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Italia triplica la presencia militar en las aguas para evitar naufragios

El primer ministro italiano, Enrico Letta, anunció ayer una fuerza militar de paz que será desplegada, a partir de hoy, en aguas del Mediterráneo para que éste deje de ser «el mar de la muerte», en referencia a los numerosos muertos registrados en los últimos días por el naufragio de barcos con inmigrantes que pretendían alcanzar las costas europeas desde África. «Vamos a ampliar la presencia de las Fuerzas de Seguridad para asegurar que este espacio deje de ser un pozo sin fondo», afirmó Letta. «Va a ser una operación de barcos y aviones» hasta triplicar la dotación actual y su objetivo será «hacer del Mediterráneo un mar lo más seguro posible» porque «en estos días se ha convertido en una auténtica tumba». Letta justificó una intervención inmediata porque es «una emergencia» que «no puede esperar más». El mandatario señaló, además, que su intención no es «descargar» la culpa en la Unión Europea sino de «hacer nuestra parte». Así, solicitó una revisión de la normativa comunitaria y de las instituciones ya en vigor. «No hay necesidad de Frontex, ni de Eurosur, hay que replantearse los acuerdos de Dublín» sobre inmigración, indicó. «Si Frontex tiene su sede en Varsovia, da la impresión que tiene que ver con las fronteras. Es evidente que la


capital polaca pide un tipo de respuesta», en cambio, si Frontex estuviera asentado en el Mediterráneo para «no sería una cuestión que concluye en noviembre, cuando empieza el mal tiempo», añadió. Asimismo, Letta aprovechó para contrastar las misiones militares «unilaterales para ir a bombardear». «Hacemos misiones humanitarias, algo de lo que nuestro país debe estar orgulloso», argumentó. NUEVAS REGLAS. En cuanto a las actuales leyes sobre inmigración vigentes en Italia, especialmente la polémica ley Bossi-Fini, Letta abogó por «una nueva legislación en materia de asilo». «La cuestión clave es cómo hacer frente a la llegada de inmigrantes que llegan de los Estados fallidos», ya que se debe garantizar el derecho de asilo y «en el Mediterráneo debe existir una manera diferente que en el resto del Viejo Continente». Finalmente, destacó que los italianos, especialmente los habitantes de la isla de Lampedusa, «se merecen el agradecimiento de todos los europeos» y defendió la implantación de un sistema que diferencie entre inmigración legal e ilegal como la que ya tienen Canadá, EEUU o Australia «para que no se aprovechen de estas personas que se suicidan en los barcos». Asimismo, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, reclamó a la comunidad internacional que afronte el drama de los naufragios de barcazas de inmigrantes «desde la raíz». De esta forma, Ban lamentó la muerte de más de 400 personas en poco más de una semana a causa del hundimiento de sendas pateras con indocumentados subsaharianos. Por otro lado, la Marina italiana rescató ayer un nuevo bote a la deriva en el canal de Sicilia, al sur de Italia, con 14 individuos a bordo, entre ellas una mujer embarazada de nueve meses. El buque Espero salvó a todas las personas que viajaban en la pequeña embarcación. Al cierre de esta edición, se desconocía la procedencia de los sin papeles.

Italia triplica la presencia militar en las aguas para evitar naufragios


El primer ministro italiano, Enrico Letta, anunció ayer una fuerza militar de paz que será desplegada, a partir de hoy, en aguas del Mediterráneo para que éste deje de ser «el mar de la muerte», en referencia a los numerosos muertos registrados en los últimos días por el naufragio de barcos con inmigrantes que pretendían alcanzar las costas europeas desde África. «Vamos a ampliar la presencia de las Fuerzas de Seguridad para asegurar que este espacio deje de ser un pozo sin fondo», afirmó Letta. «Va a ser una operación de barcos y aviones» hasta triplicar la dotación actual y su objetivo será «hacer del Mediterráneo un mar lo más seguro posible» porque «en estos días se ha convertido en una auténtica tumba». Letta justificó una intervención inmediata porque es «una emergencia» que «no puede esperar más». El mandatario señaló, además, que su intención no es «descargar» la culpa en la Unión Europea sino de «hacer nuestra parte». Así, solicitó una revisión de la normativa comunitaria y de las instituciones ya en vigor. «No hay necesidad de Frontex, ni de Eurosur, hay que replantearse los acuerdos de Dublín» sobre inmigración, indicó. «Si Frontex tiene su sede en Varsovia, da la impresión que tiene que ver con las fronteras. Es evidente que la capital polaca pide un tipo de respuesta», en cambio, si Frontex estuviera asentado en el Mediterráneo para «no sería una cuestión que concluye en noviembre, cuando empieza el mal tiempo», añadió. Asimismo, Letta aprovechó para contrastar las misiones militares «unilaterales para ir a bombardear». «Hacemos misiones humanitarias, algo de lo que nuestro país debe estar orgulloso», argumentó.


NUEVAS REGLAS. En cuanto a las actuales leyes sobre inmigración vigentes en Italia, especialmente la polémica ley Bossi-Fini, Letta abogó por «una nueva legislación en materia de asilo». «La cuestión clave es cómo hacer frente a la llegada de inmigrantes que llegan de los Estados fallidos», ya que se debe garantizar el derecho de asilo y «en el Mediterráneo debe existir una manera diferente que en el resto del Viejo Continente». Finalmente, destacó que los italianos, especialmente los habitantes de la isla de Lampedusa, «se merecen el agradecimiento de todos los europeos» y defendió la implantación de un sistema que diferencie entre inmigración legal e ilegal como la que ya tienen Canadá, EEUU o Australia «para que no se aprovechen de estas personas que se suicidan en los barcos». Asimismo, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, reclamó a la comunidad internacional que afronte el drama de los naufragios de barcazas de inmigrantes «desde la raíz». De esta forma, Ban lamentó la muerte de más de 400 personas en poco más de una semana a causa del hundimiento de sendas pateras con indocumentados subsaharianos. Por otro lado, la Marina italiana rescató ayer un nuevo bote a la deriva en el canal de Sicilia, al sur de Italia, con 14 individuos a bordo, entre ellas una mujer embarazada de nueve meses. El buque Espero salvó a todas las personas que viajaban en la pequeña embarcación. Al cierre de esta edición, se desconocía la procedencia de los sin papeles.

Italia triplica la presencia militar en las aguas para evitar naufragios


El primer ministro italiano, Enrico Letta, anunció ayer una fuerza militar de paz que será desplegada, a partir de hoy, en aguas del Mediterráneo para que éste deje de ser «el mar de la muerte», en referencia a los numerosos muertos registrados en los últimos días por el naufragio de barcos con inmigrantes que pretendían alcanzar las costas europeas desde África. «Vamos a ampliar la presencia de las Fuerzas de Seguridad para asegurar que este espacio deje de ser un pozo sin fondo», afirmó Letta. «Va a ser una operación de barcos y aviones» hasta triplicar la dotación actual y su objetivo será «hacer del Mediterráneo un mar lo más seguro posible» porque «en estos días se ha convertido en una auténtica tumba». Letta justificó una intervención inmediata porque es «una emergencia» que «no puede esperar más». El mandatario señaló, además, que su intención no es «descargar» la culpa en la Unión Europea sino de «hacer nuestra parte». Así, solicitó una revisión de la normativa comunitaria y de las instituciones ya en vigor. «No hay necesidad de Frontex, ni de Eurosur, hay que replantearse los acuerdos de Dublín» sobre inmigración, indicó. «Si Frontex tiene su sede en Varsovia, da la impresión que tiene que ver con las fronteras. Es evidente que la capital polaca pide un tipo de respuesta», en cambio, si Frontex estuviera asentado en el Mediterráneo para «no sería una cuestión que concluye en noviembre, cuando empieza el mal tiempo», añadió. Asimismo, Letta aprovechó para contrastar las misiones militares «unilaterales para ir a bombardear». «Hacemos misiones humanitarias, algo de lo que nuestro país debe estar orgulloso», argumentó.


NUEVAS REGLAS. En cuanto a las actuales leyes sobre inmigración vigentes en Italia, especialmente la polémica ley Bossi-Fini, Letta abogó por «una nueva legislación en materia de asilo». «La cuestión clave es cómo hacer frente a la llegada de inmigrantes que llegan de los Estados fallidos», ya que se debe garantizar el derecho de asilo y «en el Mediterráneo debe existir una manera diferente que en el resto del Viejo Continente». Finalmente, destacó que los italianos, especialmente los habitantes de la isla de Lampedusa, «se merecen el agradecimiento de todos los europeos» y defendió la implantación de un sistema que diferencie entre inmigración legal e ilegal como la que ya tienen Canadá, EEUU o Australia «para que no se aprovechen de estas personas que se suicidan en los barcos». Asimismo, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, reclamó a la comunidad internacional que afronte el drama de los naufragios de barcazas de inmigrantes «desde la raíz». De esta forma, Ban lamentó la muerte de más de 400 personas en poco más de una semana a causa del hundimiento de sendas pateras con indocumentados subsaharianos. Por otro lado, la Marina italiana rescató ayer un nuevo bote a la deriva en el canal de Sicilia, al sur de Italia, con 14 individuos a bordo, entre ellas una mujer embarazada de nueve meses. El buque Espero salvó a todas las personas que viajaban en la pequeña embarcación. Al cierre de esta edición, se desconocía la procedencia de los sin papeles.

Italia triplica la presencia militar en las aguas para evitar naufragios


El primer ministro italiano, Enrico Letta, anunció ayer una fuerza militar de paz que será desplegada, a partir de hoy, en aguas del Mediterráneo para que éste deje de ser «el mar de la muerte», en referencia a los numerosos muertos registrados en los últimos días por el naufragio de barcos con inmigrantes que pretendían alcanzar las costas europeas desde África. «Vamos a ampliar la presencia de las Fuerzas de Seguridad para asegurar que este espacio deje de ser un pozo sin fondo», afirmó Letta. «Va a ser una operación de barcos y aviones» hasta triplicar la dotación actual y su objetivo será «hacer del Mediterráneo un mar lo más seguro posible» porque «en estos días se ha convertido en una auténtica tumba». Letta justificó una intervención inmediata porque es «una emergencia» que «no puede esperar más». El mandatario señaló, además, que su intención no es «descargar» la culpa en la Unión Europea sino de «hacer nuestra parte». Así, solicitó una revisión de la normativa comunitaria y de las instituciones ya en vigor. «No hay necesidad de Frontex, ni de Eurosur, hay que replantearse los acuerdos de Dublín» sobre inmigración, indicó. «Si Frontex tiene su sede en Varsovia, da la impresión que tiene que ver con las fronteras. Es evidente que la capital polaca pide un tipo de respuesta», en cambio, si Frontex estuviera asentado en el Mediterráneo para «no sería una cuestión que concluye en noviembre, cuando empieza el mal tiempo», añadió. Asimismo, Letta aprovechó para contrastar las misiones militares «unilaterales para ir a bombardear». «Hacemos misiones humanitarias, algo de lo que nuestro país debe estar orgulloso», argumentó.


NUEVAS REGLAS. En cuanto a las actuales leyes sobre inmigración vigentes en Italia, especialmente la polémica ley Bossi-Fini, Letta abogó por «una nueva legislación en materia de asilo». «La cuestión clave es cómo hacer frente a la llegada de inmigrantes que llegan de los Estados fallidos», ya que se debe garantizar el derecho de asilo y «en el Mediterráneo debe existir una manera diferente que en el resto del Viejo Continente». Finalmente, destacó que los italianos, especialmente los habitantes de la isla de Lampedusa, «se merecen el agradecimiento de todos los europeos» y defendió la implantación de un sistema que diferencie entre inmigración legal e ilegal como la que ya tienen Canadá, EEUU o Australia «para que no se aprovechen de estas personas que se suicidan en los barcos». Asimismo, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, reclamó a la comunidad internacional que afronte el drama de los naufragios de barcazas de inmigrantes «desde la raíz». De esta forma, Ban lamentó la muerte de más de 400 personas en poco más de una semana a causa del hundimiento de sendas pateras con indocumentados subsaharianos. Por otro lado, la Marina italiana rescató ayer un nuevo bote a la deriva en el canal de Sicilia, al sur de Italia, con 14 individuos a bordo, entre ellas una mujer embarazada de nueve meses. El buque Espero salvó a todas las personas que viajaban en la pequeña embarcación. Al cierre de esta edición, se desconocía la procedencia de los sin papeles.

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