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Juan Verde Asorey

Quizás, como casi siempre, la pregunta no esté bien hecha. Sería sin duda preferible decir: Cómo va siendo el amor. Porque los hechos de relación se expresan mejor en gerundio, probablemente. Me parece que el idioma Inglés lo ha expresado algo mejor, ya que no es lo mismo 'dear' que 'darling', ni 'love' que 'loving'. En todas las reflexiones que he escrito sobre el amor subyace siempre la idea de que no es posible su existencia sin reciprocidad. El origen de todas las palabras relacionadas con el amor y la amistad está en la raíz indoeuropea palindrómica ('capicúa')


'AMMA' (madre), que se lee igualmente de izquierda a derecha que de derecha a izquierda, o de yo a tú que de tú a yo, de uno a otro que de otro a uno. Cuando esta intercomunicación no se da, cuando esta corriente no va y viene (aunque sólo sea con un gesto o una palabra), entonces al amor no existe, como tampoco existe el proceso enseñanzaaprendizaje si el que que enseña no recibe del que aprende la prueba de haberlo entendido o la razón de por qué no lo ha logrado. De nada vale la siembra si la tierra no reacciona transformando la simiente. Toda relación humana que expresa un objetivo común o interés mutuo tiene que ser interactiva. El término 'AMMA' es onomatopéyico. Imita los sonidos emitidos por los seres vivos cuando se 'amamantan'. Por su parte, los vocablos latinos 'amo' (amar), 'amicus' (amigo), 'amma' (madre, ama) y el griego 'ammás' derivan todos de la antedicha raíz indoeuropea. Lo que sugiere la forma originaria de esta palabra es que el amor, como tal, no existe. Tampoco existen en sí mismos los valores humanos (eticológicos). Existen deseos, proyectos, obsesiones o caprichos que conforman la moralidad del individuo (su forma 'preferible' de conducta). Si tales deseos, proyectos, obsesiones o caprichos son compartidos por otros (mediante aceptación o imposición), se convierten en valores que pueden configurar una moralidad social parcial (ideología, religión, afición, etc.). Pero si fueran aceptados libre y conscientemente por casi todas las personas del mundo (Derechos Humanos), entonces entrarían a formar parte de la moral universal (Ética). El amor y casi todos los demás valores no existen independientemente de su vivencia concreta, porque su realidad consiste en la relación que se establece entre personas. Por eso el amor es un 'entre', como resultado dinámico y progresivo del conjunto de elementos que entran en un juego convenido y armónico, de un modo infinito e indefinido (nunca se sabe con precisión ni cuántos ingredientes participan , ni cómo lo hacen). Tal relación se crea, se construye cada vez que las personas deciden realizarla, y sólo se da cuando se genera. Por eso cada acto de


amor es nuevo y único, como lo es el de amistad, el de justicia, pero también el de leer o el de alimentarse. Lo demás es recuerdo o deseo. No viene mal, no obstante, conocer teorías previas y experiencias ajenas que pueden valer como ejemplos o modelos para poner en práctica o para mejorar las experiencias propias. Porque se aprende tanto a desear como a mejorar los métodos de satisfacción del deseo. En cualquier caso, el amor es imposible sin correspondencia consciente, libre, equilibrada e igualitaria. Cuando alguien dice que ama a una persona de la que sólo recibe odio y malos tratos, se confunde. Tal persona padece una cierta clase de patología obsesiva de posesión, protección o dependencia, o es víctima de planteamientos 'morales', activa o pasivamente opresivos. Es decir, que hay personas que se obstinan en disponer de los 'servicios' de otra persona, incluso contra su voluntad, como hay quien no descansa hasta que roba un determinado 'objeto'. Por otra parte, la madre de un criminal que la engaña, la roba, la maltrata..., siempre dirá, sin embargo, que lo quiere, como lo hacen muchas esposas de maridos agresivos, porque unas y otras piensan que es su deber decir esto, o porque creen que no hay salida. Pero tal relación se parece a la que hay entre un paciente y su enfermedad, tendrá que tolerarla, pero nunca dirá, razonablemente, que la ama. Para terminar, conviene recordar que aunque las relaciones de amor ya no se produzcan, pueden permanecer, sin embargo, las de 'empresa' (intereses o deberes comunes), cosa que debe saber diferenciar con claridad cada uno de los socios. Cáceres, junio de 2011.


Qué es el amor