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Estaba amaneciendo cuando Don Tomás Conde el hombre que mejor se esconde, se dirigió a su habitación para despertar a su mujer: -Buenos días Eloisa, despierta y date prisa. Eloisa al ver a su marido nervioso y ante la insistencia de acabar con su sueño, comenzó a abrir los ojos. De repente escuchó a Don Tomás desde el baño. -¿Dónde están las cuchillas de afeitar que no las puedo encontrar? Eloisa se quedó pensativa ya que todo lo que su marido decía era con rima. Se dirigió a la cocina donde estaba su marido preparando el desayuno. -¿Cómo quieres las tostadas, tiernas o pasadas? -Dijo Don Tomás Eloisa preocupada le preguntó a su marido ¿Qué te está pasando tú nunca has hablado rimando? Entonces D. Tomás contestó: - Otros dicen palabrotas sin que parezcan idiotas Don Tomás se quedó pensativo, “Hablar con rima sería una cursilería para mi zapatería” En ese mismo instante se da cuenta de que no sólo hablaba sino también pensaba rimando. Ya era tarde y se disponían a salir de casa. -Eloisa date prisa que llegas tarde a misa.- Dijo Don Tomás Bajando por el ascensor se encontraron a su vecino el del quinto. -Buenos días Faustino ¿dónde vas con tanto frío? -Buenos días D. Tomás voy a comprar dos barras de pan. Ya en la calle Eloisa se despidió: -Hasta luego amor mío, no pases frío. En ese instante Don Tomás se detuvo a pensar. ¿Qué está pasando, ellos también hablan rimando? Don Tomas se despidió de su mujer: -Hata luego querida te veré en la comida Ya en la zapatería llego el primer cliente, quiere unos zapatos cómodos. -Pruebe estos mocasines pero no sin calcetines. -Dice Don Tomás Me llevaré estos marrones que no me dañen los talones. Don Tomás estaba asombrado pues todo había rimado. Al final del día, llega una mujer a la zapatería a comprar un maletín de cacería para su tía María. Don Tomás se estaba volviendo loco, esto era contagioso.

FIN



DON TOMAS CONDE