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El libro maravilla


Hola, MARÍA DE LAS CÁRCELES se complace en presentarrrrr…

EL LIBRO MARAVILLA ¿Por qué lo hemos llamado así? Porque está hecho con amor, con soledad, con dolor, con esfuerzo, con todos aquellos sentimientos encontrados que usamos cuando pensamos en los que añoramos y no podemos tener cerca, Porque desde nuestra realidad a veces la vida nos cobra sin sentido los errores. Más allá de lo que hayan sido, la factura que nos pasa nos sobrepasa. “No hay mal que dure cien años”, (y yo agrego “ni cuerpo que lo aguante”), pero desde la cárcel la visión de este dicho no tiene mucho sentido, la mayoría de las veces la cárcel es demasiado pesada. Es fin de año, se acercan las fiestas familiares por excelencia. Estos son tiempos duros en la cárcel, el calor tórrido y agobiante hace más difícil pasar las horas. La certeza de no poder estar con los afectos en estas festividades corroe el alma, el dolor de la soledad se hace más difícil y podemos no estar de acuerdo con muchas cosas que suceden a nuestro alrededor, pero la verdad a esta altura de las circunstancias, ¿QUÉ IMPORTA, si total no podemos estar ni hacer lo que anhelamos? Entonces la propuesta hecha es más conmovedora, desde la ignorancia total, de tomar un lápiz y no saber copiar un objeto, no digamos ya imaginar un dibujo y plasmarlo, del primer contacto con la carbonilla, los crayones, los pasteles, las témperas y muy tímidamente las acuarelas empezamos a soñar. A buscar un cuento al que nos pudiéramos animar, a crear imágenes en la cabeza que poner en el papel era muy difícil, a animarnos y éste es el resultado Los invitamos a ver, a participar, a admirarse junto a nosotros de lo que creamos. Lo que un grupo de internos se animó a hacer cuando les propusimos este Taller de Ilustración de Cuentos, cuando Natacha Combier, una joven francesa que vino a estudiar a la Argentina, se acercó a MARÍA DE LAS CÁRCELES y nos contó de su experiencia en las cárceles de Paris, y nos dijo: ¿PODEMOS? Y en MARÍA DE LAS CÁRCELES dijimos: PROBEMOS y los internos de nuestros Talleres en las cárceles dijeron: HAGAMOS. Un año más se va, ha sido duro, difícil, espectacular, brillante, enigmático, admirable, nos enseñó quiénes somos, qué hacemos y cómo. Crecimos como institución y como personas, hoy


somos diferentes gracias a los amigos, compañeros y enemigos, que nos probaron, nos animaron y quisieron que NO. Pero estamos aquí más fuertes, más grandes y mejores ante nosotros y los demás porque nos animamos y dijimos que SI. Evalúen nuestro trabajo y después cuéntennos. A Natacha Combier, todo nuestro reconocimiento, nos trajiste paz, alegría, color, imágenes y sobre todo tus valores de respeto y afecto. Compartiste con nosotros tus conocimientos y te diste a manos llenas para que nosotros pudiéramos crear esto que a continuación verán. Este no ha sido sólo nuestro esfuerzo sino también el de ella que puso todo su saber a disposición de quienes no sabemos. Un saludo más que cordial. Si Ud. tiene este libro en sus manos es porque en MARÍA DE LAS CÁRCELES lo consideramos un amigo y nos interesa su opinión. No dude en compartirla con nosotros. Muchas gracias. Adriana von Kaull Presidente María de las Cárceles


EL DRAGÓN MUSTAFÁ, escrito e ilustrado por GONZALO


En un pueblo muy lejano existía un dragón llamado Mustafá él era el encargado de cuidar del castillo, El cual en esa época era habitado por un rey.

Muy cerca del castillo habitaban los duendes de la aldea que conocían el dragón Mustafá porque ellos lo criaron desde niño.


Pero el día que no estuvo màs el rey en el castillo, Mustafá el dragón se fue a buscar su rumbo.

Por un día en la aldea Mustafá y los duendes de la aldea se reunieron para recordar su niñez y de esa manera en la aldea y en el castillo que cuidaba Mustafá el dragón. Vivieron felices y la paz reino para siempre.


Barriguita, El ratoncito comil贸n Texto: Oscar Icassatti Ilustraciones: Miguel P.


BARRIGUITA, EL RATONCITO COMILON. Autor Oscar Icassatti, ilustrado por Miguel P.


M

amá ratoncita, que era muy cariñosa y complaciente, le pregunto

a su hijo, al que todos los amigos, y hasta en su propia casa, llamaban Barriguita, porque era muy comilón: -¿que te gustaría que te regalara para tu cumpleaños? -¡cómprame un queso, mamá… el màs grande que encuentres! Al día siguiente, Barriguita vio cumplidos sus deseos. Dio gozosas palmas y brincos de alegría al ver sobre la mesa del comedor un enorme queso de bola al que mamá, con un enorme cariño, había colocado encima una vela… -iqué bien mamita! iCon lo que me gusta el queso de bola! -¿invitaste a tus amiguitos? -Si. Vendrán todos… iQué contento estoy mamá! iEres muy buena!


A

partir de aquel momento, Barriguita no se hartò de su queso, al

que de vez en vez daba un lametón, pues era muy goloso. Su mejor amigo, al que todo decían “el Orejas” por lo grandes que las tenias, le dijo: -iMenudo queso! iVaya suerte! Estoy deseando que llegue la hora de la fiesta, ¿me dejas darle un mordisquito? -No, que el queso es mío, repuso Barriguita, muy ofendido A la hora de la merienda, mamá ratoncita lo preparó todo con sumo gusto. En el centro de una gran bandeja, con la vela encendida en su parte superior, puso el gran queso, rodeado de sabrosos pastelitos que todos miraron golosamente.


E

l gato, que era el invitado de honor y que sòlo vigilaba a los

ratoncitos para que no hicieran trastadas en la casa, se sentía feliz. Antes de apagar la vela, Barriguita dio una mala noticia a sus invitados: -Uds. coman los pastelitos, pero el queso es mio y nadie lo tocara. Tales palabras cayeron como una bomba entre los reunidos, que se las prometían muy felices… Barriguita soplò la vela y… La oscuridad fue absoluta. Una voz tímidamente, pregunto: -¿Y no vas a darnos nada de queso? -Ni una pizca, respondió Barriguita, ies todo mío! -¿No temes empacharte o que te reviente la tripita de tanto comer?

C

uando se encendió de nuevo la luz, todos se llevaron una gran

sorpresa. El queso estaba en manos de Miau-Miau. -¿Qué significa esto? Pregunto Barriguita, muy enfadado. -Yo te explicare, respondió el gato. Eres un egoísta y por ello voy a repartir el queso entre todos tus invitados.


B

arriguita se puso rojo de vergüenza. Todos respetaban al bueno de

Miau-Miau y alababan siempre su bondad y su justicia. Comprendio entonces, de pronto, que se había comportado mal con sus amigos y repuso:

-Hazlo como dices, Don Gato. Creo que tienes razón. De ahora en adelante seré más generoso. Así se hizo y la fiesta resulto muy animada.

Fin


El partido Texto : Pedro Pablo Sacristan Sanz

ilustraciones : Matias M.


EL PARTIDO: Pedro Pablo Sacristán Sanz e ilustraciones de Matías M. Pedro Pablo Sacristán Sanz, dice de sí mismo “Escribo cuentos infantiles dedicados a educar en valores a los niños en la web Cuentos para Dormir, además de colaborar habitualmente con publicaciones, entrevistas charlas y conferencias en el ámbito educativo. Mi interés se centra en ayudar a padres y maestros a transmitir los verdaderos valores humanos de una forma amena y creativa. Animado por el éxito de Cuentos para Dormir, y apoyándome en su gran difusión -la web es visitada por más de un millón de personas cada mes-, trato de llevar los valores y las virtudes humanas al centro de la vida y la educación, y así poner mi granito de arena para hacer de este mundo un lugar mejor.”


Había una vez un grupo de niños que habían quedado para jugar un partido de fútbol. Habían decidido que cada uno llevaría un elemento importante que hubiera en todos los partidos oficiales, y así, uno trajo la pelota, otro el silbato, otro un arco, otro los guantes del arquero, las banderillas del córner, etc... Pero antes de comenzar el partido, a la hora de elegir los equipos hubo una pequeña discusión, y decidieron que podría elegir aquel que hubiera llevado el elemento más importante. Como tampoco se ponían de acuerdo en eso, pensaron que lo mejor sería empezar a jugar, con todos los elementos, e ir eliminando lo que cada uno había traido para ver si se podía seguir jugando y descubrían qué era verdaderamente imprescindible.


Así que comenzaron a jugar, y primero eliminaron el silbato, pero quien hacía de árbitro pudo seguir arbitrando a gritos. Luego dejaron a los arqueros sin guantes, pero paraban igual de bien sin ellos; y tampoco se notó apenas cuando quitaron los banderines que definían los límites del campo, ni cuando cambiaron los arcos por dos papeleras...; y así siquieron, hasta que finalmente cambiaron también el balón por una lata, y pudieron seguir jugando..


Mientras jugaban, pasó por allí un señor con su hijo, y viéndoles jugar de aquella forma, le dijo al niño: -"Fíjate, hijo: aprende de ellos, sin tener nada son capaces de seguir jugando al fútbol, aunque nunca vayan a poder aprender ni mejorar nada jugando así"

Y los chicos, que lo oyeron, se dieron cuenta de que por su exceso de orgullo y egoísmo, lo que se presentaba como un partido increíble, había acabado siendo un partido penoso, con el que apenas se estaban divirtiendo. Así que en ese momento, decidieron dejar de un lado sus opiniones egoístas, y enseguida se pusieron de acuerdo para volver a empezar el partido desde el principio, esta vez con todos sus elementos. Y verdaderamente, fue un partido alucinante, porque ninguno midió quién jugaba mejor o peor, sino que entre todos sólo pensaron en divertirse y ayudarse.

Fin


La bella ni単a

Ilustraciones y texto : Laureano N.


En el mundo de las bellezas, vive una niña hermosa, súper coqueta, que juega todo el tiempo. Tan así es que, en la escuela con sus compañeritos se divierten mucho y la señorita les llama la atención por que se distraen. Pero la niña es muy inteligente y tiene muy buenas notas en su cuaderno de tareas escolares. Como toda niña le gusta. pintarse y jugar con los maquillajes de su mamà por lo que a veces la dejan en penitencia por ensuciar toda la casa, pero la penitencia dura muy poco, por que, su mamà como toda buena mamà no puede ver a su hija enojada y enseguida le da el permiso para que siga con sus travesuras. La niña súper contenta le da un beso de agradecimiento a su mamà y sigue jugando y también ensuciando todo con las pinturas.


Pero ella no tiene a su papà a su lado, él se encuentra lejos de la niña. Ellos se encuentran cuando los dos pueden hacerlo, porque su papà està en un lugar poco común para un niño. Cuando tienen la oportunidad de estar juntos la niña y su papa se abrazan, ríen, juegan y se cuentan sus cosas. La niña extraña mucho a su papa cuando no lo ve, pero él le habla diciéndole que todo el tiempo que falta para que estén juntos es . muy corto y que jamás volverá a separarse de ella y ella le contesta que esta bien, poniendo carita que desconfiad. El papà quiere que la niña entienda que a veces los grandes se equivocan buscando su camino y que cuando se comete un error hay que remediarlo y saber salir adelante y no volver a cometer el mismo error. También le dice que en la vida nada es fácil, que todo cuesta mucho pero siempre hay que ganarse las cosas de buenas maneras, de lo contrario por todo lo malo que haga tendrá que saber responder por eso en algún momento. Él le pide que sea buena hija y amiga, que no lastime a nadie en la vida, por más que no sean sus amigos ni su familia. Su papà sabe que su hija lo quiere y extraña como él a ella y también sabe que su hija va a ser una buena persona en la vida. Ella es su motor para salir adelante y no bajar los brazos, es lo más importante en la vida de su papa. La trata como si todavía fuese un bebe y la niña se molesta porque dice que es grande, que no es màs una bebe. El papà se ríe y la burla y ella se ofende por un rato no muy largo y vuelven a jugar, hacer dibujos y divertirse juntos aprovechando al máximo su momento porque saben que es único y no dejan nada por hacer cuando están juntos. De hecho no se desperdician ni un segundo, y se demuestran todo su amor.


Para su papà la niña es lo más bello que le paso en la vida, es lo que siempre soñó y quiso tener, así lo cuenta su papa. El espera poder estar muy pronto cerca de su hija, la tiene presente en todo momento. Ella es su sol y su luna, es todo lo que necesita para salir adelante cada día. La niña espera todos los días el regreso de su papà, para poder ser completamente feliz. El padre y la niña muy pronto estarán juntos y se disfrutaran el uno del otro. La niña es lo más bello que sus padres tienen y todos los días se esfuerzan para que su hija sea muy feliz y mantenga su sonrisa e inocencia. Mientras tanto la niña sigue iluminando la vida de sus seres queridos con su belleza.

FIN


El Corcho El inspector

Ilustraciones : Adrianna V.K


EL CORCHO: Escrito porEnrique Mariscal e ilustrado por Adriana V. K Enrique Mariscal es profesor de Filosofía y de Pedagogía, licenciado en Psicología y en Ciencias de la Educación. Es especialista en planificación de recursos humanos en la UNESCO-CEPAL, seleccionado por el Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas de la República Argentina. Ha trabajado como maestro rural en zonas desfavorecidas, tarea que ha compaginado con su labor de académico y asesor de numerosas universidades, y de consultor de Educación Médica de la Organización Mundial de la Salud. Imparte seminarios y conferencias de desarrollo personal, trabajo en equipo y conducción creativa en importantes empresas. En la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Buenos Aires dirige el seminario permanente "Volviendo a pensar sobre el enseñar y el aprender". Con la serie Cuentos para regalar ha sabido llegar a todo tipo de público y ganarse la fidelidad de sus lectores.


El Inspector, que era un docente de alma, vio un corcho en el desordenado escritorio. Lo tomó y con aplomo se dirigió a los chicos: - “¿Qué es esto?” - “Un corcho señor...”, gritaron los alumnos sorprendidos. - “Bien, ¿De dónde sale el corcho?” - “De la botella señor. Lo coloca una máquina..., del alcornoque, de un árbol... de la madera...”, respondían animosos los niños.


Pa

- “¿Y qué se puede hacer con madera?”, continuaba entusiasta el docente. - “Sillas..., una mesa..., un barco...” - “Bien, tenemos un barco. ¿Quién lo dibuja? ¿Quién hace un mapa en el pizarrón y coloca el puerto más cercano para nuestro barquito? Escriban a qué provincia argentina pertenece. ¿Y cuál es el otro puerto más cercano? ¿A qué país corresponde? ¿Qué poeta conocen que allí nació? ¿Qué produce esta región? ¿Alguien recuerda una canción de este lugar?...”, y comenzó una tarea de geografía, de historia, de música, economía, literatura, religión… La maestra quedó impresionada. Al terminar la clase le dijo conmovida: - “Señor, nunca olvidaré lo que me enseñó hoy. Muchas gracias


Pasó el tiempo. El Inspector volvió a la escuela y buscó a la maestra. Estaba acurrucada atrás de su escritorio, los alumnos otra vez en total desorden... - “Señorita... ¿Qué pasó? ¿No se acuerda de mí?” - “Sí señor, ¡cómo olvidarme! Qué suerte que regresó. No encuentro el corcho. ¿D

FIN


PETER PAN

Texto : J.M Barrie Ilustraciones : Christian y Fernando


PETER PAN: autor J.M.Barrie, ilustrado por Cristian y Fernando Sir James Matthew Barrie, comúnmente conocido como J. M. Barrie (9 de mayo de 1860 - 19 de junio de 1937), fue un novelista y dramaturgo escocés. Es especialmente famoso por haber creado el personaje de Peter Pan, basado en sus amigos, los niños Llewellyn-Davies. Segundo de diez hermanos, Barrie nació en Kirriemuir, Angus y fue educado en The Glasgow Academy y la Universidad de Edimburgo. Ejerció de periodista en Nottingham, luego en Londres, y luego pasó a ser novelista y posteriormente autor teatral. Nombrado baronet en 1913, Barrie está enterrado en Kirriemuir junto a sus padres


W

endy, Michael y John eran tres hermanos que vivían en las afueras de Londres.

Wendy, la mayor, había contagiado a sus hermanitos su admiración por Peter Pan. Todas las noches les contaba a sus hermanos las aventuras de Peter. Una noche, cuando ya casi dormían, vieron una lucecita moverse por la habitación. Era Campanita, el hada que acompaña siempre a Peter Pan, y el mismísimo Peter. Éste les propuso viajar con él y con Campanilla al País de Nunca Jamás, donde vivían los Niños Perdidos... - Campanilla os ayudará. Basta con que les eche un poco de polvo mágico para que puedan volar. Cuando ya se encontraban cerca del País de Nunca Jamás, Peter les señaló: - Es el barco del Capitán Garfio. Tengan mucho cuidado con él. Hace tiempo un cocodrilo le devoró la mano y se tragó hasta el reloj. ¡Qué nervioso se pone ahora Garfio cuando oye un tic-tac!


C

ampanita

se sintió celosa de las atenciones que su amigo tenía para con Wendy, así

que, adelantándose, les dijo a los Niños Perdidos que debían disparar una flecha a un gran pájaro que se acercaba con Peter Pan. La pobre Wendy cayó al suelo, pero, por fortuna, enseguida se recuperó del golpe. Wendy cuidaba de todos aquellos niños sin madre y, también, claro está de sus hermanitos y del propio Peter Pan. Procuraban no tropezarse con los terribles piratas, pero éstos, que ya habían tenido noticias de su llegada al País de Nunca Jamás, organizaron una emboscada y se llevaron prisioneros a Wendy, a Michael y a John.Para que Peter no pudiera rescatarles, el Capitán Garfio decidió envenenarle, contando para ello con la ayuda de Campanita, quien deseaba vengarse del cariño que Peter sentía hacia Wendy. Garfio aprovechó el momento en que Peter se había dormido para verter en su vaso unas gotas de un poderosísimo veneno.

Cuando Peter Pan se despertó y se disponía a beber el agua, Campanita, arrepentida de lo que había hecho, se lanzó contra el vaso, aunque no pudo evitar que la salpicaran unas cuantas gotas del veneno, una cantidad suficiente para matar a un ser tan diminuto


como ella. Una sola cosa podía salvarla: que todos los niños creyeran en las hadas y en el poder de la fantasía. Y así es como, gracias a los niños, Campanita se salvó. Mientras tanto, nuestros amiguitos seguían en poder de los piratas. Ya estaban a punto de ser lanzados por la borda con los brazos atados a la espalda. Parecía que nada podía salvarles, cuando de repente, oyeron una voz: - ¡Eh, Capitán Garfio, eres un cobarde! ¡A ver si te atreves conmigo! Era Peter Pan que, alertado por Campanilla, había llegado justo a tiempo de evitarles amigos una muerte cierta. Comenzaron a luchar. De pronto, un tic-tac muy conocido por hizo que éste se estremeciera de horror. El cocodrilo estaba allí y, del susto, el Capitán dio un traspié y cayó al mar. Es muy posible que todavía hoy, si viajáis por el mar, podáis Capitán Garfio nadando desesperadamente, perseguido por el infatigable cocodrilo.

a sus Garfio Garfio ver al

El resto de los piratas no tardó en seguir el camino de su capitán y todos acabaron dándose un saludable baño de agua salada entre las risas de Peter Pan y de los demás niños. Ya era hora de volver al hogar. Peter intentó convencer a sus amigos para que se quedaran con él en el País de Nunca Jamás, pero los tres niños echaban de menos a sus padres y deseaban volver, así que Peter les llevó de nuevo a su casa. - ¡Quédate con nosotros! -pidieron los niños. - ¡Vuelvan conmigo a mi país! -les rogó Peter Pan-. No crezcan nunca. No pierdan nunca la fantasía ni vuestra imaginación. De ese modo seguiremos siempre juntos. - ¡Prometido! -gritaron los tres niños mientras agitaban sus manos diciendo adiós.

FIN


EL GIGANTE DEL MAR

Ilustaciones: Natacha C. Texto: Paul Thies


EL GIGANTE DEL MAR: de Paul Thies e ilustraciones de Natacha C.

Paul Thiès (Estrasburgo, 1958) pasó la infancia viajando, de Buenos Aires a Tokio, hasta instalarse en Francia a los diecisiete años. Siempre ha escrito para jóvenes, aunque sin encasillarse en edades o géneros.


Erase una vez, en un océano que ahora no existe más, un barco de pescadores que llegó a una isla muy extraña. La isla era redonda, de más o menos 10 m de diámetro y cubierta de algas largas y marrones. El más joven de los pescadores se bajó del barco y comenzó a recorrer la isla. Encontró muchos cangrejos aferrados al suelo, los sacó todos y los tiró al mar. Al momento de volver al barco la isla se empezó a mover y a crecer fuera del agua, hasta una altura de 100m! De repente paró de crecer y una mano enorme apareció tomando al pequeño pescador y lo acercó a una cara enorme. La isla era la cabeza de un gigante del mar.


El gigante empezó a agradecerle al chico por haberle retirado los cangrejos. La isla era la cabeza del gigante y las algas su cabello. -“¿Qué puedo hacer para mostrarte mi gratitud?”, dijo con una voz como de tormenta. “Queremos pescados!”, respondieron los pescadores. El gigante se sumergió dejando detrás de él una ola enorme y muy peligrosa para el pobre barco. El gigante apareció un rato después. Sus manos estaban repletas de peces, suficientes para llenar el barco entero. Además, había una vieja caja que los pescadores abrieron con curiosidad. Esta contenía grandes cantidades de oro y rubíes! -“¿Les gusta? Hay muchas más en el océano, dijo el gigante. Si quieren puedo traer más”. -Si, si, queremos más, le dijeron los pescadores. Y el gigante se sumergió de nuevo para reaparecer con docenas de tesoros, bastantes para el resto de la vida de cada uno en el barco. Todos agradecieron al gigante por esas maravillas. -“¡El placer es mío! Hace mucho tiempo que no hablo con nadie, entonces estoy contento de conocerlos. Antes vivía con mis amigos y mi familia en una isla maravillosa donde yo era el rey. Pero ahora…” -“¿Qué pasó?”, preguntó el más joven. -“Un maldito mago negro me robó mi reino. Y desde entonces, estoy condenado a vivir solo en el mar.” -“¡Llévanos a tu isla, nosotros vamos a ayudarte!” El gigante arrastró el barco durante un día y una noche entero, hasta un mar desconocido por los pescadores. A un par de millas, había una isla maravillosa, cubierta de bosques salvajes y de playas rutilantes. En la colina más alta se veía un castillo lujoso y alrededor una linda cuidad. Era el amanecer y salió de la cuidad una procesión de


gente. Atrás el pueblo y adelante los nobles con bailarines y músicos. Los pescadores miraban gracias a un catalejo a las personas. Al comienzo de la procesión, estaba el terrible mago todo vestido de azul y una mujer, la más linda que nunca vieron en su vida.

-“Cuídense de no mirar al mago en los ojos”, dijo el gigante. “Tiene el poder de transformarlos en estatua de sal.” -“Entonces como vamos a hacer para vencerle?” -“Hay una canción mágica que se puede utilizar. El problema es que para funcionar hay que acercarse bastante, y sin cruzar su mirada.” -“Quizás con un espejo”, dijo el capitán del barco -“Ya alguien intento esto, pero fue transformado en sal igual” -“Mmm… creo que tengo una idea”, dijo el más joven. Y los pescadores se acercaron a él para oír su plan.


A la mañana siguiente, cuando la procesión llego a la playa, el mago y todos los habitantes descubrieron un tonel abandonado en la arena. Se acercaron con curiosidad, hasta que el mago se encontró frente del tonel. Adentro del mismo había un pescador con la oreja pegada a un walkietalkie, esperando la señal de sus amigos que quedaron en el barco. Cuando vieron al mago gracias al catalejo, gritaron esa señal para que el joven saltara de su escondite. Se encontró frente al peligroso rey pero los ojos protegidos por una bufanda, y gritó: - « Croix de bois croix de fer, si je ment je vais en enfer. Magicien de noir vetu, t’es foutu ! » Pero el mago se rió y respondió: -“no funciona tu magia, pero mis ojos también están protegidos!” Él también tenía una bufanda sobre los ojos! El joven tuvo solo el tiempo de salir del tonel para no caer en las manos del mago. Empezó a correr por la playa pero sin ver nada, intentando huir del mago negro. Pero el parecía saber dónde estaba el pescador sin verlo y cada vez se acercaba mas, de sus manos salían rayos de magia. Cómo hacia para seguir lo sin verlo? El pescador se dio cuenta que si el mago no lo veía, podía olerlo! Porque como todo los pescadores sus ropas olían a pescado! Cuando lo entendió, empezó a desvestirse lo más rápido que podía, dejando sus ropas en la arena. Tenía razón porque el mago se acercaba cada vez mas del montón de ropas sucias. -“está a dos metros de vos, por la izquierda!” gritaron los pescadores en el walkietalkie El chico, salto sobre la espalda del mago, arrebato su bufanda y exclamo: - « Croix de bois croix de fer, si je ment je vais en enfer. Magicien de noir vetu, t’es foutu ! » -« “Noooooooo! “


Cuando el pescador saco su bufanda solo quedaba del mago un humo azul que olía a azufre. Todo el reino estaba muy feliz, gritando y llorando, pero el pescador miró a la linda chica. Y se dio cuenta que él estaba desnudo, lo que hizo reír a todos. El barco de pescadores llegó a la isla con el gigante que tenía otra vez un tamaño humano. Y el Rey dijo: “Gracias por haber salvado mi Reino. Te ofrezco mi hija como esposa, si tu quieres.” Señalando a la linda chica, pero dijo: “Antes deberías vestirte” Los pescadores volvieron a su país con un montón de tesoros, mientras el joven se quedó en la isla donde se casó con la princesa y fue feliz para siempre.

FIN


El pescador Urashima

Ilustraciones : Fabian R


EL PESCADOR URUSHIMA: An贸nimo e ilustraciones de Fabi谩n


Un dìa Urahima saliò a pescar y levanto con su anzuelo una tortuga de gran tamaño. La cual soltò sin dudarlo. Pese a que no tenia nada para comer. A las horas apareció delante de èl una hermosa sirena que le dijo:

-“Por haber tirado la tortuga al agua, por tu bondad y por tu gran corazón, te he elegido para llevarte a mi Reino en las profundidad del mar.” Urashima contento y sin dudarlo acepto la invitación de la bella sirena.


Una vez en el fondo del mar, encontró que todo era un paraíso. Llego al ùltimo castillo que era el palacio del dragòn, allí reinaba el dios del mar, que era el padre de la sirena y que le ofrecio casarse con ella y

que todas esas maravillas le pertenecieran. Urashima, sin dudarlo acepto convirtiéndose el yerno del dios del mar. El ano siguiente quiso regresar a ver que era de su familia y su pueblo. Su bella mujer le dijo:


-“ve con los tuyos y si un di aqueres regresar yo estare aquí esperándote.”

Lo que no le dijo fue que el hechizo se rompería si se iba a jamas podría regresar. Urashima al llegar a su pueblo encontró una tierra devastada y llena de soledad, dàndose cuenta que había pasado màs de cien años. De tristeza se murió.

FIN


Francisco P.


LUZ: Escrito e ilustrado por Francisco P.


Un rayo de luz se filtraba tímidamente por la ventana, se deslizaba tibiamente invadiendo la oscuridad de mi habitación. Podía presentir que era una mañana como tantas otras y que afuera había un celeste cielo como tantos otros días.

Yo no quería ver ese cielo ni ese sol. Estaba escondido en la oscuridad, en una red de telarañas de pensamiento y confusos sentimientos.


Ese rayo de luz me perseguía sin cansancio por toda mi habitación, invitándome a compartir la claridad de un hermoso día, invitándome a que reaccionara y volviese a vivir

No podía encontrar adentro mio aquellos motivos que me dieran una mínima sonrisa. Solo me resignaba con la oscuridad, con la soledad, con la angustia de mi alma.


Ese rayo sin querer toco mi herido corazón y en un instante la oscuridad demi cuarto desapareció.

Puede ver que la habitación iba tomando un color diferente: del negro se tornaba en su hermoso blanco. Y esa luz que me desafiaba con su brillo y sin ningún motivo mis confusos sentimientos se habían evaporado. Mis sentimientos más puros afloraron en la tímida sonrisa de mis labios.


Por ese rayo de luz, volvĂ­ a sentir los latidos de mi corazĂłn, entonces tome coraje, abrĂ­ con fuerzas la ventana de par en par y solo pude mirar el cielo y el sol que afuera me esperaban.


Texto: H.P. Lovecraft

Ilustraciones: Daniel C.


EL CLÉRIGO MALVADO, autor H.P.Lovecraft, ilustrado por Daniel

Howard Phillips Lovecraft (Providence, Estados Unidos, 20 de agosto de 1890 - 15 de marzo de 1937) fue un escritor estadounidense, autor de novelas y relatos de terror y ciencia ficción. Se le considera un gran innovador del cuento de terror, al que aportó una mitología propia. Su obra constituye un clásico del terror cósmico materialista, una corriente que se aparta de la temática tradicional del terror sobrenatural, incorporando elementos de ciencia ficción (razas alienígenas, viajes en el tiempo, existencia de otras dimensiones). Lovecraft cultivó asimismo la poesía, el ensayo y la literatura epistolar.


U n hombre grave que parecía inteligente, con ropa discreta y barba gris, me hizo pasar a la habitación del ático, y me habló en estos términos: -Sí, aquí vivió él..., pero le aconsejo que no toque nada. Su curiosidad lo vuelve irresponsable. Nosotros jamás subimos aquí de noche; y si lo conservamos todo tal cual está, es sólo por su testamento. Ya sabe lo que hizo. Esa abominable sociedad se hizo cargo de todo al final, y no sabemos dónde está enterrado. Ni la ley ni nada lograron llegar hasta esa sociedad. -Espero que no se quede aquí hasta el anochecer. Le ruego que no toque lo que hay en la mesa, eso que parece una caja de fósforos. No sabemos qué es, pero sospechamos que tiene que ver con lo que hizo. Incluso evitamos mirarlo demasiado fijamente. El objeto de la mesa me fascinó totalmente. Creo que sabía manejarlo, porque saqué una linterna eléctrica del bolsillo, y comprobé nervioso sus destellos. La luz no era blanca, sino violeta, y el haz que proyectaba era menos un rayo de luz que una especie de bombardeo radiactivo. Estaba oscureciendo, y los antiguos tejados y chimeneas, afuera, parecían muy extraños tras los cristales de las ventanas de ojo de buey. Finalmente, haciendo acopio de valor, apoyé en mi libro el pequeño objeto de la mesa y enfoqué hacia él los rayos de la peculiar luz violeta. Al chocar dichas partículas con la vítrea superficie del extraño objeto parecieron producir una crepitación, como el chisporroteo de un tubo vacío al ser atravesado por una lluvia de chispas. La oscura superficie adquirió una incandescencia rojiza, y una forma vaga y blancuzca pareció tomar forma en su centro. Entonces me di cuenta de que no estaba solo en la habitación... y me guardé el proyector de rayos en el bolsillo. El recién llegado era un hombre flaco y moreno, de estatura media, vestido con un traje clerical de la iglesia anglicana. Aparentaba unos treinta años y tenía la tez cetrina, olivácea, y un rostro agradable, pero su frente era anormalmente alta. Su cabello estaba bien cortado y pulcramente peinado y su barba afeitada. Su figura y las facciones de la mitad inferior de la cara eran como la de los clérigos que yo había visto, pero su frente era asombrosamente alta, y tenía una expresión más hosca e inteligente, a la vez que más sutil y secretamente perversa.


Sentí que me encontraba en un peligro mortal y saqué el extraño proyector de rayos como arma de defensa. No sé por qué, pensaba que me sería de ayuda. Se lo enfoqué de lleno a la cara y vi inflamarse sus facciones cetrinas, con una luz violeta primero y luego rosada. Su expresión de exultación lobuna empezó a dejar paso a otra de profundo temor, aunque no llegó a borrársele enteramente. Se detuvo en seco; y agitando los brazos violentamente en el aire, empezó a retroceder tambaleante. Vi que se acercaba a la abertura del suelo y grité para prevenirlo; pero no me oyó. Un instante después, trastabilló hacia atrás, cayó por la abertura y desapareció de mi vista. Me costó avanzar hasta la trampilla de la escalera, pero al llegar descubrí que no había ningún cuerpo aplastado en el piso de abajo.


En vez de eso me llegó el rumor de gentes que subían con linternas; se había roto el momento de silencio fantasmal y otra vez oía ruidos y veía figuras normalmente tridimensionales. Era evidente que algo había atraído a la multitud a este lugar. ¿Se había producido algún ruido que yo no había oído? A continuación, los dos hombres (simples vecinos del pueblo, al parecer) que iban a la cabeza me vieron de lejos, y se quedaron paralizados. Uno de ellos gritó de forma atronadora: -¡Ahhh! ¿Conque eres tú? ¿Otra vez? Entonces dieron media vuelta y huyeron frenéticamente. Todos menos uno. Cuando la multitud hubo desaparecido, vi al hombre grave de barba gris que me había traído a este lugar, de pie, solo, con una linterna. Me miraba boquiabierto, fascinado, pero no con temor. Luego empezó a subir la escalera, y se reunió conmigo en el ático. Dijo:


-¡Así que no ha dejado eso en paz! Lo siento. Sé lo que ha pasado. Ya ocurrió en otra ocasión. No debía haberle hecho volver. Usted sabe qué es lo que él quiere. Pero no debe asustarse como se asustó el otro. Le ha sucedido algo muy extraño y terrible, aunque no hasta el extremo de dañarle la mente y la personalidad. Si conserva la sangre fría, y acepta la necesidad de efectuar ciertos reajustes radicales en su vida, podrá seguir gozando de la existencia y de los frutos de su saber. Pero no puede vivir aquí, y no creo que desee regresar a Londres. Mi consejo es que se vaya a Estados Unidos. -No debe volver a tocar ese... objeto. Ahora, ya nada puede se r como antes. El hacer -o invocar- cualquier cosa no serviría sino para empeorar la situación. No ha salido usted tan mal parado como habría podido ocurrir..., pero tiene que marcharse de aquí inmediatamente y establecerse en otra parte. Puede dar gracias al cielo de que no haya sido más grave.

FIN


El jardĂŹn del faro

La casa de los dulces

Maximilano B.

El Libro Maravilla  

Libro creado por internos y voluntarios

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