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Viernes, 11 de noviembre de 2011 Siete de la mañana, las olas chocan fuertes contra el barco y nos van despertando poco a poco, estamos cerca de tierra firme. Todos nos preparamos y desayunamos para ir a proa a estudiar. Entre tercetos y pareados hemos quedado preparados para la siguiente clase. Toca idioma con una comandante de habla inglesa que nos está enseñando que también se puede aprender inglés con las canciones que nos gustan. Bajo cubierta nos espera el comandante Pedro, hemos perfeccionado mucho nuestras técnicas en el baloncesto, y el


comandante, orgulloso, nos ha felicitado. ¡Por fin nuestro merecido descanso! Algunos se quedan en el sótano echando un partidillo de fútbol y otros nos asomamos a la borda ¡hay gaviotas a lo lejos, nos acercamos a tierra firme! Se acaba el descanso, y todos orgullosos, ensañamos nuestra tarea a Rosa, la comandante encargada de enseñarnos dónde se sitúa el país y los océanos donde viajamos. Después nos dirigimos al camerino más cercano a la popa. Allí nos espera Rafa, un poco cabreado por el alboroto que hemos montado al ir hacia allá. Nos ponemos a dibujar, algunos mejor que otros, y se nos pasa el tiempo volando. Suena la bocina y desde la cofa nos indican


que en una hora llegaremos a tierra firme, pero antes nos toca el preciado comandante Fornelino, que nos fija una prueba para la próxima semana. Todos estábamos alterados, como las olas, ya que muy pronto íbamos a atracar. Y por culpa de los nervios, Fornelino mandó fregar el suelo de la cubierta a tres grumetes. El barco ha alcanzado tierra. ¡Ya llegamos! Nos han comunicado que descansaremos aquí durante dos días; después, continuaremos el viaje rumbo a lo desconocido...

Gristea Cerrudo


Lunes, 14 de noviembre

Por la mañana hemos tenido clase con nuestro comandante Fornelino, nos ha visto muy alborotados y ha mandado a dos tripulantes a limpiar la proa; después, la comandante Rosa nos ha hablado de la población activa y la no activa, aunque en alta mar eso no sirve mucho. Con la comandante Mercedes, y aunque su clase nos parecía aburrida, todos estábamos muy atentos escuchándola. Después el ansiado descanso, que estuvimos esperando todo el día, pero como había tormenta no pudimos


subir a cubierta por lo que estuvimos por los camarotes del barco. Luego nuestra comandante Lola nos habló, en su acostumbrada lengua inglesa, de las historia de fantasmas que habitan en la torre de Londres. Más tarde hicimos el entrenamiento con nuestro comandante Pedro, que nos comunicó que sería la última semana de práctica del baloncesto. Para terminar la jornada estudiamos la perspectiva con nuestro comandante Rafa, que se enfadó un poco con nosotros. Jesús Femia


Martes, 15 de noviembre Un día más, el mar está revuelto. Sonó el despertador, todos en marcha para comenzar el nuevo día.

Después de tomar el desayuno, comenzamos el aprendizaje diario. La comandante Teresa nos ha recomendado estar alerta por las lluvias, ya que iban a ser demasiado fuertes y podrían dañar el casco del barco. Después llegó el comandante Garpar, al cual respetamos enormemente. Con él hemos subido a cubierta y al asomarnos a la borda, hemos descubierto una botella flotando que


contenía un pergamino. La rescatamos con una red y la abrimos para descubrir el mensaje; en el mensaje ponía que nos darían un premio si nos portábamos bien, El premio consistía en un viaje a París, pero había que trabajar duro, así que nos pusimos a trabajar para poder recibir el deseado premio. Le enseñamos, muy emocionados, lo que habíamos encontrado a la comandante Mercedes, pero íbamos tan alborotados que la comandante se enfadó con nosotros. Más tarde llegó el ansiado descanso y todos nos fuimos a aprovechar los treinta minutos, subiendo a cubierta a tomar el aire y algún calamarcillo. Después del corto, pero intenso descanso, el comandante José Luis


nos arregló la brújula y el sextante; gracias a él pudimos seguir el rumbo. Nos encontramos con un barco pesquero, en el que había cinco pescadores ingleses, la comandante Lola y el alférez Gary nos ayudaron a entendernos con ellos. Nos dijeron que tenían a dos compañeros enfermos y nos dieron dos cajas de pescado a cambio de medicinas. Última hora de trabajo, hemos estado describiendo el barco pesquero, y la pesca del cuarteto, el serventesio, la redondilla... ¡Un día muy duro, pero hemos aprendido mucho! Marta Jiménez


Miércoles, 16 de noviembre Otro día en el barco y el mar está hoy más tranquilo que ayer. A las 7.30 a.m. sonó nuestra bocina que decía "todo el mundo arriba", fuimos a tomar el desayuno y allí nos encontramos todos de nuevo. Después de desayunar empezamos nuestra clase para ser unos buenos marineros. La comandante Mercedes nos ha explicado las pregresiones geométricas, quizás esta hora haya sido en la que más revueltos estábamos, no sé por qué.


Marisa nos enseña la literatura. Más tarde el comandante José Luis, también llamado Ayúcar, nos enseñó a manejar las brújulas, para que las podamos usar, si estamos perdidos. Por fin, nuestro merecido descanso de media hora, todos salimos a cubierta y pescamos algo para comer, después cada uno por su lado y cada uno haciendo lo que queríamos. El comandante Gaspar, al que tenemos un respeto enorme, nos explicó el sistema respiratorio. El comandante Rafa, que estaba en otro camarote, siguió enseñándonos


cómo trabajar con los dibujos del paisaje marino. Y vino lo más divertido del día, nos dirigimos hacia la cubierta de nuevo, nuestra comandante Rosa nos llevó a una charla que daba un médico, que nos explicó la dieta y la alimentación marina.

Sergio Giraldo

Jueves, 17 de noviembre


Un día más, suena la alarma por la mañana y todos cansados, nos levantamos para empezar un nuevo día. Desayunamos y todos nos dirigimos a proa, donde nos esperaba nuestra comandante Lola, que estaba de buen humor. Con ella estuvimos viendo los variados nombres de un barco en inglés para que aprendiéramos más cosas. Nos puso la fecha del examen y tuvimos una pequeña disputa de cuándo ponerlo, pero al final todo acabó bien. La próxima clase era con nuestra querida comandante Marisa. Estuvimos hablando con ella de los pronombres relativos, interrogativos, etc...También corregimos nuestras faltas de ortografía. Venía muy


contenta, pero al final se acabó enfadando porque no le dijimos la verdad de cuándo teníamos un examen de matemáticas. Después nos trasladarnos a otro camarote, donde nos esperaba la comandante Victoria. En esta hora estuvimos un poco alborotados y Victoria se enfadó mucho con nosotros. Vimos los objetivos del milenio y estuvimos escuchando a nuestros compañeros. Por fin llegó nuestra esperada hora de descanso. Muchos de nosotros nos dirigimos fuera a tomar un poco el aire y a comer algo para poder seguir con fuerza las demás clases. Estando fuera estuvimos viendo cómo las ballenas se comunicaban entre ellas y era precioso. Algunos se fueron a


jugar y otros nos quedamos charlando. En esta clase muchos de nosotros nos separamos y cada uno vamos a una clase diferente. Nosotros fuimos fuera del barco con el comandante José Antonio. Nos quería dar una clase especial. Nos apoyamos en las barandillas del barco y nos estuvo contando cómo en una ocasión se habían dividido las aguas del mar en dos mitades para poder rescatar a varias personas. Le escuchamos con mucha atención ya que separar el mar es muy complicado porque es inmenso. También jugamos a hacer adivinanzas y concursos entre todos. Nos lo pasamos muy bien. Al acabar esta clase, nos dirigimos rápidamente a otro camarote, donde


nos esperaba la comandante Teresa. Estaba muy contenta pero se enfadó con nosotros por no llevar hechos los deberes. Estudiamos las disoluciones, mezclas, etc. En la última hora todos estábamos muy muy nerviosos, porque teníamos examen con la comandante Mercedes y era muy complicado. Al final todos salimos contentos y nos salió muy bien. Acabó la clase y sonó la alarma para irnos a casa. Y mañana será otro día con más historias por contar...

Claudia Nogales


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Cuaderno de bitácora 2  

Diario de clase

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