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18 de enero de 2012 Todos en el puerto nerviosos, impacientes, con muchas ganas de vernos y bien listos para zarpar, para realizar otra travesía en barco. Ni despertador ni nada, todos nos despertamos debido a un tremendo jaleo en popa; aún en pijama salimos del camarote y... ¿qué era aquello? ¡Nuestro barco estaba lleno de científicos!


Corrimos a vestirnos y alucinados fuimos a informar a los comandantes, los cuales no sabían nada, exceptola comandante Lola.Nos habló de uno de ellos, Ramón Margalef (Barcelona, 16 de mayo de 1919 - 23 de mayo de 2004. Fue un limnólogo, oceanógrafo y ecólogo

Dijo que eran unos invitados muy especiales. Dijo que eran unos invitados muy especiales. Subimos al castillo de popa donde está situado el timón y nos dispusimos a realizar una importante investigación bajo el mar. Enseguida, cogimos nuestros trajes de buceo español.)


y bajamos al fondo del mar: aquello era fantástico. Ballenas, corales, peces de todo tipo y colores. Ramón Margalef había descubierto que se puede aplicar la teoría de la información a una comunidad de plantas y animales; había dirigido el Instituto de Investigaciones Pesqueras y nos enseñaría la estructura de los ecosistemas, el estudio del plancton y a cuidar el mar y su ecosistema. Después de la investigación, subimos a comer y allí...


Sara Bonilla


19 de enero de 2012 ...sin saber cómo, ni por qué estábamos en el siglo XV, y allí estaba Jorge Manrique y nos llevó a su casa; todos en la comarca estaban preocupadísimos


por la muerte de su padre. Entonces él nos enseñó las preciosas coplas que había hecho a su padre. Trataban de la fugacidad de la vida, de que la muerte era igualatoria, y que nos tocaría a todos y sobre todo de la fama, cuyo recuerdo queda. Pasamos una agradable mañana leyéndolas y comentándolas, aunque como siempre había compañeros aburridos, y de vez en cuando enredaban. Rato después de leerlas y escucharlas, regresamos al barco, ya que estábamos muy enfadados y


bastante revueltos porque nos habíamos enterado que otro grupo de tripulantes iban a viajar de excursión a París y nosotros no, porque nos portamos un pelín mal y no quieren que estropeemos un viaje tan importante a los demás tripulantes. Pero la comandante-jefa Marisa nos dijo que todo se arreglaría si conseguíamos ser menos revoltosos. Así que ya sabéis, ¡hay que portarse mejor para conseguir lo que deseamos! París nos espera


Marta JimĂŠnez


cuaderno de bitácora 6