINGIA La teoría que proponen es que la gente que dejó Asia Central, pasó de forma “rápida” por Siberia y luego permanecieron en Beringia. En aquella época, de las glaciaciones, el nivel del mar era mucho más bajo que el actual, porque el agua estaba congelada en los glaciares de las regiones polares. Así que en lo que hoy es el estrecho de Bering existía tierra emergida. Según los investigadores los asiáticos se quedaron allí durante 20 mil años, hasta que hace unos 15 mil años los glaciares de América del Norte comenzaron a derretirse y dejaron pasos abiertos por los cuales entraron en el nuevo continente. Para el rastreo genético utilizaron ADN mitocondrial de asiáticos y descendientes de nativos americanos. El ADN mitocondrial se pasa de madre a hijo casi sin alteraciones, y las pequeñas mutaciones que se descubren pueden ser utilizadas como un reloj genético para rastrear hacia el pasado a la descendencia y el tamaño de las poblaciones. “Luego de un período de poco cambio en el tamaño de la población en Beringia, los amerindios se expandieron rápidamente por América hace unos 15 mil años, ya sea por un camino interior a través de los corredores abiertos entre los glaciares, o por un camino costero, La espera de 20 mil años se evidencia, dicen, porque en el ADN se nota un período en que las generaciones pasaron y los cambios genéticos se acumularon. Mirando al tipo y frecuencia de las mutaciones en las poblaciones modernas, podemos tener una idea de cuando aparecieron esas mutaciones y cuanta gente había para tenerlas.


2. CAZADORES DE MEGAFAUNA Los científicos afirman que el "puente de Beringia", en condiciones de ser transitado por hombres y animales, duró un breve período geológico. En su primera etapa, unos 4.000 años. En su segunda etapa unos 15.000 años Existía en ese entonces un puente terrestre entre Asia y Alaska, que apareció cuando los glaciares del último período glacial estaban en su máximo, aprisionando millones de kilómetros de precipitación que normalmente habrían ido a los océanos. La falta de esa agua redujo el nivel del mar de Bering más de 90


metros, bastantes como para convertir los bajos del estrecho en un puente de tierra que unía los dos continentes. Ese "puente de tierra" tenía una longitud de 75 Km y un máximo ancho de 1.500 Km. Esas magnitudes son más características de un istmo, pero los científicos mantienen la denominación de "puente" por su significado de "unión" entre ambos continentes... Durante 19.000 años, los grupos primitivos del Asia tuvieron la oportunidad de cruzar el "puente de Beringia". y, ese tiempo fue suficiente para que las primeras bandas humanas y otras olas de inmigrantes del Asia llegaran al norte de América. ¿Qué mega fauna es la que cazaban? Fundamentalmente los de la familia de los elefantes, los bóvidos relacionados con el bisonte, sobre todo 4 subgéneros comunes de ellos en América y Asia... y, los camélidos sobre todo el cono sur, que se extinguieron, pero dejaron como descendientes a las llamas y a las vicuñas. Estos animales pudieron ser cazados, con gran dificultad, con gran variedad de instrumentos líticos. Siendo de todos ellos los más significativos aquellos denominados: "punta de proyectil". Aunque todas ellas cumplen una misión que suele ser siempre la misma: la de matar. tienen diferentes peculiaridades que han dado lugar a que los investigadores las denominen con diferentes términos.


3. VIDA SEDENTARIA

Los

Sedentarios

fueron

un

grupo

de

personas

que

al

estar

como

los nómadas, descubrieron que ellos podían producir sus alimentos, después de observar cómo las semillas al caer en la tierra germinaban, es decir, nacían nuevas plantas. De esta forma nació la Agricultura, en ese momento los integrantes de estos grupos dejaron de trasladarse de un lugar a otro y comenzaron a vivir en un lugar fijo, también se dieron cuenta que ellos podían mantener estas plantas y fue en ese momento cuando comenzaron a construir canales que enviaban el agua a las zonas de cultivo. Fue así como los sedentarios se dedicaron a cultivar maíz, zapallos, porotos, paltas, papayas y la papa, se organizaron para guardar estos alimentos en lugares seguros para el invierno o para las épocas en donde no se producían algunos de esos alimentos. Su vestimenta estaba confeccionada de algodón, el cual era sacado de plantas que ellos cultivaban. Estos grupos se dedicaron a domesticar los animales que en esa época eran indomables, osea crearon la Ganadería. Sus casas eran sólidas, de piedra o madera, conocidas como chozas o rucas, también hacían jarros u otros elementos de arcilla o barro. La transición de la vida nómada a la vida sedentaria favoreció el desarrollo de las actividades en grupo de nuestros antepasados, según sugiere un estudio británico que se publica en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).


Dado que el trabajo relacionado con la cosecha es estacional, se desconoce si los edificios existieron dentro de un asentamiento a largo plazo. Los autores sugieren que la arquitectura en el comienzo de la agricultura no se centró sólo en la construcción de viviendas, sino que la organización comunitaria era más compleja socialmente, y probablemente no existía separación entre las actividades rituales y las domésticas.

SALA 3: PRECLASICO EN EL ALTIPLANO CENTRAL


El preclásico en Mesoamérica comienza en el registro arqueológico con la primera aparición de la cerámica. En el altiplano central, las piezas de cerámica más antiguas conocidas hasta la fecha datan de c. 1400 ac, cuando la zona central estaba habilitada por pueblos que Vivian en pequeños asentamientos y practicaban la agricultura básica de maíz. La evolución cultural ocurrida en el Altiplano durante el preclásico resulta entonces de importancia puesto que sentó las bases para el desarrollo de las grandes civilizaciones urbanas de los periodos clásico y posclásico. Los fértiles valles fluviales de Morelos, puebla, Tlaxcala y guerrero, con su clima templado y subtropical, brindan las condiciones ideales a los agricultores del preclásico. El Altiplano también se caracteriza por su gran diversidad ecológica y complejidad geológica, mismas que produjeron una abundante y variada serie de recursos naturales y materiales que fueron explotados por los aldeanos del preclásico en beneficio propio. Las excavaciones en Zohapilco-Tlapacoya un sitio en la antigua margen del lago de Chalco, dieron como resultado el registro estratigráfico más completo de la Cuneca de México. La evidencia arqueológica más antigua que se tiene de la utilización de cerámica en la Cuneca de México proviene de la fase Nevada del sitio. Esta cerámica está compuesta por simples tazones, ollas y tecomates de barro color bayo adornados con una franja roja o con sencillos diseños del mismo color.Los tecomates en Zohapilco-Tlapacoya están decorados con una banda de pintura roja alrededor del borde, trazo que también es común más al sur.

1. FIGURILLA DE ZOHAPILCO


Encontrada en asociación con un conjunto de hogares en el sitio de Zohapilco Tlapacoya es hasta el momento la más antigua en Mesoamérica. Tiene forma de cilindro y representa a una mujer con el vientre abultado que se asocia a la fertilidad. No tiene brazos y sus rasgos faciales se limitan a los ojos y una nariz prominente en forma de “T”. Aunque no se sabe con certeza cómo se originó la cerámica, se ha considerado que fue un proceso paralelo al sedentarismo, en el que los artesanos se inspiraron en la naturaleza, de la que dependían completamente para subsistir; de ella copiaron sus formas, modelando animales, plantas y al hombre mismo. Las pequeñas esculturas con rasgos humanos que se han encontrado, han sido agrupadas para su estudio de la siguiente manera: por su técnica de manufactura, su tipo de decoración, la pasta con que fueron elaboradas, los rasgos faciales y la forma del cuerpo, datos que son necesarios para realizar análisis comparativos de tiempo y su relación con otras culturas similares. Es importante señalar que estas figurillas, aunque son parte de un estereotipo, muestran rasgos tan propios que se pueden considerar verdaderas obras de arte. En estas "mujeres bonitas", como se les conoce, sobresale la mujer voluptuosa con cintura pequeña, caderas amplias, piernas bulbosas y facciones muy finas, todas éstas, características propias de su patrón de belleza. Las piezas femeninas generalmente se encuentran desnudas; algunas traen faldillas o pantalones de cascabeles posiblemente hechos de semilla, pero siempre con el torso al descubierto. En lo que se refiere al peinado, se observa una gran variedad: puede incluir lazos, tocados e incluso turbantes.

2. Figurillas


Su nominación se le debe al lugar, una hacienda con dicho nombre (Bolinas), donde fueron encontradas y registradas por primera vez; hoy, es un sitio arqueológico de la época precolombina, ubicado en Chalchuapa, El Salvador,Centroamérica. El cual, es un sitio arqueológico ceremonial del período preclásico, el descubrimiento más notable en Bolinas son la presencia de muñecas o figuras ceremoniales, en su mayoría femeninas, a las cuales se les denomina de Bolinas. Es interesante la simbología, por sus contextos (cercano a plantaciones) y por su estado físico, las figurillas Bolinas, según los especialistas probablemente, representan la fertilidad de la tierra/mujer. Se logra ver que están en distintas etapas de embarazo desde los 3, 6 y 9 meses hasta algunas que portan a sus hijos en brazos. Sus rasgos faciales y período de elaboración (período Preclásico) denotan cierta relación, probablemente con la cultura Olmeca. La fertilidad es una temática muy frecuente en los rituales prehispánica, las figuras de bolinas, se caracterizan por su monocromía, su acción ritual hacia la preñez de la tierra representadas por los cuerpos femeninos, cuyas piezas son marcadamente sus formas genitales femeninas, las cuales evocan inevitablemente una alegoría al estado de embarazos que las figuras nos presentan. El planteamiento sobre estas figurillas, es relativamente encontrado, muchos de los especialistas consideran que eran utilizadas con fines rituales, pero que algunas eran aplicadas desde el punto de vista materno, las cuales eran piezas didácticas sobre el estado de preñez de las jovencitas, sin embargo, se les consideran piezas con diferentes usos, desde rituales, posiblemente juguetería, piezas de arte moviliar, o de carácter ceremonial sagrado en torno al estado de fertilidad de la representación de gestación de la tierra como elemento primordial dentro de la mentalidad simbólica mesoamericana.


3.SOLAR DOMESTICO La investigadora de la Subdirección de Etnografía del MNA, explicó que el solar purépecha es la unidad doméstica de dicha cultura, y se compone de la troje principal donde se coloca el altar familiar y sirve como almacén de la cosecha (maíz, frijol), así como de dos accesorias independientes: la cocina y el taller, además de un horno de adobe.


Se señaló que la troje, que representa al género masculino, se construye con gruesos y largos tablones de pino, que están ensamblados por las esquinas, de tal forma que el mismo empalme da estabilidad al edificio. Otra característica de esta construcción es que puede ser armada y desarmada con objeto de cambiarla de lugar. La puerta tiene que mirar al oriente para que por la mañana reciba la luz del sol. Al fondo se coloca el altar familiar, que es lo primero que iluminan los rayos solares.

La cocina representa la parte femenina de la unidad doméstica, y se coloca frente a frente con la troje principal, para que su entrada reciba luz del atardecer. Es el centro de la construcción y lugar de reunión de la familia, además de servir para preparar los alimentos cotidianos y también los de las fiestas, resguarda las tres paranguas o piedras que forman el fogón, debajo de las cuales se entierran los cordones umbilicales de los niños de la familia. Los tablones para construir una troje se sacaban del corazón de pino, uno por cada árbol. Si éste era muy grande, se podían hacer dos tablones. El resto del árbol servía para la estructura del techo o las columnas labradas con representaciones de plantas y cultivos; en la puerta, generalmente, se tallaban el sol y la luna, así como algunos animales. La troje del MNA fue construida, probablemente, en 1841. Esto se sabe por una inscripción en uno de los tablones que reza: “Todo el mes de marzo, que se puso un cometa. Año de 1841”. Y consigna que en enero de 1844 fue desarmada para llevarla a otro lugar. El solar doméstico está cercado y comprende varias construcciones o trojes con distintas funciones, además del patio y la milpa. El tejamanil es una lámina delgada de madera, elaborada a partir de un tronco de pino.


SALA 4: TEHOTIHUACANA Teotihuacán es el nombre que se da a la que fue una de las mayores ciudades prehispánicas de Mesoamérica. El topónimo es de origen náhuatl y fue empleado por los mexicas, pero se desconoce el nombre que le daban sus habitantes. Los restos de la ciudad se encuentran al noreste del valle de México, en los municipios de Teotihuacán y San Martín de las Pirámides (estado de México), aproximadamente a 45 kilómetros de distancia del centro de la Ciudad de México. La zona de monumentos arqueológicos fue declarada Patrimonio de la Humanidad por Unesco en 1987. Los orígenes de Teotihuacán son todavía objeto de investigación entre los especialistas. Alrededor del inicio de nuestra era, Teotihuacán era una aldea que cobraba importancia como centro de culto en la cuenca del Anáhuac. Las primeras construcciones de envergadura proceden de esa época, como muestran las excavaciones en la Pirámide de la Luna. El apogeo de la ciudad tuvo lugar durante el Periodo Clásico (ss. III-VII d. C.). En esa etapa, la ciudad fue un importante


nodo comercial y político que llegó a tener una superficie de casi 21 km 2, con una población de 100 mil a 200 mil habitantes. La influencia de Teotihuacán se dejó sentir por todos los rumbos de Mesoamérica, como muestran los descubrimientos en ciudades como Tikal y Monte Albán, entre otros sitios que tuvieron una importante relación con los teotihuacanos. El declive de la ciudad ocurrió en el siglo VII, en un contexto marcado por inestabilidad política, rebeliones internas y cambios climatológicos que causaron un colapso en el Norte de Mesoamérica. La mayor parte de la población de la ciudad se dispersó por diversas localidades en la cuenca de México. Se desconoce cuál era la identidad étnica de los primeros habitantes de Teotihuacán. Entre los candidatos se encuentran los totonacos, los nahuas y los pueblos de idioma otomangue, particularmente los otomíes. Las hipótesis más recientes apuntan a que Teotihuacán fue una urbe cosmopolita en cuyo florecimiento se vieron involucrados grupos de diverso origen étnico, como muestran los descubrimientos en el barrio zapoteco de la ciudad y la presencia de objetos provenientes de otras regiones de Mesoamérica, sobre todo de la región del Golfo y del área maya. Teotihuacán ha sido motivo de interés para las sociedades posteriores al declive de la cultura teotihuacana en Mesoamérica. Sus ruinas han sido exploradas desde la época prehispánica, entre otros, por los toltecas y los mexicas. El descubrimiento de objetos teotihuacanos en los yacimientos arqueológicos de Tula y el Templo Mayor de México-Tenochtitlan así lo confirma. En la mitología nahua posclásica, la ciudad aparece como el escenario de mitos fundamentales como la leyenda de los Soles de los mexicas. Actualmente, los restos de Teotihuacan constituyen la zona de monumentos arqueológicos con mayor afluencia de turistas en México, por encima de Chichén Itzá y Monte Albán. Las excavaciones arqueológicas en Teotihuacan continúan hasta nuestros días, y han dado como resultado un paulatino incremento en la calidad y cantidad del conocimiento que se tiene sobre esta ciudad.


1. MASCARAS TEOTIHUACANAS Teotihuacan significa ciudad donde habitan los dioses, por esta razón al enterrar aquí gente notable, se les supone con categoría suficiente para convertirse en teutl, que son los héroes divinizados. Pero para que así sea es necesario que hagan el tránsito de la vida a la muerte llevando consigo una máscara, ya que los dioses no muestran nunca su faz sino que se la cubren con una careta o máscara. Por eso los grandes señores enterrados en Teotihuacan fueron siempre provistos de máscaras y de esa manera podían acceder a una existencia heroica en la ultratumba. En todas las necrópolis precortesianas se han encontrado sobre los cadáveres toda clase de máscaras de gran tamaño, nunca más pequeñas que el tamaño natural de una cara. También para los pueblos indios del suroeste de Estados Unidos hablar de máscaras era hablar de dioses. Los historiadores de arte opinan que las máscaras de Teotihuacan son de una belleza excepcional. Nunca reproducen los rasgos especiales de cada individuo pero sí los rasgos generales de cada pueblo. Sus líneas son correctas y demuestran el retrato físico y espiritual de una estirpe. En Teotihuacan fueron capaces de tallar estas máscaras en piedras durísimas y de gran calidad, elegidas minuciosamente de acuerdo con el colorido natural y las irisaciones. Las máscaras que fueron hechas de piedra menos dura y de peor clase fueron después estucadas y pintadas. Otras estaban recubiertas de mosaicos hechos con


turquesas, coral y obsidiana, empleando cada material según las circunstancias y según la simbología que querían expresar: •

Turquesa, el color de Tláloc (dios de la lluvia y del agua).

Rojo (coral), el color de Xiuhtecutli (dios del fuego).

Negro, el color de Quetzal (Quetzal era una ave de plumaje maravilloso con plumas color negro en el centro y abajo de la cola. Es un nombre genérico y se suele referir al plumaje más que al ave en sí).[3]


1.

Chalchiuhtlicue

Chalchiuhtlicue en la mitología mexica es la diosa de los lagos y corrientes de agua. También es patrona de los nacimientos, y desempeña un papel importante en los bautismos aztecas. Preside sobre el día 5 Serpiente y sobre el tricenal de 1 Caña. Fue una de las figuras femeninas más importantes vinculada al líquido en la cultura mesoamericana. Chalchiuhtlicue fue considerada también como la más importante protectora de la navegación costera en el México antiguo. En el mito de los cinco soles, ella alumbró al mundo en el Primer Sol, dominaba el cuarto mundo, en la era Cuatro-Agua. Durante su reinado el cielo era de agua, la cual cayó sobre la tierra como un gran diluvio a manos de esta diosa. Los seres humanos se transformaron en peces. Pareja o dualidad de Tláloc y con él fue madre de Tecciztécatl y rigió sobre Tlalocan. En su aspecto acuático, es conocida como Acuecucyoticihuati, diosa de los océanos, los ríos y todas las aguas que corren, así como patrona de las parturientas. Se dice también que fue esposa de Xiuhtecuhtli. A veces se la asocia con la diosa de la lluvia, Matlálcueitl. En el arte, Chalchiuhtlicue se ilustra usando una falda verde y con breves líneas negras verticales en la parte inferior de su rostro. En algunos casos pueden verse niños recién nacidos en una corriente de agua que surge de sus faldas. Se la encuentra representada en varios manuscritos de México, incluyendo las placas 11 y 65 del Códice Borgia (precolombino), en la página 5 del Códice Borbónico del siglo XVI, y en la página 17 del Códice Ríos. Sus esculturas están generalmente hechas de piedra verde, como corresponde a su nombre. Chalchiuhtlicue. La Pareja Femenina de Tláloc, Se dice también que fue esposa de Xiuhtecuhtli, es la Diosa Azteca de ríos lagos, fuentes, corrientes de agua, de mares y océanos. Se la encuentra representada en varios manuscritos de México, incluyendo las placas 11 y 65 del Borgia (precolombino), en el Codibo Borbónico del Siblo XVI y en el Códice Ríos


3. PIRÁMIDE DE SERPIENTE EMPLUMADA La pirámide de la Serpiente Emplumada o Quetzalcóatl es el tercer edificio de mayor envergadura de Teotihuacán, una antigua ciudad mesoamericana cuyas ruinas se encuentran en México. El edificio consta de siete cuerpos de taludtablero y fue decorado con esculturas que representan a la Serpiente Emplumada, una de las deidades más antiguas e importantes de los pueblos mesoamericanos. El edificio fue descubierto en 1918 durante las excavaciones realizadas por Leopoldo Batres. Estaba cubierto por la plataforma adosada, que fue construida durante la fase Metepec (circa s. VI). Las esculturas que cubrían los lados visibles del templo fueron destruidas intencionalmente, mientras que la fachada fue cubierta con una nueva estructura que permitió su conservación. En el templo de la Serpiente Emplumada fueron descubiertos más de doscientos cadáveres de


personas que fueron sacrificadas y bajo él hay dos tumbas que fueron saqueadas durante la época prehispánica. Por esta razón, los especialistas opinan que el edificio es una representación del Tonacatépetl, la montaña sagrada de la mitología mesoamericana que constituía el centro del universo y de dónde provenía el mantenimiento de los seres humanos. La Pirámide de la Serpiente Emplumada, se encuentra en la Ciudadela es un conjunto arquitectónico localizado en la banda oeste de la calzada de los muertos. El conjunto forma una gran plaza cuadrangular de aproximadamente 400 metros por lado y fue construido sobre los 200 años d. C, a la pirámide de la Serpiente Emplumada,

la

rodean

trece

templos

secundarios

construidos sobre una plataforma. Detrás del templo de las

Serpientes Emplumadas se encuentran dos conjuntos habitacionales que pudieron estar reservados para la élite teotihuacana. En el centro de la plaza se encuentra un adoratorio con cuatro escalinatas que daban acceso a la plataforma.


4. EL JUEGO RITUAL El juego de pelota mesoamericano o tlatchtli en náhuatl fue un deporte con connotaciones rituales, jugado desde 1400 a. C.[1] por los pueblos precolombinos de Mesoamérica; se practicaba tanto en la vida cotidiana como en celebraciones religiosas. Durante los milenios de su existencia, el deporte ha conocido distintas versiones en diferentes lugares. Una versión moderna del juego, ulama, se sigue practicando todavía en algunos lugares de Guatemala y México. Aparentemente cumplía la función de resolver conflictos de diversa naturaleza: pleitos por tierras, tributo, controles comerciales y otros. Las reglas del juego de pelota no se conocen, pero a juzgar por su descendiente, ulama, eran probablemente similares a raquetbol,[] donde el objetivo es mantener la bola en juego. Los aros de piedra (ver foto a la derecha) son una adición tardía al juego. Esta adición cambió el juego por completo, ya que se podía conseguir una victoria inmediata metiendo la pelota en el aro, o se podían conseguir puntos simplemente si la pelota tocaba el aro La pelota de hule en movimiento representaba las trayectorias de los astros sagrados: Sol, Luna y Venus. El ganador del juego era protegido y apoyado por los dioses. En la zona de Monte Albán, el juego se desarrollaba a nivel del piso de la cancha, se golpeaba la pelota con la cadera, codos y rodillas para hacer pasar la pelota de un lado a otro. Los muros inclinados a los lados de la cancha se cubrían con una gruesa mezcla de cal para crear una superficie que hiciera regresar la pelota al campo de juego. En la versión más difundida del juego, los jugadores golpeaban la pelota con las caderas. Otras versiones permitían el uso de los antebrazos, raquetas, bates, o la manopla (piedra de mano). La pelota estaba hecha de caucho y pesaba hasta 4 kg, aunque el tamaño de la pelota difería mucho en el tiempo o según la versión del juego. El juego tenía importantes aspectos rituales y los principales partidos formales del juego de pelota eran eventos rituales, que podían incluir el sacrificio humano. El deporte se jugaba también de manera informal, para la recreación de los niños e incluso de las mujeres. Campos del juego de pelota fueron encontrados en toda Mesoamérica, hasta el sur de Nicaragua, y posiblemente tan al norte como el actual Arizona en los Estados Unidos. Estos campos de juego de pelota varían considerablemente en


tamaño, pero todos tienen largas pistas estrechas con paredes laterales utilizadas para rebotar la bola.

Sala 5: Los Toltecas y el epiclásico Se ha sugerido que la historia tolteca se inició después de la caída de Teotihuacán, cuando sus protagonistas se hallaban establecidos en colonias septentrionales tan lejanas como Zacatecas y Durango. Entonces comenzaron a


emigrar hacia el Altiplano Central al mismo tiempo que otros grupos de cultura sedentaria (chichimecas), quienes realizaron el mismo movimiento hacia el sur. Ambos grupos, aunque diferenciados por su cultura y lenguaje, parecen haber formado grupos conjuntos, dirigidos por caudillos, entre los cuales destaca el nombre de Mixcóatl, quién llevaría a sus huestes a establecerse en el área de Culhuacán Iztapalapa. Tiempo después arribaron los nonoalcas, y enseñaron a los primeros pobladores de Tula oficios más complejos. Las fuentes etnohistóricas citan a Mixcóatl como dirigente y jefe guerrero de un grupo de chichimecas que arribó al Valle de México, proveniente del norte de Mesoamérica. Mixcóatl conquistó el mencionado valle, además de los actuales estados de Morelos e Hidalgo. De acuerdo con la tradición, el dirigente chichimeca, y una mujer procedente de la región de Cuernavaca, llamada Chimalma, engendraron al famoso príncipe Ce Acatl Topiltzin Quetzalcóatl quien llevó a los toltecas, una vez establecidos en Tula Xicocotitlan en el actual estado de Hidalgo, a un esplendor y una gran expansión a partir de finales del siglo X d.C. Tula fue la capital del legendario imperio tolteca. Su historia se confunde con la leyenda. Los restos arqueológicos muestran que la ciudad, aunque presenta todos los elementos heredados de Teotihuacán -plazas delimitadas por edificios, pirámides escalonadas que servían de basamento a los templos, etc.- tuvo además un desarrollo constructivo que revolucionó el patrón arquitectónico mesoamericano. Por primera vez se crearon amplios espacios interiores, con altos techos sostenidos por columnas y pilastras.

1. ATLANTE Los Atlantes son monumentos monolíticos pertenecientes a la Cultura tolteca, estos se encuentran en la zona arqueológica de Tula, Estado de Hidalgo, también denominada como Tollan-Xicocotitlan, estos monolitos miden poco más de 4,5


metros de altura, labrados en piedra basáltica, son representaciones de guerreros Toltecas, ataviados con un pectoral de mariposa, Átlatl (debido a que poseen esta arma se le llama atlantes), dardos, un cuchillo de pedernal y un arma curva que es muy característica de las representaciones guerreras de la cultura tolteca. Los monumentales atlantes se encuentran en la parte superior del Templo de Tlahuizcalpantecutli o también llamado "Estrella de la Mañana" desde la cual se aprecia toda la plaza principal, las estructuras semi humanas se caracterizan por su gran tamaño (una muestra de la destreza que tenían los toltecas para labrar piedras). El edificio más importante de la zona es el llamado Palacio Quemado que se localiza en el lado noreste de la plaza, su importancia radica porque, de acuerdo a las investigaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la estructura era, probablemente, el Axis mundi del recinto sagrado y, por lo tanto, el eje central de construcción de la ciudad. Esta pirámide, y algunos otros edificios localizados en el lugar, están relacionados con la clase media de Tula, que es una remembranza de los toltecas hacia la cultura Teotihuacana, lo anterior está relacionado con los grupos de teotihuacanos y los toltecas-chichimecas del norte en la fundación de Tula, (realizada hacia el año 700 d.c.). El esplendor de la ciudad se ha fechado entre los años 900 y 1000 d.c; durante este tiempo, Tula tenía casi 16 km2 de extensión, por lo que, la actual zona en arqueológica, sólo representa aproximadamente 12% de todo el territorio tolteca. Tula fue la capital del estado tolteca, que se desarrolló en el centro de México durante el período posclásico temprano de Mesoamérica. En esta ciudad estaba asentado el principal poder político de los valles de México y PueblaTlaxcala entre los siglos X y XII de nuestra era. Su influencia alcanzaba lugares tan distantes como la península de Yucatán, El Salvador y Nicaragua. No debe confundirse con el sitio mitológico denominado Tōllan, cuya identificación con Tollan-Xicocotitlan ha sido puesta en duda en textos recientes.[


]


2. ESTELA 1 La palabra Tolteca quiere decir artistas. Eran grandes escultores, usando este arte principalmente para adornar sus monumentos arquitectónicos, con estupendos relieves que representaban a sus dioses; pero también modelaban estatuas sueltas y estelas o piedras aplanadas en las que se trazaban bellos relieves. Su arquitectura y su arte reflejan influencias de Teotihuacán y de la cultura Olmeca. La estela uno es una representación de Quetzalcóatl emergiendo de las fauces de una serpiente. En la estela se narra una conocida leyenda o creencia nahua acerca de la creación de los seres humanos del Quinto Sol o Era Cósmica . Esta escena se vincula además con el ciclo del planeta Venus que en el mito de creación es el


heraldo del sol por ser al ser la primera estrella que aparece por las mañanas después de que la oscuridad y la noche hayan desaparecido. El glifo que representa las manos abiertas es muy posible que haga referencia a la creación Esta Estela Tolteca la cual fue encontrada en un lugar cercano a Yollocalli, ubicado en San Antonio de la Cal, la cual se encuentra en la Capilla de Don Censido, propiedad del señor Rosario Mora. Se muestra una fotografía de la misma, el símbolo del Nahui Ollin destaca, con un círculo en el centro rodeado de pétalos y varios elementos más, que le dan belleza, equilibrio y armonía. El mito de quinto sol cuenta que antes de este hubo cuatro intentos por crear al sol que le diera luz a la tierra, finalmente se juntaron los dioses en Teotihuacán y discutieron la manera en que habría de hacerse un sol en equilibrio y una luna que lo acompañara


3. EL CREADOR El Creador, una escultura de cerámica de 1.5 metros de alto elaborada hace un milenio, relacionada con el origen de las dinastías de los gobernantes de Xochicalco. Está hecha en cerámica recubierta con estuco (que es una combinación de polvo con cemento el cual solo lo revuelve con agua y es más fácil y sencillo de trabajar que el yeso Que cualesquier persona con algo de habilidad podrá colocarlo tranquilamente y sin prisas). Representa a un adulto barbado y con colmillos, arrodillado sobre la pierna izquierda ataviado con orejas tubulares y un elaborado tocado además de que está asociado con la fertilidad. Tiene representaciones de hojas de cacao que suben detrás de sus brazos y espalda anudándose en el pecho y descendiendo hacia el antebrazo y la pierna. Su arte era basado en sus dioses ya sea en figuras de elementos preciosos, o artesanias, ademas de pinturas. Es indudable que los toltecas aportaron cambios importantes en cuanto a las normas arquitectónicas que existían en Mesoamérica en el siglo IX uno de ellos es el empleo de esculturas antropomorfas que sostenían con la cabeza el techo de una habitación, logrando así un gran espacio interior, como se aprecia en el templo de Tlahuizcalpantecuhtli El Señor del Alba. Se estima que Tula albergó alrededor de 30 000 habitantes los cuales vivían en grandes complejos de un solo piso con techos planos básicamente de piedra y tierra y acabados en adobe. Excluyendo la zona ceremonial, el diseño de las zonas habitables de Tula reflejan un plano cuadricular que definían claramente diferentes barrios. De los elementos arquitectónicos más significativos está la pirámide B con sus mal llamados atlantes, figuras de 4,6 m de altura y que alguna vez sostuvieron el tejado de un


templo. Según los estudios, estos atlantes estaban decorados con mosaicos enjoyados y plumas.

4. MURAL: LA BATALLA El más famoso de los murales preservado en Cacaxtla es el "Mural de la Batalla", ubicado en la parte norte del basamento, que es previo al año 700; está plasmado en una pared inclinada de piedra caliza que es parte de la base de un templo y está dividida en dos por una escalera central. El mural retrata a dos grupos de guerreros en batalla: de un lado están los guerreros jaguar olmecas, armados con lanzas, cuchillos de obsidiana y escudos redondos, que están claramente derrotando un ejército invasor huasteco de guerreros pájaro (algunos de los cuales están desnudos y en varias etapas de desmembramiento).


Este mural se elaboró entre los años 600 y 750 d.c y después fue cubierto por tierra cernida para construir otra estructura. Mide aproximadamente 22 metros de largo y 25 m2 de superficie, por lo que se le considera uno de los más grandes en extensión encontrados La pintura describe un combate sangriento entre guerreros-jaguares y guerrerospájaro. Es probable que se trate de una batalla real contada en términos míticos como el sacrificio de los guerreros vencidos emulando la muerte del dios del maíz en su proceso cíclico de renovación. El conflicto entre jaguares y aves se puede interpretar como la lucha entre el dia y la noche y las fuerzas que se oponen como la temporada de lluvias y de las secas. De esta manera el mural también puede interpretarse como el enfrentamiento bélico y simbólico entre dos grupos con diferentes ideales pero que a la vez coinciden en la idea del sacrificio derivado de la guerra. Así es como este mural legitima en el ámbito religioso y además en el accionar político y militarista de los dirigentes.


SALA 6: MEXICA La mexica fue a la llegada de los españoles la cultura dominante del posclásico mesoamericano (900-1521 d.C.). Los mexicas controlaban desde la ciudad de México-Tenochtitlán a los pueblos del centro de Mesoamérica. Construyeron una sociedad imperialista con rasgos políticos, económicos, sociales y culturales que, en ciertos aspectos y a pesar de la conquista española, han perdurado durante la etapa colonial y el México contemporáneo en forma de palabras, ideas, símbolos, costumbres, tradiciones y también características étnicas. La trascendencia de la cultura mexica nos obliga a conocer a profundidad varios aspectos de su organización cultural. Hasta el día de hoy el origen étnico de los mexicas sigue siendo un tan incierto. De acuerdo con la historia y mitología mexica, éstos emigraron de un lugar llamado Aztlán “lugar de blancura” o “lugar de las garzas” y de la mítica cueva Chicomóztoc “el lugar de las siete cuevas” y peregrinaron al Valle de México entre los siglos XII y XIII. Las fuentes históricas (el códice Xólotl, la Tira de Peregrinación y la Historia Chichimeca de Fernando Ixtlixóchitl) describen a los mexicas como un grupo de cazadores-recolectores de vida nómada, como primitivo y belicoso que gracias a


su contacto y mestizaje con pueblos sedentarios o toltecas se convirtió paulatinamente en un pueblo culto con tradiciones civilizadas. Los primeros años de los mexicas en el Valle de México no fueron fáciles. La región estuvo bajo el dominio de los tepanecas de Azcapotzalco en el noroeste, los acolhuas de Texcoco en el lado este y los colhuas de Culhuacán en la costa sur, pueblos que gozaban de la supremacía política en la cuenca. Los mexicas debían rendir tributo a los señores de las regiones y para lograr su ascenso político establecieron vínculos con ellos

1. AGUILA-JAGUAR Los guerreros con mayor jerarquía en la sociedad mexica se ataviaban como águilas y jaguares buscando el patrocinio de estos fieros animales; esta escultura conjunta a un mítico animal su fuerza y características. El águila-jaguar, sujeta con sus garras a la serpiente, luce las insignias de los guerreros, e ornamento de plumas y el anáhuatl, joya de gran distinción. En la ciudad de Tenochtitlan En los lados norte y sur del Templo Mayor los arqueólogos han encontrado evidencias de conjuntos palaciegos decorados con la representación de procesiones de guerreros y otros elementos de tradición tolteca; se trata, por un lado, del llamado Palacio de los Guerreros Águila, y por otro, de un conjunto aún no identificado que probablemente se trate del Palacio de los Guerreros Jaguar. Formando una especie de entrecalle, al frente del conjunto mencionado se ubicaron, quizá continuos, cuatro basamentos de dimensiones semejantes dedicados al culto de los dioses de la agricultura y la fertilidad.


Un lugar prominente en la sección central del Templo Mayor lo ocupaba el edificio consagrado al culto del dios del viento, Ehécatl-Quetzalcóatl, la ancestral deidad de carácter civilizador que con su propia sangre y con los huesos de las generaciones antiguas había creado a los hombres. Para el tiempo de los mexicas, esta divinidad representaba al viento que atraía las lluvias y producía anualmente el ciclo de la agricultura, de ahí que la pirámide consagrada a su culto, conocida como la “casa del viento” y orientada hacia el este, tuviera una forma peculiar: su fachada era de planta cuadrangular, mientras que su parte posterior, de planta circular, servía para sustentar un templo de forma cilíndrica cubierto por un techo de paja a manera de un gran cono. De acuerdo con los relatos de los conquistadores, la decoración de este templo consistía en la figura de una serpiente emplumada (el nombre de la deidad), cuyas fauces abiertas constituían el acceso mismo a su adoratorio


2. Ocelotl-Cuauhxicalli La Ocelotl-Cuauhxicalli, una vasija con forma de jaguar, fue usada para guardar los corazones de las víctimas de sacrificios. En el fondo interior de la cuauhxicalli (vasija de las águilas), dos figuras con sus cuerpos rayados y mandíbulas esqueléticas aparecen perforando sus orejas con huesos afilados. El borde de la vasija está compuesto por círculos concéntricos que transmiten la idea de jades con plumas de águila. En un sentido general, esta Ocelotl-Cuauhxicalli colosal es un monumento dedicado al inframundo, a la tierra, y a los reyes deificados del pasado. Como vasija relacionada con el acto del sacrificio y la muerte, el jaguar representa al dios de la tierra, donde el cadáver habría de ser enterrado, y al inframundo, adonde habría de viajar el alma del muerto. La imagen del ocelotl o jaguar, representa a la tierra que recibe las ofrendas de sacrificios. Los jaguares eran asimismo iconos de la realeza y símbolos de status. Los gobernantes usaban pieles de jaguar y se los asociaba con este felino. El Ocelotl o jaguar fue el poderoso animal de la noche, símbolo de Tezcatlipoca y patrono de la masculinidad; la escultura es también un Cuauhxicalli Los más conocidos son una pareja formada por un jaguar (Sala Mexica del Museo Nacional de Antropología) y un águila que destaca por su realismo, ambos extraídos de la zona arqueológica del Templo Mayor en la Ciudad de México y que se encuentran en el Museo del Templo Mayor. El jaguar fue una deidad para muchas culturas del México precolombino, rodeado de leyendas y mitos, al jaguar fue venerado y respetado. Sin embargo en la actualidad, en las comunidades rurales donde este felino habita, al jaguar se le ha clasificado como un animal "dañero" que ataca al ganado, a la gente, que mata por matar, que debe ser exterminado. Esta falta de conocimiento también ocurre en los habitantes de las grandes ciudades, quienes ven con temor y romanticismo a este bello carnívoro.


El jaguar debe ser identificado como un elemento importante y clave en los ecosistemas, importante para nuestra subsistencia asĂ­ como para nuestra salud

espiritual y estĂŠtica.


1.

PIEDRA DEL SOL

La Piedra del Sol es un disco monolítico de basalto con inscripciones alusivas a la cosmogonía mexica y los cultos solares. Es común e incorrectamente llamada Calendario Azteca. Probablemente fue un cuauhxicalli (recipiente ceremonial) o un temalácatl o altar de sacrificio gladiatorio, involucrado probablemente en la festividad mexica Tlacaxipehualiztli. Mide 3,60 metros de diámetro, 122 centímetros de grosor y pesa más de 24 toneladas.[] Probablemente

en

náhuatl

fue

llamada

Ollin

Tonatiuhtlan

que

significa

"Tonatiuhtlan de Ollin" o "Sol de Movimiento". Esta manera de llamarle tiene relación con la forma en que, según la cosmogonía mexica, se espera termine la era del Quinto Sol; los cuatro anteriores llevaban por nombre la manera en que ese sol finalizaría; se dice que "Ollin Tonatiuh" finalizará con una serie de terremotos. La Piedra del Sol es uno de los monolitos más antiguos que se conserva de la cultura mexica, cuyo tallado fue fechado alrededor del año 1479. En el Templo Mayor de México-Tenochtitlan, probablemente ocupó un destacado lugar colocado sobre

uno

de

los

templos

llamado

Quauhxicalco. Antes

del

reciente

descubrimiento del monolito de Tlaltecuhtli, dios-diosa de la tierra, con sus 4 por 3,57 metros de altura y que se encuentra actualmente en proceso de salvamento y restauración, se pensaba que la Piedra del Sol era el más grande en dimensiones. Fue derribada o enterrada al consumarse la Conquista de México y permaneció así hasta su hallazgo en el Zócalo, la plaza mayor de Ciudad de México, el 17 de diciembre de 1790. Fue colocada a un costado de la Catedral Metropolitana. A finales del siglo XIX se trasladó al Museo Arqueológico de la calle Moneda y en 1964 fue trasladada al Museo Nacional de Antropología e Historia, donde preside la Sala Mexica de dicho museo y está inscrita en diversas monedas mexicanas.


SALA 7: CULTURAS DE OAXACA En los valles de Etla, Tlacolula y Zimatlán en el estado de Oaxaca se desarrolló a partir de 1400 a.C. la civilización zapoteca que duró hasta la llegada de los españoles. Los zapotecas, ben zaa o “gente de las nubes” en su idioma, habitaron desde el preclásico el sitio de San José Mogote en el que se encuentran los primeros edificios públicos y la evidencia de la escritura zapoteca. En el clásico construyeron la ciudad-estado de Monte Albán que en su apogeo contó con un población de 35.000 y que dominaba los valles centrales y las sierras de Oaxaca. La influencia de la civilización zapoteca se ejerció especialmente en el Valle de Oaxaca. Desarrollaron una escritura propia. Su presencia en Mesoamérica como artesanos y comerciantes queda evidenciada por el barrio zapoteco en la ciudad de Teotihuacán. La civilización mixteca es una de las más continuas de la historia de México; se tiene conocimiento de su presencia en el Preclásico, desde 1500 a.C. hasta la llegada de los españoles. Habitaron la región de Mixtecapan (región occidental de Oaxaca) y se extendieron hasta Guerrero y Puebla. El nombre mixteco es actualmente una palabra náhuatl. Los mixtecos se llamaban Ñuu Dzahui o "Gente de la Lluvia" en su propio lenguaje.


En el posclásico (950-1521) los mixtecos conocieron su momento de apogeo y sucedieron a los zapotecos por medio de conquistas o alianzas matrimoniales. Fundaron ciudades como Mitla y Teozacualco. Los mixtecos fueron metalurgos excepcionales que fabricaron ornamentos con metales preciosos, obsidiana, cristal de roca y huesos. Su talento artístico quedó igualmente plasmado en la elaboración de cerámica y de códices sobre largas tiras de piel

1. CERAMICA DE MONTE ALBAN Monte Albán es reconocida por su bella arquitectura, sus piedras grabadas y las urnas de cerámica gris que representan a sacerdotes ricamente ataviados, lo que denota la creencia en una vida después de la muerte. Todo ello fue encontrado en las casi 190 tumbas hasta ahora descubiertas. Las piezas rescatadas se encuentran exhibidas en museos y muestran la calidad de los trabajos de orfebrería y los finos trabajos realizados en metal. Tal vez lo más representativo del arte zapoteca son las urnas que se han encontrado en las fosas mortuorias. Dichas urnas están realizadas en terracota y representan a diversos personajes, desde animales que guardaban relación con las deidades del maíz o la lluvia, hasta las representaciones sumamente elaboradas de distintas divinidades, además de simples efigies de guardianes y acompañantes. De estas deidades zapotecas, sobresalen aquellas que tienen los siguientes rasgos: manos que descansan, por lo regular, en las rodillas, las piernas cruzadas, pectorales y collares de jade, y complicados penachos. Junto a éstas se han encontrado piezas cuyo trabajo y belleza son excepcionales, como es el caso de la máscara del dios "hombre-murciélago" que se encuentra en el Museo Nacional de Antropología e Historia de la ciudad de México. Las pinturas encontradas en las tumbas corresponden a los años 350 y 400, aproximadamente. Estas muestran una influencia a las realizadas en Teotihuacán, aunque no son del todo idénticas, si se pueden notar varias similitudes entre ambas


Los mixtecas se distinguieron por ser unos de los mejores artistas del horizonte Posclásico. En cuanto a cerámica, hicieron vasos, tapas, jaras, platos, vasijas trípodes y de figuras zoomorfas, y en algunas ocasiones antropomorfas. Eran policromadas y los colores empleados eran rojo, naranja, negro, gris y blanco. En cuanto a sus códices, además de la importancia histórica, su valor artístico es inapreciable. La escritura era jeroglífica, calendárica, onomástica, toponímica y otras más de tipo ideográfica y fonética


2. GUIENGOLA Guiengola es un sitio arqueológico de la cultura zapoteca ubicado a unos 14 km al noroeste de Tehuantepec,[] y a 243 km al sureste de la ciudad de Oaxaca sobre la carretera federal 190. Las ruinas visibles se encuentran entre el río y el cerro, ambos con el nombre de Guiengola. El nombre significa “piedra grande” en el idioma zapoteca.[2] Hay dos tumbas principales que han sido excavadas, y ambas parecen ser sitios de entierro familiar intermitentes. Ambas tienen cámaras frontales para ídolos religiosos, mientras que las cámaras traseras son para el entierro de personas importantes.[3] El sitio tiene murallas, casas, canchas de juego de pelota, otras tumbas y un gran "Palacio" con restos de estanques artificiales y terrazas. [1] En el centro del sitio hay dos plazas, una más baja que la otra, y dos pirámides, una al este y otra al oeste Los zapotecas se ubicaron en la zona sur del estado de Oaxaca, en una región geográfica que comprende valles templados y zonas costeras. Esta civilización alcanzó su mayor esplendor entre los años 200 a. C. y 750 d. C., dejando plasmado su desarrollo y grandeza en sus monumentos, aunque su origen se encuentra aún impreciso, a pesar de las numerosas hipótesis y leyendas formuladas al respecto. Su decadencia se inicia entre los años 750 y 1200 d. C., con la dominación de los mixtecas.


El Valle de Oaxaca, cuna de la civilización zapoteca, es un amplio valle en el noreste del estado de Oaxaca. El valle está rodeado de montañas, con la Sierra Madre Oriental al norte y las montañas de Tlacolula al sureste. El entorno de la zona es adecuado para la agricultura, especialmente el cultivo de maíz, haciéndola adecuada para asentamientos humanos. Durante el periodo del

nacimiento de la civilización zapoteca, el piso del valle no había sido erosionado, ya que había un bosque de robles y pinos intacto. El clima y la temperatura eran ideales para la siembra de maíz, y era posible tener varias cosechas por año. El alto potencial agrícola del Valle de Oaxaca definitivamente contribuyó a convertir esta área en la cuna de las primeras sociedades complejas de la región.


3. VASO SILVADOR El vaso silbador perteneciente al grupo de los instrumentos aerófonos, es un instrumento de viento propio de la cultura de la América precolombina en el área geográfica de lo que es hoy Perú, aunque también se han localizado ejemplares en Colombia, Ecuador y Mesoamérica.[1] Estaban construidos en cerámica y se conjetura que tuvieron uso ceremonial por el refinamiento de su manufactura. El papel desempeñado en dichas culturas es desconocido, aunque se conjetura un rol ceremonial por el refinamiento de su manufactura. El ejemplar del museo proviene de la cultura Nazca (100-800 D.C.). Decoraciones geométricas y aviformes, pintadas en ocre y en negro, se distribuyen en gran parte de la superficie. La interconexión de las dos cámaras permite que el aire se desplace desde el tubo de soplo hacia el aeroducto del silbato. Este último está situado dentro de la cabeza humana, en cuya pared se han abierto siete oídos. Los aerófonos hispanoamericanos son una de las familias de instrumentos que más variedad presenta. Entre ellos podemos hallar una gran diversidad, tanto en las formas externas como en sus sistemas de construcción. Flautas globulares, flautas zoomorfas, sistemas a bisel, sistemas de agua, flautas antropomorfas, silbatos de uso religioso, reclamos… todo ello forma el inagotable abanico de estos aerófonos. La flauta antropomorfa que nos ocupa se denomina "Vaso Silbador", ya que esta dotado de un recipiente para contener el agua que activa el sonido. Al llenar el mencionado depósito posterior y al inclinarlo suavemente hacia delante, el agua desplaza el aire contenido en el cuerpo del instrumento, que representa una cabeza humana, y provoca la acción del silbato que está incorporado al tocado de la figura. De acuerdo con la información facilitada por el musicólogo mejicano Juan Guillermo Contreras, “al parecer, y por accidente, el artesano descubrió que dejando unas pequeñas hendiduras en los ojos, a la vez que emite sonido por el silbato, con el empuje del agua, puede gotear como si llorara”. Por ello también se conoce a esta flauta como “llorona”.


SALA 8: CUTURAS DE LA COSTA DEL GOLFO El término cultura del centro de Veracruz —conocida también como cultura clásica de Veracruz o de costa del Golfo— es el nombre de una cultura indígena mesoamericana que se desarrolló en el Período Clásico en la costa del golfo de México, una zona que en la actualidad forma parte del territorio del estado mexicano de Veracruz. Uno de los principales centros de la cultura Centro de Veracruz es la metrópoli de El Tajín. Otras localidades donde se han encontrado importantes testimonios de esta cultura son Cerro de las Mesas, Nopiloa y Remojadas. Debido a que este territorio también fue el escenario donde se desarrolló la cultura totonaca, algunos autores han atribuido a los totonacos la paternidad de los materiales arqueológicos de la cultura Centro de Veracruz. Sin embargo, el avance de las investigaciones ha demostrado que, si bien es posible que los totonacas hayan participado del desarrollo de esta cultura, no todos los rasgos del complejo de la costa del golfo de México pueden ser atribuidos a ellos. El conjunto de rasgos correspondientes al Centro de Veracruz fue definido por la antropóloga y lingüista Tatiana Proskouriakoff. La civilización olmeca es una de las más antiguas de Mesoamérica, su desarrollo se sitúa en el Golfo de México entre 1200 y 400 a.C. (Preclásico). El nombre olmeca proviene del náhuatl olmecatl, “habitante de la región del hule o del caucho” y fue acuñado por arqueólogos en el siglo XX. Los centros ceremoniales olmecas más importantes fueron La Venta, Tres Zapotes y San Lorenzo. En ellos los arqueólogos han hallado pirámides elaboradas con tierra, escultura fina (en jade y serpentina), cabezas colosales, altares y se han encontrado evidencias de conocimientos como la escritura y el calendario, así como tradiciones y simbolismos distintos de Mesoamérica (la serpiente emplumada)

1. TUMBA DE COLUMNAS MONOLITICAS


En el área nuclear olmeca se han registrado prácticas mortuorias en cuatro sitios: La Venta, en Tabasco; El Manatí, San Lorenzo y Loma del Zapote, en Veracruz. El caso de La Venta es de 1942, cuando Matthew Stirling y Philip Drucker, pioneros de la arqueología olmeca, realizaban excavaciones en el montículo A-2 del centro ceremonial, durante su primera temporada de campo en el sitio. Ahí descubrieron una tumba cuyas paredes y techo constaban de columnas de basalto. En el piso de la tumba hallaron los restos óseos de dos sujetos en muy mal estado de conservación, recubiertos de pigmento rojo; en cada caso, los pocos fragmentos de hueso largo y un diente decidual fueron atribuidos a un individuo juvenil. Casi cuatro metros al sur de la tumba, Stirling y Drucker descubrieron lo que denominaron un sarcófago: una caja rectangular de piedra (282 cm de largo, 96 cm de ancho y 89 cm de altura) y su respectiva tapa. En la parte exterior, en uno de sus extremos, la caja tiene grabado el rostro de un jaguar o saurio. En el interior había objetos de jade (dos orejeras, una figurilla antropomorfa y dos pendientes), pero sin vestigio alguno de restos óseos; no obstante, los objetos mostraban un acomodo similar al que ocuparían en el cuerpo de un individuo


El Manatí, al sur del estado de Veracruz y 20 km al sureste de San Lorenzo, es célebre por la singularidad de los hallazgos realizados por los arqueólogos Ponciano Ortiz y Ma. del Carmen Rodríguez. En lo que fue el lecho de un antiguo

arroyo abastecido por un manantial al pie del cerro El Manatí, los investigadores localizaron ofrendas depositadas durante varios momentos a lo largo de 400 años. Para 1200 a.C., las ofrendas constaron de pelotas de hule, bustos de figuras humanas elaboradas en madera –cuyos rostros muestran el inconfundible estilo artístico olmeca (piezas únicas en el corpus escultórico de dicha cultura)– y también restos humanos de infantes posiblemente neonatos . Los cuerpos de los infantes mostraban distinto acomodo. En dos de ellos, los restos óseos se hallaron en correcta posición anatómica, propia de un individuo completo, mientras que en otros estaban disgregados, esto último posiblemente como resultado de la desarticulación intencional llevada a cabo por los olmecas. La presencia de restos humanos como parte de las ofrendas ha sido interpretada por quienes estudiaron el contexto como una posible evidencia de sacrificio ritual.


2. ESCULTURA DE CABEZA DE SERPIENTE La pieza labrada en basalto gris fino de una tonelada y media aproximadamente, hallada en el sitio en 1989 por el arqueólogo Guillermo Pérez-Castro Lira, como parte de la cimentación del inmueble, ha inspirado a una decena de artistas, quienes reinterpretan desde su propia visión plástica esta pieza prehispánica. Las civilizaciones antiguas crearon el carácter religioso de algunos animales como la serpiente. Ya que sobrevive sobre la tierra y hay algunos tipos de serpientes que incluso son capaces sobrevivir sobre el agua. En la cultura madre (olmeca) se consideraba a la serpiente como un ser que representaba la tierra, el cielo y la lluvia como se puede ver en algunas otras esculturas más detalladamente. Dama Negra, el antiguo culto a la serpiente tiene varias etapas evolutivas; la primera como deidad olmeca, más tarde el Quetzalcóatl teotihuacano, después el Tlahizcalpantecuhtli (Venus) o señor de la alborada tolteca, Kukulcán entre los mayas y más tarde en el grupo de los dioses azteca/mexicas como Quetzalcóatl la deidad creadora del Quinto Sol. En un principio, el culto más importante era el que les representaba a la agricultura donde, la vida era generada por el jaguar y la serpiente. El jaguar representaba la Tierra y la serpiente el Agua. El maíz crecía en la Tierra junto con Agua, y por tanto de la combinación de las dos provenía la Vida. ~ Las imágenes más tempranas de la serpiente emplumada son atribuidas a los olmecas. Las figuras esculpidas en el Monumento 19 del sitio olmeca de La Venta (1200 a 400 a.dC.) incluyen una serpiente con posibles plumas en la cabeza


3. CABEZA COLOSAL Las cabezas colosales son rasgos distintivos de la civilización olmeca de la antigua Mesoamérica.[1] Las primeras investigaciones arqueológicas de la cultura olmeca fueron llevadas a cabo por Matthew Stirling en Tres Zapotes en 1938, estimuladas por el hallazgo de una cabeza colosal en el siglo XIX.[2] Hasta la actualidad, se ha confirmado la existencia de diecisiete cabezas de piedra, todas dentro del corazón olmeca en la Costa Golfo de México, en los estados de Veracruz y Tabasco. La mayoría de las cabezas colosales fueron esculpidas en rocas esféricas, a excepción de dos, halladas en San Lorenzo Tenochtitlán, que fueron talladas desde tronos de piedra maciza.[1] Un monumento adicional, en Takalik Abaj, en Guatemala, es un trono que pudo haber sido esculpido a partir de una cabeza colosal.[3] Este es el único ejemplar fuera del corazón olmeca. [4] La datación de los monumentos ha sido difícil debido a los cambios que muchos han presentado respecto a su contexto original. La mayoría de las cabezas datan de principios del Periodo Preclásico (1500–1000 a. C.) y algunas del Periodo Preclásico Medio (1000–400 a. C.). Los ejemplares más pequeños pesan alrededor de 6 toneladas, mientras que el mayor se estima posee un peso de 40 a 50 toneladas, aunque este fue abandonado sin terminar cerca de la fuente de su piedra.Estas cabezas masculinas eran hechas en basalto y medían de 2.7 metros de altura y 25 toneladas de peso. Las colosales cabezas olmecas fueron esculpidas de grandes piedras de basalto extraídas de la Sierra de los Tuxtlas de Veracruz. Estas fueron transportadas a grandes distancias, aunque el método utilizado para el transporte no es claro. Los monumentos terminados representaban realísticamente los retratos de los diferentes gobernantes olmecas, cada uno con un tocado distintivo, y las cabezas se organizaron de diversas formas en línea o grupos en los principales centros olmecas. Asimismo, todas las cabezas colosales muestran a hombres maduros con mejillas carnosas, narices chatas, parte traseras planas y ojos que tienden a ser ligeramente entrecerrados.


SALA 9: MAYA


La civilización que hoy en día denominamos “Maya” floreció a partir de los años 1500 a.C. en tres regiones: 1. La zona norte que corresponde con la península de Yucatán, es una zona

con escasos montes, pocos ríos y un clima seco y árido. 2. La zona central que es de clima cálido y húmedo, con excesivas lluvias y

abundante vegetación. Está irrigada por varios ríos como el Usamacinta que es el más caudaloso del país. Coincide actualmente con el estado de Chiapas. 3. La zona sur, de clima templado o frío con altas cordilleras y valles entre

sierras en los que abundan los ríos, lagos y bosques de pinos. Alcanzó su esplendor civilizatorio en la época clásica entre los años 200 y 900 pero existen sitios maya ya en el preclásico y perduraron en el posclásico. La civilización maya es diversa y no tuvo un único foco de desarrollo sino varios centros ceremoniales con diferentes niveles de interrelación. En distintos periodos dominaron distintas ciudades-estado como Palenque, Yaxchilán, Calakmul, Tikal, Toniná, Chichen Itzá, Copán, etc. Los mayas ejercieron una gran influencia en el desarrollo científico y artístico en el área mesoamericana. Su apogeo fue producto de una eficiente explotación del medio y la existencia de una red relaciones comerciales con las ciudades-estado de la región y con otras regiones mesoamericanas y Aridoamericanas. El origen del nombre Maya se utilizaba en la colonia para designar a los pobladores de la región de Mayapan y actualmente es empleado por los lingüistas para designar a los hablantes de una familia de lenguas.

1. ESTELA 21 DE IZAPA La estela 21 de Izapa, cuyo tema es un sacrificio por decapitación mide 155x100 cm.


En la parte superior de la estela numero 21 o del decapitado aparecen las “fauces izapeñas” estilizadas. Abajo la figura principal esta de parada sosteniendo un cuchillo con una sola mano y con la otra la cabeza decapitada de otra figura que yace en el pi so y de cuyo cuello brotan chorros de sangre que se han convertido a forma de voluta y plumas. Arriba a la izquierda dos personajes de mucho menor tamaño portan una litera o catre de la que asoma e busto de una figura humana y sobre de esta figura hay un jaguar agazapado. El significado probable es que estén conduciendo al espíritu sacrificado al mundo de los muertos Izapa es un extenso yacimiento arqueológico localizado en el estado mexicano de Chiapas, en el Municipio de Tuxtla Chico. Fue ocupado durante el período preclásico tardío por grupos de filiación étnica discutida, muy probablemente mixezoque, aunque quizá se dio un encuentro con pueblos mayenses. La localidad se encuentra muy cerca del volcán Tacaná, que es una de las elevaciones más importantes de México y señala el límite con Guatemala. Aquí se encontraron muchas estelas. Las estelas son grandes bajorrelieves que usualmente tienen un significado importe ya que cuentan una historia o pueden predecir algo como el llamdo calendario maya además de que pueden ser interpretadas de muchas maneras.

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2. ESTELA 50 DE IZAPA La antigua ciudad de Izapa, El centro más Importante del Soconusco entre los años 500 a.C. y 250 d.C. Exhibía numerosos monumentos labrados en piedra en sus plazas y Espacios públicos. Conocemos 280 de ellos. En su mayor parte Estelas (91) y Altares (91) lisos o con relieves; además hay esculturas, columnas y esferas, brocales Monolíticos, Gárgolas, Pilas o fuentes, Petrograbados, Tronos y asientos circulares. Muchos otros monumentos faltan por ser descubiertos en el sitio. Los estilos y Formas de representación han motivado la caracterización de un estilo artístico distintivo llamado IZAPA, En los relieves, que son de gran valor para entender la naturaleza de las regiones de Mesoamérica. Destacan las escenas de personajes de interacción con seres fantásticos. Como narraciones de escenas mitológicas. La estela 50 de izapa está decorada con una escena simbólica y dos personajes de aspecto fantástico. La figura principal y de mucho mayor tamaño representa a un personaje de aspecto esquelético y de columna encorvada exageradamente. Con excepción de las manos y la cabeza el cuerpo esta descarnado. En la cabeza tiene una máscara parcial de jaguar. Saliendo del interior de tórax una ancha banda se enrosca casi verticalmente hasta donde está el otro personaje. Una figura pequeña que sujeta el extremo de la banda esta en la parte superior izquierda del monumento que da la impresión de flotar o elevarse. La escena de esta maravillosa estela ha sido descrita como; “UNA FIGURA CON ALAS QUE ASCIENDE EN AL CORDON UMBILICAL DE UN DIOS ESQUELETICO DE LA MUERTE


3. ATLANTES


En el templo de los guerreros un gran pórtico sirve de entrada. Debe su nombre a los guerreros y prisioneros que aparecen labrados en sus pilastras. En la parte superior se ven unas serpientes y, al fondo, un altar sostenido por unos atlantes. En la parte superior, el templo se compone de dos grandes salas; la primera tiene una puerta dividida en tres vanos por medio de pilastras con la efigie de Kukulcán, que sostuvieron un techo en forma de bóveda. Una abertura en la pared comunica con la cámara posterior, o santuario. En su interior se ven ocho pilastras de piedra y, al fondo, una mesa o altar de losas adosado al muro, sostenido por pequeñas estatuas con forma de guerreros o "atlantes". El Templo de los Guerreros es de la época maya posclásica, construido en el año 1200 d.C. por los mayas itzáes en la antigua ciudad de Chichén Itzá, en el territorio actualmente perteneciente al estado mexicano de Yucatán. El templo está influenciado por la arquitectura de los toltecas, otra cultura prehispánica cuyo centro ceremonial principal fue la ciudad de Tollan-Xicocotitlan, localizada en lo que actualmente se conoce como Tula de Allende, en el estado mexicano de Hidalgo. Así lo demuestra con sus similitudes con otros templos de dicha cultura. La estructura, que comenzó a restaurarse desde 1925 y está considerada una de las más bellas de Chichén Itzá, es un basamento piramidal con cuatro cuerpos escalonados, cuyos muros en talud rematan en tableros, tres de los cuales están decorados con guerreros, águilas y jaguares que devoran corazones humanos. El exterior de la pared vertical está adornado con motivos en los que se mezclan elementos mayas y toltecas en la representación de dos deidades: los primeros, mascarones del dios Chaac; y los segundos, de Kukulcán saliendo de las fauces de una serpiente emplumada


Fin


Colegio carmel de la ciudad de méxico