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Pontificia Universidad Javeriana María Alejandra Díaz y María Paula Arias Garzón Investigación Cualitativa Bogotá, jueves 20 de marzo de 2014 ¿Somos seres sociales o redes sociales? Vivimos en un mundo donde las relaciones sociales son de suma importancia; las redes sociales, han hecho que nuestras vidas sean mucho más públicas y que tengamos contacto con muchas personas en un mismo espacio, aunque éste sea virtual. Las redes sociales han crecido de manera increíble en los últimos años. Flickr por ejemplo, ha crecido un 3.400% en tan solo un año, y si sumamos los usuarios registrados en las 10 redes sociales más populares del mundo, tendremos un número exorbitante: más de 2.500.000.000 (dos mil quinientos millones de usuarios). Sin duda alguna, estas cifras nos están diciendo algo, que sin miedo a equivocarnos, nos habla sobre la importancia casi imperativa en el mundo contemporáneo, de establecer relaciones sociales no solo con las personas que nos rodean, sino alrededor del mundo. Este fenómeno y sus verdades poco conocidas, se vislumbran de manera muy clara en el video “Redes 93: Somos supersociales por naturaleza”. Robin Dunbar, como protagonista de las teorías aquí expuestas, nos cuenta como, a diferencia de muchos animales, los seres humanos establecemos más relaciones con otras personas y que el tamaño del cerebro es el que nos lo permite, pues nos ayuda a procesar la información para relacionarnos, nos ayuda a generar un orden para establecer grupos sociales y además, nos ayuda a emprender la búsqueda de la pareja adecuada según una serie de criterios que cada persona construye a lo largo de su vida. Uno de los temas más interesantes que se rescatan en el video, es el número (#) 150 o el número de Dunbar. Éste tema, según nos cuenta el autor, nos explica


cómo los seres humanos establecemos no más de 150 relaciones cercanas en nuestras vidas, es decir que conocemos e interactuamos a fondo realmente con 150 personas; algunas logran establecer un poco más y otras quizá menos, pero en promedio y para la gran mayoría de población, éste es el numero que prima. Aparentemente es un número pequeño, teniendo en cuenta que todo el tiempo nos estamos relacionando con personas en todos los escenarios cotidianos: desde el colegio, la universidad, el trabajo y el hogar. No se trata solamente de “conocer” personas, hoy en día, además de comunicarnos, estamos también en una continua búsqueda por ser reconocidos, a través de escenarios como Facebook o Twitter tan comunes en nuestros días. Nuestro cerebro nos ayuda a establecer grupos sociales, en los que, así tengamos 1000 “amigos” en Facebook, nos sería casi imposible establecer una relación cercana y directa con todos y cada uno ellos, comenzando porque seguramente la gran mayoría de éstas personas, se encuentran al otro lado del mundo. Pensemos en el ejemplo que nos muestra el video; una empresa que tiene aproximadamente esta cantidad de personas (150), comienza a establecer un orden en el que se organizan las funciones individuales y como grupo; si hacemos la comparación con una empresa mucho más grande, ésta se empieza a desorganizar, hace que el trabajo sea mucho más difícil de realizar porque los empleados comienzan a tener conflictos con los demás y se vuelven mucho más competitivos. Nos demuestra justamente, que más allá de los cargos o las funciones, las personas se organizan mejor como grupo social si el número se reduce al número de Danbar. El ser humano tiene, más allá del habla o la escritura, tiene un lenguaje propio para demostrar lo que siente y para comunicarse. El tacto hace parte fundamental del lenguaje con el que nos relacionamos y es gracias a éste, que establecemos relaciones cercanas y afectivamente relevantes. Gracias al tacto podemos conocer a una persona, se convierte en la fuerza emocional de una relación, pues con tan


solo una caricia, podemos decir un si fin de cosas e interactuar con alguien más, sin necesidad de decir una sola palabra. Lastimosamente, si retomamos el tema de las redes sociales, que nos venden una idea de amistad bastante superficial, somos testigos día a día, de cómo todas nuestras interacciones y relaciones se construyen a través de este medio virtual, y nos olvidamos de lo importante que es una caricia, una risa en grupo que podemos vivir en vivo y no un simple “ja ja ja” que se pierde en el universo del código binario. Nos preguntamos entonces, ¿nos permiten las redes sociales volvernos seres “más sociales” al tener un abanico de más de 1000 personas con las cuales interactuar virtualmente? o ¿nos están haciendo olvidar lo interesante y lo poderoso del contacto físico? Facebook curiosamente, incluye dentro de sus acciones de interacción el tan conocido “POKE” que no es más que una confirmación de lo importante que es el “contacto” en la experiencia social. Ahora bien y para terminar, no todo el panorama es desolador, de hecho es bastante alentador. Una de cada cinco parejas se conocen por Facebook, lo que nos anima a pensar que de nuestros 1000 amigos virtuales, uno de ellos tiene sentimientos, es de carne y hueso, no es un “freaky” de la web y es potencialmente un candidato a ser nuestra pareja. Por su parte, Linked in, Twitter, Skype, Instragram, Whatsapp entre otras, no son solo herramientas de comunicación, son también nuevas formas de trabajo que responden a las exigencias del mundo contemporáneo en el que las dinámicas digitales son cada vez más poderosas y cobran más relevancia.


Videos de Referencia 1. “Redes 93: somos seres sociales por naturaleza”: http://www.redesparalaciencia.com/5263/redes/redes-93-somossupersociales-por-naturaleza 2. El poder de la metáfora: http://tedxmoncloa.com/hablando-metaforicamente/ 3. El trabajo del futuro: https://www.youtube.com/watch?v=BM6qIjTUEDQ 4. Infografía: Redes Sociales: https://www.youtube.com/watch? v=JGpGK4HUubM


Ensayo  
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