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Basado en "La Odisea" de Homero • Ilustrado por Marco Obando y AndrÊs Blen


Telémaco, un chico que vivía en una isla llamada Ítaca, se sentía cada día más sólo. Su padre, Odiseo, había salido a luchar valientemente en la guerra de Troya diez años atrás, pero hasta el momento no había regresado, y nadie sabía dónde se encontraba.

-¿Por qué no regresa? ¿Qué le ha pasado? se preguntaba siempre angustiado. Hasta que una tarde de verano, una buena noticia cambió su vida.


Atenea, la diosa de la sabiduría, se apareció frente a sus ojos diciendo: -No temas Telémaco, tu padre volverá sano y salvo a casa. Ve a buscarlo en las islas cercanas, pregunta hasta que lo encuentres.Telémaco obedeció y salió en busca de su padre con una gran esperanza.


Después de acabar la guerra en Troya, Odiseo se dirigía con sus compañeros hacia Ítaca, de vuelta a su hogar. Pero el camino era largo, y la ruta era más complicada de lo que pensaron.

-Al fin podré ver a mi pequeño Telémaco y a mi esposa Penélopepensó.


Pronto todo se empezó a complicar. Llegaron a una isla pequeña, y se bajaron para pasar la noche y poder llevar alimentos para el largo camino a casa.

Pero en esta isla vivía un cíclope. Un monstruo gigantesco que no parecía nada amigable.

-¡Comida fresca! ¡Humanos! ¡Los desayunaré mañana, jaja!gritó el cíclope.


El monstruo meti贸 a los humanos en una caja para guardarlos durante la noche. Pero cuando cay贸 dormido, todos aprovecharon para escapar silenciosamente. Abrieron la caja por debajo y fueron saliendo uno a la vez hasta que todos pudieron huir de la cueva.


Una vez montados en el barco, Odiseo no pudo contener su emoción y le gritó al cíclope:

-¡Oye grandulón espantoso! No vas a comernos hoy. ¡Yo, Odiseo de Ítaca pude escapar de tí, perdedor!


El cíclope, muy enojado pensó:

-No sabes con quién te metes. Mi padre, el dios de los mares se encargará de que nunca puedas ir a tu casa, Odiseo.

En lugar de llegar a Ítaca, las corrientes marinas los hicieron perderse, y fue así como Odiseo y sus compañeros llegaron a la isla de Eolos, el dios de los vientos.


Eolos se preocupó por Odiseo y sus compañeros, así que les obsequió una esfera con los vientos del Oeste. Con esto ellos podrían vencer al océano y llegar así al fin a su casa

Por desgracia la felicidad duró muy poco, ya que con un movimiento del barco, la esfera se cayó y se rompió en mil pedazos.


Los vientos del oeste que se soltaron causaron una gran tormenta, y así todos en el barco se perdieron aún más en el océano.


Se alejaron mĂĄs y mĂĄs, hasta llegar al fin del mundo, donde terminaban las olas del mar. Como las intenciones de Odiseo eran buenas, las voces del fin del mundo no los dejaron caer, y ayudaron a Odiseo y a sus amigos a retomar el camino a Ă?taca.

-Ten valor, Odiseo. Falta muy poco.le dijeron las voces.


De camino a casa, Odiseo y sus amigos se toparon con otro inconveniente.

Las sirenas malvadas

amenazaban su camino.


Todos en el barco se taparon los oídos

para no ser atraídos por el canto de las sirenas y así poder escapar.

Al final, el truco funcionó, y pudieron escapar del canto malvado de las sirenas


Después de buscar mucho tiempo, Telémaco se rindió y regresó a Ítaca, justo al mismo tiempo que Odiseo al fin pudo regresar a su hogar.

Había llegado el esperado encuentro.


Después de muchos años, la espera había valido la pena.

Odiseo pudo regresar a su hogar para vivir felizmente con su esposa y su hijo, después de tantos años lejos de su hogar.

Telémaco entonces comprendió, que en la vida las cosas buenas llegan a quien sabe esperar.


La Odisea  

Illustrated book by Marco Obando and Andrés Blen

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