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El diamante de AmĂŠrica (obra dedicada a Honduras)

Autor Marc Valenz Derechos reservados 2010

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Poemario de autoría de Marc Valenz Derechos reservados 2010 Santiago de Chile. Prohibida su comercialización sin autorización del titular, según leyes vigentes de propiedad intelectual.

contacto: cleanerlifechile@gmail.com Twitter.com/marcvalenz www.marcvalenz.com Búsquenos en Facebook

NOTA: este poemario solo es una maqueta para propuesta

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* Todos los textos son de propiedad intelectual de Marc Valenz

Derechos reservados 2010 Santiago de Chile. Prohibida su comercialización sin autorización del titular, según leyes vigentes de propiedad intelectual. (“El diamante de América")-Copyright©Marc Valenz 2010) Santiago de Chile.

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INDICE Prólogo El diamante De tu flora y fauna Las tres hermanas La bandera de aguas Doncella y orquídeas Civilizaciones Herencia de sangre Venado de cola blanca A orillas del Choluteca El Cristo del Picacho Barquito oceánico El labrador y la tierra La pasión del labrador Oración del labrador Oración de la tierra La reserva En un instante Soñando, caminando Cataratas Tengo de ti Cuando vuelva

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PRÓLOGO Dr. Juan Carlos García Vera. Catedrático Lengua castellana y literatura Glendan College,York University, Toronto, CANADÁ. “Llama la atención la diversidad temática y la amplitud lingüística del trabajo de Marc Valenz. Constantemente preocupado de la estructura formal y de la interioridad rítmica de su poesía, el autor no descuida nunca el mensaje que desea dar a través de sus poemas. Siempre parece querer recordarnos que si bien la poesía debe cuidar la forma, el contenido debe adquirir un papel relevante. Tal vez sea esta la razón por lo cual los versos suelen tener una especial tensión expresiva que muchas veces parecen a punto de quebrarse. No obstante que se destacan la preocupación por el destino del ser humano y por la extremada violencia de algunos ambientes, es notable en esta poesía el espíritu que impregna a varios de los más importantes textos seleccionados aquí. La poesía de Marc Valenz es a su vez lúdica y dramática, sentimental y religiosa, con ciertos brotes, a veces, de tentativas de racionalidad.”

Maria Nela Acuña Monge Escritora y poetisa, miembro de la SECH (Sociedad de escritores de Chile) Conocida en diarios y publicaciones españolas. “No sigas el camino, ve por donde no halla vereda y deja una huella. Así es a mi parecer la poesía de Marc Valenz.”

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EL DIAMANTE DE AMÉRICA (Obra dedicada a Honduras)

Por : Marc Valenz

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EL DIAMANTE No os llaméis pequeña, que no lo sois Llamaos, la grande, que si lo sois Diamante incrustado entre tierras y aguas Nudo de plata de las dos Américas Tres pueblos son el anillo donde reposas Tú, prodigiosa heredad de tus hijos Sangre indígena, huellas indelebles “Copán” te mira desde los peldaños altos Te besan los pies, las aguas del pacífico El atlántico te abre los brazos amantes Honduras, eres la joya invaluable Sortija de la diestra de Dios

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DE TU FLORA Y FAUNA Pulmones de la cintura americana Eres la casa, la reserva. Plural anatomía herencia de los hijos de tu tierra, Bosques con ejércitos de árboles alfombras de cedros: macuelizo, liquidámbar, pinos, carao, jícaros. Las caobas son como tus mujeres color de la tierra arada, sembrada. Amada, reposada por las tardes. Habitación de los dantos y mapaches, Coyotes, cerdo de montes y monos, Tacuazín y conejos, loros y ardillas, Cuerpo espín, zorrillos y comadrejas. Planeadores silvestres observadores Desafiantes moradores del aire Pájaros constructores y lechuzas, Codornices, Gavilanes y urracas, Jilgueros, zopilotes y loros. 13


LAS TRES HERMANAS Se confunde el aire con tus aguas El sol roza amable las cristalinas ondas Arrojan corales su vientre enamorado Como enamorado es el explorador De tus azules aguas, turquesa pincelada Roatรกn, Guanaja, Utila: hermanas de aguas, de tierra, de sangre. Hijas amamantadas por Honduras. Te amamos los hijos de la tierra Buscamos la paz de tus aguas Nos peinan el cuerpo las cascadas Cual hombre apasionado te toca En la tierra siembra y come de su fruto 14


Me espiaban tus horizontes Cuando amaba a mi amante en la arena Me confundĂ­a en el blanco de tus orillas Con el blanco de su cuerpo tendido Nos escapamos a las prodigiosas selvas, Nos encontraste desnudos, apasionados: Cubrimos el cuerpo con las hojas, plantas. AquĂ­ dejamos la huella del beso De las tres hermanas nos llevamos; sus colores, olores y amores.

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LA BANDERA DE AGUAS (A la bandera de honduras) Así, como el viento corta, Corta el alma la bandera Le besa el pueblo, sus hijos. Los mástiles son la frente Quienes llevan y modelan El orgullo de los “catrachos” Las cinco estrellas azules azules ojos claros del mar -como los cinco continentes miran el diamante de América-. En las aguas de tus mares El cielo azul se baña Bandera fotografiada Una franja, mira la otra Un océano, mira el otro Los dos miran a Honduras 17


Blanca, de paz, de su gente En medio de las aguas Ese es el emblema ondeante. Llegará pronto el tiempo En que el aire no te eleve, Sino, el trabajo de tus hombres La fraternidad de tus hijos La justicia de tus líderes La riqueza de los pobres El ungüento de la herida La fe de los que no creen La sabiduría del ignorante Estos, serán el soplido permanente De tu ondeante figura Por ella viven y mueren El vientre de la madre La fuerza de sus jóvenes.

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DONCELLAS Y ORQUIDEAS Del suelo nacen las doncellas Esas orquídeas sin jarrones, Fueron semillas un día, ahora, Venas alimentadas por la tierra. Esas muchachas adolescentes, Postulantes a mujer un día: Recogen aguas de las fuentes Y de sus fuentes dan de beber. ¿Quién cortará el talle o la cintura? El abrazo palpitante. Apasionado El beso entregado, como la vida El amor encendido. Ilimitado.

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Esas muchachas de Honduras A veces quieren ser adornos: En la playa, en campos y ciudades Otras; el abrazo, el beso, la tierra. El viento peina y matiza Las líneas y límites corpóreos Primero fueron rosas cerradas, Ahora orquídeas en plenitud Las fuentes de su vientre son reservas Catrachos esplendorosos del mañana Esposa; madre, hermana, amiga, Huerto donde se extiende la patria

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CIVILIZACIONES Invocan el pasado los hombres Civilizaciones humanas de ayer Duermen la ciencia y sabiduría De los hijos del reino antiguo Escalan los ojos observadores Al vértice superior de Copán Se implora al viento la voz De los amables muertos Indagan secretos, el arte, palabras El puñado de jeroglíficos ajenos Exploran y arrancan el silencio Testigo de otros mundos, del pasado Aquí construyeron ciudades Araron y sembraron la tierra Dejaron la herencia y testimonio Para que no olvidemos que fueron, Y que serán por los siglos

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Fuiste el puente migratorio Pasillo de las dos Américas De los gigantes prehistóricos Del primitivo caminante descalzo Está sembrada la tierra piramidal Con los huesos testimoniales Civilizaciones de constructores De la Era humana del presente Si, sembraron ayer nuestro presente Hoy, siembran los nuevos hijos, Sus propios dibujos místicos los que mañana, serán pasado. Leerán aquí otras generaciones Copán será el mismo templo donde buscarán evidentes respuestas al misterio de la civilizaciones del hoy.

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HERENCIA DE SANGRE Estaba durmiendo yo tendido En la yerba bajo el liquidámbar Tuve un sueño de imágenes inquietas En tiempos del pasado estuve Parado estaba yo sobre esta tierra sobre senderos desconocidos Vi al hombre blanco sediento hambrienta su boca mojada, roja espada insolente, mojada en su mano Desde mis pies subía un rio rojo Miré alrededor, era sangre tibia De Indígenas que regaban la tierra La jauría bebe y mastica la carne Del cacique, el guerrero de Olancho; La sangre en tierra reclama a Benito.

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Está regado el suelo de prodigiosa sangre Con el prodigio de los guerreros; copán, Lempira y Pizacura, Mazatl y cicumba. Le mataron la hembra, al hijo, la hija Le robaron la siembra, el mineral, el alma, el nombre, la historia. Se decían los aturdidos habitantes -ya no hay hijos, ni serán guerreros, ya no hay hijas, no parirán guerrerosSe preguntaban los caciques moribundos e indígenas taciturnos, antes de partir con su último aliento de vida -¿Habrá mañana guerreros aquí? Si los hay, que defiendan la tierra con armas, pasión y sangre-.

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-¿Habrá mañana hijas aquí? Ellas han de parir hijos guerreros de sus hombres guerreros-. -¿Habrá mañana hijos aquí? Para que siembren y abonen la semilla De los que vienen mañana-. Desperté agitado de mi sueño de sangre Puse el beso en esta tierra ajena Recordé mi propia sangre araucana Jamás borrarán la memoria eterna De los hombre que sembraron y protegieron Con su sangre vertida en esta tierra Si vale la pena morir en la guerra Que muera el defensor de la historia De la memoria de los valientes Y que valga la pena, la sangre Regada bajo los pies de los pueblos Que recibieron la herencia indígena

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VENADO DE COLA BLANCA Los piececitos juguetones Danzan, corren y saltan Como los pequeños niños De los jardines de Tegucigalpa Amamanta el venado amigo Mamilas de hierbas y hojas Escapa en las tardes al monte a lavarse la blanca cola Sus orejitas escuchan murmullos Corre al monte, se esconde Ágil sus patitas de palillos Del lazo agresor del hombre Serpentean sus rígidos ojos La coloreada mariposa burlona La sigue y espía tras un árbol Ahí mismo, rasca su coqueta cola Duerme al arrullo en las noches se cubre de estrellas y luna sueña con jugar y ser un día canción de agua o de espuma

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A ORILLAS DEL CHOLUTECA Aquí tuve tus besos. Te amé rompiendo la tierra, abriendo tu alma húmeda y suave. En las orillas del rio grande Tendí tu cuerpo de sábanas. Secaron tus aguas mi boca. El sonido del oleaje acompaña A los sonidos del alma enamorada. Con el beso, la caricia, la respiración.

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A orillas del Choluteca te amé. El conjunto de yerbas y abrazos, Amalgama de tierra, de aguas. El viento comentaba, miraba: Empujaba al sur nuestra historia; El idilio de tardes doradas. Ah, que atardecer fue aquel Aún el aire tiembla y regresa Y la semilla germina en el suelo De volver al rio nuevamente Me calaría el alma el viento frio No es lo mismo las orillas sin ti Aquí te ame un día Dejé el verso y el alma En ti, en el río horizontal En mi cuerpo llevo el perfume Los detalles en la memoria Un rasguño en el corazón.

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El CRISTO DEL PICACHO I La taciturna mirada de Cristo Vigila a los hijos de Tegucigalpa Ruega a su padre en los cielos El pan y el vino para el pueblo A veces la lluvia y el rocío Moja su cabeza marmoleada Otras veces el sol insolente Le dora el rostro, y es moreno Puñados de hormigas fieles caminan por sus pies y le besan recuerda a sus fieles seguidores en los días de veneración II A veces baja en las noches del cerro recorre calles y avenidas humanas se viste con otros rostros y otras ropas se sienta a comer con el hambriento Atraviesan, sus ojos de amor Las paredes de las casas y barrios Deambulando en las noches frías Buscando sus ovejas lejanas

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Requieren los enfermos su presencia de su oficio de médico milagroso Los rebeldes, pecadores y profanos; de la absolución de sus agravios. De día sus brazos extendidos Llama el corazón de sus hijos Sus manos yertas y blancas Les toca a distancia la cabeza

III ¿A dónde miran tus ojos? -Al horizonte, detrás de la ciudad Allá hay otros pueblos y ovejas Otros enfermos, otros pequeños-. ¿A quién extiende sus brazos? A los sin abrazos, abandonados Llama y arrulla, guarda y ama; Aún a los que no rezan ni creen. Los transeúntes, ovejas e infieles, Le llaman el Cristo del picacho Él, tan solo quiere ser el pastor De los hijos de la tierra de los catrachos.

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BARQUITO OCEÁNICO De papel construí mi barquito Con palitos de pino, el mástil: Y como vela, un pañuelo blanco. Lo puse una tarde de verano A navegar por el rio Nacaome Soplé primero, luego el viento. ¿A dónde llegarás barquito? -le pregunté al despedirleSabía que no le volvería a ver. Después de un tiempo en mi patria Estaba yo un día en la playa Vi acercarse a lo lejos un barco Hacía señas con su vela de pañuelo Era mi barco navegando de Honduras Corrí incrédulo a su encuentro ¿De dónde vienes barquito? -del río vengo orillando el pacíficoRespondió cansado y mojado.

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Era una tarde de verano Vino a buscarme a mis playas Me trajo aromas y recuerdos Lo saqué del agua, lo sequé Prometí llevarlo de vueltas un día A su casa, a su patria.

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EL LABRADOR Y LA TIERRA

La pasi贸n del labrador Pregona el labrador su semilla Del ruidoso urbe enajenado Abandona la cama y el beso tibio Por la tierra despeinada, sosegada. Es ella su amante fie y silenciosa Venera el sol donde pone el grano recoge y come el fruto de su vientre Su propiedad benevolente y codiciosa Le inunda el cuerpo la lluvia copiosa de rinc贸n a rinc贸n te besa el roc铆o, es como la mujer entregada y enamorada: Te deja surcar sus lomos sin resistencia. En plenitud desnuda se queda tendida El sol escurre sus brazos y le pone morena Con la piel del hombre y la mujer, te mimetizas Pies de barro, mezcla de masa, de greda.

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Oraci贸n del labrador Madre tierra que llena el vientre De los humanos hijos del hombre Con el fruto amable extirpado Anida la semilla del trabajo Arropadas por la mano humilde En tus horizontales columnas Dios padre provea del riego La oportuna agua que beben tus marrones venas subterr谩neas Cuando entregues el fruto de tu vientre en el granero, en la mesa y el paladar: alegrar谩s el coraz贸n y rostro del hombre.

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Oración de la tierra Hijo de los hombres Labriego cantor Extirpador del fruto Amante madrugador Trasporta en la mano La semilla dormida Aquí está mi vientre Generador de vida De mujer yo tengo el pubis de hierbas sensible de alma entregada, entregada Me besa el cuerpo el rocío me amasan tus manos os daré el pan que alegra tu rostro No me abandones al ultraje de otros a la sed de sequias me hieren y castigan

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El fuego agreste me quema el vientre pulveriza la semilla me rompe el muslo Un día cercano quizá no produzca semilla ni produzca fruto ni crezca hierba Me abandone el hombre; su arado enmohecido su canción de tristeza su boca vacía No seré la cama para los amantes seré piedras secas dolorosos resortes Ni el grato perfume de flores en el cuerpo conjunto de andamios coloreados paisajes No jugará el infante con diminutos amigos bichitos juguetones tras la florcita escondida

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Ni verán sus ojos crecer las sombras reflejo de ramas del árbol amable Solitario y hambriento quedará el labrador como mi vientre vacía serán sus manos Si el hombre amara la tierra como su alma aseguraría el mañana el fruto, su casa.

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LA RESERVA Mañana, muy mañana Se oirán las voces alegres De los pequeños del país En este laberinto de ríos Aguas y tierra, fauna y flora Reserva biosférica del orbe Será la tierra prometida El edén de los siglos venideros Núcleo de venas de aire Los murallones montañosos Son espaldas contenedoras Brazos musculosos extendidos Protectores del rio plátano La herencia de Honduras Ofrenda a la hermandad Mañana, muy mañana Se oirán las voces corales De la natura alegre

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EN UN INSTANTE Una tarde de lluvias espontaneas Mojada estaba su morena esfinge Descender la vi en el parque, sola La seguí, le pregunté alguna cosa Despuntamos la tarde hablando Cerca del café, en el cerro quedamos Despuntando ya la noche, despejada Fue el amor de unas horas, luego el adiós La vida fue toda en ese único instante en un minuto cabe el universo, en un beso No vi más esos abismantes ojos oscuros Esa mujer no dio nombre ni domicilio Ya el día siguiente extrañaba la caricia El beso, el dulce enredo corpóreo De andar he gastado las piedras Buscándote en esta eléctrica selva Desde el parque La leona te llamo Hasta Suyapa, el santuario busco Mis ojos, faroles vagabundos No te encuentran en estas calles Las veredas y paisajes conocen Mis peregrinos pasos nocturnos La vida fue toda en ese único instante en un minuto cabe el universo, en un beso

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SOÑANDO, CAMINANDO Sueñan las mujeres ser sirenas Navegar libres en los mares Ser flor desabrochada en la arena En la corona, perla única. Sueñan los hombres ser mineros Escarbar la enamorado tierra O pescadores, o cultivador Poner la eterna semilla, la vida. Sueñan los niños jugar con el viento Ser avión, halcón, o mariposa Ser padre, la madre, trabajador La paz, el amor, el guerrero Sueña el anciano evadir la muerte Encadenarse a la vida y al tiempo Retroceder al pasado y luego volver Sin los mismos errores de ayer Sueñan los jóvenes dejar de soñar Para ver el sueño ser una realidad Desmantelar el cielo con las manos Esa ilimitada riqueza de la vida Soñando se abre el misterio de la vida Caminando se abre y cierran caminos Sembrando el bien se cosecha el bien Amando, los sueños dejan de ser utopía 44


CATARATAS Golpea el torrente en la roca Yo, a veces soy piedra inerte Tus aguas erosionan mi alma Las heladas cavernas oscuras Son habitaci贸n del coraz贸n Sin amor, que gris y fr铆a es la vida

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Las verticales y furiosos hilos De las cataratas de Pulhapanzak Me peina la calavera desnuda Cuelga la vital existencia afuera Tengo la mirada rígida y blanca Luego, abandono mi estatua Quizá no tenga mañana la imagen De este lugar, natura misteriosa. Despierto, despierto, observo Qué hermoso son los ojos de aquí El ruidoso acento de tus aguas Modulan mis oídos, respiro, sonrío. Si mañana no estoy, ni soy Al menos tu altura imponente Habrán levantado mis ojos.

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TENGO DE TI Tengo mis manos llenas de ti Del mineral brotado del suelo De los ojos de corales isleños Tengo el alma llena de ti Muchacha de ojos curiosos Tus labios son fruto jugoso Tengo la historia del pueblo La costumbre de sus habitantes La risa, la rabia, la bravura Tengo la memoria del pasado Constructores y forjadores Indelebles Jeroglíficos tatuados Tengo las plumas de guacamayas el volátil vestido folclórico de las rosas y orquídeas Tengo la bendición del Cristo Mis aventuras románticas La lluvia y el sol de un día

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Tengo el cuerpo lleno de ti De la limpia espuma marina Del dulce agua de tus ríos Tengo de ti el rastro de selvas Caminos polvorientos, también Húmedos lugares olorosos Tengo tanto de ti, en mí Que siendo yo extranjero Fui abducido en afecto Llevo tanto de ti, en mí Que no cabe en el pecho La nostalgia antes de partir

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CUANDO VUELVA Cuando regrese a mi patria Me faltará un pedazo de mí Escucharé la canción del viento Campaneando vuestro nombre Me coquetearán desnudas, Aguas que bailan en las playas Me llevaré el aroma y espuma Del sensual café matutino El tono canela del rostro de sus guerreros moradores La sonrisa nívea y abierta de las doncellas en plenitud Aquí dejaré el abrazo extendido A los amigos del pueblo En esta tierra dúctil de artes Dejaré mis palabras de plata 50


En el suelo depositaré el beso desde los mares enviaré mis barcos Seré el extranjero que vuelve como vuelven las gaviotas anidar Con el tesoro expuesto a tus pies Construiré otras historias de ti Cuando vuelva a Honduras, El diamante de América.

Marc Valenz

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* Todos los textos son de propiedad intelectual de Marc Valenz * Prohibida la comercialización sin autorización del titular de la obra (“El diamante de América"-Copyright©Marc Valenz 2010, Melilla España, Santiago de Chile)

Correo contacto: cleanerlifechile@gmail.com Twitter.com/marcvalenz www.marcvalenz.com Búsquenos en Facebook

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Marc Valenz: escritor, coach, y comunicador motivacional. Miembro de la Sociedad de Escritores de Chile (filial Valdivia), ha publicado en antología “Prosistas y poetas de Valdivia”, en el Diario Austral de la Región de Los Ríos, y medios digitales. Otras obras escritas de Marc Valenz son:  “Te Deum”(Madrid, España),  “El diamante de América” (Tegucigalpa, Honduras),  “40 E-mail´s de amor”,  “Otros tiempos”,  “Filosofía para aprender a ser feliz”, entre otras. En junio del año 2013, para el encuentro mundial de escritores, se publicará en Venezuela una antología en honor al poeta Andrés Eloy Blanco, en el cual una de las obras es de Marc Valenz (“Angelitos negros”), apareciendo junto a otros escritores del mundo (entre ellos un premio nobel).

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Poesía, relatos, cuentos, paremias, ensayos, reflexiones; son parte de los escritos del autor. Además, creó los primeros “Clubes de lectura de autoayuda de Latinoamérica”, uniendo su trabajo de escritor junto a la labor de comunicador motivacional y experiencia en liderazgo por mas de veinte años.

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Todos los Derechos reservados Prohibida la comercializaci贸n sin autorizaci贸n legal del autor. Protegido por ley derecho de autor

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El diamante de América