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JULIA B. Y LA CONSPIRACIÓN DE LOS AMANTES DE LA DIMENSIÓN CUÁNTICA


Marcus Polvoranca

JULIA B. Y LA CONSPIRACIÓN DE LOS AMANTES DE LA DIMENSIÓN CUÁNTICA


Diseño, maquetación y portada: Ángel Fernández Aranda Corrección: María Fernández y Eva Chico

Primera edición: mayo de 2016

Este libro no podrá ser reproducido, ni total ni parcialmente, sin el previo permiso escrito del editor.

© Marcus Polvoranca, 2016 © Editorial ENIGMAS MISTERIOSOS E INEXPLICABLES, 2015 Madrid www.enigmasmisteriososeinexplicables.com


Esta novela pone fin a la trilogía sobre el «Expediente Julia B.» que comenzaba en 2014 con Julia B. y la leyenda de la isla perdida en mitad de la noche, y continuaba en 2015 con Julia B. y la rebelión de los guardianes de la Cuarta Fase. Puede leerse como una novela independiente, pero estoy seguro de que podrán disfrutarla mejor leyendo previamente las dos primeras partes. EL EDITOR


«Hola amigos, muy buenas noches a todos. Bienvenidos a una edición más de este espacio que cada semana dedicamos a desentrañar los misterios del Universo. Antes de nada, nos gustaría advertiros de que lo que estáis a punto de escuchar no es información convencional, sino más bien material sensible capaz de remover a fondo vuestras conciencias, y la manera en que hasta ahora habíais estado percibiendo la realidad. Si os sentís preparados para este viaje, si no tenéis miedo a las posibles consecuencias que puede acarrearos conocer la Verdad, recibid el saludo de este equipo que componemos Lou Ramírez en la redacción, Fran Lobo, en el control técnico, y la que os habla, vuestra humilde servidora, Julia B., en el micrófono. Comienza…

Planeta Misterio.»


CapĂ­tulo primero


El potente riff de guitarra de Welcome to the Jungle, el clásico de Guns´n´Roses cuyos primeros acordes acompañaban a la voz de Julia en aquella contundente –y ya casi mítica– cabecera del programa, estalló por los altavoces haciendo que Fran se volviera loco delante de la mesa de mezclas, y comenzara a contonearse al ritmo de la música enarbolando, con los brazos en alto, la señal roquera de los cuernos. Lou, su novia y socia en aquello de la radio desde hacía más de veinte años, le secundó desde el otro lado del cristal al tiempo que Julia –sentada justo a su lado, a apenas un metro de distancia y con los nervios de última hora atenazándole el estómago–, permanecía al margen de ellos, completamente inmóvil, con el semblante muy serio y la mente concentrada en sus más profundos pensamientos; a una señal del chico –que ejercía de esta ma13


nera como una especie de director de orquesta–, el volumen de la música comenzó a descender, y las chicas, acercándose al mismo tiempo a sus respectivos micrófonos, comenzaron a hablar. –Muy buenas noches, Lou –dijo Julia, esbozando en ese momento, por fin, una amplia sonrisa–. ¿Qué tal estamos? –Muy bien, Julia –le respondió Lou–. Deseando comenzar ya con el programa de hoy y con todos esos contenidos que hemos estado preparando a lo largo de la semana. –¿Qué tenemos hoy, Lou? Cuéntanos. Lou hizo una pequeña pausa para tomar aire. –Pues mucho material interesante, Julia. Como siempre, hablaremos un poco de Ufología, de casos nuevos que se han estado dando por diversas partes del mundo recientemente; de Conspiración, de Arqueología, de Historia, y hasta de fantasmas, con un relato sobrecogedor (te lo aseguro) que nos ha mandado un oyente. Pero antes, si te parece, me gustaría que arrancáramos con un libro. –¿Un libro? –Julia fingió la sorpresa que le exigía el guion que tenía delante. –Sí –respondió Lou–, un libro que he estado leyendo estos días, y que me ha tenido totalmente enganchada. Julia asintió un par de veces mirando fijamente a Lou, como inmersa en pensamientos ajenos a lo que le decía en ese momento la compañera. –¿Qué te parece si empezamos con ello? –le pre14


guntó Lou, haciendo que Julia saliera de aquel leve ensimismamiento. –Me parece muy bien, Lou. Adelante; cuando quieras… Lou echó mano de sus papeles y comenzó a explicar. –Pues vamos allá –dijo, y esperó unos instantes a que la música hubiera cesado del todo–. El libro se titula Nuevo Orden Mundial y el fenómeno OVNI, y ha sido escrito por un autor que se llama Christopher Kuntz, conocido investigador del que hemos tenido ocasión de hablar aquí muchas veces, por otros libros suyos, y que a mí, particularmente, me parece un investigador muy bueno, muy bien documentado y bastante sensato. El libro – prosiguió la chica– es un ensayo, una especie de síntesis de un montón de teorías que podemos englobar dentro de lo que se ha venido a llamar conspiranoia, y que básicamente trata de la relación que existe entre el fenómeno OVNI y ese gobierno en la sombra que dirige los destinos del mundo, a través de esa estrategia conocida como Nuevo Orden Mundial. Julia había tenido tiempo de consultar nuevamente el guion; corrió a cubrir el silencio que Lou le había dejado a propósito para que hablara. –Muy interesante, Lou. Muy interesante –dijo–. Pero, ¿por qué no empiezas explicándonos más a fondo qué es eso del Nuevo Orden Mundial? Quizá algún oyente despistado aún no lo sepa… –Claro –Lou comenzó a leer el texto que tenía delante–: El Nuevo Orden Mundial, o NWO por sus siglas en inglés (New World Order), es un plan que los amos del mundo diseñaron después de la Segunda Guerra Mun15


dial para continuar dirigiendo a la Humanidad y no perder el poder que llevan ejerciendo sobre todos nosotros desde siempre. Una nueva estrategia, un nuevo proyecto como el que les llevó, por ejemplo, a organizar a finales del s. XVIII la Revolución francesa, y que fue la forma con la que eliminaron las monarquías absolutas para implantar, a cambio, el poder del dinero, ese sistema que aún hoy sigue vigente… –De modo –apuntó Julia– que lo de esta gente viene de antiguo. –Por supuesto, Julia. Todo esto es una conspiración que lleva con nosotros desde el principio de los tiempos. Hay quien sitúa su origen en las grandes civilizaciones del pasado, como la del Antiguo Egipto, o la sumeria, o incluso más atrás, pero eso es algo en lo que entraremos más adelante. Para los investigadores modernos, como el señor Kuntz, las pruebas sobre su existencia se hallan en datos como el siguiente: ¿sabías –dijo– que la sede de las Naciones Unidas en Nueva York fue construida sobre unos terrenos propiedad de la familia Rockefeller? –¿La del petróleo? –Esa misma, Julia. Fíjate qué coincidencia: una institución como la ONU, creada para el arbitraje entre las naciones, como una especie, digamos, de gobierno mundial, es auspiciada por uno de los grupos empresariales que más activamente apoyan el Nuevo Orden a través de organizaciones como el club Bilderberg, la Comisión Trilateral, o el instituto Tavistock, creado precisamente por la familia Rockefeller a través de su fundación. Una manera elegante de vendernos la globalización, ¿no te 16


parece? Precisamente uno de los principales objetivos del Nuevo Orden Mundial… –Es algo curioso, sí. –Y así montones de detalles –continuó Lou–. Podríamos hablar también de quiénes acuden a las reuniones periódicas de todas esas instituciones, o de las decisiones importantes que se han tomado poco después de su celebración. Es a través de ellas, de cónclaves como el del club Bilderberg, en donde se decide cuándo hay que iniciar una guerra, qué gobierno debe o no debe estar al frente de un país, o cuándo debe desatarse o finalizar una crisis económica en una región determinada… –Y ahí, supongo –la interrumpió Julia– tienen bastante que ver los medios de comunicación, ¿no? –Exacto –respondió Lou–. Los medios son un importante elemento del engranaje; no en vano, sus dueños y responsables son habituales de estas reuniones, y forman parte, a su vez, de los grupos multinacionales que de facto son los dueños del mundo. Pero es que además – añadió–, cualquiera puede darse cuenta de lo similares que son los temas que se tratan diariamente en todos los medios, sea cual sea su supuesta ideología. Los periodistas no son más que transmisores de lo que les llega a través de las agencias de noticias, sin más labor que difundir contenidos ya elaborados, listos para su publicación. ¡Y pobre de aquél que se atreva a no hacerlo, pensando por libre! Hay miles de casos de periodistas que han sido despedidos por esto que te cuento. O asesinados… –Suelen decir «suicidados» –apuntó Julia. 17


–También –respondió Lou–. Y es que para este Nuevo Orden no hay nada más importante que sus objetivos; nada puede estar por delante de sus prioridades… –¿Y qué objetivos, qué prioridades serían éstas? – preguntó Julia–. Además de la de la globalización, que ya nos has comentado antes… –Control –respondió Lou de memoria, aunque inmediatamente, y con cierta precipitación, se puso a rebuscar entre sus papeles–. Sobre todo aumento del control. De ahí la proliferación de Internet –añadió, mostrándose liberada tras haber hallado lo que quería–, que permite vigilarnos más estrechamente; o del dinero electrónico, que cumple la misma misión; o de esos microchips –apuntó también– que están a punto de insertarnos a todos bajo la piel, o en el cerebro, y con los que planean volvernos más idiotas… –¿Más? –bromeó Julia–. ¿Es eso posible? –Me temo que sí, compañera. Así llevan haciéndolo por lo menos desde los años cincuenta, a través de los experimentos sobre control mental y de grupos, y de toda esa cultura de masas que llevamos décadas tragándonos en forma de música, de deporte de estadios y, por supuesto, a través de la televisión. Fue el instituto Tavistock del que te hablaba antes –terminó diciendo– el que comenzó a diseñar todas estas formas de manipulación masiva entre las que se incluyen también las drogas, los falsos atentados terroristas, o la invención de enfermedades artificiales creadas en laboratorios. –¿Y dónde entrarían en juego los ovnis? –preguntó Julia a continuación–. El libro que nos presentas establece 18


una relación entre todo esto y los no identificados, ¿no? –Sí, sí… –Lou volvió a revolver en sus notas–. Empezaremos por irnos al origen de la conspiración. Esto es algo antiguo –dijo–, como te decía antes, algo que se remonta al inicio de los tiempos. Se puede rastrear su presencia a lo largo de toda la Historia, pero seguramente la prueba más evidente se halla en los textos sagrados más antiguos, en las leyendas que encontramos en prácticamente todas las civilizaciones, y que sitúan el origen de la Humanidad en dioses, o seres divinos, procedentes casi siempre del cielo. Es así en el cristianismo, por ejemplo, tal y como se explica en el Génesis la aparición de Adán y Eva; o en los relatos de los pueblos mayas, donde los poderosos del cielo deciden crear un muñeco de inteligencia restringida, muy por debajo de las capacidades de sus creadores, para habitar la Tierra. En una leyenda japonesa, la de Izanami, se narra la historia del descenso a nuestro planeta de una pareja de dioses, hombre y mujer, que dan origen con su unión a la Humanidad… »En el libro de Enoch –continuó Lou–, un libro apócrifo de la Biblia, aparece un pasaje en el que se afirma textualmente que los celestes (denominación que reciben estos «seres del cielo») habrían mantenido relaciones con mujeres terrestres para engendrar a los superhombres o gigantes, una mítica raza que, según ciertas tradiciones, y el propio Génesis bíblico, habrían existido realmente en el pasado y estarían detrás de la construcción de esos monumentos de piedra que englobamos dentro de la cultura megalítica. Para Kuntz, y 19


otros autores anteriores a él como Erich Von Daniken, o Zecharia Sitchin, esta cita sería una de las pruebas más importantes de que el hombre habría sido fruto de la creación consciente por parte de alguna raza de seres de otros planetas. Lou guardó silencio a la espera de que Julia le dijera algo; siguió, no obstante, a pesar de que la compañera no acertó a decir nada durante unos segundos. –La Tierra, según esta teoría –continuó–, sería por tanto una especie de colonia de esclavos dirigida por estos creadores a través de una raza especial, de capataces, infiltrados entre los hombres mediante sociedades secretas como los Illuminati, o los masones, o cualquiera de las otras de las que tanto se ha hablado, y cuyo rastro, según Kuntz, se puede ir siguiendo a lo largo de la historia a través de determinados apellidos, símbolos comunes, y otros rasgos distintivos como cierto gusto por el sadismo, o las aberrantes obras de arte que muchos reyes y gobernantes, como el propio rey español Felipe IV, coleccionaron durante siglos e incluso colgaron de las paredes de sus habitaciones privadas, y que hoy podemos contemplar en muchos museos… –Y dices –Julia había retomado el hilo consultando nuevamente su guion– que esto, todo este tinglado que incluiría rituales sangrientos, sacrificios de humanos y otras aberraciones, es algo que conocen los políticos, nuestros gobernantes… –¡Claro! –se apresuró a responder una Lou llena de entusiasmo–. ¡Tú lo sabes mejor que nadie, Julia! Los gobiernos, las autoridades, lo saben todo; al menos de20


terminados cargos situados en puestos estratégicos. El miedo, la coacción, y en ocasiones la avaricia, han hecho que esto se perpetúe y que apenas haya denuncia. No sé si habrás oído hablar de Gary Mc Kinnon. –Yo sí, Lou, pero quizá algunos de los que nos escuchan no… –Gary McKinnon –comenzó a explicar Lou– es un hacker informático que actualmente cumple setenta años de prisión en Gran Bretaña por haber accedido a información sensible de la NASA y otras instituciones gubernamentales norteamericanas de forma ilegal. En teoría, esa enorme condena se justifica por los 700.000 millones de dólares que el ataque supuso en pérdidas a los contribuyentes norteamericanos, pero, tal y como Kuntz y otros investigadores sospechan, quizá esa desmesurada condena haya tenido más que ver con lo que McKinnon encontró y tuvo tiempo de difundir: una serie de documentos que demuestran, como todavía hoy puede comprobarse accediendo a ellos a través de ciertas webs, la colaboración existente entre el gobierno de EE.UU. y los extraterrestres. –El gran secreto, ¿no? Lou asintió y continuó explicándose. –Entre esos documentos había listas con nombres de agentes extraterrestres que trabajaban para la conspiración, planos de aeronaves desconocidas, detalles sobre proyectos militares secretos… Muchos de ellos – añadió– nos llegaron incompletos por culpa de la baja velocidad con la que trabajaban los módems que había en el 2002, el año en que McKinnon llevó a cabo esta

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labor, pero son lo suficientemente reveladores en cualquier caso… –Lo suficiente –Julia vio que Fran comenzaba a hacerle señas impacientes desde el control–, como para mandarle a la cárcel… –Claro –dijo Lou, consciente de ello también–. Había que mantener el secreto; el mismo, por cierto – añadió rápidamente– que le costó la vida a Kennedy… –¡No me digas! Lou asintió, sonriente. –El discurso que Kennedy iba a dar en Dallas el día en que fue asesinado –explicó– pretendía revelar precisamente estas cosas; dar a conocer a sus ciudadanos, y al resto del mundo, quiénes son los que realmente gobiernan el mundo. –Eso explicaría muchas cosas, sí. –Por ejemplo –siguió Lou, ajena totalmente a los aspavientos de Fran–, el enigma de aquella bala que atravesó su cráneo de manera tan extraña, sin que nadie haya podido todavía hoy explicar su origen. Algo, sin lugar a dudas, que apunta hacia la hipótesis extraterrestre… –Tecnología punta de otro planeta. –Como la que permitió fabricar esas bombas que se lanzaron sobre Japón para poner fin a la Segunda Guerra Mundial. ¿Sabes que la energía nuclear es puramente de origen extraterrestre? ¿Habías oído hablar de los avistamientos que han tenido lugar en los últimos tiempos, con aeronaves de origen desconocido sobrevolando centrales en Francia? –Eh, sí, sí… –Julia estaba decidida a obedecer por 22


fin a Fran y dar por concluida la intervención de su amiga–. Pero eso –añadió, volviéndose nuevamente hacia el chico para tranquilizarle– es algo que tendremos que tratar en un próximo programa. –Ahora después –le corrigió Lou, arrugando el ceño ante el despiste de su compañera–. Lo de los OVNI en las centrales nucleares es uno de los temas que vamos a tratar a continuación. Julia se acarició el entrecejo con algo de nerviosismo; trató de arreglarlo. –Sí, claro –dijo–. Por supuesto. Es uno de los temas de esta noche. En cualquier caso, ¿qué te parece si hacemos una pausa? Los amigos que nos siguen en directo seguro que lo agradecerán. –Por mí, perfecto. –Pues ya sabéis, amigos –terminó por decir Julia–, una pequeña pausa con información institucional, y continuamos con Planeta Misterio…

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–¡Programón! –sentenció Fran en cuanto Julia hubo pronunciado las últimas palabras de despedida, casi dos horas después. –¿Ha estado bien? –preguntó Lou. –Cojonudo –reiteró el muchacho–. Éste va a encantar a la gente, seguro. De momento, las redes están que echan humo… Las chicas se quitaron los cascos, se levantaron de la mesa y abandonaron la pecera para irse con Fran al otro lado del cristal. –¿Qué dicen? –se interesó Lou, inclinándose para ver mejor la pantalla del ordenador. –Hay de todo, como siempre –respondió el chico–. Ciento y pico comentarios sólo en nuestro foro, además de los que habrá en la página del podcast y en Facebook, Twitter y demás… 24


–¡Qué pasada! –exclamó Lou. Julia permanecía en silencio, de pie, a su lado. –Vas a tener curro este finde revisándolas todas –le dijo Lou. Julia hizo un gesto ambiguo, un asentimiento lleno de dudas. –¿Qué te pasa? –le preguntó la compañera. –Nada –respondió Julia–. Tengo el día un poco tonto. –Debe de ser por lo del aniversario –apuntó Fran sin apartar la vista del ordenador. –¿Aniversario? –Estos días se cumplen cinco años –explicó el chico... ¿QUIERES SEGUIR LEYENDO? ENTÉRATE DE CÓMO HACERLO EN... www.enigmasmisteriososeinexplicables.com

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Julia B. y la conspiración de los amantes de la Dimensión Cuántica  

SINOPSIS Julia B. es una superviviente. Una luchadora que trata de enfrentarse a sus fantasmas y al reto de averiguar qué fue lo que pasó re...

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