Al compartir estos treinta versos, la primera inspiración en la que pienso es la vida misma y por ello agradezco primeramente a Dios por estos treinta años de mi nacimiento que me concede celebrar. Agradezco a mis Padres ya que sin su entrega mi vida simplemente no sería. Y agradezco a mis hermanos de quienes he aprendido a ser por buen tiempo hermano menor, y sin dejar de serlo, pasar a ser después hermano mayor.